Masonería, Iglesia y Estado

La Nación
 
Un público numeroso y atento llenó el ámbito del Club del Progreso en la presentación del libro "¿Como Dios manda? Iglesia, masonería y Estado en la Argentina. En qué creían los que hicieron el país", de Lucía Gálvez, licenciada en historia y autora de diversos ensayos, como "Mujeres de la Conquista" y la misma historia de ese club fundado en 1852, yendo hacia el cual se suicidó en un carruaje Leandro N. Alem. Entre otros, estaban Armando Ribas, María Sáenz Quesada, José Luis de Imaz, Enrique Mayochi, Bartolomé Tiscornia, Luis Vincent de Urquiza, Víctor Massuh, Delfina Gálvez de Williams (hija del escritor Manuel Gálvez), que a los 93 años sigue escribiendo libros.

La obra presentada está dedicada a "aquellos que se tomaron en serio la tarea de construir una Nación y a los pocos que, desde un presente conflictivo y hacia un futuro incierto, intentan seguir su ejemplo". Se pregunta cuáles eran sus creencias, sus dudas; si sus ideas fueron siempre las mismas, cómo influyeron las ideas liberales llegadas de Europa en la religión católica aprendida en sus hogares y escuelas. Sin perjuicio de antecedentes y consecuencias, está centrado en el siglo XIX.

En la presentación habló sobriamente la autora, quien agradeció a todos y expresó que el tema de la influencia masónica en nuestra historia no ha sido demasiado tratado, falta que no puede atribuirse sólo a prejuicios o a falta de interés. La primera razón, reconocida por los propios masones, según estimó, es la escasez de documentos. O no existían por haber sido destruidos o los propios protagonistas no querían mostrarlos por distintas razones (ser mal interpretados, perder el halo de esoterismo y misterio que los caracterizaba). Consideró que esa actitud ha cambiado actualmente. Eduardo Callaey, historiador, miembro de la Academia de Estudios Masónicos de la Gran Logia de la Argentina, se explayó en aspectos de la trayectoria de la organización en el país.

Estaba previsto que hablara Bartolomé de Vedia, presidente de la Academia de Periodismo, pero no pudo estar por un problema de salud, y en su lugar habló Roberto Bosca, abogado, profesor de Doctrina Social de la Iglesia. Señaló que el libro pone en claro aspectos que permanecen en la leyenda y el mito, y consideró que muestra realidades sin acomodamientos de uno u otro lado, sin leer la historia como una dialéctica de opuestos. Pero expresó que por lealtad a la verdad y honestidad intelectual, "no todo ha de ser té con masitas", como dice su amigo, el rabino León Klenicki. Y en ese sentido, consideró que la masonería y el catolicismo no son asimilables el uno al otro, básicamente porque el relativismo no es conciliable con el mensaje cristiano. Aunque ser diferentes, consideró, no quiere decir que no pueda haber una valoración recíproca.

El libro será presentado por segunda vez en la Feria del Libro el 5 de mayo, donde hablará de nuevo Callaey, junto con un sacerdote, el padre Ernesto Salvia.

 
Por Jorge Rouillon

LA FE DE LOS ARGENTINOS: EL EXPLOSIVO AUMENTO DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA

clarín
 
En los últimos 15 años se registraron 900 nuevos cultos

El Registro Nacional sumó así una nueva religión cada seis días. Los especialistas dicen que la gente se anima más a buscar calor y emoción en credos minoritarios, y que quiere una relación con Dios con menos intermediarios. El Gobierno promete cambiar una ley de la dictadura y tratar "a todos igual".

 

Georgina Elustondo.

gelustondo@clarin.com

Todos los pronósticos resultaron errados. Durante décadas, muchos especialistas encumbrados predijeron el triunfo del racionalismo sobre la religión, las supersticiones y todo aquello que esquivara las explicaciones de la ciencia. Pero, parece, se equivocaron: en Argentina, por ejemplo, diversas investigaciones a las que accedió Clarín revelan que la gente cree cada vez más, y que la búsqueda de un sentido trascendente atraviesa todo el tejido social. Eso sí: la fe que supimos conseguir tiene algunas particularidades. Al galope del avance de las libertades que disparó el despertar democrático, la forma en que la gente vive y expresa sus creencias religiosas fue cambiando, y la diversidad religiosa se amplió a niveles inéditos: casi mil nuevos cultos se inscribieron en el Registro oficial en los últimos 15 años.

Es un fenómeno mundial. La religión goza de muy buena salud en gran parte del Globo. Una encuesta realizada en 2005 por la consultora Gallup en 70 países reveló que sólo el 6% de las personas se definen "ateas convencidas", porcentaje que, en nuestro país, fue todavía menor: sólo 2 de cada 100 argentinos dijeron no creer en Dios. El mismo estudio dice que, desde 1984, el número de personas "religiosas" había trepado del 60 al 80%. "Argentina es un país muy religioso. Desde el Estado queremos respetar esa elección íntima y defender la libertad religiosa como un derecho humano impostergable", dijo a Clarín Guillermo Oliveri, secretario de Cultos de la Nación (ver página 34).

Algo similar opinó la directora de Cultos del Gobierno de la Ciudad, Alicia Vázquez: "Más allá de su apariencia laica, en Buenos Aires hay una vida religiosa muy importante. La gente tiene fe y pertenece de una u otra manera a una comunidad religiosa, que no tiene por qué ser sólo la católica. Si la Ciudad tiene por identidad la diversidad, la religión no es excepción. No hay una sola manera de pensar y expresar la fe. Hay una gran movilidad entre los cultos y muchos grupos han crecido notablemente. Nosotros queremos mostrar esa pluralidad para combatir la discriminación".

Las estadísticas que reflejan la amplitud de opciones religiosas son contundentes: desde 1990, el Registro Nacional de Cultos inscribió en promedio una nueva entidad religiosa cada seis días, una tendencia que habilita nuevas miradas sobre la Argentina creyente y relativiza el monopolio que la Iglesia Católica gozó desde la fundación misma de la Patria (tanto, que en su artículo 2 la Constitución establece "el sostenimiento del culto católico", algo que hoy se traduce en un aporte oficial de 11 millones de pesos anuales para, entre otras cosas, pagar un salario a los obispos).

