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Binoche habla sobre sus filmes en Festival de Mar del Plata
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Por Lucía Goncalves MAR DEL PLATA, Argentina (Reuters) – La actriz francesa Juliette Binoche visitó el Festival de Cine de Mar del Plata para acompañar la exhibición de dos películas que protagoniza y se proyectarán fuera de competencia: "Mary," de Abel Ferrara y "Caché," de Michael Haneke. "Cada director es particular (…) Haneke parece estar siempre al volante de un vehículo que no para nunca," repasó Binoche en una conferencia de prensa en Mar del Plata, una ciudad ubicada a 400 kilómetros de Buenos Aires. Mientras que Ferrara "se enfrenta constantemente a sus lados oscuros (…) a veces es sumamente inteligente, a veces actúa como un niño y a veces se lo ve perdido, no le teme a sus debilidades." En "Mary," Binoche personifica a una actriz obsesionada con su interpretación de María Magdalena. Aceptó el papel porque sentía "la necesidad de expresar los evangelios (…) la palabra escrita, sagrada, fue evitada durante un tiempo y es algo que necesitamos recuperar." Binoche, ganadora del Oscar en 1996 por su rol en "El paciente inglés" de Anthony Minghella, reflexionó también sobre el compromiso social que acarrea rodar películas. "Los actores somos un libro abierto a través del cual el mundo puede leer," dijo. "Debemos ser responsables, los filmes no son algo para que te olvides de tu vida, sino para que la vivas." La actriz pasó la noche de su cumpleaños número 42 en la ceremonia inaugural de la vigésimo primera edición del Festival de Cine de Mar del Plata, que comenzó el jueves. Consultada acerca de qué referencias tenía sobre Argentina antes de visitar el país por primera vez, contó que conoció el tango gracias a un personaje que interpretó y ya no pudo abandonarlo. "Pasé seis meses practicando, es difícil bailarlo, pero es hermoso porque te hace sentir libre." "Me encanta la música de Piazzolla, me parece significativa, es triste, melancólica, y al mismo tiempo está llena de vida," agregó, sobre el músico marplatense Astor Piazzolla en cuyo honor se bautizó a los premios "Astor," que se entregarán el 19 de marzo cuando culmine el festival. |
Festival de Mar del Plata: homenaje a Puenzo a 20 años del Oscar de ‘La historia oficial’
El director Luis Puenzo fue homenajeado en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, al cumplirse 20 años de la obtención del Premio Oscar a Mejor Película Extranjera por su película “La Historia Oficial”.
"La historia oficial marcó un antes y un después en el cine argentino, porque a partir de su argumento, mucha gente comenzó a indagar y a preguntarse acerca de la identidad de niños que fueron arrancados de sus familias biológicas durante la última dictadura militar", argumentó Miguel Pereira, director del Festival.
Visiblemente emocionado, Puenzo contó que en esos años “no había muchos más datos de lo que se sabía”. “Hicimos una investigación periodística y, más que nada tuvimos la colaboración de las Abuelas, en las que ya estaba Estela Carlotto, quien nos ayudó muchísimo. Ella fue la que quiso que usáramos las fotos verdaderas de los chicos que se ven en la película. A nosotros nos daba pudor usarlas”, explicó.
El viernes pasado se realizó un reestreno del film en Mar del Plata y en el homenaje del sábado estuvieron presentes el productor Marcelo Piñeyro, la guionista Aída Bortnik, las actrices Chunchuna Villafañe, Floria Bloise y Analía Castro, que interpretó a la pequeña niña robada.
Héctor Alterio y Norma Aleandro, los protagonistas, no pudieron asistir, pero grabaron un mensaje desde Madrid, lugar donde residen y trabajan.
