| Autor: Felipe Pigna. |
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El 11 de mayo de 1974 moría acribillado a balazos el padre Carlos Mugica al salir de la Iglesia Francisco Solano, donde acababa de celebrar una misa. Había nacido el 7 de octubre de 1930 en el seno de una familia acomodada. En 1954 se ordenó sacerdote. Estuvo en París en 1968 cuando se suscitaron las revueltas conocidas como “el Mayo Francés”. Allí tomó contacto y adhirió incondicionalmente al Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo. A su regreso, luchó incansablemente por sus ideales, por los derechos de los más desprotegidos, por aliviar la situación desesperada de las villas miseria. El 11 de mayo de 1974, un operativo al mando de Rodolfo Eduardo Almirón, miembro de la Triple A, se encargó de acabar con la vida del “cura villero”. En 1984 un ex custodio de López Rega, Juan Carlos Juncos, confesó ante el juez Eduardo Hernández Agramante haber participado en el operativo para matar a Mugica por orden del “Brujo” José López Rega. En la declaración, Juncos manifestó que el “Brujo” le había entregado diez millones de pesos ley 18.188 para terminar con Mugica, porque “este curita lo estaba molestando políticamente”. Aquel 11 de mayo de 1974, todo el barrio lloró hasta hacer más intransitables las calles de barro. Para recordarlo, elegimos una oración que él solía rezar y qué él mismo se había inventado: Señor: perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece. |
| Autor: Felipe Pigna. |
| Fuente: Adaptación para El Historiador del libro Lo pasado pensado, de Felipe Pigna, Editorial Planeta, 2005. |
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«El mundo necesita una espiritualidad laica»
Tenzin Gyatso, reconocido por el budismo como la decimocuarta reencarnación del primer Dalai Lama, que vivió en el siglo XVI, vino acompañado por tres geshe (monjes como él y doctores en filosofía), un secretario, un traductor, tres agentes de seguridad y tres políticos del Tíbet.
Más de 10.000 personas asistieron a las tres conferencias (una anteayer y dos ayer) que dio en la Rural sobre la paz, la sabiduría y la relación entre salud y espiritualidad. La última exposición será hoy.
En un inglés combinado con tibetano, dijo que es mejor no cambiar de religión y continuar con la tradición espiritual que se ha recibido. “Las enseñanzas deben adaptarse a las disposiciones mentales de cada individuo”, dijo el premio Nobel de la Paz de 1989, otorgado por la lucha en defensa de su país, Tíbet, que fue ocupado por China en 1959.
Bajo la atenta mirada de sus guardaespaldas, a pocas horas de su arribo, dialogó con LA NACION en el Sheraton, donde se hospeda.
–¿Por qué sugiere no cambiar de religión, está advirtiendo sobre algún riesgo?
–He visto a algunos amigos que se convirtieron del cristianismo al budismo y que en el momento de la muerte tenían un estado mental de confusión. En términos generales no estoy a favor de la conversión; cada tradición tiene su método peculiar y único. Lo que realmente necesitamos es una ética secular, una espiritualidad laica, no religiosa.
–¿Cómo sería?
–Una ética secular que no rechace las religiones, sino que esté sustentada en las cualidades innatas del ser humano. No es necesario ser religioso para ser una persona moralmente ética. El amor y la compasión, por ejemplo, no tienen por qué estar relacionados con una religión. La idea es que podamos vivir en armonía y convivir sin problemas.
–En cambio, hoy se exacerba el individualismo. En este contexto, ¿cómo puede un padre asegurar la felicidad de su hijo?
–¡Es que ése es el trabajo de padre, es lo que un padre tendría que hacer! Si el padre es muy individualista, el hijo también lo será y los dos serán infelices. Si el padre se preocupa por el bienestar de su hijo, ambos serán felices porque se rompe el individualismo y el hijo responderá de la misma manera. Si se extiende este razonamiento –la preocupación por el bienestar de los demás– hacia todo el sistema social, toda la comunidad puede ser feliz.
En las sociedades feudales, donde un señor sometía a sus súbditos, se vivió un extremo que es la esclavitud. Poco a poco las sociedades fueron volviéndose cada vez más democráticas hasta que se desarrolló demasiado el individualismo. Y esto es el otro extremo. La solución está en un camino medio que use la libertad que se desarrolló con el individualismo. Se debe lograr, a través de la educación, que cada persona tenga una autodisciplina en la que incluya el bienestar de los demás.
–¿Ve indicios del retorno desde ese individualismo extremo?
–Mucha gente se da cuenta de que en esta sociedad individualista algo anda mal, pero hay confusión en cuanto a cómo cambiar este patrón. En el pasado, cuando había más fervor religioso, la persona tenía la alternativa de volcarse a la religión, pero hoy eso ya no es muy atractivo y la gente no encuentra un camino de por donde salir. Creo que hay que hacer más investigación sobre cómo reeducar. En este sentido los medios de comunicación, al mostrar que no todo está bien, tienen un rol importante para provocar esta concientización en la población.
–Usted es un hombre alegre, ¿cuál es la fuente de la alegría y cómo no perderla?
–Depende en gran medida de nuestra actitud, y ésta es algo que se puede entrenar pero surge más que nada por convicción. Una actitud compasiva incrementa la alegría, pero también tiene que ver con el sufrimiento. Si se sabe que la condición humana está marcada por el sufrimiento se tiene una respuesta más liviana cuando éste aparece, y cuando hay una experiencia de felicidad tampoco se conmueve mucho porque se sabe que va a cambiar.
–Si la base de la vida es el sufrimiento, ¿es posible la felicidad?
–Estamos hablando de una felicidad permanente y eterna; para alcanzarla tenemos que liberarnos de esta condición de sufrimiento y siempre hay una posibilidad de superar esa condición.
–¿Cómo define la compasión?
–Lo que define la compasión es que no sea parcial, sino que esté dirigida a todos los seres, para que todos tengan la felicidad que buscan. Habitualmente entendemos la compasión como algo que sentimos por los que están cerca nuestro, y esto no es compasión sino más bien una forma de deseo y apego. Esta compasión imparcial no surge naturalmente, sino que requiere un entrenamiento en el cual la inclusión de la inteligencia y la sabiduría son esenciales y necesitan razonamientos para desarrollarla.
–¿Qué tipo de razonamientos?
–Un razonamiento que sirve de entrenamiento es considerar, por ejemplo, que todos los seres, al igual que yo, quieren ser felices y no quieren sufrir. Otro es considerar que todos han sido mis madres en algún momento y como tales me demostraron bondad y amor y por eso debo tratar a todos con ese mismo amor. Además, la ciencia está descubriendo que es bueno para el cerebro tener actitudes compasivas. Esto también se ve usando el sentido común. Es fácil ver que el odio, el rencor y la malicia perjudican nuestro estado de ánimo y nuestra salud.
