Sólo la mitad de los jóvenes cursa el secundario en Misiones y en Santiago del Estero

La Nación
 
Radiografía del deterioro educativo: investigación en todo el país

 

Más de 720.000 alumnos no concurren a la escuela

En la Argentina hay más de 720.000 alumnos fuera del sistema escolar por motivos que se identifican con la crisis social de los últimos años, en tanto que unos 730.000 mayores de 15 años no saben leer ni escribir.

A este preocupante diagnóstico se suma un rasgo distintivo y desafortunado: la profunda desigualdad educativa entre las distintas jurisdicciones, que, a la luz de los resultados, parecen territorios de países muy distintos.

Mientras que en la ciudad de Buenos Aires va a clase el 89,3% de los alumnos en condiciones de cursar los primeros dos años de la escuela media –de carácter obligatorio–, en Misiones sólo el 56,4% accede a esa posibilidad; en Santiago del Estero lo hace el 58,7%, y en Corrientes, el 61,5 por ciento.

El problema del analfabetismo también se extiende en forma desigual: en Tierra del Fuego afecta al 0,73% de la población, pero en el Chaco alcanza el 8,96% y en Corrientes, el 7,16%, entre otros extremos. Los datos forman parte del primer informe del monitoreo de la ley de financiamiento educativo que puso en marcha el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Dicha ley, que acaba de entrar en vigencia, prevé terminar con el analfabetismo, que representa el 2,8% de la población mayor de 15 años, y garantizar una escolarización obligatoria de diez años, entre otras metas, a partir de la ampliación de la inversión en educación.

Los 720.000 alumnos que están fuera del sistema representan el 8% de la población escolar. Sin embargo, el promedio nacional de estos indicadores mejoró en la última década. En 1991 la tasa de escolarización del nivel medio era del 59,31% y una década después ascendió al 71,46 por ciento. Y la tasa de analfabetismo cayó del 3,90% en 1991 al 2,81 diez años después.

El estudio del Cippec, realizado con el respaldo de otras organizaciones civiles -entre ellas, la Fundación Diario LA NACION-, recoge las últimas cifras oficiales disponibles sobre el sistema educativo y describe la situación que se vive en cada jurisdicción.

Con el título "Las metas y los puntos de partida", se intenta ver el camino que falta recorrer para alcanzar las metas que plantea con vistas al 2010 la ley de financiamiento educativo, aprobada el año pasado con un alto consenso parlamentario. Si bien algunos indicadores toman cifras del censo de 2001, el Cippec indicó que en el área educativa la realidad no se modificó sustancialmente.

Impacto de las cifras

"El elemento central del diagnóstico es la desigualdad, que se abrió en los años 90. Se trata de una desigualdad pavorosa por el retiro del Estado nacional. Todas las medidas que estamos tomando tienen en cuenta este diagnóstico y buscan generar igualdad, ya sea en el campo financiero, con la ley de financiamiento educativo, y en el campo de la calidad, a través de la ley de educación nacional, que se está empezando a discutir", dijo a LA NACION el ministro de Educación, Daniel Filmus, al analizar las cifras del informe.

Filmus señaló que el índice de analfabetismo debe ser menor, debido a la campaña de alfabetización nacional que se puso en marcha en 2004. También indicó que el país tiene una de las mayores tasas de escolarización del continente, aunque persisten problemas de calidad profundos. En cuanto a las desigualdades entre jurisdicciones, "no cambiaron notablemente", señaló el funcionario, y por eso la necesidad de la ley de financiamiento educativo.

También la tasa de escolarización neta del nivel medio muestra grandes diferencias. La meta para 2010, según la ley de financiamiento educativo, es lograr la universalidad del tradicional secundario. El mejor porcentaje de cobertura escolar le corresponde a Tierra del Fuego y a la ciudad de Buenos Aires, con el 84,3%, seguidas por la provincia de Buenos Aires (78,8%), Santa Cruz (75,8%) y Chubut (75,1%). En el extremo opuesto están Santiago del Estero (50,4%), Misiones (52,9%), Chaco (55,2%) y Corrientes (57,2%).

Condiciones sociales

"Hoy por lo menos hay que tener el polimodal completo para que algo cambie. La distribución de la pobreza en el país coincide con las provincias que tienen peores resultados educativos. Los problemas sociales se manifiestan en la educación y eso se nota incluso en las condiciones de vida de los docentes", expresó el investigador Emilio Tenti Fanfani, consultor del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE), de la Unesco.

Y agregó: "Hoy las escuelas para pobres son escuelas pobres y el nuevo rasgo específico de América latina es la escolarización de la pobreza. Por eso ya no alcanza con escolarizar, sino que importa también garantizar el conocimiento". Las cifras se reflejan en realidades crudas, como la de Elba Osorio, de Corrientes, que puede enviar a la escuela a su hija Yanina, de 8 años, pero no a su hermano José Luis, de 10 años (ver Pág. 23).

La ley de financiamiento educativo prevé un incremento paulatino de la inversión en educación hasta alcanzar en 2010 el 6% del PBI. Hoy, la Argentina está detrás no sólo de países como Suecia, que destina el 7,7% de su PBI a educación, y Francia (5,6%), sino también de países del continente, como México y Colombia (5,4%).

"Estamos un poco por debajo de algunos países de América latina. En México, el PBI es superior al de la Argentina, sin embargo, no por este aumento México tiene una educación más equitativa. Hace falta más plata, pero esto por sí mismo no garantiza una mejor distribución", consideró Guillermina Tiramonti, directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Hugo Pasalacqua, ministro de Educación de Misiones (una de las jurisdicciones con más dificultades educativas, según el informe del Cippec), dijo a LA NACION que dentro de un mes firmará el convenio bilateral con el gobierno nacional para fijar las metas que la provincia deberá cumplir, en virtud de la ley de financiamiento educativo.

"La primera meta de la provincia -indicó Pasalacqua- será incrementar la escolarización del preescolar, que hoy oscila entre el 60 y el 70%."

