Los intelectuales y el país de hoy

La Nación
 

Juan Manuel Palacio: "Debemos entenderlo, no somos europeos"

El historiador y su visión latinoamericana
 

 
“Nuestra pertenencia a América latina es una realidad, una necesidad estratégica y un destino inexorable”, afirma el historiador Juan Manuel Palacio.

“Para muchos argentinos, esta aceptación de que somos latinoamericanos es poco menos que un descenso a los infiernos”, agrega, y explica que la ilusión de creernos un país excepcional se originó durante el breve período de prosperidad de las primeras décadas del siglo XX. Dice que hubo un agravamiento de esa ilusión durante “el régimen menemista”.

Palacio es licenciado en Historia por la UBA y doctor en Historia por la Universidad de California. Colabora en diversas revistas de historia y ciencias sociales del país y del exterior y es profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y en la Universidad Torcuato Di Tella. Desde 2003, dirige el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Humanidades de la Unsam y, desde 2005, el posgrado en Estudios Latinoamericanos.

–¿Se ve a sí misma la Argentina como un país latinoamericano?

–Yo diría que la Argentina se ha dado cuenta recientemente, y a los golpes, de que es un país latinoamericano. Esta toma de conciencia se venía anticipando con el ocaso del régimen menemista, a fines de los años 90, cuando la ilusión de una Argentina del Primer Mundo se desvaneció y quedó en evidencia que el nuestro era un país con los problemas típicos del segundo o del tercero. Los episodios de desborde social y político de diciembre de 2001 y la debacle económica, política e institucional consecuente confirmaron esa sospecha: la Argentina no se comportaba como un país del Primer Mundo. Antes bien, había defraudado a ese mundo declarando un default y, por añadidura, tenía todas las características típicas de un país latinoamericano, con su cóctel de desigualdad social, inestabilidad política, dependencia económica, pobreza institucional, marginalidad, inseguridad y otros muchos "etcétera".

-¿Esto significa que América latina se define por sus aspectos negativos?

-Bueno, el cóctel que acabo de describir no es precisamente para alegrarse. Pero yo no quiero decir que pertenecer a América latina sea algo negativo: todo lo contrario, pero los argentinos lo vivimos como una calamidad. Para alguien que se ha creído mejor de lo que era -en el supuesto de que "europeo" sea mejor que "latinoamericano"- reconocerse latinoamericano viene a ser como un descenso a los infiernos.

-¿Hay, entonces, incapacidad para reconocer la propia identidad en un nivel regional o continental? ¿A qué se debe esto?

-La explicación del fenómeno es compleja. Por un lado, atañe a nuestra experiencia histórica. Más tarde, la experiencia de prosperidad, de haber sido la niña mimada del mercado internacional, de la mano de sus exportaciones de productos primarios, fue lo suficientemente intensa y duradera como para marcar a fuego la imagen de nación elegida. Nuestra negación de lo latinoamericano se relaciona con nuestros mitos fundacionales. Desde el tiempo de nuestros padres fundadores, la Argentina se soñó como un país a imagen y semejanza de las naciones más progresistas de Europa y Norteamérica. Allí empezó a construirse el mito del país excepcional, que sólo por un error geográfico pertenece a un subcontinente con el que tiene pocos puntos en común.

-¿Cuál es la responsabilidad de los intelectuales argentinos en la construcción de este mito de la excepcionalidad?

-Este paradigma de la excepcionalidad es de larga data. Se transmitió de generación en generación entre nuestros intelectuales. Hasta ayer nomás, por ejemplo, muchos de nuestros científicos sociales, ya sea como expresión de deseos o por sincera convicción, preferían como espejos de nuestra experiencia histórica la de otros países "nuevos" -Australia, Nueva Zelanda, Canadá- a las trayectorias más modestas de los países vecinos.

-¿Esta idea errónea de considerar a la Argentina un país distinto se relaciona con el desprecio por el resto de los países latinoamericanos?

-Sí, pero la visión negativa sobre América latina es mucho más marcada en Buenos Aires que en el resto del país. Es sobre todo el porteño el que crea los estereotipos despectivos y habla de "chilotas", "bolitas", "sudacas" y demás.

-En un mundo que se globaliza a pasos agigantados, ¿le conviene a la Argentina madurar en su identidad latinoamericana o debería, más bien, cultivar una identidad de tipo universalista, aprovechando su condición de país multirracial?