–¿Cuál es su aspiración actual con respecto al Tíbet?
–Nuestra propuesta no es independizarnos de China; lo que pedimos es una autonomía significativa, una forma de autogobernarnos. Y esto no va en contra de lo que dice la Constitución china.
Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION
El Dalai Lama llegó a Buenos Aires

Poco después de su arribo, Tenzin Gyatzo ofreció una conferencia en la que recalcó que su visita busca promover los valores humanos y la armonía entre las religiones. El encuentro con la prensa se llevó a cabo en un clima distendido y ante numerosos miembros de los centros budistas locales.
"Las transformaciones de la espiritualidad y los valores humanos no vienen de los gobiernos, vienen del ser humano en sí", expresó el décimocuarto Dalai Lama, de 70 años y que en 1989 recibió el premio Nobel de la Paz.
El líder religioso continuará hoy mismo y en los próximos días con sus encuentros con el público y el martes por la tarde participará de un Encuentro interreligioso por la paz junto a representantes de diferentes tradiciones espirituales.
«El celibato sacerdotal debería ser optativo»

El monje benedictino alemán Anselm Grün es uno de los autores de libros de espiritualidad más leídos en la actualidad. Director de un centro de asistencia terapéutica en crisis psicológicas y vocacionales para religiosos europeos, está convencido de que el celibato debe ser opcional para los hombres que quieran ser sacerdotes.
“Eso sería más honesto”, dijo Grün a LA NACION. “De otra forma, hay algunos sacerdotes que viven en dos planos”, agregó el religioso, que vino por primera vez a la Argentina para presentar su último libro con seis conferencias que fueron, todas, a sala llena.
Desde un mes antes de su llegada, las 7500 entradas –las más caras costaban apenas 5 pesos– se habían agotado. El libro se titula “¿Por qué a mí? El misterio del dolor y la justicia de Dios”, y es una coedición entre cinco editoriales católicas (Agape, Bonum, Guadalupe, Lumen y San Pablo).
Grün es doctor en teología, psicología y ciencias empresariales; tiene 61 años y ya perdió la cuenta de la cantidad de libros que lleva publicados y que han sido traducidos a 30 idiomas. "Son cerca de 200", dice.
Como los otros 99 monjes con los que vive en la abadía de Münsterschwarzach, en Würzburg, Grün se levanta todos los días a las 4.40 y dedica a la oración las tres primeras horas. Pero, a diferencia de muchos de sus compañeros, durante la mañana se dedica a la administración de 20 empresas, en las que trabajan unos 300 empleados, que dependen del monasterio. Entre otros emprendimientos, dirige un colegio, una joyería, una panadería y una editorial. Por la tarde atiende a religiosos que llegan de distintos países europeos y se internan en una casa de retiros, también del monasterio, para recibir asistencia terapéutica y espiritual durante tres meses. Grün, a quien su abad, su superior, pidió que estudiara ciencias económicas luego de graduarse en teología y filosofía, considera la economía como un desafío. Es guía espiritual de grupos empresariales. "Cuando un empresario me dice que no siente a Dios, yo le pregunto si se siente a sí mismo, porque no se puede percibir a Dios si no se acepta primero uno mismo", explica.
-¿Por qué escribió ahora un libro sobre el dolor?
-Porque, después del tsunami, muchos periodistas me hacían la pregunta: ¿por qué Dios permite el mal? ¿Por qué el sufrimiento?
-¿A qué respuesta llegó?
-No pude responder a la pregunta del porqué. De todos los intentos teológicos por responderla, el que me convenció es el de Karl Rahner, que decía que la incomprensibilidad del dolor es parte de la incomprensibilidad del misterio de Dios. La Biblia no da explicaciones sobre el porqué del sufrimiento, pero sí sobre cómo podemos vivir con el dolor sin que nos destruya. Hoy no hay contacto con el dolor. En Oriente se dice que el dolor no atañe a la persona, y en Occidente se lo tapa con las drogas o con el activismo. Jung dice que sólo hacemos el necesario proceso de individuación a través del dolor, que es parte de la vida. Y esto lo aprendemos con Cristo en la cruz.
-¿Qué es lo que más le preocupa de la situación actual del hombre?
-Que cada vez más se va hacia una sociedad sin sentido, con más violencia.
-¿Percibe en este momento una degradación del valor de la vida?
-Sí. De las 24 familias que participaron el año pasado en un curso que doy para padres que perdieron a sus hijos, ocho los habían perdido por causa del suicidio. La ayuda que da la fe es rescatar la dignidad y la libertad de cada persona. Mi vida no es dirigida por los demás, sino que yo dirijo mi vida.
-¿Qué papel juega la Iglesia en este contexto?
-En este momento, en Alemania la Iglesia es más bien débil. Los teólogos no tienen la fuerza que tenían hace 30 años. La Iglesia tiene dos tareas: acompañar a los feligreses en su búsqueda dentro de la Iglesia y ocuparse de que se tenga en cuenta la dignidad del hombre desde la política social y no permitir el poder de los más fuertes. Si la globalización es sólo para apoyar al más fuerte, no sirve.
-Al referirse a por qué la gente confía cada vez menos en la Iglesia, usted dijo que es porque la Iglesia no encontró el lenguaje adecuado…
-Lo importante es que el lenguaje venga del corazón, porque un lenguaje teológicamente correcto, pero frío, no abre los corazones.
-A veces los obispos hablan con términos que la gente no entiende. ¿Cuál es la tarea, reeducar o adaptarse a un nuevo lenguaje?
-La Iglesia debe traducir los conceptos a un idioma más moderno y debe cuidarse de no tener un lenguaje sólo conocido por los teólogos. Solamente puedo comunicarme con el otro si previamente lo escucho. El lenguaje de la fe tiene que renovarse constantemente.
-¿La vocación sacerdotal está en crisis?
-Los benedictinos tenemos en Alemania muchos seminaristas, y estamos creciendo. Pero en este momento el sacerdocio no es una profesión muy atractiva. Los sacerdotes tienen muchísimo trabajo porque, como hay pocos, deben atender dos o tres comunidades al mismo tiempo. Otro problema es el celibato. Los curas deberían poder elegir entre dos formas: aquellos que quieren contraer matrimonio y los que quieren ser célibes. Es curioso, porque la iglesia evangélica permite el matrimonio de sus pastores y pese a ello también tienen menos vocaciones. Otro dato curioso es que el porcentaje de divorcios en los matrimonios de pastores protestantes es mayor que el de los divorcios en matrimonios entre laicos.
