Hallan a una familia que camina sobre sus pies y manos

La Nación
En Turquía

Los científicos creen que puede dar vital información sobre la evolución humana
 
 
LONDRES (EFE).- Una familia kurda, cinco de cuyos miembros caminan sobre manos y pies, es objeto de estudio por los científicos, que creen que puede aportar pistas sobre la evolución humana.

La familia, descubierta en el Kurdistán turco el pasado julio, es objeto de un documental que emitirá el próximo 17 de marzo la emisora BBC.

Los científicos identificaron una anormalidad genética, que impide al parecer caminar erguidos a cinco hermanos y hermanas, de edades comprendidas entre 18 y 24 años.

Dos miembros de la familia nunca consiguieron marchar utilizando sólo las piernas, mientras que otros pueden caminar como el resto de los humanos, pero sólo trechos muy cortos.

Algunos científicos creen que determinados defectos genéticos han producido una especie de regresión en la cadena de la evolución humana, mientras que otros opinan que el problema se debe a daños cerebrales de origen también genético.

Una clave de la evolución. Unos y otros consideran, sin embargo, que el estudio de la forma de caminar de esa familia, similar a la de los plantígrados, puede proporcionar información muy valiosa sobre cómo se desplazaban los homínidos.

En lugar de utilizar los puños para apoyarse en el suelo, como hacen los gorilas o los chimpancés, esos individuos se apoyan en los dedos, que forman un ángulo con respecto al suelo.

Según Nicholas Humphrey, especialista en psicología de la evolución en la London School of Economics, que ha visitado a la familia, sus miembros parecen haber regresado a una forma instintiva de comportamiento abandonada en el transcurso de la evolución humana.

"No creo que estuviesen destinados a ser cuadrúpedos por los genes, sino que su especial estructura genética lo hizo posible", explica Humphrey, uno de los expertos consultados por la BBC para su programa, titulado "The Family that Walks on All Fours" (La Familia que Camina sobre Manos y Pies).

Los cinco hermanos afectados por ese problema, que viven con sus padres y otros trece hermanos de ambos sexos, son retrasados mentales debido a una ataxia del cerebelo.

Unter Tan, profesor de fisiología de la Universidad Cukurova, de Adana, Turquía, que fue el primero en llamar la atención sobre ese fenómeno, opina que ciertas mutaciones genéticas han hecho regresar a esos individuos a una especie de "eslabón perdido" en la evolución de los primates.

Según los científicos, mientras que las mujeres afectadas pasan la mayor parte del tiempo sentadas en la casa de la familia, uno de los hermanos, de 28 años, se ha aventurado hasta el pueblo más próximo.

 
 
 
 
 
 

Revelan el misterio del monstruo del Lago Ness

La Nación
 
Un paleontólogo escocés sostiene que pudo ser una idea publicitaria del dueño de un circo al ver a uno de sus elefantes bañarse en las legendarias aguas
 
 
 

LONDRES (EFE).- El monstruo del lago Ness, ese animal fabuloso cuya leyenda atrae todos los años a cientos de visitantes de todo el mundo a tierras escocesas, pudo ser una gran "idea publicitaria" del dueño de un circo al ver uno de sus elefantes bañarse en ese lago.

Esa es al menos la teoría que expone Neil Clark, paleontólogo del Hunterial Museum de la Universidad de Glasgow (Escocia) en el último número de un boletín científico titulado "Open University Geological Society Journal".

Según Clark, que ha dedicado dos años a investigar la leyenda tejida en torno al famoso monstruo, en 1933, el año en que se vio por primera vez en tiempos modernos a "Nessie", como se conoce al monstruo, el empresario circense ofreció 20.000 libras de entonces a quien lograse capturar a ese animal para su circo londinense.

El paleontólogo, que ganó notoriedad en 2004 al descubrir la huella de un dinosaurio de 165 millones de años de antigüedad en la isla de Skye, afirma que la leyenda en torno a Nessie es "en buena parte fruto del siglo XX".

"La mayoría de las (supuestas) visiones (del monstruo) se produjeron en 1933, cuando se completó la carretera A82 que discurre al oeste del lago de Ness", explicó Clark a EFE.

Muchas de esas imágenes corresponden a troncos flotantes o a olas pero a partir de 1933 hay testigos que dicen haber visto una criatura del color gris de un elefante con un largo cuello y una especie de joroba.

"Mis investigaciones indican que se trata de elefantes de circos itinerantes. Camino de Inverness, donde actuaban, los circos hacían una pausa en él lago Ness para permitir el descanso de los animales", explica el paleontólogo.

"Cuando los elefantes se bañaban en el lago, sólo resultarían visibles la trompa y dos jorobas, la primera de las cuales correspondía en realidad a la parte superior de la cabeza del animal", agregó el científico, según el cual esos paquidermos son grandes nadadores.

No es por tanto sorprendente, según Clark, que el empresario ofreciese tanto dinero a quien encontrase al monstruo porque lo tenía ya en su circo.

Clark reconoció, sin embargo, que su teoría no explica supuestas apariciones anteriores -la primera data del siglo VII- o posteriores del monstruo, por lo que nunca se sabrá realmente todo lo que esconden las aguas de ese lago.

