CELN en el País y el Mundo.

ar.noticias.yahoo.com

Sitiada y con restricción de quiénes puede entrar o no. Esa situación vive hace 5 días la localidad catamarqueña de Andalgalá, donde un grupo de aproximadamente 60 trabajadores mineros impiden el paso de ambientalistas y periodistas sobre la ruta provincial 46, en momentos en que la zona vive convul…

Tinogasta: La asociación de Pérez Esquivel interpuso un habeas corpus colectivo luego de los actos de represión.

Lo hizo luego de los actos de represión contra los manifestantes que se oponen a la megaminería en Catamarca.

DETUVIERON A 11 CAMPESINOS ORIGINARIOS, Y LOS LIBERARON TRAS INMEDIATA MOVILIZACIÓN PROVINCIAL.

La policía de Pampa del Indio esta mañana a las 7 hs, detuvo a 11 campesinos originarios de las tierras ocupadas desde hace más de 100 días en esa localidad.

La orden fue dada por el fiscal de Gral. San Martín José Sorabella, quien tiene en sus manos todas las documentaciones y gestiones realizadas en distintos organismos gubernamentales, Cámara de Diputados, Ministerio de Gobierno, Instituto de colonización, etc., instituciones en donde el Gobierno de la provincia se comprometió a fines del año pasado a resolver en reubicación, unas 500 hectáreas en principio.

Las gestiones venían avanzando hasta que llegó la detención que motivó a movilizar a la vera de la ruta a la Federación Nacional Campesina y Corriente Clasista Combativa de J.J. Castelli, Gral. San Martín, están organizando en Villa Río Bermejito, hay asambleas en Makallé, Machagay, y concetración en Fontana y Resistencia, y están cortando la ruta en Pampa del Indio.

Tras la movilización y las conversaciones con el gobierno de la provincia, los campesinos fueron liberados rápidamente y se encuentran junto a sus compañeros en estos momentos el corte de la ruta,  donde continuarán hasta que se resuelva la adjudicación a las familias campesinas.

También, la CCC de capital anunció que movilizarán esta tarde a la Casa del Chaco en repudio a esta persecución y atropello a los Pueblos Originarios.

“Tenemos mucho dolor y bronca porque el gobierno tarda 100 días para entregar 500 hectáreas a los campesinos pobres sin tierras pero rápidamente entrega a los árabes 220 mil hectáreas para explotación de El Impenetrable”. Expresaron los dirigentes originarios.

ESPAÑA: LA MAREA VIOLETA//EL SALVADOR: AMOR ROMÁNTICO DESDE LA PSICOLOGIA//Ecofeminismo//NOVEDADES: La Celebración de las Amantes…

CELN en el Mundo.

Grecia aún debe convencer a ministros de zona euro

ATENAS (Reuters) – El Gobierno griego estaba bajo presión el lunes para convencer a una escéptica zona euro de que respetará los términos del plan de rescate aprobado por el Parlamento, pese a las violentas protestas. Los legisladores griegos aprobaron a última hora del domingo fuertes recortes de salarios, pensiones y empleos, como el precio para que Atenas reciba un rescate de 130.000 millones de euros de manos de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional y pueda evitar así una caótica cesación de pagos. …

 

rebelion.org

Rebelión es un medio de información alternativa para las noticias que no son consideradas importantes por los medios de comunicación tradicionales.

Gente enferma / Foto: AP

Una epidemia mata a 24,000 personas

La mortal enfermedad provoca fallas renales y se extendió por toda Centroamérica. No saben qué es

Pronunciamiento de Plataforma 2012 en contra de la Megaminería.

Plataforma 2012 surge de la necesidad de construir una voz colectiva que pueda debatir  abierta y públicamente los grandes problemas nacionales para contribuir al accionar social transformador, por fuera de los reduccionismos y del encapsulamiento del debate   que promueve polarizaciones descalificadoras.
Plataforma 2012 es un colectivo de intelectuales y trabajadores de la cultura comprometidos en la lucha por un país verdaderamente independiente, una sociedad justa e igualitaria con plena vigencia de la libertad y los derechos  humanos.
Plataforma 2012 se propone como un espacio plural, democrático e independiente de los diferentes grupos de poder, sea éste político, económico o mediático.
Desde su primer pronunciamiento, a comienzos de este año, Plataforma 2012 planteó la necesidad de recuperar el pensamiento crítico más allá del discurso del oficial. La enorme repercusión que produjo aquel primer documento y la  cantidad de adhesiones que nos siguen llegando desde distintos puntos del país, confirman la existencia de aquella necesidad y comprometen a Plataforma a consolidar un espacio que pueda hacer audibles las múltiples voces que desde el campo popular piensan críticamente la realidad.
El relato oficial pretende enmascarar una realidad que eclosiona en diferentes  manifestaciones en el cuerpo social.Plataforma 2012 considera que el desmontaje de ese relato – que por vía de la sacralización épica, la negación, la tergiversación, la desmentida,  los silencios y ocultamientos tiende a imponer una visión monolítica y unívoca de la realidad – puede ser una herramienta que contribuya a resituar el debate de los grandes problemas nacionales. Desde esta perspectiva, los síntomas de malestar social, lejos de ser leídos como producto de algunas anomalías en el interior de un proceso transformador, pueden ser comprendidos como efectos de una  política global de gobierno.
Tres son los ejes en los que Plataforma 2012 se ha centrado desde su primer  pronunciamiento: desigualdad, en un registro abarcador, que no se mide solamente en términos económicos, sino de desigualdad social, educativa, sanitaria, ambiental, de género, así como las implicancias que esto tiene en términos de desigualdades políticas y deterioro institucional; vínculos del gobierno con las grandes corporaciones económicas; y violación  de los derechos humanos hoy.
En este sentido, la problemática de la minería transnacional – que a través de las demandas de la pueblada de Famatina hizo visibles las luchas presentes en todo el país -, ha demostrado su urgencia y dramatismo. Este tipo de minería ilustra de manera cabal los tres puntos enunciados y cómo esta tríada se  inscribe en una política nacional: mayores desigualdades económicas, territoriales, sanitarias, ambientales y sociales; alianza estratégica entre el gobierno nacional y grandes  corporaciones mineras transnacionales; y violación de los derechos humanos a través de la criminalización de la protesta social. Del mismo modo, el problema de la megaminería ha  desenmascarado el relato mistificador del gobierno, que procura deslindar su  responsabilidad en la aplicación de la política megaminera y sus consecuencias, atribuyéndola a decisiones de competencia exclusiva de los gobiernos provinciales, como si la  aplicación de esas políticas no respondiera a una política nacional impulsada  por el  Ejecutivo y como si esos gobiernos no formaran parte de la estructura de alianzas oficialista.
Durante los años `90, bajo el gobierno neoliberal de Carlos Menem, se introdujeron grandes modificaciones en la sociedad y la economía argentinas. Con apoyo del FMI y otros organismos internacionales, se privatizaron los recursos naturales, entre ellos los minerales, y se sentaron las bases de un nuevo marco normativo y jurídico en relación a éstos, que se extiende hasta nuestros días. La aplicación de estas políticas neoliberales acentuaron aun más las asimetrías, condenando a los países dependientes y periféricos a la extracción y provisión de bienes primarios en favor de los países más poderosos del planeta, consumidores de las mismas. En la actualidad, los resultados de la aceptación de este patrón de acumulación son conocidos: tendencia a la reprimarización del aparato productivo interno -hecho confirmado por diferentes informes económicos-; extranjerización de la industria,  de recursos naturales (minerales, petróleo, gas, tierras y agua); concentración económica -en algunas empresas multinacionales, que controlan el mercado global-; especialización productiva -exportación de algunos productos, sin valor agregado-; desigual distribución de los conflictos ecológicos y territoriales, que perjudica a los países periféricos, y, dentro de ellos, a aquellos sectores sociales de mayor vulnerabilidad; en fin, consolidación de verdaderos enclaves neocoloniales, que van configurando espacios productivos estructuralmente dependientes del mercado internacional en términos económicos, comerciales, financieros y tecnológicos.
 En esta línea, lejos de ser “motor de desarrollo”, como argumentan sus defensores, la megaminería trasnacionalrefuerza la dependencia hacia los centros capitalistas de poder global, y profundiza las formas de desigualdad ya existentesa escala local, provincial y nacional: expoliación económica, devastación institucional, destrucción de territorios y depredación de bienes naturales, fragmentación y control social, cooptación científico-tecnológica, ya son hechos incontestables de nuestra realidad del siglo XXI, que no hacen más que remitir y actualizar  la triste historia colonial del continente.

