Francia: El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en campaña.

Comunicado.

Traducción de Pablo Vasco para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

La campaña se inicia cuando las crisis del capitalismo han tomado una nueva dimensión. El saqueo de los bancos se acelera bajo el pretexto de la deuda pública. Esa quiebra del sistema capitalista amenaza con hundirnos en la miseria: despidos, topes salariales, recorte de servicios públicos, ataque a nuestras jubilaciones, reducción de los subsidios a la salud… El planeta está amenazado, como lo planteó la catástrofe nuclear de Fukushima. Y las guerras se multiplican en el mundo, con la presencia militar francesa en Libia y Afganistán.

Los gobernantes, incluido Sarkozy, distribuyeron billones para un supuesto salvataje a los bancos y grupos industriales. Subvencionaron a las patronales a pérdida, tras haber disminuido los impuestos a los más ricos y las empresas. Ahora, en nombre de la deuda pública, nos pasan la factura. Es el camino a la austeridad generalizada para hacerle pagar la crisis a los pueblos, tras un fondo de declaraciones y medidas racistas que fortalece a la extrema derecha. Hoy todo está hecho para servir a los mercados y pagar la deuda. Esta política es la de la derecha que gobierna, pero también la de François Hollande y el Partido Socialista, que siguen así el ejemplo de los PS griego y español.

Ya es hora de construir la respuesta del movimiento obrero contra esas políticas de austeridad. Ante un sistema en crisis profunda, no puede haber medias tintas. Hay que hacer escuchar una voz claramente anticapitalista. Para terminar de una vez con Sarkozy y su banda, sin confiar en el PS y sus aliados. Por la igualdad de derechos, una política anti-racista y la regularización de todos los indocumentados. Por la convergencia de las luchas y la construcción de un movimiento unitario.

En esta campaña, queremos hacer resonar la movilización de los indignados del mundo entero y convencer que, contra este sistema en crisis, otro mundo es posible y necesario mediante la lucha.

Que la crisis la paguen los capitalistas Anulación de la deuda.

Los bancos, grupos financieros y agencias de calificación dictan su ley de la ganancia a toda la sociedad. Los Estados se endeudaron para subsidiar a los bancos que desataron la crisis financiera y ahora se nos dice que hay que devolverles, sólo en un año, 142 mil millones de euros como costo de la deuda. Queremos:

·Poner en marcha una auditoría pública, un verdadero tribunal de la deuda, para hacer públicas las cuentas de los bancos a fin de mostrar la ilegitimidad de esa deuda.

·Anular la deuda y embargar a los bancos para centralizarlos en un monopolio que controle el crédito y los recursos financieros.

Prohibir los despidos e imponer otra distribución de la riqueza.

Para hacernos pagar su crisis, Sarkozy y sus amigos de la gran patronal multiplican sus ataques a nuestras condiciones de vida, trabajo, ingresos y derechos sociales. Despidos en el sector privado, reducción de empleos públicos, alza del costo de vida, recortes en las jubilaciones y en el acceso a la seguridad social son moneda corriente. Queremos:

·Prohibir los despidos y reducir el horario de trabajo a 32 horas, con empleo proporcional sin pérdida salarial ni flexibilización.

·Aumento de salarios y jubilaciones de 300 euros netos.

·Ni un solo ingreso menor a 1.600 euros netos e igualdad salarial para las mujeres.

·Derogar la ley de jubilaciones: por una jubilación plena a los 60 años (55 en los empleos insalubres) con un máximo de 37.5 años de servicio.

Desarrollar los servicios públicos.

Los servicios públicos son los primeros en padecer las políticas de austeridad, sobre todo en barrios populares y pueblos, con supresión masiva de puestos y cierre de servicios útiles. En 2012 esto sigue e incluso más de 30.000 empleos públicos serán suprimidos (el 50% en la educación). La salud, la educación o la vivienda son derechos que deben ser totalmente retirados del mercado privado. Queremos:

·Restitución de los empleos públicos suprimidos.

·Defensa del estatuto del empleado estatal.

·Servicios públicos para responder a las necesidades elementales.

·Acceso gratuito a la salud, incluidos los anticonceptivos y el aborto.

Es urgente salvar el planeta.

El sistema capitalista nos pone en peligro. Su productivismo sin límite derrocha los recursos del planeta como si fueran inagotables y crea deshechos nucleares y gases de efecto invernadero. La lógica de los grandes grupos, los mercados, la ganancia y la competencia implica derrochar los recursos sin satisfacer las necesidades humanas. Es urgente encarar una revolución energética y del modo de producción. Queremos:

·Salida del sistema nuclear en 10 años mediante el desarrollo masivo de energías renovables.

·Transición energética basada en una planificación de las necesidades socialmente útiles, decidida democráticamente por la población y respetando los límites ambientales.

·Confiscación de EDF, Areva y demás grandes grupos energéticos.

Es posible financiar nuestras medidas.

Los ricos son cada vez más ricos, mientras la mayoría trabajadora se empobrece. El número de personas que ganan más de 500 mil euros al año aumentó un 70% en tres años. Su tasa de impuestos es muy baja: cerca del 20%. En este tiempo, los ingresos del 90% de los hogares apenas subieron un 9% (menos que la inflación). Plata para financiar nuestro programa hay: hace falta gravar a los que reciben los mayores beneficios fiscales, los ricos y las empresas. Queremos:

·Suprimir toda exención fiscal que no sea socialmente útil. Gravar al mínimo los ingresos del trabajo y aumentar la progresividad del impuesto a las ganancias, elevando al 100% la tasa máxima.

·Impuesto a la fortuna sobre todo el patrimonio y con aumento de tasas.

·Eliminar el IVA a los productos de primera necesidad.

·Anular la deuda pública, lo que en un año liberaría 142 mil millones de euros.

Garantizar la igualdad de derechos.

