#Chipre

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La Nación | Hallazgo en #Chipre

NICOSIA (AP) – Un ataúd de 2500 años de antigüedad, en piedra caliza, con ilustraciones en color de los poemas épicos de Homero, la «Ilíada» y la «Odisea», fue hallado accidentalmente en una tumba al oeste de Chipre.

LO QUE PASA en el MundoInvasión turca de Chipre

Hallazgo en Chipre

La Nación
 

 

NICOSIA (AP).- Un ataúd de 2500 años de antigüedad, en piedra caliza, con ilustraciones en color de los poemas épicos de Homero, la "Ilíada" y la "Odisea", fue hallado accidentalmente en una tumba al oeste de Chipre.

Hallan restos de 27 indígenas en Formosa

La Nación
 
Los restos de al menos 27 indígenas pilagá, asesinados en 1947 junto a otros integrantes de ese pueblo aborigen, fueron encontrados ayer en el paraje formoseño Campo Alegre. El descubrimiento lo realizó el Equipo de Investigacion de Crimen Forense, encabezado por Enrique Prueger, en el marco de la investigación de la masacre.

DESCUBRIMIENTOS: UN CARNIVORO QUE VIVIO HACE 150 MILLONES DE AÑOS EN ALEMANIA

Clarín

Un argentino halló un «eslabón perdido» de los dinosaurios

Es el paleontólogo Luis Chiappe, quien junto a una experta alemana descubrió al «Juravenator». Era un animal de 75 cm. de largo. No tenía plumas, pero sus ancestros habrían sido dinosaurios emplumados.

Por Valeria Román|vroman@clarin.com|En Alemania, donde alguna vez se encontró al ejemplar de ave más antiguo, ahora también se pone en duda el origen del #plumaje|#pluma. Se halló un ejemplar de un dinosaurio que vivió hace 150 millones de años que, para los descubridores, no tenía plumas. Pero que estaba emparentado con los dinos emplumados que habrían sido los antecesores de los pájaros.

El hallazgo lo hizo el argentino Luis Chiappe, director del Instituto de Dinosaurios del Museo de Historia Natural del Condado de Los Angeles, y su colega, la alemana Ursula Göhlich, de la Universidad de Munich. En realidad, «los restos del ejemplar se encontraron unos diez años atrás entre unas lajas. Fue muy difícil sacarlos», contó a Clarín Chiappe por teléfono. Recién el año pasado terminaron un estudio detallado que se publica hoy en la revista británica Nature.

Al identificarlo como una nueva especie, los científicos le pusieron de nombre Juravenator starki. Porque hace referencia a las Montañas Jura, donde estaban los restos del ejemplar y a «cazador». La segunda parte del nombre está dedicada a la familia alemana Stark, dueña de la cantera de calizas en las Montañas Jura, al oeste de Schamhaupten, en Bavaria, Alemania.

El Juravenator starki era carnívoro. No era un gran monstruo que andaba por Europa: ¡sólo medía entre 75 y 80 centímetros! Se movía en un ambiente de clima tropical. En ese entonces, los continentes recién iban a empezar a separarse, no existían los casquetes polares ni las plantas con flores.

La nueva especie, con cola larga, garras en la manos listas para atrapar pequeños lagartos y crías de animales del tamaño de un ratón, perteneció al grupo de los terópodos, que incluye a los dinosaurios carnívoros que caminaban en dos patas.

Su importancia para la paleontología reside en que obliga a reevaluar el origen de las plumas. «Está emparentado con los dinosaurios emplumados que se encontraban en la China, pero no tenía plumas», expresó Chiappe.

Lo llamativo es que el nuevo ejemplar sería descendiente de otro dinosaurio primitivo y emplumado. «Sí, —afirmó Chiappe— su antecesor habría tenido plumas». Las explicaciones posibles de esa rareza, según Chiappe, son que las plumas podrían haber evolucionado más de una vez o que esas estructuras podrían haberse perdido durante la evolución de algunos de los linajes de dinosaurios.

Aunque esos argumentos no son tan fáciles de admitir. Para Fernando Novas, paleontólogo del Conicet y del Museo Argentino de Ciencias Naturales, «el nuevo ejemplar sólo señala que estamos en pañales en la comprensión del origen del plumaje». Novas dijo a Clarín: «El nuevo dinosaurio tiene características que lo incluyen en el grupo de los coelurosaurios, donde están también las aves actuales».