El caso de Bajo la Alumbrera, en la provincia de Catamarca, uno de los yacimientos de cobre más grandes de Sudaméricaes emblemático. Tras 15 años de explotación, el paisaje catamarqueño da cuenta de empobrecimiento; asistencialización generalizada de la población; falta de empleo, de agua, de electricidad; naturalización de la devastación ambiental; institucionalización del clientelismo y la corrupción; degradación de la cultura democrática; profundización de las desigualdades sociales y ambientales.
Recordemos que este tipo de minería se propone extraer los minerales diseminados en la roca portadora, a través  del sistema de explotación minera a cielo abierto (open pit), que utiliza técnicas de procesamiento por lixiviación o flotación, esto es, sustancias químicas altamente contaminantes, que producen impactos negativos en la salud de las poblaciones y cuantiosos daños ambientales, los cuales han sido probados en diferentes países y regiones. Se trata de minería a gran escala, es decir, de mega-emprendimientos, una actividad que consume enormes cantidades de agua y energía y compite por tierra y recursos hídricos con otras actividades económicas (agricultura, ganadería, turismo). Dada su envergadura, estos emprendimientos tienden a desestructurar y reorientar la vida de las poblaciones, desplazando economías regionales preexistentes y “liberando” territorios que, de ahí en más, quedan presos de la lógica económica de las grandes compañías trasnacionales. En ese marco se producen hondas transformaciones de la ciudadanía; asistimos cada vez más a la territorialización de los conflictos y a la violación de derechos ambientales y colectivos, que se hallan amparados por la normativa nacional e internacional, y que incluyen también los derechos de los pueblos originarios (Convención 169 de la OIT). Dichas violaciones repercuten asimismo sobre los llamados derechos de primera generación, como son el de la libre expresión y el derecho de petición, impedidos u obstaculizados de modo recurrente en determinados escenarios provinciales (Catamarca, San Juan, La Rioja, entre otros).
Son las pequeñas y medianas  poblaciones de nuestras provincias, sobre todo en las zonas pre-cordilleranas y cordilleranas, pero también en otras regiones áridas del país, las que hoy sufren la embestida de este modelo neocolonial.  Desde las movilizaciones de Esquel, donde se llevó a cabo el único plebiscito en el país por este tema (2003), pasando por la represión y la pueblada de Andalgalá (2010), hasta la actual gran pueblada de Famatina, las poblaciones vienen rebelándose contra la expansión de este tipo de minería, con claros reclamos que subrayan el derecho a un ambiente sano, el derecho a elegir un modo de desarrollo congruente con el respeto de la vida presente y futura, de las personas y de los ecosistemas; en fin, el derecho a participar de las decisiones colectivas en el marco de una sociedad que se quiere democrática.
Esquel y Gan Gan, Andalgalá, Belén, Santa María y Tinogasta, Chilecito y Famatina, Calingasta y Jachal, Ingeniero Jacobacci y Bariloche, Gregores, Campana Mahuida-Loncopué y Rincón de los Sauces, General Alvear, San Carlos y Uspallata, Capilla del Monte, Casa Grande y Yacanto de Calamuchita, La Carolina y Merlo, Abra Pampa, Cangrejillos y Tilcara, Cafayate, Metán y Tolar Grande,  Jasimampa y Sumampa, Amaicha del Valle y El Paso, valles enteros de diferentes provincias, entre tantos otros nombres, son algo más que puntos supuestamente remotos de nuestra amplia geografía nacional. Son  poblaciones  que, detrás de la bandera “El agua vale más que el oro”, han ido construyendo de modo perseverante y en situación de gran asimetría de fuerzas, una red de resistencias local y regional, que, en varios casos, ha tenido como producto la sanción de leyes provinciales que prohíben este tipo de minería con algunas sustancias químicas (Chubut, Río Negro, Mendoza, La Pampa, Córdoba, San Luis, Tucumán, La Rioja y Tierra del Fuego). Son estas poblaciones las que también estuvieron detrás de la defensa activa de la Ley Nacional de Protección de los Glaciares, que fuera vetada por la actual presidenta en 2008, resancionada en septiembre de 2010, luego de un arduo trabajo transversal de organizaciones sociales y ambientales, diferentes profesionales y representantes del Congreso Nacional, con la oposición activa de gran parte del oficialismo. Son estas poblaciones las que resisten de pie frente a la derogación de las leyes que prohibían este tipo de minería, como sucedió desde 2008 en La Rioja, y recientemente, en diciembre de 2012, en Río Negro.
Por ello creemos que resulta injusto y agraviante imputar “irracionalidad” o “falta de información” a la fuerte oposición que este tipo de minería ha generado en vastas poblaciones de nuestras provincias. La megaminería no es cuestionada por desconocimiento, ni por falta de cultura productiva, sino precisamente porque ésta constituye una síntesis acabada del maldesarrollo. Se trata además de un modelo que pone en jaque a la democracia, pues avanza sin consenso de las poblaciones, generando todo tipo de conflictos sociales, divisiones en la sociedad y una nueva espiral de criminalización de las resistencias. A la causa penal abierta contra los vecinos de Andalgalá y Famatina, se sumaron, primero, la detención de 18 vecinos en el pueblo de Santa María en Catamarca, a quienes se los acusa de entorpecer el tránsito terrestre (art. 194 CP) y de ser parte de una agrupación que tiene por objeto imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor (art. 213 bis); segundo, la represión desatada por la policía provincial contra los vecinos de Belén, que dejó como saldo decenas de detenidos (entre ellos, un niño menor de 13 años); tercero, la brutal represión y desalojo en Tinogasta y asimismo en Amaicha del Valle. Frente a estos hechos no podemos olvidar que ante la resistencia del pueblo de Gualeguaychú en defensa de sus derechos fue la propia Cristina Fernández de Kirchner quien firmó el decreto (828/2010) a través del cual instruyó al Procurador General del Tesoro a denunciar a 10 vecinos de Gualeguaychú acusándolos de los delitos de sedición, atentado contra el orden democrático, más otros 12 delitos que contemplan prisión efectiva.
Resulta claro que la criminalización de la protesta es una política represiva nacional que está siendo profundizada. En este y no en otro marco, el Congreso Nacional aprobó la la nueva Ley Antiterrorista, enviada por el ejecutivo, que modifica la ya sancionada bajo el mandato de Néstor Kirchner en el año 2007.
Tampoco creemos que pueda responsabilizarse exclusivamente a las provincias, las cuales detentan el “dominio originario” de nuestros recursos naturales, luego de la reforma de la constitución de 1994. El marco económico y jurídico que beneficia a la megaminería se sustenta en una batería de leyes nacionales, sancionadas en los años `90, que aseguran una rentabilidad extraordinaria a las empresas, al compás del aumento de los precios internacionales de los minerales. Está legislación se mantiene en la actualidad y es custodiada por los legisladores nacionales oficialistas, junto a los sectores conservadores de ambas Cámaras, quienes no permiten siquiera la discusión de los proyectos que pretenden modificarla. Por su parte, a través del Tratado Binacional sobre Integración y Complementación Minera firmado con Chile -1996- que sancionó una legislación de “facilitación fronteriza”, se consumó la entrega de una parte de la cordillera a las transnacionales mineras, entre ellas a la empresa canadiense Barrick Gold que hoy opera en San Juan, a través de los emprendimientos mineros Veladero y Pascua-Lama. Esta empresa judicializó la ley nacional de protección de los glaciares, y logró, mediante una medida cautelar que dicha norma no se aplique en esa provincia. El tema está hace meses “a estudio” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejando así a los glaciares a merced del negocio minero en San Juan. En el resto del país, la pasividad del gobierno nacional -como autoridad de aplicación- en implementar efectivamente dicha norma, resulta inaceptable.
