Autopsias: los secretos de trabajar con la muerte

Clarín
 
Un periodista de Clarín vio a los forenses en acción y revela los detalles de ese trabajo especial, que siempre aporta datos clave en casos de muertes violentas o dudosas.

Rolando Barbano

rbarbano@clarin.com


El lugar donde se develan los secretos más terrenales de la muerte huele a formol y descomposición, está iluminado por luces tan blancas que dejan a las sombras expectantes a un lado y, a cada rato, lo recorren chorros de agua teñidos de rojo. Tres mesas de acero con sus balanzas, bandejas y mangueras se distribuyen en una sala de unos diez metros por seis, donde grupos de médicos en botas de goma trabajan con la frialdad de quien desconoce que está en la última estación antes del descanso definitivo.

La Morgue Judicial del Cuerpo Médico Forense es el punto de partida de toda investigación que incluya muertes por causas dudosas en la Capital Federal. Las polémicas alrededor de cada caso resonante suelen empezar entre esas cuatro paredes, en Viamonte y Junín, y terminan encontrando derivaciones impensadas. El último ejemplo fue el de Matías Bragagnolo, aunque antes hubo decenas. Por eso ahora Clarín recorrió los rincones de este organismo, que depende de la Corte Suprema, y presenció una autopsia.

Los cuerpos llegan allí a un promedio de 3.600 por año, siempre acompañados por lo que se conoce como nota de remisión policial. "Matías Bragagnolo, 16 años de edad, estado civil soltero", decía el texto que acompañaba al chico muerto en Barrio Parque. "Falleció el 9 de abril a las 5.30 en Ortiz de Ocampo 2.882, vía pública, a raíz de una pelea". La actuación de los forenses empezó a continuación, como en cualquier caso. Desnudan el cuerpo, lo pesan y miden, lo fotografían y le atan un cartoncito marrón con su nombre y número de autopsia. El de Matías era el 790, mientras que la que presenció Clarín, dos semanas y media después, superaba el 900.

El cuerpo entra en una camilla a la Sala de Obducciones "Honorio Piacentino", bautizada así por el pediatra argentino que entró al Libro Guinness como quien más autopsias hizo en el mundo: 75.000. Fue el primer "obductor" (encargado de examinar cuerpos) que tuvo esta Morgue.

En cada autopsia trabajan juntos un médico obductor, un oficial ayudante y el máximo especialista, el médico tanatólogo (tanatología es el estudio de los efectos de la muerte). Todos logran sus cargos por concurso.

Roberto Cohen fue el tanatólogo que recibió a Clarín, uno de los ocho que tiene la Morgue. Fue el último en ingresar al cuerpo, hace ya once años. Ex director del SAME, clínico del Hospital Ramos Mejía, ya hizo 11.000 autopsias. Osvaldo Curci, otro forense de gran prestigio, suma el doble. Y el especialista en actividad que más hizo es Héctor Vázquez Fanego, con 35.000.

"Somos como los cajeros automáticos, abiertos las 24 horas", sonríe Cohen bajo su barbijo. Los tanatólogos hacen dos guardias semanales de 24 horas y ganan unos 4.000 pesos al mes. Cada turno tiene tres equipos trabajando en simultáneo, que examinan unos 10 cuerpos por día.

"Autopsia es ver con los propios ojos", indica Cohen. Viste un traje celeste de cirujano, cubierto por un delantal de hule (tipo carnicero) y unas botas negras de goma. El obductor, Alfredo García, luce igual. El oficial suma un detalle: tiene antiparras.

Sobre la mesa de acero, llamada mesa de Morgagni, hay una mujer de unos 70 años. Tiene el pelo corto, teñido de rubio, un rictus en la boca y las uñas pintadas de plateado, su última coquetería. Está desnuda, boca arriba. En la mesa de al lado, a dos metros, hay otra señora. La tercera mesa, por ahora, está vacía.

"La encontró un familiar en su casa. La Unidad Médica de la Policía ya determinó que en el lugar no había signos de lucha", señala Cohen. "Ahora vamos a abrirla", agrega. De mentón a pelvis, el cuerpo se abre a cuchillo. Oleadas de un olor fétido, violentamente único, lo invaden todo.

García empieza a sacar los órganos, tras verificar que no haya lesiones en el cuello. Abre la cavidad torácica y saca los pulmones. "Ahí está el mecanismo de muerte: edema pulmonar. Pesan más de lo normal porque se le inundaron de sangre que no volvió a salir", dice Cohen, mientras su colega pesa los órganos en una balanza símil verdulería y canta en voz alta el resultado. La misma muerte sufrió Matías.

Parado junto a un atril, Cohen anota todo en el "protocolo de autopsia", un cuadernillo tipo multiple choice con casilleros destinados a cada parte del cuerpo humano. "Tórax sin lesiones traumáticas", anuncia su compañero tras separar cada costilla con un cuchillo. "Corazón aumentado, pesa 500 gramos".

Cohen sigue anotando. "Ahí está la causa de muerte. El tamaño y peso excesivos del corazón denotan una cardiopatía, que provocó el edema", señala. El de Matías pesaba 380 gramos, cuando el de un chico de su edad y contextura debería pesar 200.

