El bajista de Catupecu sufrió un grave accidente

La Nación
 
En Palermo

Gabriel Ruíz Díaz permanece en estado crítico en el hospital Fernández; el líder de la banda Cabezones, César Andino, también resultó herido
 

 
Gabriel Ruíz Díaz, bajista y hermano del cantante del grupo Catupecu Machu, y César Andino, líder de la banda Cabezones, protagonizaron un grave accidente esta mañana en Palermo cuando el auto en el que viajaban chocó.

Ruiz Díaz permanecía esta tarde en estado "crítico, en terapia intensiva y con respirador artificial", según informó la directora del hospital Fernández, Liliana Votto, mientras Andino sufrió fractura expuesta en las dos piernas y fue intervenido quirúrgicamente.

Tras ser rescatados por personal de Bomberos, los dos músicos fueron trasladados al hospital Fernández.

El accidente se produjo a las 6.30 en la avenida Sarmiento y Libertador cuando el Volkswagen Fox, donde viajaban Ruíz Díaz y Andino, se estrelló contra un cartel y un árbol y los músicos quedaron atrapados entre los materiales de la carrocería deformada.

Bomberos auxilió a los tripulantes, que luego de ser liberados fueron trasladados al hospital.

Los fans porteños agotaron en horas las entradas para el recital de Callejeros en Tucumán

Periodismo.com
 

El grupo Callejeros, procesado por la tragedia de Cromañón, agotó los 4.000 tickets que se pudieron a la venta en la Capital y el conurbano para el show que dará el 22 de abril en Tucumán.

Entre la indiferencia y la defensa incondicional, los fans de la banda ya compraron 10.000 entradas de las 14.000 disponibles para el primer recital que dará Callejeros, luego del incendio del local de Once.

Las entradas se venden en casi todo el país, y todavía pueden encontrarse algunas en Córdoba y Tucumán. "¡Es increíble! Por fin se termina la censura", dijo Mariana, una de las seguidoras.

Los padres de las víctimas intentarán impedir que Callejeros vuelva a subirse a un escenario. Luis Fernández y Nora Bonomini se reunieron con el gobernador de Tucumán, José Alperovich, para pedirle que suspenda el show.

"Llevamos catorce meses de dolor. Espero que el gobernador no permita la actuación de esos asesinos", afirmó Fernández.

Murió la cantante española Rocío Durcal. Tenía 61 años

Periodismo.com
 


La actriz y cantante española Rocío Durcal falleció el sábado por la tarde a los 61 años de edad, luego de luchar durante mucho tiempo contra el cáncer que padecía. Sus restos están siendo velados en Madrid, antela presencia de centenares de familiares, amigos, artistas y seguidores.

María de los Ángeles Las Heras, como era su verdadero nombre, debutó en el cine cuando era aún una niña, en tiempos en que al cine español le interesaban sobremanera los niños cantores. Su simpatía y su voz le hicieron ganar varios concursos televisivos y le valieron sus primeros contratos importantes en la pantalla grande.

El éxito en la música fue simultáneo. Ganó gran fama cantando en toda América, especialmente en México, cantando rancheras compuestas por Juan Gabriel. Su casamiento con una de las estrellas del pop español del momento, Antonio Morales Junior, quien luego se convirtió en su productor y manager, la terminó de consagrar.

Estrellas como Raphael, Carmen Sevilla y la periodista María Teresa Campos ya pasaron por la capilla del Cementerio de La Paz, en Madrid, para despedirla. Otras tantas celebridades la homenajearon en la gala del Festival de Cine de Málaga. El pueblo de Durcal, en Granada, de donde ella tomó el nombre, declaró dos días de luto en memoria de Rocío.

MUSICA: CONCIERTO A 30 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO

Clarín

 
Noche de música contra el olvido
 
Leyó un texto la actriz Cristina Banegas y la mezzosoprano Cecilia Díaz conmovió hasta la emoción más sincera.
 

Por Sandra de la Fuente ESPECIAL PARA CLARIN

Los desaparecidos: ¡Presentes!» fue el no por conocido menos desgarrador grito que cerró el minuto de silencio a la memoria de los 30.000 irremediablemente ausentes. Antes, la Orquesta Estable del Colón, bajo la batuta de Stefan Lano había hecho sonar los acordes del Himno; de pie lo entonaron el coro estable y el público que asistió al Concierto a 30 años del golpe de Estado, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad.

La actriz Cristina Banegas ofició de maestra de ceremonias. Abrió el acto leyendo un texto elaborado por la Subsecretaría de Derechos Humanos que destacaba que «la enseñanza de la historia no encuentra sustento en el odio o en la división en bandos enfrentados del pueblo argentino. Por el contrario busca unir a la sociedad tras las banderas de la justicia, la verdad y la memoria en defensa de los derechos humanos, la democracia y el orden republicano».

A pocas horas de desarrollada la multitudinaria marcha en repudio al sangriento golpe de estado de 1976, Banegas leía: «Nos interpelan los grandes desafíos de continuar haciendo de la Argentina no sólo un país más democrático y menos autoritario, sino también más igualitario y más equitativo».

Mochilas, zapatillas y jeans convivían con trajes, corbatas y largos vestidos de noche en la platea del Colón. Seguramente la copiosa lluvia y el fin de semana largo que surgió tras la creación del recién inaugurado feriado nacional del 24 de marzo fueron los responsables de que un número no despreciable de plateas y palcos estuviera vacantes.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman; el Secretario de Cultura de la Nación, José Nun; la Secretaria de Cultura de la ciudad, arquitecta Silvia Fajre; y el Rector de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Jaim Echeverry, ocuparon el palco oficial. Allí estuvieron también miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Familiares e Hijos de Desaparecidos.

El preciso ataque de las cuerdas de la orquesta introdujo la escala descendente, el angustiante tema de la gran marcha fúnebre que compone el primer movimiento de la segunda sinfonía, en do menor, de Mahler, conocida con el nombre de Resurrección. «¡El hombre está sumido en tan amargo dolor! Yo habría preferido estar en el Cielo» cantaba la mezzosoprano Cecilia Díaz | Ángel Mahler

Sus palabras desataron el primer sollozo en las filas centrales de la platea. «Con alas conquistadas para mí (…) Resucitarás, en breve, resucitarás», la confianza religiosa del texto del alemán Friedrich Klopstock en las voces de Díaz, la soprano Mónica Philibert y el monumental coro mixto resultó sobrecogedora.