Así, lejos de ser una “rémora” del viejo orden neoliberal, este ordenamiento jurídico-económico encuentra un apoyo incondicional en las políticas del gobierno nacional, desde 2003 hasta la fecha. En 2004, Néstor Kirchner avaló el Plan Minero Nacional, declarando la actividad de interés estratégico y sumando nuevos beneficios y exenciones a la misma. En el mismo año se firmó con Chile el “Protocolo Adicional Específico” al Tratado para el proyecto minero binacional Pascua Lama, donde –entre otras cosas- ambos países se obligaron a permitir a “los inversionistas de una y otra, el uso de toda clase de recursos naturales necesarios para el desarrollo minero, comprendiéndose en este concepto los recursos hídricos existentes en sus respectivos territorios”. La actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, no sólo ha buscado alentar la inversión minera  -como en su discurso en El Qatar, en 2011-, sino que también ha dado muestras claras del apoyo del aparato del Estado a la megaminería. Uno de los ejemplos más emblemáticos, además del veto a la ley nacional de protección de glaciares, ha sido  su participación en diferentes reuniones con Peter Munk, el CEO de la empresa Barrick Gold, tanto en Toronto como en Buenos Aires, a fin de facilitar un acuerdo tributario con dicha empresa, a cargo del proyecto binacional de Pascua-Lama. La fotografía que muestra a la presidenta en Canadá, junto a P.Munk, custodiada por tres banderas –la de Canadá, la de Argentina y la de la Barrick Gold- es todo un símbolo de la alianza estratégica entre gobierno nacional y megaminería, y sin duda quedará grabada en la memoria de los argentinos.
Las alusiones en el discurso presidencial a los sectores “ambientalistas”, supuestamente despreocupados por la suerte de nuestras islas Malvinas y la reciente exhortación a la “responsabilidad y seriedad sobre los planteos que se realizan”, no hacen más que poner en evidencia el manifiesto desprecio hacia las poblaciones movilizadas y el empeño por desplazar el eje de la discusión, ante el impacto nacionalizador que ha tenido la pueblada de Famatina respecto de la cuestión minera y el creciente apoyo de la sociedad hacia estas protestas. También evidencian  un desprecio por la conservación del patrimonio y el futuro del país. Mientras en Catamarca se teme por la aplicación de la nueva ley antiterrorista sobre 18 asambleístas; mientras continúan las protestas y movilizaciones en diferentes ciudades de Río Negro; mientras el gobernador riojano se apresta a verter ingentes recursos económicos para torcer la voluntad de la población de su provincia;  el gobierno nacional continúa acompañando con hechos la expansión de la megaminería. Desde el nombramiento del empresario minero Jorge Mayoral bajo el gobierno de Duhalde, quien continúa al frente de la Secretaría de Minería de la Nación, hasta el reciente nombramiento de un ex familiar de la presidente – Armando “Bombón” Mercado- como director del YMAD (Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio), nada parece haber horadado la continuidad en las orientaciones gubernamentales en este tema.
Así, no se trata solamente de una discusión exclusivamente económica o ambiental, sino también de una discusión política. La megaminería es uno de los eslabones más contundentes –aunque no el único- que ilustra la continuidad y profundización por parte de este gobierno respecto de las políticas de explotación neocolonial y expropiación de los bienes naturales aplicadas en los ´90. El “relato” oficial, que procura presentarlas como parte de un modelo de crecimiento y generación de empleo, es una pieza clave para la construcción de un consenso social favorable que garantice su aplicación. La retórica épica sobre las bondades de la política megaminera se complementa con el ocultamiento y negación de sus efectos devastadores. Y cuando las poblaciones involucradas, lejos de contribuir al “consenso megaminero” buscado por el gobierno, desenmascaran la falacia cuestionando legítima y abiertamente la megaminería a cielo abierto, movilizándose para rechazarla y concitando – como en el caso de Famatina – solidaridades en todo el país, el gobierno echa mano a un nuevo recurso discursivo: la “desmentida”. Según este recurso, que pretende borrar de la memoria colectiva la imagen y el valor simbólico de aquel encuentro presidencial en Toronto con el CEO de la Barrick Gold, la megaminería a cielo  abierto no formaría parte del proyecto político del gobierno nacional sino que correspondería a decisiones y acuerdos estrictamente provinciales – en  este  caso del gobernador  Beder Herrera.
Todo esto pone en evidencia un deterioro de las instituciones. Por ello, vemos con mucha preocupación que el mismo gobierno que ha destruido el sistema nacional de estadísticas (lo que dificulta toda reflexión colectiva sobre pobreza, desigualdad, desempleo o inflación, y afecta seriamente las negociaciones salariales), que extorsiona a los jueces que lo desafían, que se ha ocupado de desoír o desarmar  la estructura de controles institucionales sobre el poder, que ha reforzado el proceso de concentración del poder en el ejecutivo, hoy amenaza solapadamente con una reforma constitucional promovida por las peores razones de corto plazo.
Con la convicción de que los pueblos tienen el derecho de elegir el modelo de desarrollo que más convenga y beneficie a sus poblaciones, en función de un ideal de igualdad y de equilibrio con la naturaleza y en solidaridad con las movilizaciones vecinales de tantas pequeñas y medianas localidades de nuestro país, que se han levantado activamente contra este modelo neocolonial, en defensa de nuestras cuencas hídricas y de nuestros territorios, Plataforma  2012 plantea la  necesidad  de debatir e  impulsar  las siguientes  propuestas:
1.      Reforma integral del Código de Minería y derogación de la Ley de Inversiones Mineras (24.196) y sus modificatorias,  que promueven y habilitan la destrucción de los bienes comunes y el despojo colonial de nuestras riquezas.
2.      Aplicación efectiva  de la Ley Nacional de Protección de los Glaciares en todo el país.
3.      Recomposición ambiental de las zonas afectadas por los megaemprendimientos mineros que actualmente existen en el país.
4.      Cierre de todas las causas abiertas a los ciudadanos criminalizados por manifestarse contra la megaminería
5.      Urgente derogación de la nueva ley antiterrorista.
6.      Urgente sanción de las leyes provinciales derogadas en La Rioja y en Río Negro,  que prohibían este tipo de megaemprendimientos mineros.
7.      Activación y ampliación de mecanismos participativos y de democracia directa que apunten a la democratización de las decisiones.
8.      Propuesta de Declaración de una moratoria a nuevas concesiones a la exploración y explotación minera metalífera.
9.      Propuesta y debate de una Ley Nacional de Prohibición de la megaminería metalífera con uso de sustancias tóxicas y la uranífera en todo el país.
10.  Propuesta de realización de un gran debate nacional que reflexione y genere políticas públicas que apunten a una salida del extractivismo neocolonial, en pos de  un equilibrado e igualitario desarrollo de los pueblos, respetando su cultura y sus formas de vida; en pos de la gestión pública y participativa de nuestros bienes comunes.
Firmas:
Alabarces Pablo, Antonelli Mirta, Bidonde Héctor, Burucúa José Emilio, Correas Nora, Dowek Diana, Edelman Lucila, Galán Mónica, Galvano Mario, Gargarella Roberto, Genta Adriana, Kordon Diana, Lagos Darío, Lagos Mariana, Lanzillotto Alba, Levinas Gabriel, Lindenboim Javier, Lo Vuolo Rubén, Massuh Gabriela, Nené  Bettanin, Onaindia José Miguel, Ramos Hugo, Sáez Luis, Scandizzo Mónica, Svampa Maristella, Tauber Sanz Nicolas, Tcherkaski Osvaldo, Viale Enrique, Zangaro Patricia
Adhesiones a este pronunciamiento:
Enviar mail a:  plataforma.2012@yahoo.com.ar  – Escribiendo en el asunto: «adhiero a pronunciamiento megaminería»

