«Cristo Hoy» cumplió 12 años y comenzó a publicarse en Paraguay

 

(AICA)

El domingo 4 de junio, el semanario Cristo Hoy celebró el duodécimo aniversario de la publicación de su primer número, en feliz coincidencia con su distribución, por primera vez, en Paraguay.

     Al frente de la edición local del país vecino, estará el licenciado Pedro Kriskovinch, un profesional de trayectoria en los organismos católicos, encargado de Comunicación de la Conferencia Episcopal Paraguaya y del arzobispado de Asunción (en los años recientes), y actual responsable del departamento de Pastoral de Radio Cáritas-Universidad Católica y director de Comunicaciones del Instituto Tomás Moro, de la misma institución.

     El presbítero Juan E. Arnau, en la editorial de Cristo Hoy de la edición del 1 al 7 de junio, destacó que "la implantación de un periódico, aparte de ser en sí un hecho bastante atípico, es también una ingente tarea. Encontrar en el lugar los responsables que se encargarán de distribuir el semanario a sus respectivos difusores, que a su vez deben ser hallados, es una labor nada fácil".

     Señaló que para ello se trasladó un equipo "que trabaja desinteresada y denodadamente, conformado por Luciano Borsetti, Osmar González y Mario Curuchet".

     El padre Arnau dijo que el día fundacional "podemos determinarlo el 28 de mayo", ya que ese día "fuimos al santuario nacional de la Virgen de los Milagros de Caacupé, y a los pies de la patrona del Paraguay pusimos este empeño bajo su amparo". En el marco de la XL Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, se anunció a los participantes la presencia de Cristo Hoy en el Paraguay.+

Oscar Wilde murió católico

(AICA)
 
Oscar Wilde vivió los últimos años de su vida como un paria. Tras pasar dos años en la cárcel de Reading, la sociedad le dio la espalda. Sin amigos, Wilde se retiró a París. Allí murió en una buhardilla, enfermo y acosado por las deudas. La suya habría sido la muerte de un infeliz de no ser porque poco antes de expirar le administraron el bautismo y la unción de los enfermos. La pregunta que surge ante semejante decisión es clara: ¿Tuvo ese último acto algo que ver con su vida?

     Acaba de editarse en Madrid la traducción al castellano del libro de Joseph Pearce titulado “Oscar Wilde, la verdad sin máscaras”. Esta obra propone una revisión de la vida de un autor aclamado por muchos como un liberador sexual progresista. No se cuestiona la homosexualidad del gran escritor inglés, ni sus promiscuas relaciones. Lo que Pearce hace es desvelar al hombre que se oculta tras la máscara de Wilde y mostrar sus verdaderas aspiraciones y deseos.

     Wilde, desde los años de su juventud, percibió que en el catolicismo había una belleza que no podía equipararse con ninguna otra del mundo. Sin embargo, se resistió y aún más, atacó durísimamente a la Iglesia católica. Durante años le opuso su “dandismo”, y su deseo de éxito entre la alta sociedad londinense.

     Mientras su corazón se carcomía, el mundo aplaudía sus aforismos y se escandalizaba por sus atuendos extravagantes. El cinismo superficial del autor estuvo a punto de destruir su profunda conciencia interior. Acostumbrado a vivir con la máscara puesta, Wilde sólo llegó a conocer la verdad de su vida cuando unos desgraciados incidentes lo llevaron a la cárcel. Con la sospecha de pervertir a menores y de práctica homosexual, fue condenado a dos años de trabajos forzados. Y fue allí donde se reencontró con Jesucristo.

     En los últimos años de su vida llegó a decir: “¿Quiere saber mi secreto? Se lo diré… he encontrado mi alma. Estaba feliz en prisión porque encontré mi alma”. En la cárcel, Oscar Wilde leía los Evangelios en griego. Y señaló al respecto: “Es una manera deliciosa de comenzar la jornada. Las infinitas repeticiones a todas horas han marchitado para nosotros la frescura y el encanto poético de los Evangelios”.

