Conmovedor homenaje a Juan Pablo II

La Nación
 
A un año de la muerte de Karol Wojtyla: el papa polaco fue recordado en todo el mundo

 
Unas 100.000 personas se reunieron en la Plaza San Pedro y reclamaron su canonización; también hubo emotivos actos en Polonia
 
 

ROMA.- Fiel reflejo de lo extraordinaria que fue su figura, querida y admirada en todo el mundo no sólo por católicos, sino también por fieles de otras religiones e incluso por no creyentes, el primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II fue conmemorado ayer en todo el mundo con homenajes que fueron especialmente multitudinarios y emotivos en "sus" dos ciudades: Roma y Cracovia.

A las 21.37, la hora exacta de su muerte, en una Plaza San Pedro atestada de fieles e iluminada por miles de antorchas, Benedicto XVI evocó a su predecesor, un hombre que "ha dejado una marca profunda en la historia de la Iglesia y de la humanidad", y llamó a seguir su legado.

"Ya ha pasado un año de la muerte del siervo de Dios Juan Pablo II, pero su memoria sigue viva, como dan testimonio las tantas manifestaciones programadas en estos días en todo el mundo", dijo el Papa, hablando desde la ventana iluminada de su estudio del tercer piso del Palacio Apostólico.

"El sigue estando presente en nuestra mente y en nuestro corazón, sigue comunicándonos su amor por Dios y su amor por el hombre, sigue suscitando en todos, especialmente los jóvenes, el entusiasmo del bien y el coraje de seguir a Jesús en sus enseñanzas", agregó, ante unas 100.000 personas, la mayoría polacos (unos 25.000), con banderas y pancartas que pedían "santo ya".

El Papa habló del legado de Juan Pablo II, el segundo papa más longevo de la historia de la Iglesia -que murió poco antes de cumplir 85 años, aquejado por varias enfermedades-, luego de una vigilia de oración marcada por un clima de gran emoción. Hubo cantos, se rezó el rosario en varios idiomas, fueron leídos textos de Karol Wojtyla y una reconstrucción de las últimas dos horas de vida de Juan Pablo II.

En la Plaza -conectada en videoconferencia con Cracovia, donde el flamante cardenal Estanislao Dziwisz, el fiel secretario privado de Juan Pablo II durante cuarenta años, presidía otro homenaje- también estaban varios cardenales y prelados de la Curia. Entre ellos, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado, que hace exactamente un año fue el prelado que comunicó a la multitud la triste noticia de que Juan Pablo II había "vuelto a la casa del Padre".

Vestido de blanco y con una capa roja para protegerse del frío, Benedicto XVI utilizó dos palabras -fidelidad y devoción- para explicar la figura de su predecesor, que definió como "un gran pontífice". "Fidelidad total a Dios y dedicación sin reservas a la propia misión de pastor de la Iglesia Universal", afirmó el Papa alemán, que puso como ejemplo cómo vivió Karol Wojtyla sus últimos meses de vida.

"Su enfermedad afrontada con coraje hizo que todos estuvieran más atentos al dolor humano. Dio al sufrimiento dignidad y valor, testimoniando que el hombre no vale por su eficiencia o por su apariencia, sino por sí mismo, porque es creado y amado por Dios", dijo. "Con las palabras y los gestos, Juan Pablo II no se cansó de indicar al mundo que si el hombre se deja abrazar por Cristo no mortifica la riqueza de su humanidad. Al contrario, el encuentro con Cristo hace nuestra vida más apasionante", agregó.

En la Plaza era impresionante la cantidad de polacos que habían venido a apoyar, una vez más, a su héroe. "Juan Pablo II, una persona que siguió siendo hombre y estando cerca del hombre pese a ser un grande significa mucho para los polacos. El cambió nuestro país, derrotó el comunismo y nosotros sabemos que él es un santo", dijo a LA NACION Margarita Dorotniak, una joven de Sanok, 200 kilómetros al sur de Cracovia.

Después de los polacos, saltaban a la vista los romanos, también admiradores incondicionales de Karol Wojtyla, y algunos argentinos que viven en esta capital, con banderas albicelestes. "Juan Pablo II ha atraído muchos jóvenes para llevarlos hacia Jesús y fue un Papa que amó a las personas y a la humanidad", dijo a LA NACION Barbara Lanfranchi, una joven romana.

En una jornada primaveral, al mediodía Benedicto XVI había dedicado íntegramente el Angelus al "amado" Juan Pablo II, que definió como una persona que "ha dejado una marca profunda en la historia de la Iglesia y de la humanidad". Tras recordar los momentos dramáticos vividos durante la Pascua pasada cuando, frágil y sufriente, el papa polaco que derrotó el comunismo impartió la bendición Urbi et Orbi sin poder pronunciar palabra, el Pontífice concluyó que "Juan Pablo II murió como siempre había vivido, animado por el coraje indómito de la fe, abandonándose a Dios y entregándose a María Santísima".

Ante una multitud que interrumpía el discurso con aplausos, tras recordar sus viajes por todo el mundo, sus encuentros con multitudes, comunidades y gobernantes, Ratzinger resumió el largo pontificado de su predecesor con las mismas palabras con las que él habían inaugurado su reinado el 22 de octubre de 1978: "¡Abran las puertas a Cristo!".

Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia

 
 
 

 

Benedicto XVI, un papa impredecible

Demostró ser más abierto de lo esperado
 
 

 

ROMA (De nuestra corresponsal).- Calzó los zapatos de un gigante, Karol Wojtyla, y a un año de su muerte, aunque puede decirse que siguió su línea independiente y conservadora, impuso al papado un estilo totalmente distinto, menos político y menos visible en el escenario internacional.

Sin el carisma de su predecesor, Joseph Ratzinger, elegido después de un cónclave relámpago el 19 de abril último, también ha resultado ser un papa impredecible. Apodado por algunos "el Rottweiler de Dios", debido a su fama de intransigente como guardián de la ortodoxia católica, el ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe descolocó a muchos observadores durante su primer año de papado, en el cual abrió el proceso de beatificación de Juan Pablo II; escribió una encíclica; creó 15 nuevos cardenales y comenzó a reformar la Curia para agilizar su funcionamiento y cambiar de rumbo.

