El sueño profundo produce más aturdimiento que una borrachera

Clarín
SEGUN UN ESTUDIO EN EE.UU.

Un grupo de científicos descubrió que, al despertar, las personas experimentan peores efectos que si hubieran bebido en exceso. Además, confirmaron que descansar de más es peor que no dormir durante 24 horas.


El aturdimiento que, por un breve período, sigue a ocho horas de sueño profundo es tan malo o peor que una borrachera. Así lo señala un estudio sobre el funcionamiento de la memoria y el pensamiento, publicado hoy por una revista especializada estadounidense.

La revista de la Asociación Americana de Medicina (JAMA, por sus siglas en inglés) informa que un equipo de la Universidad de Colorado en Boulder, EE.UU., encontró que al despertar después de ocho horas de sueño profundo las personas se sienten más aturdidas que cuando se les ha privado de sueño durante 24 horas.

Los investigadores recordaron que otros estudios demostraron que las deficiencias cognitivas que siguen a la privación del sueño por 24 horas son similares a los efectos de la intoxicación con alcohol. Por lo tanto, aseguran, se puede decir que el sueño profundo produce más aturdimiento que una borrachera.

Durante el período de aturdimiento, conocido como inercia del sueño, las personas que fueron sometidas al estudio mostraron una disminución de la memoria de corto plazo, de la capacidad de contar y de otras funciones cognitivas, señaló Kenneth Wright, autor principal del estudio.

Estas conclusiones tienen implicaciones para los trabajadores de la salud, la seguridad y el transporte, a quienes a menudo se les exige que presten servicios de urgencia apenas se despiertan.

"Esta es la primera vez que alguien ha cuantificado los efectos de la inercia del sueño", señaló Wright.

"Encontramos que la habilidad cognitiva de los sujetos del estudio eran peores al despertar que después de una larga privación de sueño. Aunque breves, los efectos de la inercia del sueño son tan malos o peores que los de la borrachera", indicó el científico.

Después de observar a los individuos dormir ocho horas cada noche por un período de seis días, los investigadores los sometieron a pruebas cognitivas, tal como sumar números de dos dígitos, dijo Wright.

Los investigadores comprobaron que los individuos exhibían los efectos más graves de la inercia del sueño en los primeros tres minutos después de despertarse, agregó.

Estos efectos generalmente se disipaban después de un máximo de diez minutos, aunque a veces se podían detectar hasta dos horas más tarde, concluyeron los autores del estudio.

EN EMERGENCIA NACIONAL

Clarín
 

Un nene espera con urgencia un trasplante de hígado

Se llama Ignacio, tiene 5 años y sufre hepatitis autoinmune fulminante. Desde diciembre está internado en el Hospital Italiano.

Un nene de cinco años, internado en el Hospital Italiano desde el 30 de diciembre, se encuentra en estado de emergencia nacional a la espera de un hígado para ser trasplantado. Según contaron sus familiares directos, sufre una hepatitis autoinmune fulminante.

El nene se llama, Ignacio Vázquez y se encuentra en terapia intensiva con respirador y monitoreo cerebral a la espera del trasplante de hígado.

"Los síntomas comenzaron en los primeros días de diciembre con una simple otitis pero después derivó en un progresivo deterioro de la salud, se puso amarillo, se hicieron estudios y se determinó una hepatitis fulminante de origen autoinmune", dijo Adriana, la tía del menor.

"Necesita un hígado con urgencia. Es chiquito, tiene toda la vida por delante y nosotros sabemos del dolor que tiene que pasar una familia y la decisión es terrible pero importante", añadió la mujer.

Agregó además que "Ignacio va a ser digno de ese trasplante, es un nene fantástico, con mucha pila y la está peleando con todo".

Clonación

Clarín
 EL SURCOREANO HWANG WOO-SUK

Un pionero en la clonación de embriones humanos falsificó investigaciones

Un documento elaborado por una comisión investigadora asegura que el científico manipuló datos y fotos. Antes él había reconocido "errores" en sus trabajos.