Declaración Universitaria Nacional de apoyo a la lucha contra la megaminería de Famatina, La Rioja.

 Los abajo firmantes, miembros, referentes y representantes de la comunidad universitaria nacional
y la educación superior argentina, hacemos llegar al pueblo de Famatina y compartimos con la
sociedad toda, algunas consideraciones.. más

CELN en el Mundo.

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Cientos de bomberos se abrieron paso entre efectivos de la policía de Bruselas y ‘lavaron’ con sus mangueras la fachada de la oficina del primer ministro .

Parlamento debate rescate Grecia, choques en Atenas

ATENAS (Reuters) – Los legisladores griegos parecían estar listos el domingo para aprobar un nuevo plan de austeridad y conseguir un rescate de la UE y el FMI que evite la bancarrota, desafiando el descontento público y a los manifestantes que libraron enconadas batallas con la policía frente al Parlamento en Atenas. …

Whitney Houston, que reinó como la monarca de la música pop hasta que su majestuosa voz e imagen real fueron destrozadas por el consumo de drogas, ha muerto. Tenía 48 años.REUTERS/Gary Hershorn/Files

Murió Whitney Houston

La cantante de 48 años de edad ha fallecido sin que se conozcan todavía las causas de su muerte. Más

CELN en el Mundo.

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Microcentro porteño / Foto: La Nación

Los particulares ya no podrán ingresar al Microcentro porteño entre las 11 y las 16. ¿Cuánto costarán las multas?