-¿Por qué cree usted que pasa esto?
-Porque antes la esposa del pastor lo ayudaba en todas sus tareas. Se concebía a sí misma como la sierva o la persona que lo ayudaba. Hoy ninguna mujer quiere estar al servicio de ningún hombre, y menos de uno que no tiene mucho tiempo para la familia.
-No obstante estas dificultades, ¿usted propone que el celibato sea opcional?
-Sí. Me parece más honesto que existan los dos modelos. Yo he acompañado a sacerdotes maravillosos que al juntarse con una mujer tuvieron que dejar su sacerdocio. Mi principal argumento es que sería más sincero, porque hay algunos sacerdotes que viven en dos planos. Si hoy la Iglesia diera al sacerdote la posibilidad de estar casado, no perdería a tantos sacerdotes valiosos. Esto sería más transparente.
-Pero, ¿es posible vivir en celibato?
-Es posible, pero se necesitan buenas condiciones para que el sacerdote pueda mantenerse en el celibato. Muchas veces la Iglesia defendió el celibato, pero no mostró los caminos para vivirlo. Es decir, cuál es la espiritualidad profunda e interior que se necesita para hacerlo.
-¿Esta propuesta tiene cabida entre los teólogos actuales?
-Sí. Es un tema que se está contemplando y del que se está hablando en los sínodos.
-En el país hay quienes piden a la Iglesia mayor firmeza frente al Gobierno sobre aspectos relacionados con los valores de la vida y la educación. ¿Qué sugiere al respecto?
-Si sólo anuncio las cosas en forma de queja y moralización no produzco cambios, genero resentimientos. Si proclamo que hay una injusticia, debo dar también una solución para esto. En los años 70 hubo muchos teólogos de izquierda que acusaban al Estado capitalista de injusticias sociales y ellos se sentían moralmente más elevados por hacer esta crítica, pero no sirvió de nada, porque no era constructiva. Yo trabajo con la industria, y siempre trato de dar como ejemplo la regla de San Benito. Sugiero guiar con valores y defendiendo el valor de cada persona.
-Usted le da mucho valor al cuerpo en el camino espiritual. ¿Por qué?
-El cuerpo alberga el alma. La experiencia de Dios se hace a través del cuerpo. De nuestra abadía depende un colegio al que concurren 920 chicos. Una de las materias es de expresión de los estados internos a través del cuerpo, porque el joven que tenga una buena relación con su cuerpo tendrá una buena relación con su sexualidad. Es importante para los jóvenes descubrir el gozo que da el cuerpo. Esto se puede hacer a través del aikido, por ejemplo, que, despojado de la violencia, deja ver la belleza del cuerpo.
-Usted propone también vivir en armonía con uno mismo y con los demás. ¿Qué hábitos sugiere para alcanzar esa paz?
-Hay dos caminos, uno exterior y otro interior. El exterior es tener en cuenta los rituales con los que se inicia y se termina el día. El ritual crea un espacio sagrado donde nadie entra, y me abre a espacios sagrados. El camino interno es la oración.
-Usted es considerado por algunos como más esotérico que cristiano. ¿Qué dice al respecto?
-Los que dicen eso son cristianos muy conservadores. Soy absolutamente cristiano y sigo la tradición católica. Al mantener un diálogo entre la psicología y la teología, trato de ahondar en el ser humano y en su experiencia. El esoterismo ha prestado atención a muchas inquietudes del ser humano, pero no les da las respuestas suficientemente profundas, como sí las da la Iglesia a los anhelos que se plantean las personas. Yo intento darles a esos anhelos de las personas una respuesta cristiana.
Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION
Esoterismo y religión, ejes de un nuevo boom
Los best sellers manufacturados a la sombra de "El Código Da Vinci" son un fenómeno indiscutido en la 32» Feria del Libro de Buenos Aires. Se venden a manos llenas y los precios oscilan entre los 25 y los 50 pesos, según se trate de una edición rústica o lujosa, local o extranjera.
De un total de 3203 títulos que, oficialmente, la Feria del Libro agrupa bajo la denominación de "adivinación", se estiman entre 100 y 200 las obras inspiradas por el éxito de "El Código Da Vinci", rubro que aún no tiene un nombre propio, pero que ya constituye "un género en sí mismo", según lo expresado a LA NACION por el director editorial de Planeta, Ignacio Iraola.
Sólo en Distribuciones del Futuro, que ostenta en su espacio un afiche de la inminente película "El Código Da Vinci", de Ron Howard, protagonizada por Tom Hanks y Audrey Tatou, se vende un promedio de 150 libros de esta temática por día.
Las cifras son elocuentes: el viernes, primer día a pleno de la muestra, en ese stand se vendieron 25 ejemplares de "El Código Da Vinci"; cinco de "Angeles y demonios"; ocho de "La Conspiración" y 12 de "La fortaleza digital", todos de Dan Brown.
En el espacioso stand de Cúspide-Edhasa-Salamandra, el promedio diario de ventas es de 45 o 50 ejemplares de estos best sellers, de los cuales "Da Vinci" ocupa la pole position con 25 ejemplares por día.
En el ranking de los más vendidos de Cúspide en el incipiente inicio de la Feria, mientras "El Código…" acumuló 173 ejemplares vendidos, "La fortaleza digital", un libro anterior de Brown que pasó por las librerías con más pena que gloria, vendió 101 copias.
Hay títulos para todos los gustos: sobre templarios, santos que protegen, secretos de vírgenes, biblias y evangelios decodificados, y hasta el Santo Grial pudo haber estado en Tierra del Fuego, según da cuenta un mapa de "La Patagonia arcana", ubicado en el stand de Patagonia Sur. El mapa se vende a 18 pesos, y un libro que recoge la supuesta existencia de templarios en la tierra de los onas, "La leyenda del caballero de la terra incógnita", se comercializa a 35 pesos.
La jefa de ventas del stand de Distribuciones del Futuro, Mariel Pou, comentó a LA NACION: "El 30% de los expositores en la Feria tiene, como mínimo, algún libro de esta temática". La directora de la Feria, Marta Díaz, agregó: "Es difícil de medir, pero es probable". Del Futuro distribuye los títulos de la española editorial Umbriel, que apostó a Dan Brown cuando los grandes sellos rechazaron su original, y de Urano.
Abanico de lectores
"Señor, ¿es seguidor de la saga de «El Código Da Vinci?»", preguntó LA NACION a un visitante de la Feria del Libro sumergido en un exhibidor de best sellers de esta temática que aún no tiene nombre propio.
