En TV avanzan los amores gays

La Nación
 
Fenómeno creciente
 
Cada día hay más ficciones y programas periodísticos que recurren a ellos
 

Imagen 1: Fernando se acaba de pelear con su mujer y pide asilo en la casa de su mejor amigo, Lorenzo. Pero el primero, además, está ahí por otra cosa: “Me gustaría hacer algo especial”, dice y cierra la frase con un beso. Lo que sigue es un juego de alto voltaje erótico de los dos entre las sábanas. Esta es la historia de “Almas gemelas”, uno de los episodios del unitario Al límite, que se vio hace dos domingos.

Imagen 2: luego de las peleas y polémicas por su identidad sexual, que inundaron la pantalla, Florencia de la V, un travesti, ganó, por el voto telefónico, el concurso “Bailando por un sueño 2”, en ShowMatch.

Estas escenas, años atrás, hubiesen sido imposibles de ver en la televisión, pero, ahora, parece que la TV abierta las aborda sin tapujos y de manera explícita en Mujeres asesinas, en El tiempo no para y en programas periodísticos como Blog. ¿Esto es realmente así o detrás de esta supuesta tolerancia se esconde un cierto oportunismo sobre el tema, que busca sumar algunos puntos de rating, gracias al morbo (o a la fantasía) de ver a dos personas del mismo sexo juntas?

Esther Feldman es la coordinadora autoral de El tiempo no para, en la que hay cuatro personajes gays. “La idea fue retratar a un sector de la sociedad, pero no desde la parodia o desde el conflicto existencial por la elección de esa orientación sexual”, explica. Y agrega: “Queríamos contar la vida de un gay ya asumido y completamente integrado a su grupo de amigos heterosexuales y a su familia, que lo acepta”.

Lejos de este ambiente de integración están algunas de las homicidas de Mujeres asesinas. En el capítulo del 26 de septiembre pasado, Eliana (Leticia Bredice), una tímida bibliotecaria, era acechada por su cuñada, Joana (Eugenia Tobal). La primera sufría porque no podía resistir la tentación de la carne de la otra, hasta que un día la mató, pero antes se dio el gusto. “La serie va más allá de que dos mujeres tengan sexo. El producto está por encima de esto”, explica Víctor Tevah, coordinador general de contenidos de Pol-ka, que coproduce, junto a Canal 13, el ciclo. Sin embargo, el ejecutivo reconoce: “Una mujer desnuda vende”.

Más allá de la ficción, el mundo gay es retratado por el periodismo. Algo de eso se vio en Blog, el 2 pasado, cuando el periodista Mauro Federico ingresó en el universo de “los osos”, un grupo de homosexuales que cultivan una estética de extrema virilidad. “La intención fue mostrar este estereotipo que no corresponde con la imagen del gay que tiene el imaginario colectivo”, señala el cronista. El tema homosexual, parece, continuará en el ciclo porque desde la producción ya están pensando en hacer otro informe con lo que Federico describe como el universo antagónico de los osos, el de los “gays barbies”.

César Gigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), considera que hay una evolución en la manera en que la televisión retrata a la persona gay. “Hace 20 años los personajes que mostraba la TV eran estereotipados, cobardes y todo el tiempo eran eróticamente deseantes", indica y recuerda como un paroxismo de esto a Hugo Araña, que encarnaba en Matrimonios y algo más , el actor Hugo Arana.

En esos veinte años hubo programas como Zona de riesgo 2 , en 1992, en el que por primera vez en TV la historia giraba en torno a una pareja gay (Rodolfo Ranni y Gerardo Romano), Verdad/consecuencia , en 1996, y Los Roldán , en 2004, una tira familiar en la que fue cobrando un protagonismo progresivo un travesti, Florencia de la V: por nombrar sólo algunos de los exponentes que generaron polémica.

En la televisión por cable, el lesbianismo tiene su espacio, los domingos, a las 23, en Warner Channel, con The L Word , e incluso, hay un programa, Amigos in house , los viernes, a las 23.30, en la señal para mujeres Utilísima Satelital, conducido por un grupo de hombres gays que cocinan y dan consejos sobre decoración y moda.

Contrastes

A las 21.30 del miércoles pasado, en Palermo Hollywood Hotel , por Canal 9, hubo una parodia de "Bailando por un sueño". Un actor que imitó a Moria Casán dijo: "Estoy contenta de estar entre dos machazos". El imitador miró a Gerardo Sofovich y a Marcelo Topolino, en clara referencia a Marcelo Polino, otro de los jurados del concurso de ShowMatch . Al verlo, esta Moria de mentira miró a la cámara con un gesto que mostró arrepentimiento por la alusión que hizo a la "masculinidad", sobre todo de este último.

Por el mismo canal, una hora después, en la tira El tiempo no para , se percibió una actitud contraria cuando dos hombres se besaron y un tercero se arrepintió de estar en pareja con una mujer cuando todavía seguía enamorado de su ex novio.

"La TV tiene una doble moral sobre el tema", expone Flavio Rapisardi, coordinador del movimiento Queer, que puede definirse como un conjunto de estudios académicos sobre la cuestión gay, lesbiana y transgénero, que funciona en la Universidad de Buenos Aires.

Disparen contra Tinelli

Para la CHA, los medios de comunicación son importantes en cuanto colaboran en hacer visibles las problemáticas de esa comunidad. Por eso, Cigliutti se molesta con el conductor Marcelo Tinelli. "No basta con que él lleve a un travesti [por Florencia de la V], si después hace una broma homofóbica", indica. Rapisardi va un poco más lejos: "Tinelli es el peor de los homofóbicos de la TV", denuncia.

A la hora de trabajar un personaje gay en la ficción televisiva, hay una suerte de mantra. "Cuando una historia homosexual está integrada a la trama de una serie, la gente la acepta", explica Pablo Culell, director de producción de Underground Contenidos, la compañía que está detrás de El tiempo… "Cuanto más haya una mirada relajada sobre el tema, más fácil la gente empezará a aceptar cosas que desconocía", completa Feldman.

