Botero: «Desde hace 58 años he trabajado todos los días de mi vida»

Clarín
CULTURA : EXCLUSIVO: HABLA EL RECONOCIDO ARTISTA LATINOAMERICANO

Estrella del arte, recuerda aquí que su primera obra se vendió en apenas 2 dólares. Una serie de pinturas y dibujos sobre el drama colombiano se verá en Bellas Artes.
 
 

 
Fernando García

fegarcia@clarin.com


Dos millones treinta y dos mil dólares. Bajó el martillo en mayo, en Nueva York, en Christie’s y Sotheby’s, y el martillo fue rotundo: el colombiano Fernando Botero es el artista latinoamericano vivo mejor cotizado de la historia. Hace tiempo, sin embargo, que las formas voluminosas, gordas, de Botero son, a trazo grueso, la marca del arte latinoamericano en el mundo, cual Gabo de las artes visuales.

Nacido en Medellín en 1932, Botero pasó la mayor parte de su vida fuera de Colombia: México, España, Estados Unidos, fueron su horizonte. Pintor costumbrista hasta la comodidad —él mismo se considera "amable"— su última producción se ha replegado sobre algo que evitó puntillosamente: el malestar contemporáneo. Pintó a sus gordos torturados y torturando en Abu Ghraib y ahora, el martes 27, llega a Buenos Aires la colección de óleos y dibujos que donó al Museo Nacional de Colombia. Ahí se mete con el drama colombiano: escenas de matanzas, narcotráfico y guerrilla. Duro.

Desde Milán, una de sus posibles residencias, Botero resume para Clarín su credo personal. "Trabajo los veranos en Italia, donde vivo dedicado más que todo a la escultura. Los inviernos los paso entre París y Nueva York donde también tengo estudios. Soy un trabajador incansable por el simple motivo de que nada me da más placer que mi trabajo. Para mí no hay ni domingos ni días de fiesta. Siempre trabajo. Por esto mi obra es muy extensa. Son 58 años de actividad diaria".

—Dejó Colombia hace 50 años, ¿qué impresiones lo marcaron para mantener esa identidad?

—Ser latinoamericano es algo que marca para siempre. No vemos nunca las cosas de la misma manera que las ve un europeo. En mi caso, solo vi obras de arte recién en el momento de llegar a España. En Medellín, mi ciudad natal, no había museos ni galerías. En cierta forma para ser artista en ese ambiente se necesitaba inventar la pintura.

—¿Cuál es su mejor y peor recuerdo de Colombia?

—El Medellín que yo conocí de adolescente era provincial, tranquilo, muy religioso. Nada tiene que ver con el de hoy de grandes torres, grandes avenidas y grandes problemas. Es quizás cierta nostalgia que ha hecho adoptar ese Medellín de antes como mi temática principal.

—¿Cuál fue el primer y último artista que lo conmovió?

—Los muralistas mexicanos eran muy importantes en su momento y reproducciones de sus obras, de muy pobre calidad llegaban a Medellín. Después, a los 16 años, descubrí a Gauguin y Picasso. Al llegar a Italia me conmovió el "Quattrocento Florentino" y Piero Della Francesca. Y, aún hoy, me siguen conmoviendo.

—Hoy es el artista latinoamericano mejor cotizado. Sin embargo, sus comienzos en Europa deben haber sido menos cómodos. ¿Que recuerdos conserva de aquella época y de la escena artística en particular?

—Tuve la fortuna de vivir siempre de mi trabajo artístico, pobremente en un principio aunque no voy a negar que después viví más cómodamente. Fue muy difícil para mí llegar a Nueva York en el momento de la dictadura del abstraccionismo. Ser figurativo era el equivalente a ser leproso o algo peor.

—¿Recuerda la primera vez que vendió una obra? ¿Cómo fue y a qué precio se vendió?

—Como era muy aficionado a las corridas desde muy joven, mis principios fueron como pintor de toros y toreros. Hacía pequeñas acuarelas y las llevaba al almacén de don Rafael Pérez quien vendía las boletas de las corridas. Un día me llamó y me dijo "vendí una". El precio era dos pesos, como dos dólares de los de hoy. Me fui corriendo a mi casa a mostrarles a mis hermanos que había vendido un cuadro y en el camino se me perdieron los dos pesos.

—¿Cuál es su relación personal con Gabriel García Márquez? ¿Cree que la escuela del realismo mágico impregna de algún modo su figuración?

—A García Márquez lo conozco desde hace más de cincuenta años pero ahora nos vemos muy de vez en cuando. Mi trabajo no es realismo mágico. En mis obras lo que sucede es improbable pero no imposible.

—Usted mismo ha dicho que su obra intenta ser amable, ¿Esto lo hace un artista decorativo?

—Cuando se mira la historia del arte panorámicamente es evidente que el arte se hizo casi siempre sobre temas más bien amables pues la idea era producir placer. Todas esas Venus de Tiziano, las Meninas de Velázquez, los paisajes impresionistas fueron creados para hacer soñar: uno quisera estar allí. Hoy el arte perdió su rumbo pues está más dedicado a producir shock y a fastidiar que a elevar al hombre.

