Esta noche comienza el VIII Festival Buenos Aires Tango

Ciudad.com
Hoy abre la gran fiesta de la música ciudadana que durará hasta el 5 de marzo y contará con la participación de los artistas como Susana Rinaldi, Juan Carlos Baglietto, Falta y Resto, Adrián Iaies, Javier Calamaro y otros.
Esta noche comienza el VIII Festival Buenos Aires Tango con la presentación de la Selección Nacional del Tango, una orquesta compuesta por notables compositores e instrumentistas

del 2×4, como Leopoldo Federico, Rodolfo Mederos, Nicolás Ledesma y Mario Abramovich, entre otros, con Susana Rinaldi como cantante invitada y los bailarines Mora Godoy y Junior Cervila, a las 21, en el Rosedal.

Hasta el 5 de marzo, habrá recitales, exposiciones, clases abiertas y gratuitas de baile, una milonga al aire libre, una feria de productos y otros eventos. Entre los artistas que estarán presentes se cuentan Falta y Resto, Dema y su Orquesta Petitera, Adrián Iaies, Esteban Morgado, Trío Vitale-Baraj-González, Juan Carlos Baglietto y Patricia Sosa, entre otros.

El Festival Buenos Aires Tango es uno de los eventos más importantes relacionados con el tango junto al Campeonato Mundial de Baile y la Semana del Tango. Este año incluirá la reunión histórica de grandes músicos en formato de dúo y la presentación de

seis obras inéditas y originales, creadas especialmente para la ocasión y realizadas por jóvenes compositores.

Los músicos que presentarán sus composiciones son el violinista Ramiro Gallo, los pianistas Nicolás Guerschberg, Sonia Posseti, Andrés Linetzky y Diego Schissi y el bandoneonista Pablo Mainetti.

Los dúos estarán protagonizados por el pianista Adrián Iaies y el acordeonista Raúl Barboza; el concierto a dos pianos de Nicolás Ledesma y Atilio Stampone; y la junta del cantante Javier Calamaro y el guitarrista Esteban Morgado.

El sábado 4, desde las 21, se realizará la Gran Milonga al Aire Libre, en la intersección de avenida Roque Sáenz Peña y Maipú, animada por Lisandro Adróver y su Orquesta, con Alberto Podestá como cantor; el Sexteto Mayor; la Orquesta Escuela de Tango; y los Djs Osvaldo Natucci y Horacio Godoy.

El festival tendrá como epicentro El Dorrego (Zapiola 50), donde todos los días habrá actividad y todas las noches shows, pero se diseminará también por toda la ciudad, incluyendo barrios

como Barracas (Centro Cultural del Sur), Recoleta (Palais de Glace), Chacarita, Costanera Sur, Palermo (Teatro Sarmiento), Abasto (Museo Casa Carlos Gardel), La Boca (Teatro de la Ribera), el Centro (Teatro La Plaza) y Boedo (Centro Cultural Julián Centeya).

También habrá espacio para expresiones nuevas del tango como las que encarnan Daniel Melingo, Romina y los Urbanos, La Chicana, Juan Vattuone, La Quimera del Tango y Angela Tullida, entre otros.

El cierre del festival, el 5 de marzo en El Dorrego, estará a cargo del trío Vitale-Baraj-González con Patricia Sosa como invitada, en una versión tanguística del histórico conjunto instrumental

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Música para todos los gustos en Buenos Aires

La Nación
Recitales | Música popular

 

Música de carnaval, tango, rock y folklore

 
 FALTA & RESTO . La murga actuará hoy, a las 23. La Trastienda, Balcarce 460.

NOCHE DE VERSIONES , último show de la serie de Antonio Birabent. Hoy, a las 21.30. Club del Vino, Cabrera 4737. Entradas desde $ 15.

CUARTO ELEMENTO . El grupo se presenta hoy, a las 22. Torquato Tasso, Defensa 1575. Entrada: $ 20.

LINA AVELLANEDA , con el show "Entre las cuerdas". Hoy, a las 21.30. Clásica y Moderna, Callao 892. Entrada: $ 20.

MIMI MAURA. Pasado mañana, a las 22. Teatro ND/Ateneo, Paraguay 918. desde $ 20.

LOS NOCHEROS , el cuarteto salteño cierra con su recital el ciclo Conrad Live 2006. Mañana, a las 22, en el Hotel Conrad de Punta del Este. Entradas desde US$ 17.

ISABEL PANTOJA. Hoy y mañana, a las 21.30. Teatro Gran Rex, Corrientes 857. Entradas desde $ 40.

LA CHILINGA, ARIEL PRAT y las murgas Fileteando Ilusiones, Los Quintapenas y Alucinados de Parque Patricios. Mañana, a las 19.30, en el Parque Ameghino, Caseros al 2200. Gratis.

LA CHICANA , se presenta mañana y pasado mañana, a las 22. Torquato Tasso, Defensa 1575.

