Se inaugura hoy el mayor laboratorio de bioseguridad de América latina

La Nación
 
En el Instituto Malbrán

Permitirá realizar la vigilancia epidemiológica contra todo tipo de patógenos
 
 

 
 

Hoy, en el predio del viejo Instituto Malbrán, que en estos días cumple 90 años, se inaugura el mayor laboratorio de alta bioseguridad de América Central y del Sur. Dentro de un novísimo y hermético edificio de contención, se alojan las distintas áreas de trabajo, dotadas de un equipamiento millonario y sujetas a niveles de seguridad de nivel II y III, los máximos en casi cualquier parte del planeta. En el mundo sólo existen tres laboratorios de mayor nivel de confinamiento (el IV), y están en los Estados Unidos, la Federación Rusa y Francia.

Muchas de las autoridades que hoy estén presentes en este extraño y bello edificio no volverán a ver jamás su interior. Es que una vez certificadas las instalaciones (trámite sin antecedentes en el país y que puede demorar meses), los únicos con acceso a ellas serán el puñado de expertos que oficia de ojos y oídos de la vigilancia epidemiológica del país.

Es gente de las máximas calificaciones en bacteriología, virología, micología y parasitología, y su misión es identificar rápidamente cualquier amenaza biológica emergente y proveer las primeras armas de diagnóstico y lucha contra ella. Son cosas de las que la Argentina tiene que ocuparse porque debe, porque puede -ya que tiene el personal formado-, y porque a ello la obligan sus compromisos internacionales.

"Esta instalación costó 14,5 millones de pesos y venía haciendo falta al menos desde los noventa. Usamos créditos de organismos internacionales que se estaban pagando sin haber sido ejecutados, y la empezamos y terminamos en apenas 9 meses", dice el doctor Gustavo Ríos, director de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) Malbrán, con bastante orgullo.

Ríos pasó la última semana estibando a pulso, junto con los operarios y científicos, algunos equipos como las máquinas ultracentrifugadoras al vacío, del tamaño de lavarropas industriales, pero mucho más pesadas, y de 160.000 dólares de costo la unidad. El entusiasmo que se vive en estos días en el Malbrán se palpa en el aire.

¿Qué es bioseguridad III?

La inversión en seguridad de los laboratorios de mediano y alto confinamiento apabulla. Los pisos rojizos son de un material epóxico de gran grosor y alta densidad que resiste décadas de abrasiones y agresiones químicas sin perder su acabado liso. Lo mismo puede decirse de las paredes.

Dentro del edificio hay presión de aire negativa respecto del exterior. ¿Por qué? Aunque las puertas esclusas, los cerramientos y las ventanas sean estancos como los de un submarino, la idea es que ninguna corriente residual de aire salga, ya que la flora microbiana interna del edificio debe quedar adentro. A su vez, las áreas de nivel II tienen menos presión de aire que las de los accesos, y las de nivel III, la presión más baja de todas. Así, el área II actúa como amortiguador de cualquier posible escape de aire de las áreas de nivel III.

La atmósfera interna será tan libre de polvo y controlada como las de las fábricas de chips, y estará implacablemente cribada por sucesivos filtros de poros cada vez más estrechos. Vigilan el proceso grandes computadoras que ofician de "cerebro" del edificio y que suponen el 15% de su costo. Las computadoras monitorean también la calidad de los efluentes líquidos y gaseosos de todo el conjunto edilicio. Las enormes máquinas de tratamiento de aire ocupan todo un piso de 440 metros cuadrados. Las de tratamiento de efluentes líquidos, todo un subsuelo similar.

La bioseguridad no comprende sólo hardware sino software: es imposible franquear una puerta externa o interna sin digitar el código propio de acceso. En el nivel III, cada habitante de este mundo vive en traje de aislamiento y está implacablemente regido por normas de procedimiento que describen cómo debe ser cada paso de cada tarea y habrá inspecciones para que esos manuales de procedimiento se cumplan, e inspecciones de las inspecciones a cargo de autoridades externas.

Galería microbiana del crimen

La tarea de este complejo es proteger un país de casi 40 millones de habitantes y casi 2,8 millones de kilómetros cuadrados de los peores patógenos salvajes de la región, e incluso cuidarlo de amenazas artificiales de bioterrorismo. Por eso, el material de trabajo es una "galería microbiana del crimen", que incluye desde las bacterias de brucelosis caprina, la del ántrax y la de la tularemia, hasta virus como el del sida, o los respiratorios de tipo hanta o hemorrágicos como el Junín, amén de varias especies de rickettsias y hongos con los que no es buena idea tener trato directo. Y los microorganismos de mayor cuidado entre toda esta flora "réquiem", por supuesto, son los transmisibles por aire.