-El problema es que uno es lo que es y no lo que quiere ser. En esto es fundamental la mirada del otro. Por más que la Argentina se piense a sí misma como un país europeo o distinto de los de América latina, no hay nadie en el mundo que la vea así. Ni Estados Unidos, ni Europa, ni China. La pertenencia a América latina es, primero, una realidad, luego una necesidad estratégica y, si se quiere, un destino inexorable. Yo diría que estamos a medio camino en la maduración de este sentido de pertenencia, al igual que otros países hermanos. Que hoy no se sepa en qué va a derivar esa construcción, si en el ALCA o en el Mercosur, por ejemplo, o en una combinación de ambos, no quiere decir que el desenlace inevitable no sea una regionalización -en el sentido de conformación de bloques regionales- de las relaciones globales. Muchas veces el discurso de la unidad es pura retórica latinoamericanista, y está por verse cómo se va a concretar. Pero esto no significa que la Argentina no tenga que trabajar por su lugar en el ámbito regional, sin dejar, claro está, de mirar hacia Europa, Asia y Estados Unidos, que es, de hecho, lo que hacen Uruguay y Chile.

-¿Cree que el viejo sueño bolivariano de la unión latinoamericana es una aspiración digna de ser alentada?

-La idea de la unificación ha tenido tradicionalmente -y me temo que todavía tiene- mucho de utópico, romántico y literario y poco de contenido práctico. La unión latinoamericana ha sido un proyecto varias veces reeditado en la historia desde fines de la época colonial.

-¿Cuáles fueron los intentos más recientes?

-Ha habido proyectos inspirados por Estados Unidos, como las conferencias panamericanas en las primeras décadas del siglo XX, y, claramente, hubo un proyecto político elaborado por la izquierda latinoamericana en los años sesenta y setenta, con un marcado componente latinoamericanista. En estos proyectos siempre hubo fuertes dosis de pensamiento utópico. Pero lo distinto que veo en el escenario actual es que la unión de América latina es por primera vez, una necesidad. Es, por lo tanto, urgente que la retórica latinoamericanista se complete con contenidos prácticos y actualizados.

-Hugo Chávez, que dice querer la unidad latinoamericana, ¿favorece esa añorada unidad o más bien la obstaculiza?

-Discursos como el de Chávez están un poco pasados de moda. Ahora bien: si perjudica o favorece la unidad, creo que un poco y un poco, porque aunque el discurso de Chávez sea algo brutal contribuye, al menos, a instalar la problemática de la unidad latinoamericana.

-¿Cómo se pasa de la retórica a la práctica y de la visión superficial a una mirada más profunda y comprensiva de lo que es ser latinoamericano?

-Para pasar a lo práctico es necesario superar la retórica, la declamación, y ponerse a trabajar. Para esto, sin embargo, hace falta información y formación. Esto es un problema grave y profundo, ya que no tiene solución rápida. Si se revisan los programas de las carreras universitarias en ciencias sociales del país (ciencia política, sociología, historia, economía, etcétera), se ve que las materias sobre América latina son escasas y sus contenidos, pobres o pasados de moda. El resultado es que nuestros egresados salen de la universidad sabiendo muy poco de América latina, de su historia, el sistema político o los problemas sociales, no ya de República Dominicana o de Honduras, sino de países más cercanos, como Brasil, Uruguay, Chile o Paraguay. La única esperanza de superar las retóricas vacías reside en que dediquemos un tiempo a estudiar al "otro" latinoamericano, en el sentido más literal. Esto incluye tomar en serio la formación de nuestras clases dirigentes en pos de la integración regional que tenemos delante.

Por Sebastián Dozo Moreno
Para LA NACION

 
 
 
 
 
 
 
 

Los docentes aprobaron la oferta de Solá

La Nación

Habrá clases en las escuelas bonaerenses

LA PLATA.- El Frente Gremial Docente aceptó formalmente la oferta salarial propuesta por el gobierno bonaerense y, así, los maestros iniciarán con normalidad las clases pasado mañana.

Con el respaldo del 90% de los casi 90.000 docentes consultados, la Federación de Educadores Bonaerense (FEB) y el Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación (Suteba) aceptaron la oferta oficial, que fija el ingreso mínimo para los maestros en $ 840 más $ 100 remunerativos -$ 80 de bolsillo- y el pase al salario básico de $ 50 que actualmente perciben por presentismo.

Tras conocer la decisión gremial, la directora general de Educación bonaerense, Adriana Puiggrós, dijo a LA NACION que "la negociación terminó bien porque pudimos sostener el salario en blanco para todos los docentes y porque acordamos la paritaria con el sector, algo que no se hizo nunca en la historia de la provincia".

"Vamos a empezar el año con tranquilidad y con toda la fuerza para afianzar los niveles inicial y primario, poner en marcha la nueva secundaria y articular mejor con las universidades", indicó la funcionaria.

Puiggrós garantizó, además, la continuidad de la capacitación y el mantenimiento escolar a lo largo de todo el año.

Negociaciones colectivas

El titular de Suteba, Roberto Baradel, expresó su satisfacción por la propuesta del gobierno de Felipe Solá, ya que "permite abrir una perspectiva hacia una recomposición salarial".

Tras sostener que "el gobernador tomó la decisión política correcta", el dirigente gremial destacó la convocatoria a las convenciones colectivas de trabajo.

