20/10 Segundo aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra

Encuentro Memoria Verdad y Justicia.
El 20 de octubre, a Plaza de Mayo y a todas las plazas del país.
El próximo 20 de octubre, al cumplirse el segundo aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra, los abajo firmantes convocamos a todas las organizaciones políticas, sindicales, sociales, estudiantiles y de derechos humanos, y a los trabajadores y el pueblo en general, a movilizarnos a Plaza de Mayo y a todos los centros políticos del país para reclamar Justicia por Mariano, Perpetua a Pedraza, y el desmantelamiento de las patotas sindicales y empresarias enquistadas en el ferrocarril.
Las amenazas y actos de intimidación contra testigos de la causa, ocurridas en la última semana -que se suman a una larga lista de hechos similares ocurridos a lo largo de estos dos años, ninguno esclarecido- ponen de manifiesto que las patotas de Pedraza continúan activas. Mientras en el juicio se acumulan las pruebas contra la cúpula de la Unión Ferroviaria, sus personeros continúan ocupando puestos clave en la gestión del sistema ferroviario.

 

Justicia por Mariano
Perpetua a Pedraza
Fuera sus patotas y los empresarios del ferrocarril

Sábado 20 de octubre, 15hs. Marchamos de Congreso a Plaza de Mayo.

Convocantes.

La música que tapa el sonido de las balas

Un día antes del segundo aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra, la secretaría de Cultura de Jorge Coscia organiza un recital en la Unión Ferroviaria, lugar donde se planificó el crimen. Más…

CABA Sábado 20/10 15hs: Marcha desde Congreso hasta Plaza de Mayo: Justicia por Mariano Ferreyra-Perpetua a Pedraza

 

TBA: Un pasamanos que no resuelve la crisis ferroviaria.

Por Enrique Silva para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Entran Roggio y Ferrovías.

A más de tres meses del choque del tren en Once y ante las evidencias gigantescas contra la empresa, que amenazan en llevarse puesto alguno de los suyos, el gobierno le quitó la concesión a TBA. En su reemplazo puso ‘provisoriamente’ a Metrovías y Ferrovías. Se trata de otro negociado con amigos. La solución al problema del transporte no viene por acá.

Las últimas horas antes del feriado del 25 de mayo Alejandro Ramos, secretario de Transporte tras la renuncia de Schiavi, acordaba los últimos detalles del traspaso. Metrovías y Ferrovías se harían cargo de lo que hasta ahora controlaba TBA. La quita de la concesión era una decisión tomada.

¿Por qué ahora?

Ya pasaron tres meses, estamos llegando al cuarto. 51 fallecidos, 700 heridos. Un país conmovido hasta las lágrimas. Cayó Schiavi, también Righi. El primero fue un fusible, que saltó por la bronca popular. El segundo había confirmado la existencia de informes que demostraban la desidia del grupo empresario y esta contradicción era intolerable en las esferas del poder oficial.

Mientras las cosas seguían puertas adentro de ministerios y oficinas empresariales nada se movía, pero las lentísimas pericias (presionadas por enojo popular ante tanta injusticia) terminaron por echar luz sobre lo que toda la sociedad sabe y los millones que toman el tren días sufren todos los días: la empresa TBA cometía gran cantidad de incumplimientos y ofrecía un servicio deficiente. Por eso, cuando ya no había ninguna forma de tapar semejante evidencia, el gobierno decidió avanzar con la quita de la concesión. No es casual que a los pocos días se anuncie la detención de Cirigliano y otros directivos de TBA.
Lo que el gobierno intenta es despegarse de un problema, una y otra vez, lo coloca como ‘partícipe necesario’.

¿Con esto vamos a viajar bien?

Es cierto que con este anuncio no se generó ni por asomo el debate que hubo con la cuestión de YPF. Pero a pesar de esto desde el gobierno se intentó presentar como una salida al problema. Lo cierto es que Metrovías-Roggio había sido denunciada por el propio gobierno unos días antes de entregarles este nuevo negocio. También los trabajadores del subterráneo vienen denunciando hace mucho tiempo la desinversión y el abandono que esta empresa mantiene en la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de que el boleto aumentó un 127% y sigue recibiendo subsidios millonarios. De hecho, Metrovías, Ferrovías y la propia TBA conformaban la UGOFE – Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia- que venía manejando gran parte del sistema ferroviario.

Seguramente los ‘nuevos’ encargados estarán pensando en aumentos de boleto y de niveles de rentabilidad, antes que poner un solo peso en las vías. Así piensan las empresas: sólo en sus ganancias, aunque viajemos como ganado. Ellos y el gobierno seguirán en sus negocios. Pero aunque se puedan ver algunos cambios de maquillaje, la situación del transporte ferroviario de pasajeros siga sin mejorar en profundidad.

Reestatizar el Subte con control social

Reestatizar el Subte con control social

1º de junio: presentación del proyecto del diputado Alejandro Bodart El pasado viernes 1º de julio en la sede central del partido, Alejandro Bodart, diputado porteño del MST en Mov. Proyecto Sur, presentó su proyecto para echar a […]  Más»

Ferrocarriles 100% estatales,  con control social

Ferrocarriles 100% estatales, con control social

Para tener un transporte al servicio del pueblo y del país Al igual que en la cuestión de los recursos hidrocarburíferos, la políticas para el sistema ferroviario son muestra concreta del proyecto de país que se pretende llevar […]  Más»

Cárcel y embargo a Cirigliano, Schiavi  y demás responsables

Cárcel y embargo a Cirigliano, Schiavi y demás responsables

En las últimas horas se confirmó el pedido de detención para Cirigliano y otros directivos de TBA. También tuvo que presentarse a declarar Schiavi, que culpó al maquinista. Para que haya justicia se tiene que abrir la investigación […]  Más»

Conflicto en la empresa  Tomás Guido

Conflicto en la empresa Tomás Guido

Desde hace casi un mes, las líneas que conforman la empresa Tomas Guido, atraviesan un conflicto muy profundo. Desde el inicio, un lockout empresarial puso al descubierto la situación que atravesaban los trabajadores de dicha empresa. Desde hacia […]  Más»

Ni TBA ni intervención: reestatización.