La ley de financiamiento educativo prevé alcanzar en 2010 la escolarización de todos los niños de 5 años. Pasalacqua señaló que uno de los problemas de la provincia es la alta tasa de repitencia en primer grado.

"En 2001, la repitencia en primer grado era del 24% y ahora es del 15%, pero aún estamos por encima de la media nacional, que es del 8 %", señaló el ministro. Otra de las principales metas educativas en Misiones es incrementar la cantidad de escuelas secundarias, ya que sólo hay 300 establecimientos contra 1000 escuelas primarias. Compensarn Entre las metas de la ley de financiamiento educativo figura el compromiso de asignar recursos para garantizar la inclusión y permanencia escolar de niños y jóvenes que viven en hogares por debajo de la línea de pobreza, mediante sistemas de compensación que favorezcan la igualdad de oportunidades. Para atender las desigualdades, el Ministerio de Educación nacional incrementó este año en un 26,2% el presupuesto destinado a acciones compensatorias: pasó de 234,2 millones de pesos, en 2005, a 295,5 millones, en 2006.n Mañana: Las condiciones laborales de docentes y las escuelas de jornada completa.

Por Laura Casanovas
De la Redacción de LA NACION

Compensar

  • Entre las metas de la ley de financiamiento educativo figura el compromiso de asignar recursos para garantizar la inclusión y permanencia escolar de niños y jóvenes que viven en hogares por debajo de la línea de pobreza, mediante sistemas de compensación que favorezcan la igualdad de oportunidades. Para atender las desigualdades, el Ministerio de Educación nacional incrementó este año en un 26,2% el presupuesto destinado a acciones compensatorias: pasó de 234,2 millones de pesos, en 2005, a 295,5 millones, en 2006.
 
 
 
 
 
Opinión
 

Seguir más de cerca la realidad educativa

Por Axel Rivas
Para LA NACION
 
 
 La sanción de la ley de financiamiento educativo marca un posible hito histórico en el despliegue de una nueva etapa para la educación argentina. Para que esa posibilidad se concrete es necesario el esfuerzo de todos: gobiernos, medios, especialistas, actores del sistema educativo y sociedad civil en su conjunto.

En ese camino esperamos transitar durante el año 2006, que tiene una carga especial para la educación por marcar el inicio de esta ley y por la expectativa de discutir una nueva ley nacional de educación.

Desde el Cippec hemos comenzado un proceso de monitoreo de la ley de financiamiento educativo -gracias al apoyo de un programa de oportunidades globales de la cancillería británica- con objeto de garantizar el cumplimiento de sus metas tanto de financiamiento como propiamente educativas.

Con ese fin estamos conformando un grupo de organizaciones de la sociedad civil, denominado Compromiso con el Financiamiento Educativo, que participará de las distintas instancias del monitoreo. A su vez, esperamos sumar a otros actores, como las universidades, los sindicatos y las organizaciones que representan al sector privado, para lograr una amplia alianza por la educación.

* * *

La importancia de este proceso de monitoreo es doble. Por un lado, aspira a propiciar una discusión pública sobre la relevancia de la educación como fuente única de integración social y desarrollo cultural, económico y ciudadano.

Por eso es necesaria una ley que priorice los recursos del sistema educativo, apostando al futuro, a los que menos tienen y a los derechos de los niños y niñas y jóvenes.

Por otra parte, el monitoreo se propone como un paso hacia una concepción más democrática del gobierno de la educación, que hoy aparece como excesivamente centralizado en manos de los gobiernos provinciales y con escasos espacios institucionalizados de participación ciudadana.

En este camino, el monitoreo que realizará el Cippec junto con otras organizaciones tendrá al menos tres grandes tipos de acción.

Primero, analizar y comunicar el estado de cumplimiento de todas las metas de financiamiento educativo que deban alcanzar los gobiernos de la Nación y de las provincias.

Segundo, hacer esto mismo con las metas propiamente educativas de la ley y de los sucesivos convenios que firme la Nación con cada provincia, como objetivos concretos del uso de los nuevos recursos que tendrá la educación.

Tercero, generar espacios de diálogo, discusión y participación social en torno de estas metas y de todo lo que ellas implican en el largo camino de garantizar el derecho a la educación para todos.

Justamente, el desafío del inicio de esta potencial nueva etapa de la educación argentina es generar una renovada concepción del derecho a la educación, que enfrente los complejos problemas actuales de desigualdades y baja calidad.

Ya no es válida la visión de derecho a la educación simplemente como acceso a las escuelas. Es necesario garantizar, además, la igualdad del derecho a construir aprendizajes valiosos y creativos, que brinden integración social y capacidades de autonomía individual y colectiva a los sujetos.

Cumplir con la ley de financiamiento educativo es un paso en esta nueva concepción que requiere la participación y el compromiso tanto de los gobiernos como de la sociedad civil.

El autor es director del área Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El deterioro de la educación: testimonio de una familia afectada
 

El abrigo, la frontera para ir a clase

El impacto de la pobreza se refleja en el caso que vive una familia en Corrientes
 

 
CORRIENTES.- A pocos metros de las ruinas de una fábrica que perteneció a Coca-Cola, viven los Acevedo, familia sufrida y afecta al trabajo que hace lo posible por educar a sus hijos. En la pobreza de un barrio de emergencia, los esfuerzos no alcanzan para que José Luis, de 10 años, concurra a la Escuela Nº 850 con regularidad.

Lo mismo sucedió con Juan Carlos, su hermano mayor, que no terminó la primaria y ya vive con su novia en una piecita agregada al rancho de chapas de cartón, donde hace pocas semanas nació Estefanía, su hija.

Elba Osorio, la madre de siete hijos que "para la olla" con changas domésticas, admitió con un dejo de remordimiento: "La plata no alcanza para guardapolvos, útiles y zapatillas". Su esposo, José Luis Acevedo, de 39 años, es ayudante de albañil y cobra un plan Jefes de Hogar, pero aun así el ingreso mensual de la familia no llega a los 400 pesos que este matrimonio se ha fijado como objetivo para que los más chicos puedan estudiar.

