Morrissey: Ringleader of the Tormentors

La Nación

Grabaciones|La página de los discos

La vida y la muerte en Roma

El martes saldrá a la venta el nuevo CD de Morrissey, el ex líder de The Smiths

I Will See You In Far Off Places, Dear God Please Help Me, You Have Killed Me, The Youngest Was The Most Loved, In The Future When All´s Well, The Father Who Must Be Killed, Life Is A Pigsty, I´ll Never Be Anibody´s Hero, On The Streets I Ran, To Me You Are A Work Of Art, I Just Want To See The Boy Happy, At Last I Am Born (#Sony/BMG)

Por Adriana Franco|Morrissey el oscuro, Morrissey el célibe, Morrissey el príncipe del dolor ha visto las luces y los placeres de Roma, sus historias y sus sabores, y tuvo que cantarlos. Por eso, ninguna de las doce canciones de «Ringleaders of the Tormentors», su nueva placa que estará el martes en las disquerías, está de más. Algo cercano al #álbum conceptual se percibe aquí aunque no haya más concepto que el imperativo de poner en letra y música los cambios y las revelaciones de un hombre de 46 años al que algo explosivo le está pasando y que camina por una ciudad que está viva, en la que la gente colma las calles y nadie habla en voz baja. «Roma me pasó por encima como una hermosa ola gigante y me tragó», dijo Morrissey en una entrevista reciente.

La carrera solista del ex líder de los Smiths había llegado a un extraño punto muerto a fines de los años 90, pero algo cercano a la resurrección sucedió con la edición de «We Are The Quarry» en 2004. Allí, tras siete años de silencio discográfico, Morrissey pareció resurgir. Y más aún con este disco. Si aquél hablaba de pandillas y de la vida en Los Angeles, donde vivía el inglés desde 1999, su mudanza a Roma pobló a «Ring of the Tormentors» de imágenes y sonidos nuevos. No falta la referencia a los Estados Unidos, ese país que criticó y critica duramente; en el tema que abre el álbum, entre loops extraños y guitarras glam o pasadas al revés, dice que «si Dios te concede protección, y los Estados Unidos no te bombardean, nos veremos en algún lugar seguro». Y menciona a aquellos cuyo destino es acabar con la vida, una referencia a la política norteamericana e inglesa en Irak, tal como confirmó en una entrevista con Thomas Venker.

Pero ahora Morrissey, en su peregrinaje, llegó a la Ciudad Eterna, la ciudad en la que este hombre que esquivó durante años cualquier indagatoria sobre sus preferencias sexuales asegurando su condición de célibe descubrió la posibilidad del amor. Es impactante que quien tan bien ha escrito sobre la soledad y el sentirse miserable lo haga ahora sobre una sensualidad nueva.

En la magnífica balada «Dear God, Please Help Me» Morrissey canta, sobre un lúgubre órgano al que van sumándose cuerdas, que siente toneles explotando entre sus piernas y, luego, que esas mismas piernas se extienden junto a otras. Y, entremedio, el pedido, nuevamente, a Dios y la pregunta de si a él también le han pasado este tipo de cosas.

En la Roma de Morrissey aparecen Pasolini, Anna Magnani y Visconti (Luchino, pero también Toni, productor del disco) en el tema «You Have Killed Me», donde Morrissey muestra su #humor negro, su sentido de la tragedia, en este relato en el que el amado es también el asesino.

Roma está también en la ambulancia que suena al comienzo de «The Youngest Was The Most Loved», el tema en el que un conmovedor coro de niños con espíritu antiguo canta «There is no such thing in life as normal». Otra vez, la conocida y escéptica mirada de Morrissey. La misma de «te daría mi corazón, si lo tuviera», de «To Me You Are A Work of Art» o que habla de las calles que correteó «convirtiendo la náusea en canción popular».