El oficial corta el cuero cabelludo de la mujer de las uñas plateadas, lo retira hacia adelante y ya no hay cara. El cráneo queda a la vista unos segundos, hasta que el ayudante toma un serrucho y le corta la parte superior. Así saca el cerebro y se lo da al obductor, que lo troza en busca de lesiones.

Con una manguera tipo duchador, el oficial limpia el interior de la cabeza. El agua se pone roja, al tiempo que el obductor toma un cucharón y recoge sangre de la cavidad torácica. Todo va a un frasco que parece de mayonesa, al igual que las vísceras. El laboratorio dirá, entre otras cosas, si alguien provocó el infarto por envenamiento. "Tal vez la mujer era millonaria", arriesga Cohen.

En 20 minutos, la autopsia está lista. El cuerpo es cosido con hilo blanco y el cuero cabelludo vuelve a su lugar. Un juez dirá luego si la familia puede retirarlo.

Los médicos se relajan y bromean un rato. "Para trabajar acá, hay que ser algo anormal", coinciden. Sus cargos —equivalentes al de fiscal— son de por vida, salvo remoción por una falta. En junio será el primer concurso en 14 años para ingresar al cuerpo, con altos requisitos: ser médico, tener una especialidad, ser legista (36 materias más) y dar tres exámenes ante notables.

"Desde chico me atrae esto. Acá hago lo que me gusta y encima me pagan", cuenta Cohen. "Investigamos causa y mecánica de las muertes", dice. "La manera la determina la Justicia".

 

"Voces" que hay que saber oír
Eduardo Parise

eparise@clarin.com

"El cuerpo habla". La definición corresponde a un veterano médico forense, especialista en autopsias, y alude a los datos que se pueden lograr con el examen técnico de un cadáver. Eso fue así desde siempre. Pero los avances científicos de las últimas décadas profundizaron y le dieron perfección a un trabajo clave para resolver casos que parecen insolubles. Saber que con un pequeño cabello se puede determinar si una persona consumió algún tóxico; o establecer por una muestra de piel si una víctima fue golpeada, parecen, aún hoy, ciencia ficción. Sin embargo forman parte de la realidad y confirman aquello de que "el cuerpo habla".

En las pantallas


La tevé y el cine mostraron muchas veces el mundo de los forenses. Desde la histórica "Quincy", hasta las actuales "CSI" y "Bones". El documental "Autopsy" (HBO) tiene su sitio: www.hbo.com/autopsy/interactive/index.html

Matan a un joven en Bernal y sus familiares acuchillan al agresor

Clarín
 

Esta madrugada, un hombre apuñaló mortalmente a otro en el tórax durante una pela callejera. Enterados del hecho, los familiares del fallecido atacaron al presunto culpable, que debió ser internado en el hospital de Quilmes.

Un joven fue asesinado de una puñalada en el tórax durante una pelea callejera en la localidad bonaerense de Bernal. Enterados del hecho, sus familiares atacaron a cuchilladas a su presunto agresor.

Ocurrió pasadas las 7.00, cuando personal de la seccional segunda de Quilmes recibió el llamado de un vecino, que indicaba que en la intersección de las calles Santiago Cabral y Chaco se encontraba un joven gravemente herido en el pecho.

Cuando los efectivos llegaron al lugar constataron que José Damián Parra, de 24 años, había protagonizado una pelea con otro muchacho de la zona, en la que recibió una puñalada en el tórax, por lo que fue trasladado a una sala de primeros auxilios del barrio Don Bosco. Allí falleció minutos más tarde.

Mientras los policías labraban el acta de deceso, junto a los médicos que atendieron a Parra, recibieron otro llamado indicando que familiares y amigos de la víctima habían ido hasta la casa del presunto agresor y lo acuchillaron en varias partes del cuerpo. Por lo que, el joven de 26 años, debió ser trasladado al hospital de Quilmes, donde se recuperaba de las heridas recibidas.

En la causa, caratulada homicidio y lesiones, interviene el titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2, Fernando Celesia, del Departamento Judicial Quilmes.

Encuentran muerta a una niña de 2 años

La Nación
 
En Mar del Plata

 
Estaba dentro de una bolsa y atada
 
MAR DEL PLATA.- El cadáver de una niña de unos dos años, con los pies atados al cuello y evidentes indicios de golpes en todo el cuerpo, apareció ayer oculto en un bolso y semihundido en un espejo de agua de un sector de canteras de la zona sur de esta ciudad.

El misterioso bulto había llamado la atención de una persona que recorría este sector de explotación de piedra situado a unos 20 kilómetros de la zona céntrica del balneario, en cercanías de la vecina localidad de Batán. Por eso se comunicó con la policía, que recorrió la zona y constató la existencia de un cuerpo sin vida.

Lo llamativo del caso, más allá de la brutalidad del hecho, es que en sedes policiales no existía ninguna denuncia por desaparición de menores ni averiguación de paradero que se correspondiera con el perfil de esta víctima.

