Chiquititas: el regreso de un clásico

La Nación
Desde pasado mañana, por Telefé, y con Jorgelina Aruzzi a la cabeza, volverá el ciclo que se convirtió en fenómeno multimillonario

 Muchos historiadores, especialmente anglosajones, gustan de practicar y analizar su objeto de estudio a partir de una pregunta: ¿qué hubiera sucedido si…? En castellano, para mencionar ese tipo de estudios, se habla de historia contrafáctica.

Aplicado al mundo de la televisión, su pasado y su presente, el estreno de «Chiquititas», pasado mañana, a las 17.30, por Telefé, amerita una revisión contrafáctica.

¿Qué hubiera pasado en el universo televisivo si en 1995 no se hubiese puesto en el aire la historia de una madre joven en busca de su hija perdida en una suerte de orfanato repleto de personajes dignos de «Oliver Twist»?

Más de diez años han pasado desde aquella temporada y seis desde que se vio el ciclo por última vez y no parece exagerado decir que si nunca hubiese llegado a verse una generación de chicos se habrían quedado sin su programa favorito.

«Es un clásico», resume Jorgelina Aruzzi, la nueva protagonista de la tira infantil, por la que ya pasaron Romina Yan, Gabriel Corrado, Facundo Arana, Darío Grandinetti, Grecia Colmenares y Romina Gaetani, entre muchos otros actores. Cada uno de ellos fue importante para el programa, pero todos pasaron y quién quedó fue «Chiquititas», evidentemente mucho más que la suma de sus partes.

Esta vez le tocó a Aruzzi, conocida por sus papeles en «La niñera» y «Amor mío» encabezar ese mundo de chicos abandonados, malos de caricatura y canciones que creó Cris Morena.

Antes de convertirse en Magalí Garcés, la mujer que en su adolescencia tuvo un bebe que en un principio cree muerto, la actriz no parecía la elección más obvia para el papel. Es que desde que comenzó a trabajar en televisión su estilo tuvo más que ver con el humor adulto que con los colores estridentes de «Chiquititas».

«En general, en la TV hacía lo que me pedían. Se trataba siempre de tener trabajos que me permitían bancar otras cosas. Hacía personajes y sketches. Empecé en «VideoMatch» haciendo cámaras ocultas. En aquella época armamos una obra con Eugenia Guerty («Fuga a la medianoche») que se llamaba «Pasado carnal». Ahí nos vio Jorge Guinzburg que nos llamó para hacer «Chabonas» y después «Peor es nada». Al tiempo, participé de «El show de la tarde» y me enganché para un casting de «La niñera»», detalla Aruzzi.

A partir de ese momento comenzó para la actriz lo que se puede llamar el período «amiga de la protagonista». En la sitcom «La niñera» interpretó a Valeria, la amiga francamente tonta de Flor Finkel, el personaje de Florencia Peña, y en «Amor mío» repitió la función, esa vez como Vera, la compinche de Romina Yan.

«Ese personaje era tan fuerte, tan subrayado, que me resultó más fácil despegarme de él. Vera despertaba amores y odios, pero a mí me encantó jugar a esa histérica de diván», dice la actriz que pasado mañana estrenará protagónico en la pantalla chica.

Lejos de sentir el peso de las versiones anteriores que detuvieron su marcha cuando la productora de Morena se alejó de Telefé, dueño del título del ciclo, Aruzzi asegura que nunca vio «Chiquititas». Pero sabe que junto a la historia trágica que impulsa la acción, una madre adolescente que se entera de que su hijo no ha muerto sino que está internado en un orfanato, habrá un costado humorístico que tiene mucho que ver con ella.

«Hay dos «Chiquititas» esta temporada. Está la parte de la novela, muy dramática, que es la de Magalí, la mujer a la que separaron de su hijo, y está la parte de humor, que es la de Lilí, que tiene que ver con el orfanato donde todo tiene un tono de clown y mucha magia», explica Aruzzi.

Dos personajes, una actriz

Cuando le propusieron encabezar el elenco de «Chiquititas», la actriz dice que sintió algunas «turbulencias». Al hecho de trabajar diariamente con la energía de 14 chicos de entre 14 y 7 años se le sumó el hecho de que debía interpretar dos papeles.

Así, Aruzzi tuvo que dividir su tiempo entre Magalí y Lilí, dos papeles en los extremos del espectro actoral.

«Estoy disfrutando de las dos partes, de hacer la payasada y el drama, que me encanta. Me encanta la lágrima, me encanta llorar», dice con una sonrisa la actriz. Y lo cierto es que Magalí le dará bastantes oportunidades para hacerlo.

«Ella vivía en el sur con el padre, que tenía una empresa, y cuando era adolescente quedó embarazada. El papá regaló el bebe y le dijo que nació muerto, pero en realidad lo abandonó en el orfanato de Pierre y Julita Dumont (Alejo García Pintos y María Carámbula). En un momento, ella descubre la mentira y junto a su mejor amiga se propone encontrarlo. Sus investigaciones la llevan hasta el hogar donde empieza a trabajar como Lilí, una especie de payasa, madre y hada madrina de esos chicos», cuenta Aruzzi vestida con las llamativas ropas de su personaje más divertido. Ese que además de buscar a su hijo/a se enamorará del cocinero del hogar, Kili, interpretado por Gastón Ricaud.

En su encarnación como la seria empresaria Magalí Garcés también tendrá tiempo para el amor. Mientras dirige la sucursal porteña de su empresa conocerá a Mateo (Gonzalo Heredia), un banquero español que intentará distraerla de su objetivo: recuperar al bebe perdido ocho años antes.

