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Multipremiada épica del cine indio

La Nación|»El guerrero», opera prima de Asif Kapadia, está disponible en VHS y DVD.

Por Diego Batlle. Distinguida en festivales como los de Londres, San Sebastián, Rotterdam, Gotemburgo y Karlovy Vary, considerada incluso como la mejor película inglesa en los prestigiosos premios Bafta (los Oscar británicos) entregados en 2003, «El guerrero» («The Warrior») es, sin embargo, una muestra del mejor cine de la India. ¿Cómo se explica esta paradoja? El film, que el sello Gativideo acaba de estrenar directamente en VHS y DVD, fue íntegramente financiado por productoras del Reino Unido, pero narra una épica histórica basada en leyendas y costumbres hindúes.

Esta opera prima de Asif Kapadia, un joven director de 34 años de familia hindú, pero nacido en Londres y formado como documentalista de la BBC, narra las desventuras de Lafcadia (Irfan Khan), un implacable soldado que sirve a un poderoso señor feudal. Cuando un pueblo de la zona decide desafiar la autoridad de su jefe o intenta reducir el pago de impuestos, Lafcadia y sus hombres se encargan de matar a los rebeldes y de arrasar con sus casas.

Cansado de encabezar matanzas contra indefensos pobres, el héroe del relato decide abandonar las armas, pero su amo no está dispuesto a aceptar semejante afrenta y envía de inmediato a los propios compañeros de Lafcadia para que lo maten. Cual Clint Eastwood en «Los imperdonables», el protagonista intenta rehacer su vida y hasta busca nuevos caminos místicos, pero el brutal asesinato de su hijo lo deja en estado de shock y hace que se convierta en un fugitivo a la deriva, un vagabundo sin rumbo ni motivación. Pero, como en toda buena historia humanista de redención y segundas oportunidades, serán precisamente las víctimas que alguna vez sufrieron el poder de su espada quienes le devuelvan la esperanza.

Rodada en impresionantes sitios naturales desérticos y montañosos (son notables las tomas panorámicas en la zona del Himalaya), «El guerrero» resulta un film bello y sórdido a la vez. Son 86 minutos de un relato sólido y apasionante que se llegó a estrenar comercialmente en casi todos los principales mercados del mundo (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y España, entre otros).

La película también permite conocer a Khan, un actor que tuvo aquí la oportunidad de lucirse en uno de sus primeros papeles protagónicos y que se consagró definitivamente en Bollywood (la prolífica industria cinematográfica de la India) el año último gracias al thriller «Rog». Un dato contundente indica que, tras el éxito mundial de «El guerrero», Khan rodó entre 2002 y 2006 nada menos que 23 largometrajes.

Desastre de Bhopal (1984)

Constitución de India

Música clásica de India|shehnai|sarod|santoor.

Arquitectura rupestre de la IndiaArquitectura tallada en la roca de la India | Templo de Kailāsanātha – o templo Kailash en honor al dios Shivá – Grutas de Ellora, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco | Arquitectura rupestre

Multipremiada épica del cine indio

La Nación
 
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"El guerrero", opera prima de Asif Kapadia, está disponible en VHS y DVD
 
 

Distinguida en festivales como los de Londres, San Sebastián, Rotterdam, Gotemburgo y Karlovy Vary, considerada incluso como la mejor película inglesa en los prestigiosos premios Bafta (los Oscar británicos) entregados en 2003, "El guerrero" ("The Warrior") es, sin embargo, una muestra del mejor cine de la India. ¿Cómo se explica esta paradoja? El film, que el sello Gativideo acaba de estrenar directamente en VHS y DVD, fue íntegramente financiado por productoras del Reino Unido, pero narra una épica histórica basada en leyendas y costumbres hindúes.

Esta opera prima de Asif Kapadia, un joven director de 34 años de familia hindú, pero nacido en Londres y formado como documentalista de la BBC, narra las desventuras de Lafcadia (Irfan Khan), un implacable soldado que sirve a un poderoso señor feudal. Cuando un pueblo de la zona decide desafiar la autoridad de su jefe o intenta reducir el pago de impuestos, Lafcadia y sus hombres se encargan de matar a los rebeldes y de arrasar con sus casas.

Cansado de encabezar matanzas contra indefensos pobres, el héroe del relato decide abandonar las armas, pero su amo no está dispuesto a aceptar semejante afrenta y envía de inmediato a los propios compañeros de Lafcadia para que lo maten. Cual Clint Eastwood en "Los imperdonables", el protagonista intenta rehacer su vida y hasta busca nuevos caminos místicos, pero el brutal asesinato de su hijo lo deja en estado de shock y hace que se convierta en un fugitivo a la deriva, un vagabundo sin rumbo ni motivación. Pero, como en toda buena historia humanista de redención y segundas oportunidades, serán precisamente las víctimas que alguna vez sufrieron el poder de su espada quienes le devuelvan la esperanza.

