El cerebro crece distinto en niños muy inteligentes

La Nación
 
Según investigadores de EE.UU.

Es la conclusión de un trabajo que se hizo durante 17 años
 
 
NUEVA YORK.– Después de analizar una serie de imágenes cerebrales reunidas durante 17 años, científicos han encontrado que el cerebro de los niños más inteligentes se desarrolla según patrones diferentes de aquellos con habilidades cognitivas promedio.

El descubrimiento, esperan algunos expertos, ayudará a los científicos a comprender la inteligencia y a determinar cuáles son los genes que la fomentan y cuáles son las experiencias infantiles que pueden estimularla.

“Esta es la primera vez que alguien ha demostrado que el cerebro crece de modo diferente en los niños extremadamente inteligentes”, aseguró el doctor Paul M. Thompson, experto en imágenes cerebrales de la Universidad de California en Los Angeles, Estados Unidos.

El descubrimiento está basado en el estudio de 307 niños de Bethesda, un poblado suburbio de Washington. Todo comenzó en 1989, cuando se les tomaron imágenes del cerebro regularmente utilizando resonancia magnética y el proyecto fue iniciado por la doctora Judith Rapoport del Instituto Nacional de Salud Mental.

Este conjunto de imágenes fue analizado por Philip Shaw, Jay Giedd y sus colegas del instituto y en la Universidad McGill en Montreal. Se observaron los cambios de grosor en la corteza cerebral, que es la fina capa de neuronas que revisten a la superficie externa del cerebro donde se localizan muchos de los más altos procesos mentales.

El patrón general de maduración, informaron en la revista Nature, es que la corteza se vuelve más gruesa a medida que el niño crece y que luego se afina. La causa de estos cambios es desconocida, porque las imágenes no llegan al nivel de las neuronas individuales. Pero, básicamente, el cerebro parece renovarse a sí mismo a medida que madura con un afinamiento de la corteza que refleja la supresión de las conexiones que no son necesarias.

El estudio fue ideado para controlar un descubrimiento del doctor Thompson: las partes del lóbulo frontal de la corteza son más grandes en personas con coeficiente intelectual alto.

Al observar a niños de 7 años muy inteligentes, los investigadores se sorprendieron al encontrar que la corteza era más fina en comparación con la de niños de inteligencia promedio.

Sólo al seguir las imágenes a medida que los niños crecían se hizo evidente el dinamismo del cerebro en desarrollo. Los investigadores encontraron que los niños promedio (coeficiente intelectual entre 83 y 108) alcanzaban el pico de grosor cortical a la edad de 7 u 8 años. Mientras que los niños altamente inteligentes (121 a 149) lo alcanzaban mucho más tarde, a los 13 años, seguido por un proceso más dinámico de descarte de conexiones.

Una interpretación, según la doctora Rapoport, es que el cerebro de los niños altamente inteligentes sea más plástico y maleable, pasando por una mayor trayectoria de engrosamiento y afinamiento cortical que los niños promedio. Las imágenes muestran "una más fina sintonización de las partes de la corteza que se ocupan del pensamiento más complejo y puede ser que esto esté pasando de manera más eficiente en los niños más inteligentes", aseguró Shaw.

El doctor Thompson dijo que el nuevo estudio abría amplias posibilidades porque los investigadores iban a poder identificar los factores que influencian al cerebro al estudiar los patrones escaneados por los investigadores.

A los niños de Bethesda se les tomaron muestras genéticas de sus células de manera que genes con poca influencia en el cerebro pudieran ser detectados, dijo Thompson. Los patrones de desarrollo también pueden estar influidos por la dieta, las horas pasadas en la escuela o el número de hermanos y esto puede aparecer al interrogar a los padres sobre cómo criaron a sus hijos. "Hay muchos enigmas de la inteligencia que ahora se pueden resolver", agregó.

Los estudios con imágenes del cerebro efectuados por Thompson y el grupo de estudio han dado un gran avance a este campo al identificar características físicas del cerebro correlativas con el coeficiente intelectual.

En 2001, Thompson informó que basado en imágenes del cerebro de mellizos el volumen de materia gris en los lóbulos frontales y otras áreas se correlacionaban con el coeficiente intelectual y estaban muy influidas por la genética. A pesar de la gran importancia de los genes en la función cerebral, Thompson aseguró que la experiencia podía también cambiar el cerebro.

"A menos que uno tenga un potencial natural, uno no se convierte en un maratonista -dijo-. Pero esa noción se reemplaza por la idea que uno puede mejorar su propia actuación."

El equipo del instituto tiene muchos estudios genéticos en proceso. El análisis dado a conocer hoy no tiene la intención de estudiar la relación entre los genes y la inteligencia.

Por Nicholas Wade
De The New York Times

Traducción: María Elena Rey

CRAS, un nuevo síndrome que afecta al corazón y los riñones

La Nación
 
Sólo ahora se empieza a conocer en el país

Para contrarrestarlo, los expertos recomiendan mantener controlada la anemia
 
 
Como en un círculo vicioso en el que todos sus elementos ayudan a los demás a seguir existiendo, un nuevo síndrome se apoya en el corazón, los riñones y la sangre para desbaratar la salud.

El CRAS, así, a secas y por su nombre en inglés, o síndrome de anemia cardiorrenal, reúne a tres enfermedades: la insuficiencia renal crónica, la insuficiencia cardíaca congestiva (incapacidad del corazón de bombear sangre) y la anemia, un trío peligroso -pero sencillo de controlar- que ahora comienza a conocerse en el país.

La buena noticia es que si se mantiene a raya a uno de sus componentes, la anemia, se pueden contrarrestar los otros dos hasta llegar a reducir la medicación de los pacientes cardíacos y evitar que el mal funcionamiento de los riñones llegue a diálisis.

Sin embargo, es justamente la anemia la que no suele recibir la atención que merece en pacientes cardíacos y renales, con el riesgo que esto ocasiona. Un estudio sobre el CRAS de investigadores españoles publicado en 2005 afirma que el 64% de los pacientes con insuficiencia renal tiene insuficiencia cardíaca, y la mayoría de ellos poseen valores de hemoglobina por debajo de 12 g/dl. Es decir que 6 de cada 10 personas con insuficiencia renal tendrían este síndrome.

Es por esto por lo que el equipo del Hospital Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, insiste en que el CRAS está "infravalorado, infradiagnosticado e infratratado", según publicó la revista Archivos de Medicina.

