El Nacional se renueva al cumplir 100 años

La Nación Se engalana para «Víctor-Victoria»

En el escenario de El Nacional, todo es normal. Un ensayo, con bosquejos de escenografía sobre los que se mueven Valeria Lynch (con cabello corto), Raúl Lavié (con el pelo oscuro), Fabián Gianola (con jogging), Karina K (rubia) y Omar Calicchio (más flaco), los protagonistas de «Víctor-Victoria». Bajo el escenario, les da las órdenes Gustavo Zajac. Pero más atrás, el paisaje es atípico y de despojo total. No hay ninguna butaca en la platea y el piso, desnudo de alfombra, deja ver las estructuras de madera que le dan la elevación natural a la sala. Es que «Víctor-Victoria» viene como anillo al dedo para conmemorar los cien años de este emblema teatral porteño.

Alejandro y Diego Romay dispusieron llevar las 645 butacas de la platea a un depósito en La Boca para alfombrar de nuevo y darle a la sala un aspecto de cabaret de los años 20. Con mesitas y sillas, incluso en los palcos.

Esos cambios le quitarán a la sala cien lugares (la capacidad de la platea será de 540 localidades), pero el cambio bien vale para celebrar en forma diferente. Se había hablado de una revista, de un show especial, de tantas cosas… pero finalmente los dueños de esta sala dispusieron festejar con un comienzo de temporada atípico y su clásica comedia musical de todos los años.

Un poco de historia

En 1904, uno de los patriarcas del teatro argentino, Jerónimo Podestá, adquirió unas caballerizas ubicadas en la calle Corrientes, a metros de lo que hoy es la avenida 9 de Julio. Le costó dos años transformar ese lugar en un teatro para 940 personas, al que llamó Nacional. Decía que no podría llamarse de otro modo, ya que su finalidad era brindar una sala en la que pudieran actuar compañías criollas con obras de autores nacionales.

Lo inauguró el 5 de abril de 1906, con un triple programa: un pericón nacional, la revista «Risas de careta», de

Ricardo Levene, y un clásico del teatro argentino: «Locos de verano», de Gregorio de Laferrère. En los respectivos elencos, estaban Jerónimo, Arturo y José Podestá, Enrique Muiño, Elías Alippi, Francisco Ducasse y Guillermo Battaglia.

En este punto surge un nombre importantísimo para el teatro nacional: Pascual Carcavallo. Era secretario de los Podestá hasta que, en 1910, decidió comprarlo y se mantuvo al frente como director-empresario hasta 1933. Enseguida tuvo la iniciativa de transformar al Nacional en «catedral del género chico criollo». Fue un productor con un gran olfato comercial y respetuoso seguidor del gusto popular. A su vez, fue el responsable del acceso a la ansiada calle Corrientes de muchos autores, hasta entonces marginados. Su gran clásico: el concurso de obras nacionales. Al primero, de 1911, se presentaron 300 aspirantes. La ganadora fue «Los escrushantes», de Alberto Vacarezza. Pero sus mayores éxitos fueron los sainetes «Tu cuna fue un conventillo» y «El conventillo de la Paloma».

El Nacional se convertía en el teatro donde se desarrollaban célebres autores como Nemesio Trejo, Carlos María Pacheco y Florencio Sánchez, y hasta 1933 sólo se representarían allí piezas de autores nacionales. Allí se representaron «Así es la vida», «San Antonio de los Cobres», «Mateo», «Mustafá» y «El carro de la basura», entre otras.

En esa sala se estrenaron dos de las primeras comedias musicales tangueras: «La cumparsita» (1932) y «La muchachada del Centro» (1932). Luego, muchas otras, como «Mi bella dama», «El otro yo de Marcela», «Pippin», «Así como nos ven», «Chicago», «Yo quiero a mi mujer», «El diluvio que viene» y «A Chorus Line».

Pero a Carcavallo lo unía una gran amistad con el presidente Marcelo T. de Alvear y no deseaba ver a su amigo y a otros políticos conocidos caricaturizados en alguna revista de su sala. Así fue como se alejó del ambiente artístico sólo por un tiempo.

Entretanto, las dificultades económicas y la guadaña del remate judicial cayeron sobre los cimientos del Nacional. Pero el teatro quedó en manos del empresario Enrique Muscio, que contrató obras de muy diferente color durante una década. Durante muy poco tiempo, en 1936, los asesores culturales del entonces presidente militar Agustín P. Justo le sugirieron a Muscio que el nombre Nacional sólo correspondía a una sala controlada por el Estado, por lo que debió rebautizarlo National. Cosas de aquellas épocas, pero afortunadamente el absurdo duró muy poco y se lo llamó El Nacional.