El escándalo desatado en Corea del Sur en torno a las irregularidades en los trabajos del hasta hace poco reconocido científico Hwang Woo-Suk, pionero en la clonación de embriones humanos, no deja de crecer: hoy la comisión investigadora aseguró en un documento formal que al menos parte de sus investigaciones sobre células madre fueron directamente fabricadas.

Este año, Hwang hizo público un trabajo que supuestamente representó un enorme avance en la extracción de células madre de embriones humanos clonados. Este mes, algunos de sus colaboradores denunciaron diversas irregularidades en esas investigaciones y el científico reconoció “errores”. Pero el informe de la comisión señala explícitamente que el trabajo “no contenía simples errores sino que fue intencionalmente manipulado".

Hwang era hasta hace poco considerado prácticamente un héroe nacional y recibió varios premios del gobierno, que le otorgó fondos millonarios para sus estudios.

El documento sostiene que "es inevitable que el profesor Hwang sea sancionado a la luz de las evidencias de falsificación que se han puesto de manifiesto" y acusa al científico de dañar a la comunidad científica con "un acto grave que atenta contra los fundamentos de la ciencia".

Hoy el investigador se disculpó y renunció a su puesto como docente de la universidad surcoreana que realizó la investigación, aunque insistió en la validez científica de sus investigaciones.

Un corazón para la beba Berenice

Clarín
| OPERACION INEDITA EN LA ARGENTINA

La beba con un corazón artificial sigue estable y espera un donante

El padre de Berenice, de 17 meses, aseguró que está “bien”. Y el jefe de Cirugía Cardiovascular del Hospital de Niños sostuvo que es “remota” la posibilidad de que no se necesite un trasplante.

Berenice, la beba de 17 meses a la que hace una semana le fue implantado un corazón artificial, se mantiene esta mañana estable y continúa esperando un donante, ya que la posibilidad de que la cirugía, inédita en la Argentina, haga mejorar la cardiopatía que sufría hasta el punto de no tener necesidad de un trasplante es “remota”.

Así lo precisó en declaraciones a Radio Mitre el doctor Florentino Vargas, jefe del Area de Cirugía Cardiovascular del Hospital de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna). El médico explicó que en la operación se intentó “dejar la malformación corregida y una esperanza de que pudiera mejorar el músculo cardíaco y tal vez así excluirla de la lista de transplantes, una posibilidad que hoy es remota”.

"La beba (que nació con una malformación congénita) llegó al hospital con un diagnóstico de anomalía coronaria y miocardiopatía dilatada. Su anomalía era de implante de las arterias coronarias (ver detalles en infografía) y le había causado un infarto de larga evolución que había deteriorado severamente la mayor parte de su músculo cardíaco (la miocardiopatía dilatada)", explicó Vargas.

Hubo una internación de dos meses, por insuficiencia cardíaca, tras la cual fue incluida en la lista de espera para del INCUCAI. Los días siguientes no dieron tregua; al poco tiempo volvió a la sala de terapia del Servicio de Cirugía Cardiovascular. "Su corazón requería la ayuda de medicación para poder contraerse y la dilatación de su ventrículo izquierdo había progresado hasta tener el diámetro mayor que en un adulto. También notamos que había desarrollado un trombo grande en su aurícula izquierda. Por eso se la pasó a la categoría de Urgencia en la lista de espera", comentó a Clarín el cardiólogo Ricardo López.

Fue en ese momento que apareció la posibilidad del implante. "Su vida corría peligro. Por eso buscamos una alternativa para que pudiera llegar bien al trasplante", puntualiza Vargas. La tecnología necesaria para llevar a cabo la operación es de origen alemán: se trata del corazón Berlín Heart, que viene en dos versiones, interior y exterior (a la beba le implantaron el que va fuera del cuerpo). Luego que el comité de bioética del hospital evaluara la situación se comenzó con los trámites para hacer la importación.

