La vida en fotos

La Nación Revista
 
Un grupo de chicos de Ciudad Oculta le pidió al fotógrafo Martín Rosenthal que le enseñara fotografía. Así nació el proyecto ph15. Gracias a la iniciativa, hoy las imágenes tomadas por 27 jóvenes de una de las villas más peligrosas de Buenos Aires recorren el mundo
 
 
 

Ciudad Oculta, un tórrido sábado de verano de 2006. Martín pide silencio y dice: "Para el martes, hemos planificado con Moira una visita al Museo Nacional de Bellas Artes. No podemos hacer tres salidas a museos pagadas por la fundación, porque nos cuesta 60 pesos cada una. Por eso, esta vez lo del Bellas Artes es optativo. Al que esté seguro de ir, se le darán las monedas para el colectivo hoy mismo. A aquellos que se decidan después, una de nuestras docentes, que estará esperando en el museo, les reintegrará el gasto del colectivo. Las otras visitas programadas son al Borges y al Malba. ¿Les quedó claro?"

Se oye un susurro de afirmación. Martín abre un cajón del escritorio, saca un puñado de monedas de una bolsita y las reparte entre quienes tomaron la decisión de ir.

A mitad de cuadra y sobre la manzana opuesta a la que marca uno de los límites de Ciudad Oculta, en el barrio de Mataderos, el largo y angosto pasillo de una vieja casona lleva a una escalera de cemento que comunica con un amplio salón, dividido en cuatro pequeñas piezas de paredes apenas revocadas y pintadas a la cal. Sobre ese salón, hay una especie de altillo donde se apilan sillas, mesas, cajas de cartón, maderas y bolsas de plástico. El techo de chapas acanaladas que cubre ese esqueleto de hormigón, lejos de refractar el monstruoso sol del mediodía, lo absorbe como una esponja y lo libera hacia abajo, hacia el salón y las piezas donde, hasta unos minutos antes de que Martín comenzara a explicar lo del museo y las monedas, una veintena de jóvenes –entre ellos, un par de adolescentes amamantando a sus bebes– hablaban de fotografía, de composición y de arte en medio del calor impiadoso.

Ese es el lugar que, cinco años atrás, un puñado de chicos y jóvenes de "la Oculta" –como también se la llama– eligió cuando el fotógrafo argentino Martín Rosenthal, que por esos días trabajaba, gratis, para la Red Solidaria fotografiando algunos comedores de la villa, los desafió: "¿Así que ustedes quieren aprender fotografía? Bueno, si me juntan diez chicos que estén muy interesados y consiguen un lugar con una mesa y diez sillas, empezamos".

"A las dos semanas, me llamaron y a la siguiente arrancamos –recuerda Rosenthal–. Jamás había trabajado con chicos de las villas. Ahí medio se me dio vuelta la cabeza y decidí iniciar lo que poquito tiempo después sería el proyecto Fundación ph15 (ver aparte)."

Con Moira Rubio, codirectora de ph15, buscaron generar un espacio de formación de identidad que les permitiera a esos jóvenes apropiarse del lugar en el que viven, descubrir otros espacios e interactuar con el entorno. "El razonamiento era simple –dice–. Si estos jóvenes no son escuchados y son discriminados, entonces probemos con imágenes. Se trata de un nuevo lenguaje: decir todo lo que quieran a través de la fotografía, de sus imágenes."

Expresión

–Esta foto es complicada –dice Ariel–. Es complicado sacarme yo mismo y ubicar la luz y el encuadre… No sé…

–Nunca dejés de pensar en el concepto fotográfico, porque la fotografía no son formas nada más –le explica Rosenthal.

–Justamente. Esto lo hice para mí, por lo que representa mi mano reflejada en el espejo. Ya sé que no puedo exponer esta foto…

–Sí que podés. Pero tenés que justificar el porqué de la foto.

–Sólo quise reflejar el miedo que me daba mi mano saliendo de ese espejo…

–¿Te dan miedo los espejos?

–Sí, porque no me gusta lo que el espejo me devuelve –dice Ariel y rápidamente vuelve a cuestiones técnicas–. Mi problema es que estoy trabajando con una sola mano, porque la otra la reflejo en el espejo, y hay poca luz. Tengo que darle más luz al ambiente…

–No, en lugar de meter más luz en el baño necesitás un trípode. Vos sabés que acá tenés un trípode que podés utilizar.

–Sí, voy a insistir con esta imagen –dice Ariel–. Aunque me dé miedo.

"Lo que más nos importa –explica Rosenthal– es que nos cuenten y nos muestren sus vidas a través de sus fotos. Todos los sábados, hablamos de estas cosas."

Jim Dow, reconocido fotógrafo estadounidense ("Influyó mucho en mi carrera", cuenta Rosenthal), prologó ph15 – fotografías por chicos de Ciudad Oculta, un libro de reciente aparición, que reúne los trabajos más destacados de estos 27 jóvenes y adolescentes que encontraron en la fotografía la mejor manera de expresar lo que sienten. Allí dice: "Yo encuentro que el trabajo de estos talentosos individuos llega a ser un extraordinario y elocuente testimonio de la gloriosa verdad de que el arte no es propiedad de artistas exitosos, curadores poderosos, historiadores publicados, ricos coleccionistas y profesores capaces, sino de todos aquellos que tienen acceso a las herramientas del medio artístico elegido, y de quienes dedican tiempo de sus vidas para examinar sus propias realidades, tanto externas como internas."

Eugenio Alfonso, de 25 años, uno de los más antiguos alumnos de ph15, siente que cada imagen que captura con su cámara es como una caricia para el alma. "Yo soy soldador y vivía con mi familia en San Miguel, pero las cosas se complicaron y terminamos en la Oculta –cuenta–. No me quejo, es la vida que me tocó. Lo único, sí, es que estoy podrido de no tener trabajo. Me las rebusco, hago de todo para ganarme el pan, pero, ¿sabés?, esto de no poder trabajar, de no conseguir un laburo porque sos de la Oculta te amarga la vida."

Eugenio tiene fotos vendidas o expuestas en algunos museos de los Estados Unidos, pero prefiere ser cauto. "Me sobra voluntad, y ser fotógrafo es mi sueño, pero basta con mirar a mi alrededor para darse cuenta de que la pelea por el futuro será difícil."

La clase continúa. Rosenthal les habla a sus alumnos: "Este año los profesores los van a apretar mucho con el tema composición, porque notamos que en la última mitad del año pasado hubo bastante descuido en este aspecto. Los temas que abordaremos este año serán composición y gente extraña. Nos encantaría que a fin de año pudiéramos hacer una muestra como homenaje a la gente de la Oculta".

Hay señas de aprobación y entusiasmo.

"Me gusta porque acá me marcan los errores –dice Gabriela García, de 17 años–. Al principio yo pensaba que esto sería un taller más, pero esto es diferente. Es gente muy estricta, que te marca los límites. A mí lo que más me gusta es el movimiento, estar atenta a lo que pasa y fotografiarlo."

A su lado, Carlos Barreto, de 14 años, uno de los más chicos del grupo, manifiesta: "Me gusta más el blanco y negro que el color. Tambiénme atraen mucho los árboles en invierno. Me gusta fotografiar árboles sin hojas, paisajes simples, el invierno… No me preguntés por qué, porque ni yo lo tengo del todo claro, pero me gusta fotografiar cosas tristes".

"Yo quería saber cómo era esto –cuenta Natalia Godoy, de 19 años–. Siempre saqué fotos, pero en cumpleaños. Quise probar de otra manera. Acá fueron más directos: me explicaron, me dieron una cámara y un rollo, y me dijeron: «Sacá lo que te llama la atención». Y empecé a sacar. Y en el primer rollo me felicitaron porque saqué lo que yo quería expresar. La primera foto fue una chica muy triste, mirando por la ventana con rejas. Parecía encerrada. Y logré rescatar esa imagen. Después vino lo que para todos es hasta ahora mi mejor foto. Mi cuadra, un día de lluvia. Es mi calle inundada. Yo quería mostrar mi realidad, que no es otra cosa que la pura miseria, pero desde un costado artístico, porque el arte no te aleja de la realidad. A las villas las podés ver desde adentro o desde afuera. El que la mira desde afuera nunca sabrá que acá también, a veces, pasan cosas buenas."

Natalia vive con sus padres, un abuelo y un sobrino. Trabajaba en una fábrica de zapatillas. "La fábrica se mudó y tuve que dejar, porque no puedo pagarme cuatro colectivos por día", cuenta.

Las fotos de Ciudad Oculta tomadas por los chicos llegaron lejos, más allá de su dura geografía urbana y hasta de sus propias ambiciones. Recorrieron el país y el mundo –desde la Feria de Artesanías de Mataderos hasta el Centro Cultural Borges y el Cambridge Multicultural Arts Center de Boston– y fueron, y son, tema de estudio en varias escuelas de arte y universidades.

Pero ¿por dónde pasa el interés hacia estos chicos por parte de algunas de las mejores universidades y museos del mundo? Y, después, ¿hasta dónde serán capaces de llegar los que jamás tendrían la posibilidad de pisar un museo si detrás de ellos no hubiera gente dispuesta a llevarlos o a pagarles el boleto del colectivo?

La respuesta, simple, la dará Rosenthal: "El propio nivel de los chicos y el éxito del programa educativo despiertan ese interés. Muchos profesores y fotógrafos mundialmente reconocidos se han costeado todos los gastos para conocerlos, para estar con ellos en la mismísima Ciudad Oculta. Uno de ellos, Tom Rankin, dijo que lo que conmueve profundamente es la belleza generada desde condiciones muy difíciles y que se trata de una forma de conocer su mundo, que va más allá de una simple documentación. Acerca de hasta dónde podrán llegar, yo diría que hasta donde ellos se lo propongan. Todo depende de ellos. Y también de la suerte, claro".

Por Jorge Palomar

Fotos: Julia Pontieri y gentileza Ph15

Más datos: www.ph15.org.ar

Ph15, una iniciativa que convoca

La Fundación ph15 fue creada en agosto de 2000 por Martín Rosenthal, de 52 años, fotógrafo y docente independiente que estudió arte y fotografía en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, Estados Unidos. El nombre de la fundación, ph 15, se refiere a las letras iniciales de la palabra fotografía en inglés y al número que identifica a la villa de Ciudad Oculta.

Las clases, a las que acuden chicos y adolescentes de entre 11 y 25 años de una de las villas más peligrosas de Buenos Aires, se dictan todos los sábados en el Centro de Convivencia para la Familia "Conviven", de Ciudad Oculta. A Rosenthal y Moira Rubio –codirectora de la fundación– los acompañan los docentes voluntarios Miriam Priotti, Luciano Casalla y Pablo Altuve, y profesores y profesionales de la fotografía llegados de los Estados Unidos, que se hacen cargo de sus propios gastos.