Al día siguiente de su elección, cuando en los ambientes progresistas de la Iglesia se temía la llegada de un "gran inquisidor", nadie hubiese imaginado que su primer encíclica versaría sobre el amor. Presentada el 25 de enero último, "Deus caritas est", el primer documento del pontificado del papa alemán sorprendió no sólo por el tema en sí, sino también porque el Pontífice habla de amor sexual entre el hombre y la mujer.

Tampoco nadie hubiese pronosticado que, meses después de su elección y en otra señal del gran apertura, Ratzinger -que el 16 de abril cumplirá 79 años- recibiría en audiencia privada a uno de sus críticos más acérrimos, el famoso teólogo suizo Hans Kung. En el polo opuesto, el papa teólogo también recibió -con la intención de buscar una reconciliación- al obispo ultraconservador Bernard Fellay, que lidera a los lefebvrianos, excomulgados por Juan Pablo II.

De carácter reservado, reflexivo, solitario y silencioso, totalmente distinto del de su predecesor, Ratzinger también sorprendió porque logró vencer su timidez. Hizo un esfuerzo extraordinario, y pese a su conocido pavor a las grandes masas aduladoras, logró llegar a la gente y a establecer una sintonía con el público.

Lo demostró durante su primer viaje internacional en agosto, cuando viajó a su Alemania natal para la Jornada Mundial de la Juventud. Allí también demostró su amistad con la comunidad judía, al visitar la sinagoga de Colonia, y su apertura a los musulmanes, al reunirse con ellos.

Adiós al "clan polaco"

En el Vaticano, su perfil bajo y su máxima reserva también han descolocado. Ya no existe el "clan polaco" que filtraba las noticias y manejaba una suerte de gobierno paralelo, como en la era de Wojtyla. Muy pocos saben exactamente cuáles son los planes de Benedicto XVI.

Si bien no llamó la atención cuando designó al flamante cardenal William Levada como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sí creó gran revuelo al nombrar como nuncio en Egipto al monseñor Michael Fitzgerald, ex presidente del Consejo para el Diálogo Interreligioso, el máximo experto sobre islam de la Santa Sede, una movida que algunos vaticanistas definieron como la "defenestración" de un hombre de posturas demasiado abiertas, en un momento en el cual el diálogo con el islam resulta prioritario.

Ahora se esperan más cambios, y se habla de un inminente reemplazo del influyente cardenal Angelo Sodano, el número dos del Pontífice, secretario de Estado de la Santa Sede durante la mayor parte del pontificado de Juan Pablo II, algo que representará un cambio clave.

Conmoción por Tommaso

  • ROMA (De nuestra corresponsal).- Tanto el Papa como el presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, manifestaron ayer su horror por el brutal asesinato de Tommaso Onofri, el bebe de 18 meses enfermo de epilepsia, secuestrado hace un mes y asesinado enseguida por sus captores porque lloraba. Mientras la opinión pública, shockeada, no hablaba de otra cosa, algunos políticos hasta invocaron la pena de muerte. "Creo que si no fuésemos cristianos, hoy estaríamos en favor de la pena de muerte", dijo Pier Ferdinando Casini, líder del partido Demócrata Cristiano, miembro de la coalición gubernamental.

 

 

 

 

Rezar por los enfermos no mejora su salud

La Nación
 
Según un estudio hecho en EE.UU.

En algunos casos, hasta puede ser contraproducente
 
 
NUEVA YORK.- Los rezos ofrecidos por extraños no tendrían ningún efecto en la recuperación de las personas que han pasado por una operación del corazón, revela un estudio realizado en los Estados Unidos.

Es más, los pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos tuvieron una tasa más alta de complicaciones posquirúrgicas, como ritmos cardíacos anormales, quizá debido a las expectativas creadas por los que rezaban, sugirieron los investigadores.

El estudio en cuestión es la investigación científica más rigurosa sobre la posibilidad de que rezar pueda curar enfermedades: comenzó hace casi una década, abarcó a más de 1800 pacientes y ha sido, durante años, objeto de especulaciones.

Los defensores han sostenido que rezar es quizá la respuesta más profundamente humana ante la enfermedad y que podría aliviar el sufrimiento mediante mecanismos aún no comprendidos. Los escépticos lo han refutado y sostienen que estudiar los efectos de rezar es una pérdida de dinero ya que es algo que se encuentra más allá del alcance de la ciencia.

Al menos diez estudios sobre los efectos de rezar han sido llevados a cabo en los últimos seis años con resultados dispares. El nuevo informe estaba programado para ser publicado en The American Heart Journal la semana próxima pero el editor de la publicación lo difundió online ayer.

En una apresurada conferencia de prensa, los autores del estudio, dirigido por Herbert Benson, cardiólogo y director del Instituto Médico-Mente, afirmó que los descubrimientos no eran la última palabra sobre los efectos del llamado rezo mediador. Pero los resultados plantean dudas sobre si los pacientes deben ser informados de que alguien reza por ellos.

"Una conclusión es que la función de conciencia del rezo tendría que ser más estudiada", aseguró el doctor Charles Bethea, cardiólogo del Integris Baptist Medical Center, de Oklahoma City, y coautor del estudio. Otros expertos dijeron que el estudio subrayó la cuestión de si el tema es apropiado para un estudio científico.

"El problema con el estudio científico de temas religiosos es que violenta el fenómeno al reducirlo a elementos básicos que pueden ser cuantificados y ello produce una mala ciencia y una mala religión", afirmó el doctor Richard Sloan, profesor de medicina conductista de Columbia.

El estudio costó 2,4 millones de dólares y la mayor parte del dinero provino de la Fundación John Templeton, que apoya la investigación sobre espiritualidad. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha invertido más de 2,3 millones de dólares en estudios sobre el rezo desde el año 2000.

Plegarias no atendidas

En el estudio, los investigadores monitorearon a 1802 pacientes de seis hospitales que recibieron by pass coronarios. Los pacientes fueron divididos en tres grupos, por dos de los cuales se rezaba; por el tercero, nadie lo hacía. La mitad de los que recibían rezos fueron informados del hecho, y a la otra mitad no se le dijo nada.

Los investigadores solicitaron a los miembros de tres congregaciones que rezaran utilizando los nombres de pila de los pacientes y la inicial de sus apellidos. Se les dijo que podían hacerlo a su manera, pero se los instruyó para que agregaran la frase "para una operación exitosa y con una recuperación rápida y sin complicaciones".