Hubo apoyo de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad, y del sector de Cirugía Cardiovascular del Hospital Argerich. Con el antecedente de 70 casos de niños alemanes que recibieron el Berlín Heart, la misión siguió adelante. El equipo de Vargas, con Ricardo López y Jorge Rozenbaum, cirujano cardiovascular, inició entonces un proceso en el que se vieron involucradas alrededor de 30 personas.

La cirugía se hizo el 14 de diciembre. Primero se extrajo el trombo (coágulo) de la aurícula izquierda. Luego se dividió la arteria pulmonar y se reimplantó la arteria coronaria anómala en su sitio normal: en la aorta de la beba. De ese modo se corrigió la malformación congénita.

Después se hizo el implante del corazón artificial. "La corrección del problema congénito se hizo porque cabe una posibilidad, aunque remota, de que al haber sido corregida la malformación de las arterias coronarias, que causó la dilatación del corazón, permita que con el paso de las semanas el músculo cardíaco se recupere", comentó Vargas.

Remedios más baratos

Clarín

CONFERENCIA EN CASA ROSADA

Por un nuevo acuerdo, bajarán 10% los medicamentos

Lo anunciaron tras una reunión del presidente Kirchner y los ministros de Economía y Salud con representantes del sector. Alcanza a 216 remedios de primera línea.

Piel

Clarín
HALLAZGO CIENTIFICO EN ESTADOS UNIDOS

Un gen determinaría el color de la piel

PENSILVANIA . AFP

En la Universidad de Pensilvania, en los EE.UU., los genetistas del laboratorio de investigaciones de la Escuela de Medicina descubrieron —mientras investigaban características de un pez conocido como zebrafish— un gen que aparentemente sería el responsable del color de la piel.

El hallazgo fue una sorpresa para todos. Los científicos involucrados en estos estudios no tenían ese objetivo en mente. Estaban dedicados a develar, en la medida de lo posible, mecanismos relacionados con el cáncer. Una muestra más de cómo los caminos de la ciencia son tan impredecibles como sus objetos de estudio.

Según contó a la agencia AFP uno de los líderes del trabajo, Keith Cheng, el nuevo gen identificado, al que bautizaron como SLC24A5, podría llevar a otras investigaciones para nuevos tratamientos de los melanomas (uno de los tipos de cáncer de piel con más incidencia en la población) pero además ofrece la posibilidad de explicar por qué los humanos poseen diferentes tonalidades.

"El cambio de un solo aminoácido (micromolécula orgánica) en un gen juega un papel mayor en la pigmentación y explica por qué los europeos tienen la piel más clara que los africanos", comentó el oncólogo y genetista Cheng.

Por lo que se sabe hasta el momento, investigaciones anteriores permitieron identificar más de 100 genes que intervienen en diferentes grados en los procesos de pigmentación. Con el agregado de este gen, el panorama sobre las razones de la existencia de diferentes colores de piel parece más fácil de comprender. Se sabe, por ejemplo, que algunas alteraciones como el albinismo (y sus problemas de visión asociados) están relacionados con algunos de esos genes ya conocidos.

Los estudios realizados por Cheng y sus colegas en el zebrafish demostraron, en principio, que el nuevo gen descubierto es el responsable del cambio de tonalidad que sufre ese animal en la pigmentación de sus rayas. Los datos obtenidos pueden extrapolarse a hombres y mujeres porque ese mismo gen está presente en humanos.

¿Por qué se asegura que el gen encontrado en un pez tiene relación con el color de la piel humana? Porque cuando los científicos de la Universidad de Pensilvania introdujeron la versión humana del gen en los peces que tenían rayas doradas, el resultado los dejó boquiabiertos: influyó para que al pez se le formaran las clásicas rayas pero de otro color, con un tinte más oscuro.

Así probaron que ese mismo "gen humano", definitivamente, era el causante de las modificaciones en la pigmentación. Y ya no hubo dudas para seguir adelante con la elaboración de las conclusiones. La totalidad de esos datos fueron publicados en la revista de divulgación científica Science, que salió a la venta hace dos días.

