Alejandro Bodart (MST en Proyecto Sur) sobre la causa AMIA.

Intervención de Alejandro Bodart, diputado porteño del MST en el Mov. Proyecto Sur contra el Memorándum con Irán por la causa AMIA exigiendo la apertura de los archivos secretos de la SIDE y demás fuerzas de seguridad y la conformación de una Comisión Investigadora Independiente. Para más información ver http://www.mst.org.ar

EL CUENTO DEL BUEN PAPA

Por Martín Caparrós | Página 12.
La Argentina se empapó. Mojada está, húmeda de gusto por su papa. Hace días y días que nadie habla de otra cosa o, si alguno sí, lo relaciona: papa y los diputados, fútbol y papado, papas y dólar blú y más papas, sus tetas operadas y el celibato de los papas. La Argentina reboza de gozo, se extasía ante la prueba de su éxito: seguimos produciendo íconos, caras para la camiseta universal. Habemus papam era una voz extraña, y en una semana se ha convertido en un justo lema de la argentinidad: tenemos papa –nosotros, los argentinos, tenemos papa. La figura más clásica de la tilinguería nacional, el Argentino Que Triunfó en el Exterior, encontró su encarnación definitiva: si, durante muchos años, Ernesto Guevara de la Serna peleaba codo a codo con Diego Armando Maradona, ahora se les unió uno tan poderoso que ni siquiera necesitó morirse para acceder al podio. Cada vez más compatriotas y compatriotos se convencen de que era cierto que Dios –al menos ese dios– es argentino.
Así las cosas, más papistas que el papa, el nuevo ha despertado aquí cataratas de elogios: que es humilde, que es bueno, que es modesto, que es muy inteligente, que se preocupa por los pobres. Sus detractores, sin embargo, no ahorran munición gruesa: algunos llegaron incluso a decir que era argentino y peronista. Y otros, más moderados, kirchneristamente basaron sus críticas en sus acciones durante aquella dictadura -y discutieron detalles. Como si no bastara con saber que, como organización, la iglesia de la que el señor Bergoglio ya era un alto dignatario apoyaba con entusiasmo a los militares asesinos.
Los críticos, de todos modos, no consiguieron unanimidad; algunos dicen que lo que hizo no fue para tanto, otros lo minimizan con un argumento de choque: que él es otro, ya no Jorge Bergoglio sino alguien distinto, el papa Francisco. Suena tan cristiano: el bautismo como renacimiento que deja atrás la vida del neófito; lo raro es que lo dijeron aparentes filósofos tan supuestamente ateos y materialistas como el candidato Forster. Y todos debatieron a qué políticos o políticas locales iba a beneficiar el prelado y su anillo a besar o no besar: me parecen pamplinas.
En el terreno nacional lo que me preocupa –lo escribí hace unos días en un diario– es el shock de cristiandad que vamos a sufrir los argentinos. Temo el efecto que este inesperado, inmerecido favor divino puede tener sobre nuestras vidas. No me refiero al hartazgo que a mediano plazo –en dos o tres días– pueda causar la presencia de Bergoglio hasta en la sopa; hablo del peso que su iglesia siempre intenta ejercer, ahora multiplicado en nuestro país por el coeficiente de cholulismo nacional que nos hizo empezar a mirar tenis cuando Vilas ganó algún grand slam, basket cuando Manu Ginobili, monarquías europeas cuando la holando-argentina se transformó en princesa.
Lo sabemos: la iglesia católica es una estructura de poder basada en fortunas tremebundas, millones de seguidores y la suposición de que para complacer a esos millones hay que escuchar lo que dicen sus jefes. La iglesia católica usa ese poder para su preservación y reproducción –últimamente complicadas– y para tratar de imponer sus reglas en esas cuestiones de la vida que querríamos privada y que ellos quieren sometida a sus ideas.
Así fue como, hace 25 años, se opusieron con todas las armas de la fe a ese engendro demoníaco llamado divorcio, que solo pudo establecerse cuando el gobierno de Alfonsín se atrevió por fin a enfrentar a la iglesia católica -y el mundo siguió andando. También intentaron oponerse a la ley de matrimonio homosexual hace un par de años, pero estaban de capa caída y no pudieron. Ahora, un papa argentino va a pelear con uñas y dientes y tiaras para evitar que un gobierno argentino tome medidas que podrían ser vistas como precedentes por otros gobiernos y sociedades regionales: el nuevo código civil, la fertilización asistida y, sobre todo, la legalización del aborto retrocedieron esta semana cincuenta casilleros. Y eso si no se envalentonan e intentan –como en España– recuperar el terreno ya perdido.
