La escuela de periodismo TEA y Deportea invita a la decimonovena entrega de «Al maestro con cariño»

«Como desde 1988 reconoceremos, una vez más, a maestros del periodismo, del arte, de la comunicación y de la vida.

    Esperamos contar con su presencia el martes 23 de mayo, a las 20.30, en la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660, Ciudad de Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita.»

Eduardo Antín (Quintín)

Nora Lafón
Annamaría Muchnik
Osvaldo Orcasitas
Eduardo Pavlovsky
Paraná Sendrós
Estela de Carlotto
Marcos Cytrynblum
José D’Amato
#Daniel Divinsky
Norma Fernández

                                                      

 
» Y, como desde 1997, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba) –en nombre de los periodistas desaparecidos- recibirá una de las manzanas con las que distinguimos a nuestros homenajeados.»
 
 

La poesía eslovena llega a Buenos Aires | #Eslovenia

Elecciones parlamentarias de Eslovenia (2026) | Elecciones presidenciales de Eslovenia

La Nación

Literatura: Se presentan hoy dos libros de ese origen

Por Laura Casanovas. «Las mariposas son animales frágiles, como nosotros. La imagen de la mariposa representa libertad, amor, paz y belleza. A veces soñamos que somos mariposas que vuelan, pero mis mariposas, por momentos, se vuelven aviones con bombas que sobrevolaron mis país durante la guerra. Entonces, nuestros sueños acerca de las mariposas cambiaron con las bombas.»

Esta es la respuesta que el poeta esloveno Brane Mozetic dio a LA NACION sobre el título de su libro «Metulji«, que significa «mariposas» en esloveno, y cuya edición bilingüe -de Gog y Magog Ediciones- se presentará hoy en el Centro de la Cooperación (Av. Corrientes 1543), Sala Solidaridad, a las 19, con entrada gratuita.

La presentación estará a cargo del autor y de Susana Cella, titular de la cátedra de literaturas eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y cuenta con el auspicio de la Embajada de Eslovenia.

Mozetic, que nació en 1958 en Liubliana, capital de la República de Eslovenia, es autor de once libros de poemas, dos novelas y un libro de relatos. Sus obras fueron traducidas a varios idiomas. Es también traductor, principalmente de autores franceses, y promotor y editor de literatura eslovena en el exterior.

En la poesía de Mozetic, lo social se imbrica con la existencia particular. El amor entre dos personas, su dolor, su pasión, no desconocen el contexto que las rodea, que expresa también sufrimiento y violencia. Uno de los poemas de Metulji dice: «Al anochecer, bajo la lluvia de bombas, las multitudes/cantan en los puentes para defenderlos/pero vos hojeás libros frente a la chimenea/leés algo, tirás al fuego susurrando: es una locura».

Y esa misma voz solicita: «Dame un minuto más de tu abrazo, un minuto/ de tu beso -al mirarte siento que/ te olvidarías del tiempo y yo me olvidaría de/regresar, de arar los campos, de segar y vivir».

Mozetic siempre se ha manifestado preocupado por los problemas sociales y por los derechos de las minorías. Es la segunda vez que el autor viene al país. La primera fue en 2001, en «un momento difícil para la Argentina», recordó en diálogo con LA NACION. De los poetas argentinos menciona a Alejandra Pizarnik: «Debo decir que su poesía me gusta mucho, mucho. Está muy cerca de mi visión del mundo».

Desde hace tres años Eslovenia forma parte de la Comunidad Europea. Mozetic señaló que la lengua siempre fue el elemento que unificó a su país como nación. Asimismo, comentó que en la actualidad, a pesar de estar en democracia, «la literatura no es tan importante y la gente no compra tantos libros como antes», sostuvo. Y agregó: «La gente en mi país está más interesada en el dinero, y a los grandes editores no les interesa publicar poesía».

Según Julia Sarachu, descendiente de eslovenos y adscripta a la cátedra de literaturas eslavas de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires, «Metulji» es «el primer libro que un autor esloveno publica en la Argentina, a pesar de que en nuestro país está la comunidad eslovena más grande fuera de Eslovenia». Además del libro de Mozetic, la editorial Gog y Magog presentará hoy una antología de poesía eslovena contemporánea (ambos libros editados con un subsidio de la Fundación Trubar, de Eslovenia) y también el libro de poemas «Impresos en rojo», de la argentina Karina Macció.

Idioma Esloveno

Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos

La poesía eslovena llega a Buenos Aires

La Nación
 
Literatura

 
Se presentan hoy dos libros de ese origen
 
"Las mariposas son animales frágiles, como nosotros. La imagen de la mariposa representa libertad, amor, paz y belleza. A veces soñamos que somos mariposas que vuelan, pero mis mariposas, por momentos, se vuelven aviones con bombas que sobrevolaron mis país durante la guerra. Entonces, nuestros sueños acerca de las mariposas cambiaron con las bombas."

Esta es la respuesta que el poeta esloveno Brane Mozetic dio a LA NACION sobre el título de su libro "Metulji", que significa "mariposas" en esloveno, y cuya edición bilingüe -de Gog y Magog Ediciones- se presentará hoy en el Centro de la Cooperación (Av. Corrientes 1543), Sala Solidaridad, a las 19, con entrada gratuita.