«Que no hayan encontrado plumas en el ejemplar de Juravenator starki que hallaron no significa que la especie no las tuviera. Quizá habría que preguntarse si las condiciones de preservación no hicieron que las plumas se perdiesen», comentó Novas.

No hay dudas que la nueva especie se agrega a la discusión en torno al parentesco entre dinosaurios y aves. Algunos pocos lo dudan aún. Pero la mayoría de los paleontólogos tienen evidencias que las aves son descendientes directos de pequeños dinosaurios terópodos. Hasta dicen que las aves, como un hornero, son dinosaurios vivientes.

Por supuesto que la evolución no actúo de manera sencilla en los millones de años que pasaron. Los dinosaurios fueron reptiles que dominaron en la Tierra durante gran parte de la Era Mesozoica. Compartían antepasados comunes con los cocodrilos, los lagartos y las tortugas, pero los dinosaurios y sus más inmediatos ancestros fueron los primeros reptiles que dejaron de reptar, según dice Novas en su libro Los dinosaurios de la Argentina.

La idea de que las aves descienden de los dinosaurios empezó a deslizarse con fuerza después la publicación de El origen de las especies de Charles Darwin en 1859. Un año después, un trabajador en calizas encontró un raro fósil de 150 millones de años en Alemania, que resultó ser el Archaeopteryx lithographica y pasó a ser considerado como una forma de transición entre los reptiles tradicionales y las aves.

La mayoría de los eslabones entre dinosaurios y aves tenían algún tipo de plumas aunque no volaban. Pero, ¿para que les servían? Según Chiappe, «las plumas les fueron útiles para aislar a un cuerpo, que empezaba a ser de sangre caliente. O quizá las plumas evolucionaron como parte de un cortejo sexual».

Otros ejemplares muy originales
Como ocurrió también con la evolución de la especie humana, no hay un único eslabón en la cadena de dinosaurios a aves. Ni tampoco la cadena fue tan lineal. Las expediciones de los paleontólogos en China, #Mongolia, Madagascar y la Argentina llevaron a enriquecer el conocimiento sobre la evolución de estos animales prehistóricos.

En la Argentina, Novas descubrió en 1996 al Unenlagia, un dinosaurio del tamaño del avestruz, que era incapaz de volar. Pero sus brazos eran utilizados para equilibrar el cuerpo al correr o al saltar.

En la China, aparecieron restos fósiles de otros «dos eslabones» importantes: el Caudipterix y el Microrraptor, que era un dino emplumado que pesaba cerca de una tonelada y medía de 4,5 a 6 metros de largo.

En tanto, en Mongolia, se hallaron los primeros restos de un Velociraptor, que murió en una batalla contra un Protoceratops. Eso fue en 1924 y más tarde se hallaron otros ejemplares en Rusia y en China.

#Mongolia|Gran Mongolia|Tartaria|Elecciones legislativas de Mongolia 2024

Historia complicada
Por Oscar Angel Spinelli|ospinelli@clarin.com|El hallazgo de Chiappe y Göhlich sugiere que la historia de los dinosaurios es más complicada de lo que se pensaba. A la teoría de que las aves descienden de aquellos grandes reptiles, que siguen discutiendo acaloradamente los paleontólogos, se suma ahora el descubrimiento de un dinosaurio sin plumas pero que habría tenido su origen en la evolución de otros emplumados. ¿Hubo especies con plumas que se convirtieron en aves y otras que las perdieron? Este «nuevo» dinosaurio impulsa a formular la siguiente pregunta: ¿Acaso no es suficiente indicio un animal con plumas para concluir que sus futuros linajes terminaron volando? Pues parece que no.

DESCUBRIMIENTOS : UN CARNIVORO QUE VIVIO HACE 150 MILLONES DE AÑOS EN ALEMANIA

Clarín

Un argentino halló un «eslabón perdido» de los dinosaurios

Es el paleontólogo Luis Chiappe, quien junto a una experta alemana descubrió al «Juravenator». Era un animal de 75 cm. de largo. No tenía plumas, pero sus ancestros habrían sido dinosaurios emplumados.

