Venezuela: «Ni burocracia ni capital, socialismo y más revolución»

Stalin Pérez Borges por Coordinación Nacional de Marea Socialista.

En el contexto de la consigna “Ni burocracia ni capital, socialismo y más revolución”, se realizó entre el 16 y el 18 de septiembre la II Conferencia Nacional de Marea Socialista. Con delegaciones de 8 estados y una fuerte presencia juvenil la II Conferencia sesionó en la Ciudad de Caracas. Los debates incluyeron la política internacional, nacional, la campaña electoral y otras campañas políticas, sindicales y estudiantiles y un importante debate sobre la necesidad de impulsar un nuevo modelo sindical y una Constituyente de los Trabajadores. Los más de 120 participantes volvieron a sus tareas y estados satisfechos por la labor cumplida a impulsar las resoluciones votadas por el evento que abría lo que todos coincidieron en señalar como una nueva etapa en la construcción de MAREA Socialista y dispuestos a trabajar en el fortalecimiento de la corriente.

La enfermedad del presidente Chávez y su último tratamiento de quimioterapia en La Habana, dieron el marco en el que se desarrollaron los trabajos de esta II Conferencia. Este hecho nuevo carga de incertidumbre la situación política nacional y de profunda preocupación del pueblo bolivariano por su líder. Mientras que la crisis internacional del sistema del capital impacta con fuerza en el país y llena de otros interrogantes la coyuntura.

Con preocupación se debatió el rumbo de conciliación con el capital que recorre la política del gobierno, para impulsar una economía mixta con la burguesía venezolana y sectores de las transnacionales, rumbo que no encuentra todavía una respuesta social contundente. La Conferencia señaló la necesidad de recuperar el espíritu del bravo pueblo que enfrentó el golpe de Estado y el paro sabotaje patronal-petrolero. Lo mismo que las luchas obreras simbolizadas en la nacionalización de SIDOR, para volver al contenido antiimperia-lista del proceso revolucionario, que se está debilitando día a día.

Fuerte cuestionamiento a la burocracia estatal

En los debates sobre la coyuntura nacional se vieron reflejadas varias de las encrucijadas de la Revolución Bolivariana. Pero la fundamental fue la crítica a la burocracia estatal. Esta crítica se puede sintetizar en tres puntos: Primero, la incapacidad de la burocracia de resolver los problemas inmediatos del pueblo. Segundo, el enriquecimiento rápido y enorme sobre la base de manejar los negocios del Estado a su antojo y la forma descarada e impune en que muestran ese enriquecimiento. Tercero, su maltrato, en relación a todos los sectores populares, y en especial a aquellos que no son sumisos, los que son amenazados, presionados. De la misma manera se rechazó el mito instalado interesadamente de que se trate de personas inoperantes o incapaces o del simple burocratismo administrativo, aunque hay mucho de eso. Por el contrario se señaló que el proceso de burocratización se debe esencialmente a la aplicación del modelo de economía mixta, es decir de asociaciones de la burocracia roja-rojita con el gran capital. Asociaciones de las que la burocracia consigue enormes privilegios materiales por su ubicación en el Estado. Se señalo entonces que el repudio a la burocracia aumenta porque para desarrollar ese modelo con el que construyen sus propios privilegios exorbitantes, tiene que dejar de cumplir con las necesidades sociales y con la distribución progresiva a favor del pueblo de la renta petrolera. La burocracia asociada al capital, en su avaricia pone en riesgo, en crisis y a veces hasta destruye las conquistas sociales más importantes del proceso de la Revolución Bolivariana.

Porque el pueblo bolivariano imagina por dónde van los tiros es que tuvo muy buena acogida la consigna central que viene levantando MAREA Socialista desde mediados del año pasado. “Ni burocracia ni Capital, socialismo y más revolución”, consigna que se ha instalado en sectores del movimiento de masas. La tomó la UNETE para sus movilizaciones y la repiten los trabajadores en sus empresas, la suscriben diferentes corrientes estudiantiles en la universidad. Les simpatiza a los trabajadores de base y a los activistas. Tiene influencia en el movimiento popular. Nuestra consigna se ha convertido en bandera de la crítica revolucionaria desde el proceso.

Las encrucijadas del proceso

Las expectativas abiertas por las experiencias de Control Obrero, sobre todo en las industrias básicas, están paralizadas. Y este rumbo de conciliación hace que el viejo modelo productivo ultra dependiente de la renta petrolera y atado tanto a la burguesía parásita importadora, al nuevo sector de la boli-burguesía y al mercado mundial, antes que debilitarse se ha fortalecido. Provocando el retroceso en algunos sectores estratégicos donde se había conquistado relativa independencia como en petróleo y volviendo a aparecer como una amenaza real el volumen alcanzado por la deuda externa en medio de la crisis internacional.

Las luchas sociales vienen creciendo lenta pero constantemente desde el 2008. Tanto en el movimiento obrero como en el popular. Y son luchas de todo tipo, salariales, sociales, por crisis en los servicios, por recuperar empresas y democráticas contra el avance del sicariato y la judicialización de la protesta. Ya que esa es la respuesta desde el estado a las luchas pequeñas y grandes que cruzan todos los sectores del movimiento de masas. Y otros ataques a las libertades y derechos obreros y populares que están siendo violados permanentemente tanto por los patronos privados como por el estado.

Esto es parte del escenario que enfrentaremos en el próximo año que nos conduce directamente a las elecciones presidenciales a no ser que sucedan eventos que hoy no podemos anticipar.

En la Conferencia debatimos como nos montamos en una política verdaderamente revolucionaria que apoye la reelección del presidente Chávez contra la derech y el imperialismo, pero sin dejar de hacer las críticas necesarias a la política del gobierno y apoyando todas las luchas por reivindicaciones obreras y populares.

Las tareas que votó la II Conferencia

Entendiendo que todas las actividades y orientación discutidas están en el marco de la construcción, fortalecimiento y extensión nacional de MAREA Socialista, a lo largo de la II Conferencia se fueron desarrollando políticas y definiciones para orientar las tareas de la corriente en estos complejos escenarios. Estas tareas fueron presentadas en estos puntos:

1. Hasta fin de año se acordó desarrollar varias campañas y actividades. Entre ellas: a) Lanzar con fuerza la campaña por la unidad del movimiento obrero. b) Apoyar la campaña de Alianza Sindical en las elecciones del sindicato de SIDOR. c) Acompañar la lucha para que se hagan las elecciones en Chrysler. d) Impulsar y acompañar la campaña por la implementación del Baremo para las clínicas privadas.

2. Se resolvió como una tarea muy importante participar activamente de la campaña desde las organizaciones del partido y el Polo Patriótico.

En la II Conferencia Nacional de MAREA Socialista se ha podido ver que se ha pasado de ser una corriente sindical respetada nacionalmente, a ser una corriente política nacional con un importante influencia sindical, estudiantil, popular y con fuerte presencia en algunas regiones.

En ella se volvió a ratificar la importancia de compartir experiencias con una corriente internacional de la que se rescató el apoyo y solidaridad permanente que nos brindan, y que se hizo presente en nuestra Conferencia a través del compañero Carlos Maradona, de la dirección nacional del MST de Argentina.

Los participantes se retiraron a sus estados comprobando que con MAREA Socialista hemos construido una herramienta con una importante personalidad política, respetada en amplios sectores de la vanguardia.

Voces de la II Conferencia de Marea Socialista

Daniel Rodríguez: obrero presidente de BRIQVEN (Briqueteras de Venezuela, ex Mattesi, del Grupo Ternium). Líder del Control Obrero del Estado Bolívar.