Pero peor va a ser para el mundo. El señor Bergoglio parece un hombre inteligente y parece tener cierto perfil vendible que puede ayudarlo mucho en su trabajo. Lo acentúa: cuando decide ir de cuerpo presente a pagar la cuenta de su hotel no está pagando la cuenta de su hotel –que puede pagar, un suponer, con su tarjeta por teléfono–; está diciendo yo soy uno que paga sus cuentas de hotel, uno normal, uno como ustedes. Uno que hace gestos: uno que entiende la razón demagógica y cree que debe hacer gestos que conformen el modo en que debemos verlo. Uno que, además, sirve para definir el populismo: uno que dice, desde una de las instituciones más reaccionarias, arcaicas y poderosas de la tierra, una de las grandes responsables de las políticas que produjeron miles de millones de humildes y desamparados, que debemos preocuparnos por los humildes y los desamparados.
Peor para el mundo. En estos días, demócratas y progres festejan alborozados la resurrección de un pequeño reino teocrático: la síntesis misma de lo que dicen combatir. La iglesia católica es una monarquía absoluta, con un rey elegido por la asamblea de los nobles feudales que se reparten los territorios del reino para que reine sin discusiones hasta que muera o desespere, con el plus de que todo lo que dice como rey es infalible y que si está en ese trono es porque su dios, a través de un “espíritu santo”, lo puso. La iglesia católica es una organización riquísima que siempre estuvo aliada con los poderes más discrecionales –más parecidos al suyo–, que lleva siglos y siglos justificando matanzas, dictaduras, guerras, retrocesos culturales y técnicos; que torturó y mató a quienes pensaban diferente, que llegó a quemar a quien dijo que la Tierra giraba alrededor del Sol –porque ellos sí sabían la verdad.
Una organización que hace todo lo posible por imponer sus reglas a cuantos más mejor y, así, sigue matando cuando, por ejemplo, presiona para que estados, organismos internacionales y oenegés no distribuyan preservativos en los países más afectados por el sida en África –con lo cual el sida sigue contagiándose y mata a miles y miles de pobres cada año.
Una organización que no permite a sus mujeres trabajos iguales a los de sus hombres, y las obliga a un papel secundario que en cualquier otro ámbito de nuestras sociedades indignaría a todo el mundo.
Una organización de la que se ha hablado, en los últimos años, más que nada por la cantidad de pedófilos que se emboscan en sus filas y, sobre todo, por la voluntad y eficacia de sus autoridades para protegerlos. Y, en esa misma línea delictiva, por su habilidad para emprender maniobras financieras muy dudosas, muy ligadas con diversas mafias.
Una organización que perfeccionó el asistencialismo –el arte de darle a los pobres lo suficiente para que sigan siendo pobres– hasta cumbres excelsas bajo el nombre, mucho más honesto, de caridad cristiana.
Una organización que se basa en un conjunto de supersticiones perfectamente indemostrables, inverosímiles –“prendas de fe”–, solo buenas para convencer a sus fieles de que no deben creer en lo que creen lógico o sensato sino en lo que les cuentan: que deben resignar su entendimiento en beneficio de su obediencia a jefes y doctrinas: lo creo porque no lo entiendo, lo creo porque es absurdo, lo creo porque los que saben me dicen que es así.
Una organización que, por eso, siempre funcionó como un gran campo de entrenamiento para preparar a miles de millones a que crean cosas imposibles, a que hagan cosas que no querrían hacer o no hagan cosas que sí porque sus superiores les dicen que lo hagan: una escuela de sumisión y renuncia al pensamiento propio –que los gobiernos agradecen y utilizan.
Una organización tan totalitaria que ha conseguido instalar la idea de que discutirla es “una falta de respeto”. Es sorprendente: su doctrina dice que los que no creemos lo que ellos creen nos vamos a quemar en el infierno; su práctica siempre –que pudieron– consistió en obligar a todos a vivir según sus convicciones. Y sin embargo lo intolerante y ofensivo sería hablar –hablar– de ellos en los términos que cada cual considere apropiados.
En síntesis: es esta organización, con esa historia y esa identidad, la que ahora, con su sonrisa sencilla de viejito pícaro de barrio, el señor Bergoglio quiere recauchutar para recuperar el poder que está perdiendo. Es una trampa que debería ser berreta; a veces son las que cazan más ratones.
* Pamplinas es un intento –insistentemente fracasado– de mirar el mundo desde la Argentina, o la Argentina desde algún otro mundo. Con esa premisa, el autor pensó llamarlo Cháchara, pero le pareció demasiado pretencioso. Desde las pampas argentinas, pues: Pamplinas.

