DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS: DURANTE OBRAS DE REMODELACION EN LA PLAZA 1ro. de MAYO, DE HIPOLITO YRIGOYEN Y PASCO | Buenos Aires

Clarín

Hallan restos de un cementerio del siglo XIX debajo de una plaza. Había una lápida, huesos, collares, botellas y otros objetos. Allí funcionó entre 1833 y 1892 el Cementerio de los Disidentes, donde eran enterrados miembros de las comunidades protestantes y judía.

Por Vivian Urfeig|vurfeig@clarin.com|Estaba cavando uno de los 21 pozos de drenaje en el arenero de la Plaza Primero de Mayo y se encontró con una lápida intacta. Del susto, el operario tiró la pala y salió corriendo. «No entendíamos nada», dice el capataz de la obra, una remodelación del patio de juegos de Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y Pichincha, predio donde entre 1833 y 1892 funcionó el segundo Cementerio de Disidentes de la Ciudad.

La lápida que apareció anteayer, a menos de dos metros de profundidad, tiene forma de libro abierto, es de mármol y corresponde a la tumba de una niña de 10 meses de origen alemán, que murió en 1886. Es, quizá, el elemento más impresionante, por sus dimensiones y porque se trata de una beba. Restos óseos correspondientes a niños y adultos, botellas, cuentas de collares, manijas de ataúdes desprendidas, clavos y pedazos de vidrio se suman al particular hallazgo.

En la Buenos Aires de la Colonia, aquellos que no eran católicos tenían grandes dificultades para ser enterrados porque las iglesias eran el único lugar posible de inhumación de cadáveres y no admitían a otras religiones. Cuando las comunidades inglesa, norteamericana y alemana protestantes comenzaron a crecer a causa de la inmigración, fue necesario encontrar un lugar adecuado donde enterrar a sus miembros (ver Lugares…).

El descubrimiento arqueológico obligó a las autoridades a frenar las obras de remodelación de la plaza de Once, que está cerrada hace 7 meses: la Secretaría de Medio Ambiente le estaba cambiando la cara, con un presupuesto de $ 533.450. «Interrumpimos los trabajos para avanzar en la investigación. Si estos hallazgos lo ameritan, en lugar de un patio de juegos instalaremos un Centro de Interpretación, para respetar la memoria histórica de la plaza», le dijo ayer a Clarín Eduardo Epsztein, secretario de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable del Gobierno porteño.

En la mesa del bar donde el funcionario se reunió con Silvia Fajre, subsecretaria de Patrimonio Cultural porteño, y Leticia Maronese, secretaria general del Centro de Preservación del Patrimonio Cultural, los informes de los arqueólogos y las tazas de café hacían contrapunto con botellas de vidrio del siglo pasado (una muy especial, con una estrella de seis puntas) y piezas de un #rompecabezas que se podrá empezar a armar en 20 días. «Es una tarea lenta, por ahora está todo muy fresco. Vamos a montar un laboratorio in situ, cercar la zona y comenzar una exploración intensa», señaló Fajre.

De los 21 pozos de un metro de diámetro por dos de profundidad que se cavaron para construir el drenaje del arenero, en ocho aparecieron restos arqueológicos. A menos de 24 horas del hallazgo, los arqueólogos convocados, Sandra Guillermo y Marcelo Wiesel, elaboraron un plan de trabajo que incluye una prospección general de la zona para determinar nuevas excavaciones, la rotulación y análisis de las piezas, la limpieza de las mismas y su posterior interpretación.

«Hace unos días vine a buscar tierra para mis macetas y encontré varios huesitos», decía un parroquiano del bar, entusiasmado por aportar su testimonio. Dato que el responsable de Medio Ambiente, Eduardo Epsztein, no dejó pasar de largo: «Vamos a intensificar las medidas de seguridad, noche y día, porque ésta es una de las plazas con mayor índice de vandalismo», sostuvo.

Antes de que la inauguraran en 1925, la plaza era conocida como Cementerio de Victoria (así se llamó hasta 1947 la calle Hipólito Yrigoyen) o el Hueco de los Olivos (se denominaba huecos a los espacios baldíos de la Ciudad que luego se transformaban en plazas). Cuando una disposición municipal clausuró el cementerio, en 1892, los restos se trasladaron a la Sección 16 del Cementerio de la Chacarita, donde hoy están el Cementerio Británico y el Alemán.

«Pero muchos familiares, por falta de recursos no autorizaron ni solventaron los traslados. Por eso quedaron miles de cuerpos bajo la plaza», dice el investigador Jorge Alfonsín, autor del libro Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. Y agrega que entre los entierros célebres figura el de la esposa del almirante Guillermo Brown, doña Elisa Chitti de Brown, y el coronel Juan B.Thorne, trasladado luego al Cementerio Británico. Aunque los ingleses, norteamericanos y alemanes eran mayoría, también hay registros de entierros de los primeros judíos que llegaron al país, según Alfonsín.

Mientras los vecinos se resignan a que la plaza siga cerrada, las autoridades les piden un poco de paciencia. «Vale la pena la espera si el fin es conocer un poco más la historia del barrio y de todos», argumentan.

 
 
 
DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS

Lugares que encierran una parte de la historia porteña

El primer Cementerio de Disidentes funcionó en Juncal al 800, en un predio lindero a la Iglesia del Socorro, entre 1821 y 1833. Pero a la comunidad inglesa protestante, el terreno que custodiaba las 178 sepulturas le empezó a quedar chico. Colmada su capacidad, le compraron a la familia De la Serna otro terreno, el de la Plaza Primero de Mayo, de Balvanera, el sitio donde anteayer se hallaron restos arqueológicos.

 

Allí también enterraron a sus muertos las colectividades ale mana y norteamericana, y los primeros judíos que vivieron en la Ciudad. Jorge Alfonsín, especialista en la investigación de la memoria histórica de los cementerios, también menciona un tercer cementerio de disidentes, que funcionaba donde hoy está el Instituto Malbrán (Amancio Alcorta y Vélez Sársfield). «Pero este lugar fue provisorio, lo usaron para inhumar a 148 víctimas de la fiebre amarilla, en 1871», detalla el investigador, que rastreó el traslado de los restos de los dos primeros cementerios al de la Chacarita.