En la salida, las mismas manos que habían cerrado el intenso y agradecido aplauso a los músicos, intentaban dar consuelo a familiares y amigos.

 

MUSICA: EL CONCIERTO DE DEEP PURPLE

Clarín

Sueños de una noche púrpura.

La banda llenó el Luna Park con una lluvia de clásicos. Los solos de guitarra y teclados fueron el toque emotivo.

Por Pablo Raimondi|praimondi@clarin.com|La puntualidad inglesa hizo coincidir ticket y horario de salida del grupo: las 21 horas, mientras una lluvia corría a los últimos que ingresaban a un Luna Park agotado en su capacidad. El comienzo de #Deep Purple con Pictures of Home, de su placa insignia #Machine Head, dejaba ver que esta nueva visita —su sexta a la Argentina— tendría sabor a show clásico.

Sería «su» revancha en este recinto cuando en setiembre de 2000 tocaron junto a la Sinfónica de Buenos Aires interpretando Concierto para grupo y orquesta, pieza creada por el tecladista Jon Lord, uno de los fundadores del grupo, y reemplazado en forma permanente desde 2003 por Don Airey. En esa ocasión los largos pasajes sinfónicos opacaron el concierto. Pero esta vez reinaría el rock duro, el riff machacante y aquellos viejos temas.

El pegadizo y arrastrado Wrong Man, de su nuevo álbum Rapture of the deep, mostró que el combo «juventud/público/experiencia/banda» funcionaría tema tras tema a lo largo de las dos horas de show. Y no sólo los clásicos moverían más de una cabeza, el tema homónimo de la flamante placa creaba una atmósfera cautivante al ritmo de melodías en clave árabe que luego se aplacaría por el efecto del también reciente Before time began.

Un excelente sonido acompañó toda la noche al grupo con un #Ian Gillan que, a pesar de tener 61 años, mantiene una voz inalterable al tiempo y sus movimientos sobre el escenario (pocos pero buenos) dejan ver a un auténtico frontman que sabe como hacer su trabajo. El chasquido de los dedos para llevar el ritmo —una de sus firmas— se vieron en Mary Long que abrió la bisagra del show: el solo de Steve Morse, quien continuó la senda dejada por dos monstruos de la guitarra: #Ritchie Blackmore y Joe Satriani.

Los primeros punteos del seis cuerdas nacido en Ohio, Estados Unidos, despabiló las neuronas al desgranar pasajes de temas tan disímiles como Back in Black de #AC/DC, hasta llegar a casi una completa interpretación de, quizás, la mejor canción que gestó el género duro: Stairway to heaven de los legendarios #Led Zeppelin. Mientras esto ocurría Gillan observaba desde la base de la tarima de la batería, pandereta en mano, algo ausente a una escena tan melancólica donde la banda púrpura reunía en diez minutos a algunos de los principales exponentes de la incipiente escena pesada de los años 70.

Luego de la ovación hacia Morse asomó Lazy y llegó otro momento emotivo cuando Airey (ex Raibow, Black Sabbath y Whitesnake, entre otros) se despachó con una inesperada versión de Adios Nonino, de Astor Piazzolla. El público rugió entonces y calentó sus gargantas para el primer cross a la mandíbula en el Luna. Sonaba la intro del teclado de Perfect Strangers, el corte más popular de la segunda era de la banda que, tras un parate entre 1976 y 1984, regresaba con nuevos bríos. En esta canción el despliegue vocal de Gillan no fue el mejor pero el público coreó el tema de principio a fin.

Kiss tomorrow goodbye no era un adiós para el cantante sino una bienvenida a «estas hermosas estrellas de Buenos Aires». Después, arrancó la zaga de las tres últimas gemas púrpuras antes de los bises, primero con Space truckin, un verdadero mazaso estelar, luego la enérgica Highway Star con la velocidad automovilística que Gillan imprime en cada uno de sus agudos mientras el bajista Roger Glover —con su eterno pañuelo en la cabeza— y Morse se animaban a un headbanging simultáneo tras cada corte del tema.

Para cerrar con la «trilogía Machine Head» con un clima ensordecedor en el recinto, el humo sobre el escenario y un cono de luz blanco sobre Morse presagiaban «el tema». Los primeros acordes inconfundibles de Smoke on the water hicieron temblar las instalaciones del Luna Park y Gillan no desentonó frente a su público que coreó el eterno estribillo varias veces.

Un final sin respiro hasta los bises con Hush —de su primer disco Shades of Deep Purple (1968)— desempolvado para delicia de los viejos fans, con el baterista Ian Paice, único miembro original de la primera formación, con un solo de batería apoyando el codo sobre uno de los parches y repiqueteando el redoblante con un imperceptible movimiento de su mano izquierda.

El remate de la velada fue Black Night (Noche negra): vaya coincidencia, el show era un 24 de marzo. ¿Si faltaron clásicos? Puede ser, Child in time, Woman from Tokio o Fireball. Pero quién le quita la sonrisa a ese chico de 15 años que dice entusiasmado: «Estuve siempre adelante. Fue re-grosso». Quizás tendrá más Purple en el futuro. ¿O no hay seis sin siete en este largo sueño de una noche púrpura?

Música

Patrimonio: un proyecto revaloriza un impresionante archivo musical

La Nación
 
 La búsqueda del tesoro
 

Un inventario en la Biblioteca Nacional permitió redescubrir unas 300 mil partituras de los últimos cien años de la música argentina, que permanecían olvidadas en una sala; serán catalogadas y, algunas, presentadas en un ciclo de recitales

 
 
 
 

Una sinfonía de Astor Piazzolla dedicada al peronismo, obras de Juan Bautista Alberdi y Juan Pedro Esnaola de mitad del siglo XIX, tangos de Fidel Pintos, música de catch para los programas de TV, valses y minués de principios del 1900, obras de Alberto Williams y Carlos Guastavino junto a piezas de Atahualpa Yupanqui, Julio Argentino Jerez, Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo forman una pequeña porción del tesoro musical de 300 mil partituras que estaban arrumbadas en una sala del cuarto piso de la Biblioteca Nacional.