—¿Diría que sus "gordos" son bellos? ¿Cómo dio con esa figuración tan característica?

—La belleza en el arte y en la vida son dos cosas distintas. Una bella mujer pintada como tal resulta banal. En cambio, una mujer horriblemente fea, como Battista Sforza, produjo el más bello retrato de la historia, obra de Piero della Francesca. El tema es que yo no pinto gordos. Yo exalto el volumen de lo que pinto… mujeres, animales, naturalezas muertas, buscando una mayor plasticidad, mayor sensualidad.

—Por su edad y por los lugares que transitó ha sido testigo de la transformación total del arte ¿Por qué se mantuvo al margen?

—La pintura es inagotable a pesar de lo que digan algunos. Los videos y las instalaciones son expresiones artísticas que no pueden reemplazar a la pintura.

—En ese sentido, usted ha señalado que el gran arte se hizo para dar placer y no angustia ¿Qué decir entonces de Goya, Munch o el mismo Picasso?

—Un artista sin comprometer su estilo, su visión del arte, puede expresar lo que quiera, algunas veces como un paréntesis en su obra. Picasso estaba en su período de declaración de amor a su joven amante, Dora Maar, y realizó "Guernica" como un paréntesis. Lo mismo podría decirse de Goya y los fusilamientos.

—Si bien no deja de ser sensato asumir que sus pinturas no cambiárán la situación social hay al menos una mirada. ¿Cuál es su posición sobre Colombia?

—La situación colombiana es muy difícil pero ha mejorado notablemente con el actual gobierno que goza de la aprobación del 70% de los colombianos. Esperemos que en este segundo período se logre la paz a través del diálogo.

 

 

 

 

 

Un estrella posmoderna
Ana María Battistozzi

Nacido a comienzos de la década del 30, Fernando Botero nunca llegó a entablar un diálogo fluido con los artistas de su generación, más bien optó por conectarse con el arte del 400 italiano que conoció en los museos, palacios e iglesias de la Toscana, con los Rubens y Velásquez del Museo del Prado o los Ingres y el arte antiguo griego y egipcio en París. Mucho de esto asoma de manera más o menos anecdótica en la figuración voluptuosa de sus pinturas que abordan escenas costumbristas de su Colombia natal. En ella conviven sus exuberantes naturalezas con prelados, vírgenes, prostíbulos y familias endomingadas en una escala que evoca la pintura popular y religiosa latinoamericana. Quizá son estos rasgos tan marcados de su estilo los que hicieron de él un artista tan popular y aceptado como Frida Kahlo y Rivera por el mercado internacional. El artista estrella, sin los favores de la crítica especializada, pudo encaramarse en las cimas de la fama por su presencia mediática y su valor en el mercado. En este sentido Botero encarna como pocos la condición del artista posmoderno, aureolado por el glamour, la seducción de los millones, el lujo de sus residencias dispersas por el mundo y sus monumentales esculturas emplazadas en las principales ciudades del mundo.

Pero no todas son mieles en su historia personal. La sospecha de vínculos con el narcotráfico lo sobrevoló cuando en 1996 su hijo Fernando Botero Zea fue eyectado del Ministerio de Defensa de Colombia por manejar dineros de ese origen y además se supo que Pablo Escobar Gaviria poseía varias obras suyas en su colección. A esto se suma que en los últimos dos años Botero eligió abordar en su pintura dos temas de profundo dramatismo relacionados con la situación de la violencia en Colombia (2004) y las torturas en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, todo esto sin modificar, sino de manera superficial, su tradicional figuración ingenua, ni ajustar la forma al contenido a fin de reforzar la hondura de semejante drama. Cabe entonces preguntarse por la oportunidad ¿o el oportunismo? de este artista que sale al ruedo con estas tragedias tan contemporáneas.

 

 

 

 

 

ALBERTI & CAPUSOTTO. Dos vagos, un éxito

Sal!
La primera ocupación de Fabio Alberti, criado en San Isidro, fue la de playboy. Diego Capusotto, que creció en Villa Luro, quiso ser como futbolista. Hasta que sus vidas se cruzaron. Y nació el dúo que hace reír a todos.

Hartos de las charlas conjuntas, Fabio Alberti y Diego Capusotto piden someterse por separado a la entrevista. Y el primer turno le toca padre de Peperino Pómoro: amable pero parco, en todo momento Alberti parece sentirse forzado a explicar algo que para él no tiene ningún sentido explicar. Casi como declaración de principios, dice que nunca sintió ninguna vocación, ni siquiera ahora: «Me entretengo, me divierto, pero no tengo pasión por lo que hago y no necesito de esto para vivir pleno. Sí económicamente: es mi laburo. Y en todo lo que hago estoy rodeado de amigos: me embolaría mucho ser un actor de esos a los que llaman para sumarse a un elenco».

