Mató a su vecino porque hacía ruido

La Nación
 
En Belgrano

 
La víctima tenía 24 años; un detenido
 
La discusión de dos vecinos de Belgrano terminó de la peor manera. Un hombre de 57 años mató ayer de tres balazos a un joven de 24 porque, según dijeron los investigadores del caso, le molestaba el alto volumen de la música que procedía del departamento donde vivía el joven fallecido.

El hecho ocurrió a la 0.15 de ayer en el segundo piso del edificio situado en Husares 2280, en Belgrano.

Fuentes policiales dijeron a LA NACION que no fue ayer la primera vez en que el agresor y la víctima discutían. "Hubo otras peleas que siempre se originaron por el mismo tema: el ruido", agregaron los voceros consultados.

La víctima se llamaba Juan Manuel Perandone y vivía, desde hacía 18 años, con sus padres y sus tres hermanos en el departamento 2° E.

El vecino que presuntamente realizó los tres disparos fue identificado por fuentes policiales como Ricardo Del Dulk, de 57 años, y vivía en el departamento 1° E desde 2004.

Los mismos informantes agregaron que Del Dulk, que se encuentra detenido, trabaja como publicista y es retirado de la Armada Argentina.

Según pudo reconstruir la policía, el trágico hecho ocurrió a la 0.15 cuando el hombre de 57 años subió al segundo piso y golpeó la puerta del departamento E, donde estaban reunidos Juan Manuel, su familia y unos amigos.

Todo indicaría que Del Dulk y el muchacho comenzaron a discutir por el volumen de la música.

"Primero fue una discusión verbal, después pasaron a los golpes. De pronto el hombre de 57 años sacó de entre la ropa un revólver calibre 32 e hizo tres disparos", afirmó a LA NACION un jefe policial.

Algunas fuentes dijeron que antes de la pelea, la mujer del detenido había pedido que bajaran el volumen de la música.

Al cierre de esta edición, los investigadores no tenían los resultados de la autopsia, pero, según confió un investigador, los tres disparos habrían impactado en la zona pectoral de la víctima.

Cuando el personal de la seccional 51a. llegó al lugar, el joven había sido trasladado por sus familiares al Hospital Pirovano, pero murió antes de llegar al centro de salud, dijeron fuentes policiales.

De inmediato, el personal policía golpeó en el departamento 1° E donde Del Dulk se entregó sin oponer resistencia, agregaron los voceros consultados por LA NACION.

"Una persona muy buena"

"Juan Manuel era una persona muy buena. Hacía poco había terminado de estudiar y ahora estaba trabajando. Del otro vecino sólo puedo decir que aparentaba ser tranquilo. Nada hacía suponer que podía reaccionar así", sostuvo una persona que vive en el mismo edificio donde sucedieron los hechos y que prefirió no dar a conocer su nombre.

El detenido se encuentra alojado en la alcaidía de los tribunales porteños a disposición del jueza de instrucción Susana Castañera de Emiliozzi.

Por Gabriel Di Nicola
De la Redacción de LA NACION

Policiales

La Nación
 
CASO STRAJMAN
Confirmaron las penas para los secuestradores

  • (Télam).- La Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó las condenas de entre 3 y 22 años de prisión para los siete secuestradores de Ariel Strajman, el joven joyero a quien en 2002 le amputaron un dedo para extorsionar a su familia durante su cautiverio, informaron ayer fuentes judiciales. Los camaristas Eduardo Riggi, Angela Ledesma y Guillermo Tragant confirmaron así el fallo que el 27 de septiembre de 2004 dictó el Tribunal Oral Federal 1 contra la denominada "Banda de los patovicas". El caso Strajman fue el primer secuestro extorsivo de los últimos años en el que le cortaron un dedo a la víctima, una práctica macabra que luego imitaron los captores de Mirta Fernández, Leopoldo Andrada y Pablo Belluscio.

CASO TEJERINA
Righi se reunió con la hermana de la condenada

  • (DyN)- La hermana de Romina Tejerina, una joven jujeña condenada a 14 años de prisión por haber matado a su bebe a cuchilladas en el momento de nacer, se entrevistó con el procurador general de la Nación, Esteban Righi. Mirta Tejerina visitó al titular del Ministerio Público porque, desde la semana pasada, éste tiene en sus manos el recurso de queja y el pedido de excarcelación que los abogados de la joven presentaron ante la Corte Suprema de Justicia. Ahora Righi debe emitir un dictamen. En marzo último, la Corte accedió a un pedido formulado por la defensa de Tejerina y pidió al Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Jujuy que le remitiera el expediente.

 

 

 

El accidente en el cerro Catedral

 

La causa por las aerosillas, a juicio

En agosto de 2004 resultaron heridas 18 personas; hay seis procesados; antecedente
 
 SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Es inminente el cierre de la instrucción de la causa que se siguió por el accidente ocurrido en una aerosilla cuádruple en el cerro Catedral. Luego de esta instancia, el caso llegaría a juicio en agosto próximo, según estimaron los voceros judiciales consultados por LA NACION.

El siniestro se produjo el 10 de agosto de 2004, dejó con heridas de distinta consideración a 18 personas y en el contexto de la investigación fueron procesados seis miembros (directivos, operarios y supervisores) de Catedral Alta Patagonia, la empresa que tiene la concesión del centro de esquí ubicado en el cerro Catedral.