Los archivos -hasta ahora casi secretos y en los que sólo se animaban a sumergirse los investigadores- habían quedado olvidados desde hace más de una década, tras la mudanza de la Biblioteca, del antiguo edificio de la calle México al monstruo edilicio de Recoleta. "Pero no es un hallazgo -aclara Marina Cañardo una de las musicólogas que forman parte del equipo de inventariado-, en todo caso es la recuperación de un material valioso al que en el futuro todos podrán acceder sin problemas."

El proyecto Inventario 2006, que quedará oficializado en abril con un ciclo de recitales (ver pág. 5), arrancó en septiembre, llevará un año y medio de duración, y permitirá catalogar las miles de partituras con un criterio bibliotecológico de preservación, además del escaneo para la posterior digitalización del material. Será una forma más dinámica de acceder a este tesoro testimonial de los últimos cien años de música editada en la Argentina desde todo el país.

"Hasta hace poco, para cualquier investigador o músico se hacía muy difícil o casi imposible encontrar este material. Entre los musicólogos se sabía que existía, pero sólo aparecía con cuentagotas o disperso", sostiene Silvia Grocer, otra de las musicólogas, integrante del equipo interdisciplinario formado por técnicos, musicólogos, bibliotecólogos, pasantes de la UBA y archivistas que catalogarán las piezas que llevarán a conocer los secretos musicales mejor guardados de la Argentina.

La reaparición de estos documentos musicales para el uso público le da al programa una carga de descubrimiento. Los primeros tesoros ya aparecieron y son verdaderas rarezas, como la obra "Epopeya Argentina", encargada especialmente a Astor Piazzolla por el gobierno peronista y editada en 1952, que los herederos del músico creían destruida.

Entre otras curiosidades, aparecieron las partituras de una obra instrumental dedicada a los trabajadores en huelga de Gatti & Chávez enrolados en la FORA; un tango jingle de Angel Villoldo compuesto para el aperitivo Pineral; piezas de Alberto Williams, y las obras en copia facsimilar de Juan Pedro Esnaola, un pionero de la música argentina, amigo de Juan Manuel de Rosas, encargado de "corregir" la versión del Himno Nacional de Parera en 1859 y que, junto a Juan Bautista Alberdi, formaba el grupo de Los Precursores.

"Cada vez que abrimos una caja nos encontramos con algo que nos sorprende. Todo el tiempo es así", reseña Grocer, que trabaja en esta pesquisa que comenzó como último acto de gestión de Elvio Vitali, el anterior director de la Biblioteca Nacional, que ahora preside Horacio González. La investigadora, que se detiene en cada partitura y queda fascinada con las ilustraciones de tapas de títulos como "El tango en Trípoli", de Ezio Dal Oco, o "El aeroplano", de Arturo de Bassi, agrega: "Lo interesante de este proyecto es que nos damos cuenta de que a medida que avanzamos en el recuento del material surgen un montón de cosas interesantes para trabajar, aunque todavía no podemos asegurar qué período de tiempo exacto abarca este archivo. Hasta ahora lo más antiguo es de inicios del 1900".

Entre las miles de partituras aparecieron valses y minués compuestos por mujeres de principios de siglo XX como una forma de entretenimiento para cierta clase social, y una enorme colección de partituras con ilustraciones gráficas que podrían servir incluso para una muestra plástica. El trabajo es arduo. Las más antiguas no tienen ninguna fecha de edición, por lo que el proceso deberá continuar con el tiempo. "Como muchas partituras también surgieron de donaciones, a veces podemos encontrar la fecha de edición por alguna firma del propio músico o por alguna anotación al pie del antiguo dueño. Incluso algunas tienen anotaciones muy personales", dicen, con cierto misterio, las archivistas.

"Todo este inventariado podrá derivar en el futuro en un montón de otros proyectos más específicos, tanto para la investigación como para la ejecución de la obras", agrega Cañardo. Por su parte, Horacio Tarcus, actual funcionario de la Biblioteca, historiador y fundador del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en la Argentina (Cedinci), señala: "En estos días, cuando se están recordando los 30 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, la recuperación de este archivo musical que estaba olvidado es significativa. Tiene un valor democrático muy grande y apunta también a reconocernos en nuestra memoria cultural e histórica como país".

Los archivos reaparecieron. En esas partituras está contada la historia de un país con todas sus diferentes voces. En la memoria está guardado todo. Como dice la canción de León Gieco: "Los viejos amores que no están, la ilusión de los que perdieron, todas las promesas que se van y los que en cualquier guerra se cayeron. Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia. La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento".

Por Gabriel Plaza
De la Redacción de LA NACION

La memoria musical

  • Patrimonio: se calculan en 300.000 las partituras que están en la Biblioteca.
  • Equipo: una veintena de personas, entre musicólogos, bibliotecólogos, archivistas y pasantes, trabajan para recuperar el archivo.
  • Actividades: el programa Inventario 2006 será lanzado oficialmente en abril con un ciclo de concierto con pianistas.
  • Hallazgos: hay obras de Piazzolla, Alberdi, Williams y Julio Argentino Jérez.

 

 

Ciclo para recuperar y recordar

 
Entre el 3 y el 24 de abril, Gerardo Gandini, Lito Vitale, Adrián Iaies, Ernesto Jodos, Hilda Herrera, Nicolás Guershberg, Diego Schissi, Oscar Alem y Carlos "Negro" Aguirre realizarán un ciclo de conciertos como parte del lanzamiento oficial del programa Inventario 2006, con el cual la Biblioteca Nacional inicia la recuperación, clasificación y acceso público de más de 300.000 partituras que integran su patrimonio.

Los músicos tocarán una selección de piezas elegidas del vasto patrimonio cultural encontrado en la Biblioteca, donde aparecen desde himnos jacobinos hasta canciones contemporáneas de rock, música académica, tango y folklore.

Para este ciclo se realizó una curaduría especial sobre obras argentinas de diferentes épocas y estilos que guardan algún rasgo de originalidad, un peculiar valor histórico o que son poco difundidas a pesar de pertenecer a compositores de reconocida consagración popular. Piezas de Juan Bautista Alberdi, Julián Aguirre y Alberto Williams se sumarán a tangos poco frecuentados, como "Rowing Club", "Pintor de brocha gorda sin ganas" o "Fruta prohibida".

El programa será así: lunes 3 de abril, a las 19, Gerardo Gandini y Ernesto Jodos; martes 11, a las 19, Oscar Alem y Carlos Aguirre; martes 18, a las 19, Lito Vitale e Hilda Herrera; lunes 24, a las 19, Adrián Iaies, Diego Schissi y Nicolás Guershberg. Los conciertos se realizarán en el auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2502, con entrada libre y gratuita.