La presentación estará a cargo del autor y de Susana Cella, titular de la cátedra de literaturas eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y cuenta con el auspicio de la embajada de Eslovenia.

Mozetic, que nació en 1958 en Liubliana, capital de la República de Eslovenia, es autor de once libros de poemas, dos novelas y un libro de relatos. Sus obras fueron traducidas a varios idiomas. Es también traductor, principalmente de autores franceses, y promotor y editor de literatura eslovena en el exterior.

En la poesía de Mozetic, lo social se imbrica con la existencia particular. El amor entre dos personas, su dolor, su pasión, no desconocen el contexto que las rodea, que expresa también sufrimiento y violencia. Uno de los poemas de Metulji dice: "Al anochecer, bajo la lluvia de bombas, las multitudes/cantan en los puentes para defenderlos/pero vos hojeás libros frente a la chimenea/leés algo, tirás al fuego susurrando: es una locura".

Y esa misma voz solicita: "Dame un minuto más de tu abrazo, un minuto/ de tu beso -al mirarte siento que/ te olvidarías del tiempo y yo me olvidaría de/regresar, de arar los campos, de segar y vivir".

Mozetic siempre se ha manifestado preocupado por los problemas sociales y por los derechos de las minorías. Es la segunda vez que el autor viene al país. La primera fue en 2001, en "un momento difícil para la Argentina", recordó en diálogo con LA NACION. De los poetas argentinos menciona a Alejandra Pizarnik: "Debo decir que su poesía me gusta mucho, mucho. Está muy cerca de mi visión del mundo".

Desde hace tres años Eslovenia forma parte de la Comunidad Europea. Mozetic señaló que la lengua siempre fue el elemento que unificó a su país como nación. Asimismo, comentó que en la actualidad, a pesar de estar en democracia, "la literatura no es tan importante y la gente no compra tantos libros como antes", sostuvo. Y agregó: "La gente en mi país está más interesada en el dinero, y a los grandes editores no les interesa publicar poesía".

Según Julia Sarachu, descendiente de eslovenos y adscripta a la cátedra de literaturas eslavas de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires, "Metulji" es "el primer libro que un autor esloveno publica en la Argentina, a pesar de que en nuestro país está la comunidad eslovena más grande fuera de Eslovenia". Además del libro de Mozetic, la editorial Gog y Magog presentará hoy una antología de poesía eslovena contemporánea (ambos libros editados con un subsidio de la Fundación Trubar, de Eslovenia) y también el libro de poemas "Impresos en rojo", de la argentina Karina Macció.

Laura Casanovas

Barcelona lanza un libro de la conch@ de su madre

 
 
PUTO EL QUE LEE

 
Diccionario de insultos, injurias e improperios
Presentación: viernes 28 de abril de 2006, a las 21 horas, en la Sala José Hernández de la Feria del Libro
 
 
 

Tapa de la edición N° 80 del 13 de abril de 2006

Los próximos números

de Revista Barcelona salen el 28 de abril y 12 de mayo
 
 

La increíble historia de los 60 mil libros rescatados de la AMIA

Clarín
CULTURA : UN TESORO CULTURAL SALVADO DE LOS ESCOMBROS DEL ATENTADO

El trabajo lo hicieron 800 voluntarios. Recuperaron libros y documentos antiguos. Una historia casi secreta que sale a la luz en un libro de próxima publicación.
 
 
 
Rodolfo Compte ESPECIAL PARA CLARIN

Había que rescatar los libros. Había que rescatar a uno de los pocos testigos que iban a quedar en la historia. Son testigos vivientes, mucho más de lo que nosotros vimos y vamos a poder ver a lo largo de nuestras vidas", dice Martín, que tenía 21 años en 1994 y que fue uno de los 800 jóvenes que, a pulso, rescataron el patrimonio cultural que guardaba la biblioteca del Instituto Judío de Investigaciones (IWO), que funcionaba en el edificio de la AMIA.

Rescatar los libros, rescatar cultura, rescatar la historia… ésa fue la idea que movilizó a los voluntario judíos y no judíos, argentinos y extranjeros, para recuperar el patrimonio cultural de la Fundación IWO de entre los escombros, luego del atentado del 18 de julio de 1994.

"Cuando vi por televisión que una parte del edificio había quedado en pie y se veían libros, pinturas y otros objetos del IWO desde la calle, me propuse rescatar todo lo que se pudiera, aunque fuera disperso, dañado o roto", dice la profesora Ester Szwarc, coordinadora del IWO.

El IWO funcionaba en el tercer y cuarto pisos del edificio de la calle Pasteur 633 atesorando ochenta mil libros, colecciones de arte, discos, pinturas, piezas únicas en Judaica y testimonios de lo acaecido durante el Holocausto y la Resistencia Judía en la Segunda Guerra Mundial.

A pocos días del atentado, Szwarc convocó a jóvenes que conocía, como a Nicolás Máslo, que tenía 18 años y estudiaba idish en esa misma biblioteca. Los jóvenes —ellos y otros que se sumaron— empezaron el rescate. Los voluntarios trabajaron formando cadenas de cientos de metros de largo por donde bajaban cultura, historia y memoria en las peores condiciones imaginables.