Rodada en impresionantes sitios naturales desérticos y montañosos (son notables las tomas panorámicas en la zona del Himalaya), "El guerrero" resulta un film bello y sórdido a la vez. Son 86 minutos de un relato sólido y apasionante que se llegó a estrenar comercialmente en casi todos los principales mercados del mundo (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y España, entre otros).

La película también permite conocer a Khan, un actor que tuvo aquí la oportunidad de lucirse en uno de sus primeros papeles protagónicos y que se consagró definitivamente en Bollywood (la prolífica industria cinematográfica de la India) el año último gracias al thriller "Rog". Un dato contundente indica que, tras el éxito mundial de "El guerrero", Khan rodó entre 2002 y 2006 nada menos que 23 largometrajes.

Por Diego Batlle

Un argentino en Armenia: Facundo Agudín, nuevo director de la Opera de ese país

La Nación
 
Estreno: la primera vez de "La flauta mágica"

Largo es el camino que ha llevado al joven director de orquesta desde su Buenos Aires natal a la Opera Nacional de Armenia, en Ereván. Residente en Suiza, Agudín realiza una carrera vertiginosa en el país alpino, donde dirige la Orquesta Sinfónica del Jura, coordina el festival Musiques des Lumières y colabora con diversos teatros y compositores suizos vivos. Tal despliegue de energía creadora ha sido recompensado recientemente con el importante premio cantonal Promotor de la Cultura, y ha llevado al semanario L´Hebdo, el más influyente de la Suiza de habla francesa, a nombrarlo una de las cien personalidades que definen la vida cultural helvética.

Pero Suiza parecía no ser suficiente para el director de 34 años formado en la Universidad Católica Argentina y la prestigiosa Schola Cantorum de Basilea. Gracias al estreno de una obra del compositor suizo de origen armenio David Haladjian, Agudín entró hace dos años en contacto con los responsables de la Opera Nacional de Armenia. De allí surgió una propuesta de colaboración que ha cristalizado en este estreno armenio de "La flauta mágica" el último 18 de marzo, dado que, aunque resulte difícil de creer, una de las obras cumbre de Wolfgang Amadeus Mozart no había subido jamás a escena en el país del Cáucaso. Inmejorable manera, entonces, de celebrar el 250° aniversario del nacimiento del compositor y de foguear a los músicos en un repertorio para ellos inhabitual.

Epocas difíciles

El Teatro Nacional de Opera y Ballet de Armenia, que no detuvo su actividad siquiera en los días trágicos de la Segunda Guerra Mundial, fue durante sesenta años una de las glorias líricas de la extinta URSS, justo por detrás del legendario Teatro Bolshoi de Moscú y el Kirov-Mariinsky, de San Petersburgo. A diferencia de sus ricos primos rusos, el teatro armenio vivió de manera trágica el hundimiento de la URSS y el fin de los infinitos presupuestos estatales. Ese factor político, sumado al pavoroso terremoto de 1988 y la reciente guerra con Azerbaiján han hecho que la Opera de Armenia hubiera pasado de seis o siete producciones anuales a apenas una o dos a partir de 1991.

Con 700 empleados entre músicos de la orquesta sinfónica, solistas, coros y personal técnico y administrativo, los presupuestos anuales y sueldos del equipo dependen directamente del Ministerio de Cultura. Cabe mencionar que las calles de Ereván no tienen alumbrado a partir de medianoche, o que los salarios de los profesores de orquesta o solistas rara vez superan los 70 dólares mensuales y que, a fin de redondear los finales de mes, estos artistas se ven obligados a realizar grabaciones de música ligera o tocar en bodas y bautismos.

Este es el complejo panorama al que Facundo Agudín se enfrenta en Armenia, aunque el director comentó con humor: "Afortunadamente, no vengo de Luxemburgo. Muchos de estos problemas resultan extrañamente familiares a un argentino".

A pesar de las dificultades, el músico ha sellado un compromiso por cuatro años con la Opera Nacional, que permitirá la producción de obras nuevas y la colaboración estrecha con artistas e instituciones de Europa. A estas vías se suman los armenios de la rica e influyente diáspora, diseminada entre Los Angeles, París, Buenos Aires o Nueva York.

"En los últimos años han venido a Armenia a visitar y a invertir en su país de origen más de 400.000 armenios del exterior", comenta entusiasmado Nika Babayan, productor de esta versión de concierto de "La flauta mágica". La idea del infatigable Agudín es presentar entre tres y cuatro nuevas producciones operísticas anuales o el estreno mundial de la opera "El mercader de Venecia", del compositor suizo Christian Favre, previsto para 2008.

Facundo Agudín destaca diversas características del elenco. "Es muy difícil encontrar un grupo de solistas de este nivel en Ginebra o Zurich -comenta-, a pesar de lo infinitamente superiores que son sus medios económicos."

El director porteño alaba el entusiasmo y las infinitas ganas de trabajar y aprender de esta gente. De hecho, durante las sesiones preparatorias del estreno de "La flauta mágica", las jornadas de trabajo de doce horas fueron moneda corriente que los músicos y cantantes asumieron con ánimo inmejorable.