Maastricht, una muestra donde todo lo que brilla muy posiblemente sea oro
Ana María Battistozzi MAASTRICHT, HOLANDA. ESPECIAL PARA CLARIN
Está usted segura que no puede considerar una suma inferior?", le susurra el caballero a la joven que va y viene entre paisajes ingleses y flamencos del siglo XVII y XVIII. "Si, como no, pero no inferior a 695 mil euros", responde ella con una sonrisa y detiene su trajín ante "Jouers de cartes", la pequeña pintura que Honore Daumier realizo entre 1859 y 1862, motivo de la discreta negociación, en el stand de la galería Agnew’s de Londres en la feria TEFAF.
Agnew’s de Old Bond Street, es una de las 50 galerías top de Inglaterra que junto a otras 170 de Estados Unidos, Francia, Suiza, Alemania, Italia Mónaco, Holanda y también Argentina asisten a esta rutilante feria que por una semana convierte a la pequeña ciudad holandesa de Maastricht en la capital mundial del arte, las antigüedades y la elegancia. TEFAF (The European Fine Art Fair) recibe a los más renombrados coleccionistas y directores de museos del mundo hasta el 19 de marzo.
Pasear por sus calles alfombradas y profusamente decoradas con esa fascinante variedad de tulipanes color melón, llamada papagayo, es una verdadera fiesta para los sentidos. A un lado diamantes y esmeraldas diseñados por Bulgari, al otro relojes alemanes del siglo XV y XVII dorados y esmaltados en azul o rojo, antigüedades griegas y romanas, cómodas y consolas inglesas y francesas, pinturas flamencas del siglo XVII, italianas de la escuela florentina, veneciana y boloñesa, del temprano y tardío renacimiento, platería inglesa y americana. Pero también arte moderno y contemporáneo del mejor: Picasso, Miro, Cezzane, Robert Rauschemberg, Lucio Fontana, Claes Oldemburg y Botero. La medida es la calidad y procedencia de cada pieza que en ciertos casos acumula treinta líneas de linaje. De velar por ambas se encarga el comité de veto, una suerte de inquisición de expertos e historiadores del arte que el día antes de la apertura recorre con sus lupas stand por stand para verificar que todo sea impecable y tal como ha sido declarado sobre procedencias y atribuciones de cada pieza.
Como era de esperar, este año, en el que toda Holanda celebra el cuarto centenario del nacimiento de Rembrand, el maestro es la estrella de TEFAF. Salander-O’Reilly de Nueva York, ha traído a Maastricht un retrato del apóstol Santiago el Mayor de Rembrandt que es una de las piezas favoritas de la feria.
Es una obra religiosa tardía que Rembrandt, pintó en 1661 y permaneció los últimos 60 años en una colección privada norteamericana. Su precio ronda los US$ 45 millones, suma cercana a la que pagó el Metropolitan Museum de Nueva York por un cuadro del italiano Duccio.
Todavía hay más Rembrandt: el anticuario Noortman de Maastricht, ofrece "Hombre vestido con jubón rojo", otra tela que pintó en 1633 y tiene una estimación de 27 millones de euros, y además varias galerías holandesas y americanas ofrecen magníficas aguafuertes del maestro. Otra obra especialmente aureolada en un lugar difícil de sobresalir es el retrato de Pieter Jacobsz Olycan pintado entre 1629 y 1639 por Frans Hals, un contemporáneo de Rembrandt. Lo trajo David Koetser (Zürich) con una controversia sobre su atribución que acaba de sortear gracias a la investigación de especialistas del Museo Frans Hals.
"Así de difíciles son las cosas aquí", dicen los hermanos Eguiguren, los únicos anticuarios argentinos que lograron pasar estos rigurosos filtros. Javier ofrece una auténtica rareza para estas tierras: estribos, boleadoras y facones de plata rioplatense. Pero también una pieza de excepción: una bandeja de plata dorada peruana del siglo XVIII, que pasó por las manos del duque de Sussex. Su hermano Jaime, especializado en arte europeo, trajo una gran estatua de bronce de Luis XIII, realizada por Fran»coise Rude en el siglo XIX. La pieza estuvo vinculada, desde Francia a la familia Unzué. La ocasión les es propicia a ambos. En Holanda se vive una gran expectativa en torno de Argentina. En sintonía con la próxima visita de la reina Beatriz al país, habrá actividades económicas y culturales.