AMERICO BELLOTTO jazz. Mañana, a las 23. Perro Andaluz, Bolívar 852.

MALOSETTI-GOLDMAN . El dúo de guitarra y charango actuará mañana, a las 21. Café Homero, Cabrera 4946. Entrada: $ 15.

DANCING MOOD . Pasado mañana, a las 21. Niceto Club, Niceto Vega 5510. Entrada: $ 10.

CHANGO SPASIUK . El domingo, a las 20. Paseo de las Artes, Casullo y Rivadavia, Morón. Entrada libre y gratuita.

SOBREDOSIS DE TANGO , show de la cantante Lulú. El domingo, a las 18. Centro Borges, Viamonte y San Martín. Entradas desde $ 15.

 
 
 
 
 
 
 

Guns´n´Roses vuelve a tocar

Será el 11 de junio, en Gran Bretaña

Sebastián Ramos – La Nación / Tras anunciar por enésima vez la edición de «Chinese Democracy», el nuevo álbum de estudio de Guns´n´Roses (el primero en trece años), Axl Rose confirmó ayer la presencia de su banda en el festival Download 2006, el 11 de junio, en el Donington Park británico. La última vez que los Guns actuaron allí fue en 1988, en un concierto que presenciaron más de 100 mil fanáticos. Por entonces, la banda presentaba su álbum debut, «Appetite for Destruction».

«Gran Bretaña y Europa en general siempre han sido lugares muy especiales para mí -dijo Axl al respecto-. Después de aquel gran concierto que dimos en ese lugar, estamos muy excitados esperando por éste. En lo personal, Donington significa mucho. Que nos hayan convocado para ser uno de los números fuertes del festival ha sido un honor y un privilegio que ninguno de nosotros daba por sentado que nos podría ocurrir.»

A lo largo de los tres días que durará el Download 2006, subirán también al escenario grupos como Metallica (el otro gran regreso a los escenarios británicos), Korn, The Prodigy y Deftones.

Guns´n´Roses se encargará de cerrar el festival y, allí, sus fans sueñan con escuchar al menos algunas de las canciones del disco más esperado, más misterioso y más caro del mundo, «Chinese Democracy».

Un mes atrás, Axl volvió a los titulares de los diarios cuando, una vez más, anunció: «La gente escuchará la música este año. Es un disco muy complejo, porque estoy tratando de hacer algo diferente. Algunos de los arreglos suenan un poco a Queen. Sé que la gente va a decir que no parece Axl Rose, ni Guns´n´Roses, pero estoy seguro de que, por lo menos, algunas canciones van a gustar».

Pocos días después, Slash, el ex guitarrista de los Guns que ahora milita en las filas de Velvet Revolver (al igual que los otros ex integrantes del grupo, Duff McKagan y Matt Sorum), también salió a hablar del tema: «Estoy realmente excitado, hemos estado esperando mucho tiempo para ver cuál sería el próximo paso de Axl. El disco saldría en marzo y aparentemente suena genial». Slash hace más de una década que no se reúne ni habla con Axl.

Hasta la fecha, para la realización de «Chinese Democracy» (que Rose comenzó a planear en 1994 y que grabó en distintas sesiones durante más de diez años y con diferentes músicos), se han gastado más de 13 millones de dólares, según consta en documentos del sello discográfico Geffen. Ahora, con el show en el Download 2006, comienza la cuenta regresiva para recuperar ese dinero.

#Guns´N´Roses vuelve a tocar

Será el 11 de junio, en Gran Bretaña

Por Sebastián Ramos – La Nación|Tras anunciar por enésima vez la edición de «Chinese Democracy», el nuevo #álbum de estudio de #Guns N’ Roses (el primero en trece años), #Axl Rose confirmó ayer la presencia de su banda en el festival Download 2006, el 11 de junio, en el Donington Park británico. La última vez que los Guns actuaron allí fue en 1988, en un concierto que presenciaron más de 100 mil fanáticos. Por entonces, la banda presentaba su álbum debut, «Appetite for Destruction«.

«Gran Bretaña y Europa en general siempre han sido lugares muy especiales para mí -dijo Axl al respecto-. Después de aquel gran concierto que dimos en ese lugar, estamos muy excitados esperando por éste. En lo personal, Donington significa mucho. Que nos hayan convocado para ser uno de los números fuertes del festival ha sido un honor y un privilegio que ninguno de nosotros daba por sentado que nos podría ocurrir.»

A lo largo de los tres días que durará el Download 2006, subirán también al escenario grupos como #Metallica (el otro gran regreso a los escenarios británicos), Korn, #The Prodigy y #Deftones.

Guns´n´Roses se encargará de cerrar el festival y, allí, sus fans sueñan con escuchar al menos algunas de las canciones del disco más esperado, más misterioso y más caro del mundo, «Chinese Democracy».