     La lectura de los Evangelios y la experiencia del sufrimiento desmoronaron su falsa fachada. En obras como “De Profundis”, una carta amarga dirigida a Alfred Douglas (el amante que arruinó su vida), o “La Balada de Reading”, el niño prodigio del decadentismo inglés encuentra un camino de redención y comprende que la verdad del arte está en Cristo.

     Para Wilde, el camino de la decadencia acabó en el de la cruz. “Todos estamos en la cloaca -dice lord Darlington en ‘El Abanico de lady Windermere’-, pero algunos miramos hacia las estrellas”. Por eso, como señala Pearce, “buscar a Wilde en la cloaca, sea para revolcarse con él en el fango o para señalarlo con el dedo del desprecio farisaico, es no entenderlo. Aquellos que deseen conocer con mayor profundidad a este hombre tan enigmático no deberían mirarlo a él en la cloaca, sino mirar con él hacia las estrellas”.

 
 
 
 
 
 
 

Recolectan fondos para rescatar al Archivo General

Clarín
 
PREOCUPACION DE GENEALOGISTAS POR EL PATRIMONIO ARGENTINO
 
 

 
Patricio Downes
pdownes@clarin.com


Seis grupos argentinos de genealogía realizaron una colecta para donar una cámara digital al Archivo General de la Nación. Los investigadores genealogistas Raúl Cayré, Irma Agara y otros colegas se pusieron de acuerdo para reunir los fondos cuando comprobaron la falta de elementos con la que trabajan los empleados del archivo.

Ya recibieron donaciones de argentinos y de ciudadanos de España, Alemania, EEUU e Israel. Cayré dijo a Clarín que la colecta comenzó en diciembre pasado y continuará hasta fin de mes para comprar una cámara y otros elementos para la digitalización de documentos.

Los foros genealógicos que organizaron la reunión de fondos son Argengen, Apellidos Italianos, Ciudadanía Italiana, Genealogía Francesa, Genealogía de Buenos Aires y Argenejud (Genealogía Judía).

La idea de Cayre y sus colegas es fundar una asociación de ayuda que brinde apoyo al trabajo archivístico de la entidad. El Archivo General de la Nación alberga buena parte del patrimonio histórico, social y cultural argentino, a través de documentos que se remontan a la época de la colonia e incluyen textos de todo tipo —oficiales y privados—, así como una importante colección de fotos y registros sonoros y fílmicos.

Como informó Clarín en enero pasado y en notas anteriores, el estado de conservación en el AGN ha sufrido un deterioro que pone en riesgo la preservación de valiosos documentos. En el caso del Departamento de Cine, Audio y Video, un episodio es revelador de las condiciones en que se encuentra el patrimonio audiovisual y resulta casi una metáfora del olvido instaurado durante años en el país. Ante la solicitud para acceder a una copia de la lectura de la sentencia del Juicio a las Juntas, se descubrió que el cassette no estaba.

 

 

 

 

Los periodistas argentinos más creíbles

Malas Palabras
 

¿Creíbles?

6 de Junio de 2006 por Diego Rottman

La consultora Equis difundió los datos de un relevamiento sobre credibilidad de periodistas radiales y televisivos:

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click en el gráfico para ampliar

Me pregunto si es un triunfo para un periodista aparecer rankeado por haber sido mencionado en un 1,2% de los 400 casos, qué tan creíble puede considerarse. El estudio consigna que se relevaron más de 30 periodistas pero que sólo se incorporaron al gráfico de credibilidad los que superaron el 1% de las menciones, lo que aumenta la dispersión, salvo para los casos de Lanata, Biassatti y Nelson Castro. También llama la atención que “ninguno” está en tercer lugar y “No sabe/No contesta” en quinto.