Para MAREA Soc ialista las expectativas son grandes, por lo que estamos discutiendo en esta Conferencia. La burocracia estatal está jugando un papel contundente en romper el trabajo que vienen haciendo los movimientos de lucha. Como líder del Control Obrero, que es el control que tenemos en nuestras fábricas, estamos avanzando en medio de incertidumbres, porque este modelo es opuesto al sistema burocrático y la metodología corruptiva, donde un minúsculo grupo se enriquece con los bienes del estado, dejando en la miseria a los trabajadores.

Vilma Vivas: Coordinadora Nacional de UNETE. Coordinadora Regional del PSUV de los Movimientos Sociales y el Poder Popular.

Nuestra II Conferencia mu-estra que la corriente está creciendo de manera significativa a nivel nacional, que se están incorporando cada día más militantes revolucionarios de diferentes colectivos, que se sienten identificados con una corriente de izquierda que debate y discute política revolucionaria. Nuestras consignas han sido evaluadas y apoyadas por las bases y han tenido gran aceptación. Como militante del estado de Táchira, un estado fronterizo, gobernado por un opositor, nos vemos en la necesidad de debatir más desde las bases, conscientes que hay mucha decepción por culpa de la burocracia enquistada en las altas esferas del gobierno.

Crhistian Pereira: Sec. de Reclamos del Sindicato de Trabajadores de CRHYSLER Venezuela

Para los trabajadores, esta II Conferencia ha sido un debate muy interesante en las discusiones de internacional y nacional. Desde nuestra clase sentimos que una de las grandes conclusiones es la necesidad que el movimiento obrero, campesino, estudiantil y sectores populares, logremos unirnos para hacer posible la revolución socialista. El proceso bolivariano exige, para su supervivencia, que los trabajadores nos coloquemos no solo al frente, sino en la dirección del mismo. Solo así será posible el socialismo.

Zuleika Matamoros: Coordinación Nacional MAREA Socialista y miembro del equipo de Coordinación Nacional de UNETE

Esta II Conferencia ha expresado el salto cualitativo que hemos tenido desde enero del 2010 a la fecha. La participación es mucho más importante, la identificación y el compromiso militante con MAREA, se está traduciendo en construcción orgánica. Durante un año de actividad logramos tres movilizaciones autónomas de los trabajadores y del movimiento popular: la campaña por la liberación de William Sanguino, la defensa y profundización de la embrionaria experiencia de control obrero y la lucha por el voto igualitario en la UCV. Los militantes de MAREA salimos convencidos de que la revolución bolivariana avanzará solo en la medida que seamos consecuentes en la organización y la movilización con la consigna que logramos instalar a nivel nacional: “Ni burocracia ni capital. Socialismo y más revolución”

Alexander Marín: dirigente de la juventud de MAREA Socialista

Esta segunda Conferencia expresa un gran crecimiento en relación a la primera, y en ella estamos reafirmando los planteamientos de la crítica revolucionaria, por el cambio de rumbo de este proceso. Quiero destacar la gran energía y el desarrollo de la juventud de MAREA, que se extendió a otros estados, a otras universidades y está preparando su II Encuentro Nacional para febrero de 2012 en Táchira

Luisana Melo: Médica, vocera del Movimiento Socialista por la Calidad de Vida y Salud, y de la Alianza Institucional por la Salud

Esta II Conferencia nos muestra que hemos madurado como corriente en cuanto a organización, crecimiento y construcción de un pensamiento político mucho más elaborado, de izquierda radical. Esto pone de manifiesto que estamos avanzando. Se nota como los jóvenes tienen un discurso político que es producto de la formación en la acción. Es el mejor trabajo que se ha hecho en la corriente este año, en cuanto a la construcción orgánica.

Wilmer Aguilar: Petrolero, operador de Planta del terminal Marino de PDVSA en Puerto la Cruz. Delegado del Comité de Prevención y Seguridad Industrial del Terminal.

Esta II Conferencia deja claro que los trabajadores, la clase obrera con todas sus organizaciones, junto con las diferentes expresiones y sectores del movimiento popular, debemos encontrar el camino de la unidad, para lograr apuntalar nuestra sociedad rumbo al socialismo, con la integración internacional en la lucha y la organización. Superando las contradicciones que genera no solo la burguesía apátrida y conspiradora, sino también una burocracia que cree que solo los que conducen el estado tienen la solución a los problemas del país.

 

Zuleika Matamoros y Juan García – Marea Socialista (Venezuela) – en Argentina 07-12-2011

Venezuela: «Ni burocracia ni capital,socialismo y más revolución»

Stalin Pérez Borges por Coordinación Nacional de Marea Socialista.

En el contexto de la consigna “Ni burocracia ni capital, socialismo y más revolución”, se realizó entre el 16 y el 18 de septiembre la II Conferencia Nacional de Marea Socialista. Con delegaciones de 8 estados y una fuerte presencia juvenil la II Conferencia sesionó en la Ciudad de Caracas. Los debates incluyeron la política internacional, nacional, la campaña electoral y otras campañas políticas, sindicales y estudiantiles y un importante debate sobre la necesidad de impulsar un nuevo modelo sindical y una Constituyente de los Trabajadores. Los más de 120 participantes volvieron a sus tareas y estados satisfechos por la labor cumplida a impulsar las resoluciones votadas por el evento que abría lo que todos coincidieron en señalar como una nueva etapa en la construcción de MAREA Socialista y dispuestos a trabajar en el fortalecimiento de la corriente.

La enfermedad del presidente Chávez y su último tratamiento de quimioterapia en La Habana, dieron el marco en el que se desarrollaron los trabajos de esta II Conferencia. Este hecho nuevo carga de incertidumbre la situación política nacional y de profunda preocupación del pueblo bolivariano por su líder. Mientras que la crisis internacional del sistema del capital impacta con fuerza en el país y llena de otros interrogantes la coyuntura.

Con preocupación se debatió el rumbo de conciliación con el capital que recorre la política del gobierno, para impulsar una economía mixta con la burguesía venezolana y sectores de las transnacionales, rumbo que no encuentra todavía una respuesta social contundente. La Conferencia señaló la necesidad de recuperar el espíritu del bravo pueblo que enfrentó el golpe de Estado y el paro sabotaje patronal-petrolero. Lo mismo que las luchas obreras simbolizadas en la nacionalización de SIDOR, para volver al contenido antiimperia-lista del proceso revolucionario, que se está debilitando día a día.

Fuerte cuestionamiento a la burocracia estatal

En los debates sobre la coyuntura nacional se vieron reflejadas varias de las encrucijadas de la Revolución Bolivariana. Pero la fundamental fue la crítica a la burocracia estatal. Esta crítica se puede sintetizar en tres puntos: Primero, la incapacidad de la burocracia de resolver los problemas inmediatos del pueblo. Segundo, el enriquecimiento rápido y enorme sobre la base de manejar los negocios del Estado a su antojo y la forma descarada e impune en que muestran ese enriquecimiento. Tercero, su maltrato, en relación a todos los sectores populares, y en especial a aquellos que no son sumisos, los que son amenazados, presionados. De la misma manera se rechazó el mito instalado interesadamente de que se trate de personas inoperantes o incapaces o del simple burocratismo administrativo, aunque hay mucho de eso. Por el contrario se señaló que el proceso de burocratización se debe esencialmente a la aplicación del modelo de economía mixta, es decir de asociaciones de la burocracia roja-rojita con el gran capital. Asociaciones de las que la burocracia consigue enormes privilegios materiales por su ubicación en el Estado. Se señalo entonces que el repudio a la burocracia aumenta porque para desarrollar ese modelo con el que construyen sus propios privilegios exorbitantes, tiene que dejar de cumplir con las necesidades sociales y con la distribución progresiva a favor del pueblo de la renta petrolera. La burocracia asociada al capital, en su avaricia pone en riesgo, en crisis y a veces hasta destruye las conquistas sociales más importantes del proceso de la Revolución Bolivariana.