Casi desde su inicio, el universo de «Chiquititas» implicó mucho más que un programa de televisión exitoso. El mundo que producen Cris Morena Group, RGB y Telefé tiene una vida más allá de la pantalla. Obras de teatro, películas, discos y mucho merchandising completan un cuadro en el que el ciclo se vuelve marca (ver aparte).

Para algunas de esas consecuencias, dice Aruzzi, está mejor preparada que para otras. «Para la TV y el teatro voy a cantar y bailar. La verdad es que todo esto me sorprendió porque grabar un disco… Yo siempre canté en la ducha. Igual tuvimos un entrenador de baile y canto. Está todo muy cuidado así que yo me relajo. Estoy con gente que sabe hacer las cosas bien y hace rato que las hacen. Por otro lado, la popularidad es lo que más miedo me da. Porque yo nunca desee ser muy famosa. No era mi objetivo en la vida. El otro día iba en el auto, vi los afiches del programa y tuve ganas de esconderme abajo de mi frazada. Ahora voy a empezar a salir a la calle con anteojos de sol grandes y la gorrita que usan todos los famosos», se ríe la actriz.

Polémicas grandecitas

Para muchos, «Chiquititas» es el programa infantil más querido, para otros es un ciclo que los niños no deberían ver. Es que la historia de unos sufridos huerfanitos, piensan algunos, debe ser apta sólo para los lectores de Charles Dickens o para los que tengan aún fresco el recuerdo de «Annie». Cada estreno de este ciclo renueva la polémica. Su protagonista, sin embargo, prefiere dejar atrás viejas discusiones y pensar hacia lo que vendrá: los chicos mirando el programa junto a sus padres.

«El tono de esta temporada hará que los padres se diviertan junto a sus hijos mirando el programa. Los chicos pueden dar su autorización a los papás para verlo y eso está bueno», se entusiasma Aruzzi. Y continúa: «Con todo lo que se ve en la TV por estos días el argumento de una novela se queda bastante corta».

Lo cierto es que más allá de la polémica, a más de diez años de su estreno, existe toda una generación de chicos que creció con «Chiquititas». Que sentirán al menos curiosidad por la versión que se estrenará pasado mañana, a las 17.30, por Telefé. Los mismos que ni siquiera pueden jugar con la posibilidad de pensar la historia contrafáctica. Esos que tienen al programa como una parte inseparable de su infancia, ese tiempo en el que la canción favorita comenzaba diciendo: «Tengo el corazón con agujeritos».

Por Natalia Trzenko
De la Redacción de LA NACION

Un negocio redondo

  • 1995 se estrenó la primera temporada del programa.
  • 1992 fue el número de funciones de teatro que hicieron en las vacaciones de invierno de 1998.
  • 1 millón de discos vendidos desde que se estrenó el programa.
  • 1 millón y medio de espectadores vieron las obras de teatro.
  • 731.311 espectadores vieron el film «Chiquititas, rincón de luz», en 2001.
  • 25 países de todo el mundo compraron el programa.
  • 2 versiones propias fueron hechas para Brasil y México.

#PaísesBajos 

#Holanda

Elecciones generales de los Países Bajos (2025)

Róterdam (Países Bajos)

Fuerza Aérea de los Países Bajos

Elecciones generales de los Países Bajos (2023)

La Nación

Martes visuales. Rembrandt y la visita real

Por Alicia de Arteaga. Para celebrar la visita real de su majestad la reina Beatriz de Holanda y de los príncipes Guillermo y Máxima de Orange, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) ha preparado dos muestras consagradas al arte holandés, que toman como eje la celebración de los 400 años del nacimiento de Rembrandt.

Con la curaduría de Florencia Galessio, la primera muestra, que ocupará la sala que normalmente exhibe la obra de Tintoretto, reúne obras del patrimonio, analizadas de manera erudita por el profesor Angel Navarro en «El arte flamenco y holandés en la Argentina», libro editado por la Fundación Espigas.

Dadas la oportunidad del anunciado viaje de la reina Beatriz y la fuerza del vínculo de nuestro país con los #Países Bajos, es una feliz coincidencia comprobar que la relación de los coleccionistas argentinos con el arte holandés tiene una larga tradición y no se trata, de ninguna manera, de una exhibición forzada por las circunstancias.

Tal como escribe Navarro, profesor de la UBA y hombre de consulta en el mundo entero cuando se trata de arte holandés, el MNBA es el principal referente del arte flamenco y holandés en nuestro país. Su colección incluye trabajos realizados entre los siglos XVI y XX, muchos de ellos adquiridos por los coleccionistas argentinos a fines del siglo XIX, cuando galerías europeas como la Bernheim abrieron sucursales en Buenos Aires. Más tarde serían el marchand Frederick Vermorcken y Federico Müller los encargados de vincular a los compradores con los artistas del Norte de Europa. Angel Navarro cita como fecha clave el año 1943, cuando llegó a Buenos Aires Paula de Koeningsberg y vendió una celebrada colección que incluía pintura holandesa. Entre los coleccionistas seducidos por esta escuela sin duda el más importante fue Alfredo Hirsch.

Con la colaboración de la embajada real de los Países Bajos y de la Asociación de Amigos del MNBA, la muestra continúa en la sala Hirsch, donada en 1983, que los herederos han restaurado según los más exigentes estándares internacionales de exhibición. La curaduría, a cargo de Adriana van Deurs, pone en valor piezas fundamentales de Isenbrandt, Adriaen van del Velde, Moreelse y un magnético retrato de mujer de Rembrandt, probablemente de su hermana Elizabeth, realizado en 1630, que, según especulan varios especialistas, habría sido pintado por el maestro y su asistente Flinck.