Vale comparar este sondeo con nuestro informal y poco científico “Periodistas argentinos en combate”, donde no sólo figuran los de mejor imagen, sino también los de peor. Sería interesante saber si Equis incluyó en el cuestionario a referentes que no suelen ser considerados periodistas en este tipo de mediciones, como Pettinato, Guinzburg o Lalo Mir, pero que en nuestro juego figuran muy bien posicionados.

 

 

 

 

La impronta italiana en la prensa argentina

La Nación
 

En un acto emotivo, colmado de público, abrió sus puertas la muestra "Giornali al Plata", que recorre la historia de los diarios italianos en nuestro país. Se exhibe hasta el domingo en el Centro Borges. El embajador Stefano Ronca (der.) le entregó un testimonio a Mario Basti, decano de los periodistas italianos en la Argentina.

Premio a un periodista iraní

La Nación
 
MOSCU y GINEBRA.– La Asociación Mundial de Periódicos (WAN, según las siglas en inglés) entregó ayer su máximo galardón, la Pluma de Oro de la Libertad, al periodista investigador iraní Akbar Ganji, que acaba de cumplir en su país una condena de prisión de seis años.

La WAN ha llevado a cabo una campaña internacional para la liberación de Ganji, quien fue encarcelado por el régimen de los ayatollahs por haber denunciado la represión política en Irán y que se negó a retractarse de sus opiniones pese a las torturas.

El periodista iraní, quien recuperó la libertad en marzo pasado, fue detenido en 2000 y condenado a seis años de prisión por “ultraje a edictos y figuras religiosas, amenaza a la seguridad nacional y difusión de propagada contra el sistema islámico”. Ganji es autor del libro “Dungeon of Ghosts” (Calabozo de fantasmas) en el que se habla de la implicación del ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani y de otros líderes conservadores en los asesinatos de cinco escritores e intelectuales en 1998.

La Pluma de Oro de la Libertad es el galardón con el que la WAN premia anualmente a una persona o a un grupo por sus acciones de defensa y promoción de la libertad de prensa.

Ganji ganó el miércoles el premio Martin Ennals para los Defensores de los Derechos Humanos. El comunicado que emitió el jurado destacó que el periodista iraní, estando en prisión y “a pesar de los abusos físicos, rechazó firmemente comprometer los principios de la democracia y los derechos humanos de todos los iraníes”.

El premio es determinado por un jurado de 11 organizaciones de derechos humanos de todo el mundo.

Agen­cias EFE y REUTERS

Paul Auster habla de la literatura, el cine y los lectores

La Nación
 

"Doy lo mejor de mí cada vez que escribo"

 LISBOA (EFE).- El escritor estadounidense Paul Auster se encuentra rodando en Azenhas do Mar (Sintra) su nuevo trabajo como realizador cinematográfico, el largometraje de ficción "La vida interior de Martin Frost". El miércoles, cuando preparaba las primeras tomas del día, su productora, Diana Coelho, entró en el set de filmación con una gran sonrisa en su rostro para darle la enhorabuena: el escritor nacido en Nueva Jersey había sido distinguido con el premio Príncipe de Asturias de las Letras.

La celebraciones no duraron más de cinco minutos, y en seguida todos volvieron al trabajo. Los festejos se reservaron para la noche, cuando el autor y cineasta ofreció una cena en la playa para todo el equipo de rodaje, con el doble objetivo de celebrar el premio y despedir a Michael, uno de los actores.

Entre toma y toma, Paul Auster fue atendiendo a los medios de comunicación que se acercaron hasta el set de filmación. Más tarde, reflexionó sobre la intensidad de la jornada.

"Ha sido un día duro, no por el premio, sino por el rodaje; el cine necesita mucha entrega". Contento y satisfecho con la distinción, el autor de las novelas de "Trilogía de Nueva York" y de "Brooklyn Follies" habló de su relación con el cine, con la poesía y con sus lectores.

-¿Qué sintió al conocer la noticia del galardón?

-He recibido la noticia por mi productora, Diana, que ha entrado en el plató cuando estábamos realizando las primeras tomas del día. Y lo ha hecho con una gran sonrisa y felicitándome. Ha sido un momento muy bonito y emocionante.