"Hay que seguir discutiendo tres cuestiones: la recomposición del salario básico, la capacitación docente y las políticas educativas, que también deben ser discutidas en los colegios con los padres", indicó.

Opinó que los resultados de la encuesta "constituyen un respaldo absoluto a la unidad que representa el Frente Gremial Docente y que es la unidad de todos los maestros de la provincia". El mensaje del dirigente apuntó a cinco seccionales distritales del Suteba -La Plata, Lomas de Zamora, General Sarmiento, Marcos Paz y General Las Heras- que no apoyan su conducción y rechazaron el acuerdo salarial.

 
 
 
 
El comienzo del año lectivo: crítica realidad escolar

 

Seguirán las clases en los contenedores

 

El gobierno porteño postergó por siete días el inicio del ciclo lectivo en una escuela de Barracas; colocarán otras tres aulas similares

 

  • La Escuela N° 12 de Barracas mantiene cuatro instalaciones improvisadas desde 2003
  • La Defensoría del Pueblo denunció que hay problemas de infraestructura en 55 establecimientos

 
 
 

 

La escuela primaria N° 12 de Barracas no podrá empezar las clases pasado mañana, como el resto de los colegios porteños, por falta de aulas y la directora espera aún recibir en los próximos días tres contenedores transformados en aulas, que se sumarán a los cuatro ya existentes. Son 460 los alumnos que deberán esperar una semana más para empezar a estudiar.

La situación de la escuela no es nueva. "El colegio se creó en 2003 y todas las aulas eran modulares. Desde entonces dicen que van a terminar de construir todas las aulas que la escuela necesita -se edificaron sólo cinco-. En septiembre tuvimos una reunión con el área de Infraestructura y prometieron dos aulas para fines de febrero, pero llegamos este año y no estaban", dijo a LA NACION la directora del establecimiento, Susana Mata.

El gobierno de la ciudad de Buenos Aires prometió sólo ayer comenzar el 13 de marzo las obras para construir cuatro aulas de material, que estarían listas en junio. "Por supuesto que las aulas modulares son soluciones de emergencia. Hicimos dos licitaciones abiertas para la escuela de Barracas, pero nadie se presentó y tuvimos que pedir autorización a la Procuración para contratar directamente, lo que lleva un tiempo", respondió el vocero de la Secretaría de Educación porteña, Daniel Santa Cruz.

Cada contenedor cuesta 1500 pesos por mes de alquiler, informó la Secretaría de Educación porteña. Según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el gobierno de la ciudad lleva gastados 596.923 pesos en el alquiler de contenedores desde 2003. En la escuela de Barracas, según la ACIJ, se desembolsaron 412.973 pesos hasta ahora. En tanto, la obra que comenzará el gobierno porteño en los próximos días prevé cuatro nuevas aulas, baños y una escalera, todo lo cual costará 175.000 pesos, precisó la Secretaría de Educación.

 

Difícil adaptación

La directora de la escuela N° 12 contó que el primer año fue difícil porque "cuando calienta la chapa es terrible". Para el año siguiente, una solución del gobierno de la ciudad fue colocar equipos de aire acondicionado.

Al problema de las aulas, en la escuela de Barracas (Iriarte y Montesquieu, a pocos metros de la Villa 21-24) se suma la falta de agua desde hace 15 días, que está en vías de solución. Y no todos los baños son de material: algunos tienen las mismas características que las aulas contenedores. La directora Mata dijo que durante la próxima semana, a pesar de que no habrá clases, se prestará el servicio de comedor y se prevé recuperar los días la semana pendiente en diciembre.

"Hay escuelas que siguen funcionando con contenedores y esta situación supone que hay ciudadanos de segunda. No hay una preocupación igualitaria hacia los chicos que viven en barrios carenciados, como sucede en la escuela de Barracas o en una del Bajo Flores", consideró Gustavo Maurino, codirector de la ACIJ.

La semana pasada, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires presentó un pedido de informes a la Secretaría de Educación porteña para conocer las condiciones de infraestructura, seguridad y habitabilidad de 51 establecimientos educativos. En el mismo pedido se solicitaba información sobre las cuatro escuelas que cuentan con instalaciones precarias conocidas como aulas contenedores.

Esas cuatro escuelas son la N° 12 de Barracas, la N° 22 del Bajo Flores, la N° 25 de Retiro y el Centro de Formación Profesional N° 4 de Mataderos.

El gobierno porteño explicó que en la escuela del Bajo Flores "quedaron dos aulas modulares, pero una se utiliza como oficina de docentes y otra como depósito" y agregó que en Mataderos ya no hay ninguna en esas condiciones. En cuanto a Retiro, esta semana se retiraron las aulas contenedores que había.

La escuela de Retiro sin embargo está a la espera de una solución definitiva, ya que los alumnos que estaban en las aulas improvisadas se reubicarán durante este año en dos aulas prestadas por el colegio secundario que funciona al lado.