Un mes atrás, Axl volvió a los titulares de los diarios cuando, una vez más, anunció: «La gente escuchará la música este año. Es un disco muy complejo, porque estoy tratando de hacer algo diferente. Algunos de los arreglos suenan un poco a Queen. Sé que la gente va a decir que no parece Axl Rose, ni Guns´n´Roses, pero estoy seguro de que, por lo menos, algunas canciones van a gustar».

Pocos días después, #Slash, el ex guitarrista de los Guns que ahora milita en las filas de Velvet Revolver (al igual que los otros ex integrantes del grupo, #Duff McKagan y Matt Sorum), también salió a hablar del tema: «Estoy realmente excitado, hemos estado esperando mucho tiempo para ver cuál sería el próximo paso de Axl. El disco saldría en marzo y aparentemente suena genial». Slash hace más de una década que no se reúne ni habla con Axl.

Hasta la fecha, para la realización de «Chinese Democracy» (que Rose comenzó a planear en 1994 y que grabó en distintas sesiones durante más de diez años y con diferentes músicos), se han gastado más de 13 millones de dólares, según consta en documentos del sello discográfico Geffen. Ahora, con el show en el Download 2006, comienza la cuenta regresiva para recuperar ese dinero.

 

MUSICA: U2 Y SU PASO POR BRASIL

Clarín
Rock, pop, fútbol y pasión

La banda irlandesa arrasó el Morumbí de San Pablo. Bono habló de fútbol y dijo, con su clásica diplomacia, que "Dios es brasileño".

Unas 70 mil personas asistieron al concierto que U2 brindó el lunes a la noche en el estadio Morumbí de San Pablo (Brasil).

Desde un escenario de 60 metros de ancho y 25 de alto, Bono, Adam Clayton, The Edge y Larry Mullen Jr. recorrieron durante dos horas y 40 minutos sus clásicos. En la apertura de un show al que los medios calificaron como "impecable", U2 hizo City of Blinding Lights y Vértigo y otros temas del CD Cómo desmantelar una bomba atómica.

Durante todo el concierto, Bono trató de mantener una comunicación constante con el público y arrancó aplausos delirantes cuando mencionó (en portugués), el sueño de los brasileños de conquistar el hexacampeonato en el Mundial de Fútbol de Alemania. "Copa del Mundo: Vamos a buscar el hexa. Dios es brasileño", dijo el líder irlandés, quien también entonó algunos versos de la versión brasileña de la canción mexicana Cielito lindo.

El show terminó cerca de la medianoche con Bono interpretando With or Without You al lado de una fan a la que invitó a subir al escenario. U2 tenía previsto dar otro recital anoche en Brasil.

Ahora, la banda se prepara para tocar en la Argentina el miércoles 1 y el jueves 2 de marzo en el estadio de River Plate, con entradas agotadas.

 
 
 
 
 
 
 
 

Ante la devoción del público, los Stones hicieron estallar River

CLARÍN

GIRA MUNDIAL DE UNA BANDA LEGENDARIA : TOCARON UN REPERTORIO DE CLASICOS DURANTE DOS HORAS

 En su primer show en Buenos Aires, la banda empezó con el hit «Jumpin´ Jack Flash». Keith Richards se arrodilló en escena para agradecer la ovación. Y Mick Jagger se despidió con la camiseta argentina.

Y el Monumental estalló. Mientras afuera seguían las corridas y la gente se amontonaba en las puertas del estadio, pocos minutos antes de las 22 los Rolling Stones arrancaban su esperadísimo show (estaba previsto para las 21.30), y lo empezaron con un clásico imbatible, «Jumpin’ Jack Flash». Para que los ánimos, ya bastante caldeados, no decayeran, siguieron con «It’s only rock’n roll». Y luego, las palabras de Mick Jagger: «Hola Argentina, hola Buenos Aires. ¡Los extrañamos, es tan igual!».

Antes, a las 21.40, las luces del estadio se apagaron, sonó un estruendo y se encendió la pantalla gigante, con imágenes de rocas volando, en obvia alusión al Big Bang («A Bigger Bang» es el disco que los Stones vinieron a presentar a la Argentina). Unas 60 mil personas de todas las edades ovacionaron a la banda, que interpretó hits eternos como «Wild horses» o «Brown sugar», y temas actuales «Oh no, not you again» y «Rain fall down».

Un Jagger de 62 años, remera y pantalón negros, y chaqueta roja de torero, volvió a ostentar su envidiable estado físico. Cuando presentó a la banda, Ron Wood agradeció formal, Charlie Watts no se movió de su lugar detrás de la batería, pero cuando le tocó el turno a Keith Richards (camisa negra con dibujos dorados en la espalda), el estadio se vino abajo. Un conmovido Richards se arrodilló en el escenario y esbozó un esforzado «muchas gracias».

Entre el público stone se vieron famosos como Adrián Suar, con su hijo Tomás y Florencia (hija de Araceli González), Marcelo Tinelli y Paula Robles, Luciana Salazar, Iván Noble y Dady Brieva.

