Lo que pasa Agenda

La Nación

Domingo de Ramos. En el comienzo de la Semana Santa, la Iglesia celebra hoy la entrada de Jesús en Jerusalén para realizar la obra de la Redención. Entró montado en un burro y fue recibido triunfalmente con ramos de olivo por el pueblo, que días después pediría su crucifixión.

Liturgia:  En las misas de hoy, en las que se bendicen los ramos, se leen el libro de Isaías (50, 4-7), la carta a los Filipenses (2, 6-11) y el relato de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según la versión del evangelista San Marcos | Biblia 

  • La diócesis de San Francisco celebra sus 45 años
      San Francisco, 7 Abr. 06 (AICA)
     

    El próximo lunes, 10 de abril, monseñor Carlos José Tissera, obispo de San Francisco, presidirá una misa por los 45 años de creación de la diócesis. La celebración tendrá lugar a las 19, en la catedral, ubicada en Roque Sáenz Peña 1691. En este marco, el vicario general, monseñor Daniel Cavallo, expresó en una carta que la mejor forma de celebrar este acontecimiento «es viviendo con pasión el presente, en las dos prioridades contenidas en el Plan Pastoral Diocesano: hacer de la Iglesia casa y escuela de comunión, y cultivar una espiritualidad para la misión». Informes: (03564) 426-114 y 420-514, correo electrónico: obisfco@armet.com.ar

  • Vía Crucis en la Avenida de Mayo
      Buenos Aires, 7 Abr. 06 (AICA)
     
    El obispo auxiliar y vicario general de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza, encabezará el próximo Viernes Santo el tradicional Vía Crucis por la Avenida de Mayo, que tiene como objetivo «renovar la fe y adoración de Nuestro Señor Jesucristo», y que esta vez llevará por lema «Nos amó y nos salvó». Organizado por la arquidiócesis de Buenos Aires, y la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo, partirá a las 20.30 desde la Plaza Lorea, ubicada en Avenida de Mayo y Luis Sáenz Peña, y culminará ante el altar que se erigirá especialmente sobre la Plaza de Mayo. Informes: (011) 4372-9561.
  • Pascua Joven en las Sierras Azules
      San Juan de Cuyo, 7 Abr. 06 (AICA)
     
    La parroquia Sagrada Familia, de la localidad sanjuanina de Zonda, ha organizado una vigilia pascual en las Sierras Azules, que comenzará el sábado 15 de abril a la hora 24 con una concentración en el cementerio de Zonda y el posterior ascenso nocturno a la luz de la luna llena hasta la gruta de La Virgencita, a 1.630 metros de altura, donde el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Alfonso Delgado, presidirá la misa de Pascua de Resurrección del Señor y pedirá la bendición sobre el valle de Tulúm, una de las principales zonas vitivinícolas del país.
  • Transmisiones televisivas de Semana Santa
      Buenos Aires, 7 Abr. 06 (AICA)
     

    Canal 7 transmitirá en vivo las principales celebraciones de Semana Santa. Empezando por la misa del Domingo de Ramos, a las 9.30, que predicará el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, en la parroquia San Ildefonso. También el vía crucis, el viernes santo de 19 a 21, que encabezará el papa Benedicto XVI en Roma. El Domingo de Pascua, de 9.30 a 12, ofrecerá una emisión especial desde Plaza San Pedro, donde el Pontífice presidirá la misa, dará su mensaje pascual e impartirá su bendición Urbi et orbi.

  • Semana Santa con intérpretes para sordos
      Buenos Aires, 7 Abr. 06 (AICA)
     
    La catedral de Buenos Aires contará con intérpretes para sordos durante las diversas celebraciones de Semana Santa. El Domingo de Ramos habrá misa con bendición de ramos, a partir de las 12. El sábado 15, a las 22, comenzará la solemne Vigilia Pascual, que culminará con la misa presidida por el cardenal Jorge Mario Bergoglio. Para mayor información: sordoscatolicos@sordoscatolicos.org; www.sordoscatolicos.org.
  • Vía Crucis y encuentros de oración en la UCA
      Buenos Aires, 7 Abr. 06 (AICA)
     

    El martes 11, a las 10, en la puerta del edificio Santa María de los Buenos Aires, avenida Alicia Moreau de Justo 1300, se iniciará el vía crucis que rodeará el campus universitario de Puerto Madero, en el marco de las actividades de Semana Santa que organiza el Instituto de Espiritualidad y Acción Pastoral de la Universidad Católica Argentina. También habrá encuentros de oración y reflexión los días 10, 11 y 12 de abril, a las 19, en la capilla del segundo piso del edificio Santo Tomás Moro. Informes: (011) 4349-0256 y pastoral@uca.edu.ar 

  • TREN A VAPOR DE 1890  El Ferroclub Argentino-Estación Lynch realiza hoy su tradicional: «Ferroviaria 2006». Ferro exposición de material ferroviario histórico, poniendo en marcha un Tren a vapor de 1890. También coche presidencial y de lujo, de 1888 y 1930. Muestra de ferromodelismo, primer ferrocarril correntino de trocha 0,60 m. Comenzará a partir de las 10 en Av. General Paz y vías del ex Urquiza, lado provincia. Informes: www.ferroclub.org.ar . Entrada libre.

MUSICA
Ballet

  • Ballet Neoclásico de Buenos Aires, «Molière», pasión de teatro, en Viamonte y San Martín, a las 19.30. Informes: 5555-5359; 15-5619-4248

Clásica

  • Coro de Cámara de la Washington and Lee University, en Bartolomé Mitre 1524, a las 20. Entrada libre. Informes: 0221-425-8326.
 
  • Orquesta del Congreso de la Nación, Paula Peluso, piano, en Av. del Libertador 1473, a las 17.30. Entrada libre. Informes: 4803-0802.
 
  • Bastián y Bastiana, ópera, en Rufino de Elizalde 2831, a las 20. Entrada libre. Informes: 4808-0559.
 
  • Seminario Coral y Orquesta de Profesores y alumnos del Conservatorio Gilardo Gilardi de La Plata, en Av. del Libertador 16199, San Isidro, a las 16. Entrada libre.

Folklore

  • Feria de las Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas, desde las 11, en Av. Lisandro de la Torre y Av. de los Corrales. Actuarán: Melania Pérez, Dany Argañaraz, José Lima, Ballet Añoranza y otros. Entrada libre. Informes: 4687-5602.
 
  • Guarda la Tosca, a las 19.30, en Lisandro de la Torre 2407. Entrada libre. Informes: 4687-8690

Popular

  • Miguel De Caro Trío, a las 18, en Defensa 1344. Entrada libre. Informes: 4300-6012.
 
  • Mac Manus, a las 16, en el Rosedal de Palermo. Entrada libre. Informes: 15-5621-5624.
  • Arbolito  29/04 en El Teatro Av Rivadavia 7800

CONFERENCIAS
Entrada libre

  • «El cáncer», por Jorge Esteves, a las 19, en Agrelo 3050. Informes: 4957-5095

CHICOS

  • «Don Salchichón y el oso roñoso en un mundo amoroso», por el Grupo Azul, en Junín y V. López, a las 17. Informes: 4862-2996.

VISITAS GUIADAS

  • Tranvía histórico de Caballito, de 10 a 13 y de 16 a 19, en Emilio Mitre y J. Bonifacio. Gratis.
 
  • Tierra Santa, Domingo de Ramos, en Av. Rafael Obligado 5790, a las 17. Informes: 4784-9551.
 
  • Soldi en Glew, todos los días de 9 a 18, en Gorriti y Obligado, Glew. Informes: 02224-420121.
 
  • Villa Devoto, a las 16, en Asunción 4185. Informes: 4757-2523.

ROSCAS Y HUEVOS DE PASCUA A BENEFICIO

  • Con motivo de las Pascuas, las personas que compren roscas o huevos en las siguientes instituciones colaborarán con los más necesitados: Roscas: Asociación Civil Sol Naciente, 4919-3873; Fundación Felices los Niños, 4452-5858; Comedor comunitario El Pamperito, 02320-479-819; Panadería Panipan del Hogar Pelota de Trapo, 4205-8197; Fundación de Asistencia Educativa, 4749-6328. Huevos de pascua: Fundación San José Providente, 02320-442-180; Mis Alumnos Más Amigos, 4580-6010. Roscas y huevos: Taller San José Oficios, 4255-5011.

INSOLITO

  • La oficina de prensa del Jardín Japonés informó que hoy se realizará una representación denominada: Historia de Samurai VII. La representación estará a cargo de Néstor Varze y será acompañada con música típica. Mostrará diversos aspectos de la vida de aquellos valerosos guerreros, con armaduras con el estilo que usaban antiguamente. Comenzará a las 17 en Av. Berro y Av. Casares. Informes: 4804-91941; www.bue.gov.ar

 

  • Pier, en el Estadio Pepsi Music, Av. del Libertador 7395. Teléfono: 4702-3223.
 
  • Sara Baras, en el teatro Opera, Av. Corrientes 860. Teléfono: 4326-1335.
 
  • Trip Tap, en el Molière Teatro-Concert, Balcarce 682. Informes: 4343-0777.
 
  • Sanos y salvos, en el Centro Cultural Konex, Sarmiento 3131. Informes: 4861-3110.
 
  • Piel de chancho, en el Teatro del Pueblo, Av. Roque Sáenz Peña 943. Informes: 4326-3606.
 
  • Aguachenta, en el Paseo La Plaza, espacio artístico Colette, Av. Corrientes 1660. Informes: 6320-5346.
 
  • Mabel y Los inmaculados «A punto caramelo», en el Molière Teatro Concert, Balcarce 682. Informes: 4343-0777.
 
  • Guayaquil, en el teatro del Pueblo, Diagonal Sáenz Peña 943. Teléfono: 4326-3606.
 
  • Segundo piso ascensor, en el Maipo Club, Esmeralda 443. Informes: 4322-4882.
 
  • Nunca estuviste tan adorable, en el teatro Broadway 2, Av. Corrientes 1155. Informes: 4382-2201.
 