Al analizar las complicaciones a los 30 días de las intervenciones, se observó que no había ninguna diferencia entre los pacientes por los que se había rezado y por los que no.

Otro hallazgo fue que un número alto de pacientes que sabían que se había rezado por ellos ( 59%) sufrieron complicaciones, comparados con un 51% entre los que no tenían la certeza. Los autores dijeron que saber que extraños estaban rezando por ellos podría haber causado en algunos pacientes una suerte de ansiedad.

"Puede haberlos hecho sentir inseguros y preguntarse: «¿Tan mal estoy que debe intervenir un grupo de rezos?»", afirmó Bethea.

El estudio también encontró que en el grupo de los que no estaban informados hubo un 18% que sufrió complicaciones severas, como ataques al corazón o al cerebro, mientras que en el grupo que no recibió ningún tipo de rezo sólo fue del 13%. En su informe, los estudiosos sugirieron que estos resultados podían ser casuales.

Aunque el estudio fue diseñado rigurosamente para evitar distintos problemas que surgieron en estudios previos, los expertos dijeron que no podía superar el mayor obstáculo: la cantidad de rezos no conocidos que cada persona recibía de amigos, familiares y congregaciones de todo el mundo que rezan diariamente por los enfermos y moribundos.

Bob Barth, director espiritual de una cngreación de Missouri, aseguró que los resultados no afectarían su misión. "Una persona de fe diría que este estudio es interesante -dijo Barth-, pero hemos estado rezando durante mucho tiempo y hemos visto que funciona, sabemos que funciona y la investigación sobre el rezo y la espiritualidad recién comienza."

Por Benedict Carey
De The New York Times

Traducción: María Elena Rey

 
 
 
 

Para la Iglesia, la oración no tiene efectos mágicos

 
"La oración no tiene efectos mágicos. La Iglesia recomienda acercarse a los enfermos y acompañarlos en su dolor, con la mirada puesta en lo trascendente. Si la evolución del enfermo dependiera de la oración, habría que suprimir las medicinas."

Ante la investigación científica que relativiza el efecto de los rezos en la salud de los pacientes, el padre Roberto José Lella, coordinador de la Pastoral de los Enfermos de la Arquidiócesis de Buenos Aires, recurre al magisterio de la Iglesia para distinguir sus enseñanzas de las creencias de "sanación automática", propias de sectas y manosantas, que recurren a prácticas no contempladas en el protocolo médico.

La Iglesia promueve, por un lado, la oración junto al cristiano que enferma seriamente, para darle un acompañamiento solidario y espiritual. Eso se expresa en el rito de la unción de los enfermos, un sacramento cuyo fin es la salvación, el alivio y el perdón de los pecados.

Por otro lado, sostiene la oración en el misterio de la comunión de los santos, que contempla los rezos de intercesión y las llamadas cadenas de oración, que tienen carácter solidario.

"La Iglesia invita a la comunidad cristiana a solidarizarse con el enfermo y acompañarlo en el rezo comunitario. Pero no es una receta mágica", expresa el padre Lella, que sustenta su explicación en los textos bíblicos y documentos pontificios, a lo que suma su experiencia de 40 años en recorrer hospitales para llevar alivio y esperanza a los enfermos y familiares.

"La oración junto al enfermo -agrega- renueva al hombre en lo espiritual, le lleva alivio, serenidad. Es fuente de paz y puede ayudarlo a superar momentos de angustia y desesperación. En esta visión global del hombre, lo espiritual puede llegar a incidir en lo corporal, dada la interacción entre cuerpo y alma."

"Las cadenas de oración son una petición en favor de otro, y sus efectos son muy difíciles de cuantificar. Pertenecen al ámbito de la fe."

Mariano de Vedia

 
 
 
 
 

Benedicto XVI leyó un manuscrito que Juan Pablo II no llegó a pronunciar

Clarín
 
Era una homilía que Karol Wojtyla tenía preparada para el 3 de abril. El próximo lunes se recordará en todo el mundo el primer aniversario de su muerte.

El papa Benedicto XVI celebró hoy la habitual misa dominical fuera del Vaticano, en una iglesia del este de Roma y sorprendió a sus feligreses con la lectura de un texto que su predecesor, Juan Pablo II, no pudo pronunciar, ya que la muerte lo encontró un día antes de la fecha fijada para esa homilía.

“En los planes divinos estaba escrito que él nos dejaría justo en la víspera», dijo al respecto Benedicto XVI, a seis días del primer aniversario de la muerte de Wojtyla. Además, afirmó que el manuscrito de "es como un testamento".

Entre sus pasajes, decía : ‘Para la humanidad, que algunas veces parece perdida y dominada por el poder del mal, el egoísmo y el temor, el Señor resucitado ofrece el regalo de su amor que perdona, reconcilia y abre el alma a la esperanza. Es un amor que cambia corazones y trae la paz».

Estas palabras se escucharon en la Iglesia de Dios Padre Misericordioso, en las afueras de Roma, en la voz del actual Pontífice, aunque iban a ser leídas por un muy debilitado Juan Pablo II, el 3 de abril, quien no llegó a hacerlo porque falleció la noche anterior, a los 84 años.

Benedicto, asistió a esta iglesia del vecindario romano de Tor Tre Treste, como parte de una serie de visitas parroquiales. Allí, fue recibido por el cardenal italiano Camillo Ruini y por unos 200 feligreses, que lo saludaron desde las ventanas y agitaron banderas de la Santa Sede, conmovidos por escuchar el mensaje póstumo.

La Iglesia reabre el debate por Lefebvre

La Nación
 
A 17 años del último cisma

Los cardenales analizaron con el Papa la admisión del movimiento que se opuso al Concilio Vaticano II
 
 
 
 

ROMA.- La posible admisión del movimiento lefebvrista, que hace 17 años provocó el último cisma en la Iglesia por oponerse a las reformas del Concilio Vaticano II, el papel que en adelante cumplirán los obispos que hoy se retiran a los 75 años y el diálogo con el islam ocuparon los principales momentos de reflexión en el encuentro que el papa Benedicto XVI mantuvo ayer con los cardenales de todo el mundo.