Entre 1913 y 1914 se realizaron obras de ampliación de la Chacarita, momento en el cual los británicos y los alemanes «construyeron sus propias entradas independientes«, confirma el autor de Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. «Los cementerios encierran la historia del país, su documentación no siempre es accesible, pero resulta fundamental», dice.

Fiebre amarilla en Buenos Aires

Recuperan fósiles sacados de la Argentina

La Nación
Operativo en Arizona, EE.UU.

 

Son siete toneladas, incluidos tres huevos de dinosaurio

WASHINGTON.– El gobierno de los Estados Unidos se incautó de cerca de siete toneladas de fósiles, incluidos tres huevos de dinosaurio, que habrían sido contrabandeados desde la Argentina para su exhibición y venta en una feria de minerales y piedras preciosas que se realiza en Arizona.

La Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) secuestró los fósiles hace dos semanas, aunque sólo trascendió ayer, cuando concluyó el primer tramo de la investigación local con el apoyo de expertos argentinos, informaron a LA NACION funcionarios estadounidenses.

La investigación comenzó con un pedido de colaboración de la oficina de Interpol en Buenos Aires, que informó que la compañía minera Rhodo podría vender en Tucson, la capital del estado, el material ilegal traído desde la Argentina.

Rhodo, que opera una mina en Catamarca, habría fijado un precio de 4000 dólares por cada uno de los tres huevos de dinosaurio, según un comunicado de ICE, pero se desconoce el valor de lo incautado, que también incluye antiquísimas piñas y pinzas de cangrejos. "Es difícil estimarlo porque el gobierno argentino considera que los hallazgos fósiles son invaluables y, por lo tanto, consideramos incorrecto fijar nosotros un valor", dijo a LA NACION la agente especial del ICE, Lisa Fairchild.

El vocero de Rhodo en los Estados Unidos, Dennos Streetman, confirmó a LA NACION que se secuestró material "un par de semanas atrás", pero indicó que sólo el representante de la compañía en la Argentina, José López, podía dar más información, aunque sólo sería ubicable "la semana próxima".

"No sé mucho sobre esto", se excusó Streetman, quien explicó que López se encontraba de vacaciones, en los Estados Unidos, pero sin dar mayores precisiones. La empresa opera un mostrador en la carpa principal de la exhibición AKS, en el hotel Howard Johnson, como parte de la Exposición de Gemas y Minerales (TGMS, por sus siglas en inglés) de Tucson, que comenzó el 28 de enero.

"Vergüenza"

El ICE inició ahora los trámites para enviar lo incautado otra vez a la Argentina, según informó el agente especial Roberto Medina. "Estos tesoros prehistóricos pertenecen a la Argentina y a su pueblo", dijo Medina en Arizona. "Es una vergüenza que alguien despoje a una nación de especímenes como éstos simplemente para el placer de aficionados y para forrar sus bolsillos", criticó. El arribo al país podría tomar "semanas o meses", aclaró Fairchild, ya que debe completar un proceso de secuestro, confiscación y traslado.

Un caso similar de contrabando desde la Argentina, también investigado por agentes de ICE, demoró casi dos años desde la incautación de una pintura en 2003 hasta su retorno al país, tras ser entregada al cónsul general en Nueva York, Héctor Timerman. La obra "Corrida de toros" fue robada en noviembre de 1997 en la Argentina y sólo reapareció en mayo de 2003, cuando el Registro de Arte Perdido de la ciudad notificó al ICE que la obra estaba por ser vendida en Christie´s a pedido de su entonces tenedor, que a su vez la había comprado en Uruguay.

Esta vez, ICE abrió la investigación el 7 de este mes tras recibir datos desde Buenos Aires sobre contrabando de material de "alto valor" científico, precisó la agente Joice Shelly.

Los primeros datos indicaban que un marchante estaría por vender material sacado de la Argentina de manera ilegal, por lo que agentes de ICE, sin identificarse, lograron tomar fotografías del material y lo consultaron con la Sociedad Paleontológica Argentina. "De acuerdo con los expertos argentinos que consultamos durante la investigación, lo secuestrado podría tener unos 65 millones de años de antigüedad", detalló Fairchild, que precisó que, según lo informado por Interpol, "es altamente probable que todo sea de origen argentino".

La investigación en los Estados Unidos sólo se refiere, por ahora, al presunto "transporte de mercadería robada", sin que haya detenidos, precisó Fairchild. "El caso aún está abierto, por lo que no podemos precisar nombres", informó. Tampoco se completó aún el inventario de todo lo incautado, que incluye los huevos de dinosaurio, piñas y otros restos fósiles. "Todo el cargamento puede abarcar un camión completo", estimó Fairchild.

La compañía Rhodo explota tres minas de fluorito y también la mina Capillitas, en Catamarca. Situada a unos 4000 metros de altura, de allí se extrae la rodocrosita, un mineral rosado utilizado a menudo en joyería menor y artículos de decoración.

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en los EE.UU.

 
 
 
 
 
 
 
 

«Cancha», «Mate», «Vincha»: el quechua básico de los argentinos

Clarín

CULTURA : LA SUPERVIVENCIA DE LA LENGUA ORIGINARIA EN EL HABLA COTIDIANA DEL SIGLO XXI

Cómo y por qué muchas palabras se integraron y modificaron el español.

Rogelio Ramos Signes. ESPECIAL PARA CLARIN

El habla cotidiana de los argentinos le debe muchas palabras al quichua; términos que (casi siempre) usamos sin siquiera preguntarnos acerca de su origen. Así es como cultivamos una «achira»; asistimos a la «cancha» para ver un partido; sujetamos el cabello de nuestra hija con una «vincha»; nos sentamos en una silla de «totora», mientras la lluvia se desliza por el «toldo», llena el «tacho» y en la «pampa» crecen los «yuyos».

¿Cómo le habríamos llamado a cada uno de estos elementos, sin la ayuda desinteresada de nuestros olvidados antecesores? ¿Los morochos serían los «morenos», como dicen los españoles? ¿El zapallo sería la «calabaza», el choclo sería simplemente el «maíz», «patata» la papa, «alubia» el poroto, una «vaina leguminosa» la chaucha? ¿El locro sería un «guiso»? La cancha pasaría a ser el desabrido y explicativo «campo de juego»; el tacho, un «recipiente»; los yuyos, unas «hierbas silvestres»; la pampa, una «llanura»; la vincha, una «cinta elástica».

