Rezar por los enfermos no mejora su salud

La Nación
 
Según un estudio hecho en EE.UU.

En algunos casos, hasta puede ser contraproducente
 
 
NUEVA YORK.- Los rezos ofrecidos por extraños no tendrían ningún efecto en la recuperación de las personas que han pasado por una operación del corazón, revela un estudio realizado en los Estados Unidos.

Es más, los pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos tuvieron una tasa más alta de complicaciones posquirúrgicas, como ritmos cardíacos anormales, quizá debido a las expectativas creadas por los que rezaban, sugirieron los investigadores.

El estudio en cuestión es la investigación científica más rigurosa sobre la posibilidad de que rezar pueda curar enfermedades: comenzó hace casi una década, abarcó a más de 1800 pacientes y ha sido, durante años, objeto de especulaciones.

Los defensores han sostenido que rezar es quizá la respuesta más profundamente humana ante la enfermedad y que podría aliviar el sufrimiento mediante mecanismos aún no comprendidos. Los escépticos lo han refutado y sostienen que estudiar los efectos de rezar es una pérdida de dinero ya que es algo que se encuentra más allá del alcance de la ciencia.

Al menos diez estudios sobre los efectos de rezar han sido llevados a cabo en los últimos seis años con resultados dispares. El nuevo informe estaba programado para ser publicado en The American Heart Journal la semana próxima pero el editor de la publicación lo difundió online ayer.

En una apresurada conferencia de prensa, los autores del estudio, dirigido por Herbert Benson, cardiólogo y director del Instituto Médico-Mente, afirmó que los descubrimientos no eran la última palabra sobre los efectos del llamado rezo mediador. Pero los resultados plantean dudas sobre si los pacientes deben ser informados de que alguien reza por ellos.

"Una conclusión es que la función de conciencia del rezo tendría que ser más estudiada", aseguró el doctor Charles Bethea, cardiólogo del Integris Baptist Medical Center, de Oklahoma City, y coautor del estudio. Otros expertos dijeron que el estudio subrayó la cuestión de si el tema es apropiado para un estudio científico.

"El problema con el estudio científico de temas religiosos es que violenta el fenómeno al reducirlo a elementos básicos que pueden ser cuantificados y ello produce una mala ciencia y una mala religión", afirmó el doctor Richard Sloan, profesor de medicina conductista de Columbia.

El estudio costó 2,4 millones de dólares y la mayor parte del dinero provino de la Fundación John Templeton, que apoya la investigación sobre espiritualidad. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha invertido más de 2,3 millones de dólares en estudios sobre el rezo desde el año 2000.

Plegarias no atendidas

En el estudio, los investigadores monitorearon a 1802 pacientes de seis hospitales que recibieron by pass coronarios. Los pacientes fueron divididos en tres grupos, por dos de los cuales se rezaba; por el tercero, nadie lo hacía. La mitad de los que recibían rezos fueron informados del hecho, y a la otra mitad no se le dijo nada.

Los investigadores solicitaron a los miembros de tres congregaciones que rezaran utilizando los nombres de pila de los pacientes y la inicial de sus apellidos. Se les dijo que podían hacerlo a su manera, pero se los instruyó para que agregaran la frase "para una operación exitosa y con una recuperación rápida y sin complicaciones".

Al analizar las complicaciones a los 30 días de las intervenciones, se observó que no había ninguna diferencia entre los pacientes por los que se había rezado y por los que no.

Otro hallazgo fue que un número alto de pacientes que sabían que se había rezado por ellos ( 59%) sufrieron complicaciones, comparados con un 51% entre los que no tenían la certeza. Los autores dijeron que saber que extraños estaban rezando por ellos podría haber causado en algunos pacientes una suerte de ansiedad.

"Puede haberlos hecho sentir inseguros y preguntarse: «¿Tan mal estoy que debe intervenir un grupo de rezos?»", afirmó Bethea.

El estudio también encontró que en el grupo de los que no estaban informados hubo un 18% que sufrió complicaciones severas, como ataques al corazón o al cerebro, mientras que en el grupo que no recibió ningún tipo de rezo sólo fue del 13%. En su informe, los estudiosos sugirieron que estos resultados podían ser casuales.

Aunque el estudio fue diseñado rigurosamente para evitar distintos problemas que surgieron en estudios previos, los expertos dijeron que no podía superar el mayor obstáculo: la cantidad de rezos no conocidos que cada persona recibía de amigos, familiares y congregaciones de todo el mundo que rezan diariamente por los enfermos y moribundos.

Bob Barth, director espiritual de una cngreación de Missouri, aseguró que los resultados no afectarían su misión. "Una persona de fe diría que este estudio es interesante -dijo Barth-, pero hemos estado rezando durante mucho tiempo y hemos visto que funciona, sabemos que funciona y la investigación sobre el rezo y la espiritualidad recién comienza."

Por Benedict Carey
De The New York Times

Traducción: María Elena Rey

 
 
 
 

Para la Iglesia, la oración no tiene efectos mágicos

 
"La oración no tiene efectos mágicos. La Iglesia recomienda acercarse a los enfermos y acompañarlos en su dolor, con la mirada puesta en lo trascendente. Si la evolución del enfermo dependiera de la oración, habría que suprimir las medicinas."

