Argentina 8N: Sí a la Protesta, siempre.

Sí a la protesta, siempre

Toda protesta es política; toda protesta importa; toda protesta debe ser tomada en serio por el gobierno, para repensar los alcances de las propias políticas –mucho más cuando la protesta tiene un carácter masivo, como la del 8N.

Y sin embargo, tantos colegas con quienes defendimos siempre la protesta hoy se sitúan en la vereda opuesta, abrazados al discurso conservador que sospecha de la protesta e iguala a la democracia con las elecciones. Es una pena, y lo digo por ellos.

Decir lo dicho no implica la zoncera de decir que toda protesta es justa, y mucho menos que cada voz que se escucha invoca reclamos justos, a ser obedecidos. Por el contrario, el deber de la dirigencia democrática es el de tomar la protesta a su mejor luz, sopesando los reclamos, humildemente, bajo el tamiz de las propias convicciones, y conforme con las obligaciones constitucionales que tiene. Puede ilustrarse lo dicho con la «marcha Blumberg». Frente a la misma, Néstor Kirchner actuó del peor modo: primero ignoró a la misma, y luego decidió seguirla en sus peores consignas, para traducirla en leyes inconstitucionales. Su obligación era más bien la opuesta: acompañar el dolor inmenso de tantas familias destruidas por la inseguridad (como hoy debería acompañarse a los familiares de la tragedia de Once), para luego meditar sobre los propios errores, y dictar normas respetuosas de las garantías constitucionales de todos.

A mi pesar (siendo, como soy, un crítico del gobierno), reconozco que para corregir su rumbo exitosamente, al gobierno le bastaría con mucho menos que lo que yo le exigiría para hacerlo (derogar la ley antiterrorista, dejar de perseguir al sindicalismo clasista, romper sus alianzas con gobernadores asesinos y empresarios corruptos). Para responder de un modo justo a la protesta, al gobierno le bastaría con poco, ya que la ciudadanía siempre, a priori, acompaña a su gobierno, mucho más si lo ve –como hoy no lo ve– genuinamente preocupado por su destino. En línea con lo sugerido, el gobierno podría mantener intocadas las políticas de las que se jacta (AUH; matrimonio igualitario; estatización de las AFJP), cambiando otros aspectos básicos, hoy asombrosamente desatendidos: terminar de una vez con la mentira que controla todos sus actos; reconocer errores concretos antes que abstractos; dejar de lado discursos y funcionarios gangsteriles; dialogar, simplemente eso, con quienes piensan distinto. Para una gran mayoría, estoy convencido, ello resultaría suficiente para volverle a ofrecer su corazón y su voto al gobierno.

A mi pesar, admito que para el gobierno el camino del éxito post-8N es sencillo. Pudiera ocurrir, sin embargo, que el gobierno tomara un rumbo opuesto al que resulta obvio. Podría tomar en sorna, en lugar de en serio, al 8N («algo importante ocurrió: el Congreso Chino»); podría leer la protesta a su peor luz («tuvo rebordes golpistas»); podría seguir, desde la ciega arrogancia, mintiendo. Sería una pena, y lo digo por ellos.

Roberto Gargarella es doctor en Derecho. Miembro de Plataforma 2012.

http://tiempo.infonews.com/2012/11/11/editorial-90623-si-a-la-protesta–siempre.php

 

 

Polifonía de voces.

La multitudinaria protesta que colmó calles y plazas a lo largo del país, cuya convocatoria surgió de las redes sociales, señala el creciente descontento de amplios y heterogéneos sectores con las acciones políticas y actitudes del Gobierno nacional.

Nadie puede atribuirse la autoría de la puesta en acto del derecho a ejercer la protesta que ocupó la escena pública.

Las consignas, en su inmensa mayoría portadas en pequeñas pancartas elaboradas en el ámbito doméstico, expresaban legítimos reclamos, generales y sectoriales.

En los más diversos modos de expresión se hizo presente la denuncia de la inflación, la inseguridad (que remite a una trama de complicidades y desigualdades), la corrupción, con su correlato en la impunidad y su obsceno exhibicionismo, la aplicación de un impuesto a las ganancias exactivo, los montos de las jubilaciones, la problemática de la vivienda, la crisis energética y el transporte, factores todos ellos que producen padecimientos cotidianos y que han tenido, en algunos casos, consecuencias trágicas.

La demanda de no re-reelección también estuvo presente en todas las manifestaciones.

El efecto del maltrato oficial, que en sus expresiones discursivas coloca a los conjuntos y a las personas en mera calidad de subordinados, de los que sólo se espera acatamiento y aplauso, tomó forma subjetiva en el sentimiento de saturación y la necesidad de puesta de límites y explicitación colectiva del malestar. La profusión de banderas argentinas, estimulada desde las redes, encontró eco en la necesidad de dar un sentido unificador al pronunciamiento.

Estos hechos requieren una lectura compleja que cuestione la lógica binaria que proponen los voceros del Gobierno, al que autodefinen como nacional y popular o progresista, según la oportunidad, ante una supuesta única oposición que califican como de derecha. Increíble paradoja de quienes impulsaron e hicieron sancionar la Ley Antiterrorista, criminalizan violentamente la protesta de los sectores sociales más vulnerables, y acaban de promover y votar conjuntamente con sus supuestos adversarios la nefasta ley de las ART en el Congreso Nacional. Y que también apoyaron, en la Legislatura de la Ciudad de Buenos  Aires, el paquete de leyes de estos mismos sectores de la oposición, que habilita el negociado inmobiliario.

El guante de esta lógica es también recogido y esgrimido por estos sectores de la derecha convencional vinculados a otros grupos de poder para intentar crear un escenario que a ellos también los beneficiaría.

Resulta asimismo impactante apreciar cómo, sobre la base de utilizar el prejuicio como premisa, el Gobierno estigmatiza las demandas de las capas medias, tratando de enfrentarlas artificialmente con otros sectores populares de los que pretende, a contrapelo de la realidad de sus actos, erigirse en portavoz.

La masividad y la composición popular mayoritaria de la protesta, así como la naturaleza de los reclamos, sacudieron estos intentos de capitalización. Los destinos de este ejercicio de protagonismo social quedan abiertos. Sería deseable que se establezcan vasos comunicantes con los gérmenes de confluencia de los trabajadores y de otros sectores populares, que se pronuncian y avanzan en la apuesta de dar continuidad organizada al ejercicio público de sus demandas.

Diana Kordon es médica psiquiatra

http://www.perfil.com/ediciones/2012/11/edicion_726/contenidos/noticia_0028.html

 

 

Hechos, interpretaciones y apropiaciones.