-¿Esperaba el premio?

-En absoluto; ni sabía que estaba nominado; me he quedado muy sorprendido. Yo no esperaba este premio porque, cuando escribo, lo hago simplemente por placer y no para ganar premios. Y si un día ese reconocimiento nos llega, es algo que a los escritores nos hace sentir muy honrados. Sobre todo, por tratarse de una distinción que reconoce toda tu trayectoria profesional y no sólo un libro.

El jurado ha premiado su trabajo por considerar que representa una renovación literaria lograda al unir lo mejor de las tradiciones norteamericana y europea. ¿Está de acuerdo?

-Mi trabajo es simplemente humano. Que sea americano o europeo, la verdad es que para mí eso no dice mucho. Las cosas que cuento suceden en los Estados Unidos porque es el país en el que vivo, pero son historias de personas.

-¿Cuál considera que es su mayor contribución a la literatura?

-No lo sé; no me preocupo demasiado por eso. Yo doy lo mejor de mí cada vez que escribo una página y no me someto al entorno. Habito en mí y no en los otros.

-Es un escritor muy querido por los jóvenes. ¿Siente alguna responsabilidad por ello?

-La responsabilidad que siento es hacia mi trabajo y, en ese sentido, debo intentar llegar a la mayor honestidad en cada palabra que escribo. Creo que esa es mi verdadera responsabilidad.

-¿Cuál es la relación que existe entre usted y los lectores?

-La verdad es que no pienso nunca en ellos. Pienso en alguien cuando escribo, pero no sabría decir quién es.

-¿Cuándo tendremos su próximo trabajo?

-Terminé "Viajes por mi escritorio" a finales de noviembre, y creo que en los Estados Unidos llegará en febrero de 2007. Es una novela diferente de la última, muy extraña y corta. Surgió de la nada, no como las otras, que rondan mi cabeza durante algún tiempo hasta que las escribo.

-Después de haber escrito poesía, ¿se ha olvidado ya de ese género?

-No, pero ya no escribo poemas; sólo lo hago para ocasiones especiales, en cumpleaños, bodas. En general, son muy divertidos, y la intención es hacer reír a mis amigos y la familia.

-¿Puede elegir entre la literatura y el cine?

-Antes que nada, soy escritor; esa es mi actividad central, pero adoro también el cine. Tenía algunas historias que no podían ser novelas y por eso he decidido hacer esta película. Son dos formas totalmente diferentes de contar historias y en eso hay un desafío que me atrae mucho como creador.

-¿Lo divierte más escribir o ser director de cine?

-No puedo estar haciendo siempre cine, pero me viene muy bien salir de mi cuarto de vez en cuando y trabajar con otras personas. El cine es un acto colectivo, y adoro todo lo que tiene que ver con él.

-En este film actúa su hija Sophie. ¿Cómo es la experiencia de trabajar con ella?

-Maravillosa. No es la primera vez que trabajo con mi hija en el cine. Confío plenamente en ella.

-¿Piensa usted seguir haciendo cine?

-No hago previsiones; eso ya se verá. La vida puede ser muy larga o muy corta. Por el momento, tengo mucho trabajo en la producción de esta película, por lo menos hasta fin de año. Todavía falta encontrar la música, poner el sonido, decidir algunas imágenes… Son muchas las cosas que hay que hacer para que la película esté lista a tiempo.

-¿Lo veremos alguna vez delante de las cámaras?

-No, no. [Risas.] Soy muy malo en eso.

-¿Qué opinión tiene de la obra de Philip Roth y de Amos Oz, los otros dos finalistas del Príncipe de Asturias?

-Creo que son dos grandes escritores y, en ese sentido, ha sido sorprendente para mí recibir el premio. Es curioso: Philip Roth y yo hemos nacido en la misma ciudad.