Todo es sutil y exacto en este disco. Porque además de la composición, Visconti (Toni, claro) parece haberlo ayudado a sacar lo mejor de sí, incluidos algunos temas que hacen recordar a la dolorosa frescura que caracterizó a los Smith. Contó con otra ayuda de lujo y eminentemente romana: Ennio Morricone al frente de las orquestaciones y arreglos de cuerdas, evitando las programaciones -más económicas, pero menos sutiles- del álbum anterior. Y, entre baladas y rock, se permite los extraños siete minutos de «Life Is a Pigsty», con efectos sonoros y experimentaciones.

Entre la dolce vita y el amor que recuerda al que puede inspirar un Tadzio, en esa ciudad de exteriorización y antiguos dioses y donde también se asienta el Vaticano, Morrissey preparó este disco fantástico. Un disco que habla de últimos deseos, del amor descubierto antes de la muerte, de parricidios, y que invoca casi en cada canción a Dios, pero también al asesino y al asesinado. Amor y muerte en un mismo trago. Las dos caras y el renacer, las ahora antiguas culpas de la carne de un hombre que acaba de nacer; así elige terminar el disco.

Banderazo en favor de Callejeros

 

 

 
 
 

"Ya nos robaron la alegría y nos mutilaron el alma", expresaba la leyenda en una bandera llevada por uno de los 300 jóvenes que marcharon ayer al Obelisco en apoyo de los músicos a raíz de la suspensión de un recital.

El bajista de Catupecu sufrió un grave accidente

La Nación
 
En Palermo

Gabriel Ruíz Díaz permanece en estado crítico en el hospital Fernández; el líder de la banda Cabezones, César Andino, también resultó herido
 

 
Gabriel Ruíz Díaz, bajista y hermano del cantante del grupo Catupecu Machu, y César Andino, líder de la banda Cabezones, protagonizaron un grave accidente esta mañana en Palermo cuando el auto en el que viajaban chocó.

Ruiz Díaz permanecía esta tarde en estado "crítico, en terapia intensiva y con respirador artificial", según informó la directora del hospital Fernández, Liliana Votto, mientras Andino sufrió fractura expuesta en las dos piernas y fue intervenido quirúrgicamente.

Tras ser rescatados por personal de Bomberos, los dos músicos fueron trasladados al hospital Fernández.

El accidente se produjo a las 6.30 en la avenida Sarmiento y Libertador cuando el Volkswagen Fox, donde viajaban Ruíz Díaz y Andino, se estrelló contra un cartel y un árbol y los músicos quedaron atrapados entre los materiales de la carrocería deformada.

Bomberos auxilió a los tripulantes, que luego de ser liberados fueron trasladados al hospital.

Los fans porteños agotaron en horas las entradas para el recital de Callejeros en Tucumán

Periodismo.com
 

El grupo Callejeros, procesado por la tragedia de Cromañón, agotó los 4.000 tickets que se pudieron a la venta en la Capital y el conurbano para el show que dará el 22 de abril en Tucumán.

Entre la indiferencia y la defensa incondicional, los fans de la banda ya compraron 10.000 entradas de las 14.000 disponibles para el primer recital que dará Callejeros, luego del incendio del local de Once.

Las entradas se venden en casi todo el país, y todavía pueden encontrarse algunas en Córdoba y Tucumán. "¡Es increíble! Por fin se termina la censura", dijo Mariana, una de las seguidoras.

Los padres de las víctimas intentarán impedir que Callejeros vuelva a subirse a un escenario. Luis Fernández y Nora Bonomini se reunieron con el gobernador de Tucumán, José Alperovich, para pedirle que suspenda el show.

"Llevamos catorce meses de dolor. Espero que el gobernador no permita la actuación de esos asesinos", afirmó Fernández.

Murió la cantante española Rocío Durcal. Tenía 61 años

Periodismo.com
 


La actriz y cantante española Rocío Durcal falleció el sábado por la tarde a los 61 años de edad, luego de luchar durante mucho tiempo contra el cáncer que padecía. Sus restos están siendo velados en Madrid, antela presencia de centenares de familiares, amigos, artistas y seguidores.

María de los Ángeles Las Heras, como era su verdadero nombre, debutó en el cine cuando era aún una niña, en tiempos en que al cine español le interesaban sobremanera los niños cantores. Su simpatía y su voz le hicieron ganar varios concursos televisivos y le valieron sus primeros contratos importantes en la pantalla grande.

