Raël: de los extraterrestres a la clonación

La Nación
 
1973

Claude Vorilhon era en 1973 un periodista de 27 años especializado en automovilismo, un ex cantante romántico de moderado éxito y un ignoto conductor de automóviles de carrera. Nadie en su entorno podía imaginar que se presentaría en el futuro como el Buda de Occidente o como el poseedor del secreto de la controvertida clonación humana.

Pero sucedió lo inesperado: en diciembre de ese año, Vorilhon se dirigía hacia la oficina de la revista en la que trabajaba en Clermont-Ferrand, Francia. Sin embargo, no pudo detenerse en ese lugar porque, según afirmó, se sintió forzado a manejar más allá de su lugar de trabajo y a visitar un volcán cercano, llamado Puy-de-Lassolas. Cuando llegó, estacionó el auto y se dirigió a pie al cráter. Estaba a punto de volver a su auto cuando, según contó, divisó un OVNI de "siete metros de diámetro, hecho de un metal plateado muy brillante que se movía en un silencio total".

Agregó que posteriormente un ser cuya piel era de color verde oliva, emergió de la nave y le confió, en fluido francés, un mensaje en el que revelaba el verdadero origen de la humanidad según el cual los seres de otro planeta, y no Dios, habían creado la vida en el nuestro. Le dijo también que a partir de ese momento sería conocido como Raël, que significa "mensajero", y le encargó construir una embajada en Jerusalén para recibir a los extraterrestres en su regreso a la Tierra, lo que sólo ocurriría cuando se lograra la paz mundial.

El supuesto contacto, con ribetes de película de ciencia ficción, le cambió la vida de la noche a la mañana. En los dos años siguientes, Raël, que en su juventud había vivido en la miseria, escribió dos libros al respecto, dio conferencias para difundirlo, fundó una secta y comenzó a vestir sus característicos y extravagantes trajes blancos.

Veintidós años después, en 1997, había conseguido 7 millones de dólares sólo para la construcción de la embajada que le habrían encargado los seres extraterrestres, pero, pese a haber realizado pedidos reiterados, carecía de lo más importante: la autorización del Estado de Israel para levantarla. Sin desanimarse, Vorilhon dio un paso que lo haría conocido -y criticado- en todo el mundo: para emular a los extraterrestres capaces de generar vida humana con los que dijo haberse encontrado, fundó la empresa Clonaid, cuyo objetivo es la clonación humana y que pretende ofrecer hijos a los padres que no pueden tenerlos.

2006

Clonaid, dirigida por una "obispa" raeliana, la histriónica química Brigitte Boisselier, anunció en diciembre de 2002 el nacimiento de Eve, la primera beba clonada ante el escepticismo de la comunidad científica, que consideró que el supuesto alumbramiento no había sido convenientemente probado (no se mostraron fotos ni se exhibió a la criatura) y la sorpresa de la prensa internacional.

"El anuncio en sí mismo es la expresión de una mentalidad brutal que carece de cualquier tipo de consideración humana y ética", dijo entonces el vocero del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, sobre el anuncio de Clonaid.

En una entrevista con CNN pocos días después del supuesto nacimiento de Eve, Raël negó que se tratase de una mentira para dar un golpe publicitario que beneficiara a su movimiento religioso y descartó que Clonaid estuviera realizando peligrosos experimentos con embriones humanos. "Mi misión es darle a la humanidad la vida eterna", dijo. "Este es sólo el primer paso", añadió.

Para mayo de 2004, y ante el creciente descrédito, la firma fundada por Raël -que pide 200.000 dólares por cada clonación- afirmaba en un comunicado que miles de familias se habían puesto en contacto para contratar el servicio. En octubre de ese mismo año, decía en otro comunicado, sin aportar pruebas, que habían nacido 13 niños clonados para ese entonces. Este año, Clonaid dijo haber invitado a formar parte de la empresa al investigador surcoreano Hwang Woo-Suk, cuyas primicias mundiales sobre la clonación resultaron ser falsas.

Por su parte, Raël, que reside en Canadá, inició en enero de 2005 una gira por Europa, Africa y Estados Unidos y ese mismo mes otorgó el título de "sacerdote honorario" raeliano al artista argentino León Ferrari, cuya exposición había generado aquí una fuerte controversia con la Iglesia Católica. La distinción, que, según parece, se otorga sin la participación de quien lo recibe, también fue otorgada a Madonna, Sinead O´Connor, Bill Gates, Michael Moore, Eminem, Hugh Hefner, Hugo Chávez y Michel Houellebecq.

En septiembre del año pasado. Raël emitió un comunicado en el que se solidarizaba con el renunciante obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, y en febrero pasado realizó un original llamado, aún sin mucho eco, para que países africanos, sudamericanos y asiáticos crearan en conjunto los Estados Unidos del Tercer Mundo.

Leandro Uría

 
 
 

En abril se estrenará en cable la película acerca de la vida del papa polaco que marcó nuevos rumbos en sus 26 años de pontificado

La Nación
Entrevista

 

Juan Pablo II, según Jon Voight

El 15 de abril llegará a la Argentina y a la región un multimillonario telefilm que recorre la vida y la obra de Karol Józef Wojtyla. El estreno de la producción, que convocó a Gary Elwes y a Jon Voight para componer el difícil papel de quien durante 26 años fue Juan Pablo II, será en el cable (en el canal MGM), a cinco meses de su proyección en el Vaticano -donde fue "bendecida" por el papa Benedicto XVI- y su pase por la TV italiana, y a uno de su estreno en cines en Polonia, coincidiendo con el primer aniversario de su adiós.

La biografía completa y con un impresionante despliegue de producción del hombre que nació en Wadowice, en el sur de Polonia, como Karol Wojtyla para convertirse en Juan Pablo II, llegó a la pantalla de la TV mucho antes de lo pensado. Al promediar 2005, es decir, a pocos meses de aquella noche del 2 de abril en que se apagaron las luces y se cerraron las ventanas de su aposento frente a la Plaza de San Pedro en señal de duelo, dos grandes empresas productoras norteamericanas ya habían salido a la carga con sus propuestas.

Así, el 1º de diciembre la cadena ABC presentó "Have no Fear: The Life of the Pope John Paul II", que con dirección de Jeff Bleckner intenta mostrar a Wojtyla, desde los veinte años hasta su último aliento, según la composición de Thomas Kretschman, el mismo que fue el capitán nazi Wilm Hosenfeld en "El pianista". Cuatro días después de conocer aquella "biografía no autorizada" de 8 millones de dólares, la CBS puso en pantalla los primeros 100 minutos (de los 200 totales, en dos entregas sucesivas) de su miniserie "Papa Juan Pablo II", de John Kent Harrison.

El guionista y director de telefilms de alta calidad (como el western "Conoces mi nombre" y "Old Man") contó con un presupuesto de 22 millones de dólares y los trabajos de Elwes y Voight, como Wojtyla joven y adulto, respectivamente, acompañados por Christopher Lee y Ben Gazzara, como los cardenales Stefan Wyszynski y Agostino Casaroli, respectivamente.