Ante la investigación científica que relativiza el efecto de los rezos en la salud de los pacientes, el padre Roberto José Lella, coordinador de la Pastoral de los Enfermos de la Arquidiócesis de Buenos Aires, recurre al magisterio de la Iglesia para distinguir sus enseñanzas de las creencias de "sanación automática", propias de sectas y manosantas, que recurren a prácticas no contempladas en el protocolo médico.

La Iglesia promueve, por un lado, la oración junto al cristiano que enferma seriamente, para darle un acompañamiento solidario y espiritual. Eso se expresa en el rito de la unción de los enfermos, un sacramento cuyo fin es la salvación, el alivio y el perdón de los pecados.

Por otro lado, sostiene la oración en el misterio de la comunión de los santos, que contempla los rezos de intercesión y las llamadas cadenas de oración, que tienen carácter solidario.

"La Iglesia invita a la comunidad cristiana a solidarizarse con el enfermo y acompañarlo en el rezo comunitario. Pero no es una receta mágica", expresa el padre Lella, que sustenta su explicación en los textos bíblicos y documentos pontificios, a lo que suma su experiencia de 40 años en recorrer hospitales para llevar alivio y esperanza a los enfermos y familiares.

"La oración junto al enfermo -agrega- renueva al hombre en lo espiritual, le lleva alivio, serenidad. Es fuente de paz y puede ayudarlo a superar momentos de angustia y desesperación. En esta visión global del hombre, lo espiritual puede llegar a incidir en lo corporal, dada la interacción entre cuerpo y alma."

"Las cadenas de oración son una petición en favor de otro, y sus efectos son muy difíciles de cuantificar. Pertenecen al ámbito de la fe."

Mariano de Vedia

 
 
 
 
 

Benedicto XVI leyó un manuscrito que Juan Pablo II no llegó a pronunciar

Clarín
 
Era una homilía que Karol Wojtyla tenía preparada para el 3 de abril. El próximo lunes se recordará en todo el mundo el primer aniversario de su muerte.

El papa Benedicto XVI celebró hoy la habitual misa dominical fuera del Vaticano, en una iglesia del este de Roma y sorprendió a sus feligreses con la lectura de un texto que su predecesor, Juan Pablo II, no pudo pronunciar, ya que la muerte lo encontró un día antes de la fecha fijada para esa homilía.

“En los planes divinos estaba escrito que él nos dejaría justo en la víspera», dijo al respecto Benedicto XVI, a seis días del primer aniversario de la muerte de Wojtyla. Además, afirmó que el manuscrito de "es como un testamento".

Entre sus pasajes, decía : ‘Para la humanidad, que algunas veces parece perdida y dominada por el poder del mal, el egoísmo y el temor, el Señor resucitado ofrece el regalo de su amor que perdona, reconcilia y abre el alma a la esperanza. Es un amor que cambia corazones y trae la paz».

Estas palabras se escucharon en la Iglesia de Dios Padre Misericordioso, en las afueras de Roma, en la voz del actual Pontífice, aunque iban a ser leídas por un muy debilitado Juan Pablo II, el 3 de abril, quien no llegó a hacerlo porque falleció la noche anterior, a los 84 años.

Benedicto, asistió a esta iglesia del vecindario romano de Tor Tre Treste, como parte de una serie de visitas parroquiales. Allí, fue recibido por el cardenal italiano Camillo Ruini y por unos 200 feligreses, que lo saludaron desde las ventanas y agitaron banderas de la Santa Sede, conmovidos por escuchar el mensaje póstumo.

La Iglesia reabre el debate por Lefebvre

La Nación
 
A 17 años del último cisma

Los cardenales analizaron con el Papa la admisión del movimiento que se opuso al Concilio Vaticano II
 
 
 
 

ROMA.- La posible admisión del movimiento lefebvrista, que hace 17 años provocó el último cisma en la Iglesia por oponerse a las reformas del Concilio Vaticano II, el papel que en adelante cumplirán los obispos que hoy se retiran a los 75 años y el diálogo con el islam ocuparon los principales momentos de reflexión en el encuentro que el papa Benedicto XVI mantuvo ayer con los cardenales de todo el mundo.

El encuentro, que reunió a 193 purpurados, fue convocado por el Pontífice para afrontar los grandes desafíos que en estos momentos encara la Iglesia, en vísperas del consistorio en el que hoy serán creados los primeros 15 cardenales designados por el Papa.

Al abrir la reunión, el Pontífice propuso como tema de reflexión el ejemplo de San Toribio de Mogrovejo, que en el siglo XVI difundió la fe en Perú, pero criticó a los que querían convertir por la fuerza a los indios.

"Esta reunión es una muestra de la importancia que Su Santidad atribuye al Colegio Cardenalicio. Por nuestra parte, nos comprometemos a corresponder a la misión que la Iglesia espera de nosotros", expresó el secretario de Estado del Vaticano y decano de los cardenales, Angelo Sodano, en el saludo inicial.

Tras la introducción de Sodano, hablaron sobre el posible acercamiento con el movimiento lefebvrista los cardenales Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, y Darío Castrillón Hoyos, titular de la Congregación para el Clero y presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, encargada del diálogo abierto con la Fraternidad San Pío X.