A pesar de lo difícil de su situación, en Armenia en general y en el teatro en particular, se respira cierto optimismo y un aire de renacimiento. "Esperemos que la colaboración que acaba de iniciarse con estos artistas les permita una mayor visibilidad y presencia en el mundo", zanja Facundo Agudín antes de abordar el avión que lo lleva a Londres. La próxima cita del argentino con sus compañeros armenios será en julio para la presentación de "La flauta…" en una novedosa versión escénica, que incluirá medios de vanguardia, realizada en colaboración con diversas universidades, centros de tecnología y creadores de Suiza.

Por Rodrigo Carrizo Couto
Para LA NACION

Chiquititas: el regreso de un clásico

La Nación
Desde pasado mañana, por Telefé, y con Jorgelina Aruzzi a la cabeza, volverá el ciclo que se convirtió en fenómeno multimillonario

 Muchos historiadores, especialmente anglosajones, gustan de practicar y analizar su objeto de estudio a partir de una pregunta: ¿qué hubiera sucedido si…? En castellano, para mencionar ese tipo de estudios, se habla de historia contrafáctica.

Aplicado al mundo de la televisión, su pasado y su presente, el estreno de «Chiquititas», pasado mañana, a las 17.30, por Telefé, amerita una revisión contrafáctica.

¿Qué hubiera pasado en el universo televisivo si en 1995 no se hubiese puesto en el aire la historia de una madre joven en busca de su hija perdida en una suerte de orfanato repleto de personajes dignos de «Oliver Twist»?

Más de diez años han pasado desde aquella temporada y seis desde que se vio el ciclo por última vez y no parece exagerado decir que si nunca hubiese llegado a verse una generación de chicos se habrían quedado sin su programa favorito.

«Es un clásico», resume Jorgelina Aruzzi, la nueva protagonista de la tira infantil, por la que ya pasaron Romina Yan, Gabriel Corrado, Facundo Arana, Darío Grandinetti, Grecia Colmenares y Romina Gaetani, entre muchos otros actores. Cada uno de ellos fue importante para el programa, pero todos pasaron y quién quedó fue «Chiquititas», evidentemente mucho más que la suma de sus partes.

Esta vez le tocó a Aruzzi, conocida por sus papeles en «La niñera» y «Amor mío» encabezar ese mundo de chicos abandonados, malos de caricatura y canciones que creó Cris Morena.

Antes de convertirse en Magalí Garcés, la mujer que en su adolescencia tuvo un bebe que en un principio cree muerto, la actriz no parecía la elección más obvia para el papel. Es que desde que comenzó a trabajar en televisión su estilo tuvo más que ver con el humor adulto que con los colores estridentes de «Chiquititas».

«En general, en la TV hacía lo que me pedían. Se trataba siempre de tener trabajos que me permitían bancar otras cosas. Hacía personajes y sketches. Empecé en «VideoMatch» haciendo cámaras ocultas. En aquella época armamos una obra con Eugenia Guerty («Fuga a la medianoche») que se llamaba «Pasado carnal». Ahí nos vio Jorge Guinzburg que nos llamó para hacer «Chabonas» y después «Peor es nada». Al tiempo, participé de «El show de la tarde» y me enganché para un casting de «La niñera»», detalla Aruzzi.

A partir de ese momento comenzó para la actriz lo que se puede llamar el período «amiga de la protagonista». En la sitcom «La niñera» interpretó a Valeria, la amiga francamente tonta de Flor Finkel, el personaje de Florencia Peña, y en «Amor mío» repitió la función, esa vez como Vera, la compinche de Romina Yan.

«Ese personaje era tan fuerte, tan subrayado, que me resultó más fácil despegarme de él. Vera despertaba amores y odios, pero a mí me encantó jugar a esa histérica de diván», dice la actriz que pasado mañana estrenará protagónico en la pantalla chica.

Lejos de sentir el peso de las versiones anteriores que detuvieron su marcha cuando la productora de Morena se alejó de Telefé, dueño del título del ciclo, Aruzzi asegura que nunca vio «Chiquititas». Pero sabe que junto a la historia trágica que impulsa la acción, una madre adolescente que se entera de que su hijo no ha muerto sino que está internado en un orfanato, habrá un costado humorístico que tiene mucho que ver con ella.

«Hay dos «Chiquititas» esta temporada. Está la parte de la novela, muy dramática, que es la de Magalí, la mujer a la que separaron de su hijo, y está la parte de humor, que es la de Lilí, que tiene que ver con el orfanato donde todo tiene un tono de clown y mucha magia», explica Aruzzi.

Dos personajes, una actriz

Cuando le propusieron encabezar el elenco de «Chiquititas», la actriz dice que sintió algunas «turbulencias». Al hecho de trabajar diariamente con la energía de 14 chicos de entre 14 y 7 años se le sumó el hecho de que debía interpretar dos papeles.

Así, Aruzzi tuvo que dividir su tiempo entre Magalí y Lilí, dos papeles en los extremos del espectro actoral.