Pocos días antes, el 17 de noviembre, la producción había sido proyectada especialmente para el papa Benedicto XVI, en la sala Pablo VI del Vaticano, poco antes de su estreno en Italia por la RAI, una de las empresas productoras. Acerca de la película, que contó con la asesoría de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano (que en la producción es interpretado por Giuliano Gemma), Benedicto XVI aseguró que es una prueba de que los lazos espirituales y afectivos entre Wojtyla y los fieles no se han interrumpido. "No se han disuelto porque es una relación entre almas, entre la gran alma del Papa y la de innumerables creyentes, entre su corazón de padre y los corazones de los innumerables hombres y mujeres de buena voluntad que en él reconocieron al amigo, al defensor del hombre, de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la paz", enfatizó el Sumo Pontífice en un discurso al terminar la proyección.

Benedicto XVI señaló: "La visión de la película ha renovado en mí, y pienso que en todos los que lo conocimos, el sentido de la profunda gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia y al mundo un papa de tan alta estatura humana y espiritual".

En diálogo telefónico con LA NACION, Voight -el actor que supo componer personajes tan disímiles como aquel vaquero que termina prostituyéndose en la sombría Nueva York de "Perdidos en la noche", por el que ganó el Globo de Oro, o el ex combatiente de Vietnam que vuelve a casa lisiado en la polémica "Regreso sin gloria", por el que ganó un Oscar y la Palma de Oro en Cannes- aseguró que en cierta forma fue el mismo Juan Pablo II quien lo eligió para esta composición. "En 1980, recuerdo que se iba a hacer una película sobre una pequeña pieza de su autoría, en la que debía interpretarlo en su juventud, y al enterarse él mismo dio su visto bueno para que lo interpretara. Pero, como ocurre muchas veces en el mundo del cine, aquella producción nunca se hizo. Veinticinco años después me convocaron para interpretarlo y creo que, desde el cielo, él mismo estará muy conforme con haber tomado aquella decisión", asegura. El primer convocado por los productores había sido Ian Holm, quien no llegó a firmar contrato por razones de salud.

Voight, el elegido

-¿Qué pensaba de Juan Pablo II antes de interpretarlo?

-Lo veía como un personaje muy vital y le tenía afecto, pero después de hacer la película me di cuenta de dónde salía ese coraje, la fuerza, la bondad que transmitía. Me sacudió mucho su carisma, la forma en que se expresaba. Al principio, cuando empezamos a hacer la película, sentía mucho respeto por él, y ese respeto fue creciendo: lo sentía cada vez más cerca, y en los últimos días de rodaje como si fuese un amigo.

-¿Cree haber alcanzado su dimensión?

-Hice todo lo que pude. Lo que me ayudó a recrearlo fue ver muchos documentales. Hay cineastas que hicieron excelentes trabajos sobre su trayectoria.

-¿Cómo recreó su figura?

-Cada vez que hablaba con uno de sus amigos, descubría algo más. Uno podía sentir realmente que su espíritu estaba allí. Lo veía en la cara de los que hablaban conmigo, en especial cuando contaban anécdotas graciosas. Esa es la forma en que lo hice, una mezcla de todas esas cosas. El investigar tanto me permitió, incluso, colaborar con el director para incorporarle detalles más precisos.

-¿Piensa que es una responsabilidad grande que el público lo asocie con el verdadero Juan Pablo II?

-Probablemente tengan alguna dificultad para diferenciarme del verdadero Juan Pablo II, y el que puedan confundirme, si así ocurre, me alegra mucho. Cuando hacíamos la película en Europa, y lucía tan parecido, mucha gente se conmovía. Y me conmovían a mí, porque me transmitían tanto amor que me era imposible ser indiferente.

-¿Es católico?

-No soy dogmático: lo mío es más bien espiritual. Me interesan todas las religiones, hay muchas fuentes espirituales auténticas.

-¿Cuál fue el papel de su vida?

-El de "Perdidos en la noche", sin duda, pero hay otros, incluso algunos que hice para TV de manera muy bella. Hay muchos papeles de los que puedo estar orgulloso y, mirando hacia atrás, creo que no los hice tan mal; no obstante, estoy particularmente orgulloso del de Juan Pablo II.

-¿Espera que lo sigan eligiendo para trabajos como éste?

-Este tipo de papeles no se presentan con frecuencia. Creo que uno a lo largo de toda una carrera intenta hacer cosas buenas. Estoy interesado en diferentes tipos de papeles, pero creo que en el futuro buscaré historias con un sentido genuino, que realmente causen un impacto, que sean una guía moral, no importa si son pequeños o grandes: me interesaría hacerlos.

-¿Recuerda vivamente aquella anécdota de 1980?

-Pienso que Juan Pablo II me está mirando, porque fue él, a fin de cuentas, quien me eligió. Estoy muy contento. Espero que desde las alturas me esté premiando con una sonrisa.

Por Claudio D. Minghetti
De la Redacción de LA NACION

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Película acerca de la vida del papa polaco que marcó nuevos rumbos en sus 26 años de pontificado

La Nación|Entrevista

Juan Pablo II, según Jon Voight.

Por Claudio D. Minghetti de LA NACION. El 15 de abril llegará a la Argentina y a la región un multimillonario telefilm que recorre la vida y la obra de Karol Józef Wojtyla. El estreno de la producción, que convocó a Gary Elwes y a Jon Voight para componer el difícil papel de quien durante 26 años fue Juan Pablo II, será en el cable (en el canal MGM), a cinco meses de su proyección en el Vaticano -donde fue «bendecida» por el papa Benedicto XVI- y su pase por la TV italiana, y a uno de su estreno en cines en Polonia, coincidiendo con el primer aniversario de su adiós.

La biografía completa y con un impresionante despliegue de producción del hombre que nació en Wadowice, en el sur de Polonia, como Karol Wojtyla para convertirse en Juan Pablo II, llegó a la pantalla de la TV mucho antes de lo pensado. Al promediar 2005, es decir, a pocos meses de aquella noche del 2 de abril en que se apagaron las luces y se cerraron las ventanas de su aposento frente a la Plaza de San Pedro en señal de duelo, dos grandes empresas productoras norteamericanas ya habían salido a la carga con sus propuestas.

Así, el 1º de diciembre la cadena #ABC presentó «Have no Fear: The Life of the Pope John Paul II», que con dirección de Jeff Bleckner intenta mostrar a Wojtyla, desde los veinte años hasta su último aliento, según la composición de Thomas Kretschman, el mismo que fue el capitán nazi Wilm Hosenfeld en «El pianista». Cuatro días después de conocer aquella «biografía no autorizada» de 8 millones de dólares, la CBS puso en pantalla los primeros 100 minutos (de los 200 totales, en dos entregas sucesivas) de su miniserie «Papa Juan Pablo II», de John Kent Harrison|CBS records

El guionista y director de telefilms de alta calidad (como el western «Conoces mi nombre» y «Old Man») contó con un presupuesto de 22 millones de dólares y los trabajos de Elwes y Voight, como Wojtyla joven y adulto, respectivamente, acompañados por #Christopher Lee y Ben Gazzara, como los cardenales Stefan Wyszynski y #Agostino Casaroli, respectivamente.

