Archivo de la categoría: Rel. Internacionales
Escalada de violencia en Pakistán dejó 27 muertos
Por Aamir Ashraf
KARACHI, Pakistán (Reuters) – Enfrentamientos entre activistas que apoyan al Gobierno y de la oposición en la ciudad pakistaní de Karachi dejaron el sábado 27 muertos y al menos 100 heridos, en la peor escalada de violencia política que ha registrado el país en años.
Los choques se registraron mientras que el suspendido Jefe de la Justicia de Pakistán Iftikhar Chaudhry intentaba realizar un acto con sus seguidores en Karachi, la capital de la provincia de Sindh.
«Es terrorismo respaldado por el Estado. El Gobierno de Sindh es responsable, pero no vamos a retroceder,» dijo Sherry Rehman, una portavoz del opositor Partido del Pueblo Pakistaní de la ex primer ministro #Benazir Bhutto
Escalada de violencia en Pakistán dejó 27 muertos.
Irak
#Etiopía: 74 muertos en ataque contra campo petrolero
ADIS ABEBA (Reuters) – Hombres armados mataron el martes a 65 etíopes y nueve chinos en un ataque contra un yacimiento petrolífero operado por una firma china en el este de Etiopía, informó el Gobierno de ese país, que responsabilizó a los rebeldes apoyados por Eritrea.
«Los hombres armados supuestamente son miembros del Frente Nacional de Liberación Oromo, quienes conducen activamente una poderosa guerra para el Gobierno eritreo,» dijo a Reuters Bereket Simon, asesor especial para el primer ministro Meles Zenawi.
Etiopía: 74 muertos en ataque contra campo petrolero
Muerte del ex presidente ruso Boris Yeltsin
MOSCU (Reuters) – El ex presidente ruso Boris Yeltsin, quien gobernó durante la desaparición de la Unión Soviética y la transición de Rusia a una economía de libre mercado, murió, informó el lunes el Kremlin.
Ataques en capital de Somalia provocan muertes y éxodo masivo
I don’t like mondays
Gets switched to overload.
And nobody’s gonna go to school today,
She’s going to make them stay at home.
And daddy doesn’t understand it,
He always said she was as good as gold.
And he can see no reason
‘Cause there are no reasons
What reason do you need to be shown?
Tell me why?
I don’t like Mondays.
Tell me why?
I don’t like Mondays.
Tell me why?
I don’t like Mondays.
I want to shoot
The whole day down.
The telex machine is kept so clean
As it types to a waiting world.
And mother feels so shocked,
Father’s world is rocked,
And their thoughts turn to
Their own little girl.
Sweet 16 ain’t so peachy keen,
No, it ain’t so neat to admit defeat.
They can see no reasons
‘Cause there are no reasons
What reason do you need to be shown?
Tell me why?
I don’t like Mondays.
Tell me why?
I don’t like Mondays.
Tell me why?
I don’t like Mondays.
I want to shoot
The whole day down.
All the playing’s stopped in the playground now
She wants to play with her toys a while.
And school’s out early and soon we’ll be learning
And the lesson today is how to die.
And then the bullhorn crackles,
And the captain crackles,
With the problems and the how’s and why’s.
And he can see no reasons
‘Cause there are no reasons
What reason do you need to die?
Tell me why?
I don’t like Mondays.
Tell me why?
I don’t like Mondays.
Tell me why?
I don’t like Mondays.
I want to shoot
The whole day down.
Los estudiantes, un blanco para quienes odian a la sociedad
"No me gustan los lunes", se justificó Brenda Ann Spencer, de 16 años, tras haber disparado el 29 de enero de 1979 contra un grupo de chicos que jugaba en un colegio frente a su casa en San Diego, California. Para el ataque, que dejó dos muertos e inspiró la canción de Bob Geldorf I Don t Like Mondays , esta adolescente usó la escopeta que le había regalado su padre para Navidad.
Ayer, también lunes, por lo menos 33 personas murieron en la Universidad Politécnica de Virginia, en la peor tragedia de ese tipo en un campus estudiantil en la historia de Estados Unidos. Otro lunes, el 9 de octubre último, fue el día elegido por un estudiante de 13 años para abrir fuego en su escuela de Missouri. Y el de la semana anterior, un hombre había disparado contra 10 niñas -cinco de las cuales murieron- en un colegio de Pensilvania.
"Las escuelas pueden atraer gente que tiene un odio generalizado hacia la sociedad. Si se ataca a esa institución, se ataca a toda la sociedad", observó Mercer Sullivan, profesor de criminología de la Universidad de Rutgers, en diálogo con LA NACION.