En los 80, cambió el paradigma de la relación entre seres humanos y microbios. El mundo microbiano, que se pensaba tierra conquistada, se nos volvió de nuevo una caja de Pandora, llena de amenazas emergentes. El "cuco" máximo de este comienzo de siglo es una repetición de la atroz pandemia de 1918, esta vez a cargo, quizá, de alguna posible mutación capaz de contagiarse entre personas del virus H5N1, el de la gripe aviaria.

Tal "suma de todos los miedos" explica una de las funciones de este nuevo laboratorio: la vigilancia. El aparato de salud pública tiene centenares de médicos entrenados en todos los hospitales del país. Forman una red de vigilancia lista para detectar "novedades" y mandar muestras sospechosas a análisis. Faltaba un laboratorio ultraseguro y con equipamiento de punta para identificar tales peligros rápidamente y antes de que se expandan.

Ahora, por fin, existe. Y como se trata de un laboratorio flexible y reconfigurable, es apto para investigar con qué agentes combatir un patógeno amenazante que resulte una novedad mundial y para fabricar las primeras partidas de sueros o vacunas.

Todo esto es buena noticia. Pero la mejor es el entusiasmo que generó esta obra entre los profesionales y técnicos del Malbrán. Este centro de referencia, vieja cuna de profesionales como el premio Nobel de 1984 César Milstein, quiere renacer de sus cenizas. Y lo está logrando.

Por Daniel Arias
Para LA NACION

La depresión se diagnosticará en iglesias y templos

La Nación
 
Un programa del Cemic

 Enseñarán a religiosos a detectarla entre sus fieles
 
 
 Entrenar a religiosos de todos los credos para que sean capaces de identificar entre sus fieles a personas que puedan estar padeciendo un trastorno depresivo es uno de los objetivos de un programa de extensión comunitaria que lleva adelante un equipo de psiquiatras del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic).

“El programa busca darles herramientas a los religiosos que trabajan en sus comunidades para que puedan identificar a aquellas personas que se acercan a ellos y que pueden estar deprimidas y para que además sean capaces de derivar a esas personas a instituciones adecuadas para su tratamiento”, dijo a LA NACION el doctor Pablo Rozic, jefe del Departamento de Psiquiatría del Cemic.

A mediados de septiembre, alrededor de cuarenta religiosos católicos, judíos, musulmanes y evangelistas participarán del primero de estos programas de educación, desarrollados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y que aquí serán puestos en funcionamiento por el Cemic, en colaboración con el Centro Argentino de Etnología Americana, del Conicet.

"La depresión es una enfermedad epidémica: se calcula que en 2010 habrá 40 millones de personas en América latina y el Caribe con depresión -comentó el doctor Rozic-. Pero a pesar del gran malestar que ocasiona la depresión, quien la padece no suele reconocer su problema."

Y si lo hace y decide consultar al médico, continuó Rozic, muchas veces no sólo no recibe un tratamiento, sino que incluso a veces ni siquiera llega a ser diagnosticada. "Sólo el 50% de las personas con depresión que consultan recibe un diagnóstico, y a su vez sólo el 50% de éstas recibe un tratamiento adecuado."

"La gente muchas veces consulta antes al religioso que al médico -continúa Rozic-. Una característica peculiar es que ese acercamiento no es estigmatizante, a diferencia de lo que significa para muchas personas ir al psiquiatra; por el contrario, tiene un alto valor social."

Insertos en distintas comunidades, los religiosos ocupan un lugar privilegiado para la detección de trastornos tan estigmatizados como la depresión. La necesidad de contar con aliados fuera del ámbito médico es lo que llevó a la OPS a desarrollar este programa de extensión comunitaria.

Cómo es el entrenamiento

Esquemáticamente, el programa consta de tres fases. "Primero, los religiosos participan de una evaluación anónima en la que se indaga cuáles son los conceptos de salud, de enfermedad y de depresión que manejan", contó el doctor Rozic, que años atrás participó en Panamá de una prueba piloto del programa realizada por la OPS.

"La segunda parte tiene el formato de una clase, pero no en el sentido habitual, en la que se produce la transmisión en forma interactiva de la información sobre depresión." En esa instancia, los participantes discuten casos clínicos aportados por los organizadores o incluso por los mismos religiosos.

Luego, continúa Rozic, "se discute qué es lo que cada uno de los participantes haría ante esos casos. Hay que tomar en cuenta que cada religión tiene una lectura propia de conceptos como la enfermedad, la salud, la depresión y el sufrimiento humano".

"Nosotros no buscamos negarla, sino simplemente permitir la identificación precoz de una persona con trastorno de depresión, de manera tal que pueda ser ayudada lo más pronto posible. Una persona con depresión no tratada está en una situación de riesgo de enfermedad (la depresión es altamente discapacitante y predispone al infarto), e incluso de suicidio."

Como cierre del programa de entrenamiento en depresión, los participantes reciben "a modo de sugerencia" un protocolo que indica qué hacer cuando se identifica a personas con trastornos depresivos: ¿a dónde referirlo para su atención?, ¿cuáles son los indicadores de riesgo de suicidio?