"La Secretaría hoy [por ayer] nos contestó el pedido. Se nota un mayor compromiso desde el año pasado por la infraestructura de las escuelas, pero venimos de años de arrastre. La Secretaría de Educación dice que en tres de las cuatro escuelas ya no hay más aulas contenedores, pero tenemos que inspeccionar en cada escuela lo que nos responden en el informe", dijo a LA NACION Gustavo Lesbegueris, defensor adjunto del Pueblo de la Ciudad .

En el anuncio de ayer sobre el incremento de los salarios docentes se informó sobre la creación de un servicio de emergencias edilicias, que funcionará de 7 a 24, para todas las escuelas públicas de la ciudad. Se habilitará una línea telefónica a la que podrán recurrir los directores de los establecimientos educativos.

 

La secretaria de Educación, Roxana Perazza, señaló que del plan de obras durante el verano, que abarcó a 293 escuelas, se concluyó en un 70% de los establecimientos. "El resto llevó más tiempo del previsto y finalizarán las obras en abril", dijo Perazza. El presupuesto para este año en Infraestructura es de 72 millones de pesos.

Por Laura Casanovas
De la Redacción de LA NACION

 

 

 

 

Llegaron los bancos, tras una protesta

Padres hicieron un reclamo a Kirchner
 
RIO GALLEGOS (De nuestra corresponsal).- Al aprovechar la permanencia del presidente Néstor Kirchner en El Calafate, unos 30 padres de alumnos de la Escuela N° 80 de El Calafate protestaron anteayer frente a la residencia del primer mandatario porque sus hijos tuvieron que comenzar las clases en el establecimiento sentados en el suelo.

Allí explicaron a los guardias de seguridad que querían entregarle un petitorio al Presidente, que había llegado a esta ciudad el jueves. Al reclamo por las clases recibidas sentados en el piso sumaron otras quejas por fallas edilicias.

Los padres fueron atendidos por dos secretarios del Presidente, quienes les explicaron que los problemas de las escuelas eran de la órbita provincial y que Kirchner no podía interceder.

Disconformes con la explicación, los padres se quedaron en la puerta de la residencia, ubicada a seis cuadras de la citada escuela. Allí estuvieron un largo rato hasta que un periodista local se comunicó telefónicamente con la presidenta del Consejo Provincial de Educación (CPE) para consultarle sobre el reclamo de los padres.

Minutos más tarde, Ingrid Bordoni, titular del CPE, llamó al periodista desde Río Gallegos y le aseguró que los bancos estarían el sábado en El Calafate. Y accedió a hablar con una de las madres presentes, a quien le formuló la misma promesa.

Ayer, a las seis de la tarde, los padres y la directora de la escuela recibieron en la escuela 40 pupitres dobles con 80 sillas enviados por el CPE, además de un escritorio de computadoras, un radiograbador y ficheros para la escuela. Los padres suspendieron una nueva protesta prevista en la casa del Presidente y ayudaron a armar y ordenar los bancos.

 

 

 

 

 

 

Se definen los aspirantes al Rectorado de la UBA

Falta un mes para la asamblea universitaria

Jaim Etcheverry irá por la reelección; competiría con Alterini
 
 
 
A un mes de la elección de su nuevo rector, en la Universidad de Buenos Aires (UBA) ni siquiera los más optimistas se atreven a hacer un pronóstico.

En un escenario fragmentado, donde la pertenencia partidaria ya no es el principal factor de lealtad, precandidatos y acompañantes pasan los días contando voluntades para alcanzar los 119 votos mínimos que serán necesarios para imponerse en la primera vuelta, tarea que, en principio, parece dificultosa para todos.

En efecto, el 4 de abril próximo se reunirá la asamblea universitaria, que cuenta con 236 miembros. Se necesita la mitad más uno de sus integrantes para ganar en una primera votación, pero pocos se inclinan a pensar que ese será el caso. Si ningún candidato logra ese número en tres votaciones sucesivas, se convocará a una nueva asamblea, donde se necesita la mitad más uno de los presentes para ganar.

En tanto, no hay candidatos declarados públicamente, ni debates ni discusiones programáticas sobre la universidad. La cautela extrema de los protagonistas en público contrasta con la intensidad con que se desarrollan las negociaciones y promesas en voz baja, para acercar el número de los aliados a la cifra de los sueños.

La reticencia a dejar claro quién apoya a quién se explica por esta dispersión: en este escenario, todos los votos cuentan y todos quieren hacerlos valer.

Los nombres en danza

Por ahora, en la carrera al Rectorado para los próximos cuatro años está anotado el actual rector, Guillermo Jaim Etcheverry, que aspira a la reelección con apoyos escasos para algunos e inciertos para casi todos. El rector insiste en dejar que hable la asamblea, mientras sus opositores le critican falta de gestión y ausencia de un proyecto para la universidad.