La influencia de Rembrandt en el arte contemporáneo se verá reflejada en la exposición organizada por los curadores Julio Sánchez y Marjan Groothius, que busca la huella del holandés en la obra de 17 artistas argentinos con el título «Rembrandt examinado», con obras de Carlos Alonso, Facundo de Zuviría, Rubén Guzmán, Fabiana Barreda, Marcos López, Alicia Díaz Rinaldi y Eduardo Gil, que se expresan en distintos lenguajes: fotografía, instalación, grabado y pintura.

De punta en blanco, con su fachada recién pintada, el MNBA espera la visita real y sorprender a una audiencia tan calificada y amante del arte con obras maestras de su colección, como el «Moulin de la Galette», de Vincent van Gogh; el «Bois de Boulogne», según la mirada mundana de Van Dongen, y, como remate, «Jabón resbaloso», de un holandés con alma de argentino: Pat Andrea.

Rembrandt y la visita real

La Nación
 
Martes visuales

 
Para celebrar la visita real de su majestad la reina Beatriz de Holanda y de los príncipes Guillermo y Máxima de Orange, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) ha preparado dos muestras consagradas al arte holandés, que toman como eje la celebración de los 400 años del nacimiento de Rembrandt.

Con la curaduría de Florencia Galessio, la primera muestra, que ocupará la sala que normalmente exhibe la obra de Tintoretto, reúne obras del patrimonio, analizadas de manera erudita por el profesor Angel Navarro en "El arte flamenco y holandés en la Argentina", libro editado por la Fundación Espigas.

Dadas la oportunidad del anunciado viaje de la reina Beatriz y la fuerza del vínculo de nuestro país con los Países Bajos, es una feliz coincidencia comprobar que la relación de los coleccionistas argentinos con el arte holandés tiene una larga tradición y no se trata, de ninguna manera, de una exhibición forzada por las circunstancias.

Tal como escribe Navarro, profesor de la UBA y hombre de consulta en el mundo entero cuando se trata de arte holandés, el MNBA es el principal referente del arte flamenco y holandés en nuestro país. Su colección incluye trabajos realizados entre los siglos XVI y XX, muchos de ellos adquiridos por los coleccionistas argentinos a fines del siglo XIX, cuando galerías europeas como la Bernheim abrieron sucursales en Buenos Aires. Más tarde serían el marchand Frederick Vermorcken y Federico Müller los encargados de vincular a los compradores con los artistas del norte de Europa. Angel Navarro cita como fecha clave el año 1943, cuando llegó a Buenos Aires Paula de Koeningsberg y vendió una celebrada colección que incluía pintura holandesa. Entre los coleccionistas seducidos por esta escuela sin duda el más importante fue Alfredo Hirsch.

Con la colaboración de la embajada real de los Países Bajos y de la Asociación de Amigos del MNBA, la muestra continúa en la sala Hirsch, donada en 1983, que los herederos han restaurado según los más exigentes estándares internacionales de exhibición. La curaduría, a cargo de Adriana van Deurs, pone en valor piezas fundamentales de Isenbrandt, Adriaen van del Velde, Moreelse y un magnético retrato de mujer de Rembrandt, probablemente de su hermana Elizabeth, realizado en 1630, que, según especulan varios especialistas, habría sido pintado por el maestro y su asistente Flinck.

La influencia de Rembrandt en el arte contemporáneo se verá reflejada en la exposición organizada por los curadores Julio Sánchez y Marjan Groothius, que busca la huella del holandés en la obra de 17 artistas argentinos con el título "Rembrandt examinado", con obras de Carlos Alonso, Facundo de Zuviría, Rubén Guzmán, Fabiana Barreda, Marcos López, Alicia Díaz Rinaldi y Eduardo Gil, que se expresan en distintos lenguajes: fotografía, instalación, grabado y pintura.

De punta en blanco, con su fachada recién pintada, el MNBA espera la visita real y sorprender a una audiencia tan calificada y amante del arte con obras maestras de su colección, como el "Moulin de la Galette", de Vincent van Gogh; el "Bois de Boulogne", según la mirada mundana de Van Dongen, y, como remate, "Jabón resbaloso", de un holandés con alma de argentino: Pat Andrea.

Por Alicia de Arteaga

Vacas que son obras de arte se exhiben en Puerto Madero

La Nación
Comienza el Cow Parade

Son esculturas pintadas por artistas; serán rematadas benéficamente
Pasado mañana al mediodía será lanzado en Puerto Madero Cow Parade, un inédito show de arte que ha convocado a destacados artistas plásticos en pos de un objetivo solidario. Se presentarán más de 120 vacas de tamaño natural pintadas por Martiniano Arce, Marta Minujin, Karina Al Azem, Carlos Regazzoni, Ides Kihlen, Mondongo, Silvina Benguria, Ana Fabry, Rajadell, Joaquín Molina, Ernesto Pesce, Luis Felipe Noé, Clorindo Testa y Rogelio Polesello, entre otros. Las vacas, que posan en tres posiciones: caminando, pastando y descansando, estarán expuestas hasta fines de mayo.

Algo tan argentino como la vaca se asocia en este caso a la impronta de los artistas en beneficio de Esclerosis Múltiple Argentina (EMA) y de la Fundación Leloir, porque luego de su desfile urbano, las vacas será subastadas. La muestra está organizada por Ediciones Lariviere y el Instituto Leloir, con la colaboración de la Corporación Antiguo Puerto Madero SA.