"En toda familia hay asuntos que suscitan divergencias", admitió Castrillón Hoyos. "Los recibiremos con los brazos abiertos, aunque hay que estudiar cómo hacerlo. Estamos en camino y necesitamos la ayuda de Dios", agregó.

El arzobispo Piero Marini, en tanto, declaró a la prensa local que "el cisma se podrá reabsorber siempre que acepten totalmente el Concilio Vaticano II y sus enseñanzas. Si no es así, no hay nada que hacer". Añadió que si la mayoría de los fieles se ha adaptado a los cambios establecidos en los años 60, "¿por qué no los seguidores de monseñor Lefebvre?".

Fuentes vaticanas señalaron que los cardenales no dieron soluciones al conflicto, sino que intercambiaron ideas.

En agosto de 2005, cuatro meses después de ser elegido, el papa Benedicto XVI demostró su voluntad de apertura y recibió en Castelgandolfo a monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad de San Pío X.

Hace dos años, el cardenal Castrillón Hoyos había oficiado en la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, una misa tridentina, siguiendo el rito preconciliar de San Pío V, que regía antes de la reforma litúrgica.

La defensa a ultranza de este rito había sido una de las razones que llevaron al cisma el 30 de junio de 1988, cuando Lefebvre, sin escuchar las peticiones del Vaticano, ordenó cuatro obispos sin el permiso del Pontífice y automáticamente se produjo la excomunión. Según sus propios datos, la Fraternidad de San Pío X cuenta con cuatro obispos, unos 400 sacerdotes, 200 monjas, 100 seminaristas y 200.000 fieles en todo el mundo.

La edad de los obispos

La edad del retiro de los obispos, que hoy deben presentar su renuncia a los 75 años, fue otro tema abordado en la reunión de los cardenales con el Papa. La discusión fue promovida especialmente por monseñor Giuseppe Casale. ex obispo de Foggia, retirado en 1999.

Dado que la esperanza y la calidad de vida han aumentado en los últimos años, algunos sectores eclesiásticos promueven la posibilidad de elevar el límite hasta los 80 años, en coincidencia con la edad en que los cardenales dejan de ser electores en un eventual cónclave.

El tema se relaciona con la reforma de la Curia romana, ya comenzada por Benedicto XVI con la unificación de varios organismos pontificios. El objetivo, según fuentes vaticanas, es agilizar y simplificar la maquinaria administrativa de la Santa Sede.

También se habló de las relaciones entre las distintas religiones, en particular con el islam, con intervenciones de Sodano y del cardenal nigeriano Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y presidente emérito del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

El encuentro de ayer -en el que participaron los cardenales argentinos Jorge Bergoglio y Jorge Mejía- anticipa el consistorio ordinario de hoy, en el que el Papa creará 15 nuevos cardenales. Entre ellos, se encuentra el obispo de Hong Kong, Joseph Zen Zekiun, quien ayer admitió la posibilidad de que la Santa Sede permita que el gobierno chino emita su opinión en el nombramiento de obispos en ese país, como un modo de acercar posiciones.

Los lazos diplomáticos están rotos desde 1951 y China pide dos condiciones para reanudarlo: la ruptura de las relaciones entre el Vaticano y Taiwan, y que la opinión del gobierno sea escuchada en los nombramientos episcopales.

Agencias EFE, ANSA y Zenit

El Papa y el patriarca de Moscú intercambiaron mensajes

AICA
 

El papa Benedicto XVI y Su Santidad Alexis II, patriarca de Moscú y de todas las Rusias, intercambiaron mensajes en febrero, que recién se hicieron públicos este viernes.

     Durante una reunión celebrada en Moscú, el pasado 20 de febrero, el cardenal Roger Etchegaray, vicedecano del colegio cardenalicio, entregó al patriarca un mensaje del Papa y una medalla de oro del pontificado. 

     A su vez, Alexis II, tras la solemne Liturgia celebrada el 24 de febrero en la Catedral de San Salvador, en Moscú, con motivo de su cumpleaños y onomástico, entregó al purpurado una carta y una cruz pectoral para el Santo Padre, como signo de gratitud y de estima.

     El Papa escribe en su mensaje que se "asocia espiritualmente" a la doble celebración del patriarca, "invocando del Señor abundantes bendiciones por su persona y su ministerio, dedicado generosamente a la causa del Evangelio".

     "Los gestos y las palabras de renovada fraternidad entre los pastores del rebaño del Señor significan que una colaboración cada vez más intensa en la verdad y en la caridad contribuyen a incrementar el espíritu de comunión, que debe guiar los pasos de todos los bautizados".

     Benedicto XVI afirma que "el mundo contemporáneo tienen necesidad de oír voces que señalen el camino de la paz, del respeto por todos, de la condena de toda violencia, de la dignidad superior de cada persona y de los derechos innatos que le corresponden".

     Por su parte, Su Santidad Alexis II agradece a Benedicto XVI la felicitación y escribe: "En nuestro tiempo, en el que el secularismo se está difundiendo rápidamente, el cristianismo se encuentra frente a graves desafíos que tienen necesidad de un testimonio común".