Temporada musical del templo Amijai

La Nación
 
Desde el próximo jueves

Una amplia propuesta para todo el año
 
 
 
La Comisión de Cultura de la Comunidad Amijai, continuando con la línea impuesta a las actividades artísticas, ha programado para la actual temporada musical un interesante programa de música clásica y popular, en colaboración con otras entidades como Festivales Musicales, la Universidad de Tel Aviv y la Fundación Tsedaka, y la Fundación Szterenfeld.

La inauguración de la temporada se llevará a cabo el próximo jueves, a las 20.30, con un concierto lírico en el que intervendrán los cantantes Eleonora Sancho (soprano), Annette Sein (mezzosoprano), Enrique Folger, Carlos Vittori y Andrés Ascenio (tenores), quienes desarrollarán un programa conformado por canciones de diversos estilos y arias de óperas famosas.

Posteriormente, el 10 y el 24 de abril, se presentarán el violinista Rafael Gintoli con el pianista Aldo Antognazzi con dos programas de sonatas y variaciones para violín y piano de Mozart, en conmemoración del 250° aniversario del natalicio del compositor. El 27 de abril, a las 20.30, actuará el Trío de Cámara Tangos.

En tanto que los días 3 y 9 de mayo serán las fechas de las actuaciones del violinista Shlomo Mintz, el primero con orquesta y el segundo, un recital con el pianista Peter Jirikovski. El 11 el mismo mes, a las 20.30, estarán Gabriel Grätzer y The Big Town Blues Boys haciendo música country. El 23 de mayo se presentará la orquesta de cámara Virtuosi di Praga, con la dirección de Oldrich Vicek, y el 15 de junio, y en colaboración con Festivales de Buenos Aires, actuará la Camerata Bariloche, el Orfeón de Buenos Aires, preparado por Néstor Andrenacci y dirección general de Michel Corboz. El 29 de junio, a las 20.30, actuarán César Lerner y Quinteto en "Música para ver".

El jueves 6 de julio, siempre a las 20.30, un recital de Víctor Torres con el pianista Antonio De Raco, en tanto que el 13 de julio se presentará el pianista Bruno Gelber. Además, el 27 del mismo mes habrá una presentación de la Orquesta del Canal 7, con la dirección de Angel Marcelo Zurlo y Antonio De Raco, que ofrecerá el Concierto Nº 2, de Chopin.

El 9 de agosto actuará la Opal Sinfonietta de Boulogne-sur-Mer, Francia, con dirección de Berbard Schneider, y el 10 de agosto hará su reaparición en Buenos Aires el pianista Ralph Votapek, muy admirado por el público argentino, quien ofrecerá un programa con obras de Beethoven, Schumann, Debussy y Gershwin. El 31 del mismo mes, a las 20.30, se presentará "Jaime Torres y su gente".

En tanto que el 7 de septiembre, a la misma hora, será el turno de la Orquesta Juan de Dios Filiberto con dirección de Néstor Marconi. El 14, siempre a las 20.30, se presentará el relevante Trío Guarneri de Praga.

La Orquesta Juan de Dios Filiberto, pero con dirección de Atilio Stampone, estará de nuevo el 12 de octubre.

Por último, los conciertos de música académica culminarán con el exitoso ciclo ideado y coordinado por la pianista Bárbara Civita y la violinista Haydée Francia, quienes con el lema "¡Viva Schumann!" ofrecerán, los días 23 y 30 de octubre y 6 de noviembre, obras fundamentales del compositor alemán en el terreno de la música de cámara.

La entidad también tiene previsto llevar a cabo en mayo y julio ciclos de conferencias, a cargo de Pola Suárez Urtubey sobre "Los estilos musicales del Barroco al Romanticismo" y con Pablo Kohan, sobre el tema "La sinfonía; historia de la música orquesta desde Mozart a Stravinski".

Más informes en la Comunidad Amijai, por el 4784-1243.

 
 
 
 

Dicen que Callejeros volverá a los escenarios en Tucumán

La Nación
 
El primer recital después de la tragedia de Cromagnon

Será el 22 de abril; opiniones de los familiares de las víctimas
 
 
El anuncio, con aire de confirmación, se oyó desde San Miguel de Tucumán: el grupo Callejeros regresará al ruedo allí, con un recital en el estadio Central Córdoba, el próximo 22 de abril, a las 18, luego de que se desechara la posibilidad de que tocaran en San Roque, en Córdoba.

Así lo confirmó Rubén Ureña, presidente del club donde el grupo volvería a los escenarios, casi 16 meses después de la trágica noche del 30 de diciembre de 2004, cuando 193 personas murieron en la disco República Cromagnon, de la zona porteña de Once.

"Sí, ya cerramos todo para el show de Callejeros, gracias a Dios. El club [una sociedad civil] está en el centro de la capital tucumana y lo vamos a habilitar para 14 mil personas", dijo Ureña.

Esta eventual confirmación, que no fue ratificada por los propios músicos -"vamos a volver a tocar, pero no sabemos cuándo", dijeron ayer en un programa de TV- provocó respuestas disidentes de los familiares de víctimas y sobrevivientes de Cromagnon. Ellos, a requerimiento de LA NACION, manifestaron sus puntos de vista sobre si les parece bien o no que Callejeros regrese a los escenarios.

"No voy a hacer nada para evitar que toquen, porque tienen derecho de hacerlo. Pero, moralmente, no deberían subir al escenario. Si manejo un colectivo y mato a todos lo pasajeros que llevo estoy seguro de que no conduciría más. Si ellos necesitan trabajar, que hagan otra cosa", dijo José Iglesias, papá de Pedro, una de las víctimas.

Mercedes Blanco, madre de Lautaro, de 13 años, fallecido, y de Mailín, 18 años, sobreviviente, cree que acompañaría a su hija al recital. "No me molesta que regresen; es su derecho. Además, esa idea que tiene Callejeros de «terminar» el recital que nunca terminó es muy fuerte en el aspecto psicológico para los chicos sobrevivientes. Si se da, voy a ir con mi hija al recital, que no va a ser una fiesta. Siento que ahí Lautaro estará también con nosotros", sostuvo Mercedes.