Porque el pueblo bolivariano imagina por dónde van los tiros es que tuvo muy buena acogida la consigna central que viene levantando MAREA Socialista desde mediados del año pasado. “Ni burocracia ni Capital, socialismo y más revolución”, consigna que se ha instalado en sectores del movimiento de masas. La tomó la UNETE para sus movilizaciones y la repiten los trabajadores en sus empresas, la suscriben diferentes corrientes estudiantiles en la universidad. Les simpatiza a los trabajadores de base y a los activistas. Tiene influencia en el movimiento popular. Nuestra consigna se ha convertido en bandera de la crítica revolucionaria desde el proceso.

Las encrucijadas del proceso

Las expectativas abiertas por las experiencias de Control Obrero, sobre todo en las industrias básicas, están paralizadas. Y este rumbo de conciliación hace que el viejo modelo productivo ultra dependiente de la renta petrolera y atado tanto a la burguesía parásita importadora, al nuevo sector de la boli-burguesía y al mercado mundial, antes que debilitarse se ha fortalecido. Provocando el retroceso en algunos sectores estratégicos donde se había conquistado relativa independencia como en petróleo y volviendo a aparecer como una amenaza real el volumen alcanzado por la deuda externa en medio de la crisis internacional.

Las luchas sociales vienen creciendo lenta pero constantemente desde el 2008. Tanto en el movimiento obrero como en el popular. Y son luchas de todo tipo, salariales, sociales, por crisis en los servicios, por recuperar empresas y democráticas contra el avance del sicariato y la judicialización de la protesta. Ya que esa es la respuesta desde el estado a las luchas pequeñas y grandes que cruzan todos los sectores del movimiento de masas. Y otros ataques a las libertades y derechos obreros y populares que están siendo violados permanentemente tanto por los patronos privados como por el estado.

Esto es parte del escenario que enfrentaremos en el próximo año que nos conduce directamente a las elecciones presidenciales a no ser que sucedan eventos que hoy no podemos anticipar.

En la Conferencia debatimos como nos montamos en una política verdaderamente revolucionaria que apoye la reelección del presidente Chávez contra la derech y el imperialismo, pero sin dejar de hacer las críticas necesarias a la política del gobierno y apoyando todas las luchas por reivindicaciones obreras y populares.

Las tareas que votó la II Conferencia

Entendiendo que todas las actividades y orientación discutidas están en el marco de la construcción, fortalecimiento y extensión nacional de MAREA Socialista, a lo largo de la II Conferencia se fueron desarrollando políticas y definiciones para orientar las tareas de la corriente en estos complejos escenarios. Estas tareas fueron presentadas en estos puntos:

1. Hasta fin de año se acordó desarrollar varias campañas y actividades. Entre ellas: a) Lanzar con fuerza la campaña por la unidad del movimiento obrero. b) Apoyar la campaña de Alianza Sindical en las elecciones del sindicato de SIDOR. c) Acompañar la lucha para que se hagan las elecciones en Chrysler. d) Impulsar y acompañar la campaña por la implementación del Baremo para las clínicas privadas.

2. Se resolvió como una tarea muy importante participar activamente de la campaña desde las organizaciones del partido y el Polo Patriótico.

En la II Conferencia Nacional de MAREA Socialista se ha podido ver que se ha pasado de ser una corriente sindical respetada nacionalmente, a ser una corriente política nacional con un importante influencia sindical, estudiantil, popular y con fuerte presencia en algunas regiones.

En ella se volvió a ratificar la importancia de compartir experiencias con una corriente internacional de la que se rescató el apoyo y solidaridad permanente que nos brindan, y que se hizo presente en nuestra Conferencia a través del compañero Carlos Maradona, de la dirección nacional del MST de Argentina.

Los participantes se retiraron a sus estados comprobando que con MAREA Socialista hemos construido una herramienta con una importante personalidad política, respetada en amplios sectores de la vanguardia.

Voces de la II Conferencia de Marea Socialista

Daniel Rodríguez: obrero presidente de BRIQVEN (Briqueteras de Venezuela, ex Mattesi, del Grupo Ternium). Líder del Control Obrero del Estado Bolívar.

Para MAREA Soc ialista las expectativas son grandes, por lo que estamos discutiendo en esta Conferencia. La burocracia estatal está jugando un papel contundente en romper el trabajo que vienen haciendo los movimientos de lucha. Como líder del Control Obrero, que es el control que tenemos en nuestras fábricas, estamos avanzando en medio de incertidumbres, porque este modelo es opuesto al sistema burocrático y la metodología corruptiva, donde un minúsculo grupo se enriquece con los bienes del estado, dejando en la miseria a los trabajadores.

Vilma Vivas: Coordinadora Nacional de UNETE. Coordinadora Regional del PSUV de los Movimientos Sociales y el Poder Popular.

Nuestra II Conferencia mu-estra que la corriente está creciendo de manera significativa a nivel nacional, que se están incorporando cada día más militantes revolucionarios de diferentes colectivos, que se sienten identificados con una corriente de izquierda que debate y discute política revolucionaria. Nuestras consignas han sido evaluadas y apoyadas por las bases y han tenido gran aceptación. Como militante del estado de Táchira, un estado fronterizo, gobernado por un opositor, nos vemos en la necesidad de debatir más desde las bases, conscientes que hay mucha decepción por culpa de la burocracia enquistada en las altas esferas del gobierno.

Crhistian Pereira: Sec. de Reclamos del Sindicato de Trabajadores de CRHYSLER Venezuela

Para los trabajadores, esta II Conferencia ha sido un debate muy interesante en las discusiones de internacional y nacional. Desde nuestra clase sentimos que una de las grandes conclusiones es la necesidad que el movimiento obrero, campesino, estudiantil y sectores populares, logremos unirnos para hacer posible la revolución socialista. El proceso bolivariano exige, para su supervivencia, que los trabajadores nos coloquemos no solo al frente, sino en la dirección del mismo. Solo así será posible el socialismo.

Zuleika Matamoros: Coordinación Nacional MAREA Socialista y miembro del equipo de Coordinación Nacional de UNETE

Esta II Conferencia ha expresado el salto cualitativo que hemos tenido desde enero del 2010 a la fecha. La participación es mucho más importante, la identificación y el compromiso militante con MAREA, se está traduciendo en construcción orgánica. Durante un año de actividad logramos tres movilizaciones autónomas de los trabajadores y del movimiento popular: la campaña por la liberación de William Sanguino, la defensa y profundización de la embrionaria experiencia de control obrero y la lucha por el voto igualitario en la UCV. Los militantes de MAREA salimos convencidos de que la revolución bolivariana avanzará solo en la medida que seamos consecuentes en la organización y la movilización con la consigna que logramos instalar a nivel nacional: “Ni burocracia ni capital. Socialismo y más revolución”

Alexander Marín: dirigente de la juventud de MAREA Socialista

Esta segunda Conferencia expresa un gran crecimiento en relación a la primera, y en ella estamos reafirmando los planteamientos de la crítica revolucionaria, por el cambio de rumbo de este proceso. Quiero destacar la gran energía y el desarrollo de la juventud de MAREA, que se extendió a otros estados, a otras universidades y está preparando su II Encuentro Nacional para febrero de 2012 en Táchira

Luisana Melo: Médica, vocera del Movimiento Socialista por la Calidad de Vida y Salud, y de la Alianza Institucional por la Salud

Esta II Conferencia nos muestra que hemos madurado como corriente en cuanto a organización, crecimiento y construcción de un pensamiento político mucho más elaborado, de izquierda radical. Esto pone de manifiesto que estamos avanzando. Se nota como los jóvenes tienen un discurso político que es producto de la formación en la acción. Es el mejor trabajo que se ha hecho en la corriente este año, en cuanto a la construcción orgánica.