Acaso lo más importante es la movida que ha organizado el almacén De Bijenkorf, una suerte de Corte Inglés de Holanda que dedicará todo abril a la Argentina, su moda, diseño, perfumes, telas, comida, vinos, música.
Destaca allí la figura de Rogelio Polesello que fue elegido por el departamento de diseño de la firma como el artista que marcara la estética del evento.
Los hits y sus precios galácticos
Festival de Mar del Plata: Susan Sarandon y Tim Robbins dieron una ‘clase magistral’ con críticas a EE.UU.
La clase tuvo la modalidad de entrevista pública en la que un moderador guía el desarrollo de la conversación y luego el público hace las preguntas que desee. Allí hablaron sobre el cine, la actuación, pero también de la política exterior de los Estados Unidos.
Me interesan las historias de amor y todas las que hice son de ese tipo. Las chicas que me tocó interpretar son de carácter fuerte y, sin embargo, cuando las hago me parecen tan frágiles. Yo elijo para actuar a personas comunes, ordinarias, que hacen cosas y sienten miedo. No me gusta que empiecen un film siendo héroes. El coraje se demuestra, tal vez, siendo íntimo con otra persona, o decidiendo que ya no se vivirá en la mentira”, confesó Sarandon.
La actriz, que se ha pronunciado en varias oportunidades contra la guerra en Irak y contra las decisiones económicas del presidente Bush, aseguró afirmó que la última entrega de los Oscar significó una renovación de Hollywood, por el gran crecimiento del cine independiente.
Finalmente, brindó un apoyo a los organizadores del festival y a la ciudad: “Cuando se hizo la Cumbre de las Américas en Mar del Plata fue fabulosa la resistencia de la gente. Estamos un tiempo en el que muchos países de Centro y Sudamérica se cansaron de ser patoteados y una de las ventajas de los festivales de cine es ser un foro de intercambio de ideas. El lenguaje de las imágenes se convierte en inspiración para gente está en la misma lucha por justicia en lugares distintos. Un festival de cine puede parecer frívolo pero a veces las películas son los únicos registros que quedan sobre lo que pasa”.
Alberto Migré / 1931-2006
La Nación
Adiós al rey de corazones
Autor por excelencia de la telenovela argentina y artífice de grandes radioteatros, deja una obra de enorme repercusión popular.
En el teleteatro nadie llegó tan alto ni consiguió tanto como Alberto Migré, que falleció en la madrugada de ayer, mientras dormía, a los 74 años, en su departamento de esta capital.
El hombre que recurrió al impulso idealista y a la misma pasión con la que retrataba a sus personajes más famosos para levantar las banderas de su arte, fortalecerlo como género popular, defenderlo del menosprecio al que fue sometido durante mucho tiempo y disfrutar en los últimos años de un tardío reconocimiento quedará identificado para siempre como símbolo máximo de la expresión romántica en nuestra TV, que pierde a uno de los grandes protagonistas de toda su historia.
“Nada moviliza tanto como el amor de una pareja”, una de sus frases predilectas, fue al mismo tiempo síntesis de la materia prima que forjó su trabajo como autor, y que antes y después del apogeo y la popularidad alcanzados en la TV se expresó con el mismo vuelo en el radioteatro, el primer y último amor de una larga, extensa y prolífica trayectoria. Es que Migré se había iniciado cuando era un chico (no tenía más de siete u ocho años) en Radio Mitre como partícipe de las recordadas “pandillas” de Marilyn y Juancho, y cerró dos temporadas atrás un derrotero único en el mundo del espectáculo con un ciclo de «radioteatro in concert» que ofrecía cada fin de semana en el teatro Maipo como tributo a la tradición en la que se forjó.
Autodidacto de su oficio, creció y aprendió «haciendo de todo» cuando no había cumplido los 20 años primero en la radio -donde fue sucesivamente telefonista, redactor, autor de glosas, sonidista y finalmente autor- y más tarde en TV, lugar al que llegó «por casualidad», según sus palabras, de la mano de Nicolás del Boca.