"Se le da al religioso un nuevo instrumento para poder ver algo que quizás estaba delante de sus ojos, pero que no veía", concluyó Rozic.

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

Linfoma: una droga abre nuevas posibilidades de tratamiento

Es un anticuerpo asociado a un radioisótopo. Logra la remisión en más del 40% de los que no responden a ninguna terapia.

«¿Me puedo emborrachar esta noche?», preguntó Néstor Toledo luego de que su médico le mostrara los estudios que confirmaban que el tratamiento que había recibido meses atrás había logrado la remisión completa de un linfoma que lo acompañaba ya desde hacía tres años.

No era la primera vez que le decían que estaba curado -el linfoma no Hodgkin folicular se caracteriza por reaparecer periódicamente-. Pero la última vez que la enfermedad volvió la medicina ya no tenía nada que ofrecerle: Néstor ya no respondía a ningún tratamiento.

Los médicos que lo atendían en el Centro Oncológico de Excelencia de la Fundación Doctor José Mainetti, de Gonnet, provincia de Buenos Aires, se contactaron con el doctor Roberto Cacchione, jefe de Hematología del Cemic, que por aquel entonces -octubre de 2005- preparaba un protocolo de uso compasivo con ibritumomab tiuxetan, una droga recién aprobada por la Anmat, pero que todavía no había llegado al país.

Néstor fue uno de los diez pacientes tratados en diciembre con esa nueva droga, un anticuerpo monoclonal asociado a un isótopo radiactivo indicado para personas con linfoma no Hodgkin que no responden a los tratamientos convencionales. La droga -que por aquel entonces fue traída especialmente para ese protocolo- ya está disponible en el país.

«De los diez pacientes que tratamos, cinco obtuvieron una remisión completa de la enfermedad; otro una remisión parcial, y cuatro no respondieron», dijo el doctor Cacchione. Néstor, ingeniero de 64 años, es uno de los únicos seis pacientes argentinos que pueden contar qué pasa cuando esta nueva droga funciona.

Una última opción

«El linfoma no Hodgkin folicular es el más común de los linfomas: se diagnostica en entre 5 y 7 de cada 100.000 personas cada año», comentó el doctor Juan Dupont, del Servicio de Hematología del Cemic. Es una afección que resulta de la malignación de ciertas células del sistema inmunológico (los linfocitos B y T).

«Quienes lo padecen tienen una sobrevida larga, de entre 10 y 14 años después del diagnóstico, período durante el que reciben muchos tratamientos (quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula) que logran la remisión de la enfermedad, que después vuelve», agregó Cacchione.

Para quienes han agotado toda posibilidad de tratamiento, el ibritumomab tiuxetan ofrece más de un 40% de probabilidades de obtener una remisión completa o parcial de la enfermedad, pero sin muchos de los efectos adversos asociados a los tratamientos convencionales.

«Para mí la diferencia fundamental fue que esta vez no se me cayó el pelo, aunque sé de otros pacientes que suelen tener náuseas y vómitos con la quimio y que con este tratamiento no tienen ese problema», contó Néstor, que durante la semana posterior al tratamiento debió observar ciertas medidas (como no compartir la cama, el baño ni los utensilios de cocina) para evitar que la radiación del tratamiento, que se elimina a través de los fluidos corporales, afectara a sus seres queridos.

«Todo eso, al igual que los efectos secundarios del tratamiento, como el descenso de los glóbulos blancos y de las plaquetas, fueron perfectamente manejables», aseguró.

La nueva medicación combina un anticuerpo monoclonal -cuya función es buscar y adherirse a las células tumorales-, con un isótopo radiactivo de itrio 90, que irradia y destruye las células malignas. Si bien el tratamiento es ambulatorio, sólo puede ser administrado en instituciones médicas que hayan sido autorizadas para proveerlo por la Comisión Nacional de Energía Atómica. A la fecha, sólo el Cemic y el Hospital Italiano cuentan con esa aprobación.

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

 

 

Separan con éxito a dos bebas unidas por el tórax y la pelvis

NUEVA YORK (The New York Times).- Anteayer, un equipo de 80 médicos y asistentes logró separar exitosamente a un par de mellizas que habían nacido unidas por la parte inferior del tórax y la pelvis. A las 6.20 de la tarde, hora del Pacífico, Regina y Renata Salinas Fierros, nacidas como una, se convirtieron por primera vez en dos cuando los médicos hicieron la incisión final de una larga y complicada cirugía destinada a separar a las mellizas siamesas de diez meses.

Después de eso, las bebas pasaron por una serie de procedimientos quirúrgicos que duraron hasta ayer a la mañana temprano. Un equipo de 80 médicos y asistentes dividió su intestino compartido, su hígado y otros órganos, y giró las pelvis para que las piernas se orientaran en la dirección correcta.