Quizá por esa falta de pasión, al terminar la secundaria se dedicó a vaguear. Venía de curasar en un colegio católico, San Juan el Precursor: «Todos hombres. Peter Malenchini (acusado después de abuso sexual contra sus alumnos)fue maestro mío: en las clases de dibujo hacía cosas tremendas con los chicos. Un depravado. Ahora veo que estaba tanteando a ver si te callabas la boca o decías algo. También había profesores coimeros: los chicos, todos de familias de guita, les robaban algún whisky importado o una lapicera Cross a los padres, se los dejaban en el baúl del auto a los profesores, y los tipos los aprobaban. Yo decidí no mandar a mis hijos al San Juan el Precursor».

Cuando llegó el momento de inscribirlos, tomó una lista de todos los colegios de Zona Norte (Alberti vivió la mayor parte de su vida en San Isidro y alrededores) y tachó todos los que empezaban con «San»: «Quedaron dos. Los anoté en uno de ésos». Una anécdota actual, que habla de un responsable padre de familia; hace 20 años y pico, lo que menos quería era esponsabilidad. Jura que no venía, como sus compañeros de escuela, de una familia rica -padre cirujano, madre ama de casa- aunque la herencia que le dejó un tío le permitió jugar a Isidoro Cañones por un tiempo. «No era una fortuna, pero me permitió bancarme un par de años sin hacer nada. Leía mucho, hacía fiestas, y siempre invitaba yo: estuvo bien derrochada, me sirvió para tener una vida licenciosa». Hasta que un amigo que le recomendaba lecturas empezó a dar clases de teatro: «Fui porque estaba al pedo y me quedaba cerca. Me gustó y me di cuenta de que quería un poco más». Entonces estudió con tres instituciones teatrales andantes: Ricardo Bartís, Pompeyo Audivert, Alejandro Urdapilleta. Oh sorpresa, resultó un alumno aplicado, que hasta rasqueteaba pisos y pintaba paredes del estudio de Bartís para poder pagarse las clases. «Bartolo en ese momento me bancaba. Tenía buena onda conmigo, tomábamos caña Legui juntos». Fines de los 80, principios de los 90: de la caña Legui teatral a la cerveza en la barra del Parakultural de la calle Chacabuco, un paso. Y ahí apareció Capusotto.

El sí que había tenido una vocación. O dos: «De chico, yo quería jugar al fútbol profesionalmente, era mi único interés. O quizá tocar en una banda. Lo que más me vinculaba afectivamente era el fútbol y el rock». Capusotto venía de una infancia en Villa Luro, con «amigotes del barrio, mucho terrenito y empedrado, mucho parar la pelota porque pasaba el 181, tirar cascotes a los cargueros y hacer guerras de piedras, esas cosas de desaforados». Así se forjó un habilidoso que todavía recuerda sus partidos en Stentor contra Social Parque («club de donde han salido grandes cracks»), y el equipo de su grado en el colegio Bercier: «Teníamos un equipazo, ganábamos siempre los campeonatos. Jugábamos contra sexto, séptimo, los de la mañana, y les ganábamos a todos».

Más conversador que su secuaz, sin reparos para desplegar su visión del mundo, el fútbol es el tema que más lo entusiasma. Pero los escolares son sus últimos recuerdos futbolísticos del lado de los ganadores: fanático de Racing se probó pero no quedó; después intentó en otros clubes, pero también se quedó con las ganas. «Estuve ahí de entrar en Boca; en el año 75 llegué a jugar en la Bombonera, durante el entretiempo de la tercera y también de la primera», se lamenta. Mientras, seguía a todos lados a Carolina («una poderosa banda de rock de Floresta») y lo único que hacía en el colegio era pelearse: «Era el 77, la época de los rockeros contra los chetos, una versión berreta de la pelea entre mods rockers en Inglaterra. Yo era rockero. E iba al colegio San José, donde había mucho cheto: mucho cuenta ganado, mocasines, medias. Y yo los odiaba».

-¿Eras peleador?

-No era de provocar, pero si me tenía que pelear, me peleaba. Tampoco lo hacía como deporte: nunca me dio mucho el físico. Es decir que, de haberse cruzado el Capusotto rocker con aquel Alberti de colegio católico de Zona Norte, quizá todo habría terminado a las trompadas. Por suerte, el cruce se dio unos 15 años más tarde, esa noche en la barra del Parakultural. Capusotto había cumplido con lo que llama «la famosa frase ritual educativa: si no estudiás, trabajá». Se había dado cuenta de que tampoco sería músico: «Yo tocaba la batería intuitivamente. Tomé clases con Horacio Gianello, de Arco Iris, y vi que era un instrumento para el que tenía facilidad, pero al que no amaba. Y, para tocar, uno tiene que amar su instrumento».