Pocos días antes, el 17 de noviembre, la producción había sido proyectada especialmente para el papa Benedicto XVI, en la sala Pablo VI del Vaticano, poco antes de su estreno en Italia por la RAI, una de las empresas productoras. Acerca de la película, que contó con la asesoría de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano (que en la producción es interpretado por Giuliano Gemma), Benedicto XVI aseguró que es una prueba de que los lazos espirituales y afectivos entre Wojtyla y los fieles no se han interrumpido. «No se han disuelto porque es una relación entre almas, entre la gran alma del Papa y la de innumerables creyentes, entre su corazón de padre y los corazones de los innumerables hombres y mujeres de buena voluntad que en él reconocieron al amigo, al defensor del hombre, de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la paz», enfatizó el Sumo Pontífice en un discurso al terminar la proyección.

Benedicto XVI señaló: «La visión de la película ha renovado en mí, y pienso que en todos los que lo conocimos, el sentido de la profunda gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia y al mundo un papa de tan alta estatura humana y espiritual».

En diálogo telefónico con LA NACION, Voight -el actor que supo componer personajes tan disímiles como aquel vaquero que termina prostituyéndose en la sombría Nueva York de «Perdidos en la noche», por el que ganó el #Globo de Oro, o el ex combatiente de Vietnam que vuelve a casa lisiado en la polémica «Regreso sin gloria», por el que ganó un Oscar y la Palma de Oro en Cannes- aseguró que en cierta forma fue el mismo Juan Pablo II quien lo eligió para esta composición. «En 1980, recuerdo que se iba a hacer una película sobre una pequeña pieza de su autoría, en la que debía interpretarlo en su juventud, y al enterarse él mismo dio su visto bueno para que lo interpretara. Pero, como ocurre muchas veces en el mundo del cine, aquella producción nunca se hizo. Veinticinco años después me convocaron para interpretarlo y creo que, desde el cielo, él mismo estará muy conforme con haber tomado aquella decisión», asegura. El primer convocado por los productores había sido #Ian Holm, quien no llegó a firmar contrato por razones de salud.

Voight, el elegido

-¿Qué pensaba de Juan Pablo II antes de interpretarlo?

-Lo veía como un personaje muy vital y le tenía afecto, pero después de hacer la película me di cuenta de dónde salía ese coraje, la fuerza, la bondad que transmitía. Me sacudió mucho su carisma, la forma en que se expresaba. Al principio, cuando empezamos a hacer la película, sentía mucho respeto por él, y ese respeto fue creciendo: lo sentía cada vez más cerca, y en los últimos días de rodaje como si fuese un amigo.

-¿Cree haber alcanzado su dimensión?

-Hice todo lo que pude. Lo que me ayudó a recrearlo fue ver muchos documentales. Hay cineastas que hicieron excelentes trabajos sobre su trayectoria.

-¿Cómo recreó su figura?

-Cada vez que hablaba con uno de sus amigos, descubría algo más. Uno podía sentir realmente que su espíritu estaba allí. Lo veía en la cara de los que hablaban conmigo, en especial cuando contaban anécdotas graciosas. Esa es la forma en que lo hice, una mezcla de todas esas cosas. El investigar tanto me permitió, incluso, colaborar con el director para incorporarle detalles más precisos.

-¿Piensa que es una responsabilidad grande que el público lo asocie con el verdadero Juan Pablo II?

-Probablemente tengan alguna dificultad para diferenciarme del verdadero Juan Pablo II, y el que puedan confundirme, si así ocurre, me alegra mucho. Cuando hacíamos la película en Europa, y lucía tan parecido, mucha gente se conmovía. Y me conmovían a mí, porque me transmitían tanto amor que me era imposible ser indiferente.

-¿Es católico?

-No soy dogmático: lo mío es más bien espiritual. Me interesan todas las religiones, hay muchas fuentes espirituales auténticas.

-¿Cuál fue el papel de su vida?

-El de «Perdidos en la noche», sin duda, pero hay otros, incluso algunos que hice para TV de manera muy bella. Hay muchos papeles de los que puedo estar orgulloso y, mirando hacia atrás, creo que no los hice tan mal; no obstante, estoy particularmente orgulloso del de Juan Pablo II.

-¿Espera que lo sigan eligiendo para trabajos como éste?

-Este tipo de papeles no se presentan con frecuencia. Creo que uno a lo largo de toda una carrera intenta hacer cosas buenas. Estoy interesado en diferentes tipos de papeles, pero creo que en el futuro buscaré historias con un sentido genuino, que realmente causen un impacto, que sean una guía moral, no importa si son pequeños o grandes: me interesaría hacerlos.

-¿Recuerda vivamente aquella anécdota de 1980?

-Pienso que Juan Pablo II me está mirando, porque fue él, a fin de cuentas, quien me eligió. Estoy muy contento. Espero que desde las alturas me esté premiando con una sonrisa.

#Globo de Oro|Premios Globo de Oro

EL PADRE ANDREA SANTORO

Clarín

El Vaticano quiere beatificar al sacerdote asesinado en Turquía

Por Julio Algañaraz. VATICANO. CORRESPONSAL | jalganaraz@clarin.com

El vicario del Papa en Roma, cardenal Camillo Ruini, dijo ayer que será santo el padre Andrea Santoro, asesinado el domingo en Turquía. Ruini presidió ante miles de personas acongojadas los funerales del misionero de Roma, que había ayudado durante los peores años de la dictadura militar argentino a las familias de los desaparecidos.

El cardenal dijo que se respetarán «las leyes y plazos de la Iglesia en los procesos de beatificación y canonización que tengo intención de abrir» y que estaba convencido que en el sacrificio del padre Andrea «se encuentran todos los elementos que constituyen el martirio cristiano».

Don Andrea, como era popularmente conocido, había decidido hace cinco años convertirse en misionero en Turquía y era el párroco de una pequeña comunidad católica en Trebzón, ciudad de un millón de habitantes.

El domingo mientras rezaba arrodillado en la iglesia de Santa María, construida en el siglo XIX, un joven de 16 años le disparó dos balazos desde atrás gritando «¡Ala es grande!».

Primero se habló de un fanático solitario, pero la policía turca investiga la probable instigación al crimen utilizando incluso la Internet, por parte de la organización de extrema derecha ultramusulmana, los «Lobos Grises».

A este grupo pertenecía el turco Alí Mehmet Agca que el 13 de mayo de 1981 intentó matar al Papa en la plaza de San Pedro.

En su funeral estaban presentes familiares de los desaparecidos en la Argentina. En setiembre de 1979, un grupo de ellos hizo una huelga de hambre en la parroquia de la Transfiguración, a la que pertenecía el padre Santoro. La protesta se extendió por solidaridad a otras parroquias hasta que el 28 de octubre Juan Pablo II habló durante el «Angelus» de la tragedia de los desaparecidos en la Argentina, por primera y única vez.