En una depresión del terreno que los convierte en permanentes candidatos a inundados, los Acevedo sobreviven a una realidad que dicen que en otros tiempos fue peor. "Por lo menos tenemos el plan y hay trabajo en la construcción", reconoce el esposo, que sin embargo se culpa por no poder ganar un poco más para comprarles cuadernos a sus hijos.

El caso se multiplica en Corrientes, una de las provincias con más niños en edad escolar que no van al colegio.

José Luis, el hijo del medio, aunque ya tiene 10 años en marzo se inscribió en segundo grado. Se atrasó por los problemas económicos de sus padres, generalizados en la populosa barriada conocida como Mendoza al Sur, el extremo de una calle que al llegar al abandonado predio industrial de la ex Coca-Cola correntina se transforma en una maraña de senderos peatonales abarrotados de casas precarias y de gente castigada por la miseria.

LA NACION preguntó al pequeño si sabía leer y escribir. "Más o menos", confesó, pero con lucidez añadió: "Ahora que mi papá me compró zapatillas, voy a volver a la escuela. Antes no iba porque andaba descalzo".

"¿Por qué Yanina, de 8 años, puede ir este año a primer grado y José Luis, no?", fue otra pregunta de rigor. "Lo que pasa es que mi patrona tiene hijas mayores y me da la ropa; por eso consigo cosas para mi hija mujer, pero no para el varoncito", respondió Elba.

Así de simple. Los cincuenta pesos que puede costar un par de zapatos son la frontera infranqueable que a los Acevedo les impide educar a sus hijos. "Primero está la comida, señor", aclara la madre, que a los gritos reclama que Yésica, la nena de cinco, deje de caminar por el agua servida de una zanja que bordea el rancho.

La mujer aseguró que a partir de este lunes José Luis va a volver a la escuela porque pudieron comprarle las zapatillas. Y reconoce: "Para nosotros es una ayuda que vaya porque allá le dan la copa de leche. Acá, en cambio, toma leche cuando cobramos con mi marido, pero a esta altura del mes ya estamos tomando cocido".

Elba no quiere repetir la historia. Su hijo de 20 años es casi analfabeto y sólo puede aspirar a trabajos temporarios. Muchas veces han tenido que compartir el almuerzo para que el joven y su novia no pasaran un día sin comer. Por eso, la mujer confía en lo dicho por una asistente social, de la Secretaría de Desarrollo Humano, que las visitó: "Nos prometió abrigos, frazadas y una cama que nos está faltando para que podamos dormir todos separados".

La asistente social prometió abrigos para José Luis, que así podría continuar asistiendo a clases en el invierno. De lo contrario, nuevamente deberá abandonar la escuela porque, según explicó Elba, "siempre se enferma de los bronquios y tarda mucho en curarse".

José Luis Zampa

Huelga de subtes afecta a un millón de usuarios y provoca caos en Buenos Aires

Periodismo.com


La huelga de empleados tercerizados de subte que reclaman ser incorporados a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) afectó a 900.000 usuarios y provocó un caos en la Ciudad.

Los trabajadores de seguridad comenzaron un paro de actividades, al que se sumaron sus compañeros en señal de solidaridad. Los empleados cortaron las vías en la estación 9 de julio y mantuvieron paralizadas durante todo el día las cinco líneas de subte y el premetro.

"Lo único que pedimos es que se acabe la precarización laboral. Hay 300 trabajadores en este momento que están sin convenio colectivo de trabajo", dijo Roberto Pianelli, delegado de subterráneos.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aseguró que el conflicto es sindical y debe resolverlo la CGT. La central prefirió no salir a hablar del tema y mantener el silencio.

Mientras tanto, miles de personas tuvieron que volver al trabajo en colectivos o salieron de sus casas en autos, por lo que Buenos Aires se transformó en un caos intransitable.

Córdoba: el misterio de las tumbas robadas en el cementerio de Calchín

Clarín

¿BUSQUEDA DE UN TESORO O DE ELEMENTOS PARA RITOS ESOTERICOS?
 

Fueron violentadas varias bóvedas. Creen que los ladrones buscaban dinero.

Nadie quiere hablar en voz alta para no ser señalado o tildado de loco. Pero en Calchín, un pueblo agrícola de 3.000 habitantes, a 110 kilómetros al sudeste de Córdoba, se habla en voz baja del misterio de los panteones.

Hace ya algunos días, en el cementerio del pueblo, a unos dos kilómetros del centro, la gente que visitó las tumbas de sus seres queridos encontró unos treinta panteones abiertos y con los candados rotos.

«Misteriosamente no robaron nada más que las cortinas: ni robaron placas, ni candelabros, ni cruces, ni las manijas de los ataúdes, sólo las cortinas», explicó a Clarín el subinspector Martín Tamaín. El oficial estuvo asignado en la comisaría 18 de Córdoba, que tiene en su jurisdicción al cementerio del barrio San Vicente. «Conozco la modalidad del robo en los cementerios: los ‘chorritos’ se alzan con placas, candelabros y otros objetos de plata o bronce en bolsos, pero nunca cortinas. Es muy sospechoso».

En la esquina del Banco Nación, unos viejos vecinos, a modo de usina de rumores, fueron los primeros en largar la versión más osada: «Buscaban plata guardada». La especie, aunque rara, tiene rasgos de verosimilitud. «Es cierto que después del 2001, los gringos no creen más en los bancos; entonces se llevaron la plata a la casa. Pero hubo asaltos y secuestros y los panteones son un buen lugar para guardar dinero.», dijo un vecino a mitad de camino entre creer o no la ola de versiones.

Parado en el extremo de la incredulidad, el secretario de Gobierno, Osvaldo Paoletti da por tierra con la versión de la plata guardada. «Lo desmiento totalmente. Sí hay un hecho que fue comprobado y denunciado: la rotura de los candados y el robo de las cortinas de los panteones. Pero de ahí a decir que en el cementerio se guarda plata… Lo desmiento. No entra en la cabeza de nadie.»