Resulta indispensable recordar que también hay palabras de esa lengua que han dado origen a algunos verbos, en perfecta conjugación castellana. Y es en esa simbiosis, dada por el uso cotidiano, de generación en generación, donde encuentra su nicho este mestizaje. Son sólo ejemplos. La palabra achura, de extendido uso en el arte del asado, dio como resultado el verbo «achurar», matar a alguien introduciéndole un arma blanca en el estómago, en las vísceras, en las tripas, en las achuras, ganándose un lugar en el submundo del hampa y la gauchesca.

El mareo producido por la falta de costumbre a permanecer en tierras altas, encontró en la palabra «puna» el pretexto para el verbo «apunar». Apunar no es cualquier mareo producido por las alturas, y muy poco tiene que ver con el vértigo; apunar (que también se da de manera reflexiva: apunarse, ya que es un acto personal, además de involuntario) es un mareo específico.

Sería bueno, entonces, recordar también dos o tres palabras aymaras que son parte de nuestro hablar cotidiano. El «cuco», por ejemplo, el famoso cuco con el que todavía algunos adultos estúpidos asustan a los niños, significa «fantasma» en aymara, y tiene su origen en viejas historias de la tradición oral. El término «chuso», que por alguna extraña razón también se usa como cachuso, significa «vacío» «que nada contiene», por ello es que algo que está arrugado y envejecido, está chuso.

En busca de la fascinante e imposible Ciudad de los Césares los invasores españoles conquistaron y sometieron a cuanto pueblo del Nuevo Mundo apareció en su camino, e incluso a aquellos pueblos de desarrollada cultura, como el de los incas, invasores en sí mismos. Así ambos pueblos, juntos, siguieron adelante en su tarea expansiva.

A partir de esa rara sociedad, de esa fanática cruzada por tierras atónitas, el quichua (cumpliendo decisiones de los concilios de Lima) pasó a ser el instrumento de catequización cristiana. Las lenguas cacana, comechingona, indamás, lule, sanavirona y tonocoté, entre otras, pasaron a ser ilegales. Practicarlas era ponerse automáticamente fuera de la ley. Español y quichua, nada más. Dios era bilingüe y las palabras extrañas lo ofendían. Por el Camino del Perú, Tucumán era atravesado hacia el sur, llevando la cruz y el sufrimiento de un hombre clavado en ella desde hacía muchos siglos pero que se expresaba en quichua con supervisión castellana. El quichua, por lo tanto, en muchas regiones de nuestro país, también es una lengua extranjera.

Al igual que el castellano, es una lengua eminentemente grave. Las palabras acentuadas en la penúltima sílaba son mayoría en el parque lingüístico de ambos idiomas. Tal vez por eso hayan podido abrazarse y solidificarse con tanta facilidad en los topónimos de las provincias del Noroeste Argentino, e incluso más allá. Vayan dos o tres ejemplos sólo para asentar con un ligero trago la afirmación: Tacahuasi («Casa donde se muelen espinas» en Catamarca), Horco Molle («Arbol del cerro» en Tucumán), Pucapampa («Llanura colorada» en Jujuy). Y tengamos en cuenta Tilcara, Humahuaca, Burruyacu, Uspallata. Ese abrazo lingüístico, previsible e inevitable, también se dio en otros órdenes; en la fe, por ejemplo. A sangre y fuego, primero; por resignación, después; y finalmente por voluntad propia, muchos indios abrazaron la fe de Cristo; de México a la Argentina, sin exclusiones.

 
 

Diccionario de bolsillo

Achura: vísceras.

Api: desabrido.

Chaco: región boscosa y de cacería.

Chango: niño, muchacho; existe el femenino changa, preferentemente utilizado en diminutivo: changuita, muchacha.

Chinchulín: achura trenzada.

Chúcaro: animal bravío.

Chuncas: pantorrillas y, por extensión, piernas.

Guagua: bebé, niño de pecho.

Guampa: cuerno.

Ojota: derivado de ushuta; específica sandalia sujeta al pie mediante una cinta que pasa entre dos dedos.

Pallana: juego de niños con piedritas.

Paspado: que tiene paspas, escamillas en la piel por efecto del frío, de la humedad o de la tierra.

Pis: adaptación de pish, orina; interjección familiar para ayudar a orinar a los niños: pish, pish, pish.

Pucho: en su acepción de «resto», de «sobra»; y por extensión, de «colilla» de cigarros, de leños, etcétera.

Pupo: ombligo.

Quincho: derivado de quincha, que es la unión de cañas, varillas, yuyos y barro.

Upite: ano.

Yuta: Curiosamente «hacerse la yuta» es sinónimo del uso español «hacerse la rabona» y del uso cuyano «hacerse la chupina»; o sea: faltar al colegio a escondida de los padres.

 

Hallaron en el río un águila de bronce del Graf Spee

Clarín

 

EL BUQUE ALEMAN FUE HUNDIDO HACE 66 AÑOS FRENTE A MONTEVIDEO

Esta pieza única en el mundo, impecable y de 2 metros de alto, era la insignia del navío.

MONTEVIDEO. EFE Y DPA.
Los expertos que trabajan en recuperar partes del «Graf Spee», hundido hace 66 años en la bahía de Montevideo, rescataron ayer un águila de bronce, que se hallaba en la popa del acorazado alemán. La pieza, que era la insignia del navío, es considerada única en el mundo.

Pesa media tonelada y mide 2,80 metros de envergadura y 2 metros de alto. Según informó Alfredo Eychegaray, encargado de prensa del grupo de expertos, en el rescate participaron arqueólogos especializados de la Universidad de Oxford, buzos de la Armada uruguaya y un equipo técnico dirigido por Héctor Bado, quien afirmó que la pieza está «en condiciones impecables«.

El 13 de diciembre de 1939, el «Graf Spee» fue seriamente dañado en la llamada Batalla del Río de la Plata, por tres buques británicos que custodiaban las costas sudamericanas. Murieron 36 marinos alemanes.