Nació como Felipe Alberto Milletari en el barrio de Almagro (cortada Yapeyú al 800), el 12 de septiembre de 1931, aunque algunos historiadores de la TV, como el meticuloso Jorge Nielsen, remiten esa fecha a 1928. «Quise ser actor, por lo que abandoné Filosofía y Letras, hasta que don Armando Discépolo y Carlos Arturo Orfeo me rescataron de la oficina de producción de Radio El Mundo, augurándome una exitosa carrera como autor radioteatral», escribió Migré en el libro de conversaciones con la investigadora Nora Mazziotti «Soy como de la familia» (1993), la mejor aproximación a una vida y a una obra contadas en primera persona.
Hizo radio hasta comienzos de la década del 70. Allí disfrutaba como nadie de la posibilidad de exaltar el romanticismo que fue la marca registrada y el sello de una obra que superó los 700 títulos. Y con el tiempo, al comparar la radio y la TV en la charla con Mazziotti, elegía la primera por la posibilidad de afirmar con más fuerza el valor de la palabra a través de un relator «que era, a la vez, un escenógrafo, un meteorólogo, un arquitecto o un analista, algo que no tiene reemplazo en la TV».
La hora de la televisión
Pero era inevitable que a este hombre inquieto, de enorme poder de observación, trato cordial y risa fácil – aunque no tardaba en enojarse contra quienes menospreciaban a la telenovela – le llegara la hora de hacer TV, a la que aportó «Esos que dicen amarse», con Fernando Siro e Hilda Bernard, en 1959, como primer título digno de consideración. En el libro «Estamos en el aire», Migré dijo que aprendió televisión a partir de los consejos del recordado director Martín Clutet: «Escribía, corregía, iba a los ensayos y grabaciones, observaba los movimientos de cámara, trataba de captar los secretos del videotape. Miraba, miraba y así aprendía».
Con el tiempo y todos los cambios y avatares experimentados por la telenovela, Migré queda en la memoria como cultor de un estilo clásico y generoso en la afirmación de los sentimientos amorosos puestos al servicio de las reglas imperecederas del género: pasiones, suspenso, traiciones, engaños, los buenos y los malos, el romance más allá de las diferencias de edades o de clases sociales. Pero además de llevar a la pantalla referencias radiofónicas (como el aporte del histórico relator Julio César Barton en varias ocasiones), un repaso a algunos de sus grandes obras muestra a Migré como un creador tan sensible al gusto popular como capaz de encarar giros sorprendentes.
En tiempos de su definitiva afirmación como autor televisivo (con el éxito de «Su comedia favorita», con Guillermo Bredeston y Nora Cárpena, en 1964), ensayó para «En casa de los Videla» un escarceo entre un hijo legítimo y una hija adoptiva del matrimonio central. Y en «Rolando Rivas, taxista» (1972), verdadera bisagra de la historia de la telenovela que paralizaba al país cada martes por la noche, se anticipó al costumbrismo hoy en boga con una auténtica historia de sabor barrial porteño y acercó la realidad al melodrama (un hermano del protagonista, guerrillero, muere en un enfrentamiento con la policía).
Desde allí, gracias a su olfato para elegir parejas protagónicas, a la fidelidad a un grupo de actores y actrices secundarios de raza (China Zorrilla por sobre todo, pero también Susy Kent, Antuco Telesca, Dora Ferreiro, Paquita Más, Mabel Pesén y María Elena Sagrera, entre muchísimos otros) y a la pintura de villanas antológicas (como la Matilde de Leonor Benedetto en «Rolando Rivas») fue amo y señor del rating en las décadas de 1970 y 1980.
En «Dos a quererse», con García Satur y Thelma Biral, sumó los poemas de Julia Prilutzky Farny casi como un personaje más; en «Piel naranja», con Arnaldo André y Marilina Ross, abandonó el final feliz con un desenlace trágico que pocos olvidan; en «Pobre diabla», con André y Soledad Silveyra, aportó toques de comedia brillante.