El encuentro, que reunió a 193 purpurados, fue convocado por el Pontífice para afrontar los grandes desafíos que en estos momentos encara la Iglesia, en vísperas del consistorio en el que hoy serán creados los primeros 15 cardenales designados por el Papa.

Al abrir la reunión, el Pontífice propuso como tema de reflexión el ejemplo de San Toribio de Mogrovejo, que en el siglo XVI difundió la fe en Perú, pero criticó a los que querían convertir por la fuerza a los indios.

"Esta reunión es una muestra de la importancia que Su Santidad atribuye al Colegio Cardenalicio. Por nuestra parte, nos comprometemos a corresponder a la misión que la Iglesia espera de nosotros", expresó el secretario de Estado del Vaticano y decano de los cardenales, Angelo Sodano, en el saludo inicial.

Tras la introducción de Sodano, hablaron sobre el posible acercamiento con el movimiento lefebvrista los cardenales Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, y Darío Castrillón Hoyos, titular de la Congregación para el Clero y presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, encargada del diálogo abierto con la Fraternidad San Pío X.

"En toda familia hay asuntos que suscitan divergencias", admitió Castrillón Hoyos. "Los recibiremos con los brazos abiertos, aunque hay que estudiar cómo hacerlo. Estamos en camino y necesitamos la ayuda de Dios", agregó.

El arzobispo Piero Marini, en tanto, declaró a la prensa local que "el cisma se podrá reabsorber siempre que acepten totalmente el Concilio Vaticano II y sus enseñanzas. Si no es así, no hay nada que hacer". Añadió que si la mayoría de los fieles se ha adaptado a los cambios establecidos en los años 60, "¿por qué no los seguidores de monseñor Lefebvre?".

Fuentes vaticanas señalaron que los cardenales no dieron soluciones al conflicto, sino que intercambiaron ideas.

En agosto de 2005, cuatro meses después de ser elegido, el papa Benedicto XVI demostró su voluntad de apertura y recibió en Castelgandolfo a monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad de San Pío X.

Hace dos años, el cardenal Castrillón Hoyos había oficiado en la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, una misa tridentina, siguiendo el rito preconciliar de San Pío V, que regía antes de la reforma litúrgica.

La defensa a ultranza de este rito había sido una de las razones que llevaron al cisma el 30 de junio de 1988, cuando Lefebvre, sin escuchar las peticiones del Vaticano, ordenó cuatro obispos sin el permiso del Pontífice y automáticamente se produjo la excomunión. Según sus propios datos, la Fraternidad de San Pío X cuenta con cuatro obispos, unos 400 sacerdotes, 200 monjas, 100 seminaristas y 200.000 fieles en todo el mundo.

La edad de los obispos

La edad del retiro de los obispos, que hoy deben presentar su renuncia a los 75 años, fue otro tema abordado en la reunión de los cardenales con el Papa. La discusión fue promovida especialmente por monseñor Giuseppe Casale. ex obispo de Foggia, retirado en 1999.

Dado que la esperanza y la calidad de vida han aumentado en los últimos años, algunos sectores eclesiásticos promueven la posibilidad de elevar el límite hasta los 80 años, en coincidencia con la edad en que los cardenales dejan de ser electores en un eventual cónclave.

El tema se relaciona con la reforma de la Curia romana, ya comenzada por Benedicto XVI con la unificación de varios organismos pontificios. El objetivo, según fuentes vaticanas, es agilizar y simplificar la maquinaria administrativa de la Santa Sede.

También se habló de las relaciones entre las distintas religiones, en particular con el islam, con intervenciones de Sodano y del cardenal nigeriano Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y presidente emérito del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

El encuentro de ayer -en el que participaron los cardenales argentinos Jorge Bergoglio y Jorge Mejía- anticipa el consistorio ordinario de hoy, en el que el Papa creará 15 nuevos cardenales. Entre ellos, se encuentra el obispo de Hong Kong, Joseph Zen Zekiun, quien ayer admitió la posibilidad de que la Santa Sede permita que el gobierno chino emita su opinión en el nombramiento de obispos en ese país, como un modo de acercar posiciones.

Los lazos diplomáticos están rotos desde 1951 y China pide dos condiciones para reanudarlo: la ruptura de las relaciones entre el Vaticano y Taiwan, y que la opinión del gobierno sea escuchada en los nombramientos episcopales.

Agencias EFE, ANSA y Zenit

El Papa y el patriarca de Moscú intercambiaron mensajes

AICA
 

El papa Benedicto XVI y Su Santidad Alexis II, patriarca de Moscú y de todas las Rusias, intercambiaron mensajes en febrero, que recién se hicieron públicos este viernes.

     Durante una reunión celebrada en Moscú, el pasado 20 de febrero, el cardenal Roger Etchegaray, vicedecano del colegio cardenalicio, entregó al patriarca un mensaje del Papa y una medalla de oro del pontificado. 

     A su vez, Alexis II, tras la solemne Liturgia celebrada el 24 de febrero en la Catedral de San Salvador, en Moscú, con motivo de su cumpleaños y onomástico, entregó al purpurado una carta y una cruz pectoral para el Santo Padre, como signo de gratitud y de estima.

     El Papa escribe en su mensaje que se "asocia espiritualmente" a la doble celebración del patriarca, "invocando del Señor abundantes bendiciones por su persona y su ministerio, dedicado generosamente a la causa del Evangelio".

     "Los gestos y las palabras de renovada fraternidad entre los pastores del rebaño del Señor significan que una colaboración cada vez más intensa en la verdad y en la caridad contribuyen a incrementar el espíritu de comunión, que debe guiar los pasos de todos los bautizados".

     Benedicto XVI afirma que "el mundo contemporáneo tienen necesidad de oír voces que señalen el camino de la paz, del respeto por todos, de la condena de toda violencia, de la dignidad superior de cada persona y de los derechos innatos que le corresponden".

     Por su parte, Su Santidad Alexis II agradece a Benedicto XVI la felicitación y escribe: "En nuestro tiempo, en el que el secularismo se está difundiendo rápidamente, el cristianismo se encuentra frente a graves desafíos que tienen necesidad de un testimonio común".