Jóvenes nacidos de la inmigración, indocumentados, musulmanes, gitano. Para dividir a quienes sufren la crisis, Sarkozy, la derecha y la extrema derecha apuntan a las primeras víctimas de las políticas liberales y represivas. Por el contrario, tenemos que unirnos: cada derecho ganado por unos es un punto de apoyo para los otros. Queremos:

·Derogar todas las leyes y medidas de mano dura y disolver la “brigada anticrimen” y las policías municipales.

·Regularización de todos los indocumentados, libertad de instalación y derecho a voto para los inmigrantes en todas las elecciones.

·Para luchar realmente contra el sexismo y la homofobia. Queremos:

·Una verdadera ley contra la violencia hacia las mujeres, con fondos para prevención y protección.

·Una verdadera igualdad, cualquiera sea el género o la orientación sexual.

Rusia exige cambios

Por Anatoly Matvienko desde Bielorrusia para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

Según varias encuestas de los medios de comunicación rusos, el principal hecho de 2011 es la actividad política del pueblo ruso. Las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre sacudieron a la sociedad por su cinismo político y su violación de normas democráticas. De principio a fin, la campaña preelectoral se desarrolló bajo presión y control del Kremlin gobernante. El partido del poder Rusia Unida extorsionó abiertamente a los votantes, los dirigentes de las empresas estatales y del sector privado. En todo el país hubo casos de violación de la legislación electoral y fraude en los resultados. Pero pese a todos los intentos por ganar la mayoría, Rusia Unida perdió el apoyo de muchos electores, sacando ahora mucho menos de lo que sacó en 2007. Aun así, la oposición no pudo destruir el monopolio del poder de Rusia Unida.

Gracias a los recursos estatales el partido del poder ganó, pero el prestigio del Kremlin sufrió una gran derrota. Lo rechazan tanto los trabajadores y la clase media como los representantes del gran capital alimentado por el propio sistema. El evidente fraude de los resultados conmovió a toda la población de Rusia. Hubo una ola de protestas en todo el país. En Moscú, San Petersburgo, Vladivostok, Novosi-birsk, Chita, Barnaul, Gorno-Altaisk y otras ciudades, miles y miles de personas participaron en las marchas “por elecciones limpias”. El odio al gobierno, envuelto en robos, corrupción y mentiras, unió a toda la gente sin distinción de credo político o situación social. El 10 de diciembre en la plaza Bolotnaya de Moscú se reunieron más de 40 mil personas. Hubo representantes de distintos partidos y movimientos, de izquierda a ultraderecha, más allá de los desacuerdos ideológicos. Los participantes exigían libertad a los presos políticos, anulación de las elecciones fraudulentas, dimisión del jefe de la Comisión Electoral Central Vladimir Chúrov, reconocimiento de los partidos opositores y nuevas elecciones.

El 24 de diciembre, plazo dado por los manifestantes de la plaza Bolotnaya al poder para cumplir las exigencias, la gente volvió a las calles de Moscú, San Petersburgo y otras ciudades. En Moscú se reunieron más de 100 mil personas. Los ciudadanos rusos demostraron al Kremlin que no son esclavos rendidos, sino toda una sociedad preocupada por los intereses del país y responsable por su futuro.

Nueva revolución rusa

Muchos analistas políticos bautizan estos hechos en Rusia como el inicio de la nueva revolución rusa, aludiendo al año ‘90 y la caída de la URSS. En los últimos veinte años el poder ruso, que inició reformas neoliberales, no logró avances en la vida de la sociedad. Al contrario, en estos años fueron destruidas casi todas las industrias de alta tecnología y eliminado el sistema de garantías sociales, educación y asistencia médica gratuita. La privatización total provocó el aumento del desempleo y el empobrecimiento de los trabajadores. La guerra desatada por el Kremlin en el Cáucaso se llevó miles y miles de vidas de ciudadanos rusos. Hundida en las tinieblas del criminal libertinaje burocrático, Rusia dejó de ser una potencia mundial y se convirtió en base de materias primas para otros países capitalistas. En vez de la democracia prometida por el Kremlin, la sociedad rusa recibió un poder corporativo de los ex-miembros de la #KGB soviética, que ocuparon casi todos los puestos clave. La ideología comunista-stalinista fue reemplazada por la propaganda de los valores liberales y nada más.

El rasgo característico del pueblo ruso es su paciencia. Pero el Kremlin sabe bien que esa paciencia tiene sus límites y puede acabarse en un momento. No se puede predecir cuándo se puede desencadenar la revolución rusa y esto siempre asustó al poder.

El Kremlin reaccionó rápidamente a esta ráfaga de actividad política de las masas. Ya el 22 de diciembre el presidente ruso Dimitry Medvedev presentó en la Duma (Parlamento) un proyecto de ley que simplifica el proceso de promoción de candidatos a las elecciones. Según la prensa oficial, el proyecto incluye reducir la cantidad de las firmas necesarias para promover candidatos a presidente y no exige firmas para participar en las parlamentarias. Además, Medvedev presentó en la Duma reformas a la ley de partidos políticos.

Esta nueva revolución rusa se desarrolla según un guión clásico. El poder intenta aliviar la tensión prometiendo reformas. A inicios del siglo XX, sobre esos “compromisos” se decía: “demasiado poco y demasiado tarde”… En la teoría de las revoluciones hay un axioma: los compromisos propuestos por el poder moralmente ilegal no calman a la gente y acrecientan sus aspiraciones políticas, así como la violencia del poder aumenta el nivel de la resistencia. Cuando comienza la revolución, el poder ya no puede poner buena cara: sólo le queda actuar mal y muy mal. Mal es plantear compromisos, muy mal es violencia abierta. Ante las presidenciales que se vienen, y tomando en cuenta las protestas masivas que aún siguen, un nuevo fraude no será tolerado.