Vivió más tarde otros éxitos («Sin marido», que identificó como el mejor trabajo de toda su vida, «La cuñada», «Pablo en nuestra piel» y «Una voz en el teléfono») y algunos fracasos como «Fabián 2, Mariana 0», con André y María Leal, que en 1980 fue señal de un cambio de época. El teleteatro clásico semanal (formato en el que Migré se sentía más cómodo) perdió su lugar en el horario central y se afirmó como tira vespertina, lo que conspiraba contra un método de trabajo indelegable: Migré prefería trabajar solo y nunca simpatizó con la idea del equipo autoral, hoy afirmada.
En los últimos años se volcó al rescate del radioteatro («busqué recuperar una profesión que había desaparecido y todos me miraban como a un loco», dijo), a recibir homenajes, a polemizar sobre el estado de la TV y a alentar el trabajo de los autores desde la presidencia de Argentores, que ejerció hasta anteayer. En el Panteón de Actores de la Chacarita, hoy, a las 11, recibirán sepultura los restos de quien decía que sólo un poco de buen amor salvará al mundo.
Por Marcelo Stiletano
De la Redacción de LA NACION
Sus mayores éxitos
«Piel naranja» (1975): Marilina Ross y Arnaldo André protagonizaron una historia de amor prohibido que terminó trágicamente y rompió las reglas clásicas del final feliz. Con China Zorrilla y Raúl Rossi, más un término que hizo historia en boca de André: «Rohayhu».
«Rolando Rivas, taxista» (1972): la novela que marcó un antes y un después en la historia del género local, el romance entre un taxista (C. García Satur) y una joven de la alta sociedad (Soledad Silveyra) que atrapaba a multitudes y en el que cada semana aparecía un famoso subiéndose al taxi del protagonista. El primer capítulo, con Nélida Lobato, será repuesto mañana por el canal de cable Volver, en un homenaje a Migré que se iniciará a las 17.
«Una voz en el teléfono» (1990): Raúl Taibo y Carolina Papaleo en el último gran éxito de Migré y de su colaboración con Alejandro Romay.
«Pablo en nuestra piel» (1977): con María del Carmen Valenzuela y Arturo Puig, otra fructífera muestra del olfato de Migré para elegir grandes parejas protagónicas.
#AlbertoMigré (1931-2006)
LA NACION
Adiós al rey de corazones
Autor por excelencia de la telenovela argentina y artífice de grandes radioteatros, deja una obra de enorme repercusión popular.
Por Marcelo Stiletano de la Redacción de LA NACION|En el teleteatro nadie llegó tan alto ni consiguió tanto como Alberto Migré, que falleció en la madrugada de ayer, mientras dormía, a los 74 años, en su departamento de esta capital.
El hombre que recurrió al impulso idealista y a la misma pasión con la que retrataba a sus personajes más famosos para levantar las banderas de su arte, fortalecerlo como género popular, defenderlo del menosprecio al que fue sometido durante mucho tiempo y disfrutar en los últimos años de un tardío reconocimiento quedará identificado para siempre como símbolo máximo de la expresión romántica en nuestra TV, que pierde a uno de los grandes protagonistas de toda su historia.
“Nada moviliza tanto como el amor de una pareja”, una de sus frases predilectas, fue al mismo tiempo síntesis de la materia prima que forjó su trabajo como autor, y que antes y después del apogeo y la popularidad alcanzados en la TV se expresó con el mismo vuelo en el radioteatro, el primer y último amor de una larga, extensa y prolífica trayectoria. Es que Migré se había iniciado cuando era un chico (no tenía más de siete u ocho años) en Radio Mitre como partícipe de las recordadas “pandillas” de Marilyn y Juancho, y cerró dos temporadas atrás un derrotero único en el mundo del espectáculo con un ciclo de «radioteatro in concert» que ofrecía cada fin de semana en el teatro Maipo como tributo a la tradición en la que se forjó.