«Estoy disfrutando de las dos partes, de hacer la payasada y el drama, que me encanta. Me encanta la lágrima, me encanta llorar», dice con una sonrisa la actriz. Y lo cierto es que Magalí le dará bastantes oportunidades para hacerlo.

«Ella vivía en el sur con el padre, que tenía una empresa, y cuando era adolescente quedó embarazada. El papá regaló el bebe y le dijo que nació muerto, pero en realidad lo abandonó en el orfanato de Pierre y Julita Dumont (Alejo García Pintos y María Carámbula). En un momento, ella descubre la mentira y junto a su mejor amiga se propone encontrarlo. Sus investigaciones la llevan hasta el hogar donde empieza a trabajar como Lilí, una especie de payasa, madre y hada madrina de esos chicos», cuenta Aruzzi vestida con las llamativas ropas de su personaje más divertido. Ese que además de buscar a su hijo/a se enamorará del cocinero del hogar, Kili, interpretado por Gastón Ricaud.

En su encarnación como la seria empresaria Magalí Garcés también tendrá tiempo para el amor. Mientras dirige la sucursal porteña de su empresa conocerá a Mateo (Gonzalo Heredia), un banquero español que intentará distraerla de su objetivo: recuperar al bebe perdido ocho años antes.

Casi desde su inicio, el universo de «Chiquititas» implicó mucho más que un programa de televisión exitoso. El mundo que producen Cris Morena Group, RGB y Telefé tiene una vida más allá de la pantalla. Obras de teatro, películas, discos y mucho merchandising completan un cuadro en el que el ciclo se vuelve marca (ver aparte).

Para algunas de esas consecuencias, dice Aruzzi, está mejor preparada que para otras. «Para la TV y el teatro voy a cantar y bailar. La verdad es que todo esto me sorprendió porque grabar un disco… Yo siempre canté en la ducha. Igual tuvimos un entrenador de baile y canto. Está todo muy cuidado así que yo me relajo. Estoy con gente que sabe hacer las cosas bien y hace rato que las hacen. Por otro lado, la popularidad es lo que más miedo me da. Porque yo nunca desee ser muy famosa. No era mi objetivo en la vida. El otro día iba en el auto, vi los afiches del programa y tuve ganas de esconderme abajo de mi frazada. Ahora voy a empezar a salir a la calle con anteojos de sol grandes y la gorrita que usan todos los famosos», se ríe la actriz.

Polémicas grandecitas

Para muchos, «Chiquititas» es el programa infantil más querido, para otros es un ciclo que los niños no deberían ver. Es que la historia de unos sufridos huerfanitos, piensan algunos, debe ser apta sólo para los lectores de Charles Dickens o para los que tengan aún fresco el recuerdo de «Annie». Cada estreno de este ciclo renueva la polémica. Su protagonista, sin embargo, prefiere dejar atrás viejas discusiones y pensar hacia lo que vendrá: los chicos mirando el programa junto a sus padres.

«El tono de esta temporada hará que los padres se diviertan junto a sus hijos mirando el programa. Los chicos pueden dar su autorización a los papás para verlo y eso está bueno», se entusiasma Aruzzi. Y continúa: «Con todo lo que se ve en la TV por estos días el argumento de una novela se queda bastante corta».

Lo cierto es que más allá de la polémica, a más de diez años de su estreno, existe toda una generación de chicos que creció con «Chiquititas». Que sentirán al menos curiosidad por la versión que se estrenará pasado mañana, a las 17.30, por Telefé. Los mismos que ni siquiera pueden jugar con la posibilidad de pensar la historia contrafáctica. Esos que tienen al programa como una parte inseparable de su infancia, ese tiempo en el que la canción favorita comenzaba diciendo: «Tengo el corazón con agujeritos».

Por Natalia Trzenko
De la Redacción de LA NACION

Un negocio redondo

  • 1995 se estrenó la primera temporada del programa.
  • 1992 fue el número de funciones de teatro que hicieron en las vacaciones de invierno de 1998.
  • 1 millón de discos vendidos desde que se estrenó el programa.
  • 1 millón y medio de espectadores vieron las obras de teatro.
  • 731.311 espectadores vieron el film «Chiquititas, rincón de luz», en 2001.
  • 25 países de todo el mundo compraron el programa.
  • 2 versiones propias fueron hechas para Brasil y México.

Morrissey: Ringleader of the Tormentors

La Nación

Grabaciones|La página de los discos

La vida y la muerte en Roma

El martes saldrá a la venta el nuevo CD de Morrissey, el ex líder de The Smiths

I Will See You In Far Off Places, Dear God Please Help Me, You Have Killed Me, The Youngest Was The Most Loved, In The Future When All´s Well, The Father Who Must Be Killed, Life Is A Pigsty, I´ll Never Be Anibody´s Hero, On The Streets I Ran, To Me You Are A Work Of Art, I Just Want To See The Boy Happy, At Last I Am Born (#Sony/BMG)

Por Adriana Franco|Morrissey el oscuro, Morrissey el célibe, Morrissey el príncipe del dolor ha visto las luces y los placeres de Roma, sus historias y sus sabores, y tuvo que cantarlos. Por eso, ninguna de las doce canciones de «Ringleaders of the Tormentors», su nueva placa que estará el martes en las disquerías, está de más. Algo cercano al #álbum conceptual se percibe aquí aunque no haya más concepto que el imperativo de poner en letra y música los cambios y las revelaciones de un hombre de 46 años al que algo explosivo le está pasando y que camina por una ciudad que está viva, en la que la gente colma las calles y nadie habla en voz baja. «Roma me pasó por encima como una hermosa ola gigante y me tragó», dijo Morrissey en una entrevista reciente.