Libros y películas

Las páginas

  • Paul Auster comenzó a llamar la atención en círculos literarios a mediados de los años 80, a partir de las historias que reunió en "La trilogía de Nueva York" (1987).
  • En su novela más reciente, "Brooklyn Follies" (2006), retoma algunos de sus temas predilectos: la amistad, la búsqueda de la identidad y el modo en que el azar puede modificar una vida.

La pantalla

  • Auster tiene una intensa relación con el cine. Escribió el guión de "Cigarros" (1995), dirigida por Wayne Wang, con quien, el mismo año, coescribió y codirigió "Humos del vecino". En 2000 escribió y dirigió "Lulu on the bridge". En 2004 su novela "La música del azar" inspiró el film homónimo de Philip Hass.
  • Ahora rueda "La vida interior de Martin Frost".

LUFRANO DESPIDIO A MARCELA PACHECO

La Política on line

POLEMICA DECISION DE LA DIRECTORA DE CANAL 7

La flamante directora de Canal 7, Rosario Lufrano, decidió despedir de la emisora a la excéntrica conductora del noticiero de la medianoche, Marcela Pacheco.

Según trascendió, Lufrano nunca tuvo una buena relación con Pacheco, y no se sentía atraída por el estilo libre y de cierto desparpajo a la hora de conducir sus programas. Más aún, algunas fuentes especificaron que algunos comentarios de Pacheco con cierta ironía sobre la movilización del pasado 25 de mayo que lideró el primer mandatario, Néstor Kirchner, habrían incomodado a la directora del canal Estatal.

"Los medios no son un lugar solidario", había dicho Pacheco en una entrevista para el diario Clarín tiempo atrás, mientras continuaba al frente de "Visión: 7, Tercera Edición" en Canal 7. Premonitoria frase, por cierto, que pone en debate la actitud que tomó Lufrano, cuya decisión de despedir a Pacheco pareciera centrarse exclusivamente en una cuestión de tipo editorial.

Estudian recuperar la casa que habitó Arlt

La Nación
 
En el barrio de Flores

 
Para que sea sitio de interés histórico
 
La Legislatura porteña estudia un proyecto de ley para declarar sitio de interés histórico e integrante del patrimonio cultural la casa donde pasó su infancia y adolescencia el reconocido escritor Roberto Arlt, situada en el barrio de Flores.

El proyecto fue presentado por el diputado Daniel Amoroso, del partido Juntos por Buenos Aires. La iniciativa establece que, una vez aprobada la ley, el Poder Ejecutivo porteño, por intermedio de la Secretaría de Cultura, disponga la realización de trabajos dirigidos a la conservación de la finca donde vivió el escritor, en la calle Méndez de Andes 2138.

El texto del proyecto plantea que se desarrollen acciones específicas dirigidas al mantenimiento y a la reparación de la vivienda y que se evite que una venta descuidada termine con la demolición del caserón. Y agrega: "Por intermedio de la Secretaría de Cultura, se dispondrá la colocación de una placa recordatoria y señalización adecuada en el frente de la casa a fin de permitir su identificación".

En los fundamentos del proyecto, Amoroso subrayó que varias de las obras de Arlt, como "Juguete rabioso", "Aguafuertes porteñas", "Los siete locos" y "Los lanzallamas", entre otras, "constituyen vivo y fiel retrato de la vida en los arrabales de la urbe porteña a principios del siglo XX, babélica ciudad de inmigrantes, moradores de inquilinatos y conventillos".

"Visitando hoy en día la casa que fuera de Roberto Arlt se puede conocer el lugar donde se gestó no sólo la personalidad del novelista sino también la identidad de sus obras. La casa se mantiene en gran medida como era hace más de un siglo, pero el paso de tiempo ha dejado su inevitable huella en su construcción y estructura", indicó el legislador.

"El techo y las columnas de la amplia galería del caserón parecen venirse abajo con sólo mirarlas, y su entrada se reconoce actualmente por las inscripciones y graffiti que la han ido ensuciando", lamentó Amoroso.