Autodidacto de su oficio, creció y aprendió «haciendo de todo» cuando no había cumplido los 20 años primero en la radio -donde fue sucesivamente telefonista, redactor, autor de glosas, sonidista y finalmente autor- y más tarde en TV, lugar al que llegó «por casualidad», según sus palabras, de la mano de Nicolás del Boca.
Nació como Felipe Alberto Milletari en el barrio de Almagro (cortada Yapeyú al 800), el 12 de septiembre de 1931, aunque algunos historiadores de la TV, como el meticuloso Jorge Nielsen, remiten esa fecha a 1928. «Quise ser actor, por lo que abandoné Filosofía y Letras, hasta que don Armando Discépolo y Carlos Arturo Orfeo me rescataron de la oficina de producción de Radio El Mundo, augurándome una exitosa carrera como autor radioteatral», escribió Migré en el libro de conversaciones con la investigadora Nora Mazziotti «Soy como de la familia» (1993), la mejor aproximación a una vida y a una obra contadas en primera persona.
Hizo radio hasta comienzos de la década del 70. Allí disfrutaba como nadie de la posibilidad de exaltar el romanticismo que fue la marca registrada y el sello de una obra que superó los 700 títulos. Y con el tiempo, al comparar la radio y la TV en la charla con Mazziotti, elegía la primera por la posibilidad de afirmar con más fuerza el valor de la palabra a través de un relator «que era, a la vez, un escenógrafo, un meteorólogo, un arquitecto o un analista, algo que no tiene reemplazo en la TV».
La hora de la televisión
Pero era inevitable que a este hombre inquieto, de enorme poder de observación, trato cordial y risa fácil – aunque no tardaba en enojarse contra quienes menospreciaban a la telenovela – le llegara la hora de hacer TV, a la que aportó «Esos que dicen amarse», con Fernando Siro e Hilda Bernard, en 1959, como primer título digno de consideración. En el libro «Estamos en el aire», Migré dijo que aprendió televisión a partir de los consejos del recordado director Martín Clutet: «Escribía, corregía, iba a los ensayos y grabaciones, observaba los movimientos de cámara, trataba de captar los secretos del videotape. Miraba, miraba y así aprendía».
Con el tiempo y todos los cambios y avatares experimentados por la telenovela, Migré queda en la memoria como cultor de un estilo clásico y generoso en la afirmación de los sentimientos amorosos puestos al servicio de las reglas imperecederas del género: pasiones, suspenso, traiciones, engaños, los buenos y los malos, el romance más allá de las diferencias de edades o de clases sociales. Pero además de llevar a la pantalla referencias radiofónicas (como el aporte del histórico relator Julio César Barton en varias ocasiones), un repaso a algunos de sus grandes obras muestra a Migré como un creador tan sensible al gusto popular como capaz de encarar giros sorprendentes.
En tiempos de su definitiva afirmación como autor televisivo (con el éxito de «Su comedia favorita», con Guillermo Bredeston y Nora Cárpena, en 1964), ensayó para «En casa de los Videla» un escarceo entre un hijo legítimo y una hija adoptiva del matrimonio central. Y en «Rolando Rivas, taxista» (1972), verdadera bisagra de la historia de la telenovela que paralizaba al país cada martes por la noche, se anticipó al costumbrismo hoy en boga con una auténtica historia de sabor barrial porteño y acercó la realidad al melodrama (un hermano del protagonista, guerrillero, muere en un enfrentamiento con la policía).
Desde allí, gracias a su olfato para elegir parejas protagónicas, a la fidelidad a un grupo de actores y actrices secundarios de raza (China Zorrilla por sobre todo, pero también Susy Kent, Antuco Telesca, Dora Ferreiro, Paquita Más, Mabel Pesén y María Elena Sagrera, entre muchísimos otros) y a la pintura de villanas antológicas (como la Matilde de Leonor Benedetto en «Rolando Rivas«) fue amo y señor del rating en las décadas de 1970 y 1980.