La marcha del 8N puede ser vista desde dos niveles diferentes de significación: desde el punto de vista de los hechos, y desde las interpretaciones y apropiaciones. En primer lugar por su masividad, en todo el país, la marcha fue un hecho de trascendencia política indiscutible, que movilizó amplios sectores medios, con una importante presencia de jóvenes. A diferencia de la primera, que sorprendió a propios y extraños, ésta fue más meditada, con lo cual hubo pocas consignas incómodas. Asimismo, éstas se concentraron en aspectos más institucionalistas: los carteles más repetidos rechazaban la re-reelección y la corrupción, y demandaban Justicia independiente. También estaba presente el reclamo de seguridad.

Pero no había cánticos generales, y a falta de ellos el himno y las marchas patrióticas aprendidas en la escuela funcionaron como eventuales aglutinantes en los momentos de mayor efervescencia. El 2001 parece estar lejos, ciertamente, aunque también el 2008. Pero la marcha insiste en colocar en el tapete la búsqueda de la representación política perdida, y marca una crítica muy clara a la lectura que el Gobierno nacional hizo del 54% de los votos obtenidos el pasado diciembre, confundiendo legitimidad electoral con licencia social.

En segundo lugar, hay un aspecto muy importante que remite a aquello que la marcha generó entre el pasado 13S y el 8N. Me refiero al juego incesante de las reapropiaciones y las interpretaciones. Sucedió que, durante este lapso, la marcha del 13S en sí misma fue confiscada/encapsulada/entrampada/vampirizada en función de los esquemas binarios dominantes. Esta era una de las direcciones posibles y, muy probablemente, en este contexto polarizador, la más plausible.

Por un lado, voceros del Gobierno nacional buscaron demonizarla asociando de manera simplista caceroleo y golpismo, clases medias y racismo antipopular. Hay que decir que este intento obtuvo éxitos importantes, no sólo entre sus filas sino también entre sectores progresistas no oficialistas y algunos de izquierda, que la observaron con desconfianza y manifestaron la necesidad imperiosa de diferenciarse de ella. Varios de ellos señalaron que la marcha ponía el acento no en los errores del Gobierno, sino más bien en sus aciertos. Sin embargo, lo visto hasta ahora no parece refrendar esta conclusión tremendista; más bien confirma la tendencia de que, en un contexto de polarización, las interpretaciones y apropiaciones reemplazan sin más los hechos, convirtiéndolos en puro relato, y corriendo así el eje de aquello que es importante o significativo. Pues, más allá de las derivaciones futuras de estas movilizaciones, la marcha del 8N priorizó reclamos de corte institucionalista, demandas de republicanismo, sin desbordes racistas ni antipopulares.

Por otro lado, en el marco del esquema binario, los medios opositores y los sectores de derecha buscaron apropiarse de la marcha y manipularla para hacerla funcional a sus objetivos. Entre los políticos descolló Mauricio Macri, desplegando cataratas de halagos y sonrisas desmedidas (agregando quizá apoyos que formaron parte del cotillón), pero también hay que destacar a Elisa Carrió, quien, sin apropiarse de la marcha, puede ilusionarse con un regreso con gloria ya que estas movilizaciones le permiten entrever una posible reconciliación con las clases medias.

Por último, lo que en términos de interpretaciones y reapropiaciones también cuenta es que, en definitiva, la mayor demonización de la marcha provino de los propios y variopintos sectores medios. En este sentido, creo que se equivocan aquellos que equiparan este gobierno a la Venezuela de Chávez. En el país caribeño, la polarización refleja la confrontación entre clases sociales diferentes. Más allá de sus innegables problemas, el modelo chavista contiene fuertes elementos plebeyos e ilustra un protagonismo –o empoderamiento– de los sectores populares que es real y efectivo y no meramente discursivo, tal como sucede aquí. Más simple, por debajo de los estilos autoritarios, en Venezuela parece haber una redistribución del poder social, tal como lo hubo aquí durante el primer peronismo; algo que resulta bastante difícil de sostener respecto de los gobiernos de los Kirchner.

Es por todo esto que suena tan incongruente y exagerado el actual relato demonizador sobre las clases medias, pues éste proviene de sectores medios encumbrados en el poder –y con ansias de perpetuarse–, que hablan en nombre de las clases populares y buscan descalificar las demandas de otros sectores de las clases medias. Mientras tanto, pese a la existencia de importantes organizaciones sociales, las clases populares, hoy asistencializadas, empobrecidas o precarizadas, carcomidas por la inflación, parecen ser las convidadas de piedra en este virulento conflicto intraclase que se ha abierto.

Maristella Svampa es socióloga, escritora, miembro de Plataforma 2012

http://www.perfil.com/ediciones/2012/11/edicion_727/contenidos/noticia_0033.html

 

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Paro Nacional.

Acto en Plaza de Mayo.

Acto en Plaza de Mayo con el que concluyó el Paro y Marcha Nacional convocada por la CTA y de la que participaron el MST, el sindicato Camionero y diversos gremios de la CGT, la Federación Agraria, la CCC, Barrios de Pie, entre cientos de organizaciones. Discursos completos de Gustavo Giménez coordinador nacional del MST Teresa Vive, de Eduardo Buzzi presidente de la Federación Agraria, de Juan Carlos Smith del Consejo Directivo de la CGT y cierre de Pablo Micheli Secretario General de la CTA. Para más información ver http://www.mst.org.ar

Paro Nacional y Movilización de la CTA del 10 de Octubre de 2012. Entrevistas a Gustavo Giménez coordinador nacional del MST Teresa Vive, a Sergio García dirigente del MST y de la CTA Capital y a Eduardo Buzzi Presidente de la Federación Agraria Argentina. Para más información ver http://www.mst.org.ar

CÓRDOBA.

CULTURA › DOBLE JORNADA CULTURAL DEL FRENTE DE ARTISTAS DEL BORDA

Un “no” con toda la razón del mundo.

El FAB manifestó su postura respecto del proyecto del Ejecutivo porteño de construir un centro cívico en el predio del hospital. Lo hizo a través de recitales, poesía, talleres artísticos y teatro. Y también se pronunció a favor de la “desmanicomialización”. Más…

PLATAFORMA 2012. Para la recuperación del pensamiento crítico.

Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Surgió un nuevo agrupamiento de intelectuales, artistas y profesionales, claramente crítico al gobierno nacional y sus políticas: Plataforma 2012.

Su aparición significa un aire fresco que ha movido el avispero de todo el espacio intelectual, en especial al sector de Carta Abierta, que si bien últimamente plantea algunos cuestionamientos es defensor del kirchnerismo gobernante. El documento fundacional de Plataforma 2012, cuyos firmantes van desde la centroizquierda al trotskismo, se centra en dos cuestiones clave: las libertades democráticas hoy avasalladas y la defensa de los recursos económicos hoy entregados. Reproducimos aquí el texto completo, así como una breve opinión de nuestro compañero Héctor Bidonde, que es uno de sus primeros integrantes.

Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil. Pero es necesario y posible generar una voz colectiva que enuncie este problema y lo transforme en acto de demanda. Si algo nos define como intelec­tuales es pensar sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos, poner en cuestión los problemas que nos plantea, promover el debate de ideas, intentar leer más allá de la letra manifiesta y visibi­lizar lo oculto, tratar de salir de la mera apariencia de los efectos para bucear en las causas que los determinan. En síntesis, sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindi­ble hacia un accionar colectivo y transformador.

No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a quienes hemos respe­tado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.

Nos encontramos ante ver­daderos escándalos de diferente naturaleza y calidad, que tienen como denominador común la impunidad en relación con las responsabilidades de quienes nos gobiernan. Y de manera paralela, asistimos a la construcción de un

relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o mani­pulación de los hechos, pretende investir de gesta épica el actual estado de cosas.

Javier Chocobar, Diego Bo­nefoi, Nicolás Carrasco, Sergio Cárdenas, Mariano Ferreyra, Ro­berto López, Mario López, Már­tires López, Bernardo Salgueiro, Rosemary Chura Puña, Emilio Canavari, Ariel Farfán, Felix Reyes, Juan Velázquez, Alejandro Farfán, Cristian Ferreira. Vemos crecer la lista de los asesinados. Muertes que en su repetición no dejan de asombrarnos. Muertes que van cubriendo toda nuestra geografía. Muertes que, lejos de ser inocen­tes, marcan un encarnizamiento represivo que no puede ser negado ni atribuido a lejanas decisiones para desresponsabilizar al gobierno central. Ahora descubrimos que desde 1994 somos un país federal, y que por lo tanto las muertes de­penden de las policías provinciales, o de los caciques locales. Curiosa apelación al federalismo, cuando es el gobierno nacional el que ejerce el centralismo unitario y decide de hecho los presupuestos provincia­les, el que resuelve candidaturas, impone ministros y se abraza con los gobernadores casi al mismo tiempo de ocurridos los hechos.

Muchas de las últimas muertes están vinculadas a la carencia de

tierra, y detrás de cada nombre hay una historia de vida que se remonta a la histórica lucha de los pueblos originarios contra el despojo del que han sido obje­to. El proceso de concentración de la propiedad de la tierra y la soja-dependencia de los últimos ocho años son un correlato en el presente de aquel despojo, que el discurso oficial oculta.

El “relato” hegemónico preten­de imponerse sobre la materialidad y el valor simbólico de estas muer­tes. Efectivamente, en torno a estos y muchos otros hechos se elabora un discurso oficial que construye consensos, porque aparenta dar cuenta de una serie de necesidades sociales y reivindicaciones nacio­nales mientras se afianza la persis­tencia de lo mismo que aparenta cuestionar.

Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer control social mediante la inducción de mecanis­mos alienatorios sobre las formas colectivas de la subjetividad.

Quieren aparecer como acto­res de una gesta contra las “cor­poraciones”, mientras grandes corporaciones como la Barrick Gold, Cerro Vanguardia, General Motors, las cerealeras, los bancos o las petroleras -y el propio grupo

Clarín, hoy señalado como la gran corporación enemiga- han recibido enormes privilegios de este gobierno.

Quieren también aparecer como protagonistas de una histó­rica transformación social, mien­tras la brecha de la desigualdad se profundiza. Y cuando la realidad se impone sobre el “relato”, los voceros oficiales y oficiosos del go­bierno sostienen que se trata de “lo que falta”. Según los intelectuales reunidos en Carta Abierta, “lo que falta” sería -más allá de las “asig­naturas pendientes” que estarían dispuestos a admitir- una cuestión de “imaginación política”. Y lo que es evidencia y síntoma de lo que no sólo no se transforma sino que se profundiza sería -como en el fenó­meno de las placas tectónicas- algo así como restos traumáticos del pasado en el interior de un proceso transformador, que reaparecen una y otra vez.

El contenido de la producción ideológica oficial se inscribe en una metodología. La discusión de ideas es sustituida por la des­calificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada. Trivialización del debate, bravata “intelectual”, sacralización de sus referentes con independencia de las acciones que producen, son sólo algunas de las modalidades en las que se expresa el intento

de imponer un discurso único. Cuando desde los medios pú­blicos se utiliza la denigración de toda voz crítica por medio de recortes de frases, repeticiones, burlas y prontuarización como procedimiento intimidatorio y se invalida a esas mismas voces cuan­do se expresan en otros medios, se produce una encerrona que por una u otra vía sólo promueve el silencio.

Hoy la homogeneidad discur­siva empieza a estar atravesada por algunas filtraciones que la erosio­nan: el relato épico ha iniciado un proceso de cierto desenmas­caramiento. La asociación entre derecho de huelga y extorsión o chantaje, o la justificación de la sanción de la ley antiterrorista, serían expresiones paradigmáticas de este fenómeno.

A pesar del afán disciplinador del discurso hegemónico, es nues­tra responsabilidad como intelec­tuales y trabajadores de la cultura romper el silencio que pretende amordazar el pensamiento crítico y promover un debate transforma­dor de los grandes problemas que plantea el presente. Es necesario. Y es posible.

Pablo Albarello, Mirta Antonelli, Héctor Bidonde, José Emilio Burucúa, Jorge Brega, Manuel Callau, Ana Candiotti, Nora Correas, Diana Dowek, Lucila Edelman, Sandra Franzen, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Liliana Helman, Eduardo Iglesias Brickles, Diana Kordon, Darío Lagos, Alba Lancillotto, Matilde Marin, Lucrecia Martel, Gabriela Massuh, Francisco Menéndez, Luis Felipe Noe, José Miguel Onaindia, Jorge Pellegrini, Derly Prada, Mabel Ruggiero, Carlos Ruíz, Alfredo Saavedra, Luis Sáez, Horacio Safons, Beatriz Sarlo, Alberto Sava, Herman Schiller, Aurora Juana Schreiber, Maristella Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Osvaldo Tcherkaski, Yaco Tieffenberg, Enrique Viale, Dennis Weisbrot, Patricia Zangaro, Daniel Zelaya y otras 280 firmas…

Adhesiones a: plataforma.2012@yahoo.com.ar

No aceptamos más muertes impunes

No aceptamos más muertes impunes

Héctor “Cacho” Bidonde,actor y director de teatro. Somos un grupo de intelectuales, artistas y profesionales que queríamos expresarle al gobierno; a Carta Abierta y al pueblo en su conjunto que no aceptamos más muertes impunes ni procesamientos de […]  Más»

 

Plataforma 2012 volvió a cuestionar a los «intelectuales orgánicos» – Política – Perfil.com

www.perfil.com

Plataforma 2012 volvió a cuestionar a los «intelectuales orgánicos» –

Artistas e intelectuales lanzan un movimiento para pelear el relato K.

Personajes de la cultura y desencantados del proyecto nac&popconformaron una plataforma “para la recuperación del pensamiento crítico”. Quiénes la componen.