     "Estoy convencido -continúa- de que una de las tareas prioritarias de nuestras Iglesias, que poseen una visión común sobre numerosos problemas actuales del mundo contemporáneo, es la defensa y la afirmación de los valores cristianos en la sociedad, de los que vive la humanidad desde hace más de un milenio. Espero que a ello contribuya también la rápida resolución de los problemas que se interponen entre las dos Iglesias".

     El patriarca concluye la carta intercambiando "el deseo de buena salud" al Santo Padre, y pidiendo la ayuda de Dios en el desempeño "del gran cometido de Primado de la Iglesia Católica Romana".+

Raël: de los extraterrestres a la clonación

La Nación
 
1973

Claude Vorilhon era en 1973 un periodista de 27 años especializado en automovilismo, un ex cantante romántico de moderado éxito y un ignoto conductor de automóviles de carrera. Nadie en su entorno podía imaginar que se presentaría en el futuro como el Buda de Occidente o como el poseedor del secreto de la controvertida clonación humana.

Pero sucedió lo inesperado: en diciembre de ese año, Vorilhon se dirigía hacia la oficina de la revista en la que trabajaba en Clermont-Ferrand, Francia. Sin embargo, no pudo detenerse en ese lugar porque, según afirmó, se sintió forzado a manejar más allá de su lugar de trabajo y a visitar un volcán cercano, llamado Puy-de-Lassolas. Cuando llegó, estacionó el auto y se dirigió a pie al cráter. Estaba a punto de volver a su auto cuando, según contó, divisó un OVNI de "siete metros de diámetro, hecho de un metal plateado muy brillante que se movía en un silencio total".

Agregó que posteriormente un ser cuya piel era de color verde oliva, emergió de la nave y le confió, en fluido francés, un mensaje en el que revelaba el verdadero origen de la humanidad según el cual los seres de otro planeta, y no Dios, habían creado la vida en el nuestro. Le dijo también que a partir de ese momento sería conocido como Raël, que significa "mensajero", y le encargó construir una embajada en Jerusalén para recibir a los extraterrestres en su regreso a la Tierra, lo que sólo ocurriría cuando se lograra la paz mundial.

El supuesto contacto, con ribetes de película de ciencia ficción, le cambió la vida de la noche a la mañana. En los dos años siguientes, Raël, que en su juventud había vivido en la miseria, escribió dos libros al respecto, dio conferencias para difundirlo, fundó una secta y comenzó a vestir sus característicos y extravagantes trajes blancos.

Veintidós años después, en 1997, había conseguido 7 millones de dólares sólo para la construcción de la embajada que le habrían encargado los seres extraterrestres, pero, pese a haber realizado pedidos reiterados, carecía de lo más importante: la autorización del Estado de Israel para levantarla. Sin desanimarse, Vorilhon dio un paso que lo haría conocido -y criticado- en todo el mundo: para emular a los extraterrestres capaces de generar vida humana con los que dijo haberse encontrado, fundó la empresa Clonaid, cuyo objetivo es la clonación humana y que pretende ofrecer hijos a los padres que no pueden tenerlos.

2006

Clonaid, dirigida por una "obispa" raeliana, la histriónica química Brigitte Boisselier, anunció en diciembre de 2002 el nacimiento de Eve, la primera beba clonada ante el escepticismo de la comunidad científica, que consideró que el supuesto alumbramiento no había sido convenientemente probado (no se mostraron fotos ni se exhibió a la criatura) y la sorpresa de la prensa internacional.

"El anuncio en sí mismo es la expresión de una mentalidad brutal que carece de cualquier tipo de consideración humana y ética", dijo entonces el vocero del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, sobre el anuncio de Clonaid.

En una entrevista con CNN pocos días después del supuesto nacimiento de Eve, Raël negó que se tratase de una mentira para dar un golpe publicitario que beneficiara a su movimiento religioso y descartó que Clonaid estuviera realizando peligrosos experimentos con embriones humanos. "Mi misión es darle a la humanidad la vida eterna", dijo. "Este es sólo el primer paso", añadió.

Para mayo de 2004, y ante el creciente descrédito, la firma fundada por Raël -que pide 200.000 dólares por cada clonación- afirmaba en un comunicado que miles de familias se habían puesto en contacto para contratar el servicio. En octubre de ese mismo año, decía en otro comunicado, sin aportar pruebas, que habían nacido 13 niños clonados para ese entonces. Este año, Clonaid dijo haber invitado a formar parte de la empresa al investigador surcoreano Hwang Woo-Suk, cuyas primicias mundiales sobre la clonación resultaron ser falsas.

Por su parte, Raël, que reside en Canadá, inició en enero de 2005 una gira por Europa, Africa y Estados Unidos y ese mismo mes otorgó el título de "sacerdote honorario" raeliano al artista argentino León Ferrari, cuya exposición había generado aquí una fuerte controversia con la Iglesia Católica. La distinción, que, según parece, se otorga sin la participación de quien lo recibe, también fue otorgada a Madonna, Sinead O´Connor, Bill Gates, Michael Moore, Eminem, Hugh Hefner, Hugo Chávez y Michel Houellebecq.

En septiembre del año pasado. Raël emitió un comunicado en el que se solidarizaba con el renunciante obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, y en febrero pasado realizó un original llamado, aún sin mucho eco, para que países africanos, sudamericanos y asiáticos crearan en conjunto los Estados Unidos del Tercer Mundo.

Leandro Uría

 
 
 

Película acerca de la vida del papa polaco que marcó nuevos rumbos en sus 26 años de pontificado

La Nación|Entrevista

Juan Pablo II, según Jon Voight.

Por Claudio D. Minghetti de LA NACION. El 15 de abril llegará a la Argentina y a la región un multimillonario telefilm que recorre la vida y la obra de Karol Józef Wojtyla. El estreno de la producción, que convocó a Gary Elwes y a Jon Voight para componer el difícil papel de quien durante 26 años fue Juan Pablo II, será en el cable (en el canal MGM), a cinco meses de su proyección en el Vaticano -donde fue «bendecida» por el papa Benedicto XVI- y su pase por la TV italiana, y a uno de su estreno en cines en Polonia, coincidiendo con el primer aniversario de su adiós.