Cuando la televisión se mete con la homosexualidad, parece debatirse entre los puntos de rating que suma todo asunto polémico y una cierta maduración sobre el tema que la realidad terminó por imponerle (la aprobación de la ley de unión civil de personas de un mismo sexo, por nombrar sólo un hecho). "Creo que hay que reflejar todos los matices de la vida: no levantar banderas ni de la pacatería ni de las distintas elecciones sexuales. La TV tiene que ser democrática", concluye Adriana Lorenzón, que fue una de las guionistas de Los Roldán .

Por Carlos Sanzol
Para LA NACION

Año de luto para el cine

La Voz.com.ar
 

Los directores Fabián Bielinsky (El Aura) y Pablo Rebella (Whisky), murieron este año. Hoy falleció Eduardo Mignogna (La Fuga).

  El 2006 se ha convertido en un año de luto para el ambiente cinematográfico nacional. Al fallecimiento del director Eduardo Mignogna (director de La fuga ) ocurrido hoy en el Hospital Alemán de Buenos Aires, se suman la muerte de los cineastas Fabián Bielinsky ( El Aura ) y Pablo Rebella ( Whisky ).

Bielinsky (47) falleció por causas naturales el pasado 29 junio, cuando se encontraba en un Hotel de San Pablo, mientras que el director uruguayo Rebella (32) fue hallado muerto en su casa el 6 de julio.

Grandes pérdidas. La primera película del realizador argentino Fabián Bielinsky fue Nueve Reinas (2000) y su última producción fue El Aura , por la cual recibió 6 estatuillas en los premios Cóndor de Plata, unos días antes de su fallecimiento.

El argentino sufría problemas de hipertensión y murió a causa de un infarto agudo de miocardio.

En tanto, el uruguayo Rebella fue encontrado sin vida en la madrugada del 6 de julio en su casa de Montevideo, por su pareja y su amigo y coeditor de sus películas Pablo Stoll. Aunque se desconocen las causas que provocaron su muerte, no se descarta la hipótesis de suicidio.

Entre sus producciones cinematográficas más reconocidas se destacan las premiadas películas 25 Watts y Whisky .

 
 

La muerte de Eduardo Mignogna deja «un vacío muy grande para el cine»

Clarín

Lo afirmó a Clarín.com Graciela Maglie, que trabajó junto al cineasta en varias de sus películas.
El realizador, que incursionó además en la pantalla chica y llevó al cine relatos propios, tenía 66 años y preparaba al momento de su muerte el filme La señal, con actuación de Ricardo Darín y Diego Peretti, informaron su allegados.

Mignogna, director de reconocidas películas como La fuga y Sol de Otoño, padecía una «antigua enfermedad», aunque su deceso fue «imprevisto», dijo su oficina de prensa, que no dio mayores precisiones sobre las causas de la muerte.

El director de Cleopatra (2003) padecía cáncer desde hace varios años y se encontraba pre-produciendo el que iba a ser su octavo filme, La señal, para el que había escrito un libro homónimo, al igual que para La fuga.

Mignogna fue un escritor y cineasta «emotivo» que relató sus historias en novelas con «mirada de cine» y que llegó a dirigir largometrajes sin esperárselo, tras incursionar en la poesía, la televisión y los cortos publicitarios, según su propia opinión.

Santiago Carlos Oves trabajó como guionista de Mignogna desde los tiempos de Evita, quien quiera oír que oiga, y hoy lo recuerda con «mucho dolor» pero recordando «los momentos muy felices que vivimos juntos». En diálogo con Clarín.com, recordó que un «momento sublime» a lo largo del camino que recorrieron juntos fue con la premiada Sol de otoño. «Si hay que sintetizarlo, (Mignogna) era un talentoso, pero no porque se le venía fácil, sino que era un laburante. Hacer todo lo que hizo le costó trabajo y yo fui testigo de eso».

Oves también lo recuerda como una persona de «mucha alegría» y destaca que a lo largo de su obra «lo que se cruza es la ternura, era un tipo muy tierno, muy solidario. Tenía la virtud de llamarte en un mal momento y levantarte el ánimo», destacó.

Graciela Maglie trabajó junto a Mignogna como guionista en las películas El viento, La fuga y Flop y lo recuerda como una persona «generosa intelectualmente. Un tipo con una capacidad de trabajo inmensa y un sentido del humor extraordinario». «Deja un vacío muy grande para los amigos y para el cine también», afirmó Maglie a Clarín.com.

El 29 de septiembre de 1964 aparecía por primera vez la tira cómica Mafalda de Quino

La Opinión Cultural, Domingo 3 de diciembre de 1972.

Quino: “Pensar no es divertido”
El 29 de septiembre de 1964 aparecía por primera vez la tira cómica Mafalda de Quino.

Para recordarla, hemos elegido una entrevista a Joaquín Salvador Lavado, alias Quino, aparecida en La Opinión Cultural, el domingo 3 de diciembre de 1972.

¿Qué diferencias técnicas e ideológicas observa entre sus primeros dibujos de la década del cincuenta y estos que publicará en el libro A mí no me grite?

Fundamentalmente ahora sé qué cosas quiero decir. En aquel momento la política me importaba tres pepinos. (…) Lo que yo hago no cambia nada. Pero mis dibujos, sumados a piezas de teatro, a películas, a canciones, a libros, conforman una obra que podría ayudar a cambiar, pero yo tengo mis dudas. Mis dibujos son políticos, pero en relación a situaciones humanas más que políticas en sí. Esas situaciones se vienen repitiendo desde que el hombre es hombre.

Es una forma de dibujo humanista, según usted.

Sí, pero es más bien una política de la condición humana, no de ciertos regímenes. Landrú dice que el humor es una válvula de escape, que el tipo que quiere poner una bomba ve un chiste que lo hace reír alrededor del asunto que lo tenía irritado y entonces ya no necesita poner la bomba. Fíjese, si no, en España: la gente se ríe con la agresividad del humor y aguanta todo lo que pasa.