 

Las pesadillas nos ayudan a entender por qué soñamos

La Nación
 
 
 
Afectan más a las mujeres

Tres de cada cuatro sueños son experiencias negativas

 

 
NUEVA YORK.– Todas las evidencias coinciden en que los malos sueños constituyen una experiencia humana universal. A veces ellos son lo suficientemente temibles para despertar a quien los sufre, en cuyo caso entran en la definición formal de pesadilla. Otras veces son, incluso, peores: cuando la persona cree que lo peor del sueño ha terminado, pero está ingresando en “Su más temida pesadilla, capítulo II”.

Pero cualquiera que sea la trama, los investigadores señalan que las pesadillas y los sueños horrendos ofrecen indicios potencialmente elocuentes para develar, en primer lugar, el misterio más profundo de por qué soñamos. También, cómo nuestras vidas, cuando soñamos y cuando estamos despiertos, pueden entrelazarse y gravitar entre sí. Y, lo más desconcertante de todo, cómo nos arreglamos para elaborar una realidad virtual en nuestra mente, un depósito nocturno sensorialmente rico, multidimensional y dotado de personajes tan persuasivos, que uno quiere… estrangular antes de que puedan estrangularlo a uno.

Un importante motivo por el que los malos sueños ayudan a discernir la arquitectura onírica en términos generales es que, como numerosos estudios han demostrado, la mayoría de nuestros sueños son malos. Ya sea que individuos sometidos a un estudio lleven un diario personal de sus sueños en la casa o duerman en laboratorios de investigación y sean periódicamente despertados del sueño a partir del movimiento rápido del ojo (REM) -la etapa más frecuentemente relacionada con el sueño-, los resultados son los mismos: casi el 75% de las emociones descriptas son negativas.

Además, según Robert Stickgold, un investigador del sueño de la Facultad de Medicina de Harvard, somos soñadores ridículamente activos, ya que pasamos entre el 60 y el 70% del período de soñolencia soñando o en un estado semejante al sueño, llamado actividad mental del sueño, que funciona hasta tres horas por noche transcurridas en un estado de ansiedad o frustración mientras llegamos tarde para el examen o caminamos descalzos sobre vidrios rotos porque nuestros zapatos se derritieron.

Sueños adolescentes

El paciente era un hombre de 37 años que de niño había sido violado por su madre esquizofrénica, a menudo, mientras estaba en la cama tratando de dormirse. No obstante, llegó a ser un adulto razonablemente normal y bien remunerado en su trabajo, y pensó que lo peor había quedado atrás. Hasta que una noche se despertó súbitamente y vio en su cuarto a una intrusa que revolvía los cajones del ropero.

Posteriormente, sus pesadillas comenzaron, sueños espantosos y recurrentes en los que la intrusa era una mujer de mediana edad y en los que una cuchilla pendía como una espada de Damocles del ventilador de techo sobre su cabeza.

"Su viejo recuerdo del miedo no se había disipado", afirmó el doctor Ross Levin, psicólogo que investiga el terreno de los sueños en la Yeshiva University, de Nueva York. "Se reactivaron fácilmente -añadió- debido a su trauma reciente." Casi tan repentinamente, plasmaron la base de una pesadilla recurrente. El doctor Levin instó al paciente a reformular el sueño y ensayar alternativas frente a cuchillas oscilantes y un temor paralizante, hasta que finalmente las pesadillas cesaron y el hombre pudo recuperar su anterior condición.

Estudios realizados sobre la base de estadísticas o diarios personales han demostrado que la frecuencia de las pesadillas varía según la edad y el sexo. Los preescolares son relativamente inmunes al mito del cuco, pero no es ése el caso de sus hermanitos mayores. Aproximadamente el 25% de los chicos entre 5 y 12 años señalan que por lo menos una vez por semana se despiertan debido a un mal sueño.

El índice de pesadillas aumenta durante la adolescencia, alcanza el pico máximo entre los adultos jóvenes, y luego, como tantas cosas más en la vida, comienza a disminuir. El individuo promedio de 55 años tiene tres veces menos pesadillas que el individuo promedio de 25 años. A casi cualquier edad, las niñas y las mujeres señalan que tienen considerablemente más pesadillas que los niños y los hombres, hecho que, según algunos investigadores, podría estar relacionado con los porcentajes comparativamente mayores de ansiedad y trastornos del ánimo.

El contenido de las pesadillas también varía con el tiempo y entre distintas culturas. A un joven en los Estados Unidos del siglo XXI tal vez no le importe el ocasional sueño erótico, pero para San Agustín, el filósofo cristiano del siglo IV, "los sueños de naturaleza sexual eran pesadillas", como expresó Kelly Bulkeley, investigador del sueño, invitado en la Graduate Theological Union, de Berkeley, California. "Los consideraba -agregó- amenazas para su fe."

Ciertos factores culturales específicos también pueden incidir en los temas universales. El doctor Bulkeley y sus colegas descubrieron que la pesadilla de ir cayendo al vacío son habituales entre las mujeres de las naciones árabes, quizá por razones metafóricas.

Mientras en gran medida el cuerpo y el cerebro durante el sueño aparentemente se confabulan para permitirnos andar a salvo a través de un siniestro terreno onírico de personajes extravagantes, los científicos que estudian el sueño, en su mayoría, están persuadidos de que soñar tiene un propósito esencial, posible y evolutivamente de adaptación.

En un reciente artículo aparecido en la revista Psychological Bulletin , el doctor Levin, junto con su colega Tore Nielsen, de la Universidad de Montreal, plantearon que soñar servía para crear lo que denominan "recuerdos de la extinción del miedo", recurso que tiene el cerebro de mezclar, desintoxicar y, finalmente, desechar viejos recuerdos temibles, lo mejor para seguir adelante y dar lugar sináptico para cualquier nueva amenaza que pudiera aparecer. "El cerebro aprende pronto a qué tenerle miedo", comentó el doctor Nielsen. "Pero si no hay un control del proceso -prosiguió-, en la adultez tendremos miedo de cosas que temíamos en la niñez."

Los malos sueños comunes y corrientes rara vez recapitulan hechos desagradables de la vida real; antes bien, les extraen partes rescatables para soportes y repuestos, y a través de esa reconfiguración, según explicó el doctor Nielsen, los miedos dejan de ser tales. "Un mal sueño que no provoca que el individuo se despierte es exitoso en lo que respecta a abordar una emoción intensa. Es perturbador, pero en la medida en que no nos despertamos hay una especie de resolución", dijo.

De acuerdo con este escenario, las pesadillas, al permitir que uno escape prematuramente, representan un fracaso del sistema de la "extinción del miedo". "El mal sueño es funcional, las pesadillas son disfuncionales", afirmó Nielsen.

Si uno siente que está cayendo al vacío, que extienda los brazos y aprenda a volar.