Mientras estamos callados, otros deciden por nosotros

En marzo próximo en Rusia habrá elecciones presidenciales. En el congreso de Rusia Unida realizado en setiembre pasado, el dúo Medvedev-Putin proclamó que el segundo irá a presidente y el primero será primer ministro. Putin declaró: “Hemos logrado el acuerdo de quién y de qué se ocupará en el futuro”.

El cinismo político del primer ministro actual provocó gran indignación en la sociedad rusa, como se reflejó en las elecciones parlamentarias. El Kremlin no esperaba que tras anunciar los resultados saldrían a las calles no sólo los sectores opositores sino la gente común. Las protestas empezaron el 4 de diciembre, siguieron el 24 de ese mes, el 4 y 5 de enero y continúan de diversas maneras hasta hoy.

Dos estrategias opuestas

El acto nacional del 24 de diciembre develó que el período de estabilidad política en Rusia terminó. De hecho, el movimiento de protestas populares causó la parálisis de los aparatos políticos del Kremlin. Los gobiernos de las grandes regiones y ciudades rusas se distancian de la campaña electoral de Putin. En su búnker hay mezcla de perplejidad y ritmo febril, pero sin objetivo. Lo mismo había pasado en las sedes regionales comunistas en los años 1990-91. Entre los manifestantes, al contrario, surge una nueva agenda política y nuevas tácticas.

Pero aunque el acto en Moscú impresionó por su magnitud, no es tan así por sus resultados. Pese al total rechazo al poder actual, en el desarrollo de las protestas se expresaron -y neutralizaron- dos estrategias opuestas. Una es la de los liberales de los tiempos de Yeltsin, que buscan volver al Kremlin de donde los echaron. La otra es la de la izquierda extraparlamentaria y otras fuerzas políticas, incluidos los demócratas. Mientras los primeros se conforman con tajadas de poder para sí mismos, los segundos pretenden cambios profundos y crear un nuevo estado para bien de todos. Por eso en el movimiento de protestas la delimitación tajante es inevitable a corto plazo.

A la vanguardia de la lucha

Es evidente que el ánimo de las masas va a cambiar en favor de las fuerzas de postura radical. La tarea de los revolucionarios rusos es no sólo llamar a cambiar el régimen actual, sino estar a la vanguardia de la lucha popular, con-cientizando y organizando a los trabajadores. Por eso la tarea de construir un partido revolucionario de izquierda como organizador y coordinador del movimiento de protesta debe ser la primera en la agenda. ¿Podrán los revolucionarios rusos crear un partido así a nivel nacional? La cuestión es compleja, pero es indispensable que al calor de las protestas se estructure una organización. En esta época clave para Rusia, lo fundamental es encabezar la lucha revolucionaria de los trabajadores.

La salida, sólo en el marco de la revolución mundial

El 2011 se destacó por el nivel, cantidad y diversidad de eventos que caracterizan la agudeza de la crisis mundial. La primavera árabe, el terremoto radioactivo de Japón, homicidio masivo en Noruega, conmociones sociales en Gran Bretaña, España, Grecia; el movimiento Occupy Wall Street, crisis de la zona euro de la Unión Europea, oleadas de marchas y huelgas en todas las regiones del planeta… Rusia no quedó fuera de estos procesos internacionales.

Los principales hechos demuestran una vez más que el capitalismo mundial está en una crisis profunda, sistémica, y es incapaz de garantizar un futuro digno a la humanidad. Conmociones sociales, guerras por los recursos agotados, terrorismo y violencia ya son norma de la vida contemporánea. ¡Esto no puede seguir así! Las contradicciones entre las fuerzas productivas y las viejas relaciones sociales, base de todo el mal de la humanidad, sólo pueden ser resueltas a nivel de la revolución mundial.

Hoy día, cuando el planeta está al borde del abismo, el rol histórico de la Cuarta Internacional se vuelve más importante que antes. Nosotros, los trabajadores de diferentes países, vivimos la época de los grandes cambios y en nuestras manos está mejorar nuestro futuro. ¡Por la solidaridad del siglo XXI! ¡Por la solidaridad internacional de los trabajadores!

Con patotas y represión, Macri consumó su ataque al Estatuto Docente. Debatir, prepararnos y organizarnos.

Alternativa Docente – Capital

En la madrugada del viernes 2 de diciembre fuimos testigos de un nuevo ataque a la educación pública: la eliminación del sistema de clasificación docente ejercido entre pares.

Esa sesión fue una clara demostración de lo que es la «democracia» del PRO. Se negó a escuchar el categórico rechazo de los docentes a la reforma del Estatuto y votó la ley a fuerza de patotas de barrabravas, gases lacrimógenos y balas de goma. Y criminalizó nuestra legítima protesta mediante el descuento compulsivo de los días de paro.

No nos asombra que un gobierno procesado por espionaje, que puso al frente de su Policía Metropolitana a un represor y que desfinancia la educación y la salud públicas quiera controlar la designación y toda la carrera de los docentes. Pero el PRO no estuvo solo en su ataque: los diputados kirchneristas y sus pares de la Coalición Cívica fueron cómplices de la maniobra.

Fue una dura lucha que duró dos meses, con paros y moviliza-ciones masivas, y de la que participó un importante número de docentes, organizados desde los distritos y escuelas y dispuestos a dar la pelea a fondo.

El proyecto aprobado, si bien mantiene siete Juntas de Clasificación, expresa lo esencial de la voluntad del PRO: designar los cargos desde el Poder Ejecutivo, a dedo por el gobierno de turno, y relegarnos a los docentes a un rol de espectadores. Su objetivo de fondo es disciplinar a la docencia, en un año que será de fuertes pujas salariales ante los ajustes de tarifas resueltos por Macri y Cristina.

El macrismo aprovechó su momento

El momento político no nos fue favorable a los docentes. El macrismo viene de ganar las elecciones con un amplio margen, que le aseguró un nivel de legitimidad suficiente que ayudó a neutralizar la adhesión y la solidaridad activa de la comunidad al reclamo. Esto le permitió circunscribir el conflicto a una disputa entre los docentes y el gobierno, e impedir que su reforma se visualice como parte de un ataque global a la educación pública.