"Que Argentina es un país cien por ciento católico es un supuesto falaz. Yo creo que ese monopolio está vinculado a la propiedad del catolicismo sobre las creencias socialmente aceptadas. Siempre hubo una gran variedad de grupos religiosos y múltiples formas de creer, pero no tenían visibilidad. Desde el retorno democrático hay mayor libertad para exhibir las creencias, y eso profundizó la diversidad", dice el sociólogo Alejandro Frigerio, especialista en religión.

En el Registro de Cultos (un "fichero" en el que, vale aclarar, sólo deben inscribirse los cultos no católicos) hay anotadas 3.634 entidades religiosas, casi mil más que en 1990 (eran 2.716). El 75% son evangélicas (suman 2.650, unas 700 más que hace quince años), hay más de 300 umbandistas o africanistas, 355 espiritistas y 127 judías, entre otras.

Hablamos de cultos y entidades religiosas, y no de templos, iglesias ni filiales. Para dimensionar la cantidad de lugares físicos que "hospedan" expresiones religiosas bastan dos datos: sólo los católicos tienen, según cifras de la Conferencia Episcopal Argentina, 11.557 parroquias, iglesias, capillas y santuarios. Y los evangélicos suman —de acuerdo a estimaciones de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas— unas 12.000 sedes, a las que asisten unos cuatro millones de fieles.

"La gente busca en la religión lo mismo que buscó siempre: que el mundo sobrenatural la ayude en el mundo cotidiano —dice Frigerio—. Pero hoy los grupos que más crecen son los que enfatizan el contacto personal con el mundo espiritual, y aquellos en los que la religión está puesta al servicio del hoy: los cultos que no descuidan lo cotidiano".

Pero también crecen —y he aquí la complejidad y riqueza de un fenómeno que fascina a los estudiosos— los sectores conservadores, como la corriente judía Jabad Lubavitch. Siguen siendo núcleos duros, minoritarios, pero suman templos y fieles a ritmo sostenido. "Tiene que ver con procesos de reafirmación identitaria vinculados a los momentos de crisis. Se dan en todos los grupos religiosos", sostiene el sociólogo especialista en religión Fortunato Mallimacci.

Las necesidades de la gente pa recen haber cambiado. La crisis (y el estallido de certezas que supuso) y la descomposición o decadencia de muchas instituciones religiosas, civiles y políticas replantearon algunas búsquedas y demandas: "Hoy las personas buscan en la religión calor y emoción, y una relación con Dios con menos intermediarios. Por eso crecieron tanto los grupos pentecostales y los carismáticos, aun dentro de la Iglesia Católica, una rama que hace 30 años funcionaba casi en la clandestinidad", agrega Mallimacci.

Durante siglos, las instituciones religiosas más jerarquizadas consideraron que las celebraciones efusivas, que tienen una fuerte apelación a lo corporal y lo emotivo, eran contradictorias con la vivencia de una fe madura, inteligente y seria. Pero hoy, explican los expertos, mucha gente se queja del "intelectualismo religioso" por sentirlo frío y distante, y se ve seducida por expresiones "festivas"y "vibrantes", en las que lo espiritual tiene un espacio de privilegio. De hecho, la rama católica que más crece es la Renovación Carismática, que incluye sanaciones y liberaciones de malos espíritus.

Es que en el país, según Mallimacci, se dieron profundos cambios culturales en las creencias y prácticas religiosas. "El más importante tiene que ver con la forma en que la gente vive su fe —dice—. Hoy las personas recrean sus creencias a partir de sus propias necesidades e intereses: toman lo que les sirve de diversos cultos y prácticas y hacen su propio trayecto religioso".

Es en el marco de este proceso de "individuación" donde la diversidad estalla. "Ya no hablamos sólo de diferencias entre las personas sino de identidades religiosas múltiples en un mismo individuo. Una persona se define católica, pero escucha al pastor en la televisión, o le prende una vela al Gauchito Gil, o hace yoga para profundizar su conocimiento personal. Ese sincretismo de prácticas y expresiones es el signo más novedoso de la nueva religiosidad", apunta Mallimacci.

La apropiación personal de la religión supone, a su vez, un fenómeno paralelo. "Se ha dado un proceso de desinstitucionalización muy fuerte. La gente cumple cada vez menos las normas que establecen las religiones clásicas y arma su propio sistema simbólico de creencias —sigue el sociólogo—. Esto no implica que la gente sea menos religiosa, sino que vive la religión de otra manera. No hay una descomposición de lo religioso sino una reestructuración de lo que significa creer: hoy, creer no es pertenecer. Se quebró la ligazón entre adhesión y participación".

Una flamante encuesta encargada por la revista Selecciones sustenta ese diagnóstico: 9 de cada 10 argentinos dicen creer en Dios, pero, de los creyentes, el 73% está alejado de la práctica religiosa. Y un estudio de Gallup también reflejó el fenómeno: a lo largo de los 90, el porcentaje de los que creían en un "Dios personal", ajeno al "Dios institucional" que describen las autoridades religiosas, creció del 56% al 72%.

La Iglesia Católica reconoce que la distancia entre creer y practicar es enorme entre sus fieles. Según datos publicados en el sitio Compartir, de la Conferencia Episcopal Argentina, el 85% de la población se define católica, pero sólo el 6% va a misa todos los domingos y apenas el 2% trabaja en las parroquias. "La Iglesia acusó recibo de algunos cambios y empezó a ampliar su variedad interna. Está ofreciendo un abanico de opciones cada vez mayor y acepta (o tolera) expresiones que antes despreciaba o prefería acallar. La Iglesia es hoy mucho más plural", asegura Frigerio.