"Muchas veces, cardiólogos y nefrólogos subestiman la importancia de la anemia en el estado general del paciente. Lo que hay que hacer es mejorar el nivel de glóbulos rojos para mejorar la calidad de vida y lograr que muchos pacientes con insuficiencia renal puedan retardar su ingreso a diálisis luego de mejorar su función cardíaca y controlar la anemia", señaló el doctor Jorge Toblli, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y presidente del Anemia Working Group Argentina, integrante del grupo mundial de expertos en anemia.

Tres disparadores

El CRAS puede ser disparado por cualquiera de las tres enfermedades que lo forman, ya que si el organismo no cuenta con suficientes glóbulos rojos en la sangre (anemia) para transportar oxígeno a los tejidos, el corazón no bombea adecuadamente (insuficiencia cardíaca) y los riñones no sólo no logran cumplir con su trabajo de filtrar la sangre y desechar las impurezas a través de la orina (insuficiencia renal), sino que tampoco pueden producir la hormona (eritropoyetina) responsable de estimular a la médula ósea para producir glóbulos rojos. Y así empieza de nuevo el ciclo…

"La anemia de la insuficiencia renal se produce porque en la medida en que progresa, disminuye la cantidad de eritropoyetina disponible porque no hay células sanas capaces de producirla -señaló el doctor Alfredo Casaliba, presidente de la Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de Capital Federal y Buenos Aires-. La insuficiencia renal moderada a severa siempre conlleva anemia."

Para Casaliba, el principal problema es que la importancia de la anemia ha quedado relegada tan sólo porque se considera normal que los pacientes con problema renales y cardíacos la tengan.

Dijo Toblli, que preside el I Congreso de Anemia del Cono Sur, donde hoy el CRAS se presenta localmente (informes, en el (011) 4787-9152): "Gran cantidad de pacientes con insuficiencia cardíaca tiene una proporción de sangre formada por glóbulos rojos [hematocritos] por debajo de lo normal y altos niveles de creatinina, que es un indicador de enfermedad renal. Esto indica que estamos frente al CRAS".

Síntomas de alerta

Entre los síntomas que debe alertar sobre la posible presencia del CRAS en pacientes con insuficiencia renal o cardíaca están la fatiga, la falta de aire, la incapacidad para concentrarse, la necesidad repentina de dormir con más de una almohada porque se agitan a la noche, la hinchazón de las piernas o la tos nocturna, entre otros.

En la Argentina, unas 400.000 personas sufren insuficiencia cardíaca, y a partir de los 40 años hay un 20% de probabilidad de desarrollarla; alrededor del 50% de la población tiene algún grado de anemia, según un estudio de la Fundación Argentina contra la Anemia, y dos tercios de los pacientes con insuficiencia renal muere por problemas cardíacos.

"El 35% de los pacientes renales que llegan a diálisis tienen o han tenido insuficiencia cardíaca y la anemia parece contribuir bastante con la enfermedad cardíaca", dijo el doctor Felipe Inserra, director de los Programas de Prevención Renal de Fresenius Medical Care Argentina.

Un equipo dirigido por Toblli en el Laboratorio de Medicina Experimental del Hospital Alemán, acaba de finalizar el primer estudio que logró reproducir cómo progresa el CRAS: en ratas con insuficiencia renal, la anemia y la insuficiencia cardíaca tardaron tan sólo seis meses en aparecer.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Nueva teoría sobre la gripe aviaria

La Nación
 
Cuestionan un eventual contagio de persona a persona

Estudios recientes sugieren que el virus H5 está lejos de poder causar una pandemia
 
 
 

LONDRES.- Dos grupos de investigadores, en Holanda y Japón, afirman haber descubierto por qué el virus de la gripe aviaria difícilmente logre mutar para transmitirse de una persona a otra.

El motivo, según plantean los investigadores, es que las células que contienen el tipo de receptor que el virus de la gripe aviaria prefiere para infectarlas se encuentran en el tracto respiratorio humano inferior. Eso impide que el virus se propague por medio de la tos y los estornudos. Los virus de la gripe humana, en cambio, infectan en general células del tracto respiratorio superior.

"El virus de la gripe aviaria necesitaría experimentar y acumular muchas mutaciones en su material genético antes de que pueda convertirse en una cepa pandémica", comentó Yoshihiro Kawaoka, virólogo de las universidades de Tokio y de Wisconsin.

El descubrimiento del doctor Kawaoka acaba de ser publicado por la revista Nature, en tanto que otro similar, por parte de Thijs Kuiken y sus colegas en el Centro Médico Erasmus, de Rotterdam, aparecerá en la edición de Science de esta semana.

Los especialistas saben que la gente que contrae el virus H5N1 es infectada en la parte inferior de los pulmones. Paul A. Offit, virólogo del Hospital de Niños de Filadelfia, dijo que los nuevos informes contribuyen a explicar por qué el virus H5, a pesar de que puede infectar al ser humano, no es capaz de transmitirse fácilmente de una persona a otra.

Los virólogos coinciden en que una pandemia se producirá tarde o temprano, en la medida en que uno de los 16 tipos de virus de la gripe en el mundo animal logre cambiar de tipo de receptor. Pero discrepan respecto de que el H5 sea el candidato más probable.

Sin embargo, algunos especialistas temen que el H5 tan sólo necesite mejorar su capacidad de transmisión. Los nuevos descubrimientos indican que el virus podría adquirir esa capacidad, modificando su actual inclinación por el receptor encontrado en el sistema respiratorio inferior por el receptor celular encontrado en células de las vías respiratorias superiores.

¿A pocos pasos?

Un equipo de científicos del Instituto de Investigación Scripps publicó en la revista Science para que el H5 realice esa transferencia bastaría con sólo unas pocas mutaciones, lo cual no parece un gran obstáculo. Y debido a que el virus H5 mató a casi la mitad de las 187 personas que infectó, "muchos de sus genes ya están optimizados para una virulencia", según James C. Paulson, miembro del equipo de Scripps.

Pero aunque con esta visión el H5 parecería encontrarse a un corto trecho de convertirse en un mal transmisible entre las personas, muchos virólogos creen que podrían ser necesarias también mutaciones adicionales, aun cuando esos cambios todavía no se comprenden a fondo, ya que los virus tienen dificultades para cambiar de tipo de receptor.

"Parecen raros los virus que producen una cadena de contagio autosostenida en el nuevo tipo de receptor", según escribió Kawaoka en el actual número del Informe Anual de Microbiología. "Esas transferencias -en su mayoría- a la larga no son viables", agregó.