"La mitad de la biblioteca se había caído y la otra estaba en pie pero muy endeble", cuenta Máslo ahora. "En la mitad que estaba en pie había cuadros, archivos de diario, esculturas y parte de los libros. Muchos estaban quemados o pegados a otros por la ola de calor de la explosión. Otros estaban llenos de escombros, muchos incluso tenían restos humanos", recuerda Máslo. La cadena de jóvenes trabajó unos meses en el edificio de la calle Pasteur.

"Paralelamente —cuenta Szwarc— se empezó a hacer la restauración. Levantamos mesas con caballetes, con liencillos y empezó la tarea, primero de todo, de secado y limpieza". Se trabajó con secadores de pelo, con pinceles. Ayudaron expertos de la Biblioteca Nacional —como Maite Zunino— y restauradores como Silvio Goren. "Pero en el tema de cuadros hay mucho todavía por hacer porque no se le puede pedir a una persona que trabaje meses ad honórem y nosotros no tenemos fondos".

En la parte que había caído estaban los libros de uso cotidiano, los incunables y todos los objetos de museo. Mientras los jóvenes recuperaban lo que podían de la parte del edificio que todavía se sostenía, los escombros de la parte caída habían sido trasladados a Ciudad Universitaria. Tardaron cuatro meses en conseguir un permiso para entrar a ese predio. "En ese lapso —dice Máslo— los libros estuvieron entre los escombros, a la intemperie. A todo lo que tenían los otros se sumaron hongos y humedad."

En Ciudad Universitaria los chicos se enfrentaron a "quinientas montañas de escombros". De ahí, piedra por piedra, sacaron el patrimonio cultural destrozado. "Encontramos libros muy antiguos", cuenta Máslo.

En total, rescataron 32.000 periódicos y revistas de todo el mundo; 9.000 fotografías; 2.100 discos de vinilo —entre los que estaban los primeros tangos en idish—; 700 afiches de cine y teatro, algunos de cien años de antigüedad. Rescataron 120 pinturas (parte de la colección del pintor polaco Maurice Minkowski); 38 estatuas y 17 instrumentos musicales de valor histórico.

"Convocamos simplemente a que nos dieran una mano y fue una avalancha de gente haciendo cadena para rescatar las cosas. Y después para limpiar y clasificar", dice Saúl Drajer, presidente del IWO.

Sin embargo, pasaron doce años del atentado y el IWO no ha podido volver a funcionar a pleno. De los 60.000 libros rescatadas, sólo 20.000 pueden ser consultados hoy en Ayacucho 483. Y eso gracias a que las bibliotecarias conocen el material palmo a palmo: apenas 5.000 libros están clasificados, a los otros 15.000 se llega porque las bibliotecarias los ubican. El resto —40.000 títulos, además de documentos y archivos— están almacenados en varios depósitos en la Ciudad.

Recientemente se conformó la comisión Alberto Gerchunoff con el objetivo de encontrar el lugar y los fondos necesarios para la creación de una "Casa de la Cultura Judeo-Argentina", que sea un centro donde se pueda poner a disposición de los investigadores y del público en general todo el patrimonio de la biblioteca, hemeroteca, pinacoteca, archivo y museo del IWO. Porque la biblioteca del IWO, reinaugurada en el subsuelo del nuevo edificio de Pasteur, no fue habilitada ya que no cumple con las exigencias de Bomberos.

El trabajo sigue, despacio, al ritmo de los voluntarios. Los jóvenes ya cumplieron su parte.

«En muchas cosas soy de izquierda», dice Mario Vargas Llosa

La Nación
 
Los 70 años del escritor peruano

Reflexiones sobre la política y la cultura
 
 
 
 

MADRID.– Mario Vargas Llosa cumplirá 70 años el 28 de este mes. Sobre su mesa de trabajo, una manada de hipopótamos custodia el humor y el trabajo del escritor nacido en Arequipa, Perú, y reconocido internacionalmente como uno de los novelistas más destacados del siglo XX. Tal vez sea esa colección de pequeñas esculturas, repartida entre sus casas diseminadas por el mundo, la guardiana de los secretos creativos del autor de “Conversaciones en la catedral”, entre otros títulos centrales de la literatura latinoamericana.

–Llega a los 70 en una verdadera explosión creativa.

–Espero mantener ese estado hasta que me muera; estar muy vivo hasta el final.

–¿Aumenta la pulsión creativa con el paso del tiempo?

–Nunca me ha preocupado mucho el tiempo. La idea de envejecer, de morir, no es algo que me haya obsesionado ni angustiado, salvo en períodos en que, por razones diversas, he tenido que interrumpir mi trabajo, o no he podido mantener mi ritmo normal. Mientras estoy comprometido con proyectos que me apasionan no tengo la preocupación del tiempo ni de la decadencia. Uno debe mantenerse vivo como si fuera inmortal; la vida es hermosísima y no hay más que ésta. Hay que aprovecharla al máximo y no concibo mejor manera que tratando de realizar tus ilusiones. Entonces, sí, llego a los 70 años, una edad muy respetable, pero no me siento viejo en absoluto. Por lo menos psicológicamente.