Con la voz entrecortada, Jorge Nieva, padre de Nicolás, de 17 años, también fallecido en Cromagnon, explicó sus razones. "Te soy muy honesto… entre todos los familiares hay muchas opiniones diferentes. A estos chicos no los considero asesinos, pero sí son responsables de la tragedia. Una persona que se califica de artista debe tener una sensibilidad espiritual que supere a la del común de la gente; y no me entra en la cabeza que ellos quieran bajar un telón y decidir cuándo se terminará nuestro duelo. No deberían tocar por ahora, y si tienen que buscarse un medio para sobrevivir, que lo hagan de otra forma", contó Jorge.

Ernesto Lemos, padre de Federico, sobreviviente, indicó: "Los chicos sobrevivientes están con psiquiatras y psicólogos. Callejeros tuvo a 41 familiares muertos en Cromagnon y los respetamos. Estamos todos sumidos en el mismo dolor. La necesidad que tienen ellos de tocar es distinta de la nuestra. Por el bien de Callejeros, ellos tienen que hacer una vida normal y salir del encierro en el que están".

Lo cierto es que la sede de Central Córdoba, en San Miguel de Tucumán, apareció como una alternativa para la vuelta de Callejeros pues en esa ciudad el empresario cordobés José Palazzo -encargado de poner en escena al grupo- produce shows con frecuencia. Aunque, se sabe, hay familiares de las víctimas dispuestos a viajar hasta allí para evitar que aquel regreso se concrete.

Pablo Tomino
Con la colaboración de:
Jimena Massa, desde Córdoba

CELN Música

La Nación

FESTIVAL EN EL BORGES
Más grupos celtas

Anteayer comenzó en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín, un festival de #Música celta que se desarrollará hasta el 26 de este mes. Hoy, a las 20, será el turno de Bran y Achaiva da Ponte, grupos que incluyen músicas y danzas de diversas naciones celtas. Esta sexta edición del festival continuará el próximo fin de semana con las actuaciones de Kells y Sete Netos, entre otros. Entradas desde 15 pesos | 15 de julio – 23 de julio | #Agosto – 23 de Agosto| 1 de Agosto | #Octubre – 30 de Octubre – 23 de Octubre – 31 de Octubre | #Noviembre – 11 de Noviembre – 23 de Noviembre | #Diciembre – 22 de Diciembre | #Febrero – 14 de febrero – 19 de febrero | #Marzo – #2018 #Otoño – 19 de marzo – 21 de marzo | #Mayo – 1 de Mayo – 21 de mayo | #Junio – 21 de junio | 22 de Septiembre | #Abril – 21 de abril | #Enero – 21 de Enero | #Carnaval | #Amor | Mitología: Dioses/as de la #Muerte y el Rayo | Mitología: Dioses/as del Sol, la Luna y la Galaxia, Cosmos o Universo. Creadores/as | #Equilibrio | Mitología: Dioses/as de la Tierra, la Agricultura y la Fertilidad/Fecundidad | #Semana | Sueños (2023) 

|| #Rock / Sobre

RECHAZO MILLONARIO
The Smiths: sin reunión posible

(ANSA) – Los ex integrantes de la banda británica The Smiths rechazaron una oferta de cinco millones de dólares para tocar juntos nuevamente en vivo, en el festival de música Coachella, en Estados Unidos. Según la BBC de Londres, el cantante #Morrissey indicó que los miembros de la banda rechazaron la invitación «porque el dinero no lo es todo». El grupo, conformado por Morrisey, el guitarrista Johnny Marr, el bajista Andy Rourke y el baterista Mike Joyce, se formó en 1982 y consiguió éxitos mundiales con temas como «Panic» y «How Soon is Now» hasta su separación, en 1987. En enero último, Marr y Rourke volvieron a tocar juntos en vivo después de casi 20 años, durante un concierto benéfico en Manchester. Eso alimentó la expectativas del regreso. Sin embargo, Morrissey seguirá con su carrera solista. El cantante tiene varios conciertos programados para el próximo mes en Inglaterra.

Sube la temperatura musical con el comienzo de la temporada lírica en el Teatro Colón

HOY

  • A las 17, la soprano Silvia Daniel, el tenor Ernesto Bauer y el pianista Gerardo Delgado. Obras de De Falla, Granados, Ginastera, Guastavino y Verdi. En el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín. Desde $ 10.
  • A las 18, «Ernani», en el teatro Avenida (Ver aparte).
  • A las 20, Ciclo Amado Mozart, concierto de piano de Mónica Cosachov y otros músicos, de Mozart. En la Casa de la Cultura del F. N. de las Artes, Rufino de Elizalde 2831. Gratis.

MARTES

  • A las 20.30, «La bohème», de Giacomo Puccini con dirección musical de Stefan Lano y régie de Willy Landin. En el Teatro Colón, Libertad 621. Sobrantes de abono, desde $ 5.

MIERCOLES

  • A las 20, Ignacio Ares (piano), en el Conservatorio Beethoven, Juncal 1264 3° (4811-8938). Entrada libre.

JUEVES

  • A las 20, «Ernani», en el teatro Avenida (Ver aparte).

VIERNES

  • A las 22, Concierto 30 años del Golpe Militar de Estado de 1976, con la Orquesta Estable y el Coro Estable del Colón y de las solistas Mónica Philibert y Cecilia Díaz. Teatro Colón, Libertad 621. Desde $ 1.

SABADO

  • A las 18, Orquesta Sinfónica de Buenos Aires, con dirección de Héctor Moseso. Facultad de Derecho, Figueroa Alcorta 2263. Gratis.
  • A a las 20, «Ernani» (Ver aparte).
  • A las 21, dúo de Fernando Pérez (piano) y Amalia Pérez (flauta). Casa de la Cultura, Rufino de Elizalde 2831. Gratis.

Orquesta Ideal: debutará el jueves, en Notorious

Donde se respira el mejor jazz. Una propuesta vanguardista dirigida por el contrabajista Mariano Otero

El cielo se quiere caer, la humedad forma una bruma en el deshabitado centro. Es de noche y en la Escuela de Música Contemporánea comienza el ensayo de la Orquesta Ideal, del contrabajista Mariano Otero, que prepara el material para las presentaciones que comienzan el jueves, a las 21.30, en Notorious, Callao 966.

Las actuaciones de la orquesta continuarán hasta junio cuando entren a grabar un disco para el sello S´Jazz.