Alternativa Socialista.

Por Paul Quelle, ferroviario de TBA, sector eléctrico de Once, Lista Violeta.

El 23 de febrero, día de la tragedia anunciada, mi trabajo en el taller de Once empezó como todos los días: viendo pasar a la gente apurada, a los trenes demorados, como todos los días.
Hasta que sucedió lo que todos sabíamos que algún día iba a pasar. El tren chapa 16, conducido por el compañero Antonio Córdoba, se quedó sin frenos y se estrelló contra los paragolpes neumáticos de la estación, que tampoco funcionaban.
Gritos, sangre y desesperación por todos lados. Nunca más me voy a olvidar cuando sacamos de la cabina del motorman, entre los hierros retorcidos y los gritos desgarradores de dolor, al compañero Córdoba. Sus palabras me resonarán toda la vida: “esta porquería se quedó sin frenos”.
Los ferroviarios codo a codo con los bomberos y el SAME sacamos a todos los que pudimos.
Pasaron unos días y tanto TBA como el gobierno ya no saben que inventar para que se quede Cirigliano y se sigan repartiendo el botín del subsidio.

 

En las asambleas, los ferroviarios de TBA ya nos pronunciamos

En dos importantes asambleas realizadas el 29-2, una del ramal Mitre y la otra del Sarmiento, los dos que pertenecen a TBA, votamos por unanimidad que se vaya esta empresa y que se reestaticen los ferrocarriles. Porque los ferroviarios no somos cómplices de esta empresa asesina y corrupta.
Desde Haedo votamos movilizarnos el 2 de marzo, desde Congreso a Plaza de Mayo, junto a las víctimas, familiares y usuarios del Sarmiento, pidiendo que acompañen todos los sectores sociales.También aclaramos, para que no queden dudas, que la reestatización que queremos no es con los funcionarios de turno sino bajo el control de los trabajadores y usuarios.
Esta empresa es tan canalla y los intereses son tan fuertes, que con el correr de los días vemos como intentan manipular o inventar pruebas. Durante años usaron los millonarios subsidios del gobierno, para hacer crecer sus ganancias, mientras se deterioraba el servicio.
El día trágico por la tarde nos encontrábamos, con varios compañeros ferroviarios y la compañera Vilma Ripoll en el hall de Once. Allí vimos como tapaban y vallaban el tren para que nadie pudiera ver que se hacía. Junto con Vilma denunciamos ante los medios que podía quedar gente atrapada adentro, lo cuál la policía negó.  48 hs más tarde encontraron en el cuarto vagón, el cadáver de Lucas. Mientras ningún familiar, ni ningún trabajador podían ver el lugar, toda la plana mayor de TBA si tuvo acceso. Y los peritos del juzgado, bien gracias, llegaron recién… al otro día.
No le creemos a esta justicia, que hace años que recibe denuncias y nunca hizo nada. Por eso hay muchas posibilidades de que truchen todo. Por eso queremos una comisión investigadora independiente, integrada por los trabajadores que realmente sabemos lo que pasó. En la asamblea, fuimos muchos los compañeros que acompañamos estas propuestas. Y desde la Lista Violeta, aportamos que la asamblea sea el principio de un plan de acción, que sigue con la marcha del viernes 2 y que no puede quedar allí sin que pase nada.
Propusimos la convocatoria a reuniones por especialidad para preparar un quite de colaboración, plantarnos y que se respete a rajatabla el Convenio, así defender el trabajo y la seguridad. Esto en el camino de ir preparando un paro hasta que se vaya TBA y se reestaticen el Sarmiento y todos los ferrocarriles del país.

Ferroviarios

Brutal represión contra ferroviarios.

Por Isabel Morillas.

En noviembre los trabajadores del ferrocarril Belgrano Norte pararon, por una mala liquidación por parte de la empresa que, a pesar de meses de reclamos incluso de la Unión Ferroviaria, no se hacía efectivo. A las 0 hs del viernes 4 esperaban el momento de comenzar la medida. No pensaban cortar las vías sino bloquear la entrada y salida de los talleres. En el andén de la estación, con bombos y redoblantes, aguardaban el momento de marchar hacia el taller. Compañeros del MST acompañábamos a los ferroviarios.

Sin embargo, Cristina F. de Kirchner, fiel a su “modelo de capitalismo verdadero” pretende acallar los conflictos obreros con represión “directa” porque ya probó que “tercerizar” en este tema puede ser peligroso y las bandas paramilitares o parapoliciales pueden producirle un Mariano Ferreira. Es así que desde antes de las 24 hs del jueves 3, en las calles aledañas a la estación Boulogne estaba la Federal con carros hidrantes y a cuatro cuadras de allí, en una plaza, la Gendarmería.

La Federal entro a las vías cerrando la posibilidad de que los trabajadores marchen hacia los talleres donde se guardan los trenes. Por eso, en una asamblea de los que estaban allí, se decide bajar a las vías.

A las 4,20 hs de la mañana de ese viernes, la policía, sin mediar palabra, en una emboscada, dispara balas de goma y golpea brutalmente con palos y gases a los trabajadores que sin forma de defenderse se dispersan por las calles de Boulogne. Luego de hablar con ellos y decirles que quedarse allí era peligroso y que si querían podían venir a nuestro local de a grupos a refugiarse, nos separamos de ellos. Unos minutos después, vemos a uno de los delegados, Trejo (que está con parte de enfermo porque tuvo un ACV hace semanas y ahora fue duramente golpeado) parado en una casa donde al verlo tambalear le ofrecieron ayuda. Fuimos juntos al local y luego unos compañeros lo llevaron al hospital de Boulogne donde quedó para hacerle unos estudios.