Por eso los investigadores creen que padres, familiares o allegados a la menor podrían estar involucrados en este asesinato.

La autopsia sólo se realizará esta mañana. Pero los forenses ya advirtieron que la menor presentaba golpes en todo el cuerpo. Además estaba atada con un hilo de nylon que iba desde los pies hasta el cuello. Y estaba en el interior de un bolso de tela, envuelta en una bolsa de consorcio.

Anoche seguía el rastrillaje en la zona para sumar indicios que pudieran conducir a la identificación de la menor y, a partir de allí, a los posibles autores del crimen. Intervienen en la investigación personal de la comisaría 5a., el tribunal de menores y el fiscal en turno.

Cuando la muerte alcanza a las víctimas impensadas

Clarín
 INFORME ESPECIAL : UNA TENDENCIA EN CRECIMIENTO

Ocurrieron en apenas cuatro meses. Y los muertos fueron cuatro jóvenes de clase media o media alta. Ninguno de ellos sufrió robos. Pero murieron en situaciones donde no era esperable que eso sucediera.
 
 
Rolando Barbano

rbarbano@clarin.com


Ariel Malvino estaba convencido de que pasaría unas vacaciones estupendas, rodeado de amigos en la tranquilidad de una playa brasileña a la que pocos pueden acceder. Matías Bragagnolo tampoco llegó siquiera a representarse la idea de que su vida podía terminar cuando decidió pasar la noche en Barrio Parque, uno de los más exclusivos de Buenos Aires. A Paulina Lebbos le pareció que no había mayor seguridad que tomar un remís para volver a casa sin problemas. Y Lucas Maldonado suponía que nada malo podía pasarle al salir de una disco tan selecta como Molino Rojo.

Ariel, Matías, Paulina y Lucas eran jóvenes, tenían empleo o estudiaban y se los podía ubicar con facilidad en lo que se conoce como clase media o media alta. La muerte los encontró en la circunstancia menos pensada, en un sitio improbable y en la situación más imprevisible. Sus casos tienen varios puntos en común, pero hay uno que se destaca: las estadísticas criminales dicen que ellos no debían morir así.

Aunque los especialistas advierten que este tipo de hechos va en aumento, lo cierto es que la figura más vulnerable al delito —tanto en la Argentina como en la mayoría de los países— es el hombre pobre, que vive en zonas donde hay más riesgos y tiene menos medios para defenderse. Lo opuesto a un estudiante de la Universidad de Belgrano como Ariel, a ese rugbier del Colegio Esquiú que era Matías, a una hija de un funcionario gubermanmental como Paulina o a un empleado del casino de Carlos Paz como era Lucas.

"El varón joven, de entre 17 y 25 años, que está sin trabajo o sin inserción escolar, representa la franja más vulnerable, ya sea como víctima de agresiones o porque queda involucrado en situaciones violentas", puntualiza a Clarín Mariano Ciafardini, director de Política Criminal del Ministerio de Justicia de la Nación. "Esta es la media. Pero lo cierto es que este tipo de casos, como el de Malvino o Bragagnolo, se han venido repitiendo y no son los primeros", agrega.

La contradicción entre las muertes de estos cuatro jóvenes y las estadísticas no se reduce sólo a su clase social. Ninguno de ellos, por ejemplo, sufrió un robo la noche de su muerte. Algo curioso si se tiene en cuenta que los delitos contra la propiedad acaparan el 64 por ciento del total de denuncias que se hacen cada año en el país, en promedio.

Ciafardini da una idea de por qué el robo no aparece en medio de estas muertes. "En general, esta clase de jóvenes son víctimas de jóvenes como ellos, de gente que está en su misma clase social y ejerció la violencia contra ellos por puro gusto", explica. "Todavía estadisticamente no se registra a estos jóvenes ricos como vulnerables. Pero están apareciendo. No es la primera vez que se conocen cuatro casos juntos de jóvenes víctimas de actos de violencia cometidos para mostrar autoridad, virilidad, machismo, movidos por valores egoístas, individuales", agrega.

Tal vez por esto, ni Ariel, ni Matías, ni Paulina ni Lucas fueron víctimas de un crimen con armas; todo indica que sufrieron agresiones a mano limpia. Sin embargo, las estadísticas apuntan que en la Argentina el 63 por ciento de los homicidios dolosos se cometen con armas de fuego, mientras que en el 22 por ciento aparecen armas blancas. Sólo el 9 por ciento ocurre sin armas. Más preciso aún: de las 18.953 muertes violentas registradas en 2003, sólo en 90 el mecanismo fueron golpes, según datos del Ministerio de Justicia.

Los cuatro jóvenes estaban rodeados de amigos al momento de morir, una situación que un padre consideraría más segura que muchas otras. Andaban de noche pero en situación de placer, tal como las vacaciones de Ariel, la reunión de Matías con un grupo de chicas amigas en un departamento y las salidas a bailar de Paulina y Lucas.