 
 
 
 
 
 
 

El Vaticano empezaría a analizar un probable milagro de Juan Pablo II

Clarín
Se trata del caso de una monja curada del Parkinson tras los rezos de su orden religiosa.
Julio Algañaraz. EL VATICANO CORRESPONSAL

jalganaraz@clarin.com
El postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo II, el padre polaco Slawomir Oder, confirmó que existe ya un probable milagro que se puede atribuir a la intercesión del Papa fallecido el 2 de abril último, tras 26 años y medio de reinado, pero que aún "faltan meses" de proceso diocesano en Cracovia, la arquidiócesis que fue del cardenal Karol Wojtyla hasta que un Cónclave lo eligió el 16 de octubre de 1978.

Pero otra fuente sostiene que el 1º de abril el proceso diocesano en Polonia estará concluido y la causa para elevar a los altares a Juan Pablo II pasará al Vaticano, acelerándose.

Las normas canónicas establecen que es necesario esperar cinco años después de la muerte del candidato a la beatitud, pero el Papa puede acelerar los tiempos. Esto es lo que hizo Benedicto XVI el 13 de mayo pasado, después que en los funerales del 8 de abril florecían los carteles de "Santo ya", una exigencia "a furor de pueblo" de la cual tomó debida nota el entonces cardenal Joseph Ratzinger, gran favorito a la sucesión, arropado en el inmenso prestigio de Karol Wojtyla, quien según muchos aprobó las maniobras de la Curia Romana para que el guardián de la ortodoxia católica durante 24 años fuera su sucesor al frente de la Iglesia.

Existía un antecedente, el de la madre Teresa de Calcuta, cuya carrera a los altares fue acelerada también sin esperar los cinco años canónicos por Juan Pablo II, quien presidió las ceremonias de beatificación y canonización que la consagraron santa.

En los sitios de Internet que recogen los testimonios de los fieles hay una avalancha de testimonios de milagros realizados con la intercesión de Karol Wojtyla. Curas inexplicables para la ciencia, afirman los e-mail, como el cáncer a uno de los senos de Carmela de Palermo —capital de Sicilia— de 34 años y madre de dos hijos, curada tras incesantes plegarias de familiares y amigos a Juan Pablo II.

El postulador, padre Oder, dijo ayer que todos los casos están siendo estudiados. Pero para ser proclamado beato por la "fábrica de los santos" (la congregación vaticana encargada de estas causas) hace falta constatar un solo caso de curación "inexplicable para la ciencia" por una comisión de médicos y una comisión de cardenales hasta que se llega al decreto aprobado por el Papa y se fija la fecha de la proclamación.

Mientras la beatitud es de culto restringido, la santidad se extiende en forma obligatoria a toda la Iglesia. Pero para la canonización hace falta un segundo proceso con el milagro acreditado.

La presión popular e interna en el Vaticano pretende cerrar cuanto antes el proceso "por rogatoria" en la arquidiócesis de Cracovia y abrir el proceso en Roma para reconocer el milagro "oficial" elegido por el postulador. En noviembre se supo que se trata de una monja francesa curada tras los rezos de toda su comunidad religiosa pidiendo la intercesión de Juan Pablo II. Al principio se habló de un cáncer, pero el postulador padre Oder dijo ayer que era una enfermedad similar a la que padeció durante más de una década el anterior Papa, o sea el mal de Parkinson. La monja curada prestaría sus servicios en una maternidad en Francia.

 

 

 

 

 

 

«El Exodo no existió», afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

Los intelectuales del mundo y La Nacion

Sus investigaciones han revolucionado la disciplina de la arqueología bíblica

TEL AVIV – Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan.

Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.

El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv.

Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.

El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv.

-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.

-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares.

-Y sin embargo?

-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?

-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.

-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares.

-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.

-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo.

-¿Y no es así?

-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta «goma tragacanto, bálsamo y láudano». Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.

-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?

-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.

-¿Por qué?

-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.

-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.

-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad.

-¿Por qué?

-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea.

-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?

-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo.

-¿Cuál es la razón?

-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología.

-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?

-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona «la casa de David». Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia.

-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?

-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras.

-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?

-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo.

-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?

-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación.

Por Luisa Corradini
Para LA NACION

El milagro de Jesús en la ficción

Revista Ñ

TENDENCIAS

En los últimos dos años, la figura de Jesús fue recuperada por la ficción de una manera abrumadora: a caballo de la moda que impuso «El Código da Vinci», decenas de autores, que van desde Anne Rice hasta Federico Andahazi, aprovecharon la sospecha de que hay una historia oculta que ha sido escamoteada por la religión oficial, para escribir novelas que giran alrededor de la vida de Cristo. A las voces de un teólogo, un antropólogo y varios de estos autores, se suman en esta producción una columna del sacerdote Hugo Mujica y otra escrita especialmente para Ñ por el Premio Nobel José Saramago, autor de la novela «El Evangelio según Jesucristo».

 

ALEJANDRA RODRIGUEZ BALLESTER.
Especular sobre la vida de Jesús, aventurar teorías acerca de su naturaleza humana o divina, suponer hechos ignorados, ocultos en las grandes elipsis de los textos sagrados, ha sido, en la historia del cristianismo, algo que ha motivado violentos cismas y enfrentamientos, o se ha pagado con el fuego de la hoguera. Con resultados menos cruentos, aunque no por eso exenta de debate y anatema, la literatura contemporánea no se ha privado del desafío de reinventar a esta figura clave de nuestra cultura, hurgar en sus debilidades humanas y especular acerca del peso de llevar sobre las espaldas nada menos que la divinidad.

Esta tendencia se ha acentuado en los últimos dos años, tras el éxito de El Código da Vinci. Desde La Elegida. Historia de la hija de Jesús y María Magdalena de Omar Ramos, finalista del Premio Planeta 2005, a La hermandad de la Sábana Santa de la española Julia Navarro, pasando por la saga de Caballo de Troya de J. J. Benítez hasta llegar a la vuelta de tuerca de la vampírica Anne Rice con su novela Cristo, el Señor: Fuera de Egipto, decenas de títulos tocan de manera más o menos directa temas relacionados con la vida de Cristo y sus discípulos | Entrevista con el vampiro (1976)

El código Da Vinci (película) de Ron Howard

Las ficciones sobre Jesús casi siempre han resultado polémicas: a la literatura le gusta poner el dedo en la llaga. «Dios totalmente se hizo hombre, pero hombre hasta la infamia… Para salvarnos (…) eligió un ínfimo destino: fue Judas», arriesga Borges en Tres versiones de Judas, donde sostiene que, al encarnarse, el Hijo no estuvo libre de «las complejidades del mal y del infortunio». Diez años después, en 1954, la novela La última tentación de Niko Kazantzakis, que juega con esa misma idea borgeana, fue prohibida por el Vaticano y le valió al escritor la excomunión de la iglesia ortodoxa griega. En ella, el autor de Zorba el griego presenta a un Jesús en lucha con su propia humanidad, que intenta, por distintos medios, eludir su destino. Un Cristo tan humano que es capaz de tener un oficio vil (fabrica las cruces en las que los romanos ejecutan a los judíos), se confiesa débil y atormentado por el miedo, y frente a quien el personaje de Judas irradia dignidad y nobleza. Su última tentación es, simplemente, conocer la vida de un hombre común. La impactante película de Martin Scorsese, basada en la novela de Kazantzakis, también causó revuelo en el mundo católico por mostrar un Cristo demasiado humano, apegado al amor y a la vida.