"Bueno, seguidor no. Recién llego y estoy mirando", respondió el caballero mientras cubría la portada de una edición de Martínez Roca. Este sello, del Grupo Planeta, tiene un exhibidor con no menos de 25 títulos vinculados con "El Código Da Vinci".
Minutos después, el hombre pasó discretamente hacia la caja del stand para pagar su ejemplar de "El Código Da Vinci decodificado", de Martín Lunn.
Según datos oficiales de la Feria del Libro, el rubro "adivinación" reúne títulos de esoterismo, magia, ocultismo y astrología, entre otros temas. También incluyen ensayos que deshilvanan explicaciones o desautorizan el libro de Brown con datos de precisión histórica.
Planeta prepara para mayo una agresiva campaña para posicionar esta temática en el mercado. La fecha no es casual. Mayo es el mes elegido por Columbia Pictures para el estreno mundial de "El Código Da Vinci", que se producirá entre el 18 y el 20 de ese mes en todos los países.
El director comercial de Planeta, Jorge Vanzulli, contó a LA NACION que el grupo ya compró la segunda parte de "El Código Da Vinci" y pagó dos millones de euros de anticipo. "La virtud de estos libros es que incorporan lectores. Como dijo Ricardo Sabanes, editor de Planeta, hace tres años cuando apareció el libro de Dan Brown, el «Código» llegó para quedarse por largo tiempo. Y lo estamos viendo."
Los lectores de estos best sellers se dividen, según los testimonios recogidos, en tres clases: los que siguen la temática porque son fanáticos de estos best sellers o de Dan Brown; los que compran estos libros para no quedarse fuera de las charlas en las tertulias sociales, y los que consideran que estos libros son una suerte de herejía, pero los compran.
En el stand de Galerna, el encargado Gustavo Moulouhi, comentó que "el 10% de la gente que entra, por lo menos, pide un libro de esta temática. O directamente se va al exhibidor de «El Código Da Vinci». Es la pila de libros que más reponemos durante el día".
En el espacio de Kier, Elsa González, una dama interesada en libros de espiritualidad, dijo a LA NACION: "El éxito de esta temática está en que toca cuestiones no mostradas por la Iglesia". Y en el de Cúspide, Susana Fernández completó: "Estos libros abordan asuntos tabú, no hablados. Al final todas las críticas contra estos best sellers han contribuido a su éxito". A tal punto que, por ejemplo, "El Código Da Vinci" ya tiene su versión ilustrada a $ 128.
Por Susana Reinoso
Masonería, Iglesia y Estado
La obra presentada está dedicada a "aquellos que se tomaron en serio la tarea de construir una Nación y a los pocos que, desde un presente conflictivo y hacia un futuro incierto, intentan seguir su ejemplo". Se pregunta cuáles eran sus creencias, sus dudas; si sus ideas fueron siempre las mismas, cómo influyeron las ideas liberales llegadas de Europa en la religión católica aprendida en sus hogares y escuelas. Sin perjuicio de antecedentes y consecuencias, está centrado en el siglo XIX.
En la presentación habló sobriamente la autora, quien agradeció a todos y expresó que el tema de la influencia masónica en nuestra historia no ha sido demasiado tratado, falta que no puede atribuirse sólo a prejuicios o a falta de interés. La primera razón, reconocida por los propios masones, según estimó, es la escasez de documentos. O no existían por haber sido destruidos o los propios protagonistas no querían mostrarlos por distintas razones (ser mal interpretados, perder el halo de esoterismo y misterio que los caracterizaba). Consideró que esa actitud ha cambiado actualmente. Eduardo Callaey, historiador, miembro de la Academia de Estudios Masónicos de la Gran Logia de la Argentina, se explayó en aspectos de la trayectoria de la organización en el país.
Estaba previsto que hablara Bartolomé de Vedia, presidente de la Academia de Periodismo, pero no pudo estar por un problema de salud, y en su lugar habló Roberto Bosca, abogado, profesor de Doctrina Social de la Iglesia. Señaló que el libro pone en claro aspectos que permanecen en la leyenda y el mito, y consideró que muestra realidades sin acomodamientos de uno u otro lado, sin leer la historia como una dialéctica de opuestos. Pero expresó que por lealtad a la verdad y honestidad intelectual, "no todo ha de ser té con masitas", como dice su amigo, el rabino León Klenicki. Y en ese sentido, consideró que la masonería y el catolicismo no son asimilables el uno al otro, básicamente porque el relativismo no es conciliable con el mensaje cristiano. Aunque ser diferentes, consideró, no quiere decir que no pueda haber una valoración recíproca.
El libro será presentado por segunda vez en la Feria del Libro el 5 de mayo, donde hablará de nuevo Callaey, junto con un sacerdote, el padre Ernesto Salvia.
LA FE DE LOS ARGENTINOS: EL EXPLOSIVO AUMENTO DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA
El Registro Nacional sumó así una nueva religión cada seis días. Los especialistas dicen que la gente se anima más a buscar calor y emoción en credos minoritarios, y que quiere una relación con Dios con menos intermediarios. El Gobierno promete cambiar una ley de la dictadura y tratar "a todos igual".
Georgina Elustondo.
Todos los pronósticos resultaron errados. Durante décadas, muchos especialistas encumbrados predijeron el triunfo del racionalismo sobre la religión, las supersticiones y todo aquello que esquivara las explicaciones de la ciencia. Pero, parece, se equivocaron: en Argentina, por ejemplo, diversas investigaciones a las que accedió Clarín revelan que la gente cree cada vez más, y que la búsqueda de un sentido trascendente atraviesa todo el tejido social. Eso sí: la fe que supimos conseguir tiene algunas particularidades. Al galope del avance de las libertades que disparó el despertar democrático, la forma en que la gente vive y expresa sus creencias religiosas fue cambiando, y la diversidad religiosa se amplió a niveles inéditos: casi mil nuevos cultos se inscribieron en el Registro oficial en los últimos 15 años.
Es un fenómeno mundial. La religión goza de muy buena salud en gran parte del Globo. Una encuesta realizada en 2005 por la consultora Gallup en 70 países reveló que sólo el 6% de las personas se definen "ateas convencidas", porcentaje que, en nuestro país, fue todavía menor: sólo 2 de cada 100 argentinos dijeron no creer en Dios. El mismo estudio dice que, desde 1984, el número de personas "religiosas" había trepado del 60 al 80%. "Argentina es un país muy religioso. Desde el Estado queremos respetar esa elección íntima y defender la libertad religiosa como un derecho humano impostergable", dijo a Clarín Guillermo Oliveri, secretario de Cultos de la Nación (ver página 34).