El show, que se repetirá mañana, fue el Nº 57 del tour «A Bigger Bang»: arrancaron en Boston en agosto, siguieron por ciudades de Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, y el sábado protagonizaron el recital más masivo en la historia de la banda ante más de un millón de personas en Copacabana, Río de Janeiro.

Esta es la tercera vez de la banda en la Argentina: en 1995 y en 1998 habían llenado, en total, diez veces el estadio de River (con mejor sonido que ayer). Muchos fanáticos pensaron que los Stones no volverían a la Argentina post crisis. Sin embargo, el año pasado el anuncio devolvió la alegría a los rolingas locales. Para los que no pudieron estar allí, Canal 13 emitirá mañana un especial del show de anoche.

La jornada empezó temprano, cuando se abrieron los accesos a las 16.30. Poco minutos después, los músicos dejaron el hotel Four Seasons: antes de las 18 se acomodaron en el microestadio de River, que fue acondicionado como área de camarines. A Jagger, se lo vio —como el lunes cuando llegó a Buenos Aires— con su cámara filmadora en mano.

Ya dentro del estadio, los vendedores de merchandising ofrecían remeras stone a 50 pesos y pósters a 10. Quienes intentaban aplacar la sed debían desembolsar 5 pesos por una botellita de agua mineral —cuando a las 20 hacía más de 30 grados de sensación térmica— y acompañarla con un pancho a 4 pesos.

A las 23.10, un escenario movible se extendió hasta la mitad del campo. Allí, Jagger se despachó con «Start me up». Después de 45 minutos de clásicos, antes de la medianoche, el recital cerró con el cantante con la camiseta de la Selección Argentina, entonando su himno: «Satisfaction».

INFORME:

Silvina Marino y Guillermo Boerr

 

 

El sueño cumplido de Los Piojos

La ansiedad era grande: la actuación de Los Piojos estaba prevista para las 20. Pero 20 minutos antes, la banda de Andrés Ciro ya había subido a escena. Fue el tercer grupo telonero de los Rolling Stones. El primero fue La 25, que largó a las 17.10, cuando algunas gotas de lluvia anunciaban tormenta y en River sólo había 4.000 personas.

A la banda rolinga de Quilmes la siguieron los teloneros de los Stones en sus dos visitas anteriores: Las Pelotas arrancó a las 18 con «Desquiciado». El sol volvía a brillar y las colas seguían siendo interminables. El show del grupo de Germán Daffunchio y Alejandro Sokol estuvo precedido por un conflicto entre el empresario Daniel Grinbank y Roberto Costa, su ex socio y dueño de Pop Art, productora que tiene los derechos de Las Pelotas hasta 2007. Por eso, los de Hurlingham tuvieron que tocar canciones de discos anteriores, no incluidos en el contrato con Costa.

Cuando subieron Los Piojos, la gente seguía entrando, y hacia el final del show, las populares estaban repletas, los campos rebosaban de gente y ya se habían ocupado las mejores plateas. Tocaron hits de todos los discos, algunos temas del último CD, «Máquina de sangre», como «Amor de perros», «Fantasma» y «Como Alí», pero no le «exigieron» al público con más temas nuevos. Cuando interpretaron «Tan solo», la popular se puso a corear, pero para el plato fuerte hubo que esperar: la pantalla grande aún no estaba encendida —sí las laterales— y las luces del escenario, a medias. Entre tema y tema (cerró con «Cruel»), Ciro dijo: «Este es un sueño hecho realidad para nosotros».

Un asadito para Jagger

La primera cena de Mick Jagger en Buenos Aires fue en Barrio Parque. El lunes, a pocas horas de su arribo desde Río de Janeiro, estuvo cenando en la casa de Marcela Tinayre y Marco Gastaldi. La pareja estaba de viaje en Italia. Por eso, los anfitriones de la velada fueron Juanita Viale, hija de Marcela, y Federico Gastaldi, el hermano de Marco. A la mesa se sumaron el empresario Daniel Hadad con su esposa, y la conductora Flavia Palmiero. Jagger fue solo y, como no podía ser de otra manera, le prepararon un asado.

La relación entre los hermanos Gastaldi y el líder de los Stones no es nueva. La propia Marcela Tinayre le contó alguna vez a Clarín que su cuñado Federico, músico, «lo conoce de toda la vida».

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

Llegó Mick Jagger y los Rolling tocan esta noche en River

Clarín
 

GIRA MUNDIAL DE UNA BANDA LEGENDARIA : CENTENARES DE FANS LO ESPERABAN FRENTE AL HOTEL

Vino un día después que sus compañeros para pasar más tiempo en Brasil con su hijo.

Ahora sí: los legendarios Rolling Stones están en la Argentina. Con la llegada de Mick Jagger, se completó la banda que tocará esta noche en el Monumental de River Plate, en el primero de los dos shows que darán en la Argentina en el marco de la gira mundial llamada "A Bigger Band".