Otra particularidad del momento en que se despliega esta ofensiva fue el recambio legislativo. La gestión de Macri logró comprar voluntades de legisladores salientes y ansias de conseguir algún cargo, así como lo hizo en la votación del Presupuesto 2012 y en las designaciones para la Auditoría porteña.

Un caso conocido es el del diputado Sergio Abrevaya, de la Coalición Civica, que en canje por su propuesta sobre las juntas funcional al PRO obtuvo -entre otras cosas- el apoyo macrista a su proyecto de un «congreso pedagógico».

El kirchnerismo: malabares entre la espada y la pared

No es secreto que el kirchnerismo y el macrismo vienen sellando pactos: en los primeros cuatro años de gestión PRO, los K votaron el 70% de las leyes clave que le garantizaron a Macri su plan de gobierno.

Si bien votaron contra esta reforma, el quórum dado por tres diputados K (Claudio Palmeyro, Mateo Romeo y Silvina Pedreira) le abrió la puerta al PRO para aprobar su proyecto anti-juntas. Además, siguen intercambiando votos a nivel nacional y local. En la votación del Presupuesto porteño, una semana antes, los votos K aprobaron dicha ley de Macri que recorta los fondos para infraestructura escolar, aumenta los subsidios a la educación privada y congela nuestra partida salarial.

Se trata de acuerdos por necesidad, donde ambas fuerzas se pelean furiosamente de la boca para afuera, pero luego se garantizan la gobernabilidad uno al otro a cambio de votos y cargos. El desembarco de la crisis económica mundial, con su correlato de suba de tarifas, intensifica esa necesidad de ambos gobiernos de “no hacer olas”. Por eso Sileoni, ministro de Educación de la Nación, se aprestó a disciplinar a los docentes, oponiéndose a los paros y preanun-ciando la dura advertencia de Cristina en su último discurso. Por la misma razón, la conducción de CTERA, aliada del gobierno nacional, se mantuvo al margen y no convocó a paro nacional, traicionando la lucha y dejando pasar una reforma que es un retroceso histórico en nuestros derechos laborales.

El rol de los sindicatos

La conducción Celeste de la UTE quedó presa de la contradicción que acabamos de señalar. Sin la venia del gobierno nacional para jugarse a fondo en la pelea, se limitó a convocar paro con cuentagotas (de hecho hubo tres semanas sin medidas de fuerza hasta la votación definitiva) y no se jugó a impulsar la organización de sectores más amplios de la docencia. UTE apostó a la negociación… y perdió. Esto llevó a que la movilización se estancara en su magnitud inicial, sin avanzar en un salto cualitativo. A pesar de la intensa actividad desplegada por centenares de activistas docentes, lamentablemente no se pudo sortear este verdadero corralito a la lucha.

Las correctas medidas tomadas por ADEMyS, impulsando la participación activa en los distritos y las escuelas y convocando asambleas para resolver los pasos a seguir, lo han postulado como una conducción sindical alternativa y dinámica. Esto, sumado al buen resultado en las elecciones de Juntas de Clasificación, lo colocan como un actor fundamental de cara a las próximas peleas. Su desafío será consolidarse como una herramienta gremial en base a un modelo sindical democrático, participativo y de lucha.

Debatir, prepararnos y organizarnos

La aprobación de la reforma macrista cerró un capítulo y abrió otro. Es momento de debatir entre todos el balance de esta lucha histórica, mientras reclamamos el reintegro de los injustos descuentos por los días de paro. El 2012 planteará seguramente la pelea salarial y la resistencia a la aplicación de la reforma del Estatuto. Organizados desde abajo, en cada distrito y cada escuela, los docentes podemos encarar los desafíos que se vienen.

CELN en el País y el Mundo

www.lanacion.com.ar

La Secretaría de Transporte cruzará información para saber quién necesita «realmente» el subsidio.
 
 
Miembros de la tribu Mashco-Piro fotografiados por primera vez en noviembre del 2011 / Foto: AP/Diego Cortijo,Survival International

Muestran fotos de una tribu no conectada

Los indígenas mashco-piro, que viven aislados, se dejan ver cada vez más.Estudian su comportamiento

 

Fotografía cedida por la Fiscalia Regional de Aysen, que muestra un pedazo de hielo sustraído del glaciar Jorge Montt, a más del 2000 km al sur de Santiago, Chile / Foto: EFE

Roban 5 toneladas de hielo de un glaciar

La policía chilena detuvo al hombre que llevaba el helado botín en un camión frigorífico. ¿Para qué lo quería?

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Muestran fotos de una tribu no conectada

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Fotografía cedida por la Fiscalia Regional de Aysen, que muestra un pedazo de hielo sustraído del glaciar Jorge Montt, a más del 2000 km al sur de Santiago, Chile / Foto: EFE

Roban 5 toneladas de hielo de un glaciar

La policía chilena detuvo al hombre que llevaba el helado botín en un camión frigorífico. ¿Para qué lo quería?

Europa: ¡Fuera los gobiernos de los bancos!

Por Cacho y Silvana Bonato, desde Málaga, España para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

En Portugal, Italia, Grecia y España, tras los últimos cambios de gobierno, mandan los bancos. En Italia el tecnócrata que gobierna sin el voto del pueblo es Mario Monti, en Grecia es Lucas Papademos y el director de Banco Central Europeo es Mario Draghi, todos directivos de Goldman Sachs, uno de los bancos responsables de la crisis financiera. En España, el nuevo ministro de Economía es Luis de Guindos, ex directivo de Lehman Brothers, el otro banco causante de esta crisis. Así la derecha europea premia a los banqueros, para perpetuar y aumentar la estafa y la farsa.