 
 
 
 
 
 
En Corrientes

 

Falleció porque no había un anestesista

Estaba embarazada; murió en el hospital
 
CORRIENTES.- El barrio Sur de la capital correntina amaneció consternado por la muerte de una joven de 23 años que, embarazada de cinco meses, concurrió al hospital Llano de esta capital con fuertes dolores en el vientre.

El jueves último, minutos antes de las 17, Verónica Encinas y su hijo por nacer murieron sin haber recibido asistencia médica apropiada, debido a la ausencia de un anestesista. El padre de Verónica se enteró de los detalles de la tragedia por intermedio de Javier, el novio de su hija y padre del bebe que venía en camino.

"Nos dejó muy mal la noticia porque mi hija estaba bien hasta el miércoles a la noche. Ella se fue a pasar el feriado con el novio y al otro día nos enteramos de que había sufrido una descompostura y que murió en el hospital", relató Antonio Encinas a LA NACION.

La joven necesitaba una cirugía que frenara un cuadro hemorrágico severo. Según explicó el ministro de Salud de la provincia, David Dos Santos, "la paciente murió como consecuencia de que alguien no cumplió con su deber; si bien se encontraba en un cuadro gravísimo, era nuestra obligación intentar salvarle la vida y lo cierto es que el anestesiólogo no estaba para la cirugía".

El ministro sostuvo que el especialista, que habría sido identificado como Hernán Pintos, debía estar de guardia activa durante el feriado del 25 de mayo, pero su versión no coincidió con las explicaciones aportadas por la Asociación de Anestesiólogos de Corrientes, cuyo presidente, Jorge Karatansópuloz, argumentó que en determinados momentos del día los profesionales del área realizan guardias pasivas y sólo se presentan en el hospital ante una urgencia.

Al principio se creyó que la ausencia de Pintos tenía relación con una huelga iniciada semanas atrás por los anestesiólogos, que mantienen un conflicto con el Ministerio de Salud por razones salariales y por el cupo de residentes en formación que las autoridades quieren elevar de cuatro a ocho, en un intento por resolver el problema de la sobrecarga laboral que aseguran que padece el gremio. Sin embargo, la medida de fuerza se había levantado 48 horas antes.

Mientras tanto, la familia de Verónica Encinas permanecía en una situación de total incertidumbre.

"No sabemos por qué murió", dijo su hermana mayor en la humilde vivienda de Iberá al 1300, donde la chica fallecida vivía junto a sus padres y sus ocho hermanos. Allí iban a ser velados sus restos.

Por José Luis Zampa
Para LA NACION

 
 
 
 
 
 
 

OLA DE FRIO: Hubo dos muertos en Pilar y en Tigre

La Nación

  • (DyN).- Dos personas murieron en Pilar y en Tigre por la ola de frío. En Tigre murió por congelamiento Carlos Flores, de 50 años, un cartonero enfermo que dormía a la intemperie en los pasillos de un barrio de emergencia, en Elizalde y Sarmiento, barrio Ricardo Rojas, de El Talar. En Pilar, otro hombre, también de unos 50 años, falleció por inhalar materiales combustibles cuando se incendió su casilla en el cruce de la ruta 8 y Pedernera. Además, otras seis personas, de una misma familia, fueron atendidas por intoxicación de monóxido de carbono en Mar del Plata.

Explosión e incendio en un edificio de Barrio Norte causó dos muertos y 15 heridos

Periodismo.com


Una explosión por acumulación de gas el cuarto piso de un edificio de Pueyrredón y Charcas provocó la muerte de dos mujeres y heridas en 15 personas.

El monoambiente ubicado en el cuarto piso del edificio de Pueyrredón al 1300 explotó pasado el mediodía y la onda expansiva generó la voladura de ventanas de toda la cuadra. Los allegados a la causa investigan si se trató de una negligencia de los habitantes del departamento o de una falla de la empresa de Gas.

"Los cadáveres estaban carbonizados", afirmó el comisario Raúl Álvarez sobre las dos mujeres que murieron cuando se encontraban en el palier del séptimo piso del edificio.

"Estaríamos hablando de una explosión de volumen, generada por un fluido muy volátil, como el gas natural. El administrador del edificio dice que vivía gente en el lugar, pero en ese momento estaba vacío", precisó el superintendente de Bomberos, comisario general Vicente Herrán.

Durante un robo degollaron al dueño de una gomería

La Nación
 
Inseguridad en Colegiales

 
Lo mataron aunque no se resistió
 

 
 

Con las manos atadas, inmovilizado y encerrado en el baño de su negocio, Miguel Angel Fernández no podía oponer resistencia. Sin embargo, los dos delincuentes que ingresaron en la gomería lo degollaron con una cuchilla.

Según informaron fuentes policiales, el trágico episodio ocurrió anteanoche, minutos después de las 19.30, cuando la víctima, de 55 años, se disponía a cerrar su gomería, Neumafe, situada en Alvarez Thomas 1151, en Colegiales.

Cuando los delincuentes, de entre 25 y 30 años, irrumpieron en el local, Fernández estaba acompañado por su hijo, Martín, y por un empleado. Los tres fueron maniatados con sogas y precintos plásticos. Luego, el propietario del comercio fue arrastrado hasta un baño. Allí, lo degollaron.

Fernández ya había sido víctima de otros robos en su gomería.