Heridos de balas de goma, golpeados, con un compañero enfermo que debió ir al hospital y con tres ferroviarios presos, los trabajadores se reunieron en las calles vacías . Abrimos nuestro local para que quien quiera ir lo hiciera, y los compañeros lo utilizaron para tomar agua, mate, ir al baño. Una buena parte se refugió en la entrada del local de la Unión Ferroviaria de Boulogne, que estaba cerrado.

A las 10 hs. de la mañana llamaron a una conferencia de prensa en Retiro. Allí tenían a los presos. Vilma Ripoll se hizo presente y junto a Trejo que ya estaba en Retiro con compañeros del Belgrano Norte, entraron a verlos. La policía los trasladó de Retiro hacia la calle Madariaga, pero en menos de horas, las gestiones realizadas lograron que los compañeros recuperaran su libertad. Se acercaron también compañeros del Subte, del Garrahan y de otros sectores.

Hay que repudiar esta brutal represión contra los trabajadores. Es momento de que todo el cuerpo de delegados, en forma unida, tome en sus manos el cumplimiento por parte de la empresa de lo que debe, así como la exigencia de que levante la denuncia a fin de que ninguno sea procesado.

 

Ferrocarril Roca: Sigue el reclamo contra la tercerización.

Por Fabián Díaz, ferroviario del Roca integrante de “Ferroviarios por el Cambio”.

El pasado jueves 3 de noviembre tercerizados del Ferrocarril Roca llevaron adelante una nueva medida de fuerza. Esta vez se manifestaron frente a la sede del Ministerio de Economía donde además funciona la Secretaría de Transporte. El reclamo tiene varias cuestiones: por un lado, se denuncia la existencia de despidos y persecuciones en las empresas Millenium, Poliredes, Masa y Tel 3. Todas prestadoras de servicios para la UGOFE que administra la línea Roca. Además se planteó con fuerza que es un delito vergonzoso que trabajadores que desarrollan tareas ferroviarias reciban en promedio el 30 % del ingreso de un convencionado de planta permanente. Por eso, no se cansan de reclamar el pase a planta permanente.

Un sector de ferroviarios de planta logramos el pase con la lucha enorme que encaramos durante cerca de un año contra la UGOFE, Pedraza y el Ministerio de Trabajo. Por eso, habiendo padecido la condición de tercerizados, estamos a muerte bancando la pelea que llevan adelante los compañeros de estas empresas. Es difícil la situación: el gobierno instaló en un sector social que “no hay más tercerizados en el Roca” y encima viene de ganar las elecciones. Sin embargo, que sepa el gobierno que en el Roca hay mar de fondo y estamos dispuestos a volver a responder ante la más mínima provocación. Nosotros, desde nuestra agrupación, estamos por una pelea de fondo: estatizar el sistema ferroviario con control de los trabajadores y usuarios. Que como le dijimos en la cara a los funcionarios del Ministerio, es la única salida viable. Por eso, bancamos a los tercerizados hasta el final.

 

Elecciones en el Tren de la Costa. La oposición existe y va a seguir peleando.

Por Estela Dines, dirigente de la Lista Violeta.

Todo el proceso de elección en nuestro ferrocarril fue completamente irregular. El directivo nunca trajo la convocatoria a elecciones, ni la pegó donde dicen los estatutos y mucho menos la repartió entre los trabajadores. Se aumentaron los delegados de 5 a 10, y si bien siempre es bueno tener más delegados, esta vez era solo para impedir que la lista Violeta, de oposición a la Verde de Pedraza y a su socio local, el directivo Mario Rodríguez, pudiera presentarse a las elecciones.

Pero ninguna de las trabas que nos pusieron lograron el objetivo que la burocracia tenía: que no hubiera lista de oposición. Tampoco sirvió la campaña de apretadas y amenazas a nuestros candidatos. La Verde había vendido que en el Tren de la Costa ya no existía la oposición. Pero se equivocaron, la Violeta estaba viva, sigue viva, y vamos a seguir peleando.

Nuestro ferrocarril está siendo desmantelado y destruido por parte de una patronal a la que no le importa el tren, y mucho menos sus trabajadores. De 7 formaciones que teníamos, solo una está circulando. La infraestructura y el material rodante están completamente deteriorados, las instalaciones parecen abandonadas. Nos pagan el salario con retraso, en cuotas, y a los que somos opositores nos descuentan injustamente o nos discriminan en las fechas de cobro. Se habla de un traspaso, de que otra empresa vendría, pero nuestra directiva no nos dice nada: juegan a las escondidas con la información, y juegan con nuestra fuente de trabajo y nuestra antigüedad. El día martes se nos anunció que solo el personal se ha traspasado a la empresa Belgrano S.A., pero las instalaciones y la concesión siguen en manos de Santiago Soldatti. El día viernes 4 tuvimos que ir toda la empresa en horario de 15 a 18 hs a cobrar nuestros salarios por primera vez al banco Patagonia, salarios que la mayoría hemos cobrado con faltantes. Se nos habla de un traspaso, sin ningún tipo de resarcimiento por nuestra antigüedad, que supera en muchos casos los 16 años de trabajo, no se nos ha presentado ningún acta donde se nos ponga en conocimiento en que forma se hará el mismo y en que condiciones quedaríamos los trabajadores. Como siempre nuestro directivo negocia a nuestras espaldas y firma acuerdos sin consultar con las bases, pero en este caso hay demasiado en juego, la mitad de nuestra vida en esta empresa, y nuestra continuidad laboral, mientras que el ferrocarril sigue en manos de Soldatti.