Durante el primer año, los chicos trabajan con cámaras de bolsillo. En el segundo año, se les entrega una cámara manual y, en el tercer año, estudian fotografía digital. Se les facilitan apuntes, bibliografía, libros e insumos (rollos y papel fotográfico). La fundación cuenta, también, con una red de psicólogos, nutricionistas, médicos y psicopedagogos que trabajan en la Oculta.

Ph15 no cuenta con subsidios permanentes, sino con aportes por única vez. Entre las empresas que la apadrinan, se encuentran la consultora internacional BDO Becher y Mega Photo. El 50% de lo que se recauda por la venta de las fotografías es para el autor y el otro 50% se destina al sostenimiento de la fundación.

La primera muestra de ph15 en Estados Unidos se realizó en el Museo Estatal de Dakota del Norte, que compró nueve obras (una por cada expositor) para su colección permanente. La muestra llegó también a la Universidad de Harvard, donde se vendieron cuarenta obras.

La villa, dura realidad

De acuerdo con el censo 2001, en la Argentina hay 10.070.000 hogares. Según datos publicados por el gobierno nacional en 2004, el déficit habitacional es de 4.000.000 de unidades. Hoy, 4 de cada 10 argentinos viven en casillas de chapa y cartón, techos de zinc y pisos de tierra, con napas contaminadas, sin agua corriente, ni cloacas, ni servicio de recolección de basura. El 44,3% de la población del país (16,3 millones de personas) vive por debajo de la línea de pobreza.

El período comprendido entre 1914 y 1947 resultó clave para la ciudad de Buenos Aires y la región metropolitana. Fue en ese lapso cuando se observó un cambio en la composición de la clase trabajadora: la finalización, en 1930, de la inmigración europea hizo que aumentara la migración desde el interior del país. Estos migrantes, que constituían el 16% de la población metropolitana en 1936, pasaron al 37% apenas 11 años más tarde. Es en este mismo período que se amplía la existencia de las villas miseria, principalmente en terrenos fiscales o deshabitados sobre las cuencas inundables de los ríos Matanza, Riachuelo y Reconquista.

Desde 1962 hasta 1976, la población villera creció a razón de 13.024 personas por año. Actualmente, se estima que unas 4000 personas se incorporan a las villas cada doce meses. Los 24 asentamientos precarios de la Capital Federal albergan a 116.000 personas. De ellos, unos 30.000 viven en Ciudad Oculta.

 

Música

La Nación
 

FESTIVAL EN EL BORGES
Más grupos celtas

  • Anteayer comenzó en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín, un festival de música celta que se desarrollará hasta el 26 de este mes. Hoy, a las 20, será el turno de Bran y Achaiva da Ponte, grupos que incluyen músicas y danzas de diversas naciones celtas. Esta sexta edición del festival continuará el próximo fin de semana con las actuaciones de Kells y Sete Netos, entre otros. Entradas desde 15 pesos.

RECHAZO MILLONARIO
The Smiths: sin reunión posible

  • (ANSA).- Los ex integrantes de la banda británica The Smiths rechazaron una oferta de cinco millones de dólares para tocar juntos nuevamente en vivo, en el festival de música Coachella, en Estados Unidos. Según la BBC de Londres, el cantante Morrissey indicó que los miembros de la banda rechazaron la invitación "porque el dinero no lo es todo". El grupo, conformado por Morrisey, el guitarrista Johnny Marr, el bajista Andy Rourke y el baterista Mike Joyce, se formó en 1982 y consiguió éxitos mundiales con temas como "Panic" y "How Soon is Now" hasta su separación, en 1987. En enero último, Marr y Rourke volvieron a tocar juntos en vivo después de casi 20 años, durante un concierto benéfico en Manchester. Eso alimentó la expectativas del regreso. Sin embargo, Morrissey seguirá con su carrera solista. El cantante tiene varios conciertos programados para el próximo mes en Inglaterra.

 

Sube la temperatura musical con el comienzo de la temporada lírica en el Teatro Colón

 

 

 

 

HOY

  • A las 17, la soprano Silvia Daniel, el tenor Ernesto Bauer y el pianista Gerardo Delgado. Obras de De Falla, Granados, Ginastera, Guastavino y Verdi. En el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín. Desde $ 10.
  • A las 18, "Ernani", en el teatro Avenida (Ver aparte).
  • A las 20, Ciclo Amado Mozart, concierto de piano de Mónica Cosachov y otros músicos, de Mozart. En la Casa de la Cultura del F. N. de las Artes, Rufino de Elizalde 2831. Gratis.

MARTES

  • A las 20.30, "La bohème", de Giacomo Puccini con dirección musical de Stefan Lano y régie de Willy Landin. En el Teatro Colón, Libertad 621. Sobrantes de abono, desde $ 5.

MIERCOLES

  • A las 20, Ignacio Ares (piano), en el Conservatorio Beethoven, Juncal 1264 3° (4811-8938). Entrada libre.

JUEVES

  • A las 20, "Ernani", en el teatro Avenida (Ver aparte).

VIERNES

  • A las 22, Concierto 30 años del Golpe Militar de Estado de 1976, con la Orquesta Estable y el Coro Estable del Colón y de las solistas Mónica Philibert y Cecilia Díaz. Teatro Colón, Libertad 621. Desde $ 1.

SABADO

  • A las 18, Orquesta Sinfónica de Buenos Aires, con dirección de Héctor Moseso. Facultad de Derecho, Figueroa Alcorta 2263. Gratis.
  • A a las 20, "Ernani" (Ver aparte).
  • A las 21, dúo de Fernando Pérez (piano) y Amalia Pérez (flauta). Casa de la Cultura, Rufino de Elizalde 2831. Gratis.

 

 Orquesta Ideal: debutará el jueves, en Notorious

 

Donde se respira el mejor jazz

 

Una propuesta vanguardista dirigida por el contrabajista Mariano Otero

 
 
 
 

El cielo se quiere caer, la humedad forma una bruma en el deshabitado centro. Es de noche y en la Escuela de Música Contemporánea comienza el ensayo de la Orquesta Ideal, del contrabajista Mariano Otero, que prepara el material para las presentaciones que comienzan el jueves, a las 21.30, en Notorious, Callao 966.

Las actuaciones de la orquesta continuarán hasta junio cuando entren a grabar un disco para el sello S´Jazz.

"El material necesita ser tocado y la idea de las presentaciones es ir ablandándolo para que cuando lleguemos al estudio esté realmente listo", explicó Otero en un receso del ensayo mientras sirve algo de tomar a los músicos.

Una sensación de camaradería planea sobre el recinto en el que aguardan el momento de empezar los saxofonistas Pablo Puntoriero, Carlos Lastra, Mario Cerra y Ramiro Flores, el cornetista Enrique Norris, el trombonista Juan Canosa, el guitarrista Miguel Tarzia, el percusionista Mario Gusso y el baterista Eloy Michelini (después llegará Pepi Taveira para sentarse en los tambores).

En verdad entre todas las agrupaciones que vienen surgiendo como resultado del impulso que ganó el jazz en los últimos años, esta orquesta muestra significativas diferencias.

A saber: su formación tímbrica sale de los habituales cánones pues está apoyada sobre una sólida trama rítmica: piano, guitarra, contrabajo, batería y percusión y un sonido de cañas dado por la presencia de los reeds, es decir, la línea de saxofones.

Por lo general, las big band se apoyan mucho más sobre los bronces, y no es el caso de la Orquesta Ideal.

Las composiciones son originales y están tomadas, como fuente de inspiración, de formas desarrolladas por artistas que tiene prestigio como escritores, tal es el caso de Charles Mingus o de Maria Schneider, cuyas nuevas propuestas orquestales marcan el rumbo de la escena jazzística.

Al comienzo del ensayo, el grupo (con las ausencias del trompetista Mariano Loiácono, el pianista Francisco Lo Vuolo, el saxofonista Rodrigo Domínguez y el baterista Sergio Verdinelli) trabajó sobre ciertos arreglos para darles una mayor fluidez y ajuste al tempo; quizás, incluso, definirlo, pues la partitura exigía una velocidad que no lo beneficiaba.

Otero, surgido de ese grupo de músicos que en esta ocasión dirige, se muestra como líder que utiliza el sentido común y una naturalidad amistosa.

En rigor, el alto nivel de los convocados no supone fáciles adhesiones, sin embargo, en este punto hay una suerte de camino compartido por los integrantes de la orquesta.

Luego de varias repasos de algunos "nudos" decidieron repasar todo el material.

"¿«Mingusiana» o «Hacia un lugar»?", consultó Otero al grupo. No hubo uninamidad en las respuestas y arrancó con "Hacia un lugar", un tema que tiene un aire de balada y en el que Ramiro Flores cambia el saxo alto por el clarinete.

Cambios permanentes

El repertorio escrito para la orquesta tiene cambios de ritmo permanentes y algunos montados sobre arreglos que suenan complejos y generadores de una fuerte exigencia sobre los instrumentistas.

En ocasiones, al repasar las partes se notan las ausencias, ya que Otero se queda preguntando quién se salteó tal o cual parte, cuando en realidad no fueron tocadas por ser lugares que ocupan los ausentes.

Pequeño intervalo, donde toman un tinto especialmente servido por Otero en vasos plásticos.

Y vuelven con el tema que a estas alturas deja entrever que sus polifonía está construida por secciones, por partes. No interpretan casi unísonos, más bien construyen una especie de sábana sonora edificada por partes que cada músico toca, de ahí que los ensambles son decisivos para hacer comprensible el material.

En "Hacia un lugar", como también en "Mingusiana", se perciben como cascadas hechas por los saxofones, dirigidas tanto hacia los graves como hacia las tonalidades más altas. Como si de pronto, el sonido subiese por una escalera.

Una fuerte apuesta técnica en cuanto a escritura e interpretación subyace en la propuesta de la Orquesta Ideal que, sostenida sobre una base de sólida consistencia rítmica, promete lograr un alto vuelo melódico.

César Pradines

 

 

 

 

Los contrastes de la música

El drama de Cromagnon y la fiesta de Sabina repercutieron desde extremos opuestos
 
 
En estos días, la música popular cruzó espadas antagónicas. Por un lado, un pícaro andaluz, de vuelta de correrías y depresiones, empezó a cobrarse los infinitos pagarés de afecto explosivo que miles de argentinos le firmaron sin condiciones; por el otro, un ex vanguardista rockero expuso públicamente sus pústulas más hediondas, producto de haber convertido su comprensible desolación en seco resentimiento.