"El virus H5 ha estado presente en la población humana desde fines de los años 50, pero nunca adquirió la serie completa de mutaciones necesarias para desencadenar una pandemia. Esa evidencia epidemiológica debería hacernos sentir seguros de que existe una barrera sustancial", señaló Offit, que destacó el pequeño número de personas que se contagiaron. Y añadió: "Es bueno preocuparse por la próxima pandemia de gripe, dado que en cada siglo pueden esperarse hasta tres. Lo que no es bueno es tratar de venderle a la opinión pública que podría originarse particularmente a partir de esta gripe aviaria, ya que si no lo es, causar alarma nos hará perder credibilidad".

Peter Palese, virólogo de la Escuela de Medicina de Mount Sinai, expresó que no creía que el virus H5 pudiera contagiar a las personas, salvo cuando estuvieran expuestas a grandes dosis, por ejemplo, si duermen en el mismo ambiente que las gallinas afectadas.

"Estoy convencido de que el virus H5 ha estado rondando entre los seres humanos durante mucho tiempo y nunca provocó una pandemia", comentó, sugiriendo que no será ese virus el que probablemente desencadene la próxima pandemia.

Sin embargo, igual que Offit, afirmó que respaldaba totalmente los planes para estar más prevenidos y preparados en caso de producirse una nueva pandemia de gripe, sea cual fuere su origen. "La gente tiene que comprender que no estamos aún realmente preparados para el caso de que sobrevenga", advirtió el doctor Palese.

Traducción: Luis Hugo Pressenda

Por Nicholas Wade
De The New York Times

Producirán en el país una droga contra la gripe aviar

La Nación
 
Lo anunció el ministro de Salud, Ginés González García
 
 
EL CALAFATE.- "Se trata de una gigantesca extorsión internacional." Con esas duras palabras, el ministro de Salud y Ambiente, Ginés González García fundamentó la decisión del Gobierno de comprarles a empresas locales partidas de la versión genérica del oseltamivir, antiviral utilizado para contrarrestar los efectos en humanos de la gripe aviar cuya patente pertenece al laboratorio alemán Roche.

El funcionario acusó de "monopólico" al laboratorio, que tras haber ganado la licitación advirtió que sólo contaría con stock a fines de 2006, e indicó que el genérico será producido por Kampel Martian y Elea, que obtuvieron la concesión. La partida, que será de cinco millones de dosis, será adquirida por el Estado en aproximadamente 30 millones de pesos y estará disponible dentro de 40 días.

"Piden [los laboratorios multinacionales] asesinar 300 millones de aves que come el pueblo, para proteger a una sola gallina de los huevos de oro que come uno solo", sentenció irónicamente el funcionario durante el cierre de la XXVII Asamblea anual organizada por la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos en esta ciudad. Cuando LA NACION lo consultó sobre la posibilidad de que el laboratorio alemán iniciara acciones legales contra la Argentina, el ministro se mostró desafiante: "Me gustaría, así se arma el debate", afirmó y completó diciendo que estas compañías "embarran la cancha y no van de frente".

"El mercado no tiene valores, tiene precios", subrayó en una dura crítica y agregó que de la misma manera que los países desarrollados piden transparencia sobre la salud en los países pobres, "debe haber transparencia en los mercados para el acceso a los medicamentos".

Por otro lado, el ministro informó que el Gobierno lanzará una campaña para proteger a los argentinos que viajan al exterior. "Estamos en alerta máxima, aunque nunca tuvimos ningún caso de gripe aviar en la Argentina", dijo. Existe otra droga para combatir lo que González García llamó "la pandemia del siglo XXI" denominada zanamivir y producida por GlaxoSmithKline.

"En cuanto al acceso a los medicamentos [la Argentina es] el mejor país de América latina", señaló. Y citó a Peter Drucker para justificar la política de genéricos instaurada durante su gestión: "Copiar es la base del desarrollo", afirmó.

"Roche está dispuesta a colaborar en todas las acciones necesarias para asegurar el abastecimiento del oseltamivir y garantizar su calidad. Es una cuestión de responsabilidad", afirmó desde Brasil Gonzalo Torres Argüello, vocero de la compañía consultado por LA NACION.

Por su parte, un alto ejecutivo de la industria farmacéutica que pidió reserva de su identidad explicó que, dado que Roche no puede abastecer la demanda mundial del fármaco, otorgó una licencia a una compañía de la India para producir la materia prima. Esta compañía la vende a los distintos laboratorios de todo el mundo y, a su vez, le paga royalties a la empresa dueña de la patente comercial.

Por Francisco Jueguen
Enviado especial

 
 
 

Los bebes empiezan a aprender palabras a los diez meses

La Nación
Según investigadores norteamericanos

 

 

 

Sólo los nombres de objetos que les interesan

 
 
 
 

FILADELFIA (Universidad de Temple).- Aunque a esa edad sólo puedan balbucear sonidos ininteligibles, a los diez meses los bebes pueden aprender dos palabras por día, pero sólo las que nombran objetos que les interesan a ellos y no al que les habla.

La conclusión surge de una investigación de las universidades Temple, Delaware y Evansville, en los Estados Unidos, que se publica en el número de marzo/abril de la revista Child Development (Desarrollo Infantil).

En su estudio, los investigadores les mostraron a 44 bebes dos objetos separados -uno "interesante" y otro "aburrido"- y les asignaron palabras inventadas, como "modi" o "worp". Luego, midieron cuánto tiempo miraban los objetos y cuál miraban cuando se los nombraban.

Así comprobaron que, a los diez meses, antes de decir mucho de nada, los pequeños eran capaces de aprender dos nuevas palabras en una sesión. Utilizando un test de comprensión (en lugar de esperar que los bebes pronunciaran las palabras), pudieron mostrar que ellos asignaban un vocablo al objeto que más les gustaba, independientemente de cuál fuera el que nombraban los investigadores.

"Descubrimos que nosotros podíamos observar uno de los objetos, tomarlo e incluso moverlo, pero el bebe naturalmente asumía que la palabra que estaba escuchando correspondía al objeto que le resultaba interesante, y no al que nos resultaba interesante a nosotros", dijo una de las autoras del estudio, Kathy Hirsh-Pasek, docente de psicología y directora del Laboratorio Infantil de la Universidad de Temple.

"Los bebes simplemente le asignan una «etiqueta» al objeto más interesante que ven -agregó Shannon Pruden, autor principal del trabajo-. Tal vez es por eso que los chicos aprenden palabras más rápido cuando los padres miran y nombran objetos que ellos ya habían considerado interesantes."

De acuerdo con los investigadores, estos resultados tienen enorme trascendencia para los padres y cuidadores. Destacan que los bebes están escuchando nuestras conversaciones y tratando de aprender palabras mucho antes de poder decirlas. También aconsejan que cuando les hablemos a nuestros hijos pequeños lo hagamos sobre cosas que les gustan a ellos y no sobre las que nos gustan a nosotros.