Elegido en 2002, sucedió al radical Oscar Shuberoff, que condujo la UBA durante 16 años. En los últimos meses, Jaim Etcheverry presentó un proyecto para reformular el ciclo básico común (CBC), la puerta de ingreso a la universidad.

En la oposición se ubica un grupo heterogéneo, autodenominado "neorreformista", que agrupa a radicales de distintos sectores, en alianza con sectores de centro y hasta con peronistas. Afirman contar con apoyos de profesores de varias facultades, como Derecho, Medicina, Ingeniería, Farmacia, Económicas, Odontología, Psicología, Veterinaria, parte de Arquitectura y la minoría de Filosofía.

Allí hay, por ahora, dos precandidatos, que dirimirán en breve quién se postulará: el decano de la Facultad de Derecho, Atilio Alterini, y el decano electo de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, Alberto Boveris.

En cualquier caso, hay acuerdo en tener un vicerrector que represente al peronismo. Podría ser el ex decano de Veterinaria Aníbal Franco -que inicialmente se había postulado como candidato al Rectorado-, o el actual decano de esa facultad, Rubén Hallú, y el decano de Ciencias Económicas, Alberto Barbieri.

En el grupo insisten en que para evitar la presentación de una candidatura "personalista" es necesario formar un grupo que aglutine sectores diversos detrás de un programa. Sus opositores enfatizan el pasado shuberoffista de algunos de sus integrantes.

En tanto, la izquierda no ha terminado de explicitar sus apoyos. Según algunos, Filosofía, Ciencias Sociales y Ciencias Exactas podría encolumnarse detrás de un candidato propio en primera vuelta, o adherir al decano saliente de Agronomía, Fernando Vilella, o al de Exactas, Pablo Jacovkis.

Vilella apoyó a Jaim Etcheverry en su llegada al Rectorado, pero ahora afirma que no volverá a hacerlo. Sin embargo, no son pocos los que indican que la izquierda, con la mayoría estudiantil, podría terminar apoyando a Jaim Etcheverry en una segunda vuelta.

"El rector cuenta con que haya gente que no quiera votar a Alterini y, ante la ausencia de alternativas, se termine volcando por él", arriesgó un futuro asambleísta.

Mientras tanto, se demora la discusión de ideas. Quizás haya que esperar a la propia asamblea, cuando cada candidato tenga un máximo de 30 minutos para exponer su programa para la universidad.

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

 
 
 
 
 
 

Nueva oferta a maestros bonaerenses

Clarín
QUIEREN QUE EL CICLO LECTIVO ARRANQUE SIN PROBLEMAS

El gobernador Felipe Solá pidió que el ofrecimiento se "estire al máximo".


Mónica Galmarini. LA PLATA. CORRESPONSALIA.
laplata@clarin.com
En un intento por destrabar el conflicto con los docentes, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, dio instrucciones ayer a parte de su gabinete para que elabore una nueva oferta salarial que "garantice el comienzo de clases con normalidad", previsto para el próximo 6 de marzo.

La directiva oficial apuntó además a "optimizar la propuesta" para lograr una buena relación con los gremios durante el ciclo lectivo 2006. "Es prioridad de gestión el relanzamiento de la nueva escuela secundaria y necesitamos trabajar en conjunto con los docentes para lograr ese objetivo", fue el mensaje de Solá.

La reunión, fuera de la agenda semanal en la Gobernación provincial, fue con el jefe de Gabinete, Mario Oporto, los ministros de Economía, Gerardo Otero, de Gobierno, Florencio Randazzo, y también con la directora General de Educación, Adriana Puiggrós.

El gobernador encargó a los ministros "analizar a fondo las posibilidades de estirar al máximo la mejora salarial para los maestros".

Esta semana los representantes del Frente Gremial (FEB y Suteba) volverían a ser convocados para conocer la nueva oferta, según admitieron a Clarín fuentes oficiales.

El jueves el Frente Gremial Docente rechazó la propuesta de aumentos anunciada en la sede de la cartera educativa. La consideró "irrisoria y vergonzosa" y amenazó con medidas de fuerza.

El Gobierno propuso otorgar $ 100 (no bonificables y no remunerativos) a todos los docentes y garantizar un ingreso mínimo de $ 840 —con bonificaciones— para quienes no cobran esa suma, en sintonía con lo anunciado por el Gobierno nacional.

Además, se les ofreció incorporar los 50 pesos que ahora cobran como "presentismo" al salario básico de manera escalonada entre mayo y diciembre.

Los representantes del Frente Gremial dijeron que la oferta de mejora inmediata fue de 70 pesos al básico (56 de bolsillo) y que la garantía salarial sólo beneficiaría a 25 mil maestros. La FEB y el Suteba reclaman la incorporación al básico de 140 pesos y una garantía salarial de 850 pesos.

