Un poquito de humor de Langer y Mira

Clarín
 
¡ Nelly Christmas!!

Cam 810, el corto ganador del concurso de Telefé

“Telefé Cortos” ya tiene un ganador
Agencia Télam
Buenos Aires. El filme Cam 810, de Enrique Meziat, una comedia que narra la odisea de un pasajero que no consigue cambio para pagarle a un taxista, ganó el primer premio del segundo Concurso Nacional de Cortometrajes que organiza Telefé, que este año convocó a un número récord de 670 participantes.

El corto de Meziat obtuvo 10 mil pesos, además de latas de película de 16 milímetros con su revelado, transfer y proceso de postproducción, una cámara de video y los gastos de ampliación del filme a 35 milímetros, esto último costeado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

La entrega de premios se realizó el martes en el teatro Coliseo de Capital Federal, con la presencia de todos los cortometrajistas participantes del concurso, más sus actores, los miembros de sus equipos técnicos, además de amigos y familiares. El evento, que será televisado por Telefé, fue conducido por Axel Kuschevatsky y contó con la presencia de funcionarios y personalidades.

Los otros cortos ganadores fueron Work Solutions, de Sergio Busco, y Teléfonos, de Felipe Medina y Gonzalo Fernández. El jurado estuvo integrado por Walter Salles, Manuel Antín, Mercedes Morán, Fabián Bielinsky, Julia Solomonoff y Marcelo Piñeyro. Salles, desde Los Ángeles donde filma On the road, sobre la novela homónima de Jack Kerouac, afirmó: “Tengo la convicción de que es en la Argentina donde se hace el mejor cine joven del mundo”.

“Viendo los cortos de este concurso tengo la sensación de que esta tendencia seguirá durante muchos años”, agregó.

El programa, que pretende reflejar la efervescencia productiva y creativa del nuevo cine argentino, fue definido por el director artístico de Telefé, Claudio Villarruel, como “un proyecto que genera grietas en el sistema, con el objetivo de mostrar otro tipo de televisión”.

Festival de Cine Pantalla Pinamar

Clarín.com

CINE: TERMINO EL FESTIVAL

 

Iluminados por el… oro

El premio principal fue para la película de Tristán Bauer, "Iluminados por el fuego". Segunda quedó "La dignidad de los nadies", de Pino Solanas, y tercera, "El aura", de Fabián Bielinsky.

Concluyó el II Encuentro Argentino-Europeo Pantalla Pinamar, donde se le otorgó —según la decisión del jurado y el voto del público— el "Balance de oro", mayor premio del festival, a la película Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer. El segundo filme, al que se le dio el "Balance de plata", fue La dignidad de los nadies, el documental de Fernando Pino Solanas. Por último, El aura, el filme de Fabián Bielinsky, obtuvo el "Balance de bronce".

El encuentro cinematográfico Pantalla Pinamar 2005-2006, organizado por el INCAA conjuntamente con la municipalidad de Pinamar, duró una semana. Allí, en dos salas, se pudieron apreciar veinte películas argentinas —de las cuáles diez son preestrenos—, y veintisiete extranjeras. En los premios Balance, integraron la grilla películas nacionales estrenadas, o por estrenar, que durante el 2005 hayan competido en festivales internacionales de "Clase A". Por lo tanto, de la sección que resultó ganadora la película de Bauer, seguida de los filmes de Solanas y Bielinsky, participaron entre otras, Ay Juancito, de Héctor Olivera; Un año sin amor, de Anahí Berneri, Tatuado, de Eduardo Raspo; Los muertos, de Lisandro Alonso; Garúa, de Gustavo Corrado y Monoblock, de Luis Ortega.

Por su parte, el jurado de Signis, integrado por Carlos Ferraro, Marta Bianchi y Agustín Neifert, se inclinó por La dignidad de los nadies, documental de Solanas en el que se retrata una serie de historias de resistencia social a la globalización.