En 1952, Muscio se unió a Carlos A. Petit y transformó a El Nacional en el segundo templo de la revista porteña. Por ese escenario pasaron figuras como Tita Merello, Libertad Lamarque, Gloria Guzmán, Azucena Maizani, Sofía Bozán, Tania, Nélida Lobato, Nélida Roca, Pepe Arias, Zulma Faiad, Tato Bores, Susana Brunetti, Adolfo Stray, Osvaldo Pacheco, Blanquita Amaro y Tito Lusiardo, entre muchos otros. Nélida Roca una vez confesó en un reportaje que «había que triunfar en El Nacional para poder decir que se había triunfado en la revista».

Alejandro Romay se hizo cargo del teatro en 1961, hasta que, en la mañana del 22 de julio de 1982, la sala ardió en llamas. Se representaba «Sexitante», una revista con Susana Giménez, que parodiaba al gobierno militar en un sketch. Algunos dijeron que la causa del siniestro fue un cortocircuito, pero otros aseguraron que fue un atentado.

Pero el amor de Romay por el teatro hizo que el 1° de marzo de 2000 reabriera sus puertas con una nueva versión de «Mi bella dama», instalando la tradición de poner en escena por lo menos una gran comedia musical por año. Le siguieron «Tanguera», «Fiebre de sábado por la noche», «Zorba», «Aplausos», «Nativo» y «El hombre de La Mancha».

Pronto: «Víctor Victoria». De las 965 ubicaciones originales, para esta puesta habrá cien menos. Pero sus hacedores dicen que esos cambios, más otros que fortalecen lo técnico, son la mejor celebración.

Por Pablo Gorlero
De la Redacción de LA NACION

#Premios Martín Fierro

Premios Martín Fierro de la Música (2026)

Candidaturas a los Premios Martín Fierro

La Nacíon

Canal 13, el más nominado

Cada año que pasa, los premios Martín Fierro profundizan su intento de parecerse a los premios Oscar. O al menos al sistema que hace de los galardones de la Academia de Ciencias y Artes de Hollywood la fiesta del espectáculo más comentada. Ayer, en exclusiva para la pantalla de Canal 9, la emisora que tiene los derechos de transmisión de la ceremonia de entrega que se realizará el lunes 29 de mayo desde el hotel Hilton, se dieron a conocer los nombres de los nominados. Algunos minutos después de las 10, Nacha Guevara, vestida como para la ceremonia misma, acompañó a Carlos Sciacaluga, presidente de la Asociación de Periodistas de Televisión y Radio de la Argentina (Aptra) para leer categoría por categoría de radio y TV.

En forma de flashes informativos del ciclo «De 9 a 12», la actriz, con mucho humor y tempo para la conducción, leyó las nominaciones que mostraron algunos datos curiosos especialmente en los rubros actorales. En casi todos las categorías en las que se premian las interpretaciones se menciona junto al nombre dos y hasta tres programas. Ese es el caso de Inés Estévez que figura en la categoría de actriz protagonista de unitario por los programas «Criminal» (Canal 9), «Botines» y «Mujeres asesinas» (Canal 13).

Otra rareza de los nominados en la labor televisiva de 2005 es que en el rubro informativo no figura «Telenoche». El noticiero que en 2000 se llevó el Martín Fierro de Oro ganó por última vez ese año y en esta oportunidad ni siquiera obtuvo nominaciones para sus conductores.

Además, muchos de los ciclos mencionados por un canal al tiempo de la entrega de los premios ya se verán por otra emisora y hasta un programa figura en dos canales y con nombre distinto: «Indomables» (América) y «Duro de domar» (Canal 13). Y hasta una nominada como revelación que también compite entre las mejores actrices de reparto: Griselda Siciliani (Flor en «Sin código»).

Los principales

Como en la noche de entrega de los premios, los galardones que más atención obtienen son los que reconocen a la ficción y al humor. Las categorías más destacadas son las siguientes:

Comedia: «Amor mío» (Telefé), «Casados con hijos» (Telefé) y «Sin código» (Canal 13).

Novela: «Amor en custodia» (Telefé), «Doble vida» (América), «Hombres de honor» (Canal 13).

Unitario: «Botines» (Canal 13), «Criminal» (Canal 9) y «Mujeres asesinas» (Canal 13).

Humorístico: «CQC» (Canal 13), «El ojo cítrico» (Canal 13) y «RSM» (América).

Actor protagonista de comedia: Damián De Santo («Amor mío», Telefé), Guillermo Francella («Casados con hijos», Telefé), Mario Pasik («Una familia especial», Canal 13), Adrián Suar, («Sin código», Canal 13) y Fabián Vena («Mosca & Smith», Telefé).

Actor protagonista de unitario: Norman Brisky («Botines» y «Mujeres asesinas», Canal 13), Rodrigo de la Serna («Botines», Canal 13), Luis Luque («Botines» y «Mujeres asesinas», Canal 13), Diego Peretti («Criminal», Canal 9, y «Botines», Canal 13) y Alejandro Urdapilleta («Mujeres asesinas», Canal 13).