Los guitarristas Keith Richards y Ronnie Wood, y el baterista Charlie Watts habían antes de ayer, luego de tocar el sábado en las playas de Copacabana ante más de un millón de personas. Los tres, sus guardaespaldas y parte del equipo se instalaron en La Mansión del hotel Four Seasons, un sitio donde se puede pagar —como lo hacen por la suite presidencial— hasta 3.500 dólares más IVA por día.

Anoche a las 20.28 Jagger —quien le dijo a Clarín que el público argentino es uno de los "más excitantes del mundo"— entró al hotel con un pantalón beige y una camisa azulada. El sensual cantante había elegido quedarse en Brasil unas horas más. El domingo lo pasó en Río de Janeiro: fue al Sambódromo, estuvo en el ensayo de la escuela de samba Beija Flor y luego intentó divertirse en una discoteca de Ipanema. Pero no soportó el asedio de la gente y apenas se quedó unos minutos.

Jagger sorprendió ayer a medio mundo cuando ordenó al avión privado que lo traslada que se dirigiera al aeropuerto de Congonhas, en San Pablo. Una vez allí, fue a la escuela Saint Paul, donde estudia su hijo Lucas, fruto de un affaire con la modelo brasileña Luciana Giménez. Papá Jagger se interesó por cómo marcha en la escuela su hijo de 6 años.

Cumplido su deber de padre, Jagger embarcó rumbo a Buenos Aires. En la calle Posadas al 1000 lo esperaban unos 300 fans. Algunos, históricos. Como Luis Duarte, más conocido en Merlo como "Jagger". El muchacho, de 25 años, era un pibe cuando los Stones vinieron en 1998 a presentar el disco "Bridges to Babylon" (la primera vez fue en 1995). Entonces, sin trabajo, tenía una novia embarazada. Ahora es artesano, teje pulseras, está solo y es el padre de un niño al que llamó Brian, por Brian Jones, el temprano integrante de la banda que apareció muerto en una pileta en 1969.

Aquella vez, Duarte logró entrar a la sala de prensa. Cuando vio a Ronnie Wood, se arrodilló llorando. El guitarrista se le acercó y lo abrazó. Duarte conserva los recortes de prensa de aquel día. Sus frases de cabecera: "Los Stones son mi vida"; "Rolinga se nace, no se hace". Así se entiende mejor cómo hizo para juntar el dinero para comprar la entrada: "Comía una sola vez por día y dejé de fumar".

Mientras el "Jagger" de Merlo hablaba, Richards, Woods y Watts jugaban a las escondidas en una suerte de balcón de cara a la piscina de La Mansión, sentados alrededor de una mesa y más o menos protegidos de los ojos curiosos por una cortina de mimbre. En un momento se asomaron los tres juntos y asombraron a los que estaban en la calle cuando apuntaron sus celulares-cámaras de fotos al unísono. Los fans, al verse retratados por sus ídolos, sentían morirse. En otra de las apariciones fugaces se lo vio a Richard sosteniendo con su mano izquierda una guitarra.

Entre la gente había algunos que no eran tan fanáticos. Y en el medio de los "rolingas", una nena se distinguía. Fabiana, de 8 años, en su silla de ruedas acompañada por su padre, Humberto Quevedo. Adonde hay un famoso, ellos van. Su libro de fotos la muestra junto a Robbie Williams, Chayanne, Ricky Martin, Con Martin tiene la gran anécdota. Como el boricua le vio su silla en no muy buenas condiciones, le envió una nueva a su casa. No espera un gesto así de los Stones, pero anoche tenía esperanzas de conseguir, al menos, la foto.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Por diez días, el tango invadirá la Ciudad con conciertos y baile

Clarín

Todos los shows serán gratuitos. Y habrá clases y una milonga callejera.

Vivian Urfeig.

vurfeig@clarin.com

Desde este viernes y hasta el 5 de marzo, la Ciudad se transformará en una gran milonga. En el VIII Festival Buenos Aires Tango, el 2 x 4 vibrará en teatros, centros culturales, bares y plazas. Aficionados, bailarines profesionales y curiosos tendrán la posibilidad de tomar clases gratuitas con maestros de primera línea. Y disfrutar de la variada programación que copará los barrios, desde los consagrados hasta los intérpretes nuevos.

En la apertura, este viernes a las 21 en los Bosques de Palermo, Susana Rinaldi será la cantante invitada para la presentación de la Selección Nacional de Tango. Para los que buscan ritmos nuevos, la sede de El Dorrego volverá a convocar a las últimas tendencias. Allí se darán las clases de baile y, al igual que en la edición anterior, habrá una feria de productos vinculados al tango y se instalarán las muestras fotográficas de Carlos Furman y Leonardo García.

La presentación del festival se realizó ayer en el Centro de Museos de Buenos Aires. Allí, las autoridades del Gobierno porteño y los artistas convocados le dieron el puntapié inicial al encuentro, del que el año pasado participaron unas 170.000 personas.