Los científicos también destacaron que alrededor de los 18 meses el interés de los chicos cambia. Comienzan a aprender palabras de forma diferente, fijándose más en lo que le interesa a la persona que les habla.

"El chico de 18 meses es una personita socialmente hábil, que puede penetrar en la mente del que le habla y en el vasto diccionario mental que el adulto tiene para ofrecer -dijo Hirsh-Pasek-. Pero a los diez meses ellos simplemente no pueden tomar en cuenta la perspectiva de quien les habla."

Hirsh-Pasek y Golinkoff son coautores de seis libros, entre los que figuran How our children really learn and why they need to play more and memorize less (Cómo aprenden realmente nuestros hijos y por qué necesitan jugar más y memorizar menos, 2003) y How babies talk: the magic and mystery of language acquisition (Cómo hablan los bebes: la magia y el misterio de la adquisición del lenguaje,1999).

Nuevo método desarrollado en el Hospital de Clínicas

La Nación
 
Detectan precozmente daños en el nervio óptico

 

El nuevo procedimiento identifica picos de presión ocular

 
Un equipo de especialistas del Hospital de Clínicas encontró la manera de recrear las condiciones oculares en el momento de nuestro despertar para poder detectar los picos y las variaciones de la presión ocular durante el día.

Esto permite identificar precozmente daños en el nervio óptico en una etapa en la que los síntomas del glaucoma (el aumento de la presión ocular por falta de drenaje normal del líquido del ojo o humor acuoso) se mantienen peligrosamente ocultos.

Luego de cuarenta y cinco minutos de absoluto relax sobre una camilla, en un ambiente en penumbra, cálido y en completo silencio, los especialistas registraron valores de presión intraocular comparables a los que ocurren a la mañana temprano, apenas abrimos los ojos, que es cuando se obtiene la medición más fiable.

"Al conseguir un método para obtener una estimación precisa de la presión que le habríamos tomado a ese paciente si lo hubiésemos internado, logramos completar la curva diaria de presión ocular para que sea aplicable en la práctica diaria de cualquier oftalmólogo", dijo a LA NACION el doctor Roberto Borrone, docente de la Cátedra de Oftalmología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e integrante del Servicio de Oftalmología del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial.

La investigación, en la que participaron integrantes de la cátedra de Oftalmología de la UBA y que representó a la Argentina como "Mejor trabajo nacional" en el último Congreso Mundial de Oftalmología, en San Pablo (Brasil), permitió registrar la curva diaria de presión ocular de 50 pacientes divididos en tres grupos: sanos, con glaucoma (hipertensión ocular) y con sospecha de lesión en el nervio óptico, indicador de glaucoma.

A todos, los investigadores les midieron la presión intraocular a las seis de la mañana, un horario clave y que en la consulta regular suele perderse. "El registro a las 6 de la mañana con el paciente aún acostado tiene especial trascendencia para detectar posibles picos de presión -dijo Borrone-. Con el estudio tratamos de mimetizar las circunstancias neurohormonales orgánicas que ocurren a la mañana temprano y logramos un método de detección precoz de esos picos que con el tiempo van dañando el nervio óptico."

Indicaciones precisas

Los pacientes debieron cumplir ciertas indicaciones al despertar en las camas del hospital antes de la primera medición, a las 6 de la mañana, y hasta la segunda medición, a las 7.30.

Entre ellas, estaban: no frotarse los ojos (el "efecto masaje" disminuye la presión), no producir ninguna compresión en el cuello (aumenta la presión venosa, que a su vez puede elevar la presión intraocular), no realizar ningún ejercicio físico, como subir o bajar escaleras, y desayunar con poca cantidad de agua, ya que ésta genera una presión hídrica que puede aumentar la presión intraocular.

Para cotejar la fiabilidad del método, los pacientes se volvieron a acostar a las 7.30 en un consultorio sin ruidos y en semipenumbra, dado que la luz y la claridad influyen en la tensión dentro del ojo. Tras 45 minutos de relax, los médicos repitieron la medición. La comparación entre los dos valores obtenidos a las 6 y a las 8.15 determinó que los datos de ambas mediciones eran similares estadísticamente.

"Llegamos a la conclusión de que podíamos simplificar el método de registro de la curva diaria de presión y evitar el engorroso trámite, también desde el punto de vista psicológico, de tener que internar a un paciente o de que el médico se tuviera que trasladar al domicilio de la persona para poder hacerlo -señaló Borrone-. Claro que esto no reemplaza la técnica convencional, pero despeja dudas de diagnóstico y de seguimiento del paciente."

Si durante la consulta un paciente tiene la presión ocular normal, pero un examen de fondo de ojo identifica un nervio óptico sospechoso de tener una lesión que puede ser glaucoma y que hasta ese momento no tenía síntomas, "ahí hay que pensar que el paciente tiene picos de presión fuera del horario de consulta habitual, especialmente por la mañana, lo que ocurre en el 50% de los casos", dijo Borrone.

El nuevo método también es útil en pacientes con glaucoma y que están bajo tratamiento, pero siguen perdiendo campo visual y en los que avanzan las alteraciones de la estructura del nervio óptico . "En este caso, la sospecha debe recaer sobre la eficacia de las drogas que toman para controlar la presión ocular -indicó el experto-. Una curva de presión ocular detectaría si tiene picos durante el día para adecuar el tratamiento, ya sea farmacológico o quirúrgico."

Los resultados del trabajo, publicado en la revista Archivos de Oftalmología de Buenos Aires, de la Sociedad Argentina de Oftalmología, acaban de ser aceptados para su publicación en la próxima edición de la revista científica italiana Bollettino di Oculistica.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Un examen revelador

¿Qué es lo que los oculistas miran durante el estudio de fondo de ojo? Entre otras características del interior del ojo, un pequeño pozo (excavación fisiológica) ubicado en la pared posterior y sobre una estructura circular, que es la cabeza del nervio óptico.

Cuando ese pozo es mayor de lo normal, el oculista sospecha (o debería sospechar) de la presencia de glaucoma, independientemente de la presión intraocular durante la consulta.

"Si en un paciente se detecta una excavación agrandada en el fondo de ojo y la presión ocular está normal o en el límite, a ese paciente hay que indicarle la realización de una curva diaria de presión. Al agrandarse, las fibras del nervio óptico quedan comprimidas y empiezan a morir lentamente, debido a que esa hipertensión sostenida afecta la circulación del nervio y la transmisión de la información al cerebro", explicó el doctor Borrone.