Por Valeria Román / vroman@clarin.com En Alemania, donde alguna vez se encontró al ejemplar de ave más antiguo, ahora también se pone en duda el origen del plumaje. Se halló un ejemplar de un dinosaurio que vivió hace 150 millones de años que, para los descubridores, no tenía plumas. Pero que estaba emparentado con los dinos emplumados que habrían sido los antecesores de los pájaros.

El hallazgo lo hizo el argentino Luis Chiappe, director del Instituto de Dinosaurios del Museo de Historia Natural del Condado de Los Angeles, y su colega, la alemana Ursula Göhlich, de la Universidad de Munich. En realidad, «los restos del ejemplar se encontraron unos diez años atrás entre unas lajas. Fue muy difícil sacarlos», contó a Clarín Chiappe por teléfono. Recién el año pasado terminaron un estudio detallado que se publica hoy en la revista británica Nature.

Al identificarlo como una nueva especie, los científicos le pusieron de nombre Juravenator starki. Porque hace referencia a las Montañas Jura, donde estaban los restos del ejemplar y a «cazador». La segunda parte del nombre está dedicada a la familia alemana Stark, dueña de la cantera de calizas en las Montañas Jura, al oeste de Schamhaupten, en Bavaria, Alemania.

El Juravenator starki era carnívoro. No era un gran monstruo que andaba por Europa: ¡sólo medía entre 75 y 80 centímetros! Se movía en un ambiente de clima tropical. En ese entonces, los continentes recién iban a empezar a separarse, no existían los casquetes polares ni las plantas con flores.

La nueva especie, con cola larga, garras en la manos listas para atrapar pequeños lagartos y crías de animales del tamaño de un ratón, perteneció al grupo de los terópodos, que incluye a los dinosaurios carnívoros que caminaban en dos patas.

Su importancia para la paleontología reside en que obliga a reevaluar el origen de las plumas. «Está emparentado con los dinosaurios emplumados que se encontraban en la China, pero no tenía plumas», expresó Chiappe.

Lo llamativo es que el nuevo ejemplar sería descendiente de otro dinosaurio primitivo y emplumado. «Sí, —afirmó Chiappe— su antecesor habría tenido plumas». Las explicaciones posibles de esa rareza, según Chiappe, son que las plumas podrían haber evolucionado más de una vez o que esas estructuras podrían haberse perdido durante la evolución de algunos de los linajes de dinosaurios.

Aunque esos argumentos no son tan fáciles de admitir. Para Fernando Novas, paleontólogo del Conicet y del Museo Argentino de Ciencias Naturales, «el nuevo ejemplar sólo señala que estamos en pañales en la comprensión del origen del plumaje». Novas dijo a Clarín: «El nuevo dinosaurio tiene características que lo incluyen en el grupo de los coelurosaurios, donde están también las aves actuales».

«Que no hayan encontrado plumas en el ejemplar de Juravenator starki que hallaron no significa que la especie no las tuviera. Quizá habría que preguntarse si las condiciones de preservación no hicieron que las plumas se perdiesen», comentó Novas.

No hay dudas que la nueva especie se agrega a la discusión en torno al parentesco entre dinosaurios y aves. Algunos pocos lo dudan aún. Pero la mayoría de los paleontólogos tienen evidencias que las aves son descendientes directos de pequeños dinosaurios terópodos. Hasta dicen que las aves, como un hornero, son dinosaurios vivientes.

Por supuesto que la evolución no actúo de manera sencilla en los millones de años que pasaron. Los dinosaurios fueron reptiles que dominaron en la Tierra durante gran parte de la Era Mesozoica. Compartían antepasados comunes con los cocodrilos, los lagartos y las tortugas, pero los dinosaurios y sus más inmediatos ancestros fueron los primeros reptiles que dejaron de reptar, según dice Novas en su libro Los dinosaurios de la Argentina.

La idea de que las aves descienden de los dinosaurios empezó a deslizarse con fuerza después la publicación de El origen de las especies de Charles Darwin en 1859. Un año después, un trabajador en calizas encontró un raro fósil de 150 millones de años en Alemania, que resultó ser el Archaeopteryx lithographica y pasó a ser considerado como una forma de transición entre los reptiles tradicionales y las aves.