"Estoy seguro, sin embargo, de que no se trata de ningún animal prehistórico", afirmó.

 

 

 

 

 

En una casa de Boulogne sur Mer

Clarín
Un escenario remoto, del otro lado del Atlántico, donde se oyen ecos de la historia argentina.

Felipe Pigna. Historiador. *

En febrero de 2005 viajé a Europa con Mario Pergolini y el equipo de "Algo habrán hecho" para grabar varias escenas para el programa. Uno de esos lugares fue Boulogne sur Mer, en las costas francesas del Canal de la Mancha. La ciudad está a dos horas de París. Tiene una zona "moderna", del siglo XIX, donde se encuentra la casa donde vivió San Martín, y la ciudad vieja, rodeada por murallas medievales. Es la zona más turística y me llamó la atención una farmacia, inaugurada en 1846, en la que probablemente San Martín compraba sus medicamentos ya que queda a tres cuadras de la que fue su casa. Hasta hoy se conserva con los frascos y objetos de época, de las boticas antiguas.
San Martín vivió sus últimos años en Boulogne sur Mer, entre 1848 y 1850. Llegó hasta aquí casi ciego, huyendo de los disturbios y conflictos de París, pensando en viajar hacia Inglaterra, pero la gente de Boulogne sur Mer le pidió que se quedara y le ofrecieron un departamento por un alquiler simbólico. Y se quedó.
La casa, sobre una bonita avenida (113 Grande Rue), en pleno centro, está bien conservada y pertenece a la Embajada Argentina. San Martín ocupaba la segunda y tercera plantas. La custodia de lugar hoy está a cargo del Regimiento de Granaderos a Caballo. Tiene un mobiliario muy sencillo y la mayor parte de lo que se ve son réplicas: los originales están en la Argentina, en el Museo Histórico Nacional, en el parque Lezama. En la casa de Boulogne sur Mer está la réplica de su cama. Un retrato de Bolívar, en la sala principal, habla de la buena relación que había entre ellos. También está el famoso reloj, que se detuvo a las tres de la tarde, la hora en la que, el 17 de agosto de 1850, San Martín murió. Quien nos atendió en la casa, nos dijo que era la primera vez que entraban ahí cámaras de la televisión argentina.
San Martín es un personaje muy querido en esta ciudad. Los que atienden restaurantes y negocios lo tienen muy presente. Incluso hay un monumento en la avenida costanera, frente al Canal de la Mancha. Es un típico monumento ecuestre, en donde la República Francesa le acerca unos laureles. El monumento siempre tiene flores.
Boulogne sur Mer merece ser visitada por el simbolismo que tiene para los argentinos, pero también por la belleza de sus calles, de su entorno.

*Autor de "Los mitos de la historia argentina" y "Lo pasado pensado". Dirige el  sitio www.elhistoriador.com.ar

 

 

 

 

Los fósiles hallados en EE.UU. habrían salido de Argentina como minerales

Clarín
SE TRATARIA DEL MAYOR CASO DE CONTRABANDO DE MATERIAL PALEONTOLOGICO
Son 6.350 kilos que incluyen tres huevos de dinosaurio, pinzas de cangrejo y piñas de araucaria. La Justicia argentina investiga a la empresa que los habría expuesto en una feria de gemas en Arizona.

Valeria Román.

vroman@clarin.com

La Justicia argentina investiga si los 6.350 kilos de restos fósiles —incluyendo tres huevos de dinosaurios— que se secuestraron en los Estados Unidos días atrás habían sido sacados de nuestro país como si fueran minerales.

Es una de las hipótesis que manejan los investigadores al tener en cuenta la gran cantidad de material paleontológico que fue confiscado el 10 de febrero en uno de los stands de una exposición de gemas y piedras que se realizó en la ciudad de Tucson, Arizona, Estados Unidos.

Los materiales habrían sido expuestos allí por la empresa argentina Rhodo Co., que vende rodocrosita, que es considerada la piedra nacional y se extrae de la mina Capillitas de Catamarca, según la página en Internet de la exposición (aksshow.com).

Si se confirma el origen argentino, se tratará del mayor contrabando de restos fósiles que se haya realizado en la historia del país, dijeron a Clarín fuentes de Interpol Argentina. Son tres huevos de dinosaurios (que se ofrecían a 4.000 dólares cada uno), pinzas de cangrejo y piñas de araucarias, entre otros restos de animales y plantas del pasado, que son parecidos a otros hallados en la Patagonia argentina.

El caso está siendo investigado en los Estados Unidos, por la Policía de Inmigración y Aduanas, con apoyo de Interpol, que había recibido una denuncia sobre la posibilidad de la exportación ilegal de fósiles argentinos. La investigación empezó el 7 de febrero, según informó a Clarín la agente de ICE, Lisa Fairchild. Hasta ayer no habían arrestado a nadie en los Estados Unidos.

En tanto, a partir de la denuncia de Interpol, la Justicia argentina también investiga el caso. La causa primero estuvo a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 10, que se declaró incompetente por tratarse de un caso de supuesto contrabando. El lunes pasó al Juzgado Penal Económico Nº 2, a cargo temporariamente de Marcelo Aguinsky.