En el primer caso todo fue amor y celebración; en el segundo, reavivó un malestar que ahonda el abismo negro que abrió bajo sus pies (y los nuestros).

Libre, más libre que nunca, con el aplomo y la sabiduría que sólo da haber dejado atrás batallas ganadas y perdidas, Joaquín Sabina está otra vez entre nosotros (hoy brindará en el Gran Rex el cuarto de los once agotadísimos shows previstos para esta gira y ya anunció que volverá a fin de año a cantar en un estadio).

Preso, más preso que nunca, asustado, deprimido y obstinado en no reconocer la más mínima culpa, Omar Chabán protagonizó en las últimas horas una ofensiva mediática que fue más bien un sincericidio, que lo terminó hundiendo más en el fango letal de Cromagnon, al que contribuyó con su no hacer y/o su hacer mal.

* * *

"Dense prisa si me quieren enterrar, pues tengo la costumbre de resucitar" ("Pasándolo bien", de Joaquín Sabina).

Divo socarrón, mago del palabrerío seductor y pluma insuperable, don Sabina redivivo dejó atrás hondos males del cuerpo y del alma y, una vez más, tocó a nuestra puerta. No hay dudas de que aquí siempre fue muy bien recibido, con sólidas huestes dispuestas a hacerse amansar por sus letras aguardentosas y melancólicamente rocanroleras de amores ríspidos. Pero lo que está pasando ahora -mejor dicho, desde que salieron a la venta las entradas y fueron deglutidas (no hay otra palabra) con una voracidad y velocidad que ni siquiera conocieron los Rolling Stones y U2 en sus recientes pasos por estas tierras- está fuera de todo registro.

Este periodista fue testigo, en el debut de Sabina el martes último, de la euforia inusitada de un público al mismo tiempo tan heterogéneo y tan mancomunado: jóvenes y adultos, gente de traje y vestidos de la manera más informal, todos juntos, cual barra futbolera (pero sin ningún tipo de desborde) que vivaban al autor de "Yo quiero ser una chica Almodóvar", "Seis tequilas" y tantos otros sonetos y canciones que contienen historias en carne viva. Gente con plenos conocimientos de todas y cada una de sus letras y dispuesta a demostrarlo al cantar, a la par de él, la veintena de temas de esa primera noche.

* * *

Pronto, la Justicia se expedirá sobre la cadena de responsabilidades en los hechos acaecidos en la trágica noche del 30 de diciembre de 2004 en el boliche de Once que produjeron 194 muertos.

Por eso no debe extrañar que en estas horas tantas bocas selladas -la de Patricio Fontanet, líder de la banda Callejeros, presente en La Cornisa y en TN y, particularmente, la de Omar Chabán (anoche volvió a ser emitido el especial de Canal 9)- se hayan abierto para exculparse.

Si la opinión pública tuviese que dar crédito a todo lo que ha venido escuchando de boca de los responsables directos e indirectos -por nombrar sólo a los más conocidos: Aníbal Ibarra, Callejeros, Chabán y, en menor medida, algunos sobrevivientes y deudos de las víctimas-, la catástrofe de Cromagnon sucedió por generación espontánea, una suerte de tsunami u otro tipo de inevitable cataclismo natural que debe ser aceptado con cristiana resignación ya que nadie lo hizo posible: ni el público ni los artistas que llevaban o consentían pirotecnia en lugares cerrados e igual se quedaban; ni los responsables de la seguridad del lugar como quienes debían desde el Estado controlar que ésta se ajustase a la ley; ni los proveedores de materiales que al arder liberan ácidos que matan en pocos minutos, como así tampoco quienes desde el ámbito público autorizan su venta. ¿Yo señor? No, señor. Pues, entonces, ¿quién es el "gran bonete" de esta terrible historia? La lista de responsables que finalmente dictaminará la Justicia tendrá que ser larga y ponderada.

La caída de Aníbal Ibarra -justa o injusta, según se mire- demostró que pretender recuperar la normalidad como si nada hubiese ocurrido -Callejeros quiere actuar en Cosquín el 8 de abril; Chabán se cree una víctima equiparable a los millones del holocausto judío (¡!)- no es posible. El ABC más elemental del derecho indica que producido un daño, alguien debe repararlo. Y, aún así, las cicatrices quedarán para siempre porque ese dolor no se extinguirá jamás.

* * *

"Negra noche, no me trates así, negra noche, espero tanto de ti" ("Negra noche", de Joaquín Sabina).

No hay nada más emocionante y hermoso que ver a mucha gente de cualquier edad feliz y divertida reverenciando el trabajo creativo de sus figuras preferidas sobre el escenario. Para que esa magia siga funcionando, en lugar del nefasto e hipócrita "yo no fui", tienen que existir normas bien claras instrumentadas a rajatabla por responsables bien claros. Unicamente así se multiplicarán los Sabina y, entonces sí, Cromagnon sólo será un horror irrepetible.

Por Pablo Sirvén

 

 

 

Cerati-Coleman: juntos, otra vez

A más de veinte años de tocar en el grupo Fricción, se reunieron nuevamente para grabar las canciones del próximo CD solista del ex cantante de Soda Stereo
 
 
Hace veinte años coescribieron las primeras canciones de Soda Stereo y formaron Fricción, una banda de "culto" para el rock local. Ahora, volvieron a trabajar juntos en el nuevo disco solista de Cerati, "Ahí vamos".

Usted conoce a Gustavo Cerati. Usted probablemente no conozca a Richard Coleman. Pero lo cierto es que el rumor más escuchado en los pasillos de la industria del rock durante los últimos seis meses es el que asegura que el nuevo álbum solista de Cerati es algo así como un regreso al rock y que suena más a lo que hacía con Soda Stereo. ¿A qué se debe semejante afirmación? Básicamente, a que Cerati, según confesó el año pasado, tenía la intención de hacer un álbum con las guitarras bien al frente y para ello reunió a tres de los cuatro integrantes originales de un grupo que formó hace más de veinte años, Fricción, del cual el tal Richard Coleman era el compositor y cantante.

Juntos ya habían escrito las primeras canciones de la prehistoria de Soda Stereo (en los ensayos sonaban prematuras versiones de temas como “Ecos”, “Azulado”, “Doble Vida”). Poco después pautaron los lineamientos básicos de la novedosa propuesta de Fricción (una banda olvidada en el estante “de culto” del rock) y entablaron una de las sociedades musicales más modernas de los años 80, con raros peinados nuevos y todo.

Los protagonistas de esta dupla a prueba del paso del tiempo, hablan por primera vez de su reencuentro musical (que quedó registrado en “Ahí vamos”, el cuarto disco solista de Cerati que llegará finalmente a las bateas los primeros días de abril), recuerdan la grabación del primer álbum de Fricción (del que este mes se cumplen veinte años) y anticipan la edición de un DVD con los dos primeros conciertos del grupo, aún con Cerati como integrante estable (luego, debido a la explosión latinoamericana de Soda Stereo, el músico se bajó del escenario para ocupar el rol de consejero artístico y productor de la banda).

El lado oscuro de Soda

“En esa época se decía que Fricción era el lado más oscuro de Soda”, recuerda ahora Cerati, desde el bunker-estudio donde vive encerrado desde hace seis meses, trabajando en su nueva obra.

“Recién cuando me fui de Soda Stereo nos hicimos muy amigos con Gustavo y armamos Fricción con la idea de probar y experimentar con ritmos y sonidos. No era una banda con proyección, era más que nada una alternativa para cuatro músicos jóvenes y creativos, que necesitaban más de un espacio artístico para satisfacer su visión acerca de lo que necesitaba la música en ese momento”, dice Coleman que, por primera vez, también formará parte de la banda oficial que acompañará este año a Cerati en la presentación en vivo de su disco.

“Hacíamos canciones partiendo desde las guitarras, trabajando con delays y pedales extrambóticos. Además, no sólo los pedales eran raros, sino también nuestros peinados”, sostiene Cerati y Coleman amplía el concepto estético: “En Fricción también experimentamos con luces, con escenografías un poco trash. Era algo decadente y glam al mismo tiempo”.

En marzo de 1986, la escena underground porteña recibía con inquietante espectativa el álbum “Consumación o consumo”, debut discográfico de Fricción. Por entonces el grupo ya no contaba en sus filas con Cerati (figura en el disco como músico invitado), pero se había convertido en la banda mimada del género (basta recordar un show en Palladium, que terminó con Charly García y los tres Soda Stereo arriba del escenario).

“Soda se había hecho masivo y generaba mucho trabajo –explica Cerati–, pero me gustaba mantener esa posibilidad de tocar con Fricción, porque ahí podía delegar más la función como compositor y director de la banda, y me ocupaba más de ser guitarrista. Relajaba mucho más la presión, como seguramente le va a pasar a Richard cuando toque conmigo este año”.

Coleman recuerda que se había armado un revuelo terrible alrededor del grupo: “pero para nosotros era todo una locura, porque lo hacíamos por hobbie, sólo por el placer de tocar y cantar. Fricción nunca fue una banda con proyección, todos teníamos otros proyectos y no podíamos comprometernos a salir a tocar en público. Entonces, cuando nos convencieron de grabar el disco, Gustavo se bajó y subieron otros músicos”.

Así las cosas, a Coleman, Fernando Samalea y Christian Basso (junto al ex Soda Stereo, la formación original del grupo) se sumaron Gonzalo Palacios (“el Gonzo”) en saxo y Celsa Mel Gowland en voces y coros. “Eramos modernos pero bien oscuros, más densos que el resto de la escena y envueltos en una situación un tanto dramática, de fantasía, si se quiere”.

Estudio Unísono: 2006

Veinte años después, Cerati dice que “el Cosmos los volvió a juntar” y, nada es casualidad, mientras grababan las canciones de “Ahí vamos” (uno de los discos más esperados este año por la industria), Samalea (el tercer integrante de Fricción que forma parte del nuevo grupo del ex Soda) encontró unas filmaciones inéditas de las primeras presentaciones de la banda. “Es un documento bárbaro que queremos editar en formato DVD, y al que le sumaremos algunas entrevistas a los protagonistas de esta historia”.

–¿Por qué llamaste a Coleman para grabar este disco?

Cerati: –Con Richard siempre hubo una amistad del corazón. Vivimos juntos un momento de nuestras vidas de absorción, las primeras experiencias que nos desarrollaron como músico. Hemos tenido altibajos en nuestra relación, pero siempre estuvimos cerca, como amigos del alma, eternos.