Historiar las letras argentinas | #Literatura Argentina

Por María Rosa Lojo para LA NACION – Castelar – 2006

La aparición de Breve historia de la literatura argentina, de Martín Prieto, trabajo orientado a la construcción de un canon nacional, reactualiza el debate sobre cómo escribir el pasado y presente de nuestras letras|#Literatura Argentina

Leer la reciente Breve historia de la literatura argentina (Taurus) de Martín Prieto lleva, inevitablemente, a plantearse preguntas como éstas: ¿qué función deben cumplir las historias y los diccionarios de literatura nacional, libros de consulta que se suponen destinados a mantenerse como tales por muchos años? ¿Es útil (para la vasta comunidad potencial de lectores) que representen sólo la tendencia crítica de una escuela o grupo, o deberían, mejor, preocuparse por ofrecer un panorama lo más amplio y objetivo posible de los movimientos y #autores argentinos, tanto en la crítica como en la invención, aun en el caso de los que no reflejen sus preferencias estéticas o su plataforma intelectual?

El unipersonal trabajo de Prieto supone en algunos aspectos una exasperación individualista de la primera orientación, que afronta incluso el riesgo de caer fuera del ámbito académico. No por una incompatibilidad de lenguaje (la academia puede utilizar también un estilo claro, ameno e incluso por momentos humorístico, como el de este libro), sino por razones de método. Mientras que la metodología académica supone la descripción rigurosa de un objeto, la prueba de hipótesis y la matizada cautela en los juicios de valor, la Breve historia… resulta en exceso proclive a las sentencias sin apelación o a las apologías taxativas (del tipo «Eduardo Mallea es hoy más un fenómeno que un escritor» o «Roberto Arlt escribió la máxima novela argentina del siglo XX»). Se acerca así peligrosamente al Diccionario de autores latinoamericanos (2001) de César Aira, a quien admira y cita con asiduidad como referencia crítica. Claro que el Diccionario… de Aira puede leerse desde un lugar individual y aporta para construir su «personaje» de escritor provocativo; en cambio, la solapa de la edición nos informa que Martín Prieto (además de poeta y autor de una novela) es profesor de Literatura Argentina en la Universidad Nacional de Rosario.

No existe un solo concepto de lo que es hacer historia literaria. El que elige Prieto propende a la reformulación de un canon. En tal sentido selecciona y recorta, alaba y condena, destaca a unos autores y unos textos por sobre otros de acuerdo con su «novedad» y «productividad», en lo cual es tributario de Harold Bloom, así como también en su concepción de la historia de la literatura como un espacio agonístico, una competencia de talentos. Pero aunque parece sensato conceder que dentro de una época y un marco estético, habrá siempre obras más logradas que otras, no es tan razonable creer que la emergencia de nuevas obras obture necesariamente la valoración histórica y estética de las anteriores. El hecho de que Arlt, a juicio de Prieto, «supera toda la tradición romántico-realista de la novela argentina, desde José Mármol a los boedistas» no tendría por qué negar la posibilidad de leer y apreciar Amalia o El médico de San Luis , pertenecientes a un contexto en que la obra de Arlt no era objetivamente posible. La idea misma de «progreso» cronológico en materia artística es, por otro lado, un ítem discutible. Aunque la hayan convertido en un cliché industrial de yeso, la Venus de Milo es aún admirable, sin duda más interesante que un enano de jardín y no menos que la cabra de Picasso en el #MoMa de New York. También es discutible afirmar, en el caso de obras contemporáneas entre sí, que textos antirrealistas, en pugna filosófica con la representación, como los de Saer, «adelgazan la oportuna potencia del realismo crítico y político de los años sesenta -ejemplarmente representado en el volumen de cuentos Cabecita negra de Germán Rozenmacher». El libro de Rozenmacher, escrito desde otra postura literaria para la que también hay lugar en el mundo de los lectores y sus preferencias, seguirá siendo memorable sin que ello niegue los méritos de Saer.