La muerte se les presentó en un lugar que no frecuenta, lo que también contrasta con las llamadas "zonas rojas" del delito. Ariel estaba en Ferrugem (Brasil) cuando se topó con una pelea callejera entre argentinos, algo parecido a lo que le pasó a Matías en Barrio Parque. Paulina se movía por el centro de Tucumán y Lucas acababa de salir de un boliche de Villa Carlos Paz.

Pero, además, no hubo uno de estos jóvenes que tomara una conducta de riesgo. Matías había ido al quiosco en plena Capital Federal; Ariel intentó separar una pelea en la puerta de un boliche y tanto Paulina —que tomó un remís— como Lucas salían de bailar acompañados por amigos.

"Es que aquí el problema, como ya ocurrió en otros casos, es que la violencia llegó a sectores juveniles que no alcanzaba. Aquí no se da por causas económicas o de exclusión, sino por alienación: grupos de jóvenes que sin necesidad material, teniendo a mano una cantidad de oportunidades, buscan en la violencia una salida, un entretenimiento. La falta de futuro afecta a todas las clases", opina Ciafardini.

Más allá de las causas de la violencia que precede a estas muertes, lo que está claro es una constante que se da después. En estos cuatro casos, como en una importante cantidad de hechos que ocurren en todo el país, aparecen irregularidades en la actuación de la autoridad —sean policías o funcionarios judiciales— y una marcada desconfianza de los familiares de las víctimas sobre la posibilidad de que haya justicia.

En el caso de Ariel, sus presuntos agresores lograron huir de Brasil sin que nadie los detuviera, mientras que su familia lucha ahora con el fantasma de las influencias que podrían movilizar los sospechosos del crimen. El padre de Matías muestra su escepticismo tanto sobre el papel del comisario que le informó de la muerte de su hijo, como de los forenses que le hicieron la autopisa, más allá del policía que maltrató al adolescente sin dejar constancia de su participación. Otro padre, el de Paulina, tuvo que exponer ante la Legislatura tucumana su desconfianza en los investigadores y el fiscal del caso terminó apartado. Para Lucas, en tanto, las suspicacias giran en torno a su hermano policía.

Esta clase de desconfianza es, tal vez, una de las pocas cosas que hermana a estos casos de gran repercusión con los que se dan con más frecuencia, aquellos que afectan a jóvenes humildes y desempleados y tienen menos prensa. La otra tiene que ver con la necesidad de buscar soluciones no policiales, sino sociales, a un problema de violencia que parece tener un mismo origen.

 

 

 

 

Matías Bragagnolo

Edad: 16 años.

Vivía en: Buenos Aires (barrio de Belgrano). 

A qué se dedicaba: Era estudiante y cursaba el 5º año en la escuela Esquiú, de Belgrano.

Cómo murió: Fue en la madrugada del 9 de abril, en Palermo Chico. Matías sufrió un edema pulmonar después de que lo persiguieran otros chicos (con los que peleó en la calle) y de que lo revisara un policía.

Lucas Maldonado


Edad: 24 años

Vivía en: Carlos Paz, Córdoba.

A qué se dedicaba: era guardia de seguridad del casino.

Cómo murió: en la madrugada del jueves 13 fue a bailar al "Molino Rojo", un boliche. Salió después de que los guardias del lugar echaran a dos amigos. Luego, desapareció y lo hallaron el martes 18, ahogado y flotando en el río San Antonio.

Ariel Malvino


Edad: 21 años.

Vivía en: Buenos Aires (barrio de Villa Urquiza).

A qué se dedicaba: estaba terminando de cursar Abogacía en la Universidad de Belgrano.

Cómo murió: fue en Ferrugem, Brasil, el 19 de enero. Esa madrugada hubo "una pelea generalizada". Ariel recibió un golpe y cuando estaba caído, le tiraron encima una piedra de 17,5 kilos.

Intranquilidad
Eduardo Parise

eparise@clarin.com



Hasta hace dos o tres décadas, la cuestión era simple. Según marcaba la tradición, a los hijos sólo había que transmitirles una consigna clara: si se evitaban los lugares conflictivos (podía ser una zona determinada, un boliche con antecedentes poco santos o algunos hechos riesgosos) la "tranquilidad" del regreso a casa estaba garantizada. Eran los consejos básicos y, si se respetaban, muy difícil que hubiera problemas. En los últimos años, aquellos libretos se consumieron en las llamas de la realidad. Así, ir hasta un quiosco en Salguero y Libertador, pasar unas vacaciones en un tranquilo balneario o tomar un remís a la salida de un baile termina siendo algo tan peligroso que hasta cuesta la vida. Ante esto, ¿qué recomendaciones hay que dar para no llorar más vidas jóvenes perdidas?

Paulina Lebbos


Edad: 23 años.

Vivía en: Tucumán.

A qué se dedicaba: estudiaba Comunicación Social.

Cómo murió: en la madrugada del 26 de febrero fue a bailar en la capital tucumana. Al salir tomó un remís con una amiga, que bajó en su casa. Ella siguió viaje y nunca llegó a destino. El 11 de marzo la hallaron asesinada. El remisero y el auto aún no fueron hallados.