Ayer a la tarde, las bebas estaban en la unidad de cuidados intensivos del Hospital de Niños de Los Angeles, y presentaban signos vitales estables.

"Estamos obviamente muy contentos de cómo salieron las cosas", dijo el doctor James E. Stein, cirujano pediátrico que condujo la operación, cuando se dirigió a la prensa. Los médicos dijeron que las primeras 48 horas serían críticas para ver cómo se recuperaban las niñas, pero que se sentían optimistas acerca del pronóstico. "Nuestra expectativa es que se recuperarán completamente y podrán gozar de vidas muy, muy normales", dijo Stein.

Una operación maratónica

Los padres, Sonia Fierros, de 23 años, y Federico Salinas, de 36, que vinieron desde Juárez, México, dijeron que estaban agradecidos a los médicos y a todos los que los habían apoyado. Las niñas nacieron el 2 de agosto de 2005.

La maratónica cirugía comenzó el miércoles, a las 6 de la mañana, hora del Pacífico. Y si bien los médicos creyeron que les llevaría 24 horas separarlas y reconstruir sus pequeños cuerpos, la operación finalizó varias horas antes de lo esperado. Regina fue trasladada a la sala de cuidados intensivos a las 2.47 de la mañana y Renata, a las 3.58 de la mañana.

El que la operación haya durado menos de lo previsto es "un buen signo, porque quiere decir que hay menos riesgo de infección", dijo Steve Rutledge, vocero del hospital.

Cuando los médicos enfrentaron a los periodistas, alrededor de 12 horas después de la cirugía, dijeron que las pequeñas justo habían comenzado a despertarse de su larga anestesia. "Verlas hoy comenzando a despertarse, moverse y responder es una enorme satisfacción para todos nosotros", dijo Stein.

Las niñas padecían una rara forma de fusión gemelar llamada ischiopagus tetrapus, palabras griegas que corresponden a cadera, pegada y "feto con cuatro pies", dijo el hospital. El cuadro presenta un desafío particularmente difícil para la separación quirúrgica porque comparten varios órganos.

En todo el mundo nacen sólo unos pocos cientos de gemelos siameses cada año. En los Estados Unidos, esto ocurre en uno de cada 200.000 nacimientos. De ésos, sólo el 10% está fusionado a lo largo del tórax como Regina y Renata. El doctor Stein dijo que el hospital comenzó a reunir el equipo que iba a participar en la operación "desde el segundo día después del nacimiento", pero agregó que la decisión de avanzar con la cirugía tomó mucho tiempo y exigió convocar a un comité de ética para asegurarse de que fuera la mejor decisión para las mellizas.

Aplicarán «psicocirugía» contra el trastorno obsesivo compulsivo

La Nación
 
La falta de efectividad que en los últimos años mostró el uso a largo plazo de ciertos fármacos contra trastornos neurológicos reavivó el interés científico por una técnica que nació a mediados de los años treinta: la psicocirugía.

Claro que la que se utiliza hoy día es una intervención que dejó muy atrás toda relación con el cruel recuerdo de las lobotomías. Esta renaciente cirugía no causaría daño alguno al sistema nervioso, y comienza a demostrar su utilidad en el tratamiento de la depresión y de los trastornos obsesivo-compulsivos.

De recibir la autorización correspondiente, un equipo de especialistas del Hospital de Clínicas estaría en condiciones de comenzar a hacerlo dentro de dos meses.

«Con las técnicas actuales, la psicocirugía se realiza con mínimas lesiones puntuales en aquellos centros del cerebro que intervienen en cada patología. Allí, se colocan estimuladores, que con una frecuencia determinada «paralizan» la actividad de ciertas neuronas. Es completamente reversible y no provoca ninguna lesión», explicó a LA NACION el doctor Federico Micheli, jefe del Programa de Parkinson y Movimientos Anormales del Hospital de Clínicas.

Igual que los marcapasos cardíacos, la nueva versión de las psicocirugías, que por ahora es experimental, opera mediante un generador de pulsos y dos electrodos de cuatro polos que un equipo de especialistas configura mediante computadora para que actúen sobre ciertas neuronas, según los síntomas de cada paciente. «En lugar de lesionar, como se hacía antes, estimulamos», afirmó el #neurocirujano Fabián Piedimonte, que participará en un estudio multicéntrico e internacional para demostrar la efectividad de esa intervención en los trastornos obsesivo-compulsivos, que cuanto más graves son, más difíciles resultan de tratar.

«Las imágenes funcionales y la tomografía por emisión de positrones han permitido detectar sectores específicos que se activan en ciertas patologías o conductas, y hoy se están eligiendo nuevos centros del sistema nervioso para intentar controlar las conductas inadecuadas. La psicocirugía permite poner bajo control los trastornos que le hacen imposible la vida al paciente», aseguró el especialista.