Otro de los espectáculos destacados se hará el sábado a las 21, en El Dorrego. El Encuentro de Maestros reunirá en el mismo escenario a Raúl Barboza y Adrián Iaies. Otros encuentros previstos tienen a Atilio Stampone y Nicolás Ledesma, y a Néstor Marconi y Fernando Suárez Paz como protagonistas.

El sábado 4, en tanto, el Centro será el escenario de la tradicional Milonga al Aire Libre, con el Sexteto Mayor y la Orquesta Escuela de Tango, que actuarán en Diagonal Norte y Maipú a las 21. El cierre será el domingo 5, con el trío Vitale-Baraj-González, Juan Carlos Baglietto y Patricia Sosa en El Dorrego.

Entre las visitas extranjeras, Holanda dirá presente con la Orquesta Típica OTRA y Guitarras Porteñas del Conservatorio Superior de Rotterdam, que actuarán en el Teatro de la Ribera. Y por segunda vez, desde Montevideo llegará la colorida murga Falta y Resto, que subirá también al escenario de El Dorrego el sábado 4, a las 21.

Los espectáculos son gratuitos. Y en aquellos cuyas sedes tengan capacidad limitada, las entradas se entregarán allí mismo, hasta dos por persona, el día de la función desde las 10. Toda la programación está en www.festivaldetango.com.ar

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

#RollingStones | GIRA MUNDIAL DE UNA BANDA LEGENDARIA. CONVOCARON A MAS DE UN MILLON DE PERSONAS EN UN MEGASHOW GRATUITO EN LA PLAYA DE COPACABANA

#Rock / Sobre

Clarín

Los Rolling Stones tocaron en Río en el concierto más masivo de su historia. A tres días de actuar en Buenos Aires, hicieron parte de su repertorio más clásico en una noche muy calurosa y ante una multitud de lo más diversa. La seguridad fue controlada por 6.000 policías militares.

Por Guillermo Boerr|gboerr@clarin.com|Más de 31º de sensación térmica treparon hasta lo indecible cuando la marea humana que esperaba desde hacía horas en las playas de Copacabana los vio aparecer. Faltaban algunos minutos para las 22 (hora local) y los Rolling Stones enfrentaban a la multitud más numerosa en sus más de 40 años de historia: arrancaron con dos clásicos «Jumpin’ Jack Flash» y «It’s only rock & roll». Y Río de Janeiro rugió.

La música —gran parte del repertorio clásico— ya tronaba por las torres de sonido distribuidas a lo largo de la playa, pero la gente aún seguía llegando. Era imposible acercarse al escenario a menos de 300 metros, por la masa compacta de espectadores y las altas temperaturas. En medio de un ambiente tranquilo y con el tránsito cortado, las pantallas gigantes reproducían la imagen de la mítica banda.

Durante todo el día Copacabana fue un hervidero. Literalmente. Al calor pegajoso típico de Río había que sumarle la enorme cantidad de gente que se acercó hasta la playa más renombrada de la cidade maravilhosa para disfrutar de un show gratuito —financiado, en parte, por la Alcaldía local—. La multitud que pululaba era en sí misma una celebración de la diferencia: estaban los muchachos brasileños con sus músculos obsesivamente trabajados, las garotas de bronceados imposibles, los pálidos extranjeros, niños, jóvenes y viejos, rockeros empedernidos y curiosos ocasionales —muchos— mezclados con vendedores y policías en cantidades nunca vistas.

Claro, el público llegaba sin prisa pero sin pausa al que se esperaba fuera el show de rock más masivo en la historia de la banda: los organizadores esperaban reunir dos millones de personas y anoche los medios brasileños calculaban entre un millón y un millón y medio. Lo cierto era que en Río no quedaba ni una habitación de hotel libre.

Los Rolling Stones, que tocarán en la cancha de River este martes y jueves, llegan a América latina presentando el disco «A Bigger Bang», su primer trabajo de estudio desde 1998 (ver Un hangar…). Las pocas horas que estuvieron esta vez en Río parecen haber sido movidas. Suspendieron una visita al sambódromo para ser homenajeados por la escola de samba Emperatriz Leopoldinense porque se negaron a movilizarse por las calles. Y, según los rumores, #Mick Jagger y Ron Wood pasaron la noche como verdaderas estrellas, recibieron amigos brasileños para cenar y a chicas brasileñas en las fiestas privadas que hubo en sus suites.

Mientras todos esperaban que se hiciera la hora del concierto gratuito que superó el interés que el mundo tiene por el máximo atractivo carioca, el carnaval, había que matar el tiempo con algo. Se nadaba en el mar, se jugaba al futebol, se comía algo (el choclo con manteca y las brochetitas de langostinos son un boom) y, sobre todo, se bebía en cantidades industriales. Esto último no es una manera de decir: cada veinte metros uno podía comprar una gaseosa, una botella de agua o una lata de cerveza, la gran preferida. Todo, ante la mirada indiferentemente alerta de la Policía Militar que movilizó más de 15.000 agentes en todo el Estado —6.000 de ellos fueron destinados sólo a la ciudad—.