Tildado de megalómano por la crítica, Norman Mailer narró en primera persona su Evangelio según el Hijo. Sin embargo, a pesar de su ateísmo y judaísmo, o quizás precisamente por eso, no se aparta en gran medida de la versión dogmática de la Iglesia. Por el contrario, el Premio Nobel José Saramago dibuja en El Evangelio según Jesucristo un Dios cruel, que trama fríamente el martirio de su hijo para aumentar su poder. El Jesús del escritor portugués es una víctima de los planes de Dios padre, quien negocia con el Diablo, hace alianzas con él para engañar a su hijo, y no oculta que su antagonista es un socio natural, que también será beneficiado por la extensión de su reinado a gran parte de la humanidad a la que, por cierto, desprecia. «Serás la cuchara que yo meteré en la humanidad para sacarla llena de hombres que creerán en el dios nuevo en el que me convertiré», dice Dios a Jesús, después de explicarle que el hombre es «palo para cualquier cuchara» ya que está «siempre dispuesto a obedecer».

El argentino Abelardo Castillo también se animó a bucear en los restos antiguos del catolicismo de su juventud y escribió El Evangelio según Van Hutten. En esta novela, Castillo polemiza con los evangelios canónicos y postula un evangelio oculto, revolucionario, «el manifiesto comunista de Dios», descubierto en 1947 en las excavaciones del Mar Muerto, por un arqueólogo que termina escondido en La Cumbrecita.

Revisionismo new age

Pero en este principio de siglo, el interés por la vida de Jesús llega renovado, desde una postura revisionista asociada a cierta espiritualidad new age y a la globalización de un mercado editorial que difunde y potencia las modas literarias. La hermandad de la Sábana Santa, Caballo de Troya, El complot de María Magdalena, El testamento del pescador, Jesús o el secreto mortal de los templarios, Magdalena, la diosa prohibida del cristianismo, son sólo algunos de los títulos recientes más exitosos .

En general, estas narraciones presentan un Jesús más humano, con María Magdalena como esposa o amante y una comunidad de discípulos en la que las mujeres tienen roles tan protagónicos como los de los hombres; se apoyan en mayor o menor medida en los evangelios apócrifos o gnósticos, y también en un rescate de las herejías y en una relectura de las leyendas medievales.

La sospecha de que hay una historia oculta, escamoteada por la religión oficial, parece alentar la abundancia de versiones que se presentan como tejidas con hebras de la verdadera historia, por fin develada. Esta literatura no viene a decir: Dios no existe. Ni mucho menos, como Saramago, Dios es cruel. Todo lo contrario: dice que existe, que es infinitamente bueno, pero la Iglesia, el poder, los discípulos que traicionaron sus enseñanzas, han disfrazado la historia y el mensaje verdadero de Cristo que resultó ser mucho más asimilable a nuestras concepciones contemporáneas sobre el amor, el rol de la mujer en la sociedad y la sexualidad.

«Creo que estos textos son un correlato en el ámbito de la divulgación de las investigaciones históricas de los últimos cincuenta años. Los descubrimientos de Qumrán (1947) y la publicación de sus documentos han contribuido a conocer mejor el judaísmo del tiempo de Jesús. También el conocimiento de la literatura apócrifa, de los targums y de los documentos de Nag Hammadi (1945). Muchos autores dan un gran valor a algunos apócrifos, como los evangelios de Pedro y de Tomás», explica el teólogo Ernesto Leguiza, para quien el desconocimiento del público y de la mayoría de los cristianos de esos documentos durante mucho tiempo, unida a «cierta desconfianza para con las instituciones religiosas tradicionales», es lo que origina la sospecha de ocultamiento, «que es aprovechada en el argumento de varias de estas novelas. Hay un desconocimiento generalizado sobre el cristianismo primitivo. Por eso todo texto que traiga una supuesta versión diferente a la sostenida habitualmente, despierta interés y resulta seductor», interpreta Leguiza.

El fenómeno del revisionismo ficcional de la religión parece comparable, en cierto sentido, al éxito de Felipe Pigna en nuestro país: hay un público no especializado que se sospecha estafado por el poder y la historia oficial y busca, por supuesto, ser reivindicado. Y allí está Pigna para derrumbar mitos que, sin embargo, para algunos historiadores, no son tales (ver la revista Ñ del 31 de diciembre). En ambos casos hay viejos temas que son narrados con nuevos géneros: Pigna cuenta la historia en clave periodística, en clave de denuncia, mientras que las ficciones sobre Jesús narran la religión en clave de thriller o de novela romántica.

«La literatura de masas es crecientemente el territorio en que se alían el consumo, la diversión y la formación de criterios éticos. En un contexto en que las grandes confesiones religiosas afrontan el dinamismo de una grey segmentada y tentada por el escape, la literatura con matices religiosos crea templos invisibles o íntimos parques de diversiones que compiten con las catedrales o allanan el camino a su llegada», opina el antropólogo Pablo Semán, quien llama la atención sobre otro fenómeno editorial asociado: el avance de los libros de espiritualidad. «Todavía está pendiente que alguien saque conclusiones del hecho de que las ferias del libro de distintos países albergan una legión considerable de sellos que editan, exitosamente, magia, religión, novelas esotéricas», agrega Semán.

El número de 2000 millones de cristianos en el mundo permite evaluar el «mercado» de potenciales lectores de toda literatura que toque alguna fibra de esa religiosidad, la interrogue, la cuestione, le saque el polvo o le agregue cuotas diversas de especulación y fantasía. El dato, divulgado en diciembre pasado por una encuesta de la Secretaría de Medios de la Nación, que junto a la constatación de que los argentinos leen poco y nada, agrega que el libro más citado por la gente es la Biblia, viene a confirmar la popularidad del tema en nuestro país. Ya lo había intuído Fernando Savater que arremetió, en 2005, con Los siete pecados capitales en versión contemporánea. Ya cosechó sus beneficios Dan Brown con El Código da Vinci que vendió más de 25 millones de ejemplares. Y bastante bien le está yendo a nuestro escritor de best sellers, Federico Andahazi, con La ciudad de los herejes, que con un protagonista igual a Cristo y una ayudita del Arzobispado que ya hizo oír su queja, lleva vendidos 30.000 ejemplares en tres meses (a Brown lo había «ayudado» nada menos que Ratzinger, el actual Papa Benedicto XVI, que llamó a los cristianos a no leer El Código da Vinci).

Jesús made in Argentina

La novela argentina La Elegida. Historia de la Hija de Jesús y María Magdalena, apuesta claramente a la fórmula que probó El Código da Vinci: combina elementos del thriller y de la novela histórica en una trama que tiene como acontecimiento principal el descubrimiento de un nuevo evangelio, escrito por Sara, la hija de Jesús y María Magdalena. Este, por supuesto, intenta ser silenciado por la Iglesia que persigue a su descubridor, un bibliotecario florentino, de la misma manera que antes persiguió y quemó en la hoguera a los monjes medievales que se interesaron en él. Aunque su autor, Omar Ramos, asegura que no leyó la novela de Dan Brown («para no influenciarme»), sí cita entre sus fuentes a Los secretos del Código da Vinci.