La mayoría de los eslabones entre dinosaurios y aves tenían algún tipo de plumas aunque no volaban. Pero, ¿para que les servían? Según Chiappe, «las plumas les fueron útiles para aislar a un cuerpo, que empezaba a ser de sangre caliente. O quizá las plumas evolucionaron como parte de un cortejo sexual».

Otros ejemplares muy originales

Como ocurrió también con la evolución de la especie humana, no hay un único eslabón en la cadena de dinosaurios a aves. Ni tampoco la cadena fue tan lineal. Las expediciones de los paleontólogos en China, Mongolia, Madagascar y la Argentina llevaron a enriquecer el conocimiento sobre la evolución de estos animales prehistóricos.

En la Argentina, Novas descubrió en 1996 al Unenlagia, un dinosaurio del tamaño del avestruz, que era incapaz de volar. Pero sus brazos eran utilizados para equilibrar el cuerpo al correr o al saltar.

En la China, aparecieron restos fósiles de otros «dos eslabones» importantes: el Caudipterix y el Microrraptor, que era un dino emplumado que pesaba cerca de una tonelada y medía de 4,5 a 6 metros de largo.

En tanto, en Mongolia, se hallaron los primeros restos de un Velociraptor, que murió en una batalla contra un Protoceratops. Eso fue en 1924 y más tarde se hallaron otros ejemplares en Rusia y en China.

Historia complicada
Oscar Angel Spinelli

ospinelli@clarin.com

El hallazgo de Chiappe y Göhlich sugiere que la historia de los dinosaurios es más complicada de lo que se pensaba. A la teoría de que las aves descienden de aquellos grandes reptiles, que siguen discutiendo acaloradamente los paleontólogos, se suma ahora el descubrimiento de un dinosaurio sin plumas pero que habría tenido su origen en la evolución de otros emplumados. ¿Hubo especies con plumas que se convirtieron en aves y otras que las perdieron? Este «nuevo» dinosaurio impulsa a formular la siguiente pregunta: ¿Acaso no es suficiente indicio un animal con plumas para concluir que sus futuros linajes terminaron volando? Pues parece que no.

Hallan a una familia que camina sobre sus pies y manos

La Nación
En Turquía

Los científicos creen que puede dar vital información sobre la evolución humana
 
 
LONDRES (EFE).- Una familia kurda, cinco de cuyos miembros caminan sobre manos y pies, es objeto de estudio por los científicos, que creen que puede aportar pistas sobre la evolución humana.

La familia, descubierta en el Kurdistán turco el pasado julio, es objeto de un documental que emitirá el próximo 17 de marzo la emisora BBC.

Los científicos identificaron una anormalidad genética, que impide al parecer caminar erguidos a cinco hermanos y hermanas, de edades comprendidas entre 18 y 24 años.

Dos miembros de la familia nunca consiguieron marchar utilizando sólo las piernas, mientras que otros pueden caminar como el resto de los humanos, pero sólo trechos muy cortos.

Algunos científicos creen que determinados defectos genéticos han producido una especie de regresión en la cadena de la evolución humana, mientras que otros opinan que el problema se debe a daños cerebrales de origen también genético.

Una clave de la evolución. Unos y otros consideran, sin embargo, que el estudio de la forma de caminar de esa familia, similar a la de los plantígrados, puede proporcionar información muy valiosa sobre cómo se desplazaban los homínidos.

En lugar de utilizar los puños para apoyarse en el suelo, como hacen los gorilas o los chimpancés, esos individuos se apoyan en los dedos, que forman un ángulo con respecto al suelo.

Según Nicholas Humphrey, especialista en psicología de la evolución en la London School of Economics, que ha visitado a la familia, sus miembros parecen haber regresado a una forma instintiva de comportamiento abandonada en el transcurso de la evolución humana.

"No creo que estuviesen destinados a ser cuadrúpedos por los genes, sino que su especial estructura genética lo hizo posible", explica Humphrey, uno de los expertos consultados por la BBC para su programa, titulado "The Family that Walks on All Fours" (La Familia que Camina sobre Manos y Pies).

