YPF: El falso relato de un gran negocio.

Por Sergio García para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Así queda la distribución de las empresas petroleras.

Finalmente el Congreso votó el paso del 51% de las acciones de YPF al estado. El debilitamiento de REPSOL es bien visto por millones de argentinos que quieren recuperar el petróleo, y como miles y miles nosotros también queremos ver a Repsol y otras transnacionales lejos de nuestras riquezas energéticas. Al mismo tiempo, afirmamos que el proyecto votado no significa recuperar la soberanía petrolera, habrá menos injerencia de Repsol mientras a la par otras transnacionales fortalecerán sus negocios con nuestro petróleo.

Sobre la realidad de una YPF S.A. mixta (estado y capitales privados) y con la producción restante por fuera de YPF en manos privadas (70% del total), el debate se centra en qué proyecto energético y petrolero tener. Para eso, lo primero es comprender la política y estrategia del gobierno, quitando del medio el velo del falso relato oficial, que intenta mostrar una gesta histórica que no es tal.

El proyecto K para el petróleo.

Cuando se presentó por primera vez el proyecto, Cristina Kirchner aclaró que no era una estatización. En el acto de promulgación de la ley, nuevamente habló en el mismo sentido, con calculadas palabras dijo: “queremos una YPF moderna y competitiva”. Esa “modernidad” bien se ve en el texto de la ley votada: habrá una YPF que no será estatal sino una Sociedad Anónima, sin controles reales del estado y rodeada por una serie de transnacionales que conducen 2/3 de la producción total de nuestro petróleo. Y al interior de YPF se actuará en “alianza estratégica con capitales privados nacionales y extranjeros”. Esto y no otra cosa, es lo que dice la ley votada. Esto y no otra cosa es lo que será YPF.

Finalmente ayer, el nuevo Gerente General, Miguel Gallucio explicó su forma de comprender una empresa moderna y competitiva; quiere una YPF…“rentable para sus accionistas”. Lógicamente, todas estas definiciones son la esencia del proyecto que el gobierno tiene para YPF y para el conjunto de la industria energética. El relato épico, al estilo 6,7, 8 podrá decir otra cosa. La publicidad en medio de los partidos de fútbol también te dice que el petróleo “es nuestro”. Pero como es sabido, entre la publicidad y la realidad siempre hay una gran diferencia.

Irónicamente, tanto la presidenta como el Vice Ministro de Economía Axel Kicillof, cuando se les preguntó porque no hicieron algo antes, contestaron que eso era como preguntar porque no se hizo antes la revolución de mayo, dando la idea que se hizo cuando hubo condiciones de hacerse. Nuevamente un relato ficticio, casi un insulto a la inteligencia. Los años anteriores a la revolución de mayo estuvieron plagados de luchas, intentos de avances, debates y preparación de la gesta. Por el contrario, los años anteriores al proyecto votado de YPF, estuvieron plagados de privatización, entrega, vaciamiento, complicidad y negocios personales de funcionarios del gobierno. Entre uno y otro ejemplo, hay no solo un abismo histórico, sino también político y moral. Entre los patriotas de mayo y el mercader De Vido, no hay relato que pueda, sin caer en el ridículo, buscar alguna similitud.

¿Un proyecto que es primer paso o paso obligado sin perspectiva soberana?

Al mismo tiempo, sectores que intentan aparecer como una supuesta ala un poco más popular y a la izquierda dentro del propio kirchnerismo, argumentan que es verdad que solo tenemos la mitad de las acciones, pero que es un primer paso. Algunos hasta justifican, con un supuesto barniz realista, que el proyecto es lo más que se puede lograr hoy. Otros, dicen en afán de generar expectativas que es un primer paso, que pueden venir otros.

La realidad, transita por otros carriles más distantes y más concretos que el carril discursivo. Detrás del proyecto votado no hay ni un solo indicio de que se pretenda avanzar sobre otras trasnacionales o a un verdadero control estatal de la producción energética. Los hechos, en este tema, no permiten doble discurso: De Vido y Kicillof primero y ahora el nuevo gerente de YPF se dedican a atraer nuevos inversores y, de preferencia estadounidenses. Por eso Conoce Philippe, Chevron y Exxon Móvil ya se reunieron a escuchar y hacer propuestas. También las trasnacionales chinas deambulan por las oficinas a la busca de ofertas. Como sea, al final algunas de estas corporaciones – o todas a la vez – incrementaran sus negocios en Argentina, que dicho en forma de relato objetivo significa que incrementaran sus ganancias en base a nuestras riquezas.

En resumen, no hay en el gobierno una línea política que en etapas nos lleve hacia la soberanía energética, sino una salida de emergencia que el gobierno encontró en medio del caos en el que Repsol había metido a nuestra industria. La irracionalidad de la trasnacional ya hacia imposible el funcionamiento, incluso para un proyecto burgués. No casualmente todos los países con petróleo tienen, en mayor o menor grado, algún tipo de participación estatal. Pero entre esto y recuperar nuestro petróleo y nuestra industria energética hay una enorme distancia, y nada indica que el rumbo sea querer acortarla.

Por otra YPF para otro proyecto de país

Nuestro país tiene una larga, rica y heroica historia petrolera. Tal vez una de las gestas nacionales más grandes que tuvimos. El desarrollo, la extensión, la planificación y la estrategia de la YPF en su época de apogeo trascendió fronteras yendo a la ayuda de otros países latinoamericanos. Sobre esa base es que nos animamos a decir que peleamos por otro proyecto energético, 100% estatal y bajo control social. Desde esa convicción rescatamos a Mosconi y no por capricho sino por coherencia, frente al falso relato kirchnerista recordamos que Mosconi decía: “Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”. Estas convicciones no son parte del proyecto oficial.

En pleno siglo XXI la vigencia de ese pensamiento nos hace más firmes en nuestra propuesta socialista. El monopolio del estado sobre la producción, la comercia-lización y la distribución de las riquezas energéticas y su renta sigue siendo indispensable y parte indisoluble de un modelo de país al servicio de las mayorías trabajadoras y populares. En ese país posible y necesario, no hay lugar para relatos de ocasión ni para transnacionales amigas del poder de turno. Por eso te convocamos a fortalecer al MST como parte de la construcción de una alternativa política amplia y unitaria donde hagamos en común un aporte significativo. Para pelear por un modelo de país en sentido emancipador y como parte de un proyecto anticapitalista.


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