Algo similar opinó la directora de Cultos del Gobierno de la Ciudad, Alicia Vázquez: "Más allá de su apariencia laica, en Buenos Aires hay una vida religiosa muy importante. La gente tiene fe y pertenece de una u otra manera a una comunidad religiosa, que no tiene por qué ser sólo la católica. Si la Ciudad tiene por identidad la diversidad, la religión no es excepción. No hay una sola manera de pensar y expresar la fe. Hay una gran movilidad entre los cultos y muchos grupos han crecido notablemente. Nosotros queremos mostrar esa pluralidad para combatir la discriminación".
Las estadísticas que reflejan la amplitud de opciones religiosas son contundentes: desde 1990, el Registro Nacional de Cultos inscribió en promedio una nueva entidad religiosa cada seis días, una tendencia que habilita nuevas miradas sobre la Argentina creyente y relativiza el monopolio que la Iglesia Católica gozó desde la fundación misma de la Patria (tanto, que en su artículo 2 la Constitución establece "el sostenimiento del culto católico", algo que hoy se traduce en un aporte oficial de 11 millones de pesos anuales para, entre otras cosas, pagar un salario a los obispos).
"Que Argentina es un país cien por ciento católico es un supuesto falaz. Yo creo que ese monopolio está vinculado a la propiedad del catolicismo sobre las creencias socialmente aceptadas. Siempre hubo una gran variedad de grupos religiosos y múltiples formas de creer, pero no tenían visibilidad. Desde el retorno democrático hay mayor libertad para exhibir las creencias, y eso profundizó la diversidad", dice el sociólogo Alejandro Frigerio, especialista en religión.
En el Registro de Cultos (un "fichero" en el que, vale aclarar, sólo deben inscribirse los cultos no católicos) hay anotadas 3.634 entidades religiosas, casi mil más que en 1990 (eran 2.716). El 75% son evangélicas (suman 2.650, unas 700 más que hace quince años), hay más de 300 umbandistas o africanistas, 355 espiritistas y 127 judías, entre otras.
Hablamos de cultos y entidades religiosas, y no de templos, iglesias ni filiales. Para dimensionar la cantidad de lugares físicos que "hospedan" expresiones religiosas bastan dos datos: sólo los católicos tienen, según cifras de la Conferencia Episcopal Argentina, 11.557 parroquias, iglesias, capillas y santuarios. Y los evangélicos suman —de acuerdo a estimaciones de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas— unas 12.000 sedes, a las que asisten unos cuatro millones de fieles.
"La gente busca en la religión lo mismo que buscó siempre: que el mundo sobrenatural la ayude en el mundo cotidiano —dice Frigerio—. Pero hoy los grupos que más crecen son los que enfatizan el contacto personal con el mundo espiritual, y aquellos en los que la religión está puesta al servicio del hoy: los cultos que no descuidan lo cotidiano".
Pero también crecen —y he aquí la complejidad y riqueza de un fenómeno que fascina a los estudiosos— los sectores conservadores, como la corriente judía Jabad Lubavitch. Siguen siendo núcleos duros, minoritarios, pero suman templos y fieles a ritmo sostenido. "Tiene que ver con procesos de reafirmación identitaria vinculados a los momentos de crisis. Se dan en todos los grupos religiosos", sostiene el sociólogo especialista en religión Fortunato Mallimacci.
Las necesidades de la gente pa recen haber cambiado. La crisis (y el estallido de certezas que supuso) y la descomposición o decadencia de muchas instituciones religiosas, civiles y políticas replantearon algunas búsquedas y demandas: "Hoy las personas buscan en la religión calor y emoción, y una relación con Dios con menos intermediarios. Por eso crecieron tanto los grupos pentecostales y los carismáticos, aun dentro de la Iglesia Católica, una rama que hace 30 años funcionaba casi en la clandestinidad", agrega Mallimacci.
Durante siglos, las instituciones religiosas más jerarquizadas consideraron que las celebraciones efusivas, que tienen una fuerte apelación a lo corporal y lo emotivo, eran contradictorias con la vivencia de una fe madura, inteligente y seria. Pero hoy, explican los expertos, mucha gente se queja del "intelectualismo religioso" por sentirlo frío y distante, y se ve seducida por expresiones "festivas"y "vibrantes", en las que lo espiritual tiene un espacio de privilegio. De hecho, la rama católica que más crece es la Renovación Carismática, que incluye sanaciones y liberaciones de malos espíritus.
Es que en el país, según Mallimacci, se dieron profundos cambios culturales en las creencias y prácticas religiosas. "El más importante tiene que ver con la forma en que la gente vive su fe —dice—. Hoy las personas recrean sus creencias a partir de sus propias necesidades e intereses: toman lo que les sirve de diversos cultos y prácticas y hacen su propio trayecto religioso".
Es en el marco de este proceso de "individuación" donde la diversidad estalla. "Ya no hablamos sólo de diferencias entre las personas sino de identidades religiosas múltiples en un mismo individuo. Una persona se define católica, pero escucha al pastor en la televisión, o le prende una vela al Gauchito Gil, o hace yoga para profundizar su conocimiento personal. Ese sincretismo de prácticas y expresiones es el signo más novedoso de la nueva religiosidad", apunta Mallimacci.
La apropiación personal de la religión supone, a su vez, un fenómeno paralelo. "Se ha dado un proceso de desinstitucionalización muy fuerte. La gente cumple cada vez menos las normas que establecen las religiones clásicas y arma su propio sistema simbólico de creencias —sigue el sociólogo—. Esto no implica que la gente sea menos religiosa, sino que vive la religión de otra manera. No hay una descomposición de lo religioso sino una reestructuración de lo que significa creer: hoy, creer no es pertenecer. Se quebró la ligazón entre adhesión y participación".
Una flamante encuesta encargada por la revista Selecciones sustenta ese diagnóstico: 9 de cada 10 argentinos dicen creer en Dios, pero, de los creyentes, el 73% está alejado de la práctica religiosa. Y un estudio de Gallup también reflejó el fenómeno: a lo largo de los 90, el porcentaje de los que creían en un "Dios personal", ajeno al "Dios institucional" que describen las autoridades religiosas, creció del 56% al 72%.
La Iglesia Católica reconoce que la distancia entre creer y practicar es enorme entre sus fieles. Según datos publicados en el sitio Compartir, de la Conferencia Episcopal Argentina, el 85% de la población se define católica, pero sólo el 6% va a misa todos los domingos y apenas el 2% trabaja en las parroquias. "La Iglesia acusó recibo de algunos cambios y empezó a ampliar su variedad interna. Está ofreciendo un abanico de opciones cada vez mayor y acepta (o tolera) expresiones que antes despreciaba o prefería acallar. La Iglesia es hoy mucho más plural", asegura Frigerio.