Los cinco hermanos afectados por ese problema, que viven con sus padres y otros trece hermanos de ambos sexos, son retrasados mentales debido a una ataxia del cerebelo.

Unter Tan, profesor de fisiología de la Universidad Cukurova, de Adana, Turquía, que fue el primero en llamar la atención sobre ese fenómeno, opina que ciertas mutaciones genéticas han hecho regresar a esos individuos a una especie de "eslabón perdido" en la evolución de los primates.

Según los científicos, mientras que las mujeres afectadas pasan la mayor parte del tiempo sentadas en la casa de la familia, uno de los hermanos, de 28 años, se ha aventurado hasta el pueblo más próximo.

 
 
 
 
 
 

Revelan el misterio del monstruo del Lago Ness

La Nación
 
Un paleontólogo escocés sostiene que pudo ser una idea publicitaria del dueño de un circo al ver a uno de sus elefantes bañarse en las legendarias aguas
 
 
 

LONDRES (EFE).- El monstruo del lago Ness, ese animal fabuloso cuya leyenda atrae todos los años a cientos de visitantes de todo el mundo a tierras escocesas, pudo ser una gran "idea publicitaria" del dueño de un circo al ver uno de sus elefantes bañarse en ese lago.

Esa es al menos la teoría que expone Neil Clark, paleontólogo del Hunterial Museum de la Universidad de Glasgow (Escocia) en el último número de un boletín científico titulado "Open University Geological Society Journal".

Según Clark, que ha dedicado dos años a investigar la leyenda tejida en torno al famoso monstruo, en 1933, el año en que se vio por primera vez en tiempos modernos a "Nessie", como se conoce al monstruo, el empresario circense ofreció 20.000 libras de entonces a quien lograse capturar a ese animal para su circo londinense.

El paleontólogo, que ganó notoriedad en 2004 al descubrir la huella de un dinosaurio de 165 millones de años de antigüedad en la isla de Skye, afirma que la leyenda en torno a Nessie es "en buena parte fruto del siglo XX".

"La mayoría de las (supuestas) visiones (del monstruo) se produjeron en 1933, cuando se completó la carretera A82 que discurre al oeste del lago de Ness", explicó Clark a EFE.

Muchas de esas imágenes corresponden a troncos flotantes o a olas pero a partir de 1933 hay testigos que dicen haber visto una criatura del color gris de un elefante con un largo cuello y una especie de joroba.

"Mis investigaciones indican que se trata de elefantes de circos itinerantes. Camino de Inverness, donde actuaban, los circos hacían una pausa en él lago Ness para permitir el descanso de los animales", explica el paleontólogo.

"Cuando los elefantes se bañaban en el lago, sólo resultarían visibles la trompa y dos jorobas, la primera de las cuales correspondía en realidad a la parte superior de la cabeza del animal", agregó el científico, según el cual esos paquidermos son grandes nadadores.

No es por tanto sorprendente, según Clark, que el empresario ofreciese tanto dinero a quien encontrase al monstruo porque lo tenía ya en su circo.

Clark reconoció, sin embargo, que su teoría no explica supuestas apariciones anteriores -la primera data del siglo VII- o posteriores del monstruo, por lo que nunca se sabrá realmente todo lo que esconden las aguas de ese lago.

"Estoy seguro, sin embargo, de que no se trata de ningún animal prehistórico", afirmó.

 

 

 

 

 

En una casa de Boulogne sur Mer

Clarín
Un escenario remoto, del otro lado del Atlántico, donde se oyen ecos de la historia argentina.