Si bien en el transcurso de las dos décadas que separan aquel primer encuentro musical de éste, el contacto se mantuvo a través de invitaciones mutuas a conciertos especiales, producciones compartidas (como el primer disco de Los 7 Delfines, la banda de Coleman desde hace más de 15 años) y alguna que otra canción coescrita (como “En el borde” y “Terapia de amor intensiva”, registradas por Soda Stereo), nunca habían vuelto a trabajar tan unidos sobre un material como en aquellos primeros años de Fricción. Bueno, parece que hasta ahora.

–Después de haber grabado este nuevo disco con Gustavo, ¿creés que la química entre ustedes sigue intacta?

Coleman: – Sí, por supuesto. A los músicos nos sucede que una vez que encontramos a otro músico con el que tenemos cierta química, donde existe una especie de comunicación extrasensorial, digamos, eso se mantiene intacto más allá del tiempo. Por ahí ahora hay otros mensajes o herramientas, pero eso está ahí, va más allá de uno. Con Gustavo supimos tocar sin pensar, de memoria, y eso no lo hemos perdido.

A la misma pregunta, Cerati responde: “Richard hizo un viaje a las profundidades del abismo y por un tiempo nos distanciamos bastante, no nos entendíamos, pero ahora lo veo muy bien. Es un músico increíble, que admiro mucho y que, cuando tocamos juntos, me genera placer. De alguna manera, creo que hubo un reencuentro especial con él y con Samalea… viejos amigos que se sumaron a otros más nuevos, como Leandro Fresco, Pedro Moscuzza y Fernando Nalé”.

Los dos se atajan de antemano y sostienen que el nuevo material nada tiene que ver con el sonido de Fricción o el de Soda Stereo, pero, antes de retirarse, confirman el rumor rockero del año: “es un álbum bien guitarrero”.

Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION

Secreto bien guardado

Ni Cerati ni Coleman quieren, por el momento, adelantar demasiado acerca de las canciones de “Ahí vamos”, el nuevo álbum del ex Soda Stereo que los volvió a juntar en un estudio de grabación. El disco, que la compañía se desespera por mantener en el mayor de los secretos, aún no tiene fecha exacta de salida, pero podría llegar a las disquerías durante los primeros días de abril. Además de reunir a las tres cuartas partes de la formación original de Fricción (Cerati, Coleman, Samalea), “Ahí vamos” contó con la participación de Pedro Moscuzza, Fernando Nalé, Leandro Fresco y Capri, entre otros músicos. Un viejo amigo se encargó de la coproducción, Tweety González, que trabajó a la par de Héctor Castillo, un ingeniero de sonido venezolano, residente en Nueva York, que grabó discos junto a David Bowie, Lou Reed y Philip Glass.

El disco incluirá trece temas, entre los que se encuentran títulos como “Al fin sucede”, “La excepción”, “Mal vecino”, “Adiós”, “Médium”, “Bomba de tiempo”, “Crimen”, “Jugo de luna” y “Dios nos libre”.

 

 

Lo que en CD no se consigue

 "Consumación o consumo"
 A veinte años de su edición, "Consumación o consumo", el primer disco de Fricción, es una rareza total en el mercado discográfico, que se consigue sólo en formato vinilo.

De hecho, las únicas dos reedicciones en CD de la discografía de Fricción (que se completa con el segundo álbum, "Para terminar", de 1988) llegaron a las bateas con tapas diferentes, incluso con otros nombres, con el material de ambos discos mezclados y con errores y horrores sin explicación alguna más que la dejadez con la que la industria siempre ha tratado a este grupo.

"De la compañía jamás me llamaron para hacer las reediciones", asegura Coleman.

–A la distancia, ¿cómo ves aquel debut discográfico?

–Era muy joven y me doy cuenta de que algunas ideas funcionaron y otras no, pero en cuanto a la composición, creo que está bien, son cosas que sentía en aquel momento, que necesitaba expresar. Aunque no comparto la estética de García Márquez, hay una frase de él que dice que el novelista escribe toda la vida la misma novela, una y otra vez. A mí me pasa lo mismo. Mi idea es una y lo que voy modificando son las herramientas, los elementos, las piezas con las que juego. Con Fricción senté un precedente para mi visión artística.

 
 
 

CELN Música

La Nación

FESTIVAL EN EL BORGES
Más grupos celtas

Anteayer comenzó en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín, un festival de #Música celta que se desarrollará hasta el 26 de este mes. Hoy, a las 20, será el turno de Bran y Achaiva da Ponte, grupos que incluyen músicas y danzas de diversas naciones celtas. Esta sexta edición del festival continuará el próximo fin de semana con las actuaciones de Kells y Sete Netos, entre otros. Entradas desde 15 pesos.

||#Rock / Sobre

RECHAZO MILLONARIO
The Smiths: sin reunión posible

(ANSA) – Los ex integrantes de la banda británica The Smiths rechazaron una oferta de cinco millones de dólares para tocar juntos nuevamente en vivo, en el festival de música Coachella, en Estados Unidos. Según la BBC de Londres, el cantante #Morrissey indicó que los miembros de la banda rechazaron la invitación «porque el dinero no lo es todo». El grupo, conformado por Morrisey, el guitarrista Johnny Marr, el bajista Andy Rourke y el baterista Mike Joyce, se formó en 1982 y consiguió éxitos mundiales con temas como «Panic» y «How Soon is Now» hasta su separación, en 1987. En enero último, Marr y Rourke volvieron a tocar juntos en vivo después de casi 20 años, durante un concierto benéfico en Manchester. Eso alimentó la expectativas del regreso. Sin embargo, Morrissey seguirá con su carrera solista. El cantante tiene varios conciertos programados para el próximo mes en Inglaterra.

Sube la temperatura musical con el comienzo de la temporada lírica en el Teatro Colón

HOY

  • A las 17, la soprano Silvia Daniel, el tenor Ernesto Bauer y el pianista Gerardo Delgado. Obras de De Falla, Granados, Ginastera, Guastavino y Verdi. En el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín. Desde $ 10.
  • A las 18, «Ernani», en el teatro Avenida (Ver aparte).
  • A las 20, Ciclo Amado Mozart, concierto de piano de Mónica Cosachov y otros músicos, de Mozart. En la Casa de la Cultura del F. N. de las Artes, Rufino de Elizalde 2831. Gratis.

MARTES

  • A las 20.30, «La bohème», de Giacomo Puccini con dirección musical de Stefan Lano y régie de Willy Landin. En el Teatro Colón, Libertad 621. Sobrantes de abono, desde $ 5.

MIERCOLES

  • A las 20, Ignacio Ares (piano), en el Conservatorio Beethoven, Juncal 1264 3° (4811-8938). Entrada libre.

JUEVES

  • A las 20, «Ernani», en el teatro Avenida (Ver aparte).

VIERNES

  • A las 22, Concierto 30 años del Golpe Militar de Estado de 1976, con la Orquesta Estable y el Coro Estable del Colón y de las solistas Mónica Philibert y Cecilia Díaz. Teatro Colón, Libertad 621. Desde $ 1.

SABADO

  • A las 18, Orquesta Sinfónica de Buenos Aires, con dirección de Héctor Moseso. Facultad de Derecho, Figueroa Alcorta 2263. Gratis.
  • A a las 20, «Ernani» (Ver aparte).
  • A las 21, dúo de Fernando Pérez (piano) y Amalia Pérez (flauta). Casa de la Cultura, Rufino de Elizalde 2831. Gratis.

Orquesta Ideal: debutará el jueves, en Notorious

Donde se respira el mejor jazz. Una propuesta vanguardista dirigida por el contrabajista Mariano Otero

El cielo se quiere caer, la humedad forma una bruma en el deshabitado centro. Es de noche y en la Escuela de Música Contemporánea comienza el ensayo de la Orquesta Ideal, del contrabajista Mariano Otero, que prepara el material para las presentaciones que comienzan el jueves, a las 21.30, en Notorious, Callao 966.

Las actuaciones de la orquesta continuarán hasta junio cuando entren a grabar un disco para el sello S´Jazz.

«El material necesita ser tocado y la idea de las presentaciones es ir ablandándolo para que cuando lleguemos al estudio esté realmente listo», explicó Otero en un receso del ensayo mientras sirve algo de tomar a los músicos.

Una sensación de camaradería planea sobre el recinto en el que aguardan el momento de empezar los saxofonistas Pablo Puntoriero, Carlos Lastra, Mario Cerra y Ramiro Flores, el cornetista Enrique Norris, el trombonista Juan Canosa, el guitarrista Miguel Tarzia, el percusionista Mario Gusso y el baterista Eloy Michelini (después llegará Pepi Taveira para sentarse en los tambores).

En verdad entre todas las agrupaciones que vienen surgiendo como resultado del impulso que ganó el jazz en los últimos años, esta orquesta muestra significativas diferencias.

A saber: su formación tímbrica sale de los habituales cánones pues está apoyada sobre una sólida trama rítmica: piano, guitarra, contrabajo, batería y percusión y un sonido de cañas dado por la presencia de los reeds, es decir, la línea de saxofones.

Por lo general, las big band se apoyan mucho más sobre los bronces, y no es el caso de la Orquesta Ideal.

Las composiciones son originales y están tomadas, como fuente de inspiración, de formas desarrolladas por artistas que tiene prestigio como escritores, tal es el caso de #Charles Mingus o de Maria Schneider, cuyas nuevas propuestas #orquestales marcan el rumbo de la escena jazzística.

Al comienzo del ensayo, el grupo (con las ausencias del trompetista Mariano Loiácono, el pianista Francisco Lo Vuolo, el saxofonista Rodrigo Domínguez y el baterista Sergio Verdinelli) trabajó sobre ciertos arreglos para darles una mayor fluidez y ajuste al tempo; quizás, incluso, definirlo, pues la partitura exigía una velocidad que no lo beneficiaba.

Otero, surgido de ese grupo de músicos que en esta ocasión dirige, se muestra como líder que utiliza el sentido común y una naturalidad amistosa.

En rigor, el alto nivel de los convocados no supone fáciles adhesiones, sin embargo, en este punto hay una suerte de camino compartido por los integrantes de la orquesta.

Luego de varias repasos de algunos «nudos» decidieron repasar todo el material.

«¿«Mingusiana» o «Hacia un lugar»?», consultó Otero al grupo. No hubo uninamidad en las respuestas y arrancó con «Hacia un lugar», un tema que tiene un aire de balada y en el que Ramiro Flores cambia el saxo alto por el clarinete.

Cambios permanentes

El repertorio escrito para la orquesta tiene cambios de ritmo permanentes y algunos montados sobre arreglos que suenan complejos y generadores de una fuerte exigencia sobre los instrumentistas.