Con sus dibujos pasó lo contrario. Una vez los utilizaron en una operación guerrillera.

Me dio mucha rabia. Es como si yo voy adonde ellos hicieron un asalto y escribo en la pared con un aerosol: “Este asalto es una propaganda del almacén Don Manolo”. Me sentí usado por tipos que yo no sabía en qué estaban. Yo no tengo una posición política tomada.

Sin embargo, en sus dibujos asoma una ferocidad tremenda contra determinadas formas políticas, contra un sistema de vida.

No. La ferocidad está dirigida contra la condición humana. La explotación del hombre por el hombre es inherente al ser humano y se ha desarrollado a través de cinco mil años. No veo que pueda cambiar. Por eso creo que el humor no sirve; claro que es lo único que yo tengo. Por lo menos dibujar me divierte, pero pensar no.

¿Cuáles son sus técnicas de trabajo?

Me siento a la mesa y pienso todo el día. A veces me llevo un tablero a la cama y sigo trabajando. La principal fuente de ideas está en los diarios.

¿Mafalda ha sido su trabajo más importante?

No. Me gusta mucho más otro tipo de dibujo, el que hago para Panorama y que va a salir en este libro. Mafalda me echó a perder como dibujante. En Rico Tipo, en 1963 y 1964, dibujaba mucho mejor que ahora. Mafalda me amaneró pero voy a seguir con ella por lo menos hasta se termine la película que está haciendo Catú. Después dependerá de lo que pase con ella. Además, ahora Mafalda aparece en Francia y eso me obliga a seguir haciéndola. Mafalda es el personaje que me hizo famoso. Antes me pasé doce años trabajando en otra cosa, en lo que me más me gusta, sin que pasara nada. Por fin, en 1964, apareció Mafalda en Primera Plana y desde entonces fui desarrollando la historieta. En principio la había creado para una campaña de artículos para del hogar que no se concretó, luego me pidieron un personaje en Primera Plana y allí apareció. Después fui a El Mundo y cuando éste cerró, pasé a Siete Días. Pero, repito, Mafalda me frustró como dibujante. Sin embargo, a veces le tengo cariño, otras veces le tengo rabia.

¿Cómo desarrolló la historia de Mafalda?

Al principio Mafalda era una niña que decía malas palabras, que llegaba adonde estaban su padre y su madre y les hacía preguntas y ellos respondían. Luego hubo necesidad de ampliarla y dibujé a Felipe, que era un contra-Mafalda. Después agregué a Manolito, a Susanita; todos entraron como contra-personajes. El hermanito de Mafalda apareció porque un día estaba apurado y no se me ocurría nada. Entonces decidí poner que Malfada iba a tener un hermanito y después tuve que seguir la idea. Ahora ya el hermanito habla correctamente, dejó la zeta y pronuncia bien la ere. Pero nunca sé que haré en el futuro, nunca pienso qué pasará con los personajes, eso sale cada día.

¿Qué significa para usted dibujar?

Cuando yo vine de Mendoza creía que lo más importante en la historieta era la idea y no el dibujo. Encaré mal el asunto. Después me empecé a dar cuenta de que para concretar algunas ideas, había que saber dibujar. Ahora para mí el dibujo es todo, no sé hacer otra cosa, soy inútil para nada que no sea dibujar. De chico aspiraba a ser ayudante de Divito. Hoy soy más que eso. Estoy conforme. Claro que quisiera ser Picasso, Steinbek, Klee, pero…

Pero es consciente de que es uno de los mejores dibujantes de América Latina.

Dibujante, no. Sé que tengo algunas ideas buenas, pero eso lo atribuyo al exceso de paciencia que tengo. Soy capaz de pasarme cuatro días con una idea, dando vueltas hasta que sale algo potable. A veces el resultado no justifica los cuatro días de trabajo.

¿Por qué sus libros reproducen dibujos que ya aparecieron en revistas?

Pienso hacer un libro el año que viene que tengo sólo dibujos inéditos. Con los dibujos que hago para las revistas siempre me queda la frustración de pensar que si hubiera tenido más tiempo (porque siempre entrego tarde, como todos los dibujantes) me habrían salido mejor. Yo no rehago los dibujos. Hago un boceto y luego los realizo en lápiz para después pasarlos a tinta.

Si el humor no ha modificado al mundo, ¿por lo menos lo modificó a usted?

No, creo que no. Después que superé mi meta de ser ayudante de Divito, me quedé como en el aire.

Hace poco, en una entrevista, el dibujante brasileño Ziraldo Pinto manifestó todo lo contrario a lo que usted dice y…

¡Es un pícaro! Yo cené dos veces con él y me dijo todo lo contrario a lo que declaró en el reportaje. Es tan pesimista como yo. Me contaba que, hace poco, se suicidó un amigo de él, y agregó: “Es lo único, lo mejor que uno puede hacer hoy, pegarse un tiro”.

¿En qué lo afecta a usted la censura?

Ziraldo decía que la censura agudiza el ingenio, pero yo prefiero decir lo que se me antoja sin tener que andar dando rodeos. Claro, no puedo decir todo lo que quiero… la mejor época fue la de Illia y la de Aramburu (claro, yo no era peronista), la peor fue la época de Onganía, entonces sí que había censura.

¿El regreso de Perón se reflejará en Mafalda o en los dibujos de Quino?

No, creo que no. Mi drama es que yo no tengo ideas políticas. Me sentiría muy feliz de poder creer en algo. Hay gente que dice que soy marxista, pero jamás leí a Marx, me da vergüenza decirlo, pero es así. Yo no creo en nada… el ser humano es la única criatura que se perjudica a sí misma. Será porque piensa, pero ya que Dios le dio inteligencia, hubiera sido preferible que le diera más, eso es lo que me da bronca.

¿Tiene preferencia por alguna forma de humor?