La biografía completa y con un impresionante despliegue de producción del hombre que nació en Wadowice, en el sur de Polonia, como Karol Wojtyla para convertirse en Juan Pablo II, llegó a la pantalla de la TV mucho antes de lo pensado. Al promediar 2005, es decir, a pocos meses de aquella noche del 2 de abril en que se apagaron las luces y se cerraron las ventanas de su aposento frente a la Plaza de San Pedro en señal de duelo, dos grandes empresas productoras norteamericanas ya habían salido a la carga con sus propuestas.

Así, el 1º de diciembre la cadena #ABC presentó «Have no Fear: The Life of the Pope John Paul II», que con dirección de Jeff Bleckner intenta mostrar a Wojtyla, desde los veinte años hasta su último aliento, según la composición de Thomas Kretschman, el mismo que fue el capitán nazi Wilm Hosenfeld en «El pianista». Cuatro días después de conocer aquella «biografía no autorizada» de 8 millones de dólares, la CBS puso en pantalla los primeros 100 minutos (de los 200 totales, en dos entregas sucesivas) de su miniserie «Papa Juan Pablo II», de John Kent Harrison|CBS records

El guionista y director de telefilms de alta calidad (como el western «Conoces mi nombre» y «Old Man») contó con un presupuesto de 22 millones de dólares y los trabajos de Elwes y Voight, como Wojtyla joven y adulto, respectivamente, acompañados por #Christopher Lee y Ben Gazzara, como los cardenales Stefan Wyszynski y #Agostino Casaroli, respectivamente.

Pocos días antes, el 17 de noviembre, la producción había sido proyectada especialmente para el papa Benedicto XVI, en la sala Pablo VI del Vaticano, poco antes de su estreno en Italia por la RAI, una de las empresas productoras. Acerca de la película, que contó con la asesoría de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano (que en la producción es interpretado por Giuliano Gemma), Benedicto XVI aseguró que es una prueba de que los lazos espirituales y afectivos entre Wojtyla y los fieles no se han interrumpido. «No se han disuelto porque es una relación entre almas, entre la gran alma del Papa y la de innumerables creyentes, entre su corazón de padre y los corazones de los innumerables hombres y mujeres de buena voluntad que en él reconocieron al amigo, al defensor del hombre, de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la paz», enfatizó el Sumo Pontífice en un discurso al terminar la proyección.

Benedicto XVI señaló: «La visión de la película ha renovado en mí, y pienso que en todos los que lo conocimos, el sentido de la profunda gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia y al mundo un papa de tan alta estatura humana y espiritual».

En diálogo telefónico con LA NACION, Voight -el actor que supo componer personajes tan disímiles como aquel vaquero que termina prostituyéndose en la sombría Nueva York de «Perdidos en la noche», por el que ganó el #Globo de Oro, o el ex combatiente de Vietnam que vuelve a casa lisiado en la polémica «Regreso sin gloria», por el que ganó un Oscar y la Palma de Oro en Cannes- aseguró que en cierta forma fue el mismo Juan Pablo II quien lo eligió para esta composición. «En 1980, recuerdo que se iba a hacer una película sobre una pequeña pieza de su autoría, en la que debía interpretarlo en su juventud, y al enterarse él mismo dio su visto bueno para que lo interpretara. Pero, como ocurre muchas veces en el mundo del cine, aquella producción nunca se hizo. Veinticinco años después me convocaron para interpretarlo y creo que, desde el cielo, él mismo estará muy conforme con haber tomado aquella decisión», asegura. El primer convocado por los productores había sido #Ian Holm, quien no llegó a firmar contrato por razones de salud.

Voight, el elegido

-¿Qué pensaba de Juan Pablo II antes de interpretarlo?

-Lo veía como un personaje muy vital y le tenía afecto, pero después de hacer la película me di cuenta de dónde salía ese coraje, la fuerza, la bondad que transmitía. Me sacudió mucho su carisma, la forma en que se expresaba. Al principio, cuando empezamos a hacer la película, sentía mucho respeto por él, y ese respeto fue creciendo: lo sentía cada vez más cerca, y en los últimos días de rodaje como si fuese un amigo.

-¿Cree haber alcanzado su dimensión?

-Hice todo lo que pude. Lo que me ayudó a recrearlo fue ver muchos documentales. Hay cineastas que hicieron excelentes trabajos sobre su trayectoria.

-¿Cómo recreó su figura?

-Cada vez que hablaba con uno de sus amigos, descubría algo más. Uno podía sentir realmente que su espíritu estaba allí. Lo veía en la cara de los que hablaban conmigo, en especial cuando contaban anécdotas graciosas. Esa es la forma en que lo hice, una mezcla de todas esas cosas. El investigar tanto me permitió, incluso, colaborar con el director para incorporarle detalles más precisos.

-¿Piensa que es una responsabilidad grande que el público lo asocie con el verdadero Juan Pablo II?

-Probablemente tengan alguna dificultad para diferenciarme del verdadero Juan Pablo II, y el que puedan confundirme, si así ocurre, me alegra mucho. Cuando hacíamos la película en Europa, y lucía tan parecido, mucha gente se conmovía. Y me conmovían a mí, porque me transmitían tanto amor que me era imposible ser indiferente.

-¿Es católico?

-No soy dogmático: lo mío es más bien espiritual. Me interesan todas las religiones, hay muchas fuentes espirituales auténticas.

-¿Cuál fue el papel de su vida?

-El de «Perdidos en la noche», sin duda, pero hay otros, incluso algunos que hice para TV de manera muy bella. Hay muchos papeles de los que puedo estar orgulloso y, mirando hacia atrás, creo que no los hice tan mal; no obstante, estoy particularmente orgulloso del de Juan Pablo II.

-¿Espera que lo sigan eligiendo para trabajos como éste?

-Este tipo de papeles no se presentan con frecuencia. Creo que uno a lo largo de toda una carrera intenta hacer cosas buenas. Estoy interesado en diferentes tipos de papeles, pero creo que en el futuro buscaré historias con un sentido genuino, que realmente causen un impacto, que sean una guía moral, no importa si son pequeños o grandes: me interesaría hacerlos.

-¿Recuerda vivamente aquella anécdota de 1980?

-Pienso que Juan Pablo II me está mirando, porque fue él, a fin de cuentas, quien me eligió. Estoy muy contento. Espero que desde las alturas me esté premiando con una sonrisa.