El hijo del propietario y el empleado lograron desatarse y avisaron a la policía. Cuando los agentes de la comisaría 37a. llegaron a la gomería encontraron a Fernández tirado en el piso del baño en posición cúbito dorsal, maniatado, amordazado y con una profunda herida cortante en el cuello. Cerca del cadáver estaba la cuchilla con la que le cortaron el cuello.

Si bien en principio fuentes policiales informaron que los delincuentes huyeron sin robar nada, los familiares de la víctima indicaron que los malvivientes exigieron dinero y el hijo del dueño les entregó 2000 pesos que guardaba en una caja en el primer piso del local.

"Los delincuentes eran muy violentos. Tenían un cuchillo y un revólver. No se entiende por qué lo mataron. No era una persona que se resistiera. Creo que son personas enfermas que no miden lo que hacen, no les importa", expresó Laura, la hija del dueño de la gomería, que vive a dos cuadras del local.

En tanto, los vecinos se quejaron de la ola de inseguridad que dicen que castiga esa zona. "Esto es tierra de nadie", se quejó Raúl, un comerciante que tiene un negocio en la misma cuadra donde ocurrió el homicidio.

"Acá hay que vivir encerrado", agregó Raúl, cuyo negocio permanecía cerrado con llave. Para entrar había que tocar timbre y esperar que el propietario abriera la puerta. Pese a que su comercio se encuentra a sólo metros del de Fernández, dijo que no escuchó ruidos

Otro vecino aseguró que "no había presencia policial" y que "el servicio de la policía es deficiente".

Todos los comerciantes del barrio coincidieron en que en los últimos meses ocurrieron una gran cantidad de hechos delictivos.

Denunciaron que, hace una semana, acuchillaron a un joyero a una cuadra de la gomería y que ya asaltaron tres veces a un local de pagos rápidos, situado casi en la esquina de la gomería donde asesinaron a Fernández.

Por María Eugenia Baliño
De la Redacción de LA NACION

Lo matan y después se comen parte de su cuerpo

La Nación
 
En Mendoza

 
Un detenido por el brutal asesinato
 
 
MENDOZA.- La policía detuvo ayer en General Alvear a uno de los dos sospechosos de asesinar, de 29 puñaladas, a Luciano Redemí, de mutilar parte de su cuerpo y de comer un trozo de piel y tejidos de la víctima.

El detenido habría sido identificado por fuentes policiales como Sergio Baigorria de 19 años y está sospechado de ser presunto partícipe en el crimen junto con el junto con un prófugo.

El sospechoso, que es intensamente buscado por la policía, habría sido identificado como Alejandro Reyna Mulena.

Importantes fuentes de la investigación indicaron que Baigorria se ocultaba en una propiedad rural del distrito Carmensa, al sur de la ciudad de General Alvear, pero tres personas que lo estaban encubriendo fueron descubiertas por la policía y revelaron el lugar donde estaba escondido.

Ayer, minutos después de las 7, en un allanamiento autorizado por el juez de Instrucción de General Alvear, Néstor Murcia, apresaron al sospechoso. El magistrado informó que por este caso ya son cinco las personas detenidas: Baigorria, los tres encubridores y un joven de 17 años que reveló detalles del crimen y quedó alojado en un Instituto de Menores.

Supuestamente, la disputa por una mujer habría sido el móvil del crimen. A partir de los testimonios de los sospechosos que rompieron el pacto de silencio, los investigadores pudieron determinar que la víctima fue abordada por los dos jóvenes que lo conocían y lo forzaron a ir hasta una bodega abandonada en las afueras de General Alvear.

Allí lo asesinaron con brutal ensañamiento. Además de asestarle 29 puñaladas, le arrancaron un tatuaje en la espalda y, según indicaron fuentes judiciales, Reyna Mulena habría comido parte de la piel y tejidos desgarrados. En procura de borrar toda sospecha enterraron el cadáver en un pozo cercano y los asesinos se ocultaron. Al no tener noticias del paradero de Redemí, de 22 años, sus familiares denunciaron la desaparición y recién lo encontraron cinco días después del homicidio.

Un presunto cómplice de los asesinos que habría presenciado el crimen se quebró ante el interrogatorio policial y condujo a los investigadores al lugar del hecho. El testigo que llevó al hallazgo del cadáver habría declarado a la Justicia que, supuestamente, luego de matar a Redemí y comer parte de su piel, Reyna Mulena habría dicho: "Un alma más para mí, y no crean que es la primera que me como, sólo que de las otras nadie se ha enterado".

Por Sergio Dimaria
Corresponsal en Mendoza

 
 
 
 
 
 
Más robos en casas del conurbano bonaerense
 

Horas de tensión durante una toma de rehenes en Quilmes

 Asaltaron a una familia; amenazaban con cortarles los dedos
 
 
 Una familia fue asaltada y tomada como rehén durante tres horas en su casa, en el centro de Quilmes, por un grupo de delincuentes, que luego de amenazarlos con cortarles los dedos y secuestrar al hijo menor, fueron detenidos, tras un intenso tiroteo, por la policía.

El hecho ocurrió anteayer, a las 22.30, cuando el padre de la familia, Daniel Bagnarelli, se disponía a ingresar con su Ford Eco Sport en el garaje. En ese instante, tres ladrones armados lo obligaron a bajarse del vehículo e ingresar en la vivienda, mientras otro de los asaltantes permanecía de "campana" en la puerta, sentado dentro del Renault Clio verde en el que se trasladaban.