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La voz de los trabajadores de Naranpol. La voz de quienes quieren ser callados. La voz de una verdad, de una lucha. La voz que reúne tantas voces y un objeti…


BEIRUT (Reuters) – Fuerzas sirias bombardearon Homs el lunes, matando a 50 personas en un ataque sostenido contra varios distritos de la ciudad que se ha convertido en el centro de la oposición armada al presidente Bashar al-Assad, dijo el grupo opositor Consejo Nacional Sirio. …

ea.com.py

Análisis: Lo que perpetró en Paraguay la dictadura stronista, con el apoyo absoluto del Partido Colorado, fue un genocidio y como organización genocida, debe se ser proscrita.

CELN en el País y el Mundo.

Anonymous, el grupo de ataques cibernéticos/ Reuters

Anonymous sigue haciendo de las suyas

El grupo de hackers interceptó conversaciones entre la seguridad británica y la de EE.UU. Revelaciones


Zona euro insiste en reformas a cambio de rescate Grecia

ATENAS (Reuters) – Los ministros de Finanzas de la zona euro dijeron a Grecia que no aprobarían un plan para la reestructuración de su deuda con acreedores privados hasta que garantice que implementará severas reformas, en medio de las duras negociaciones para destrabar un segundo rescate del bloque y el FMI. Los ministros de Finanzas esperaban reunirse el lunes para finalizar el segundo salvataje a Grecia, que debe ser implementado a mediados de marzo para que Atenas evite una caótica cesación de pagos, pero el encuentro fue pospuesto debido a la renuencia griega de compromoterse con …

 

Francia: El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en campaña.

Comunicado.

Traducción de Pablo Vasco para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

La campaña se inicia cuando las crisis del capitalismo han tomado una nueva dimensión. El saqueo de los bancos se acelera bajo el pretexto de la deuda pública. Esa quiebra del sistema capitalista amenaza con hundirnos en la miseria: despidos, topes salariales, recorte de servicios públicos, ataque a nuestras jubilaciones, reducción de los subsidios a la salud… El planeta está amenazado, como lo planteó la catástrofe nuclear de Fukushima. Y las guerras se multiplican en el mundo, con la presencia militar francesa en Libia y Afganistán.

Los gobernantes, incluido Sarkozy, distribuyeron billones para un supuesto salvataje a los bancos y grupos industriales. Subvencionaron a las patronales a pérdida, tras haber disminuido los impuestos a los más ricos y las empresas. Ahora, en nombre de la deuda pública, nos pasan la factura. Es el camino a la austeridad generalizada para hacerle pagar la crisis a los pueblos, tras un fondo de declaraciones y medidas racistas que fortalece a la extrema derecha. Hoy todo está hecho para servir a los mercados y pagar la deuda. Esta política es la de la derecha que gobierna, pero también la de François Hollande y el Partido Socialista, que siguen así el ejemplo de los PS griego y español.

Ya es hora de construir la respuesta del movimiento obrero contra esas políticas de austeridad. Ante un sistema en crisis profunda, no puede haber medias tintas. Hay que hacer escuchar una voz claramente anticapitalista. Para terminar de una vez con Sarkozy y su banda, sin confiar en el PS y sus aliados. Por la igualdad de derechos, una política anti-racista y la regularización de todos los indocumentados. Por la convergencia de las luchas y la construcción de un movimiento unitario.

En esta campaña, queremos hacer resonar la movilización de los indignados del mundo entero y convencer que, contra este sistema en crisis, otro mundo es posible y necesario mediante la lucha.

Que la crisis la paguen los capitalistas Anulación de la deuda.

Los bancos, grupos financieros y agencias de calificación dictan su ley de la ganancia a toda la sociedad. Los Estados se endeudaron para subsidiar a los bancos que desataron la crisis financiera y ahora se nos dice que hay que devolverles, sólo en un año, 142 mil millones de euros como costo de la deuda. Queremos:

·Poner en marcha una auditoría pública, un verdadero tribunal de la deuda, para hacer públicas las cuentas de los bancos a fin de mostrar la ilegitimidad de esa deuda.

·Anular la deuda y embargar a los bancos para centralizarlos en un monopolio que controle el crédito y los recursos financieros.

Prohibir los despidos e imponer otra distribución de la riqueza.

Para hacernos pagar su crisis, Sarkozy y sus amigos de la gran patronal multiplican sus ataques a nuestras condiciones de vida, trabajo, ingresos y derechos sociales. Despidos en el sector privado, reducción de empleos públicos, alza del costo de vida, recortes en las jubilaciones y en el acceso a la seguridad social son moneda corriente. Queremos:

·Prohibir los despidos y reducir el horario de trabajo a 32 horas, con empleo proporcional sin pérdida salarial ni flexibilización.

·Aumento de salarios y jubilaciones de 300 euros netos.

·Ni un solo ingreso menor a 1.600 euros netos e igualdad salarial para las mujeres.

·Derogar la ley de jubilaciones: por una jubilación plena a los 60 años (55 en los empleos insalubres) con un máximo de 37.5 años de servicio.

Desarrollar los servicios públicos.

Los servicios públicos son los primeros en padecer las políticas de austeridad, sobre todo en barrios populares y pueblos, con supresión masiva de puestos y cierre de servicios útiles. En 2012 esto sigue e incluso más de 30.000 empleos públicos serán suprimidos (el 50% en la educación). La salud, la educación o la vivienda son derechos que deben ser totalmente retirados del mercado privado. Queremos:

·Restitución de los empleos públicos suprimidos.

·Defensa del estatuto del empleado estatal.

·Servicios públicos para responder a las necesidades elementales.

·Acceso gratuito a la salud, incluidos los anticonceptivos y el aborto.

Es urgente salvar el planeta.

El sistema capitalista nos pone en peligro. Su productivismo sin límite derrocha los recursos del planeta como si fueran inagotables y crea deshechos nucleares y gases de efecto invernadero. La lógica de los grandes grupos, los mercados, la ganancia y la competencia implica derrochar los recursos sin satisfacer las necesidades humanas. Es urgente encarar una revolución energética y del modo de producción. Queremos:

·Salida del sistema nuclear en 10 años mediante el desarrollo masivo de energías renovables.

·Transición energética basada en una planificación de las necesidades socialmente útiles, decidida democráticamente por la población y respetando los límites ambientales.

·Confiscación de EDF, Areva y demás grandes grupos energéticos.

Es posible financiar nuestras medidas.

Los ricos son cada vez más ricos, mientras la mayoría trabajadora se empobrece. El número de personas que ganan más de 500 mil euros al año aumentó un 70% en tres años. Su tasa de impuestos es muy baja: cerca del 20%. En este tiempo, los ingresos del 90% de los hogares apenas subieron un 9% (menos que la inflación). Plata para financiar nuestro programa hay: hace falta gravar a los que reciben los mayores beneficios fiscales, los ricos y las empresas. Queremos:

·Suprimir toda exención fiscal que no sea socialmente útil. Gravar al mínimo los ingresos del trabajo y aumentar la progresividad del impuesto a las ganancias, elevando al 100% la tasa máxima.