     "Estoy convencido -continúa- de que una de las tareas prioritarias de nuestras Iglesias, que poseen una visión común sobre numerosos problemas actuales del mundo contemporáneo, es la defensa y la afirmación de los valores cristianos en la sociedad, de los que vive la humanidad desde hace más de un milenio. Espero que a ello contribuya también la rápida resolución de los problemas que se interponen entre las dos Iglesias".

     El patriarca concluye la carta intercambiando "el deseo de buena salud" al Santo Padre, y pidiendo la ayuda de Dios en el desempeño "del gran cometido de Primado de la Iglesia Católica Romana".+

Raël: de los extraterrestres a la clonación

La Nación
 
1973

Claude Vorilhon era en 1973 un periodista de 27 años especializado en automovilismo, un ex cantante romántico de moderado éxito y un ignoto conductor de automóviles de carrera. Nadie en su entorno podía imaginar que se presentaría en el futuro como el Buda de Occidente o como el poseedor del secreto de la controvertida clonación humana.

Pero sucedió lo inesperado: en diciembre de ese año, Vorilhon se dirigía hacia la oficina de la revista en la que trabajaba en Clermont-Ferrand, Francia. Sin embargo, no pudo detenerse en ese lugar porque, según afirmó, se sintió forzado a manejar más allá de su lugar de trabajo y a visitar un volcán cercano, llamado Puy-de-Lassolas. Cuando llegó, estacionó el auto y se dirigió a pie al cráter. Estaba a punto de volver a su auto cuando, según contó, divisó un OVNI de "siete metros de diámetro, hecho de un metal plateado muy brillante que se movía en un silencio total".

Agregó que posteriormente un ser cuya piel era de color verde oliva, emergió de la nave y le confió, en fluido francés, un mensaje en el que revelaba el verdadero origen de la humanidad según el cual los seres de otro planeta, y no Dios, habían creado la vida en el nuestro. Le dijo también que a partir de ese momento sería conocido como Raël, que significa "mensajero", y le encargó construir una embajada en Jerusalén para recibir a los extraterrestres en su regreso a la Tierra, lo que sólo ocurriría cuando se lograra la paz mundial.

El supuesto contacto, con ribetes de película de ciencia ficción, le cambió la vida de la noche a la mañana. En los dos años siguientes, Raël, que en su juventud había vivido en la miseria, escribió dos libros al respecto, dio conferencias para difundirlo, fundó una secta y comenzó a vestir sus característicos y extravagantes trajes blancos.

Veintidós años después, en 1997, había conseguido 7 millones de dólares sólo para la construcción de la embajada que le habrían encargado los seres extraterrestres, pero, pese a haber realizado pedidos reiterados, carecía de lo más importante: la autorización del Estado de Israel para levantarla. Sin desanimarse, Vorilhon dio un paso que lo haría conocido -y criticado- en todo el mundo: para emular a los extraterrestres capaces de generar vida humana con los que dijo haberse encontrado, fundó la empresa Clonaid, cuyo objetivo es la clonación humana y que pretende ofrecer hijos a los padres que no pueden tenerlos.

2006

Clonaid, dirigida por una "obispa" raeliana, la histriónica química Brigitte Boisselier, anunció en diciembre de 2002 el nacimiento de Eve, la primera beba clonada ante el escepticismo de la comunidad científica, que consideró que el supuesto alumbramiento no había sido convenientemente probado (no se mostraron fotos ni se exhibió a la criatura) y la sorpresa de la prensa internacional.

"El anuncio en sí mismo es la expresión de una mentalidad brutal que carece de cualquier tipo de consideración humana y ética", dijo entonces el vocero del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, sobre el anuncio de Clonaid.

En una entrevista con CNN pocos días después del supuesto nacimiento de Eve, Raël negó que se tratase de una mentira para dar un golpe publicitario que beneficiara a su movimiento religioso y descartó que Clonaid estuviera realizando peligrosos experimentos con embriones humanos. "Mi misión es darle a la humanidad la vida eterna", dijo. "Este es sólo el primer paso", añadió.

Para mayo de 2004, y ante el creciente descrédito, la firma fundada por Raël -que pide 200.000 dólares por cada clonación- afirmaba en un comunicado que miles de familias se habían puesto en contacto para contratar el servicio. En octubre de ese mismo año, decía en otro comunicado, sin aportar pruebas, que habían nacido 13 niños clonados para ese entonces. Este año, Clonaid dijo haber invitado a formar parte de la empresa al investigador surcoreano Hwang Woo-Suk, cuyas primicias mundiales sobre la clonación resultaron ser falsas.

Por su parte, Raël, que reside en Canadá, inició en enero de 2005 una gira por Europa, Africa y Estados Unidos y ese mismo mes otorgó el título de "sacerdote honorario" raeliano al artista argentino León Ferrari, cuya exposición había generado aquí una fuerte controversia con la Iglesia Católica. La distinción, que, según parece, se otorga sin la participación de quien lo recibe, también fue otorgada a Madonna, Sinead O´Connor, Bill Gates, Michael Moore, Eminem, Hugh Hefner, Hugo Chávez y Michel Houellebecq.

En septiembre del año pasado. Raël emitió un comunicado en el que se solidarizaba con el renunciante obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, y en febrero pasado realizó un original llamado, aún sin mucho eco, para que países africanos, sudamericanos y asiáticos crearan en conjunto los Estados Unidos del Tercer Mundo.