Allí se explica cómo en una pecera de una universidad encontraron claves para develar uno de los enigmas mejor guardados, el por qué de los distintos tonos de piel. Una cuestión de origen.

Salud: El cerebro trabaja más ante una situación de duda que de riesgo

Clarín

ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE IOWA Y DEL INSTITUTO CALIFORNIA DE TECNOLOGIA, EN EE.UU.

Los científicos sostienen que hay 24 áreas del cerebro que actúan frente a lo imprevisible y no lo hacen igual frente a riesgos conocidos. Y que son las zonas emocionales las que ayudan frente a la incertidumbre.

|California|

Por Gabriel Giubellino|ggiubellino@clarin.com
Al ser humano no le gustan las incertidumbres. Eso lo sabe cualquiera por experiencia propia. Lo que se desconocía es que su sistema neuronal responde de manera muy distinta cuando se lo enfrenta a distintos niveles de probabilidad. Se activa mucho más ante un resultado imprevisible: 24 áreas del cerebro se ponen a trabajar bajo condiciones de ambigüedad, antes que frente a riesgos conocidos. Son los centros emocionales los que ayudan a lidiar con la incertidumbre. La razón y la emoción van entonces de la mano.

Esta es una conclusión a la que llegaron investigadores de la Escuela Médica de la Universidad de Iowa, y la División de Humanidades y Ciencias Sociales del Instituto California de Tecnología, en Pasadena, Estados Unidos.

En teorías utilizadas en ciencias sociales se considera que las únicas variables que influencian en una evaluación son los juicios sobre los resultados probables, afirma el estudio publicado en la revista Science, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

En algunas elecciones, como jugar a la ruleta, el apostador puede tener en cuenta algunas variables como ciertas frecuencias, u otros antecedentes antes de decidir su jugada. «En el otro extremo, como la chance de un ataque terrorista, las probabilidades están basadas en evidencias exiguas o conflictivas, donde la información importante claramente falta», dice el estudio.

El modelo teórico que explica esta forma de decidir indica que ante una probabilidad imprecisa, la gente se inclina a considerar el peor resultado posible. Se actúa como si del otro lado hubiese un oponente que pueda elegir con maldad lo que desfavorece al participante. Esta es una respuesta emocional. Pero también en ese caso hay una respuesta racional: se estima lo peor, se juzga cuánto paga y entonces se decide.

De esta manera distinguieron dos tipos de incertidumbre: una, llamada riesgosa; la otra, ambigua.

«Las elecciones pueden depender de cuánta información relevante está faltando, o qué tan ignorante se siente la gente comparado con otros», señala el artículo.

Los investigadores focalizaron el estudio en regiones antes asociadas al lado emocional de la toma de decisiones. Combinaron dos fuentes de información: imágenes de resonancia magnética y el estudio de la conducta de pacientes con ciertas lesiones. Ante estímulos que conllevan un alto grado de incertidumbre, las áreas procesadoras de emociones, como la corteza órbitofrontal y la amígdala, se activaron más que frente a estímulos apenas riesgosos. Ambas áreas, conectadas bidireccionalmente, actúan rápidamente como sistemas de «vigilancia» y evaluación.

La investigación demuestra que las situaciones riesgosas y las ambiguas mueven distintas área del cerebro. «Bajo un estado de ambigüedad, el cerebro es alertado de que falta información, y que las elecciones basadas en la información disponible puede por lo tanto tener consecuencias desconocidas y potencialmente peligrosas, y que se deben movilizar recursos cognitivos y conductuales para conseguir información adicional del entorno».

Estas respuestas, observadas en imágenes, fueron corroboradas al estudiar lo que sucede en pacientes con lesiones en la corteza órbitofrontal. No demostraron preferencia por decisiones con riesgo «conocido» por sobre las inciertas.