El éxito en la música fue simultáneo. Ganó gran fama cantando en toda América, especialmente en México, cantando rancheras compuestas por Juan Gabriel. Su casamiento con una de las estrellas del pop español del momento, Antonio Morales Junior, quien luego se convirtió en su productor y manager, la terminó de consagrar.

Estrellas como Raphael, Carmen Sevilla y la periodista María Teresa Campos ya pasaron por la capilla del Cementerio de La Paz, en Madrid, para despedirla. Otras tantas celebridades la homenajearon en la gala del Festival de Cine de Málaga. El pueblo de Durcal, en Granada, de donde ella tomó el nombre, declaró dos días de luto en memoria de Rocío.

MUSICA: CONCIERTO A 30 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO

Clarín

 
Noche de música contra el olvido
 
Leyó un texto la actriz Cristina Banegas y la mezzosoprano Cecilia Díaz conmovió hasta la emoción más sincera.
 

Por Sandra de la Fuente ESPECIAL PARA CLARIN

Los desaparecidos: ¡Presentes!» fue el no por conocido menos desgarrador grito que cerró el minuto de silencio a la memoria de los 30.000 irremediablemente ausentes. Antes, la Orquesta Estable del Colón, bajo la batuta de Stefan Lano había hecho sonar los acordes del Himno; de pie lo entonaron el coro estable y el público que asistió al Concierto a 30 años del golpe de Estado, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad.

La actriz Cristina Banegas ofició de maestra de ceremonias. Abrió el acto leyendo un texto elaborado por la Subsecretaría de Derechos Humanos que destacaba que «la enseñanza de la historia no encuentra sustento en el odio o en la división en bandos enfrentados del pueblo argentino. Por el contrario busca unir a la sociedad tras las banderas de la justicia, la verdad y la memoria en defensa de los derechos humanos, la democracia y el orden republicano».

A pocas horas de desarrollada la multitudinaria marcha en repudio al sangriento golpe de estado de 1976, Banegas leía: «Nos interpelan los grandes desafíos de continuar haciendo de la Argentina no sólo un país más democrático y menos autoritario, sino también más igualitario y más equitativo».

Mochilas, zapatillas y jeans convivían con trajes, corbatas y largos vestidos de noche en la platea del Colón. Seguramente la copiosa lluvia y el fin de semana largo que surgió tras la creación del recién inaugurado feriado nacional del 24 de marzo fueron los responsables de que un número no despreciable de plateas y palcos estuviera vacantes.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman; el Secretario de Cultura de la Nación, José Nun; la Secretaria de Cultura de la ciudad, arquitecta Silvia Fajre; y el Rector de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Jaim Echeverry, ocuparon el palco oficial. Allí estuvieron también miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Familiares e Hijos de Desaparecidos.

El preciso ataque de las cuerdas de la orquesta introdujo la escala descendente, el angustiante tema de la gran marcha fúnebre que compone el primer movimiento de la segunda sinfonía, en do menor, de Mahler, conocida con el nombre de Resurrección. «¡El hombre está sumido en tan amargo dolor! Yo habría preferido estar en el Cielo» cantaba la mezzosoprano Cecilia Díaz | Ángel Mahler

Sus palabras desataron el primer sollozo en las filas centrales de la platea. «Con alas conquistadas para mí (…) Resucitarás, en breve, resucitarás», la confianza religiosa del texto del alemán Friedrich Klopstock en las voces de Díaz, la soprano Mónica Philibert y el monumental coro mixto resultó sobrecogedora.

En la salida, las mismas manos que habían cerrado el intenso y agradecido aplauso a los músicos, intentaban dar consuelo a familiares y amigos.

 

MUSICA: EL CONCIERTO DE DEEP PURPLE

Clarín

Sueños de una noche púrpura.

La banda llenó el Luna Park con una lluvia de clásicos. Los solos de guitarra y teclados fueron el toque emotivo.