En la denuncia policial sólo figuran algunos de los panteones violentados de las familias Boggio, Bertea, Alvarez, Melano, Gsponer, Bongiovani y Pairetti, entre otros. Paoletti pidió atenuar la repercusión de la noticia «porque no quiero que vengan y me rompan el cementerio; van a querer abrir otros panteones y vamos a tener que poner policías las veinticuatro horas».

Pese a ser un escéptico, el secretario de Gobierno de Calchín dejó una hendija abierta: «Lo de la plata puede haber nacido por una vieja historia de un escrito que alguien dejó a sus familiares, donde decía que la plata de la herencia estaba en el panteón. Pero eso fue hace años.»

El jefe de la comisaría de Calchín, oficial principal Javier Portella, también sembró dudas sobre los panteones guardavalores: «Es descabellado. Si bien hubo crisis económica y secuestros y la gente sacó la plata de los bancos y de sus casas, no creo que vayan a ponerla en los panteones. Hicimos una campaña para que la gente volviera a confiar en los bancos y hoy los productores han vuelto a depositar sus valores, usan créditos y otras operaciones, no andan con plata encima».

Pese a haber desconfiado del rumor que habla de grandes sumas atesoradas en el cementerio, el jefe policial aventuró otra hipótesis no menos increíble. «Tal vez las cortinas se usaron para hacer magia negra», deslizó tímidamente Portella.

La teoría se apoya en que años atrás, «vivía en Calchín un hombre que hacía brujería. Prendía velas y hacía ritos; pero después se fue y nunca más supimos de él». Osvaldo Bottero, intendente de Oncativo, una ciudad que integra la Comunidad Regional de Río Segundo, también abonó la hipótesis religiosa: «En la reunión que tuvimos con los intendentes, Paoletti nos contó ese caso y yo recuerdo que en Oncativo había pasado algo parecido con una experiencia macumba. Esa vez robaron las cortinas y las mantillas que cubrían los féretros. Siempre que uno preguntó, dijeron que eran ritos religiosos no católicos», explicó.

Los intendentes del departamento Río Segundo dijeron que les resultaba conocido el rumor de que alguien guardara dinero en los panteones. Pero, aclararon que si había habido un robo, «nunca nadie se iba a enterar».

¿Botines cuantiosos o ritos umbandas? La duda está instalada en este tranquilo pueblo cordobés. Tanto que sus habitantes se sienten observados por los circunstanciales curiosos que llegan atraídos por la historia.

«El panteón de mi abuelo también fue abierto, pero no sé qué buscaban. Allí no tenemos plata guardada; y tampoco sé si iban a hacer algún rito de magia negra con las cortinas. Todas las versiones son válidas y ninguna está firme», concluyó Ricardo Bongiovani, encargado de la confitería del Club Atlético Calchín y privilegiado escucha de las conversaciones de café que trataban de buscarle una explicación al misterios de las tumbas robadas.

INFORME: Gustavo Molina

 

 

 

 

 

 

Carnaval porteño

 

La Nación

Los barrios despiden a los desfiles de murgas

 

Hoy y mañana, feriados en la ciudad

 
 
Con colorido, diversión y música Buenos Aires despide al carnaval rioplatense, puesto que hoy y mañana -será feriado para los organismos públicos dependientes de la ciudad- las avenidas y calles de varios barrios porteños serán el escenario de distintos corsos. Allí se presentarán las mejores murgas y agrupaciones artísticas para rendir homenaje al Rey Momo.

Según el cronograma que difundió el gobierno, hoy, con cortes de calles de 18 a 23, se podrá disfrutar de la alegría que acercan los corsos en los barrio de Boedo (Pavón y Treinta y Tres Orientales), Caballito (Avellaneda, Nicasio Oroño y Fragata Sarmiento), Palermo (Costa Rica y El Salvador), Parque Avellaneda (Chascomús y Tapalqué), Parque Patricios (Caseros y 24 de Noviembre), Saavedra (Monroe y Olazábal) y Versalles (Alvarez Jonte y Marcelo Gamboa). Mientras que mañana se prolongará en La Boca (Pedro de Mendoza, Iberlucea y Palos), Plaza Mafalda (Conde y Santos Lugares), Palermo (Costa Rica y El Salvador), y San Telmo (San Juan, Balcarce y Perú).

Por esa razón, el gobierno porteño informó que durante los feriados de carnaval -hoy y mañana- los servicios públicos funcionarán de la siguiente manera: los hospitales de la red pública contarán con el servicio de guardia. La recolección de los residuos se hará de manera normal, al igual que los estacionamientos públicos. Además, la Dirección General de Rentas no atenderá al público y los centros de Gestión y Participación permanecerán cerrados, al igual que los colegios que dependen de la ciudad.

En cuanto al horario de visitas en los cementerios, se cumplirá con el siguiente cronograma: será de 7 a 18; el de las inhumaciones, de 8 a 12, y los trámites administrativos, de 8.30 a 11.30. En tanto, los parques estarán abiertos; incluso, muchos espacios verdes funcionarán como sedes para los festejos. En la Legislatura hoy no habrá actividad, pero sí mañana, cuando continúe el juicio político que se le sigue a Aníbal Ibarra .

 
 
 
 
 
 
 

Mar del Plata es una gran cárcel

    Los marplatense tienen que pedir permiso hasta para ir al baño con esto de la Cumbre de las Américas.  
Yo trabajo en una empresa de Internet donde todas las instalaciones del servicio, reparaciones,  o servicio técnico,  quedaron suspendidas hasta el 7 de noviembre, fecha en la que termina la bendita cumbre y se va el no grato George Bush.
  Mientras tanto los habitantes de " la Feliz " son controlados continuamente por las fuerzas de seguridad.
 