El Cow Parade porteño sigue el modelo de esta muestra audaz y participativa que se ha realizado con éxito en Zurich, Chicago, Nueva York, Sydney, Tokio, Bruselas, Praga y Londres, logrando en cada caso capturar a través de la paleta de los artistas el espíritu del lugar. Las vacas, que son el soporte de las pinturas, fueron creadas por el artista suizo Pascal Knapp, conocido internacionalmente por sus piezas de vidrio y acero. El padre de Knapp fue el promotor de la primera edición de Cow Parade realizada en Suiza en 1966.

Desde entonces las vacas fueron pintadas por miles de artistas del mundo. No hay dos iguales, la mayoría de ellas cuenta con un patrocinador y cuando salgan a la venta su valor estará sometido a la oferta del mejor postor, tal como ocurre en cualquier remate.

Entre los principales coleccionistas del mundo de vacas originales del Cow Parade se cuentan la reina Isabel II de Inglaterra (que compró la vaca «Jubilée» expuesta en los jardines de Bukingham), Elton John, Oprah Winfrey, Ringo Starr, la reina de Jordania, HBO, The New York Times y Disney.

La convocatoria abierta contó con la selección del jurado integrado por Luis Benedit, Julio Sánchez, Javier Iturrioz, Nora Hochbaum y Alicia de Arteaga. No fue fácil la selección entre las miles de propuestas recibidas para pintar una vaca de fibra de vidrio en blanco de 241 cm de largo por 74 de ancho y 145 cm de alto.

Además de su popularidad universal y del alto valor nutritivo, la vaca tiene para los argentinos una fuerte carga simbólica, hasta el punto de estar asociada, según su peso (vacas flacas y vacas gordas) con la marcha de nuestra economía.

Por mera coincidencia, el desfile de vacas será la atracción de Puerto Madero cuando el precio de la carne gana la portada de los diarios y un comedor piquetero se ha instalado en el corazón de la zona de la ciudad que exhibe una oferta gastronómica ecléctica y sofisticada.

Victoria Onetto: recuerdo de la muerte

Revista Viva
 
No pudo conocer a su padre, un militante peronista que fue fusilado por policías de Tigre en 1971. Su madre logró salvarse. Su abuela paterna fue una activa dirigente de Montoneros. La actriz cuenta  ahora por primera vez su historia, reflejada también en un libro – La aguja en el pajar – basado en el relato que le hizo al autor.
 
Su padre, Manuel Manolo o Manolito Belloni, militante peronista, fue asesinado cuando tenía 23 años por policías de la comisaría regional de Tigre, el 8 de marzo de 1971, en el Rincón de Milberg, en un recordado episodio de los años de plomo en el cual también resultó fusilado Diego Frondizi, hijo de Silvio y sobrino de Arturo, ex presidente de la Nación. Su madre, Nina Onetto ( en ese momento estaba embarazada de 5 meses, y ya tenía una hija de 2 años), logró salvarse. Su abuela paterna, Lili Massaferro, abandonó a partir de la muerte de su hijo su vida artística ( llegó a ser dirigida por Leopoldo Torre Nilsson ) para trasnformarse en la secretaria general de la rama femenina de Montoneros aquí y en el exilio, al que debió recurrir poco antes del golpe del 24 de marzo de 1976. (…)

La vida en fotos

La Nación Revista
 
Un grupo de chicos de Ciudad Oculta le pidió al fotógrafo Martín Rosenthal que le enseñara fotografía. Así nació el proyecto ph15. Gracias a la iniciativa, hoy las imágenes tomadas por 27 jóvenes de una de las villas más peligrosas de Buenos Aires recorren el mundo
 
 
 

Ciudad Oculta, un tórrido sábado de verano de 2006. Martín pide silencio y dice: "Para el martes, hemos planificado con Moira una visita al Museo Nacional de Bellas Artes. No podemos hacer tres salidas a museos pagadas por la fundación, porque nos cuesta 60 pesos cada una. Por eso, esta vez lo del Bellas Artes es optativo. Al que esté seguro de ir, se le darán las monedas para el colectivo hoy mismo. A aquellos que se decidan después, una de nuestras docentes, que estará esperando en el museo, les reintegrará el gasto del colectivo. Las otras visitas programadas son al Borges y al Malba. ¿Les quedó claro?"

Se oye un susurro de afirmación. Martín abre un cajón del escritorio, saca un puñado de monedas de una bolsita y las reparte entre quienes tomaron la decisión de ir.

A mitad de cuadra y sobre la manzana opuesta a la que marca uno de los límites de Ciudad Oculta, en el barrio de Mataderos, el largo y angosto pasillo de una vieja casona lleva a una escalera de cemento que comunica con un amplio salón, dividido en cuatro pequeñas piezas de paredes apenas revocadas y pintadas a la cal. Sobre ese salón, hay una especie de altillo donde se apilan sillas, mesas, cajas de cartón, maderas y bolsas de plástico. El techo de chapas acanaladas que cubre ese esqueleto de hormigón, lejos de refractar el monstruoso sol del mediodía, lo absorbe como una esponja y lo libera hacia abajo, hacia el salón y las piezas donde, hasta unos minutos antes de que Martín comenzara a explicar lo del museo y las monedas, una veintena de jóvenes –entre ellos, un par de adolescentes amamantando a sus bebes– hablaban de fotografía, de composición y de arte en medio del calor impiadoso.

Ese es el lugar que, cinco años atrás, un puñado de chicos y jóvenes de "la Oculta" –como también se la llama– eligió cuando el fotógrafo argentino Martín Rosenthal, que por esos días trabajaba, gratis, para la Red Solidaria fotografiando algunos comedores de la villa, los desafió: "¿Así que ustedes quieren aprender fotografía? Bueno, si me juntan diez chicos que estén muy interesados y consiguen un lugar con una mesa y diez sillas, empezamos".