«También leí los evangelios gnósticos, descubiertos en 1945, y la leyenda de Gregorio de Tours del siglo VI, que cuenta que María Magdalena estaba embarazada y partió hacia Alejandría, donde nació Sara. Con todo esto armé una novela e inventé el evangelio de la Hija de Jesús: este predica el verdadero cristianismo que no tiene que ver con las cruces sino que exalta el sexo y el erotismo», sintetiza Ramos, contento de haber podido pergeñar, por fin, una religión más acorde a sus deseos. Aunque postula la existencia de un nuevo evangelio, su contenido no se desarrolla mayormente ni resulta claro por qué la libertad sexual habría sido un tema prioritario en el siglo I. El esfuerzo parece concentrado en atar los cabos de la trama en la que los sucesos sobrenaturales y sorprendentes son admitidos como parte de una sucesión de revelaciones divinas: el protagonista tiene el privilegio de hacer el amor nada menos que con la descendiente de Cristo, indudablemente, Cristina, la que predica entre los mendigos con un espíritu evangélico que no excluye el ofrecimiento generoso de su propio cuerpo.

La Elegida alterna su narración en distintos espacios y épocas de la historia, y en este sentido responde a lo que parece ser otra demanda de los lectores de estos tiempos: la de la novela histórica. La literatura parece así aportar un beneficio adicional al lector al cumplir una función presuntamente didáctica: además de entretener ofrece un conocimiento sobre el pasado, da la impresión de acrecentar el capital cultural.

Con un argumento que presenta coincidencias numerosas, La ciudad de los herejes de Federico Andahazi, también publicada por Planeta, suma al tema de moda la popularidad que se ha ganado su autor. «Mis novelas se preguntan las mismas cosas que se pregunta la gente», afirma Andahazi, que de esta manera explica su éxito: El Anatomista, su primer best seller, lleva vendidos 3 millones de ejemplares en todo el mundo. En La ciudad de los herejes narra la historia de Aurelio y Christine, dos monjes del siglo XIV, que intentan apagar su pasión en conventos donde la lascivia no tiene límites. El espíritu monacal está descripto en la primera página del libro, donde ya se prometen emociones fuertes: «Los látigos tronando sobre las espaldas llagadas de los monjes (…), los gemidos que procedían del éxtasis místico y los otros, nacidos de las pasiones menos devotas, todos a un tiempo iban creciendo entre los muros del monasterio…».

«La sexualidad mueve al mundo y la religión lo detiene», afirma Andahazi, quien recurre a los textos místicos de las santas en sus pasajes eróticos y elabora extensas disquisiciones teológicas, por parte de su protagonista Christine, para avalar, con argumentos sagrados, la prédica del amor libre. La historia de los amantes se cruza con la del templario Geoffroy de Charny quien, para fraguar la falsa reliquia del Santo Sudario de Jesús, somete al monje Aurelio al calvario y la crucifixión.

Citando a Foucault, Andahazi afirma que en su obra «es una constante la inquietud por la forma en que se gesta el discurso del poder» y asegura que su intención fue «discutir con la propia Iglesia tomando como base los textos canónicos. Incluso con la Biblia en la mano uno gana la discusión», asegura. La tesis que desarrolla en su novela sostiene que los principios de sufrimiento y castidad tienen origen en el primer cristianismo que era una secta apocalíptica ya que consideraba inminente el fin del mundo: con esa perspectiva, ni la procreación ni las riquezas tenían sentido. Con una argumentación teológica más elaborada que en la novela de Ramos, Andahazi llega también a una proclama de libertad sexual que resulta, de todos modos, algo anacrónica, como la rebelión de frailes y monjas que crean una comunidad donde rige el amor libre, propia de los años sesenta.

En sus Apostillas a El nombre de la rosa, Umberto Eco explicaba que había elegido la Edad Media para situar la acción de su novela porque ésta era parte de su «imaginario cotidiano», de tanto que había frecuentado el tema en sus estudios filológicos. «El presente sólo lo conozco a través de la pantalla del televisor pero del Medioevo, en cambio, tengo un conocimiento directo», afirmaba Umberto Eco.

El italiano también sostenía que «para inventar libremente hay que ponerse límites» y, en narrativa, esos límites tienen que ver con el «mundo subyacente», con la construcción de un entorno «lo más amueblado posible», que resulte coherente en sí mismo. Son los límites de la verosimilitud: en el caso de muchas de estas ficciones contemporáneas hay situaciones que resultan inverosímiles, quizás porque ubican en el pasado conflictos contemporáneos, o porque faltan en ese mundo de ficción suficientes «muebles» de ese pasado aludido.

Otro argentino, Martín Mazora, encaró también el mismo tema en María Magdalena condenada, publicada por la editorial Simurg. En una apuesta más filosófica que sus compatriotas, Mazora narra su propio evangelio: el Jesús que predica la religión del amor y cuestiona la dureza de la ley mosaica, muere en la cruz. La frialdad y la distancia del Cristo resucitado, la dureza de su mensaje, contrapuesto a la prédica anterior del Jesús vivo, subleva a María Magdalena que lo considera un impostor y, de amante y seguidora fiel pasa a ser una anarquista vengativa que asesina a Judas y se une a los zelotes rebeldes que buscan la libertad de los judíos del yugo romano. «Ahora hacen milagros y proezas, curan enfermos, desatan la lengua de los mudos… pero no por amor a ellos sino para exhibir el enorme poder que detentan», les reprocha Magdalena a los discípulos. «¿Difundirán las memorias o esparcirán las mentiras?», los increpa.

Con un intertexto que es más bíblico que contemporáneo —las citas de El Cantar de los Cantares se encuentran cómodas dentro del estilo de Mazora—, aquí no hay intriga ni tempos a lo Dan Brown. Se trata de una novela que narra y argumenta desde una perspectiva humanista y desde el interior mismo de la tradición católica, por más que tilde a Cristo de hereje y muestre a la santa acuchillando gentiles.

Más afín a las tradiciones todavía, el uruguayo Tomás de Mattos es profeta en su tierra: lleva vendidos unos 8.000 ejemplares de La Puerta de la Misericordia. «Mantuve numerosos contactos con lectores de todo el Uruguay y he comprobado que la novela ha interesado tanto a los cristianos confesos y militantes como a los »ateos anónimos» y a los »cristianos anónimos», o sea, los que dicen y creen seguir a Jesús pero en los hechos no practican sus exigencias éticas y los que dicen y creen no seguirlo, pero de hecho cumplen cabalmente todas los cometidos de buena voluntad y, sin saberlo, convergen en el insólito Reino que él, en vida, proclamó», afirma De Mattos, que en su novela pone cuerpo y alma al Jesús de los Evangelios pero no contradice los dogmas establecidos.