Vendió corpiños, hizo fotoduplicaciones en el negocio de su padre, y un día vio un aviso de clases de teatro en el suplemento «Sí» de Clarín: alentado por un amigo, fue al teatro Arlequines, llegó y se volvió a su casa: era la segunda clase y no se animó a entrar a un grupo que ya consideraba formado. El, que también menciona a Urdapilleta y a Audivert como referentes, le atribuye parte de su presente a un llamado telefónico de uno de los profesores, que le avisó que se había abierto otro curso. «La primera vez que pasé al frente me di compañeros, que el teatral era un espacio que había tenido siempre.

De chico yo hacía cosas vinculadas a hacer reír al otro, y recreaba escenas de la película Juan Moreira, de Leonardo Favio, que me partió la cabeza. Pero no era consciente de que quería ser actor. Sólo me daba cuenta de que era actor cuando hacía quilombo en el colegio y ponía cara de yo no fui».

Rápidamente se juntó con un compañero y armó una obrita en un tugurio de San Telmo: «Un espectáculo espantoso que jamás volvería a hacer. Pero yo respeto los momentos históricos». Tuvo un dúo, Los Queterrecontra, con el que hizo una sola función en el Parakultural; suficiente para conocer a otro actor que trabajaba ahí: Alfredo Casero, el celestino que le presentó a Fabio Alberti. «Nos conocimos de la mejor manera: acodados en la barra del Parakultural, en una fiesta. Estuvimos toda la noche riéndonos de lo que pasaba alrededor nuestro. Y de nosotros mismos: toda una carta de presentación».

Enseguida –junto con Casero, Mex Urtizberea y compañía- compartieron la cofradía televisiva que sacudió la modorra del medio con «De la cabeza» y «Cha cha cha». Ya se iba perfilando el futuro dúo: «Solíamos juntarnos en bares para preparar material. Dentro del programa, para el espectador empezó a ser un sello que hiciéramos cosas juntos. Y en el 94, año en que ‘Cha cha cha’ no salió al aire, nos juntamos para hacer una obra en el bar El Taller. Cuando se armó ‘Delicatessen’, nos convocaron a los dos». Ese no duró, pero en 1998 tendrían la revancha: «Todo x $2», el programa que les dio barra brava propia y presencia teatral, primero con «Una noche en Carlos Paz» y ahora con «¡Qué noche, Bariloche!». Dos obras con marcados elementos televisivos: personajes de la tele (Boluda total, Irma Jusid, Peperino Pómoro, El Hombre Bobo’) y hasta una pantalla que, entre sketch y sketch muestra videoclips y otros delirios.

«Nos sale un lenguaje televisivo –admite Capusotto-, que es el que más conocemos. Y eso se nota claramente en el espectáculo. Es casi como ver el programa, pero en otro espacio. Lo de la pantalla forma parte de nuestro lenguaje. Y es algo que ya han hecho los Monty Python en el 82. Nosotros no inventamos nada, no hacemos humor nuevo ni absurdo: primero lean a los dadaístas, o miren a los Hermanos Marx, y después hablamos».<BR

-Por lo que decís, no hay que descartar un regreso a la tele.

-No lo descarto. Con «Cha cha cha» y «Todo x $2» hemos logrado algo bastante intenso para un medio televisivo en el que uno estaba acostumbrado a ver otra cosa. Y pudimos hacer algo intenso porque no teníamos nada que perder. A partir de ahí hubo una vinculación afectiva con la gente, lo cual hace que uno repita una fórmula. El tema es si sos elegante para repetirla, o no. Hoy haríamos un programa mejor que el último, pero en definitiva repetiríamos una fórmula. Entonces tengo una contradicción: respetar el «mito» o repetir esa fórmula. Por ahora me siento más cómodo haciendo televisión en el teatro, aunque parezca antagónico. Hay que ser estratégico: no es lo mismo hacer algo que volver con algo que ya hiciste. Hay que tener cuidado.

Dos padres de familia

Diego Capusotto tiene 44 años y nació un 21 de septiembre; un día y tres años antes que Fabio Alberti. Los dos tienen un par de hijos, pero los de Alberti son varones (Ciro, de 7, y Teo, de 9) y las de Capusotto, mujeres (Eva, de 3, y Elisa, de 7). Alberti nunca los llevó al teatro: ¿Por qué les tengo que explicar a mis hijos que me trasvisto? Además, si en una parte de la obra digo ‘culo, culo, culo’, después los pibes van a estar comiendo y diciendo ‘culo, culo, culo’. ¿Cómo les hacés entender que una cosa es lo que digas en el teatro y otra en la mesa?». Capusotto sí las lleva: Les gusta. Lo que no entienden, lo entenderán más adelante».