#Globo de Oro|Premios Globo de Oro

En abril se estrenará en cable la película acerca de la vida del papa polaco que marcó nuevos rumbos en sus 26 años de pontificado

La Nación
Entrevista

 

Juan Pablo II, según Jon Voight

El 15 de abril llegará a la Argentina y a la región un multimillonario telefilm que recorre la vida y la obra de Karol Józef Wojtyla. El estreno de la producción, que convocó a Gary Elwes y a Jon Voight para componer el difícil papel de quien durante 26 años fue Juan Pablo II, será en el cable (en el canal MGM), a cinco meses de su proyección en el Vaticano -donde fue "bendecida" por el papa Benedicto XVI- y su pase por la TV italiana, y a uno de su estreno en cines en Polonia, coincidiendo con el primer aniversario de su adiós.

La biografía completa y con un impresionante despliegue de producción del hombre que nació en Wadowice, en el sur de Polonia, como Karol Wojtyla para convertirse en Juan Pablo II, llegó a la pantalla de la TV mucho antes de lo pensado. Al promediar 2005, es decir, a pocos meses de aquella noche del 2 de abril en que se apagaron las luces y se cerraron las ventanas de su aposento frente a la Plaza de San Pedro en señal de duelo, dos grandes empresas productoras norteamericanas ya habían salido a la carga con sus propuestas.

Así, el 1º de diciembre la cadena ABC presentó "Have no Fear: The Life of the Pope John Paul II", que con dirección de Jeff Bleckner intenta mostrar a Wojtyla, desde los veinte años hasta su último aliento, según la composición de Thomas Kretschman, el mismo que fue el capitán nazi Wilm Hosenfeld en "El pianista". Cuatro días después de conocer aquella "biografía no autorizada" de 8 millones de dólares, la CBS puso en pantalla los primeros 100 minutos (de los 200 totales, en dos entregas sucesivas) de su miniserie "Papa Juan Pablo II", de John Kent Harrison.

El guionista y director de telefilms de alta calidad (como el western "Conoces mi nombre" y "Old Man") contó con un presupuesto de 22 millones de dólares y los trabajos de Elwes y Voight, como Wojtyla joven y adulto, respectivamente, acompañados por Christopher Lee y Ben Gazzara, como los cardenales Stefan Wyszynski y Agostino Casaroli, respectivamente.

Pocos días antes, el 17 de noviembre, la producción había sido proyectada especialmente para el papa Benedicto XVI, en la sala Pablo VI del Vaticano, poco antes de su estreno en Italia por la RAI, una de las empresas productoras. Acerca de la película, que contó con la asesoría de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano (que en la producción es interpretado por Giuliano Gemma), Benedicto XVI aseguró que es una prueba de que los lazos espirituales y afectivos entre Wojtyla y los fieles no se han interrumpido. "No se han disuelto porque es una relación entre almas, entre la gran alma del Papa y la de innumerables creyentes, entre su corazón de padre y los corazones de los innumerables hombres y mujeres de buena voluntad que en él reconocieron al amigo, al defensor del hombre, de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la paz", enfatizó el Sumo Pontífice en un discurso al terminar la proyección.

Benedicto XVI señaló: "La visión de la película ha renovado en mí, y pienso que en todos los que lo conocimos, el sentido de la profunda gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia y al mundo un papa de tan alta estatura humana y espiritual".

En diálogo telefónico con LA NACION, Voight -el actor que supo componer personajes tan disímiles como aquel vaquero que termina prostituyéndose en la sombría Nueva York de "Perdidos en la noche", por el que ganó el Globo de Oro, o el ex combatiente de Vietnam que vuelve a casa lisiado en la polémica "Regreso sin gloria", por el que ganó un Oscar y la Palma de Oro en Cannes- aseguró que en cierta forma fue el mismo Juan Pablo II quien lo eligió para esta composición. "En 1980, recuerdo que se iba a hacer una película sobre una pequeña pieza de su autoría, en la que debía interpretarlo en su juventud, y al enterarse él mismo dio su visto bueno para que lo interpretara. Pero, como ocurre muchas veces en el mundo del cine, aquella producción nunca se hizo. Veinticinco años después me convocaron para interpretarlo y creo que, desde el cielo, él mismo estará muy conforme con haber tomado aquella decisión", asegura. El primer convocado por los productores había sido Ian Holm, quien no llegó a firmar contrato por razones de salud.

Voight, el elegido

-¿Qué pensaba de Juan Pablo II antes de interpretarlo?

-Lo veía como un personaje muy vital y le tenía afecto, pero después de hacer la película me di cuenta de dónde salía ese coraje, la fuerza, la bondad que transmitía. Me sacudió mucho su carisma, la forma en que se expresaba. Al principio, cuando empezamos a hacer la película, sentía mucho respeto por él, y ese respeto fue creciendo: lo sentía cada vez más cerca, y en los últimos días de rodaje como si fuese un amigo.

-¿Cree haber alcanzado su dimensión?

-Hice todo lo que pude. Lo que me ayudó a recrearlo fue ver muchos documentales. Hay cineastas que hicieron excelentes trabajos sobre su trayectoria.

-¿Cómo recreó su figura?

-Cada vez que hablaba con uno de sus amigos, descubría algo más. Uno podía sentir realmente que su espíritu estaba allí. Lo veía en la cara de los que hablaban conmigo, en especial cuando contaban anécdotas graciosas. Esa es la forma en que lo hice, una mezcla de todas esas cosas. El investigar tanto me permitió, incluso, colaborar con el director para incorporarle detalles más precisos.

-¿Piensa que es una responsabilidad grande que el público lo asocie con el verdadero Juan Pablo II?

-Probablemente tengan alguna dificultad para diferenciarme del verdadero Juan Pablo II, y el que puedan confundirme, si así ocurre, me alegra mucho. Cuando hacíamos la película en Europa, y lucía tan parecido, mucha gente se conmovía. Y me conmovían a mí, porque me transmitían tanto amor que me era imposible ser indiferente.

-¿Es católico?

-No soy dogmático: lo mío es más bien espiritual. Me interesan todas las religiones, hay muchas fuentes espirituales auténticas.

-¿Cuál fue el papel de su vida?

-El de "Perdidos en la noche", sin duda, pero hay otros, incluso algunos que hice para TV de manera muy bella. Hay muchos papeles de los que puedo estar orgulloso y, mirando hacia atrás, creo que no los hice tan mal; no obstante, estoy particularmente orgulloso del de Juan Pablo II.