Los Cristos del otro lado del mar

Es difícil saber si en este revival literario la figura principal es Jesús o María Magdalena. Además de haber sido reivindicada por la Iglesia —que finalmente limpió su imagen y aclaró que no era ella la prostituta mencionada en los evangelios—, su participación en la historia de Jesús es considerada cada vez más relevante. El hecho de que ella estuviera presente en la Cruz y fuera la primera en ver el sepulcro vacío y la primera a la que se apareció Jesús resucitado es prueba, sostienen, de su protagonismo. Esto también desencadena ficciones diversas.

Así como Mazora postula que, para Magdalena, Jesús murió en al cruz y el resucitado es un impostor, el francés Gerald Messadié articula, en El complot de María Magdalena, una ficción entre religiosa y política en la que la amante de Jesús trama una conspiración y logra salvarlo de la muerte sobornando a los soldados que cuidan su tumba. Esta novela narra el argumento religioso en un marco histórico donde sacerdotes, zelotes, profetas y apóstoles se enfrentan entre ellos. En el epílogo, Messadié muestra los puntos oscuros del evangelio que le permiten elucubrar, con cierta verosimilitud, esta ficción.

Por su parte, la periodista española Julia Navarro, en La hermandad de la Sábana Santa, se interna en una trama que viaja por el siglo I y el Medioevo, donde Jesús es apenas un personaje secundario en una intriga policial que se interna en el tema de la autenticidad del Santo Sudario, también tratado por Andahazi. César Vidal ganó el Premio Espiritualidad de la editorial española Martínez Roca, en 2004, con El testamento del pescador, que fue best seller en su género. Y Roger Caratini, después de acometer las biografías de Mahoma y Alejandro Magno, emprendió ahora la de Jesús, en escuetas 700 páginas. Ensayos diversos, como Jesús o el secreto mortal de los templarios de Robert Ambelain, Los hijos secretos del Grial de M. Hopkins y G. Simmans, Los cátaros, la herejía perfecta de Stephen O»Shea o Magdalena, la diosa prohibida del cristianismo de Lynn Picknett, dan cuenta con mayor o menor rigor de la avidez por revisar los fundamentos de la religión.

Un párrafo aparte merece el periodista español J.J. Benítez que ha hecho de Jesús un best seller en su tierra. «Si se decide a leer Nahum, sus certezas religiosas saltarán por los aires, afortunadamente. Nada de lo que se considera oficial y ortodoxo guarda relación con lo escrito en Caballo de Troya«. Con estas palabras, la editorial Planeta invita a los lectores a internarse en el séptimo libro de la saga, que es el número 50 de las creaciones del escritor que ha vendido hasta el momento nada menos que 6 millones de libros.

Despreocupado de las anacronías, Benítez narra las andanzas del nazareno desde la voz de dos pilotos de la fuerza aérea norteamericana que viajan en el tiempo a la Palestina del año 30. Allí son testigos de prodigios, como la resurrección, que desconciertan pero convencen a su espíritu «científico» y dan fe de la verdadera historia. «Los evangelios no contaron toda la verdad. Los hechos fueron tergiversados, censurados, mutilados, obedeciendo a determinados intereses», advierte el narrador. «Caballo de Troya desmitifica y coloca en su justo lugar a protagonistas como María, la madre del galileo, a Poncio y a los discípulos. Ninguno de los íntimos entendió al Maestro y mucho menos su familia», asegura.

No lo entendieron sus íntimos aunque sí, por supuesto, Benítez, y el lector. «Muchas de estas novelas se han convertido en best seller, porque, como seguramente suponían, tocan inquietudes e incomodidades con lo religioso institucional que son propias de nuestro tiempo. Ya no se acepta el credo cristiano basándose simplemente en la autoridad ajena», afirma Leguiza para quien lo que está en cuestión es la institución, pero no lo religioso en sí.

Podría decirse que muchas de estas novelas encuentran eco en un espíritu de época que pretende creer «sin querer queriendo», algo así como descreer creyendo. O creer leyendo.

 


 «Son of Man»: Una película con un Jesús negro subraya su lado más político

 

JOHANESBURGO (Reuters) – Presentada como la primera película con un Jesús negro, «Son of Man» retrata a Cristo como un moderno revolucionario africano y trata de acabar con la imagen occidental de un salvador tranquilo con pelo rubio y ojos azules.

La película sudafricana, que se estrena el domingo en Estados Unidos en el Festival de Sundance, lleva la vida y mue rte de Cristo de la Palestina del siglo I a un estado africano contemporáneo destrozado por la guerra y la pobreza.

Jesús nace en una chabola, muy alejada del pesebre en el establo de Belén. Su madre, María, es una virgen, aunque co n la energía suficiente como para discutir con los ángeles. Las autoridades armadas temen su mensaje de igualdad y acaba siendo crucificado.

«La verdad es que Cristo nació en un país ocupado y que predicó la igualdad en un momento en el que era algo no muy aceptado,» declaró el director Mark Dornford-May en una entrevista con Reuters.

Al retratar a Jesús como un africano negro, Dornford-May espera destacar el contexto político de los evangelios, cua ndo Israel estaba ocupado por el Imperio romano, y cambiar las percepciones occidentales de Cristo como un predicador humilde, manso y europeo.

«Tenemos que aceptar que Cristo ha sido un poco secuestrado: se ha vuelto muy rubio y de ojos azules,» señaló.

«Lo importante de su mensaje es que es universal, no importa qué aspecto tenía.»

En 1969 ya se hizo una película llamada «Jesús negro» interpretada por Woody Strode, pero se ha descrito como un co mentario político, en lugar de una interpretación de la vida de Cristo.

ESPERANZA PARA ÁFRICA

Hecha por la misma compañía de teatro responsable del éxito del año pasado «U-Carmen eKhayelitsha,» «Son of Man» est á en inglés y en la lengua africana Xhosa, y fue filmada en los guetos negros cerca de Ciudad del Cabo.

El papel de María lo interpreta la estrella de U-Carmen, Pauline Malefane, mujer del director, que tiene un papel de inspiradora de la política y la humanidad de Cristo, comparado con sus breves apariciones bíblicas.

Jesús comienza a predicar tras un encuentro con Satán durante el tradicional rito de circuncisión Xhosa. Reúne a sus seguidores de entre las diferentes facciones armadas y les pide que dejen las armas y se enfrenten a sus dirigentes corruptos con una visión de protesta no violenta y solidaridad.

Su resurrección pretende ser una señal de esperanza para África, el continente más pobre del mundo y que está considerado muchas veces por los extranjeros como un caso perdido.

«El final es optimista pero realista. Hay una lucha increíble para llegar al optimismo,» dijo el director.

 

Beatificaciones

Clarín
PROCESO EN MARCHA EN EL VATICANO
 
Julio Algañaraz. VATICANO .CORRESPONSAL
jalganaraz@clarin.com
Comienza la fase romana en el largo proceso de beatificación de Ceferino Namuncurá, el "lirio de la Patagonia", que es venerado por cientos de miles de personas en Argentina y otros países. Después del mexicano Juan Diego, testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, la Iglesia católica podría elevar otro indio americano a los altares.

Los postuladores de la causa de Ceferino fueron recibidos por el rector mayor de la orden de los salesianos, fundada por el santo Giovanni Bosco, el mexicano padre Pascual Chávez, quién auspició en la audiencia que "el proceso sobre el milagro pueda concluir en breve tiempo y que Ceferino llegue pronto a estar entre los beatos de la Familia Salesiana", según informó la agencia de noticias de la orden.