En ese momento, en la casa, situada en Alsina 587, se encontraban la esposa de Bagnarelli, Laura Lorenzatti, y los tres hijos del matrimonio: Martín, de 20 años; Nicolás, de 18, y Mariano, de 10. "Me están robando", alcanzó a decir Nicolás a su novia antes de cortar la comunicación telefónica. Desde la ventana de su cuarto había visto cómo los asaltantes apuntaban a su padre y entraban en la vivienda. Luego de revisar la casa y tras hallar 800 pesos, los ladrones tomaron un hacha de cocina y amenazaron con cortarles los dedos y secuestrar al hijo menor de la familia.

Con chalecos antibalas

Con el objetivo de encontrar más dinero, los ladrones se dirigieron junto con el padre a la casa de la abuela materna, que se conecta por los jardines con la de los Bagnarelli. Después de sustraerle 500 pesos, la mujer fue llevada con el resto de los rehenes.

Los delincuentes estaban armados, llevaban chalecos antibalas y guantes. Según Nicolás, "actuaban como profesionales".

Alertada por los vecinos, la policía llegó al lugar en pocos minutos. Al ver al primer patrullero, los ladrones abrieron fuego y el que hacía de "campana" resultó herido, informó el capitán Javier Fredes, jefe de la comisaría 1a. de Quilmes.

Mientras tanto, la familia había logrado refugiarse en el segundo piso de la vivienda. "Cuando llegó la policía estábamos arriba, encerrados con llave", dijo Nicolás.

Una vez que personal del grupo de elite Halcón y de la Jefatura Departamental llegaron al lugar comenzaron las negociaciones.

"Después de 30 minutos de no recibir respuesta de parte de los delincuentes, entramos en la vivienda", afirmó Fredes. Allí lograron detener al ladrón herido y a otro de sus compañeros. Una hora antes, los uniformados habían apresado a un tercer asaltante, que se había fugado por los techos vecinos. A la 1.30 de ayer, todos los integrantes de la familia fueron liberados.

Eugenia Baliño

Autopsias: los secretos de trabajar con la muerte

Clarín
 
Un periodista de Clarín vio a los forenses en acción y revela los detalles de ese trabajo especial, que siempre aporta datos clave en casos de muertes violentas o dudosas.

Rolando Barbano

rbarbano@clarin.com


El lugar donde se develan los secretos más terrenales de la muerte huele a formol y descomposición, está iluminado por luces tan blancas que dejan a las sombras expectantes a un lado y, a cada rato, lo recorren chorros de agua teñidos de rojo. Tres mesas de acero con sus balanzas, bandejas y mangueras se distribuyen en una sala de unos diez metros por seis, donde grupos de médicos en botas de goma trabajan con la frialdad de quien desconoce que está en la última estación antes del descanso definitivo.

La Morgue Judicial del Cuerpo Médico Forense es el punto de partida de toda investigación que incluya muertes por causas dudosas en la Capital Federal. Las polémicas alrededor de cada caso resonante suelen empezar entre esas cuatro paredes, en Viamonte y Junín, y terminan encontrando derivaciones impensadas. El último ejemplo fue el de Matías Bragagnolo, aunque antes hubo decenas. Por eso ahora Clarín recorrió los rincones de este organismo, que depende de la Corte Suprema, y presenció una autopsia.

Los cuerpos llegan allí a un promedio de 3.600 por año, siempre acompañados por lo que se conoce como nota de remisión policial. "Matías Bragagnolo, 16 años de edad, estado civil soltero", decía el texto que acompañaba al chico muerto en Barrio Parque. "Falleció el 9 de abril a las 5.30 en Ortiz de Ocampo 2.882, vía pública, a raíz de una pelea". La actuación de los forenses empezó a continuación, como en cualquier caso. Desnudan el cuerpo, lo pesan y miden, lo fotografían y le atan un cartoncito marrón con su nombre y número de autopsia. El de Matías era el 790, mientras que la que presenció Clarín, dos semanas y media después, superaba el 900.

El cuerpo entra en una camilla a la Sala de Obducciones "Honorio Piacentino", bautizada así por el pediatra argentino que entró al Libro Guinness como quien más autopsias hizo en el mundo: 75.000. Fue el primer "obductor" (encargado de examinar cuerpos) que tuvo esta Morgue.

En cada autopsia trabajan juntos un médico obductor, un oficial ayudante y el máximo especialista, el médico tanatólogo (tanatología es el estudio de los efectos de la muerte). Todos logran sus cargos por concurso.

Roberto Cohen fue el tanatólogo que recibió a Clarín, uno de los ocho que tiene la Morgue. Fue el último en ingresar al cuerpo, hace ya once años. Ex director del SAME, clínico del Hospital Ramos Mejía, ya hizo 11.000 autopsias. Osvaldo Curci, otro forense de gran prestigio, suma el doble. Y el especialista en actividad que más hizo es Héctor Vázquez Fanego, con 35.000.

"Somos como los cajeros automáticos, abiertos las 24 horas", sonríe Cohen bajo su barbijo. Los tanatólogos hacen dos guardias semanales de 24 horas y ganan unos 4.000 pesos al mes. Cada turno tiene tres equipos trabajando en simultáneo, que examinan unos 10 cuerpos por día.

"Autopsia es ver con los propios ojos", indica Cohen. Viste un traje celeste de cirujano, cubierto por un delantal de hule (tipo carnicero) y unas botas negras de goma. El obductor, Alfredo García, luce igual. El oficial suma un detalle: tiene antiparras.