  • Cinco mujeres con el mismo vestido, en el teatro Maipo, Esmeralda 443. Informes: 4322-4882.
  • El cuento del violín, en el Abasto Social Club, Humahuaca 3649. Informes: 4862-7205.
  • La pulga en la oreja. Dir. Jorge Abolio  Sabados 23 hs  Teatro Concert Av Corrientes 1218
  • El burgués gentilhombre  Dir. Lorena Szekely Sabados 20 hs  Sala Alberdi- Centro Cultural San Martín 1551 6 piso  Teatro a la gorra|#burgués

Animales salvajes

La Nación
 
Jirafas, tigres, águilas, pueblan el zoológico desbordante de humor, crueldad y ternura de Animales salvajes (Norma), el nuevo libro de cuentos de Griselda Gambaro, del que anticipamos dos relatos
 
 
 

Pato


 

Nació a orillas de un lago de aguas azules al pie de la montaña.

Demoró en nacer y su verdadera madre ya estaba lejos, guiando a sus hermanos hacia el centro del lago cuando por fin abrió los ojos fuera del cascarón roto. Así, lo primero que vio fue una figura acuclillada cerca del nido que lo observaba con atención, las manos unidas a la altura del rostro. Era un monje del monasterio vecino, de ropaje amarillento y cabeza rapada. Pato y monje se miraron. Luego, el monje sonrió vagamente con dulzura, desarmó su posición en cuclillas y comenzó a caminar alejándose del nido.

El pato emitió un graznido de angustia, corrió tras él balanceándose de derecha a izquierda con sus pasos torpes. Su madre monje lo abandonaba, ¿qué haría él sin su guía en este mundo?

El monje se volvió, lo miró con curiosidad y efectuó un gesto de alejamiento. Incluso sopló entre los dientes para ahuyentarlo, pero él no cedió. Cayó al suelo, todavía mal asentado sobre sus patas, y reemprendió la carrera a pasos frenéticos. Entonces oyó la risa de su madre, sintió sus manos que lo levantaban del suelo acercándolo a su hábito de tela áspera y ligera que dejaba pasar el calor de su carne. Tranquilizado, lanzó un picotazo de reconocimiento, cerró los ojos.

El monje lo llevó al monasterio, en el llano bajo las montañas tan azules como el lago en el que había nacido, en cuyos jardines había un estanque poco profundo. En las tardes, su madre monje realizaba su habitual paseo hasta el estanque. El la esperaba, la seguía en sus paseos y se ubicaba a sus pies cuando ella se sentaba en un banco frente al estanque. Podría haber sido feliz, protegido, alimentado, seguro del cariño de su madre que aparecía siempre a la misma hora, pero no lo era.

Tenía infinitos miedos, que no sabía de dónde surgían, quizás del centro mismo de la sangre vertida de su especie. Había sentido las miradas codiciosas de los campesinos a quienes sólo detenía el respeto hacia el monasterio. Los había oído hablar de otros patos cuyo destino distó de ser clemente y cuyos cuerpos, ya sin vida, habían sido sometidos a un largo tratamiento hasta aparecer sobre la mesa, crocantes, con salsas y hierbas. El pato de Pekín, aunque él no había nacido en Pekín, más sabroso que ninguno.

Era inútil que se dijera que esos peligros no lo acechaban en la protección del monasterio. Lo roía esa visión, como a alguien que sólo recuerda el riesgo de vivir y no su dicha.

La madre monje, cuando estaban juntos en el banco, hablaba. No para él, todavía muy pequeño para comprender sus palabras, sino para sí mismo. Era un hombre de fe, pero el humus de la fe no había acallado sus interrogantes. Se preguntaba sobre el misterio de cada criatura, del porqué del crecimiento de la hierba, o de la pena, esos grandes misterios donde estaba presente o desaparecía, para su espanto, la divinidad. Sin embargo, el pato abrió los oídos y la mente al discurrir del monje y así, no obstante su edad y su reducido cerebro, aprendió mucho. Fue capaz, con el tiempo, de filosofar a su manera, con breves sentencias que su madre comprendía.

Al monje le causó tal asombro esta disposición del pato que comenzó a formularle preguntas, las mismas que a él lo desvelaban y que incluso interrumpían a veces el curso sereno de sus oraciones. A pesar de su fe, el monje preguntaba: ¿Qué es la vida? ¿No te parece un sueño?, y el pato contestaba: "Si es la vida un gran sueño/ ¿para qué atormentarse?"

Los ojos del monje se desbarrancaban ante la respuesta, y todas fueron siempre tan cargadas de sentido, que insensiblemente el monje pasó del asombro a un aprecio que se reprochaba, porque no debía valorizar a una criatura más que a otra. Todas eran sagradas.

Sin embargo, su aprecio creció hasta tal punto que no pudo desconocer que aun incurriendo en falta prefería el pato a cualquier otra criatura de la tierra.

Una noche -la charla a orillas del estanque había durado más de lo habitual- el monje emprendió el regreso hacia el monasterio y el pato lo siguió, decepcionado. "¡Ah, qué corto es el día!", se lamentaba corriendo tras el monje. "Y aun cien años son nada."

Y luego: "¡Oh, las nubes viajeras y los pensamientos vagabundos! ¡Oh, los crepúsculos! ¡Oh, la nostalgia de los viejos amigos!"

El monje se detuvo, le pareció penosa la separación e interminables las horas de la noche en soledad. Amaba la compañía del pato y cuando reemprendió camino y por encima del hombro observó su obstinación en seguirle los pasos, no lo rechazó señalándole el estanque. Lo llevó a su propia celda en el monasterio, en la que había pocos enseres: una estera de mimbre, un pupitre y un escabel que raramente usaba. Sobre el pupitre, papeles de arroz y de corteza, tinta y pinceles de tersos pelos blancos entintados de negro. Una ventana sin batientes daba a las montañas azules.

El monje colocó al pato sobre la estera y se acercó al pupitre, le gustaba escribir aunque sus habilidades no eran muchas. Era un poeta mediano y escribió con medianía sobre el cielo, las montañas y la hierba. El pato dejó su lugar en la estera, con un batir desesperado de alas y un esfuerzo mayúsculo saltó hacia el pupitre, ajó sin querer un papel de arroz con las patas, y luego, para no molestar se apretó cercano al borde.

El monje lo miró con el rabillo del ojo y continuó su poema. Mientras escribía, el pato no le apartaba la mirada, así que el monje no tardó en adivinar su deseo. Luego procuró satisfacerlo. Le enseñaría a escribir aunque parecía tarea imposible. Pero tanto lo deseaba el pato que sus palmas delanteras se abrieron y pudo sostener el pincel, acercarlo a la tinta.

Una noche, cuando ya manejaba el pincel con soltura y dibujaba elegantemente los ideogramas, el pato se negó a abandonar el pupitre para reposar en la estera. Asumió una actitud meditativa, apoyó la cabeza en la pata y por su expresión el monje registró un pedido mudo.

Discretamente, lo dejó solo.

El pato respiró hondamente, mojó el pincel en la tinta. ¡Con qué fluidez llegaron las palabras desde el centro exacto de su inquietud! Temía lo mismo, los ávidos comensales ante su carne inerte, pero esa inquietud tomaba otra forma que aligeraba su corazón.

"Una jarra de vino entre las flores.
No hay ningún camarada para beber
/conmigo
pero invito a la luna,
y, contando a mi sombra, somos tres…
Mas la luna no bebe,
mi sombra se contenta con seguirme.
Tardaré poco en separarme de ella
¡la primavera es tiempo de alegría!"

Cuando al día siguiente el monje leyó el poema, que el pato le entregó esperando su juicio, no atinó a emitirlo, perplejo. Una sombra (la tercera) pasó por su rostro. ¿De dónde había extraído el pato esa sabiduría que lo hacía reflexionar sobre la primavera que hoy tenemos y el mañana de pérdidas? ¿Qué decisión de la divinidad le había concedido el poder sobre las palabras y su armoniosa combinación, poder que pocos humanos poseían?

A la altura del pupitre, observó los marrones ojos del pato, quien con esfuerzo sostuvo la mirada imponiéndose la dureza de ocultar sus pensamientos. No se atrevió a confiarle que sus sueños estaban poblados de pesadillas donde siempre terminaba condenado. Dejaba de existir, aun no sintiendo sentía los dientes clavándose en su carne, la humedad de las bocas a causa del apetito que su presencia crujiente despertaba.

El monje lo miró largamente, sin comprender de dónde había sacado esa criatura de Dios la melancolía, el pesar por los amigos lejanos, la sucesión del tiempo y tan patente la idea de la finitud.

"El vino que bebíamos al despedirnos
aún está ahí, pero tú ya te fuiste.
Pienso en ti y ya no te encuentro;
tristemente contemplo el agua azul."

Cada vez que le entregaba un poema escrito sobre el papel de arroz, el monje lo leía absorto en la belleza y el sentimiento de los versos. Lejos estaba de suponer aquello que los desataba, de una realidad tan hosca, de una vulgaridad tan sangrienta.

Una mañana de otoño, después de una convivencia perfecta en donde el pato escribía y el monje, consciente de su mediocridad, había cesado de escribir, el monje pensó que era egoísta, que acaparaba a esa criatura para sí impidiéndole las expansiones de su especie. Y lo pensó de buena fe, sin darse cuenta de que quizás la ponzoña de una leve envidia le enturbiaba el juicio. Contempló al pato aún dormido después de una noche en vela. Para evitar la tentación, no se acercó al pupitre donde los papeles de arroz en desorden aparecían cubiertos de poemas que no quiso leer. Lleno de remordimientos, acogió al pato entre sus brazos, le acarició las plumas. Violentándose, lo condujo al gran lago de aguas azules al pie de las montañas azules. El pato despertó en el camino, encandilado guiñó los ojos ante la luz. El monje lo depositó en el suelo y lo empujó hacia el agua. En el centro del lago nadaban patos en fila, hundían el pico con un movimiento rápido y lo alzaban con su presa. ¿Cómo podía quitarle ese destino?, pensó el monje. No porque supiera escribir poemas, era un pato distinto, no debían de serle ajenas las necesidades de los patos. Por eso padecía. Y él, un hombre de Dios que se creía justo, impelido a la bondad, era el culpable de ese sufrimiento. Lo había separado de sus hermanos y en lugar de un gran lago le había ofrecido un estanque y luego el encierro de su celda. Con su charla quién sabe qué clase de inquietudes propias de los humanos había suscitado en su pequeña alma que en su clemencia Dios quería inocente.