Actor protagonista de novela: Juan Gil Navarro («Hombres de honor», Canal 13), Antonio Grimau («Se dice amor», Telefé, y «Hombres de honor», Canal 13), Osvaldo Laport («Amor en custodia», Telefé), Jorge Marrale («Doble vida», América) y Raúl Taibo («Amor en custodia», Telefé).

Actriz protagonista de comedia: Carmen Barbieri («¿Quién es el jefe?», Telefé), Florencia Bertotti («Floricienta», Canal 13), Nancy Dupláa («Sin código», Canal 13), Florencia Peña («Casados con hijos», Telefé) y Erica Rivas («Casados con hijos», Telefé).

Actriz protagonista de unitario: Cristina Banegas («Mujeres asesinas», Canal 13), Inés Estévez («Criminal», Canal 9, «Botines» y «Mujeres asesinas», Canal 13), Araceli González («Mujeres asesinas», Canal 13), Nacha Guevara («Botines» y «Mujeres asesinas», Canal 13) y Carola Reyna («Botines» y «Mujeres asesinas», Canal 13).

Actriz protagonista de novela: Selva Aleman («Hombres de honor», Canal 13), Virginia Innocenti («Hombres de honor», Canal 13), Claudia Lapacó («Doble vida», América), Soledad Silveyra («Amor en custodia», Telefé) y Carina Zampini («Hombres de honor», Canal 13).

Revelaciones: Mike Amigorena («Una familia especial», Canal 13), Carla Conte («Feliz domingo» y «Call TV»), Diego Maradona («La noche del 10», Canal 13), Elena Roger («Hombres de honor», Canal 13) y Griselda Siciliani («Sin código», Canal 13).

Subastan obras de Soldi y de Berni

La Nación
 
Hoy es el último día para ver en exposición obras de Raúl Soldi, Antonio Berni, Pablo Curatella Manes y otros grandes artistas que saldrán a remate entre mañana y el viernes, a partir de las 19, en la Casa Roldán, Juncal 743. La exhibición congregó muchos visitantes el último fin de semana y estará abierta al público, con entrada libre y gratuita, de 10 a 20.

"Niño pensativo" es un retrato de Antonio Berni, aproximadamente de 1975, que saldrá a la subasta con una base de 90.000 pesos. De Raúl Soldi, su contemporáneo -de ambos se celebró el centenario del nacimiento en 2005-, se expondrá "Joven con libro", un cuadro de 1947 que saldrá al remate con una base de 100.000 pesos.

"La guerra", una escultura en bronce de Curatella Manes, fundida en París en la Fundación Valsuani, tendrá una base de 115.000 pesos, y una acuarela de León Palliere, 120.000 pesos.

También se rematará, entre otras obras de Benito Quinquela Martín, "Día de trabajo", un óleo de 1933, con una base de 65.000 pesos. "Viejos tiempos", un óleo del uruguayo Pedro Figari, tendrá una base de 20.000 dólares.

Cine

Clarín
 
Bauer, en la Sorbona

Desde el jueves y hasta ayer, Tristán Bauer participó como invitado y expositor en las jornadas organizadas por la Université de la Sorbonne Paris IV sobre Cine y Nación. Bauer expuso el viernes y ese mismo día por la noche se proyectó en la Sorbona, en una función especial, su película sobre la guerra de Malvinas, Iluminados por el fuego.

Cine nacional en el Cervantes

Con la proyección de Cama adentro, de Jorge Gaggero, se inicia este miércoles, a las 18, el Ciclo 2006 de Cine Argentino en el Teatro Cervantes, con entrada libre. El jueves a la misma hora se verá la coproducción con Uruguay, Whisky. El ciclo seguirá los miércoles y jueves, hasta noviembre.

 
 
 

Juliette Binoche, jurado de Telefé Cortos

Claudio Villarruel, director artístico de Telefé, aprovechó el Festival de Cine de Mar del Plata para invitar a la actriz francesa Juliette Binoche a formar parte del jurado de la tercera edición del concurso Telefé Cortos, que se hará este año. Ella no lo pensó mucho: parece que está tan entusiasmada con el género —protagonizará un corto japonés— que hace unos días le envió por fax una carta a Villarruel, de su puño y letra, aceptando la invitación. Binoche ocupará el lugar que el año pasado tuvo el brasileño Walter Salles.

#India

hindi, idioma | rajastaní

Accidente del Learjet 45 de VSR Aviation (2026) | Accidente del vuelo 171 de Air India (2025) | Ataques de India contra Pakistán (2025)

Elecciones generales de la India (2024)

Multipremiada épica del cine indio

La Nación|»El guerrero», opera prima de Asif Kapadia, está disponible en VHS y DVD.