EL CUENTO DEL BUEN PAPA.

Por Martín Caparrós | Página 12.
La Argentina se empapó. Mojada está, húmeda de gusto por su papa. Hace días y días que nadie habla de otra cosa o, si alguno sí, lo relaciona: papa y los diputados, fútbol y papado, papas y dólar blú y más papas, sus tetas operadas y el celibato de los papas. La Argentina reboza de gozo, se extasía ante la prueba de su éxito: seguimos produciendo íconos, caras para la camiseta universal. Habemus papam era una voz extraña, y en una semana se ha convertido en un justo lema de la argentinidad: tenemos papa –nosotros, los argentinos, tenemos papa. La figura más clásica de la tilinguería nacional, el Argentino Que Triunfó en el Exterior, encontró su encarnación definitiva: si, durante muchos años, Ernesto Guevara de la Serna peleaba codo a codo con Diego Armando Maradona, ahora se les unió uno tan poderoso que ni siquiera necesitó morirse para acceder al podio. Cada vez más compatriotas y compatriotos se convencen de que era cierto que Dios –al menos ese dios– es argentino.
Así las cosas, más papistas que el papa, el nuevo ha despertado aquí cataratas de elogios: que es humilde, que es bueno, que es modesto, que es muy inteligente, que se preocupa por los pobres. Sus detractores, sin embargo, no ahorran munición gruesa: algunos llegaron incluso a decir que era argentino y peronista. Y otros, más moderados, kirchneristamente basaron sus críticas en sus acciones durante aquella dictadura -y discutieron detalles. Como si no bastara con saber que, como organización, la iglesia de la que el señor Bergoglio ya era un alto dignatario apoyaba con entusiasmo a los militares asesinos.
Los críticos, de todos modos, no consiguieron unanimidad; algunos dicen que lo que hizo no fue para tanto, otros lo minimizan con un argumento de choque: que él es otro, ya no Jorge Bergoglio sino alguien distinto, el papa Francisco. Suena tan cristiano: el bautismo como renacimiento que deja atrás la vida del neófito; lo raro es que lo dijeron aparentes filósofos tan supuestamente ateos y materialistas como el candidato Forster. Y todos debatieron a qué políticos o políticas locales iba a beneficiar el prelado y su anillo a besar o no besar: me parecen pamplinas.
En el terreno nacional lo que me preocupa –lo escribí hace unos días en un diario– es el shock de cristiandad que vamos a sufrir los argentinos. Temo el efecto que este inesperado, inmerecido favor divino puede tener sobre nuestras vidas. No me refiero al hartazgo que a mediano plazo –en dos o tres días– pueda causar la presencia de Bergoglio hasta en la sopa; hablo del peso que su iglesia siempre intenta ejercer, ahora multiplicado en nuestro país por el coeficiente de cholulismo nacional que nos hizo empezar a mirar tenis cuando Vilas ganó algún grand slam, basket cuando Manu Ginobili, monarquías europeas cuando la holando-argentina se transformó en princesa.
Lo sabemos: la iglesia católica es una estructura de poder basada en fortunas tremebundas, millones de seguidores y la suposición de que para complacer a esos millones hay que escuchar lo que dicen sus jefes. La iglesia católica usa ese poder para su preservación y reproducción –últimamente complicadas– y para tratar de imponer sus reglas en esas cuestiones de la vida que querríamos privada y que ellos quieren sometida a sus ideas.
Así fue como, hace 25 años, se opusieron con todas las armas de la fe a ese engendro demoníaco llamado divorcio, que solo pudo establecerse cuando el gobierno de Alfonsín se atrevió por fin a enfrentar a la iglesia católica -y el mundo siguió andando. También intentaron oponerse a la ley de matrimonio homosexual hace un par de años, pero estaban de capa caída y no pudieron. Ahora, un papa argentino va a pelear con uñas y dientes y tiaras para evitar que un gobierno argentino tome medidas que podrían ser vistas como precedentes por otros gobiernos y sociedades regionales: el nuevo código civil, la fertilización asistida y, sobre todo, la legalización del aborto retrocedieron esta semana cincuenta casilleros. Y eso si no se envalentonan e intentan –como en España– recuperar el terreno ya perdido.