Me gusta el humor intemporal. También el humor que tiene que ver con la música. El único lugar donde a veces se me ocurren cosas es en los conciertos. Necesito del ámbito de un concierto para que salgan las ideas, aunque después no sirvan para hacer chistes. En verdad, cada vez tengo menos ideas. Trabajo todo el día y si consigo algo, es a fuerza de insistir en ese trabajo. Espero que la película rinda lo suficiente como para despedirme de Mafalda. Los días más felices los pasé cuando no tuve que dibujarla.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

Subastarán una veintena de acuarelas de Hitler en Inglaterra

 
 

Por Robert Woodward

LONDRES (Reuters) – Varias acuarelas atribuidas a Adolf Hitler, pintadas cuando servía en el Ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial y luego ocultas por más de 60 años, serán subastadas el martes próximo en el suroeste de Inglaterra.

Los 21 cuadros y bocetos, la mayor venta de obras de Hitler en muchos años, han atraído un gran interés y se espera que pujen por ellas coleccionistas de Rusia, Estados Unidos y Sudáfrica.

"La gente ha estado llamando por teléfono todos los días acerca de la venta," dijo Ian Morris, subastador en Jefferys. "Es poco común tener este número de acuarelas de Hitler en una subasta," añadió.

Han surgido dudas sobre la procedencia de las pinturas y sobre si es adecuado subastar obras del artífice del Holocausto.

"Ha habido una minoría de personas que no están contentas," dijo Morris a Reuters. "Siempre hay gente que tiene reservas sobre lo que se vende," agregó.

Las pinturas de escenas rurales en la frontera de Bélgica y Francia fueron ofrecidas a Jefferys después de que la casa subastara una acuarela por 5.200 libras esterlinas (alrededor de 7.790 euros) en noviembre de 2005.

Una anciana en Bélgica, que quiso permanecer en el anonimato, se comunicó con la compañía y ofreció la venta de 21 obras que habían sido halladas en los años 1980 en un ático de una casa cercana a Huy.

Dos refugiados de Francia, que aparentemente volvían a su casa, habían dejado una caja sellada allí en 1919, un año después del fin de la guerra, con las acuarelas dentro.

Las obras llevan la firma AH y Adolf Hitler. Hitler había pasado "períodos de descanso" cerca de Le Quesnoy en los inviernos de 1916-17 y 1917-18, según un historiador al que se pidió que viera la procedencia de las pinturas.

Un especialista en arte concluyó en 1986 que las firmas parecían auténticas, aunque el patrón de las pinturas no era tan alto como anteriores obras de Hitler, quizás debido al "material y a las condiciones psicológicas."

El dirigente nazi mostró su talento artístico en Austria, cuando era niño, y quiso ser artista. Fue rechazado en dos ocasiones por la Academia de Bellas Artes de Viena, pero continuó pintando hasta el inicio de la guerra en 1914.

Morris dice que espera que una o dos pinturas sean vendidas por más de 5.000 libras, aunque admite que la calidad no es muy buena.

‘Bella’ se lleva principal galardón del Festival Cine de Toronto

 

TORONTO (Reuters) – "Bella," un drama romántico del director mexicano Alejandro Gómez Monteverde, se llevó el sábado el principal galardón del Festival Internacional de Cine de Toronto, mientras que "Death of a President" obtuvo el premio de la crítica.

"Bella," que relata la historia de dos personas cuyas vidas convergen en un simple día en la ciudad de Nueva York, ganó el "People’s Choice Award" en el evento celebrado entre el 7 y el 16 de septiembre.

El precio usualmente es el indicativo de una futura nominación a los Premios de la Academia, debido a que entre las pasadas premiadas figuran las ganadoras del Oscar como Mejor Película "American Beauty," "Life is Beautiful" y "Chariots of Fire."

La ganadora del año pasado, "Tsotsi," se llevó el Oscar por Mejor Película Extranjera.

"Death of a President," que generó controversia en los días previos al festival, obtuvo el premio Fipresci, escogido por la crítica internacional.

El filme, un documental de ficción que muestra el asesinato del presidente estadounidense, George W. Bush, fue destacado por el jurado "por la audacia con la que distorsiona la realidad para revelar una mayor verdad."

Hitler trató de convertir a Rembrandt en un ícono

Exposición en Amsterdam

El régimen intentaba ganar la simpatía de los holandeses durante la ocupación
 
 

 
 AMSTERDAM (Reuters).- Su cara es una de las más conocidas en el mundo del arte, y cuando Holanda celebraba los 400 años del nacimiento de Rembrandt, su vida y obra ya retenían pocos secretos. Pero ¿sabía usted que alguna vez Rembrandt fue un icono nazi? Una exposición en el Museo de la Resistencia Holandesa de Amsterdam recuerda la muy olvidada misión de los nazis de incorporar al pintor holandés a la ideología fascista para ganarse la simpatía de su pueblo, al que invadieron en 1940.

El artista apareció en estampillas holandesas emitidas durante la ocupación; se entregó un premio Rembrandt a la contribución artística a la cultura nacional socialista, y se escribieron una ópera y una película sobre el pintor. Los nazis incluso trataron de instituir un feriado nacional el día del nacimiento de Rembrandt, el 15 de julio, para reemplazar las festividades del cumpleaños de la reina.

Pero los holandeses no quedaron tan entusiasmados. El Día de Rembrandt en 1944 fue un fracaso y los holandeses ayudaron a preservar el prestigio del artista del siglo XVII, que pintó casi 100 autorretratos.

De la estampilla al film

La exposición de Amsterdam, que se inauguró a fines de junio, incluye las estampillas, un film sobre Rembrandt de 1941 y viejos afiches que anunciaban el Día de Rembrandt.

Cuando los propagandistas nazis vieron las obras de Rembrandt, admiradas por su asombroso uso de las luces y sombras, encontraron en ellas imágenes capaces de alimentar su mito de "sangre y tierra", la idea de que aquellos con sangre alemana tenían un vínculo mayor con su tierra y un carácter superior.