Distaba de ser natural, se acusaba el monje, que el pato permaneciera en el monasterio, subido al pupitre, en vela durante las noches, y que en las últimas semanas, de una manera subrepticia que nunca pudo sorprender, se procurara aguardiente de arroz, del que estaba bebiendo en cantidad y cuyo olor persistía en su boca cuando despertaba tratando de disimular la resaca.

Y él, el hombre justo, seducido por la vanidad del poema, propiciaba ese estado de cosas.

Cuando lo empujó hacia el agua, marcando la despedida, el pato lanzó una especie de grito ahogado. Caminó detrás del monje que ya comenzaba a alejarse.

El monje se volvió ¿Qué pasa, pato?, preguntó, porque el pato gemía y en su desesperación le picoteaba los tobillos. Como acostumbraba cuando se sentía desconcertado, el monje lo levantó a la altura de sus ojos. ¿ Por qué no era feliz con su decisión?, se preguntó, ¿por qué no nadaba hacia sus hermanos, y último o primero de la fila, hundía el pico en el agua? No entendió su terror que esta vez el pato no pudo ocultar. En busca de una luz, el monje alzó los ojos hacia el cielo, pensó que su modesta sabiduría no le alcanzaba para comprender lo que sucedía en el interior del pato. Si no comprendía era lo mismo, le decía el cielo que era contemplado. Y por otra parte, reflexionó el monje, podía equivocarse pretendiendo para el pato una felicidad que no pedía. La más modesta de las sabidurías reclama aceptar lo que está más allá de nuestra comprensión en cada criatura. Y él debía borrar sus dudas y aprobar con humildad el parecer del cielo.

El pato hundió la cabeza en el pecho de monje, a quien creía su madre. Con una mano compasiva, el monje le alisó las plumas, murmuró todo está bien y el pato se tranquilizó, incluso olvidó su pesadilla de ser pasto de unos dientes, la olvidó allí, en la seguridad de ese calor, en esa protección del pecho amado.

La misma noche el monje se trasladó a una celda vecina, abandonando pinceles y pupitre. El pato aceptó con gratitud el don del monje. Extrañaría su presencia callada en horas de la noche, pero últimamente le costaba disimular cuando bebía con una frecuencia que ya se había transformado en costumbre. Miraba de reojo al monje, descansando con las manos unidas sobre el pecho, y siempre temía ser sorprendido en su afición al aguardiente.

A solas, el pato reposó sobre la estera y se durmió antes de lo acostumbrado, quizás por las fatigas de la desazón que la actitud del monje le había provocado en la mañana. Volvió a soñar. Se ahogó en la asfixia súbita del cuello quebrado, sintió, aunque ya no sentía, el manipuleo de su cuerpo desnudo, el agua hirviendo, el agregado de hierbas y melazas, y por fin, la culminación del espanto, los dientes de los comensales mordiendo su carne que se había vuelto crujiente, tragándola hacia la más terrible de las nadas.

Cuando despertó de su pesadilla, subió al pupitre, flexionó su palma abierta, tomó el pincel entre los dedos, lo embebió en la tinta en su medida justa, y con la transpiración del miedo y del dolor escribió un poema.

"¿Cuánto podrá durar para nosotros el disfrute del oro, la posesión del jade?
Cien años cuanto más: éste es el término de la esperanza máxima.
Vivir y morir luego; he aquí la sola seguridad del hombre."

Bebió un poco de aguardiente que robaba en escapadas nocturnas, entrando por un hueco en el almacén del pueblo, y escondió la botella. Cayó de nuevo en un sopor pesado y repitió su pesadilla, la que alimentaba su inquietud y sus miedos. A alta hora de la noche despertó y concluyó el poema. Subido al alféizar de la ventana miró el paisaje con montañas azules. Se dio cuenta de que las paredes de la celda lo ahogaban.

Semanas después resolvió conocer mundo, visitaría otros lugares aunque debiera retornar melancólico y obligado a apoyar su flaqueza en el tronco robusto de los pinos. En silencio se alejó del monasterio y del estanque, de su madre monje que envejecía y no podía protegerlo eternamente. Recorrió caminos, atravesó pueblos y aldeas rehuyendo a los campesinos voraces, y se dio a beber de manera descomedida. A veces terminaba ebrio -comido- sobre la tierra helada.

El monje conservó sus poemas y nunca descifró, a pesar de su modesta sabiduría, las razones de la infelicidad del pato, el motivo por el que había rechazado no sólo su destino de pato sino también la protección que le brindaba, para preferir vivir -y alejarse- envuelto en sombras.

Como pensaba en él con frecuencia, buscó un nombre que no fuera el de su especie para nombrarlo en su nostalgia. Cuando cada año recibía un poema de algún lugar distante, reunía a los monjes que escuchaban su voz temblorosa leyendo el poema sentados en círculo. Miraba a los monjes al concluir el poema, escrutaba en los pálidos rostros, aún atentos, señales del poema y encontraba una sonrisa, un trastorno, la palidez acentuada o un leve rubor de celestial dicha. Entonces, interrumpía brevemente el silencio y pronunciaba, sin envidia y con el corazón agradecido, el nombre del poeta. Con este nombre, el poeta fue conocido en los pueblos y en los tiempos después de su muerte.

Lo llamó Li Po.

 

Oso hormiguero

 

¿Cómo se siente un animal, qué percibe, qué sentimientos o falta de sentimientos padece?

El cuerpo, cómo sentiría el cuerpo un animal (se preguntaba), de acuerdo a su sustancia, invertebrada o no, con músculos movidos por aceitadas poleas, con antenas o bigotes.

Desear lo que no se es provoca melancolía, a veces resentimiento. Sin embargo, él no deseaba lo imposible, en modo alguno era desmesurado en sus pretensiones, nunca soñaba con los reyes de la naturaleza: un león de encrespada melena, un tigre dueño del sigilo, un águila dominante de los cielos. Cualquier condición, género o especie le hubiera venido bien, incluso las menos queridas. Con tal de poseer una vida animal agradecidamente aceptaría la forma del escuerzo, la serpiente, una oruga de cerdas irritantes. Cuando descubría a una rata, la seguía con los ojos cargados de deseo, hubiera muerto de placer de estar seguro del milagro de la transmigración, y se veía resucitado con hocico de rata, con cola y dientes de rata, engendrando miles de ratitas, y el pensamiento de esta dicha evidente de ser rata lo hacía estallar en llanto. No pensaba en la duración, tampoco en la fragilidad de cada especie, habría sido feliz con una existencia de cien años e igualmente feliz con vidas más fugaces. Envidiaba a las mariposas que se extinguen después de un vuelo de tres días y hasta a la libélula que nace y muere en un único amanecer irrepetible.

Tal vez, si les hubiera dejado tiempo, las hormigas le habrían evitado angustias, aclarándole el punto, cuando las recogía con su lengua pegajosa asomado al hormiguero. No sentía apetito, desganado y concentrado tan sólo en su secreta nostalgia de no haber nacido animal, se las comía al instante.

Por Griselda Gambaro

Animales salvajes, de Griselda Gambaro

La Nación

Jirafas, tigres, águilas, pueblan el zoológico desbordante de humor, crueldad y ternura de Animales salvajes (Norma), el nuevo libro de cuentos de Griselda Gambaro, del que anticipamos dos relatos.

Pato

Por Griselda Gambaro|Nació a orillas de un lago de aguas azules al pie de la montaña. Demoró en nacer y su verdadera madre ya estaba lejos, guiando a sus hermanos hacia el centro del lago cuando por fin abrió los ojos fuera del cascarón roto. Así, lo primero que vio fue una figura acuclillada cerca del nido que lo observaba con atención, las manos unidas a la altura del rostro. Era un monje del monasterio vecino, de ropaje amarillento y cabeza rapada. Pato y monje se miraron. Luego, el monje sonrió vagamente con dulzura, desarmó su posición en cuclillas y comenzó a caminar alejándose del nido.

#nido, anidar 

El pato emitió un graznido de angustia, corrió tras él balanceándose de derecha a izquierda con sus pasos torpes. Su madre monje lo abandonaba, ¿qué haría él sin su guía en este mundo?

El monje se volvió, lo miró con curiosidad y efectuó un gesto de alejamiento. Incluso sopló entre los dientes para ahuyentarlo, pero él no cedió. Cayó al suelo, todavía mal asentado sobre sus patas, y reemprendió la carrera a pasos frenéticos. Entonces oyó la risa de su madre, sintió sus manos que lo levantaban del suelo acercándolo a su hábito de tela áspera y ligera que dejaba pasar el calor de su carne. Tranquilizado, lanzó un picotazo de reconocimiento, cerró los ojos.

El monje lo llevó al monasterio, en el llano bajo las montañas tan azules como el lago en el que había nacido, en cuyos jardines había un estanque poco profundo. En las tardes, su madre monje realizaba su habitual paseo hasta el estanque. El la esperaba, la seguía en sus paseos y se ubicaba a sus pies cuando ella se sentaba en un banco frente al estanque. Podría haber sido feliz, protegido, alimentado, seguro del cariño de su madre que aparecía siempre a la misma hora, pero no lo era.

Tenía infinitos miedos, que no sabía de dónde surgían, quizás del centro mismo de la sangre vertida de su especie. Había sentido las miradas codiciosas de los campesinos a quienes sólo detenía el respeto hacia el monasterio. Los había oído hablar de otros patos cuyo destino distó de ser clemente y cuyos cuerpos, ya sin vida, habían sido sometidos a un largo tratamiento hasta aparecer sobre la mesa, crocantes, con salsas y hierbas. El pato de Pekín, aunque él no había nacido en Pekín, más sabroso que ninguno.

Era inútil que se dijera que esos peligros no lo acechaban en la protección del monasterio. Lo roía esa visión, como a alguien que sólo recuerda el riesgo de vivir y no su dicha.

La madre monje, cuando estaban juntos en el banco, hablaba. No para él, todavía muy pequeño para comprender sus palabras, sino para sí mismo. Era un hombre de fe, pero el humus de la fe no había acallado sus interrogantes. Se preguntaba sobre el misterio de cada criatura, del porqué del crecimiento de la hierba, o de la pena, esos grandes misterios donde estaba presente o desaparecía, para su espanto, la divinidad. Sin embargo, el pato abrió los oídos y la mente al discurrir del monje y así, no obstante su edad y su reducido cerebro, aprendió mucho. Fue capaz, con el tiempo, de filosofar a su manera, con breves sentencias que su madre comprendía.