Por Natalie Angier
De The New York Times
Traducción: Luis Hugo Pressenda

Asocian la depresión con una mala relación entre hermanos

La Nación
 
En los varones

Asocian la depresión con una mala relación entre hermanos

Lo sugiere un extenso estudio de Harvard

NUEVA YORK.- Los hombres que han tenido una mala relación con sus hermanos durante la niñez presentan un riesgo mayor de depresión en la vida adulta que aquellos que se llevaron bien, afirma un reciente estudio.

Los investigadores hacen énfasis en que sus hallazgos no significan que una mala relación entre hermanos cause depresión, pero dicen que existe una estrecha vinculación. Es más, si los padres de estos varones han hecho un buen o mal trabajo en relación con la crianza parece tener un efecto menor sobre el riesgo de depresión.

"Una mala crianza puede verse reflejada en una mala relación entre hermanos", dijo el doctor Robert J. Waldinger, autor principal del estudio y profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard. "Pero una vez que uno toma en cuenta la calidad de la relación entre hermanos, conocer la calidad de la crianza no suma mucha más información", agregó.

Los hallazgos, publicados en la edición de junio de la revista The American Journal of Psychiatry , se basan en el análisis de datos obtenidos de 229 varones que fueron seguidos durante más de 30 años, a partir de que tenían 18 o 19 años. Fueron primero entrevistados por médicos clínicos, psiquiatras, psicólogos y antropólogos entre 1939 y 1942, y a partir de entonces completaron un cuestionario cada dos años. Los investigadores también entrevistaron a sus padres.

Los voluntarios fueron entrevistados nuevamente a los 25, 30 y 50 años, mientras que los cuestionarios bianuales continúan hasta el presente. El diseño prospectivo y la extensión del seguimiento constituyen las mayores fortalezas del estudio.

A partir de la información obtenida por los cuestionarios y las entrevistas, los investigadores elaboraron un ranking en el que listaron las relaciones de los voluntarios con sus hermanos durante la niñez y la adolescencia, y donde también incluyeron qué tan bien fueron criados por sus padres. También consignaron si los padres murieron antes de que los voluntarios cumplieran 18 años y si en la familia había antecedentes de depresión.

Ninguno de los 21 hombres que habían perdido a su padre en la niñez desarrollaron depresión. El 15% de los que tuvieron una mala relación con sus madres y el 16% de los que tenían una historia familiar de depresión padecieron esta enfermedad en la vida adulta. Pero entre aquellos que tuvieron una relación mala o destructiva con sus hermanos, el 26% experimentó en la adultez episodios de mayor depresión.

El significativo aumento de la tasa de depresión en este último grupo sugiere que la mala relación entre hermanos es un factor predictivo independiente de depresión.

Objeciones y limitaciones

"Este es un estudio realmente importante", dijo Myrna M. Weissman, profesora de psiquiatría de la Universidad de Columbia, que no participó del estudio. "La única crítica es que fue realizado sólo en varones, y las relaciones entre hermanos quizá tengan más influencia sobre los hombres que sobre las mujeres."

Por su parte, los autores del estudio reconocieron que parte de la información diagnóstica recolectada es previa a la aparición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales , que estableció criterios precisos para el diagnóstico psiquiátrico. También, que la pequeña muestra consta sólo de varones blancos que eran estudiantes universitarios, y que fueron seleccionados para participar por su excelente estado de salud mental.

El estudio no ofrece conclusiones sobre si la depresión causa interacciones destructivas entre hermanos, o si son las relaciones destructivas un indicador temprano de depresión, o si ambos factores interactúan entre sí y dan como resultado un incremento del riesgo de depresión.

"Este es simplemente un estudio, y necesitamos otros para ver si sus resultados se confirman -dijo el doctor Waldinger-. Las relaciones entre hermanos han sido poco valoradas en los estudios sobre el desarrollo infantil."

Por Nicholas Bakalar
De The New York Times

Depresión otoñal, un trastorno que llega con los días más cortos

La Nación
 
 
Es más frecuente en el sur del país
 
Se debe a una mayor producción de melatonina, por el menor tiempo de luz solar
 
Los primeros fríos, los días que se acortan, la vuelta al deber y el fin de las promesas veraniegas desaniman y ponen melancólicos a muchos. A otros, la llegada del otoño los sumerge en una verdadera y absoluta depresión estacional.

"La depresión otoñal no es pasajera, sino que es periódica, y tiene que ver con la disminución de la luz", dice la psicóloga Graciela Moreschi. Y explica que este trastorno, también llamado afectivo-estacional, TAE o SAD (por las siglas en inglés de season affective disorder ), puede variar de leve a depresión mayor e incluso ser expresión de un trastorno bipolar.

El cronobiólogo Diego Golombek precisa que el TAE tiene síntomas muy parecidos a los de la depresión, y que si bien pueden aparecer en otoño, sus manifestaciones son más comunes en invierno -cuando las horas de luz se reducen- y en latitudes más bien extremas. Como en los países nórdicos, donde suele asociarse este trastorno con altas tasas de suicidios."En la Argentina, el TAE es bastante frecuente en el Sur", agrega Golombek.

Para la psicóloga Evangelina Grapsas, de la asociación Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires, el desánimo que algunos sentimos durante esta estación tiene que ver, además de con cuestiones fisiológicas, con una sensación de pérdida y de culminación de una etapa. "Lo mismo pasa cuando termina el fin de semana. Nos bajoneamos porque algo llega su fin, y tendemos a enfocarnos en lo que perdemos, en lugar de hacerlo en lo que ganaremos", afirma.

"Para muchos, la depresión está siempre al acecho, y bastan pequeños cambios externos o alguna decepción para que todo parezca gris y la vida se convierta en un escenario donde no hay soluciones", dice Hugo Litvinoff, didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina. El especialista señala, no obstante, que el abatimiento estacional no es una patología específica, sino un fenómeno frecuente en personas depresivas.

Moreschi explica que la falta de luz propia del otoño genera un aumento en la producción de la melatonina, hormona segregada por la glándula pineal -que se conoce como hormona del sueño-, relacionada con varios trastornos psiquiátricos, como la depresión no estacional o el trastorno bipolar. "Su influencia se estudia también en las alteraciones del sueño y en el jet lag ", agrega.

El TAE podría ser, en palabras de Golombek, un resabio de hibernación, de un pasado en el que éramos "bichos más estacionales en nuestro comportamiento y en nuestra fisiología". Y explica que, a lo largo del año, los ritmos biológicos cambian, sobre todo el sueño-vigilia, y que en este tipo de depresión, ese cambio es mucho más marcado.

Según los expertos, las variaciones en esta hormona pueden producir sueño -quizá la más común de las manifestaciones-, disminuir el interés por el trabajo u otras actividades, y aumentar el apetito. De hecho, es habitual subir de peso durante los meses de otoño porque, como sostiene Moreschi, "existe un deseo incontrolable de comer carbohidratos, sobre todo dulces".

La doctora Grapsas coincide al declarar que las personas que sufren este tipo de depresión quieren recuperar lo perdido a través de los alimentos.