Los miembros del jurado fundamentaron su decisión en que la película "retrata con rigor cinematográfico y una mirada sensible y desprejuiciada el rostro humano de la exclusión social, otorgando voz a quienes la sufren en carne propia y rescata la solidaridad, la creatividad y la capacidad de organización para sobrevivir con dignidad frente a la ausencia del Estado".

La película de Fabián Bielinsky, El aura, un thriller que cuenta con el protagónico de Ricardo Darín —interpreta a un taxidermista que se envuelve en un crimen en la Patagonia—, logró el tercer premio del jurado. De ese modo, concluyó en el partido de la costa el segundo encuentro cinematográfico "Pantalla Pinamar". Según los organizadores, para esta edición 2005 se vendieron 18.000 entradas, un incremento considerable en relación al primer encuentro del año pasado, cuando lograron, en total, una cifra de once mil entradas vendidas.

Jimena Cyrulnik: » Me trasformé en una persona de fé. Elegí el mensaje de Jesús «

Terra

Revista Viva

Fragmento de entrevista hecha por Silvina Demare

"No soy una persona a la que le guste que le digan tonta, tampoco me considero tonta , en lo más mínimo.

Si yo veo que una persona viene laburando bárbaro, que parece divina y de repente necesita encontrarse y dejar de lado lo frívolo, pensaría: Debe estar buscando otra cosa, ó,  esta chica no estaba bien. No diría: Se volvió loca. Porque, al contrario, empecé a estar más cuerda que nunca, a bajar un poco y agarrarme de cosas más reales.

Me trasformé en una persona de fé. Elegí el mensaje de Jesús,que no tiene nada que ver con mi raíz judía. Buscaba un mensaje que me llene el alma de amor, de esperanza, de vida. La verdad es que busqué en un montón de lados y lo encontré leyendo los Evangelios.

De adolescente era un poco punk, me gustaba un poco la filosofía anárquica del punk "

CINE: «PASE LIBRE. CRONICA DE UNA FUGA»

Clarín

EL RODAJE DE «PASE LIBRE. CRONICA DE UNA FUGA», DE ADRIAN CAETANO
Recuerdos de una época de terror.
El filme tiene a Rodrigo de la Serna y Pablo Echarri como protagonistas. Cuenta la historia de un grupo que se fugó de un centro clandestino de detención durante la dictadura.

Por Miguel Frías | mfrias@clarin.com | El jeep, repleto de militares con capas impermeables y rasgos endurecidos por la tensión, hace crepitar el asfalto húmedo con su lenta marcha. Lo escoltan, en la oscuridad, una Rambler y un 504 con hombres también armados pero sin uniforme. Un poderoso halo de linterna perfora la noche lluviosa: el cono de luz se mueve de un lado a otro en busca de las presas. Cacería humana: cuatro jóvenes se fugaron, desnudos y esposados, de la Mansión Seré, centro clandestino de detención de la dictadura. Usaron un tornillo y colchas entrelazadas. Urge encontrarlos: ellos darán testimonio de los campos de concentración del Proceso y, para colmo, en el segundo aniversario del golpe de Estado, la madrugada del 24 de marzo de 1978 | mansión

El jeep frena, con un brusco chirrido, un segundo antes de atropellar a un hombre que está tirado boca abajo sobre el pavimento, empuñando su arma con ambas manos. Corten, ordena, antes de levantarse: es Adrián Caetano, con su cámara, en plena filmación de Pase libre. Crónica de una fuga (2005), basada en el libro Pase libre, de Claudio Tamburrini, ex arquero de Almagro que logró huir de la Mansión Seré aquella madrugada. La calle Chaco, en Valentín Alsina, abandona los 70 y vuelve a convertirse en un set de rodaje. Rodrigo de la Serna, que interpreta a Tamburrini, espera sus tomas —desnudo, en la madrugada— temblando de frío y #fiebre. Flaco, ojeroso, de mirada triste, parece que su personaje le doliera en todo el cuerpo.