Ni un cacho de solidaridad con los ferroviarios

    El enfrentamiento entre laburantes es lo peor. Nadie piensa en el otro.
Los ferroviarios que hoy intentaban cortar las vias del tren están protestando contra una empresa de mierda que se está llevando la plata de todos los usuarios sin siquiera prestarle un servicio como la gente, y no faltan los "exaltados" individualistas que se las agarran con los laburantes que sólo piden mejores condiciones.
   Detengamonos un momento a pensar porqué la gente hace lo hace y no nos comamos los discursos de mierda que nos dan los medios.
   Los ferroviarios no cortan las vias por joder, los trabajadores del Hospital Garraham no estuvieron de paro porque no querían laburar, los piqueteros no cortan calles porque se les pega la regalada gana, lo hacen porque son laburantes como vos y yo y tienen los suficietes huevos para salir a reclamar por mejoras.
   Los piqueteros y los huelguistas van a desaparecer cuando, simplemente,  haya trabajo digno en este país y no cercando la plaza de Mayo o reprimiéndolos. La única manera de que " se vayan terminando con estas cosas", parafraseando a  Aníbal Fernández, es crando trabajo digno.
  Por favor, alguién me puede explicar como se puede creerle a un tipo como Aníbal Fernández que dice que siguió todo el conflicto desde " dos televisores" en su despacho.   Dejémonos de pelotudeces por favor!!!
  
 

Para la prensa internacional lo del motín fue una de las peores tragedias penitenciarias

16/10/05 19:07 ( Fuente: Reuters)
 
Incendio en carcel argentina deja 32 muertos
 

BUENOS AIRES (Reuters) – Un incendio en una cárcel argentina, tras una pelea entre internos, dejó 32 muertos y 12 heridos y una de las mayores tragedias en décadas de la historia penitenciaria del país sudamericano.

"Los 32 fallecidos murieron por inhalar monóxido de carbono" producto de la quema de ropa y colchones tras una pelea entre reclusos, afirmó el ministro de justicia de la Provincia de Buenos Aires Eduardo Di Rocco.

Este es el tercer episodio de violencia con muertos en cárceles argentinas este año y es uno de los mayores en la historia del país.

La mayor tragedia en una cárcel Argentina data de 1978 cuando murieron 61 presos tras un motín en la cárcel de Devoto, en la Capital Federal.

Los muertos en los centros de detención, en lo que va de 2005 ascienden a 53 personas.

Di Rocco dijo que no se registraron rehenes durante la revuelta aunque cuatro funcionarios del penal resultaron con quemaduras y dos fueron heridos.

Uno de los heridos de gravedad fue "el jefe del penal que fue el que intentó mediar y fue agredido con un objeto contundente y está en este momento internado en grave estado."

El Ministerio de Justicia provincial dijo a Reuters que entre los reclusos se registraron seis heridos.

El funcionario negó versiones anteriores que indicaban que la revuelta se había iniciado en la madrugada del domingo cuando detenidos reclamaban una extensión en el horario de visitas cuando en Argentina se festeja "el día de la madre."

"Sacaban a muchos muertos (…), los cuerpos estaban apilados uno sobre otro," dijo la madre de uno de los reclusos a medios locales.

La revuelta se inició en el pabellón 16 de autodisciplina (de menor riesgo) y luego se extendió al resto de la unidad de detención.

El penal de Magdalena cuenta con una población de 1.040 reclusos distribuidos en 18 pabellones.

"Fue una reyerta muy importante, generalizada, (…) y que al intentar desactivarla se descuidaron otros sectores del penal y fueron prácticamente tomados por los reclusos que accedieron a los patios, el taller al que prendieron fuego, luego al sector de cocina al que también incendiaron," dijo Di Rocco.

Agregó que en la tarde del domingo "el penal esta totalmente recuperado y las visitas se realizan en forma normal."

De motín en motín

Nota y foto de Clarín.com

12:55 | LOS MOTINES MAS RECORDADOS

La historia trágica en las cárceles argentinas


El motín en la Unidad Penitenciaria Nº 28 de Magdalena es, sin duda, el más sangriento en lo que va del año, superando ampliamente al de Córdoba y al del penal de Coronda, en la provincia de Santa Fe.

Coronda, 11 abril de 2005 . Durante 10 horas, la Unidad Penitenciaria número 1 de Coronda fue copada por un grupo de presos santafesinos (de la capital de la provincia) en guerra con los rosarinos. La masacre dejó 14 muertos (10 acuchillados, uno degollado y dos quemados) y varios heridos graves. El grupo de presos santafesinos se vengó, de esa manera, de la muerte de uno de sus líderes, ocurrida una semana antes. En ese momento, la cárcel contaba con una población de 1.400 presos, cuando su capacidad real era de 1.100.

Córdoba, 10 de febrero de 2005. Luego de 24 horas de tensión, el motín en la cárcel del barrio San Martín, en la que se alojaban a 1.500 presos, dejó un saldo de 8 muertos (dos guardiacárceles, un policía y cinco recluso) y unos 35 heridos de distinta consideración entre presos, policías, familiares y rehenes. La intervención del capellán de la penitenciaría, Hugo Oliva, fue determinante para alterar el curso de esa tragedia. Tres de los reclusos muertos iban en un camión en el que intentaron huir junto a otros trece presos. Los dos presos restantes murieron luego de enfrentamientos dentro del penal. Todos eran de máxima peligrosidad. Mientras que los dos guardiacárceles y el policía murieron mientras trataban de impedir la fuga. Todavía está fresca la imagen del guardiacárcel que era lastimado con un arma blanca, humillado y amenazado con ser arrojado al vacío desde una de las terrazas del penal. Pocos días después de la finalización del motín, la directora del Servicio Penitenciario de Córdoba, Graciela Lucientes de Funes, presentó la renuncia a su cargo.

Sin embargo, la revuelta que se cobró la mayor cantidad de vidas, en la Argentina, fue la que se produjo en el penal porteño de Villa Devoto en marzo de 1978. Ese día murieron 61 internos en lo que se denominó el “Motín de los colchones”.