«El material necesita ser tocado y la idea de las presentaciones es ir ablandándolo para que cuando lleguemos al estudio esté realmente listo», explicó Otero en un receso del ensayo mientras sirve algo de tomar a los músicos.

Una sensación de camaradería planea sobre el recinto en el que aguardan el momento de empezar los saxofonistas Pablo Puntoriero, Carlos Lastra, Mario Cerra y Ramiro Flores, el cornetista Enrique Norris, el trombonista Juan Canosa, el guitarrista Miguel Tarzia, el percusionista Mario Gusso y el baterista Eloy Michelini (después llegará Pepi Taveira para sentarse en los tambores).

En verdad entre todas las agrupaciones que vienen surgiendo como resultado del impulso que ganó el jazz en los últimos años, esta orquesta muestra significativas diferencias.

A saber: su formación tímbrica sale de los habituales cánones pues está apoyada sobre una sólida trama rítmica: piano, guitarra, contrabajo, batería y percusión y un sonido de cañas dado por la presencia de los reeds, es decir, la línea de saxofones.

Por lo general, las big band se apoyan mucho más sobre los bronces, y no es el caso de la Orquesta Ideal.

Las composiciones son originales y están tomadas, como fuente de inspiración, de formas desarrolladas por artistas que tiene prestigio como escritores, tal es el caso de #Charles Mingus o de Maria Schneider, cuyas nuevas propuestas #orquestales marcan el rumbo de la escena jazzística.

Al comienzo del ensayo, el grupo (con las ausencias del trompetista Mariano Loiácono, el pianista Francisco Lo Vuolo, el saxofonista Rodrigo Domínguez y el baterista Sergio Verdinelli) trabajó sobre ciertos arreglos para darles una mayor fluidez y ajuste al tempo; quizás, incluso, definirlo, pues la partitura exigía una velocidad que no lo beneficiaba.

Otero, surgido de ese grupo de músicos que en esta ocasión dirige, se muestra como líder que utiliza el sentido común y una naturalidad amistosa.

En rigor, el alto nivel de los convocados no supone fáciles adhesiones, sin embargo, en este punto hay una suerte de camino compartido por los integrantes de la orquesta.

Luego de varias repasos de algunos «nudos» decidieron repasar todo el material.

«¿«Mingusiana» o «Hacia un lugar»?», consultó Otero al grupo. No hubo uninamidad en las respuestas y arrancó con «Hacia un lugar», un tema que tiene un aire de balada y en el que Ramiro Flores cambia el saxo alto por el clarinete.

Cambios permanentes

El repertorio escrito para la orquesta tiene cambios de ritmo permanentes y algunos montados sobre arreglos que suenan complejos y generadores de una fuerte exigencia sobre los instrumentistas.

En ocasiones, al repasar las partes se notan las ausencias, ya que Otero se queda preguntando quién se salteó tal o cual parte, cuando en realidad no fueron tocadas por ser lugares que ocupan los ausentes.

Pequeño intervalo, donde toman un tinto especialmente servido por Otero en vasos plásticos.

Y vuelven con el tema que a estas alturas deja entrever que sus polifonía está construida por secciones, por partes. No interpretan casi unísonos, más bien construyen una especie de sábana sonora edificada por partes que cada músico toca, de ahí que los ensambles son decisivos para hacer comprensible el material.

En «Hacia un lugar», como también en «Mingusiana», se perciben como cascadas hechas por los saxofones, dirigidas tanto hacia los graves como hacia las tonalidades más altas. Como si de pronto, el sonido subiese por una escalera.

Una fuerte apuesta técnica en cuanto a escritura e interpretación subyace en la propuesta de la Orquesta Ideal que, sostenida sobre una base de sólida consistencia rítmica, promete lograr un alto vuelo melódico.

César Pradines

Los contrastes de la música

El drama de Cromagnon y la fiesta de Sabina repercutieron desde extremos opuestos
En estos días, la música popular cruzó espadas antagónicas. Por un lado, un pícaro andaluz, de vuelta de correrías y depresiones, empezó a cobrarse los infinitos pagarés de afecto explosivo que miles de argentinos le firmaron sin condiciones; por el otro, un ex vanguardista rockero expuso públicamente sus pústulas más hediondas, producto de haber convertido su comprensible desolación en seco resentimiento.

En el primer caso todo fue amor y celebración; en el segundo, reavivó un malestar que ahonda el abismo negro que abrió bajo sus pies (y los nuestros).

Libre, más libre que nunca, con el aplomo y la sabiduría que sólo da haber dejado atrás batallas ganadas y perdidas, Joaquín Sabina está otra vez entre nosotros (hoy brindará en el Gran Rex el cuarto de los once agotadísimos shows previstos para esta gira y ya anunció que volverá a fin de año a cantar en un estadio).

Preso, más preso que nunca, asustado, deprimido y obstinado en no reconocer la más mínima culpa, Omar Chabán protagonizó en las últimas horas una ofensiva mediática que fue más bien un sincericidio, que lo terminó hundiendo más en el fango letal de Cromagnon, al que contribuyó con su no hacer y/o su hacer mal.

* * *

«Dense prisa si me quieren enterrar, pues tengo la costumbre de resucitar» («Pasándolo bien», de Joaquín Sabina).

Divo socarrón, mago del palabrerío seductor y pluma insuperable, don Sabina redivivo dejó atrás hondos males del cuerpo y del alma y, una vez más, tocó a nuestra puerta. No hay dudas de que aquí siempre fue muy bien recibido, con sólidas huestes dispuestas a hacerse amansar por sus letras aguardentosas y melancólicamente rocanroleras de amores ríspidos. Pero lo que está pasando ahora -mejor dicho, desde que salieron a la venta las entradas y fueron deglutidas (no hay otra palabra) con una voracidad y velocidad que ni siquiera conocieron los Rolling Stones y U2 en sus recientes pasos por estas tierras- está fuera de todo registro.

Este periodista fue testigo, en el debut de Sabina el martes último, de la euforia inusitada de un público al mismo tiempo tan heterogéneo y tan mancomunado: jóvenes y adultos, gente de traje y vestidos de la manera más informal, todos juntos, cual barra futbolera (pero sin ningún tipo de desborde) que vivaban al autor de «Yo quiero ser una chica Almodóvar«, «Seis tequilas» y tantos otros sonetos y canciones que contienen historias en carne viva. Gente con plenos conocimientos de todas y cada una de sus letras y dispuesta a demostrarlo al cantar, a la par de él, la veintena de temas de esa primera noche.