Sobre la mesa de acero, llamada mesa de Morgagni, hay una mujer de unos 70 años. Tiene el pelo corto, teñido de rubio, un rictus en la boca y las uñas pintadas de plateado, su última coquetería. Está desnuda, boca arriba. En la mesa de al lado, a dos metros, hay otra señora. La tercera mesa, por ahora, está vacía.

"La encontró un familiar en su casa. La Unidad Médica de la Policía ya determinó que en el lugar no había signos de lucha", señala Cohen. "Ahora vamos a abrirla", agrega. De mentón a pelvis, el cuerpo se abre a cuchillo. Oleadas de un olor fétido, violentamente único, lo invaden todo.

García empieza a sacar los órganos, tras verificar que no haya lesiones en el cuello. Abre la cavidad torácica y saca los pulmones. "Ahí está el mecanismo de muerte: edema pulmonar. Pesan más de lo normal porque se le inundaron de sangre que no volvió a salir", dice Cohen, mientras su colega pesa los órganos en una balanza símil verdulería y canta en voz alta el resultado. La misma muerte sufrió Matías.

Parado junto a un atril, Cohen anota todo en el "protocolo de autopsia", un cuadernillo tipo multiple choice con casilleros destinados a cada parte del cuerpo humano. "Tórax sin lesiones traumáticas", anuncia su compañero tras separar cada costilla con un cuchillo. "Corazón aumentado, pesa 500 gramos".

Cohen sigue anotando. "Ahí está la causa de muerte. El tamaño y peso excesivos del corazón denotan una cardiopatía, que provocó el edema", señala. El de Matías pesaba 380 gramos, cuando el de un chico de su edad y contextura debería pesar 200.

El oficial corta el cuero cabelludo de la mujer de las uñas plateadas, lo retira hacia adelante y ya no hay cara. El cráneo queda a la vista unos segundos, hasta que el ayudante toma un serrucho y le corta la parte superior. Así saca el cerebro y se lo da al obductor, que lo troza en busca de lesiones.

Con una manguera tipo duchador, el oficial limpia el interior de la cabeza. El agua se pone roja, al tiempo que el obductor toma un cucharón y recoge sangre de la cavidad torácica. Todo va a un frasco que parece de mayonesa, al igual que las vísceras. El laboratorio dirá, entre otras cosas, si alguien provocó el infarto por envenamiento. "Tal vez la mujer era millonaria", arriesga Cohen.

En 20 minutos, la autopsia está lista. El cuerpo es cosido con hilo blanco y el cuero cabelludo vuelve a su lugar. Un juez dirá luego si la familia puede retirarlo.

Los médicos se relajan y bromean un rato. "Para trabajar acá, hay que ser algo anormal", coinciden. Sus cargos —equivalentes al de fiscal— son de por vida, salvo remoción por una falta. En junio será el primer concurso en 14 años para ingresar al cuerpo, con altos requisitos: ser médico, tener una especialidad, ser legista (36 materias más) y dar tres exámenes ante notables.

"Desde chico me atrae esto. Acá hago lo que me gusta y encima me pagan", cuenta Cohen. "Investigamos causa y mecánica de las muertes", dice. "La manera la determina la Justicia".

 

"Voces" que hay que saber oír
Eduardo Parise

eparise@clarin.com

"El cuerpo habla". La definición corresponde a un veterano médico forense, especialista en autopsias, y alude a los datos que se pueden lograr con el examen técnico de un cadáver. Eso fue así desde siempre. Pero los avances científicos de las últimas décadas profundizaron y le dieron perfección a un trabajo clave para resolver casos que parecen insolubles. Saber que con un pequeño cabello se puede determinar si una persona consumió algún tóxico; o establecer por una muestra de piel si una víctima fue golpeada, parecen, aún hoy, ciencia ficción. Sin embargo forman parte de la realidad y confirman aquello de que "el cuerpo habla".

En las pantallas


La tevé y el cine mostraron muchas veces el mundo de los forenses. Desde la histórica "Quincy", hasta las actuales "CSI" y "Bones". El documental "Autopsy" (HBO) tiene su sitio: www.hbo.com/autopsy/interactive/index.html

Matan a un joven en Bernal y sus familiares acuchillan al agresor

Clarín
 

Esta madrugada, un hombre apuñaló mortalmente a otro en el tórax durante una pela callejera. Enterados del hecho, los familiares del fallecido atacaron al presunto culpable, que debió ser internado en el hospital de Quilmes.

Un joven fue asesinado de una puñalada en el tórax durante una pelea callejera en la localidad bonaerense de Bernal. Enterados del hecho, sus familiares atacaron a cuchilladas a su presunto agresor.

Ocurrió pasadas las 7.00, cuando personal de la seccional segunda de Quilmes recibió el llamado de un vecino, que indicaba que en la intersección de las calles Santiago Cabral y Chaco se encontraba un joven gravemente herido en el pecho.

Cuando los efectivos llegaron al lugar constataron que José Damián Parra, de 24 años, había protagonizado una pelea con otro muchacho de la zona, en la que recibió una puñalada en el tórax, por lo que fue trasladado a una sala de primeros auxilios del barrio Don Bosco. Allí falleció minutos más tarde.