Al monje le causó tal asombro esta disposición del pato que comenzó a formularle preguntas, las mismas que a él lo desvelaban y que incluso interrumpían a veces el curso sereno de sus oraciones. A pesar de su fe, el monje preguntaba: ¿Qué es la vida? ¿No te parece un sueño?, y el pato contestaba: «Si es la vida un gran sueño/ ¿para qué atormentarse?»

Los ojos del monje se desbarrancaban ante la respuesta, y todas fueron siempre tan cargadas de sentido, que insensiblemente el monje pasó del asombro a un aprecio que se reprochaba, porque no debía valorizar a una criatura más que a otra. Todas eran sagradas.

Sin embargo, su aprecio creció hasta tal punto que no pudo desconocer que aun incurriendo en falta prefería el pato a cualquier otra criatura de la tierra.

Una noche -la charla a orillas del estanque había durado más de lo habitual- el monje emprendió el regreso hacia el monasterio y el pato lo siguió, decepcionado. «¡Ah, qué corto es el día!», se lamentaba corriendo tras el monje. «Y aun cien años son nada.»

Y luego: «¡Oh, las nubes viajeras y los pensamientos vagabundos! ¡Oh, los crepúsculos! ¡Oh, la nostalgia de los viejos amigos!»

El monje se detuvo, le pareció penosa la separación e interminables las horas de la noche en soledad. Amaba la compañía del pato y cuando reemprendió camino y por encima del hombro observó su obstinación en seguirle los pasos, no lo rechazó señalándole el estanque. Lo llevó a su propia celda en el monasterio, en la que había pocos enseres: una estera de mimbre, un pupitre y un escabel que raramente usaba. Sobre el pupitre, papeles de arroz y de corteza, tinta y pinceles de tersos pelos blancos entintados de negro. Una ventana sin batientes daba a las montañas azules.

El monje colocó al pato sobre la estera y se acercó al pupitre, le gustaba escribir aunque sus habilidades no eran muchas. Era un poeta mediano y escribió con medianía sobre el cielo, las montañas y la hierba. El pato dejó su lugar en la estera, con un batir desesperado de alas y un esfuerzo mayúsculo saltó hacia el pupitre, ajó sin querer un papel de arroz con las patas, y luego, para no molestar se apretó cercano al borde.

El monje lo miró con el rabillo del ojo y continuó su poema. Mientras escribía, el pato no le apartaba la mirada, así que el monje no tardó en adivinar su deseo. Luego procuró satisfacerlo. Le enseñaría a escribir aunque parecía tarea imposible. Pero tanto lo deseaba el pato que sus palmas delanteras se abrieron y pudo sostener el pincel, acercarlo a la tinta.

Una noche, cuando ya manejaba el pincel con soltura y dibujaba elegantemente los ideogramas, el pato se negó a abandonar el pupitre para reposar en la estera. Asumió una actitud meditativa, apoyó la cabeza en la pata y por su expresión el monje registró un pedido mudo.

Discretamente, lo dejó solo.

El pato respiró hondamente, mojó el pincel en la tinta. ¡Con qué fluidez llegaron las palabras desde el centro exacto de su inquietud! Temía lo mismo, los ávidos comensales ante su carne inerte, pero esa inquietud tomaba otra forma que aligeraba su corazón.

«Una jarra de vino entre las flores.
No hay ningún camarada para beber
/conmigo
pero invito a la luna,
y, contando a mi sombra, somos tres…
Mas la luna no bebe,
mi sombra se contenta con seguirme.
Tardaré poco en separarme de ella
¡la primavera es tiempo de alegría!»

Cuando al día siguiente el monje leyó el poema, que el pato le entregó esperando su juicio, no atinó a emitirlo, perplejo. Una sombra (la tercera) pasó por su rostro. ¿De dónde había extraído el pato esa sabiduría que lo hacía reflexionar sobre la primavera que hoy tenemos y el mañana de pérdidas? ¿Qué decisión de la divinidad le había concedido el poder sobre las palabras y su armoniosa combinación, poder que pocos humanos poseían?

A la altura del pupitre, observó los marrones ojos del pato, quien con esfuerzo sostuvo la mirada imponiéndose la dureza de ocultar sus pensamientos. No se atrevió a confiarle que sus sueños estaban poblados de pesadillas donde siempre terminaba condenado. Dejaba de existir, aun no sintiendo sentía los dientes clavándose en su carne, la humedad de las bocas a causa del apetito que su presencia crujiente despertaba.

El monje lo miró largamente, sin comprender de dónde había sacado esa criatura de Dios la melancolía, el pesar por los amigos lejanos, la sucesión del tiempo y tan patente la idea de la finitud.

«El vino que bebíamos al despedirnos
aún está ahí, pero tú ya te fuiste.
Pienso en ti y ya no te encuentro;
tristemente contemplo el agua azul.»

Cada vez que le entregaba un poema escrito sobre el papel de arroz, el monje lo leía absorto en la belleza y el sentimiento de los versos. Lejos estaba de suponer aquello que los desataba, de una realidad tan hosca, de una vulgaridad tan sangrienta.

Una mañana de otoño, después de una convivencia perfecta en donde el pato escribía y el monje, consciente de su mediocridad, había cesado de escribir, el monje pensó que era egoísta, que acaparaba a esa criatura para sí impidiéndole las expansiones de su especie. Y lo pensó de buena fe, sin darse cuenta de que quizás la ponzoña de una leve envidia le enturbiaba el juicio. Contempló al pato aún dormido después de una noche en vela. Para evitar la tentación, no se acercó al pupitre donde los papeles de arroz en desorden aparecían cubiertos de poemas que no quiso leer. Lleno de remordimientos, acogió al pato entre sus brazos, le acarició las plumas. Violentándose, lo condujo al gran lago de aguas azules al pie de las montañas azules. El pato despertó en el camino, encandilado guiñó los ojos ante la luz. El monje lo depositó en el suelo y lo empujó hacia el agua. En el centro del lago nadaban patos en fila, hundían el pico con un movimiento rápido y lo alzaban con su presa. ¿Cómo podía quitarle ese destino?, pensó el monje. No porque supiera escribir poemas, era un pato distinto, no debían de serle ajenas las necesidades de los patos. Por eso padecía. Y él, un hombre de Dios que se creía justo, impelido a la bondad, era el culpable de ese sufrimiento. Lo había separado de sus hermanos y en lugar de un gran lago le había ofrecido un estanque y luego el encierro de su celda. Con su charla quién sabe qué clase de inquietudes propias de los humanos había suscitado en su pequeña alma que en su clemencia Dios quería inocente.

Distaba de ser natural, se acusaba el monje, que el pato permaneciera en el monasterio, subido al pupitre, en vela durante las noches, y que en las últimas semanas, de una manera subrepticia que nunca pudo sorprender, se procurara aguardiente de arroz, del que estaba bebiendo en cantidad y cuyo olor persistía en su boca cuando despertaba tratando de disimular la resaca.

Y él, el hombre justo, seducido por la #vanidad del poema, propiciaba ese estado de cosas.

Cuando lo empujó hacia el agua, marcando la despedida, el pato lanzó una especie de grito ahogado. Caminó detrás del monje que ya comenzaba a alejarse.

El monje se volvió ¿Qué pasa, pato?, preguntó, porque el pato gemía y en su desesperación le picoteaba los tobillos. Como acostumbraba cuando se sentía desconcertado, el monje lo levantó a la altura de sus ojos. ¿ Por qué no era feliz con su decisión?, se preguntó, ¿por qué no nadaba hacia sus hermanos, y último o primero de la fila, hundía el pico en el agua? No entendió su terror que esta vez el pato no pudo ocultar. En busca de una luz, el monje alzó los ojos hacia el cielo, pensó que su modesta sabiduría no le alcanzaba para comprender lo que sucedía en el interior del pato. Si no comprendía era lo mismo, le decía el cielo que era contemplado. Y por otra parte, reflexionó el monje, podía equivocarse pretendiendo para el pato una felicidad que no pedía. La más modesta de las sabidurías reclama aceptar lo que está más allá de nuestra comprensión en cada criatura. Y él debía borrar sus dudas y aprobar con humildad el parecer del cielo.

El pato hundió la cabeza en el pecho de monje, a quien creía su madre. Con una mano compasiva, el monje le alisó las plumas, murmuró todo está bien y el pato se tranquilizó, incluso olvidó su pesadilla de ser pasto de unos dientes, la olvidó allí, en la seguridad de ese calor, en esa protección del pecho amado.

La misma noche el monje se trasladó a una celda vecina, abandonando pinceles y pupitre. El pato aceptó con gratitud el don del monje. Extrañaría su presencia callada en horas de la noche, pero últimamente le costaba disimular cuando bebía con una frecuencia que ya se había transformado en costumbre. Miraba de reojo al monje, descansando con las manos unidas sobre el pecho, y siempre temía ser sorprendido en su afición al aguardiente.

A solas, el pato reposó sobre la estera y se durmió antes de lo acostumbrado, quizás por las fatigas de la desazón que la actitud del monje le había provocado en la mañana. Volvió a soñar. Se ahogó en la asfixia súbita del cuello quebrado, sintió, aunque ya no sentía, el manipuleo de su cuerpo desnudo, el agua hirviendo, el agregado de hierbas y melazas, y por fin, la culminación del espanto, los dientes de los comensales mordiendo su carne que se había vuelto crujiente, tragándola hacia la más terrible de las nadas.

Cuando despertó de su pesadilla, subió al pupitre, flexionó su palma abierta, tomó el pincel entre los dedos, lo embebió en la tinta en su medida justa, y con la transpiración del miedo y del dolor escribió un poema.

«¿Cuánto podrá durar para nosotros el disfrute del oro, la posesión del jade?
Cien años cuanto más: éste es el término de la esperanza máxima.
Vivir y morir luego; he aquí la sola seguridad del hombre.»

Bebió un poco de aguardiente que robaba en escapadas nocturnas, entrando por un hueco en el almacén del pueblo, y escondió la botella. Cayó de nuevo en un sopor pesado y repitió su pesadilla, la que alimentaba su inquietud y sus miedos. A alta hora de la noche despertó y concluyó el poema. Subido al alféizar de la ventana miró el paisaje con montañas azules. Se dio cuenta de que las paredes de la celda lo ahogaban.