En ocasiones, al repasar las partes se notan las ausencias, ya que Otero se queda preguntando quién se salteó tal o cual parte, cuando en realidad no fueron tocadas por ser lugares que ocupan los ausentes.

Pequeño intervalo, donde toman un tinto especialmente servido por Otero en vasos plásticos.

Y vuelven con el tema que a estas alturas deja entrever que sus polifonía está construida por secciones, por partes. No interpretan casi unísonos, más bien construyen una especie de sábana sonora edificada por partes que cada músico toca, de ahí que los ensambles son decisivos para hacer comprensible el material.

En «Hacia un lugar», como también en «Mingusiana», se perciben como cascadas hechas por los saxofones, dirigidas tanto hacia los graves como hacia las tonalidades más altas. Como si de pronto, el sonido subiese por una escalera.

Una fuerte apuesta técnica en cuanto a escritura e interpretación subyace en la propuesta de la Orquesta Ideal que, sostenida sobre una base de sólida consistencia rítmica, promete lograr un alto vuelo melódico.

César Pradines

Los contrastes de la música

El drama de Cromagnon y la fiesta de Sabina repercutieron desde extremos opuestos
En estos días, la música popular cruzó espadas antagónicas. Por un lado, un pícaro andaluz, de vuelta de correrías y depresiones, empezó a cobrarse los infinitos pagarés de afecto explosivo que miles de argentinos le firmaron sin condiciones; por el otro, un ex vanguardista rockero expuso públicamente sus pústulas más hediondas, producto de haber convertido su comprensible desolación en seco resentimiento.

En el primer caso todo fue amor y celebración; en el segundo, reavivó un malestar que ahonda el abismo negro que abrió bajo sus pies (y los nuestros).

Libre, más libre que nunca, con el aplomo y la sabiduría que sólo da haber dejado atrás batallas ganadas y perdidas, Joaquín Sabina está otra vez entre nosotros (hoy brindará en el Gran Rex el cuarto de los once agotadísimos shows previstos para esta gira y ya anunció que volverá a fin de año a cantar en un estadio).

Preso, más preso que nunca, asustado, deprimido y obstinado en no reconocer la más mínima culpa, Omar Chabán protagonizó en las últimas horas una ofensiva mediática que fue más bien un sincericidio, que lo terminó hundiendo más en el fango letal de Cromagnon, al que contribuyó con su no hacer y/o su hacer mal.

* * *

«Dense prisa si me quieren enterrar, pues tengo la costumbre de resucitar» («Pasándolo bien», de Joaquín Sabina).

Divo socarrón, mago del palabrerío seductor y pluma insuperable, don Sabina redivivo dejó atrás hondos males del cuerpo y del alma y, una vez más, tocó a nuestra puerta. No hay dudas de que aquí siempre fue muy bien recibido, con sólidas huestes dispuestas a hacerse amansar por sus letras aguardentosas y melancólicamente rocanroleras de amores ríspidos. Pero lo que está pasando ahora -mejor dicho, desde que salieron a la venta las entradas y fueron deglutidas (no hay otra palabra) con una voracidad y velocidad que ni siquiera conocieron los Rolling Stones y U2 en sus recientes pasos por estas tierras- está fuera de todo registro.

Este periodista fue testigo, en el debut de Sabina el martes último, de la euforia inusitada de un público al mismo tiempo tan heterogéneo y tan mancomunado: jóvenes y adultos, gente de traje y vestidos de la manera más informal, todos juntos, cual barra futbolera (pero sin ningún tipo de desborde) que vivaban al autor de «Yo quiero ser una chica Almodóvar«, «Seis tequilas» y tantos otros sonetos y canciones que contienen historias en carne viva. Gente con plenos conocimientos de todas y cada una de sus letras y dispuesta a demostrarlo al cantar, a la par de él, la veintena de temas de esa primera noche.

* * *

Pronto, la Justicia se expedirá sobre la cadena de responsabilidades en los hechos acaecidos en la trágica noche del 30 de diciembre de 2004 en el boliche de Once que produjeron 194 muertos.

Por eso no debe extrañar que en estas horas tantas bocas selladas -la de Patricio Fontanet, líder de la banda Callejeros, presente en La Cornisa y en TN y, particularmente, la de Omar Chabán (anoche volvió a ser emitido el especial de Canal 9)- se hayan abierto para exculparse.

Si la opinión pública tuviese que dar crédito a todo lo que ha venido escuchando de boca de los responsables directos e indirectos -por nombrar sólo a los más conocidos: Aníbal Ibarra, Callejeros, Chabán y, en menor medida, algunos sobrevivientes y deudos de las víctimas-, la catástrofe de Cromagnon sucedió por generación espontánea, una suerte de tsunami u otro tipo de inevitable cataclismo natural que debe ser aceptado con cristiana resignación ya que nadie lo hizo posible: ni el público ni los artistas que llevaban o consentían pirotecnia en lugares cerrados e igual se quedaban; ni los responsables de la seguridad del lugar como quienes debían desde el Estado controlar que ésta se ajustase a la ley; ni los proveedores de materiales que al arder liberan ácidos que matan en pocos minutos, como así tampoco quienes desde el ámbito público autorizan su venta. ¿Yo señor? No, señor. Pues, entonces, ¿quién es el «gran bonete» de esta terrible historia? La lista de responsables que finalmente dictaminará la Justicia tendrá que ser larga y ponderada.

La caída de Aníbal Ibarra -justa o injusta, según se mire- demostró que pretender recuperar la normalidad como si nada hubiese ocurrido -Callejeros quiere actuar en Cosquín el 8 de abril; Chabán se cree una víctima equiparable a los millones del holocausto judío (¡!)- no es posible. El ABC más elemental del derecho indica que producido un daño, alguien debe repararlo. Y, aún así, las cicatrices quedarán para siempre porque ese dolor no se extinguirá jamás.

* * *

«Negra noche, no me trates así, negra noche, espero tanto de ti» («Negra noche», de Joaquín Sabina).

No hay nada más emocionante y hermoso que ver a mucha gente de cualquier edad feliz y divertida reverenciando el trabajo creativo de sus figuras preferidas sobre el escenario. Para que esa magia siga funcionando, en lugar del nefasto e hipócrita «yo no fui», tienen que existir normas bien claras instrumentadas a rajatabla por responsables bien claros. Unicamente así se multiplicarán los Sabina y, entonces sí, Cromagnon sólo será un horror irrepetible.

Por Pablo Sirvén

 

 

Cerati-Coleman: juntos, otra vez

A más de veinte años de tocar en el grupo Fricción, se reunieron nuevamente para grabar las canciones del próximo CD solista del ex cantante de #Soda Stereo

Hace veinte años coescribieron las primeras canciones de Soda Stereo y formaron Fricción, una banda de «culto» para el rock local. Ahora, volvieron a trabajar juntos en el nuevo disco solista de Cerati, «Ahí vamos».

Usted conoce a #Gustavo Cerati. Usted probablemente no conozca a Richard Coleman. Pero lo cierto es que el rumor más escuchado en los pasillos de la industria del rock durante los últimos seis meses es el que asegura que el nuevo álbum solista de Cerati es algo así como un regreso al rock y que suena más a lo que hacía con Soda Stereo. ¿A qué se debe semejante afirmación? Básicamente, a que Cerati, según confesó el año pasado, tenía la intención de hacer un álbum con las guitarras bien al frente y para ello reunió a tres de los cuatro integrantes originales de un grupo que formó hace más de veinte años, Fricción, del cual el tal Richard Coleman era el compositor y cantante.

Juntos ya habían escrito las primeras canciones de la prehistoria de Soda Stereo (en los ensayos sonaban prematuras versiones de temas como “Ecos”, “Azulado”, “Doble Vida”). Poco después pautaron los lineamientos básicos de la novedosa propuesta de Fricción (una banda olvidada en el estante “de culto” del rock) y entablaron una de las sociedades musicales más modernas de los años 80, con raros peinados nuevos y todo.

Los protagonistas de esta dupla a prueba del paso del tiempo, hablan por primera vez de su reencuentro musical (que quedó registrado en “Ahí vamos”, el cuarto disco solista de Cerati que llegará finalmente a las bateas los primeros días de abril), recuerdan la grabación del primer álbum de Fricción (del que este mes se cumplen veinte años) y anticipan la edición de un DVD con los dos primeros conciertos del grupo, aún con Cerati como integrante estable (luego, debido a la explosión latinoamericana de Soda Stereo, el músico se bajó del escenario para ocupar el rol de consejero artístico y productor de la banda).

El lado oscuro de Soda

“En esa época se decía que Fricción era el lado más oscuro de Soda”, recuerda ahora Cerati, desde el bunker-estudio donde vive encerrado desde hace seis meses, trabajando en su nueva obra.

“Recién cuando me fui de Soda Stereo nos hicimos muy amigos con Gustavo y armamos Fricción con la idea de probar y experimentar con ritmos y sonidos. No era una banda con proyección, era más que nada una alternativa para cuatro músicos jóvenes y creativos, que necesitaban más de un espacio artístico para satisfacer su visión acerca de lo que necesitaba la música en ese momento”, dice Coleman que, por primera vez, también formará parte de la banda oficial que acompañará este año a Cerati en la presentación en vivo de su disco.

“Hacíamos canciones partiendo desde las guitarras, trabajando con delays y pedales extrambóticos. Además, no sólo los pedales eran raros, sino también nuestros peinados”, sostiene Cerati y Coleman amplía el concepto estético: “En Fricción también experimentamos con luces, con escenografías un poco trash. Era algo decadente y glam al mismo tiempo”.

En marzo de 1986, la escena underground porteña recibía con inquietante espectativa el álbum “Consumación o consumo”, debut discográfico de Fricción. Por entonces el grupo ya no contaba en sus filas con Cerati (figura en el disco como músico invitado), pero se había convertido en la banda mimada del género (basta recordar un show en Palladium, que terminó con Charly García y los tres Soda Stereo arriba del escenario).

“Soda se había hecho masivo y generaba mucho trabajo –explica Cerati–, pero me gustaba mantener esa posibilidad de tocar con Fricción, porque ahí podía delegar más la función como compositor y director de la banda, y me ocupaba más de ser guitarrista. Relajaba mucho más la presión, como seguramente le va a pasar a Richard cuando toque conmigo este año”.

Coleman recuerda que se había armado un revuelo terrible alrededor del grupo: “pero para nosotros era todo una locura, porque lo hacíamos por hobbie, sólo por el placer de tocar y cantar. Fricción nunca fue una banda con proyección, todos teníamos otros proyectos y no podíamos comprometernos a salir a tocar en público. Entonces, cuando nos convencieron de grabar el disco, Gustavo se bajó y subieron otros músicos”.