Mientras los policías labraban el acta de deceso, junto a los médicos que atendieron a Parra, recibieron otro llamado indicando que familiares y amigos de la víctima habían ido hasta la casa del presunto agresor y lo acuchillaron en varias partes del cuerpo. Por lo que, el joven de 26 años, debió ser trasladado al hospital de Quilmes, donde se recuperaba de las heridas recibidas.

En la causa, caratulada homicidio y lesiones, interviene el titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2, Fernando Celesia, del Departamento Judicial Quilmes.

Encuentran muerta a una niña de 2 años

La Nación
 
En Mar del Plata

 
Estaba dentro de una bolsa y atada
 
MAR DEL PLATA.- El cadáver de una niña de unos dos años, con los pies atados al cuello y evidentes indicios de golpes en todo el cuerpo, apareció ayer oculto en un bolso y semihundido en un espejo de agua de un sector de canteras de la zona sur de esta ciudad.

El misterioso bulto había llamado la atención de una persona que recorría este sector de explotación de piedra situado a unos 20 kilómetros de la zona céntrica del balneario, en cercanías de la vecina localidad de Batán. Por eso se comunicó con la policía, que recorrió la zona y constató la existencia de un cuerpo sin vida.

Lo llamativo del caso, más allá de la brutalidad del hecho, es que en sedes policiales no existía ninguna denuncia por desaparición de menores ni averiguación de paradero que se correspondiera con el perfil de esta víctima.

Por eso los investigadores creen que padres, familiares o allegados a la menor podrían estar involucrados en este asesinato.

La autopsia sólo se realizará esta mañana. Pero los forenses ya advirtieron que la menor presentaba golpes en todo el cuerpo. Además estaba atada con un hilo de nylon que iba desde los pies hasta el cuello. Y estaba en el interior de un bolso de tela, envuelta en una bolsa de consorcio.

Anoche seguía el rastrillaje en la zona para sumar indicios que pudieran conducir a la identificación de la menor y, a partir de allí, a los posibles autores del crimen. Intervienen en la investigación personal de la comisaría 5a., el tribunal de menores y el fiscal en turno.

Cuando la muerte alcanza a las víctimas impensadas

Clarín
 INFORME ESPECIAL : UNA TENDENCIA EN CRECIMIENTO

Ocurrieron en apenas cuatro meses. Y los muertos fueron cuatro jóvenes de clase media o media alta. Ninguno de ellos sufrió robos. Pero murieron en situaciones donde no era esperable que eso sucediera.
 
 
Rolando Barbano

rbarbano@clarin.com


Ariel Malvino estaba convencido de que pasaría unas vacaciones estupendas, rodeado de amigos en la tranquilidad de una playa brasileña a la que pocos pueden acceder. Matías Bragagnolo tampoco llegó siquiera a representarse la idea de que su vida podía terminar cuando decidió pasar la noche en Barrio Parque, uno de los más exclusivos de Buenos Aires. A Paulina Lebbos le pareció que no había mayor seguridad que tomar un remís para volver a casa sin problemas. Y Lucas Maldonado suponía que nada malo podía pasarle al salir de una disco tan selecta como Molino Rojo.

Ariel, Matías, Paulina y Lucas eran jóvenes, tenían empleo o estudiaban y se los podía ubicar con facilidad en lo que se conoce como clase media o media alta. La muerte los encontró en la circunstancia menos pensada, en un sitio improbable y en la situación más imprevisible. Sus casos tienen varios puntos en común, pero hay uno que se destaca: las estadísticas criminales dicen que ellos no debían morir así.

Aunque los especialistas advierten que este tipo de hechos va en aumento, lo cierto es que la figura más vulnerable al delito —tanto en la Argentina como en la mayoría de los países— es el hombre pobre, que vive en zonas donde hay más riesgos y tiene menos medios para defenderse. Lo opuesto a un estudiante de la Universidad de Belgrano como Ariel, a ese rugbier del Colegio Esquiú que era Matías, a una hija de un funcionario gubermanmental como Paulina o a un empleado del casino de Carlos Paz como era Lucas.

"El varón joven, de entre 17 y 25 años, que está sin trabajo o sin inserción escolar, representa la franja más vulnerable, ya sea como víctima de agresiones o porque queda involucrado en situaciones violentas", puntualiza a Clarín Mariano Ciafardini, director de Política Criminal del Ministerio de Justicia de la Nación. "Esta es la media. Pero lo cierto es que este tipo de casos, como el de Malvino o Bragagnolo, se han venido repitiendo y no son los primeros", agrega.

La contradicción entre las muertes de estos cuatro jóvenes y las estadísticas no se reduce sólo a su clase social. Ninguno de ellos, por ejemplo, sufrió un robo la noche de su muerte. Algo curioso si se tiene en cuenta que los delitos contra la propiedad acaparan el 64 por ciento del total de denuncias que se hacen cada año en el país, en promedio.

Ciafardini da una idea de por qué el robo no aparece en medio de estas muertes. "En general, esta clase de jóvenes son víctimas de jóvenes como ellos, de gente que está en su misma clase social y ejerció la violencia contra ellos por puro gusto", explica. "Todavía estadisticamente no se registra a estos jóvenes ricos como vulnerables. Pero están apareciendo. No es la primera vez que se conocen cuatro casos juntos de jóvenes víctimas de actos de violencia cometidos para mostrar autoridad, virilidad, machismo, movidos por valores egoístas, individuales", agrega.