Ganaron las elecciones comprando voluntades, apretando, dejando sin votar a muchos compañeros y metiendo miedo de que son “ellos o el caos”. Pero el 21% de los trabajadores que nos apoyó y los que no nos votaron pero vinieron a saludarnos y rechazan las calumnias y agravios contra nosotros, saben que no va ser con arreglos con Soldatti como vamos a salvar el Tren de la Costa. No queremos una nueva patronal fantasma. Exigimos mantener la totalidad de los puestos de trabajo y respetar la antigüedad de todos los compañeros. Que el tren vuelva a funcionar normalmente. Que la provincia de Bs As provincialice la empresa, y a través de los municipios que recorre el Tren, se hagan las obras necesarias, se acondicione la traza y el material rodante, y se mantengan los puestos de trabajo, los salarios y la antigüedad. Para esta lucha, los trabajadores sí van a contar con la lista Violeta.

Ferroviarios.

Brutal represión contra ferroviarios.

Por Isabel Morillas.

En noviembre los trabajadores del ferrocarril Belgrano Norte pararon, por una mala liquidación por parte de la empresa que, a pesar de meses de reclamos incluso de la Unión Ferroviaria, no se hacía efectivo. A las 0 hs del viernes 4 esperaban el momento de comenzar la medida. No pensaban cortar las vías sino bloquear la entrada y salida de los talleres. En el andén de la estación, con bombos y redoblantes, aguardaban el momento de marchar hacia el taller. Compañeros del MST acompañábamos a los ferroviarios.

Sin embargo, Cristina F. de Kirchner, fiel a su “modelo de capitalismo verdadero” pretende acallar los conflictos obreros con represión “directa” porque ya probó que “tercerizar” en este tema puede ser peligroso y las bandas paramilitares o parapoliciales pueden producirle un Mariano Ferreira. Es así que desde antes de las 24 hs del jueves 3, en las calles aledañas a la estación Boulogne estaba la Federal con carros hidrantes y a cuatro cuadras de allí, en una plaza, la Gendarmería.

La Federal entro a las vías cerrando la posibilidad de que los trabajadores marchen hacia los talleres donde se guardan los trenes. Por eso, en una asamblea de los que estaban allí, se decide bajar a las vías.

A las 4,20 hs de la mañana de ese viernes, la policía, sin mediar palabra, en una emboscada, dispara balas de goma y golpea brutalmente con palos y gases a los trabajadores que sin forma de defenderse se dispersan por las calles de Boulogne. Luego de hablar con ellos y decirles que quedarse allí era peligroso y que si querían podían venir a nuestro local de a grupos a refugiarse, nos separamos de ellos. Unos minutos después, vemos a uno de los delegados, Trejo (que está con parte de enfermo porque tuvo un ACV hace semanas y ahora fue duramente golpeado) parado en una casa donde al verlo tambalear le ofrecieron ayuda. Fuimos juntos al local y luego unos compañeros lo llevaron al hospital de Boulogne donde quedó para hacerle unos estudios.

Heridos de balas de goma, golpeados, con un compañero enfermo que debió ir al hospital y con tres ferroviarios presos, los trabajadores se reunieron en las calles vacías . Abrimos nuestro local para que quien quiera ir lo hiciera, y los compañeros lo utilizaron para tomar agua, mate, ir al baño. Una buena parte se refugió en la entrada del local de la Unión Ferroviaria de Boulogne, que estaba cerrado.

A las 10 hs. de la mañana llamaron a una conferencia de prensa en Retiro. Allí tenían a los presos. Vilma Ripoll se hizo presente y junto a Trejo que ya estaba en Retiro con compañeros del Belgrano Norte, entraron a verlos. La policía los trasladó de Retiro hacia la calle Madariaga, pero en menos de horas, las gestiones realizadas lograron que los compañeros recuperaran su libertad. Se acercaron también compañeros del Subte, del Garrahan y de otros sectores.

Hay que repudiar esta brutal represión contra los trabajadores. Es momento de que todo el cuerpo de delegados, en forma unida, tome en sus manos el cumplimiento por parte de la empresa de lo que debe, así como la exigencia de que levante la denuncia a fin de que ninguno sea procesado.

 

Ferrocarril Roca: Sigue el reclamo contra la tercerización.

Por Fabián Díaz, ferroviario del Roca integrante de “Ferroviarios por el Cambio”.

El pasado jueves 3 de noviembre tercerizados del Ferrocarril Roca llevaron adelante una nueva medida de fuerza. Esta vez se manifestaron frente a la sede del Ministerio de Economía donde además funciona la Secretaría de Transporte. El reclamo tiene varias cuestiones: por un lado, se denuncia la existencia de despidos y persecuciones en las empresas Millenium, Poliredes, Masa y Tel 3. Todas prestadoras de servicios para la UGOFE que administra la línea Roca. Además se planteó con fuerza que es un delito vergonzoso que trabajadores que desarrollan tareas ferroviarias reciban en promedio el 30 % del ingreso de un convencionado de planta permanente. Por eso, no se cansan de reclamar el pase a planta permanente.

Un sector de ferroviarios de planta logramos el pase con la lucha enorme que encaramos durante cerca de un año contra la UGOFE, Pedraza y el Ministerio de Trabajo. Por eso, habiendo padecido la condición de tercerizados, estamos a muerte bancando la pelea que llevan adelante los compañeros de estas empresas. Es difícil la situación: el gobierno instaló en un sector social que “no hay más tercerizados en el Roca” y encima viene de ganar las elecciones. Sin embargo, que sepa el gobierno que en el Roca hay mar de fondo y estamos dispuestos a volver a responder ante la más mínima provocación. Nosotros, desde nuestra agrupación, estamos por una pelea de fondo: estatizar el sistema ferroviario con control de los trabajadores y usuarios. Que como le dijimos en la cara a los funcionarios del Ministerio, es la única salida viable. Por eso, bancamos a los tercerizados hasta el final.