Pero peor va a ser para el mundo. El señor Bergoglio parece un hombre inteligente y parece tener cierto perfil vendible que puede ayudarlo mucho en su trabajo. Lo acentúa: cuando decide ir de cuerpo presente a pagar la cuenta de su hotel no está pagando la cuenta de su hotel –que puede pagar, un suponer, con su tarjeta por teléfono–; está diciendo yo soy uno que paga sus cuentas de hotel, uno normal, uno como ustedes. Uno que hace gestos: uno que entiende la razón demagógica y cree que debe hacer gestos que conformen el modo en que debemos verlo. Uno que, además, sirve para definir el populismo: uno que dice, desde una de las instituciones más reaccionarias, arcaicas y poderosas de la tierra, una de las grandes responsables de las políticas que produjeron miles de millones de humildes y desamparados, que debemos preocuparnos por los humildes y los desamparados.
Peor para el mundo. En estos días, demócratas y progres festejan alborozados la resurrección de un pequeño reino teocrático: la síntesis misma de lo que dicen combatir. La iglesia católica es una monarquía absoluta, con un rey elegido por la asamblea de los nobles feudales que se reparten los territorios del reino para que reine sin discusiones hasta que muera o desespere, con el plus de que todo lo que dice como rey es infalible y que si está en ese trono es porque su dios, a través de un “espíritu santo”, lo puso. La iglesia católica es una organización riquísima que siempre estuvo aliada con los poderes más discrecionales –más parecidos al suyo–, que lleva siglos y siglos justificando matanzas, dictaduras, guerras, retrocesos culturales y técnicos; que torturó y mató a quienes pensaban diferente, que llegó a quemar a quien dijo que la Tierra giraba alrededor del Sol –porque ellos sí sabían la verdad.
Una organización que hace todo lo posible por imponer sus reglas a cuantos más mejor y, así, sigue matando cuando, por ejemplo, presiona para que estados, organismos internacionales y oenegés no distribuyan preservativos en los países más afectados por el sida en África –con lo cual el sida sigue contagiándose y mata a miles y miles de pobres cada año.
Una organización que no permite a sus mujeres trabajos iguales a los de sus hombres, y las obliga a un papel secundario que en cualquier otro ámbito de nuestras sociedades indignaría a todo el mundo.
Una organización de la que se ha hablado, en los últimos años, más que nada por la cantidad de pedófilos que se emboscan en sus filas y, sobre todo, por la voluntad y eficacia de sus autoridades para protegerlos. Y, en esa misma línea delictiva, por su habilidad para emprender maniobras financieras muy dudosas, muy ligadas con diversas mafias.
Una organización que perfeccionó el asistencialismo –el arte de darle a los pobres lo suficiente para que sigan siendo pobres– hasta cumbres excelsas bajo el nombre, mucho más honesto, de caridad cristiana.
Una organización que se basa en un conjunto de supersticiones perfectamente indemostrables, inverosímiles –“prendas de fe”–, solo buenas para convencer a sus fieles de que no deben creer en lo que creen lógico o sensato sino en lo que les cuentan: que deben resignar su entendimiento en beneficio de su obediencia a jefes y doctrinas: lo creo porque no lo entiendo, lo creo porque es absurdo, lo creo porque los que saben me dicen que es así.
Una organización que, por eso, siempre funcionó como un gran campo de entrenamiento para preparar a miles de millones a que crean cosas imposibles, a que hagan cosas que no querrían hacer o no hagan cosas que sí porque sus superiores les dicen que lo hagan: una escuela de sumisión y renuncia al pensamiento propio –que los gobiernos agradecen y utilizan.
Una organización tan totalitaria que ha conseguido instalar la idea de que discutirla es “una falta de respeto”. Es sorprendente: su doctrina dice que los que no creemos lo que ellos creen nos vamos a quemar en el infierno; su práctica siempre –que pudieron– consistió en obligar a todos a vivir según sus convicciones. Y sin embargo lo intolerante y ofensivo sería hablar –hablar– de ellos en los términos que cada cual considere apropiados.
En síntesis: es esta organización, con esa historia y esa identidad, la que ahora, con su sonrisa sencilla de viejito pícaro de barrio, el señor Bergoglio quiere recauchutar para recuperar el poder que está perdiendo. Es una trampa que debería ser berreta; a veces son las que cazan más ratones.
* Pamplinas es un intento –insistentemente fracasado– de mirar el mundo desde la Argentina, o la Argentina desde algún otro mundo. Con esa premisa, el autor pensó llamarlo Cháchara, pero le pareció demasiado pretencioso. Desde las pampas argentinas, pues: Pamplinas.