 

 

DOBLE CRIMEN EN MAXIMO PAZ

Encontraron asesinadas en un baldío a dos chicas de 19 años

Vivían juntas. Los cuerpos estaban a metros de su casa. Las habían atado de pies y manos. Una de ellas tenía un disparo en la cabeza y además había sido violada. A la otra la habían estrangulado.

Fueron a buscar una película a un video club y no regresaron. Preocupados, sus familiares hicieron la denuncia. A partir de ese momento, policías, amigos y vecinos salieron a la calle a buscarlas. Esa búsqueda terminó de la peor manera. Las encontraron muertas en un descampado: una tiene un balazo en la cabeza y fue violada y la otra habría sido estrangulada.

Las víctimas, Soledad Lungo y Flavia Aguirre, tenían 19 años y eran cuñadas. Las jóvenes vivían en la misma casa, ubicada a 50 metros del descampado donde aparecieron sus cuerpos. Aguirre estaba casada con el hermano de Lungo y tenía un hijo de tres años y medio.

Hasta anoche los investigadores descartaban la hipótesis de un intento de robo. Las jóvenes fueron encontradas boca arriba y atadas de pies y manos. Creen que se trató de una venganza, aunque los motivos siguen siendo misteriosos.

Los cuerpos fueron hallados ayer a la madrugada en un terreno baldío ubicado en la calle Rivadavia, a metros de la Ruta 205, en la localidad de Máximo Paz, partido de Cañuelas.

Según contaron fuentes policiales, ayer a la una de la mañana la mamá de Soledad fue a la comisaría de Máximo Paz y denunció que su hija y su nuera habían desaparecido.

"El viernes a las siete de la tarde las chicas fueron a tomar clases de inglés a un instituto ubicado en Spegazzini (una localidad vecina) y luego fueron hacia un video club de la zona. De allí las vieron salir caminando hacia la parada de un colectivo. Pero nunca regresaron", explicó la mujer en su denuncia.

La Policía, junto con los familiares, amigos y vecinos de las jóvenes salieron a buscarlas por Máximo Paz y por Spegazzini.

La mamá de Lungo habló por teléfono con los dueños del video club donde fueron las chicas y allí le informaron que Soledad y Flavia habían ido a buscar una película pero que a las nueve de la noche se fueron del local.

La búsqueda se terminó minutos después de las cuatro de la mañana. "Estaba con un ciclomotor recorriendo el barrio y escuché que sonaba un celular. Entonces apagué la moto y me di cuenta de que el sonido venía de un terreno baldío que tiene los pastos altos. Enseguida, ilumine el lugar y cuando me acerque vi los cuerpos. La que llamaba al celular era mi tía", contó el novio de una de las víctimas.

Un rato después peritos de la División Policía Científica y de la Departamental La Plata llegaron y revisaron los cuerpos. "Las víctimas estaban vestidas, atadas de pies y manos. Una tenía una bufanda en el cuello y otra un pulóver", explicaron.

Según el joven que encontró los dos cuerpos, a las víctimas no las habían robado.

"A simple vista no faltaba nada. Estaba la mochila de Flavia y hasta en los bolsillos tenían las monedas para el colectivo. Esto es realmente una salvajada y creo que los cuerpos los dejaron acá para que los encontremos los familiares", contó.

En cuanto a las posibles motivaciones del asesinato, fuentes de la investigación dijeron que el ex novio de una de las jóvenes habría participado hace poco en un asalto a mano armada.

Por este hecho hay dos hombre prófugos que podrían estar vinculadas con los asesinatos. Una de las víctimas habría declarado como testigo en esa causa.

 

 

 

Más casos para el horror

Triple Crimen de Cipolletti. Las hermanas María Emilia (24) y Paula Micaela González (17) y su amiga Verónica Villar (22) desaparecieron el domingo 9 de noviembre de 1997 en un camino rural de Cipolletti, Río Negro. Habían salido a caminar para distraerse. Tras dos días, en un rastrillaje policial denunciado como irregular, los cuerpos fueron encontrados semienterrados junto a unas vías de tren, no muy lejos de la casa de Verónica. Antes de morir, las chicas habían sido violadas, golpeadas y torturadas. Un hombre fue condenado en 2001 por el secuestro de las tres, pero no se pudo probar su participación en el homicidio. Nunca se supo quién estuvo detrás ni cuál fue el motivo.

Misterio en el Parque Pereyra Iraola. El 1º de enero de 2004 la Policía encontró el cuerpo de Natalia Di Gallo (16) en una zanja del Parque Pereyra Iraola. Había desaparecido tres días antes. Según los peritos, la chica había sido violada y asfixiada. Un adolescente, que pasó con ella sus últimas horas, estuvo preso tres meses pero terminó en libertad. Según su familia, el caso ya no se investiga. Sigue impune.

 

En Ezeiza, 15 chinos detenidos

La Nación
 
Ultimo momento

 
Por causa de un doble homicidio
 
 
Al menos una decena y media de personas de nacionalidad china fueron detenidas en el aeropuerto internacional de Ezeiza, al cierre de esta edición, al cabo de un confuso y altisonante entredicho detrás del cual se vislumbra el probable epílogo de lo que habría sido un crimen de la llamada “mafia china”.