Esa medianoche, el navío amarró en el muelle en Montevideo. El capitán Hans Langsdorff presentó un informe con las averías, para justificar su entrada a puerto. Los marinos muertos fueron sepultados en un cementerio de Montevideo, y los heridos, asistidos en hospitales de la ciudad.

El Gobierno uruguayo, que se mantenía neutral en la Segunda Guerra, invitó al buque a abandonar el puerto, por lo que el capitán decidió volarlo. Antes, sus tripulantes fueron trasladados en una nave mercante alemana a Buenos Aires, donde Langsdorff se suicidó tres días después.

La insignia será exhibida al público en Montevideo, aunque ocultando la esvástica. «Es la única águila de la Armada alemana que sobrevive al día de hoy —destacó Bado—. En 1940 se dio la orden que esas piezas fueran removidas de los buques de guerra nazis, para que no fueran capturadas como trofeo» por las fuerzas aliadas. Sin embargo anunció que está a la venta.

 

 

Encontraron en China al «padre» del temible Tiranosaurus Rex

Clarín

CIENCIA : UN DESCUBRIMIENTO QUE ABRE NUEVAS PERSPECTIVAS

El antecesor del dinosaurio de Jurassic Park vivió hace 160 millones de años. Se lo dijo anoche a Clarín el científico chino que estudió los fósiles.

Eliana Galarza.

egalarza@clarin.com

Lo bautizaron como Guanlong wucaii, que significa «dragón coronado de las rocas de cinco colores«. Parece un nombre poético pero no hace más que describir algunas de sus características más sobresalientes. Este dinosaurio, efectivamente, tiene aires de dragón, posee una especie de corona, plumas, y su esqueleto fue encontrado en las montañas de Wucaiwan, en el noroeste de China, un lugar con tonalidades intensas que inspirarían a un artista.

«Para nosotros, lo más llamativo es su gran cresta porque es muy compleja: parece frágil y suave pero en realidad es neumática y hasta se puede inflar. Es un ornamento rugoso que se desconocía hasta ahora, un auténtico misterio», comenta desde China Katharina Schoebi, encargada de las relaciones públicas del grupo de científicos que participó en el análisis de los fósiles.

Por ése y otros motivos, así como se ve (no medía más de 3 metros desde el hocico a la punta de la cola) representa uno de los hallazgos paleontológicos más relevantes de este comienzo de 2006. «Es, además, el integrante más primitivo del grupo que incluye en su linaje al Tiranosaurus rex», señalan desde Beijing. El famoso T.rex es el mismo que al ritmo de su mandíbula batien te aportó una buena dosis de terror en el recordado filme Jurassic Park, de Steven Spielberg.

Este antecesor, el más antiguo conocido hasta el momento, vivió hace 160 millones de años, es decir, 90 millones antes de que apareciera sobre la Tierra el T.rex. Por eso afirman que se trataría de su «padre». Para los paleontólogos, el hallazgo de sus huesos fosilizados, especialmente el cráneo, representa una pieza más para ubicar en la cadena evolutiva de las especies de dinosaurios que poblaron el planeta hace más de 65 millones de años.

La historia de cómo fueron descubiertos los restos también merecería convertirse en una película. Según revela la revista Nature, que publica en su edición de hoy todos los detalles de Guanlong, primero fueron localizados por unos cazadores de fósiles, personas que se dedican afanosamente a detectar señales de piezas que podrían ser valiosas. La primera pista la tuvieron en la cuenca Junggar, en el noroeste chino. Sabían que había algo fosilizado debajo de la superficie pero no imaginaban que se trataría de dos esqueletos del «papá» de los T.rex. Con el trabajo del paleontólogo Xing Xu se logró identificar el valor de las piezas y aparecieron las primeras preguntas. Les llamó la atención una cresta, grande para su altura, una enorme saliente nasal que nadie pensaba viable en un ejemplar tan primitivo. Sin embargo estaba allí: como una caprichosa corona. Uno de los científicos encargados de su identificación, James Clark, de la Universidad de George Washington, en los Estados Unidos, comentó que esa característica fue el detalle que más les llamó atención a sus compañeros de investigación.

Según las especulaciones, esa estructura podría interpretarse como un molesto adorno sexual, algo análogo a la cola del pavo real o a las astas de un alce. Un atributo como para llamar la atención, para darse corte.

Más allá de sus rasgos físicos, lo que más entusiasma a los pa leontólogos es entender en qué lugar de la escala evolutiva encajaban los tiranosaurios. «Es el mejor ejemplo, hasta la fecha, de la condición ancestral de la que evolucionaron los T.rex y los otros tiranosaurios», confirmó el científico Thomas Holtz, de la Universidad de Maryland.

Para todos, es un eslabón importante para saber algo más sobre la época en que reinaban las bestias.

 

 
 
 
 
 
 
 
 

Voces desde el Altiplano

Revista Viva

 
La llegada de un aymará a la presidencia de Bolivia despertó interés en esta cultura nativa que conoció la gloria en el siglo IV.
 
A los aymará se los conoce como un pueblo resistente porque, desde hace más de mil años, han sabido sobrellevar con fortaleza, entre otras cargas, una vida cotidiana a 4000 mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Los Incas aún no habían llegado al Altiplano cuando los aymará vivían en estados independientes sobre los actuales territorios de Bolivia, Perú y Chile. Y hoy, que Bolivia acaba de ungir presidente a un nativo aymará – Evo Morales, quien nombró como canciller al aymará David Choquehuanca, un políglota economista vinculado a organizaciones no gubernamentales de Europa- , la tradición y la cultura aymará despiertan interés como nunca antes.

Este pueblo originario conoció su tiempo de gloria en el siglo IV, en los alrededores del Lago Titicaca, donde floreció Tiwanaku, actual centro arquelógico donde viven 6000 mil personas. Los aymará consideran a Tiwanaku, desde siempre, el centro del mundo.

Slow Food

CLARÍN

UNA TENDENCIA A NIVEL MUNDIAL : EN CONTRA DE LA ENFERMEDAD DEL TIEMPO

Crece el movimiento de los que eligen "vivir lento" para estar mejor

Los seguidores se basan en el "slow food", que preconiza la vuelta a los sabores y comidas tradicionales. Pero la filosofía se extendió a otros aspectos de la vida, como el sexo y el trabajo, y ya llegó a la Argentina.