Leandro Uría

 
 
 

Película acerca de la vida del papa polaco que marcó nuevos rumbos en sus 26 años de pontificado

La Nación|Entrevista

Juan Pablo II, según Jon Voight.

Por Claudio D. Minghetti de LA NACION. El 15 de abril llegará a la Argentina y a la región un multimillonario telefilm que recorre la vida y la obra de Karol Józef Wojtyla. El estreno de la producción, que convocó a Gary Elwes y a Jon Voight para componer el difícil papel de quien durante 26 años fue Juan Pablo II, será en el cable (en el canal MGM), a cinco meses de su proyección en el Vaticano -donde fue «bendecida» por el papa Benedicto XVI- y su pase por la TV italiana, y a uno de su estreno en cines en Polonia, coincidiendo con el primer aniversario de su adiós.

La biografía completa y con un impresionante despliegue de producción del hombre que nació en Wadowice, en el sur de Polonia, como Karol Wojtyla para convertirse en Juan Pablo II, llegó a la pantalla de la TV mucho antes de lo pensado. Al promediar 2005, es decir, a pocos meses de aquella noche del 2 de abril en que se apagaron las luces y se cerraron las ventanas de su aposento frente a la Plaza de San Pedro en señal de duelo, dos grandes empresas productoras norteamericanas ya habían salido a la carga con sus propuestas.

Así, el 1º de diciembre la cadena #ABC presentó «Have no Fear: The Life of the Pope John Paul II», que con dirección de Jeff Bleckner intenta mostrar a Wojtyla, desde los veinte años hasta su último aliento, según la composición de Thomas Kretschman, el mismo que fue el capitán nazi Wilm Hosenfeld en «El pianista». Cuatro días después de conocer aquella «biografía no autorizada» de 8 millones de dólares, la CBS puso en pantalla los primeros 100 minutos (de los 200 totales, en dos entregas sucesivas) de su miniserie «Papa Juan Pablo II», de John Kent Harrison|CBS records

El guionista y director de telefilms de alta calidad (como el western «Conoces mi nombre» y «Old Man») contó con un presupuesto de 22 millones de dólares y los trabajos de Elwes y Voight, como Wojtyla joven y adulto, respectivamente, acompañados por #Christopher Lee y Ben Gazzara, como los cardenales Stefan Wyszynski y #Agostino Casaroli, respectivamente.

Pocos días antes, el 17 de noviembre, la producción había sido proyectada especialmente para el papa Benedicto XVI, en la sala Pablo VI del Vaticano, poco antes de su estreno en Italia por la RAI, una de las empresas productoras. Acerca de la película, que contó con la asesoría de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano (que en la producción es interpretado por Giuliano Gemma), Benedicto XVI aseguró que es una prueba de que los lazos espirituales y afectivos entre Wojtyla y los fieles no se han interrumpido. «No se han disuelto porque es una relación entre almas, entre la gran alma del Papa y la de innumerables creyentes, entre su corazón de padre y los corazones de los innumerables hombres y mujeres de buena voluntad que en él reconocieron al amigo, al defensor del hombre, de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la paz», enfatizó el Sumo Pontífice en un discurso al terminar la proyección.

Benedicto XVI señaló: «La visión de la película ha renovado en mí, y pienso que en todos los que lo conocimos, el sentido de la profunda gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia y al mundo un papa de tan alta estatura humana y espiritual».

En diálogo telefónico con LA NACION, Voight -el actor que supo componer personajes tan disímiles como aquel vaquero que termina prostituyéndose en la sombría Nueva York de «Perdidos en la noche», por el que ganó el #Globo de Oro, o el ex combatiente de Vietnam que vuelve a casa lisiado en la polémica «Regreso sin gloria», por el que ganó un Oscar y la Palma de Oro en Cannes- aseguró que en cierta forma fue el mismo Juan Pablo II quien lo eligió para esta composición. «En 1980, recuerdo que se iba a hacer una película sobre una pequeña pieza de su autoría, en la que debía interpretarlo en su juventud, y al enterarse él mismo dio su visto bueno para que lo interpretara. Pero, como ocurre muchas veces en el mundo del cine, aquella producción nunca se hizo. Veinticinco años después me convocaron para interpretarlo y creo que, desde el cielo, él mismo estará muy conforme con haber tomado aquella decisión», asegura. El primer convocado por los productores había sido #Ian Holm, quien no llegó a firmar contrato por razones de salud.

Voight, el elegido

-¿Qué pensaba de Juan Pablo II antes de interpretarlo?

-Lo veía como un personaje muy vital y le tenía afecto, pero después de hacer la película me di cuenta de dónde salía ese coraje, la fuerza, la bondad que transmitía. Me sacudió mucho su carisma, la forma en que se expresaba. Al principio, cuando empezamos a hacer la película, sentía mucho respeto por él, y ese respeto fue creciendo: lo sentía cada vez más cerca, y en los últimos días de rodaje como si fuese un amigo.

-¿Cree haber alcanzado su dimensión?

-Hice todo lo que pude. Lo que me ayudó a recrearlo fue ver muchos documentales. Hay cineastas que hicieron excelentes trabajos sobre su trayectoria.