Por eso resolvieron una movilización para el miércoles 1º y una consulta —a partir de hoy— a más de 250 mil maestros para diseñar un plan de lucha. "No existe decisión política para mejorar los salarios", fue uno de los argumentos gremiales.

Ante la inflexibilidad gremial, el Gobierno bonaerense pensó en un primer momento dejar que las cosas siguieran su curso. Pero Solá, ahora, ordenó a sus ministros que revean los números.

 
 
 
 
 
RECHAZO A PROPUESTAS OFICIALES

Los docentes salteños no iniciarán hoy las clases

La Asamblea Docente Provincial resolvió el no inicio del ciclo lectivo, que desde el Ministerio de Educación se había programado para hoy.

La decisión fue tomada el sábado pasado por unos 1.200 docentes —que según el gremio firmaron una planilla de asistencia—, los que rechazaron de plano las propuestas realizadas desde el Gobierno nacional y provincial.

Por el contrario, desde la Asociación Docente Provincial, que lidera el profesor Virgilio Choque, aseguraron que sus docentes sí concurrirán a dictar clases. Aclararon además que, si bien están conformes con el aumento, consideran que el salario puede y debe mejorarse en el futuro.

La propuesta oficial fija un salario de bolsillo de 840 pesos para los docentes que recién se inician y un aumento del 12,5% al sueldo básico, que pasará a ubicarse en 360 pesos remunerativos y bonificables, estableciendo que los docentes con más de un año de antigüedad recibirán un adicional fijo de $ 100 por mes.

Los docentes autoconvocados reclaman un básico equivalente al costo de la canasta familiar: 850 pesos. Otro punto que demandan son la homologación de las asignaciones familiares con los montos que paga la Nación.

Para la Asamblea Docente el ofrecimiento oficial carece de validez "porque no es una grilla salarial y tampoco es una resolución de carácter legal, ya que a nosotros nos llegó una simple carta", se quejó Wardi, quien expresó que las autoridades pretenden romper el paro antes que solucionar el conflicto.

 
 
 
 

Estudiar en la Argentina

Entrevista al ministro de Educación Daniel Filmus

Clarín

EDUCACION : CONVOCARA A DISCUTIR UNA NUEVA LEY FEDERAL DE EDUCACION

El Gobierno impulsará cambios profundos en el secundario

El ministro Filmus habló de alcanzar una escuela "más exigente". Habrá profesores con más horas concentradas en pocos colegios. Y un menú de materias para que los chicos elijan según sus intereses.

Claudia Amigo.

camigo@clarin.com

Como anticipo de un 2006 con fuertes debates educativos, el ministro de Educación, Daniel Filmus, adelantó a Clarín que el Gobierno impulsará profundos cambios para promover una secundaria más exigente. Paulatinamente los profesores concentrarían sus horas en una sola escuela; crearían la figura del tutor o coordinador de curso; los alumnos podrían elegir materias según sus intereses en los últimos años; y diseñarían un sistema de evaluación más integradora. "No estamos conformes con nuestra escuela, por eso queremos una más exigente. Con más calidad y donde se recupere la cultura del estudio".

— ¿Qué factores promueven una secundaria más exigente?

— Un objetivo básico es tener parámetros claros sobre qué enseñar año por año. Cuando preguntamos qué tiene que saber un chico en 1º grado, los mismos docentes tienen diferencias respecto a lo que esperan que aprendan. Esto revela que la desigualdad no está ni siquiera en el rendimiento sino en la expectativa del docente. Otro elemento es el diagnóstico: cómo viene el chico y hacia dónde debe ir.

— ¿Qué profesor imagina?

— Uno con mayor capacidad profesional y más autonomía en la toma de decisiones en el proceso de aprendizaje. Con la masificación del ingreso a la educación de los 90, los docentes se convirtieron en trabajadores calificados o en técnicos: repiten técnicas que otro desarrolló. Y cuando hablamos de profesionalizar al docente pensamos en alguien que crea conocimiento, porque cada chico es único e irrepetible.

— ¿Cómo sería?

— Tenderemos a que los docentes trabajen a tiempo completo en las escuelas, que tengan una carga horaria por encima del tiempo que están frente al curso.

— ¿Qué otros cambios prevén?

— Promoveremos la figura del tutor o coordinador de curso. Un problema del secundario es que los chicos pasan de una primaria muy contenedora a una media que sienten como tierra de nadie.

— ¿Pondrían más el acento en lo vocacional en los últimos años?

— En el mundo la secundaria termina con una variedad de estrategias que les permiten a los jóvenes orientarse vocacionalmente y tener herramientas sobre qué estudiar en la universidad. En los últimos años habría 4 ó 5 materias comunes y otras asignaturas o talleres sobre lo que les gusta. Otro tema: queremos llegar al 2010 con una segunda lengua en todas las escuelas, desde 1º grado. Y con la informática. Son dos cuestiones que hay que incorporar masivamente.

— ¿Hay algún proyecto para cambiar el sistema de evaluación?