"A las dos semanas, me llamaron y a la siguiente arrancamos –recuerda Rosenthal–. Jamás había trabajado con chicos de las villas. Ahí medio se me dio vuelta la cabeza y decidí iniciar lo que poquito tiempo después sería el proyecto Fundación ph15 (ver aparte)."

Con Moira Rubio, codirectora de ph15, buscaron generar un espacio de formación de identidad que les permitiera a esos jóvenes apropiarse del lugar en el que viven, descubrir otros espacios e interactuar con el entorno. "El razonamiento era simple –dice–. Si estos jóvenes no son escuchados y son discriminados, entonces probemos con imágenes. Se trata de un nuevo lenguaje: decir todo lo que quieran a través de la fotografía, de sus imágenes."

Expresión

–Esta foto es complicada –dice Ariel–. Es complicado sacarme yo mismo y ubicar la luz y el encuadre… No sé…

–Nunca dejés de pensar en el concepto fotográfico, porque la fotografía no son formas nada más –le explica Rosenthal.

–Justamente. Esto lo hice para mí, por lo que representa mi mano reflejada en el espejo. Ya sé que no puedo exponer esta foto…

–Sí que podés. Pero tenés que justificar el porqué de la foto.

–Sólo quise reflejar el miedo que me daba mi mano saliendo de ese espejo…

–¿Te dan miedo los espejos?

–Sí, porque no me gusta lo que el espejo me devuelve –dice Ariel y rápidamente vuelve a cuestiones técnicas–. Mi problema es que estoy trabajando con una sola mano, porque la otra la reflejo en el espejo, y hay poca luz. Tengo que darle más luz al ambiente…

–No, en lugar de meter más luz en el baño necesitás un trípode. Vos sabés que acá tenés un trípode que podés utilizar.

–Sí, voy a insistir con esta imagen –dice Ariel–. Aunque me dé miedo.

"Lo que más nos importa –explica Rosenthal– es que nos cuenten y nos muestren sus vidas a través de sus fotos. Todos los sábados, hablamos de estas cosas."

Jim Dow, reconocido fotógrafo estadounidense ("Influyó mucho en mi carrera", cuenta Rosenthal), prologó ph15 – fotografías por chicos de Ciudad Oculta, un libro de reciente aparición, que reúne los trabajos más destacados de estos 27 jóvenes y adolescentes que encontraron en la fotografía la mejor manera de expresar lo que sienten. Allí dice: "Yo encuentro que el trabajo de estos talentosos individuos llega a ser un extraordinario y elocuente testimonio de la gloriosa verdad de que el arte no es propiedad de artistas exitosos, curadores poderosos, historiadores publicados, ricos coleccionistas y profesores capaces, sino de todos aquellos que tienen acceso a las herramientas del medio artístico elegido, y de quienes dedican tiempo de sus vidas para examinar sus propias realidades, tanto externas como internas."

Eugenio Alfonso, de 25 años, uno de los más antiguos alumnos de ph15, siente que cada imagen que captura con su cámara es como una caricia para el alma. "Yo soy soldador y vivía con mi familia en San Miguel, pero las cosas se complicaron y terminamos en la Oculta –cuenta–. No me quejo, es la vida que me tocó. Lo único, sí, es que estoy podrido de no tener trabajo. Me las rebusco, hago de todo para ganarme el pan, pero, ¿sabés?, esto de no poder trabajar, de no conseguir un laburo porque sos de la Oculta te amarga la vida."

Eugenio tiene fotos vendidas o expuestas en algunos museos de los Estados Unidos, pero prefiere ser cauto. "Me sobra voluntad, y ser fotógrafo es mi sueño, pero basta con mirar a mi alrededor para darse cuenta de que la pelea por el futuro será difícil."

La clase continúa. Rosenthal les habla a sus alumnos: "Este año los profesores los van a apretar mucho con el tema composición, porque notamos que en la última mitad del año pasado hubo bastante descuido en este aspecto. Los temas que abordaremos este año serán composición y gente extraña. Nos encantaría que a fin de año pudiéramos hacer una muestra como homenaje a la gente de la Oculta".

Hay señas de aprobación y entusiasmo.

"Me gusta porque acá me marcan los errores –dice Gabriela García, de 17 años–. Al principio yo pensaba que esto sería un taller más, pero esto es diferente. Es gente muy estricta, que te marca los límites. A mí lo que más me gusta es el movimiento, estar atenta a lo que pasa y fotografiarlo."

A su lado, Carlos Barreto, de 14 años, uno de los más chicos del grupo, manifiesta: "Me gusta más el blanco y negro que el color. Tambiénme atraen mucho los árboles en invierno. Me gusta fotografiar árboles sin hojas, paisajes simples, el invierno… No me preguntés por qué, porque ni yo lo tengo del todo claro, pero me gusta fotografiar cosas tristes".

"Yo quería saber cómo era esto –cuenta Natalia Godoy, de 19 años–. Siempre saqué fotos, pero en cumpleaños. Quise probar de otra manera. Acá fueron más directos: me explicaron, me dieron una cámara y un rollo, y me dijeron: «Sacá lo que te llama la atención». Y empecé a sacar. Y en el primer rollo me felicitaron porque saqué lo que yo quería expresar. La primera foto fue una chica muy triste, mirando por la ventana con rejas. Parecía encerrada. Y logré rescatar esa imagen. Después vino lo que para todos es hasta ahora mi mejor foto. Mi cuadra, un día de lluvia. Es mi calle inundada. Yo quería mostrar mi realidad, que no es otra cosa que la pura miseria, pero desde un costado artístico, porque el arte no te aleja de la realidad. A las villas las podés ver desde adentro o desde afuera. El que la mira desde afuera nunca sabrá que acá también, a veces, pasan cosas buenas."