–Uno de los recursos para vender su libro “La tentación de lo imposible” reza: “Por fin van a encontrar al Vargas Llosa de izquierda". ¿Es usted tan de derecha?

-Ese tipo de categorías no esclarece nada, son una manera de descalificarte y de sentirse seguros en su rincón. Creo que en muchas cosas soy lo que convencionalmente se llama de izquierda: una persona que cree en la sociedad laica, en las reformas sociales, que está en favor de los matrimonios gays, del aborto, de la despenalización de las drogas. Pero, al mismo tiempo, amo profundamente la libertad, creo que es una de las más grandes conquistas de la humanidad y que debe ser defendida de una manera muy convencida, y eso me lleva muchas veces a desencuentros radicales con la izquierda, porque hay sectores que no tienen esa concepción de la libertad y están dispuestos a sacrificarla por el poder. De modo que ataco a los dictadores, sin excepción, incluidos los de izquierdas, como Fidel Castro o Hugo Chávez, como ataqué desde el primero hasta el último día a Pinochet. Ahora, ¿soy de derecha por criticar a la izquierda y no tragar con lo que ésta traga muchas veces, con el nacionalismo, y hasta el racismo? De la derecha me distancian muchísimas cosas, no soy un conservador, no creo que el modelo ideal de una sociedad esté en el pasado. Soy un liberal, creo que, al contrario, el modelo ideal de sociedad hay que seguir construyéndolo, perfeccionándolo.

-¿Conserva aún el intelectual una función pública?

-Creo que sí, aunque menos de lo que creíamos de jóvenes. En los años 50, incluso en los 60, la idea generalizada era que un intelectual podía influir en la vida política y social y que por eso había que comprometerse. Hoy creo que había mucha ingenuidad en esa idea. Pero tampoco estoy de acuerdo con quienes creen que la literatura, o la cultura en general, no tiene mayor efecto sobre la historia, que es una actividad fundamentalmente de entretenimiento -muy elaborado, superior, pero de entretenimiento-, y que no deja huella en la vida política o social. Eso me parece inexacto, y en ese sentido sí hay una responsabilidad de parte de los artistas y de los intelectuales, sin duda.

-Tiene casa en París, en Madrid, en Lima, en Londres. ¿Qué obtiene de cada una de esas ciudades?

-Desde muy chiquito, cuando aún no lo sabía, quise ser ciudadano del mundo, o quizá de Europa, porque mi sueño era Europa, era París. Y bueno, la vida me ha gratificado en ese sentido, vivo con mucha libertad, cambiando de lugares, y no me siento extranjero en ninguna parte, ni siquiera en Londres, donde lo normal es sentirse extranjero.

-¿Qué recuerda del Perú de su infancia?

-Pasé mi infancia en Cochabamba, en Bolivia, me sacaron de Arequipa con sólo un año, así que todos mis recuerdos de infancia son bolivianos. Pero en mi familia -que era un poco bíblica: en casa vivíamos mis abuelos, mis tíos, mi madre, yo, mis primas- se cultivaba muchísimo el recuerdo del Perú, de Arequipa sobre todo, de esa ciudad del Sur donde nací, de donde era la familia. Y entonces yo me sentía muy peruano, muy arequipeño, pero no tenía recuerdos propios, sino heredados de mis abuelos, de mi madre, de mis tíos. Perú fue para mí, primero, una fantasía. Lo conocí a los 10 años, cuando fui a vivir a Piura, donde pasé dos años. Ese fue mi primer contacto con Perú y esos recuerdos me marcaron y han sido fuente de varias historias. Después, a los 11 años fui a vivir a Lima, una ciudad con la que tuve desde el principio una relación muy difícil, porque significó separarme de mi familia materna, a la que quería mucho y que me había mimado mucho, y vivir con mi padre, con quien yo no había vivido hasta entonces, una persona muy severa, muy rígida, muy autoritaria, a quien yo tenía mucho miedo. Mis primeros recuerdos de Lima son más bien desastrosos y quizá por eso he tenido una relación conflictiva con Lima; creo que eso se ve bastante bien en las novelas. Pero en Perú están las referencias, allí me formé, suyo es el español en el que hablo y escribo, a pesar de que he vivido ya mucho más tiempo afuera que allí.

-¿Qué ha causado más víctimas inocentes en la historia, las banderas o la religión?

-La primera razón de violencia en el mundo ha sido la religión y la segunda, el nacionalismo. Todas las grandes guerras de religión tienen también un contenido nacionalista muy fuerte. Son las dos fuentes principales del Apocalipsis en la historia.

-¿Seguirán siéndolo?

-Estos días tenemos una confirmación trágica y al tiempo grotesca de cómo la religión puede crear la incomunicación. El nacionalismo lo vimos, por ejemplo, en los Balcanes, en el corazón de Europa: de pronto ese estallido irracional de inhumanidad. Cuando se escarba en esas catástrofes siempre se llega a una raíz que tiene que ver con la religión y con el nacionalismo.

-¿Quién es culpable?