Entre ellos estarían unos 15 familiares de dos chinos que fueron hallados sin vida, atados con alambre por la espalda dentro de una propiedad en la que funcionaba una tintorería y lavadero, que había sido incendiada intencionalmente el viernes pasado, en el barrio porteño de Caballito.

También los presuntos homicidas de aquellos dos –se trata de cuatro personas que esperaban en el aeropuerto internacional para embarcar, con rumbo no especificado–, de la misma nacionalidad que las víctimas, a los que el otro grupo habría perseguido hasta Ezeiza con el propósito de impedir que escaparan de la Argentina por vía aérea.

Allegados a la investigación del confuso episodio dijeron a LA NACION que las dificultades del personal de seguridad de la aeroestación para comprender el reclamo y los gritos de unos y las exaltadas explicaciones de otros, proferidas aparentemente en chino, hizo que en forma preventiva los encargados del turno de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) resolvieran retenerlos a todos y dejarlos a disposición del interventor en esa fuerza, Marcelo Saín.

La increíble historia de los 60 mil libros rescatados de la AMIA

Clarín
CULTURA : UN TESORO CULTURAL SALVADO DE LOS ESCOMBROS DEL ATENTADO

El trabajo lo hicieron 800 voluntarios. Recuperaron libros y documentos antiguos. Una historia casi secreta que sale a la luz en un libro de próxima publicación.
 
 
 
Rodolfo Compte ESPECIAL PARA CLARIN

Había que rescatar los libros. Había que rescatar a uno de los pocos testigos que iban a quedar en la historia. Son testigos vivientes, mucho más de lo que nosotros vimos y vamos a poder ver a lo largo de nuestras vidas", dice Martín, que tenía 21 años en 1994 y que fue uno de los 800 jóvenes que, a pulso, rescataron el patrimonio cultural que guardaba la biblioteca del Instituto Judío de Investigaciones (IWO), que funcionaba en el edificio de la AMIA.

Rescatar los libros, rescatar cultura, rescatar la historia… ésa fue la idea que movilizó a los voluntario judíos y no judíos, argentinos y extranjeros, para recuperar el patrimonio cultural de la Fundación IWO de entre los escombros, luego del atentado del 18 de julio de 1994.

"Cuando vi por televisión que una parte del edificio había quedado en pie y se veían libros, pinturas y otros objetos del IWO desde la calle, me propuse rescatar todo lo que se pudiera, aunque fuera disperso, dañado o roto", dice la profesora Ester Szwarc, coordinadora del IWO.

El IWO funcionaba en el tercer y cuarto pisos del edificio de la calle Pasteur 633 atesorando ochenta mil libros, colecciones de arte, discos, pinturas, piezas únicas en Judaica y testimonios de lo acaecido durante el Holocausto y la Resistencia Judía en la Segunda Guerra Mundial.

A pocos días del atentado, Szwarc convocó a jóvenes que conocía, como a Nicolás Máslo, que tenía 18 años y estudiaba idish en esa misma biblioteca. Los jóvenes —ellos y otros que se sumaron— empezaron el rescate. Los voluntarios trabajaron formando cadenas de cientos de metros de largo por donde bajaban cultura, historia y memoria en las peores condiciones imaginables.

"La mitad de la biblioteca se había caído y la otra estaba en pie pero muy endeble", cuenta Máslo ahora. "En la mitad que estaba en pie había cuadros, archivos de diario, esculturas y parte de los libros. Muchos estaban quemados o pegados a otros por la ola de calor de la explosión. Otros estaban llenos de escombros, muchos incluso tenían restos humanos", recuerda Máslo. La cadena de jóvenes trabajó unos meses en el edificio de la calle Pasteur.

"Paralelamente —cuenta Szwarc— se empezó a hacer la restauración. Levantamos mesas con caballetes, con liencillos y empezó la tarea, primero de todo, de secado y limpieza". Se trabajó con secadores de pelo, con pinceles. Ayudaron expertos de la Biblioteca Nacional —como Maite Zunino— y restauradores como Silvio Goren. "Pero en el tema de cuadros hay mucho todavía por hacer porque no se le puede pedir a una persona que trabaje meses ad honórem y nosotros no tenemos fondos".

En la parte que había caído estaban los libros de uso cotidiano, los incunables y todos los objetos de museo. Mientras los jóvenes recuperaban lo que podían de la parte del edificio que todavía se sostenía, los escombros de la parte caída habían sido trasladados a Ciudad Universitaria. Tardaron cuatro meses en conseguir un permiso para entrar a ese predio. "En ese lapso —dice Máslo— los libros estuvieron entre los escombros, a la intemperie. A todo lo que tenían los otros se sumaron hongos y humedad."

En Ciudad Universitaria los chicos se enfrentaron a "quinientas montañas de escombros". De ahí, piedra por piedra, sacaron el patrimonio cultural destrozado. "Encontramos libros muy antiguos", cuenta Máslo.