·Impuesto a la fortuna sobre todo el patrimonio y con aumento de tasas.

·Eliminar el IVA a los productos de primera necesidad.

·Anular la deuda pública, lo que en un año liberaría 142 mil millones de euros.

Garantizar la igualdad de derechos.

Jóvenes nacidos de la inmigración, indocumentados, musulmanes, gitano. Para dividir a quienes sufren la crisis, Sarkozy, la derecha y la extrema derecha apuntan a las primeras víctimas de las políticas liberales y represivas. Por el contrario, tenemos que unirnos: cada derecho ganado por unos es un punto de apoyo para los otros. Queremos:

·Derogar todas las leyes y medidas de mano dura y disolver la “brigada anticrimen” y las policías municipales.

·Regularización de todos los indocumentados, libertad de instalación y derecho a voto para los inmigrantes en todas las elecciones.

·Para luchar realmente contra el sexismo y la homofobia. Queremos:

·Una verdadera ley contra la violencia hacia las mujeres, con fondos para prevención y protección.

·Una verdadera igualdad, cualquiera sea el género o la orientación sexual.

Rusia exige cambios.

Por Anatoly Matvienko desde Bielorrusia para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Según varias encuestas de los medios de comunicación rusos, el principal hecho de 2011 es la actividad política del pueblo ruso. Las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre sacudieron a la sociedad por su cinismo político y su violación de normas democráticas. De principio a fin, la campaña preelectoral se desarrolló bajo presión y control del Kremlin gobernante. El partido del poder Rusia Unida extorsionó abiertamente a los votantes, los dirigentes de las empresas estatales y del sector privado. En todo el país hubo casos de violación de la legislación electoral y fraude en los resultados. Pero pese a todos los intentos por ganar la mayoría, Rusia Unida perdió el apoyo de muchos electores, sacando ahora mucho menos de lo que sacó en 2007. Aun así, la oposición no pudo destruir el monopolio del poder de Rusia Unida.

Gracias a los recursos estatales el partido del poder ganó, pero el prestigio del Kremlin sufrió una gran derrota. Lo rechazan tanto los trabajadores y la clase media como los representantes del gran capital alimentado por el propio sistema. El evidente fraude de los resultados conmovió a toda la población de Rusia. Hubo una ola de protestas en todo el país. En Moscú, San Petersburgo, Vladivostok, Novosi-birsk, Chita, Barnaul, Gorno-Altaisk y otras ciudades, miles y miles de personas participaron en las marchas “por elecciones limpias”. El odio al gobierno, envuelto en robos, corrupción y mentiras, unió a toda la gente sin distinción de credo político o situación social. El 10 de diciembre en la plaza Bolotnaya de Moscú se reunieron más de 40 mil personas. Hubo representantes de distintos partidos y movimientos, de izquierda a ultraderecha, más allá de los desacuerdos ideológicos. Los participantes exigían libertad a los presos políticos, anulación de las elecciones fraudulentas, dimisión del jefe de la Comisión Electoral Central Vladimir Chúrov, reconocimiento de los partidos opositores y nuevas elecciones.

El 24 de diciembre, plazo dado por los manifestantes de la plaza Bolotnaya al poder para cumplir las exigencias, la gente volvió a las calles de Moscú, San Petersburgo y otras ciudades. En Moscú se reunieron más de 100 mil personas. Los ciudadanos rusos demostraron al Kremlin que no son esclavos rendidos, sino toda una sociedad preocupada por los intereses del país y responsable por su futuro.

Nueva revolución rusa

Muchos analistas políticos bautizan estos hechos en Rusia como el inicio de la nueva revolución rusa, aludiendo al año ‘90 y la caída de la URSS. En los últimos veinte años el poder ruso, que inició reformas neoliberales, no logró avances en la vida de la sociedad. Al contrario, en estos años fueron destruidas casi todas las industrias de alta tecnología y eliminado el sistema de garantías sociales, educación y asistencia médica gratuita. La privatización total provocó el aumento del desempleo y el empobrecimiento de los trabajadores. La guerra desatada por el Kremlin en el Cáucaso se llevó miles y miles de vidas de ciudadanos rusos. Hundida en las tinieblas del criminal libertinaje burocrático, Rusia dejó de ser una potencia mundial y se convirtió en base de materias primas para otros países capitalistas. En vez de la democracia prometida por el Kremlin, la sociedad rusa recibió un poder corporativo de los ex-miembros de la KGB soviética, que ocuparon casi todos los puestos clave. La ideología comunista-stalinista fue reemplazada por la propaganda de los valores liberales y nada más.

El rasgo característico del pueblo ruso es su paciencia. Pero el Kremlin sabe bien que esa paciencia tiene sus límites y puede acabarse en un momento. No se puede predecir cuándo se puede desencadenar la revolución rusa y esto siempre asustó al poder.

El Kremlin reaccionó rápidamente a esta ráfaga de actividad política de las masas. Ya el 22 de diciembre el presidente ruso Dimitry Medvedev presentó en la Duma (Parlamento) un proyecto de ley que simplifica el proceso de promoción de candidatos a las elecciones. Según la prensa oficial, el proyecto incluye reducir la cantidad de las firmas necesarias para promover candidatos a presidente y no exige firmas para participar en las parlamentarias. Además, Medvedev presentó en la Duma reformas a la ley de partidos políticos.

Esta nueva revolución rusa se desarrolla según un guión clásico. El poder intenta aliviar la tensión prometiendo reformas. A inicios del siglo XX, sobre esos “compromisos” se decía: “demasiado poco y demasiado tarde”… En la teoría de las revoluciones hay un axioma: los compromisos propuestos por el poder moralmente ilegal no calman a la gente y acrecientan sus aspiraciones políticas, así como la violencia del poder aumenta el nivel de la resistencia. Cuando comienza la revolución, el poder ya no puede poner buena cara: sólo le queda actuar mal y muy mal. Mal es plantear compromisos, muy mal es violencia abierta. Ante las presidenciales que se vienen, y tomando en cuenta las protestas masivas que aún siguen, un nuevo fraude no será tolerado.