En un marco europeo de crisis económica que no se vivía desde la culminación de la 2ª Guerra Mundial, y donde se confirma un viejo concepto que dice que España no es Europa, la burguesía española se debate tratando de darle una salida a sus amenazados intereses. Al gobierno de Mariano Rajoy del Partido Popular, reciente “triunfador” en las elecciones nacionales, le toca asumir esta situación con un 43% de votos a favor, una abstención que rondó el 38% y con su socio el PSOE en una caída histórica sin precedentes desde la transición.

Con las huelgas de los pilotos de Iberia contra la privatización, huelgas y cortes de rutas de los obreros de los astilleros andaluces, docentes reclamando por la educación pública y gratuita, empleados de la sanidad realizando asambleas y movilizaciones en contra del co-pago sanitario, por dar algunos ejemplos, los trabajadores españoles se manifiestan contra los recortes que el gobierno intenta aplicar como receta mágica para salir de la crisis.

El desempleo no se detiene: las cifras hablan de más de cinco millones de parados. Y contradiciendo lo que decían en la campaña electoral, ni bien asumieron el gobierno los “populares” anunciaron una fuerte subida del impuesto a las rentas (IRPF), un aumento del IVA y se aprobó el decreto para avalar a la banca con 100 mil millones de euros, obedeciendo los dictados de Alemania y Francia, principales acreedores del Estado español. La corrupción tampoco está ausente en este concierto de miserias: miembros de la familia real son descubiertos en entramados de coimas y favores de poder. Los ministros del nuevo gabinete muestran un claro y firme refuerzo de la política neoliberal, gran responsable de esta gran crisis económica. Las designaciones de Luis De Guindos como ministro de Economía -un técnico neoliberal, ex presidente de Lehman Brothers para España y Portugal durante dos años- y de ex ministros y funcionarios de Aznar en el resto del gabinete, confirman que los recortes salariales y de derechos están al orden del día en el gobierno del Partido Popular.

La burocracia sindical, con sus dos grandes organizaciones UGT y Comisiones Obreras, también está sintiendo el ajuste a que los somete el gobierno, con un fuerte retiro de subsidios en varias comunidades autónomas. Esto los lleva a tener que plantear planes de lucha para resistir los ataques del poder, aunque sin salir aún de su actitud timorata y dubitativa, sabiéndose que ya no son más los “intocables” del gobierno como lo fueron con el PSOE.

El endurecimiento de la política migratoria tampoco está ausente en los planes del nuevo gobierno, con la eliminación de la residencia por arraigo y el incremento de las redadas racistas por portación de cara. Culpabilizar a los inmigrantes por el gasto social, empobrecer las cajas de la seguridad social y no resolver el desempleo es el mensaje que lleva adelante el gobierno, favoreciendo así la lucha de pobres contra pobres.

Con estas medidas de ajustes y recortes de derechos a los trabajadores y el pueblo español, el gobierno del Partido Popular intenta ser “creíble” ante los mercados, el capital financiero y sus acreedores del norte europeo.

Pero sus planes no son tan fáciles de concretar. El bipartidismo se debilitó, debido a la estrepitosa bajada del PSOE. El crecimiento electoral de organizaciones políticas alternativas nos presenta un Congreso de los Diputados mucho más pluripartidista. El avance de Izquierda Unida, que pasó de un escaño a once, es el ejemplo más notable. Mucho más si vemos su programa y también a quienes lo representan, compañeros luchadores que han sabido estar presentes de manera muy activa en las últimas movilizaciones que tanto han trascendido en Europa y más allá.

El movimiento 15 M, con sus redes sociales muy activas y un repliegue a las asambleas barriales, las movilizaciones estudiantiles, docentes y también de clase media empobrecida, han calado muy hondo en el pueblo español. Sus músculos no están adormecidos y, por el contrario, también forman parte muy importante de la resistencia a los planes hambreadores del nuevo gobierno.

Si bien la situación de España y su crisis económica tiene particularidades propias, a saber un colchón económico sustentado fundamentalmente por empresas que operan en muchos países del llamado Tercer Mundo, esta crisis económica que hoy padece obedece sobre todo a situaciones que desembocaron en el 2001 en Argentina con el famoso corralito. Por eso a quienes vivimos aquel momento en el cono sur americano no nos sorprende demasiado lo que hoy sucede en España, Portugal o Grecia. Muchas veces nos lleva a pensar que esta película ya la hemos visto. Y a eso podemos agregar lo que sucede en el corazón mismo del sistema capitalista, los Estados Unidos.

Hoy existen sobrados motivos para afirmar que si los trabajadores y el pueblo empobrecido somos capaces de estar organizados y concientes de que estamos ante una crisis sistémica y no de coyuntura, juntos y unificando nuestras luchas podremos darle al planeta la alternativa que necesita para acabar con el hambre y la explotación. O sea, un mundo para todos y todas, y no para pequeñas minorías cada vez más enriquecidas y dueñas de los grandes fortunas, porque nosotros y nosotras somos el 99%.

El verdadero cáncer es el Ajuste.

Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

El año 2011 terminó movido. En el Congreso, el gobierno envió un proyecto de Ley Antiterrorista a la medida del imperialismo yanqui, que vuelve a mostrar el verdadero carácter represivo y ajustador del modelo “nacional y popular” del kirchnerismo. Por supuesto, sus diputados y senadores se apuraron para votarlo. El 29 de diciembre, dos días antes de fin de año, las legislaturas con amplia mayoría kirchnerista de Santa Cruz y Río Negro se preparaban a votar leyes de ajuste contra los trabajadores y de ataques a los derechos de los pueblos, que nada tienen que envidiarle a las de la década de los ’90 o a los ajustes europeos. En Santa Cruz, a pesar de la fecha, una movilización de trabajadores rodeó la Legislatura, prendió fuego una parte de la misma y obligó al gobierno a suspender la sesión y pasarla para marzo, abriendo una crisis política en la provincia. En Río Negro, el gobernador Soria, en una de sus últimas actividades antes de que la esposa lo asesine de un disparo en la cara, pasó a disponibilidad a 22.000 estatales y derogó la prohibición del uso de cianuro en las actividades mineras, abriendo paso a contaminar y destruir los lagos, ríos y glaciares de toda la provincia.