Anmat aprobó una droga contra el cáncer pulmonar

La Nación
 
Para tratar tumores avanzados
Inhibe la propagación de la enfermedad
 
 
La esperanza de tener una mejor calidad de vida sin el sufrimiento de la quimioterapia es posible para los más de 8000 argentinos a los que cada año se les diagnostica cáncer de pulmón avanzado. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) acaba de aprobar la utilización en el país de una nueva droga, erlotinib, en pacientes que no lograron buenos resultados con un tratamiento previo.

"El fármaco es un antitumoral que actúa sobre el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés), que les permite reproducirse a las células. Al bloquearlo, para que no lleguen proteínas a las células, se impide que el tumor avance dentro de un órgano o que se ramifique a otros", explicó el oncólogo español Román Pérez Soler, a cargo de la División Médica Oncológica del Instituto de Investigación Contra el Cáncer Albert Einstein de Nueva York, Estados Unidos.

De paso por la Argentina, el experto comentó que el nuevo fármaco demostró aumentar un año la sobrevida en pacientes con tumores en estadios avanzados. Según Pérez Soler, la droga actúa como "un interrupor de luz", que cierra el canal de alimentación celular e inhibe naturalmente la propagación de la enfermedad.

Sin embargo, el erlotinib impide la renovación celular a nivel epitelial, por lo que la piel tiende a ser más dura y quebradiza con el tiempo. A la fecha, los resultados observados en pacientes de los Estados Unidos, donde la droga fue aprobada un año atrás, indican que los pacientes sienten alivio en los principales síntomas que acompañan a la enfermedad (tos, dificultad respiratoria y dolor) y que, además, han extendido su vida un 45% con respecto a los tratados con quimioterapia.

"Contra un cáncer de pulmón avanzado el tratamiento médico clásico resulta a veces tan agresivo que los pacientes se mueren por los efectos de las sesiones de quimioterapia y no por el tumor en sí", dijo Pérez Soler. El experto insistió en que la droga está autorizada para pacientes con enfermedad avanzada y que hayan recibido al menos un tratamiento sin beneficios o que hayan sufrido una recaída. Además, dijo, se está investigando usar una variante de la droga en cánceres de pulmón primarios.

Víctor Ingrassia

 
 
 
 

Hallan una proteína que repara el ADN

La Nación
 
La identificaron investigadores de la UBA y el Conicet

Protege a las células frente a los factores que causan mutaciones y previene la muerte de las neuronas
 
 
 

 Se sabe que el cáncer se relaciona con mutaciones en los genes, y ello significa que, si éstos se mantienen estables, se puede prevenir el desarrollo de un tumor. Esa estabilidad se conserva gracias a ciertas sustancias que existen naturalmente en el organismo y que se encargan de reparar los daños en el ADN causados por diversos factores ambientales.

En un trabajo que acaba de publicarse en la prestigiosa revista Oncogene, el grupo liderado por el doctor Eduardo Cánepa, profesor en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, postula que la proteína p19 cumple un papel clave en la reparación de esas lesiones.

"Observamos que las células que tenían abundancia de esa proteína repararon de manera mucho más eficiente las lesiones causadas por distintos agentes, como la radiación ultravioleta o ciertos compuestos mutagénicos", confirma Cánepa, que también es investigador del Conicet y director del Departamento de Química Biológica de la mencionada facultad.

La proliferación celular se halla rigurosamente controlada por un conjunto de moléculas, denominadas quinasas, y conocidas por la sigla CDK (quinasas dependientes de ciclinas). Las CDK hacen que funcione el ciclo celular; es decir, estimulan a la célula para que aumente su tamaño, duplique su material genético y se divida en dos. Este proceso tiene lugar cuando un organismo está en pleno crecimiento, pero en el adulto la duplicación celular se produce sólo en determinados órganos y frente a ciertas situaciones; por ejemplo, ante una herida o una fractura ósea.

La proliferación celular no siempre es buena. Por eso, existen ciertas sustancias que se encargan de detenerla; se las conoce como INK4 (inhibidoras de las qui nasas), y son cuatro, que comparten la función de retener a la célula en un estado de quiescencia. Así, mientras que las CDK son consideradas oncogenes, pues su descontrol puede dar lugar a tumores, las INK4 son conocidas como supresoras de tumores.

Las proteínas inhibidoras de la proliferación celular actúan, sobre todo, cuando las células sufren algún daño que afecta la duplicación del ADN. Si éste está dañado, lo mejor para la célula es no duplicarse. Si la lesión es grave, el camino obligado es el "suicidio" programado o apoptosis: la célula muere en beneficio del organismo.

Así las cosas, los científicos decidieron indagar cómo se comportaban las proteínas supresoras cuando las células eran sometidas a diversos factores mutagénicos. En particular, centraron su interés en una de las cuatro proteínas en cuestión, la que se conoce como p19. Esta es muy abundante en el cerebro y su producción es estimulada por agentes genotóxicos, como los rayos ultravioleta.

"Probamos con diferentes tejidos: células normales, células donde se había estimulado la p19 y otras con déficit de esa proteína. Todas fueron sometidas a radiación ultravioleta, a la acción de mutagénicos y a la proteína betaamiloide, involucrada en el mal de Alzheimer. Y vimos que las células que tenían abundancia de p19 se defendían mucho mejor del daño en su ADN, porque lo reparaban de manera más eficiente", relata la licenciada Julieta Ceruti, primera autora del trabajo. La doctora María Scassa, también miembro del equipo, subraya: "Los tejidos que tenían mayor producción de p19 mantenían la integridad del ADN y tenían menos apoptosis".

La apoptosis es saludable cuando las células que mueren son candidatas a desarrollar un tumor. Pero no es beneficiosa si se trata de neuronas, pues éstas no se replican. "Quizás el hecho de que la p19 abunde en el tejido nervioso se deba a que en ellas no es bueno que haya apoptosis", arriesga Cánepa.

El haber identificado a la p19 como una proteína que, además de ser una supresora de la proliferación celular, se encarga de reparar el ADN y evitar la apoptosis, abre, según el investigador, interesantes perspectivas futuras, no sólo para las terapias antitumorales sino también en relación con las enfermedades neurodegenerativas.

"Si la p19 protege las neuronas de la acción del péptido betaamiloide, involucrado en el Alzheimer, sería una candidata a cumplir un rol clave en la prevención de la neurodegeneración", deduce Cánepa, y concluye: "Nuestro trabajo actual se orienta en ese sentido. Apostamos mucho a indagar cómo evitar la neurodegeneración".