— La evaluación es un aspecto más de la mejora de la secundaria. Es un mecanismo de certificación que consolida o no lo que se aprendió. Al hablar de evaluaciones globales no nos referimos a un proceso final sino a evaluar un proceso de aprendizaje, la capacidad de integrar los conocimientos adquiridos en el año.

— ¿El Ejecutivo piensa impulsar una nueva Ley de Educación?

— Sí, reemplazaremos la Ley Federal de Educación y la de Educación Superior. Queremos una ley que permita construir un sistema educativo de cara al siglo XXI. Y generaremos en 2006 un debate entre todos los sectores.

— ¿Cómo lo imagina?

— Hay que ir paulatinamente hacia una estructura homogénea en todo el país, lograr un sistema educativo nacional que hoy no tenemos. Es diferente en casi todas las jurisdicciones e incluso al interior de ellas: tenemos 55 modos diferentes de articulación en tre la Educación General Básica (EGB) y el Polimodal.

— ¿Está pensando en una sola estructura para todo el país?

— Puede que la estructura sea distinta garantizando la homogeneidad del aprendizaje. En las zonas rurales es posible que convenga que los chicos estén en la EGB hasta 9º año para evitar el desarraigo. Y en las zonas urbanas quizás convenga otra estructura.

—Esto significa revisar la reforma de los 90. Como funcionario, como asesor, incluso como director de FLACSO, estuvo muy cerca de aquella gestión, ¿qué autocrítica hace?

— No, no estuve.

— Sí, estuvo. Fue asesor de la ministra Susana Decibe. No está mal reconocer que hubo algún tipo de participación.

— Sí, pero en temas puntuales. En las decisiones que se tomaron respecto de estos temas —lo escribí en los 90— fuimos críticos. Y cuestiones como aumentar los años de escolaridad obligatoria, compensar la desigualdades con programas como el Plan Social, me siguen pareciendo bien, an tes y ahora.

— ¿Cuál fue el principal factor de la Ley Federal de Educación que atentó contra de la calidad?

— La reforma de los 90 llevó un signo relacionado con el momento: ampliar la matrícula en detrimento de la calidad y poner demasiado peso en la estructura. Se centró allí la aplicación de la ley. Hubo cantidad sin calidad. Y el gran desafío es construir un sistema masificado de calidad.

— En educación, ¿se puede hablar de crecimiento si no está pegado a la calidad?

—Sí. Es un crecimiento cuantitativo. Es lo que sucedió en Buenos Aires que tuvo un muy fuerte impacto en la educación de todo el país. Sin embargo, los indicadores parecieron mostrar que bajó fuertemente la calidad. La educación en los ’90 contuvo, jugó un papel contracíclico contra la marginación y la exclusión.

— ¿Cuál será el principal objetivo de la nueva ley?

— Que los chicos aprendan más y en forma igualitaria en todo el país. Están dadas las condiciones: el país crece, las familias mejoran sus condiciones económicas y el sistema educativo recibe una inversión como nunca antes. Las leyes por sí mismas no resuelven nada.

Se vendría el cambio en el CBC

Clarín
UN TEMA POLEMICO

El rector de la UBA quiere reformar el CBC

Jaim Etcheverry propone modificaciones en el primer año de ese ciclo, una autoevaluación de los estudiantes, una prueba diagnóstico y un curso de integración con la secundaria.


El ingreso a la Universidad de Buenos Aires siempre fue polémico. Desde que fue implantado en la década del 80, el tradicional Ciclo Básico Común (CBC) genera más rechazos que adhesiones. Ahora, el rector Guillermo Jaim Etcheverry propuso cambios.

La idea es mantener el CBC, pero aplicar nuevos métodos que contemplen una prueba diagnostica para los aspirantes y un curso de integración con la escuela media, muy cuestionada últimamente.

La propuesta de Etcheverry, que será tratada por el Consejo, apunta a "completar la formación de los estudiantes que comienzan sus estudios". Según el rector, surgió "de la necesidad de revisar y actualizar los objetivos que fueron planteados para el CBC hace ya dos décadas, cuando fue concebido como primer año de las carreras de grado".

Ahora, Etcheverry sugirió una autoevaluación de los estudiantes que están terminando la escuela media; un curso de vinculación entre la escuela media y la Universidad; una prueba diagnóstica de los estudiantes que se inscriben al CBC, y modificaciones en el primer año de ese ciclo.

Las asignaturas para el curso de vinculación entre la escuela media y la Universidad serían "comprensión de textos académicos"; "matemática" y "alfabetización digital".

Algunas de las propuestas ya tienen sus antecedentes en las pruebas diagnósticas que anualmente toma la Universidad Nacional de La Plata a los aspirantes, y que en el caso de Medicina es de carácter eliminatorio.