-¿Cómo recreó su figura?

-Cada vez que hablaba con uno de sus amigos, descubría algo más. Uno podía sentir realmente que su espíritu estaba allí. Lo veía en la cara de los que hablaban conmigo, en especial cuando contaban anécdotas graciosas. Esa es la forma en que lo hice, una mezcla de todas esas cosas. El investigar tanto me permitió, incluso, colaborar con el director para incorporarle detalles más precisos.

-¿Piensa que es una responsabilidad grande que el público lo asocie con el verdadero Juan Pablo II?

-Probablemente tengan alguna dificultad para diferenciarme del verdadero Juan Pablo II, y el que puedan confundirme, si así ocurre, me alegra mucho. Cuando hacíamos la película en Europa, y lucía tan parecido, mucha gente se conmovía. Y me conmovían a mí, porque me transmitían tanto amor que me era imposible ser indiferente.

-¿Es católico?

-No soy dogmático: lo mío es más bien espiritual. Me interesan todas las religiones, hay muchas fuentes espirituales auténticas.

-¿Cuál fue el papel de su vida?

-El de «Perdidos en la noche», sin duda, pero hay otros, incluso algunos que hice para TV de manera muy bella. Hay muchos papeles de los que puedo estar orgulloso y, mirando hacia atrás, creo que no los hice tan mal; no obstante, estoy particularmente orgulloso del de Juan Pablo II.

-¿Espera que lo sigan eligiendo para trabajos como éste?

-Este tipo de papeles no se presentan con frecuencia. Creo que uno a lo largo de toda una carrera intenta hacer cosas buenas. Estoy interesado en diferentes tipos de papeles, pero creo que en el futuro buscaré historias con un sentido genuino, que realmente causen un impacto, que sean una guía moral, no importa si son pequeños o grandes: me interesaría hacerlos.

-¿Recuerda vivamente aquella anécdota de 1980?

-Pienso que Juan Pablo II me está mirando, porque fue él, a fin de cuentas, quien me eligió. Estoy muy contento. Espero que desde las alturas me esté premiando con una sonrisa.

#Globo de Oro|Premios Globo de Oro

En abril se estrenará en cable la película acerca de la vida del papa polaco que marcó nuevos rumbos en sus 26 años de pontificado

La Nación
Entrevista

 

Juan Pablo II, según Jon Voight

El 15 de abril llegará a la Argentina y a la región un multimillonario telefilm que recorre la vida y la obra de Karol Józef Wojtyla. El estreno de la producción, que convocó a Gary Elwes y a Jon Voight para componer el difícil papel de quien durante 26 años fue Juan Pablo II, será en el cable (en el canal MGM), a cinco meses de su proyección en el Vaticano -donde fue "bendecida" por el papa Benedicto XVI- y su pase por la TV italiana, y a uno de su estreno en cines en Polonia, coincidiendo con el primer aniversario de su adiós.

La biografía completa y con un impresionante despliegue de producción del hombre que nació en Wadowice, en el sur de Polonia, como Karol Wojtyla para convertirse en Juan Pablo II, llegó a la pantalla de la TV mucho antes de lo pensado. Al promediar 2005, es decir, a pocos meses de aquella noche del 2 de abril en que se apagaron las luces y se cerraron las ventanas de su aposento frente a la Plaza de San Pedro en señal de duelo, dos grandes empresas productoras norteamericanas ya habían salido a la carga con sus propuestas.

Así, el 1º de diciembre la cadena ABC presentó "Have no Fear: The Life of the Pope John Paul II", que con dirección de Jeff Bleckner intenta mostrar a Wojtyla, desde los veinte años hasta su último aliento, según la composición de Thomas Kretschman, el mismo que fue el capitán nazi Wilm Hosenfeld en "El pianista". Cuatro días después de conocer aquella "biografía no autorizada" de 8 millones de dólares, la CBS puso en pantalla los primeros 100 minutos (de los 200 totales, en dos entregas sucesivas) de su miniserie "Papa Juan Pablo II", de John Kent Harrison.

El guionista y director de telefilms de alta calidad (como el western "Conoces mi nombre" y "Old Man") contó con un presupuesto de 22 millones de dólares y los trabajos de Elwes y Voight, como Wojtyla joven y adulto, respectivamente, acompañados por Christopher Lee y Ben Gazzara, como los cardenales Stefan Wyszynski y Agostino Casaroli, respectivamente.

Pocos días antes, el 17 de noviembre, la producción había sido proyectada especialmente para el papa Benedicto XVI, en la sala Pablo VI del Vaticano, poco antes de su estreno en Italia por la RAI, una de las empresas productoras. Acerca de la película, que contó con la asesoría de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano (que en la producción es interpretado por Giuliano Gemma), Benedicto XVI aseguró que es una prueba de que los lazos espirituales y afectivos entre Wojtyla y los fieles no se han interrumpido. "No se han disuelto porque es una relación entre almas, entre la gran alma del Papa y la de innumerables creyentes, entre su corazón de padre y los corazones de los innumerables hombres y mujeres de buena voluntad que en él reconocieron al amigo, al defensor del hombre, de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la paz", enfatizó el Sumo Pontífice en un discurso al terminar la proyección.