Laura, la mujer de Alberti, colabora con su marido en el libreto de la obra y en los guiones del programa de radio («Day tripper», por la Rock & Pop, con Juan Di Natale), y es la guionista de «Glorias de mi ciudad» -un programa musical que se verá en julio por el canal Ciudad Abierta-, donde Fabio hará algunas apariciones. María Laura, la mujer de Capusotto, es carpintera, escenógrafa y ama de casa. «En casa -cuenta Diego-, a los roles que la sociedad califica de masculinos los cumple ella, y yo, me encargo de los femeninos: yo lavo los platos y ella cambia los cueritos». Como a Alberti, Capusotto la conoció a través de Alfredo Casero. Ella era amiga de una novia de Casero; él le ofreció presentarle un amigo, y María Laura le pidió que fuera de Racing: Capusotto era su hombre. No con su grado de fanatismo, a Alberti también le gusta el fútbol. Es de River, y de adolescente llegó a ir a «Polémica en el fútbol» para opinar sobre el tema, pero fracasó. «No me dieron bola: levantaba la mano, pero hablaban siempre los mismos. Estaban todos entongados. Me acuerdo de uno que estaba sentado adelante, con una cadenita de oro: después lo vi revendiendo entradas». Ni siquiera al hacer una denuncia tan candente, Alberti levanta la voz.

Según un estudio, las «sitcom» locales son más afectuosas y extrovertidas que en EE.UU.

Clarín

 

Una investigación lingüística de la Universidad de San Juan concluyó que en las comedias argentinas los personajes tienden a exteriorizar un 40% más sus sentimientos hacia el destinatario que similares caracteres de las series estadounidenses.

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Parece que a los argentinos nos gusta que el interlocutor nos preste atención al hablar y que además los diálogos tiendan a ser afectuosos. Al menos eso es lo que reflejan las nuevas comedias televisivas locales en detrimento de otras series similares de los Estados Unidos, donde los guiones muestran otro tipo de trato entre los personajes.

Ahora un proyecto de investigación de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), reveló cómo las «sitcoms» argentinas utilizan un 40 por ciento más de vocativos (fórmulas de tratamientos nominales que se emplean para llamar la atención) que las estadounidenses.

«Los Roldán», «Casados con hijos» y «La niñera» son algunas de las comedias en cuestión que formaron parte del estudio realizado por la doctora Rosa María Sanou en su proyecto «Fórmulas de tratamiento en inglés y español en géneros televisivos», donde dejó al descubierto que los argentinos exteriorizan sus sentimientos en los diálogos con mayor frecuencia que los norteamericanos.

El equipo grabó 20 horas de «sitcoms» locales y 20 de las series norteamericanas para verificar cómo se adaptan las costumbres a cada situación común. De hecho, las conversaciones cotidianas ofrecen un modo de comunicación privilegiado donde se pone de manifiesto el complicado juego de las relaciones sociales entre los usuarios de una lengua.

De ahí que desempeñan un rol fundamental las fórmulas de tratamiento que configuran un conjunto particular de recursos lingüísticos, que operan como verdaderos marcadores sociales.

Para la investigación, la especialista aplicó el enfoque sociolingüístico al estudio de estas formas de tratamiento en textos nominales, en especial dentro de la función vocativa, es decir cuando se emplean para llamar la atención del destinatario del mensaje.

En relación con los tipos de vocativos estudiados, se utilizó la clasificación propuesta por autores que reconocen: nombres personales y formas ocupacionales, generales, de afecto y de parentesco.

Más vocativos y llamado de atención

«Esta mayor frecuencia de vocativos por parte de los personajes en las comedias nacionales señala una clara inclinación a llamar la atención del oyente a cada momento, para lograr una comunicación más estrecha o intensa entre él y su interlocutor tanto en intercambios verbalmente cordiales como agresivos», señaló el informe de la investigadora publicado por la revista U de la UNSJ.

Sin embargo, al comparar el porcentaje de uso de cada una de las categorías vocativas dentro del corpus inglés y dentro del español, se observó que éstas presentan cifras prácticamente iguales.

Los nombres personales representan la primera elección del hablante para nombrar al destinatario y ocupan alrededor del 56 por ciento del total de las formas vocativas, en inglés y español. Al parecer, constituyen la manera inequívoca y más neutra de identificar al oyente. Y dentro de las combinaciones posibles, el uso del nombre de pila o sobrenombre representa la forma favorita, ya que ocupa el primer lugar en la frecuencia de uso (376 instancias en inglés y 562 en español).

Además, el apodo aparece también en su forma diminutiva y en cuanto a los nombres de pila pueden figurar apocopados, incluso cuando están en su forma diminutiva, como Coqui(to), Ani(ta) y Yoli(ta), según los utilizados en la series nacionales.

En el caso del apellido que se emplea se da únicamente en las comedias nacionales (58 instancias), sin que esto necesariamente exprese distancia social o se asocie a un registro formal. «Lo observamos con frecuencia entre miembros de una misma pareja, particularmente por parte de las mujeres, para llamar la atención de su novio o esposo», dijo la especialista en el estudio.

La tendencia argentina a acortar los nombres propios es tan marcada que incluso hay ejemplos de apócope de apellido (Uri, en vez de Uriarte, en la comedia «Los Roldán»).

Esta brecha entre las comedias argentinas y norteamericanas -relacionada con el número de instancias en que se usan los vocativos en general- se profundiza aún más al estudiar en particular las formas de afecto, cordialidad y amistad.