Por su parte, el doctor Alberto Kornblihtt, profesor del Departamento de Fisiología y Biología Molecular y Celular de la Fceyn, e investigador del Conicet, opina: "El trabajo constituye una nueva vuelta de tuerca al conocimiento del control de ciclo celular, tan importante en las opciones que se les presentan a nuestras células: no dividirse, dividirse reguladamente, dividirse descontroladamente (cáncer) o morir (apoptosis)". Para Kornblihtt, "lo más interesante es la posibilidad abierta de que la proteína p19 no sólo participe en los mecanismos para evitar el cáncer, sino también en prevenir específicamente la muerte de neuronas". Y concluye: "El trabajo publicado en Oncogene es de la más alta calidad experimental y conceptual, y demuestra que la ciencia argentina puede competir al mejor nivel".

Centro de Divulgación Científica, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA.

«Lo peor para el cerebro es el aburrimiento»

La Nación
Diálogo con Marsel Mesulam, pionero en el estudio de la mente

 
Asegura el especialista en neurología cognitiva, nacido en Estambul, que desde hace treinta años estudia su funcionamiento
 
 
 
 

Suele decirse que el cerebro es el objeto más complejo del universo y el gran poema de la materia. Marsel Mesulam seguramente estaría de acuerdo con estas definiciones: cautivado por la matemática y la literatura en sus épocas de estudiante, hace tres décadas explora los intrincados senderos de la mente. El director del Centro de Neurología Cognitiva y Alzheimer de la Universidad Northwestern -que estuvo en Buenos Aires para participar de la reunión del grupo de Investigación en Afasia y Trastornos Cognitivos de la Federación Mundial de Neurología, coordinada por Ineco- nació en Estambul, pero vive en los Estados Unidos desde que tenía 18 años, en 1964.

"Cuando estaba a punto de graduarme -recuerda-, decidí ingresar en medicina y psicología. Tuve la suerte de tener como mentor a Norman Geschwind (padre de la moderna neurología del comportamiento) y desde entonces la investigación ha sido un viaje maravilloso a través de la neurología, la neuroanatomía y las imágenes funcionales. Ya no me planteo dedicarme a la matemática, pero todavía disfruto de un buen libro."

-Doctor Mesulam, ¿se puede explicar en un párrafo cómo funciona la mente?

-Bueno, el problema es complicado. Sólo en la superficie del cerebro tenemos 20 mil millones de neuronas, cada una de las cuales forma unas diez mil conexiones. Este órgano es capaz de hacer cosas absolutamente asombrosas que ninguna máquina es capaz de emular, como los cálculos que hace un tenista, un poeta o un atleta. En los últimos 150 años hemos tratado de descubrir qué parte del cerebro hace qué tarea. Y ya sabemos algo: que diferentes partes del cerebro hacen cosas diferentes, y que éstas no están confinadas dentro de fronteras individuales. Las funciones cerebrales están organizadas en redes distribuidas e interconectadas entre sí. Por ejemplo, no es que las palabras se encuentren en una parte especial del cerebro. Están en todo el cerebro, pero hay un área crítica que sabe dónde, que opera como el directorio de una computadora. Si uno pierde el directorio… olvídalo, nunca las vas a encontrar, no porque el directorio contenga los archivos, sino porque sabe dónde están. Estamos empezando a describir las funciones cerebrales como un mosaico increíblemente complejo en el que hay diferentes áreas de especialización, áreas que pueden relacionar la información distribuida. Hemos realizado avances realmente fantásticos, pero todavía estamos en los comienzos.

-Sin embargo, hay quienes piensan que nunca lograremos entender totalmente el cerebro?

-Creo que las neurociencias del siglo XXI tendrán que definir el significado de las palabras que utilizamos al preguntar. Por ejemplo, cuando se dice que no vamos a entender cómo funciona el cerebro, yo tengo que dar vuelta la pregunta: ¿qué se quiere decir por entender? Porque si por entender se quiere decir que cuando uno mira esto y lo llama "reloj", puede manejarlo, puede hacer imágenes funcionales, puede decir qué parte hace qué cosa, entonces sí lo vamos a entender. Pero si la pregunta es si puedo explicar cuál es la esencia de un reloj, tengo que contestar que no lo sé. Creo que podremos describir cómo ingresa y cómo egresa la información, pero si vamos a preguntas más complejas, por ejemplo si preguntamos qué es la conciencia, entonces….

-¿Será imposible entender qué es la conciencia?

-Personalmente, no sé qué es la conciencia. Puedo decir que estar consciente es verbalizar algo internamente, aunque también hay instancias en que uno no necesita verbalizar. La totalidad de la conciencia está más allá del análisis lógico. Si queremos explicarla, vamos a encontrarnos con problemas, porque las respuestas que hallaremos serán triviales. De modo que tenemos que ser muy cuidadosos en cómo definimos nuestras preguntas.

-Se diría que es un "agnóstico" de las neurociencias…

-Tal vez, pero piense en la astronomía: si uno pregunta cómo empezó el universo, le responden "con el Big Bang", pero el Big Bang es algo llamado "una singularidad", que no tiene explicación. La astronomía es más inteligente que las neurociencias, porque ya definió la pregunta que no tiene respuesta. Creo que tendremos que aceptar que algunas preguntas, cuando las hacemos de cierta manera, pueden no tener respuesta. Pero tenemos tantas preguntas que sí pueden contestarse, que no creo que haya que perder el tiempo con las que no la tienen.

-¿Considera que hipótesis como la de Marvin Minsky -que habló de una "sociedad de la mente" en la que la conciencia surge de la interacción de procesos que, individualmente, no son conscientes- no son una explicación adecuada?

-Creo que es una idea muy razonable, porque lo que dice es que se pueden escalar niveles de complejidad. Por ejemplo, tenemos tantas sinapsis que gran parte de las funciones mentales podría manejarse en forma probabilística. Se podría decir que cuando llamamos a esto "reloj", este estímulo visual activa miles de posibles palabras, pero en un sentido darwiniano las más aptas sobreviven porque coinciden más con lo que uno ve. No tengo problema con ese enfoque, pero mis investigaciones no se ocupan de ese nivel de complejidad. Soy un simple neurólogo que está tratando de descubrir cuáles son los elementos para que, algún día, alguien vea cómo funcionan.

-¿Cómo explicaría el movimiento pendular que describe a la mente ya sea como algo inescrutable o como un simple engranaje químico?