Natalia vive con sus padres, un abuelo y un sobrino. Trabajaba en una fábrica de zapatillas. "La fábrica se mudó y tuve que dejar, porque no puedo pagarme cuatro colectivos por día", cuenta.

Las fotos de Ciudad Oculta tomadas por los chicos llegaron lejos, más allá de su dura geografía urbana y hasta de sus propias ambiciones. Recorrieron el país y el mundo –desde la Feria de Artesanías de Mataderos hasta el Centro Cultural Borges y el Cambridge Multicultural Arts Center de Boston– y fueron, y son, tema de estudio en varias escuelas de arte y universidades.

Pero ¿por dónde pasa el interés hacia estos chicos por parte de algunas de las mejores universidades y museos del mundo? Y, después, ¿hasta dónde serán capaces de llegar los que jamás tendrían la posibilidad de pisar un museo si detrás de ellos no hubiera gente dispuesta a llevarlos o a pagarles el boleto del colectivo?

La respuesta, simple, la dará Rosenthal: "El propio nivel de los chicos y el éxito del programa educativo despiertan ese interés. Muchos profesores y fotógrafos mundialmente reconocidos se han costeado todos los gastos para conocerlos, para estar con ellos en la mismísima Ciudad Oculta. Uno de ellos, Tom Rankin, dijo que lo que conmueve profundamente es la belleza generada desde condiciones muy difíciles y que se trata de una forma de conocer su mundo, que va más allá de una simple documentación. Acerca de hasta dónde podrán llegar, yo diría que hasta donde ellos se lo propongan. Todo depende de ellos. Y también de la suerte, claro".

Por Jorge Palomar

Fotos: Julia Pontieri y gentileza Ph15

Más datos: www.ph15.org.ar

Ph15, una iniciativa que convoca

La Fundación ph15 fue creada en agosto de 2000 por Martín Rosenthal, de 52 años, fotógrafo y docente independiente que estudió arte y fotografía en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, Estados Unidos. El nombre de la fundación, ph 15, se refiere a las letras iniciales de la palabra fotografía en inglés y al número que identifica a la villa de Ciudad Oculta.

Las clases, a las que acuden chicos y adolescentes de entre 11 y 25 años de una de las villas más peligrosas de Buenos Aires, se dictan todos los sábados en el Centro de Convivencia para la Familia "Conviven", de Ciudad Oculta. A Rosenthal y Moira Rubio –codirectora de la fundación– los acompañan los docentes voluntarios Miriam Priotti, Luciano Casalla y Pablo Altuve, y profesores y profesionales de la fotografía llegados de los Estados Unidos, que se hacen cargo de sus propios gastos.

Durante el primer año, los chicos trabajan con cámaras de bolsillo. En el segundo año, se les entrega una cámara manual y, en el tercer año, estudian fotografía digital. Se les facilitan apuntes, bibliografía, libros e insumos (rollos y papel fotográfico). La fundación cuenta, también, con una red de psicólogos, nutricionistas, médicos y psicopedagogos que trabajan en la Oculta.

Ph15 no cuenta con subsidios permanentes, sino con aportes por única vez. Entre las empresas que la apadrinan, se encuentran la consultora internacional BDO Becher y Mega Photo. El 50% de lo que se recauda por la venta de las fotografías es para el autor y el otro 50% se destina al sostenimiento de la fundación.

La primera muestra de ph15 en Estados Unidos se realizó en el Museo Estatal de Dakota del Norte, que compró nueve obras (una por cada expositor) para su colección permanente. La muestra llegó también a la Universidad de Harvard, donde se vendieron cuarenta obras.

La villa, dura realidad

De acuerdo con el censo 2001, en la Argentina hay 10.070.000 hogares. Según datos publicados por el gobierno nacional en 2004, el déficit habitacional es de 4.000.000 de unidades. Hoy, 4 de cada 10 argentinos viven en casillas de chapa y cartón, techos de zinc y pisos de tierra, con napas contaminadas, sin agua corriente, ni cloacas, ni servicio de recolección de basura. El 44,3% de la población del país (16,3 millones de personas) vive por debajo de la línea de pobreza.

El período comprendido entre 1914 y 1947 resultó clave para la ciudad de Buenos Aires y la región metropolitana. Fue en ese lapso cuando se observó un cambio en la composición de la clase trabajadora: la finalización, en 1930, de la inmigración europea hizo que aumentara la migración desde el interior del país. Estos migrantes, que constituían el 16% de la población metropolitana en 1936, pasaron al 37% apenas 11 años más tarde. Es en este mismo período que se amplía la existencia de las villas miseria, principalmente en terrenos fiscales o deshabitados sobre las cuencas inundables de los ríos Matanza, Riachuelo y Reconquista.

Desde 1962 hasta 1976, la población villera creció a razón de 13.024 personas por año. Actualmente, se estima que unas 4000 personas se incorporan a las villas cada doce meses. Los 24 asentamientos precarios de la Capital Federal albergan a 116.000 personas. De ellos, unos 30.000 viven en Ciudad Oculta.

 

Dos operas primas se llevaron los más importantes premios del 21er. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

La Nación
 Premios que no conformaron
 
 
MAR DEL PLATA.-

"Noticias lejanas", de Ricardo Benet, no es una de esas obras que podría considerarse una gran película. Sin embargo, esta historia atravesada por la cruda realidad rural mexicana reunió la mayor cantidad de votos, tras una ardua discusión.