En los hoteles cinco estrellas que dan al mar había cierta sensación de pánico contenido a medias: no faltaba quienes temieran una ola de robos, y mientras lo murmuraban miraban significativamente hacia las favelas que rodean tanto lujo. Por eso los vallados, los chequeos en las entradas y otras medidas de seguridad. En la calle abierta, la seguridad no era un problema.

Mientras la multitud iba buscando su lugar en la arena, los 4.000 invitados al área VIP —separada del resto del público por un alambrado metálico y 80 policías— no tenían por qué preocuparse. Ellos, ricos y famosos de Brasil, recibieron remeras y pulseras para identificarse, entrar al sector especial a sólo 4 metros del escenario y disfrutar de un catering con champán en una carpa. Otros privilegiados se preparaban para la gran panorámica que les daría la belleza de la bahía: verían el recital desde las numerosas embarcaciones ancladas a unos 200 metros de la orilla, a modo de «palco flotante».

Durante los paseos que conjuran el tedio de la previa del recital, casi todos cumplían con un ritual: al pasar frente al fastuoso Copacabana Palace Hotel, se quedaban un rato mirando hacia los balcones superiores. Cada vez que alguien se asomaba, se escuchaba un grito unánime… aunque la mayor parte de las veces se trataba de algún miembro de la comitiva. Los Stones apenas tuvieron contacto con el público: #Keith Richards se asomó el viernes para sacar fotos y Ron Wood apareció fugazmente con una remera de Brasil.

Desde el hotel mismo se desplegó una pasarela cubierta de 83 metros de largo por la que Jagger, Richards y compañía llegaron al escenario de 22 metros de alto, 28 de ancho y 60 de profundidad armado de forma perpendicular a la playa, al otro lado de la Avenida Atlántica.

Mientras bares, restaurantes y vendedores callejeros hacían su agosto en pleno febrero, la multitud estaba que ardía por un poco de rock. Los puestos de venta de merchandising también trabajaban de lo lindo. Había gorro, bandera y vincha, pero también remeras, tazas y hasta anteojos.

«Vinimos desde Martínez a ver a los Stones, y de paso nos quedamos de vacaciones», contaron a Clarín Verónica y su novio Matías, cuya camiseta de Argentina le valió unos cuantos moretones durante un picadito playero. «En el fútbol me mataron a patadas», exageró Matías, «pero después me quedé tomando una cerveza con los brasileños y estuvo todo bien». Como ellos, fueron muchos los argentinos que mataron dos pájaros de un tiro: salieron de vacaciones, y las empezaron con un show que quedará en la historia. Así lo anticipa la remera más vendida del evento: «Rolling Stones, Copacabana, 18/02/2006. Eu fui (Yo fui)».

#Rock / Sobre|Sueños (2025)|Censura a los Stones en el Super Bowl|Ante la devoción del público, los Stones hicieron estallar River|Llegó Mick Jagger y los Rolling tocan esta noche en River|18 de Diciembre|24 de Octubre|26 de julio|La simpatía de Bono no es puro cuento|Noel Gallagher, compositor y líder del grupo Oasis, dialogó con LA NACION antes de su show|LO QUE PASA Agenda|Toda la música|«Nos duele que a los padres nos califiquen de violentos y nazis»|CELN Música|Hay casi un millón de chicos afuera del jardín|Se inauguró la muestra de Romero Brest|LO QUE PASA Agenda|CELN Agenda|LO QUE PASA Agenda|LO QUE PASA Agenda

GIRA MUNDIAL DE UNA BANDA LEGENDARIA : CONVOCARON A MAS DE UN MILLON DE PERSONAS EN UN MEGASHOW GRATUITO EN LA PLAYA DE COPACABANA

Clarín
 Los Rolling Stones tocaron en Río en el concierto más masivo de su historia


 

A tres días de actuar en Buenos Aires, hicieron parte de su repertorio más clásico en una noche muy calurosa y ante una multitud de lo más diversa. La seguridad fue controlada por 6.000 policías militares.

Guillermo Boerr.

gboerr@clarin.com


Más de 31º de sensación térmica treparon hasta lo indecible cuando la marea humana que esperaba desde hacía horas en las playas de Copacabana los vio aparecer. Faltaban algunos minutos para las 22 (hora local) y los Rolling Stones enfrentaban a la multitud más numerosa en sus más de 40 años de historia: arrancaron con dos clásicos "Jumpin’ Jack Flash" y "It’s only rock & roll". Y Río de Janeiro rugió.

La música —gran parte del repertorio clásico— ya tronaba por las torres de sonido distribuidas a lo largo de la playa, pero la gente aún seguía llegando. Era imposible acercarse al escenario a menos de 300 metros, por la masa compacta de espectadores y las altas temperaturas. En medio de un ambiente tranquilo y con el tránsito cortado, las pantallas gigantes reproducían la imagen de la mítica banda.