Fuentes ligadas a la investigación contaron ayer a Clarín que se persiguen dos objetivos. Uno es aclarar si los restos fósiles fueron enmascarados dentro de exportaciones de minerales. "Los restos fósiles podrían haber sido enviados como piedras", señalaron en Interpol Argentina. Además, fuentes judiciales adelantaron que el fiscal que investiga el presunto contrabando pidió que la Dirección General de Aduanas informe sobre las operaciones recientes de la empresa Rhodo Co., dirigida por José Oscar López Scarfone. "Son medidas preliminares para contar con más certezas", dijeron a Clarín.

Por otro lado, los investigadores esperan confirmar totalmente si los fósiles que se encontraron en Tucson fueron sacados de la Argentina, algo que está prohibido por ley desde 2003. Hasta el momento, sólo hubo un dictamen de la Asociación Paleontológica Argentina, que recibió fotos de los restos fósiles por parte de Interpol. El fiscal también pidió la opinión de un experto para determinar el verdadero origen de los restos fósiles, que aún están en los Estados Unidos.

 
 
 
 
 
 
 
 

Descubren un reino perdido bajo una erupción de 1815

La Nación

¿Una nueva Pompeya?

Lo encontraron en una isla de Indonesia
 
 

NUEVA YORK (The New York Times) – Una de las más violentas erupciones volcánicas de la historia hizo explotar la isla de Sumbawa, en las Indias orientales, el 10 de abril de 1815. Los gases sulfurosos y las ardientes cenizas expulsadas del volcán Tambora cubrieron todo el mundo, causando el enfriamiento global de 1816, conocido como «el año sin verano».

La erupción mató a 117.000 personas en la isla, hoy parte de Indonesia, y arrasó el pequeño reino de Tambora, asentado en el flanco oeste del volcán. La rápida avalancha de piedra pómez | pumita y cenizas enterró con 30 centímetros de escombros la ciudad donde habitaban unas 10.000 personas. Sólo cuatro sobrevivieron a la tragedia.

Científicos estadounidenses e indonesios encontraron ahora los restos de lo que llaman «el reino perdido de Tambora».

Durante el anuncio efectuado anteayer en la Facultad de Oceanografía de la Universidad de Rhode Island, los investigadores informaron que habían desenterrado vasijas de bronce y de cerámica, fina porcelana, vidrio y herramientas de hierro en surcos que corren a través de la jungla, a 24 kilómetros del volcán.

Excavaciones preliminares expusieron la estructura carbonizada de una casa de alrededor de seis metros por diez. Los troncos, incluso parte de las paredes de bambú y el techo de paja, están negros, pero la forma original de la casa está preservada. Los esqueletos de dos adultos yacen donde murieron, uno de ellos sosteniendo un gran cuchillo.

«Tambora podría ser la Pompeya del Este», dijo Haraldur Sigurdsson, geofísico de Rhode Island especializado en el estudio de los volcanes.

El Tambora está dormido, no apagado. Dos veces desde 1815 rugió brevemente, apenas unos bostezos comparados con la erupción que le costó a la montaña más de mil metros de altura, reduciéndola a 2851.

Durante un diálogo telefónico, Sigurdsson dijo que los arqueólogos indonesios habían examinado los artefactos y están planeando excavaciones sistemáticas para este año. Su primera impresión es que la cultura de Tambora estaba ligada por sus ancestros o por lazos comerciales con Vietnam o Camboya. Las numerosas piezas de bronce sugieren que los tamboranos no «eran para nada pobres».

Sigurdsson y los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte hicieron el descubrimiento a fines de 2004. Mientras estaban investigando el volcán, un guía local les contó sobre surcos en los que la gente recogía objetos extraños. Una exploración de seis semanas con un radar capaz de revelar material enterrado a 10 metros de profundidad mostró los bordes de campos en terrazas y la casa. Excavaciones en el lugar ofrecieron incluso arroz carbonizado.

Pueblos como el de Tambora eran usualmente gobernados por un rey que vivía en la casa más grande. El año próximo, Sigurdsson espera extender la exploración con radar en busca del resto del pueblo y tal vez la casa del rey. Si Tambora realmente es como Pompeya, que fue enterrada en un instante por la erupción del monte Vesubio, dijo el científico, «toda la gente y su cultura están encapsuladas como eran en 1815».

 
 
 
 
 
 
 
 
 

DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS: DURANTE OBRAS DE REMODELACION EN LA PLAZA 1ro. de MAYO, DE HIPOLITO YRIGOYEN Y PASCO | Buenos Aires

Clarín

Hallan restos de un cementerio del siglo XIX debajo de una plaza. Había una lápida, huesos, collares, botellas y otros objetos. Allí funcionó entre 1833 y 1892 el Cementerio de los Disidentes, donde eran enterrados miembros de las comunidades protestantes y judía.