En esa gran mesa estuvieron los argentinos Fabián Bielinsky y Eduardo de Gregorio, la española Assumpta Serna, la mexicana Paz Alicia Garciadiego, el polaco Krisyzstoff Zanussi, la alemana Juliane Lorenz, el austríaco Hans Hurch y la india Meenakshi Sheede.

"A la manera de Molly" -la historia de una irlandesa elemental, de su amor de una noche con un extranjero, de su embarazo y su empeño por encontrar a ese hombre en Polonia-, a pesar de su llanura en cuanto a cine, capturó la atención del jurado, que le concedió su premio especial.

Lo que sorprende es que el portugués Marco Martins, con "Alice", aceptable como debut pero endeble a la hora de una crítica rigurosa, se haya llevado el Astor a mejor director (compitió con Werner Herzog, Kim Ki-duk, Terrence Malick) y el premio de la crítica (Fipresci).

Otro Astor que sorprende es el dedicado a mejor actriz, que recayó en Justine Clarke, por la australiana "Mirar a ambos lados", de Sarah Watt, cuando muchos de quienes siguieron la sección oficial con atención consideraban que la iraní Fereshteh Sadr Orafai tenía méritos suficientes para ser la elegida. Como si este lauro no fuese suficiente, la cineasta se llevó el Astor a mejor guión.

Por suerte se hizo justicia con William H. Macy por su labor en "Edmond", donde compone a un hombre en principio común, pero con ideas algo reaccionarias, que de la noche a la mañana comienza un proceso que lo convierte en un auténtico psicópata americano, una suerte de personaje sombrío, que termina sumergido en su propia oscuridad.

El Astor a mejor largometraje de Iberoamérica terminó compartido. Se lo llevaron, por mitades, "Derecho de familia", de Daniel Burman y "Cine, aspirinas y buitres", de Marcelo Gómes. No es necesario ser un experto para descubrir que son películas de calidades muy diferentes, y cuál de las dos es la mejor (la de Burman, afortunadamente premiada por Signis). Pero claro, a "Derecho de familia" le faltaba ese toque "latinoamericanista" que muchos creen necesario para ser merecedora del premio.

Además, el jurado otorgó dos menciones especiales, una a "Quedate conmigo", una muy interesante obra del singapurense Eric Khoo, "por la presentación cinematográfica de una personalidad extraordinaria" (es de suponer que el jurado se refiere a la sorda-ciega del episodio principal), y "Café Transit", del iraní Kambozia Partovi "por el positivo retrato de la lucha de la mujer iraní", en los dos casos, muy justificadas.

 

 

 

Principales premios

 
 
 
 

Oficiales

  • Mejor largometraje: "Noticias lejanas", de Ricardo Benet (México).
  • Especial jurado: "El camino de Molly", de Emily Atef (Alemania).
  • Mejor director: Marco Martins, por "Alice" (Portugal).
  • Mejor actriz: Justine Clarke, por "Mirar a ambos lados" (Australia)
  • Mejor actor: William H. Macy, por "Edmond" (Estados Unidos).
  • Mejor guión: Sarah Watt, por "Mirar a ambos lados" (Australia).
  • Mejor largometraje de Iberoamérica: ex aequo para "Derecho de familia", de Daniel Burman (Argentina), y "Cine, aspirinas y buitres", de Marcelo Gomes (Brasil).
  • Menciones especiales: "Quédate conmigo", de Eric Khoo (Singapur) y "Café Transit", de Kambozia Partovi (Irán-Francia).

No oficiales

  • Premio Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci): "Alice", de Marco Martins (Portugal).
  • Premio de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación (Signis): "Derecho de familia", de Daniel Burman (Argentina).
  • Premio Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina: "Café Transit", de Kambozia Partovi (Irán-Francia).
  • Premio del público: "Derecho de familia", de Daniel Burman.
  • Premio mejor dirección de la Mujer y el Cine: Byambasuren Davaa, por "La cueva del perro amarillo" (Mongolia/Alemania).
  • Premios otorgados por el Sindicato de la Industria Cinematográfica de la Argentina (SICA): en documental "500 almas", de Joel Pizzini (Brasil), en ficción: "Madeinusa", de Claudia Llosa (Perú).

 

 

 

Festival de Mar del Plata: terminó la competencia y se anuncian los ganadores

Periodismo.com
 
Con la proyección de “Kamataki”, del canadiense Claude Gagnon, y “Remake”, de Roger Gual, finalizó la etapa de competencia del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, y ahora falta conocer a los ganadores.

Esta noche, durante la gala final se realizará la ceremonia de premiación, en la que sin duda serán protagonistas los invitados especiales Susan Sarandon, Tim Robins, Abel Ferrar y Juliette Binoche.

Los organizadores aseguran que el jurado ha quedado sorprendido por la alta calidad de los films exhibidos, pero la crítica y la prensa especializada afirman que, a pesar de la masiva concurrencia (se vendieron 117.000 entradas) y del agotamiento de las salas, la mayoría de las competidoras no fueron del nivel esperado.

La película argentina “Derecho de familia”, de Daniel Bruman, tiene grandes posibilidades de quedarse con el Premio Astor de Oro, aunque en esta oportunidad no es posible de grandes favoritos.

 
 
 

Festival de Mar del Plata: se vieron films de Australia e Irán. Hoy es el turno de lo nuevo de Burman

Periodismo.com


«Café Transit», del cineasta iraní Kambozia Partovi y “Mirar a ambos lados”, de la australiana Sarah Watt se presentaron en competencia, en el Festival de Mar del Plata. Hoy se verá “Derecho de Familia”, de Daniel Burman.

La película iraní habla sobre la opresión que sufren las mujeres en el islam pero sin golpes bajos. La australiana se detiene en el sentimiento de dolor de la pérdida y la esperanza de volver a creer.