Wilmer Aguilar: Petrolero, operador de Planta del terminal Marino de PDVSA en Puerto la Cruz. Delegado del Comité de Prevención y Seguridad Industrial del Terminal.

Esta II Conferencia deja claro que los trabajadores, la clase obrera con todas sus organizaciones, junto con las diferentes expresiones y sectores del movimiento popular, debemos encontrar el camino de la unidad, para lograr apuntalar nuestra sociedad rumbo al socialismo, con la integración internacional en la lucha y la organización. Superando las contradicciones que genera no solo la burguesía apátrida y conspiradora, sino también una burocracia que cree que solo los que conducen el estado tienen la solución a los problemas del país.

 

Zuleika Matamoros y Juan García – Marea Socialista (Venezuela) – en Argentina 07-12-2011

La “primavera palestina”

Por Pablo Vasco para Alternativa Socialista, publicación del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores en Proyecto Sur.

“Hay una primavera árabe, pero la primavera de Palestina está aquí, en marcha hacia la creación de un Estado independiente”. Eso dijo Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), ante una multitud, al volver de la reunión de las Naciones Unidas donde pidió el reconocimiento de su país.

Abbas pertenece a Al Fatah, pilar de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), más conciliadora con Israel. En 2006 ganó las elecciones Hamas, corriente islamista y radicalizada. Pero funcional al imperialismo, Al Fatah no reconoció el triunfo, disolvió el parlamento y prorrogó ilegítimamente el mandato de la ANP.

Según el Cuarteto de Mediadores1 , ambas partes deben reanudar las negociaciones en octubre y comprometerse a alcanzar la paz para fines de 2012.

La mayoría de los países del mundo apoya el reclamo palestino, que primero debe autorizar el Consejo de Seguridad. Por supuesto, Israel lo rechazó. Estados Unidos, una de las cinco potencias con poder de veto, anticipó que lo ejercerá si el Consejo vota a favor de reconocer a Palestina2 .

Ascenso árabe, Israel aislado

El pedido de Abbas a la ONU no cae del cielo. El ascenso revolucionario que vive todo el Mediterráneo y en especial las masas árabes abarca también a los palestinos, de larga tradición combativa.

Ya meses atrás, miles de jóvenes se manifestaron en Gaza y Cisjordania exigiendo democracia y la unidad de Hamas y Fatah contra Israel. Hubo marchas de apoyo a las rebeliones de Túnez y Egipto. En mayo, aniversario de la Nakba3 , hubo movilizaciones en Siria, Líbano y Jordania, donde vive gran parte de la diáspora palestina.

La revolución golpea a los viejos regímenes aliados de Israel, aislando y debilitando a ese Estado y a todo el dispositivo imperialista de control de la región. Cayeron las dictaduras de Túnez, de Egipto y -con sus contradicciones- de Libia. En Siria, la lucha popular jaquea al gobierno de Al Assad. En Egipto fue tomada la embajada israelí, el embajador huyó y se tuvo que abrir la frontera con Gaza. Otro viejo aliado, Turquía, tuvo que romper relaciones con Israel4 .

A esta inestabilidad se suma otro elemento clave: en el propio Israel hay un amplio movimiento de indignados contra el gobierno de Netanyahu, que exigen vivienda, servicios públicos y mejores salarios.

Con “dos Estados” no hay solución

Abbas pide un Estado palestino “en base a las fronteras del 4 de junio de 1967”. Pero esa no sería una verdadera solución al conflicto, ya que implica reconocer a Israel. Y el problema estructural es que, desde su origen en 1948, Israel aplicó un terrorismo de Estado contra los palestinos y árabes, con métodos de limpieza étnica como los nazis.

Con la excusa de ser “la patria de los judíos”, o sea de una religión, Israel fue en realidad un enclave militarizado, aliado del imperialismo yanqui, para sojuzgar a los pueblos árabes. En 1993 se firmó el Pacto de Oslo, pero Israel incumplió todas las resoluciones de la ONU y no hubo ningún avance hacia un Estado palestino soberano.

Si la ONU reconoce al Estado palestino sería un avance parcial de ese heroico pueblo, fruto de la actual revolución árabe, pero al tremendo costo de que la ANP acepte que Israel siga usurpando la mayor parte de la Palestina histórica.

Por eso la salida de fondo es la destrucción del Estado genocida, teocrático y colonial de Israel y su reemplazo por una Palestina laica, democrática y no racista en todo su territorio histórico, al cual puedan retornar los palestinos exiliados y donde vuelvan a convivir en paz árabes y judíos, musulmanes, cristianos, ateos o lo que fuera. Esa sí sería la verdadera y definitiva primavera palestina.

Información básica

Palestina hoy tiene 5.820 km2, apenas algo más que la cuarta parte de Tucumán. Está dividida en dos zonas separadas. En Cisjordania, atravesada por colonias, puestos militares y muros israelíes, habitan 3.5 millones de palestinos. En la Franja de Gaza, en ocho campos de refugiados, se hacina otro millón y medio de palestinos que viven de la ayuda humanitaria internacional.

Palestina no tiene puerto, aeropuerto ni ejército propio. Israel controla militarmente todas las fronteras por tierra, mar y aire de Gaza y Cisjordania, y ocupa el 60% del territorio de esta última. También controla la circulación de personas y vehículos, las comunicaciones, las exportaciones e importaciones y la provisión de agua, medicamentos, energía y combustible.

Antes de 1948, árabes y judíos convivían en paz en Palestina. En 1948 el sionismo funda el Estado de Israel y divide Palestina, arrasa sus aldeas, usurpa sus tierras y expulsa a su población nativa. Desde entonces, guerras mediante, Israel anexó Jerusalén Este, los Altos del Golán y otras zonas de Siria, Líbano y Egipto, instala colonias en Cisjordania y mantiene presos a miles de palestinos.

La “primavera palestina”.

Por Pablo Vasco para Alternativa Socialista, publicación del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores en Proyecto Sur.

“Hay una primavera árabe, pero la primavera de Palestina está aquí, en marcha hacia la creación de un Estado independiente”. Eso dijo Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), ante una multitud, al volver de la reunión de las Naciones Unidas donde pidió el reconocimiento de su país.

Abbas pertenece a Al Fatah, pilar de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), más conciliadora con Israel. En 2006 ganó las elecciones Hamas, corriente islamista y radicalizada. Pero funcional al imperialismo, Al Fatah no reconoció el triunfo, disolvió el parlamento y prorrogó ilegítimamente el mandato de la ANP.

Según el Cuarteto de Mediadores1 , ambas partes deben reanudar las negociaciones en octubre y comprometerse a alcanzar la paz para fines de 2012.

La mayoría de los países del mundo apoya el reclamo palestino, que primero debe autorizar el Consejo de Seguridad. Por supuesto, Israel lo rechazó. Estados Unidos, una de las cinco potencias con poder de veto, anticipó que lo ejercerá si el Consejo vota a favor de reconocer a Palestina2 .