Por Vivian Urfeig|vurfeig@clarin.com|Estaba cavando uno de los 21 pozos de drenaje en el arenero de la Plaza Primero de Mayo y se encontró con una lápida intacta. Del susto, el operario tiró la pala y salió corriendo. «No entendíamos nada», dice el capataz de la obra, una remodelación del patio de juegos de Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y Pichincha, predio donde entre 1833 y 1892 funcionó el segundo Cementerio de Disidentes de la Ciudad.

La lápida que apareció anteayer, a menos de dos metros de profundidad, tiene forma de libro abierto, es de mármol y corresponde a la tumba de una niña de 10 meses de origen alemán, que murió en 1886. Es, quizá, el elemento más impresionante, por sus dimensiones y porque se trata de una beba. Restos óseos correspondientes a niños y adultos, botellas, cuentas de collares, manijas de ataúdes desprendidas, clavos y pedazos de vidrio se suman al particular hallazgo.

En la Buenos Aires de la Colonia, aquellos que no eran católicos tenían grandes dificultades para ser enterrados porque las iglesias eran el único lugar posible de inhumación de cadáveres y no admitían a otras religiones. Cuando las comunidades inglesa, norteamericana y alemana protestantes comenzaron a crecer a causa de la inmigración, fue necesario encontrar un lugar adecuado donde enterrar a sus miembros (ver Lugares…).

El descubrimiento arqueológico obligó a las autoridades a frenar las obras de remodelación de la plaza de Once, que está cerrada hace 7 meses: la Secretaría de Medio Ambiente le estaba cambiando la cara, con un presupuesto de $ 533.450. «Interrumpimos los trabajos para avanzar en la investigación. Si estos hallazgos lo ameritan, en lugar de un patio de juegos instalaremos un Centro de Interpretación, para respetar la memoria histórica de la plaza», le dijo ayer a Clarín Eduardo Epsztein, secretario de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable del Gobierno porteño.

En la mesa del bar donde el funcionario se reunió con Silvia Fajre, subsecretaria de Patrimonio Cultural porteño, y Leticia Maronese, secretaria general del Centro de Preservación del Patrimonio Cultural, los informes de los arqueólogos y las tazas de café hacían contrapunto con botellas de vidrio del siglo pasado (una muy especial, con una estrella de seis puntas) y piezas de un #rompecabezas que se podrá empezar a armar en 20 días. «Es una tarea lenta, por ahora está todo muy fresco. Vamos a montar un laboratorio in situ, cercar la zona y comenzar una exploración intensa», señaló Fajre.

De los 21 pozos de un metro de diámetro por dos de profundidad que se cavaron para construir el drenaje del arenero, en ocho aparecieron restos arqueológicos. A menos de 24 horas del hallazgo, los arqueólogos convocados, Sandra Guillermo y Marcelo Wiesel, elaboraron un plan de trabajo que incluye una prospección general de la zona para determinar nuevas excavaciones, la rotulación y análisis de las piezas, la limpieza de las mismas y su posterior interpretación.

«Hace unos días vine a buscar tierra para mis macetas y encontré varios huesitos», decía un parroquiano del bar, entusiasmado por aportar su testimonio. Dato que el responsable de Medio Ambiente, Eduardo Epsztein, no dejó pasar de largo: «Vamos a intensificar las medidas de seguridad, noche y día, porque ésta es una de las plazas con mayor índice de vandalismo», sostuvo.

Antes de que la inauguraran en 1925, la plaza era conocida como Cementerio de Victoria (así se llamó hasta 1947 la calle Hipólito Yrigoyen) o el Hueco de los Olivos (se denominaba huecos a los espacios baldíos de la Ciudad que luego se transformaban en plazas). Cuando una disposición municipal clausuró el cementerio, en 1892, los restos se trasladaron a la Sección 16 del Cementerio de la Chacarita, donde hoy están el Cementerio Británico y el Alemán.

«Pero muchos familiares, por falta de recursos no autorizaron ni solventaron los traslados. Por eso quedaron miles de cuerpos bajo la plaza», dice el investigador Jorge Alfonsín, autor del libro Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. Y agrega que entre los entierros célebres figura el de la esposa del almirante Guillermo Brown, doña Elisa Chitti de Brown, y el coronel Juan B.Thorne, trasladado luego al Cementerio Británico. Aunque los ingleses, norteamericanos y alemanes eran mayoría, también hay registros de entierros de los primeros judíos que llegaron al país, según Alfonsín.

Mientras los vecinos se resignan a que la plaza siga cerrada, las autoridades les piden un poco de paciencia. «Vale la pena la espera si el fin es conocer un poco más la historia del barrio y de todos», argumentan.

 
 
 
DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS

Lugares que encierran una parte de la historia porteña

El primer Cementerio de Disidentes funcionó en Juncal al 800, en un predio lindero a la Iglesia del Socorro, entre 1821 y 1833. Pero a la comunidad inglesa protestante, el terreno que custodiaba las 178 sepulturas le empezó a quedar chico. Colmada su capacidad, le compraron a la familia De la Serna otro terreno, el de la Plaza Primero de Mayo, de Balvanera, el sitio donde anteayer se hallaron restos arqueológicos.