Adolf Hitler y otros altos jerarcas nazis coleccionaban obras de Rembrandt, si bien poco en el pensamiento o en la historia personal del pintor hubiese permitido inferir naturalmente que el artista simpatizaba con las ideas del nazismo.

Cuando Hitler vio el "Hombre con un casco dorado", en ese momento atribuido a Rembrandt, destacó las cualidades heroicas del soldado. "Esto prueba que Rembrandt era un verdadero ario y alemán", dijo Hitler, según el museo de Amsterdam.

Los alemanes, después de invadir Holanda, necesitaban levantar su imagen en pocos días y Rembrandt, nacido en Leiden en 1606 y considerado típicamente holandés por su fe protestante y su orgulloso individualismo, les pareció la figura ideal para hacerlo.

Un libro de 1890 del alemán Julius Langbehn ya había pregonado que Rembrandt era un arquetipo hombre "germánico", que se había esforzado por producir un retrato auténtico de su tierra y de su gente. Langbehn dijo que la obra de Rembrandt reflejaba el espíritu alemán, libre de intelectualismo estéril y decadencia, y que su magistral representación de la luz mostraba que él podía superar las fuerzas del caos y de las tinieblas.

Algunos nazis no quedaron convencidos. Señalaron que Rembrandt había vivido entre judíos, que pintaba escenas del Antiguo Testamento y personajes como la rubicunda "Novia judía". Pero esas preocupaciones fueron hechas a un lado, ya que Rembrandt era simplemente demasiado importante para los intentos por forjar una nueva identidad germano-holandesa. "La nación de Rembrandt celebra a su más célebre hijo, no como una posesión para sí misma, sino como una de las mayores y más nobles creaciones del espíritu germánico", dijo en 1941 Tobie Goedewaagen, figura destacada en el movimiento nacional socialista holandés que apoyó a los nazis.

Problemas financieros

Un film de 1941, realizado en Amsterdam, sostenía que los judíos eran la causa de los problemas financieros de Rembrandt; alegaban que ellos habían comprado sus pinturas a un precio bajo y que las vendían para obtener una enorme ganancia. Rembrandt fue declarado en bancarrota en 1656 y forzado a dejar su casa del distrito más de moda de Amsterdam a cambio de un hogar más modesto. Pero la verdadera fuente de sus constantes problemas económicos se encontraba en sus gastos erráticos y en sus gustos costosos.

El biógrafo de Rembrandt Gary Schwartz cree que, si bien el artista no era filosemita, tampoco era antisemita. "Rembrandt pertenecía a la corriente principal de pensamiento cristiano de su tiempo en cuanto al judaísmo, acerca de que los judíos estaban fuera de la redención de Dios", dijo. "Estaba preparado para vivir entre ellos, pero no pasaba mucho tiempo discutiendo con ellos", agregó.

Seguro es que los nazis no fueron los primeros en tratar de usar al pintor. "[Los holandeses] lo blanquearon en el siglo XIX", observó Schwartz, y dijo que ellos habían vinculado a Rembrandt con su edad de oro como gran poder marítimo y Estado adinerado.

Durante las celebraciones -habrá todo el año desde tours a pie por los rincones favoritos de Rembrandt hasta un musical sobre su colorida vida amorosa- los holandeses esperan finalmente presentar una imagen lo más completa posible de su amado pintor nacional.

Alexandra Hudson

Fabián Polosecki: su biografía inédita

Revista Sudestada

Por: Ignacio Portela, Hugo Montero

 
La aparición del programa de Fabián Polosecki a principios de los 90 representó algo más que una bocanada de aire fresco, fue la definitiva imposición de un estilo inédito en la televisión argentina. La clave fue detenerse en aquellas historias que ya nadie se preocupaba por escuchar. Esa nueva mirada que se instaló a partir del impacto de El otro lado y El visitante, se basaba en la búsqueda de historias que estaban allí, casi ocultas en las calles de Buenos Aires. El programa de Polo se encargó de correr las luces y enfocar la mirada hacia esas miles de historias escondidas en las sombras de la vida diaria y protagonizadas por ladrones, por vecinos, por trabajadores. Una verdad poética recorrió desde el principio su trabajo y generó una mística propia: lo extraordinario respira en lo cotidiano. Polosecki terminó sus días arrojándose bajo las vías de un tren el 3 de diciembre de 1996, dejando tras de sí una brumosa estela de dolor e interrogantes, pero también un legado artístico que resuena hasta nuestros días. A través del libro «Polo: el buscador», de próxima aparición, dos periodistas de Sudestada (Hugo Montero e Ignacio Portela) intentan aportar una mirada hacia la vida y la obra del periodista que agrietó las paredes de la televisión y que marcó a toda una generación de jóvenes periodistas. A continuación, un fragmento de la biografía en la que se describe cómo afectaban al propio Polo todos aquellos testimonios cargados de anhelos, traumas y frustraciones.

“Esas historias con las que me había encontrado y que habían sido como un rumor que me ayudaba a escribir; ahora eran un estruendo que me impedía escuchar mi propia voz. En los últimos meses, había oído demasiado y había visto cosas que hubiera preferido no ver”

Polo en off, durante el capítulo «Día de Cierre», El otro lado, 1993.

Cuando todo termina, cuando la lucecita roja de la cámara pierde su color y los micrófonos corbateros abandonan las solapas, cuando llegan los saludos de ocasión y vuelven los apuros del horario, y ya es hora de levantar campamento y seguir adelante, algo sigue encendido. Algo continúa su marcha, su interna procesión. No todo terminaba cuando el entrevistado se alejaba por una calle oscura, dejando atrás un puñado de heridas abiertas de frente a un tipo, un tipo cualquiera, que se interesaba por su historia, que indagaba, que buscaba casi con desesperación romper la cáscara de las cosas. Nada terminaba allí, en realidad, para Polo. Programa tras programa, toda aquella decisión casi obsesiva de rastrear lo más íntimo, lo más doloroso, lo más apasionado de una persona acababa por transformarse en un viaje del que, indefectiblemente, había que volver en algún momento. Y ese momento, supuestamente, era cuando la entrevista terminaba, cuando el trabajo terminaba.