Por Diego Batlle. Distinguida en festivales como los de Londres, San Sebastián, Rotterdam, Gotemburgo y Karlovy Vary, considerada incluso como la mejor película inglesa en los prestigiosos premios Bafta (los Oscar británicos) entregados en 2003, «El guerrero» («The Warrior») es, sin embargo, una muestra del mejor cine de la India. ¿Cómo se explica esta paradoja? El film, que el sello Gativideo acaba de estrenar directamente en VHS y DVD, fue íntegramente financiado por productoras del Reino Unido, pero narra una épica histórica basada en leyendas y costumbres hindúes.

Esta opera prima de Asif Kapadia, un joven director de 34 años de familia hindú, pero nacido en Londres y formado como documentalista de la BBC, narra las desventuras de Lafcadia (Irfan Khan), un implacable soldado que sirve a un poderoso señor feudal. Cuando un pueblo de la zona decide desafiar la autoridad de su jefe o intenta reducir el pago de impuestos, Lafcadia y sus hombres se encargan de matar a los rebeldes y de arrasar con sus casas.

Cansado de encabezar matanzas contra indefensos pobres, el héroe del relato decide abandonar las armas, pero su amo no está dispuesto a aceptar semejante afrenta y envía de inmediato a los propios compañeros de Lafcadia para que lo maten. Cual Clint Eastwood en «Los imperdonables», el protagonista intenta rehacer su vida y hasta busca nuevos caminos místicos, pero el brutal asesinato de su hijo lo deja en estado de shock y hace que se convierta en un fugitivo a la deriva, un vagabundo sin rumbo ni motivación. Pero, como en toda buena historia humanista de redención y segundas oportunidades, serán precisamente las víctimas que alguna vez sufrieron el poder de su espada quienes le devuelvan la esperanza.

Rodada en impresionantes sitios naturales desérticos y montañosos (son notables las tomas panorámicas en la zona del Himalaya), «El guerrero» resulta un film bello y sórdido a la vez. Son 86 minutos de un relato sólido y apasionante que se llegó a estrenar comercialmente en casi todos los principales mercados del mundo (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y España, entre otros).

La película también permite conocer a Khan, un actor que tuvo aquí la oportunidad de lucirse en uno de sus primeros papeles protagónicos y que se consagró definitivamente en Bollywood (la prolífica industria cinematográfica de la India) el año último gracias al thriller «Rog». Un dato contundente indica que, tras el éxito mundial de «El guerrero», Khan rodó entre 2002 y 2006 nada menos que 23 largometrajes.

Desastre de Bhopal (1984)

Constitución de India

Música clásica de India|shehnai|sarod|santoor.

Arquitectura rupestre de la India – Arquitectura tallada en la roca de la India | Templo de Kailāsanātha – o templo Kailash en honor al dios Shivá – Grutas de Ellora, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco | Arquitectura rupestre

Multipremiada épica del cine indio

La Nación
 
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"El guerrero", opera prima de Asif Kapadia, está disponible en VHS y DVD
 
 

Distinguida en festivales como los de Londres, San Sebastián, Rotterdam, Gotemburgo y Karlovy Vary, considerada incluso como la mejor película inglesa en los prestigiosos premios Bafta (los Oscar británicos) entregados en 2003, "El guerrero" ("The Warrior") es, sin embargo, una muestra del mejor cine de la India. ¿Cómo se explica esta paradoja? El film, que el sello Gativideo acaba de estrenar directamente en VHS y DVD, fue íntegramente financiado por productoras del Reino Unido, pero narra una épica histórica basada en leyendas y costumbres hindúes.

Esta opera prima de Asif Kapadia, un joven director de 34 años de familia hindú, pero nacido en Londres y formado como documentalista de la BBC, narra las desventuras de Lafcadia (Irfan Khan), un implacable soldado que sirve a un poderoso señor feudal. Cuando un pueblo de la zona decide desafiar la autoridad de su jefe o intenta reducir el pago de impuestos, Lafcadia y sus hombres se encargan de matar a los rebeldes y de arrasar con sus casas.

Cansado de encabezar matanzas contra indefensos pobres, el héroe del relato decide abandonar las armas, pero su amo no está dispuesto a aceptar semejante afrenta y envía de inmediato a los propios compañeros de Lafcadia para que lo maten. Cual Clint Eastwood en "Los imperdonables", el protagonista intenta rehacer su vida y hasta busca nuevos caminos místicos, pero el brutal asesinato de su hijo lo deja en estado de shock y hace que se convierta en un fugitivo a la deriva, un vagabundo sin rumbo ni motivación. Pero, como en toda buena historia humanista de redención y segundas oportunidades, serán precisamente las víctimas que alguna vez sufrieron el poder de su espada quienes le devuelvan la esperanza.