En total, rescataron 32.000 periódicos y revistas de todo el mundo; 9.000 fotografías; 2.100 discos de vinilo —entre los que estaban los primeros tangos en idish—; 700 afiches de cine y teatro, algunos de cien años de antigüedad. Rescataron 120 pinturas (parte de la colección del pintor polaco Maurice Minkowski); 38 estatuas y 17 instrumentos musicales de valor histórico.

"Convocamos simplemente a que nos dieran una mano y fue una avalancha de gente haciendo cadena para rescatar las cosas. Y después para limpiar y clasificar", dice Saúl Drajer, presidente del IWO.

Sin embargo, pasaron doce años del atentado y el IWO no ha podido volver a funcionar a pleno. De los 60.000 libros rescatadas, sólo 20.000 pueden ser consultados hoy en Ayacucho 483. Y eso gracias a que las bibliotecarias conocen el material palmo a palmo: apenas 5.000 libros están clasificados, a los otros 15.000 se llega porque las bibliotecarias los ubican. El resto —40.000 títulos, además de documentos y archivos— están almacenados en varios depósitos en la Ciudad.

Recientemente se conformó la comisión Alberto Gerchunoff con el objetivo de encontrar el lugar y los fondos necesarios para la creación de una "Casa de la Cultura Judeo-Argentina", que sea un centro donde se pueda poner a disposición de los investigadores y del público en general todo el patrimonio de la biblioteca, hemeroteca, pinacoteca, archivo y museo del IWO. Porque la biblioteca del IWO, reinaugurada en el subsuelo del nuevo edificio de Pasteur, no fue habilitada ya que no cumple con las exigencias de Bomberos.

El trabajo sigue, despacio, al ritmo de los voluntarios. Los jóvenes ya cumplieron su parte.

Asesinatos

Ocurrió esta madrugada. La víctima fue asistida por los vecinos, pero falleció en un hospital de la zona. Creen que se trató de un ajuste de cuentas. Hay dos sospechosos prófugos.

 

 

Asesinan a un taxista de dos puñaladas en Villa Urquiza

Al menos dos ladrones lo atacaron mientras manejaba. Pero no alcanzaron a robarle nada y huyeron. El hombre fue trasladado de urgencia al hospital Pirovano, donde murió.

«Espero que Axel esté orgulloso de mí»

La Nación
 
Entrevista con Juan Carlos Blumberg a dos años del crimen de su hijo

Dijo que continuará con su "cruzada"; cuestionó la capacidad de Arslanian en temas de seguridad
 

  • Presentó un proyecto de ley para tratar de terminar con los robos a jubilados
  • Agregó que después de la muerte de Axel se logró colocar el tema de la seguridad en la agenda presidencial

 

 
Son días tristes para Juan Carlos Blumberg. Son momentos donde el llanto es constante y el dolor no se calma. A dos años del asesinato de su único hijo, Axel, a manos de sus secuestradores, el ingeniero textil está decidido a continuar su cruzada contra la inseguridad.

Una y otra vez, repite que su única motivación es la promesa que hizo sobre la tumba de su hijo: luchar para que lo que le pasó a Axel no le pase a otra persona.

"Espero que Axel esté orgulloso de mi lucha", dijo a Blumberg a modo de consuelo y con la voz quebrada.

Este hombre vencido por el dolor, pero que aún sigue adelante, recibió a LA NACION en su oficina de la Fundación Axel Blumberg por la Vida de Nuestros Hijos, entidad que preside y que fue creada meses después del secuestro y asesinato de su hijo.

Antes de comenzar la entrevista, Blumberg -que escribió una misiva en nuestra edición hoy de Cartas de Lectores- busca en su escritorio carpetas donde guarda estadísticas de delitos. Sobre todo de robos y ataques contra personas mayores.

Hoy, Blumberg, antes de comenzar a trabajar, visitará la tumba de su hijo. Después, a las 19, estará presente en la misa que se celebrará en la parroquia de Niño Jesús de Praga, la misma donde Axel tomó su primera comunión. La iglesia está situada en Albarellos 2001, en Acassuso.

-¿Cómo está a dos años del crimen de Axel?

-Muy triste. Durante esta semana recuerdo lo que pasó hace dos años. Por ejemplo, ayer [por anteayer] no me pude dormir hasta las 4. Son momentos muy feos. Lo único que me motiva es el compromiso que hice frente a la tumba de Axel y buscar mayor seguridad y justicia. Espero que Axel esté orgulloso de mi lucha. Sus amigos me dicen que él debe estar orgulloso.

Al hablar de su tristeza y al recordar a su hijo, Blumberg rompió en llanto. Tomó un poco de agua fría para desanudar su garganta y pasó a hablar sobre temas de seguridad. Explicó proyectos de ley presentados días atrás en el Congreso de la Nación.

-¿La muerte de Axel sirvió para algo o fue en vano?

-Se han conseguido muchos cambios positivos. Se han aprobado leyes en el Congreso, pero todavía hay muchas cosas por concretar. Pero sin dudas, después del asesinato de Axel se logró poner en la agenda del Gobierno el tema de la seguridad.

-Usted siempre fue un crítico de la situación de la seguridad en la provincia de Buenos Aires. ¿Cómo está a su criterio la cuestión hoy en día?