Polo sabía que no era así, supo siempre que no era nada fácil quitarse de encima los recuerdos, las vivencias, las miserias de cualquiera de sus personajes. Y sabedor de los gajes del oficio, aceptaba las consecuencias de su viaje que, a decir verdad, era justamente aquel material que le daba a su programa una textura única en televisión. Gajes del oficio, pensaba Polo, mientras se largaba a caminar solo y perdido en el silencio, tratando de reconstruirse por fuera de aquella historia terrible que había buscado y había encontrado. Gajes del oficio, decía, como tratando de explicarse a sí mismo de qué se trataba todo aquello que lo dejaba marcado por horas, por días. No era fácil salirse de aquellas historias, no era fácil cerrar todo, saludar y listo, chau, olvidarse, como en cualquier trabajo en el que el reloj marca la hora de salida. Polo se quedaba atado a esas historias, y los hilos invisibles de aquellas ataduras se le iban acumulando, se iban enredando en una madeja cada vez más compleja.

“No entiendo, ¿por qué me cuentan estas cosas?”, le preguntaba Polo a su compañera Martina Miravelles, intentando buscar razones ante aquella confianza fugaz que permitía que cada uno de esos personajes se abriera ante aquel tipo de campera negra como si lo conociera de toda la vida. “¿Por qué me cuentan estas cosas?”, se preguntaba Polo, y sabía que no había respuestas, más allá de los argumentos que siempre intentaba improvisar para salir del paso ante alguna pregunta periodística, argumentos repletos de dudas y de nuevas preguntas. “El programa de los chorros o el de las putas fueron terribles. Me di cuenta que empezaba a escuchar. Una mina me dijo: ‘esto no se lo conté a nadie’, y me lo estaba diciendo a mí, sin conocerme. Me llevo un pedazo importante de esta gente, algo que es muy real y, al mismo tiempo, muy fuerte. Yo me siento muy involucrado. Después, no me puedo ir a dormir como si nada”, señalaba Polo en sus comienzos a la cabeza de El otro lado, antes que aquellas ataduras se convirtieran en la consecuencia cotidiana de cada entrevista. “Todos los que hacemos este programa vivimos algo fuerte que nos pega. Estoy aprendiendo muchas cosas. Una de ellas es estar preparado para escuchar cualquier cosa. Que hable con un ladrón no quiere decir que esté a favor del robo, ni que me solidarice con el tipo. Pero me interesa hablar con él, ver qué le pasa. Se puede hablar con cualquiera, sin juzgar. En definitiva, todos tenemos los mismos problemas, nadie es tan distinto. Me parece que es más importante lo que desconocemos del otro, que lo que sabemos de él. Todos guardamos secretos” (1), expresaba por entonces.

“Nadie es tan distinto”, afirmaba Polo. Y en esa sentencia reconocía una inevitable sensación de identificación con el otro, una suerte de viaje hacia el universo de ese otro que abría las puertas más oscuras de su existencia para relatar una anécdota que, para el protagonista, ya formaba parte de un pasado remoto y de muchos años de cargar con ese recuerdo, de ir asumiéndolo, de ir superándolo. Pero para el entrevistador, para un tipo como Polo, esos recuerdos eran ahora, eran presente, y eran uno atrás del otro, eran ese que tenía enfrente, sin tiempo para analizarlo fríamente (sin ganas también, incluso, porque hacerlo sería, de alguna manera, juzgarlo). Y cargar con decenas de historias por semana, historias terribles, dramáticas, divertidas, traumáticas, con ese presente inmediato de estar ahí, de escuchar y de meterse en el mundo del otro, era demasiado. Demasiado. Porque resulta que, en definitiva, uno no está tan alejado de la vida de un asesino, de una puta o de un carnicero: “Uno está inundado de eso mismo que la persona está contando. Por eso pega el relato, porque no creo que uno esté totalmente del otro lado de un linyera, un drogadicto o un ladrón” (2), reconocía Polo, ya en mayo de 1994.

Allí, en esa fusión invisible que tenía como protagonistas exclusivos a Polo y a sus criaturas, se encontraba con nitidez la esencia de sus programas. Pero también allí, en ese contacto casi inverosímil, en ese elemento tan poco usual en el mundo de los medios de comunicación, Polo se topaba diariamente con una pesada carga que debía soportar solo para seguir adelante. “No soy el mismo que empezó el ciclo. A mí me cambió la vida la gente que tuve oportunidad de entrevistar. Como la prostituta que me contó las cosas más fuertes que tuvo que hacer en su oficio. O como un chico que me explicó por qué robaba. Después de esas y otras notas, tuve que irme a caminar y tomarme una ginebra solo. Son cosas difíciles de digerir” (3), contaba.

En la vida cotidiana, esas ataduras mencionadas no se aparecían solamente en su mundo interior, a veces se hacían carne por fuera. “El tema de quedarse enganchado con la gente no tiene tanto que ver con su programa -reconoce Martina, quien convivió con Fabián durante los primeros meses del ciclo inaugural-. Nosotros nos íbamos de vacaciones, estábamos en las sierras y Polo se encontraba con un tipo de ahí y se ponía a hablar y a hablar; o en Brasil con el que nos alquilaba la casa. Se enganchaba con la gente del programa, pero para reportear a esa gente vos tenés que establecer algún vínculo. Y cierta gente, ciertos ambientes más densos, son peligrosos. Una vez vino a nuestra casa un taxista, que era el que llevaba a las prostitutas de una agencia y yo me rayé mucho. Era mi casa, ahí me asustó, pero por otro lado, era lógico. Es complicado, vos no podés decir ‘te entrevisto, te filmo, todo y después, te cierro la puerta en la cara’. Pero en ese momento eso me molestaba, hoy veo que es más complejo porque la gente no es descartable. Por ejemplo, conoció a unos basureros para un programa y, al tiempo, vinieron a casa a regalarle una campera de Manliba”…

La nota completa en la edición gráfica de Sudestada n°36.