Rodada en impresionantes sitios naturales desérticos y montañosos (son notables las tomas panorámicas en la zona del Himalaya), "El guerrero" resulta un film bello y sórdido a la vez. Son 86 minutos de un relato sólido y apasionante que se llegó a estrenar comercialmente en casi todos los principales mercados del mundo (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y España, entre otros).

La película también permite conocer a Khan, un actor que tuvo aquí la oportunidad de lucirse en uno de sus primeros papeles protagónicos y que se consagró definitivamente en Bollywood (la prolífica industria cinematográfica de la India) el año último gracias al thriller "Rog". Un dato contundente indica que, tras el éxito mundial de "El guerrero", Khan rodó entre 2002 y 2006 nada menos que 23 largometrajes.

Por Diego Batlle

Chiquititas: el regreso de un clásico

La Nación
Desde pasado mañana, por Telefé, y con Jorgelina Aruzzi a la cabeza, volverá el ciclo que se convirtió en fenómeno multimillonario

 Muchos historiadores, especialmente anglosajones, gustan de practicar y analizar su objeto de estudio a partir de una pregunta: ¿qué hubiera sucedido si…? En castellano, para mencionar ese tipo de estudios, se habla de historia contrafáctica.

Aplicado al mundo de la televisión, su pasado y su presente, el estreno de «Chiquititas», pasado mañana, a las 17.30, por Telefé, amerita una revisión contrafáctica.

¿Qué hubiera pasado en el universo televisivo si en 1995 no se hubiese puesto en el aire la historia de una madre joven en busca de su hija perdida en una suerte de orfanato repleto de personajes dignos de «Oliver Twist»?

Más de diez años han pasado desde aquella temporada y seis desde que se vio el ciclo por última vez y no parece exagerado decir que si nunca hubiese llegado a verse una generación de chicos se habrían quedado sin su programa favorito.

«Es un clásico», resume Jorgelina Aruzzi, la nueva protagonista de la tira infantil, por la que ya pasaron Romina Yan, Gabriel Corrado, Facundo Arana, Darío Grandinetti, Grecia Colmenares y Romina Gaetani, entre muchos otros actores. Cada uno de ellos fue importante para el programa, pero todos pasaron y quién quedó fue «Chiquititas», evidentemente mucho más que la suma de sus partes.

Esta vez le tocó a Aruzzi, conocida por sus papeles en «La niñera» y «Amor mío» encabezar ese mundo de chicos abandonados, malos de caricatura y canciones que creó Cris Morena.

Antes de convertirse en Magalí Garcés, la mujer que en su adolescencia tuvo un bebe que en un principio cree muerto, la actriz no parecía la elección más obvia para el papel. Es que desde que comenzó a trabajar en televisión su estilo tuvo más que ver con el humor adulto que con los colores estridentes de «Chiquititas».

«En general, en la TV hacía lo que me pedían. Se trataba siempre de tener trabajos que me permitían bancar otras cosas. Hacía personajes y sketches. Empecé en «VideoMatch» haciendo cámaras ocultas. En aquella época armamos una obra con Eugenia Guerty («Fuga a la medianoche») que se llamaba «Pasado carnal». Ahí nos vio Jorge Guinzburg que nos llamó para hacer «Chabonas» y después «Peor es nada». Al tiempo, participé de «El show de la tarde» y me enganché para un casting de «La niñera»», detalla Aruzzi.

A partir de ese momento comenzó para la actriz lo que se puede llamar el período «amiga de la protagonista». En la sitcom «La niñera» interpretó a Valeria, la amiga francamente tonta de Flor Finkel, el personaje de Florencia Peña, y en «Amor mío» repitió la función, esa vez como Vera, la compinche de Romina Yan.

«Ese personaje era tan fuerte, tan subrayado, que me resultó más fácil despegarme de él. Vera despertaba amores y odios, pero a mí me encantó jugar a esa histérica de diván», dice la actriz que pasado mañana estrenará protagónico en la pantalla chica.

Lejos de sentir el peso de las versiones anteriores que detuvieron su marcha cuando la productora de Morena se alejó de Telefé, dueño del título del ciclo, Aruzzi asegura que nunca vio «Chiquititas». Pero sabe que junto a la historia trágica que impulsa la acción, una madre adolescente que se entera de que su hijo no ha muerto sino que está internado en un orfanato, habrá un costado humorístico que tiene mucho que ver con ella.

«Hay dos «Chiquititas» esta temporada. Está la parte de la novela, muy dramática, que es la de Magalí, la mujer a la que separaron de su hijo, y está la parte de humor, que es la de Lilí, que tiene que ver con el orfanato donde todo tiene un tono de clown y mucha magia», explica Aruzzi.

Dos personajes, una actriz

Cuando le propusieron encabezar el elenco de «Chiquititas», la actriz dice que sintió algunas «turbulencias». Al hecho de trabajar diariamente con la energía de 14 chicos de entre 14 y 7 años se le sumó el hecho de que debía interpretar dos papeles.