Burman presenta su película que fue presentada en el Festival de Berlín. “Me pareció que el Festival tuvo un cambio de perfil importante, propio y atractivo. He competido en otros festivales; la vivencia del contacto con la gente es única. En el extranjero hay que salvar la cuestión del idioma; creo que es importante compartir mi película en el país”, dijo el director.

Además de “Derecho de Familia”, se verán las norteamericanas «Edmond», de Stuart Gordon, con William H. Macy, y «El Nuevo Mundo», en versión de Terrence Malick.

La Fiesta Nacional del Teatro, con mejores actores que obras

La Nación
Luces y sombras
 

Correntinos y santiagueños

 
 

 
Ojerosos, cansados, pero ansiosos de pareceres experimentados, los 300 teatristas de distintas partes del país siguen levantándose muy temprano para asistir a los foros de discusión, donde artistas, directores, investigadores y críticos les hacen las correspondientes devoluciones de sus espectáculos.

Luego siguen el recorrido por mesas redondas y charlas. Todo tema es bienvenido para estos artistas ávidos de información.

Anteayer, al caer la tarde, tuvo buena aceptación el foro "A cien años del nacimiento de Beckett", que se realizó en la sala grande del Centro Cultural Ricardo Rojas, que reunió a unas 60 personas. Comenzó con una charla abierta con Miguel Guerberof y continuó con una conferencia a cargo de Laura Cerrato y la proyección de "Not I" ("No yo"), dirigida por Samuel Beckett.

El grupo santiagueño Marcado a Fuego se formó con cuatro buenos actores: Humberto Olivares, César Martínez Salomón y Fernanda Parra, y el tucumano César Marcelo Romero. Los tres varones se conocieron el año pasado en General Roca, una de las sedes de la fiesta anterior. Los dos santiagueños trabajaban en la obra "Hospital de aparecidos" y convocaron para que los dirija a Romero, uno de los protagonistas de la versión tucumana de "La moribunda", un actor espléndido. Así crearon "Tres inoportunas historias y un topo que escapó de su jaula", que se presentó en Astrolabio.

Es una obra bien intencionada, pero muy confusa. Desde la dramaturgia, Romero intenta recorrer los diferentes estados de la vida de dos hombres: Iglesias y Lechón Bebé. Así aparecen en forma segmentada, ininteligible y confusa los miedos, la idiotez, la violencia, el amor y la perversión. La propuesta intenta ser figurativa, poética y metafórica. Pero ese afán de no caer en el lugar común ni en lo vulgar, la vuelve críptica y desprovista de emotividad. El mejor trabajo lo logran los actores. Sobre todo, Olivares y Martínez Salomón. Tienen profundidad, fibra y mucha sensibilidad para transmitir momentos de una historia nada clara que, además, les exige físicamente en demasía.

Acerca de piqueteros

El grupo La Comedia Correntina, un programa de la Subsecretaría de Cultura de esa provincia, presentó en el Teatro del Sur "La pasión del piquetero", una obra fortísima de Vicente Zito Lema ("Mater", "Gurka, un frío como el agua seco").

Susana Bernardi realizó un excelente trabajo de dirección, además de una puesta ingeniosa y bella, basada en diferentes técnicas de la antropología teatral. En su puesta hay comedia del arte, títeres, coreutas, teatro de sombras, coreografía… Y se apoya en la solvencia de un elenco profesional y talentoso que no sólo comprende a rajatabla el texto, sino que se mueve con soltura en las distintas áreas y matices propuestos por la dirección.

Merecen destacarse los trabajos de Luis Ignacio Serradoni, Sebastián Alejandro Cardozo, Darío Alberto Lovatto, María Soledad Serradoni y Cristián Sotelo. También es destacable el vestuario (no se consigna en el programa) y la iluminación, de Rubén Darío Rodríguez.

La obra de Zito Lema es una suerte de oratorio para solista y coro que cuenta la muerte de los militantes piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, desde la voz de su verdugo. Pero, aunque es un trabajo teatral inobjetable, no posee una estructura dramática sólida.

Las otras propuestas fueron: "Las chicas del tres y medio floppies" (Salta), dirigida por Darío Pantaleón, e interpretada por Cristina Idiarte y Paula Ferrer, en Elkafka; "Tres viejos mares" (San Juan), de Arístides Vargas, dirigida por Rubén González Mayo, e interpretada por Rosa del Valle Yunes, José Aseguinolaza y Rubén González Mayo, en Calibán; y "¿Estás ahí?.. siempre" (San Antonio de Areco), de Ulises Bechis, dirigida por José Irazú, e interpretada por Kq Alonso, Teresa Aiello, Fernando Goldar y Silvio Menconi, del grupo El Garaye, en Andamio 90.

Pablo Gorlero

Agenda del día

  • 19 "El ombligo del Sur", de Jujuy. Duración: 60 minutos. En Calibán, México 1426.
  • 19.30 "Mozart y Salieri", de Misiones. Duración: 50 minutos. En Teatro del Sur, Venezuela 2255.
  • 20 "La desconfianza", de Córdoba. Duración: 105 minutos. En Espacio Callejón, Humahuaca 3759.
  • 19 "El ombligo del Sur", de Jujuy. Duración: 60 minutos. En Calibán, México 1426.
  • 19.30 "Mozart y Salieri", de Misiones. Duración: 50 minutos. En Teatro del Sur, Venezuela 2255.
  • 20.30 "Vivet tiene visitas", de Chubut. Duración: 60 minutos. En Astrolabio, Gaona 1360.

Las entradas son gratuitas y se entregan con dos horas de anticipación en cada sala.