Ya de pie, ya en diciembre de 2005, Caetano explica cómo nació la idea de filmar esta historia real. «Estaba trabajando en Caudillo, película a la que no le encontraba el guión por falencias mías, cuando Oscar Kramer me propuso lo de la Mansión Seré. Hacía rato que quería hacer algo con marco de los 70. Kramer me pasó el libro de Tamburrini: estaba muy bien; contenía una sólida estructura dramática, una progresión cinematográfica. Así empezamos la adaptación con Julián Loyola y Esteban Student. Guillermo Fernández, otro de los que escapó aquella madrugada, colaboró durante gran parte del rodaje».

Nazareno Casero, que interpreta a Fernández, está sentado en una casa de Chaco y Oliden con Lautaro Delgado y Matías Marmorato, dos jóvenes actores que componen a los otros dos fugados del centro clandestino. El deterioro de todos ellos, y de De la Serna, contrasta con el saludable aspecto de Pablo Echarri, que interpreta a Huguito, jefe de la patota de secuestradores. Y que, además, ha terminado su trabajo en la película: ya pudo afeitarse el bigotito de represor y dejarse crecer el pelo. «Era tan raro; ni mi hija me reconocía», dice, algo aliviado.

#Nazareno Casero|Algunas cosas vistas, escuchadas y leídas en 2021|Cincuenta sombras de Grey y otros por el estilo|LO QUE PASA en el País|LO QUE PASA Agenda|LO QUE PASA en el País|LO QUE PASA Agenda|Buenos Aires viceversa (1996)|Cha cha cha (1993 – 1997)|Culpables (2001)|Los simuladores (2002)|Shima Uta (2004)|Señores Papis (2014)|La peluquería de don Mateo (2016)|Educando a Nina (2016)|El champán las pone mimosas (2016)|Experimentadores (2018)|Maradona, sueño bendito (2021)

Vecinas de todas las edades se empujan para verlo, fotografiarlo o simplemente mirarlo. Un chico con camiseta de Independiente —equipo del que Echarri y Caetano son fanáticos— le pide un autógrafo. Echarri es, sin dudas, la figura más convocante del equipo. «Me moría por laburar con Caetano y por fin se me dio —dice—. El me dio un personaje que otros no me habrían ofrecido. Vio aptitudes en mí que otros no ven. Fue una gran oportunidad de tocar una tecla que no suelo tocar. Ya me aburren los personajes nobles, aunque los voy a seguir haciendo sin problemas. Quería bucear en personalidades como la de Huguito. Mi trabajo en El método, de Marcelo Piñeyro, fue como una antesala a esta nueva búsqueda».

Por su trabajo en El método, Echarri acaba de ser nominado a un Goya al mejor actor revelación. De la Serna, que viene de su impecable composición de Alberto Granado en Diarios de motocicleta, agrega: «Después de interpretar al amigo del Che, recibí muchas propuestas del exterior. Me costó elegir cómo seguir. Estoy orgulloso de haber sido convocado para una película argentina y de Caetano: es un lujo. La historia va desarrollando hechos de acción y, a la vez, ayuda a que se sepa lo que sucedió. Qué difícil es decirnos argentinos, cuando instituciones de este país han provocado genocidios en la Guerra de la Triple Frontera, la Conquista del Desierto y, más recientemente, en la dictadura militar».

Aclara Echarri: «Rodrigo no es el mismo tipo que empezó la película. Está lastimado, cansado, desmejorado: se entrega de lleno, no sale inmune». Su víctima en la ficción, completa: «Estar grabando a las cuatro de la mañana, desnudo, con lluvia y frío, no es agradable. Pero estoy contento con este papel: me ayudó a sentir en el cuerpo situaciones que conocía sólo con la cabeza. Me permitió sentir parte de la infinita impotencia, injusticia, dolor y terror que habrá sentido esta gente en aquellos años. Al pobre Tamburrini lo secuestraron después de un partido de Almagro».