El vicepostulador de la causa de Ceferino, padre Dante Simón, entregó al superior de los salesianos las actas del proceso diocesano realizado en la Argentina, que atribuye un milagro gracias a la intercesión del joven Namuncurá, quien murió de tuberculosis en Roma a los 19 años.

Comprobar el milagro es indispensable para la beatificación, pero ahora la causa, iniciada a nivel diocesano en 1944, parece haber entrado en una fase final. La "fabrica de los santos", como llaman a la Congregación donde en Roma se encarrilan las postulaciones para elevar a los altares a los personajes que son un ejemplo "de perfecciones cristianas", convocará a una comisión de médicos que deben establecer que la curación atribuida a la intercesión de Ceferino carece de explicaciones a nivel científico.

La beatificación del joven indio Namuncurá —quien fue proclamado Venerable en junio de 1972—, es una bandera de los seguidores de don Bosco, y la agencia salesiana destacó que "en Argentina y en toda América latina continúan registrando favores espirituales y ayudas físicas gracias a la intercesión de Ceferino. Poco a poco, la posibilidad de poderlo venerar en los altares se hace más concreta".

Ceferino Namuncurá nació el 26 de agosto de 1886 en Chimpay, provincia de Rio Negro, hijo del cacique mapuche Manuel Namuncurá y de la cautiva chilena Rosario Burgos.

A los 11 años el padre lo envió a Buenos Aires a estudiar "para hacer bien a nuestra raza". En el Colegio San Carlos fue compañero de estudios primarios nada menos que de Carlos Gardel, con quién cantaba en el mismo coro.

En febrero de 1903 entró como aspirante salesiano en el Colegio de San Francisco de Viedma. Su salud ya estaba minada por la tuberculosis, una enfermedad por entonces terrible que estragaba a los mapuches, que carecían de defensas naturales contra este mal.

En 1904, junto con monseñor Juan Cagliero Ceferino viajó a Roma donde los salesianos esperaban poderlo curar. En Turín visitó la tumba de San Giovanni Bosco y en Roma lo recibió el Papa Pío X, a quien dirigió un breve discurso en italiano.

Estudió unos meses en Turín y en Roma, pero la tisis se agravó y fue internado en mayo de 1905 en el hospital "Fatebene Fratelli", en el centro de Roma. Allí murió el 11 de noviembre.

 

 

 

La Nación

Acercarse a Dios con los sentidos

  Un libro de un periodista y estudioso de la Biblia español, Pedro Gelabert, aparecido a fines de 2005, apunta un tema interesante, con cierto matiz de originalidad: la aproximación a Dios a través de los cinco sentidos. El enfoque no es del todo novedoso; cita al teólogo italiano-alemán Romano Guardini (Verona, 1885 – Munich, 1968): "Ver, oír, oler, gustar, tocar. Cinco sentidos esenciales. ¿También para vivir a Dios? ¿Ver a Dios, oír a Dios, olerlo, gustarlo, tocarlo? Recordamos la sentencia de San Juan: Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que han tocado nuestras manos del Verbo…" Guardini señala su deseo de que Dios no sea para el hombre un pensamiento, una intuición, una idea, sino una experiencia.

Gelabert apunta que la Biblia no tiene que ver con la obsesiva búsqueda de satisfacer los sentidos que caracteriza a cierto sensualismo posmoderno, ni con el menosprecio del cuerpo de ciertas concepciones espiritualistas. Si es posible que el ser humano experimente a Dios de un modo existencial, dice, debe poder hacerlo como ser humano, y el ser humano es tanto material como espiritual. En esa relación, el autor juega con frases del Antiguo y del Nuevo Testamento. Como la de un Salmo: "Mi alma tiene sed, mi carne te anhela".

* * *

Las recientes críticas lanzadas por 12 teólogos disidentes no hacen sino fortalecer el proceso de beatificación de Karol Wojtyla, declaró a la agencia de noticias polaca PAP el arzobispo de Cracovia, monseñor Estanislao Dziwisz, quien durante 27 años fue secretario personal de Juan Pablo II. Al referirse a la campaña lanzada por esos teólogos contra la beatificación, Dziwisz señaló que "no hay motivo para temer por el proceso" y que "ese tipo de manifestaciones sólo ayudarán a que la beatificación se realice con más rapidez y firmeza".

"De Juan Pablo II -dijo su colaborador- sólo se puede decir que siempre defendió al hombre frente a las ideologías falsas y sus predicadores y la historia le dio la razón. Pienso que se trata de una oportunidad más para corroborar la santidad de Karol Wojtyla."

Por Jorge Rouillon

Serán beatos 34 mártires de la persecución religiosa en España


Ciudad del Vaticano, DIC 26 (AICA): La Congregación para las Causas de los Santos publicó los decretos de reconocimiento del martirio o de milagros que allanan el camino para la beatificación a 43 Siervos de Dios. Entre ellos hay 34 que murieron mártires durante la persecución religiosa que tuvo lugar en España en 1936, en plena guerra civil española. También publicó decretos que reconocen las virtudes heroicas de otros ocho Siervos de Dios.

 

Clarín

MAS DE 4 MILLONES DE PESOS

La Iglesia logró una recaudación histórica con la colecta “Más por Menos”

La Iglesia logró este año una recaudación histórica gracias su la colecta “Más por Menos” con la que reunió más de 4 millones de pesos, según se informó hoy.

En un comunicado, la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas -encargada de realizar la colecta- informó que al día de hoy se recaudó la suma de 4.005.538 pesos, lo que constituye una cifra récord en la historia de esta obra del Episcopado argentino.

Según se informó, "la cifra no es definitiva, sino que puede variar hasta fin de mes, cuando cierre el ejercicio" ya que mientras tanto se siguen recibiendo donaciones bajo las diversas formas que implementa la comisión.

De la suma recaudada, la comisión episcopal ya otorgó ayudas por un total de 3.600.565 pesos para proyectos en todas las diócesis del país. Las más necesitadas recibieron un total de 2.900.000 pesos.

 

Jimena Cyrulnik: » Me trasformé en una persona de fé. Elegí el mensaje de Jesús «

Terra

Revista Viva

Fragmento de entrevista hecha por Silvina Demare

"No soy una persona a la que le guste que le digan tonta, tampoco me considero tonta , en lo más mínimo.

Si yo veo que una persona viene laburando bárbaro, que parece divina y de repente necesita encontrarse y dejar de lado lo frívolo, pensaría: Debe estar buscando otra cosa, ó,  esta chica no estaba bien. No diría: Se volvió loca. Porque, al contrario, empecé a estar más cuerda que nunca, a bajar un poco y agarrarme de cosas más reales.

Me trasformé en una persona de fé. Elegí el mensaje de Jesús,que no tiene nada que ver con mi raíz judía. Buscaba un mensaje que me llene el alma de amor, de esperanza, de vida. La verdad es que busqué en un montón de lados y lo encontré leyendo los Evangelios.

De adolescente era un poco punk, me gustaba un poco la filosofía anárquica del punk "