La carrera solista del ex líder de los Smiths había llegado a un extraño punto muerto a fines de los años 90, pero algo cercano a la resurrección sucedió con la edición de «We Are The Quarry» en 2004. Allí, tras siete años de silencio discográfico, Morrissey pareció resurgir. Y más aún con este disco. Si aquél hablaba de pandillas y de la vida en Los Angeles, donde vivía el inglés desde 1999, su mudanza a Roma pobló a «Ring of the Tormentors» de imágenes y sonidos nuevos. No falta la referencia a los Estados Unidos, ese país que criticó y critica duramente; en el tema que abre el álbum, entre loops extraños y guitarras glam o pasadas al revés, dice que «si Dios te concede protección, y los Estados Unidos no te bombardean, nos veremos en algún lugar seguro». Y menciona a aquellos cuyo destino es acabar con la vida, una referencia a la política norteamericana e inglesa en Irak, tal como confirmó en una entrevista con Thomas Venker.

Pero ahora Morrissey, en su peregrinaje, llegó a la Ciudad Eterna, la ciudad en la que este hombre que esquivó durante años cualquier indagatoria sobre sus preferencias sexuales asegurando su condición de célibe descubrió la posibilidad del amor. Es impactante que quien tan bien ha escrito sobre la soledad y el sentirse miserable lo haga ahora sobre una sensualidad nueva.

En la magnífica balada «Dear God, Please Help Me» Morrissey canta, sobre un lúgubre órgano al que van sumándose cuerdas, que siente toneles explotando entre sus piernas y, luego, que esas mismas piernas se extienden junto a otras. Y, entremedio, el pedido, nuevamente, a Dios y la pregunta de si a él también le han pasado este tipo de cosas.

En la Roma de Morrissey aparecen Pasolini, Anna Magnani y Visconti (Luchino, pero también Toni, productor del disco) en el tema «You Have Killed Me», donde Morrissey muestra su #humor negro, su sentido de la tragedia, en este relato en el que el amado es también el asesino.

Roma está también en la ambulancia que suena al comienzo de «The Youngest Was The Most Loved», el tema en el que un conmovedor coro de niños con espíritu antiguo canta «There is no such thing in life as normal». Otra vez, la conocida y escéptica mirada de Morrissey. La misma de «te daría mi corazón, si lo tuviera», de «To Me You Are A Work of Art» o que habla de las calles que correteó «convirtiendo la náusea en canción popular».

Todo es sutil y exacto en este disco. Porque además de la composición, Visconti (Toni, claro) parece haberlo ayudado a sacar lo mejor de sí, incluidos algunos temas que hacen recordar a la dolorosa frescura que caracterizó a los Smith. Contó con otra ayuda de lujo y eminentemente romana: Ennio Morricone al frente de las orquestaciones y arreglos de cuerdas, evitando las programaciones -más económicas, pero menos sutiles- del álbum anterior. Y, entre baladas y rock, se permite los extraños siete minutos de «Life Is a Pigsty», con efectos sonoros y experimentaciones.

Entre la dolce vita y el amor que recuerda al que puede inspirar un Tadzio, en esa ciudad de exteriorización y antiguos dioses y donde también se asienta el Vaticano, Morrissey preparó este disco fantástico. Un disco que habla de últimos deseos, del amor descubierto antes de la muerte, de parricidios, y que invoca casi en cada canción a Dios, pero también al asesino y al asesinado. Amor y muerte en un mismo trago. Las dos caras y el renacer, las ahora antiguas culpas de la carne de un hombre que acaba de nacer; así elige terminar el disco.

Morrissey : Ringleader of the Tormentors

La Nación
 
Grabaciones | La página de los discos

 

La vida y la muerte en Roma

El martes saldrá a la venta el nuevo CD de Morrissey, el ex líder de The Smiths
 

I Will See You In Far Off Places, Dear God Please Help Me, You Have Killed Me, The Youngest Was The Most Loved, In The Future When All´s Well, The Father Who Must Be Killed, Life Is A Pigsty, I´ll Never Be Anibody´s Hero, On The Streets I Ran, To Me You Are A Work Of Art, I Just Want To See The Boy Happy, At Last I Am Born (Sony/BMG)

Morrissey el oscuro, Morrissey el célibe, Morrissey el príncipe del dolor ha visto las luces y los placeres de Roma, sus historias y sus sabores, y tuvo que cantarlos. Por eso, ninguna de las doce canciones de "Ringleaders of the Tormentors", su nueva placa que estará el martes en las disquerías, está de más. Algo cercano al álbum conceptual se percibe aquí aunque no haya más concepto que el imperativo de poner en letra y música los cambios y las revelaciones de un hombre de 46 años al que algo explosivo le está pasando y que camina por una ciudad que está viva, en la que la gente colma las calles y nadie habla en voz baja. "Roma me pasó por encima como una hermosa ola gigante y me tragó", dijo Morrissey en una entrevista reciente.