-Quienes asumen la religión de una manera excluyente, fanática, y quienes hacen del nacionalismo una religión. El nacionalismo convierte en religión algo en su origen perfectamente legítimo: la identificación con el lugar donde se nace, con la lengua; un sentimiento positivo que si se transforma en una forma de fe excluyente y fanática produce una terrible violencia. Es muy triste comprobar que la cultura -que el Siglo de las Luces pensó que sería el gran antídoto contra el fanatismo, la intolerancia, y contra esa forma de irracionalidad que es querer imponer una verdad única- no resulta suficiente contención frente a la barbarie. Al contrario, hemos visto que países tan civilizados como la Alemania de los años 30 se entregaba a la locura colectiva del nazismo. En el mundo islámico ocurre algo parecido. A veces no son sectores ignorantes, sino figuras de mayor nivel intelectual las que asumen esta forma irracional de fe, de negación, de exclusión del otro, que conduce a la violencia.

-¿Hay un componente violento en la naturaleza humana?

-Sí, hay un instinto de muerte, de destrucción en el ser humano, siempre presente en la historia, que en períodos se atenúa o se sublima, a veces en el arte, a veces en el amor, pero que subyace en la vida y en determinadas circunstancias aflora y causa las catástrofes más espantosas. Uno de los mecanismos que encontró el ser humano para atenuar ese instinto destructor ha sido la democracia, la posibilidad de una coexistencia de credos, costumbres y lenguas, a través de concesiones mutuas. La democracia ha hecho avanzar extraordinariamente a la humanidad, pero no ha podido erradicar ese instinto de destrucción enraizado en nosotros. Para los creyentes ése es el pecado original; para los demás tiene que ver con los instintos, que a veces prevalecen sobre la racionalidad, la anulan, obnubilan al ser humano e imponen el imperio del odio. La tolerancia es la única garantía de la supervivencia.

-¿Ha cambiado tanto la perspectiva histórica que lo que en los 60 era un proyecto posible hoy es sólo una vía muerta?

-En los años 60 la ilusión de la sociedad perfecta había echado raíces en toda una generación a lo largo de medio mundo. El 68 es una expresión de ese sentimiento, que ya se daba antes, a partir del triunfo de la revolución cubana, de que se podía construir la sociedad perfecta a través de una acción de vanguardias heroicas. La ilusión produjo figuras muy atractivas, románticas, pero el balance final dejó en América latina una multitud de dictaduras militares despiadadas, implacables, que encontraron en las guerrillas, en los movimientos de liberación, el pretexto para interrumpir los procesos democráticos iniciados en algunos países, o simplemente para acabar con tradiciones democráticas arraigadas, como en Chile y Uruguay. Hubo luego que empezar desde cero, reconstruyendo esas democracias que los grandes idealistas satanizaron y presentaron como la máscara de la explotación. Al final, la humanidad descubrió que era preferible renunciar a la sociedad perfecta y aceptar el principio de las sociedades perfectibles a través de la democracia, de los consensos, de las instituciones, porque así morían muchos menos inocentes que los que murieron por esos maximalismos revolucionarios que llevan a la destrucción de las libertades. Y la destrucción de las libertades no trae progreso social, contrariamente a lo que enseñaron Sartre o Luckás, todos los grandes gurúes de los años 50, Marcuse también, de quien Josep Pla decía: "Uno de esos grandes pensadores que contribuyeron como nadie a la confusión contemporánea", frase magnífica.

-¿Qué complejos arrastra América latina?

-Una incapacidad manifiesta para aprovechar las oportunidades que se le presentan y una tendencia a perseverar en el error. Aunque quizá sea injusto generalizar, porque hay menos dictaduras hoy, aunque tenemos la más longeva del mundo, la de Fidel Castro, 45 años ya. Tenemos también a ese pequeño Fidel que es Hugo Chávez, cuya aspiración es suceder a Castro como dictador longevo. Pero con esas excepciones, América latina tiene democracias, bien que imperfectas, y un fenómeno interesante que no existía hace 20 años: una izquierda democrática, la de Lula, Tabaré Vázquez, el caso magnífico de Chile con Lagos y Bachelet, una izquierda liberal en políticas económicas, a la manera de Tony Blair o del socialismo de Felipe González, con grandes beneficios para el país, como los que se lograron en España.

-¿En qué ha cambiado el Mario Vargas Llosa lector? ¿Qué lectura lo sigue haciendo disfrutar?

-Todavía no tenía cinco años cuando empecé a leer, y recuerdo cómo se me ensanchó el mundo, cómo me sentí de pronto viviendo en más sitios, transformándome en muchas personas. La vida se multiplicó de manera extraordinaria y ese tipo de milagros todavía los vivo cuando un libro me apasiona. Claro que mis lecturas están en parte condicionadas por mi trabajo, por lo que estoy escribiendo. Y después están las lecturas por puro placer, muchas veces relecturas de autores que me han marcado, como Flaubert, Faulkner, libros que he releído, como "Madame Bovary", que me marcó tremendamente, pero también contemporáneos. Pero en algo he cambiado: de joven creía tener la obligación moral de terminar todo libro que empezaba, aunque me aburriera infinitamente.

-¿Qué le han dado los libros?

-Sin los libros que he leído, sin las ideas que me convencieron, que se integraron en mi manera de ser, hubiera sido mucho peor de lo que soy y hubiera tenido una visión mucho más pobre de la realidad, una sensibilidad mucho menos alerta. Es decir, la literatura y la cultura sí influyen en la vida, pero no creo que eso pueda decidirse de antemano y planificar actividades creativas para conseguir determinados efectos. No funciona automáticamente, sino de una manera sutil, imprevisible, pero que deja una tremenda huella en la vida.