Ascenso árabe, Israel aislado

El pedido de Abbas a la ONU no cae del cielo. El ascenso revolucionario que vive todo el Mediterráneo y en especial las masas árabes abarca también a los palestinos, de larga tradición combativa.

Ya meses atrás, miles de jóvenes se manifestaron en Gaza y Cisjordania exigiendo democracia y la unidad de Hamas y Fatah contra Israel. Hubo marchas de apoyo a las rebeliones de Túnez y Egipto. En mayo, aniversario de la Nakba3 , hubo movilizaciones en Siria, Líbano y Jordania, donde vive gran parte de la diáspora palestina.

La revolución golpea a los viejos regímenes aliados de Israel, aislando y debilitando a ese Estado y a todo el dispositivo imperialista de control de la región. Cayeron las dictaduras de Túnez, de Egipto y -con sus contradicciones- de Libia. En Siria, la lucha popular jaquea al gobierno de Al Assad. En Egipto fue tomada la embajada israelí, el embajador huyó y se tuvo que abrir la frontera con Gaza. Otro viejo aliado, Turquía, tuvo que romper relaciones con Israel4 .

A esta inestabilidad se suma otro elemento clave: en el propio Israel hay un amplio movimiento de indignados contra el gobierno de Netanyahu, que exigen vivienda, servicios públicos y mejores salarios.

Con “dos Estados” no hay solución

Abbas pide un Estado palestino “en base a las fronteras del 4 de junio de 1967”. Pero esa no sería una verdadera solución al conflicto, ya que implica reconocer a Israel. Y el problema estructural es que, desde su origen en 1948, Israel aplicó un terrorismo de Estado contra los palestinos y árabes, con métodos de limpieza étnica como los nazis.

Con la excusa de ser “la patria de los judíos”, o sea de una religión, Israel fue en realidad un enclave militarizado, aliado del imperialismo yanqui, para sojuzgar a los pueblos árabes. En 1993 se firmó el Pacto de Oslo, pero Israel incumplió todas las resoluciones de la ONU y no hubo ningún avance hacia un Estado palestino soberano.

Si la ONU reconoce al Estado palestino sería un avance parcial de ese heroico pueblo, fruto de la actual revolución árabe, pero al tremendo costo de que la ANP acepte que Israel siga usurpando la mayor parte de la Palestina histórica.

Por eso la salida de fondo es la destrucción del Estado genocida, teocrático y colonial de Israel y su reemplazo por una Palestina laica, democrática y no racista en todo su territorio histórico, al cual puedan retornar los palestinos exiliados y donde vuelvan a convivir en paz árabes y judíos, musulmanes, cristianos, ateos o lo que fuera. Esa sí sería la verdadera y definitiva primavera palestina.

Información básica

Palestina hoy tiene 5.820 km2, apenas algo más que la cuarta parte de Tucumán. Está dividida en dos zonas separadas. En Cisjordania, atravesada por colonias, puestos militares y muros israelíes, habitan 3.5 millones de palestinos. En la Franja de Gaza, en ocho campos de refugiados, se hacina otro millón y medio de palestinos que viven de la ayuda humanitaria internacional.

Palestina no tiene puerto, aeropuerto ni ejército propio. Israel controla militarmente todas las fronteras por tierra, mar y aire de Gaza y Cisjordania, y ocupa el 60% del territorio de esta última. También controla la circulación de personas y vehículos, las comunicaciones, las exportaciones e importaciones y la provisión de agua, medicamentos, energía y combustible.

Antes de 1948, árabes y judíos convivían en paz en Palestina. En 1948 el sionismo funda el Estado de Israel y divide Palestina, arrasa sus aldeas, usurpa sus tierras y expulsa a su población nativa. Desde entonces, guerras mediante, Israel anexó Jerusalén Este, los Altos del Golán y otras zonas de Siria, Líbano y Egipto, instala colonias en Cisjordania y mantiene presos a miles de palestinos.

Linea 60: sus trabajadores derrotaron a una patota enviada por la empresa.

Alternativa Socialista, publicación del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores en Proyecto Sur.

Desde hace varios años, tanto las patronales, como la burocracia sindical y también los gobiernos de turno, contratan patotas, matones o barras bravas, para atacar a los trabajadores que luchan y a las nuevas direcciones sindicales democráticas y combativas. Así lo hizo la conducción de la UTA contra los trabajadores del Subte, así lo hizo el gobierno kirchnerista contra los trabajadores del Hospital Francés, o Pedraza y la Unión Ferroviaria contra los trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca. Esas patotas a veces son totalmente de afuera, pero en otros casos, son personal contratado y pagado por la patronal, el gobierno o la burocracia, que cobran en blanco como los otros trabajadores, pero que su única “tarea” es ser mano de obra violenta, al servicio de los que le pagan el salario.

D.O.T.A. incorporó matones armados a su personal

Desde hace varios meses, y como han venido denunciando reiteradamente los trabajadores y el Cuerpo de Delegados de la línea 60, la empresa monopólica D.O.T.A., incorporó casi 200 personas, que provienen de hinchadas de fútbol, de sectores violentos y patoteros, con el único objetivo de intentar dividir, agredir y atacar a los trabajadores, en particular a los delegados. Durante estos meses hubo múltiples amenazas, todo tipo de calumnias y varias agresiones por parte de este sector, contra los trabajadores y sus legítimos representantes. Incluso este sector fue parte activa de la organización de la Lista 2, que se presentó a las recientes elecciones con una campaña sucia y mentirosa contra los delegados, y con todo el apoyo de la empresa obtuvo menos del 20% de los votos.

A pesar de esto, la empresa se venía sentando a negociar con ellos, les daba todo tipo de privilegios, porque eran su proyecto alternativo a los delegados democráticos y combativos que eligieron mayoritariamente, una vez más, los trabajadores de la 60.

La patota armada atacó a los trabajadores y fue derrotada por completo

El lunes 19 de setiembre, la patota pasó a la acción en forma intensiva. En la cabecera de Constitución, en la madrugada, incendiaron el auto del compañero Néstor Marcolin, montando una provocación contra el cuerpo de delegados. Y en horas del mediodía, cuando los trabajadores de Ing. Maschwitz, reunidos en asamblea, debatían democráticamente como responder esta provocación, unos 20 matones intentaron romper la asamblea con gritos y amenazas. Como fueron rechazados y repudiados por los trabajadores, se retiraron. Pero volvieron de nuevo, esta vez en un número de 50, con armas de fuego, cuchillos y otros elementos violentos, quisieron romper la asamblea y agredir a los trabajadores y a los delegados. Uno de los matones llegó a martillar el arma contra el pecho de uno de los compañeros de la 60.

La reacción de los trabajadores no se hizo esperar. Los trabajadores podemos tener opiniones distintas sobre muchos temas, pero hay una cosa, en la que estamos completamente unidos. Defendemos nuestros derechos y a nuestros compañeros, a muerte. Los defendemos con nuestra propia vida. Por eso, la asamblea desarmó a la patota, los corrió por toda la planta, y les dio una verdadera lección. Tanto, que tuvo que intervenir la policía, disparando balas de goma. Un trabajador de la 60 recibió un balazo en la pierna y otro se fracturó. Los patoteros terminaron varios hospitalizados y otros rescatados por la policía, para poder salir de la empresa.