Así, Aruzzi tuvo que dividir su tiempo entre Magalí y Lilí, dos papeles en los extremos del espectro actoral.

«Estoy disfrutando de las dos partes, de hacer la payasada y el drama, que me encanta. Me encanta la lágrima, me encanta llorar», dice con una sonrisa la actriz. Y lo cierto es que Magalí le dará bastantes oportunidades para hacerlo.

«Ella vivía en el sur con el padre, que tenía una empresa, y cuando era adolescente quedó embarazada. El papá regaló el bebe y le dijo que nació muerto, pero en realidad lo abandonó en el orfanato de Pierre y Julita Dumont (Alejo García Pintos y María Carámbula). En un momento, ella descubre la mentira y junto a su mejor amiga se propone encontrarlo. Sus investigaciones la llevan hasta el hogar donde empieza a trabajar como Lilí, una especie de payasa, madre y hada madrina de esos chicos», cuenta Aruzzi vestida con las llamativas ropas de su personaje más divertido. Ese que además de buscar a su hijo/a se enamorará del cocinero del hogar, Kili, interpretado por Gastón Ricaud.

En su encarnación como la seria empresaria Magalí Garcés también tendrá tiempo para el amor. Mientras dirige la sucursal porteña de su empresa conocerá a Mateo (Gonzalo Heredia), un banquero español que intentará distraerla de su objetivo: recuperar al bebe perdido ocho años antes.

Casi desde su inicio, el universo de «Chiquititas» implicó mucho más que un programa de televisión exitoso. El mundo que producen Cris Morena Group, RGB y Telefé tiene una vida más allá de la pantalla. Obras de teatro, películas, discos y mucho merchandising completan un cuadro en el que el ciclo se vuelve marca (ver aparte).

Para algunas de esas consecuencias, dice Aruzzi, está mejor preparada que para otras. «Para la TV y el teatro voy a cantar y bailar. La verdad es que todo esto me sorprendió porque grabar un disco… Yo siempre canté en la ducha. Igual tuvimos un entrenador de baile y canto. Está todo muy cuidado así que yo me relajo. Estoy con gente que sabe hacer las cosas bien y hace rato que las hacen. Por otro lado, la popularidad es lo que más miedo me da. Porque yo nunca desee ser muy famosa. No era mi objetivo en la vida. El otro día iba en el auto, vi los afiches del programa y tuve ganas de esconderme abajo de mi frazada. Ahora voy a empezar a salir a la calle con anteojos de sol grandes y la gorrita que usan todos los famosos», se ríe la actriz.

Polémicas grandecitas

Para muchos, «Chiquititas» es el programa infantil más querido, para otros es un ciclo que los niños no deberían ver. Es que la historia de unos sufridos huerfanitos, piensan algunos, debe ser apta sólo para los lectores de Charles Dickens o para los que tengan aún fresco el recuerdo de «Annie». Cada estreno de este ciclo renueva la polémica. Su protagonista, sin embargo, prefiere dejar atrás viejas discusiones y pensar hacia lo que vendrá: los chicos mirando el programa junto a sus padres.

«El tono de esta temporada hará que los padres se diviertan junto a sus hijos mirando el programa. Los chicos pueden dar su autorización a los papás para verlo y eso está bueno», se entusiasma Aruzzi. Y continúa: «Con todo lo que se ve en la TV por estos días el argumento de una novela se queda bastante corta».

Lo cierto es que más allá de la polémica, a más de diez años de su estreno, existe toda una generación de chicos que creció con «Chiquititas». Que sentirán al menos curiosidad por la versión que se estrenará pasado mañana, a las 17.30, por Telefé. Los mismos que ni siquiera pueden jugar con la posibilidad de pensar la historia contrafáctica. Esos que tienen al programa como una parte inseparable de su infancia, ese tiempo en el que la canción favorita comenzaba diciendo: «Tengo el corazón con agujeritos».

Por Natalia Trzenko
De la Redacción de LA NACION

Un negocio redondo

  • 1995 se estrenó la primera temporada del programa.
  • 1992 fue el número de funciones de teatro que hicieron en las vacaciones de invierno de 1998.
  • 1 millón de discos vendidos desde que se estrenó el programa.
  • 1 millón y medio de espectadores vieron las obras de teatro.
  • 731.311 espectadores vieron el film «Chiquititas, rincón de luz», en 2001.
  • 25 países de todo el mundo compraron el programa.
  • 2 versiones propias fueron hechas para Brasil y México.

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La Nación

Martes visuales. Rembrandt y la visita real

Por Alicia de Arteaga. Para celebrar la visita real de su majestad la reina Beatriz de Holanda y de los príncipes Guillermo y Máxima de Orange, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) ha preparado dos muestras consagradas al arte holandés, que toman como eje la celebración de los 400 años del nacimiento de Rembrandt.