Por Pablo Raimondi|praimondi@clarin.com|La puntualidad inglesa hizo coincidir ticket y horario de salida del grupo: las 21 horas, mientras una lluvia corría a los últimos que ingresaban a un Luna Park agotado en su capacidad. El comienzo de #Deep Purple con Pictures of Home, de su placa insignia #Machine Head, dejaba ver que esta nueva visita —su sexta a la Argentina— tendría sabor a show clásico.

Sería «su» revancha en este recinto cuando en setiembre de 2000 tocaron junto a la Sinfónica de Buenos Aires interpretando Concierto para grupo y orquesta, pieza creada por el tecladista Jon Lord, uno de los fundadores del grupo, y reemplazado en forma permanente desde 2003 por Don Airey. En esa ocasión los largos pasajes sinfónicos opacaron el concierto. Pero esta vez reinaría el rock duro, el riff machacante y aquellos viejos temas.

El pegadizo y arrastrado Wrong Man, de su nuevo álbum Rapture of the deep, mostró que el combo «juventud/público/experiencia/banda» funcionaría tema tras tema a lo largo de las dos horas de show. Y no sólo los clásicos moverían más de una cabeza, el tema homónimo de la flamante placa creaba una atmósfera cautivante al ritmo de melodías en clave árabe que luego se aplacaría por el efecto del también reciente Before time began.

Un excelente sonido acompañó toda la noche al grupo con un #Ian Gillan que, a pesar de tener 61 años, mantiene una voz inalterable al tiempo y sus movimientos sobre el escenario (pocos pero buenos) dejan ver a un auténtico frontman que sabe como hacer su trabajo. El chasquido de los dedos para llevar el ritmo —una de sus firmas— se vieron en Mary Long que abrió la bisagra del show: el solo de Steve Morse, quien continuó la senda dejada por dos monstruos de la guitarra: #Ritchie Blackmore y Joe Satriani.

Los primeros punteos del seis cuerdas nacido en Ohio, Estados Unidos, despabiló las neuronas al desgranar pasajes de temas tan disímiles como Back in Black de #AC/DC, hasta llegar a casi una completa interpretación de, quizás, la mejor canción que gestó el género duro: Stairway to heaven de los legendarios #Led Zeppelin. Mientras esto ocurría Gillan observaba desde la base de la tarima de la batería, pandereta en mano, algo ausente a una escena tan melancólica donde la banda púrpura reunía en diez minutos a algunos de los principales exponentes de la incipiente escena pesada de los años 70.

Luego de la ovación hacia Morse asomó Lazy y llegó otro momento emotivo cuando Airey (ex Raibow, Black Sabbath y Whitesnake, entre otros) se despachó con una inesperada versión de Adios Nonino, de Astor Piazzolla. El público rugió entonces y calentó sus gargantas para el primer cross a la mandíbula en el Luna. Sonaba la intro del teclado de Perfect Strangers, el corte más popular de la segunda era de la banda que, tras un parate entre 1976 y 1984, regresaba con nuevos bríos. En esta canción el despliegue vocal de Gillan no fue el mejor pero el público coreó el tema de principio a fin.

Kiss tomorrow goodbye no era un adiós para el cantante sino una bienvenida a «estas hermosas estrellas de Buenos Aires». Después, arrancó la zaga de las tres últimas gemas púrpuras antes de los bises, primero con Space truckin, un verdadero mazaso estelar, luego la enérgica Highway Star con la velocidad automovilística que Gillan imprime en cada uno de sus agudos mientras el bajista Roger Glover —con su eterno pañuelo en la cabeza— y Morse se animaban a un headbanging simultáneo tras cada corte del tema.

Para cerrar con la «trilogía Machine Head» con un clima ensordecedor en el recinto, el humo sobre el escenario y un cono de luz blanco sobre Morse presagiaban «el tema». Los primeros acordes inconfundibles de Smoke on the water hicieron temblar las instalaciones del Luna Park y Gillan no desentonó frente a su público que coreó el eterno estribillo varias veces.

Un final sin respiro hasta los bises con Hush —de su primer disco Shades of Deep Purple (1968)— desempolvado para delicia de los viejos fans, con el baterista Ian Paice, único miembro original de la primera formación, con un solo de batería apoyando el codo sobre uno de los parches y repiqueteando el redoblante con un imperceptible movimiento de su mano izquierda.