Benedicto XVI señaló: "La visión de la película ha renovado en mí, y pienso que en todos los que lo conocimos, el sentido de la profunda gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia y al mundo un papa de tan alta estatura humana y espiritual".

En diálogo telefónico con LA NACION, Voight -el actor que supo componer personajes tan disímiles como aquel vaquero que termina prostituyéndose en la sombría Nueva York de "Perdidos en la noche", por el que ganó el Globo de Oro, o el ex combatiente de Vietnam que vuelve a casa lisiado en la polémica "Regreso sin gloria", por el que ganó un Oscar y la Palma de Oro en Cannes- aseguró que en cierta forma fue el mismo Juan Pablo II quien lo eligió para esta composición. "En 1980, recuerdo que se iba a hacer una película sobre una pequeña pieza de su autoría, en la que debía interpretarlo en su juventud, y al enterarse él mismo dio su visto bueno para que lo interpretara. Pero, como ocurre muchas veces en el mundo del cine, aquella producción nunca se hizo. Veinticinco años después me convocaron para interpretarlo y creo que, desde el cielo, él mismo estará muy conforme con haber tomado aquella decisión", asegura. El primer convocado por los productores había sido Ian Holm, quien no llegó a firmar contrato por razones de salud.

Voight, el elegido

-¿Qué pensaba de Juan Pablo II antes de interpretarlo?

-Lo veía como un personaje muy vital y le tenía afecto, pero después de hacer la película me di cuenta de dónde salía ese coraje, la fuerza, la bondad que transmitía. Me sacudió mucho su carisma, la forma en que se expresaba. Al principio, cuando empezamos a hacer la película, sentía mucho respeto por él, y ese respeto fue creciendo: lo sentía cada vez más cerca, y en los últimos días de rodaje como si fuese un amigo.

-¿Cree haber alcanzado su dimensión?

-Hice todo lo que pude. Lo que me ayudó a recrearlo fue ver muchos documentales. Hay cineastas que hicieron excelentes trabajos sobre su trayectoria.

-¿Cómo recreó su figura?

-Cada vez que hablaba con uno de sus amigos, descubría algo más. Uno podía sentir realmente que su espíritu estaba allí. Lo veía en la cara de los que hablaban conmigo, en especial cuando contaban anécdotas graciosas. Esa es la forma en que lo hice, una mezcla de todas esas cosas. El investigar tanto me permitió, incluso, colaborar con el director para incorporarle detalles más precisos.

-¿Piensa que es una responsabilidad grande que el público lo asocie con el verdadero Juan Pablo II?

-Probablemente tengan alguna dificultad para diferenciarme del verdadero Juan Pablo II, y el que puedan confundirme, si así ocurre, me alegra mucho. Cuando hacíamos la película en Europa, y lucía tan parecido, mucha gente se conmovía. Y me conmovían a mí, porque me transmitían tanto amor que me era imposible ser indiferente.

-¿Es católico?

-No soy dogmático: lo mío es más bien espiritual. Me interesan todas las religiones, hay muchas fuentes espirituales auténticas.

-¿Cuál fue el papel de su vida?

-El de "Perdidos en la noche", sin duda, pero hay otros, incluso algunos que hice para TV de manera muy bella. Hay muchos papeles de los que puedo estar orgulloso y, mirando hacia atrás, creo que no los hice tan mal; no obstante, estoy particularmente orgulloso del de Juan Pablo II.

-¿Espera que lo sigan eligiendo para trabajos como éste?

-Este tipo de papeles no se presentan con frecuencia. Creo que uno a lo largo de toda una carrera intenta hacer cosas buenas. Estoy interesado en diferentes tipos de papeles, pero creo que en el futuro buscaré historias con un sentido genuino, que realmente causen un impacto, que sean una guía moral, no importa si son pequeños o grandes: me interesaría hacerlos.

-¿Recuerda vivamente aquella anécdota de 1980?

-Pienso que Juan Pablo II me está mirando, porque fue él, a fin de cuentas, quien me eligió. Estoy muy contento. Espero que desde las alturas me esté premiando con una sonrisa.

Por Claudio D. Minghetti
De la Redacción de LA NACION

 
 
 
 
 
 
 
 
 

EL PADRE ANDREA SANTORO

Clarín

El Vaticano quiere beatificar al sacerdote asesinado en Turquía

Por Julio Algañaraz. VATICANO. CORRESPONSAL | jalganaraz@clarin.com

El vicario del Papa en Roma, cardenal Camillo Ruini, dijo ayer que será santo el padre Andrea Santoro, asesinado el domingo en Turquía. Ruini presidió ante miles de personas acongojadas los funerales del misionero de Roma, que había ayudado durante los peores años de la dictadura militar argentino a las familias de los desaparecidos.

El cardenal dijo que se respetarán «las leyes y plazos de la Iglesia en los procesos de beatificación y canonización que tengo intención de abrir» y que estaba convencido que en el sacrificio del padre Andrea «se encuentran todos los elementos que constituyen el martirio cristiano».

Don Andrea, como era popularmente conocido, había decidido hace cinco años convertirse en misionero en Turquía y era el párroco de una pequeña comunidad católica en Trebzón, ciudad de un millón de habitantes.