Con la curaduría de Florencia Galessio, la primera muestra, que ocupará la sala que normalmente exhibe la obra de Tintoretto, reúne obras del patrimonio, analizadas de manera erudita por el profesor Angel Navarro en «El arte flamenco y holandés en la Argentina», libro editado por la Fundación Espigas.

Dadas la oportunidad del anunciado viaje de la reina Beatriz y la fuerza del vínculo de nuestro país con los #Países Bajos, es una feliz coincidencia comprobar que la relación de los coleccionistas argentinos con el arte holandés tiene una larga tradición y no se trata, de ninguna manera, de una exhibición forzada por las circunstancias.

Tal como escribe Navarro, profesor de la UBA y hombre de consulta en el mundo entero cuando se trata de arte holandés, el MNBA es el principal referente del arte flamenco y holandés en nuestro país. Su colección incluye trabajos realizados entre los siglos XVI y XX, muchos de ellos adquiridos por los coleccionistas argentinos a fines del siglo XIX, cuando galerías europeas como la Bernheim abrieron sucursales en Buenos Aires. Más tarde serían el marchand Frederick Vermorcken y Federico Müller los encargados de vincular a los compradores con los artistas del Norte de Europa. Angel Navarro cita como fecha clave el año 1943, cuando llegó a Buenos Aires Paula de Koeningsberg y vendió una celebrada colección que incluía pintura holandesa. Entre los coleccionistas seducidos por esta escuela sin duda el más importante fue Alfredo Hirsch.

Con la colaboración de la embajada real de los Países Bajos y de la Asociación de Amigos del MNBA, la muestra continúa en la sala Hirsch, donada en 1983, que los herederos han restaurado según los más exigentes estándares internacionales de exhibición. La curaduría, a cargo de Adriana van Deurs, pone en valor piezas fundamentales de Isenbrandt, Adriaen van del Velde, Moreelse y un magnético retrato de mujer de Rembrandt, probablemente de su hermana Elizabeth, realizado en 1630, que, según especulan varios especialistas, habría sido pintado por el maestro y su asistente Flinck.

La influencia de Rembrandt en el arte contemporáneo se verá reflejada en la exposición organizada por los curadores Julio Sánchez y Marjan Groothius, que busca la huella del holandés en la obra de 17 artistas argentinos con el título «Rembrandt examinado», con obras de Carlos Alonso, Facundo de Zuviría, Rubén Guzmán, Fabiana Barreda, Marcos López, Alicia Díaz Rinaldi y Eduardo Gil, que se expresan en distintos lenguajes: fotografía, instalación, grabado y pintura.

De punta en blanco, con su fachada recién pintada, el MNBA espera la visita real y sorprender a una audiencia tan calificada y amante del arte con obras maestras de su colección, como el «Moulin de la Galette», de Vincent van Gogh; el «Bois de Boulogne», según la mirada mundana de Van Dongen, y, como remate, «Jabón resbaloso», de un holandés con alma de argentino: Pat Andrea.

Rembrandt y la visita real

La Nación
 
Martes visuales

 
Para celebrar la visita real de su majestad la reina Beatriz de Holanda y de los príncipes Guillermo y Máxima de Orange, el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) ha preparado dos muestras consagradas al arte holandés, que toman como eje la celebración de los 400 años del nacimiento de Rembrandt.

Con la curaduría de Florencia Galessio, la primera muestra, que ocupará la sala que normalmente exhibe la obra de Tintoretto, reúne obras del patrimonio, analizadas de manera erudita por el profesor Angel Navarro en "El arte flamenco y holandés en la Argentina", libro editado por la Fundación Espigas.

Dadas la oportunidad del anunciado viaje de la reina Beatriz y la fuerza del vínculo de nuestro país con los Países Bajos, es una feliz coincidencia comprobar que la relación de los coleccionistas argentinos con el arte holandés tiene una larga tradición y no se trata, de ninguna manera, de una exhibición forzada por las circunstancias.

Tal como escribe Navarro, profesor de la UBA y hombre de consulta en el mundo entero cuando se trata de arte holandés, el MNBA es el principal referente del arte flamenco y holandés en nuestro país. Su colección incluye trabajos realizados entre los siglos XVI y XX, muchos de ellos adquiridos por los coleccionistas argentinos a fines del siglo XIX, cuando galerías europeas como la Bernheim abrieron sucursales en Buenos Aires. Más tarde serían el marchand Frederick Vermorcken y Federico Müller los encargados de vincular a los compradores con los artistas del norte de Europa. Angel Navarro cita como fecha clave el año 1943, cuando llegó a Buenos Aires Paula de Koeningsberg y vendió una celebrada colección que incluía pintura holandesa. Entre los coleccionistas seducidos por esta escuela sin duda el más importante fue Alfredo Hirsch.