Mientras estamos callados, otros deciden por nosotros

En marzo próximo en Rusia habrá elecciones presidenciales. En el congreso de Rusia Unida realizado en setiembre pasado, el dúo Medvedev-Putin proclamó que el segundo irá a presidente y el primero será primer ministro. Putin declaró: “Hemos logrado el acuerdo de quién y de qué se ocupará en el futuro”.

El cinismo político del primer ministro actual provocó gran indignación en la sociedad rusa, como se reflejó en las elecciones parlamentarias. El Kremlin no esperaba que tras anunciar los resultados saldrían a las calles no sólo los sectores opositores sino la gente común. Las protestas empezaron el 4 de diciembre, siguieron el 24 de ese mes, el 4 y 5 de enero y continúan de diversas maneras hasta hoy.

Dos estrategias opuestas

El acto nacional del 24 de diciembre develó que el período de estabilidad política en Rusia terminó. De hecho, el movimiento de protestas populares causó la parálisis de los aparatos políticos del Kremlin. Los gobiernos de las grandes regiones y ciudades rusas se distancian de la campaña electoral de Putin. En su búnker hay mezcla de perplejidad y ritmo febril, pero sin objetivo. Lo mismo había pasado en las sedes regionales comunistas en los años 1990-91. Entre los manifestantes, al contrario, surge una nueva agenda política y nuevas tácticas.

Pero aunque el acto en Moscú impresionó por su magnitud, no es tan así por sus resultados. Pese al total rechazo al poder actual, en el desarrollo de las protestas se expresaron -y neutralizaron- dos estrategias opuestas. Una es la de los liberales de los tiempos de Yeltsin, que buscan volver al Kremlin de donde los echaron. La otra es la de la izquierda extraparlamentaria y otras fuerzas políticas, incluidos los demócratas. Mientras los primeros se conforman con tajadas de poder para sí mismos, los segundos pretenden cambios profundos y crear un nuevo estado para bien de todos. Por eso en el movimiento de protestas la delimitación tajante es inevitable a corto plazo.

A la vanguardia de la lucha

Es evidente que el ánimo de las masas va a cambiar en favor de las fuerzas de postura radical. La tarea de los revolucionarios rusos es no sólo llamar a cambiar el régimen actual, sino estar a la vanguardia de la lucha popular, con-cientizando y organizando a los trabajadores. Por eso la tarea de construir un partido revolucionario de izquierda como organizador y coordinador del movimiento de protesta debe ser la primera en la agenda. ¿Podrán los revolucionarios rusos crear un partido así a nivel nacional? La cuestión es compleja, pero es indispensable que al calor de las protestas se estructure una organización. En esta época clave para Rusia, lo fundamental es encabezar la lucha revolucionaria de los trabajadores.

La salida, sólo en el marco de la revolución mundial

El 2011 se destacó por el nivel, cantidad y diversidad de eventos que caracterizan la agudeza de la crisis mundial. La primavera árabe, el terremoto radioactivo de Japón, homicidio masivo en Noruega, conmociones sociales en Gran Bretaña, España, Grecia; el movimiento Occupy Wall Street, crisis de la zona euro de la Unión Europea, oleadas de marchas y huelgas en todas las regiones del planeta… Rusia no quedó fuera de estos procesos internacionales.

Los principales hechos demuestran una vez más que el capitalismo mundial está en una crisis profunda, sistémica, y es incapaz de garantizar un futuro digno a la humanidad. Conmociones sociales, guerras por los recursos agotados, terrorismo y violencia ya son norma de la vida contemporánea. ¡Esto no puede seguir así! Las contradicciones entre las fuerzas productivas y las viejas relaciones sociales, base de todo el mal de la humanidad, sólo pueden ser resueltas a nivel de la revolución mundial.

Hoy día, cuando el planeta está al borde del abismo, el rol histórico de la Cuarta Internacional se vuelve más importante que antes. Nosotros, los trabajadores de diferentes países, vivimos la época de los grandes cambios y en nuestras manos está mejorar nuestro futuro. ¡Por la solidaridad del siglo XXI! ¡Por la solidaridad internacional de los trabajadores!

Rusia exige cambios

Por Anatoly Matvienko desde Bielorrusia para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Según varias encuestas de los medios de comunicación rusos, el principal hecho de 2011 es la actividad política del pueblo ruso. Las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre sacudieron a la sociedad por su cinismo político y su violación de normas democráticas. De principio a fin, la campaña preelectoral se desarrolló bajo presión y control del Kremlin gobernante. El partido del poder Rusia Unida extorsionó abiertamente a los votantes, los dirigentes de las empresas estatales y del sector privado. En todo el país hubo casos de violación de la legislación electoral y fraude en los resultados. Pero pese a todos los intentos por ganar la mayoría, Rusia Unida perdió el apoyo de muchos electores, sacando ahora mucho menos de lo que sacó en 2007. Aun así, la oposición no pudo destruir el monopolio del poder de Rusia Unida.

Gracias a los recursos estatales el partido del poder ganó, pero el prestigio del Kremlin sufrió una gran derrota. Lo rechazan tanto los trabajadores y la clase media como los representantes del gran capital alimentado por el propio sistema. El evidente fraude de los resultados conmovió a toda la población de Rusia. Hubo una ola de protestas en todo el país. En Moscú, San Petersburgo, Vladivostok, Novosi-birsk, Chita, Barnaul, Gorno-Altaisk y otras ciudades, miles y miles de personas participaron en las marchas “por elecciones limpias”. El odio al gobierno, envuelto en robos, corrupción y mentiras, unió a toda la gente sin distinción de credo político o situación social. El 10 de diciembre en la plaza Bolotnaya de Moscú se reunieron más de 40 mil personas. Hubo representantes de distintos partidos y movimientos, de izquierda a ultraderecha, más allá de los desacuerdos ideológicos. Los participantes exigían libertad a los presos políticos, anulación de las elecciones fraudulentas, dimisión del jefe de la Comisión Electoral Central Vladimir Chúrov, reconocimiento de los partidos opositores y nuevas elecciones.

El 24 de diciembre, plazo dado por los manifestantes de la plaza Bolotnaya al poder para cumplir las exigencias, la gente volvió a las calles de Moscú, San Petersburgo y otras ciudades. En Moscú se reunieron más de 100 mil personas. Los ciudadanos rusos demostraron al Kremlin que no son esclavos rendidos, sino toda una sociedad preocupada por los intereses del país y responsable por su futuro.