-¿Qué escritores detesta pero admira?

-Por ejemplo, Louis-Ferdinand Céline, un extraordinario novelista que refleja un mundo negro, de sordidez, mediocridad y mezquindad, con esa verba popular, sabrosa, vulgar; y, al mismo tiempo, un personaje repugnante, un racista antisemita. Pero hay muchos casos de personajes poco estimables y, sin embargo, extraordinarios escritores.

-¿Cómo se depuran las responsabilidades de la literatura?

-Un escritor tiene la obligación de escribir con autenticidad, volcar lo que lleva adentro, aquello por lo que es escritor. Pero sin disciplina esa autenticidad por sí sola no vale. Creo que no se ha escrito ningún gran libro que no sea la expresión auténtica de una personalidad. Auténtica no quiere decir buena, puede ser perversa, pero creo que las obras que quedan en la memoria porque nos revelan algo muy profundo de nosotros mismos son las que están escritas como una especie de inmolación. Quizás el caso más alentador es el del escritor que está siempre buscando, aunque a veces se rompa la crisma en el intento, y para el que la literatura es siempre un juego peligroso. Ese es el escritor que admiro más.

-¿Por qué ha dedicado un ensayo a Víctor Hugo?

-Hugo tenía una facilidad para escribir casi inhumana. Acababa una obra de teatro en una semana, una novela en tres. A veces le salían cosas muy pobres, pero también cumbres tan extraordinarias como "Los miserables", una obra maestra absoluta. Víctor Hugo es un caso extraordinario de gran creador, cuyo equivalente en nuestra lengua sería Neruda, autor también de una obra gigantesca, donde hay de todo, obras maestras, hojarasca y a veces cosas malísimas. Víctor Hugo, cuya faceta retórica resulta de dudoso interés para el lector contemporáneo, sigue deslumbrando con libros como "Nuestra Señora de París" o "Los Miserables", y parte de su poesía, o incluso por aspectos que se mencionan menos, como su pintura visionaria, de sombras y castillos, muy creativa y muy vigente todavía.

-¿En qué reside la elegancia?

-La elegancia es una mezcla de buen gusto, de desenvoltura y de tener claras las prioridades. Quien tiene esas tres aptitudes, es una persona naturalmente elegante.

-¿Qué tres certezas valiosas guarda en el bolsillo?

-Una no es mía, lo dijo Popper y a mí me convenció absolutamente, y siempre lo repito: con todas las cosas que andan mal en el mundo, nunca la humanidad vivió mejor, nunca ha tenido mejores instrumentos para poder derrotar a los grandes demonios: el hambre, la enfermedad, la ignorancia, la explotación. Es algo que conviene tener presente, sobre todo frente a los pesimistas: hace 50 años vivíamos peor que hoy. La segunda certeza es que nunca sacrificaré mi libertad por nada, para mí es una condición sine qua non de la existencia. La tercera es que la vida, aunque esté habitualmente llena de decepciones y frustraciones, a pesar de que nunca llegaremos a materializar nuestros sueños, es siempre absolutamente maravillosa.

-Conoció España muy joven. ¿Cómo ha cambiado?

-España es el caso más extraordinario de transformación de una sociedad que he visto. Llegué a España en el año 58, y se parecía mucho a los países subdesarrollados de América latina, una dictadura brutal, un país de contrastes sociales y económicos a nivel sudamericano, con una minoría de alto nivel de vida, una escasa clase media y una masa enorme de españoles pobres, que emigraban. España vivía completamente ensimismada, era un país acuartelado. Los jóvenes españoles no pueden imaginar la España de hace 40 años, hoy que parece como si realmente la democracia fuera la historia de España.

-¿Qué hipoteca dejaremos a las generaciones posteriores?

-Los seres humanos son ciudadanos del mundo, y eso ofrece oportunidades extraordinarias pero también puede ser fuente de grandes catástrofes. En los últimos 50 años el mundo ha cambiado más que en toda la historia, de manera que es posible que dentro de 20 años el mundo sea otro. Estamos en una frontera.

-El 65% de los menores de 30 años no muestra el menor interés por la actividad política. ¿De qué andamos más escasos, de gestores eficaces, de políticos honestos, de intelectuales que levanten la voz?

-Ese es uno de los grandes problemas actuales. La política se ha petrificado, y el gran desafío para las democracias desarrolladas es la renovación. Habría que devolver la ilusión por la política a los jóvenes. Es muy difícil que una democracia se regenere sin la participación de los mejores en la vida política; y, desgraciadamente, cada vez hay un desafecto mayor por la política, que es considerada despreciable. Hay que devolver la dignidad y la decencia a la política.