Así las cosas, a Coleman, Fernando Samalea y Christian Basso (junto al ex Soda Stereo, la formación original del grupo) se sumaron Gonzalo Palacios (“el Gonzo”) en saxo y Celsa Mel Gowland en voces y coros. “Eramos modernos pero bien oscuros, más densos que el resto de la escena y envueltos en una situación un tanto dramática, de fantasía, si se quiere”.

Estudio Unísono: 2006

Veinte años después, Cerati dice que “el Cosmos los volvió a juntar” y, nada es casualidad, mientras grababan las canciones de “Ahí vamos” (uno de los discos más esperados este año por la industria), Samalea (el tercer integrante de Fricción que forma parte del nuevo grupo del ex Soda) encontró unas filmaciones inéditas de las primeras presentaciones de la banda. “Es un documento bárbaro que queremos editar en formato DVD, y al que le sumaremos algunas entrevistas a los protagonistas de esta historia”.

–¿Por qué llamaste a Coleman para grabar este disco?

Cerati: –Con Richard siempre hubo una amistad del corazón. Vivimos juntos un momento de nuestras vidas de absorción, las primeras experiencias que nos desarrollaron como músico. Hemos tenido altibajos en nuestra relación, pero siempre estuvimos cerca, como amigos del alma, eternos.

Si bien en el transcurso de las dos décadas que separan aquel primer encuentro musical de éste, el contacto se mantuvo a través de invitaciones mutuas a conciertos especiales, producciones compartidas (como el primer disco de Los 7 Delfines, la banda de Coleman desde hace más de 15 años) y alguna que otra canción coescrita (como “En el borde” y “Terapia de amor intensiva”, registradas por Soda Stereo), nunca habían vuelto a trabajar tan unidos sobre un material como en aquellos primeros años de Fricción. Bueno, parece que hasta ahora.

–Después de haber grabado este nuevo disco con Gustavo, ¿creés que la química entre ustedes sigue intacta?

Coleman: – Sí, por supuesto. A los músicos nos sucede que una vez que encontramos a otro músico con el que tenemos cierta química, donde existe una especie de comunicación extrasensorial, digamos, eso se mantiene intacto más allá del tiempo. Por ahí ahora hay otros mensajes o herramientas, pero eso está ahí, va más allá de uno. Con Gustavo supimos tocar sin pensar, de memoria, y eso no lo hemos perdido.

A la misma pregunta, Cerati responde: “Richard hizo un viaje a las profundidades del abismo y por un tiempo nos distanciamos bastante, no nos entendíamos, pero ahora lo veo muy bien. Es un músico increíble, que admiro mucho y que, cuando tocamos juntos, me genera placer. De alguna manera, creo que hubo un reencuentro especial con él y con Samalea… viejos amigos que se sumaron a otros más nuevos, como Leandro Fresco, Pedro Moscuzza y Fernando Nalé”.

Los dos se atajan de antemano y sostienen que el nuevo material nada tiene que ver con el sonido de Fricción o el de Soda Stereo, pero, antes de retirarse, confirman el rumor rockero del año: “es un álbum bien guitarrero”.

Por Sebastián Ramos, de la redacción de LA NACION

Secreto bien guardado

Ni Cerati ni Coleman quieren, por el momento, adelantar demasiado acerca de las canciones de “Ahí vamos”, el nuevo álbum del ex Soda Stereo que los volvió a juntar en un estudio de grabación. El disco, que la compañía se desespera por mantener en el mayor de los secretos, aún no tiene fecha exacta de salida, pero podría llegar a las disquerías durante los primeros días de abril. Además de reunir a las tres cuartas partes de la formación original de Fricción (Cerati, Coleman, Samalea), “Ahí vamos” contó con la participación de Pedro Moscuzza, Fernando Nalé, Leandro Fresco y Capri, entre otros músicos. Un viejo amigo se encargó de la coproducción, Tweety González, que trabajó a la par de Héctor Castillo, un ingeniero de sonido venezolano, residente en Nueva York, que grabó discos junto a David Bowie, #Lou Reed y Philip Glass.

El disco incluirá trece temas, entre los que se encuentran títulos como “Al fin sucede”, “La excepción”, “Mal vecino”, “Adiós”, “Médium”, “Bomba de tiempo”, “Crimen”, “Jugo de luna” y “Dios nos libre”|#médium

Lo que en CD no se consigue

«Consumación o consumo»

A veinte años de su edición, «Consumación o consumo», el primer disco de Fricción, es una rareza total en el mercado discográfico, que se consigue sólo en formato vinilo.

De hecho, las únicas dos reedicciones en CD de la discografía de Fricción (que se completa con el segundo álbum, «Para terminar», de 1988) llegaron a las bateas con tapas diferentes, incluso con otros nombres, con el material de ambos discos mezclados y con errores y horrores sin explicación alguna más que la dejadez con la que la industria siempre ha tratado a este grupo.

«De la compañía jamás me llamaron para hacer las reediciones», asegura Coleman.

–A la distancia, ¿cómo ves aquel debut discográfico?

–Era muy joven y me doy cuenta de que algunas ideas funcionaron y otras no, pero en cuanto a la composición, creo que está bien, son cosas que sentía en aquel momento, que necesitaba expresar. Aunque no comparto la estética de García Márquez, hay una frase de él que dice que el novelista escribe toda la vida la misma novela, una y otra vez. A mí me pasa lo mismo. Mi idea es una y lo que voy modificando son las herramientas, los elementos, las piezas con las que juego. Con Fricción senté un precedente para mi visión artística.

Dos operas primas se llevaron los más importantes premios del 21er. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

La Nación
 Premios que no conformaron
 
 
MAR DEL PLATA.-

"Noticias lejanas", de Ricardo Benet, no es una de esas obras que podría considerarse una gran película. Sin embargo, esta historia atravesada por la cruda realidad rural mexicana reunió la mayor cantidad de votos, tras una ardua discusión.

En esa gran mesa estuvieron los argentinos Fabián Bielinsky y Eduardo de Gregorio, la española Assumpta Serna, la mexicana Paz Alicia Garciadiego, el polaco Krisyzstoff Zanussi, la alemana Juliane Lorenz, el austríaco Hans Hurch y la india Meenakshi Sheede.

"A la manera de Molly" -la historia de una irlandesa elemental, de su amor de una noche con un extranjero, de su embarazo y su empeño por encontrar a ese hombre en Polonia-, a pesar de su llanura en cuanto a cine, capturó la atención del jurado, que le concedió su premio especial.

Lo que sorprende es que el portugués Marco Martins, con "Alice", aceptable como debut pero endeble a la hora de una crítica rigurosa, se haya llevado el Astor a mejor director (compitió con Werner Herzog, Kim Ki-duk, Terrence Malick) y el premio de la crítica (Fipresci).

Otro Astor que sorprende es el dedicado a mejor actriz, que recayó en Justine Clarke, por la australiana "Mirar a ambos lados", de Sarah Watt, cuando muchos de quienes siguieron la sección oficial con atención consideraban que la iraní Fereshteh Sadr Orafai tenía méritos suficientes para ser la elegida. Como si este lauro no fuese suficiente, la cineasta se llevó el Astor a mejor guión.

Por suerte se hizo justicia con William H. Macy por su labor en "Edmond", donde compone a un hombre en principio común, pero con ideas algo reaccionarias, que de la noche a la mañana comienza un proceso que lo convierte en un auténtico psicópata americano, una suerte de personaje sombrío, que termina sumergido en su propia oscuridad.

El Astor a mejor largometraje de Iberoamérica terminó compartido. Se lo llevaron, por mitades, "Derecho de familia", de Daniel Burman y "Cine, aspirinas y buitres", de Marcelo Gómes. No es necesario ser un experto para descubrir que son películas de calidades muy diferentes, y cuál de las dos es la mejor (la de Burman, afortunadamente premiada por Signis). Pero claro, a "Derecho de familia" le faltaba ese toque "latinoamericanista" que muchos creen necesario para ser merecedora del premio.

Además, el jurado otorgó dos menciones especiales, una a "Quedate conmigo", una muy interesante obra del singapurense Eric Khoo, "por la presentación cinematográfica de una personalidad extraordinaria" (es de suponer que el jurado se refiere a la sorda-ciega del episodio principal), y "Café Transit", del iraní Kambozia Partovi "por el positivo retrato de la lucha de la mujer iraní", en los dos casos, muy justificadas.

 

 

 

Principales premios

 
 
 
 

Oficiales

  • Mejor largometraje: "Noticias lejanas", de Ricardo Benet (México).
  • Especial jurado: "El camino de Molly", de Emily Atef (Alemania).
  • Mejor director: Marco Martins, por "Alice" (Portugal).
  • Mejor actriz: Justine Clarke, por "Mirar a ambos lados" (Australia)
  • Mejor actor: William H. Macy, por "Edmond" (Estados Unidos).
  • Mejor guión: Sarah Watt, por "Mirar a ambos lados" (Australia).
  • Mejor largometraje de Iberoamérica: ex aequo para "Derecho de familia", de Daniel Burman (Argentina), y "Cine, aspirinas y buitres", de Marcelo Gomes (Brasil).
  • Menciones especiales: "Quédate conmigo", de Eric Khoo (Singapur) y "Café Transit", de Kambozia Partovi (Irán-Francia).

No oficiales

  • Premio Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci): "Alice", de Marco Martins (Portugal).
  • Premio de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación (Signis): "Derecho de familia", de Daniel Burman (Argentina).
  • Premio Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina: "Café Transit", de Kambozia Partovi (Irán-Francia).
  • Premio del público: "Derecho de familia", de Daniel Burman.
  • Premio mejor dirección de la Mujer y el Cine: Byambasuren Davaa, por "La cueva del perro amarillo" (Mongolia/Alemania).
  • Premios otorgados por el Sindicato de la Industria Cinematográfica de la Argentina (SICA): en documental "500 almas", de Joel Pizzini (Brasil), en ficción: "Madeinusa", de Claudia Llosa (Perú).

 

 

 

«Por muchos motivos somos únicos»

La Nación
Identidad: Radio Jai, según su director y fundador

Miguel Steuermann se refiere a los desafíos de la única emisora judía de América latina
 
 

En septiembre de 1992, Miguel Steuermann fundó Radio Jai (FM 9.63), la emisora que agrupa a la comunidad judía, pero con una programación abarcativa. Desde ese momento y hasta hoy es el director general de Jai, que cuenta con nuevos estudios en el tercer piso de Valentín Gómez 2950. Cerca de cumplir 14 años, estima que el 40 por ciento de los oyentes no pertenece a la colectividad.