Actriz Ana María Campoy muere en Argentina a los 80 años

 

BUENOS AIRES (Reuters) – La actriz Ana María Campoy, uno de los íconos del cine y del teatro argentino, murió el sábado tras sufrir una neumonía, dijo una fuente cercana a la familia.

Angel Mahler, socio del hijo de la actriz, confirmó el deceso a la agencia estatal de noticias Télam.

Campoy nació en Bogotá el 26 de julio de 1925 y se radicó en Argentina en 1949 junto a su marido, el también actor José Cibrián, quien murió en el 2002.

Intervino en 23 filmes realizados en España, Portugal, México y Argentina, según el sitio de internet de la argentina Fundación Konex, que la premió en varias ocasiones por su labor.

Se destacó en filmes como "Las Lobas," "Juan que reía," "Siete gritos en el mar" y "El extraño caso del hombre y la bestia."

También participó en exitosos ciclos de televisión y teatro.

"Era una mujer brillante, divertida, maravillosa (…) era una gran actriz y una gran persona. La recordamos con nuestro amor, nuestro respeto, va a encontrar toda la paz que necesita," dijo a Radio 10 su colega Zulma Faiad.

Argentores: denuncias por corrupción entre los autores de televisión y teatro

Clarín

EL LADO OSCURO DEL ESPECTACULO. La mutual que los nuclea recauda $ 42 millones al año. Afronta 7 juicios por corrupción. El Gobierno pidió su intervención. Y la Justicia le puso un auditor estable.

Por Gerardo Young / gyoung@clarin.com / Detrás de grandes nombres de la televisión y el teatro, detrás de las luminarias más deslumbrantes de la avenida Corrientes y del cine, se esconde un universo plagado de sospechas, con millones de pesos que se esfuman, caras conocidas y no tanto peleando por mucho más que los aplausos.

Argentores es la mutual encargada de recaudar las ganancias de autores y libretistas del mundo del espectáculo, y lleva años envuelta en un silencioso manto de sospecha. Supuestos balances adulterados, falta de pago a las viudas de los más célebres libretistas, denuncias por posibles coimas a funcionarios, emisión de cheques a autores truchos y complejos sistemas de fraude, forman parte del vocabulario al que se han acostumbrado, lejos de la escena pública, estos artistas. No por poco: hay en juego 42 millones de pesos al año.

El panorama es hoy caótico:

Un veedor judicial lleva siete meses inspeccionando la administración de Argentores.
Hay al menos siete causas judiciales investigando a sus directivos y empleados.
Los peritos contables de la Corte Suprema llevan dos años analizando sus balances.
El Gobierno acaba de volver a presionar para intervenirlo o al menos transparentarlo.
El prestigioso autor Ricardo Talesnik, creador de «La fiaca» y «Cien veces no debo» entre otros éxitos, asumió como presidente de Argentores hace tres meses y se encontró con una institución en un estado desolador: «Es un problema de fondo. El sistema de hoy permite el afano», se lamenta ante la consulta de Clarín. Talesnik ordenó la apertura de un sumario administrativo en el que, asegura, están bajo sospecha todos los empleados y directivos de la mutual (ver página 32).

El escándalo de Argentores no sólo afecta a los autores y libretistas, sino, indirectamente, a los millones de argentinos que son quienes aportan sus fondos cuando van al teatro, al cine, cuando prenden el televisor en sus casas o incluso cuando lo miran en una confitería. De todos los consumidores de cultura se alimenta Argentores.

Para darse una idea de la magnitud de los juicios y demandas que afectan a Argentores, alcanzan unos pocos datos: en la administración de la mutual hay 66 empleados, pero son 22 los abogados contratados, por los que se gasta un millón de pesos al año. Un millón de pesos sólo para defenderse de las denuncias que se investigan en la Justicia federal, en la Justicia civil, en la correccional, en la del fuero penal económico (ver Un millón…).

Todo empezó a estallar en mayo del 2004, cuando un grupo de socios denunció un supuesto fraude electoral en el nombramiento de la nueva conducción de Argentores —en ese momento con Alberto Migré al frente— y denunció irregularidades en los balances de la entidad. La puja electoral generó un caos interno y las denuncias no pararon hasta hoy. A la cabeza de los reclamos se pusieron las viudas de dos de los máximos referentes de las telenovelas argentinas. La de Abel Santa Cruz, creador de «Jacinta Pichimahuida», «Papá Corazón» o «Andrea Celeste», y la de Luis Gayo Paz, el de «Paloma» o «Aprender a Vivir».

Eve Ziegler, viuda de Santa Cruz, tiene 76 años y vive en Miramar, el lugar que eligió su marido para morir, hace ya once años. «Desde que se murió Abel, Argentores me debe los derechos por todas las novelas que se pasaron en el exterior y que tiene que cobrar Argentores. No me pagaron ni de México, ni de Italia, ni de España. Yo calculo que me deben unos diez millones de dólares. Pero claro, pagan sólo a los vivos. A los herederos, nada de nada», se queja Eve.

Otra viuda que está en una situación similar es María Cristina Gorrasi, la mujer de Gayo Paz, fallecido en 1997. También ella reclama millones, pero además se ha ocupado de reunir información sobre la comisión directiva de Argentores. Sus cuestionamientos apuntan directamente al secretario general de la mutual, Emilio Vieyra, autor y director, entre otros títulos, de «Comandos Azules», una comedia sobre un grupo parapolicial filmada en plena dictadura militar, en 1979 (ver página 32).