Con la colaboración de la embajada real de los Países Bajos y de la Asociación de Amigos del MNBA, la muestra continúa en la sala Hirsch, donada en 1983, que los herederos han restaurado según los más exigentes estándares internacionales de exhibición. La curaduría, a cargo de Adriana van Deurs, pone en valor piezas fundamentales de Isenbrandt, Adriaen van del Velde, Moreelse y un magnético retrato de mujer de Rembrandt, probablemente de su hermana Elizabeth, realizado en 1630, que, según especulan varios especialistas, habría sido pintado por el maestro y su asistente Flinck.

La influencia de Rembrandt en el arte contemporáneo se verá reflejada en la exposición organizada por los curadores Julio Sánchez y Marjan Groothius, que busca la huella del holandés en la obra de 17 artistas argentinos con el título "Rembrandt examinado", con obras de Carlos Alonso, Facundo de Zuviría, Rubén Guzmán, Fabiana Barreda, Marcos López, Alicia Díaz Rinaldi y Eduardo Gil, que se expresan en distintos lenguajes: fotografía, instalación, grabado y pintura.

De punta en blanco, con su fachada recién pintada, el MNBA espera la visita real y sorprender a una audiencia tan calificada y amante del arte con obras maestras de su colección, como el "Moulin de la Galette", de Vincent van Gogh; el "Bois de Boulogne", según la mirada mundana de Van Dongen, y, como remate, "Jabón resbaloso", de un holandés con alma de argentino: Pat Andrea.

Por Alicia de Arteaga

Vacas que son obras de arte se exhiben en Puerto Madero

La Nación
Comienza el Cow Parade

Son esculturas pintadas por artistas; serán rematadas benéficamente
Pasado mañana al mediodía será lanzado en Puerto Madero Cow Parade, un inédito show de arte que ha convocado a destacados artistas plásticos en pos de un objetivo solidario. Se presentarán más de 120 vacas de tamaño natural pintadas por Martiniano Arce, Marta Minujin, Karina Al Azem, Carlos Regazzoni, Ides Kihlen, Mondongo, Silvina Benguria, Ana Fabry, Rajadell, Joaquín Molina, Ernesto Pesce, Luis Felipe Noé, Clorindo Testa y Rogelio Polesello, entre otros. Las vacas, que posan en tres posiciones: caminando, pastando y descansando, estarán expuestas hasta fines de mayo.

Algo tan argentino como la vaca se asocia en este caso a la impronta de los artistas en beneficio de Esclerosis Múltiple Argentina (EMA) y de la Fundación Leloir, porque luego de su desfile urbano, las vacas será subastadas. La muestra está organizada por Ediciones Lariviere y el Instituto Leloir, con la colaboración de la Corporación Antiguo Puerto Madero SA.

El Cow Parade porteño sigue el modelo de esta muestra audaz y participativa que se ha realizado con éxito en Zurich, Chicago, Nueva York, Sydney, Tokio, Bruselas, Praga y Londres, logrando en cada caso capturar a través de la paleta de los artistas el espíritu del lugar. Las vacas, que son el soporte de las pinturas, fueron creadas por el artista suizo Pascal Knapp, conocido internacionalmente por sus piezas de vidrio y acero. El padre de Knapp fue el promotor de la primera edición de Cow Parade realizada en Suiza en 1966.

Desde entonces las vacas fueron pintadas por miles de artistas del mundo. No hay dos iguales, la mayoría de ellas cuenta con un patrocinador y cuando salgan a la venta su valor estará sometido a la oferta del mejor postor, tal como ocurre en cualquier remate.

Entre los principales coleccionistas del mundo de vacas originales del Cow Parade se cuentan la reina Isabel II de Inglaterra (que compró la vaca «Jubilée» expuesta en los jardines de Bukingham), Elton John, Oprah Winfrey, Ringo Starr, la reina de Jordania, HBO, The New York Times y Disney.

La convocatoria abierta contó con la selección del jurado integrado por Luis Benedit, Julio Sánchez, Javier Iturrioz, Nora Hochbaum y Alicia de Arteaga. No fue fácil la selección entre las miles de propuestas recibidas para pintar una vaca de fibra de vidrio en blanco de 241 cm de largo por 74 de ancho y 145 cm de alto.

Además de su popularidad universal y del alto valor nutritivo, la vaca tiene para los argentinos una fuerte carga simbólica, hasta el punto de estar asociada, según su peso (vacas flacas y vacas gordas) con la marcha de nuestra economía.

Por mera coincidencia, el desfile de vacas será la atracción de Puerto Madero cuando el precio de la carne gana la portada de los diarios y un comedor piquetero se ha instalado en el corazón de la zona de la ciudad que exhibe una oferta gastronómica ecléctica y sofisticada.