#Leonor Benedetto|Rosa de Lejos (1980), de Celia Alcántara y dirigida por María Herminia Avellaneda, con Juan Carlos Dual, Pablo Alarcón, Betiana Blum, Rodolfo Machado, Hilda Bernard, Rodolfo Ranni, Gustavo Luppi, Gabriela Toscano, Pablo Codevila, Lydia Lamaison, Arturo Maly, Mercedes Morán, Cristina Tejedor, Horacio Peña y Enrique Liporace. Versión de Simplemente María (1967) protagonizada por Irma Roy y Alberto Argibay|Alta comedia|Tiempo final|Padre coraje|Piel naranja… años después|Los ricos no piden permiso
En «Dos a quererse», con García Satur y Thelma Biral, sumó los poemas de Julia Prilutzky Farny casi como un personaje más; en «Piel naranja«, con Arnaldo André y Marilina Ross, abandonó el final feliz con un desenlace trágico que pocos olvidan; en «Pobre diabla», con André y Soledad Silveyra, aportó toques de comedia brillante.
#Thelma Biral|LO QUE PASA en el País y el Mundo|22, el loco (2001)|Desde el abismo (1980)
Vivió más tarde otros éxitos («Sin marido», que identificó como el mejor trabajo de toda su vida, «La cuñada», «Pablo en nuestra piel» y «Una voz en el teléfono») y algunos fracasos como «Fabián 2, Mariana 0», con André y María Leal, que en 1980 fue señal de un cambio de época. El teleteatro clásico semanal (formato en el que Migré se sentía más cómodo) perdió su lugar en el horario central y se afirmó como tira vespertina, lo que conspiraba contra un método de trabajo indelegable: Migré prefería trabajar solo y nunca simpatizó con la idea del equipo autoral, hoy afirmada.
En los últimos años se volcó al rescate del radioteatro («busqué recuperar una profesión que había desaparecido y todos me miraban como a un loco», dijo), a recibir homenajes, a polemizar sobre el estado de la TV y a alentar el trabajo de los autores desde la presidencia de Argentores, que ejerció hasta anteayer. En el Panteón de Actores de la Chacarita, hoy, a las 11, recibirán sepultura los restos de quien decía que sólo un poco de buen amor salvará al mundo.
Sus mayores éxitos
«Piel naranja» (1975): Marilina Ross y Arnaldo André protagonizaron una historia de amor prohibido que terminó trágicamente y rompió las reglas clásicas del final feliz. Con China Zorrilla y Raúl Rossi, más un término que hizo historia en boca de André: «Rohayhu».
«Rolando Rivas, taxista» (1972): la novela que marcó un antes y un después en la historia del género local, el romance entre un taxista (C. García Satur) y una joven de la alta sociedad (Soledad Silveyra) que atrapaba a multitudes y en el que cada semana aparecía un famoso subiéndose al taxi del protagonista. El primer capítulo, con Nélida Lobato, será repuesto mañana por el canal de cable Volver, en un homenaje a Migré que se iniciará a las 17.
«Una voz en el teléfono» (1990): Raúl Taibo y Carolina Papaleo en el último gran éxito de Migré y de su colaboración con Alejandro Romay.
«Pablo en nuestra piel» (1977): con María del Carmen Valenzuela y Arturo Puig, otra fructífera muestra del olfato de Migré para elegir grandes parejas protagónicas.
Fiesta Nacional del Teatro
A las 15, "Al agua morsa", espectáculo infantil que representa a la provincia de Buenos Aires. Duración: 45 minutos. En Espacio Callejón, Humahuaca 3759. Gratis.
A las 19, "Conejo", representante de la provincia de San Juan. Duración: 35 minutos. En Anfitrión, Venezuela 3340. Gratis.
A las 19.30, "ADN", representante de la provincia de Córdoba. Duración: 90 minutos. En El Portón de Sánchez, Bustamante 1034. Gratis.