«Si bien dentro de cada corpus representan el 14 por ciento, en español se actualizan prácticamente el doble de veces que en inglés; lo que deriva en intercambios verbales más expresivos o efusivos, cargados de una mayor cuota de afectividad», destacó la investigación liderada por Sanou.

Al parecer, el sondeo realizado en la UNSJ entendió que este comportamiento está «muy ligado a la idiosincrasia de los argentinos, normalmente más sentimentales y demostrativos que los anglosajones«. Particularmente, los personajes de las comedias argentinas «tienen una fuerte tendencia a exteriorizar sus sentimientos hacia el destinatario por medio del lenguaje, nombrándolo con sustantivos teñidos de subjetividad».

De hecho, muchas veces la función comunicativa de estos vocativos se ve reforzada por el contacto físico, ya sea una palmada o un beso para manifestar cariño, o un empujón o un golpe para manifestar enojo.

«Esta mayor expresividad también se traduce en un inventario mucho más rico de formas vocativas de cordialidad. En las producciones nacionales observamos 48 diferentes ítemes léxicos mientras que las norteamericanas presentan sólo 28», amplió la investigadora sanjuanina.

Dentro de estos inventarios, «honey» y «mi amor» funcionan casi como formas emblemáticas para expresar cariño. Incluso se produce una polarización entre honey y mi amor (con unas 45 ocurrencias), por un lado, y todas las demás formas vocativas (utilizadas sólo entre 1 y 10 veces cada una), por otro.

Además, independientemente del sexo, edad o clase social tanto del emisor como del receptor, estos dos términos de afecto representan la primera elección de los hablantes cuando optan por nombrar al destinatario cariñosamente y las emplean en una variada gama de situaciones comunicativas, con muy diferentes intenciones u objetivos.

Por otro lado, los vocativos de parentesco («daddy», «mom», «brother» o en español «tío», «papucho», «mami», registran alrededor de un 15 por ciento, los generales («man», «mister», «sir», «people» ó «señorita», «don», «chicos» ocupan el 12 por ciento, mientras que los ocupacionales («Reverend Faltier», «Mr. Mailman», «Mr. President» y «cura», «juez», «jefe» ofrecen un 3 por ciento, en inglés y español. Estos tres tipos de vocativos se presentan modificados por adjetivos, y/o combinados en fórmulas que incluyen también el nombre de pila, sobrenombre y apellido.

Por último, con excepción de los nombres personales, las otras cuatro clases de vocativos presentan ocurrencias de un uso no literal. Éste abarca, por un lado, casos de extensión semántica en que se amplía la dimensión semántica para designar otros vínculos o entidades no asociados normalmente con la palabra-y, por otro lado, el empleo de metáforas de la realidad.

Fuente: Universia

Múltiples caras de Picasso, en una muestra inédita

La Nación
 
Desde mañana, en el Centro Cultural Borges

 
Llegan 48 obras que no habían sido exhibidas en Buenos Aires
 
 

“Mis viejos cuadros ya no me interesan; siento una curiosidad mucho mayor por aquellos que todavía no he pintado”, dijo alguna vez el gran artista español Pablo Picasso. Esa curiosidad, como un impulso vital que llevaba al artista siempre hacia nuevas búsquedas, podrá vivirse y disfrutarse en la muestra “Picasso”, que se inaugurará mañana, a las 19, en el Centro Cultural Borges.

Una excepcional oportunidad para ver pinturas al óleo, dibujos en lápiz, tintas chinas, grabados, cerámicas, que nunca antes fueron expuestos en nuestro país. Son 48 obras realizadas entre 1900 y 1971, reunidas especialmente para esta muestra, y que provienen de colecciones particulares e instituciones españolas.

“Queremos mostrar a ese Picasso multidisciplinar que ha hecho todo”, dijo a LA NACION la especialista española Marisa Oropesa, curadora de la muestra, sin ocultar su gran admiración por el artista malagueño, mientras iba y venía por el Centro Borges armando la muestra.

“¿Sabes cuál fue una de las primeras palabras que dijo Picasso? Fue «piz», por «lápiz»”, contó Oropesa. También recordó que para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona había que aprobar un examen que consistía en hacer tres obras. “Los ingresantes tenían un mes para hacerlas. Picasso, a los 14 años, las hizo en un día”, destacó la curadora.

Piezas destacadas

La obra “Mosquetero con las manos juntas”, de 1967, es un importante óleo dentro del conjunto exhibido, mientras que “Cabezas de caballos”, en tinta china y lápiz, de 1933, interesa especialmente porque anticipa la línea que Picasso desarrollaría luego en el “Guernica”, de 1937.

También se destacan dos tauromaquias de 1951, dibujos en tinta que permiten admirar y seguir la línea del particular trazo picassiano. El aguafuerte “Degas soñando con chicas entre sí”, de 1971, de la Suite 156; el aguatinta “La mujer del sillón”, de 1939; y el linóleo en colores “Mujer acostada y guitarrista”, de 1959 son otras de las paradas imperdibles de la muestra.