Los psicólogos indican que las mujeres son las más propensas a padecer este trastorno estacional. La doctora Moreschi precisa que su incidencia es cuatro veces mayor en las personas del sexo femenino, y añade que también es común en personas con piel sensible a la luz.

Cómo combatirla

Más allá de motivos fisiológicos, lo cierto es que, como sostiene Litvinoff, la llegada del otoño supone para muchos el fin de todas las expectativas de cambio depositadas en los alegres y luminosos días de verano. "Se suele trabajar menos; por eso, muchos llenan sus valijas de ilusiones y parten de vacaciones a un lugar sin responsabilidades, sin horarios, y con el único afán de disfrutar", dice el psicoanalista.

"Pero por bueno que resulte el verano -continúa-, es inevitable sentir una sensación de frustración por no haber disfrutado todo lo que hubiéramos querido, y porque una vez comenzado el otoño, nos espera un año difícil sin haber tenido tiempo suficiente para recuperar las energías."

Para el tratamiento de la depresión otoñal, además de los tradicionales tratamientos farmacológicos, existe también lo que se conoce como fototerapia o luminoterapia, que consiste en exponer al paciente a los rayos de luz artificial un par de horas al día, ya que está comprobado que su exposición ayuda a suprimir la secreción de la melatonina.

El cerebro, según dice Moreschi, reconoce la luz a partir de 1800 o 2000 lux (unidad de medida de la intensidad lumínica). Por debajo, aclara la especialista, no se activa la serotonina, otro de los neurotransmisores implicados en la depresión.

"No se sabe muy bien por qué, aunque quizá tenga que ver con la sincronización de los ritmos circadianos, pero los síntomas de este trastorno remiten con la exposición a la luz brillante", concluye Golombek.

Paloma Gil Estrada

 
 
 
 
 
Hallazgo

 

Los aromas activan la memoria

 
NUEVA YORK ( The New York Times ).- Científicos que estudian cómo el sueño afecta la memoria descubrieron que un aroma familiar puede ayudar a un cerebro adormilado a recordar mejor cosas que había aprendido la tarde anterior. El perfume de una rosa -enviado a la nariz de personas mientras estaban estudiando y, luego, mientras dormían- mejoró alrededor de un 15 por ciento su rendimiento en una prueba de memoria.

El estudio, que se publica hoy en Science , es el primer test riguroso del efecto de los olores en la memoria humana durante el sueño. Los resultados echan luz sobre lo que hace el cerebro dormido con los conocimientos recientemente adquiridos y lo que necesita para que este proceso se complete con éxito.

Los investigadores saben desde hace mucho que el sueño es crucial para formar nuevos recuerdos. Estudios de los años ochenta y noventa mostraron que si se expone al cerebro a estímulos asociados con el aprendizaje, ese proceso se puede acentuar. Pero sólo en años recientes los científicos han empezado a comprender cómo es esto posible. Según el doctor Robert Stickgold, psiquiatra de Harvard que no participó en la investigación, el nuevo estudio "muestra no sólo que el sueño es importante para la memoria declarativa, sino que también permite ver cuándo y cómo este proceso puede ocurrir."

«Hay muchísimos fenómenos paranormales»

 
A boca de jarro: Alejandro Parra

 
 "En 1898, catorce años antes del hundimiento del Titanic, el escritor británico Morgan Robertson publicó Vanidad, una novela que narraba el hundimiento del supertransatlántico Titán. Lo curioso es que en 1912, cuando se hundió el Titanic, se comprobó que las características de las dos naves y de la catástrofe eran muy similares. ¿No es extraño?", se pregunta el licenciado Alejandro Parra.

La comparación es elocuente. Longitud (eslora): Titán, 275; Titanic, 300. Tonelaje: Titán, 2500; Titanic, 3000. Los dos barcos tenían tres propulsores, dos mástiles y llevaban 3000 pasajeros. La única diferencia eran los botes salvavidas: el Titanic tenía 24; el Titán, 20. Los dos chocaron una noche de abril con un iceberg y la mayoría del pasaje murió.

"Sin embargo, actualmente se habla poco de parapsicología. ¿No lo cree? Entre en Internet y verá que es muy pobre la oferta, ya no hay congresos, revelaciones improbables y cosas por el estilo. El fenómeno es mundial, sospecho que la gente se cansó de los abusos de charlatanes y falsos especialistas en fenómenos paranormales. Para los que tratamos de investigar seriamente, esa falta de interés es positiva. Nos permite trabajar con más tranquilidad, más libremente, en un medio distendido", explica.

Alejandro Parra es licenciado en Psicología, terapeuta, profesor e investigador. Fundador, junto con un grupo de profesionales, y presidente del Instituto de Psicología Paranormal. También es autor del libro Fenómenos paranormales: una introducción a los eventos sorprendentes.

–¿Existen realmente los fenómenos paranormales?

–¡Claro que sí! El problema es explicarlos. Se calcula que el 60 por ciento de la gente tuvo una o varias experiencias parapsicológicas; sólo el 20 por ciento buscó una explicación o una ayuda con terapeutas, sacerdotes, etcétera. El resto, el 80 por ciento, calla. Sienten vergüenza, como si hubieran cometido una falta; que los crean locos; que tienen alucinaciones, o que mienten. Otra complicación es que en la formación de un psicólogo ortodoxo no se incluyen los fenómenos paranormales. Recuerdo un caso que ocurrió cuando trabajaba como terapeuta en el Instituto Psiquiátrico Braulio Moyano, de mujeres.

–¿Qué pasó?

–Un día, a las 7 de la mañana, una de las internas, muy alterada, comenzó a decir que tenía que irse porque se estaba incendiando su casa. Era una mujer muy pobre, que vivía en una villa, pensamos que sufría un ataque y tratamos de serenarla. Pero a las 10 llegaron sus parientes y dijeron que tenían que darle una mala noticia: se había quemado su casa. Nos quedamos helados, y uno alcanzó a preguntar: "¿A qué hora fue eso?" Y respondieron: "A las 7 de la mañana".

–¿Cómo trabajan los parapsicólogos?

–Con una actitud muy crítica y rigurosa, escéptica podríamos decir, algo fundamental para dar mayor seriedad a la búsqueda. En el instituto trabajamos investigando e intercambiando información con profesionales argentinos y del resto del mundo. Además, creando espacios para que la gente que vivió fenómenos paranormales pueda expresarlos e intercambiar experiencias. También proponiendo eventos que acerquen el tema a la gente.

–¿Por ejemplo?

–Junto con el Museo Roca, Instituto de Investigaciones Históricas, de la Recoleta, en noviembre último presentamos Imágenes de lo oculto, una muestra de fotografía paranormal sobre el tema el fantasma. Entendido como un hecho que ha vivido mucha gente que, de pronto, ve una imagen que la mira y luego desaparece. Hubo una gran concurrencia e invitamos al público a crear un banco de imágenes de lo oculto con sus propias fotografías.