 

Elecciones en el Tren de la Costa. La oposición existe y va a seguir peleando.

Por Estela Dines, dirigente de la Lista Violeta.

Todo el proceso de elección en nuestro ferrocarril fue completamente irregular. El directivo nunca trajo la convocatoria a elecciones, ni la pegó donde dicen los estatutos y mucho menos la repartió entre los trabajadores. Se aumentaron los delegados de 5 a 10, y si bien siempre es bueno tener más delegados, esta vez era solo para impedir que la lista Violeta, de oposición a la Verde de Pedraza y a su socio local, el directivo Mario Rodríguez, pudiera presentarse a las elecciones.

Pero ninguna de las trabas que nos pusieron lograron el objetivo que la burocracia tenía: que no hubiera lista de oposición. Tampoco sirvió la campaña de apretadas y amenazas a nuestros candidatos. La Verde había vendido que en el Tren de la Costa ya no existía la oposición. Pero se equivocaron, la Violeta estaba viva, sigue viva, y vamos a seguir peleando.

Nuestro ferrocarril está siendo desmantelado y destruido por parte de una patronal a la que no le importa el tren, y mucho menos sus trabajadores. De 7 formaciones que teníamos, solo una está circulando. La infraestructura y el material rodante están completamente deteriorados, las instalaciones parecen abandonadas. Nos pagan el salario con retraso, en cuotas, y a los que somos opositores nos descuentan injustamente o nos discriminan en las fechas de cobro. Se habla de un traspaso, de que otra empresa vendría, pero nuestra directiva no nos dice nada: juegan a las escondidas con la información, y juegan con nuestra fuente de trabajo y nuestra antigüedad. El día martes se nos anunció que solo el personal se ha traspasado a la empresa Belgrano S.A., pero las instalaciones y la concesión siguen en manos de Santiago Soldatti. El día viernes 4 tuvimos que ir toda la empresa en horario de 15 a 18 hs a cobrar nuestros salarios por primera vez al banco Patagonia, salarios que la mayoría hemos cobrado con faltantes. Se nos habla de un traspaso, sin ningún tipo de resarcimiento por nuestra antigüedad, que supera en muchos casos los 16 años de trabajo, no se nos ha presentado ningún acta donde se nos ponga en conocimiento en que forma se hará el mismo y en que condiciones quedaríamos los trabajadores. Como siempre nuestro directivo negocia a nuestras espaldas y firma acuerdos sin consultar con las bases, pero en este caso hay demasiado en juego, la mitad de nuestra vida en esta empresa, y nuestra continuidad laboral, mientras que el ferrocarril sigue en manos de Soldatti.

Ganaron las elecciones comprando voluntades, apretando, dejando sin votar a muchos compañeros y metiendo miedo de que son “ellos o el caos”. Pero el 21% de los trabajadores que nos apoyó y los que no nos votaron pero vinieron a saludarnos y rechazan las calumnias y agravios contra nosotros, saben que no va ser con arreglos con Soldatti como vamos a salvar el Tren de la Costa. No queremos una nueva patronal fantasma. Exigimos mantener la totalidad de los puestos de trabajo y respetar la antigüedad de todos los compañeros. Que el tren vuelva a funcionar normalmente. Que la provincia de Bs As provincialice la empresa, y a través de los municipios que recorre el Tren, se hagan las obras necesarias, se acondicione la traza y el material rodante, y se mantengan los puestos de trabajo, los salarios y la antigüedad. Para esta lucha, los trabajadores sí van a contar con la lista Violeta.

El traspaso del subte y el transporte público.

Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Para los millones que usamos el subte a diario, viajar como ganado se volvió parte de nuestras vidas. Rechazamos cualquier suba y además exigimos mayor frecuencia para poder viajar dignamente. Eso se puede lograr sólo si el subte deja de ser un negocio privado para pasar a ser realmente un servicio público.

Con los K ó Macri, servicios privatizados.

Por más que discutan, Cristina Kirchner y  Mauricio Macri coinciden en lo central: la continuidad del modelo de transporte privatizado que inició Fernando De la Rúa en el subte y profundizó Carlos Menem en los ferrocarriles. De hecho, ambos serán responsables de las subas que se vienen en el boleto.

Pese a su discurso nac&pop, Cristina mantiene desde hace años el modelo de los ’90, con sus consiguientes negociados para las empresas. Macri, aunque junto a los K le abrió la puerta a que la Ciudad también pueda subsidiar a los privados (ver recuadro), prefiere que los pague el gobierno nacional o directamente los usuarios. Con una u otro, Metrovías seguirá ganando millones hasta el fin del contrato, en el 2017, y los pasajeros pagaremos los costos, quizás mediante un boletazo “gradual”.

Nuestra propuesta.

Como bien denunció el compañero Néstor Segovia, secretario general adjunto del Sindicato del Subte, “el pasajero viaja como ganado por falta de formaciones y otras deficiencias del servicio.»

Ante esta situación, es preciso debatir otra salida que asegure un mejor sistema de transporte. En efecto, el manejo del subte y su control deben pasar a manos de la Ciudad. A partir de ese paso, hace falta debatir qué modelo de transporte necesitamos. En nuestra opinión, ante los incumplimientos de Metrovías hay que rescindir el contrato y terminar con la concesión privada. El subte debe volver a ser público y estatal, controlado por sus trabajadores, técnicos, profesionales y usuarios.

Toda la comunidad que los utiliza a diario tiene que ser parte de construir un proyecto que garantice un servicio público eficiente, seguro y económico. A la vez, se deben respetar todos los derechos laborales y sindicales de sus trabajadores, que hoy se organizan en la AGTSYP. Y esos cambios deben ser parte de un sistema metropolitano integrado de transporte público -subtes, colectivos, trenes, Metrobús- que ponga como prioridad de la gestión las necesidades de la población.

Antecedentes.