Un fantasma recorre el mundo: es la revolución del caracol. Un movimiento lento, claro está, que apareció en 1986 en Roma para oponerse a la instalación de un Mc’Donalds en medio de Plaza Di Spagna. El impulso contra el fast food se transformó en el movimiento mundial del "slow food"«. Una propuesta de una nueva/vieja forma de vivir: recuperar el derecho al placer por la buena comida. Pero a ritmo de tortuga, la tendencia se extendió a otros aspectos de la vida y ya se habla del slow sex, de ciudades slow y del slow laboral. En síntesis, de vivir en cámara lenta.

Entre los cultores del fenómeno se encuentran gerentes que dicen que el mail se debe revisar sólo dos veces por día; empresas de telefonía celular que recomienda apagar el aparato porque en esos momentos pasan las buenas cosas y hasta un periodista estresado y británico que acaba de escribir "Elogio a la lentitud", un libro ya publicado aquí. Y en esta lenta vorágine aparecieron hasta pueblos, como Mar de las Pampas, que quieren ser declarados slow para que lo único que corra en sus calles sea el viento.

¿Pero qué une a este grupo tan variopinto que suma a 100.000 miembros en todo el mundo y a muchos menos en Buenos Aires pero tan convencidos como aquellos? Un objetivo: provocar una transformación que promueva un cambio social, económico y ambiental que permita mejorar la calidad de vida. Basta de chicos estresados con celulares; de japoneses que sufren karoshi o muerte por exceso de trabajo; de cuentos infantiles para leer en dos minutos o de revista que dan recetas para llegar al orgasmo en treinta segundos.

El movimiento slow tiene una piedra fundacional el "Slow Food", un organismo no gubernamental cuyo símbolo es un caracol, y que es una red que tiene sus representantes argentinos. Fue creado por un periodista italiano que un día se hizo esta pregunta: "¿Te acordás cuando la comida tenía gusto a comida?"

La pregunta movilizó a varios argentinos. Ellos se reunieron durante dos días en Buenos Aires en diciembre pasado. Querían celebrar la buena mesa y mostrar qué era lo que salía de sus cocinas y de sus producciones. Así funciona parte de esta red internacional. El encuentro fue un salón de la antigua residencia de Juárez Celman. Ahí, entre delicias a fuego lento, Santiago Abarca explicaba que es "una ONG sin fines de lucro. Es un movimiento que tiene su base en la alimentación. La comida es el motor porque es pura cultura e implica compartir y recuperar las tradiciones".

Actualmente, la ONG se abre paso con un motor esencial: la educación. En Argentina funciona una escuela de sabores para educar el gusto por la que pasaron mil personas y en Italia hay más de 1.200 escuelas y una universidad de principios slow.

En las aulas lentas y con platos para saborear se ofrecen degustaciones para experimentar alimentos o se organizan catas dirigidas a expertos en alimentación. El objetivo es saborear.

La otra pata slow en Argentina es el apoyo a los pequeños productores. "No estamos en contra de la industria alimenticia —aclaró Abarca—. Pero tampoco queremos que desaparezcan los que se dedican a preparar alimentos en pequeñas cantidades y con materia prima y recetas tradicionales.", señaló.

Cuentas a la mesa. Según Slow Food hoy son menos de 30 plantas las que proporcionan la materia prima para el 95% de la nutrición mundial. En el siglo pasado se extinguieron 250.000 especies de plantas. Y desde el principio del siglo XX, América perdió el 93% de sus productos agrícolas y Europa, casi el 85 por ciento.

Pero el movimiento no se limita y ya pasó de la mesa a las calles. Hay muchas ciudades en el mundo que se definen slow. Este urbanismo aconseja que el centro sea peatonal, que los negocios cierren jueves y domingos.

Ahora, tómese un minuto y apriete el botón de "Pause", según explican los cultores del slow para esta época hay un diagnóstico: "la enfermedad del tiempo". Un término que, en 1982, acuñó Larry Dossey, un médico de EE.UU., y cuyo principal síntoma es creer hasta la obsesión que el tiempo se aleja, que no alcanza y de que hay que pedalear cada más rápido.

Para combatirlo surgió la filosofía de la lentitud, que aseguran es, en realidad, sinónimo de equilibrio. Sus cultores no comen vidrios cuando dicen que hay que andar por la vía lenta y usan la tecnología para cuando se deben apurar. Para disfrutar, comer, compartir y estar con la familia. En fin, dicen: "para vivir y bien".


Un grupo de choque

En el movimiento slow mundial hay un grupo de acción que si no fueran pacifistas hasta podrían ser llamados grupo de choque. Son los miembros de la "Sociedad para la Desaceleración del Tiempo", que aseguran agrupa a unos mil "desaceleradores" en todo Europa. Su campo de acción son las ciudades más habitadas del Viejo Continente. Su misión es cronometrar el paso de los transeúntes. Así de simple. El paso que enciende la luz roja es cuando se recorren cincuenta metros en menos de 37 segundos. Cuando alguien rompe esa marca, es detenido por el grupo y lo condenan a pasearse con un muñeco que tiene forma de tortuga. La mayoría, dicen, agradecen el llamado de atención.

   Diógenes y Alejandro
Silvina Heguy

sheguy@clarin.com
Cuentan que Diógenes, filósofo que ganó su fama más por cínico que por perezoso, tuvo un encuentro con Alejandro Magno. La anécdota huele a mentira, pero anduvo tanto tiempo por el mundo que merece ser contada. Dicen que el conquistador quedó admirado de la figura del filósofo que andaba con un farol durante el día porque decía querer encontrar a un hombre, ya que pocos podían reunir esa condición. También cuentan que hubo un diálogo entre ambos y que Magno confesó que de volver a nacer hubiera querido ser Diógenes. Este le preguntó que se le oponía para serlo ahora. "La conquista de la India", dijo. La contestación fue una ironía: "No veo la necesidad de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora?"