El remate de la velada fue Black Night (Noche negra): vaya coincidencia, el show era un 24 de marzo. ¿Si faltaron clásicos? Puede ser, Child in time, Woman from Tokio o Fireball. Pero quién le quita la sonrisa a ese chico de 15 años que dice entusiasmado: «Estuve siempre adelante. Fue re-grosso». Quizás tendrá más Purple en el futuro. ¿O no hay seis sin siete en este largo sueño de una noche púrpura?

Música

Patrimonio: un proyecto revaloriza un impresionante archivo musical

La Nación
 
 La búsqueda del tesoro
 

Un inventario en la Biblioteca Nacional permitió redescubrir unas 300 mil partituras de los últimos cien años de la música argentina, que permanecían olvidadas en una sala; serán catalogadas y, algunas, presentadas en un ciclo de recitales

 
 
 
 

Una sinfonía de Astor Piazzolla dedicada al peronismo, obras de Juan Bautista Alberdi y Juan Pedro Esnaola de mitad del siglo XIX, tangos de Fidel Pintos, música de catch para los programas de TV, valses y minués de principios del 1900, obras de Alberto Williams y Carlos Guastavino junto a piezas de Atahualpa Yupanqui, Julio Argentino Jerez, Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo forman una pequeña porción del tesoro musical de 300 mil partituras que estaban arrumbadas en una sala del cuarto piso de la Biblioteca Nacional.

Los archivos -hasta ahora casi secretos y en los que sólo se animaban a sumergirse los investigadores- habían quedado olvidados desde hace más de una década, tras la mudanza de la Biblioteca, del antiguo edificio de la calle México al monstruo edilicio de Recoleta. "Pero no es un hallazgo -aclara Marina Cañardo una de las musicólogas que forman parte del equipo de inventariado-, en todo caso es la recuperación de un material valioso al que en el futuro todos podrán acceder sin problemas."

El proyecto Inventario 2006, que quedará oficializado en abril con un ciclo de recitales (ver pág. 5), arrancó en septiembre, llevará un año y medio de duración, y permitirá catalogar las miles de partituras con un criterio bibliotecológico de preservación, además del escaneo para la posterior digitalización del material. Será una forma más dinámica de acceder a este tesoro testimonial de los últimos cien años de música editada en la Argentina desde todo el país.

"Hasta hace poco, para cualquier investigador o músico se hacía muy difícil o casi imposible encontrar este material. Entre los musicólogos se sabía que existía, pero sólo aparecía con cuentagotas o disperso", sostiene Silvia Grocer, otra de las musicólogas, integrante del equipo interdisciplinario formado por técnicos, musicólogos, bibliotecólogos, pasantes de la UBA y archivistas que catalogarán las piezas que llevarán a conocer los secretos musicales mejor guardados de la Argentina.

La reaparición de estos documentos musicales para el uso público le da al programa una carga de descubrimiento. Los primeros tesoros ya aparecieron y son verdaderas rarezas, como la obra "Epopeya Argentina", encargada especialmente a Astor Piazzolla por el gobierno peronista y editada en 1952, que los herederos del músico creían destruida.

Entre otras curiosidades, aparecieron las partituras de una obra instrumental dedicada a los trabajadores en huelga de Gatti & Chávez enrolados en la FORA; un tango jingle de Angel Villoldo compuesto para el aperitivo Pineral; piezas de Alberto Williams, y las obras en copia facsimilar de Juan Pedro Esnaola, un pionero de la música argentina, amigo de Juan Manuel de Rosas, encargado de "corregir" la versión del Himno Nacional de Parera en 1859 y que, junto a Juan Bautista Alberdi, formaba el grupo de Los Precursores.