  • 8/11/2001. En una sesión controvertida, la Alianza, el PJ y la derecha aprobaron de apuro la Ley 670 sobre la traza de ampliación del subte. Como lo habían pactado en una reunión secreta de la que excluyeron a la izquierda y la ley sostenía la privatización, nuestra entonces diputada Vilma Ripoll cuestiono todo y se retiró. El otro diputado de Izquierda Unida sólo se quedó para votar en contra. La ley establecía una “comisión de seguimiento” de las obras, con dos miembros por el Poder Ejecutivo a través de SBASE y siete legisladores.

  • 21/4/2005. El macrismo, los K y otros bloques aprobaron la Ley 1.676 por la que se autorizó la transferencia de 160 mil pesos a la “comisión de seguimiento”, que además debía elevar a la Legislatura informes bimestrales sobre al avance de las obras.

  • 15/5/2008. El PRO, los K y otros bloques aprobaron la Ley 2.710, que modificó la 670 e incluyó una novedad significativa: que la Ciudad pueda otorgarle subsidios a Metrovías o a otro concesionario. Nuestra entonces diputada Patricia Walsh criticó el sistema privado, denunció que la “comisión” nunca funcionó y votó en contra. A propuesta suya, se dispuso que la “comisión” debía reunirse cada tres meses con representantes de los trabajadores del subte.

  • 21/10/2010. El PRO, los K y otros bloques aprobaron la Ley 3.605, que elevó de siete a nueve los diputados miembros de la “comisión de seguimiento” de las obras de ampliación del subte. Nuestro diputado Marcelo Parrilli se abstuvo.

 

 

 

Huelga de subtes afecta a un millón de usuarios y provoca caos en Buenos Aires

Periodismo.com


La huelga de empleados tercerizados de subte que reclaman ser incorporados a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) afectó a 900.000 usuarios y provocó un caos en la Ciudad.

Los trabajadores de seguridad comenzaron un paro de actividades, al que se sumaron sus compañeros en señal de solidaridad. Los empleados cortaron las vías en la estación 9 de julio y mantuvieron paralizadas durante todo el día las cinco líneas de subte y el premetro.

"Lo único que pedimos es que se acabe la precarización laboral. Hay 300 trabajadores en este momento que están sin convenio colectivo de trabajo", dijo Roberto Pianelli, delegado de subterráneos.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aseguró que el conflicto es sindical y debe resolverlo la CGT. La central prefirió no salir a hablar del tema y mantener el silencio.

Mientras tanto, miles de personas tuvieron que volver al trabajo en colectivos o salieron de sus casas en autos, por lo que Buenos Aires se transformó en un caos intransitable.

Ni un cacho de solidaridad con los ferroviarios

    El enfrentamiento entre laburantes es lo peor. Nadie piensa en el otro.
Los ferroviarios que hoy intentaban cortar las vias del tren están protestando contra una empresa de mierda que se está llevando la plata de todos los usuarios sin siquiera prestarle un servicio como la gente, y no faltan los "exaltados" individualistas que se las agarran con los laburantes que sólo piden mejores condiciones.
   Detengamonos un momento a pensar porqué la gente hace lo hace y no nos comamos los discursos de mierda que nos dan los medios.
   Los ferroviarios no cortan las vias por joder, los trabajadores del Hospital Garraham no estuvieron de paro porque no querían laburar, los piqueteros no cortan calles porque se les pega la regalada gana, lo hacen porque son laburantes como vos y yo y tienen los suficietes huevos para salir a reclamar por mejoras.
   Los piqueteros y los huelguistas van a desaparecer cuando, simplemente,  haya trabajo digno en este país y no cercando la plaza de Mayo o reprimiéndolos. La única manera de que " se vayan terminando con estas cosas", parafraseando a  Aníbal Fernández, es crando trabajo digno.
  Por favor, alguién me puede explicar como se puede creerle a un tipo como Aníbal Fernández que dice que siguió todo el conflicto desde " dos televisores" en su despacho.   Dejémonos de pelotudeces por favor!!!
  
 

Por debajo de la ciudad

Nota y fotos publicadas en la revis Viva de Clarín 16/10/05    

INVESTIGACION VIVA
Las aguas bajan turbias

Entubado décadas atrás, el Arroyo Maldonado es un arroyo invisible que pasa por nueve barrios porteños y cada tanto se desborda. De 21,3 kilómetros de largo, viaja por debajo de la avenida Juan B. Justo y va a desaguar al Río de la Plata. Aquí, un recorrido por sus entrañas.

Por Diego Heller dheller@clarin.com | El cielo es de hormigón, o la pesadilla de un claustrofóbico. La oscuridad manda. Agua arriba o abajo, mil tonos de pardo. Humedad, y ese plaf plaf es el quejido de las botas multiplicado por diez, milagro del eco. Un aroma nuevo, inclasificable. ¿A sudor rancio o a basura mojada? El tiempo suspendido, una única inquietud –no ver lo que se va a pisar –y al cabo algo parecido a la paz. El sonido del agua anestesia los sentidos, y el extraño se adapta a este mundo en el que poco sirve la vista. Uno se relaja, a menos que se venga la sudestada.

Las entrañas del invisible arroyo Maldonado no son el infierno (salvo que diluvie), pero no es posible recorrerlas sin la guía de un buen baqueano. Adrián Quaini –ingeniero hidráulico, flamante padre primerizo– es nuestro Virgilio. Será su sexta vez bajo tierra. “Se puede entrar por una boca de Liniers, pero es mucho más peligrosa. Desde acá pueden andar lo que quieran”, avisa una vez finiquitadas las presentaciones de rigor. Su “acá” es la esquina de Santa Fe y Bullrich: un montacarga averiado es la puerta de entrada al túnel. Allá vamos, a la oscuridad. Un tanto ridículos, con capote amarillo (a tono con el casco del mismo color) y botas hasta la entrepierna.