En octubre se cumplirán 125 años del nacimiento de Picasso y esta exposición también evoca al genial malagueño por medio de fotografías que lo muestran en distintas situaciones cotidianas. Una de las series de fotos en exhibición está firmada por Lucien Clergue, que conoció a Picasso en las corridas de toros, y otra, por Cores Uría, quien registró imágenes de Picasso en su taller.

La muestra cuenta con el auspicio de la embajada de España y fue organizada por la española Montserrat Roca Campillo, licenciada en Bellas Artes. “Hace dos años que estamos organizando esta muestra, especialmente para el Borges. Lo que me impulsó fue sobre todo su proyección social, y por eso se organizó un plan educativo en torno de la muestra”, comentó Roca Campillo.

“Picasso” estará abierta hasta el 26 de julio, de lunes a sábados, de 10 a 21, y los domingos, de 12 a 21. Los miércoles la entrada será gratuita. La entrada cuesta $ 10 y hay descuentos para estudiantes, jubilados y menores de 12 años. Informes: 4311-4865.

Por Laura Casanovas
De la Redacción de LA NACION

Prisa, a la espera de siete radios

La Nación
 
 
Nuevo dueño. El presidente Kirchner podría firmar, frente a su inminente visita a España en la segunda quincena de junio, la adjudicación de siete radios FM en el interior del país en favor del grupo español Prisa, cuyo barco estandarte en España es el diario El País, y que en la Argentina explota Radio Continental. Las frecuencias son FM 92.5 en Río Cuarto, Córdoba; FM 98.7 en Santa Fe; FM 94.3 en Corrientes; FM 101.5 en Salta; FM 102.5 en Cipolletti, Río Negro; FM 100.1 en Rosario, y FM 101.1 en Tucumán. Son cuatro emisoras categoría A y tres, B. Para acceder a Continental y a las emisoras señaladas, Prisa tuvo que constituir una empresa en los Estados Unidos, país con el que la Argentina mantiene vigente un tratado de inversiones firmado en la época de Menem. La ley de bienes culturales limita la participación extranjera en medios argentinos al 30% del capital.

* * *

  • Nuevo dueño II. Por su parte, el Grupo Clarín (a través de Radio Mitre SA) obtuvo la adjudicación de la emisora FM 102.9 en la ciudad de Córdoba, por decreto 633/06. Tanto ésta como las frecuencias concedidas a Prisa son parte del vapuleado concurso público de radios FM convocado por la gestión Menem, que el ex presidente De la Rúa dejó sin efecto. Durante la gestión de Kirchner se destrabó la mayoría de las adjudicaciones, aún la controvertida FM 106.7, adjudicada a la productora Cuatro Cabezas, de Mario Pergolini y Diego Guebel.

Menem, protagonista de un mural junto con San Nicolás y la Virgen

La Nación
 
También está Maza; será colocado en la catedral riojana
 
 

LA RIOJA.- La imagen de San Nicolás de Bari, el patrono indiscutido de la feligresía católica riojana, tendrá acompañantes políticos en un friso que se instalará en la catedral de esta ciudad. Entre ellos, el ex presidente Carlos Menem, el gobernador Angel Maza y el actual arzobispo de Resistencia y ex titular de la diócesis local, Fabriciano Sigampa.

La imagen, en la que también aparece la Virgen del Valle, fue revelada por el semanario digital Datarioja.com y desató un escándalo. Junto a Menem y Maza aparecen también las imágenes del actual vicegobernador Luis Beder Herrera, el ex mandatario Bernabé Arnaudo, el ex intendente de la capital Luis Agost Carreño y el párroco de la catedral, Héctor Montiel.

El friso, todavía en elaboración, fue encargado por monseñor Sigampa en noviembre del año pasado, cuando ya había sido designado arzobispo de Resistencia, Chaco, y representa una celebración ocurrida en junio de 1995, con motivo de la visita de la imagen de la Virgen del Valle a esta capital. El artista que trabaja en el cuadro es Octavio Calvo, pintor porteño radicado hace varios años en La Rioja.

La difusión de la imagen causó tal revuelo, que Calvo rechazó categóricamente las críticas de "pintor político" que se le hicieron y señaló que su cuadro fue concebido "para inmortalizar el orgullo a la tradición del pueblo y no es relevante quien figure o no, sino la esencia del mensaje". También negó que hubiese trabajado a escondidas.

En una entrevista con LA NACION dijo que una reproducción menor del friso fue expuesta en una muestra en el Congreso de la Nación, en abril, "y nadie dijo nada".

El cuadro, que mide 6 metros de alto por 4 de ancho, será colocado cerca del altar, según confirmó Montiel. El gobernador Maza dijo: "Creo que es una obra artística. Fue una acción noble".

LUFRANO DESPIDIO A MARCELA PACHECO

La Política on line

POLEMICA DECISION DE LA DIRECTORA DE CANAL 7

La flamante directora de Canal 7, Rosario Lufrano, decidió despedir de la emisora a la excéntrica conductora del noticiero de la medianoche, Marcela Pacheco.