Por Fernando Rimblas
De El País

 

 

 

 

 

 

 

 

Una mirada a la obra de Fabián Polosecki

Clarín

Polo: el buscador

 

Título Polo: el buscador
Autor Hugo Montero e Ignacio Portela
Editorial Catálogos
La aparición del programa de Fabián Polosecki a principios de los 90 representó algo más que una bocanada de aire fresco: fue la definitiva imposición de un estilo inédito en la televisión argentina. La clave fue detenerse en aquellas historias que ya nadie se preocupaba por escuchar.
Esa nueva mirada que se instaló a partir del impacto de El otro lado se basaba en la búsqueda de historias que estaban allí, casi ocultas en las calles de Buenos Aires. El programa de Polo se encargó de correr las luces y enfocar la mirada hacia esas miles de historias escondidas en las sombras, protagonizadas por ladrones, por vecinos, por trabajadores.
Una verdad poética recorrió desde el principio su trabajo y generó una mística propia: lo extraordinario respira en lo cotidiano. Polosecki terminó sus días arrojándose bajo las vías de un tren el 3 de diciembre de 1996, dejando tras de sí una brumosa estela de dolor e interrogantes, pero también un legado artístico que resuena hasta nuestros días y que este libro intenta recorrer.



Los autores
Hugo Montero e Ignacio Portela

Ambos son periodistas, egresados ambos de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Son fundadores y miembros del Consejo de redacción de la revista cultural Sudestada, que ya lleva cinco años de existencia como publicación cultural independiente. Además, han colaborado en diversas revistas como Le monde Diplomatique, El Espejo y Lezama, entre otras. Polo: el buscador es su primer libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Victoria Ocampo: El amor en los tiempos de Sur

Revista Viva
 
Es una figura insoslayable y polémica de las letras argentinas, convertida en ícono feminista y en estereotipo aristócratica. Sus romances y aventuras con los escritores que admiraba tejieron la trama secreta de su actividad intelectual.
Este año se publican sus cartas y se reeditan los mejores textos de su mítica revista Sur.

101 lugares para navegar sin cables en Buenos Aires

La Nación

Ciudad WiFi
 
Bares, restaurantes, cafés, calles céntricas, heladerías, cines, librerías y edificios públicos, entre otros, ofrecen acceso a la Red usando el sistema de conectividad inalámbrica WiFi. En la mayoría de los casos el servicio no tiene costo, y lo único que se necesita es un dispositivo capaz de conectarse a ese tipo de redes
 
 
 

Es una escena cada vez más frecuente en los bares: alguien entra, se sienta, abre su notebook y se pone a navegar, sin tirar cables de aquí para allá ni enchufarle un celular.

Allí (pero también en librerías, disquerías, estaciones de servicio, hoteles, aeropuertos, bibliotecas y diversos lugares públicos) aparecieron unos pequeños dispositivos con antenas, por lo general atornillados a la pared, cerca del techo, y un cartel, en la vidriera o sobre el mostrador, que anuncia la disponibilidad de acceso a Internet en forma inalámbrica, usando tecnología WiFi. En efecto, es posible llevar una notebook, una palmtop, un teléfono celular o cualquier otro dispositivo que tenga una antena WiFi y conectarse a la red que ofrece el dueño del lugar.

Según la consultora Marco, entre octubre de 2004 y el mismo mes del año último, la cantidad de sitios públicos inalámbricos de acceso a la Red creció un 297%, de 62 a 184. Y en los últimos 4 meses creció otro 34 por ciento.

Para usar la red disponible en estos lugares (conocidos como hotspots, en la jerga informática) a veces basta con activar la herramienta que busca la señal de WiFi y comenzar a navegar, sin pagar un centavo. En los bares y restaurantes puede ser necesaria una consumición mínima.

En otros casos, habrá que pedir una clave al encargado del lugar, o comprar crédito para acceder a la Red. En general, se fracciona cada 15 minutos o media hora; el precio puede variar de un lugar a otro. Por ejemplo, algunos lugares cobran $ 1,50 por media hora de conexión; otros, 5 pesos por el mismo tiempo.

El servicio está disponible también en una enorme cantidad de hoteles porteños (y del mundo), generalmente en el lobby, las cafeterías o los restaurantes. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que este servicio está disponible sólo para los huéspedes.

También es importante entender que WiFi no ofrece en sí mismo un acceso directo a Internet, sino simplemente una conexión inalámbrica al módem de banda ancha de que dispone el café o el hotel. Es como el teléfono inalámbrico tradicional: permite hablar desde cualquier parte de la casa, pero aún así requiere una base conectada a la red telefónica. Aquí, la antena WiFi de la notebook se conecta a su par del hotspot, y esta última es la que accede a la Red. La velocidad de navegación disponible dependerá del tipo de acceso a Internet que tenga el lugar, y de cuánta gente lo esté usando al mismo tiempo.

Cómo conectarse

Acceder a la red que ofrece un hotspot es muy fácil con Windows XP. Simplemente habrá que activar la antena WiFi (algunas notebook tienen un botón específico; otros incluyen una aplicación para lograrlo), que inmediatamente revisará la zona en busca de una señal, y avisará (generalmente con un globito en la bandeja de sistema, al lado del reloj) que hay una red inalámbrica disponible.

Haciendo clic sobre el cartel abrirá una ventana que mostrará las redes disponibles. Puede haber más de una; las redes privadas tendrán un candado al lado del nombre. Ante la duda, consulte al dueño del lugar.

Luego, debería bastar con seleccionar una y hacer clic en el botón Conectar. Dependiendo del hotspot, puede requerir el ingreso de un nombre de usuario y clave en una página de bienvenida que se mostrará en forma automática al iniciar el navegador.