El lunes 25, cuando ya se había levantado el paro, firmado el acta y la línea circulaba con normalidad, una camioneta llegó a Maschwitz, trayendo otra vez a la patota. La reacción obrera fue inmediata. “La patota acá no entra” gritaron los trabajadores, con los delegados a la cabeza. Y de inmediato, se paró la cabecera, y a los pocos minutos también se paró Constitución, las unidades dejaron de salir por más de 30 minutos. Todo volvió a la normalidad cuando la camioneta y la patota se fueron. El martes aparecieron en Rincón y se volvió a parar. Si siguen viniendo pueden volver las medidas.

Los trabajadores de la 60 demostraron como se enfrenta y como se derrota a la patota de la DOTA. Con unidad, con organización y con lucha. Con asambleas democráticas donde todos pueden expresarse, pero lo que se resuelve por mayoría, es sagrado para todos. Así se construyó la agrupación Al Volante y el Cuerpo de Delegados. Así se ganaron las conquistas que hoy tenemos. Así debemos seguir.

José Francisco “Petiso” Páez, un grande del clasismo y de la izquierda argentina.

Por Mariano Rosa para Alternativa Socialista, publicación del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores en Proyecto Sur.

Desde nuestra corriente combatimos el dogmatismo. Defendemos a fondo la necesidad del pensamiento crítico y autocrítico permanente como método científico para avanzar en la lucha política y la construcción revolucionaria. Sin embargo, tanto como eso, afirmamos que no hay partido revolucionario sin tradición revolucionaria. Reconocer en la memoria de la corriente a los mejores valores militantes de nuestra historia política es parte de una tarea educativa y de formación de nuevos militantes y cuadros que asimilen lo mejor de nuestro acervo de experiencia acumulada. El homenaje al Petiso Páez como a tantos otros valores revolucionarios de nuestra larga tradición tiene un objetivo: inyectar en las nuevas camadas militantes el incentivo de los mejores ejemplos y enseñanzas de los grandes de la lucha revolucionaria. Esta vez por cumplirse el 7° aniversario del fallecimiento del Petiso, le toca a él –a través de su historia- jugar un rol que de verdad le apasionaba: formar y alimentar compromiso militante en las nuevas generaciones

Páez fue uno de los dirigentes de los sindicatos clasistas de Fiat en la década del 70: SITRAC-SITRAM. Pero no solamente eso: el Petiso también fue un dirigente obrero y socialista de la corriente que fundó Nahuel Moreno y que hoy continuamos construyendo desde el MST. El primer contacto con Páez se dio alrededor de las luchas que encabezó una amplia vanguardia clasista y antiburo-crática que en las principales concentraciones fabriles del país batalló contra la patronal y la burocracia sindical colaboracionista. Eran tiempos de plenarios sindicales donde se discutía duramente la línea para intervenir en las peleas en curso. Ese proceso que desembocó en la FIAT desalojó a la conducción traidora y parió el Sitrac-Sitram que hizo el Cordobazo del 69 y el segundo que los tuvo como protagonistas más directos.

La lucha contra el ultraizquierdismo guerrillero y su incorporación al trotskismo

El Petiso se destacaba como un gran orador. Como dirigente jugaba siempre un papel decisivo en todas las instancias. En aquel contexto histórico, la influencia de la revolución en Cuba y la crisis del estalinismo hizo que ganaran un peso enorme las posiciones foquistas y de la guerrilla. Esa influencia en Córdoba y el centrismo de otros actores comoTosco, impidieron que se pudiera vertebrar un movimiento fuertemente unitario del clasismo para enfrentar al peronismo a escala nacional. Esta fue la posición que levantó nuestra corriente en aquel momento desde la interna del Banco Nación y otras comisiones internas del SMATA, Petroquímica Sudamericana, etc. El aislamiento del clasismo como fruto de la pinza de la burocracia y la dictadura, sumado a la equivocada política de parte de su dirección, terminó con la derrota del proceso. El Petiso conoció a nuestros compañeros en el 69 cuando un grupo de ellos con César Robles a la cabeza refundaron la regional Córdoba haciendo trabajo político sobre las principales concentraciones automotrices de la zona. Influenciado primero por el guerrillerismo, Páez empalmó con la línea impulsada por nuestro partido que llamó en 1972 desde el PST a construir un frente obrero y socialista. El Petiso se alejó definitivamente del ultraizquierdismo que planteaba “ni golpe ni elección, revolución” y aceptó ser candidato a gobernador en Córdoba. Después vinieron años de construcción de partido, vino la dictadura genocida del 76 y la cárcel. Sufrió simulacros de fusilamiento y la corriente de Moreno montó una campaña internacional por su vida denunciando la dictadura y la cárcel de dirigentes de la clase como él. Cuando recuperó la libertad en el 81, se reintegró a la militancia y por política del PST frente a la guerra de Malvinas él, junto al Pelado Matosas –otro gran valor de nuestra historia- se ofrecieron como voluntarios para ir a combatir al invasor inglés como parte de una orientación antiimperialista independiente de la conducción política de la dictadura. Con la fundación del MAS fue candidato en el 83 y continuó su actividad con idas y vueltas relacionado con la corriente. El 27 de septiembre de 2005 se fue deteriorando y un ACV finalmente terminó con su vida.

Un gran dirigente obrero, fanático de la construcción política hacia el movimiento de masas

Un rasgo que hizo confluir al Petiso con la corriente de Moreno fue, por un lado, el salto del sindicalismo clasis-mo a la lucha política; y en segundo lugar la obsesión por rehuirle al sectarismo y la auto-proclamación. Páez fue fanático de buscar empalmar con el movimiento de masas y construir una herramienta con la influencia suficiente como para poner en pie un gobierno obrero en la Argentina. También por supuesto fue parte de la tradición internacionalista de nuestra corriente y hasta integró delegaciones que participaron de congresos mundiales. Recordarlo ante un nuevo aniversario de su fallecimiento tiene un profundo sentido político y educativo: recoger lo más rico de su testimonio militante como luchador clasista y antiburocrático, como cuadro obrero de partido y como obsesivo por ir hacia las masas como horizonte de construcción política. Nuestro mejor homenaje a él: construir más y más partido.

 

“Petiso” Páez: la lucha es política.

Recogemos a continuación el testimonio directo de Páez a propósito de su experiencia militante del sindicalismo clasista, a la lucha política y el rol del morenismo:

“Cuando nos destruyen el sindicato y echan a centenares e incluso miles de compañeros radicalizados, muchos de ellos se van a sus casas, otros toman las armas y se van a la guerrilla, lo que después se refleja en la muerte de muchos de los que nos van avisando. Pero algunos tomamos caminos diferentes. En mi caso y el de otros compañeros decidimos seguir la lucha. En sindical nos habían barrido y como no estábamos en la guerrilla decidimos seguir dando la lucha política. Yo veía que la lucha la podía continuar en el nivel político y ahí conozco a un querido compañero, el Viejo Pedro [Milesi]. Con él formamos un Frente de los Trabajadores, justo cuando nos llega a Córdoba una propuesta del PST. Al PST ya lo conocíamos, habían sido compañeros que habían venido cuando las tomas de fábricas a ofrecerse modestamente a cooperar, a meterse adentro de la fábrica si era necesario. El ERP ya estaba metido. Nosotros habíamos permitido a todas las organizaciones meterse. Un día yo estoy adentro de la fábrica cuando me dicen: “Che, hay un quilombito ahí afuera”. Cuando salgo, estaban [Domingo] Mena y Foti, dirigentes reales del PRT de Córdoba, peleándose con César Robles y con Mattolini, que eran acusados de reformistas. Y estos compañeros me dicen: “Páez, mire, nosotros queremos entrar a la fábrica. Si hay que barrer, si hay que limpiar, nosotros venimos a estar al servicio de ustedes. Si hay que hacer café, para lo que sea estamos. Si entra la policía y hay que enfrentarlos, vamos a enfrentarlos con ustedes”, textual, así. Entonces yo agarro a Foti, que me conocía, venía a mi casa e iba al sindicato, y le digo: “Usted está volao”. “No, porque ellos son reformistas”, me dice. “No importa, acá necesitamos fuerzas. “Che, entren -les digo-. Y vos, dejate de joder”, le digo a Mena […]

Después yo los iba a ver, me traían el periódico. En realidad, como eran gente macanuda los fuimos a ver. […] Fui yo a verlos y les pregunto: “¿Cuál es la propuesta de ustedes? ¿Cuál es su programa?”, y así nos ligamos. Y al Viejo Pedro, que era nuestro jefe, le pareció bien. Entonces yo continué la lucha política. Entro, hago un llamamiento a votar al Partido y sale una foto en el diario para que formemos listas de trabajadores, para integrarnos al socialismo”

Marcelo Parrilli, diputado mandato cumplido del MST en Proyecto Sur.