-¿Podríamos definir Radio Jai?

-Es la única radio judía del continente que nació hace 13 años, algunos meses después del atentado a la embajada de Israel.

-¿Fue una especie de respuesta frente a aquel trágico suceso?

-Percibimos que había un nicho de audiencia cautiva potencial, que la comunidad necesitaba un medio poderoso de expresión para establecer puentes con toda la sociedad. Nunca buscamos ser una radio sólo para la comunidad sino una radio judía con toda su diversidad porque está muy lejos de tener un pensamiento totalmente homogéneo. Hoy, más del 40 por ciento de nuestros oyentes no pertenece a la comunidad.

-La programación es muy abarcativa…

-Sí. La intención es llegar a la sociedad en su totalidad pero con una cosmovisión particular. Hay asuntos que nos ocupan con mayor cercanía que otros como Israel y Medio Oriente, que todos los días seguimos, así como los temas que hacen a la dignidad humana, la discriminación, el racismo, y cuestiones con las cuales tenemos un sensibilidad especial debido a nuestra historia.

-¿Cuáles son los objetivos de este perfil artístico?

-La radio como todo medio pretende elevar a los oyentes en la comprensión de la realidad y el crecimiento humano. Eso es muy difícil para una radio de recursos escasos frente a otros medios imponentes de recursos ilimitados, donde no sabemos la procedencia de tantos dólares, y que muy poco están haciendo para aportar a mejorar la realidad de la Argentina y del mundo. Yo creo que uno de los tumores más grandes que tiene este país es la irresponsabilidad enorme de los medios de comunicación, que han perdido el eje de lo que representa la responsabilidad periodística. En ese sentido, nosotros buscamos hacer un trabajo serio y solidario. Y estamos lanzando una asociación de amigos de la radio para consolidar nuestra labor.

Perfil cuidado

-¿Qué papel juega Israel siendo Jai la única radio judía de América latina?

-Israel tiene sus problemas, que no son pocos, y sus propios requerimientos. Para las elecciones del 28 de marzo realizaremos toda la semana previa una cobertura con referentes de todo el mundo que ayuden a comprender el mapa de Medio Oriente, generalmente muy poco entendido. Y el día de los comicios tendremos a tres periodistas desde Jerusalén con las novedades minuto a minuto.

-¿Cómo fue cambiando la programación de Radio Jai en estos 14 años?

-Hemos tratado de mantener un perfil cuidado y creo que logramos una radio que por muchos motivos debe ser la mejor de este país. Si uno mira el espectro de los medios, la presencia de judíos es de una proporción altísima: Guinzburg, Leuco, Eliaschev. Creo que tiene que ver con una necesidad histórica: los judíos necesitamos comunicar. Y eso hace que deseemos tener la mejor radio.

-¿Cómo enfrenta Radio Jai el competitivo panorama radial?

-No es fácil. Nuestra gran ventaja comparativa es que somos únicos por los temas que tratamos y la música, que constituye un material brillante. Por lo tanto nos dirigimos a un público cautivo. Tenemos cerca de 70.000 oyentes propios, que es el espectro al que llegamos continuamente. Lo sorprendente es lo que está pasando con nuestro portal de Internet, www.radiojai.com.ar , que es escuchada on line en muchos países, en Israel también por la gran cantidad de argentinos que están viviendo allá.

-¿Cómo observa la radio?

-Creo que la radio argentina está desgraciadamente bastardeada como todos los medios, con algunos matices y excepciones. Pero me preocupa lo que se está haciendo desde los medios por la sociedad. Si uno escucha programas de periodistas que uno considera serios, el sistema los lleva a ser populares. Creo que el nivel actual de responsabilidad periodística no está ayudando de ninguna manera a que ciertos valores estén más claros, y si los medios distorsionan la realidad y lo que es el antimodelo se transforma en modelo todo se convierte en un caos. Eso es lo que estamos viviendo. También hay falta de responsabilidad de los organismos públicos, que tendrían que preservar de alguna manera ciertos marcos mínimos. Tener un micrófono delante es un arma que debe usarse con responsabilidad, porque si no se asesina a la sociedad. Debemos marcar la diferencia entre lo importante y lo anecdótico.

Por Alicia Petti

Programación

De lunes a viernes, de 7 a 9.30, "Pensando las noticias"; de 9.30 a 12.30, "Coffee Break"; de 12.30 a 13.30, propuestas para cada día; de 13.30 a 17, "De todo un poco; de 17 a 18.30, "El infiltrado, una vuelta informativa"; de 20 a 20.30, un espacio de Israel para América latina, y de 21 a 23, humor en "Más que un Potz". Los sábados, "Shabat" (música para el alma), y los domingos, las notas de la semana, "Aquí y allá" y "Sport Jai"

 
 

Radio Jai | «Por muchos motivos somos únicos»

Por Alicia Petti – La Nación

Identidad: Radio Jai, según su director y fundador. Miguel Steuermann se refiere a los desafíos de la única emisora judía de América latina

En septiembre de 1992, Miguel Steuermann fundó Radio Jai (FM 96.3), la emisora que agrupa a la comunidad judía, pero con una programación abarcativa. Desde ese momento y hasta hoy es el director general de Jai, que cuenta con nuevos estudios en el tercer piso de Valentín Gómez 2950. Cerca de cumplir 14 años, estima que el 40 por ciento de los oyentes no pertenece a la colectividad.

-¿Podríamos definir Radio Jai?

-Es la única radio judía del continente que nació hace 13 años, algunos meses después del atentado a la embajada de Israel.

-¿Fue una especie de respuesta frente a aquel trágico suceso?

-Percibimos que había un nicho de audiencia cautiva potencial, que la comunidad necesitaba un medio poderoso de expresión para establecer puentes con toda la sociedad. Nunca buscamos ser una radio sólo para la comunidad sino una radio judía con toda su diversidad porque está muy lejos de tener un pensamiento totalmente homogéneo. Hoy, más del 40 por ciento de nuestros oyentes no pertenece a la comunidad.

-La programación es muy abarcativa…

-Sí. La intención es llegar a la sociedad en su totalidad pero con una cosmovisión particular. Hay asuntos que nos ocupan con mayor cercanía que otros como Israel y Medio Oriente, que todos los días seguimos, así como los temas que hacen a la dignidad humana, la discriminación, el racismo, y cuestiones con las cuales tenemos un sensibilidad especial debido a nuestra historia.

-¿Cuáles son los objetivos de este perfil artístico?

-La radio como todo medio pretende elevar a los oyentes en la comprensión de la realidad y el crecimiento humano. Eso es muy difícil para una radio de recursos escasos frente a otros medios imponentes de recursos ilimitados, donde no sabemos la procedencia de tantos dólares, y que muy poco están haciendo para aportar a mejorar la realidad de la Argentina y del mundo. Yo creo que uno de los tumores más grandes que tiene este país es la irresponsabilidad enorme de los medios de comunicación, que han perdido el eje de lo que representa la responsabilidad periodística. En ese sentido, nosotros buscamos hacer un trabajo serio y solidario. Y estamos lanzando una asociación de amigos de la radio para consolidar nuestra labor.

Perfil cuidado

-¿Qué papel juega Israel siendo Jai la única radio judía de América latina?

-Israel tiene sus problemas, que no son pocos, y sus propios requerimientos. Para las elecciones del 28 de marzo realizaremos toda la semana previa una cobertura con referentes de todo el mundo que ayuden a comprender el mapa de Medio Oriente, generalmente muy poco entendido. Y el día de los comicios tendremos a tres periodistas desde Jerusalén con las novedades minuto a minuto.

-¿Cómo fue cambiando la programación de Radio Jai en estos 14 años?

-Hemos tratado de mantener un perfil cuidado y creo que logramos una radio que por muchos motivos debe ser la mejor de este país. Si uno mira el espectro de los medios, la presencia de judíos es de una proporción altísima: Guinzburg, Leuco, Eliaschev. Creo que tiene que ver con una necesidad histórica: los judíos necesitamos comunicar. Y eso hace que deseemos tener la mejor radio.

-¿Cómo enfrenta Radio Jai el competitivo panorama radial?

-No es fácil. Nuestra gran ventaja comparativa es que somos únicos por los temas que tratamos y la música, que constituye un material brillante. Por lo tanto nos dirigimos a un público cautivo. Tenemos cerca de 70.000 oyentes propios, que es el espectro al que llegamos continuamente. Lo sorprendente es lo que está pasando con nuestro portal de Internet, www.radiojai.com.ar , que es escuchada on line en muchos países, en Israel también por la gran cantidad de argentinos que están viviendo allá.

-¿Cómo observa la radio?

-Creo que la radio argentina está desgraciadamente bastardeada como todos los medios, con algunos matices y excepciones. Pero me preocupa lo que se está haciendo desde los medios por la sociedad. Si uno escucha programas de periodistas que uno considera serios, el sistema los lleva a ser populares. Creo que el nivel actual de responsabilidad periodística no está ayudando de ninguna manera a que ciertos valores estén más claros, y si los medios distorsionan la realidad y lo que es el antimodelo se transforma en modelo todo se convierte en un caos. Eso es lo que estamos viviendo. También hay falta de responsabilidad de los organismos públicos, que tendrían que preservar de alguna manera ciertos marcos mínimos. Tener un micrófono delante es un arma que debe usarse con responsabilidad, porque si no se asesina a la sociedad. Debemos marcar la diferencia entre lo importante y lo anecdótico.

Programación

De lunes a viernes, de 7 a 9.30, «Pensando las noticias»; de 9.30 a 12.30, «Coffee Break»; de 12.30 a 13.30, propuestas para cada día; de 13.30 a 17, «De todo un poco; de 17 a 18.30, «El infiltrado, una vuelta informativa»; de 20 a 20.30, un espacio de Israel para América latina, y de 21 a 23, humor en «Más que un Potz». Los sábados, «Shabat» (música para el alma), y los domingos, las notas de la semana, «Aquí y allá» y «Sport Jai»

Festival de Mar del Plata: terminó la competencia y se anuncian los ganadores

Periodismo.com
 
Con la proyección de “Kamataki”, del canadiense Claude Gagnon, y “Remake”, de Roger Gual, finalizó la etapa de competencia del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, y ahora falta conocer a los ganadores.

Esta noche, durante la gala final se realizará la ceremonia de premiación, en la que sin duda serán protagonistas los invitados especiales Susan Sarandon, Tim Robins, Abel Ferrar y Juliette Binoche.

Los organizadores aseguran que el jurado ha quedado sorprendido por la alta calidad de los films exhibidos, pero la crítica y la prensa especializada afirman que, a pesar de la masiva concurrencia (se vendieron 117.000 entradas) y del agotamiento de las salas, la mayoría de las competidoras no fueron del nivel esperado.