 

Allí también enterraron a sus muertos las colectividades ale mana y norteamericana, y los primeros judíos que vivieron en la Ciudad. Jorge Alfonsín, especialista en la investigación de la memoria histórica de los cementerios, también menciona un tercer cementerio de disidentes, que funcionaba donde hoy está el Instituto Malbrán (Amancio Alcorta y Vélez Sársfield). «Pero este lugar fue provisorio, lo usaron para inhumar a 148 víctimas de la fiebre amarilla, en 1871», detalla el investigador, que rastreó el traslado de los restos de los dos primeros cementerios al de la Chacarita.

Entre 1913 y 1914 se realizaron obras de ampliación de la Chacarita, momento en el cual los británicos y los alemanes «construyeron sus propias entradas independientes«, confirma el autor de Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. «Los cementerios encierran la historia del país, su documentación no siempre es accesible, pero resulta fundamental», dice.

Fiebre amarilla en Buenos Aires

DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS : DURANTE OBRAS DE REMODELACION EN LA PRIMERO DE MAYO, DE HIPOLITO YRIGOYEN Y PASCO

Clarín

Hallan restos de un cementerio del siglo XIX debajo de una plaza


Había una lápida, huesos, collares, botellas y otros objetos. Allí funcionó entre 1833 y 1892 el Cementerio de los Disidentes, donde eran enterrados miembros de las comunidades protestantes y judía.

Vivian Urfeig.

vurfeig@clarin.com

Estaba cavando uno de los 21 pozos de drenaje en el arenero de la Plaza Primero de Mayo y se encontró con una lápida intacta. Del susto, el operario tiró la pala y salió corriendo. "No entendíamos nada", dice el capataz de la obra, una remodelación del patio de juegos de Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y Pichincha, predio donde entre 1833 y 1892 funcionó el segundo Cementerio de Disidentes de la Ciudad.

La lápida que apareció anteayer, a menos de dos metros de profundidad, tiene forma de libro abierto, es de mármol y corresponde a la tumba de una niña de 10 meses de origen alemán, que murió en 1886. Es, quizá, el elemento más impresionante, por sus dimensiones y porque se trata de una beba. Restos óseos correspondientes a niños y adultos, botellas, cuentas de collares, manijas de ataúdes desprendidas, clavos y pedazos de vidrio se suman al particular hallazgo.

En la Buenos Aires de la Colonia, aquellos que no eran católicos tenían grandes dificultades para ser enterrados porque las iglesias eran el único lugar posible de inhumación de cadáveres y no admitían a otras religiones. Cuando las comunidades inglesa, norteamericana y alemana protestantes comenzaron a crecer a causa de la inmigración, fue necesario encontrar un lugar adecuado donde enterrar a sus miembros (ver Lugares…).

El descubrimiento arqueológico obligó a las autoridades a frenar las obras de remodelación de la plaza de Once, que está cerrada hace 7 meses: la Secretaría de Medio Ambiente le estaba cambiando la cara, con un presupuesto de $ 533.450. "Interrumpimos los trabajos para avanzar en la investigación. Si estos hallazgos lo ameritan, en lugar de un patio de juegos instalaremos un Centro de Interpretación, para respetar la memoria histórica de la plaza", le dijo ayer a Clarín Eduardo Epsztein, secretario de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable del Gobierno porteño.

En la mesa del bar donde el funcionario se reunió con Silvia Fajre, subsecretaria de Patrimonio Cultural porteño, y Leticia Maronese, secretaria general del Centro de Preservación del Patrimonio Cultural, los informes de los arqueólogos y las tazas de café hacían contrapunto con botellas de vidrio del siglo pasado (una muy especial, con una estrella de seis puntas) y piezas de un rompecabezas que se podrá empezar a armar en 20 días. "Es una tarea lenta, por ahora está todo muy fresco. Vamos a montar un laboratorio in situ, cercar la zona y comenzar una exploración intensa", señaló Fajre.

De los 21 pozos de un metro de diámetro por dos de profundidad que se cavaron para construir el drenaje del arenero, en ocho aparecieron restos arqueológicos. A menos de 24 horas del hallazgo, los arqueólogos convocados, Sandra Guillermo y Marcelo Wiesel, elaboraron un plan de trabajo que incluye una prospección general de la zona para determinar nuevas excavaciones, la rotulación y análisis de las piezas, la limpieza de las mismas y su posterior interpretación.

"Hace unos días vine a buscar tierra para mis macetas y encontré varios huesitos", decía un parroquiano del bar, entusiasmado por aportar su testimonio. Dato que el responsable de Medio Ambiente, Eduardo Epsztein, no dejó pasar de largo: "Vamos a intensificar las medidas de seguridad, noche y día, porque ésta es una de las plazas con mayor índice de vandalismo", sostuvo.

Antes de que la inauguraran en 1925, la plaza era conocida como Cementerio de Victoria (así se llamó hasta 1947 la calle Hipólito Yrigoyen) o el Hueco de los Olivos (se denominaba huecos a los espacios baldíos de la Ciudad que luego se transformaban en plazas). Cuando una disposición municipal clausuró el cementerio, en 1892, los restos se trasladaron a la Sección 16 del Cementerio de la Chacarita, donde hoy están el Cementerio Británico y el Alemán.