Como señaló el mismo Bloom, la idea de canon existe ante todo porque somos mortales y nuestro tiempo es limitado. Esa limitación nos obliga a seleccionar, de acuerdo con los gustos de nuestra época y sus propios valores estéticos (históricos también), que nos permiten aquilatar con mayor o menor complacencia las obras del pasado. El culto de la novedad, basado sobre todo en el «procedimiento novedoso», tiene sus acotaciones, porque no es garantía de eficacia constructiva. Idénticos recursos pueden ser evaluados, según las épocas, de manera muy diferente. Prieto apunta que la digresión y el fragmentarismo achacados a Lucio V. Mansilla como defectos de estilo recibieron una valoración crítica inversa en las últimas décadas. Esto le sucede al autor de esta Breve historia… en relación con distintos escritores: el superlativo que le molesta en Sabato es apreciado, por ejemplo, en Juan L. Ortiz. La singularidad de una obra tampoco se explica satisfactoriamente por sus procedimientos. Cuando Prieto advierte que «los ingenuos recursos y procedimientos de Puig, usados por otros, devienen sentimentales», no se trata sólo de que Puig los haya incorporado a la literatura «por primera vez» sino del «cómo» lo hizo, definido por la inimitable marca personal.

Una historiografía responsable debería contemplar tanto las «novedades» como las culminaciones o las (re)elaboraciones creativas de una estética y comprender su corpus en relación primaria con la sensibilidad y la historia de las ideas de una época dada, que no pueden ser medidas sólo con el rasero de la nuestra. Y puesto que de historia se trata, también tendría que ser bienvenido -al menos en el área de la investigación- cuanto signifique enriquecimiento de nuestro saber sobre los textos del pasado. No reducir y podar, sino extender el mapa de la red literaria, para entender mejor, incluso, las obras consideradas «mayores», a partir de las «menores», desdeñadas u olvidadas, que se recolocan en un panorama cada vez más complejo y más completo.

De todos modos, es ésta una meta inaccesible para una historia de un solo volumen y un solo autor, cuyo «contrato de lectura» resulta difícil de precisar. Es probable que la comunidad de especialistas lo halle insatisfactorio por diversas razones. No es la menor la cuestión del método. Si bien condicionado por la relativa brevedad de la Breve historia… , que favorece la elisión de procesos demostrativos, el discurso no deja de complacerse en el tono apodíctico. En la bibliografía de las notas, se siente la falta de las mejores ediciones críticas de los textos citados (sobre todo los de la Colonia y primeros tiempos de la Independencia) así como de muchos aportes de la investigación más reciente. La bibliografía general de autores incluye sólo a los que fueron mencionados en el libro y mezcla creadores y críticos, registros que sería importante diferenciar. En cuanto a los textos considerados canónicos del siglo XIX, así como la revisión del siglo XX, la mayor parte de las lecturas de Prieto no aportan una mirada original: derivan de Aira o bien de la crítica que desde hace más de veinte años ocupa una posición central en las Universidades nacionales de Buenos Aires y Rosario (#Beatriz Sarlo, Nicolás Rosa, Noé Jitrik, David Viñas, María Teresa Gramuglio, Adolfo Prieto, entre otros; parte de los cuales ya reconsideraron temas antes conflictivos que Prieto aborda, por ejemplo, la revaloración de Sur o la de la obra de Borges). Sólo en algunas ocasiones Prieto introduce (con razón o no) algún enfoque disidente o correctivo: como cuando declara su aprecio por la «enorme fuerza expresiva» de Castelnuovo, apunta la debilidad de lo narrativo (comparado con lo ensayístico) en la ficción de Piglia o revaloriza la Historia… de Ricardo Rojas.