Semanas después resolvió conocer mundo, visitaría otros lugares aunque debiera retornar melancólico y obligado a apoyar su flaqueza en el tronco robusto de los pinos. En silencio se alejó del monasterio y del estanque, de su madre monje que envejecía y no podía protegerlo eternamente. Recorrió caminos, atravesó pueblos y aldeas rehuyendo a los campesinos voraces, y se dio a beber de manera descomedida. A veces terminaba ebrio -comido- sobre la tierra helada.

El monje conservó sus poemas y nunca descifró, a pesar de su modesta sabiduría, las razones de la infelicidad del pato, el motivo por el que había rechazado no sólo su destino de pato sino también la protección que le brindaba, para preferir vivir -y alejarse- envuelto en sombras.

Como pensaba en él con frecuencia, buscó un nombre que no fuera el de su especie para nombrarlo en su nostalgia. Cuando cada año recibía un poema de algún lugar distante, reunía a los monjes que escuchaban su voz temblorosa leyendo el poema sentados en círculo. Miraba a los monjes al concluir el poema, escrutaba en los pálidos rostros, aún atentos, señales del poema y encontraba una sonrisa, un trastorno, la palidez acentuada o un leve rubor de celestial dicha. Entonces, interrumpía brevemente el silencio y pronunciaba, sin envidia y con el corazón agradecido, el nombre del poeta. Con este nombre, el poeta fue conocido en los pueblos y en los tiempos después de su muerte.

Lo llamó Li Po.

Oso hormiguero

 

¿Cómo se siente un animal, qué percibe, qué sentimientos o falta de sentimientos padece?

El cuerpo, cómo sentiría el cuerpo un animal (se preguntaba), de acuerdo a su sustancia, invertebrada o no, con músculos movidos por aceitadas poleas, con antenas o bigotes.

Desear lo que no se es provoca melancolía, a veces resentimiento. Sin embargo, él no deseaba lo imposible, en modo alguno era desmesurado en sus pretensiones, nunca soñaba con los reyes de la naturaleza: un león de encrespada melena, un tigre dueño del sigilo, un águila dominante de los cielos. Cualquier condición, género o especie le hubiera venido bien, incluso las menos queridas. Con tal de poseer una vida animal agradecidamente aceptaría la forma del escuerzo, la serpiente, una oruga de cerdas irritantes. Cuando descubría a una rata, la seguía con los ojos cargados de deseo, hubiera muerto de placer de estar seguro del milagro de la transmigración, y se veía resucitado con hocico de rata, con cola y dientes de rata, engendrando miles de ratitas, y el pensamiento de esta dicha evidente de ser rata lo hacía estallar en llanto. No pensaba en la duración, tampoco en la fragilidad de cada especie, habría sido feliz con una existencia de cien años e igualmente feliz con vidas más fugaces. Envidiaba a las #mariposas que se extinguen después de un vuelo de tres días y hasta a la #libélula que nace y muere en un único amanecer irrepetible.

Libélula

Tal vez, si les hubiera dejado tiempo, las hormigas le habrían evitado angustias, aclarándole el punto, cuando las recogía con su lengua pegajosa asomado al hormiguero. No sentía apetito, desganado y concentrado tan sólo en su secreta nostalgia de no haber nacido animal, se las comía al instante.

Agenda

  • Mañana, domingo 9 de abril, a las 16, se realizará en la catedral de San Isidro, el primero de los conciertos de la edición 2007 del ciclo de música sacra, que se viene realizando desde hace 18 años. El programa de este emprendimiento religioso cultural, que estará a cargo del Seminario Coral y la Orquesta de Profesores y Alumnos del Conservatorio Gilardo Gilardi de La Plata, dirigidos por el maestro Oscar Escalada, comprende música religiosa del siglo XX, con obras de Andrew Lloyd Weber, Athos Palma, Jaakko Mäntyjärvi, Oscar Escalada, Franz Bibl y John Rutter. Entrada libre y gratuita.

 

  • El presbítero Dante Horacio Galeazzi, rector de la iglesia de Santa Felicitas, de Barracas (Isabel la Católica y Pinzón), anunció que el sábado 8 de abril dará comienzo la Temporada 2006 del ciclo de conciertos que se llevan a cabo en el famoso templo porteño. En esta primera presentación será un recital de canto a cargo del Conjunto Vocal “Traditional Music”, acompañado al órgano por el maestro Carlos Fernando Oliva. El programa comprende obras de Bach, Pergolesi, Franck y Vivaldi. Informes: Tel. 4328-7786 y 4301-1064.

     

Música brasileña en el Parque Rivadavia

  • Con el auspicio de la embajada de Brasil en la Argentina y organizado por Centro de Gestión y Participación N 6 y FM Urbana, comenzará hoy y seguirá mañana, el 2do. Encuentro Bossanova en Argentina, a partir de las 17, en el Parque Rivadavia, Av. Rivadavia y Campichuelo. Se presentarán Goya, Broder Bastos, German Bense, Alejandro Santos, Brazilian Jazz Fusión y otros. Entrada libre.

Para la Familia: Feria Cachogos

  • Hasta el 16 se desarrolla la Feria Cachogos, en las instalaciones del complejo Costa Salguero. Más de 100 razas de perros se harán presentes, en algunas de ellas también los campeones. Hoy y mañana el horario es de 12 a 21, en Av. Costanera y Salguero: Informes: 5093-8300.

Mú­si­ca
CLASICA

  • Los violoncellistas de Buenos Aires, a las 16; Banda Sinfónica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, a las 18, en Av. F. Alcorta 2263. Entrada libre. Informes: 4809-5600.
  • María Silvina Valdettaro y Silvia M. Rotger, piano a cuatro manos, en Simbrón 3058, a las 18.30. Entrada libre.
  • Orquesta de Cámara Música Concertante de Buenos Aires, en Suipacha 1422, a las 19. Inf.: 4327-0228.
  • Ignacio Laborde, en Bolívar 1582, a las 18. Informes: 4307-9167.
  • Conjunto Vocal Traditional Music, en Isabel la Católica y Pinzón, a las 16.30. Inf.: 4301-1964.
  • Carmen, de G. Bizet, con el Coro de Niños Juventus Lyrica, Coro Juventus Lyrica, en Avda. de Mayo 1222, a las 20.30. Informes: 4381-0662.
  • María José Camacho y Lisandro Carreras, violines, en Honduras 5574, a las 17.30. Informes: 4802-7841; www.etercadencia.com
  • Il Trovatore, de Verdi, en Av. 51 entre 9 y 10, La Plata, a las 20.30. Inf.: 0800-666-5151.

DANZA CONTEMPORANEA

  • Retrato de la Señora X/Solo para el solo/Físico, en Larrea 350, a las 21. Informes: 4392-2011.

FOLKLORE

  • Andrea Cohen, Isabel Castillo, Carolina Cohen, a las 22, en Costa Rica 4848. Informes: 4833-3599.
  • Leandro Airala, Adolfo Airala, Gerónimo Airala, Estanislao Airala, en Armenia 1378, a las 21. Informes: 4773-7790.

Popular

  • Orquesta Típica de Leopoldo Federico, a las 22, en Defensa 1575. Informes: 4307-6506.
  • Livia Barbosa, a las 21.30, en m. T. de Alvear 1155. Informes: 4811-0673.
  • Sexteto Mayor, a las 21, en Cabrera 4946. Informes: 4775-6763; 15-5157-9435
  • Rescate, a las 20, en Av. F. Lacroze y A. Thomas. Informes: 15-4946-7985.
  • Alicia Fiuri y Néstor Spada, "Flamencura", a las 20.30, en Viamonte y San Martín. Informes: 5555-5359
  • César Salgán y Ubaldo De Lío, a las 21.30, y Pablo Porcelli Ensamble y Ernesto Baffa, a la 0.30, ambos en Cabrera 4737. Informes: 4833-0048.
  • Viticus, a las 23.30, en Balcarce 460. Inf.: 4342-7650; 15-5501-2994.

Con­fe­ren­cias
EN­TRA­DA LI­BRE

  • "Sembrar en el viento, de Enrique Novick", por Antonio Requeni y Bernardo Ezequiel Koremblit, a las 20, en Pasteur 633. Informes: 4959-8800.

Bellas Artes
INAUGURACION

  • Ponciano Cáredenas Canedo, óleos, tintas, esculturas, en Pacheco 2380. Cierra el 13 de mayo. Entrada libre. Informes: 4522-6527.
  • Ruben Digilio, "El bicherío", fotografías, en Av. Pedro de Mendoza 1821, a las 12.30. Entrada libre.
  • Felipe Taborda, "100 posters", en Sarmiento y Río Paraná, Rosario, a las 19.30. Informes: 0341-4260941.
  • Pier, en el Estadio Pepsi Music, Av. del Libertador 7395. Teléfono: 4702-3223.
  • Sara Baras, en el teatro Opera, Av. Corrientes 860. Teléfono: 4326-1335.
  • Trip Tap, en el Molière Teatro-Concert, Balcarce 682. Informes: 4343-0777.
  • Sanos y salvos, en el Centro Cultural Konex, Sarmiento 3131. Informes: 4861-3110.
  • Piel de chancho, en el Teatro del Pueblo, Sarmiento 3131. Informes: 4861-3110.
  • Aguachenta, en el Paseo La Plaza, espacio artístico Colette, Av. Corrientes 1660. Informes: 6320-5346.
  • Mabel y Los inmaculados "A punto caramelo", en el Molière Teatro Concert, Balcarce 682. Informes: 4343-0777.
  • Guayaquil, en el teatro del Pueblo, Diagonal Sáenz Peña 943. Teléfono: 4326-3606.
  • Segundo piso ascensor, en el Maipo Club, Esmeralda 443. Informes: 4322-4882.
  • Nunca estuviste tan adorable, en el teatro Broadway 2, Av. Corrientes 1155. Informes: 4382-2201.
  • Cinco mujeres con el mismo vestido, en el teatro Maipo, Esmeralda 443. Informes: 4322-4882..
  • El cuento del violín, en el Abasto Social Club, Humahuaca 3649. Informes: 4862-7205.
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    EN PALERMO
    Abre una muestra sobre la historieta argentina

    • El martes, a las 20, se inaugurará "La aventura de la historieta argentina", una muestra de dibujos, bocetos y pinturas de Julio Azamor, que recorre personajes singulares de los cómics. Son 25 obras, de distintas técnicas, en las que el artista plasma su versión sobre El Eternauta, El Corto Maltés, Misterix, el Loco Chávez, Cabo Savino, Mort Cinder, Nippur de Lagash y otros, en la galería de arte Crimson, Francisco Acuña de Figueroa 1800 (4863-7375).