Los mayas escribían hace 2.300 años

Clarín

CULTURA : EN GUATEMALA

Los mayas practicaban la escritura casi al mismo tiempo que otras civilizaciones como la egipcia", afirmó el antropólogo Boris Beltrán, quién descubrió recientemente jeroglíficos mayas en Guatemala, con una antigüedad de 2.300 años.

Pintados en el interior de uno de los cinco edificios del complejo San Bartolo —al norte del país, en una de las regiones en las que los mayas edificaron las ciudades más impresionantes— los jeroglíficos "muestran un retrato detallado de la mitología maya de la creación" explicó Beltrán.

Según informó EFE, el antropólogo guatemalteco, que trabajó junto con un equipo de estadounidenses, aseguró que las pruebas de carbono 14 determinaron que los murales pertenecen a un período definido entre el año 100 y el 390 antes de Cristo, lo que determina que pueden tener más de 2.300 años.

"Este es el primer hallazgo que se haya hecho sobre escritura maya en pintura", comentó Beltrán. Sin embargo, también mencionó que sobre piedra hay un antecedente aún más antiguo, encontrado en Alta Verapaz. Se trata de una esfinge con jeroglíficos de 400 años antes de Cristo.

El edificio de San Bartolo, denominado por los investigadores "Los murales" fue reconstruido al menos cuatro veces porque los mayas tenían la tradición de volver a construir sobre edificaciones anteriores cada vez que cambiaban los gobernantes. Las escrituras más tempranas se encontraron en las pinturas de la tercera etapa de construcción.

Aunque hasta el momento, los arqueólogos no lograron descifrar los jeroglíficos, suponen por la naturaleza del edificio que pueden tratarse de textos relacionados con el poder.

Según un mapa, los chinos llegaron a América mucho antes que Colón

Clarín
CONTIENE DATOS DE 1418 Y FIGURAN EN DETALLE TODOS LOS CONTINENTES. PERO LOS EXPERTOS DUDAN.

El mapa da crédito a los viajes de un marino chino. Pero incluye muchos anacronismos.

Joseph Kahn. The New York Times

Un prominente abogado y coleccionista chino descubrió un mapa antiguo que, según dice, podría derribar una de las doctrinas centrales de la civilización occidental: que los europeos fueron los primeros en navegar por el mundo y descubrir América.

El mapa chino, que se confeccionó en 1763, pero tiene una anotación que dice que es una reproducción de un mapa fechado en 1418, presenta al mundo como un globo, donde todos los continentes principales están presentados con una exactitud que los mapas europeos no tuvieron durante por lo menos otro siglo, después de Colón, Da Gama, Magallanes, Díaz y otros exploradores.

Sin embargo, el mapa no contó con una recepción cálida de parte de algunos académicos chinos y parece poco probable que convenza a los escépticos de que los navegantes chinos fueron los primeros en dar la vuelta al mundo.

Liu Gang, socio de un conocido estudio legal de Beijing e historiador amateur, dijo el lunes que compró el mapa a 500 dólares en una librería de Shanghai en 2001 y que recién después descubrió su valor. Dijo que había consultado a académicos del campo y que había hecho una investigación por su cuenta antes de decidir mostrar su hallazgo en público.

"Lo importante no es el mapa en sí", dijo en una conferencia de prensa. "Es la posibilidad de que la información contenida en el mapa cambie la historia".

En discusión están los siete viajes de Zheng He, cuyos barcos navegaron por los océanos Pacífico e Indigo entre 1405 y 1433. Los registros históricos demuestran que exploró el sur de Asia, la India, el Golfo Pérsico y la costa este de Africa, utilizando técnicas de navegación y barcos que eran muy adelantados para su época.

Pero un pequeño grupo de académicos y lobbistas, liderados por Gavin Menzies, ex comandante de submarinos de la Marina británica, sostiene que Zheng He viajó mucho más lejos de lo que dice la mayoría de los académicos chinos y occidentales. Menzies sostiene que Zheng He visitó América en 1421, 71 años antes de que llegara Colón.

Su libro de 2003, titulado "1421: El año en que China descubrió América", revelaba una evidencia profusa pero polémica de que Zheng He navegó hasta la costa este de lo que hoy es Estados Unidos en 1421 y que puede haber dejado asentamientos en Sudamérica. Para Menzies, el mapa de Li comprueba que su teoría es correcta y ambos aunaron esfuerzos para demostrar su autenticidad.

Los logros de Zheng He fueron objeto de especulación durante años. El año pasado, el gobierno comunista chino conmemoró el 600 aniversario de los viajes más conocidos de Zheng He, pero Beijing no promovió la idea de que navegó más allá de las costas de Asia y Africa.

Gong Yingyan, un historiador de la Universidad Zhejiang y experto en mapas, sostiene que el mapa está lleno de anacronismos como para datar del siglo XV. Dijo, por caso, que los cartógrafos chinos no utilizaron el estilo de proyección que se ve en el mapa de Liu hasta después de que los europeos le introdujeran la técnica a los chinos mucho después.

Las anotaciones chinas en el mapa sobre las culturas, religiones y rasgos faciales de la gente en los continentes del mundo también contienen vocabulario que no le habría resultado familiar a un lector a principios del siglo XV, dijo. "Cuando escuché por primera vez sobre la existencia de este mapa, tenía esperanzas", dijo Gong. "Pero ahora puedo comprobar que es un mapa completamente común que no demuestra nada".

TRADUCCION Claudia Martínez

ANTROPOLOGIA | El turista: elige tu propia aventura

Revista Ñ

Por SONIA JALFIN. El turista fue, para la antropología del siglo XX, la imagen viva del embrutecimiento y la frivolización de la humanidad. Pero en los últimos años se estudia al turismo con la convicción de que investigando por qué y cómo viajamos es posible problematizar las nociones de patrimonio cultural y de mercado, y aprender mucho sobre las sociedades modernas. Aquí, un repaso de teorías y argumentos. El antropólogo Néstor García Canclini escribe, además, sobre el antagonismo entre el turismo de masas y el turismo de élite | élite

Como los banderines que indican cuán peligroso es el mar, deberían existir señales que alertaran a los turistas respecto de los antropólogos. El desprecio antropológico por los veraneantes puede ser rabioso. Tristes trópicos, uno de los textos fundadores de la etnografía contemporánea, comienza con una declaración tajante de su autor, #Claude Lévi-Strauss: «Odio los viajes y a los viajeros». Las ciencias sociales en general se acercaron al turismo con desconfianza y animosidad. Uno de los primeros en abordar el fenómeno desde la teoría, el historiador estadounidense Daniel J. Boorstin, consideraba al turismo «un mundo manufacturado, trivial e inauténtico».

