Un virtual estado de parálisis en el Congreso

La Nación
 
Acusan al Gobierno

Hay varias comisiones que casi no se reúnen
 
El Congreso vive hoy en un estado de apatía pocas veces visto desde el retorno de la democracia. Y el Gobierno tiene mucho que ver con esa situación, ya que no sólo maneja la agenda parlamentaria, sino que también controla con mano de hierro el funcionamiento y la producción de las comisiones legislativas, al extremo de dejarlas sin quórum cuando quieren tratar un tema conflictivo o que es ajeno a los intereses del Poder Ejecutivo.

El paradigma de esta apatía es la estratégica Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, que preside Cristina Fernández de Kirchner: este año sólo se reunió cuatro veces.

La situación de virtual parálisis ha sido advertida por la oposición en ambas cámaras. “Esta es una estrategia de vaciamiento de las instituciones”, denunció el jefe de los senadores radicales, Ernesto Sanz.

“Para el Ejecutivo, la única tarea del Congreso es debatir los proyectos que envía. No hay posibilidad de tener autonomía parlamentaria desde su concepción", sumó su queja el diputado Claudio Lozano (CTA). Algo similar opinó el senador Ricardo Gómez Diez (Partido Renovador-Salta), para quien el Congreso "está vaciado de atribuciones".

El jefe de los senadores oficialistas, Miguel Pichetto, negó tajantemente esas afirmaciones. "Son críticas infundadas y absurdas porque el Congreso ha sesionado regularmente y ha tratado temas importantes", le dijo a LA NACION.

El debate sobre el funcionamiento del Congreso se reactivó la semana pasada, luego de que un poco habitual receso legislativo coincidiera con el viaje a los Estados Unidos del presidente Néstor Kirchner y de su esposa, la senadora Cristina Fernández. Si bien es cierto que el Congreso ha funcionado con la pareja presidencial fuera del país, ésta no es la primera vez que una gira del Ejecutivo se convierte en excusa para la suspensión de la actividad parlamentaria.

"Ellos tienen la mayoría, así que la responsabilidad por que no haya sesión es de ellos", afirmó el diputado macrista Jorge Vanossi.

Por su parte, la diputada kirchnerista Patricia Vaca Narvaja negó que el viaje de Kirchner hubiera paralizado al Congreso. "Teniendo en cuenta que tenemos que discutir el presupuesto, no viene mal tomarse una semana de descanso", agregó.

El número de sesiones celebradas en ambas cámaras es superior al registrado en 2005, pero esto no implica un trabajo de mejor calidad. De hecho, con la apariencia de un normal funcionamiento, el kirchnerismo ha instaurado un sutil sistema que le permite controlar la actividad del Parlamento.

"El Congreso está para discutir temas secundarios; terminamos siendo una escribanía del Gobierno", denunció el senador radical Gerardo Morales.

En la misma línea, opinan en la Cámara baja. "El funcionamiento del Congreso depende fuertemente de la voluntad del Poder Ejecutivo. Cuando le interesa un proyecto lo saca en una semana; cuando no, la producción duerme en los cajones", denunció el diputado Eduardo Macaluse, jefe del bloque de ARI.

Estrategias

En diálogo con LA NACION, el radical Morales habló de una de las habituales estrategias oficialistas para controlar el Congreso. "Cada vez que quiero tratar en la Comisión de Trabajo proyectos sobre las licencias laborales o cuestiones previsionales, la dejan sin quórum", precisó.

El artilugio es también aplicado a los legisladores oficialistas que pretenden romper el corsé impuesto por el Poder Ejecutivo. Un senador le contó a LA NACION que en una oportunidad fue convocado por Pichetto, quen le pidió que "le bajara el perfil" a una reunión de comisión en la que se iba a discutir un asunto conflictivo para el Gobierno.

"El día del encuentro, apareció Nicolás Fernández para asegurarse de que no hubiera quórum", agregó.

Otro senador oficialista suma su aporte. "En una reunión de bloque, Pichetto nos dijo que no estábamos para hacer leyes, sino para votar lo que pide el Poder Ejecutivo", contó a LA NACION este legislador, para quien, además de las órdenes explícitas del jefe de bloque, la senadora Kirchner también desempeña su papel. "El solo hecho de que se siente en su banca es un elemento disciplinador", explicó.

La parte visible de esta estrategia de control legislativo puede verse cada semana en las reuniones de labor parlamentaria de ambas cámaras, en las que los jefes de los respectivos bloques oficialistas, Pichetto y el diputado Agustín Rossi (Santa Fe), vetan cualquier tema que no cuente con luz verde del Gobierno.

"Siempre dicen lo mismo: que tienen que consultar al Poder Ejecutivo porque ellos no tienen orden de tratar tal o cual tema", le dijo el radical Sanz a LA NACION.

Por Gustavo Ybarra
De la Redacción de LA NACION

Con la colaboración de Laura Capriata

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