Nueva revolución rusa

Muchos analistas políticos bautizan estos hechos en Rusia como el inicio de la nueva revolución rusa, aludiendo al año ‘90 y la caída de la URSS. En los últimos veinte años el poder ruso, que inició reformas neoliberales, no logró avances en la vida de la sociedad. Al contrario, en estos años fueron destruidas casi todas las industrias de alta tecnología y eliminado el sistema de garantías sociales, educación y asistencia médica gratuita. La privatización total provocó el aumento del desempleo y el empobrecimiento de los trabajadores. La guerra desatada por el Kremlin en el Cáucaso se llevó miles y miles de vidas de ciudadanos rusos. Hundida en las tinieblas del criminal libertinaje burocrático, Rusia dejó de ser una potencia mundial y se convirtió en base de materias primas para otros países capitalistas. En vez de la democracia prometida por el Kremlin, la sociedad rusa recibió un poder corporativo de los ex-miembros de la #KGB soviética, que ocuparon casi todos los puestos clave. La ideología comunista-stalinista fue reemplazada por la propaganda de los valores liberales y nada más.

El rasgo característico del pueblo ruso es su paciencia. Pero el Kremlin sabe bien que esa paciencia tiene sus límites y puede acabarse en un momento. No se puede predecir cuándo se puede desencadenar la revolución rusa y esto siempre asustó al poder.

El Kremlin reaccionó rápidamente a esta ráfaga de actividad política de las masas. Ya el 22 de diciembre el presidente ruso Dimitry Medvedev presentó en la Duma (Parlamento) un proyecto de ley que simplifica el proceso de promoción de candidatos a las elecciones. Según la prensa oficial, el proyecto incluye reducir la cantidad de las firmas necesarias para promover candidatos a presidente y no exige firmas para participar en las parlamentarias. Además, Medvedev presentó en la Duma reformas a la ley de partidos políticos.

Esta nueva revolución rusa se desarrolla según un guión clásico. El poder intenta aliviar la tensión prometiendo reformas. A inicios del siglo XX, sobre esos “compromisos” se decía: “demasiado poco y demasiado tarde”… En la teoría de las revoluciones hay un axioma: los compromisos propuestos por el poder moralmente ilegal no calman a la gente y acrecientan sus aspiraciones políticas, así como la violencia del poder aumenta el nivel de la resistencia. Cuando comienza la revolución, el poder ya no puede poner buena cara: sólo le queda actuar mal y muy mal. Mal es plantear compromisos, muy mal es violencia abierta. Ante las presidenciales que se vienen, y tomando en cuenta las protestas masivas que aún siguen, un nuevo fraude no será tolerado.

Mientras estamos callados, otros deciden por nosotros

En marzo próximo en Rusia habrá elecciones presidenciales. En el congreso de Rusia Unida realizado en setiembre pasado, el dúo Medvedev-Putin proclamó que el segundo irá a presidente y el primero será primer ministro. Putin declaró: “Hemos logrado el acuerdo de quién y de qué se ocupará en el futuro”.

El cinismo político del primer ministro actual provocó gran indignación en la sociedad rusa, como se reflejó en las elecciones parlamentarias. El Kremlin no esperaba que tras anunciar los resultados saldrían a las calles no sólo los sectores opositores sino la gente común. Las protestas empezaron el 4 de diciembre, siguieron el 24 de ese mes, el 4 y 5 de enero y continúan de diversas maneras hasta hoy.

Dos estrategias opuestas

El acto nacional del 24 de diciembre develó que el período de estabilidad política en Rusia terminó. De hecho, el movimiento de protestas populares causó la parálisis de los aparatos políticos del Kremlin. Los gobiernos de las grandes regiones y ciudades rusas se distancian de la campaña electoral de Putin. En su búnker hay mezcla de perplejidad y ritmo febril, pero sin objetivo. Lo mismo había pasado en las sedes regionales comunistas en los años 1990-91. Entre los manifestantes, al contrario, surge una nueva agenda política y nuevas tácticas.

Pero aunque el acto en Moscú impresionó por su magnitud, no es tan así por sus resultados. Pese al total rechazo al poder actual, en el desarrollo de las protestas se expresaron -y neutralizaron- dos estrategias opuestas. Una es la de los liberales de los tiempos de Yeltsin, que buscan volver al Kremlin de donde los echaron. La otra es la de la izquierda extraparlamentaria y otras fuerzas políticas, incluidos los demócratas. Mientras los primeros se conforman con tajadas de poder para sí mismos, los segundos pretenden cambios profundos y crear un nuevo estado para bien de todos. Por eso en el movimiento de protestas la delimitación tajante es inevitable a corto plazo.

A la vanguardia de la lucha

Es evidente que el ánimo de las masas va a cambiar en favor de las fuerzas de postura radical. La tarea de los revolucionarios rusos es no sólo llamar a cambiar el régimen actual, sino estar a la vanguardia de la lucha popular, con-cientizando y organizando a los trabajadores. Por eso la tarea de construir un partido revolucionario de izquierda como organizador y coordinador del movimiento de protesta debe ser la primera en la agenda. ¿Podrán los revolucionarios rusos crear un partido así a nivel nacional? La cuestión es compleja, pero es indispensable que al calor de las protestas se estructure una organización. En esta época clave para Rusia, lo fundamental es encabezar la lucha revolucionaria de los trabajadores.

La salida, sólo en el marco de la revolución mundial

El 2011 se destacó por el nivel, cantidad y diversidad de eventos que caracterizan la agudeza de la crisis mundial. La primavera árabe, el terremoto radioactivo de Japón, homicidio masivo en Noruega, conmociones sociales en Gran Bretaña, España, Grecia; el movimiento Occupy Wall Street, crisis de la zona euro de la Unión Europea, oleadas de marchas y huelgas en todas las regiones del planeta… Rusia no quedó fuera de estos procesos internacionales.

Los principales hechos demuestran una vez más que el capitalismo mundial está en una crisis profunda, sistémica, y es incapaz de garantizar un futuro digno a la humanidad. Conmociones sociales, guerras por los recursos agotados, terrorismo y violencia ya son norma de la vida contemporánea. ¡Esto no puede seguir así! Las contradicciones entre las fuerzas productivas y las viejas relaciones sociales, base de todo el mal de la humanidad, sólo pueden ser resueltas a nivel de la revolución mundial.

Hoy día, cuando el planeta está al borde del abismo, el rol histórico de la Cuarta Internacional se vuelve más importante que antes. Nosotros, los trabajadores de diferentes países, vivimos la época de los grandes cambios y en nuestras manos está mejorar nuestro futuro. ¡Por la solidaridad del siglo XXI! ¡Por la solidaridad internacional de los trabajadores!