    También se proyectará un anticipo del documental "La odisea de la historieta argentina", que reseña la historia del género en el país, y un cortometraje animado de la serie "Un tal Daneri", de Carlos Trillo y Alberto Breccia.

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    Ejercicios cognitivos para mejorar la memoria

    • El 11 del actual, a las 19, las licenciadas María Roca y Teresa Torralba darán la conferencia "Desafiando los trastornos de memoria: ejercicios de estimulación cognitiva", en el Instituto de Neurología Cognitiva (Castex 3293, Capital). La actividad es gratuita. Informes e inscripción: (011) 4807-4748; www.neurologiacognitiva.org

    Charla sobre dinosaurios

    • El 20 de este mes, a las 18.15, el doctor Fernando Novas disertará en la conferencia "Argentina: tierra de dinosaurios", en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (avenida Angel Gallardo 490, Capital). La entrada es libre y gratuita.

    Educación en diabetes

    • El 22 del actual, de 10 a 11.30, el doctor José Daniel Braver dará una charla sobre educación en diabetes para pacientes y familiares, en la sede Escobar de Fleni (Panamericana, km 52,5, Escobar). La entrada es libre y gratuita. Informes: (03488) 410000.

Adiós al romanticismo: Mozart no era pobre y vivía como una estrella

Clarín
 CULTURA : JUGOSAS REVELACIONES DE UNA MUESTRA EN VIENA

Sus ingresos lo ubicaban entre el 5% más rico de la sociedad vienesa de su época.
Luke Harding. THE GUARDIAN. ESPECIAL

Durante siglos fue retratado como un genio empobrecido que escribía cartas a sus amigos para pedirles dinero y terminó siendo enterrado como un indigente. Sin embargo, lejos de vivir en la pobreza, Wolfgang Amadeus Mozart llevaba una vida propia de la clase alta y figuraba de hecho entre los que más ganaban en la Viena del siglo XVIII, según asegura una nueva exposición.

Las cartas muestran que el compositor pedía dinero a sus amigos de forma repetida para pagar sus viajes y que su familia se vio obligada a mudarse once veces, por lo menos. Con todo, documentos que se exhiben en la Sociedad de la Música de Viena, la Musikverein, revelan que Mozart ganaba 10.000 florines por año, una suma más que considerable para la época.

"Sus ingresos lo ubicaban entre el 5 por ciento más adinerado de la población" aseguró este martes Otto Biba, el director de la exposición. "En aquella época, uno podía llevar una vida de clase alta muy buena con 500 florines anuales. Un obrero ganaba nada más que 25 al año".

"El siglo XXI debe dejar atrás esa imagen romántica que tiene de Mozart como un artista que llevaba una dura vida. La verdad es que Mozart era un genio pero uno que hacia el final de su vida ganó mucho dinero. De todos modos, tuvo abultadas deudas, por momentos. Deben haber sido producto del juego. No hay pruebas, pero no hay otra explicación de lo contrario", señaló Biba.

Mozart ganaba dinero con sus conciertos y lecciones de piano y con su trabajo como músico privado del imperio. Tenía un mesa de billar y visitaba regularmente a su peluquero. Poseía un enorme espacio para estacionar sus carruajes y vivía la mayor parte del tiempo en Viena, en un departamento de siete habitaciones, según se ve en la muestra.

Los documentos en exhibición incluyen una factura por 800 florines, que recibía Mozart de su mecenas real, José II. En otra de las cartas, el padre de Mozart, Leopoldo, se jacta de que su hijo acababa de ganar 1.000 florines con un único concierto: "Es increíble", escribió.

El compositor vivió en Viena entre 1781 y 1791, cuando murió a los 35 años.

La exposición Mozart: Un compositor en Viena, se inauguró este lunes y continuará hasta el 30 de junio en la Musikverein. Se ven cuentas y recibos de la última década de su vida y forma parte de los eventos que se realizan en Austria para celebrar el 250ø aniversario del nacimiento del compositor en la ciudad austríaca de Salzburgo, el 27 de enero de 1756.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

Agenda Cultural

  • El Instituto Hijas del Corazón de María, con el fin de reunir fondos para sus obras, reanudará el 24 de este mes, a las 18.30, en Coronel Díaz 1870, su tradicional ciclo de conferencias. El tema por tratar este año será «La imagen de la mujer en el arte». La primera disertación, «El misticismo femenino en los siglos XVI y XVII», con imágenes, poesías y música, la dictará Mario Orione. El precio del abono para 7 conferencias es de 30 pesos y cada una, por persona, 5 pesos. La capacidad es limitada. Las entradas se pueden adquirir, de 15 a 19, en la dirección antes mencionada.

    Con el fin de recaudar fondos para la escuela que apadrina la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales Buenos Aires, que preside la doctora Nelly Louzan Solimano, el 19 de este mes, a las 17, la diseñadora Tita Hecker presentará su colección otoño-invierno. Reservas: 4781-0686, 4805-0521 y 4831-7018.

    Orientación para la Joven, en beneficio de sus obras asistenciales, realiza su servicio de catering de comidas, comidas diet y tortas en su local de Uruguay 1334, que atiende de lunes a viernes, de 9.30 a 19.30; los sábados, de 10 a 19; y los domingos, de 10 a 17; teléfono: 4816-7065. 

  • HOMENAJE A COMBATIENTES DE MALVINAS

    • El municipio de Morón realizará hoy un homenaje a los soldados combatientes y caídos en las islas Malvinas con una charla debate. Se presentarán Jorge Oesterheld, Edgardo Esteban y Reynaldo Arce, a partir de las 19, en el salón Mariano Moreno, de Brown 946. Entrada libre y gratuita. Informes: 4489-7756;
      prensa@moron.gov.ar.

    MUSICA
    Clásica

    • Coro Polifónico de Unlam, Coral Artemio, Tomás Alfaro y otros, «Via Crucis», de Lisz, a las 20, en Av. Belgrano 1502. Entrada libre.
    • Il Trovatore, ópera de G. Verdi, a las 20.30, en Av. 51 entre 9 y 10, La Plata. Informes: 0800-666-5151.
    • Banda Sinfónica de la Facultad de Filosofía, a las 18.30, en Sarmiento 299. Entrada libre. Inf.: 4316-7001.
    • INTOXICADOS
    • 08 de Abril DEL 2006 | Corrientes: Anfiteatro Coco Marola.



      La banda se presentará en Corrientes: Anfiteatro Coco Marola.

      Anticipadas en Burbuja Musical (Junín y Catamarca), Capricho helados (Sarmiento y Ayacucho), Orígenes artesanía (Galería Corrientes, local 11).

       

      30 de Abril DEL 2006 | Ealsieland, Quilmes



      La banda se presentará en Ealsieland, Quilmes

      Entradas en venta proximamente.

    Danza contemporánea

    • Retrato de la Señora X/Solo para el solo/Físico, en Larrea 350, Lomas de Zamora, a las 21. Inf.: 4392-2011.

    Folklore

    • César Isella, a las 21, en Perú 272. Inf.: 4788-5240.
    • Coqui Sosa, a las 21, en R. de Elizalde 2831. Entrada libre. Informes: 4808-0553.
    • Danzas indígenas, a las 21, en Av. Figueroa Alcorta y Pueyrredón. Informes: 4326-6301; 4326-3403.
    • Festival Pampa Nuestra, a las 21, en M. T. de Alvear 1125. Informes: 4816-6115; 5237-7200; 15-4477-4779.

    Popular

    • Fénix Jazz Band, a la 20.30, en Medrano 951. Entrada libre. Informes: 4867-7587.
    • Orquesta Juan de Dios Filiberto, a las 20, en Av. Figueroa Alcorta 2263. E. libre. Informes: 4809-5649.
    • Creole Jazz Band, a las 20.15, en Reconquista 439. Informes: 4311-4785.
    • Orquesta de Tango de Buenos Aires, a las 19, en Maipú 555. Entrada libre. Informes: 4325-9100.
    • Tamara Stegmayer, Marcelo Hernández, a las 21.30, en Av. Pedro Goyena 1315. Entrada libre. Informes: 4988-1129.
    • Silvana Saldaña y Javier Bravo, a las 19, en Avda. de Mayo 575. Informes: 4372-2706.
    • Raquel Buela, a las 20, en Montes de Oca 1700. Informes: 4301-0671.
    • Sofía Tassara, a las 22, en Av. Corrientes 1975. Informes: 4953-5595.
    • Santiago Vázquez, a las 21, en Humboldt 1857. Informes: 4771-1141.
    • Pánico, a las 21, en N. Vega 5510. Inf.: 4779-9396.
    • Athy, a las 19, en Av. Figueroa Alcorta y Pueyrredón. Informes: 4326-6301.
    • Daniel Gómez, Claudio Méndez, a las 21.30, en Pje. Giuffra 371. Informes: 4362-1187.
    • Swing Tzigame, a la 0.30, en Callao 892. Informes: 4811-3670.
    • Daniel Maza Trío, a las 22, en Salguero 1884. Informes: 4829-1562.
    • Rescate, a las 20, en Av. F. Lacroze y Alvarez Thomas. Informes: 15-4946-7985.
    • Blues Motel, Barrios Bajos y Motor Loco, a las 20, en Av. Rivadavia 7800. Informes: 15-4946-7985.
    • Ester Andujar Group y Celebrating Cole Porter, a las 20.30, en Sarmiento 1551. Entrada libre.
    • Sexteto Mayor, a las 21, en Cabrera 4946. Informes: 4775-6763.