Las investigaciones consultadas por Clarín revelan que, entre los practicantes, la mayoría son mujeres. Que se cree más en el interior que en la Capital y que hay una relación entre religión, educación y nivel de ingreso: en general, creen menos quienes tienen estudios superiores y un buen nivel de vida. También, que algunas prácticas consideradas de sectores bajos empiezan a seducir a la clase media, que muchos jóvenes comienzan a mirar con simpatía religiones llegadas de Oriente y que cultos propios de sectores pudientes —como el umbandista, con la demanda de ofrendas caras que exige— relajaron algunas exigencias para hacer pie en sectores más bajos.
Lo cierto es que aquello que parecía una contradicción es un hecho: asistimos a un fuerte retorno a lo religioso, pero en una sociedad cada vez más secularizada. En ese marco, y respaldado por un Estado dispuesto a garantizar la libertad religiosa y promover la convivencia armónica y respetuosa entre los diversos cultos, el menú espiritual se multiplica. Cada vez más, a la carta.
Tres religiones, la misma búsqueda
Claudio Savoia.
csavoia@clarin.com
Vos sabés si por nuestro nivel de cumplimiento podemos comer papas fritas?" "No… pero creo que sí." El diálogo, entre dos chicas de veintipico, tuvo lugar hace dos semanas en la sede central del movimiento judío ortodoxo Jabad Lubavitch, en Barrio Norte. Como ellas, muchos argentinos eligieron cultos que proponen prácticas poco frecuentes para la idiosincrasia argentina. Todos alientan el respeto por las diferencias y llevan a cabo muchas tareas de asistencia social.
El jefe de Jabad Lubavitch en Argentina, rabino Tzvi Grunblatt, explica sus fundamentos: "Respetamos en detalle la tradición judía tal como está en nuestros libros sagrados, y compartimos esa riqueza con el resto de los judíos. No como policías, sino como mensajeros". Aun con su rígida exigencia —o quizás gracias a ella— Jabad crece sin parar: el rabino orienta una comunidad estable de 10.000 personas, que se acercan a las 28 filiales del país. "Y otros miles vienen a veces o nos siguen por radio o Internet. La mayoría es gente joven; ellos están más sedientos de espiritualidad".
El objetivo de Grunblatt es "que todos crezcan, el que está en cero y el que está en mil". Para hacerlo, se realizan actos como los ensayos del Ceder (orden), con todos los detalles que un buen judío debía llevar a cabo durante la cena de Pesaj (Pascua), celebrada hace diez días. "Vienen familias no religiosas que quieren acercarse a las prácticas verdaderas", dice Ioel, el rabino instructor. En la clase, aclaró cosas como las siguientes: "No podemos comer alimentos con harina leudada más de 18 minutos", o "el texto dice beber, y beber es tomar al menos 90 centímetros cúbicos de líquido".
Con sabiduría oriental, el japonés Yoshitaka Yamagishi explica que "el budismo es como una torta exquisita: uno puede contar cómo está hecha, pero si no la probás no la vas a conocer". El amable señor es vicedirector de Soka Gakkai, ("Sociedad para la creación de valor", en japonés) una institución que convoca a diez mil practicantes del budismo en todo el país. ¿La meta? "Mejorar nuestra vida y la del prójimo educando en valores".
En la sede de Villa Urquiza, los sábados se reúnen entre 600 y 1.000 practicantes para estudiar y rezar. O mejor dicho, "invocar": para hacerlo, todos repiten una y otra vez el mismo mantra (fórmula de meditación): Nam mi oho erengue kio, una frase en sánscrito que resume todos los sutras (versículos) que legó Buda. En una de las salas, las voces de un pibe veinteañero y tres cincuentones se unen y se bifurcan armónicamente; trepan y se deslizan por distintos tonos, mientras sus dedos frotan una especie de rosario llamado yu zu.
A diferencia de otros grupos budistas, para Soka Gakkai Buda es un "estado de vida" y no un dios. Tampoco prescriben dietas vegetarianas ni prohíben el alcohol. Pedro Lazzari, un porteño de 29 años que se acercó al budismo hace seis meses, admite que "a pesar del choque cultural que implican algunas prácticas con respecto a las costumbres argentinas, siento que hay cosas que voy a ir vislumbrando con la práctica. Por lo pronto, me liberé de la idea cristiana de la culpa, la cambié por la de responsabilidad", se entusiasma.
En una casona de Villa Urquiza, unas 90 personas se acomodan descalzas en una sala vestida con guirnaldas multicolores. Tienen entre 20 y 60 años, pero la mayoría anda por los 30. Frente a ellos, en el suelo, una docena de músicos y un cantante que vino de la India les proponen "invocar". Todos elevan las manos y entonan con júbilo canciones que suenan como una letanía dulce y pegajosa.
Su credo, conocido como Hare Krishna, dice que Dios (Krishna) posee todos los atributos (belleza, poder, bondad, etc.) que el hombre puede desarrollar. Para hacerlo, los fieles recitan mantras que provocan una "vibración trascendental". Muchos de ellos eran católicos o judíos, y otros "mantienen esos cultos pero vienen acá para aprender meditación", afirma Murti Murti ("la perfección de la forma"), titular del monasterio porteño nacida como Elena y bautizada así por su maestro.
Los Hare Krishna son vegetarianos y no aceptan el alcohol, el tabaco ni el café, "porque creemos en la reencarnación y cuidamos el cuerpo y la mente". Para Juan Yrola, un pibe de 24 años rebautizado como Hari Murari, la meta es "mostrar que no estamos fuera de la sociedad sino que queremos mejorarla. Porque mis amigos sólo veían esto como una excentricidad…" Ahora, como a muchos otros, a Juan lo respetan.
REPORTAJE AL SECRETARIO DE CULTOS, GUILLERMO OLIVERI
"En la gestión del presidente Kirchner todas las religiones son iguales"
"Queremos un cambio profundo de la Ley de Cultos —que es de la época de Videla— y de otras normas que también fueron promulgadas bajo dictaduras, porque tienen exigencias discriminatorias que chocan con tratados internacionales incorporados a la Constitución", anticipó Oliveri a Clarín. La tarea ya comenzó: el año pasado, una nueva reglamentación de la Ley de Cultos eliminó requisitos de inscripción "incompatibles con los derechos constitucionales".
¿A qué apuntan los cambios que propone la nueva ley?
—Queremos cambiar el paradigma que supone: nos gustaría desterrar la desconfianza hacia los cultos no católicos, respetar la libertad religiosa y promover la convivencia de todos los credos.
—La ley actual hace algunas concesiones al culto católico, ¿serán modificadas?