"Cada vez que abrimos una caja nos encontramos con algo que nos sorprende. Todo el tiempo es así", reseña Grocer, que trabaja en esta pesquisa que comenzó como último acto de gestión de Elvio Vitali, el anterior director de la Biblioteca Nacional, que ahora preside Horacio González. La investigadora, que se detiene en cada partitura y queda fascinada con las ilustraciones de tapas de títulos como "El tango en Trípoli", de Ezio Dal Oco, o "El aeroplano", de Arturo de Bassi, agrega: "Lo interesante de este proyecto es que nos damos cuenta de que a medida que avanzamos en el recuento del material surgen un montón de cosas interesantes para trabajar, aunque todavía no podemos asegurar qué período de tiempo exacto abarca este archivo. Hasta ahora lo más antiguo es de inicios del 1900".

Entre las miles de partituras aparecieron valses y minués compuestos por mujeres de principios de siglo XX como una forma de entretenimiento para cierta clase social, y una enorme colección de partituras con ilustraciones gráficas que podrían servir incluso para una muestra plástica. El trabajo es arduo. Las más antiguas no tienen ninguna fecha de edición, por lo que el proceso deberá continuar con el tiempo. "Como muchas partituras también surgieron de donaciones, a veces podemos encontrar la fecha de edición por alguna firma del propio músico o por alguna anotación al pie del antiguo dueño. Incluso algunas tienen anotaciones muy personales", dicen, con cierto misterio, las archivistas.

"Todo este inventariado podrá derivar en el futuro en un montón de otros proyectos más específicos, tanto para la investigación como para la ejecución de la obras", agrega Cañardo. Por su parte, Horacio Tarcus, actual funcionario de la Biblioteca, historiador y fundador del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en la Argentina (Cedinci), señala: "En estos días, cuando se están recordando los 30 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, la recuperación de este archivo musical que estaba olvidado es significativa. Tiene un valor democrático muy grande y apunta también a reconocernos en nuestra memoria cultural e histórica como país".

Los archivos reaparecieron. En esas partituras está contada la historia de un país con todas sus diferentes voces. En la memoria está guardado todo. Como dice la canción de León Gieco: "Los viejos amores que no están, la ilusión de los que perdieron, todas las promesas que se van y los que en cualquier guerra se cayeron. Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia. La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento".

Por Gabriel Plaza
De la Redacción de LA NACION

La memoria musical

  • Patrimonio: se calculan en 300.000 las partituras que están en la Biblioteca.
  • Equipo: una veintena de personas, entre musicólogos, bibliotecólogos, archivistas y pasantes, trabajan para recuperar el archivo.
  • Actividades: el programa Inventario 2006 será lanzado oficialmente en abril con un ciclo de concierto con pianistas.
  • Hallazgos: hay obras de Piazzolla, Alberdi, Williams y Julio Argentino Jérez.

 

 

Ciclo para recuperar y recordar

 
Entre el 3 y el 24 de abril, Gerardo Gandini, Lito Vitale, Adrián Iaies, Ernesto Jodos, Hilda Herrera, Nicolás Guershberg, Diego Schissi, Oscar Alem y Carlos "Negro" Aguirre realizarán un ciclo de conciertos como parte del lanzamiento oficial del programa Inventario 2006, con el cual la Biblioteca Nacional inicia la recuperación, clasificación y acceso público de más de 300.000 partituras que integran su patrimonio.

Los músicos tocarán una selección de piezas elegidas del vasto patrimonio cultural encontrado en la Biblioteca, donde aparecen desde himnos jacobinos hasta canciones contemporáneas de rock, música académica, tango y folklore.

Para este ciclo se realizó una curaduría especial sobre obras argentinas de diferentes épocas y estilos que guardan algún rasgo de originalidad, un peculiar valor histórico o que son poco difundidas a pesar de pertenecer a compositores de reconocida consagración popular. Piezas de Juan Bautista Alberdi, Julián Aguirre y Alberto Williams se sumarán a tangos poco frecuentados, como "Rowing Club", "Pintor de brocha gorda sin ganas" o "Fruta prohibida".

El programa será así: lunes 3 de abril, a las 19, Gerardo Gandini y Ernesto Jodos; martes 11, a las 19, Oscar Alem y Carlos Aguirre; martes 18, a las 19, Lito Vitale e Hilda Herrera; lunes 24, a las 19, Adrián Iaies, Diego Schissi y Nicolás Guershberg. Los conciertos se realizarán en el auditorio Jorge Luis Borges, Agüero 2502, con entrada libre y gratuita.