La carrera solista del ex líder de los Smiths había llegado a un extraño punto muerto a fines de los años 90, pero algo cercano a la resurrección sucedió con la edición de "We Are The Quarry" en 2004. Allí, tras siete años de silencio discográfico, Morrissey pareció resurgir. Y más aún con este disco. Si aquél hablaba de pandillas y de la vida en Los Angeles, donde vivía el inglés desde 1999, su mudanza a Roma pobló a "Ring of the Tormentors" de imágenes y sonidos nuevos. No falta la referencia a los Estados Unidos, ese país que criticó y critica duramente; en el tema que abre el álbum, entre loops extraños y guitarras glam o pasadas al revés, dice que "si Dios te concede protección, y los Estados Unidos no te bombardean, nos veremos en algún lugar seguro". Y menciona a aquellos cuyo destino es acabar con la vida, una referencia a la política norteamericana e inglesa en Irak, tal como confirmó en una entrevista con Thomas Venker.

Pero ahora Morrissey, en su peregrinaje, llegó a la Ciudad Eterna, la ciudad en la que este hombre que esquivó durante años cualquier indagatoria sobre sus preferencias sexuales asegurando su condición de célibe descubrió la posibilidad del amor. Es impactante que quien tan bien ha escrito sobre la soledad y el sentirse miserable lo haga ahora sobre una sensualidad nueva.

En la magnífica balada "Dear God, Please Help Me" Morrissey canta, sobre un lúgubre órgano al que van sumándose cuerdas, que siente toneles explotando entre sus piernas y, luego, que esas mismas piernas se extienden junto a otras. Y, entremedio, el pedido, nuevamente, a Dios y la pregunta de si a él también le han pasado este tipo de cosas.

En la Roma de Morrissey aparecen Pasolini, Anna Magnani y Visconti (Luchino, pero también Toni, productor del disco) en el tema "You Have Killed Me", donde Morrissey muestra su humor negro, su sentido de la tragedia, en este relato en el que el amado es también el asesino.

Roma está también en la ambulancia que suena al comienzo de "The Youngest Was The Most Loved", el tema en el que un conmovedor coro de niños con espíritu antiguo canta "There is no such thing in life as normal". Otra vez, la conocida y escéptica mirada de Morrissey. La misma de "te daría mi corazón, si lo tuviera", de "To Me You Are A Work of Art" o que habla de las calles que correteó "convirtiendo la náusea en canción popular".

Todo es sutil y exacto en este disco. Porque además de la composición, Visconti (Toni, claro) parece haberlo ayudado a sacar lo mejor de sí, incluidos algunos temas que hacen recordar a la dolorosa frescura que caracterizó a los Smith. Contó con otra ayuda de lujo y eminentemente romana: Ennio Morricone al frente de las orquestaciones y arreglos de cuerdas, evitando las programaciones -más económicas, pero menos sutiles- del álbum anterior. Y, entre baladas y rock, se permite los extraños siete minutos de "Life Is a Pigsty", con efectos sonoros y experimentaciones.

Entre la dolce vita y el amor que recuerda al que puede inspirar un Tadzio, en esa ciudad de exteriorización y antiguos dioses y donde también se asienta el Vaticano, Morrissey preparó este disco fantástico. Un disco que habla de últimos deseos, del amor descubierto antes de la muerte, de parricidios, y que invoca casi en cada canción a Dios, pero también al asesino y al asesinado. Amor y muerte en un mismo trago. Las dos caras y el renacer, las ahora antiguas culpas de la carne de un hombre que acaba de nacer; así elige terminar el disco.

Adriana Franco

La Pascua judía, en las góndolas

La Nación
Propuestas gastronómicas y artísticas

Ya se venden productos tradicionales y se organizan festivales en la ciudad.

La ciudad de Buenos Aires se prepara para la Pascua judía, que este año se celebra a partir del 12 de abril.

La festividad de Pésaj, en la que se recuerda el paso de los judíos de la esclavitud a la libertad, se siente en las góndolas de las principales cadenas de supermercados que cuentan con productos especiales para esta fiesta, en las heladerías que venden helados kosher y con una original propuesta que se desarrollará mañana en Palermo Soho (ver aparte).

Durante los siete días que dura la festividad de Pésaj, en vez de pan con levadura se come matzá, un pan ácimo que, según se relata en el libro del Exodo, se debe a que los judíos tuvieron que salir muy rápido de Egipto y no les quedó tiempo para que el pan leudara.