—La Constitución establece el sostenimiento del culto católico y se respetará ese mandato. Pero hay decisiones de gobierno en las que antes la Iglesia tenía injerencia y no nos parece justo. Hay y habrá espacios de diálogo, pero no de connivencia. Defendemos la libertad religiosa en el marco de la defensa y promoción de los derechos humanos y, desde ese lugar, todas las religiones son iguales para esta gestión.
—Hubo ya treinta intentos frustrados de cambiar la Ley de Cultos. ¿Qué probabilidades ve usted de que esta vez se logre?
—Hace más de un año que estamos discutiendo el proyecto con los distintos credos, y se están escuchando todas las propuestas. Queremos encontrar la mejor ley para todos los cultos, no sólo para uno. Todavía se está puliendo el proyecto. Después, deberá ser considerado por el Presidente.
—¿Cuáles serán los cambios?
—En la ley de Videla todo gira en torno al control social. Los cultos debían inscribirse y tener un reconocimiento oficial para poder funcionar. Queremos eliminar esa desconfianza, volver voluntaria la inscripción y crear una personería jurídica cuyo objeto sea el religioso.
—¿La nueva ley estaría este año?
—No lo sé, estamos trabajando en el proyecto. Hay una férrea voluntad de caminar en esa dirección. En Argentina hay mucho diálogo interreligioso, algo poco frecuente en otros países. Es un valor de nuestro país que queremos estimular.
—¿Qué puede hacer el Estado cuando se denuncian abusos por parte de grupos religiosos?
—El Estado no puede intervenir si no hay una denuncia penal previa. Pero desde el 2003 no tenemos denuncias ni bajas por problemas legales. Ahora, si usted pregunta por las "sectas", le recuerdo que en general no se inscriben en el Registro.
La arqueología confirma que la Casa de Loreto es auténtica
| Loreto, Italia, 21
Abr. 06 (AICA) |
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Un estudio arqueológico, dirigido por el arquitecto Nanni Monelli y el padre Giuseppe Santarelli, director de la Congregación General de la Santa Casa de Loreto, revela que las piedras que se encuentran en la gruta de la Anunciación en Nazaret tienen el mismo origen que las piedras del altar de los Santos Apóstoles de la Santa Casa de Loreto, según una información difundida por la agencia Zenit.
Este descubrimiento reabrió la discusión sobre la validez histórica de la traslación de la Santa Casa de Nazaret a Loreto, el santuario nacional de Italia, y sobre el misterio de que cómo se produjo ese traslado.
Según la tradición, la casa fue trasladada prodigiosamente desde Nazaret a Tersatto (hoy en Croacia) en 1291 y luego a Loreto.
Giorgio Nicolini, experto en la materia, autor del libro en italiano “La historicidad de la milagrosa traslación de la santa casa de Nazaret a Loreto” (“La veridicità storica della miracolosa Traslazione della Santa Casa di Nazareth a Loreto”) explicó a Zenit que “sobre la autenticidad de la Santa Casa de Loreto como la ‘verdadera Casa nazarena’ de María no hubo nunca duda, si no es en quien no conoce los estudios seculares al respecto; tanto que todos los sumos pontífices, durante siete siglos, confirmaron la autenticidad con solemnes actas canónicas de aprobación”.
Este estudio sobre el Altar de los Apóstoles “es importante porque, además de proporcionar una prueba más de la autenticidad de la Santa Casa de Loreto como la ‘Casa nazarena’ de María, proporciona también una ‘prueba’ todavía más espectacular sobre lo ‘milagroso’ de la ‘traslación’ de la Santa Casa de Nazaret”.
Al respecto, el beato Pío IX escribía, en la bula “Inter omnia”, del 26 de agosto de 1852: “En Loreto se venera aquella Casa de Nazaret, tan querida al corazón de Dios, y que, fabricada en Galilea, fue más tarde separada de sus cimientos y, por la potencia divina, trasladada más allá del mar, primero a Dalmacia y luego a Italia”.
Con motivo de la celebración litúrgica de la ‘milagrosa’ traslación del 10 de diciembre del mismo año, Benedicto XVI envió al obispo de Loreto una ‘inequívoca’ y hermosa oración para ser recitada en el Santuario, informa el autor del libro.+
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¿Y si Dios es mujer?
Revive el canto litúrgico medieval en todo el mundo
El Cultural.es
El boom gregoriano
Lo que parecía una moda, se ha convertido en una implacable tendencia. El canto gregoriano se consolida como uno de los fenómenos de mayor aceptación en el mundo de la música. Coincidiendo con la Semana Santa, menudean los conciertos por nuestra geografía. Mientras, los monasterios donde se llevan a cabo las conmemoraciones de la Pasión y Muerte de Jesucristo, con Silos a la cabeza, se llenarán de peregrinos, turistas o simples curiosos que acuden ante el reclamo del canto llano.
Es una opinión común que el canto gregoriano está viviendo un boom si bien los analistas culturales y los cazadores de tendencias no acaban de ponerse de acuerdo sobre cuáles han sido las razones que lo han empujado. A lo mejor no es muy disparatada la impresión que ubica el origen de este movimiento un disco aparecido hace algo más de quince años. Quizá se deba a MCMXC A. D. de Enigma y especialmente al corte Sadeness Part I, donde el músico Michael Cretu –quien, por cierto, grabó este disco en su estudio en España– se atrevía a mezclar ritmos y sonidos contemporáneos con un melodías gregorianas. Los doce millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, con más de veinticinco discos de oro, disco de oro y platino, recuperaron el interés mediático por un ámbito que, anteriormente, tenía mucho de olvidado. Además, la polémica provocada por los sectores católicos más integristas, favoreció el marketing. Ahí estuvieron, sin ir más lejos, las tres bombas que recibía la emisora TRO de Holanda a raíz de su nominación como disco de la semana o la demanda criminal del grupo Kapelle Antiqua de Múnich, a cuyas grabaciones había acudido Cretu en sus mezclas, que, tras la inevitable compensación económica, favorecieron la difusión del conjunto que le había servido de referencia. Pero a los pocos años, se producía otro éxito insospechado, con el relanzamiento de otros dos discos procedentes del Monasterio de Silos cuyas ventas mundiales, hasta hoy y en diferentes reediciones, ya superan los ocho millones de ejemplares.
Uno de los protagonistas de este disco, Francisco Lara, antiguo monje y maestro del Coro de Silos y, actualmente, profesor en la Universidad de Granada, comenta que detrás de las ventas había un hábil trabajo de márketing: “Aunque es verdad que los éxitos tuvieron lugar en las geografías más insospechadas, como Nueva Zelanda, donde no creo que haya mucha tradición”. Al frente de un conjunto seglar, la Schola Gregoriana Hispana del que es director, Francisco Lara acaba de realizar una gira por Portugal en la que, “sin apenas publicidad, hemos vivido unos llenos asombrosos. Y, para contradecir a aquellos que piensan que es simple curiosidad, la gente no se iba a mitad. Si fuera una moda de esas de ‘voy a ver que es esto’, el público no aguanta un programa entero. La gente sabe a qué va”.