Temporada musical del templo Amijai

La Nación
 
Desde el próximo jueves

Una amplia propuesta para todo el año
 
 
 
La Comisión de Cultura de la Comunidad Amijai, continuando con la línea impuesta a las actividades artísticas, ha programado para la actual temporada musical un interesante programa de música clásica y popular, en colaboración con otras entidades como Festivales Musicales, la Universidad de Tel Aviv y la Fundación Tsedaka, y la Fundación Szterenfeld.

La inauguración de la temporada se llevará a cabo el próximo jueves, a las 20.30, con un concierto lírico en el que intervendrán los cantantes Eleonora Sancho (soprano), Annette Sein (mezzosoprano), Enrique Folger, Carlos Vittori y Andrés Ascenio (tenores), quienes desarrollarán un programa conformado por canciones de diversos estilos y arias de óperas famosas.

Posteriormente, el 10 y el 24 de abril, se presentarán el violinista Rafael Gintoli con el pianista Aldo Antognazzi con dos programas de sonatas y variaciones para violín y piano de Mozart, en conmemoración del 250° aniversario del natalicio del compositor. El 27 de abril, a las 20.30, actuará el Trío de Cámara Tangos.

En tanto que los días 3 y 9 de mayo serán las fechas de las actuaciones del violinista Shlomo Mintz, el primero con orquesta y el segundo, un recital con el pianista Peter Jirikovski. El 11 el mismo mes, a las 20.30, estarán Gabriel Grätzer y The Big Town Blues Boys haciendo música country. El 23 de mayo se presentará la orquesta de cámara Virtuosi di Praga, con la dirección de Oldrich Vicek, y el 15 de junio, y en colaboración con Festivales de Buenos Aires, actuará la Camerata Bariloche, el Orfeón de Buenos Aires, preparado por Néstor Andrenacci y dirección general de Michel Corboz. El 29 de junio, a las 20.30, actuarán César Lerner y Quinteto en "Música para ver".

El jueves 6 de julio, siempre a las 20.30, un recital de Víctor Torres con el pianista Antonio De Raco, en tanto que el 13 de julio se presentará el pianista Bruno Gelber. Además, el 27 del mismo mes habrá una presentación de la Orquesta del Canal 7, con la dirección de Angel Marcelo Zurlo y Antonio De Raco, que ofrecerá el Concierto Nº 2, de Chopin.

El 9 de agosto actuará la Opal Sinfonietta de Boulogne-sur-Mer, Francia, con dirección de Berbard Schneider, y el 10 de agosto hará su reaparición en Buenos Aires el pianista Ralph Votapek, muy admirado por el público argentino, quien ofrecerá un programa con obras de Beethoven, Schumann, Debussy y Gershwin. El 31 del mismo mes, a las 20.30, se presentará "Jaime Torres y su gente".

En tanto que el 7 de septiembre, a la misma hora, será el turno de la Orquesta Juan de Dios Filiberto con dirección de Néstor Marconi. El 14, siempre a las 20.30, se presentará el relevante Trío Guarneri de Praga.

La Orquesta Juan de Dios Filiberto, pero con dirección de Atilio Stampone, estará de nuevo el 12 de octubre.

Por último, los conciertos de música académica culminarán con el exitoso ciclo ideado y coordinado por la pianista Bárbara Civita y la violinista Haydée Francia, quienes con el lema "¡Viva Schumann!" ofrecerán, los días 23 y 30 de octubre y 6 de noviembre, obras fundamentales del compositor alemán en el terreno de la música de cámara.

La entidad también tiene previsto llevar a cabo en mayo y julio ciclos de conferencias, a cargo de Pola Suárez Urtubey sobre "Los estilos musicales del Barroco al Romanticismo" y con Pablo Kohan, sobre el tema "La sinfonía; historia de la música orquesta desde Mozart a Stravinski".

Más informes en la Comunidad Amijai, por el 4784-1243.