Campamento Internacional de la Juventud anti imperialista y anti capitalista en Buenos Aires, Argentina.

Invitación a participar del próximo «Campamento Internacional de la Juventud anti imperialista y anticapitalista», que convocado por Juntos del PSOL de Brasil, la Juventud de Marea Socialista – PSUV de Venezuela, por COEN – La Lucha Continúa de Perú y la Juventud Socialista del MST en el Mov. Proyecto Sur de Argentina. Se realizará en Buenos Aires, Arg. entre el 28 y el 31 de Marzo de 2013. Asistirán al mismo delegaciones de Syriza de Grecia, del Bloque de Izquierda de Portugal y de Izquierda Anticapitalista de España, entre otras organizaciones de distintos países del mundo. Para más información ver http://www.mst.org.ar

#NuevaZelanda

#Nueva Zelanda|Elecciones generales de Nueva Zelanda (2023)

El Parlamento de NuevaZelanda aprueba el matrimonio gay

ENEWSPAPER

#Nueva Zelanda acaba de dar un importante paso más hacia la introducción del matrimonio igualitario, con la aprobación en segunda lectura y de forma holgada del correspondiente proyecto de ley por parte del Parlamento de Wellington. Tras la tercera votación, esperemos que solo una mera formalidad que podría tener lugar el próximo mes, se espera que las primeras bodas entre personas del mismo sexo puedan celebrarse este mismo verano.

“Estoy entusiasmada, tan entusiasmada como los jóvenes”, declaraba Louisa Wall, la diputada abiertamente lesbiana impulsora de la iniciativa legal. “Es un resultado fantástico”. Después de que un comité de legisladores tomara en consideración los correos de miles de ciudadanos, la propuesta de ley de matrimonio igualitario ha sido aprobada con 77 votos a favor frente a 44 en contra, un resultado no muy diferente al de la primera lectura (80 frente a 40 en aquel caso). Estuvieron a favor la inmensa mayoría de los laboristas (excepto tres, al igual que en primera lectura), todos los verdes y 26 de 59 diputados del gobernante Partido Nacional (centro-derecha), además de varios partidos minoritarios, por lo que la ley de matrimonio igualitario nace con el respaldo de miembros de prácticamente todo el espectro político.