Historia antigua

Las primeras cirugías relacionadas con alteraciones mentales eran sumamente agresivas: según surge de las descripciones científicas disponibles de las primeras realizadas allá por 1935, prácticamente seccionaban en dos un hemisferio cerebral.

«Antes se introducía una aguja para provocar una lesión en el lugar en cuestión para detener el funcionamiento neurológico anormal -explicó Piedimonte-. Hoy, en cambio, se introducen electrodos y la frecuencia de la energía que emite cada uno genera el bloqueo de cierta actividad neurológica, pero sin producir daño alguno en el sistema nervioso.»

El punto exacto responsable de la dolencia se identifica mediante técnicas de resonancia magnética, que permiten visualizar estructuras milimétricas.

«En un mismo núcleo neuronal puede haber una porción que funciona bien y otra que funciona mal», señaló Micheli, que a fin de mes será uno de los especialistas que presidirán NeuBA 2006, el primer congreso que reunirá los servicios de neurología y neuropediatría de los hospitales públicos porteños y en el que se tratará la aplicación de las psicocirugías, entre otros temas.

Si se tiene en cuenta que un sitio disfuncional en el cerebro puede medir 6 por 4 milímetros, «hay que tener una precisión muy ajustada para dar en el blanco», reconoció el doctor Piedimonte.

En promedio, una psicocirugía dura siete horas a partir de la preparación del paciente para entrar en el quirófano. En la intervención, el neurocirujano introduce en el cerebro los electrodos de 1,8 milímetros a través de orificios de 2 milímetros de diámetro.

El paciente es dado de alta al día siguiente de la cirugía, tras recibir las indicaciones de los especialistas para los cuidados en el hogar y la fecha del primer control de los implantes. En cada control se coloca un imán conectado a la computadora sobre un «bolsillo» construido en el pecho del paciente, del lado opuesto al corazón, donde está alojado el generador de pulsos.

A través del imán, la computadora «lee» la actividad de los implantes y el especialista puede modificar o no la configuración del manejo de los síntomas. La estimulación «a medida» en cada paciente se ajusta a través de un control externo por computadora y sin necesidad de una nueva cirugía.

«El 50% o más del éxito de la psicocirugía depende de la selección de los pacientes», afirmó Piedimonte, que junto con reconocidos expertos internacionales en el área participará en el NeuBA 2006, cuya recaudación se destinará a la capacitación de los profesionales de la salud de los hospitales públicos participantes (informes: www.neuba.com.ar ).

«La psicocirugía es una ventana terapéutica muy importante para los pacientes con trastornos en los que el gran avance terapéutico que se había logrado con psicofármacos no alcanza. Esta cirugía puede ser una segunda excelente oportunidad de revertir el problema», concluyó el doctor Micheli.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Reunión para destrabar el conflicto en los hospitales porteños

Clarín
 

El jefe de gobierno Jorge Telerman convocó a los dirigentes de ATE para las 11. El personal no médico pide un 30 por ciento de aumento y el nombramiento de personal, entre otros reclamos. Y amenaza con nuevas medidas de fuerza.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, convocó para hoy a las 11 a los dirigentes de ATE Capital a una reunión en la que intentará buscar soluciones al prolongado conflicto que afecta a los hospitales porteños. Así lo informó el secretario adjunto Rodolfo Arrechea. 

Arrechea dijo esta mañana: "anoche Telerman me llamó personalmente a última hora y acordamos un encuentro para esta mañana a las 11 para tratar de encontrar una solución al problema de los hospitales".

"Hace una semana y media que veníamos pidiendo una reunión con el Jefe de Gobierno y recién anoche tuvimos una respuesta", agregó.

La reunión, de la que también participarán el representante del área de Salud, se realizará en la sede del Gobierno porteño de Avenida de Mayo 525.

Los empleados no médicos de los hospitales vienen cumpliendo paros desde hace un mes y anunciaron otro de 48 horas a partir del próximo miércoles, en demanda de un aumento salarial del 30 por ciento, el descongelamiento de vacantes, el incremento de guardias técnicas y la incorporación a planta de los trabajadores contratados.

En este marco, el jueves último la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires aprobó una ley en la que declara la emergencia sanitaria en recursos humanos en todos los hospitales porteños y dio un plazo de 30 días al Poder Ejecutivo para que cubra el déficit de cargos.
Por su parte, el director adjunto de enfermería del ministerio de Salud porteño, Dante Gasco, renunció el viernes último a su cargo al tiempo que reconoció que existe un déficit de 4.800 enfermeros en los hospitales.

Antidepresivos: elevan el riesgo de diabetes

La Nación
 
Según un estudio presentado ayer

 
Su consumo triplica las probabilidades de desarrollar el mal en personas con predisposición a contraerlo
 
 
 
 

WASHINGTON.- Por primera vez un estudio ofrece pruebas de que los medicamentos antidepresivos pueden aumentar significativamente el riesgo de padecer diabetes tipo II en quienes presentan los primeros signos de alteración de sus niveles de azúcar en sangre.