Según trascendió, Lufrano nunca tuvo una buena relación con Pacheco, y no se sentía atraída por el estilo libre y de cierto desparpajo a la hora de conducir sus programas. Más aún, algunas fuentes especificaron que algunos comentarios de Pacheco con cierta ironía sobre la movilización del pasado 25 de mayo que lideró el primer mandatario, Néstor Kirchner, habrían incomodado a la directora del canal Estatal.

"Los medios no son un lugar solidario", había dicho Pacheco en una entrevista para el diario Clarín tiempo atrás, mientras continuaba al frente de "Visión: 7, Tercera Edición" en Canal 7. Premonitoria frase, por cierto, que pone en debate la actitud que tomó Lufrano, cuya decisión de despedir a Pacheco pareciera centrarse exclusivamente en una cuestión de tipo editorial.

Se entregaron los Premios Martín Fierro de la radio y la TV. ‘Mujeres asesinas’ ganó el de Oro

Periodismo.com
La Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía de la Argentina (APTRA) entregó los premios Martín Fierro. El ciclo de Canal 13 ‘Mujeres asesinas’ ganó cinco estatuillas y se llevó el Oro.

Canal 13 fue el más premiado con 17 galardones y Telefé consiguió siete, la mayoría para la sitcom ‘Casados con hijos’. Canal 9 también logró siete Martín Fierro y la serie ‘Criminal’ resultó el programa más premiado de la emisora.

La lista completa de ganadores es:

TELEVISION

Unitario y/o miniserie: Mujeres asesinas (Canal 13)
Telenovela: Amor en custodia (Telefé)
Comedia: Casados con hijos (Telefé)
Periodístico: La liga (Canal 13)
Información periodística: Telenueve 2da. Edición (Canal 9)
Humorístico: CQC (Canal 13)
Interés general: Mañanas informales (Canal 13)
Musical: Badía en concierto (Canal 7)
Cultural: Algo habrán hecho (Canal 13)
Servicios: El portal de las mascotas (América)
Entretenimientos: Tiempo límite (América)
Deportivo: Carburando (13)
Labor conducción femenina: Susana Giménez (Susana Giménez – Telefé)
Labor conducción masculina: Jorge Guinzburg (Mañanas informales – Canal 13)
Labor periodística femenina: Mercedes Martí (Telenueve -9)
Labor periodística masculina: Daniel Malnatti (La liga -13)
Actor protagonista de unitario y/o miniserie: Diego Peretti (Criminal- 9 y Botines -13)
Actriz protagonista de unitario y/o miniserie: Inés Estévez (Criminal- Canal 9-Botines y Mujeres asesinas -Canal 13)
Actor protagonista de novela: Osvaldo Laport (Amor en custodia -Telefé)
Actriz protagonista de novela: Claudia Lapacó (Doble vida-América)
Actor protagonista de comedia y/o humorístico: Guillermo Francella (Casados con hijos -Telefé)
Actriz protagonista de comedia y/o humorístico: Florencia Peña (Casados con hijos -Telefé)
Actor de reparto en drama: Alejandro Awada (Numeral 15-Telefé/ Hombres de honor-Canal 13)
Actriz de reparto en drama: Tina Serrano (Criminal -Canal 9)
Actor de reparto en comedia: Nicolás Scarpino (Sin código-Canal 13)
Actriz de reparto en comedia: Rita Cortese (Sin código-13)
Participación especial en ficción: China Zorrilla (Los Roldán -Canal 9)
Revelación: Griselda Siciliani (Sin código -Canal 13)
Autor/libretista: Marisa Grinstein -Liliana Esclair- Walter y Marcelo Slavich (Mujeres asesinas-Canal 13)
Director: Daniel Barone- Jorge Nisco (Mujeres asesinas- Canal 13)
Producción integral: La noche del 10 (Canal 13)
Tema musical original: «Criminal» (Iván Noble -Criminal-Canal 9)
Aviso publicitario: Gloria (Quilmes -Young & Rubicam)

RADIO

Periodístico: Esto que pasa (AM Nacional)
Deportivo: La oral deportiva (Rivadavia)
Interés general/Cultural: El show de la noticia (FM 100)
Musical: Movida 630 (Rivadavia)
Labor periodística masculina: Jorge Lanata (Lanata AM -Del Plata)
Labor periodística femenina: Pinky (Siempre Pinky -Radio 10)
Labor en animación/conducción femenina: Ernestina Pais (Salgan al sol -Rock & Pop)
Labor en animación/conducción masculina: Roberto Pettinato (El show de la noticia -FM 100)
Labor humorística: Humberto Tortonese (Tarde negra -Rock & Pop)
Servicio informativo: Mitre informa primero (Radio Mitre)
Voz en radio: Eduardo Aliverti (Rivadavia)

MARTIN FIERRO DE ORO: Mujeres asesinas (Canal 13)

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