Está entrando en una red pública; es conveniente mantener activo el antivirus y el firewall, y desactivar las carpetas compartidas. De lo contrario, pueden quedar accesibles a otros usuarios del hotspot.

En el caso de las palmtop y los celulares compatibles, habrá que activar la antena (con un botón específico, o accediendo al panel de control del aparato), pedirle que busque las redes disponibles, y conectarse a ellas.

A la derecha, el mapa marca las alternativas para conectarse a la Red. La lista no es exhaustiva. Fue confeccionada sobre la base de listados disponibles en Arnet ( http://highway.arnet.com.ar/unplugged ), Speedy ( www.speedy.com.ar/hotspots/hotspots.cgi?e=spd ), Jiwire ( www.jiwire.com ), Palmstore ( www.palmstore.com.ar ), la Guía Oleo ( www.guiaoleo.com.ar ), la consultora Marco y fuentes propias.

Por Ricardo Sametband

Locos por Cortázar: en Madrid dedican un mes a su figura

Clarín

CULTURA : UN FAVORITO DE LOS LECTORES ESPAÑOLES EN SUS MULTIPLES FACETAS

 

Llegó a la capital española la megamuestra "Presencias". Se suman ciclos de lectura, presentaciones de libros y películas basadas en su obra.


Juan Carlos Algañaraz. MADRID. CORRESPONSAL

jcalgaÿaraz@clarin.com

"Cortazar en Madrid" es el título con que han sido bautizados un conjunto de eventos culturales de alto nivel, que se prolongarán hasta el 23 de abril, centrados en la personalidad y la obra del gran autor argentino, cabeza visible del boom latinoamericano de los 60.

El ciclo quedó inaugurado ayer con una vasta exposición gráfica y audiovisual en la que estuvieron presentes la primera dama, Cristina Kirchner, y el secretario de Cultura de la Nación, José Nun. En las distintas jornadas sobre Julio Cortázar también habrá debates, conferencias, presentación de un libro sobre el escritor, talleres de lectura y proyección de películas basadas en su obra.

Auspiciado por la Embajada Argentina, las actividades están dirigidas por Facundo de Almeida y Liliana Piñeiro, flamante directora del Centro Cultural Recoleta, quienes tienen como objetivo "que quienes conocen a Cortázar se acerquen a nuevas facetas de su vida y de su obra. Pero, fundamentalmente, se trata de seguir impulsando el acercamiento de nuevos lectores a una de las obras más originales de la narrativa latinoamericana".

La muestra Cortázar/Presencias se despliega en el Museo de la Ciudad y recrea el universo presente en las obras y la vida de Cortázar tal como exhibió en Buenos Aires para conmemorar el 90º aniversario del nacimiento del autor de Rayuela. "También pretende reflejar otros aspectos de su relación con la literatura, el cine, la música, las artes visuales, la política y el boxeo, que tuvieron un papel esencial en su vida", explicó a Clarín Jorge Alemán, consejero cultural de la Embajada Argentina. Fue, por elección personal, uno de los pri meros exiliados de la dictadura argentina y alguien que se ocupó de dar cuenta de todo el horror que se padecía en las dictaduras iberoamericanas de los años 70", añadió.

"Cortázar en Madrid" ha despertado un gran interés en España ya que el argentino es uno de los escritores más admirados y respetados. Sobre todo, existe un reconocimiento generalizado en los círculos literarios españoles sobre el gran impacto que causaron sus cuentos y, sobre todo, Rayuela, escrito en 1963.

Para reunir los materiales de la muestra Fundación Internacional Argentina, ha recibido la colaboración de Aurora Bernárdez, viuda y albacea de Julio Cortázar. También han contribuido muchos de sus amigos más íntimos. Todo este esfuerzo se ha volcado en un libro titulado "Presencias", que reúne material gráfico y documental, además de textos de escritores, especialistas y amigos. Se muestran fotografías, cartas personales, primeras ediciones de sus libros, textos del escritor y de otros colegas.

Por primera vez se edita la historieta "La raíz del ombú", con textos de Cortázar y dibujos de Alberto Cedrón. Así como está plantada, la muestra sigue de Madrid a París, ciudad emblemática del imaginario cortazariano. En la Biblioteca Nacional tendrá lugar la conferencia "Cortázar, la regla del juego", a cargo de la directora de la entidad, Rosa Regas, y de Jorge Alemán. El escritor y editor Mario Muchnik, fotógrafo de Cortázar, dará una charla en el Centro de Arte Moderno, en donde Muchnik evocara recuerdos y anécdotas del escritor argentino.

El actor y profesor de interpretación Angel Marco leerá cuentos de Julio Cortázar, mientras que el poeta y crítico Feliz Grande hablará sobre el escritor como "mi maestro y amigo". Otras charlas abordarán la relación del narrador con Borges y el tango, y también se presentará el libro de María Angeles Fernández "Charlas en torno a Cortázar". Se desarrollará además un taller de lectura sobre "Bestiario", el primer libro de cuentos de Cortázar.

También se proyectarán las películas El Perseguidor, Diario para un cuento, I love you, torito e Intimidad de los parques.