El CBC creado hace dos décadas por el ex rector cordobés Francisco Delich, fue presentado en los años 80 como un curso nivelador tras la normalización del país y las universidades, y un introductor en conocimiento de sociología, política y algunas asignaturas específicas de las carreras.

Hoy, tras algunos fallidos intentos y pedidos de cambio durante la gestión del ex rector Oscar Shuberoff, el actual conductor de la UBA intentará lograr el tratamiento de la iniciativa antes de que venza su mandato en marzo próximo.

Según explicó Etcheverry, para su proyecto colaboró la Secretaría de Asuntos Académicos de la UBA y fue consultada con docentes y autoridades del Ciclo y decanos.

La educación sigue siendo una cuenta pendiente para el Gobierno

Diario Domingo
 
Educar al soberano sigue siendo prioridad
 
Especialistas en educación aseguran que el Estado no implementa una política integral para las escuelas
 
Ma. Victoria Anóbile-Agustín Jerónimo 
     A las 45 mil escuelas argentinas asisten 14 millones de personas. Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre cuáles son los problemas más urgentes, pero existe consenso generalizado en que hay que poner en marcha una reforma que vaya a fondo.
   Mariano Narodowski, director del área de Educación  de la Universidad Di Tella y ex presidente de la Sociedad Argentina de Historia de la Educación, piensa que la educación argentina se ajusta a un sistema productivo donde se pagan salarios de 400 dólares y propone se apueste con lucidez al mercado global de negocios y trabajo (…)
 
 

Al fin hacen algo por la Educación

Clarín.com
TERMINA LA REFORMA EDUCATIVA DEL MENEMISMO

Luego de 10 años de EGB, vuelve la escuela primaria a la Provincia

Tendrá 6 años y regirá desde el año próximo para 1,2 millón de alumnos.

Fabián Debesa. LA PLATA. CORRESPONSALIA

laplata@clarin.com

En la educación bonaerense vuelve la vieja escuela primaria, aunque esta vez con un esquema de 6 años de duración. La modificación que tendrá plena vigencia en 2006 es una derivación de la reforma al sistema educativo que busca recuperar el antiguo secundario. Con esta nueva formulación, las autoridades desplazan el sistema vigente de EGB y polimodal de la Ley Federal de Educación aplicada en la provincia desde el ’94.

Aunque en los papeles sólo implica cambios de nombres, la enseñanza bonaerense quedará estructurada de esta forma: seis años de Escuela Primaria Básica (EPB), tres años de Escuela Secundaria Básica (ESB) y otros tres de Polimodal.

"Habrá una primaria básica de seis años, una secundaria básica de tres y una secundaria superior, de otros tres. Así la enseñanza se dividirá en dos tramos de seis y seis", explicó el director de Escuelas, Mario Oporto. Lo que buscan es construir "espacios propios" para niños y adolescentes. La reestructuración comenzó este año.

Se designaron casi 1.000 directores de ESB y crearon un número igual de EPB. En 2006 este esquema se extenderá a todo el sistema: los casi 1,2 millones de niños que cursan entre 1º y 6º año de primaria tendrán baños, patios, aulas y bibliotecas separados de la secundaria básica o del polimodal. En algunos casos, los directores fijarán pautas para usar las instalaciones en turnos distintos.

Los alumnos comenzaron a percibir cambios. Desde comienzos de 2004, los de 4º, 5º y 6º años tienen calificaciones numéricas. En una escala del 1 al 10, la aprobación requiere un promedio de 7. Se reemplazó la evaluación "conceptual" de satisfactorio (S), muy satisfactorio (MS) y aún no satisfactorio (ANS) que regía hasta 2004. La calificación conceptual se mantiene para 1º, 2º y 3º años.

Las materias que se dictarán son las mismas: Lengua, Matemáticas, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. A partir de 4º año seguirá siendo obligatorio el idioma inglés pero habrá un rediseño curricular para "mejorar el dictado de esta asignatura".

Según explicó la directora de Enseñanza Primaria Básica de la provincia, Graciela De Vita,

el año próximo se revisarán los contenidos de todas las materias para "actualizar los programas, ajustar los diseños y aumentar la exigencia". Los nuevos programas de estudios se aplicarán en el ciclo lectivo 2007.

El régimen disciplinario de los más chicos tendrá modificaciones. "Propondremos que todas las escuelas tengan un proyecto de convivencia, como en la secundaria básica", dijo De Vita.

"La reforma de los ’90 garantizó la inclusión de niños y adolescentes en el sistema. Ahora apuntamos a incrementar la exigencia académica y retener la matrícula", dijo a Clarín, el director de Escuelas, Mario Oporto. Por una ley provincial, los 9 años de EGB (es decir, desde los 5 hasta los 15) la educación es obligatoria. Con el regreso de la clásica "escuela primaria", la provincia dejará atrás las nomenclaturas de la reforma. Es un paso más hacia la vuelta definitiva al sistema tradicional vigente hasta 1994.

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