Caetano anuncia que sigue el rodaje. La calle de Valentín Alsina vuelve a ser setentista y siniestra. Entre la parafernalia cinematográfica, los vecinos se agrupan en una esquina, al otro lado de una cinta divisoria. Otros, los privilegiados que viven en la cuadra de la filmación, observan desde sus balcones —como en un encierro de San Fermín— o desde sillitas playeras desplegadas en las veredas. Algunos, incluso, disfrutan del catering ambulante: chicas que pasan ofreciendo pizza y gaseosas. Alguien pide silencio; silencio que es alterado primero por un bocinazo; luego, por el festejo del empate de Boca en México: algún asistente escondía una radio.

Casero aprovecha para hacer un comentario profesional: «Al principio no le encontraba la vuelta a mi personaje: me sentía un pelotudo. Mi problema no era andar en bolas, que me encanta. Mi problema era encontrar el registro. Lo consulté muchas veces a Guillermo Fernández, una especie de guía. El, que es titiritero y vive en Francia, no sólo asesoró; también actuó en Pase libre: interpretó a un juez que lo interpeló durante su cautiverio. Yo hice de él; y él, del tipo que lo juzgó de chico. Algo muy loco».

Un camión cisterna con la inscripción FX moja el asfalto, la superficie de los autos y las fachadas de las casas para provocar el efecto lluvia. Surge un problema. En la esquina que saldrá en el fondo de la toma hay un Fiat 147 azul estacionado. Ese auto no existía en 1978; hay que correrlo. Nadie sabe quién es el conductor; después de una interminable búsqueda, casa por casa, Caetano busca otro plano. Pero el pavimento se secó: hay que volver a mojarlo. Después sí: una asistente ordena el corte momentáneo de las calles laterales y empieza la acción. El jeep, con la inscripción «Fuerza Aérea Argentina», retoma la cacería.

Cuando termina la toma, Caetano explica: «Antes de abordar esta historia, me reuní con Tamburrini y Fernández en Suecia, donde vive Tamburrini. Más que hablar de la coyuntura política de aquellos años, hablamos de sus sensaciones en la Mansión. Tengo un gran respeto por la historia, pero si no perdía solemnidad estaba muerto. Tenía miedo de caer en algo Billiken. Lo que pasó fue terrible, ya se sabe. La película da esa materia por aprobada, no explica de un modo didáctico el horror. Se mete en la habitación—celda de cuatro tipos que luchan por sobrevivir y deciden escaparse. Así, Pase libre empieza a transformarse en una película existencial, más que en una política o social».

Además hay un énfasis importante en las escenas de acción…

Sí, pero no es una película de acción; no es Infierno 17, de Billy Wilder. Tampoco es una historia en la que los tipos se escapan y son felices: no fue una fuga planeada estilo #Papillon. Diría que Pase libre es una película épica. Tiene esa épica del tipo común que a mí me atrae tanto.

Desde «Pizza, birra, faso», película bisagra en el cine nacional, cada trabajo tuyo es esperado con mucha expectativa. ¿Te pesa?

Un poco. Pero no quiero meterme en ese lugar ni un poco. Sería una locura. Mejor es no tomar conciencia. Como los tipos de esta película: si hubieran sido concientes del riesgo que corrían, ni habrían intentado fugarse. Eso fue lo que más me atrajo: su inconciencia. Yo también la tengo, en lo mío. Me interesa seguir filmando; no hacerme un nombre.

Mientras sigue esperando para hacer la escena de la fuga, De la Serna recuerda temblando: «Se pensaba que la aeronáutica no había tenido mucho que ver con la represión y la Mansión Seré pertenecía a esa fuerza. Los chicos se escaparon y, muy pronto, tuvieron que demoler el edificio y blanquear a los otros detenidos. Los chicos se salvaron y salvaron a otros. Lo lograron, viejo, lo lograron», repite, antes de emprender su viaje al fin de la noche.