Mientras esto sucedía, el país se conmovía al conocer que la presidenta padecía un “cáncer de tiroides” del que nunca antes se había hablado, se internaba el 4 de enero en el Hospital Austral para ser operada y dejaba al ex hombre de D. Cavallo devenido en ministro de Economía primero y en vicepresidente “progresista” después, al frente de la Argentina. La internación y la posterior operación de Cristina fue seguida por todos los medios… y días después se informó que el diagnóstico había sido equivocado – un falso cáncer – que la presidenta nunca tuvo esa enfermedad y que en pocos días estaría recuperada y “trabajando por el país”.

Y el año nuevo llegó sin buenas noticias para los trabajadores. A la inflación creciente que venimos sufriendo desde hace años, se sumó el aumento de tarifas de los servicios, entre ellos el gas y el subte como unos de los más notorios, pero también a lo largo y ancho del país los gobernadores e intendentes aplican la misma receta. El gobierno nacional es el principal impulsor de estas políticas, pero la “oposición” no se diferencia demasiado. Macri tardó menos de 36 horas en aumentar un 127% el pasaje del subte, y ya venía subiendo hasta un 300% el ABL en toda la Ciudad de Buenos Aires. Y el gobernador «socialista» Binner en Santa Fe, además de querer aliarse ahora con la UCR, también sube los impuestos.

Esta situación obligó a que se tenga que empezar a discutir un incremento salarial. Porque ya hace rato que nadie cree en las estadísticas del INDEK de Moreno. Y los precios del supermercado, de la verdulería o de la carnicería, son los que dicen la verdad. Y la verdad es que la plata cada día alcanza menos. La inflación 2011 medida por las provincias osciló entre el 25 y el 30%. Pese a este dato brutal, el gobierno nacional y los empresarios proponen un techo salarial del 15 al 18% para las próximas paritarias. Incluso el caradura de Boudou, desde alguna terraza de Puerto Madero, instó a no pedir mucho porque “hay que cuidar entre todos la posibilidad de seguir creciendo”. ¿Creciendo quién? ¿Los grandes empresarios y banqueros, las empresas saqueadoras, los dueños de la deuda, los capitalistas generadores de la crisis?

Estas propuestas son tan inaceptables para los trabajadores y tan mínimas al lado de la inflación, que hasta los dirigentes sindicales más cercanos al gobierno tuvieron que salir a rechazarlas. La CTERA y el propio Yasky -al que le duelen las manos de aplaudir las medidas de Cristina-, dijeron que no están dispuestos a aceptar ningún techo en la negociación paritaria y que para empezar a hablar pedirían no menos de un 23%. Algo similar dijo desde la CGT Azul y Blanca Barrionuevo, que habló de un piso del 25 al 30% y rechazó cualquier tope.

Y la CGT de Moyano, que durante estos años fue un pilar en el apoyo al gobierno, ahora debió distanciarse del gobierno, sumarse a estas propuestas y salir a hablar de un mínimo de 25% de aumento.

Para que la inflación no se siga comiendo los salarios y lograr que en las paritarias recuperemos lo que nos vienen robando, no alcanza con declaraciones. Es necesario organizarse y salir a enfrentar el ajuste, que es el verdadero cáncer que sufrimos los trabajadores. Los docentes y estatales de Santa Cruz dieron un primer paso. Los trabajadores de la salud de Río Negro obligaron al nuevo gobernador Weretilneck a no poder aplicar despidos en los hospitales. Los trabajadores del subte están dando un excelente ejemplo de solidaridad con los usuarios y defendiendo su fuente de trabajo y sus conquistas.

La CTA de Micheli, en su reunión nacional del 20 de diciembre, llamó a “construir una jornada nacional de lucha para abril y un paro nacional para mayo”. El tarifazo del subte y los impuestos que están llegando adelantaron el ajuste y nos plantean acelerar el enfrentamiento al mismo.

Por eso desde el MST en el Movi-miento Proyecto Sur llamamos en primer lugar a la CTA de Micheli -que integramos- a que junto a la CGT, las organizaciones sindicales y los movimientos sociales trabajemos para impulsar una gran movilización contra el ajuste y los tarifazos, y por un inmediato aumento de salarios y planes sociales, rechazando cualquier tope en las próximas paritarias y preparando un paro general para marzo. Sólo así vamos a poder conseguir estas medidas urgentes, en el camino de luchar por un modelo distinto, que recupere los recursos naturales, suspenda los pagos de la deuda externa y ponga impuestos creceintes a las grandes empresas y pooles de siembra para dar trabajo, salario, salud y educación al pueblo. Para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores.

Hay que enfrentar los tarifazos.

Alternativa Socialista.

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Por Alejandro Bodart, diputado del MST en Proyecto Sur de la Ciudad de Bs. Aires.

En estos días, Macri dijo: “A todos nos gustaría no tener que aumentar, que todo fuese gratis, pero la realidad es que el subterráneo tiene que funcionar, tiene una pauta salarial para pagar, y sin el aporte genuino de las boleterías no podemos hacerlo”.

No tiene cara. Busca culpar del aumento a los compañeros del subte y dice que no hay otra que subir el boleto. La realidad es que apenas recibió el subte, el 6 de enero, como si fuera un regalo de Reyes y sin dar a conocer ningún estudio serio de los números, decretó un tarifazo del 127%. Y aunque no sea vinculante, tampoco convocó a la audiencia pública previa que ordena la Ley 210: da por válida una audiencia de 1998, hecha hace trece años, cuando un peso valía un dólar.