En el sistema legislativo neozelandés la segunda votación es la más importante, y se espera que la tercera votación sea superada sin problemas el próximo mes, después de la cual, tras un periodo adicional de 4 meses, los primeros matrimonios entre personas del mismo sexo podrían tener lugar alrededor del mes de agosto.  La propuesta de ley votada este miércoles presenta ligeros cambios respecto a la primera versión, fundamentalmente la adición de disposiciones para garantizar que ningún miembro del clero pueda ser obligado a presidir bodas entre personas del mismo sexo, teniendo en cuenta así la oposición de sectores de la iglesias neozelandesas.

Nueva Zelanda ya disfruta de una ley de uniones civiles para personas del mismo sexo desde 2004, y las encuestas muestran que alrededor de dos tercios de los neozelandeses están a favor de la completa equiparación. Este apoyo es especialmente pronunciado entre los jóvenes, y de hecho las agrupaciones juveniles de todos los partidos con representación en el Parlamento de Nueva Zelanda han mostrado su apoyo al proyecto de ley,como publicábamos esta misma semana. La diputada laborista Lianne Dalziel ha declarado que la aprobación del matrimonio igualitario está encontrando mucha menos oposición que la de las uniones civiles hace casi una década, lo que ella achaca a una simple razón: “las terribles predicciones de entonces no se han cumplido”.

Islas Cook

1974 #Niue se constituyó como Estado Libre Asociado a Nueva Zelanda.

El Parlamento de Nueva Zelanda aprueba el matrimonio gay.

130120094
Nueva Zelanda acaba de dar un importante paso más hacia la introducción del matrimonio igualitario, con la aprobación en segunda lectura y de forma holgada del correspondiente proyecto de ley por parte del Parlamento de Wellington. Tras la tercera votación, esperemos que solo una mera formalidad que podría tener lugar el próximo mes, se espera que las primeras bodas entre personas del mismo sexo puedan celebrarse este mismo verano.
“Estoy entusiasmada, tan entusiasmada como los jóvenes”, declaraba Louisa Wall, la diputada abiertamente lesbiana impulsora de la iniciativa legal. “Es un resultado fantástico”. Después de que un comité de legisladores tomara en consideración los correos de miles de ciudadanos, la propuesta de ley de matrimonio igualitario ha sido aprobada con 77 votos a favor frente a 44 en contra, un resultado no muy diferente al de la primera lectura (80 frente a 40 en aquel caso). Estuvieron a favor la inmensa mayoría de los laboristas (excepto tres, al igual que en primera lectura), todos los verdes y 26 de 59 diputados del gobernante Partido Nacional (centro-derecha), además de varios partidos minoritarios, por lo que la ley de matrimonio igualitario nace con el respaldo de miembros de prácticamente todo el espectro político.
En el sistema legislativo neozelandés la segunda votación es la más importante, y se espera que la tercera votación sea superada sin problemas el próximo mes, después de la cual, tras un periodo adicional de 4 meses, los primeros matrimonios entre personas del mismo sexo podrían tener lugar alrededor del mes de agosto.  La propuesta de ley votada este miércoles presenta ligeros cambios respecto a la primera versión, fundamentalmente la adición de disposiciones para garantizar que ningún miembro del clero pueda ser obligado a presidir bodas entre personas del mismo sexo, teniendo en cuenta así la oposición de sectores de la iglesias neozelandesas.
Nueva Zelanda ya disfruta de una ley de uniones civiles para personas del mismo sexo desde 2004, y las encuestas muestran que alrededor de dos tercios de los neozelandeses están a favor de la completa equiparación. Este apoyo es especialmente pronunciado entre los jóvenes, y de hecho las agrupaciones juveniles de todos los partidos con representación en el Parlamento de Nueva Zelanda han mostrado su apoyo al proyecto de ley,como publicábamos esta misma semana. La diputada laborista Lianne Dalziel ha declarado que la aprobación del matrimonio igualitario está encontrando mucha menos oposición que la de las uniones civiles hace casi una década, lo que ella achaca a una simple razón: “las terribles predicciones de entonces no se han cumplido”.