"Pero muchos familiares, por falta de recursos no autorizaron ni solventaron los traslados. Por eso quedaron miles de cuerpos bajo la plaza", dice el investigador Jorge Alfonsín, autor del libro Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. Y agrega que entre los entierros célebres figura el de la esposa del almirante Guillermo Brown, doña Elisa Chitti de Brown, y el coronel Juan B.Thorne, trasladado luego al Cementerio Británico. Aunque los ingleses, norteamericanos y alemanes eran mayoría, también hay registros de entierros de los primeros judíos que llegaron al país, según Alfonsín.

Mientras los vecinos se resignan a que la plaza siga cerrada, las autoridades les piden un poco de paciencia. "Vale la pena la espera si el fin es conocer un poco más la historia del barrio y de todos", argumentan.

 
 
 
 
DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS

Lugares que encierran una parte de la historia porteña

El primer Cementerio de Disidentes funcionó en Juncal al 800, en un predio lindero a la Iglesia del Socorro, entre 1821 y 1833. Pero a la comunidad inglesa protestante, el terreno que custodiaba las 178 sepulturas le empezó a quedar chico. Colmada su capacidad, le compraron a la familia De la Serna otro terreno, el de la Plaza Primero de Mayo, de Balvanera, el sitio donde anteayer se hallaron restos arqueológicos.

Allí también enterraron a sus muertos las colectividades ale mana y norteamericana, y los primeros judíos que vivieron en la Ciudad. Jorge Alfonsín, especialista en la investigación de la memoria histórica de los cementerios, también menciona un tercer cementerio de disidentes, que funcionaba donde hoy está el Instituto Malbrán (Amancio Alcorta y Vélez Sársfield). "Pero este lugar fue provisorio, lo usaron para inhumar a 148 víctimas de la fiebre amarilla, en 1871", detalla el investigador, que rastreó el traslado de los restos de los dos primeros cementerios al de la Chacarita.

Entre 1913 y 1914 se realizaron obras de ampliación de la Chacarita, momento en el cual los británicos y los alemanes "construyeron sus propias entradas independientes", confirma el autor de Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. "Los cementerios encierran la historia del país, su documentación no siempre es accesible, pero resulta fundamental", dice.

 
 
 
 
 

Recuperan fósiles sacados de la Argentina

La Nación
Operativo en Arizona, EE.UU.

 

Son siete toneladas, incluidos tres huevos de dinosaurio

WASHINGTON.– El gobierno de los Estados Unidos se incautó de cerca de siete toneladas de fósiles, incluidos tres huevos de dinosaurio, que habrían sido contrabandeados desde la Argentina para su exhibición y venta en una feria de minerales y piedras preciosas que se realiza en Arizona.

La Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) secuestró los fósiles hace dos semanas, aunque sólo trascendió ayer, cuando concluyó el primer tramo de la investigación local con el apoyo de expertos argentinos, informaron a LA NACION funcionarios estadounidenses.

La investigación comenzó con un pedido de colaboración de la oficina de Interpol en Buenos Aires, que informó que la compañía minera Rhodo podría vender en Tucson, la capital del estado, el material ilegal traído desde la Argentina.

Rhodo, que opera una mina en Catamarca, habría fijado un precio de 4000 dólares por cada uno de los tres huevos de dinosaurio, según un comunicado de ICE, pero se desconoce el valor de lo incautado, que también incluye antiquísimas piñas y pinzas de cangrejos. "Es difícil estimarlo porque el gobierno argentino considera que los hallazgos fósiles son invaluables y, por lo tanto, consideramos incorrecto fijar nosotros un valor", dijo a LA NACION la agente especial del ICE, Lisa Fairchild.

El vocero de Rhodo en los Estados Unidos, Dennos Streetman, confirmó a LA NACION que se secuestró material "un par de semanas atrás", pero indicó que sólo el representante de la compañía en la Argentina, José López, podía dar más información, aunque sólo sería ubicable "la semana próxima".

"No sé mucho sobre esto", se excusó Streetman, quien explicó que López se encontraba de vacaciones, en los Estados Unidos, pero sin dar mayores precisiones. La empresa opera un mostrador en la carpa principal de la exhibición AKS, en el hotel Howard Johnson, como parte de la Exposición de Gemas y Minerales (TGMS, por sus siglas en inglés) de Tucson, que comenzó el 28 de enero.

"Vergüenza"

El ICE inició ahora los trámites para enviar lo incautado otra vez a la Argentina, según informó el agente especial Roberto Medina. "Estos tesoros prehistóricos pertenecen a la Argentina y a su pueblo", dijo Medina en Arizona. "Es una vergüenza que alguien despoje a una nación de especímenes como éstos simplemente para el placer de aficionados y para forrar sus bolsillos", criticó. El arribo al país podría tomar "semanas o meses", aclaró Fairchild, ya que debe completar un proceso de secuestro, confiscación y traslado.