Las investigaciones consultadas por Clarín revelan que, entre los practicantes, la mayoría son mujeres. Que se cree más en el interior que en la Capital y que hay una relación entre religión, educación y nivel de ingreso: en general, creen menos quienes tienen estudios superiores y un buen nivel de vida. También, que algunas prácticas consideradas de sectores bajos empiezan a seducir a la clase media, que muchos jóvenes comienzan a mirar con simpatía religiones llegadas de Oriente y que cultos propios de sectores pudientes —como el umbandista, con la demanda de ofrendas caras que exige— relajaron algunas exigencias para hacer pie en sectores más bajos.

Lo cierto es que aquello que parecía una contradicción es un hecho: asistimos a un fuerte retorno a lo religioso, pero en una sociedad cada vez más secularizada. En ese marco, y respaldado por un Estado dispuesto a garantizar la libertad religiosa y promover la convivencia armónica y respetuosa entre los diversos cultos, el menú espiritual se multiplica. Cada vez más, a la carta.

 

 


 

Tres religiones, la misma búsqueda

Claudio Savoia.

csavoia@clarin.com

Vos sabés si por nuestro nivel de cumplimiento podemos comer papas fritas?" "No… pero creo que sí." El diálogo, entre dos chicas de veintipico, tuvo lugar hace dos semanas en la sede central del movimiento judío ortodoxo Jabad Lubavitch, en Barrio Norte. Como ellas, muchos argentinos eligieron cultos que proponen prácticas poco frecuentes para la idiosincrasia argentina. Todos alientan el respeto por las diferencias y llevan a cabo muchas tareas de asistencia social.

El jefe de Jabad Lubavitch en Argentina, rabino Tzvi Grunblatt, explica sus fundamentos: "Respetamos en detalle la tradición judía tal como está en nuestros libros sagrados, y compartimos esa riqueza con el resto de los judíos. No como policías, sino como mensajeros". Aun con su rígida exigencia —o quizás gracias a ella— Jabad crece sin parar: el rabino orienta una comunidad estable de 10.000 personas, que se acercan a las 28 filiales del país. "Y otros miles vienen a veces o nos siguen por radio o Internet. La mayoría es gente joven; ellos están más sedientos de espiritualidad".

El objetivo de Grunblatt es "que todos crezcan, el que está en cero y el que está en mil". Para hacerlo, se realizan actos como los ensayos del Ceder (orden), con todos los detalles que un buen judío debía llevar a cabo durante la cena de Pesaj (Pascua), celebrada hace diez días. "Vienen familias no religiosas que quieren acercarse a las prácticas verdaderas", dice Ioel, el rabino instructor. En la clase, aclaró cosas como las siguientes: "No podemos comer alimentos con harina leudada más de 18 minutos", o "el texto dice beber, y beber es tomar al menos 90 centímetros cúbicos de líquido".

Con sabiduría oriental, el japonés Yoshitaka Yamagishi explica que "el budismo es como una torta exquisita: uno puede contar cómo está hecha, pero si no la probás no la vas a conocer". El amable señor es vicedirector de Soka Gakkai, ("Sociedad para la creación de valor", en japonés) una institución que convoca a diez mil practicantes del budismo en todo el país. ¿La meta? "Mejorar nuestra vida y la del prójimo educando en valores".

En la sede de Villa Urquiza, los sábados se reúnen entre 600 y 1.000 practicantes para estudiar y rezar. O mejor dicho, "invocar": para hacerlo, todos repiten una y otra vez el mismo mantra (fórmula de meditación): Nam mi oho erengue kio, una frase en sánscrito que resume todos los sutras (versículos) que legó Buda. En una de las salas, las voces de un pibe veinteañero y tres cincuentones se unen y se bifurcan armónicamente; trepan y se deslizan por distintos tonos, mientras sus dedos frotan una especie de rosario llamado yu zu.

A diferencia de otros grupos budistas, para Soka Gakkai Buda es un "estado de vida" y no un dios. Tampoco prescriben dietas vegetarianas ni prohíben el alcohol. Pedro Lazzari, un porteño de 29 años que se acercó al budismo hace seis meses, admite que "a pesar del choque cultural que implican algunas prácticas con respecto a las costumbres argentinas, siento que hay cosas que voy a ir vislumbrando con la práctica. Por lo pronto, me liberé de la idea cristiana de la culpa, la cambié por la de responsabilidad", se entusiasma.

En una casona de Villa Urquiza, unas 90 personas se acomodan descalzas en una sala vestida con guirnaldas multicolores. Tienen entre 20 y 60 años, pero la mayoría anda por los 30. Frente a ellos, en el suelo, una docena de músicos y un cantante que vino de la India les proponen "invocar". Todos elevan las manos y entonan con júbilo canciones que suenan como una letanía dulce y pegajosa.

Su credo, conocido como Hare Krishna, dice que Dios (Krishna) posee todos los atributos (belleza, poder, bondad, etc.) que el hombre puede desarrollar. Para hacerlo, los fieles recitan mantras que provocan una "vibración trascendental". Muchos de ellos eran católicos o judíos, y otros "mantienen esos cultos pero vienen acá para aprender meditación", afirma Murti Murti ("la perfección de la forma"), titular del monasterio porteño nacida como Elena y bautizada así por su maestro.

Los Hare Krishna son vegetarianos y no aceptan el alcohol, el tabaco ni el café, "porque creemos en la reencarnación y cuidamos el cuerpo y la mente". Para Juan Yrola, un pibe de 24 años rebautizado como Hari Murari, la meta es "mostrar que no estamos fuera de la sociedad sino que queremos mejorarla. Porque mis amigos sólo veían esto como una excentricidad…" Ahora, como a muchos otros, a Juan lo respetan.

 
 
 

REPORTAJE AL SECRETARIO DE CULTOS, GUILLERMO OLIVERI

"En la gestión del presidente Kirchner todas las religiones son iguales"

Desde que Néstor Kirchner asumió el poder, las riendas de la Secretaría de Cultos de la Nación están en manos diferentes a las que solían conducir esta área más que sensible en la relación del Gobierno con la cúpula eclesiástica. El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, militó en la Juventud Universitaria Peronista en los 70, estuvo preso en la ESMA durante la dictadura y hoy se define como "católico no practicante" y "defensor acérrimo de la libertad religiosa". Y su segundo, el abogado Alejandro Grossman, es judío, algo inédito en ese cargo.