Vieyra está en el centro de cua tro de las siete denuncias que afectan a Argentores en la Justicia, pero no quiso responder a las imputaciones pese a los reiterados llamados que le hizo Clarín en las últimas dos semanas.

A las viudas se sumaron empleados y administrativos de Argentores, incluso uno de los miembros del directorio, Miguel Marchesini, quien sostuvo ante la Justicia que en Argentores se habían pagado coimas a un funcionario de la Inspección General de Justicia, un organismo público que estaba encargado de controlar los balances. Marchesini no era un directivo cualquiera: hasta fin del año pasado, estuvo a cargo de la junta fiscalizadora de la entidad.

A raíz de esa denuncia, la sede de Argentores, en una hermosa casona de Recoleta, fue allanada en el 2004 por el juez federal Claudio Bonadío, quien ordenó una pericia contable de todos los números de la entidad. Esa pericia está todavía en manos del cuerpo de peritos contables de la Corte Suprema, pero lleva dos años de retraso. Según la abogada Silvia Bertone, que asiste a otro de los empleados denunciantes, Daniel Di Conza, «los peritos contadores estarían todos comprados por Argentores».

Supuestas coimas, compra de peritos, falta de pagos de derechos. Según coinciden todos los denunciantes, y admiten incluso en Argentores, el problema es que la mutual recauda mucho más de lo que reparte entre los autores y le sobran no menos de dos o tres millones de pesos por año. Ese sobrante se convierte, claro, en una fuerte tentación.

El Instituto Nacional de Asociativismo (INAES) es el organismo oficial encargado de controlar a todas las mutuales del país. A fines de mayo pasado, el INAES comprobó que Argentores tenía 11,5 millones de pesos que no eran reclamados por nadie. ¿Por qué? Simplemente porque hay muchos autores que no cobran lo que merecen (como sería el caso de las viudas) y muchos otros que no cobran porque no saben que tienen ese derecho.

Los denunciantes aseguran que en Argentores se las ingenian para quedarse con los millones sobrantes. Uno de los métodos para ello sería el de los autores truchos. Es decir, prestanombres que cobran como si fueran grandes dramaturgos, aunque en realidad no han escrito nada. La auditoría interna de Argentores comprobó ya que entre 2002 y 2005 se liquidaron cientos de miles de pesos (aún no está claro el monto total) en favor de al menos seis autores truchos.

Clarín habló con uno de esos autores. Carlos Lío tiene 36 años, vive en Floresta y entre el 2002 y el 2005 cobró cheques por un total de 150 mil pesos, según se desprende del expediente que se tramita en el Juzgado de Instrucción 33. La casa de Carlos Lío es alquilada, no tiene revoques y el pequeño salón comedor cuenta con un viejo televisor que transmite imágenes ya fuera de tono.

— ¿Qué obras escribió? —le preguntó Clarín.

—Yo no escribí nada. Me daban los cheques, los cobraba y después tenía que entregar la plata.

—Pero los cheques salían a su nombre.

—Yo trabajaba para Argentores y cada seis meses me pedían cobrar un cheque que venía firmado por el tesorero. Después le tenía que dar la plata a Vieyra y a mí me daban 100 o 200 pesos. No tengo ni para caerme muerto.

El tesorero de Argentores, Donato Alvarez, y el secretario general, Vieyra, siguen siendo investigados en la Justicia pero también en el sumario interno de la mutual. A pesar de eso, todavía dominan la comisión directiva de Argentores, donde aún cuentan con la mayoría de los votos.

Otro de los mecanismos denunciados para «embolsar» los sobrantes son los supuestos proveedores falsos. Una de las denuncias comprobó la existencia de un supuesto proveedor de servicios de catering —»Claudio Biancardi»—, cuyas oficinas en Vicente López están vacías desde hace tres años.

Pero también existirían los «autores inflados». Según la viuda de Gayo Paz, hay muchos autores de obras pequeñas o escasas, que cobran como si fueran hiperproductivos. Y le apunta a uno: «Julio Maharbiz cobró 150 mil pesos y casi no tiene obra», denuncia María Cristina Gorrasi. Maharbiz, que durante el gobierno de Carlos Menem fue presidente del Instituto del Cine (INCAA), apela a la teoría de la persecución: «Desde que fui funcionario siempre me quieren acusar de corrupción. Yo tengo un montón de programas de cable en la señal Argentinísima. Por eso cobro. Yo soy socio de Argentores desde hace 40 años», se queja el creador del «Aaaaaaquí Cosquín».

Lo cierto es que los controles dentro de Argentores son muy laxos. El actor cómico Nito Artaza, uno de los que más dinero aportan a Argentores con sus obras, es claro en ese punto: «Entra mucha plata pero no se la justifica fehacientemente. Los socios, me incluyo, deberíamos controlar más». La realidad es que hoy alcanza con una declaración jurada para iniciar un trámite de autor y depende de la voluntad de Argentores confirmar o no su veracidad. Eso y las múltiples denuncias llevaron al INAES a pedirle a la Justicia la intervención de Argentores. La medida se concretó en diciembre pasado, en un sorprendente silencio teniendo en cuenta que en Argentores hay muchas personas reconocidas.

Desde diciembre, un auditor contable puesto por la Justicia trabaja codo a codo con los administrativos de la entidad. Pero el INAES no está conforme y el 28 de mayo pasado volvió a cuestionar a Argentores y a su sobrante de fondos, insistiendo con la necesidad de mantener un veedor judicial en la mutual.

Según un informe del INAES, Argentores debe contactar a los autores que son dueños de esos derechos y no esperar a que aparezcan como por arte de magia. Entre los que no saben que tienen plata para cobrar se cree que hay cientos de dueños de programas de televisión por cable, que ni siquiera están enterados de la existencia de Argentores. Y algunos famosos: Mauro Viale, Mariano Grondona, Mirtha Legrand —por sus almuerzos en la tele abierta— y otros a los que las viudas de Gayo Paz y Santa Cruz están contactando para que no quede plata sin dueño, una tentación quizás demasiado grande.