Sullivan es uno de los autores del informe Deadly Lessons: Understanding Lethal School Violence (´Lecciones mortales: entendiendo la violencia letal en las escuelas ), resultado de una amplia investigación que realizó el Servicio Secreto de Estados Unidos tras la masacre de Columbine, la escuela de Colorado en la que dos adolescentes mataron a 12 compañeros y a una maestra, minutos antes de suicidarse, el 20 de abril de 1999.
El trabajo, que fue publicado en 2003 e incluye entrevistas con 10 atacantes, analizó los casos de 41 responsables de 37 tiroteos en escuelas, entre 1974 y 2000. Todos eran estudiantes. Entre otras cosas, el estudio reveló que si bien no hay un perfil determinado de agresores, éstos suelen estar muy deprimidos o angustiados por las amenazas de otros alumnos; que no actúan en forma improvisada y que muchas veces les cuentan a sus compañeros lo que están planeando.
Así lo hizo Evan Ramsey, que en 1997, a los 16 años, mató a un alumno y al director de su colegio en Bethel, Alaska. Sus amigos no sólo no intentaron impedir la tragedia, sino que le sugirieron otras 11 posibles víctimas para ampliar su lista de tres. Luego hicieron correr la voz, y más de 20 estudiantes se juntaron en la biblioteca para ver el "espectáculo" desde un balcón. "¿Qué hacés acá arriba?", le preguntó una alumna a otra. "Vos estás en la lista", le informó.
Otra característica común de los atacantes es que casi siempre tienen un arma al alcance de la mano, en sus propias casas. Eso es justamente lo que destacó Michael Moore en su documental Bowling for Columbine , una ácida crítica a la cultura armamentista en Estados Unidos.
Los tiroteos de octubre de 2006 fueron los últimos de cuatro en Estados Unidos en menos de dos semanas, lo que elevó la alarma en el país y obligó en su momento al presidente George W. Bush a analizar con expertos el tema de la seguridad en los colegios estadounidenses. Pero sobre todo, como ayer, hizo temer un "efecto contagio" similar al que provocó la masacre de Columbine.
Todos coincidieron entonces en que la mejor forma de prevenir nuevos tiroteos es tomar en serio las amenazas entre los estudiantes y promover una mejor comunicación entre padres, alumnos y profesores, en lugar de limitarse a instalar en los colegios cámaras de video, vidrios blindados y detectores de metales.
La idea de convertir a las escuelas en virtuales fortalezas se popularizó después de que un comando checheno se atrincheró en 2004 en una escuela de Beslán, Rusia, y mantuvo cautivas a 1251 personas durante 52 horas. Los ataques de octubre de 2006 parecieron respaldar esta teoría, ya que en dos de los cuatro casos los agresores no eran estudiantes, sino adultos que irrumpieron en los colegios.
"Prestar atención"
Al cierre de esta edición, no se sabía aún quién había provocado la masacre de Virginia. Pero una cosa es segura para William Lassiter, gerente del Centro para la Prevención de la Violencia en las Escuelas con sede en Raleigh (Carolina del Norte). "Los detectores de metales crean un falso sentido de seguridad, ya que se ha comprobado que hay formas de sortearlos", observó, en diálogo con LA NACION.
"Supongo que en Estados Unidos hay más hechos de este tipo por varios motivos: un mayor acceso a las armas, una mayor exposición a imágenes violentas en los medios, y una cultura más violenta que en otros países", opinó Lassiter. En ese sentido, señaló que los alumnos llevan armas a la escuela "porque no se sienten seguros. Muchos reciben amenazas de patotas dentro del colegio, y con las armas intentan demostrar que tienen poder".
La mejor forma de prevenir nuevos tiroteos en las escuelas es, según Sullivan, "promover un clima de confianza [entre alumnos y profesores]. Los chicos saben [qué ocurre entre sus compañeros]. Escucharlos es mucho más útil que un detector de metales".
Mejorar la comunicación, coincidieron también los autores de Deadly Lessons , es la mejor arma para combatir este tipo de tragedias. "¿Qué tendría que haber hecho un adulto para enterarse de la rabia que tenías?", le preguntaron a Luke Woodham, que mató a su madre y a dos compañeros en Pearl, Mississippi, en 1997. "Prestar atención. Sólo sentarse y hablar conmigo."
Por Celina Chatruc
De la Redacción de LA NACION
Las incógnitas de la tragedia
El atacante
Blacksburg, 18 de abril (Télam).- Cho Seung-Hui, el surcoreanode 23 años que el lunes mató a 32 personas en la Universidad Tecnológica de Virginia y luego se suicidó, envió fotos y videos entre los dos tiroteos a un canal de televisión, en tanto se conoció que estuvo internado en una clínica psiquiátrica en 2005.