Felipe Pigna. Historiador. *

En febrero de 2005 viajé a Europa con Mario Pergolini y el equipo de "Algo habrán hecho" para grabar varias escenas para el programa. Uno de esos lugares fue Boulogne sur Mer, en las costas francesas del Canal de la Mancha. La ciudad está a dos horas de París. Tiene una zona "moderna", del siglo XIX, donde se encuentra la casa donde vivió San Martín, y la ciudad vieja, rodeada por murallas medievales. Es la zona más turística y me llamó la atención una farmacia, inaugurada en 1846, en la que probablemente San Martín compraba sus medicamentos ya que queda a tres cuadras de la que fue su casa. Hasta hoy se conserva con los frascos y objetos de época, de las boticas antiguas.
San Martín vivió sus últimos años en Boulogne sur Mer, entre 1848 y 1850. Llegó hasta aquí casi ciego, huyendo de los disturbios y conflictos de París, pensando en viajar hacia Inglaterra, pero la gente de Boulogne sur Mer le pidió que se quedara y le ofrecieron un departamento por un alquiler simbólico. Y se quedó.
La casa, sobre una bonita avenida (113 Grande Rue), en pleno centro, está bien conservada y pertenece a la Embajada Argentina. San Martín ocupaba la segunda y tercera plantas. La custodia de lugar hoy está a cargo del Regimiento de Granaderos a Caballo. Tiene un mobiliario muy sencillo y la mayor parte de lo que se ve son réplicas: los originales están en la Argentina, en el Museo Histórico Nacional, en el parque Lezama. En la casa de Boulogne sur Mer está la réplica de su cama. Un retrato de Bolívar, en la sala principal, habla de la buena relación que había entre ellos. También está el famoso reloj, que se detuvo a las tres de la tarde, la hora en la que, el 17 de agosto de 1850, San Martín murió. Quien nos atendió en la casa, nos dijo que era la primera vez que entraban ahí cámaras de la televisión argentina.
San Martín es un personaje muy querido en esta ciudad. Los que atienden restaurantes y negocios lo tienen muy presente. Incluso hay un monumento en la avenida costanera, frente al Canal de la Mancha. Es un típico monumento ecuestre, en donde la República Francesa le acerca unos laureles. El monumento siempre tiene flores.
Boulogne sur Mer merece ser visitada por el simbolismo que tiene para los argentinos, pero también por la belleza de sus calles, de su entorno.

*Autor de "Los mitos de la historia argentina" y "Lo pasado pensado". Dirige el  sitio www.elhistoriador.com.ar

 

 

 

 

Los fósiles hallados en EE.UU. habrían salido de Argentina como minerales

Clarín
SE TRATARIA DEL MAYOR CASO DE CONTRABANDO DE MATERIAL PALEONTOLOGICO
Son 6.350 kilos que incluyen tres huevos de dinosaurio, pinzas de cangrejo y piñas de araucaria. La Justicia argentina investiga a la empresa que los habría expuesto en una feria de gemas en Arizona.

Valeria Román.

vroman@clarin.com

La Justicia argentina investiga si los 6.350 kilos de restos fósiles —incluyendo tres huevos de dinosaurios— que se secuestraron en los Estados Unidos días atrás habían sido sacados de nuestro país como si fueran minerales.

Es una de las hipótesis que manejan los investigadores al tener en cuenta la gran cantidad de material paleontológico que fue confiscado el 10 de febrero en uno de los stands de una exposición de gemas y piedras que se realizó en la ciudad de Tucson, Arizona, Estados Unidos.

Los materiales habrían sido expuestos allí por la empresa argentina Rhodo Co., que vende rodocrosita, que es considerada la piedra nacional y se extrae de la mina Capillitas de Catamarca, según la página en Internet de la exposición (aksshow.com).

Si se confirma el origen argentino, se tratará del mayor contrabando de restos fósiles que se haya realizado en la historia del país, dijeron a Clarín fuentes de Interpol Argentina. Son tres huevos de dinosaurios (que se ofrecían a 4.000 dólares cada uno), pinzas de cangrejo y piñas de araucarias, entre otros restos de animales y plantas del pasado, que son parecidos a otros hallados en la Patagonia argentina.

El caso está siendo investigado en los Estados Unidos, por la Policía de Inmigración y Aduanas, con apoyo de Interpol, que había recibido una denuncia sobre la posibilidad de la exportación ilegal de fósiles argentinos. La investigación empezó el 7 de febrero, según informó a Clarín la agente de ICE, Lisa Fairchild. Hasta ayer no habían arrestado a nadie en los Estados Unidos.

En tanto, a partir de la denuncia de Interpol, la Justicia argentina también investiga el caso. La causa primero estuvo a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 10, que se declaró incompetente por tratarse de un caso de supuesto contrabando. El lunes pasó al Juzgado Penal Económico Nº 2, a cargo temporariamente de Marcelo Aguinsky.