«La matzá es el símbolo del pan de la libertad. En la transición de la esclavitud a la libertad no hay términos medios y se produce tan rápido que no da tiempo ni siquiera a que leude el pan», explica el rabino Daniel Goldman, de la comunidad Bet El.

Los alimentos que contienen levadura no se pueden comer durante Pésaj. Este es el motivo por el cual las principales cadenas de supermercados están comenzando a exhibir en sus góndolas productos exclusivos para Pésaj. «Harina de matzá para cocinar, matzá, rábano picante (jrein)», enumera algunos de los productos Venancio Fernández, jefe de salón del supermercado Norte de Scalabrini Ortiz y Cabello. Los supermercados Jumbo de Palermo, Pilar, Unicenter y Almagro contarán con casi cien productos que están permitidos comer durante Pésaj, entre los que hay harinas, galletas sin levadura, golosinas y vinos. En Carrefour y Disco también tienen matzá dulce, salada y bañada en chocolate para todos los gustos y las horas del día.

También helados

Las heladerías que venden helados kosher lo harán también para esta festividad. Persicco tiene gustos neutros y lácteos entre los que se encuentran los chocolates, durazno con naranja, frambuesa y menta granizada. Freddo también cuenta con sus helados artesanales kosher respetuosamente elaborados y aprobados por el rabino Daniel Oppenheimer.

En tanto, Pesaj Urbano es el nombre que eligió el Proyecto Cultural YOK para una propuesta innovadora en nuestra ciudad. Con la intención de inspirar a Pésaj, de comenzar a degustar comidas típicas de esta festividad y encontrarse con canciones, sabores y olores familiares e interesantes se llevará a cabo mañana, en la calle Armenia, entre Costa Rica y Nicaragua, un festival al aire libre, abierto y gratuito, donde habrá shows en vivo, degustaciones, concursos, arte urbano y cursos gastronómicos. Se ha invitado a reconocidos artistas plásticos para que intervengan en platos de Pésaj. «Los artistas trabajan en base a los valores de libertad, justicia y se preguntan quiénes son los faraones actuales y crean platos que estarán expuestos y a la venta ese día», explica Ianina Grimblat, directora ejecutiva de YOK.

Habrá cursos de cocina sencilla para que puedan preparar juntos padres e hijos y un concurso para ver quién cocina el mejor guefilte fish, una receta de pescado típica. Pesaj Urbano cerrará con un show en vivo del grupo de música klezmer compuesto por César Lerner y Marcelo Moguilevsky.

Cuando el 12 de abril, que coincide con el 14 del mes de Nisan del año 5766 en el calendario hebreo, salga la primera estrella, habrá comenzado Pésaj. «Una festividad fundamentalmente familiar donde la mesa es el espacio de encuentro para las preguntas y respuestas», explica Goldman.

Por Irina Jorolinsky
Para LA NACION

 

Banderazo en favor de Callejeros

 

 

 
 
 

"Ya nos robaron la alegría y nos mutilaron el alma", expresaba la leyenda en una bandera llevada por uno de los 300 jóvenes que marcharon ayer al Obelisco en apoyo de los músicos a raíz de la suspensión de un recital.

Rezar por los enfermos no mejora su salud

La Nación
 
Según un estudio hecho en EE.UU.

En algunos casos, hasta puede ser contraproducente
 
 
NUEVA YORK.- Los rezos ofrecidos por extraños no tendrían ningún efecto en la recuperación de las personas que han pasado por una operación del corazón, revela un estudio realizado en los Estados Unidos.

Es más, los pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos tuvieron una tasa más alta de complicaciones posquirúrgicas, como ritmos cardíacos anormales, quizá debido a las expectativas creadas por los que rezaban, sugirieron los investigadores.

El estudio en cuestión es la investigación científica más rigurosa sobre la posibilidad de que rezar pueda curar enfermedades: comenzó hace casi una década, abarcó a más de 1800 pacientes y ha sido, durante años, objeto de especulaciones.

Los defensores han sostenido que rezar es quizá la respuesta más profundamente humana ante la enfermedad y que podría aliviar el sufrimiento mediante mecanismos aún no comprendidos. Los escépticos lo han refutado y sostienen que estudiar los efectos de rezar es una pérdida de dinero ya que es algo que se encuentra más allá del alcance de la ciencia.

Al menos diez estudios sobre los efectos de rezar han sido llevados a cabo en los últimos seis años con resultados dispares. El nuevo informe estaba programado para ser publicado en The American Heart Journal la semana próxima pero el editor de la publicación lo difundió online ayer.

En una apresurada conferencia de prensa, los autores del estudio, dirigido por Herbert Benson, cardiólogo y director del Instituto Médico-Mente, afirmó que los descubrimientos no eran la última palabra sobre los efectos del llamado rezo mediador. Pero los resultados plantean dudas sobre si los pacientes deben ser informados de que alguien reza por ellos.

"Una conclusión es que la función de conciencia del rezo tendría que ser más estudiada", aseguró el doctor Charles Bethea, cardiólogo del Integris Baptist Medical Center, de Oklahoma City, y coautor del estudio. Otros expertos dijeron que el estudio subrayó la cuestión de si el tema es apropiado para un estudio científico.