Aliviados tal vez por reparadoras vacaciones, los años fueron trayendo luego interpretaciones antropológicas más benévolas respecto de los veraneantes. Cambiando las antiguas comunidades primitivas por otros espacios circunscriptos como los resorts o los cruceros, algunos antropólogos volvieron a hacerse preguntas acerca del turismo: ¿Por qué viajamos? ¿Qué dice de nosotros el hecho de que nos movamos por el mundo del modo en que lo hacemos, reuniéndonos en ciertos lugares a los que asignamos un valor especial y donde cumplimos con ciertos rituales? ¿Qué conclusiones pueden obtenerse acerca de la mirada del turista, la construcción de los espectáculos que se le ofrecen y la organización del ocio?

Detrás de la curiosidad académica se esconde una presunción de fondo: la que adjudica al turista la capacidad de representar al hombre moderno. Académicos como el británico Dean MacCannell, en los años 70, o más recientemente John Urry, Chris Rojek y el francés Yves Winkin, entre otros, suponen que el estudio de las actividades turísticas permite construir hipótesis más generales acerca del funcionamiento de la sociedad contemporánea. Los veraneantes no sólo dejaron de ser denostados, sino que aparecen como espejos de todos nosotros.

Varios elementos ayudaron a recortar al turismo como objeto de estudio. Por empezar, su expansión: según la Organización Mundial del Turismo, 763 millones de personas emprendieron viajes internacionales en 2004, un 11 por ciento más que el año anterior, según los últimos datos disponibles. En paralelo a ese desarrollo, la academia fue desestimando algunos prejuicios relacionados con el mundo de las vacaciones. Por un lado, se interesó por el estudio del tiempo libre, dejando atrás antiguas presunciones respecto de la banalidad del ocio. Por otra parte, se cuestionó la predilección por anteponer el análisis de las clases populares al de los sectores pudientes, más propensos a viajar.

Aún tímida en la Argentina, a pesar del boom que vive la actividad, la antropología del turismo ofrece hoy nuevas ideas para abordar el tiempo de vacaciones. Lo que sigue es una reseña de algunas de ellas, escritas mayormente en tierras lejanas pero, tal vez por eso mismo, atractivas y reveladoras como los viajes.

Viajar para unir el mundo

El acercamiento entre ciencias sociales y turismo se inauguró con Boorstin, quien en 1961 publicó La imagen: una guía de los pseudo-eventos en América. El planteo central del libro es que los viajeros individuales, exploradores y románticos, fueron reemplazados por turistas de masas, quienes disfrutan de espectáculos prefabricados sin salir de la burbuja del hotel o el tour organizado. Tuvieron que pasar quince años para que un sociólogo saliera en defensa de los veraneantes, y lo hizo MacCannell en su libro El turista: nueva teoría de la clase ociosa. El argumento principal de MacCannell es que, lejos de la superficialidad que se les atribuye, todos los turistas buscan tener experiencias auténticas, ya sea que lo logren o no. Todavía más, que esa búsqueda es relevante para comprender el funcionamiento de la sociedad contemporánea.

Para MacCannell, nuestros viajes representan un esfuerzo colectivo por unificar un mundo cada vez más contradictorio y fragmentado. La sociedad moderna atraviesa un proceso de diferenciación estructural por el cual las categorías que antes la ordenaban —clase social, profesión o grupo étnico— se vuelven cada vez más complejas. Ya no podemos, dice MacCannell, reconocernos en dualidades simples como la de patrones y obreros, o considerar las identidades sexuales en términos biológicos binarios. Esa explosión de diferencias, propia de la modernidad, es la que nos lleva, en esta teoría, a viajar para conocer ciertos lugares donde esperamos encontrar elementos auténticos pertenecientes a otras culturas o al pasado. «El acto de viajar nos ayuda a construir totalidades sobre la base de nuestras experiencias dispares —escribe MacCannell—; el turista puede formular su propia trayectoria y la de su sociedad como una serie ordenada de representaciones formales; como fotos en un álbum familiar».

Mochileros que se aventuran en la selva, turistas japoneses que llegan después de sus cámaras, matrimonios colorados por el sol que compran collares autóctonos en la playa, todos ellos, dice MacCannell, están guiados por la búsqueda de conocer lo auténtico del otro, para lograr una comprensión unificada del mundo. No existe aquí la distinción clásica entre el viajero (verdadero) y el turista (superficial). La dicotomía auténtico-inauténtico se revela mucho más compleja y fruto de una construcción social, como señalan los nuevos investigadores del turismo.

Auténtico, inauténtico

¿Qué es más auténtico?

A) Una tanguería for export en Buenos Aires.

B) Un tour por una favela de Río.

C) Una ceremonia religiosa en Ciudad del Cabo.

La respuesta puede ser más compleja de lo que parece. En su libro Turismo, entre el ocio y el neg-ocio, el director del Observatorio de Industrias Culturales porteño Octavio Getino relata cómo ciertas tribus africanas exageran los rasgos de sus máscaras para acercarlas al gusto europeo y tener más chances de venderlas. Lo auténtico, en los lugares turísticos, suele ser fruto de una negociación no exenta de conflicto. Mónica Lacarrieu, antropóloga e investigadora del Conicet, identifica esos mecanismos en la Argentina: «Las comunidades mapuches del sur argentino administran campos agrestes que están abiertos al turismo, para lo cual reciben subvenciones del exterior. Los problemas surgen cuando los auditores externos les exigen exotismo: no sólo deben gerenciar el lugar sino que se espera que lo hagan vestidos con sus atuendos tradicionales. Lo mismo ocurre en el noroeste argentino, donde las comunidades locales discuten cuál es el culto a la Pacha Mama que debe mostrarse a los turistas».