Según una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, Estados Unidos, las personas con intolerancia a la glucosa pueden duplicar o hasta triplicar sus posibilidades de desarrollar diabetes si consumen con frecuencia drogas para la depresión.

"Un análisis de nuestro Programa de Prevención de Diabetes, que estudia cómo reducir la progresión hacia la diabetes tipo II en personas de alto riesgo, mostró que las que estaban tomando drogas antidepresivas al comienzo del estudio, o que las tomaron con frecuencia durante su transcurso, tuvieron el doble o el triple de posibilidades de desarrollarla", dijo el doctor Richard Rubin, autor principal del estudio presentado ayer en las 66° Sesiones Científicas Anuales de la Asociación Americana de Diabetes, que reúne aquí a más de 11.000 médicos y pacientes.

Evidencias

Aunque es sabido que algunos antipsicóticos pueden aumentar el riesgo de padecer diabetes -enfermedad caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre-, hasta ahora ningún estudio había aportado evidencias de un vínculo con el consumo de antidepresivos.

Del estudio en cuestión participaron 3200 voluntarios que padecían intolerancia a la glucosa. Esta condición, que delata trastornos metabólicos previos a la diabetes, se diagnostica al beber agua con glucosa en ayunas. En los pacientes de alto riesgo, los investigadores testearon medidas de prevención para evitar el desarrollo de la diabetes tipo II, como estilos de vida saludable o drogas que ayudan a controlar los niveles de glucosa, como la metformina.

En aquellos que tomaban antidepresivos, los casos de diabetes tipo II se duplicaron y hasta se triplicaron, con una sola excepción: entre quienes tomaban drogas para la depresión, pero recibían también metformina, los nuevos diagnósticos fueron similares a los de aquellos que no tomaron antidepresivos.

"Nuestras conclusiones no deben ser una excusa para que los pacientes que necesitan medicamentos para tratar la depresión dejen de tomarlos. Estas son drogas que aportan un gran beneficio en términos de calidad de vida. En todo caso, en los pacientes con alguna predisposición a la diabetes que toman antidepresivos lo que hay que tratar es de realizar un control aún más estricto de los niveles de glucemia."

En la Argentina, la diabetes afecta a alrededor del 7% de la población adulta; cerca del 95% de los pacientes padece el tipo II, en el que el organismo produce una cantidad insuficiente de insulina o sus células se vuelven resistentes a los efectos de la hormona, dando como resultado un aumento de los niveles de glucosa que progresivamente destruyen las células productoras de insulina.

Aunque en los estadios iniciales se puede controlar la glucemia a través de la dieta, el ejercicio y las drogas antidiabéticas orales, la evolución de la enfermedad lleva al uso de insulina.

Causa o consecuencia

"Hace más de 300 años que las personas especulan acerca de la existencia de un vínculo entre la diabetes y la depresión", comentó el doctor Rubin durante la conferencia de prensa.

Ya en 1674, el médico inglés Thomas Wolfe postuló que la causa de la diabetes era una "pena extrema". Siglos más tarde, más precisamente en los años setenta, se comenzó a pensar que, por el contrario, la diabetes era una causa de depresión.

Una nueva vuelta de tuerca se produjo en los años noventa: dos grandes estudios lograron demostrar que las personas con depresión tienen un riesgo dos veces mayor de padecer diabetes.

En nuestro estudio, comentó Rubin, "observamos que las personas con intolerancia a la glucosa que tenían síntomas de depresión no fueron más propensas a desarrollar diabetes, por lo que la depresión no parece ser un factor predictor de la enfermedad".

Por Sebastián A. Ríos
Enviado especial

Cáncer de mama: ¿sin quimioterapía?

La Razón
 
INVESTIGACIONES EN EUROPA Y EE. UU.

Es un tratamiento destinado al 30 por ciento de los pacientes cuyo mal no es estimulado por estrógenos. Igual, ya despertó polémica.


Algunas mujeres con tumores hormonodependientes podrían evitar la quimioterapia, según un nuevo estudio que asegura que este tratamiento sería destinado mayoritariamente al 30 por ciento de las personas cuyo cáncer de mama no es estimulado por estrógenos.

"Algunos creemos tener información suficiente como para empezar a retirar la quimioterapia a determinadas pacientes, pero otros no están tan convencidos", explicó Eric P. Winer, quien dirige el centro de oncología mamaria del Dana-Farber Cancer Institute de Boston.

Entre quienes aún no están convencidos se encuentra John H. Glick, director del Abraamson Cancer Center de la Universidad de Pensilvania. Glick informa a sus pacientes de los nuevos datos, pero no aconseja prescindir de la quimioterapia.