"El problema con el estudio científico de temas religiosos es que violenta el fenómeno al reducirlo a elementos básicos que pueden ser cuantificados y ello produce una mala ciencia y una mala religión", afirmó el doctor Richard Sloan, profesor de medicina conductista de Columbia.

El estudio costó 2,4 millones de dólares y la mayor parte del dinero provino de la Fundación John Templeton, que apoya la investigación sobre espiritualidad. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha invertido más de 2,3 millones de dólares en estudios sobre el rezo desde el año 2000.

Plegarias no atendidas

En el estudio, los investigadores monitorearon a 1802 pacientes de seis hospitales que recibieron by pass coronarios. Los pacientes fueron divididos en tres grupos, por dos de los cuales se rezaba; por el tercero, nadie lo hacía. La mitad de los que recibían rezos fueron informados del hecho, y a la otra mitad no se le dijo nada.

Los investigadores solicitaron a los miembros de tres congregaciones que rezaran utilizando los nombres de pila de los pacientes y la inicial de sus apellidos. Se les dijo que podían hacerlo a su manera, pero se los instruyó para que agregaran la frase "para una operación exitosa y con una recuperación rápida y sin complicaciones".

Al analizar las complicaciones a los 30 días de las intervenciones, se observó que no había ninguna diferencia entre los pacientes por los que se había rezado y por los que no.

Otro hallazgo fue que un número alto de pacientes que sabían que se había rezado por ellos ( 59%) sufrieron complicaciones, comparados con un 51% entre los que no tenían la certeza. Los autores dijeron que saber que extraños estaban rezando por ellos podría haber causado en algunos pacientes una suerte de ansiedad.

"Puede haberlos hecho sentir inseguros y preguntarse: «¿Tan mal estoy que debe intervenir un grupo de rezos?»", afirmó Bethea.

El estudio también encontró que en el grupo de los que no estaban informados hubo un 18% que sufrió complicaciones severas, como ataques al corazón o al cerebro, mientras que en el grupo que no recibió ningún tipo de rezo sólo fue del 13%. En su informe, los estudiosos sugirieron que estos resultados podían ser casuales.

Aunque el estudio fue diseñado rigurosamente para evitar distintos problemas que surgieron en estudios previos, los expertos dijeron que no podía superar el mayor obstáculo: la cantidad de rezos no conocidos que cada persona recibía de amigos, familiares y congregaciones de todo el mundo que rezan diariamente por los enfermos y moribundos.

Bob Barth, director espiritual de una cngreación de Missouri, aseguró que los resultados no afectarían su misión. "Una persona de fe diría que este estudio es interesante -dijo Barth-, pero hemos estado rezando durante mucho tiempo y hemos visto que funciona, sabemos que funciona y la investigación sobre el rezo y la espiritualidad recién comienza."

Por Benedict Carey
De The New York Times

Traducción: María Elena Rey

 
 
 
 

Para la Iglesia, la oración no tiene efectos mágicos

 
"La oración no tiene efectos mágicos. La Iglesia recomienda acercarse a los enfermos y acompañarlos en su dolor, con la mirada puesta en lo trascendente. Si la evolución del enfermo dependiera de la oración, habría que suprimir las medicinas."

Ante la investigación científica que relativiza el efecto de los rezos en la salud de los pacientes, el padre Roberto José Lella, coordinador de la Pastoral de los Enfermos de la Arquidiócesis de Buenos Aires, recurre al magisterio de la Iglesia para distinguir sus enseñanzas de las creencias de "sanación automática", propias de sectas y manosantas, que recurren a prácticas no contempladas en el protocolo médico.

La Iglesia promueve, por un lado, la oración junto al cristiano que enferma seriamente, para darle un acompañamiento solidario y espiritual. Eso se expresa en el rito de la unción de los enfermos, un sacramento cuyo fin es la salvación, el alivio y el perdón de los pecados.

Por otro lado, sostiene la oración en el misterio de la comunión de los santos, que contempla los rezos de intercesión y las llamadas cadenas de oración, que tienen carácter solidario.

"La Iglesia invita a la comunidad cristiana a solidarizarse con el enfermo y acompañarlo en el rezo comunitario. Pero no es una receta mágica", expresa el padre Lella, que sustenta su explicación en los textos bíblicos y documentos pontificios, a lo que suma su experiencia de 40 años en recorrer hospitales para llevar alivio y esperanza a los enfermos y familiares.

"La oración junto al enfermo -agrega- renueva al hombre en lo espiritual, le lleva alivio, serenidad. Es fuente de paz y puede ayudarlo a superar momentos de angustia y desesperación. En esta visión global del hombre, lo espiritual puede llegar a incidir en lo corporal, dada la interacción entre cuerpo y alma."

"Las cadenas de oración son una petición en favor de otro, y sus efectos son muy difíciles de cuantificar. Pertenecen al ámbito de la fe."

Mariano de Vedia

 
 
 
 
 

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