Lo que hacen estos investigadores es unir el conocimiento de la neurología con el de la economía. Esto lo ha planteado ya un autor del trabajo, Crolin Camerer, en un informe titulado: «Neuroeconomía. Por qué la economía necesita al cerebro». Entonces citó al economista Jacob Viner, quien ya en 1925 decía: «La conducta humana en general y, por lo tanto, presumiblemente también en el mercado, no se encuentra bajo la detallada y constante orientación de hedónicos cálculos exactos y cuidadosos, sino que es producto de un inestable e irracional complejo de acciones reflexivas, impulsos, instintos, hábitos, costumbres, modas e histeria».

En otro siglo, 80 años después, los científicos salieron a corroborarlo. Aldo Rustichini, investigador en teoría de la decisión en la Universidad de Minnesota, Minneapolis, explica esta aversión a la ambigüedad con una experiencia similar a la realizada en esta investigación. Se colocan dos mazos de cartas en una mesa. El de la derecha tiene 50 cartas rojas y 50 azules. El de la izquierda también tiene cartas rojas y azules, pero el conejillo no conoce cuántas de cada una. El investigador toma una carta de cada mazo. Promete darle 100 dólares al participante si acierta el color.

¿A cuál apuesta la mayoría? Al mazo de la derecha. Y la más pura lógica indica que en el otro mazo también hay un 50 y 50 de posibilidades de ganar y perder.

La diferencia es que se apuesta al mazo «conocido», esto es, del que se «conoce la probabilidad». En ese artículo se dice que este razonamiento se emplea cuando se evalúa la relación entre el precio de un producto de una compañía conocida ante otro precio —más barato— de un producto similar, pero de una empresa desconocida. «La gente le gusta más aquello que conoce», afirma Rustichini.

La relación de este tipo de investigaciones con la economía es evidente. Dos sectores importantes de ella, como el negocio del juego y el del seguro, se basan en la consideración de situaciones riesgosas. El estudio menciona incluso otras áreas delicadas sobre la toma de decisiones, como el combate al terrorismo.

«Dilucidar los procesos neurales de la toma de decisiones humanas ayudará a entender las importantes diferencias económicas entre riesgo y ambigüedad», dijo el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurologia Cognitiva (INECO). «Los experimentos demuestran que mucha gente prefiere apostar en situaciones riesgosas o peligrosas antes que en ambiguas».

Es evidencia científica de un refrán que bien podría haber sido de cabecera de Sancho Panza: «Mejor malo conocido que bueno por conocer».

Salud

Clarín
ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE IOWA Y DEL INSTITUTO CALIFORNIA DE TECNOLOGIA, EN EE.UU.

El cerebro trabaja más ante una situación de duda que de riesgo

Los científicos sostienen que hay 24 áreas del cerebro que actúan frente a lo imprevisible y no lo hacen igual frente a riesgos conocidos. Y que son las zonas emocionales las que ayudan frente a la incertidumbre.

Gabriel Giubellino.

ggiubellino@clarin.com

Al ser humano no le gustan las incertidumbres. Eso lo sabe cualquiera por experiencia propia. Lo que se desconocía es que su sistema neuronal responde de manera muy distinta cuando se lo enfrenta a distintos niveles de probabilidad. Se activa mucho más ante un resultado imprevisible: 24 áreas del cerebro se ponen a trabajar bajo condiciones de ambigüedad, antes que frente a riesgos conocidos. Son los centros emocionales los que ayudan a lidiar con la incertidumbre. La razón y la emoción van entonces de la mano.

Esta es una conclusión a la que llegaron investigadores de la Escuela Médica de la Universidad de Iowa, y la División de Humanidades y Ciencias Sociales del Instituto California de Tecnología, en Pasadena, Estados Unidos.

En teorías utilizadas en ciencias sociales se considera que las únicas variables que influencian en una evaluación son los juicios sobre los resultados probables, afirma el estudio publicado en la revista Science, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

En algunas elecciones, como jugar a la ruleta, el apostador puede tener en cuenta algunas variables como ciertas frecuencias, u otros antecedentes antes de decidir su jugada. "En el otro extremo, como la chance de un ataque terrorista, las probabilidades están basadas en evidencias exiguas o conflictivas, donde la información importante claramente falta", dice el estudio.