    CONFERENCIAS
    Entrada libre

    • «Sobre la obesidad y sus consecuencias», por Rudolph von Buxheoveden y César Casávola, a las 18, en Av. Pueyrredón 1640. Informes: 4821-1700.
    • «Sobre la carrera de psicología forense de la UCES», por A. Orgatti, a las 19, en Paraguay 1457. Inf.: 4813-0228.
    • «Homenaje a Alberto Breccia», por Juan Sasturain, Constante Aguer, Marcelo Schapces, a las 18, en Larrazábal 1278. Informes: 4343-4711/39.
    • «Dos ciudades vascas: San Sebastián y Bilbao con su nuevo tranvía», por Dora Terrizano, a las 19.45, en Avellaneda 542. Inf.: 4431-1073; www.tranvia.org.ar .
    • «Aristóteles historiador», por Salvador R. Rufino, a las 16.30, en Av. Alvear 1711, 3º. Inf.: 4811-3066.
    • «Formación en psicoanálisis (modalidadees para profesionales de Capital o interior», por Miriam Mazover, a las 19, en Av. Pueyrredón 538. Inf.: 4961-2197.
    • «Jerusalén: escenario de la pasión del Señor», por Iván Kresteff, a las 18.30, en Avda. de Mayo 822.
    • «Zagala, o la mística de los cuerpos», por Carlos Scaglione, a las 18.30, en Arenales 834. Inf.: 4325-5110.
    • «La globalización y sus efectos en las relaciones bilaterales entre la Argentina y el Líbano», por Hicham Hamdam, a las 18.30, en Cabildo 381.
    • «24 de marzo: 30 años después», por Héctor Marteau, a las 18, French 3614. Informes: 4804-9743.

    PRESENTACIONES DE LIBROS

    • «Distribución geográfica de los peces de aguas continentales de la República Argentina», a las 18, en Av. A. Gallardo 470. Entrada libre. Informes: 4786-8787.
    • «Cocina para chicos», de Martiniano Molina, a las 18, en Santa Fe 3253, Capítulo 2. E. libre. Inf.: 5777-8246.
    • «Esplendores y desvelos (historias de amor de bailarines abrumados», de Gaetano Carlos Sánchez Parrello, a las 20, en Av. Córdoba 946. Entrada libre. Inf.: 4322-0068.

    CINE – ARTE

    • «Papá Noel es un desastre», de Jean-Marie-Poiré, a las 14.30, 17, 19.30 y a las 22, en Av. Corrientes 1530. Informes: 4374-1385.
    • «El romance de Charlot», de Mack Sennett, a las 20, en Viamonte y San Martín. Informes: 5555-5359.
    • «Conciudadano + Ordenado o desordenado + El Coro», de Abbas Kiarostami; «Un traje para la boda + Los colores + Tributo a los maestros + Cómo hacer uso de nuestro tiempo libre: pintando», de A. K.; «Alumnos de primer grado», de A. K. «Cándido López», de José Luis García; «Dónde está la casa del amigo», de A. K., desde las 14, en Av. F. Alcorta 3415. Informes: 4808-6500.

    BELLAS ARTES
    Inauguraciones

    • Horacio Altuna, «Imaginario», en Junín 1930, a las 19. Entrada libre. Informes: 4803-1040.
    • Colectiva, fotografías, en Carlos Calvo 578, a las 19. Entrada libre. Informes: 4773-7257; www.ph15.org.ar .
    • Colectiva, «Muestra Internacional de Arte Latinoamericano Buenos Aires 2006», pinturas, en Jean Jaurés 1114, a las 20. Informes: 4962-4514 .

    En exposición

    • Cora Mayer, «Acunando enigmas», en Viamonte y San Martín. Cierra el 19. Informes: 5555-5359.

Afirman que Judas no fue un traidor

La Nación
 
Polémica interpretación

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en los Estados Unidos
 
WASHINGTON.– Judas Iscariote no fue un traidor, como los cuatro evangelios enseñan desde los orígenes del cristianismo. Fue el mejor amigo de Jesús, el único que sabía quién era realmente y, además, su elegido para ayudarlo a completar la misión que vino a cumplir en la Tierra. Por eso lo entregó.

Esta nueva y muy controvertida versión de los hechos que precedieron al arresto, muerte y resurrección del Mesías proviene del manuscrito del año 300 que ayer presentó la National Geographic en esta capital. Es, se cree, el “Evangelio de Judas”.

“Tú superarás a todos los demás discípulos. Tú sacrificarás el cuerpo que me viste”, le habría anticipado el Mesías a Judas, en un diálogo a solas del que los apóstoles jamás supieron. “Levanta tus ojos al cielo… la estrella que lidera el camino es tu estrella", le dijo, antes de avisarle que por su ayuda sería "maldecido por las otras generaciones".

Son 23 papiros, escritos en ambos lados en copto, el idioma de los cristianos antiguos. Según los expertos, es la transcripción del texto original, redactado en griego en algún momento entre el período de los evangelios de Lucas, Marcos, Mateo y Juan, y el año 180.

Como con los Evangelios, se estima que sus autores no fueron los Apóstoles, sino sus seguidores. Por eso se titulan, por ejemplo, "el Evangelio según San Lucas". Pero este caso es distinto: no es "según", sino "de" Judas.

"Es el relato secreto de la revelación que Jesús contó en una conversación con Judas Iscariote durante una semana, tres días antes de que celebrara la Pascua", comienza el manuscrito, sobre el que la Iglesia Católica no fijó aún una posición oficial.

Ayer, el sacerdote Donald Senior, miembro de la Pontificia Comisión Bíblica del Vaticano, accedió y analizó el manuscrito como miembro del comité de expertos convocado por la National Geographic. Aunque lo convalidó, también lo relativizó: "El hallazgo del evangelio de Judas representa otro excitante descubrimiento arqueológico que nos muestra la diversidad de los primeros textos y de las primeras comunidades cristianas -dijo-. Dudo de que hoy, entre los cristianos, vaya a rivalizar con los evangelios canónicos y los escritos del Nuevo Testamento".

La controversia también podría llegar a los motivos por los que el texto fue difundido ayer, a diez días para el Domingo de Resurrección, con un paquete de promoción mundial que incluye la revista de la National Geographic, un programa especial de televisión, un video y dos libros.

"Este es un proyecto que lleva años; no se apuró por motivos comerciales para hacerlo coincidir con la Pascua", replicó, ante la consulta de LA NACION, el director del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Bart Ehrman, uno de los expertos. "Este era un proyecto que no podía avanzar más en forma reservada", dijo.

Laberinto histórico

El manuscrito estuvo perdido durante 1700 años, hasta que fue hallado en Egipto en los años setenta. Luego, tras pasar tres décadas dando vueltas entre vendedores de antigüedades y coleccionistas en Europa y en Estados Unidos, en 2001 llegó sin traducir y en rápido deterioro a manos de la Fundación Mecenas de Arte Antiguo, en Suiza.

Desde entonces, dos docenas de científicos y académicos de prestigio convocados por la National Geographic -todos de distintos centros de estudios y universidades- verificaron su autenticidad y antigüedad por cinco métodos distintos. Luego, lo restauraron, estudiaron y tradujeron.

"Sepárate de los otros y te contaré los misterios del Reino. Es posible que los alcances, pero sufrirás mucho", le anticipó Jesús a Judas. Y también le advirtió que sufriría incluso por la incomprensión de los demás discípulos. "Serás maldecido por las otras generaciones, pero dominarás por encima de ellos", lo reconfortó.

Judas se destacaba entre los doce elegidos por Jesús, según surge del texto, que también alude a una transfiguración del discípulo: "Levantó sus ojos y vio una nube luminosa y entró en ella", desde donde se oyó una voz, aunque se desconoce qué dijo porque falta ese trozo del papiro.

El manuscrito concluye de manera abrupta, sin abordar la crucifixión, muerte y resurrección de Jesús, pero sí el momento en que los otros cuatro evangelios dan cuenta de la traición de Judas, aunque con una versión diferente."Ellos [por el grupo enviado a arrestar a Jesús] se acercaron a Judas y le dijeron: «¿Qué estás haciendo aquí? Eres discípulo de Jesús». Judas les respondió como deseaban. Y recibió algo de dinero y les entregó a Jesús."

El panel de expertos europeos y estadounidenses que evaluó el manuscrito estima que el evangelio podría replantear la visión dominante sobre Judas y el judaísmo. "Creemos que ayudará a repensar la relación entre judíos y cristianos. Este evangelio muestra un contraste con la imagen de traidor por excelencia que tiene Judas en el Nuevo Testamento", explicó el profesor de Estudios Bíblicos y Cristianos de la Universidad Chapman, Marvin Meyer.

Senior compartió esa posibilidad. Y tras reiterar que descarta un debate sobre Judas y el Nuevo Testamento, agregó, entre risas propias y ajenas: "Bueno, si estoy equivocado, espero que Judas me perdone cuando me muera".

UBA: volvió a fracasar la elección del rector

Clarín
 EL CONSEJO SUPERIOR DEFINE EL LUNES LA FECHA DE LA PROXIMA ASAMBLEA

En un clima de mucha tensión, la FUBA reiteró la toma del Nacional de Buenos Aires. Se reagruparon los sectores progresistas detrás de un nuevo candidato.
Alejandra Toronchik

atoronchik@clarin.com


La elección del nuevo rector de la Universidad de Buenos Aires volvió a suspenderse ayer, al estar nuevamente bloqueado el ingreso al Nacional Buenos Aires donde debía sesionar la Asamblea universitaria. El colegio había sido tomado desde la madrugada de ayer (y por segunda vez en la semana), por estudiantes de agrupaciones de izquierda encolumnados tras la dirigencia de la Federación Universitaria porteña.

A las 9, y a sólo 150 metros de las puertas de ingreso al Nacional Buenos Aires, uno de los candidatos a rector esperaba, replegado con su equipo, en la esquina de Bolívar y Avenida de Mayo. Era el doctor Atilio Alterini, decano de Derecho, y repudiado por los estudiantes por su paso por la Justicia y la Intendencia porteña durante la dictadura. Y, además, por la presunción de que en su equipo habría allegados al ex rector Oscar Shuberoff, acusado de desviar fondos públicos para fines partidarios.

Alterini, junto a algunos profesores, decanos y estudiantes, inició —pasadas las 11.30— una marcha simbólica hasta metros antes de la entrada del Colegio. Una idea que desde el martes proponían miembros de la ex Franja Morada para sacar rédito político de aquella primera suspensión de la Asamblea.