En ese contexto esquivo se sitúa la argumentación del antropólogo francés Yves Winkin, quien toma del teatro la idea de suspensión voluntaria de la incredulidad. Se trata del proceso por el cual los espectadores, durante un lapso determinado, aceptan como verosímil la trama del espectáculo que se les brinda. «Ese mecanismo caracteriza la experiencia turística», afirma Winkin, desde Lyon. «Cuando viajamos a Egipto, no investigamos la situación socioeconómica del país, sólo esperamos conocer a Cleopatra y Tutankamón, y casi lo logramos. Eso es lo que llamo turismo como encantamiento, un punto de partida que permite pensar fenómenos más extendidos de la sociedad contemporánea donde somos inducidos a participar de ciertos estados de ánimo. Pienso en lugares turísticos pero también en eventos de promoción, shoppings, o incluso congresos académicos».

Estas consideraciones vuelven tan compleja la búsqueda de lo auténtico que tal vez sea mejor abordarla con un chiste. Así lo entendieron tres autores australianos que publicaron, en 2004, una guía turística sobre un país que no existe: Molvania, una tierra no tocada por la odontología moderna. Con comentarios como «debido a la presión errática del agua se recomienda no usar bidet», o «las Grandes Planicies fueron declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO debido a su significativa monotonía», la guía de Molvania se parece tanto a los libros que parodia que es, en sí misma, un ejemplo perfecto de las dificultades para abrir juicio respecto de la autenticidad de los destinos turísticos.

Es frecuente que los antropólogos del turismo se refieran a un concepto clásico de la disciplina: la idea del peregrinaje religioso como rito de pasaje. Desarrollado en los años 60 por el antropólogo Victor Turner, el concepto de peregrinaje supone la transición desde la vida cotidiana hacia un mundo extraordinario donde se viven experiencias sagradas o #sobrenaturales, para finalmente volver al lugar de origen. El viaje puede ser visto como el espejo invertido de la vida cotidiana, un momento especial que, sin embargo, ayuda a establecer las reglas de los períodos normales, ordinarios.

Viajar para ver lo diferente

Esta es la formulación que toma el teórico británico John Urry en su libro La mirada del turista. Los viajeros, según su argumentación, buscan conocer lo distinto antes que lo auténtico. Urry recoge diversas modalidades a través de las cuales ciertos objetos encarnan la idea de lo diferente. Ciertos lugares son considerados únicos y especiales, como el #Palacio de Buckingham o la Torre Eiffel, incluso cuando hayan perdido el fundamento original de su fama (es el caso del Empire State, que atrae a dos millones de personas por año aunque ya no es el más alto de Nueva York). Otros objetos se hacen diferentes por ser considerados típicos, «como el chteau francés o la cerveza alemana»; por permitir asomarse a la vida doméstica de otras épocas u otras culturas, en el caso de ciertos museos; por desarrollarse en paisajes llamativos que dotan de un sentido especial a actividades comunes; o incluso porque un cartel aclaratorio les adjudica un valor diferencial, como en el caso de una piedra traída de la Luna o un cuadro de Rembrandt en un museo.

Este énfasis en lo diferente marca el rumbo futuro del turismo. Como señala Mónica Lacarrieu: «Los viajeros de la era postindustrial buscan lugares diferenciados, exóticos y localizados. Esperan escapar de la uniformidad de la globalización y apelan a novedades como el tour por una villa miseria, la participación en celebraciones religiosas indígenas o incluso el turismo rural. Ya no crece el turismo de playa, sino el turismo cultural«. Esa predilección por lo particular ha llevado a ciertos lugares des-industrializados de la Argentina a reconvertirse en función del turismo. «El caso prototípico es San Nicolás, que tomó la figura de la Virgen como atractivo para los visitantes luego del cierre de Somisa —agrega Lacarrieu—, pero existen ejemplos variados en todo el país, como la reciente institución de la fiesta de la soja en la provincia de La Pampa».

Viajar como rutina

En comparación con nuestra vida cotidiana, ¿qué resulta más contrastante?

A) La posibilidad de fotografiar un coatí en Cataratas | coatí de nariz blanca (Nasua narica) | pizote, antón o tejón americano | prociónidos

B) Hacer trekking en Bariloche.

C) Conocer diez ciudades europeas en 15 días.

Para el sociólogo inglés Chris Rojek, autor del libro Modos de escape, la respuesta es tan difícil como en el caso de la pregunta por la autenticidad. Rojek rechaza la posibilidad de entender los viajes como una búsqueda de lo diferente. «El ocio no es la antítesis de la vida cotidiana —se lee en su libro— sino su continuación dramatizada o espectacular. Lejos de ser una reacción contra las rutinas de la vida, el ocio implica a menudo la intensificación y extensión de esas rutinas».

Para Rojek, muchos aspectos de las vacaciones recuerdan a las actividades laborales: fotógrafos ocasionales son alentados a alcanzar estándares profesionales; deportistas amateurs invierten entrenamiento y esfuerzo para participar de una competencia; tours organizados exigen puntualidad y disciplina. La única diferencia real es que «la mayor parte de lo que nos sucede en nuestra vida cotidiana es ambiguo e inconcluso, mientras que las formas de ocio popular nos ofrecen, típicamente, una sensación satisfactoria y tranquilizadora de resolución». Ese es, para Rojek, el sentido de nuestros viajes: encontrar ciertas rutinas placenteras que nos resguarden de un mundo incierto y fragmentario.

Búsqueda de la autenticidad, peregrinaje hacia lo extraordinario que nos ayude a entender lo ordinario, necesidad de unificar una modernidad fragmentaria, la antropología reciente ofrece diversas interpretaciones para explicar nuestra voluntad de recorrer el mundo.

Esa maraña de argumentos puede resultar opresiva para quien, en estos días, emprende sus vacaciones anuales. A menos que se recurra a una idea alternativa, como la que desarrolló el sociólogo finlandés Tom Selanniemi en un artículo publicado en la revista Anales de la Investigación en Turismo: «Los antropólogos tienen dificultades para aceptar que los turistas puedan simplemente divertirse sin estar alienados, buscando autenticidad, estatus o un cambio en sus vidas. Sin embargo, es el placer lo que explica que los individuos le den tanta importancia al turismo». Dicho lo cual, ahora sí, felices vacaciones.

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