La escalera de mano es precaria, pero temblequeante y todo cumple con su función. Once escalones, un resbalón y uno ya se ve en las profundidades de la ciudad, chapoteando sobre el tajo invisible que supo partirla en dos. El agua acaricia las rodillas. Flotan objetos varios: cáscaras de naranja, un envase de alfajor, un palito de helado… Nada del otro mundo, si se compara con las fantasías que se traen del otro lado del asfalto. No se ven ratas amenazantes, y brillan por su ausencia las cucarachas de porte kafkiano. Campea la decepción. Un par de centenares de metros y el paisaje que alumbra el haz de luz de la linterna es de lo más monótono. Sólo se ve un riacho de agua turbia, y una, dos, tres, mil columnas de cemento…

Cascadas subterráneas

Cuesta creer que estas aguas hoy calmas cada tanto se salgan de su cauce, embravecidas. Cuesta creer que este arroyo le deba el nombre a una española que llegó a lo que hoy es Buenos Aires en 1536, con Pedro de Mendoza. La Maldonado, cuenta la leyenda, no quiso morir de hambre sitiada por los indios, y burló el cerco preventivo que habían impuesto los conquistadores en torno a la aldea. Caminó kilómetros hasta llegar a una cueva junto a un arroyo; allí, cansada y hambrienta se desmayó. Una puma compartió con ella un trozo de carne, y la mujer ayudó a la fiera a sortear un parto difícil. Desde entonces, la Maldonado y el felino fueron inseparables.

El arroyo de la leyenda hace rato que no es el hábitat de animales salvajes. Hoy, el Maldonado es un riacho domado que cada tanto muestra sus fauces pero luce cansado. Un curso de agua que atraviesa la ciudad llevando encima su olor a viejo (nunca a podrido). Aquí abajo el agua corre hacia el Río de la Plata, y el arroyo tiene medio metro de profundidad a lo sumo. El túnel luce limpio, o casi. Lo afean apenas las bolsas de basura, enredadas entre las mil y un columnas. Un ruido viene de lejos, desde más allá de un recodo del recorrido. Es un desagüe pluvial; una cascada de dos metros de diámetro que trae el agua de lluvia de las calles aledañas a la avenida Juan B. Justo, techo del arroyo. El sonido engaña; si uno cierra los ojos, puede imaginarse con Brooke Shields en aquella laguna azul o en un manantial cordillerano.

Pero no. El fotógrafo grita y hace trizas la ilusión. Quiere un dúo de linternas iluminando el desagüe, y guay de no hacerle caso. Las voces rebotan en las paredes mientras él da órdenes y contraórdenes: sólo un poeta de la luz puede mostrar algo entre tanta oscuridad.

Seguimos cuesta arriba, hacia el lejano oeste, contra la corriente. A las columnas las reemplazan unos paredones interminables. “En el 98 se empezaron a sacar las columnas –dice el ingeniero Quaini–, y hoy el arroyo está entabicado desde Alvarez Thomas hasta Libertador. El agua corre mejor porque se eliminaron los grandes remolinos de aire que se formaban alrededor de las columnas.” Ahora pasamos por debajo de lo que eran las Bodegas Giol. Aquí arriba, si hubiese prosperado el proyecto presentado por una asociación vecinal, hoy habría un lago en el que desagotaría el arroyo en días de inundación. “El lago –explica Quaini– sólo beneficiaría a los vecinos de Palermo Viejo, que están en la cuenca baja del Maldonado. El proyecto no era malo ni bueno, pero dejaba afuera a los vecinos de otros barrios que también sufren con cada crecida del arroyo.”

La leyenda del indomable

Es que el tema de las inundaciones no es nuevo. Allá por 1865, si no era tiempo de sequía, el Maldonado sólo se podía cruzar arriesgando la vida en puentes endebles. Los más sólidos –el de la avenida Santa Fe o el del Camino de Moreno, actual avenida Warnes– apenas si resistían una lluvia torrencial.

A fines del siglo XIX, el Maldonado era el límite natural entre la Capital y la provincia de Buenos Aires. Su curso era interrumpido por una decena de puentes a la romana –con arcos–: el más importante era el de la actual avenida Santa Fe. En Tradiciones y recuerdos de Buenos Aires, Manuel Bilbao escribía: “Al cruzarlo, el viajero nocturno se encontraba con el rondín de la policía de la provincia, compuesto de un cabo y dos soldados, armados con sus largos sables al cinto, las carabinas cruzadas a la espalda, el quepís colorado con la P de la Policía en su frentera, el poncho oscuro por fuera y colorado forro, montados en sus caballos respectivos, para ejercer la vigilancia de la zona, siendo de notar que muy pocas veces tenían que intervenir, porque además de ser poca la población, era nulo el alumbrado, peor el camino y la gente pacífica”.

Por ese entonces, los osados que se aventuraban más allá solían tomar el Camino de las Cañitas –hoy Luis M. Campos– antes de dar con el último vestigio de civilización: la pulpería de Ambrosio, parador de carreteros y jinetes sedientos. En 1888, cuando por ley se amplió la Capital, el Maldonado dejó de ser el límite entre la ciudad y la provincia y los solares de su orilla norte se fueron valorizando.

Mientras, dejaba de ser un arroyo límpido para convertirse en el maloliente hábitat de ratas gigantes. Ya no era un límite en los mapas, pero sí una frontera entre la parte decente de la ciudad y sus arrabales más pecaminosos. El arroyo supuraba hedores a cielo abierto, y el futuro barrio de Villa Crespo era pródigo en boliches de mala nota, esquinas peligrosas, cuchilleros y conventillos sólo aptos para el lumpenaje.