A costa del bolsillo del público usuario, el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri le cuida las ganancias a la empresa Metrovías, el concesionario privado del servicio de subterráneos, que ni siquiera publica sus balances contables como corresponde ya que el último que aparece en su web es del mes de setiembre del año 2009…

El gobierno nacional también es responsable

Como Cristina quiere sacarse gastos de encima, traspasó el servicio de subtes a la Ciudad de Buenos Aires. Y lo hizo sabiendo, como no podía ignorar nadier, que Macri iba a subir el boleto.

Además, durante estos últimos ocho años el gobierno kirchnerista tuvo el subte enteramente a su cargo, le pagó a Metrovías subsidios a valor de unos 760 millones de pesos por año y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) jamás controló el funcionamiento ni sancionó los incumplimientos del contrato de concesión.

Encima, el Estado nacional tiene el 9% de las acciones, el 3% de los votos y dos miembros en el directorio de Metrovías. No hicieron otra cosa que dejar correr un negociado, en un servicio público que va de mal en peor.

La salida: revertir las privatizaciones

Ante el tarifazo, los compañeros trabajadores del subte y su nuevo sindicato, la AGTSYP, dieron un gran ejemplo solidario con los pasajeros al levantar los molinetes. Desde el MST, llevamos adelante varias iniciativas y como parte de la Multisectorial -más allá del vergonzoso fallo del juez Juan Lima, que cedió al chantaje de Metrovías y de Macri- seguimos dando la pelea.

Entretanto, tenemos que ir debatiendo cuál es la salida de fondo para el subte y para todo el transporte público.

A nuestro modo de ver, los culpables de la actual crisis son los capitalistas y por eso deben pagarla ellos y no el pueblo. Por eso es necesario hacer una pericia contable o auditoría sobre los libros de Metrovías para saber cuánto gana y qué hizo con los subsidios que recibió todos estos años, y también que la empresa estatal SBASE dé a conocer todos los informes técnicos y económicos sobre el subte que hayan hecho tanto el gobierno nacional como el porteño. Nuestra propuesta es revisar el contrato y que el subterráneo vuelva a las manos del Estado, a través de SBASE, bajo el control democrático de sus trabajadores y usuarios e integrado en un sistema de transporte público metropolitano. El debate está abierto.

Aumento del subte: ¿Cómo seguir la pelea?

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Santa Cruz: La movilización frenó el ajustazo.

Por Mauricio Barría y Claudio Wasquin para Alternativa Socialista, publicación del MST en Proyecto Sur.

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El jueves 29 de diciembre, miles de trabajadores estatales nos movilizamos a la Legislatura provincial contra el intento del gobierno de votar en sesión ex­traordinaria una “ley de emergen­cia económica” que significaba un brutal ajuste al mejor estilo de los ’90.

Desde la noche anterior se había instalado un acampe frente a la Legislatura y en las primeras horas del día un cordón de tra­bajadores intentaba impedir que los diputados ingresaran para votar el ajuste. Es que en nuestra provincia ya se hizo costumbre que a fines de diciembre, apro­vechando que gran cantidad de compañeros se van de la provin­cia por las fiestas, se convoca a sesión extraordinaria para votar las leyes más perjudiciales para los trabajadores y el pueblo. Así ocurrió en años anteriores, por ejemplo, con la prórroga de los contratos petroleros y con la reforma previsional.

Pero el gobierno no contaba con la impresionante respuesta de los trabajadores. La formación de la Mesa de Unidad Sindical, compuesta por la mayoría de los gremios estatales; los de la CTA (APEL, Judiciales, ADOSAC, Anusate) más la participación de sindicatos como SOEM (Muni­cipales), Luz y Fuerza, UPCN, Vialidad y ATSA fortaleció la unidad y la decisión de no dejar pasar el ajuste.

Desde la madrugada, en el acampe sabíamos que el go­bierno iba a intentar aprobar el paquetazo como sea. Una señal era el impresionante despliegue policial, que contó incluso con la llegada de efectivos del interior de la provincia.

El primer enfrentamiento con la policía ocurrió cuando a eso de las 6.30, una trafic que llevaba a un grupo de diputados del FPV, estacionó en una de las entradas de la Cámara para intentar ingre­sarlos custodiados por un fuerte cordón policial. Hubo gritos, empujones y golpes entre los trabajadores y la policía. A me­dida que avanzaban las primeras horas de la mañana, las esquinas de la Legislatura se empezaban a llenar de trabajadores, jóvenes, jubilados y gente común. Los ánimos estaban caldeados y junto con la quema de cubiertas y la de montañas de basura, dejadas en señal de protesta por los trabaja­dores municipales, aparecieron los primeros piedrazos contra los vidrios de la Legislatura. Todo preanunciaba el desenlace cono­cido: los trabajadores no estaban dispuestos a irse a sus casas sin pelear hasta el final para que la ley no se sancione.

La respuesta del gobierno fue una brutal represión, con gases, palos, balas de goma y perros. Pero lejos de amedrentarnos, desató un enfrentamiento con la Infantería que duró varias horas. El gran cierre para los trabajadores fue el retroceso de la Infantería policial hasta el punto de su huida definitiva, dejando la Legislatura y la Casa de Gobierno en medio de una zona prácticamente liberada. Finalmente, ante esta situación, se decidió suspender la sesión confirmando el gran triunfo de los trabajadores movilizados.

Un acta que ratifica el triunfo

Al día siguiente se realizó una reunión de la Mesa de Unidad Sindical con el vicepresidente del bloque de diputados del FVS. Desde el MST partici­pamos de esa re­unión, en donde firmamos un acta que suspende el tratamiento de las leyes hasta el comienzo de las sesiones ordina­rias, en marzo.

Para nosotros, aunque parcial, no deja de ser una victoria impor­tante, ya que si bien no se retiran los proyectos por ahora se ha fre­nado el ajuste y la posibilidad de que lo aprueben en plena época de vacaciones, como nos tienen acos­tumbrados.