Otro de los motines violentos que registra la historia de nuestro país ocurrió el 6 de mayo de 1990 en el penal de Olmos, con un saldo de 33 reclusos muertos.

Si bien no hubo una gran cantidad de fallecidos, el levantamiento ocurrido durante la Semana Santa de 1996, en Sierra Chica, será recordado por la ferocidad con la que doce amotinados, a los que se llamó “Los doce apóstoles”, asesinaron a ocho de sus compañeros y los incineraron en el horno de la panadería del penal.

Clarín .com 16/10/05

 

32 muertos en el motín de la cárcel de Magdalena, Prov. de Bs.As.

Clarín. com 16/10/05
No es raro que esto suceda , las cárceles del país están repletas y los presos en graves condiciones de hacinamiento.  Además,  se ha comprobado también, en más de una ocasión,  que hay gente inocente encerradas en las cárceles.

15:30 | LA SITUACION FUE CONTROLADA

Trágico motín en la cárcel de Magdalena: hay 32 muertos

La cifra fue confirmada por el ministro de Justicia bonaerense, Eduardo di Rocco, quien señaló que son seis los heridos. La revuelta comenzó anoche, cuando 60 presos del pabellón de autodisciplina se enfrentaron entre sí. Quemaron los colchones y frazadas de las celdas y desataron un incendio. Los internos murieron por asfixia.


El ministro de Justicia bonaerense, Eduardo Di Rocco, confirmó esta tarde que son 32 los presos que murieron en el motín de la cárcel de Magdalena, ubicado a 120 kilómetros de la Capital Federal. La revuelta -que fue controlada esta mañana- comenzó a raíz de un enfrentamiento entre reclusos de un pabellón, quienes al quemar los colchones y frazadas de las celdas provocaron un incendio.

En una improvisada conferencia de prensa, el funcionario explicó que “son 32 los internos que murieron” por “asfixia” durante el motín. Y agregó que los heridos son seis, entre ellos el jefe interno de la cárcel, quien se encuentra internado en grave estado de salud.

El funcionario aclaró que la revuelta se inició a raíz de una “reyerta muy importante” registrada entre los reclusos de la unidad 16 de autodisciplina del penal, donde se alojan los presos de buena conducta. De este modo, desmintió que se hubiera originado -como se había informado en un primer momento- por un reclamo de los presos para que se extendiera el horario de visitas por el Día de la Madre.

En este sentido, aclaró que las muertes se produjeron por el incendio y no por la pelea. "La reyerta no causó muertos. Los 32 presos murieron por inhalar monóxido de carbono" producido por la quema de colchones y frazadas, dijo.

En medio de ese enfrentamiento –cuyas causas aún no fueron establecidas- los presos prendieron fuego los colchones y frazadas de las celdas. Fue entonces cuando los presos de la unidad 16 salieron del pabellón y la revuelta se generalizó.

El ministro de Justicia de la Provincia relató que "por intentar sofocar la pelea, los penitenciarios descuidaron otros sectores".  Así fue como los presos incendiaron "parte de los patios, el taller y la cocina" y la situación se salió de control.
 
Los bomberos de Magdalena tardaron en apagar el incendio que –además del pabellón de autodisciplina- afectó los talleres y la cocina de la cárcel, ya que –según explicó el ministro bonaerense- “fueron atacados” por los presos.

Para finalizar el motín, según fuentes del Ministerio de Justicia bonaerense citadas por la agencia Télam, un grupo de internos negoció su rendición con el fiscal y el subsecretario de Políticas Penitenciarias, Carlos Rotundo, quien se habría comprometido a dar intervención a la Justicia para dar garantías a los presos que no participaron de la toma del penal.

Angustia y desesperación

La revuelta fue seguida por los familiares de los detenidos, quienes pasaron toda la noche en la puerta del penal. Reclamaban que los dejaran entrar y que se diera a conocer la lista de los fallecidos.

Pasadas las 11.30, y ya con la situación totalmente controlada, los familiares comenzaron a ingresar al penal para cumplir con el día de visitas.

La polémica

El intendente de Magdalena, Fernando Carballo, negó esta mañana que haya habido un motín en el penal de esa ciudad y calificó la situación como un "hecho desafortunado".

"No hay ningún motín, hubo un hecho desafortunado y se está tratando de restablecer el orden", dijo Carballo en declaraciones a radio Del Plata.

(Fuente: DyN y Télam)

Por debajo de la ciudad

Nota y fotos publicadas en la revis Viva de Clarín 16/10/05    

INVESTIGACION VIVA
Las aguas bajan turbias

Entubado décadas atrás, el Arroyo Maldonado es un arroyo invisible que pasa por nueve barrios porteños y cada tanto se desborda. De 21,3 kilómetros de largo, viaja por debajo de la avenida Juan B. Justo y va a desaguar al Río de la Plata. Aquí, un recorrido por sus entrañas.

Por Diego Heller dheller@clarin.com | El cielo es de hormigón, o la pesadilla de un claustrofóbico. La oscuridad manda. Agua arriba o abajo, mil tonos de pardo. Humedad, y ese plaf plaf es el quejido de las botas multiplicado por diez, milagro del eco. Un aroma nuevo, inclasificable. ¿A sudor rancio o a basura mojada? El tiempo suspendido, una única inquietud –no ver lo que se va a pisar –y al cabo algo parecido a la paz. El sonido del agua anestesia los sentidos, y el extraño se adapta a este mundo en el que poco sirve la vista. Uno se relaja, a menos que se venga la sudestada.

Las entrañas del invisible arroyo Maldonado no son el infierno (salvo que diluvie), pero no es posible recorrerlas sin la guía de un buen baqueano. Adrián Quaini –ingeniero hidráulico, flamante padre primerizo– es nuestro Virgilio. Será su sexta vez bajo tierra. “Se puede entrar por una boca de Liniers, pero es mucho más peligrosa. Desde acá pueden andar lo que quieran”, avisa una vez finiquitadas las presentaciones de rigor. Su “acá” es la esquina de Santa Fe y Bullrich: un montacarga averiado es la puerta de entrada al túnel. Allá vamos, a la oscuridad. Un tanto ridículos, con capote amarillo (a tono con el casco del mismo color) y botas hasta la entrepierna.