El domingo mientras rezaba arrodillado en la iglesia de Santa María, construida en el siglo XIX, un joven de 16 años le disparó dos balazos desde atrás gritando «¡Ala es grande!».

Primero se habló de un fanático solitario, pero la policía turca investiga la probable instigación al crimen utilizando incluso la Internet, por parte de la organización de extrema derecha ultramusulmana, los «Lobos Grises».

A este grupo pertenecía el turco Alí Mehmet Agca que el 13 de mayo de 1981 intentó matar al Papa en la plaza de San Pedro.

En su funeral estaban presentes familiares de los desaparecidos en la Argentina. En setiembre de 1979, un grupo de ellos hizo una huelga de hambre en la parroquia de la Transfiguración, a la que pertenecía el padre Santoro. La protesta se extendió por solidaridad a otras parroquias hasta que el 28 de octubre Juan Pablo II habló durante el «Angelus» de la tragedia de los desaparecidos en la Argentina, por primera y única vez.

 
 
 
 
 
 
 

El Vaticano empezaría a analizar un probable milagro de Juan Pablo II

Clarín
Se trata del caso de una monja curada del Parkinson tras los rezos de su orden religiosa.
Julio Algañaraz. EL VATICANO CORRESPONSAL

jalganaraz@clarin.com
El postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo II, el padre polaco Slawomir Oder, confirmó que existe ya un probable milagro que se puede atribuir a la intercesión del Papa fallecido el 2 de abril último, tras 26 años y medio de reinado, pero que aún "faltan meses" de proceso diocesano en Cracovia, la arquidiócesis que fue del cardenal Karol Wojtyla hasta que un Cónclave lo eligió el 16 de octubre de 1978.

Pero otra fuente sostiene que el 1º de abril el proceso diocesano en Polonia estará concluido y la causa para elevar a los altares a Juan Pablo II pasará al Vaticano, acelerándose.

Las normas canónicas establecen que es necesario esperar cinco años después de la muerte del candidato a la beatitud, pero el Papa puede acelerar los tiempos. Esto es lo que hizo Benedicto XVI el 13 de mayo pasado, después que en los funerales del 8 de abril florecían los carteles de "Santo ya", una exigencia "a furor de pueblo" de la cual tomó debida nota el entonces cardenal Joseph Ratzinger, gran favorito a la sucesión, arropado en el inmenso prestigio de Karol Wojtyla, quien según muchos aprobó las maniobras de la Curia Romana para que el guardián de la ortodoxia católica durante 24 años fuera su sucesor al frente de la Iglesia.

Existía un antecedente, el de la madre Teresa de Calcuta, cuya carrera a los altares fue acelerada también sin esperar los cinco años canónicos por Juan Pablo II, quien presidió las ceremonias de beatificación y canonización que la consagraron santa.

En los sitios de Internet que recogen los testimonios de los fieles hay una avalancha de testimonios de milagros realizados con la intercesión de Karol Wojtyla. Curas inexplicables para la ciencia, afirman los e-mail, como el cáncer a uno de los senos de Carmela de Palermo —capital de Sicilia— de 34 años y madre de dos hijos, curada tras incesantes plegarias de familiares y amigos a Juan Pablo II.

El postulador, padre Oder, dijo ayer que todos los casos están siendo estudiados. Pero para ser proclamado beato por la "fábrica de los santos" (la congregación vaticana encargada de estas causas) hace falta constatar un solo caso de curación "inexplicable para la ciencia" por una comisión de médicos y una comisión de cardenales hasta que se llega al decreto aprobado por el Papa y se fija la fecha de la proclamación.

Mientras la beatitud es de culto restringido, la santidad se extiende en forma obligatoria a toda la Iglesia. Pero para la canonización hace falta un segundo proceso con el milagro acreditado.

La presión popular e interna en el Vaticano pretende cerrar cuanto antes el proceso "por rogatoria" en la arquidiócesis de Cracovia y abrir el proceso en Roma para reconocer el milagro "oficial" elegido por el postulador. En noviembre se supo que se trata de una monja francesa curada tras los rezos de toda su comunidad religiosa pidiendo la intercesión de Juan Pablo II. Al principio se habló de un cáncer, pero el postulador padre Oder dijo ayer que era una enfermedad similar a la que padeció durante más de una década el anterior Papa, o sea el mal de Parkinson. La monja curada prestaría sus servicios en una maternidad en Francia.

 

 

 

 

 

 

«El Exodo no existió», afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

Los intelectuales del mundo y La Nacion

 

Sus investigaciones han revolucionado la disciplina de la arqueología bíblica

TEL AVIV.– Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan.

Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.

El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv.

Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.

El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv.

-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.

-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares.

-Y sin embargo?

-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?

-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.

-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares.

-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.

-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo.

-¿Y no es así?

-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta "goma tragacanto, bálsamo y láudano". Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.

-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?

-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.

-¿Por qué?

-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.

-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.

-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad.

-¿Por qué?

-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea.

-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?

-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo.

-¿Cuál es la razón?

-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología.

-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?

-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona "la casa de David". Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia.

-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?

-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras.

-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?

-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo.

-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?

-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación.

Por Luisa Corradini
Para LA NACION