Su uso está respaldado por grandes ensayos clínicos aleatorios, mientras que los recientes datos que indican que algunas mujeres pueden eludir la quimioterapia se basan en un análisis de ensayos clínicos seleccionados ya concluidos.

La definición, sin embargo, podría tardar aún una década, hasta que los nuevos estudios que deben darla —uno estadounidense y otro europeo— ofrezcan resultados. Para las mujeres con cáncer de mama esta incertidumbre es insoportable.

Las pacientes, que se enfrentan a una enfermedad que ya de por sí provoca ansiedad, afrontan ahora datos incompletos y opiniones encontradas de distintos médicos: ¿Deberían abandonar un tratamiento severo cuando todavía no se tienen todos los datos de una alternativa que podría costarle la vida?. La realidad es que los especialistas aún no llegaron a una definición.

Aprueban una vacuna contra el cáncer de cuello de útero

La Nación
 
Llegará en octubre al país; el mal causa 11 muertes por día
 
 
Después de un proceso acelerado de revisión –que se reserva para productos de alto impacto para la salud pública–, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de los Estados Unidos, aprobó ayer la primera vacuna que previene la infección por virus de papiloma humano o HPV, que constituye la principal causa del cáncer cervical, llamado también de cuello uterino.

Esta enfermedad causa la muerte de aproximadamente 250.000 mujeres al año en todo el mundo. Sólo en la Argentina, 11 mujeres fallecen cada día víctimas de esta afección oncológica.

La vacuna, indicada para chicas, adolescentes y mujeres de entre 9 y 26 años, llegará a la Argentina en octubre, una vez que sea aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

“En la Argentina la edad promedio de aparición del cáncer cervical es de 29 años; por eso, vacunar antes de esa edad permitiría prevenir su desarrollo”, comentó a LA NACION el doctor Silvio Tatti, jefe de la Sección Patología Cervical del Hospital de Clínicas y ex presidente de la Sociedad Argentina de Colposcopia.

Desarrollada por el laboratorio Merck Sharp & Dohme, la vacuna, llamada Gardasil, es ciento por ciento efectiva contra las cepas 16 y 18 del HPV, que constituyen la causa del 70% de los casos de cáncer cervical, al igual que contra las cepas 6 y 11, que representan el origen del 90% de las verrugas genitales femeninas, precisó el comunicado de prensa de la FDA.

Esa inmunización se obtiene luego de tres dosis de la vacuna, que se administran en un período de 6 meses. En los Estados Unidos, el esquema de tres dosis costará entre 300 y 500 dólares; se desconoce aún cuál será su costo en la Argentina.

Antes de la pubertad

"La vacuna -aclaró el comunicado de la agencia regulatoria estadounidense- no brinda protección a las mujeres que ya se encuentran infectadas con el HPV, lo que indica la importancia de la inmunización previa a la exposición al virus." Según el doctor Tatti, "una de cada cinco mujeres argentinas de entre 15 y 60 años en algún momento de su vida va a contraer un HPV de alto riesgo".

Este virus se transmite por vía sexual. Por eso, la demostrada efectividad de la vacuna cuando se aplica antes de la pubertad hace que sea una verdadera herramienta de prevención del contagio que ocurre después del inicio de las relaciones sexuales.

"La idea es empezar la prevención desde el consultorio del pediatra, para después continuarla desde el consultorio del ginecólogo", comentó el doctor Tatti.

En los Estados Unidos, varias organizaciones no gubernamentales católicas -en sintonía con la propuesta del presidente George Bush de centrar la prevención de las enfermedades de transmisión sexual en la promoción de la abstinencia previa al matrimonio- se han manifestado contra la posibilidad de que la vacuna sea obligatoria en ese país.

El argumento que esgrimen es que la vacunación de chicas que no han iniciado aún su vida sexual favorecería ese inicio.

Lejos de dar crédito a esa opinión, quienes creen firmemente en el valor de contar con una vacuna que prevenga la segunda causa de cáncer femenino más frecuente en la Argentina esperan que la vacuna incluso pueda ser indicada en los varones, ya que contraen la infección y pueden transmitirla a sus compañeras sexuales.

Actualmente, Merck Sharp & Dohme lleva adelante un estudio clínico destinado a evaluar la eficacia y seguridad de la vacuna en voluntarios varones.

Papanicolaou, aún vigente

Aunque los ensayos clínicos realizados en 21.000 voluntarias de varios países confirmaron que la vacuna brindó protección contra el HPV durante los cinco años que duró el estudio, comentó el doctor Tatti, "por sus características biológicas es de esperar que la vacuna brinde protección de por vida". Eso de todos modos habrá de ser probado por futuros estudios.

Lo que sí es seguro, advierte la agencia regulatoria estadounidense, es que "Gardasil no protege contra las cepas de HPV menos comunes, no incluidas en la vacuna, por lo que el Papanicolaou rutinario sigue siendo críticamente importante para detectar cambios precancerosos en el cuello del útero, que permitan tratarlos antes de que se desarrolle el cáncer cervical".