Tal vez por esto, ni Ariel, ni Matías, ni Paulina ni Lucas fueron víctimas de un crimen con armas; todo indica que sufrieron agresiones a mano limpia. Sin embargo, las estadísticas apuntan que en la Argentina el 63 por ciento de los homicidios dolosos se cometen con armas de fuego, mientras que en el 22 por ciento aparecen armas blancas. Sólo el 9 por ciento ocurre sin armas. Más preciso aún: de las 18.953 muertes violentas registradas en 2003, sólo en 90 el mecanismo fueron golpes, según datos del Ministerio de Justicia.

Los cuatro jóvenes estaban rodeados de amigos al momento de morir, una situación que un padre consideraría más segura que muchas otras. Andaban de noche pero en situación de placer, tal como las vacaciones de Ariel, la reunión de Matías con un grupo de chicas amigas en un departamento y las salidas a bailar de Paulina y Lucas.

La muerte se les presentó en un lugar que no frecuenta, lo que también contrasta con las llamadas "zonas rojas" del delito. Ariel estaba en Ferrugem (Brasil) cuando se topó con una pelea callejera entre argentinos, algo parecido a lo que le pasó a Matías en Barrio Parque. Paulina se movía por el centro de Tucumán y Lucas acababa de salir de un boliche de Villa Carlos Paz.

Pero, además, no hubo uno de estos jóvenes que tomara una conducta de riesgo. Matías había ido al quiosco en plena Capital Federal; Ariel intentó separar una pelea en la puerta de un boliche y tanto Paulina —que tomó un remís— como Lucas salían de bailar acompañados por amigos.

"Es que aquí el problema, como ya ocurrió en otros casos, es que la violencia llegó a sectores juveniles que no alcanzaba. Aquí no se da por causas económicas o de exclusión, sino por alienación: grupos de jóvenes que sin necesidad material, teniendo a mano una cantidad de oportunidades, buscan en la violencia una salida, un entretenimiento. La falta de futuro afecta a todas las clases", opina Ciafardini.

Más allá de las causas de la violencia que precede a estas muertes, lo que está claro es una constante que se da después. En estos cuatro casos, como en una importante cantidad de hechos que ocurren en todo el país, aparecen irregularidades en la actuación de la autoridad —sean policías o funcionarios judiciales— y una marcada desconfianza de los familiares de las víctimas sobre la posibilidad de que haya justicia.

En el caso de Ariel, sus presuntos agresores lograron huir de Brasil sin que nadie los detuviera, mientras que su familia lucha ahora con el fantasma de las influencias que podrían movilizar los sospechosos del crimen. El padre de Matías muestra su escepticismo tanto sobre el papel del comisario que le informó de la muerte de su hijo, como de los forenses que le hicieron la autopisa, más allá del policía que maltrató al adolescente sin dejar constancia de su participación. Otro padre, el de Paulina, tuvo que exponer ante la Legislatura tucumana su desconfianza en los investigadores y el fiscal del caso terminó apartado. Para Lucas, en tanto, las suspicacias giran en torno a su hermano policía.

Esta clase de desconfianza es, tal vez, una de las pocas cosas que hermana a estos casos de gran repercusión con los que se dan con más frecuencia, aquellos que afectan a jóvenes humildes y desempleados y tienen menos prensa. La otra tiene que ver con la necesidad de buscar soluciones no policiales, sino sociales, a un problema de violencia que parece tener un mismo origen.

 

 

 

 

Matías Bragagnolo

Edad: 16 años.

Vivía en: Buenos Aires (barrio de Belgrano). 

A qué se dedicaba: Era estudiante y cursaba el 5º año en la escuela Esquiú, de Belgrano.

Cómo murió: Fue en la madrugada del 9 de abril, en Palermo Chico. Matías sufrió un edema pulmonar después de que lo persiguieran otros chicos (con los que peleó en la calle) y de que lo revisara un policía.

Lucas Maldonado


Edad: 24 años

Vivía en: Carlos Paz, Córdoba.

A qué se dedicaba: era guardia de seguridad del casino.

Cómo murió: en la madrugada del jueves 13 fue a bailar al "Molino Rojo", un boliche. Salió después de que los guardias del lugar echaran a dos amigos. Luego, desapareció y lo hallaron el martes 18, ahogado y flotando en el río San Antonio.

Ariel Malvino


Edad: 21 años.

Vivía en: Buenos Aires (barrio de Villa Urquiza).

A qué se dedicaba: estaba terminando de cursar Abogacía en la Universidad de Belgrano.

Cómo murió: fue en Ferrugem, Brasil, el 19 de enero. Esa madrugada hubo "una pelea generalizada". Ariel recibió un golpe y cuando estaba caído, le tiraron encima una piedra de 17,5 kilos.

Intranquilidad
Eduardo Parise

eparise@clarin.com



Hasta hace dos o tres décadas, la cuestión era simple. Según marcaba la tradición, a los hijos sólo había que transmitirles una consigna clara: si se evitaban los lugares conflictivos (podía ser una zona determinada, un boliche con antecedentes poco santos o algunos hechos riesgosos) la "tranquilidad" del regreso a casa estaba garantizada. Eran los consejos básicos y, si se respetaban, muy difícil que hubiera problemas. En los últimos años, aquellos libretos se consumieron en las llamas de la realidad. Así, ir hasta un quiosco en Salguero y Libertador, pasar unas vacaciones en un tranquilo balneario o tomar un remís a la salida de un baile termina siendo algo tan peligroso que hasta cuesta la vida. Ante esto, ¿qué recomendaciones hay que dar para no llorar más vidas jóvenes perdidas?