Por Pablo Vasco para Alternativa Socialista.

Usualmente, se habla de «mandato cumplido» para referirse a un parlamentario que ya terminó su período. Pero en relación con nuestro compañero Marcelo Parrilli queremos darle aquí a esa expresión otro sentido, mucho más profundo y trascendente: el de haber cumplido fielmente el compromiso político con el que asumió la banca de diputado porteño que acaba de dejar.

En su primera sesión, el 1º de marzo de 2010, Parrilli señaló que «las bancas y cargos que podamos conseguir en la estructura del Estado están al servicio de las luchas y las necesidades de los sectores más explotados y sufridos» y que «tenemos un compromiso básico en la defensa de lo público; es decir, la salud pública, la educación pública, el espacio público, el transporte público» y de «los derechos y garantías»…

Ese claro mandato político es el que Marcelo llevó adelante en estos casi dos años de intensa tarea, tanto dentro como fuera de la Legislatura porteña, como representante del MST y luego integrando el interbloque con el Movimiento Proyecto Sur. Formó parte de las comisiones de Derechos Humanos, Espacio Público, Mujer y Tránsito y Transporte. Fue autor o coautor de más de un centenar de proyectos. De agudas ironías y sólidos argumentos, su coherencia política le hizo ganar el respeto de todos los bloques.

Entre los hechos más trascendentes, se destacaron sus firmes denuncias contra el rol represivo de la Policía Metropolitana y contra su cúpula integrada mayoritariamente por genocidas de la dictadura militar. Miembro de la comisión investigadora, ante el escándalo de las escuchas ilegales fue el único en señalar la responsabilidad de Mauricio Macri y en proponer que debía ser sometido a juicio político. Votó en contra de los Presupuestos del jefe de gobierno, del aumento de ABL y demás leyes antipo-pulares, contraponiendo alternativas y denunciando los negociados y la corrupción. Cuestionó los pactos y el rol funcional al oficialismo de bloques como los K o la Coalición Cívica, a los que definió como «oposición pro PRO».

Como diputado, y junto a nuestro partido, Marcelo llevó su solidaridad a numerosas luchas sociales, a veces también expresada mediante proyectos legislativos. Apoyó y defendió a los docentes, los estudiantes secundarios, los trabajadores y delegados del Teatro Colón, la Contaduría, la Dirección de Protección del Trabajo, los hospitales públicos, el Centro de Salud Mental Ameghino, los judiciales, el subte, los empleados de los call centers, los vecinos sin techo del Parque Indoamericano, los terceriza-dos ferroviarios, los jóvenes asesinados por la policía de Bariloche, los qom de Formosa y tantos otros. Además, en su carácter de abogado intervino siempre al servicio de causas justas, entre ellas como defensor de Néstor Segovia y ahora de Vilma Ripoll.

Siempre manteniendo una perspectiva socialista y aportando a la construcción de nuestro espacio político, podemos decir que el compañero Marcelo Parrilli ha sido y es un diputado mandato cumplido.

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Libia: el difícil camino de la Revolución Árabe

Por Carlos Miranda para Alternativa Socialista. Periódico del MST – Mov. Socialista de los Trabajadores en Proyecto Sur.

Muerte y sangre. Espesas columnas de humo, destrucción, hierros retorcidos. Desesperación. La vida trastornada. A pesar de los festejos, la guerra -tanto la convencional como la civil- y las revoluciones son una tragedia humana, muchas veces inevitable; y en el caso de las revoluciones, indudablemente necesarias. El pueblo libio está pagando con este drama el precio de sacarse de encima décadas de opresión, humillación y entrega que se habían vuelto intolerables. Un drama que los festejos por la caída de Muamar el Gadafi no cerrarán. Por el contrario, la participación directa de la OTAN (Organización del Tratado Atlántico Norte) con su carga de cinismo tan mortal como sus bombas, hará el camino a la liberación mucho más difícil y complejo que en Túnez o Egipto. Y ahora las fuerzas imperialistas apuntan con su cinismo al pueblo rebelde. Cuando finalice el capítulo Gadafi, se iniciará una nueva prueba para la revolución libia.

Para los socialistas revolucionarios no se trata de posicionarse desde la perspectiva de un pacifismo estéril e impotente. La violencia sigue siendo, como dijo Carlos Marx, la partera de la historia. Se trata de comprender el momento histórico, las necesidades y objetivos del movimiento que -despertando después de años de opresión- ya no piensa en volver atrás, sin importar el precio que tenga que pagar; un movimiento sin duda heroico. Se trata de entender las fuerzas en disputa, los objetivos de cada fuerza y sobre todo los planes de sus direcciones políticas que, no está de más decir, tienen objetivos que van más allá o muchas veces son distintos de los que levantan los movimientos que aquellas direcciones conducen o intentan conducir. Se trata de comprender para, posicionados desde el campo de la revolución, avanzar en la construcción de una dirección que exprese verdaderamente las necesidades presentes e históricas de los procesos revolucionarios.

Si nos ubicamos primero en Bengazi y luego en Trípoli, los socialistas revolucionarios no podremos menos que festejar. En una, el principio de la rebelión; en la otra, el fin de Gadafi y de su régimen.

Pero es un momento de festejo por cierto empañado y que debe ser reflexivo. Un festejo que obliga a desnudar la trama interna, las intenciones y políticas de cada una de las direcciones actuantes en el conflicto. De lo contrario, seremos cómplices de un desenlace no buscado ni querido por el movimiento popular: un desenlace que intentarán imponer las fuerzas de la OTAN junto a sus gestores internos. A no ser que haya quienes piensen que la intervención militar y política de la fuerzas del imperio es progresiva para la Revolución Árabe.

Esta ilusión, con sus matices, sin ningún fundamento serio, excepto la propia propaganda imperialista, ha provocado ya demasiadas derrotas a la revolución internacional.

Bengazi y el capítulo libio de la Revolución Árabe

El 2010 amaneció esperanzador. No había terminado enero cuando irrumpió la revolución en Túnez, arrasando a la camarilla de Ben Alí. La euforia en el Magreb contagió al país más grande de la región, al que tiene una clase obrera más estructurada y combativa, al de más tradición política y cultural: Egipto. Este siguió el camino de Túnez y terminó con el sanguinario Mubarak.