"Queremos un cambio profundo de la Ley de Cultos —que es de la época de Videla— y de otras normas que también fueron promulgadas bajo dictaduras, porque tienen exigencias discriminatorias que chocan con tratados internacionales incorporados a la Constitución", anticipó Oliveri a Clarín. La tarea ya comenzó: el año pasado, una nueva reglamentación de la Ley de Cultos eliminó requisitos de inscripción "incompatibles con los derechos constitucionales".

¿A qué apuntan los cambios que propone la nueva ley?

—Queremos cambiar el paradigma que supone: nos gustaría desterrar la desconfianza hacia los cultos no católicos, respetar la libertad religiosa y promover la convivencia de todos los credos.

—La ley actual hace algunas concesiones al culto católico, ¿serán modificadas?

—La Constitución establece el sostenimiento del culto católico y se respetará ese mandato. Pero hay decisiones de gobierno en las que antes la Iglesia tenía injerencia y no nos parece justo. Hay y habrá espacios de diálogo, pero no de connivencia. Defendemos la libertad religiosa en el marco de la defensa y promoción de los derechos humanos y, desde ese lugar, todas las religiones son iguales para esta gestión.

—Hubo ya treinta intentos frustrados de cambiar la Ley de Cultos. ¿Qué probabilidades ve usted de que esta vez se logre?

—Hace más de un año que estamos discutiendo el proyecto con los distintos credos, y se están escuchando todas las propuestas. Queremos encontrar la mejor ley para todos los cultos, no sólo para uno. Todavía se está puliendo el proyecto. Después, deberá ser considerado por el Presidente.

—¿Cuáles serán los cambios?

—En la ley de Videla todo gira en torno al control social. Los cultos debían inscribirse y tener un reconocimiento oficial para poder funcionar. Queremos eliminar esa desconfianza, volver voluntaria la inscripción y crear una personería jurídica cuyo objeto sea el religioso.

—¿La nueva ley estaría este año?

—No lo sé, estamos trabajando en el proyecto. Hay una férrea voluntad de caminar en esa dirección. En Argentina hay mucho diálogo interreligioso, algo poco frecuente en otros países. Es un valor de nuestro país que queremos estimular.

—¿Qué puede hacer el Estado cuando se denuncian abusos por parte de grupos religiosos?

—El Estado no puede intervenir si no hay una denuncia penal previa. Pero desde el 2003 no tenemos denuncias ni bajas por problemas legales. Ahora, si usted pregunta por las "sectas", le recuerdo que en general no se inscriben en el Registro.

 
 
 
 

La arqueología confirma que la Casa de Loreto es auténtica

 
Loreto, Italia, 21

Abr. 06 (AICA)

Un estudio arqueológico, dirigido por el arquitecto Nanni Monelli y el padre Giuseppe Santarelli, director de la Congregación General de la Santa Casa de Loreto, revela que las piedras que se encuentran en la gruta de la Anunciación en Nazaret tienen el mismo origen que las piedras del altar de los Santos Apóstoles de la Santa Casa de Loreto, según una información difundida por la agencia Zenit.

     Este descubrimiento reabrió la discusión sobre la validez histórica de la traslación de la Santa Casa de Nazaret a Loreto, el santuario nacional de Italia, y sobre el misterio de que cómo se produjo ese traslado.

     Según la tradición, la casa fue trasladada prodigiosamente desde Nazaret a Tersatto (hoy en Croacia) en 1291 y luego a Loreto.

     Giorgio Nicolini, experto en la materia, autor del libro en italiano “La historicidad de la milagrosa traslación de la santa casa de Nazaret a Loreto” (“La veridicità storica della miracolosa Traslazione della Santa Casa di Nazareth a Loreto”) explicó a Zenit que “sobre la autenticidad de la Santa Casa de Loreto como la ‘verdadera Casa nazarena’ de María no hubo nunca duda, si no es en quien no conoce los estudios seculares al respecto; tanto que todos los sumos pontífices, durante siete siglos, confirmaron la autenticidad con solemnes actas canónicas de aprobación”.

     Este estudio sobre el Altar de los Apóstoles “es importante porque, además de proporcionar una prueba más de la autenticidad de la Santa Casa de Loreto como la ‘Casa nazarena’ de María, proporciona también una ‘prueba’ todavía más espectacular sobre lo ‘milagroso’ de la ‘traslación’ de la Santa Casa de Nazaret”.

     Al respecto, el beato Pío IX escribía, en la bula “Inter omnia”, del 26 de agosto de 1852: “En Loreto se venera aquella Casa de Nazaret, tan querida al corazón de Dios, y que, fabricada en Galilea, fue más tarde separada de sus cimientos y, por la potencia divina, trasladada más allá del mar, primero a Dalmacia y luego a Italia”.

     Con motivo de la celebración litúrgica de la ‘milagrosa’ traslación del 10 de diciembre del mismo año, Benedicto XVI envió al obispo de Loreto una ‘inequívoca’ y hermosa oración para ser recitada en el Santuario, informa el autor del libro.+

¿Y si Dios es mujer?

UNA VERTIENTE TEOLÓGICA AFIRMA ALGO IMPENSABLE DURANTE SIGLOS: EL CREADOR NO ES UN VARÓN

Revive el canto litúrgico medieval en todo el mundo

El Cultural.es

 

El boom gregoriano

 

Lo que parecía una moda, se ha convertido en una implacable tendencia. El canto gregoriano se consolida como uno de los fenómenos de mayor aceptación en el mundo de la música. Coincidiendo con la Semana Santa, menudean los conciertos por nuestra geografía. Mientras, los monasterios donde se llevan a cabo las conmemoraciones de la Pasión y Muerte de Jesucristo, con Silos a la cabeza, se llenarán de peregrinos, turistas o simples curiosos que acuden ante el reclamo del canto llano.