-¿Espera que lo sigan eligiendo para trabajos como éste?

-Este tipo de papeles no se presentan con frecuencia. Creo que uno a lo largo de toda una carrera intenta hacer cosas buenas. Estoy interesado en diferentes tipos de papeles, pero creo que en el futuro buscaré historias con un sentido genuino, que realmente causen un impacto, que sean una guía moral, no importa si son pequeños o grandes: me interesaría hacerlos.

-¿Recuerda vivamente aquella anécdota de 1980?

-Pienso que Juan Pablo II me está mirando, porque fue él, a fin de cuentas, quien me eligió. Estoy muy contento. Espero que desde las alturas me esté premiando con una sonrisa.

Por Claudio D. Minghetti
De la Redacción de LA NACION

 
 
 
 
 
 
 
 
 

EL PADRE ANDREA SANTORO

Clarín

El Vaticano quiere beatificar al sacerdote asesinado en Turquía

Julio Algañaraz. VATICANO. CORRESPONSAL

jalganaraz@clarin.com

El vicario del Papa en Roma, cardenal Camillo Ruini, dijo ayer que será santo el padre Andrea Santoro, asesinado el domingo en Turquía. Ruini presidió ante miles de personas acongojadas los funerales del misionero de Roma, que había ayudado durante los peores años de la dictadura militar argentino a las familias de los desaparecidos.

El cardenal dijo que se respetarán "las leyes y plazos de la Iglesia en los procesos de beatificación y canonización que tengo intención de abrir" y que estaba convencido que en el sacrificio del padre Andrea "se encuentran todos los elementos que constituyen el martirio cristiano".

Don Andrea, como era popularmente conocido, había decidido hace cinco años convertirse en misionero en Turquía y era el párroco de una pequeña comunidad católica en Trebzón, ciudad de un millón de habitantes.

El domingo mientras rezaba arrodillado en la iglesia de Santa María, construida en el siglo XIX, un joven de 16 años le disparó dos balazos desde atrás gritando "¡Ala es grande!".

Primero se habló de un fanático solitario, pero la policía turca investiga la probable instigación al crimen utilizando incluso la Internet, por parte de la organización de extrema derecha ultramusulmana, los "Lobos Grises".

A este grupo pertenecía el turco Alí Mehmet Agca que el 13 de mayo de 1981 intentó matar al Papa en la plaza de San Pedro.

En su funeral estaban presentes familiares de los desaparecidos en la Argentina. En setiembre de 1979, un grupo de ellos hizo una huelga de hambre en la parroquia de la Transfiguración, a la que pertenecía el padre Santoro. La protesta se extendió por solidaridad a otras parroquias hasta que el 28 de octubre Juan Pablo II habló durante el "Angelus" de la tragedia de los desaparecidos en la Argentina, por primera y única vez.

 
 
 
 
 
 
 

El Vaticano empezaría a analizar un probable milagro de Juan Pablo II

Clarín
Se trata del caso de una monja curada del Parkinson tras los rezos de su orden religiosa.
Julio Algañaraz. EL VATICANO CORRESPONSAL

jalganaraz@clarin.com
El postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo II, el padre polaco Slawomir Oder, confirmó que existe ya un probable milagro que se puede atribuir a la intercesión del Papa fallecido el 2 de abril último, tras 26 años y medio de reinado, pero que aún "faltan meses" de proceso diocesano en Cracovia, la arquidiócesis que fue del cardenal Karol Wojtyla hasta que un Cónclave lo eligió el 16 de octubre de 1978.

Pero otra fuente sostiene que el 1º de abril el proceso diocesano en Polonia estará concluido y la causa para elevar a los altares a Juan Pablo II pasará al Vaticano, acelerándose.

Las normas canónicas establecen que es necesario esperar cinco años después de la muerte del candidato a la beatitud, pero el Papa puede acelerar los tiempos. Esto es lo que hizo Benedicto XVI el 13 de mayo pasado, después que en los funerales del 8 de abril florecían los carteles de "Santo ya", una exigencia "a furor de pueblo" de la cual tomó debida nota el entonces cardenal Joseph Ratzinger, gran favorito a la sucesión, arropado en el inmenso prestigio de Karol Wojtyla, quien según muchos aprobó las maniobras de la Curia Romana para que el guardián de la ortodoxia católica durante 24 años fuera su sucesor al frente de la Iglesia.

Existía un antecedente, el de la madre Teresa de Calcuta, cuya carrera a los altares fue acelerada también sin esperar los cinco años canónicos por Juan Pablo II, quien presidió las ceremonias de beatificación y canonización que la consagraron santa.

En los sitios de Internet que recogen los testimonios de los fieles hay una avalancha de testimonios de milagros realizados con la intercesión de Karol Wojtyla. Curas inexplicables para la ciencia, afirman los e-mail, como el cáncer a uno de los senos de Carmela de Palermo —capital de Sicilia— de 34 años y madre de dos hijos, curada tras incesantes plegarias de familiares y amigos a Juan Pablo II.

El postulador, padre Oder, dijo ayer que todos los casos están siendo estudiados. Pero para ser proclamado beato por la "fábrica de los santos" (la congregación vaticana encargada de estas causas) hace falta constatar un solo caso de curación "inexplicable para la ciencia" por una comisión de médicos y una comisión de cardenales hasta que se llega al decreto aprobado por el Papa y se fija la fecha de la proclamación.

Mientras la beatitud es de culto restringido, la santidad se extiende en forma obligatoria a toda la Iglesia. Pero para la canonización hace falta un segundo proceso con el milagro acreditado.

La presión popular e interna en el Vaticano pretende cerrar cuanto antes el proceso "por rogatoria" en la arquidiócesis de Cracovia y abrir el proceso en Roma para reconocer el milagro "oficial" elegido por el postulador. En noviembre se supo que se trata de una monja francesa curada tras los rezos de toda su comunidad religiosa pidiendo la intercesión de Juan Pablo II. Al principio se habló de un cáncer, pero el postulador padre Oder dijo ayer que era una enfermedad similar a la que padeció durante más de una década el anterior Papa, o sea el mal de Parkinson. La monja curada prestaría sus servicios en una maternidad en Francia.