La película argentina “Derecho de familia”, de Daniel Bruman, tiene grandes posibilidades de quedarse con el Premio Astor de Oro, aunque en esta oportunidad no es posible de grandes favoritos.

 
 
 

San Patricio: alegría, cerveza y control

La Nación.
En el Bajo Retiro: una enorme cantidad de gente colmaba anoche la zona de pubs y bares
El festejo, importado de Irlanda, reunió a miles de personas en la ciudad de Buenos Aires; gran operativo de seguridad
De traje y corbata. De elegante sport o simplemente en jeans y remera. Para ellos la ropa era lo de menos. Para ellas, en cambio, hubo un poco más de producción en la vestimenta y en el maquillaje. Cada uno a su manera, jóvenes y no tantos, festejaron ayer San Patricio en la ciudad de Buenos Aires.En medio de un gran operativo de seguridad, los primeros en llegar a los pubs y a los bares de Retiro, sobre todo de la calle Reconquista, fueron los oficinistas que ya tienen como costumbre el after office.

Más de 100 agentes de la Policía Federal, 12 equipos de inspectores dependientes de la Secretaría de Seguridad porteña, integrantes de la Guardia Urbana y fiscales contravencionales se encargaron de la seguridad y control de la zona.

A las 20.30, según fuentes policiales, más de 5000 personas ya habían pasado por Reconquista y Tres Sargentos hacia Reconquista y Córdoba, donde estaba uno de los vallados.

Litros y litros de cerveza eran consumidos mientras pasaban los minutos. Los que tenían más dinero para gastar tomaban la cerveza en los locales. Otros, parados en las calles y algunos sentados en los cordones de las veredas.

Muchos extranjeros. Irlandeses, españoles, norteamericanos y sudamericanos. Como Paula Buritica y Eva Trujillo, dos jóvenes colombianas que estudian, una gastronomía y otra psicología, en Buenos Aires. Estaban acompañadas por otra amiga nacida en Puerto Madryn, Ana Meghini.

«Este año la fiesta está más tranquila. El año pasado llegamos cuando la policía comenzó a arrojar gas lacrimógeno. Eso también estuvo entretenido», contaron las tres jóvenes.

Uno de los lugares más elegidos por el público fue The Kilkenny, un clásico de los bares irlandeses, situado en Reconquista y Marcelo T. de Alvear. A las 20.30 la hilera para ingresar en el pub superaba los 50 metros.

«Este año está todo mejor organizado. Hay mayor cantidad de policías». comentó a LA NACION Lucas Barraza, uno de los encargados de la seguridad de The Kilkenny, donde anoche se cobraba, para los hombres una entrada de 50 pesos con $ 20 de consumición. Las puertas se abrieron a las 17.30.

Barraza sabe de lo que habla. Como empleado de seguridad estuvo en todos los festejos que se hicieron en la ciudad de Buenos Aires desde 2001.

Canilla libre

Otro de las lugares colmados fue John John, en Reconquista al 900. En este lugar el precio para ingresar era de 70 pesos con canilla libre y de $ 40 con dos vasos de cerveza.

El vallado que interrumpía el paso vehicular se armó a las 20, en el cruce de las calles Reconquista y Paraguay; en San Martín y Marcelo T. de Alvear; en Leandro N. Alem y Marcelo T. de Alvear, y en Rojas y Reconquista.

«El vallado se hizo con la intención de que los automovilistas no vendieran alcohol. El año pasado hubo varios casos de gente que aprovechó la ocasión para vender cervezas desde adentro de los vehículos», dijo una fuente del gobierno porteño.

Al cierre de esta edición, autoridades policiales y gubernamentales no habían hecho el cálculo de la cantidad de gente que seguía llegando al lugar.

Gastón, de 30 años, no perdió un minuto. Apenas salió de su trabajo, en una oficina de Plaza de Mayo, se fue derecho para la calle Reconquista al 900. Allí se compró una cerveza en lata de medio litro a cinco pesos y comenzó a festejar San Patricio. «Vine el año pasado y me gustó. Este año hay menos gente. No me olvido más: el año pasado tardé 40 minutos en comprar un cerveza, ahora lo hice en cinco», dijo el joven.

A unos metros, Cony Urueña, una estudiante de periodismo de 25 años, estaba alegre. Ella es una habitué de las fiestas de San Patricio. «Vengo todos los años. Es muy divertido», comentó la joven mientras tomaba una cerveza con su amiga Macarena Fernández.

Desde Temperley Juan Manuel González llegó con seis amigos, con la intención de quedarse hasta que la fiesta terminara, es decir bien entrada la madrugada de hoy.

«La idea es tomar mucha cerveza. Por eso vinimos en colectivo desde el sur del Gran Buenos Aires. Somos jóvenes precavidos», comentó Juan Manuel. Sus amigos, de acuerdo.

Cada grupo se divertía a su manera. Algunos llegaron al lugar con pelucas verdes, el color que predominó en la noche porteña. Todos querían compartir la onda verde.

Por Gabriel Di Nicola
De la Redacción de LA NACION

#Irlanda | San Patricio: alegría, cerveza y control

La Nación

Por Gabriel Di Nicola. En el Bajo Retiro: una enorme cantidad de gente colmaba anoche la zona de pubs y bares. El festejo, importado de Irlanda, reunió a miles de personas en la ciudad de Buenos Aires; gran operativo de seguridad.

De traje y corbata. De elegante sport o simplemente en jeans y remera. Para ellos la ropa era lo de menos. Para ellas, en cambio, hubo un poco más de producción en la vestimenta y en el maquillaje. Cada uno a su manera, jóvenes y no tantos, festejaron ayer San Patricio en la ciudad de Buenos Aires.En medio de un gran operativo de seguridad, los primeros en llegar a los pubs y a los bares de Retiro, sobre todo de la calle Reconquista, fueron los oficinistas que ya tienen como costumbre el after office.

Más de 100 agentes de la Policía Federal, 12 equipos de inspectores dependientes de la Secretaría de Seguridad porteña, integrantes de la Guardia Urbana y fiscales contravencionales se encargaron de la seguridad y control de la zona.

A las 20.30, según fuentes policiales, más de 5000 personas ya habían pasado por Reconquista y Tres Sargentos hacia Reconquista y Córdoba, donde estaba uno de los vallados.

Litros y litros de cerveza eran consumidos mientras pasaban los minutos. Los que tenían más dinero para gastar tomaban la cerveza en los locales. Otros, parados en las calles y algunos sentados en los cordones de las veredas.

Muchos extranjeros. Irlandeses, españoles, norteamericanos y sudamericanos. Como Paula Buritica y Eva Trujillo, dos jóvenes colombianas que estudian, una gastronomía y otra psicología, en Buenos Aires. Estaban acompañadas por otra amiga nacida en Puerto Madryn, Ana Meghini.

«Este año la fiesta está más tranquila. El año pasado llegamos cuando la policía comenzó a arrojar gas lacrimógeno. Eso también estuvo entretenido», contaron las tres jóvenes.

Uno de los lugares más elegidos por el público fue The Kilkenny, un clásico de los bares irlandeses, situado en Reconquista y Marcelo T. de Alvear. A las 20.30 la hilera para ingresar en el pub superaba los 50 metros.

«Este año está todo mejor organizado. Hay mayor cantidad de policías». comentó a LA NACION Lucas Barraza, uno de los encargados de la seguridad de The Kilkenny, donde anoche se cobraba, para los hombres una entrada de 50 pesos con $ 20 de consumición. Las puertas se abrieron a las 17.30.

Barraza sabe de lo que habla. Como empleado de seguridad estuvo en todos los festejos que se hicieron en la ciudad de Buenos Aires desde 2001.

Canilla libre

Otro de las lugares colmados fue John John, en Reconquista al 900. En este lugar el precio para ingresar era de 70 pesos con canilla libre y de $ 40 con dos vasos de cerveza.

El vallado que interrumpía el paso vehicular se armó a las 20, en el cruce de las calles Reconquista y Paraguay; en San Martín y Marcelo T. de Alvear; en Leandro N. Alem y Marcelo T. de Alvear, y en Rojas y Reconquista.

«El vallado se hizo con la intención de que los automovilistas no vendieran alcohol. El año pasado hubo varios casos de gente que aprovechó la ocasión para vender cervezas desde adentro de los vehículos», dijo una fuente del gobierno porteño.

Al cierre de esta edición, autoridades policiales y gubernamentales no habían hecho el cálculo de la cantidad de gente que seguía llegando al lugar.

Gastón, de 30 años, no perdió un minuto. Apenas salió de su trabajo, en una oficina de Plaza de Mayo, se fue derecho para la calle Reconquista al 900. Allí se compró una cerveza en lata de medio litro a cinco pesos y comenzó a festejar San Patricio. «Vine el año pasado y me gustó. Este año hay menos gente. No me olvido más: el año pasado tardé 40 minutos en comprar un cerveza, ahora lo hice en cinco», dijo el joven.

A unos metros, Cony Urueña, una estudiante de periodismo de 25 años, estaba alegre. Ella es una habitué de las fiestas de San Patricio. «Vengo todos los años. Es muy divertido», comentó la joven mientras tomaba una cerveza con su amiga Macarena Fernández.

Desde Temperley Juan Manuel González llegó con seis amigos, con la intención de quedarse hasta que la fiesta terminara, es decir bien entrada la madrugada de hoy.

«La idea es tomar mucha cerveza. Por eso vinimos en colectivo desde el sur del Gran Buenos Aires. Somos jóvenes precavidos», comentó Juan Manuel. Sus amigos, de acuerdo.

Cada grupo se divertía a su manera. Algunos llegaron al lugar con pelucas verdes, el color que predominó en la noche porteña. Todos querían compartir la onda verde.

#Irlanda|Elecciones presidenciales de Irlanda (2025)|Elecciones generales de Irlanda (2024)|#Irlanda | San Patricio: alegría, cerveza y control|17 de marzo

Guerra civil irlandesa|Batalla de Dublín|Dublín

Síntesis Internacional: Nepal | Hungría | #GranBretaña – #ReinoUnido – #Inglaterra

Música folclórica tradicional irlandesa

Hallan restos de 27 indígenas en Formosa

La Nación
 
Los restos de al menos 27 indígenas pilagá, asesinados en 1947 junto a otros integrantes de ese pueblo aborigen, fueron encontrados ayer en el paraje formoseño Campo Alegre. El descubrimiento lo realizó el Equipo de Investigacion de Crimen Forense, encabezado por Enrique Prueger, en el marco de la investigación de la masacre.