* * *

Pronto, la Justicia se expedirá sobre la cadena de responsabilidades en los hechos acaecidos en la trágica noche del 30 de diciembre de 2004 en el boliche de Once que produjeron 194 muertos.

Por eso no debe extrañar que en estas horas tantas bocas selladas -la de Patricio Fontanet, líder de la banda Callejeros, presente en La Cornisa y en TN y, particularmente, la de Omar Chabán (anoche volvió a ser emitido el especial de Canal 9)- se hayan abierto para exculparse.

Si la opinión pública tuviese que dar crédito a todo lo que ha venido escuchando de boca de los responsables directos e indirectos -por nombrar sólo a los más conocidos: Aníbal Ibarra, Callejeros, Chabán y, en menor medida, algunos sobrevivientes y deudos de las víctimas-, la catástrofe de Cromagnon sucedió por generación espontánea, una suerte de tsunami u otro tipo de inevitable cataclismo natural que debe ser aceptado con cristiana resignación ya que nadie lo hizo posible: ni el público ni los artistas que llevaban o consentían pirotecnia en lugares cerrados e igual se quedaban; ni los responsables de la seguridad del lugar como quienes debían desde el Estado controlar que ésta se ajustase a la ley; ni los proveedores de materiales que al arder liberan ácidos que matan en pocos minutos, como así tampoco quienes desde el ámbito público autorizan su venta. ¿Yo señor? No, señor. Pues, entonces, ¿quién es el «gran bonete» de esta terrible historia? La lista de responsables que finalmente dictaminará la Justicia tendrá que ser larga y ponderada.

La caída de Aníbal Ibarra -justa o injusta, según se mire- demostró que pretender recuperar la normalidad como si nada hubiese ocurrido -Callejeros quiere actuar en Cosquín el 8 de abril; Chabán se cree una víctima equiparable a los millones del holocausto judío (¡!)- no es posible. El ABC más elemental del derecho indica que producido un daño, alguien debe repararlo. Y, aún así, las cicatrices quedarán para siempre porque ese dolor no se extinguirá jamás.

* * *

«Negra noche, no me trates así, negra noche, espero tanto de ti» («Negra noche», de Joaquín Sabina).

No hay nada más emocionante y hermoso que ver a mucha gente de cualquier edad feliz y divertida reverenciando el trabajo creativo de sus figuras preferidas sobre el escenario. Para que esa magia siga funcionando, en lugar del nefasto e hipócrita «yo no fui», tienen que existir normas bien claras instrumentadas a rajatabla por responsables bien claros. Unicamente así se multiplicarán los Sabina y, entonces sí, Cromagnon sólo será un horror irrepetible.

Por Pablo Sirvén

 

 

Cerati-Coleman: juntos, otra vez

A más de veinte años de tocar en el grupo Fricción, se reunieron nuevamente para grabar las canciones del próximo CD solista del ex cantante de #Soda Stereo

Hace veinte años coescribieron las primeras canciones de Soda Stereo y formaron Fricción, una banda de «culto» para el rock local. Ahora, volvieron a trabajar juntos en el nuevo disco solista de Cerati, «Ahí vamos».

Usted conoce a #Gustavo Cerati. Usted probablemente no conozca a Richard Coleman. Pero lo cierto es que el rumor más escuchado en los pasillos de la industria del rock durante los últimos seis meses es el que asegura que el nuevo álbum solista de Cerati es algo así como un regreso al rock y que suena más a lo que hacía con Soda Stereo. ¿A qué se debe semejante afirmación? Básicamente, a que Cerati, según confesó el año pasado, tenía la intención de hacer un álbum con las guitarras bien al frente y para ello reunió a tres de los cuatro integrantes originales de un grupo que formó hace más de veinte años, Fricción, del cual el tal Richard Coleman era el compositor y cantante.

Juntos ya habían escrito las primeras canciones de la prehistoria de Soda Stereo (en los ensayos sonaban prematuras versiones de temas como “Ecos”, “Azulado”, “Doble Vida”). Poco después pautaron los lineamientos básicos de la novedosa propuesta de Fricción (una banda olvidada en el estante “de culto” del rock) y entablaron una de las sociedades musicales más modernas de los años 80, con raros peinados nuevos y todo.

Los protagonistas de esta dupla a prueba del paso del tiempo, hablan por primera vez de su reencuentro musical (que quedó registrado en “Ahí vamos”, el cuarto disco solista de Cerati que llegará finalmente a las bateas los primeros días de abril), recuerdan la grabación del primer álbum de Fricción (del que este mes se cumplen veinte años) y anticipan la edición de un DVD con los dos primeros conciertos del grupo, aún con Cerati como integrante estable (luego, debido a la explosión latinoamericana de Soda Stereo, el músico se bajó del escenario para ocupar el rol de consejero artístico y productor de la banda).

El lado oscuro de Soda

“En esa época se decía que Fricción era el lado más oscuro de Soda”, recuerda ahora Cerati, desde el bunker-estudio donde vive encerrado desde hace seis meses, trabajando en su nueva obra.

“Recién cuando me fui de Soda Stereo nos hicimos muy amigos con Gustavo y armamos Fricción con la idea de probar y experimentar con ritmos y sonidos. No era una banda con proyección, era más que nada una alternativa para cuatro músicos jóvenes y creativos, que necesitaban más de un espacio artístico para satisfacer su visión acerca de lo que necesitaba la música en ese momento”, dice Coleman que, por primera vez, también formará parte de la banda oficial que acompañará este año a Cerati en la presentación en vivo de su disco.

“Hacíamos canciones partiendo desde las guitarras, trabajando con delays y pedales extrambóticos. Además, no sólo los pedales eran raros, sino también nuestros peinados”, sostiene Cerati y Coleman amplía el concepto estético: “En Fricción también experimentamos con luces, con escenografías un poco trash. Era algo decadente y glam al mismo tiempo”.

En marzo de 1986, la escena underground porteña recibía con inquietante espectativa el álbum “Consumación o consumo”, debut discográfico de Fricción. Por entonces el grupo ya no contaba en sus filas con Cerati (figura en el disco como músico invitado), pero se había convertido en la banda mimada del género (basta recordar un show en Palladium, que terminó con Charly García y los tres Soda Stereo arriba del escenario).