-¿Sólo un engranaje químico? ¿Un cuarteto de Beethoven es sólo sonido? La mayoría contestaría que sí, pero por otro lado es un sonido muy complejo y muy especial. Otro ejemplo es la vida: es sólo una combinación de carbono, nitrógeno y oxígeno? Pero, cuando se juntan formas complejas, ocurre lo mismo que con los sistemas biológicos, dos más dos es igual a cinco. Incluso aunque el cerebro sea en el fondo "sólo una máquina química", cuando esas sustancias se combinan en un cierto orden dan por resultado algo más.

-¿Qué importa más para el desarrollo de la mente, la herencia o la experiencia?

-Ambas. En cada función hay instancias en la que se verifica una predisposición genética, en la que la experiencia juega un papel y en la que hay interacciones. Me gusta pensar en el cerebro como un barco (la predisposición genética) sobre el que se deposita la experiencia como una pintura; si la predisposición genética es la correcta, esa pintura será mucho más colorida. Pero hay que tener las dos. Uno no puede desarrollar el lenguaje sólo poseyendo los genes; sin embargo, si no tiene los genes, la experiencia sola no va a hacer que usted tenga habilidades lingüísticas. Ahora, si un chico no es expuesto al lenguaje, tampoco lo desarrollará.

-¿Cuále es el puente entre lo anatómico y lo simbólico?

-El lenguaje. Los humanos hemos creado este sistema cuyo único propósito es crear un símbolo que llamamos "palabra" para objetos específicos, ideas, sentimientos. Se podría decir que la red del lenguaje es el mejor sistema conocido hasta ahora para la creación de símbolos y no hay otro animal que lo tenga. Se ha trabajado años para que chimpancés y gorilas crearan símbolos y se comunicaran, y sólo se ha logrado que aprendieran una o dos palabras. En mi opinión, la razón es que el cerebro humano se ha desarrollado hasta un punto en que tiene un lujo: más neuronas (en relación con el tamaño del cuerpo) de las que son necesarias para sobrevivir. Ese "lujo" nos permite sistemas neuronales cuyo trabajo principal no es sólo escapar del peligro y buscar alimento, sino reflexionar acerca de la experiencia por medio de símbolos. Esta interfaz simbólica es un rasgo exclusivamente humano. La ventaja que ofrece este sistema es realmente increíble. Otro rasgo único de la mente humana es su deseo de diversidad; si no ¿por qué los humanos creamos miles de lenguajes para decir las mismas cosas?

-¿Por qué?

-¿Y por qué hay tantas formas de preparar los alimentos? A los monos les gustan las bananas? El secreto del cerebro humano es la búsqueda de la diversidad. Sentimos una urgencia intrínseca de buscar lo novedoso. Si uno toma una neurona y le muestra lo mismo dos veces, inmediatamente decrece su actividad. Se aburre. Lo peor para el cerebro humano es el aburrimiento y eso ha creado el combustible para el desarrollo de la humanidad. El problema es que buscar novedad no siempre es bueno, por eso el cerebro tiene potencial para lo bueno y para lo malo.

-¿Qué se puede hacer para cultivar la mente infantil?

-Todos los chicos son diferentes. Algunos son curiosos y quieren saber por qué las cosas son de la manera en que son. Otros están más interesados en las relaciones personales. Es importante ser muy sensible a los talentos particulares y permitirles desarrollarlos en un ambiente estimulante. No tiene sentido pretender que sea matemático un chico que no tiene inclinación hacia la matemática, eso sería frustrante para todos. Creo que primero hay que averiguar cuáles son las aptitudes del chico y luego darle el máximo de posibilidades para que se desarrollen. Y también asegurarse de que tenga una mente curiosa en cualquier área. Cuando yo estaba en la escuela primaria, había un patrón para todo el mundo. Todos aprendíamos lo mismo, leíamos lo mismo. Espero que seamos cada vez más sensibles a las diferencias y que podamos alimentarlas.

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

 

 

 

 

 

«Lo peor para el #cerebro es el aburrimiento»

La Nación

Diálogo con Marsel Mesulam, pionero en el estudio de la mente. Asegura el especialista en neurología cognitiva, nacido en Estambul, que desde hace treinta años estudia su funcionamiento

Por Nora Bär|Suele decirse que el #cerebro es el objeto más complejo del universo y el gran poema de la materia. Marsel Mesulam seguramente estaría de acuerdo con estas definiciones: cautivado por la matemática y la literatura en sus épocas de estudiante, hace tres décadas explora los intrincados senderos de la mente. El director del Centro de Neurología Cognitiva y Alzheimer de la Universidad Northwestern -que estuvo en Buenos Aires para participar de la reunión del grupo de Investigación en Afasia y Trastornos Cognitivos de la Federación Mundial de Neurología, coordinada por Ineco- nació en Estambul, pero vive en los Estados Unidos desde que tenía 18 años, en 1964.

«Cuando estaba a punto de graduarme -recuerda-, decidí ingresar en medicina y psicología. Tuve la suerte de tener como mentor a Norman Geschwind (padre de la moderna neurología del comportamiento) y desde entonces la investigación ha sido un viaje maravilloso a través de la neurología, la neuroanatomía y las imágenes funcionales. Ya no me planteo dedicarme a la matemática, pero todavía disfruto de un buen libro.»

-Doctor Mesulam, ¿se puede explicar en un párrafo cómo funciona la mente?

-Bueno, el problema es complicado. Sólo en la superficie del cerebro tenemos 20 mil millones de #neuronas, cada una de las cuales forma unas diez mil conexiones. Este órgano es capaz de hacer cosas absolutamente asombrosas que ninguna máquina es capaz de emular, como los cálculos que hace un tenista, un poeta o un atleta. En los últimos 150 años hemos tratado de descubrir qué parte del cerebro hace qué tarea. Y ya sabemos algo: que diferentes partes del cerebro hacen cosas diferentes, y que éstas no están confinadas dentro de fronteras individuales. Las funciones cerebrales están organizadas en redes distribuidas e interconectadas entre sí. Por ejemplo, no es que las palabras se encuentren en una parte especial del cerebro. Están en todo el cerebro, pero hay un área crítica que sabe dónde, que opera como el directorio de una computadora. Si uno pierde el directorio… olvídalo, nunca las vas a encontrar, no porque el directorio contenga los archivos, sino porque sabe dónde están. Estamos empezando a describir las funciones cerebrales como un mosaico increíblemente complejo en el que hay diferentes áreas de especialización, áreas que pueden relacionar la información distribuida. Hemos realizado avances realmente fantásticos, pero todavía estamos en los comienzos.

-Sin embargo, hay quienes piensan que nunca lograremos entender totalmente el cerebro?