PATRIMONIO URBANO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

#DiseñoDiseño y Edición | Audiovisual | Apuntes

Clarín

Recuperan la Galería Güemes con su estilo original de 1915

Ya puede verse una de las históricas cúpulas del edificio de Florida 165. El lugar es un símbolo de la Ciudad, que diariamente recorren 25.000 personas.

Por Elena Peralta | eperalta@clarin.com | Fue el primer rascacielos de Buenos Aires y un mosaico de sus tentaciones. Durante años, también fue el mejor lugar para saciarlas. Cabaret, shopping y hasta cine condicionado, una miniciudad que hoy cumple 90 años y de vuelta no quiere quedarse con las ganas. La Galería Güemes los festeja recuperando toda su luz. Tras ocho décadas de ceguera obligada, los porteños volverán a ver sus cúpulas vidriadas.

Los arreglos devolverán detalle a detalle el aspecto original del edificio, en Florida 165. Cuando el ex presidente Vitorino de la Plaza lo inauguró, el 15 de diciembre de 1915, sus 87 metros de altura mareaban. Durante dos años fue el edificio más alto de la ciudad, pero perdió el título en 1917, cuando levantaron el Pasaje Barolo en avenida de Mayo.

La mandaron a construir dos comerciantes salteños de apellido Ovejero y San Miguel. Pagaron una fortuna y eligieron a uno de los arquitectos de moda a principios de siglo, el italiano Francisco Gianotti, el mismo que proyectó la Confitería del Molino, en Rivadavia y Callao. La galería era una obra monumental que se veía desde la Plaza Congreso. Y llamaba la atención: sus 14 pisos, un verdadero rascacielos en los años veinte, terminaban en dos espectaculares cúpulas art noveau hechas de hierro y vidrio.

El techo de su nave principal, con entrada por Florida y San Martín, también era vidriado. La luz, sin embargo, duró menos de una década. «Al poco tiempo la sociedad propietaria se fundió y, como no había plata para mantenerlo, los techos se llenaron de goteras y se les empezaron a caer los vitraux», cuenta Fernando Bertello, gerente de Galería Güemes, el consorcio de propietarios que decidió rescatar el edificio. Empezaron en abril y ya restauraron una cúpula.

#Consorcio, administración, edificio, expensas, comunidad, encargado, portero, limpieza, maestranza, seguridad, vecino, vecina, ascensor, mantenimiento, plomería, electricidad, edificación, gasista, gas, electricidad, agua, impuestos y tazas; propietario, propietario, inquilino, inquilina, alquiler; dueño, dueña, propiedad, jardín, jardinería, pileta, piletero, guardavidas, construcción, constructora, cochera, estacionamiento

Hoy son pocos los que levantan la cabeza cuando pasan por su frente. Quedó cortita frente a las torres que inundaron la ciudad. Su entrada se confunde entre los negocios que se multiplican a esa altura de Florida. Adentro, la indiferencia cambia, muchas de las 25 mil personas que la recorren diariamente se sorprenden cuando pasan debajo de la primera cúpula restaurada.

A fines del 20 para bajar los costos de mantenimiento fue taparlas junto con las claraboyas de los techos. Colocaron un falso cielorraso y arriba instalaron patios. Además construyeron un entrepiso que tapó la vista panorámica a Florida, hoy allí funciona un restorán vegetariano. A 90 años de su inauguración continúa siendo una ciudad con negocios en los que se pueden comprar desde sellos de goma hasta perfumes importados. Y con varias curiosidades, como un exclusivísmo restaurante en el sexto piso, un gimnasio, un anfiteatro donde ensaya el coro de la colectividad armenia, el complejo Astor Piazzola y hasta un green de golf rodeado por vitrales colocados en 1915.