Prepararse para marzo

Ahora se abre un período donde el gobierno intentará rearmar su tropa y dividir a los trabajadores para aprobar el paquetazo en marzo. Por eso es fundamental mantener la unidad alcanzada y preparar la lucha, convocando desde la Mesa de Unidad Sindical a plenarios de delegados y activistas para decidir cómo encarar la pelea hasta que el gobierno dé marcha atrás de­finitivamente con este paquete de medidas.

Con la unidad y la lucha en las calles, quedó demostrado que se puede ganar. Desde el MST seguiremos firmes y en primera fila junto a los traba­jadores y el pueblo.

 

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Para Cristina Kirchner, la lucha social es Terrorismo.

Alternativa Socialista.

Por Marcelo Parrilli, ex diputado de la Ciudad de Buenos Aires por el MST en Proyecto Sur.

El 14 de octubre de 2011, Cristina Kirchner envió al Congreso de la Nación el proyecto de ley que había firmado el día anterior bajo el Nº 1643. Su objetivo era “fortalecer y reordenar las disposiciones normativas en materia de prevención, investigación y sanción de actividades delictivas con finalidad terrorista”. Por eso, según el decreto, “se intensifica la pena de cualquier delito que sea cometido con finalidad terrorista”

Cumpliendo con los deseos de la presidente, el 22 de diciembre el Congreso sancionó la ley 26.734, conocida como “ley antiterrorista”. Se incorporó así como agravante de pena el art. 41 quinquies: “Cuando alguno de los delitos previstos en este Código hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, la escala se incrementará en el doble del mínimo y el máximo”.

La ley fue votada por todo el kirchnerismo, una parte significativa del PJ no kirchnerista y por los diputados del supuestamente progresista Nuevo Encuentro: Martín Sabatella, Carlos Raimundi y Carlos Heller.

Buscando disimular que ese artículo es claramente inconstitucional, a este andamiaje pseudo-jurídico le agregaron un párrafo: “Las agravantes previstas en este artículo no se aplicarán cuando el o los hechos de que se traten tuvieren lugar en ocasión del ejercicio de derechos humanos y/o sociales o de cualquier otro derecho constitucional”.

Pero esto último es sólo un pretexto. Si el juez entiende que un delito, cualquiera sea, fue con la finalidad de “aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”, se duplicarán las penas.

Más criminalización de la protesta social

Que el gobierno nacional pretende utilizar esta ley contra las luchas populares surge claramente de su contenido, de la criminalización que ya aplica y del discurso de Cristina en el Congreso al asumir su segundo mandato, cuando cuestionó el derecho de huelga diciendo que había “derecho a la huelga pero no a la extorsión”.

La palabra extorsión tiene un contenido inequívoco y desnuda la intención política de la presidente de emparentar el legítimo ejercicio de un derecho constitucional, como es el de huelga, con un acto o hecho cuyo objetivo sea -según la ley antiterrorista- “obligar a las autoridades públicas nacionales… a realizar un acto u abstenerse de hacerlo”.

En ese marco tan general y abstracto que, a propósito, establece la nueva ley, quedan comprendidos desde un paro de estatales por aumento salarial a una movilización contra el FMI por el no pago de la deuda externa y desde un corte de ruta para evitar despidos hasta una marcha ambientalista contra la megaminería. ¡Siempre una protesta es para exigir que un gobierno cambie tal o cual medida!

El porqué de esta ley no es un secreto. Ante la llegada de la crisis capitalista a nuestro país, Cristina eligió el camino del ajuste y, como sabe que habrá resistencia popular, construye nuevos instrumentos represivos. El fogonero de esta ley fue el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo creado años atrás por las potencias del G7 para “combatir el lavado de dinero” y el “financiamiento al terrorismo”. En realidad, el GAFI es un grupo de presión del imperialismo y los bancos, o sea de los mismos que generan las crisis y diseñan los planes de ajuste

Unidad por la anulación de la ley

La represión del gobierno K a los movimientos populares comenzó hace ya bastante y está jalonada con muertos en casi todo el país. A su vez hay más de 5.000 dirigentes y activistas políticos, sindicales y sociales procesados -entre ellos nuestra compañera Vilma Ripoll- por participar en marchas, cortes de ruta o acciones en defensa del trabajo, el salario, la vivienda, la salud o la educación públicas y, en general, en defensa de todos los derechos populares. Se los acusa de extorsión, coacción agravada, entorpecimiento de circulación, daños, amenazas, atentado y resistencia a la autoridad… A este cuadro se suma ahora esta nueva vuelta de tuerca que es la “ley antiterrorista”, destinada a tratar de frenar las luchas que irán en aumento.

Pero Cristina va a pagar costo político. Por más que trate de que pase desapercibido, este engendro represivo es un duro golpe a su fachada de gobierno defensor de los derechos humanos. Han tenido que salir a criticar la ley sectores cooptados y figuras pro-oficialistas, como Madres de Plaza de Mayo y Hebe Bonafini, Abuelas, Horacio Verbitsky y el CELS, así como el juez Eugenio Zaffaroni y Carta Abierta. Y muchos militantes kirchneristas de base sienten decepción y bronca.

Es entonces una tarea fundamental denunciar su existencia y sus efectos en todos los terrenos -judicial, político, social- en las escuelas, universidades, lugares de trabajo y barrios. También es clave buscar la mayor unidad posible para movilizarnos contra ella hasta lograr su derogación o anulación, como ya lo hicimos alguna vez con las leyes inconstitucionales que pretendieron consagrar la impunidad de los genocidas.

 

Mesa redonda contra la ley antiterrorista

Mesa redonda contra la ley antiterrorista

[ 10 febrero, 2012; 18:00 a 20:00. ] Viernes 10 de febrero – 18 hs Con: Beinusz Szmukler, Diana Kordon y Alejandro Bodart Moderador: Herman Schiller Legislatura porteña (Salón Montevideo)