-Creo que las neurociencias del siglo XXI tendrán que definir el significado de las palabras que utilizamos al preguntar. Por ejemplo, cuando se dice que no vamos a entender cómo funciona el cerebro, yo tengo que dar vuelta la pregunta: ¿qué se quiere decir por entender? Porque si por entender se quiere decir que cuando uno mira esto y lo llama «reloj», puede manejarlo, puede hacer imágenes funcionales, puede decir qué parte hace qué cosa, entonces sí lo vamos a entender. Pero si la pregunta es si puedo explicar cuál es la esencia de un reloj, tengo que contestar que no lo sé. Creo que podremos describir cómo ingresa y cómo egresa la información, pero si vamos a preguntas más complejas, por ejemplo si preguntamos qué es la conciencia, entonces….

-¿Será imposible entender qué es la conciencia?

-Personalmente, no sé qué es la conciencia. Puedo decir que estar consciente es verbalizar algo internamente, aunque también hay instancias en que uno no necesita verbalizar. La totalidad de la conciencia está más allá del análisis lógico. Si queremos explicarla, vamos a encontrarnos con problemas, porque las respuestas que hallaremos serán triviales. De modo que tenemos que ser muy cuidadosos en cómo definimos nuestras preguntas.

-Se diría que es un «agnóstico» de las neurociencias…

-Tal vez, pero piense en la astronomía: si uno pregunta cómo empezó el universo, le responden «con el Big Bang», pero el Big Bang es algo llamado «una singularidad», que no tiene explicación. La astronomía es más inteligente que las neurociencias, porque ya definió la pregunta que no tiene respuesta. Creo que tendremos que aceptar que algunas preguntas, cuando las hacemos de cierta manera, pueden no tener respuesta. Pero tenemos tantas preguntas que sí pueden contestarse, que no creo que haya que perder el tiempo con las que no la tienen.

-¿Considera que hipótesis como la de #Marvin Minsky -que habló de una «sociedad de la mente» en la que la conciencia surge de la interacción de procesos que, individualmente, no son conscientes- no son una explicación adecuada?

-Creo que es una idea muy razonable, porque lo que dice es que se pueden escalar niveles de complejidad. Por ejemplo, tenemos tantas sinapsis que gran parte de las funciones mentales podría manejarse en forma probabilística. Se podría decir que cuando llamamos a esto «reloj», este estímulo visual activa miles de posibles palabras, pero en un sentido darwiniano las más aptas sobreviven porque coinciden más con lo que uno ve. No tengo problema con ese enfoque, pero mis investigaciones no se ocupan de ese nivel de complejidad. Soy un simple neurólogo que está tratando de descubrir cuáles son los elementos para que, algún día, alguien vea cómo funcionan.

-¿Cómo explicaría el movimiento pendular que describe a la mente ya sea como algo inescrutable o como un simple engranaje químico?

-¿Sólo un engranaje químico? ¿Un cuarteto de Beethoven es sólo sonido? La mayoría contestaría que sí, pero por otro lado es un sonido muy complejo y muy especial. Otro ejemplo es la vida: es sólo una combinación de carbono, nitrógeno y oxígeno? Pero, cuando se juntan formas complejas, ocurre lo mismo que con los sistemas biológicos, dos más dos es igual a cinco. Incluso aunque el cerebro sea en el fondo «sólo una máquina química», cuando esas sustancias se combinan en un cierto orden dan por resultado algo más.

-¿Qué importa más para el desarrollo de la mente, la herencia o la experiencia?

-Ambas. En cada función hay instancias en la que se verifica una predisposición genética, en la que la experiencia juega un papel y en la que hay interacciones. Me gusta pensar en el cerebro como un barco (la predisposición genética) sobre el que se deposita la experiencia como una pintura; si la predisposición genética es la correcta, esa pintura será mucho más colorida. Pero hay que tener las dos. Uno no puede desarrollar el lenguaje sólo poseyendo los genes; sin embargo, si no tiene los genes, la experiencia sola no va a hacer que usted tenga habilidades lingüísticas. Ahora, si un chico no es expuesto al lenguaje, tampoco lo desarrollará.

-¿Cuále es el puente entre lo anatómico y lo simbólico?

-El lenguaje. Los humanos hemos creado este sistema cuyo único propósito es crear un símbolo que llamamos «palabra» para objetos específicos, ideas, sentimientos. Se podría decir que la red del lenguaje es el mejor sistema conocido hasta ahora para la creación de símbolos y no hay otro animal que lo tenga. Se ha trabajado años para que chimpancés y gorilas crearan símbolos y se comunicaran, y sólo se ha logrado que aprendieran una o dos palabras. En mi opinión, la razón es que el cerebro humano se ha desarrollado hasta un punto en que tiene un lujo: más neuronas (en relación con el tamaño del cuerpo) de las que son necesarias para sobrevivir. Ese «lujo» nos permite sistemas neuronales cuyo trabajo principal no es sólo escapar del peligro y buscar alimento, sino reflexionar acerca de la experiencia por medio de símbolos. Esta interfaz simbólica es un rasgo exclusivamente humano. La ventaja que ofrece este sistema es realmente increíble. Otro rasgo único de la mente humana es su deseo de diversidad; si no ¿por qué los humanos creamos miles de lenguajes para decir las mismas cosas?

-¿Por qué?

-¿Y por qué hay tantas formas de preparar los alimentos? A los monos les gustan las bananas? El secreto del cerebro humano es la búsqueda de la diversidad. Sentimos una urgencia intrínseca de buscar lo novedoso. Si uno toma una neurona y le muestra lo mismo dos veces, inmediatamente decrece su actividad. Se aburre. Lo peor para el cerebro humano es el aburrimiento y eso ha creado el combustible para el desarrollo de la humanidad. El problema es que buscar novedad no siempre es bueno, por eso el cerebro tiene potencial para lo bueno y para lo malo.

-¿Qué se puede hacer para cultivar la mente infantil?

-Todos los chicos son diferentes. Algunos son curiosos y quieren saber por qué las cosas son de la manera en que son. Otros están más interesados en las relaciones personales. Es importante ser muy sensible a los talentos particulares y permitirles desarrollarlos en un ambiente estimulante. No tiene sentido pretender que sea matemático un chico que no tiene inclinación hacia la matemática, eso sería frustrante para todos. Creo que primero hay que averiguar cuáles son las aptitudes del chico y luego darle el máximo de posibilidades para que se desarrollen. Y también asegurarse de que tenga una mente curiosa en cualquier área. Cuando yo estaba en la escuela primaria, había un patrón para todo el mundo. Todos aprendíamos lo mismo, leíamos lo mismo. Espero que seamos cada vez más sensibles a las diferencias y que podamos alimentarlas.

sistema nervioso|cerebro|neuronas