La escalera de mano es precaria, pero temblequeante y todo cumple con su función. Once escalones, un resbalón y uno ya se ve en las profundidades de la ciudad, chapoteando sobre el tajo invisible que supo partirla en dos. El agua acaricia las rodillas. Flotan objetos varios: cáscaras de naranja, un envase de alfajor, un palito de helado… Nada del otro mundo, si se compara con las fantasías que se traen del otro lado del asfalto. No se ven ratas amenazantes, y brillan por su ausencia las cucarachas de porte kafkiano. Campea la decepción. Un par de centenares de metros y el paisaje que alumbra el haz de luz de la linterna es de lo más monótono. Sólo se ve un riacho de agua turbia, y una, dos, tres, mil columnas de cemento…

Cascadas subterráneas

Cuesta creer que estas aguas hoy calmas cada tanto se salgan de su cauce, embravecidas. Cuesta creer que este arroyo le deba el nombre a una española que llegó a lo que hoy es Buenos Aires en 1536, con Pedro de Mendoza. La Maldonado, cuenta la leyenda, no quiso morir de hambre sitiada por los indios, y burló el cerco preventivo que habían impuesto los conquistadores en torno a la aldea. Caminó kilómetros hasta llegar a una cueva junto a un arroyo; allí, cansada y hambrienta se desmayó. Una puma compartió con ella un trozo de carne, y la mujer ayudó a la fiera a sortear un parto difícil. Desde entonces, la Maldonado y el felino fueron inseparables.

El arroyo de la leyenda hace rato que no es el hábitat de animales salvajes. Hoy, el Maldonado es un riacho domado que cada tanto muestra sus fauces pero luce cansado. Un curso de agua que atraviesa la ciudad llevando encima su olor a viejo (nunca a podrido). Aquí abajo el agua corre hacia el Río de la Plata, y el arroyo tiene medio metro de profundidad a lo sumo. El túnel luce limpio, o casi. Lo afean apenas las bolsas de basura, enredadas entre las mil y un columnas. Un ruido viene de lejos, desde más allá de un recodo del recorrido. Es un desagüe pluvial; una cascada de dos metros de diámetro que trae el agua de lluvia de las calles aledañas a la avenida Juan B. Justo, techo del arroyo. El sonido engaña; si uno cierra los ojos, puede imaginarse con Brooke Shields en aquella laguna azul o en un manantial cordillerano.

Pero no. El fotógrafo grita y hace trizas la ilusión. Quiere un dúo de linternas iluminando el desagüe, y guay de no hacerle caso. Las voces rebotan en las paredes mientras él da órdenes y contraórdenes: sólo un poeta de la luz puede mostrar algo entre tanta oscuridad.

Seguimos cuesta arriba, hacia el lejano oeste, contra la corriente. A las columnas las reemplazan unos paredones interminables. “En el 98 se empezaron a sacar las columnas –dice el ingeniero Quaini–, y hoy el arroyo está entabicado desde Alvarez Thomas hasta Libertador. El agua corre mejor porque se eliminaron los grandes remolinos de aire que se formaban alrededor de las columnas.” Ahora pasamos por debajo de lo que eran las Bodegas Giol. Aquí arriba, si hubiese prosperado el proyecto presentado por una asociación vecinal, hoy habría un lago en el que desagotaría el arroyo en días de inundación. “El lago –explica Quaini– sólo beneficiaría a los vecinos de Palermo Viejo, que están en la cuenca baja del Maldonado. El proyecto no era malo ni bueno, pero dejaba afuera a los vecinos de otros barrios que también sufren con cada crecida del arroyo.”

La leyenda del indomable

Es que el tema de las inundaciones no es nuevo. Allá por 1865, si no era tiempo de sequía, el Maldonado sólo se podía cruzar arriesgando la vida en puentes endebles. Los más sólidos –el de la avenida Santa Fe o el del Camino de Moreno, actual avenida Warnes– apenas si resistían una lluvia torrencial.

A fines del siglo XIX, el Maldonado era el límite natural entre la Capital y la provincia de Buenos Aires. Su curso era interrumpido por una decena de puentes a la romana –con arcos–: el más importante era el de la actual avenida Santa Fe. En Tradiciones y recuerdos de Buenos Aires, Manuel Bilbao escribía: “Al cruzarlo, el viajero nocturno se encontraba con el rondín de la policía de la provincia, compuesto de un cabo y dos soldados, armados con sus largos sables al cinto, las carabinas cruzadas a la espalda, el quepís colorado con la P de la Policía en su frentera, el poncho oscuro por fuera y colorado forro, montados en sus caballos respectivos, para ejercer la vigilancia de la zona, siendo de notar que muy pocas veces tenían que intervenir, porque además de ser poca la población, era nulo el alumbrado, peor el camino y la gente pacífica”.

Por ese entonces, los osados que se aventuraban más allá solían tomar el Camino de las Cañitas –hoy Luis M. Campos– antes de dar con el último vestigio de civilización: la pulpería de Ambrosio, parador de carreteros y jinetes sedientos. En 1888, cuando por ley se amplió la Capital, el Maldonado dejó de ser el límite entre la ciudad y la provincia y los solares de su orilla norte se fueron valorizando.

Mientras, dejaba de ser un arroyo límpido para convertirse en el maloliente hábitat de ratas gigantes. Ya no era un límite en los mapas, pero sí una frontera entre la parte decente de la ciudad y sus arrabales más pecaminosos. El arroyo supuraba hedores a cielo abierto, y el futuro barrio de Villa Crespo era pródigo en boliches de mala nota, esquinas peligrosas, cuchilleros y conventillos sólo aptos para el lumpenaje.