–¿Qué otro fenómeno paranormal recuerda?

–Hay muchísimos fenómenos paranormales. En un taller, una joven contó que un día, antes de presentarse como aspirante para un trabajo, soñó que caminaba por una casa de ocho habitaciones. En una de ellas había un ventanal, por donde se veía un gran parque. Pero de pronto oyó un ruido y vio un toro furioso que la quería embestir. Corrió desesperada y cuando el animal estaba por alcanzarla, se despertó angustiada. A la mañana siguiente, cuando llegó al lugar de la cita, una casa en Belgrano, vio sorprendida que era exactamente igual a la del sueño. También había un enorme ventanal que daba a un gran parque. En ese momento apareció el dueño de la empresa, que curiosamente dijo que era el señor Toro. La joven rindió el examen satisfactoriamente, pero a los cinco días de ingresar el señor Toro comenzó a acosarla sexualmente y tuvo que renunciar. ¿Hay tiempo para otro ejemplo?

–Sí, claro.

–Una mujer vio en sueños el auto completamente destrozado de su hijo en medio de la Cordillera. Como el hijo y la nuera estaban de viaje, en camino a Chile, el sueño la dejó preocupada. Pero a la mañana siguiente su hijo la llamó para decirle que acababan de llegar a Santiago. La mujer preguntó si estaban bien y les contó el sueño, y él la tranquilizó: "Mamá, estamos muy bien y dentro de cinco días regresaremos a Buenos Aires". Efectivamente, cinco días más tarde la pareja regresó, pero en avión. "¿Qué pasó con el auto?", preguntó la madre. Entonces, le contaron que a esa misma hora, en plena Cordillera, sufrieron un accidente. Que el auto había quedado destrozado, pero ellos, milagrosamente, ilesos. ¿Curioso, no?

¿Se ama con el corazón o con el cerebro?

La Nación
 
Una pregunta siempre difícil
Para el psicólogo Walter Riso debe prevalecer la razón

 
Hace casi 400 años se lo consideraba la causa de un mal sin tratamiento que, sólo excepcionalmente, afectaba a los varones. Durante siglos, poetas y escritores lo culparon de las más profundas desdichas y hasta de la locura… El amor, sin embargo, no merecería cargar con tanta responsabilidad.

"Uno no ama con el corazón, sino con el cerebro. De hecho, las estructuras fisiológicas relacionadas con el afecto están dentro del cerebro. Cuando veo sufrir a mis pacientes por problemas de relación de pareja, sé que pasaron el límite del amor. Cuando eso ocurre se afecta la dignidad personal y entonces comienza un juego enfermizo e irracional, nada saludable", lanzó contra todo pensamiento conservador el psicólogo Walter Riso, coordinador general del Centro de Estudios Avanzados en Psicología Clínica, en Medellín, Colombia, y reconocido en el mundo por sus libros contra la idealización del amor.

Experto en bioética, filósofo, defensor de la terapia cognitiva y detractor del psicoanálisis, el doctor Riso se refiere al amor como una de las cinco adicciones modernas, que investiga junto con su equipo de la Universidad Católica de Bogotá.

"Estudiamos las denominadas nuevas adicciones, que son la belleza, el celular, Internet, el trabajo y, por supuesto, el amor -explicó-. Los resultados nos ayudan a hacer prevención. No hay que olvidar que toda adicción es una enfermedad per se y, por lo tanto, con consecuencias altamente riesgosas."

Desde su punto de vista, el amor puede causar no sólo trastornos psicológicos, como la obsesión, la depresión o la ansiedad, sino también problemas emocionales desestabilizantes de la autonomía y del bienestar físico general.

"La adicción afectiva es una cuestión de salud pública. El 75% de las consultas psicológicas es por cuestiones relacionadas con el amor, cuando éste se vuelve irracional, posesivo y enfermizo", puntualizó el especialista, que combina la práctica profesional, con la enseñanza, la investigación y la escritura.

Con un hablar en el que se confunden su origen italiano y su formación académica mitad argentina y mitad colombiana, Riso mezcla expresiones bien porteñas, elogia los alfajores de maicena que compra en quioscos cuando visita esta ciudad y cuenta que disfruta de la práctica de taichi al aire libre en algún "bellísimo y tranquilo lugar" de El Bolsón.

"Soy una mezcla de la camorra napolitana y de la nostalgia de Buenos Aires", dice, para definirse, durante el diálogo telefónico que mantuvo con LA NACION desde Colombia antes de su llegada al país para presentar su nuevo libro, Los límites del amor. Hasta dónde amarte sin renunciar a lo que soy (Grupo Editorial Norma), el próximo martes, a las 18.30, en el salón auditorio del Centro Cultural Borges.

Cuestión de voluntad

Para Riso, el amor es un acto de voluntad y no solamente un arrebato emocional.

"Es una mezcla de emoción y pensamiento. Como tal, implica amistad, afinidad de principios, respeto por los valores y los derechos humanos del otro y solidaridad", afirmó, antes de relatar historias de pacientes que accedieron a practicar el intercambio de pareja, por ejemplo, sin sentirse a gusto o a tomar medidas extremas, como hacer huelga de hambre en contra de la oposición de la pareja para salir con amigos.

"El amor tiene sus límites y no lo justifica todo -aseguró-. Entregarse en cuerpo y alma, dejando de lado a uno mismo y a las necesidades propias es el resultado de creencias distorsionadas. Cuando se da fidelidad, se espera fidelidad, y cuando se respeta, se espera respeto. Existe la idea absurda del amor como generosidad absoluta. Pero esto no es saludable si no se comparte."

A través de sus doce obras publicadas, la primera de las cuales -sobre cómo superar la dependencia afectiva- tuvo ocho ediciones sólo en España, Riso propone "instalar un amor subversivo".

Y agrega: "Eso de que «seamos uno solo» es un delirio. Cuando escucho hablar del «deber conyugal»…", deja la frase inconclusa y se ríe para luego insistir en que el amor no se obliga .

Para lograr esa "revolución" de los afectos, el especialista descarta la ayuda del psicoanálisis y confía en la utilidad de una terapia que no se concentre en la catarsis del paciente durante la hora de consulta, sino en una atención que modifique el comportamiento y el pensamiento.

"El psicoanálisis es una pesadilla, y puedo asegurar que no cumple criterios científicos -afirmó-. La terapia cognitivo-conductual es la que más funciona porque logra confrontar al paciente con sus problemas y cambiar la forma en que procesa la información mirando la realidad tal cual es."

Durante la terapia, según explicó, el paciente básicamente necesita recuperar la dignidad personal y el respeto por uno mismo.

En estos casos, Riso consideró que la clave es hablar con la pareja sobre lo que no es negociable, es decir, lo que va en contra de sus principios, valores o convicciones. "Se busca generar inmunidad a la enfermedad", señaló.