El nombramiento como Papa de quien sostuvo que el Matrimonio Igualitario era un plan del demonio, es una mala señal para la igualdad.

LOGO FALGBT

Comunicado. La elección del hasta ahora Arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio como nuevo Papa, marca la clara voluntad del Vaticano de radicalizar su posición contraria al reconocimiento de las familias de la diversidad. Durante la campaña por el Matrimonio Igualitario el propio Bergolgio encabezó una cruzada en términos de «guerra de Dios» contra lo que denominó un «plan del demonio».
La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans expresa su pesar por el nombramiento del hasta ahora Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Bergolgio, como nuevo Papa.

Jorge Bergoglio, quien fuera dos veces Presidente de la Conferencia Episcopal argentina, encabezó las campañas contrarias a la ley de Matrimonio Igualitario (año 2010) e Identidad de Género (2011/2012) obstruyendo los avances legislativos que se consiguieron por la lucha y trabajo de la Federación Argentina LGBT y el movimiento de la diversidad sexual.

En el año 2010 entre sus argumentos públicos contrarios a la ley de igualdad Bergolio señaló oportunamente que «el pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia. Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo».

También dijo que, con la aprobación del matrimonio igualitario en Argentina estaría en juego «la identidad, y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones».

En esas mismas declaraciones, Bergoglio expresó: «Recordemos lo que Dios mismo dijo a su pueblo en un momento de mucha angustia: ‘esta guerra no es vuestra sino de Dios’. Que ellos nos socorran, defiendan y acompañen en esta guerra de Dios».

Cabe destacar que el ahora Papa Francisco I es activo militante contra el derecho por el aborto seguro, legal y gratuito, debate que aún espera su tratamiento en el Parlamento argentino a pesar del enorme consenso parlamentario y social que la norma tiene. Y asimismo se investiga aún la actuación de Bergoglio durante la última Dictadura militar, en especial en relación al robo de bebés y desaparición de sacerdotes de la teología de la liberación.

Al respecto Esteban Paulón, presidente de la FALGBT, expreso «Si bien es cierto que no tenememos expectativas de cambio por parte del Vaticano, la elección de quien fuera promotor de una «guerra de Dios» contra el Matrimonio Igualitario, no deja de decepcionarnos. Su posición radicalizada en torno a este tema, la ley de identidad de género y el aborto seguro, legal y gratuito, nos impide ser optministas al respecto.»

Asimismo agregó»Quizá el hecho que Francisco I haya vivido los últimos dos años y medio en un país con Matrimonio Igualitario y haya corroborado que ninguna de las catástrofes que él mismo predijo se cumplieron, pueda hacer cambiar su posición negativa a las leyes de Igualdad. Al menos no podrá argumentar desde el desconocimiento ya que claramente Argentina es un país con más derechos, paz, familias fortalecidas y diversidad tras el Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género».

Finalmente, mencionó «más allá de las convicciones personales, la Iglesia sigue teniendo un peso específico muy fuerte en la opnión pública mundial y en las decisiones de muchos países. Sería positivo que el Vaticano, de la mano de Bergoglio, cambie sus posturas y firme finalmente la condena a la penalización de la homosexualidad».

Rigoberta Menchú Tum, premio Novel de la Paz, exige tierra para las familias desalojadas en el valle del Polochic, Guatemala.

Firma para que el presidente de Guatemala devuelva las tierras a las familias del Polochic: http://www.change.org/polochic

Homenaje a Hugo Chávez de la Central de Trabajadores de la Argentina – CTA y del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores.

Homenaje a Hugo Chávez organizado por la CTA y con la participación del MST y otras organizaciones. Fue realizado frente al monumento a Simón Bolívar del Parque Rivadavia de la Ciudad de Buenos Aires. Mensaje del compañero Alejandro Bodart, Secretario General y diputado porteño del MST en el Mov. Proyecto Sur desde la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Para más información ver http://www.mst.org.ar

ANTE LA MUERTE DE HUGO CHAVEZ, NUESTRAS CONDOLENCIAS Y SALUDOS AL PUEBLO BOLIVARIANO DE VENEZUELA.