La recuperación empezó tan a ciegas que, para descubrir las estructuras de hierro de las cúpulas, tuvieron que recorrer los techos con un detector de metales. Los operarios todavía siguen destapando molduras de bronce debajo de las paredes.

«Cuando las ubicamos no lo podíamos creer», dice Bertello, mostrando la primera cúpula re cuperada, casi al llegar a la entrada principal, sobre Florida. Más de un centenar de piezas rectangulares de vidrio se reconstruyeron con la misma técnica con las que las fabricaron casi un siglo atrás. Lo mismo pasó con 72 apliques de cristal del techo.

Además de los vitrales, recuperaron el 50 por ciento de los mármoles italianos de las paredes. Les queda limpiar la otra mitad y recuperar la segunda cúpula, a metros de la entrada de San Martín. Prometen terminar en el primer trimestre de 2006. Ya se empezó a filtrar claridad. Por la bóveda restaurada entra luz natural. En los patios que tapan los apliques van a poner luces que simulen el cielo. Cuando esté todo listo, a nadie se le va a ocurrir pasar sin mirar para arriba.

Para los que creen que la TV empieza y termina con Tinelli, Pergolini y Suar

         Recomiendo ver la película  La vereda de la sombra  de Gustavo Alonso, un documental sobre la obra de Fabián Polosecki, uno de los más grosos periodistas de estos últimos tiempos.
 

Foto

 

La podés ver en los cines Cosmos y Tita Merello, sino  tenés que esperar hasta la salida del DVD que contendrá una entrevista exclusiva hecha a Polosecki en el antiguo programa Tiempo Nuevo del dinosaurio Bernardo Neustadt.

Según el director Gustavo Alonso, por gestiones de Gastón Pauls , uno de los que pretenden tomar parte de la obra de Polosecki,  el Canal Ciudad Abierta está transmitiendo El otro lado y El visitante ,  los dos programas con los que Polosecki mostró que otra televisión es posible.

Cosmos – Av. Corrientes 2046
Complejo Tita Merello – Suipacha 442

Lola Mora

Clarín
CULTURA : EN EL TALA, SALTA, DECLARARON PATRIMONIO CULTURAL LA OBRA, REALIZADA EN 1924-1925

Un pueblo, al rescate de una lápida que esculpió Lola Mora

Es un sobrerrelieve ubicado en un cementerio y ya tiene una fisura. La Municipalidad piensa restaurarla y trasladarla a la plaza del pueblo.


Jesús Rodriguez. SALTA. CORRESPONSAL

salta@clarin.com

Una lápida de piedra rústica que Lola Mora talló sobre relieve entre 1924 y 1925, y que sería la última obra que esculpió la artista, será rescatada del cementerio de El Tala, Salta. Quieren evitar que se rompa (tiene una fisura) o que sea llevada por eventuales saqueadores.

La Municipalidad de El Tala promulgó hace pocos días una ordenanza —aprobada por el Concejo Deliberante— que declaró Patrimonio Cultural Histórico Municipal esta lápida de Lola Mora, considerada como la primera obra realizada por la artista en su "pago chico".

"Se va a restaurar la obra de inmediato, posiblemente en Tucumán, y luego será colocada en la plaza del pueblo", aseguró a Clarín el autor del proyecto, el concejal Francisco Rodríguez.

¿Cuánto vale esta lápida? Imposible saberlo: hoy en día, esta obra de arte no está valuada sino que está abandonada sobre la bóveda de Facundo Victoriano Zelarrayán, quien fue el primer jefe de la estación Ruiz de los Llanos, de El Tala, inaugurada en 1886 cuando aquí llegó el ferrocarril.

Fue Zelarrayán mismo quien contrató el trabajo: "El jefe de la estación solía ser un hombre extravagante. Quería que su tumba fuera la mejor del cementerio. Y como tenía mucha plata, en vida hizo esculpir su lápida por doña Lola Mora", asegura Felipe Ortiz, en su almacén que está del otro lado de las vías del pueblo.