Es una opinión común que el canto gregoriano está viviendo un boom si bien los analistas culturales y los cazadores de tendencias no acaban de ponerse de acuerdo sobre cuáles han sido las razones que lo han empujado. A lo mejor no es muy disparatada la impresión que ubica el origen de este movimiento un disco aparecido hace algo más de quince años. Quizá se deba a MCMXC A. D. de Enigma y especialmente al corte Sadeness Part I, donde el músico Michael Cretu –quien, por cierto, grabó este disco en su estudio en España– se atrevía a mezclar ritmos y sonidos contemporáneos con un melodías gregorianas. Los doce millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, con más de veinticinco discos de oro, disco de oro y platino, recuperaron el interés mediático por un ámbito que, anteriormente, tenía mucho de olvidado. Además, la polémica provocada por los sectores católicos más integristas, favoreció el marketing. Ahí estuvieron, sin ir más lejos, las tres bombas que recibía la emisora TRO de Holanda a raíz de su nominación como disco de la semana o la demanda criminal del grupo Kapelle Antiqua de Múnich, a cuyas grabaciones había acudido Cretu en sus mezclas, que, tras la inevitable compensación económica, favorecieron la difusión del conjunto que le había servido de referencia. Pero a los pocos años, se producía otro éxito insospechado, con el relanzamiento de otros dos discos procedentes del Monasterio de Silos cuyas ventas mundiales, hasta hoy y en diferentes reediciones, ya superan los ocho millones de ejemplares.

Uno de los protagonistas de este disco, Francisco Lara, antiguo monje y maestro del Coro de Silos y, actualmente, profesor en la Universidad de Granada, comenta que detrás de las ventas había un hábil trabajo de márketing: “Aunque es verdad que los éxitos tuvieron lugar en las geografías más insospechadas, como Nueva Zelanda, donde no creo que haya mucha tradición”. Al frente de un conjunto seglar, la Schola Gregoriana Hispana del que es director, Francisco Lara acaba de realizar una gira por Portugal en la que, “sin apenas publicidad, hemos vivido unos llenos asombrosos. Y, para contradecir a aquellos que piensan que es simple curiosidad, la gente no se iba a mitad. Si fuera una moda de esas de ‘voy a ver que es esto’, el público no aguanta un programa entero. La gente sabe a qué va”.

Para la musicóloga Carmen Julia Gutiérrez, profesora en la Universidad Complutense, y reconocida medievalista, el gregoriano se ha visto popularmente “como una especie de música de complemento de las sesiones anti estrés, yoga o todo el mundillo próximo al chill out y el cajón inmenso de lo que se denominan ‘otras músicas’. El gregoriano se ha incluido dentro de esa oferta por su capacidad de fascinación y por la calidad de muchas piezas”, añade. Carmen Julia Gutiérrez resalta, además, la cantidad de discos que, en la estela del gregoriano, han surgido, incluyendo versiones de canciones de los Beatles interpretadas como si fueran salmos medievales.

Misterio medieval
Francisco Lara achaca el interés por la música gregoriana no tanto a un incremento de la sensibilidad religiosa sino a ese punto “de misterio que rodea a todo el mundo medieval, en general tan fascinante para el hombre actual y, en particular, en lo que se refiere a su música”. Lara justifica, incluso, fenómenos curiosos como el interés por la labor de la abadesa alemana Hildegard von Bingen (1098-1179) quien, para todos los efectos, “componía en un estilo post-gregoriano y que se han visto beneficiada por su figura y por todo lo que se ha escrito sobre ese mundo ignoto de las mujeres compositoras”.

Técnicamente, lo que conocemos como canto gregoriano, se aplica al canto de la iglesia católica romana, uno de los cinco repertorios principales del canto latino en la Edad Media que, prácticamente, ha quedado como único en su liturgia. Tal como se conserva en los manuscritos que nos han llegado posteriores al siglo X, está formado por melodías sin acompañamiento, escritas sobre los textos latinos referidos a las celebraciones religiosas. Recibe su nombre de San Gregorio Magno, que fue Papa entre 590 y 604, aunque no está claro el papel que desempeñó en la conformación del repertorio, algo que sigue siendo objeto de debates. Lo que hoy se escucha procede de una tradición acumulada desde entonces y recuperada en el siglo XIX. Como en todo lo que tiene que ver con la música medieval, está lleno de incógnitas. “En teoría era monódico, es decir a una sola voz”, comenta Carmen Julia Gutiérrez, “pero una cosa es la teoría y otra la práctica. No olvidemos que la aparición de los primeros manuscritos es muy tardía y que, anteriormente, las obras se aprendían de memoria. Y si ahora en el monasterio de Silos los monjes se acompañan con órgano, también es probable que lo hicieran en la Edad Media con algún instrumento. Además, no nos cabe duda de que no se hacían de igual forma en todos los sitios”. Así han aparecido diferentes formas de interpretación que han llevado a la confusión del público. “De todos modos, si en la música barroca las nuevas versiones han llevado a un interés especial, en el gregoriano no han sido significativas”, comenta Lara. “Ahí está el ejemplo del Ensemble Organum de Marcel Peres al que, su concepto, se le ha vuelto en contra”, subraya.

De todos modos, el boom por el gregoriano ha llevado a algunos estudiosos, a resaltar la necesidad de profundizar en él. Así, el profesor Juan Carlos Asensio, una de las mayores autoridades en este género en España, y director de la Schola Antiqua de Madrid, alertaba, en todo caso, sobre la realidad que implica la transformación del canto gregoriano. “Cada vez son menos las instituciones eclesiásticas que lo practican y más los coros de aficionados o de profesionales que se acercan al repertorio con una óptica que a menudo hace olvidar sus orígenes. De ser una música funcional ha pasado a convertirse en una música de concierto. De integrante esencial de un rito, ha pasado a quedar relegado en el culto, en desventaja de otras músicas”. En su concepto, “el canto gregoriano es algo más que música, algo más que melodía… mucho más que una sucesión de sonidos”.