En otros momentos, el trabajo importa un retroceso con respecto a sus maestros. Mientras que en la Historia crítica de la literatura argentina , de Jitrik, escritores como Mujica Láinez, Mallea o Sabato -aunque distan de ser axiales o preferidos- han sido objeto de estudios serios, escritos con amplitud de miras y prescindiendo de ataques ad hominem , en esta Breve historia… no alcanzan mucho más que el brulote profusamente adjetivado y el retorno, incluso, a perimidos argumentos (como el de la descalificación por razones de clase). Pero «los muertos que vos matáis gozan de buena salud «. La Historia de una pasión argentina de Mallea sigue siendo un libro clave para cualquier estudio de la sensibilidad y las ideas en la Argentina y, mal que le pese a Prieto, se reedita. Mujica Láinez (en opinión del autor, representante de la oligarquía, anacrónico y manierista que ha licuado todos los riesgos artísticos del modernismo en una prosa de supuesta «calidad») o Sabato (según Prieto, alegórico, pomposo y grandilocuente) son objeto de interés no sólo para muchos lectores, sino para la comunidad académica internacional. Sus obras pronto se incorporarán a la exigente colección Archivos de la Unesco.

El retroceso es visible también con respecto a otros avances de la investigación. Sin realizar ningún sondeo de ellas, Prieto descarta estéticamente las obras de las escritoras pioneras del XIX (Gorriti, Mansilla, Manso), que considera, a lo sumo, con piedad, como «documentos culturales» y atribuye a las estudiosas que se han dedicado a ellas la misma evaluación que él hace. Pero si algo han permitido esos últimos abordajes es ver hasta qué punto las escritoras introducen (ya que de «novedad» se habla) un cambio de perspectiva. El lenguaje coloquial en la narrativa, el motivo del gaucho perseguido y la humanización de la imagen de las culturas aborígenes aparecen en la obra de Eduarda Mansilla antes que en la de su más famoso hermano Lucio. A ella y a Juana Manuela Gorriti se deben relatos fantásticos liminares en la literatura argentina. También es inédita la construcción de la experiencia femenina desde una mirada interior lograda por Eduarda Mansilla, con personajes de alta densidad psicológica (como Dolores o Micaela, en Pablo o la vida en las pampas ). La poca atención a la narrativa de escritoras es característica de todo el volumen, que sólo dedica un apartado a la obra de Silvina Ocampo, parte de otro a Sylvia Molloy y Tununa Mercado, una mención al paso a otras importantes narradoras (Gorodischer, Heker, Uhart, Ulla) e ignora por completo a la mayoría (de Jorgelina Loubet a Luisa Valenzuela, de Sara Gallardo a Alicia Steimberg). Victoria Ocampo, María Rosa Oliver, Estela Canto no son evaluadas como creadoras sino como mecenas, traductoras o críticas relacionadas con escritores prestigiosos.

En cuanto a otros géneros (literarios), el teatro (fuera de sus inicios y antecedentes) lleva las de perder. El autor ni siquiera se detiene en la obra de Griselda Gambaro, a quien al menos consagra un apresurado elogio. La poesía, en cambio (ámbito en que se mueve con mayor precisión y refinamiento crítico), ocupa considerable espacio (sobre todo alguna de las últimas corrientes) en un texto que aspira a dar un panorama global de la literatura argentina.

Así como su faz académica resulta discutible, tampoco podría decirse que estamos frente a una obra de divulgación o un recomendable manual introductorio a la literatura argentina. Es probable que los estudiantes aprendan más de buenas ediciones anotadas y prologadas, con la guía de profesores que los estimulen a comprender la literatura nacional antes como legado y memoria imaginativa que se actualiza, que como un ring donde unos autores derriban a los otros, según criterios que están lejos de ser universales, atemporales y unánimes.

Quizá el público ideal de esta Breve historia… se halle en la franja de escritores y críticos interesados por establecer en el presente sus propias reputaciones, y a quienes la postura iconoclasta del libro de Prieto puede darles una ilusión de una filiación que valide sus obras. En especial, algunos poetas de las tendencias actuales a las que se dedica mayor atención, o los que se consideran herederos de Aira, colocado aquí en el nuevo centro canónico de la escena contemporánea.

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