El modelo teórico que explica esta forma de decidir indica que ante una probabilidad imprecisa, la gente se inclina a considerar el peor resultado posible. Se actúa como si del otro lado hubiese un oponente que pueda elegir con maldad lo que desfavorece al participante. Esta es una respuesta emocional. Pero también en ese caso hay una respuesta racional: se estima lo peor, se juzga cuánto paga y entonces se decide.

De esta manera distinguieron dos tipos de incertidumbre: una, llamada riesgosa; la otra, ambigua.

"Las elecciones pueden depender de cuánta información relevante está faltando, o qué tan ignorante se siente la gente comparado con otros", señala el artículo.

Los investigadores focalizaron el estudio en regiones antes asociadas al lado emocional de la toma de decisiones. Combinaron dos fuentes de información: imágenes de resonancia magnética y el estudio de la conducta de pacientes con ciertas lesiones. Ante estímulos que conllevan un alto grado de incertidumbre, las áreas procesadoras de emociones, como la corteza órbitofrontal y la amígdala, se activaron más que frente a estímulos apenas riesgosos. Ambas áreas, conectadas bidireccionalmente, actúan rápidamente como sistemas de "vigilancia" y evaluación.

La investigación demuestra que las situaciones riesgosas y las ambiguas mueven distintas área del cerebro. "Bajo un estado de ambigüedad, el cerebro es alertado de que falta información, y que las elecciones basadas en la información disponible puede por lo tanto tener consecuencias desconocidas y potencialmente peligrosas, y que se deben movilizar recursos cognitivos y conductuales para conseguir información adicional del entorno".

Estas respuestas, observadas en imágenes, fueron corroboradas al estudiar lo que sucede en pacientes con lesiones en la corteza órbitofrontal. No demostraron preferencia por decisiones con riesgo "conocido" por sobre las inciertas.

Lo que hacen estos investigadores es unir el conocimiento de la neurología con el de la economía. Esto lo ha planteado ya un autor del trabajo, Crolin Camerer, en un informe titulado: "Neuroeconomía. Por qué la economía necesita al cerebro". Entonces citó al economista Jacob Viner, quien ya en 1925 decía: "La conducta humana en general y, por lo tanto, presumiblemente también en el mercado, no se encuentra bajo la detallada y constante orientación de hedónicos cálculos exactos y cuidadosos, sino que es producto de un inestable e irracional complejo de acciones reflexivas, impulsos, instintos, hábitos, costumbres, modas e histeria".

En otro siglo, 80 años después, los científicos salieron a corroborarlo. Aldo Rustichini, investigador en teoría de la decisión en la Universidad de Minnesota, Minneapolis, explica esta aversión a la ambigüedad con una experiencia similar a la realizada en esta investigación. Se colocan dos mazos de cartas en una mesa. El de la derecha tiene 50 cartas rojas y 50 azules. El de la izquierda también tiene cartas rojas y azules, pero el conejillo no conoce cuántas de cada una. El investigador toma una carta de cada mazo. Promete darle 100 dólares al participante si acierta el color.

¿A cuál apuesta la mayoría? Al mazo de la derecha. Y la más pura lógica indica que en el otro mazo también hay un 50 y 50 de posibilidades de ganar y perder.

La diferencia es que se apuesta al mazo "conocido", esto es, del que se "conoce la probabilidad". En ese artículo se dice que este razonamiento se emplea cuando se evalúa la relación entre el precio de un producto de una compañía conocida ante otro precio —más barato— de un producto similar, pero de una empresa desconocida. "La gente le gusta más aquello que conoce", afirma Rustichini.

La relación de este tipo de investigaciones con la economía es evidente. Dos sectores importantes de ella, como el negocio del juego y el del seguro, se basan en la consideración de situaciones riesgosas. El estudio menciona incluso otras áreas delicadas sobre la toma de decisiones, como el combate al terrorismo.