Impulso papal
La llegada al solio pontificio de Benedicto XVI podría darle un nuevo impulso. El actual Papa no ha dudado nunca en darle un valor de acuerdo a la tradición católica. En una carta dirigida a un recientes jornadas sobre música sacra, se manifestaba claramente en su favor, secundado por los comentarios del Cardenal Francis Arinze, prefecto para la Congregación del Culto Divino. Así, se ha visto la valoración de monseñor Valentín Miserachs Grau, canónigo que lleva las riendas del Instituto Pontificio Sacro, con un valor, si no profético, al menos muy a tener en cuenta. El sacerdote catalán afirmaba que “el abandono de una tradición entera de oración formada sobre dos milenios ha impulsado una heterogénea y anárquica proliferación de nuevos productos musicales”, a los que Miserachs sólo da un valor muy secundario. Directamente apuesta por la restauración del gregoriano en la liturgia –lo que implicará una preparación, hoy inexistente, en los sacerdotes y diáconos– y señala que se “se ha devaluado la capacidad del pueblo cristiano para aprender; le hemos obligado a olvidar las melodías gregorianas que conocía, en lugar de impulsar y profundizar en su conocimiento, incluyendo la adecuada instrucción en el significado de los textos. Y, lo hemos sustituido por banalidades”. Sin embargo, profesora Carmen Julia Gutiérrez, tiene sus dudas sobre la vuelta a la liturgia. “Una cosa es favorecerlo, ayudar a que se mantenga vivo y otra que se convierta en único protagonista porque no deja de ser música con más de quince siglos ”.

Luis G. IBERNI

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De Silos a las Pelayas

Si durante mucho tiempo el gregoriano ha sido fruto de los monasterios, ahora las mejores interpretaciones se llevan a cabo por conjuntos seglares. Para Lara “la mayoría de los monasterios que antes eran ejemplos, tienen problemas para su realización por la falta de vocaciones. Pero ahí permanecen los monasterios de Leyre, en Navarra o la escolanía de El Escorial” cuyas scholae son protagonistas de estas jornadas. “Incluso Silos ha dejado, en muchos aspectos, de ser lo que era, aunque tiene una tradición”. En opinión del profesor, el mejor gregoriano que se está haciendo en España “lo interpretan las monjas del Monasterio de San Pelayo en Oviedo y los grupos seglares”. Ahí está la Schola Antiqua de Madrid (en la imagen) que dirige Juan Carlos Asensio el Triduo Sacro (hoy, mañana y el sábado, en la catedral Cuenca. En el extranjero, hay que destacar los monasterios franceses, especialmente la Abadía de Solesmes, foco de influencia mundial.

Pascuas alrededor del mundo

Clarín
 
Crucifixiones reales en Filipinas fueron presenciadas por 30.000 turistas

Once penitentes fueron clavados a cruces de madera, en recordación de la muerte de Cristo. Uno de ellos participó del ritual por 20º año consecutivo. Además, decenas de fieles marcharon portando cruces, encadenados y descalzos, mientras se golpeaban con ramas de bambú.

 

La figura principal de las crucifixiones fue Ruben Enaje, un humilde pintor de 45 años que –para cumplir una promesa– fue clavado al mástil por vigésima vez. “Esta debería ser la última vez, porque hice voto de sacrificarme 20 años”, dijo, “pero voy a seguir haciéndolo hasta que el cuerpo aguante”. Según él, las autoridades locales no encuentran a nadie que lo sustituya.

Enaje hace el papel de Jesucristo: vestido con una túnica blanca, espera en su casa a que lleguen los “centuriones” que lo conducen a la “casa de Poncio Pilatos”. Después carga una pesada cruz y, con una corona de espinas, hace un “vía crucis” de 2 kilómetros hasta el lugar del martirio.

Por su parte, un inglés, Dominic Diamond, estaba entre los voluntarios para la crucifixión, pero se echó atrás en el momento en que iban a ponerle los clavos. Después, pidió perdón a todos los presentes por no haber tenido el valor para llegar hasta el final del rito.

En esta ocasión se destacó la ausencia de Judas en la representación: el director Allan Navarro no consiguió a ningún voluntario para el papel. Precisamente días después de la difusión del “Evangelio de Judas”, que revisa el papel del apóstol considerado traidor por la tradición católica.

La representación es en el municipio de San Pedro de Cutud, en Filipinas, el único país católico de Asia. El pueblo está a unos 70 kilómetros al norte de Manila, la capital. La obra –que se representa desde hace 51 años, aunque sólo desde 1992 con crucifixiones verdaderas– no es vista con buenos ojos por la Iglesia Católica, según las autoridades locales, aunque hasta ahora no han tenido mayores problemas para continuar con la tradición.

 

 

 

Miles de peregrinos hicieron el Vía Crucis en Jerusalén

Llegados de todo el mundo, recorrieron el camino que comienza en la Iglesia de la Flagelación y concluye en la basílica del Santo Sepulcro. Hubo más personas que en los últimos años, debido –según el ministro de Turismo de Israel– al descenso de los niveles de violencia en la región.

 

 

La procesión comenzó en una escuela árabe, el lugar donde estuvo el tribunal del gobernador romano Poncio Pilatos. Luego –conducida por monjes de la orden franciscana, “custodios” de Tierra Santa desde hace más de 800 años– recorrió lentamente las 14 estaciones del calvario: tarda dos horas en hacer un kilómetro y medio.

El número de peregrinos, si bien superior al de los últimos años, no llegó a los niveles del año 2000, cuando se celebraba el cambio de milenio. De aquella procesión, además, participó el Papa Juan Pablo II.

Además de católicos hubo muchos israelíes, que aprovecharon para visitar la ciudad vieja de Jerusalén al coincidir la Semana Santa con la Pascua judía. De hecho, los ritos de esa celebración se iniciaron el miércoles pasado, en tanto que lo de la iglesia ortodoxa comenzarán en una semana.