Durante todo el día Copacabana fue un hervidero. Literalmente. Al calor pegajoso típico de Río había que sumarle la enorme cantidad de gente que se acercó hasta la playa más renombrada de la cidade maravilhosa para disfrutar de un show gratuito —financiado, en parte, por la Alcaldía local—. La multitud que pululaba era en sí misma una celebración de la diferencia: estaban los muchachos brasileños con sus músculos obsesivamente trabajados, las garotas de bronceados imposibles, los pálidos extranjeros, niños, jóvenes y viejos, rockeros empedernidos y curiosos ocasionales —muchos— mezclados con vendedores y policías en cantidades nunca vistas.

Claro, el público llegaba sin prisa pero sin pausa al que se esperaba fuera el show de rock más masivo en la historia de la banda: los organizadores esperaban reunir dos millones de personas y anoche los medios brasileños calculaban entre un millón y un millón y medio. Lo cierto era que en Río no quedaba ni una habitación de hotel libre.

Los Rolling Stones, que tocarán en la cancha de River este martes y jueves, llegan a América latina presentando el disco "A Bigger Bang", su primer trabajo de estudio desde 1998 (ver Un hangar…). Las pocas horas que estuvieron esta vez en Río parecen haber sido movidas. Suspendieron una visita al sambódromo para ser homenajeados por la escola de samba Emperatriz Leopoldinense porque se negaron a movilizarse por las calles. Y, según los rumores, Mick Jagger y Ron Wood pasaron la noche como verdaderas estrellas, recibieron amigos brasileños para cenar y a chicas brasileñas en las fiestas privadas que hubo en sus suites.

Mientras todos esperaban que se hiciera la hora del concierto gratuito que superó el interés que el mundo tiene por el máximo atractivo carioca, el carnaval, había que matar el tiempo con algo. Se nadaba en el mar, se jugaba al futebol, se comía algo (el choclo con manteca y las brochetitas de langostinos son un boom) y, sobre todo, se bebía en cantidades industriales. Esto último no es una manera de decir: cada veinte metros uno podía comprar una gaseosa, una botella de agua o una lata de cerveza, la gran preferida. Todo, ante la mirada indiferentemente alerta de la Policía Militar que movilizó más de 15.000 agentes en todo el Estado —6.000 de ellos fueron destinados sólo a la ciudad—.

En los hoteles cinco estrellas que dan al mar había cierta sensación de pánico contenido a medias: no faltaba quienes temieran una ola de robos, y mientras lo murmuraban miraban significativamente hacia las favelas que rodean tanto lujo. Por eso los vallados, los chequeos en las entradas y otras medidas de seguridad. En la calle abierta, la seguridad no era un problema.

Mientras la multitud iba buscando su lugar en la arena, los 4.000 invitados al área VIP —separada del resto del público por un alambrado metálico y 80 policías— no tenían por qué preocuparse. Ellos, ricos y famosos de Brasil, recibieron remeras y pulseras para identificarse, entrar al sector especial a sólo 4 metros del escenario y disfrutar de un catering con champán en una carpa. Otros privilegiados se preparaban para la gran panorámica que les daría la belleza de la bahía: verían el recital desde las numerosas embarcaciones ancladas a unos 200 metros de la orilla, a modo de "palco flotante".

Durante los paseos que conjuran el tedio de la previa del recital, casi todos cumplían con un ritual: al pasar frente al fastuoso Copacabana Palace Hotel, se quedaban un rato mirando hacia los balcones superiores. Cada vez que alguien se asomaba, se escuchaba un grito unánime… aunque la mayor parte de las veces se trataba de algún miembro de la comitiva. Los Stones apenas tuvieron contacto con el público: Keith Richards se asomó el viernes para sacar fotos y Ron Wood apareció fugazmente con una remera de Brasil.

Desde el hotel mismo se desplegó una pasarela cubierta de 83 metros de largo por la que Jagger, Richards y compañía llegaron al escenario de 22 metros de alto, 28 de ancho y 60 de profundidad armado de forma perpendicular a la playa, al otro lado de la Avenida Atlántica.

Mientras bares, restaurantes y vendedores callejeros hacían su agosto en pleno febrero, la multitud estaba que ardía por un poco de rock. Los puestos de venta de merchandising también trabajaban de lo lindo. Había gorro, bandera y vincha, pero también remeras, tazas y hasta anteojos.

"Vinimos desde Martínez a ver a los Stones, y de paso nos quedamos de vacaciones", contaron a Clarín Verónica y su novio Matías, cuya camiseta de Argentina le valió unos cuantos moretones durante un picadito playero. "En el fútbol me mataron a patadas", exageró Matías, "pero después me quedé tomando una cerveza con los brasileños y estuvo todo bien". Como ellos, fueron muchos los argentinos que mataron dos pájaros de un tiro: salieron de vacaciones, y las empezaron con un show que quedará en la historia. Así lo anticipa la remera más vendida del evento: "Rolling Stones, Copacabana, 18/02/2006. Eu fui (Yo fui)".