Para la musicóloga Carmen Julia Gutiérrez, profesora en la Universidad Complutense, y reconocida medievalista, el gregoriano se ha visto popularmente “como una especie de música de complemento de las sesiones anti estrés, yoga o todo el mundillo próximo al chill out y el cajón inmenso de lo que se denominan ‘otras músicas’. El gregoriano se ha incluido dentro de esa oferta por su capacidad de fascinación y por la calidad de muchas piezas”, añade. Carmen Julia Gutiérrez resalta, además, la cantidad de discos que, en la estela del gregoriano, han surgido, incluyendo versiones de canciones de los Beatles interpretadas como si fueran salmos medievales.
Misterio medieval
Francisco Lara achaca el interés por la música gregoriana no tanto a un incremento de la sensibilidad religiosa sino a ese punto “de misterio que rodea a todo el mundo medieval, en general tan fascinante para el hombre actual y, en particular, en lo que se refiere a su música”. Lara justifica, incluso, fenómenos curiosos como el interés por la labor de la abadesa alemana Hildegard von Bingen (1098-1179) quien, para todos los efectos, “componía en un estilo post-gregoriano y que se han visto beneficiada por su figura y por todo lo que se ha escrito sobre ese mundo ignoto de las mujeres compositoras”.
Técnicamente, lo que conocemos como canto gregoriano, se aplica al canto de la iglesia católica romana, uno de los cinco repertorios principales del canto latino en la Edad Media que, prácticamente, ha quedado como único en su liturgia. Tal como se conserva en los manuscritos que nos han llegado posteriores al siglo X, está formado por melodías sin acompañamiento, escritas sobre los textos latinos referidos a las celebraciones religiosas. Recibe su nombre de San Gregorio Magno, que fue Papa entre 590 y 604, aunque no está claro el papel que desempeñó en la conformación del repertorio, algo que sigue siendo objeto de debates. Lo que hoy se escucha procede de una tradición acumulada desde entonces y recuperada en el siglo XIX. Como en todo lo que tiene que ver con la música medieval, está lleno de incógnitas. “En teoría era monódico, es decir a una sola voz”, comenta Carmen Julia Gutiérrez, “pero una cosa es la teoría y otra la práctica. No olvidemos que la aparición de los primeros manuscritos es muy tardía y que, anteriormente, las obras se aprendían de memoria. Y si ahora en el monasterio de Silos los monjes se acompañan con órgano, también es probable que lo hicieran en la Edad Media con algún instrumento. Además, no nos cabe duda de que no se hacían de igual forma en todos los sitios”. Así han aparecido diferentes formas de interpretación que han llevado a la confusión del público. “De todos modos, si en la música barroca las nuevas versiones han llevado a un interés especial, en el gregoriano no han sido significativas”, comenta Lara. “Ahí está el ejemplo del Ensemble Organum de Marcel Peres al que, su concepto, se le ha vuelto en contra”, subraya.
De todos modos, el boom por el gregoriano ha llevado a algunos estudiosos, a resaltar la necesidad de profundizar en él. Así, el profesor Juan Carlos Asensio, una de las mayores autoridades en este género en España, y director de la Schola Antiqua de Madrid, alertaba, en todo caso, sobre la realidad que implica la transformación del canto gregoriano. “Cada vez son menos las instituciones eclesiásticas que lo practican y más los coros de aficionados o de profesionales que se acercan al repertorio con una óptica que a menudo hace olvidar sus orígenes. De ser una música funcional ha pasado a convertirse en una música de concierto. De integrante esencial de un rito, ha pasado a quedar relegado en el culto, en desventaja de otras músicas”. En su concepto, “el canto gregoriano es algo más que música, algo más que melodía… mucho más que una sucesión de sonidos”.
Impulso papal
La llegada al solio pontificio de Benedicto XVI podría darle un nuevo impulso. El actual Papa no ha dudado nunca en darle un valor de acuerdo a la tradición católica. En una carta dirigida a un recientes jornadas sobre música sacra, se manifestaba claramente en su favor, secundado por los comentarios del Cardenal Francis Arinze, prefecto para la Congregación del Culto Divino. Así, se ha visto la valoración de monseñor Valentín Miserachs Grau, canónigo que lleva las riendas del Instituto Pontificio Sacro, con un valor, si no profético, al menos muy a tener en cuenta. El sacerdote catalán afirmaba que “el abandono de una tradición entera de oración formada sobre dos milenios ha impulsado una heterogénea y anárquica proliferación de nuevos productos musicales”, a los que Miserachs sólo da un valor muy secundario. Directamente apuesta por la restauración del gregoriano en la liturgia –lo que implicará una preparación, hoy inexistente, en los sacerdotes y diáconos– y señala que se “se ha devaluado la capacidad del pueblo cristiano para aprender; le hemos obligado a olvidar las melodías gregorianas que conocía, en lugar de impulsar y profundizar en su conocimiento, incluyendo la adecuada instrucción en el significado de los textos. Y, lo hemos sustituido por banalidades”. Sin embargo, profesora Carmen Julia Gutiérrez, tiene sus dudas sobre la vuelta a la liturgia. “Una cosa es favorecerlo, ayudar a que se mantenga vivo y otra que se convierta en único protagonista porque no deja de ser música con más de quince siglos ”.
Luis G. IBERNI
De Silos a las Pelayas
Si durante mucho tiempo el gregoriano ha sido fruto de los monasterios, ahora las mejores interpretaciones se llevan a cabo por conjuntos seglares. Para Lara “la mayoría de los monasterios que antes eran ejemplos, tienen problemas para su realización por la falta de vocaciones. Pero ahí permanecen los monasterios de Leyre, en Navarra o la escolanía de El Escorial” cuyas scholae son protagonistas de estas jornadas. “Incluso Silos ha dejado, en muchos aspectos, de ser lo que era, aunque tiene una tradición”. En opinión del profesor, el mejor gregoriano que se está haciendo en España “lo interpretan las monjas del Monasterio de San Pelayo en Oviedo y los grupos seglares”. Ahí está la Schola Antiqua de Madrid (en la imagen) que dirige Juan Carlos Asensio el Triduo Sacro (hoy, mañana y el sábado, en la catedral Cuenca. En el extranjero, hay que destacar los monasterios franceses, especialmente la Abadía de Solesmes, foco de influencia mundial.