Por el Secretariado del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores – Argentina.

Desde el Movimiento Socialista de los Trabajadores de Argentina queremos en primer lugar expresar, en este triste día, nuestras más sinceras condolencias a los familiares de Hugo Chávez y a todo el pueblo bolivariano que hoy vive esta pérdida con inmensa angustia. Desde hace años, millones de venezolanos sienten en lo más profundo a Hugo Chávez como su líder y mayor referente político y lógicamente hoy viven este día con dolor, sentimiento que nosotros compartimos como lo hacen millones en todo el mundo.

Es indudable que la figura de Chávez ha marcado en las últimas dos décadas la vida política de Venezuela y también de nuestro continente. Su figura y peso político fue en aumento durante años y su gobierno fue promotor de cambios sociales muy importantes al interior de una Venezuela que adquirió características independientes, cuando antes de su llegada venía de ser arrasada por décadas de entrega y miserias populares. Con la irrupción del modelo bolivariano se abrieron puertas muy grandes en el país que repercutieron sobre todo el continente debilitando a los viejos regímenes políticos bipartidistas.

El proyecto político nacionalista y bolivariano que Chávez encarnó generó sin duda un cambio político de magnitud que lo enfrentó al imperialismo y a los viejos partidos de la burguesía y la derecha venezolana, y por esa razón, nosotros tuvimos una posición positiva y de apoyo a este proceso, siendo siempre solidarios con el gobierno y el pueblo bolivariano ante cada ataque del imperialismo y de la derecha venezolana que durante años intentó sin éxito derrotarlo. Por eso estuvimos junto a ese heroico pueblo años atrás ante el intento de golpe de estado contra Chávez y ante el paro – sabotaje petrolero: dos hechos significativos de la vida venezolana donde el pueblo derrotó en la calle a quienes querían que el proceso volviera para atrás. Y lo acompañamos en todas las batallas electorales contra los candidatos de los viejos partidos. En ese marco, también hemos expresado nuestras diferencias y opiniones críticas cada vez que lo consideramos necesario, con el objetivo de aportar para que el proceso avance, que es el deber de todo revolucionario.

Nuestro partido y la corriente internacional de la cual somos parte, hemos colaborado durante años en todo lo que pudimos con el proceso bolivariano, difundiendo sus conquistas sociales, enviando dirigentes y militantes del MST a Venezuela para colaborar en el fortalecimiento de sus organizaciones sindicales y políticas, recibiendo a dirigentes bolivarianos en nuestro país, editando materiales teóricos y políticos sobre el tema donde expresábamos nuestras opiniones favorables al desarrollo del proceso revolucionario y nuestras propuestas para profundizarlo, como otra forma de hacer nuestro aporte desde el debate de ideas.

Hoy más que nunca, estamos junto a ese pueblo que se llama así mismo bolivariano y socialista, junto a sus trabajadores, sus campesinos y sus jóvenes. Junto a nuestros compañeros de Marea Socialista que construyen al interior de ese proceso revolucionario una corriente socialista y anticapitalista que lucha por cambios de fondo en Venezuela, enfrentando a los capitalistas, a sus partidos y a la burocracia de estado que es un flagelo del propio proceso. Desde Argentina, le enviamos a todo el pueblo que hoy llora la muerte de Chávez y a nuestros compañeros venezolanos nuestro abrazo solidario, con la firme convicción de que en la nueva y difícil etapa que se abre con la muerte de Chávez, la tarea de construir una Venezuela y un continente que logre su

segunda y definitiva independencia del imperialismo y avance en un rumbo socialista sigue siendo una tarea imprescindible y a la vez posible. Por la cual debemos seguir batallando –optimistas y firmes- con todas nuestras fuerzas, y peleando por lograr medidas económicas y políticas que ayuden a ese objetivo y permitan el más grande protagonismo y decisión democrática del pueblo en el período convulsionado que se viene.