En la década del veinte, las inundaciones del Maldonado ocasionaban enormes pérdidas y se estudiaban soluciones. Remigio Yriondo, concejal y vecino perjudicado, propuso canalizar el arroyo y unirlo con el Riachuelo. Otros pensaron en dragarlo y hacer del arroyo un río Sena sureño. Pero pudo más el deseo de domar las aguas, y así fue como el arroyo terminó entubado en cemento, invisible bajo el asfalto de la sinuosa avenida Juan B. Justo.

Las obras comenzaron poco antes antes de 1930 y el primer sector, de Córdoba a la costa, quedó concretado en tiempo récord. Siete años más tarde, no quedaba ni rastro del viejo arroyo. Jorge Luis Borges ya había avisado, en Evaristo Carriego, lo que implicaba el entubamiento: “Ese casi infinito flanco de soledad será reemplazado por una calle tilinga, de tejas anglisantes”, escribía.

Viaje al fin de la noche

Tenía razón el escritor, aunque no se internó jamás en este túnel. El lado de arriba del asfalto está hecho a imagen y semejanza de las desangeladas catacumbas del arroyo. El Maldonado es gris y resbaladizo, como puede descubrirse al tropezar con el canal central (que corre medio metro más profundo). Hay poco para declarar, salvo las primeras cucarachas del día: hay un nido en el techo, y huyen de la luz de la linterna.

Arriba, cada cincuenta metros, el círculo de luz de una boca de registro. Abajo, el piso con su capa de musgo y un tótem de cemento que bien podría pasar por una escultura no figurativa. “Es que algún camión mezclador lo virtió clandestinamente por un hueco de ventilación y se secó así”, explica Rubén, operario que lleva veinte años recorriendo el tubo.

Un desagüe pluvial gigante conecta varios sumideros. La cascada de agua que vierte se ve (y huele) limpia. “El arroyo es autolimpiante; lo arrastra todo. No hay problemas graves de suciedad, puede haber alguna conexión cloacal clandestina pero los análisis químicos dicen que es agua limpia. Arrastra la basura de la calle nada más”, dice Quaini, y se pone a describir cómo mejorará la capacidad de drenaje del arroyo cuando se termine una nueva megaobra. “Los dos canales nuevos que vamos a construir estarán quince metros más abajo que el arroyo –señala las profundidades– y nos permitirán duplicar la capacidad de escurrimiento que hoy tiene el Maldonado.”

Una marca en la pared muestra hasta dónde llegó el agua en la última gran lluvia: a centímetros del techo. “Si hay un temporal de los grandes se completan los cuatro metros y medio de altura que a lo sumo tiene el tubo, y si hay sudestada ni hablar”, cuenta el ingeniero.

Mientras él habla, vamos arroyo abajo: un gomón espera en el Río de la Plata, cosa de atisbar la desembocadura del arroyo, que está a metros de la pista de Aeroparque. Hay más bocas de acceso y registro, más oscuridad. Todo es igual, y uno ya se habituó al chapoteo de las botas y el sonido de los desagües: hay paz aquí abajo, aunque se escuchen de fondo los colectivos de arriba.

Llegando a la Avenida del Libertador, la correntada se hace más fuerte y ya no es posible seguir a pie. “Me parece que se viene el viento del río, pero no se preocupen. El efecto fuerte llega desde el río hasta aquí nada más”, dice nuestro guía. El ingeniero habla ahora de las máquinas tuneleras que se traerán para hacer los canales nuevos; dice que son como las que se usaron en el Canal de la Mancha y apabulla con datos técnicos de esos que sólo apasionan a los ingenieros.

Mientras el hombre habla de hormigón y cálculos, empezamos a desandar el camino hacia la salida. La batería de las linternas no da para más, y vamos a tientas: se refuerza la sensación de que este es un mundo para topos, y no para gente.

Salimos, y aunque está nublado, el resplandor de la tarde deslumbra. Rubén, el operario, se asombra de que no hayamos traído nada del túnel. “Raro, porque ahí abajo nosotros encontramos un montón de carteras y documentos. Lleno está… Las descartan los chorros, se ve. Podrían volver otro día, pero no ahora: se viene la sudestada y ahí sí que se pone jodido. Ves que se te viene el agua y no te dan las piernas para rajar.”
¿Adiós a las inundaciones?
En el 2001 quedó claro que basta una tormenta severa para que el arroyo Maldonado colapse y las zonas bajas de Buenos Aires se aneguen. Desde entonces, se barajaron diversas posibilidades para evitar nuevas inundaciones. Roberto Feletti –Secretario de Infraestructura y Planeamiento del Gobierno de la Ciudad– reconoce que “la cuenca del Maldonado es una de las zonas más desprotegidas a nivel de obra hidráulica de envergadura. La inundación del 2001 coincidió con una crisis muy severa y se definió hacer obras de menor costo: grandes tanques de almacenamiento, que eran paliativos”. Según Feletti, el panorama cambió para mejor en los últimos años, y así se empezó a pensar en soluciones más definitivas: “Al ver el resultado que dio el aliviador del arroyo Vega, se optó por el desarrollo de la obra de los canales aliviadores”.

La obra consiste en la construcción de dos túneles de 6,90 metros de diámetro de 10 y 5 kilómetros de largo. Ambos túneles recogerán parte del agua que hoy drena por el Maldonado y facilitarán el escurrimiento. El túnel corto estará habilitado en tres años, y el largo, en cuatro. “No puedo prometer que no habrá más inundaciones, pero sí es seguro que con esta obra se podrá hacer frente a una mayor recurrencia de lluvias fuertes que se dio en los últimos años”, dice Feletti.

El Jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, asegura que “las obras para readecuar la red de desagües pluviales del Maldonado, en las que invertiremos un total de 190 millones de dólares, quintuplicarán el actual nivel de protección. Una vez finalizadas las obras, el millón de habitantes que vive en la cuenca del arroyo tendrán una protección mayor e integral ante los temporales y las tormentas excepcionales”.