Enterado de que Lola Mora estaba de visita en la finca El Dátil, donde había nacido (2 kilómetros al norte de El Tala), Zelarrayán, de 61 años, le hizo el encargo.

Una vez pagada la lápida, Zelarrayán hizo construir la bóveda en la Casa Beccalli, un distinguido negocio de Tucumán.

Una visita al cementerio explica todo. Atardece, y el camposanto está desolado. Sobre el primer pasillo, hacia la izquierda y mirando al sur, está la bóveda de don Zelarrayán.

La escultura sobrerrelieve muestra el desconsuelo de una joven mujer de cabello ondulado con lo que parece un rodete en su cabeza. Tiene un vestido de seda y una solera mangas cortas, (detalle de observación: en la región hace calor). En la parte superior y hacia los laterales tiene flores.

La joven de la lápida está sentada, casi de rodillas, con medio rostro apoyado sobre su brazo derecho, que está a lo largo. Con esa mano, que cae como desvanecida, sostiene un ramo de flores. Con la otra, estruja un pañuelo como buscando una explicación a la llegada de la muerte. Y como esta lápida fue encargada en vida por su futuro difunto, sólo tiene sus iniciales: FVZ.

Pasaron 74 años de su muerte, y en El Tala no quedó ningún familiar de Zelarrayán. La bóveda está abierta en su parte posterior y hacia el fondo se ve el chapón de hojalata (no quedó nada del féretro), lleno de basura.

Antonio Sorich (el historiador salteño que demostró que Lola Mora nació en El Tala, que actualmente es Salta, y no en Trancas, Tucumán), explica que "Lola Mora esculpió esta estatua entre los años 1924 y 1925, en los tiempos en que los opositores al gobierno conservador retiraron las esculturas suyas que estaban en el Congreso Nacional".

Sorich marca una coincidencia: "Me sorprende —dice— que Zelarrayán falleciera un 17 de noviembre, día en que nació Lola Mora, en el año 1866."

Cine: Comienza el Festival de La Habana, trinchera del cine alternativo

LA HABANA (Reuters) – El Festival de Cine de La Habana, una de las últimas trincheras del cine alternativo latinoamericano, abre sus puertas el martes con la meta de atraer a medio millón de espectadores.

«Serán 11 días de pasión absoluta por el celuloide,» anunció Prensa Latina, una agencia noticias del gobierno cubano.

Alrededor de 550 cintas serán exhibidas del 6 al 16 de diciembre en el 27mo Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (www.habanafilmfestival.com).

El festival abrirá el martes con «Iluminados por el fuego,» un drama sobre la guerra de las Malvinas del director argentino Tristan Bauer que conquistó ya este año el Premio del Jurado en el Festival de San Sebastián.

Diecinueve largometrajes y 13 cortos competirán por el premio principal en la categoría de ficción, ganada el año pasado por el largometraje uruguayo «Whisky,» de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll.

Brasil llega a La Habana con 20 cintas como «Crime delicado» de Beto Brant y «O veneno da madrugada» de Rui Guerra.

Además de «Iluminados por el fuego,» Argentina buscará llevarse el premio principal con «El Aura,» de Fabián Bielinsky, director de la aclamada «Nueve Reinas.»

Cuba tendrá 15 películas en cartel, entre ellas «Barrio Cuba» de Humberto Solás y «Bailando cha-cha-chá» de Manuel Herrera.

España será el único país no latinoamericano en concurso con el filme «Habana Blues» de Benito Zambrano, formado en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, en las afueras de La Habana.

LAS OTRAS PRODUCCIONES

La polémica «Batalla en el cielo» de Carlos Reygadas, el director de «Japón,» encabeza la selección de 12 cintas mexicanas. Chile estará representado con seis películas, Venezuela con cuatro y Perú con tres.