Paulina Lebbos


Edad: 23 años.

Vivía en: Tucumán.

A qué se dedicaba: estudiaba Comunicación Social.

Cómo murió: en la madrugada del 26 de febrero fue a bailar en la capital tucumana. Al salir tomó un remís con una amiga, que bajó en su casa. Ella siguió viaje y nunca llegó a destino. El 11 de marzo la hallaron asesinada. El remisero y el auto aún no fueron hallados.

 

 

DOBLE CRIMEN EN MAXIMO PAZ

Encontraron asesinadas en un baldío a dos chicas de 19 años

Vivían juntas. Los cuerpos estaban a metros de su casa. Las habían atado de pies y manos. Una de ellas tenía un disparo en la cabeza y además había sido violada. A la otra la habían estrangulado.

Fueron a buscar una película a un video club y no regresaron. Preocupados, sus familiares hicieron la denuncia. A partir de ese momento, policías, amigos y vecinos salieron a la calle a buscarlas. Esa búsqueda terminó de la peor manera. Las encontraron muertas en un descampado: una tiene un balazo en la cabeza y fue violada y la otra habría sido estrangulada.

Las víctimas, Soledad Lungo y Flavia Aguirre, tenían 19 años y eran cuñadas. Las jóvenes vivían en la misma casa, ubicada a 50 metros del descampado donde aparecieron sus cuerpos. Aguirre estaba casada con el hermano de Lungo y tenía un hijo de tres años y medio.

Hasta anoche los investigadores descartaban la hipótesis de un intento de robo. Las jóvenes fueron encontradas boca arriba y atadas de pies y manos. Creen que se trató de una venganza, aunque los motivos siguen siendo misteriosos.

Los cuerpos fueron hallados ayer a la madrugada en un terreno baldío ubicado en la calle Rivadavia, a metros de la Ruta 205, en la localidad de Máximo Paz, partido de Cañuelas.

Según contaron fuentes policiales, ayer a la una de la mañana la mamá de Soledad fue a la comisaría de Máximo Paz y denunció que su hija y su nuera habían desaparecido.

"El viernes a las siete de la tarde las chicas fueron a tomar clases de inglés a un instituto ubicado en Spegazzini (una localidad vecina) y luego fueron hacia un video club de la zona. De allí las vieron salir caminando hacia la parada de un colectivo. Pero nunca regresaron", explicó la mujer en su denuncia.

La Policía, junto con los familiares, amigos y vecinos de las jóvenes salieron a buscarlas por Máximo Paz y por Spegazzini.

La mamá de Lungo habló por teléfono con los dueños del video club donde fueron las chicas y allí le informaron que Soledad y Flavia habían ido a buscar una película pero que a las nueve de la noche se fueron del local.

La búsqueda se terminó minutos después de las cuatro de la mañana. "Estaba con un ciclomotor recorriendo el barrio y escuché que sonaba un celular. Entonces apagué la moto y me di cuenta de que el sonido venía de un terreno baldío que tiene los pastos altos. Enseguida, ilumine el lugar y cuando me acerque vi los cuerpos. La que llamaba al celular era mi tía", contó el novio de una de las víctimas.

Un rato después peritos de la División Policía Científica y de la Departamental La Plata llegaron y revisaron los cuerpos. "Las víctimas estaban vestidas, atadas de pies y manos. Una tenía una bufanda en el cuello y otra un pulóver", explicaron.

Según el joven que encontró los dos cuerpos, a las víctimas no las habían robado.

"A simple vista no faltaba nada. Estaba la mochila de Flavia y hasta en los bolsillos tenían las monedas para el colectivo. Esto es realmente una salvajada y creo que los cuerpos los dejaron acá para que los encontremos los familiares", contó.

En cuanto a las posibles motivaciones del asesinato, fuentes de la investigación dijeron que el ex novio de una de las jóvenes habría participado hace poco en un asalto a mano armada.

Por este hecho hay dos hombre prófugos que podrían estar vinculadas con los asesinatos. Una de las víctimas habría declarado como testigo en esa causa.

 

 

 

Más casos para el horror

Triple Crimen de Cipolletti. Las hermanas María Emilia (24) y Paula Micaela González (17) y su amiga Verónica Villar (22) desaparecieron el domingo 9 de noviembre de 1997 en un camino rural de Cipolletti, Río Negro. Habían salido a caminar para distraerse. Tras dos días, en un rastrillaje policial denunciado como irregular, los cuerpos fueron encontrados semienterrados junto a unas vías de tren, no muy lejos de la casa de Verónica. Antes de morir, las chicas habían sido violadas, golpeadas y torturadas. Un hombre fue condenado en 2001 por el secuestro de las tres, pero no se pudo probar su participación en el homicidio. Nunca se supo quién estuvo detrás ni cuál fue el motivo.

Misterio en el Parque Pereyra Iraola. El 1º de enero de 2004 la Policía encontró el cuerpo de Natalia Di Gallo (16) en una zanja del Parque Pereyra Iraola. Había desaparecido tres días antes. Según los peritos, la chica había sido violada y asfixiada. Un adolescente, que pasó con ella sus últimas horas, estuvo preso tres meses pero terminó en libertad. Según su familia, el caso ya no se investiga. Sigue impune.