Las llaves del templo del Santo Sepulcro, donde termina la marcha, están en manos de una familia musulmana desde hace más de doce siglos. Allí están la Piedra de la Unción –un lecho de mármol rosado donde, según la tradición cristiana, se le untaron los últimos óleos a Jesús y en el que fue amortajado–, el lugar de la Crucifixión y la tumba vacía de Cristo, el lugar más venerado del mundo cristiano.

Los actos de la Semana Santa católica finalizarán mañana con las ceremonias del agua y del fuego del Sábado de Gloria, y el domingo con la gran misa de Resurrección y la procesión en la rotonda de la Basílica.

 

 

 

Una película muestra a Jesús en un reality show

La Nación
 
Se filmó en una capilla de Ringuelet
 
LA PLATA.- Si hoy Cristo participara de un reality show televisivo, ¿los espectadores votarían por él o lo dejarían fuera de juego? La última opción es la respuesta correcta, según una película que se estrenará hoy, "Cristo después de Cristo", filmada por un grupo de jóvenes de una parroquia de esta ciudad.

El film, que llevó dos años de trabajo y el esfuerzo de una comunidad entera, relata los últimos días de Cristo, ambientado en la época actual. De ese modo, los jóvenes cuentan la historia conocida y hacen fuertes críticas a la vida contemporánea.

En la parroquia Nuestra Señora de la Anunciación, en 514 entre 7 y 8, en la localidad de Ringuelet, se hacen obras de teatro en Semana Santa y participan sacerdotes y fieles. En 2004, decidieron que el cine también era una buena herramienta para relatar la Pasión de Cristo y en junio de ese año un pequeño grupo inició un gran proyecto del que luego participaron más de 100 personas.

"El primer guión era la Pasión tradicional. Entonces, pensamos en cambios para no contar lo de siempre y en octubre lo terminamos. En diciembre de 2004, empezamos a filmar", dijo a LA NACION Mariano Splendido, uno de los guionistas, productor y actor.

Cámaras y vestuario

La comunidad de Ringuelet colaboró: "La gente nos prestó cámaras, equipo de sonido y vestuario. Se organizaron ferias y rifas para recaudar dinero", contó Belén Splendido, productora e intérprete de María Magdalena. La parroquia fue donde mantuvieron largas reuniones y una de las locaciones. También se filmó en el cementerio de La Plata, la municipalidad y el centro de la ciudad. Los 1700 pesos que recaudaron sirvieron para solventar la edición del film. La dirección es de Marcia Martino, que está terminando la carrera de cine en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En 50 minutos y en VHS, "Cristo después de Cristo" refleja lo ocurrido desde el arresto de Jesús hasta la Resurrección.

"Aunque se habla de la actualidad, Jesús está situado en un país equis donde ocurre una ocupación, pero no hacemos menciones concretas", explicó Mariano. "Jesús participa de un reality show y la gente debe elegir por teléfono entre él o Barrabás, que es una suerte de piquetero", agregó Rosana Piazza, que interpreta a la Virgen María. "Mientras tanto, un móvil de TV consulta en la calle quién debe morir y allí dejamos ver manejos corruptos entre abogados de Barrabás y el conductor del programa con la intención de manipular la votación", dijo Belén.

El momento culminante fue resuelto de un modo polémico: "A Jesús le dan una inyección letal. Es como la pena de muerte, que sería una crucifixión moderna", dijo Tarcisio Martino, padre de la directora e intérprete de Herodes. Y agregó: "En estos dos años, la parroquia tuvo dos sacerdotes y, por suerte, ambos nos dieron todo su apoyo". "Cristo después de Cristo" volverá a proyectarse pasado mañana.

Ximena Linares Calvo

Falleció el arzobispo Kirilos Doumat

La Nación
 
Comunidad ortodoxa

 
Dirigía la Iglesia de Antioquía en el país
 
 
 
 

A causa de un cáncer, falleció ayer en Buenos Aires monseñor Kirilos Doumat, metropolita de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía en la Argentina.

Monseñor Kirilos llevaba 24 años al frente de esa comunidad religiosa en el país. Llegó en abril de 1982 como vicario del patriarca Ignacio IV de Antioquía y en 1996 fue nombrado metropolita por el Sínodo Antioqueno. La Iglesia de Antioquía tiene 15 sacerdotes en el país, y templos en Buenos Aires, Rosario y otras 13 ciudades.

Más allá de su comunidad -formada por inmigrantes de Siria y del Líbano, y por sus descendientes-, la robusta figura de Kirilos, con su barba, su sonrisa y su sotana negra, era familiar en reuniones ecuménicas, en actos oficiales, y en tedeums y otras ceremonias en la Catedral de Buenos Aires.

Había nacido en Alepo, Siria, en 1930. Muy joven, cursó estudios teológicos en el monasterio de Nuestra Señora de Balamand, Líbano. Fue ordenado diácono en Alepo, en 1949, y en 1956, sacerdote célibe en Hama, Siria. Completó estudios en Atenas, donde fue elevado a archimandrita. En 1969, ya de regreso en su país natal, fue consagrado arzobispo de Bagdad (Irak) y de Kuwait. Era vehemente en la defensa de sus convicciones cristianas; no rehuía el diálogo, pero tampoco la discusión.

Sus restos son velados en la catedral San Jorge, Scalabrini Ortiz 1261. Allí yace el prelado, cubierto con ornamentos dorados, una cruz entre sus manos y su báculo de arzobispo, delante del altar. Ayer rezaron allí, entre otros, el arzobispo Tarasios, de la Iglesia Ortodoxa Griega, y el cardenal primado Jorge Bergoglio, que se hizo presente a las 16.

El templo estará abierto hasta mañana, a las 10, cuando se oficiará una misa; a las 11.30, el cortejo partirá hacia el panteón San Jorge, en la Chacarita. Para las exequias llegaron ayer al país, desde Chile, Brasil y México, tres metropolitas ortodoxos, como lo marca la tradición de la Iglesia de Antioquía.

Jorge Rouillon

La Cabalgata de la Fe

Clarín
 
Más de 2.400 jinetes de distintas provincias del país participaron de la edición 17ª de la tradicional Cabalgata de la Fe, que cada año parte desde San Juan hasta llegar a Vallecito, al famoso santuario de la Difunta Correa.