Tratados en sus estadios iniciales, estos tumores tienen una tasa de curabilidad del 100 por ciento. "Sin embargo, en hospitales como el de Clínicas, la mitad de las mujeres con cáncer de cuello de útero recibe el diagnóstico cuando se encuentra en estadios avanzados de la enfermedad -dijo Tatti-. Entonces, las tasas de curación no superan el 20 por ciento."

"A mi juicio -concluyó el especialista-, la vacuna debería ser incluida en el calendario vacunatorio oficial. Pero la decisión debería tomarse más rápido que con la de la hepatitis B, que tardó 18 años en ser incluida desde que se publicaron los primeros estudios que avalaban su eficacia."

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

Sigue el conflicto en salud: paran hoy en 25 de los 33 hospitales porteños

La Nación
 
Crisis en la atención médica pública: más medidas de fuerza

 
Todavía no hay una solución definitiva; en Córdoba atribuyen dos muertes a la falta de atención
 
 
Cirugías canceladas y niños sin atender, adultos que se vuelven a sus casas sin turnos luego de pasar la noche en vela, filas interminables, insumos que se acaban demasiado pronto. La crisis del sistema de salud conoció su punto más crítico esta semana, con asambleas y paros que paralizaron la atención de miles de pacientes en la ciudad de Buenos Aires.

Luego de que el jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman, anunció ayer en conferencia de prensa que "en 48 horas habrá una respuesta al reclamo de los trabajadores del sector" y se comprometió a destrabar en breve los nombramientos de más de 500 personas para reforzar el plantel de los hospitales públicos, la situación parecía estar encaminándose hacia una solución.

Sin embargo, sólo ocho de los 33 hospitales porteños llegaron a un acuerdo con el gobierno y decidieron levantar las medidas de fuerza. Se trata de los nosocomios cuyos trabajadores no médicos están agrupados en Sutecba, el sindicato de los empleados municipales de la ciudad de Buenos Aires. El resto, vinculados con ATE, pararán hoy en reclamo de mejoras salariales.

Unos y otros

Dentro del grupo que decidió levantar las medidas de fuerza se encuentra el hospital de niños Ricardo Gutiérrez, uno de los centros de salud más golpeados por la falta de personal y que se vio obligado a suspender la semana pasada tres cirugías por no contar con enfermeros especializados.

"Se consiguió el 19% de aumento salarial y el gobierno se ha comprometido a nombrar el personal necesario. Además, prometieron terminar con los contratos basura", dijo a LA NACION Osvaldo López, representante de Sutecba, que aseguró que se irá regularizando de a poco la situación en los hospitales afiliados a ese gremio.

Pero no ocurrirá lo mismo con los 25 nosocomios vinculados con ATE, que ratificaron el paro por 24 horas anunciado para hoy y harán un acto, a las 10.30, en el hospital Borda, en reclamo de un aumento salarial del 30%, el pase a planta de los 12.000 contratados y la designación de enfermeros y personal administrativo.

"Oficialmente no tenemos ninguna propuesta que nos permita suspender la medida de fuerza. Las designaciones y las partidas para nombrar personal están, pero falta la decisión política", expresó Rodolfo Arrechea, delegado de ATE Capital.

Entre los hospitales vinculados con ATE y que se sumarían al paro de hoy están los hospitales Borda, Moyano, Tobar García, Alvarez, Santa Lucía, Garrahan, Rivadavia y Pedro de Elizalde.

Hoy, en tanto, la Legislatura tratará un dictamen de la Comisión de Salud que declara "la emergencia sanitaria de recursos humanos" en todos los hospitales porteños, e insta al Poder Ejecutivo a designar, por esta única vez, en un plazo no mayor de 30 días, al personal faltante de enfermería, camilleros y personal administrativo, en calidad de interinos y/o reemplazantes.

Se trata de un proyecto presentado por los diputados Alberto Pérez (Frente para la Victoria) y Alejandro Rabinovich (ARI), surgido a raíz de la crisis de personal del hospital Gutiérrez.

En Córdoba

Mientras continúa la crisis del sistema de salud en la ciudad de Buenos Aires, en Córdoba se produjo otra muerte a la que vinculan con la falta de atención en los hospitales públicos, cuyos médicos y empleados realizan medidas de fuerza en reclamo de aumentos salariales.

Un hombre denunció que su padre, de 80 años, murió porque no recibió la atención médica necesaria en el hospital San Roque, donde fue remitido con un problema cardíaco que sufrió en una entidad bancaria.

Esta acusación se sumó a la de la familia de una mujer embarazada de 8 meses, que habría perdido a su bebe al no haber sido atendida debidamente en la maternidad provincial.

Por Laura Reina
De la Redacción de LA NACION