“Soda se había hecho masivo y generaba mucho trabajo –explica Cerati–, pero me gustaba mantener esa posibilidad de tocar con Fricción, porque ahí podía delegar más la función como compositor y director de la banda, y me ocupaba más de ser guitarrista. Relajaba mucho más la presión, como seguramente le va a pasar a Richard cuando toque conmigo este año”.

Coleman recuerda que se había armado un revuelo terrible alrededor del grupo: “pero para nosotros era todo una locura, porque lo hacíamos por hobbie, sólo por el placer de tocar y cantar. Fricción nunca fue una banda con proyección, todos teníamos otros proyectos y no podíamos comprometernos a salir a tocar en público. Entonces, cuando nos convencieron de grabar el disco, Gustavo se bajó y subieron otros músicos”.

Así las cosas, a Coleman, Fernando Samalea y Christian Basso (junto al ex Soda Stereo, la formación original del grupo) se sumaron Gonzalo Palacios (“el Gonzo”) en saxo y Celsa Mel Gowland en voces y coros. “Eramos modernos pero bien oscuros, más densos que el resto de la escena y envueltos en una situación un tanto dramática, de fantasía, si se quiere”.

Estudio Unísono: 2006

Veinte años después, Cerati dice que “el Cosmos los volvió a juntar” y, nada es casualidad, mientras grababan las canciones de “Ahí vamos” (uno de los discos más esperados este año por la industria), Samalea (el tercer integrante de Fricción que forma parte del nuevo grupo del ex Soda) encontró unas filmaciones inéditas de las primeras presentaciones de la banda. “Es un documento bárbaro que queremos editar en formato DVD, y al que le sumaremos algunas entrevistas a los protagonistas de esta historia”.

–¿Por qué llamaste a Coleman para grabar este disco?

Cerati: –Con Richard siempre hubo una amistad del corazón. Vivimos juntos un momento de nuestras vidas de absorción, las primeras experiencias que nos desarrollaron como músico. Hemos tenido altibajos en nuestra relación, pero siempre estuvimos cerca, como amigos del alma, eternos.

Si bien en el transcurso de las dos décadas que separan aquel primer encuentro musical de éste, el contacto se mantuvo a través de invitaciones mutuas a conciertos especiales, producciones compartidas (como el primer disco de Los 7 Delfines, la banda de Coleman desde hace más de 15 años) y alguna que otra canción coescrita (como “En el borde” y “Terapia de amor intensiva”, registradas por Soda Stereo), nunca habían vuelto a trabajar tan unidos sobre un material como en aquellos primeros años de Fricción. Bueno, parece que hasta ahora.

–Después de haber grabado este nuevo disco con Gustavo, ¿creés que la química entre ustedes sigue intacta?

Coleman: – Sí, por supuesto. A los músicos nos sucede que una vez que encontramos a otro músico con el que tenemos cierta química, donde existe una especie de comunicación extrasensorial, digamos, eso se mantiene intacto más allá del tiempo. Por ahí ahora hay otros mensajes o herramientas, pero eso está ahí, va más allá de uno. Con Gustavo supimos tocar sin pensar, de memoria, y eso no lo hemos perdido.

A la misma pregunta, Cerati responde: “Richard hizo un viaje a las profundidades del abismo y por un tiempo nos distanciamos bastante, no nos entendíamos, pero ahora lo veo muy bien. Es un músico increíble, que admiro mucho y que, cuando tocamos juntos, me genera placer. De alguna manera, creo que hubo un reencuentro especial con él y con Samalea… viejos amigos que se sumaron a otros más nuevos, como Leandro Fresco, Pedro Moscuzza y Fernando Nalé”.

Los dos se atajan de antemano y sostienen que el nuevo material nada tiene que ver con el sonido de Fricción o el de Soda Stereo, pero, antes de retirarse, confirman el rumor rockero del año: “es un álbum bien guitarrero”.

Por Sebastián Ramos, de la redacción de LA NACION

Secreto bien guardado

Ni Cerati ni Coleman quieren, por el momento, adelantar demasiado acerca de las canciones de “Ahí vamos”, el nuevo álbum del ex Soda Stereo que los volvió a juntar en un estudio de grabación. El disco, que la compañía se desespera por mantener en el mayor de los secretos, aún no tiene fecha exacta de salida, pero podría llegar a las disquerías durante los primeros días de abril. Además de reunir a las tres cuartas partes de la formación original de Fricción (Cerati, Coleman, Samalea), “Ahí vamos” contó con la participación de Pedro Moscuzza, Fernando Nalé, Leandro Fresco y Capri, entre otros músicos. Un viejo amigo se encargó de la coproducción, Tweety González, que trabajó a la par de Héctor Castillo, un ingeniero de sonido venezolano, residente en Nueva York, que grabó discos junto a David Bowie, #Lou Reed y Philip Glass.

El disco incluirá trece temas, entre los que se encuentran títulos como “Al fin sucede”, “La excepción”, “Mal vecino”, “Adiós”, “Médium”, “Bomba de tiempo”, “Crimen”, “Jugo de luna” y “Dios nos libre”|#médium

Lo que en CD no se consigue

«Consumación o consumo»

A veinte años de su edición, «Consumación o consumo», el primer disco de Fricción, es una rareza total en el mercado discográfico, que se consigue sólo en formato vinilo.

De hecho, las únicas dos reedicciones en CD de la discografía de Fricción (que se completa con el segundo álbum, «Para terminar», de 1988) llegaron a las bateas con tapas diferentes, incluso con otros nombres, con el material de ambos discos mezclados y con errores y horrores sin explicación alguna más que la dejadez con la que la industria siempre ha tratado a este grupo.

«De la compañía jamás me llamaron para hacer las reediciones», asegura Coleman.

–A la distancia, ¿cómo ves aquel debut discográfico?

–Era muy joven y me doy cuenta de que algunas ideas funcionaron y otras no, pero en cuanto a la composición, creo que está bien, son cosas que sentía en aquel momento, que necesitaba expresar. Aunque no comparto la estética de García Márquez, hay una frase de él que dice que el novelista escribe toda la vida la misma novela, una y otra vez. A mí me pasa lo mismo. Mi idea es una y lo que voy modificando son las herramientas, los elementos, las piezas con las que juego. Con Fricción senté un precedente para mi visión artística.