En definitiva, para Riso, la felicidad no indica necesariamente la ausencia de una patología, como es la adicción afectiva. "La depresión por amor no es distinta a otra depresión. Por eso, propongo «pellizcarle la cola» al amor para no seguir idealizándolo. Al amor también hay que pensarlo", finalizó el especialista.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

La amistad tiene un sorprendente poder curativo

La Nación
Vínculos que sanan

Lo dice el autor del best seller La inteligencia emocional
 

NUEVA YORK.– Un querido amigo estuvo luchando contra el cáncer durante la última década o más. Incluso, con una demoledora mezcla de quimioterapia, radiación y todo el resto de las necesarias indignidades oncológicas ha seguido viviendo, a pesar de los graves pronósticos que sostenían lo contrario.

Mi amigo era ese tipo de profesor que sus estudiantes recuerdan con cariño: no sólo los inspiraba durante la clase, sino que además se preocupaba genuinamente por ellos, por sus estudios, su progreso en la vida, sus miedos y esperanzas. Un amplio círculo de ex estudiantes se contaba entre sus mejores amigos. El y su mujer siempre le daban la bienvenida en su hogar a una corriente constante de visitantes.

A pesar de que nadie pudo probarlo nunca, sospecho que uno de los muchos ingredientes que contribuyeron a su longevidad fue ese flujo de gente que lo quería.

Investigaciones en el campo de las conexiones entre las relaciones afectivas y la salud física establecieron que la gente con una rica red de amistades personales –gente que está casada, que posee una buena relación con su familia y amigos, que tiene participación activa en grupos sociales y religiosos- se recupera más rápidamente de las enfermedades y vive más. Pero ahora el emergente campo de las neurociencias sociales, que estudian cómo actúa el cerebro de las personas cuando éste interactúa con otros, agrega a esta información una pieza que estaba faltando.

El descubrimiento más importante fue el hallazgo de "neuronas espejo", una clase de células cerebrales ampliamente dispersas que operan como "redes neuronales inalámbricas". Las neuronas espejo rastrean el flujo emocional, el movimiento e incluso las intenciones de la persona con la que estamos, y reeditan en nuestro propio cerebro el estado detectado, al alborotar en él las mismas áreas que están activas en el de la otra persona.

Contagio emocional

Las neuronas espejo ofrecen un mecanismo neuronal que explica el contagio emocional, esto es, la tendencia de una persona a adoptar los sentimientos de otra, particularmente cuando éstos se expresan de manera vehemente. Esta conexión de cerebro a cerebro también puede funcionar respecto de los sentimientos de compenetración que, según los descubrimientos de investigaciones, dependen en parte de sincronizaciones extremadamente veloces de la postura, el ritmo vocal y los movimientos de las personas mientras éstas interactúan.

En resumen, estas células cerebrales parecen permitir la orquestación interpersonal de cambios fisiológicos.

Semejante coordinación de emociones, reacciones cardiovasculares o estados cerebrales entre dos personas ha sido estudiado en madres con niños, en matrimonios e incluso entre gente que se reúne.

Al revisar décadas de este tipo de información, Lisa M. Diamond y Lisa G. Aspinwall, psicólogas de la Universidad de Utah, ofrecen el término "unidad de regulación psicobiológica mutua" para describir la fusión de dos psicologías discretas en un circuito conectado. Hasta el momento en que esto ocurre, afirman Diamond y Aspinwall, la cercanía emocional permite a la biología de una persona influir en la de otra.

John T. Cacioppo, director del Centro de Neurociencia Cognitiva y Social de la Universidad de Chicago, hace una propuesta paralela: el estado emocional de nuestras relaciones afectivas principales posee un impacto significativo en nuestro diseño general de la actividad cardiovascular y neuroendócrina. Esto expande radicalmente la perspectiva de la biología y la neurociencia, que de enfocarse en un solo cuerpo o cerebro pasan a observar la interrelación entre dos al mismo tiempo. Vale decir, mi hostilidad hace subir tu presión sanguínea, tu amor hace bajar la mía. Potencialmente, somos los aliados o enemigos biológicos de los otros.

El sugerir, aunque sea de manera remota, que estas interconexiones tienen beneficios para la salud generará, sin duda, revuelo en los círculos médicos. Nadie puede jactarse de contar con información sólida que demuestre un efecto médico significativo de la interrelación de las psicologías.

Al mismo tiempo, ya no hay dudas de que esta misma conectividad puede ofrecer un consuelo emocional con bases biológicas. Más allá del sufrimiento físico, una presencia curadora puede mitigar el sufrimiento.

Un caso significativo es el estudio por imágenes de una resonancia magnética funcional de una mujer que esperaba un electroshock. Cuando soportaba su aprehensión sola, subía la actividad en las regiones neuronales que incitan las hormonas del estrés y también la ansiedad. Como reportó James Coan el año pasado en un artículo en Psicofisiología, cuando un extraño le sostenía la mano mientras esperaba, la mujer encontraba poco alivio. Cuando su esposo le sostenía la mano, no sólo ella se sentía calma, sino que sus circuitos cerebrales se tranquilizaban, revelando la biología del rescate emocional.

Pero tal como bien saben las personas con enfermedades crónicas severas, los seres queridos pueden desaparecer, dejándolos que enfrenten las dificultades en una soledad aislada. El rechazo social activa las mismas zonas del cerebro que generan, entre otras cosas, el dolor físico. Matthew D. Lieberman y Naomi Eisenberg, de la Universidad de California en Los Angeles (en un capítulo de Neurociencia Social: gente pensando en gente , MIT Press, 2005) propusieron que los centros cerebrales del dolor pueden ser particularmente sensibles al destierro social porque la exclusión fue una sentencia de muerte en la prehistoria humana. Afirman que en muchas lenguas las palabras que describen un "corazón roto" a causa del rechazo toman prestado el léxico del dolor físico.

De manera que cuando la gente que se preocupa por un paciente no aparece, puede ser una decepción doble: al dolor del rechazo se le suma la privación de los beneficios del contacto cariñoso. Sheldon Cohen, psicólogo en la Universidad de Carnegie-Mellon que estudia los efectos de las conexiones personales en la salud, enfatiza el hecho de que la familia y los amigos de un paciente hospitalizado ayudan con sólo visitarlo, sepan o no qué decirle.

Mi amigo llegó a un punto en que los doctores ya no saben qué más probar. En mi última visita, él y su mujer me dijeron que entraría en una residencia para enfermos terminales.

Uno de los desafíos, me comentó, sería canalizar el río de personas que quieren visitarlo en el pequeño espacio horario de una semana en el que él todavía tiene energía para verlos.

Cuando dijo esto, sentí que me desgarraba por dentro, y le respondí: "Sabes, al menos es mejor tener ese problema. Hay tanta gente que atraviesa esto sola".

El guardó silencio durante un momento, pensativo. Luego me contestó suavemente: "Tienes razón".

Por Daniel Goleman
De The New York Times

Daniel Goleman es el autor del libro La inteligencia emocional