Un caso similar de contrabando desde la Argentina, también investigado por agentes de ICE, demoró casi dos años desde la incautación de una pintura en 2003 hasta su retorno al país, tras ser entregada al cónsul general en Nueva York, Héctor Timerman. La obra "Corrida de toros" fue robada en noviembre de 1997 en la Argentina y sólo reapareció en mayo de 2003, cuando el Registro de Arte Perdido de la ciudad notificó al ICE que la obra estaba por ser vendida en Christie´s a pedido de su entonces tenedor, que a su vez la había comprado en Uruguay.

Esta vez, ICE abrió la investigación el 7 de este mes tras recibir datos desde Buenos Aires sobre contrabando de material de "alto valor" científico, precisó la agente Joice Shelly.

Los primeros datos indicaban que un marchante estaría por vender material sacado de la Argentina de manera ilegal, por lo que agentes de ICE, sin identificarse, lograron tomar fotografías del material y lo consultaron con la Sociedad Paleontológica Argentina. "De acuerdo con los expertos argentinos que consultamos durante la investigación, lo secuestrado podría tener unos 65 millones de años de antigüedad", detalló Fairchild, que precisó que, según lo informado por Interpol, "es altamente probable que todo sea de origen argentino".

La investigación en los Estados Unidos sólo se refiere, por ahora, al presunto "transporte de mercadería robada", sin que haya detenidos, precisó Fairchild. "El caso aún está abierto, por lo que no podemos precisar nombres", informó. Tampoco se completó aún el inventario de todo lo incautado, que incluye los huevos de dinosaurio, piñas y otros restos fósiles. "Todo el cargamento puede abarcar un camión completo", estimó Fairchild.

La compañía Rhodo explota tres minas de fluorito y también la mina Capillitas, en Catamarca. Situada a unos 4000 metros de altura, de allí se extrae la rodocrosita, un mineral rosado utilizado a menudo en joyería menor y artículos de decoración.

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en los EE.UU.

 
 
 
 
 
 
 
 

«Cancha», «Mate», «Vincha»: el quechua básico de los argentinos

Clarín

CULTURA : LA SUPERVIVENCIA DE LA LENGUA ORIGINARIA EN EL HABLA COTIDIANA DEL SIGLO XXI

Cómo y por qué muchas palabras se integraron y modificaron el español.

Rogelio Ramos Signes. ESPECIAL PARA CLARIN

El habla cotidiana de los argentinos le debe muchas palabras al quichua; términos que (casi siempre) usamos sin siquiera preguntarnos acerca de su origen. Así es como cultivamos una «achira»; asistimos a la «cancha» para ver un partido; sujetamos el cabello de nuestra hija con una «vincha»; nos sentamos en una silla de «totora», mientras la lluvia se desliza por el «toldo», llena el «tacho» y en la «pampa» crecen los «yuyos».

¿Cómo le habríamos llamado a cada uno de estos elementos, sin la ayuda desinteresada de nuestros olvidados antecesores? ¿Los morochos serían los «morenos», como dicen los españoles? ¿El zapallo sería la «calabaza», el choclo sería simplemente el «maíz», «patata» la papa, «alubia» el poroto, una «vaina leguminosa» la chaucha? ¿El locro sería un «guiso»? La cancha pasaría a ser el desabrido y explicativo «campo de juego»; el tacho, un «recipiente»; los yuyos, unas «hierbas silvestres»; la pampa, una «llanura»; la vincha, una «cinta elástica».

Resulta indispensable recordar que también hay palabras de esa lengua que han dado origen a algunos verbos, en perfecta conjugación castellana. Y es en esa simbiosis, dada por el uso cotidiano, de generación en generación, donde encuentra su nicho este mestizaje. Son sólo ejemplos. La palabra achura, de extendido uso en el arte del asado, dio como resultado el verbo «achurar», matar a alguien introduciéndole un arma blanca en el estómago, en las vísceras, en las tripas, en las achuras, ganándose un lugar en el submundo del hampa y la gauchesca.

El mareo producido por la falta de costumbre a permanecer en tierras altas, encontró en la palabra «puna» el pretexto para el verbo «apunar». Apunar no es cualquier mareo producido por las alturas, y muy poco tiene que ver con el vértigo; apunar (que también se da de manera reflexiva: apunarse, ya que es un acto personal, además de involuntario) es un mareo específico.

Sería bueno, entonces, recordar también dos o tres palabras aymaras que son parte de nuestro hablar cotidiano. El «cuco», por ejemplo, el famoso cuco con el que todavía algunos adultos estúpidos asustan a los niños, significa «fantasma» en aymara, y tiene su origen en viejas historias de la tradición oral. El término «chuso», que por alguna extraña razón también se usa como cachuso, significa «vacío» «que nada contiene», por ello es que algo que está arrugado y envejecido, está chuso.

En busca de la fascinante e imposible Ciudad de los Césares los invasores españoles conquistaron y sometieron a cuanto pueblo del Nuevo Mundo apareció en su camino, e incluso a aquellos pueblos de desarrollada cultura, como el de los incas, invasores en sí mismos. Así ambos pueblos, juntos, siguieron adelante en su tarea expansiva.