El Festival de La Habana, dirigido por el intelectual cubano Alfredo Guevara, un íntimo amigo del presidente Fidel Castro, surgió en 1979 como un nicho para el cine comprometido de América Latina con la bendición del Premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.

Bibliografía de Gabriel García Márquez

Guevara dijo que este año habrá una conferencia sobre la diversidad cultural en el cine latinoamericano y otra a las relaciones con Estados Unidos.

El jurado de la sección principal está integrado este año por el director argentino Marcelo Piñeyro («Plata quemada»), el francés Jean Cazenave, la actriz española Mercedes Sampietro, el director brasileño Andrucha Waddington («Eu, tu, eles») y el documentalista cubano Enrique Colina.

Habrá además 25 documentales, 29 cintas de animación y 19 operas primas.

La programación incluye una decena de muestras especiales sobre temas tan variados como el cine latino en Estados Unidos y el cine francés durante la ocupación nazi.

Será también homenajeado el director italiano #Pier Paolo Pasolini, el francés Jean Rouch y al poeta español Manuel Altolaguirre, #guionista de filmes de #Luis Buñuel.

Cine

Comienza Festival de La Habana, trinchera del cine alternativo
 

LA HABANA (Reuters) – El Festival de Cine de La Habana, una de las últimas trincheras del cine alternativo latinoamericano, abre sus puertas el martes con la meta de atraer a medio millón de espectadores.

"Serán 11 días de pasión absoluta por el celuloide," anunció Prensa Latina, una agencia noticias del gobierno cubano.

Alrededor de 550 cintas serán exhibidas del 6 al 16 de diciembre en el 27mo Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (www.habanafilmfestival.com).

El festival abrirá el martes con "Iluminados por el fuego," un drama sobre la guerra de las Malvinas del director argentino Tristan Bauer que conquistó ya este año el Premio del Jurado en el Festival de San Sebastián.

Diecinueve largometrajes y 13 cortos competirán por el premio principal en la categoría de ficción, ganada el año pasado por el largometraje uruguayo "Whisky," de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll.

Brasil llega a La Habana con 20 cintas como "Crime delicado" de Beto Brant y "O veneno da madrugada" de Rui Guerra.

Además de "Iluminados por el fuego," Argentina buscará llevarse el premio principal con "El Aura," de Fabián Bielinsky, director de la aclamada "Nueve Reinas."

Cuba tendrá 15 películas en cartel, entre ellas "Barrio Cuba" de Humberto Solás y "Bailando cha-cha-chá" de Manuel Herrera.

España será el único país no latinoamericano en concurso con el filme "Habana Blues" de Benito Zambrano, formado en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, en las afueras de La Habana.

LAS OTRAS PRODUCCIONES

La polémica "Batalla en el cielo" de Carlos Reygadas, el director de "Japón," encabeza la selección de 12 cintas mexicanas. Chile estará representado con seis películas, Venezuela con cuatro y Perú con tres.

El Festival de La Habana, dirigido por el intelectual cubano Alfredo Guevara, un íntimo amigo del presidente Fidel Castro, surgió en 1979 como un nicho para el cine comprometido de América Latina con la bendición del Premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.

Guevara dijo que este año habrá una conferencia sobre la diversidad cultural en el cine latinoamericano y otra a las relaciones con Estados Unidos.

El jurado de la sección principal está integrado este año por el director argentino Marcelo Piñeyro ("Plata quemada"), el francés Jean Cazenave, la actriz española Mercedes Sampietro, el director brasileño Andrucha Waddington ("Eu, tu, eles") y el documentalista cubano Enrique Colina.

Habrá además 25 documentales, 29 cintas de animación y 19 operas primas.

La programación incluye una decena de muestras especiales sobre temas tan variados como el cine latino en Estados Unidos y el cine francés durante la ocupación nazi.

Será también homenajeado el director italiano Pier Paolo Pasolini, el francés Jean Rouch y al poeta español Manuel Altolaguirre, guionista de filmes de Luis Buñuel.