Según la tradición, Deolinda Correa murió sedienta en los cerros, cuando huía con su hijo de los enemigos de su padre hacia 1840. Agonizante, pidió a los cielos que le dieran vitalidad a sus pechos para que sobreviviera el pequeño. Poco después, unos arrieros hallaron al niño adormecido sobre el pecho de la joven muerta.

Enseguida se difundió la historia y la gente, conmovida, comenzó a llevar botellas de agua a la tumba. La devoción creció tanto como la variedad y la cantidad de las ofrendas. Como una paradoja, ahora hay agua en el paraje de la Difunta que murió de sed, al inaugurarse una red de agua potable para 600 habitantes.

Afirman que Judas no fue un traidor

La Nación
 
Polémica interpretación

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en los Estados Unidos
 
WASHINGTON.– Judas Iscariote no fue un traidor, como los cuatro evangelios enseñan desde los orígenes del cristianismo. Fue el mejor amigo de Jesús, el único que sabía quién era realmente y, además, su elegido para ayudarlo a completar la misión que vino a cumplir en la Tierra. Por eso lo entregó.

Esta nueva y muy controvertida versión de los hechos que precedieron al arresto, muerte y resurrección del Mesías proviene del manuscrito del año 300 que ayer presentó la National Geographic en esta capital. Es, se cree, el “Evangelio de Judas”.

“Tú superarás a todos los demás discípulos. Tú sacrificarás el cuerpo que me viste”, le habría anticipado el Mesías a Judas, en un diálogo a solas del que los apóstoles jamás supieron. “Levanta tus ojos al cielo… la estrella que lidera el camino es tu estrella", le dijo, antes de avisarle que por su ayuda sería "maldecido por las otras generaciones".

Son 23 papiros, escritos en ambos lados en copto, el idioma de los cristianos antiguos. Según los expertos, es la transcripción del texto original, redactado en griego en algún momento entre el período de los evangelios de Lucas, Marcos, Mateo y Juan, y el año 180.

Como con los Evangelios, se estima que sus autores no fueron los Apóstoles, sino sus seguidores. Por eso se titulan, por ejemplo, "el Evangelio según San Lucas". Pero este caso es distinto: no es "según", sino "de" Judas.

"Es el relato secreto de la revelación que Jesús contó en una conversación con Judas Iscariote durante una semana, tres días antes de que celebrara la Pascua", comienza el manuscrito, sobre el que la Iglesia Católica no fijó aún una posición oficial.

Ayer, el sacerdote Donald Senior, miembro de la Pontificia Comisión Bíblica del Vaticano, accedió y analizó el manuscrito como miembro del comité de expertos convocado por la National Geographic. Aunque lo convalidó, también lo relativizó: "El hallazgo del evangelio de Judas representa otro excitante descubrimiento arqueológico que nos muestra la diversidad de los primeros textos y de las primeras comunidades cristianas -dijo-. Dudo de que hoy, entre los cristianos, vaya a rivalizar con los evangelios canónicos y los escritos del Nuevo Testamento".

La controversia también podría llegar a los motivos por los que el texto fue difundido ayer, a diez días para el Domingo de Resurrección, con un paquete de promoción mundial que incluye la revista de la National Geographic, un programa especial de televisión, un video y dos libros.

"Este es un proyecto que lleva años; no se apuró por motivos comerciales para hacerlo coincidir con la Pascua", replicó, ante la consulta de LA NACION, el director del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Bart Ehrman, uno de los expertos. "Este era un proyecto que no podía avanzar más en forma reservada", dijo.

Laberinto histórico

El manuscrito estuvo perdido durante 1700 años, hasta que fue hallado en Egipto en los años setenta. Luego, tras pasar tres décadas dando vueltas entre vendedores de antigüedades y coleccionistas en Europa y en Estados Unidos, en 2001 llegó sin traducir y en rápido deterioro a manos de la Fundación Mecenas de Arte Antiguo, en Suiza.

Desde entonces, dos docenas de científicos y académicos de prestigio convocados por la National Geographic -todos de distintos centros de estudios y universidades- verificaron su autenticidad y antigüedad por cinco métodos distintos. Luego, lo restauraron, estudiaron y tradujeron.

"Sepárate de los otros y te contaré los misterios del Reino. Es posible que los alcances, pero sufrirás mucho", le anticipó Jesús a Judas. Y también le advirtió que sufriría incluso por la incomprensión de los demás discípulos. "Serás maldecido por las otras generaciones, pero dominarás por encima de ellos", lo reconfortó.

Judas se destacaba entre los doce elegidos por Jesús, según surge del texto, que también alude a una transfiguración del discípulo: "Levantó sus ojos y vio una nube luminosa y entró en ella", desde donde se oyó una voz, aunque se desconoce qué dijo porque falta ese trozo del papiro.

El manuscrito concluye de manera abrupta, sin abordar la crucifixión, muerte y resurrección de Jesús, pero sí el momento en que los otros cuatro evangelios dan cuenta de la traición de Judas, aunque con una versión diferente."Ellos [por el grupo enviado a arrestar a Jesús] se acercaron a Judas y le dijeron: «¿Qué estás haciendo aquí? Eres discípulo de Jesús». Judas les respondió como deseaban. Y recibió algo de dinero y les entregó a Jesús."

El panel de expertos europeos y estadounidenses que evaluó el manuscrito estima que el evangelio podría replantear la visión dominante sobre Judas y el judaísmo. "Creemos que ayudará a repensar la relación entre judíos y cristianos. Este evangelio muestra un contraste con la imagen de traidor por excelencia que tiene Judas en el Nuevo Testamento", explicó el profesor de Estudios Bíblicos y Cristianos de la Universidad Chapman, Marvin Meyer.

Senior compartió esa posibilidad. Y tras reiterar que descarta un debate sobre Judas y el Nuevo Testamento, agregó, entre risas propias y ajenas: "Bueno, si estoy equivocado, espero que Judas me perdone cuando me muera".