A partir de esa rara sociedad, de esa fanática cruzada por tierras atónitas, el quichua (cumpliendo decisiones de los concilios de Lima) pasó a ser el instrumento de catequización cristiana. Las lenguas cacana, comechingona, indamás, lule, sanavirona y tonocoté, entre otras, pasaron a ser ilegales. Practicarlas era ponerse automáticamente fuera de la ley. Español y quichua, nada más. Dios era bilingüe y las palabras extrañas lo ofendían. Por el Camino del Perú, Tucumán era atravesado hacia el sur, llevando la cruz y el sufrimiento de un hombre clavado en ella desde hacía muchos siglos pero que se expresaba en quichua con supervisión castellana. El quichua, por lo tanto, en muchas regiones de nuestro país, también es una lengua extranjera.

Al igual que el castellano, es una lengua eminentemente grave. Las palabras acentuadas en la penúltima sílaba son mayoría en el parque lingüístico de ambos idiomas. Tal vez por eso hayan podido abrazarse y solidificarse con tanta facilidad en los topónimos de las provincias del Noroeste Argentino, e incluso más allá. Vayan dos o tres ejemplos sólo para asentar con un ligero trago la afirmación: Tacahuasi («Casa donde se muelen espinas» en Catamarca), Horco Molle («Arbol del cerro» en Tucumán), Pucapampa («Llanura colorada» en Jujuy). Y tengamos en cuenta Tilcara, Humahuaca, Burruyacu, Uspallata. Ese abrazo lingüístico, previsible e inevitable, también se dio en otros órdenes; en la fe, por ejemplo. A sangre y fuego, primero; por resignación, después; y finalmente por voluntad propia, muchos indios abrazaron la fe de Cristo; de México a la Argentina, sin exclusiones.

 
 

Diccionario de bolsillo

Achura: vísceras.

Api: desabrido.

Chaco: región boscosa y de cacería.

Chango: niño, muchacho; existe el femenino changa, preferentemente utilizado en diminutivo: changuita, muchacha.

Chinchulín: achura trenzada.

Chúcaro: animal bravío.

Chuncas: pantorrillas y, por extensión, piernas.

Guagua: bebé, niño de pecho.

Guampa: cuerno.

Ojota: derivado de ushuta; específica sandalia sujeta al pie mediante una cinta que pasa entre dos dedos.

Pallana: juego de niños con piedritas.

Paspado: que tiene paspas, escamillas en la piel por efecto del frío, de la humedad o de la tierra.

Pis: adaptación de pish, orina; interjección familiar para ayudar a orinar a los niños: pish, pish, pish.

Pucho: en su acepción de «resto», de «sobra»; y por extensión, de «colilla» de cigarros, de leños, etcétera.

Pupo: ombligo.

Quincho: derivado de quincha, que es la unión de cañas, varillas, yuyos y barro.

Upite: ano.

Yuta: Curiosamente «hacerse la yuta» es sinónimo del uso español «hacerse la rabona» y del uso cuyano «hacerse la chupina»; o sea: faltar al colegio a escondida de los padres.

 

Hallaron en el río un águila de bronce del Graf Spee

Clarín

 

EL BUQUE ALEMAN FUE HUNDIDO HACE 66 AÑOS FRENTE A MONTEVIDEO

Esta pieza única en el mundo, impecable y de 2 metros de alto, era la insignia del navío.

MONTEVIDEO. EFE Y DPA.
Los expertos que trabajan en recuperar partes del «Graf Spee», hundido hace 66 años en la bahía de Montevideo, rescataron ayer un águila de bronce, que se hallaba en la popa del acorazado alemán. La pieza, que era la insignia del navío, es considerada única en el mundo.

Pesa media tonelada y mide 2,80 metros de envergadura y 2 metros de alto. Según informó Alfredo Eychegaray, encargado de prensa del grupo de expertos, en el rescate participaron arqueólogos especializados de la Universidad de Oxford, buzos de la Armada uruguaya y un equipo técnico dirigido por Héctor Bado, quien afirmó que la pieza está «en condiciones impecables«.

El 13 de diciembre de 1939, el «Graf Spee» fue seriamente dañado en la llamada Batalla del Río de la Plata, por tres buques británicos que custodiaban las costas sudamericanas. Murieron 36 marinos alemanes.

Esa medianoche, el navío amarró en el muelle en Montevideo. El capitán Hans Langsdorff presentó un informe con las averías, para justificar su entrada a puerto. Los marinos muertos fueron sepultados en un cementerio de Montevideo, y los heridos, asistidos en hospitales de la ciudad.

El Gobierno uruguayo, que se mantenía neutral en la Segunda Guerra, invitó al buque a abandonar el puerto, por lo que el capitán decidió volarlo. Antes, sus tripulantes fueron trasladados en una nave mercante alemana a Buenos Aires, donde Langsdorff se suicidó tres días después.

La insignia será exhibida al público en Montevideo, aunque ocultando la esvástica. «Es la única águila de la Armada alemana que sobrevive al día de hoy —destacó Bado—. En 1940 se dio la orden que esas piezas fueran removidas de los buques de guerra nazis, para que no fueran capturadas como trofeo» por las fuerzas aliadas. Sin embargo anunció que está a la venta.