La reacción tardía
Muchos se preguntan por qué las autoridades de la universidad no advirtieron a los estudiantes del peligro que podían correr tras el primer tiroteo. Las autoridades dijeron que creían que el tiroteo había sido parte de una disputa personal entre individuos que se conocían y que pensaban que el agresor había dejado el campus. Por eso demoraron más de dos horas en enviar e-mails a los estudiantes informándoles del primer tiroteo.
Ola de atentados en Irak
Los ataques, que ocurrieron una semana después de un espectacular atentado suicida contra el Parlamento iraquí, supusieron un duro golpe al plan de seguridad lanzado en febrero pasado por Estados Unidos para detener la violencia en Bagdad. Sólo en la capital, ayer perdieron la vida 191 personas, en una serie de atentados con bomba contra blancos chiitas, que convirtieron la jornada en la más mortífera desde el lanzamiento del operativo de seguridad.
La trágica jornada y la impresionante cifra de muertos actuaron como un recordatorio de los enormes desafíos que enfrentan las tropas norteamericanas para detener la violencia que sacude a Irak, a más de cuatro años del inicio de la guerra.
La ola de atentados, que amenaza con avivar aún más las pasiones sectarias entre chiitas y sunnitas, ocurrió en momentos en que el presidente norteamericano, George W. Bush, enfrenta una creciente presión de la oposición demócrata para un retiro anticipado de las tropas en Irak.
El mandatario se reunió ayer con los líderes demócratas de ambas cámaras del Congreso, pero no logró llegar a un acuerdo. La oposición, que controla el Capitolio desde principios de año, condiciona la aprobación de nuevos fondos para la guerra al establecimiento de un calendario para el retiro de tropas.
El secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, acusó a la red terrorista Al-Qaeda por los atentados en Bagdad, a los que calificó de "horripilantes". Según dijo el funcionario, con estos ataques los insurgentes intentan "convencer al pueblo iraquí de que el plan de seguridad está condenado al fracaso".
Los atentados en Bagdad aparentemente estuvieron coordinados, ya que se produjeron en un corto período de tiempo.
El más mortífero ocurrió cuando un auto estacionado y cargado con explosivos estalló en medio de un grupo de obreros en un mercado del barrio chiita de Sadriyah. Por lo menos 140 personas perdieron la vida y más de 150 resultaron heridas. Fue el peor ataque individual en la capital desde el inicio de la invasión liderada por Estados Unidos.
Ese mismo mercado había sido escenario de un ataque con bomba el 3 de febrero pasado, cuando 137 personas perdieron la vida. Muchos de los muertos de ayer eran obreros que estaban reconstruyendo el lugar.
"La calle se transformó en una pileta de sangre", dijo Ahmed Hameed, un comerciante que trabajaba en el lugar. La explosión dejó un cráter de dos metros y se oyó a varios kilómetros de distancia. Una nube de humo espesa y oscura se levantó desde el sitio del atentado, donde los bomberos intentaban apagar el fuego de los cuerpos en llamas. Algunos habitantes gritaban, furiosos: "¿Dónde está el plan de seguridad?"
Una hora antes, un comando suicida había estrellado su auto contra un puesto de control de la policía en una de las entradas de Sadr City, el principal barrio chiita de la capital, donde murieron 36 personas.
Un poco antes, otro auto estacionado y cargado de explosivos había estallado cerca de un hospital en el barrio de Karrada, donde 11 personas perdieron la vida. Un cuarto atentado ocurrió cuando una bomba abandonada en un minibús detonó en el barrio de Risafi y mató a cuatro personas.
Gobierno débil
Otras 42 personas murieron o fueron encontradas muertas ayer en distintos incidentes en el resto de Irak, lo que elevó la cifra total de víctimas en todo el país a 233. Fue el segundo día entre los más mortíferos en Irak desde que la agencia de noticias AP lleva un registro de muertos por día, en mayo de 2005. El más sangriento hasta ahora fue el 23 de noviembre pasado, cuando 281 personas perdieron la vida en distintos ataques.
La cadena de atentados de ayer puso más que nunca en duda la efectividad del operativo de seguridad lanzado el 14 de febrero pasado, que prevé el despliegue en Bagdad de 90.000 soldados estadounidenses antes de mediados de año.
Los ataques, además, ocurrieron en momentos en que el débil gobierno iraquí parece desmoronarse, tras la renuncia de seis ministros chiitas, el lunes pasado, en protesta por la negativa del primer ministro Nouri al-Maliki a presentar un calendario de retiro de las tropas de Estados Unidos.
Más de 60.000 civiles iraquíes murieron desde el comienzo de la invasión, según el sitio Iraq Body Count, cuyas cifras se basan en las muertes reportadas por los medios. Un promedio de 100 personas mueren por día, según el coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, Jan Egeland.
Agencias AP, AFP, Reuters, EFE y DPA