En la década del veinte, las inundaciones del Maldonado ocasionaban enormes pérdidas y se estudiaban soluciones. Remigio Yriondo, concejal y vecino perjudicado, propuso canalizar el arroyo y unirlo con el Riachuelo. Otros pensaron en dragarlo y hacer del arroyo un río Sena sureño. Pero pudo más el deseo de domar las aguas, y así fue como el arroyo terminó entubado en cemento, invisible bajo el asfalto de la sinuosa avenida Juan B. Justo.

Las obras comenzaron poco antes antes de 1930 y el primer sector, de Córdoba a la costa, quedó concretado en tiempo récord. Siete años más tarde, no quedaba ni rastro del viejo arroyo. Jorge Luis Borges ya había avisado, en Evaristo Carriego, lo que implicaba el entubamiento: “Ese casi infinito flanco de soledad será reemplazado por una calle tilinga, de tejas anglisantes”, escribía.

Viaje al fin de la noche

Tenía razón el escritor, aunque no se internó jamás en este túnel. El lado de arriba del asfalto está hecho a imagen y semejanza de las desangeladas catacumbas del arroyo. El Maldonado es gris y resbaladizo, como puede descubrirse al tropezar con el canal central (que corre medio metro más profundo). Hay poco para declarar, salvo las primeras cucarachas del día: hay un nido en el techo, y huyen de la luz de la linterna.

Arriba, cada cincuenta metros, el círculo de luz de una boca de registro. Abajo, el piso con su capa de musgo y un tótem de cemento que bien podría pasar por una escultura no figurativa. “Es que algún camión mezclador lo virtió clandestinamente por un hueco de ventilación y se secó así”, explica Rubén, operario que lleva veinte años recorriendo el tubo.

Un desagüe pluvial gigante conecta varios sumideros. La cascada de agua que vierte se ve (y huele) limpia. “El arroyo es autolimpiante; lo arrastra todo. No hay problemas graves de suciedad, puede haber alguna conexión cloacal clandestina pero los análisis químicos dicen que es agua limpia. Arrastra la basura de la calle nada más”, dice Quaini, y se pone a describir cómo mejorará la capacidad de drenaje del arroyo cuando se termine una nueva megaobra. “Los dos canales nuevos que vamos a construir estarán quince metros más abajo que el arroyo –señala las profundidades– y nos permitirán duplicar la capacidad de escurrimiento que hoy tiene el Maldonado.”

Una marca en la pared muestra hasta dónde llegó el agua en la última gran lluvia: a centímetros del techo. “Si hay un temporal de los grandes se completan los cuatro metros y medio de altura que a lo sumo tiene el tubo, y si hay sudestada ni hablar”, cuenta el ingeniero.

Mientras él habla, vamos arroyo abajo: un gomón espera en el Río de la Plata, cosa de atisbar la desembocadura del arroyo, que está a metros de la pista de Aeroparque. Hay más bocas de acceso y registro, más oscuridad. Todo es igual, y uno ya se habituó al chapoteo de las botas y el sonido de los desagües: hay paz aquí abajo, aunque se escuchen de fondo los colectivos de arriba.

Llegando a la Avenida del Libertador, la correntada se hace más fuerte y ya no es posible seguir a pie. “Me parece que se viene el viento del río, pero no se preocupen. El efecto fuerte llega desde el río hasta aquí nada más”, dice nuestro guía. El ingeniero habla ahora de las máquinas tuneleras que se traerán para hacer los canales nuevos; dice que son como las que se usaron en el Canal de la Mancha y apabulla con datos técnicos de esos que sólo apasionan a los ingenieros.

Mientras el hombre habla de hormigón y cálculos, empezamos a desandar el camino hacia la salida. La batería de las linternas no da para más, y vamos a tientas: se refuerza la sensación de que este es un mundo para topos, y no para gente.

Salimos, y aunque está nublado, el resplandor de la tarde deslumbra. Rubén, el operario, se asombra de que no hayamos traído nada del túnel. “Raro, porque ahí abajo nosotros encontramos un montón de carteras y documentos. Lleno está… Las descartan los chorros, se ve. Podrían volver otro día, pero no ahora: se viene la sudestada y ahí sí que se pone jodido. Ves que se te viene el agua y no te dan las piernas para rajar.”
¿Adiós a las inundaciones?
En el 2001 quedó claro que basta una tormenta severa para que el arroyo Maldonado colapse y las zonas bajas de Buenos Aires se aneguen. Desde entonces, se barajaron diversas posibilidades para evitar nuevas inundaciones. Roberto Feletti –Secretario de Infraestructura y Planeamiento del Gobierno de la Ciudad– reconoce que “la cuenca del Maldonado es una de las zonas más desprotegidas a nivel de obra hidráulica de envergadura. La inundación del 2001 coincidió con una crisis muy severa y se definió hacer obras de menor costo: grandes tanques de almacenamiento, que eran paliativos”. Según Feletti, el panorama cambió para mejor en los últimos años, y así se empezó a pensar en soluciones más definitivas: “Al ver el resultado que dio el aliviador del arroyo Vega, se optó por el desarrollo de la obra de los canales aliviadores”.

La obra consiste en la construcción de dos túneles de 6,90 metros de diámetro de 10 y 5 kilómetros de largo. Ambos túneles recogerán parte del agua que hoy drena por el Maldonado y facilitarán el escurrimiento. El túnel corto estará habilitado en tres años, y el largo, en cuatro. “No puedo prometer que no habrá más inundaciones, pero sí es seguro que con esta obra se podrá hacer frente a una mayor recurrencia de lluvias fuertes que se dio en los últimos años”, dice Feletti.

El Jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, asegura que “las obras para readecuar la red de desagües pluviales del Maldonado, en las que invertiremos un total de 190 millones de dólares, quintuplicarán el actual nivel de protección. Una vez finalizadas las obras, el millón de habitantes que vive en la cuenca del arroyo tendrán una protección mayor e integral ante los temporales y las tormentas excepcionales”.