"Dilucidar los procesos neurales de la toma de decisiones humanas ayudará a entender las importantes diferencias económicas entre riesgo y ambigüedad", dijo el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurologia Cognitiva (INECO). "Los experimentos demuestran que mucha gente prefiere apostar en situaciones riesgosas o peligrosas antes que en ambiguas".

Es evidencia científica de un refrán que bien podría haber sido de cabecera de Sancho Panza: "Mejor malo conocido que bueno por conocer".

El sexo es cultura

Revista Caras y Caretas
 
Silvia Bleichmar
La educación sexual no es sólo un debate que está sucediendo a nivel legislativo. Es un derecho que niños y adolescentes deben poder ejercer para ubicarse frente a la realidad que los rodea.(…)
 
" La Iglesia sabe que el tema de la educación sexual lo tiene perdido "
 
 Para  el teólogo y filósofo Rubén Dri, el último documento que emitió la Conferencia Episcopal Argentina representa " la posición de fuerza de la Iglesia Católica dirigida al Gobierno",  de Néstor Kirchner y viene  a sintetizar en el ámbito local " un concepto de Iglesia de poder,  alejada de sus fieles", que baja desde el Vaticano en la figura de Benedicto XVI.
 

CIENTIFICOS ESPAÑOLES Y ESTADOUNIDENSES LO INVESTIGARON EN RATONES

Clarín.com

El veneno de serpientes, contra los tumores

El veneno de serpientes vuelve a asociarse con el cáncer. Una información divulgada por la agencia EFE asegura que un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSISC), de Valencia, España, descubrió que dos proteínas, la obtustatina y la jerdostatina, procedentes del veneno de serpientes, resultan eficaces contra el crecimiento de algunas células cancerígenas.

Las conclusiones del trabajo de investigación aparecieron publicadas ayer en The Journal of Bio logical Chemistry. Hasta el momento, la eficacia de esas sustancias sólo fue probada en ratones que padecían tumores de Lewis, pero los autores son optimistas sobre futuras aplicaciones: "Esto abre un abanico de posibilidades para la producción de fármacos de mayor potencial a partir de moléculas químicas sintetizadas en laboratorio y que reproduzcan los mecanismos de acción de las proteínas identificadas", sostuvo Juan Carlos Calvete, líder del equipo del Instituto de Biomedicina de Valencia.

El grupo trabaja desde hace más de 10 años investigando la evolución y las características funcionales de proteínas provenientes del veneno de víboras. Según los estudios, esas proteínas son capaces de bloquear en forma selectiva la función de receptores de la superficie celular de la familia denominada "integrinas". Calvete explica las claves de ese mecanismo: esos receptores cumplen papeles esenciales en varios procesos fisiológicos pero también en determinadas patologías. Algunas de ellas son la isquemia coronaria, la osteoporosis, las infecciones bacterianas, la artritis reumatoidea, las enfermedades autoinmunes, la inflamación y la angiogénesis, es decir la creación de nuevos vasos sanguíneos que alimentan a las células cancerígenas.

En los ensayos realizados con ratones, la aplicación de esa proteína logró reducir el tamaño tumoral en un 50%. Básicamente funciona bloqueando las vías de suministro de nutrientes para las células cancerosas. Así puede impedir el crecimiento del tumor.

La efectividad de la obtustatina animó a los investigadores a buscar otras moléculas similares en otros venenos. Fue a través de esa búsqueda que consiguieron que la bacteria Escherichia coli sintetizara otro análogo, la jerdostatina.

La comprobación de los españoles se pudo cristalizar con el apoyo de la Temple University, de Philadelphia, en los Estados Unidos. Cezary Marcinkiewicz, investigador de esa casa de estudios, fue fundamental para descubrir la proteína obtustatina en el veneno de la serpiente Vipera lebetina.

Ahora se espera que estas conclusiones ayuden a diseñar fármacos que sean eficaces para combatir tumores a través de la estrategia de bloquear sus vías de nutrientes. Calvete calificó a esta posibilidad como "fascinante" porque permitiría transformar toxinas letales en drogas que ayuden a salvar vidas.