Fuentes ligadas a la investigación contaron ayer a Clarín que se persiguen dos objetivos. Uno es aclarar si los restos fósiles fueron enmascarados dentro de exportaciones de minerales. "Los restos fósiles podrían haber sido enviados como piedras", señalaron en Interpol Argentina. Además, fuentes judiciales adelantaron que el fiscal que investiga el presunto contrabando pidió que la Dirección General de Aduanas informe sobre las operaciones recientes de la empresa Rhodo Co., dirigida por José Oscar López Scarfone. "Son medidas preliminares para contar con más certezas", dijeron a Clarín.

Por otro lado, los investigadores esperan confirmar totalmente si los fósiles que se encontraron en Tucson fueron sacados de la Argentina, algo que está prohibido por ley desde 2003. Hasta el momento, sólo hubo un dictamen de la Asociación Paleontológica Argentina, que recibió fotos de los restos fósiles por parte de Interpol. El fiscal también pidió la opinión de un experto para determinar el verdadero origen de los restos fósiles, que aún están en los Estados Unidos.

 
 
 
 
 
 
 
 

Descubren un reino perdido bajo una erupción de 1815

La Nación

¿Una nueva Pompeya?

Lo encontraron en una isla de Indonesia.

NUEVA YORK (The New York Times) – Una de las más violentas erupciones volcánicas de la historia hizo explotar la isla de Sumbawa, en las Indias orientales, el 10 de abril de 1815. Los gases sulfurosos y las ardientes cenizas expulsadas del volcán Tambora cubrieron todo el mundo, causando el enfriamiento global de 1816, conocido como «el año sin verano».

La erupción mató a 117.000 personas en la isla, hoy parte de Indonesia, y arrasó el pequeño reino de Tambora, asentado en el flanco oeste del volcán. La rápida avalancha de piedra pómez | pumita y cenizas enterró con 30 centímetros de escombros la ciudad donde habitaban unas 10.000 personas. Sólo cuatro sobrevivieron a la tragedia.

Científicos estadounidenses e indonesios encontraron ahora los restos de lo que llaman «el reino perdido de Tambora».

Durante el anuncio efectuado anteayer en la Facultad de Oceanografía de la Universidad de Rhode Island, los investigadores informaron que habían desenterrado vasijas de bronce y de cerámica, fina porcelana, vidrio y herramientas de hierro en surcos que corren a través de la jungla, a 24 kilómetros del volcán.

Excavaciones preliminares expusieron la estructura carbonizada de una casa de alrededor de seis metros por diez. Los troncos, incluso parte de las paredes de bambú y el techo de paja, están negros, pero la forma original de la casa está preservada. Los esqueletos de dos adultos yacen donde murieron, uno de ellos sosteniendo un gran cuchillo.

«Tambora podría ser la Pompeya del Este», dijo Haraldur Sigurdsson, geofísico de Rhode Island especializado en el estudio de los volcanes.

El Tambora está dormido, no apagado. Dos veces desde 1815 rugió brevemente, apenas unos bostezos comparados con la erupción que le costó a la montaña más de mil metros de altura, reduciéndola a 2851.

Durante un diálogo telefónico, Sigurdsson dijo que los arqueólogos indonesios habían examinado los artefactos y están planeando excavaciones sistemáticas para este año. Su primera impresión es que la cultura de Tambora estaba ligada por sus ancestros o por lazos comerciales con Vietnam o Camboya. Las numerosas piezas de bronce sugieren que los tamboranos no «eran para nada pobres».

Sigurdsson y los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte hicieron el descubrimiento a fines de 2004. Mientras estaban investigando el volcán, un guía local les contó sobre surcos en los que la gente recogía objetos extraños. Una exploración de seis semanas con un radar capaz de revelar material enterrado a 10 metros de profundidad mostró los bordes de campos en terrazas y la casa. Excavaciones en el lugar ofrecieron incluso arroz carbonizado.

Pueblos como el de Tambora eran usualmente gobernados por un rey que vivía en la casa más grande. El año próximo, Sigurdsson espera extender la exploración con radar en busca del resto del pueblo y tal vez la casa del rey. Si Tambora realmente es como Pompeya, que fue enterrada en un instante por la erupción del monte Vesubio, dijo el científico, «toda la gente y su cultura están encapsuladas como eran en 1815».