Sin embargo, la decisión sólo sirvió para subir aún más la tensión en la puerta del Colegio cerca del mediodía. Con temor sobre lo que pudiera pasar si se enfrentaban estudiantes de la FUBA y alterinistas, la inquietud se debía también a la presencia en los alrededores de personas ajenas a la universidad, y de aspecto intimidatorio (ver "Barrabravas…"). Es que —pese a que el rector del Colegio Nacional, Horacio Sanguinetti, negara la información ante los medios—, algunos testigos afirmaron que en la tarde del miércoles habrían ingresado al Buenos Aires personas armadas, que intentaban impedir la toma. Allí habrían sido invitados a abandonar el lugar por dirigentes universitarios y por personal policial que, una vez desalojados, se retiró del lugar, por órdenes del ministro del Interior, Aníbal Fernández.

Pendiente de un principio de pelea entre estos grupos y algunos estudiantes, Santiago Gima, presidente de la FUBA por el PO, aprovechó el momento para dejar planteado ante Clarín la otra exigencia de los estudiantes: descartar la actual Asamblea encargada de elegir rector e impulsar no sólo una nueva, sino también, la discusión de los estatutos que rigen la vida universitaria como "conditio sine qua non" para permitir, por fin, la elección de un rector. La Asamblea, tal y como está hoy conformada, es considerada por la FUBA y por muchos otros universitarios, "antidemocrática y poco representativa", ya que impide votar a más del 60% del cuerpo docente: la "sangre nueva" que debería renovar a a quienes hoy eligen autoridades.

Mientras esto sucedía, el rector Guillermo Jaim Etcheverry —quien a primera hora denunció la toma del Nacional en el Juzgado Correccional Nº 12— anunció la suspensión oficial de la Asamblea. Y convocó al Consejo Superior —que deberá fijar lugar y fecha de la nueva Asamblea— para el lunes 10 a las 9 horas.

Lejos de disolverse, los corrillos en la puerta del Buenos Aires hervían en rumores y novedades. Entre ellas, se confirmó la reagrupación de los sectores más progresistas de la Universidad tras un nuevo candidato, el "tapado", Alberto Kornblihtt (ver "La trastienda…"). Y las versiones de que Alterini sería reemplazado por un nombre menos polémico.

Lejos de allí, los alterinistas se habían reagrupado en la Facultad de Farmacia, con 133 de los 236 integrantes de la fallida Asamblea, en medio de un fuerte rumor acerca de que allí podrían sesionar. Pero los organizadores se centraron en el único pero significativo acto: dejar constancia —mediante escribano público— de que tenían el quórum necesario para —si así lo querían— autoconvocar a la Asamblea. La premura por votar que los había caracterizado hasta esa misma mañana había desaparecido.

 
 

Descubren en Egipto las «oficinas administrativas» de un templo faraónico

Clarín
 

Un grupo de arqueólogos halló las ruinas del templo de Madi, que sería de la época faraónica del Imperio Medio (2040-1777 A.C.) y está situado cien kilómetros al suroeste de El Cairo.

Faruq Hosni, ministro egipcio de Cultura, anunció el hallazgo hoy y reveló también que los expertos encontraron vestigios de almacenes de legumbres y salas que sirvieron de residencia a los sacerdotes y trabajadores del templo de la ciudad de Madi. Ese santuario, consagrado al culto de la divinidad de la cosecha, data de cuando el faraón Amememhet IV compartió el poder con su padre Amememhet III, recordó el jefe del Consejo Supremo de Antiguedades, Zahi Hawas.

Y eso no es todo lo que se sabe. Dentro de las oficinas, construidas de adobe, se descubrió un conjunto de sellos –entre ellos uno de un sacerdote-, un anillo de oro y una estatua sin cabeza de una esfinge y otra que representa a una mujer, fabricadas de granito y de bronce, respectivamente. También se encontraron gran cantidad de papiros escritos con alfabeto jeroglífico, que Hawas, se tratan de mensajes de la realeza de la dinastía grecorromana de los Ptolomeos (341 a.C.-30 d.C.).

Fuente: EFE

La religión «prolonga» la vida

BBC Mundo

 

Velas frente a un templo en Polonia Asistir a servicios religiosos cada semana le podría añadir unos tres años de vida, según un estudio médico realizado en Estados Unidos.

Para su investigación sobre expectativas de vida, se tomaron en cuenta factores como ejercicios físicos, medicamentos contra el colesterol y asistencia a servicios religiosos.

Los resultados señalan que los tres factores son beneficiosos y, según indican, el elemento religioso le puede añadir de dos a tres años de vida.

Las conclusiones fueron publicadas en el último número de la revista Journal of the American Board of Family Medicine.

Comunidad

"Hay algo respecto a ser parte integrante de una comunidad como los grupos religiosos que tiene un efecto positivo en la salud"
Daniel Hall, director del estudio

Los científicos del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, que realizaron el estudio, se basaron en estadísticas sobre la relación edad-tasa de muertes para establecer que la participación en servicios religiosos era la causa de los años adicionales.

En cuanto a los otros factores: el ejercicio físico regular añadía de tres a cinco años de vida y los medicamentos contra el colesterol sumaban otros 2,5 a 3,5 años.

Daniel Hall, el director de la investigación, le dijo al sitio LiveScience que los beneficios relativos a la religión pueden estar más vinculados con factores sociales que con la fe.

"Hay algo respecto a ser parte integrante de una comunidad como los grupos religiosos que tiene un efecto positivo en la salud", refirió Hall.

Costo

Oraciones en una iglesia de Arizona, EE.UU.

Hall también señaló que la religión podría desempeñar un papel en la reducción de estrés y en la capacidad de las personas de enfrentar mejor la realidad.

"Pertenecer a una comunidad religiosa ayuda a dar sentido a la vida", expresó.

De cualquier modo, los beneficios no son gratuitos.

El trabajo de la Universidad de Pittsburgh también calculó los costos de cada año adicional de vida, según cada factor.

Estos gastos fueron calculados sobre la base de lo que hay que pagar por un gimnasio, por los medicamentos y por las donaciones a instituciones religiosas.

Entonces, cada año extra de vida le costaría:

  • Ejercicios físicos regulares: US$2.000 a US$6.000,
  • Asistencia a servicios religiosos: US$3.000 a US$10.000,
  • Drogas para reducir el colesterol: US$4.000 a US$14.000.

 

El País

Los jóvenes que se declaran católicos bajan del 77% al 49% en una década

Una encuesta revela que la Iglesia inspira menos confianza que las multinacionales o la OTAN

Menos de la mitad de los jóvenes entre 15 y 24 años (el 49%) se considera católico, mientras que hace una década se definía como tal el 77%. Así figura en el informe Jóvenes Españoles 2005, de la Fundación Santa María, dirigido por el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Pedro González. Ese descenso se debe a la "impopular" postura de la Iglesia católica en temas como la sexualidad, según los autores. La Iglesia es una de las instituciones que inspiran menos confianza, por detrás de las multinacionales o la OTAN. El estudio se basa en entrevistas a 4.000 jóvenes de 15 a 24 años de toda España.

– Menos católicos. El 49% de los jóvenes se declara católico. En 1994 se manifestaba como tal el 77%, según el estudio de la Fundación Santa María, vinculada a la congregación de los marianistas. El porcentaje de agnósticos, ateos o indiferentes a la religión asciende al 46% (en 1994 era del 22%). Las razones del descenso del número de católicos, según uno de los autores del informe, Juan González-Anleo, es la "impopular" postura de la Iglesia "en temas como la ley que regula el matrimonio homosexual, el aborto o la sexualidad", y a los cambios políticos en una "dirección laicista".

– Más tolerantes. Los jóvenes aceptan que las parejas homosexuales adopten hijos (en una escala de justificación del 0 al 10, dan un 6 a esta opción) y justifican el aborto con un 5,29. Las actitudes que más critican son el terrorismo, la violencia de género o el vandalismo.

– Desconfianza hacia la Iglesia. La Iglesia católica es la institución que genera menos confianza (el 80% no confía en ella), por detrás de las grandes multinacionales y de la OTAN. Las que más confianza generan son las asociaciones de voluntariado, el sistema de enseñanza y la Seguridad Social. El 79% cree que la Iglesia es demasiado rica y el 82%, que está demasiado anticuada en cuestión sexual. Por el contrario, la mitad de los jóvenes cree que ayuda a pobres y marginados.

– Clases de religión. El 49% de los jóvenes asegura que las clases de religión no les ha servido prácticamente de nada. El 36% cree que le sirvió de algo o de mucho, contando al 10% que no ha estudiado esta asignatura.

– Matrimonio religioso. A pesar de las críticas, el 43% de los jóvenes admite que su deseo es casarse por la Iglesia. Por el matrimonio civil opta el 22% y el 16% por las uniones de hecho.

– Los problemas más graves. El terrorismo, la droga, el paro y la vivienda son los problemas que más les preocupan. Los que menos, la corrupción política y el medio ambiente, aunque intentan ahorrar agua y energía.

– Sí a la inmigración. La llegada masiva de inmigrantes no parece haber generado prejuicios entre los jóvenes. El 67,7% cree que se debe permitir la entrada de extranjeros con contrato de trabajo y el 15,7%, que se debe admitir a todos. Preguntados por los vecinos que no les gustaría tener, encabezan la lista miembros de ETA, neonazis, cabezas rapadas y musulmanes radicales. A ningún joven le importa ya vivir al lado de una persona enferma de sida, mientras que en 1990 lo rechazaba el 25%.

La importancia del ‘botellón’ para divertirse

La mitad de los jóvenes sale todos o casi todos los fines de semana y casi la mitad, un 46%, vuelve a casa después de las cuatro de la madrugada. Entre los motivos para salir de marcha, casi un tercio piensa que beber alcohol o hacer botellón es una razón bastante o muy importante. Así lo sostiene 1,7 millones de jóvenes, según la estimación de los autores del estudio a partir de la encuesta realizada. Las razones más mencionadas para salir son compartir amigos, desconectar de la rutina cotidiana y bailar.

Escuchar música, ver la televisión, ir al cine, estar con su pareja, asistir a conciertos o practicar el sexo son otras de las actividades preferidas por más del 80% de los jóvenes. Aunque no siempre los gustos se traducen en hechos. Aunque al 87% le gusta ir a conciertos o al teatro, sólo el 67% lo hace. El 34% visita museos (en 1999 lo hacía el 43%).