Como todo proceso revolucionario, enseguida tuvo un nombre con perfume a futuro: Primavera Árabe, se lo llamó. A futuro y también a esas características pacíficas entre comillas de los procesos revolucionarios que en sus inicios son tan parecidos a la ingenuidad. Cuando los pueblos insurrectos todavía son generosos hasta con sus propios verdugos. A Mubarak, por ejemplo, le han dado un derecho que él le negó a los luchadores egipcios durante años: el de defenderse ante un tribunal. Pero la revolución tunecina y egipcia es, además de democrática, una revolución nacional. Es decir, una Revolución Árabe. Y toda la región estalló.

En Libia hubo algunas manifestaciones en Trípoli que pronto fueron acalladas, pero Bengazi, con su tradición de oposición a Gadafi, con sus diez mil asesinados, con sus miles de presos políticos, se puso de pie.

El movimiento tenía las mismas características que los anteriores y si había sido posible en ellos, ¿por qué no en Libia? Como nos dijo en Túnez un entrañable amigo, editor de la sección Medio Oriente de rebelión.org: “Se perdió el miedo”. Y las masas sin miedo salieron a la calle y ya no volverían atrás.

En el principio, los primeros voceros de las manifestaciones eran las familias de los presos políticos y los asesinados o desaparecidos de Bengazi y la figura más emblemática un abogado defensor de los derechos humanos.

La sorpresa que tomó desprevenidos a Ben Alí y a Mubarak se había evaporado. Gadafi había tenido tiempo para pensar en cómo responder; lo que no contaba era con la decisión de ese pueblo.

Cuando luego de la enésima represión sangrienta el dictador buscaba aplastar a sangre y fuego la rebelión, ésta se convirtió en guerra civil. Y lo que comenzó igual que en Túnez y en Egipto habría de desarrollarse de manera distinta.

Las características de la Revolución Árabe y la especificidad libia

La Revolución Árabe responde a los esquemas clásicos de las revoluciones democráticas de la época imperialista. Aunque son, indudablemente, revoluciones de nuevo tipo al haber desaparecido el colosal obstáculo que para el movimiento de masas significaba el stalinismo internacional, y al darse en una coyuntura internacional de crisis imperialista aguda. Pero ellas tienen claves similares en su desarrollo y lógica interna.

La fase actual de este proceso revolucionario es popular. Aunque en los países más avanzados ha habido una participación clave de la clase obrera para que estas triunfaran, como por ejemplo en Egipto y en menor medida en Túnez.

Sin embargo, el proceso de conjunto es hegemonizado, por ahora, por sectores populares marginados, medios y medios altos. Mientras tanto, la dirección del proceso es heterogénea y controlada hoy en día por las expresiones más conservadoras y reaccionarias de esos sectores sociales. En el caso de Egipto, las Fuerzas Armadas intentan apropiarse del triunfo popular para desviarlo. En Libia, el proceso fue mucho más complejo.

Al convertirse en guerra civil, eso significó que existieran claramente dos centros, con base geográfica y territorial y con dos gobiernos. Entretanto, la revolución libia seguía el modelo de Túnez y Egipto. Con sus movilizaciones masivas se fueron construyendo órganos de dirección, apoyados en los viejos consejos populares renovados, los que derivaron en el actual Consejo Nacional Transitorio (CNT). A ellos se suman oficiales del ejército libio que desertan y altos funcionarios del régimen de Gadafi, como el ex ministro de Justicia que hoy en día es según la gran prensa el “presidente” -otros lo llaman vocero- del CNT, Mustafá Abdel Yalil.

Es importante conocer al personaje: Yalil es un dirigente formado en Europa. Diseñó los planes de privatización y “modernización” de Libia con los que Gadafi sedujo a los gobernantes y las transnacionales imperialistas a las que les entregó el fino petróleo libio, y era, hasta hace cuatro meses, nada menos que ministro de Justicia del dictador. Según las pocas noticias en las que se puede confiar luego de filtrarlas adecuadamente, este hombre -que según cuentan es de modales tranquilos y amables y que construye consensos- representaría el ala más afín al imperialismo europeo.

Es evidente que existen otros sectores tanto laicos como religiosos que comparten la dirección, pero que son minoritarios en el CNT; entre tanto, no hay que descartar que también puedan existir sectores de la dirección consecuentemente revolucionarios, sobre todo entre los que se encuentran directamente en el campo de batalla.

Como en todo proceso revolucionario heterogéneo, el movimiento que lo impulsa, que le da energía, es genuinamente revolucionario y está unido por un programa mínimo. Pero muchas de las direcciones que cabalgan esos procesos lo hacen desde el principio para poder domesticarlos, detenerlos y derrotarlos. Ya no se volverá al punto de partida, es cierto, pero esos dirigentes pretenden que no se continúe extendiendo la revolución y, de serles posible, derrotarla. Los que aparecen como dirección mayoritaria del CNT, junto con la intervención de la OTAN, tienen ese objetivo.

La guerra civil y la intervención de la OTAN

En los primeros momentos la resistencia rebelde partió al ejército regular, por otra parte muy mal armado y entrenado.

Gadafi, desconfiando del ejército regular, había delegado su seguridad en las divisiones especiales comandadas por sus hijos. Pero recuperados de los primeros fracasos, las tropas del dictador rodearon Bengazi.

Hoy es difícil recordar desde dónde surgió por primera vez la idea de la zona aérea de exclusión. Revisando los periódicos de marzo no se puede encontrar con claridad si fue desde el campo de la rebelión o desde los propios países imperialistas. Sin embargo, es cierto que en los primeros debates que se dieron entre los rebeldes había unanimidad sobre que no querían tropas extranjeras. Vino primero el pedido de armas, que fue rechazado. Y luego la campaña internacional de que los rebeldes eran desordenados, indisciplinados y que no podrían nunca vencer a un ejército regular ni menos a las divisiones especiales de los hijos del dictador. Así se iba creando desde la gran prensa la necesidad de la intervención.

Hay hoy un debate inútil sobre la cantidad de bombas que la OTAN lanzó sobre Libia: si esta es mayor o menor que las lanzadas sobre Irak, o sobre Afganistán, o sobre Kosovo. El tema es que la OTAN, apoyada en el que ahora llaman “presidente” del CNT, intervino y demostró su capacidad de fuego, bombardeando inclusive al bando rebelde. Podría haber sido distinto. Sí, pero se necesitaba otra dirección. Una que estuviera dispuesta a lanzar un llamado de ayuda activa y militante a los pueblos árabes, sin depositar ninguna confianza en sus gobiernos. Una que exigiera armas a todos los países por el simple hecho de que las necesitaba para defenderse. Una dirección que abriera sus brazos a miles de combatientes que hubieran estado dispuestos a acompañar a los rebeldes libios en su sacrificada lucha.

Hacía falta una dirección revolucionaria, en definitiva, que no existía por ahora en Libia, en gran medida por la matanza permanente de opositores por parte de Gadafi. No en vano uno de los comentarios primeros sobre la oposición en Libia era que “descansaba bajo las arenas del desierto”. Pero al intervenir militarmente la OTAN bajo el manto de supuesta legitimidad que le dio el pedido del CNT, los gobiernos imperialistas que la controlan -en especial Francia- se han convertido en un actor político de primer orden en el diseño del futuro de Libia. Por eso se fortalece en su objetivo central de intentar detener y derrotar el impulso de la revolución en la región.

Uno de los obstáculos fundamentales que deberá vencer la Revolución Árabe es el que hoy le impone la presencia de la OTAN.

La lucha por la libertad que lleva adelante el pueblo insurrecto en Libia chocará de frente con la política contrarrevolucionaria del imperialismo.

Esa es la prueba de fuego que le espera a este capítulo de la Revolución Árabe.