A las 20, "Una", representante de la provincia de Santa Fe. Duración: 75 minutos. En el Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038. Gratis.
Las entradas se retiran dos horas antes de la función en cada sala.
Noche de estrellas en el XXI Festival de Cine
- Cerca de tres mil personas se reunieron entre los edificios del Casino Central y el hotel Provincial
- Hubo muchos actores del cine argentino y también internacional
Con algunos problemas en Buenos Aires, a raíz de la huelga del personal de Aerolíneas Argentinas que impidió a muchos de los visitantes volar hasta esta ciudad como estaba planeado (se recurrió a transporte terrestre como combis o automóviles), la velada inaugural comenzó con casi tres horas de retraso.
La demora no impidió que frente al hotel Hermitage, sobre el Boulevard Peralta Ramos, se concentrara medio millar de curiosos que esperaban la salida de las figuras, rumbo al Auditorium, más engalanado que nunca antes para este evento, con una escenografía a todo despliegue y con grandes pantallas que transmitían las notas que en ese mismo momento se hacían en el foyer de la sala Astor Piazzolla.
Funcionarios y estrellas
Desfilaron funcionarios como el ministro del Interior, Aníbal Fernández; el secretario de Cultura, José Nun; el diputado -y flamante presidente de la comisión de Cultura de la Cámara baja- Jorge Coscia; así como Jorge Alvarez y María Lenz, titulares del Incaa, y Miguel Pereira, que preside el festival desde 2003. No obstante, el público aguardaba, impaciente, a las figuras del cine.
El director de arte Eugenio Zanetti; actores como Ricardo Darín, Eduardo Blanco, Víctor Laplace, Virginia Innocenti, Mimí Ardú y Graciela Borges; directores como Juan Bautista Stagnaro, Eduardo Calcagno, Luis Puenzo, Marcelo Piñeyro y Daniel Burman; productores como Carlos Mentasti y Luis Alberto Scalella; y como estaba previsto, las estrellas internacionales que cerraron la pasarela por la alfombra azul que desde la edición del año último identifica a la muestra marplatense.
En medio del entusiasmo de las más de tres mil personas reunidas entre los edificios del Casino Central y el hotel Provincial, que son símbolos de Mar del Plata, y a pesar del frío, por la larga explanada desfilaron la francesa Juliete Binoche con el guionista Santiago Amigorena, y poco después, en medio del festejo de la gente, Susan Sarandon y Tim Robbins, rodeados de un fuerte operativo de seguridad que puso distancia a los numerosos fotógrafos de los artistas.
Casi de inmediato también llegó Mirtha Legrand, presencia que anticipó el comienzo del acto que se verá mañana, en diferido (a las 22.30) por Canal 13.
Al cierre de esta edición, "Iluminados por el fuego", de Tristán Bauer, era homenajeada por sus valores, y por la proeza de haber recibido desde su estreno, además del aplauso de 400 mil espectadores, una decena de premios internacionales, entre ellos el Gran Premio del Jurado en San Sebastián y el Coral a mejor película en el de La Habana.
Por Claudio D. Minghetti
Enviado especial
Una mirada a la obra de Fabián Polosecki
Polo: el buscador
| Título Polo: el buscador | |
| Autor Hugo Montero e Ignacio Portela | |
| Editorial Catálogos | |
Esa nueva mirada que se instaló a partir del impacto de El otro lado se basaba en la búsqueda de historias que estaban allí, casi ocultas en las calles de Buenos Aires. El programa de Polo se encargó de correr las luces y enfocar la mirada hacia esas miles de historias escondidas en las sombras, protagonizadas por ladrones, por vecinos, por trabajadores.
Una verdad poética recorrió desde el principio su trabajo y generó una mística propia: lo extraordinario respira en lo cotidiano. Polosecki terminó sus días arrojándose bajo las vías de un tren el 3 de diciembre de 1996, dejando tras de sí una brumosa estela de dolor e interrogantes, pero también un legado artístico que resuena hasta nuestros días y que este libro intenta recorrer.
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Los autores
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