-Se ha mejorado, pero todavía la situación es grave. Es verdad es que se ha logrado disminuir la cantidad de secuestros, pero hay otros hechos que preocupan, como las extorsiones y la violencia ejercida en los robos contra personas mayores.

En ese momento, Blumberg se colocó los lentes y buscó algo entre varios papeles. Encontró lo que quería mostrar: el proyecto de ley que presentó el 9 de este mes en el Congreso de la Nación, que prevé una mayor pena para los delincuentes que ataquen a persona mayores.

Antes de terminar la entrevista, bajó la cabeza, hizo un silencio, y sorprendió con otra afirmación. "Ahh,,, lo más importante es que el ministro [León] Arslanian no sabe nada de seguridad. Será un excelente abogado, pero de seguridad no sabe nada.

-¿Por qué piensa que el doctor Arslanian no está capacitado en materia de seguridad?

-Es una persona capaz como abogado, pero no ha estudiado y no se ha formado en cuestión de seguridad. Cuando murió Axel, el ministro de Seguridad era Raúl Rivara, un ingeniero agrónomo. Ese es el problema en Buenos Aires de poner amigos en lugar de personas capaces.

Por Gabriel Di Nicola
De la Redacción de LA NACION

 
 

 

 

"No aprendí a convivir con el dolor"

Lo afirmó la madre de Axel; acusó a funcionarios y a políticos
 
"Era -y para mí sigue siéndolo- un sol. Alguien muy afectivo, cariñoso, inteligente, siempre de buen humor. Todos los días me levantó y me acuesto recordándolo y llorando su ausencia. Lo disfruté 23 años, los mejores de mi vida. En realidad, mi vida se terminó el día que lo asesinaron."

María Elena Usonis es la madre de Axel Blumberg. Como su esposo, aún no encuentran consuelo alguno. En una entrevista que le concedió a la revista Gente, esta contadora de 52 años asegura que no tiene odios, cuestiona a los investigadores judiciales, a la policía y a los políticos. A continuación se reproducen algunos fragmentos de la publicación.

"La Justicia en general está en manos de personas que parecen no vivir en el mismo mundo que los ciudadanos comunes. Desde la teoría es fácil reeducar a los delincuentes, pero desde mi punto de vista, el que no valora la vida del otro a los 20 años tampoco lo va a hacer a los 30, por más educación o reeducación que se le quiera dar.

"Acuso en primer lugar al asesino de Axel, a sus cómplices, a la policía que no atendió los llamados de los que avisaban que alguien necesitaba ayuda; al fiscal Jorge Sica, quien, cuando se le ofrecieron todos los medios que necesitara para tratar de localizar a Axel, dijo tener todo bajo control. También al responsable de haber dejado en libertad al asesino de Axel, quien ya había estado preso por haber secuestrado a otra personas.

"Creo que todos somos responsables del país que tenemos. No culpo a los políticos que aumentan a piacere sus sueldos de acuerdo y les importa poco o nada las vergonzosas jubilaciones que perciben aquellos que han trabajado durante 30 o más años, o se venden para sancionar o aprobar determinada ley, de acuerdo con los pactos que hacen entre los distintos partidos sin tener en cuenta las necesidades de los ciudadanos.

"Ya no soy la misma que antes, me siento más lejos de la religión, no tengo fe, esperanza, y nada me interesa… No aprendí a convivir con el dolor. Sólo respiro, camino, como y trabajo."

 
 
 
 

Una mujer mató a otra en la puerta de una escuela

La Nación
 
Conmoción en Ezeiza

Ocurrió esta mañana cuando los alumnos ingresaban a clase; la agresora se entregó a la policía
 
 
Una mujer embarazada de tres meses fue asesinada por otra de una cuchillada frente a una escuela primaria de Ezeiza en momentos en que ingresaban los alumnos al establecimiento.

Según los primeros datos de la policía, la imputada del homicidio tendría una enemistad de vieja data con su víctima.

La policía identificó a la víctima como Sandra Navarro, de 25 años, embarazada de tres meses y madre de una nena de 11 años. El hecho ocurrió alrededor de las 7.50 frente a la escuela número 11, situada en la esquina de las calles José María Ezeiza y Uruguayana.

Un jefe policial informó que el drama se desencadenó cuando la víctima llevó al colegio a su hija y al salir fue interceptada por una joven, de 22 años, con la que mantuvo una discusión.

Según el informante la pelea terminó cuando la agresora le provocó un corte a la víctima con una sevillana para luego escapar.

"La mujer herida murió antes de que llegara la ambulancia", dijo el portavoz policial.

La fuente explicó que la agresora minutos después se presentó en la comisaría primera de Ezeiza, acompañada por su pareja, donde -luego de contar lo ocurrido- quedó detenida.

La joven, a la que se le instruyeron actuaciones por "homicidio", quedó detenida incomunicada a disposición del fiscal de Lomas de Zamora Domingo Ferrari.

 
 
 

Mataron de un balazo en la nuca a una mujer taxista en Córdoba

La Nación

Ocurrió en el barrio Villa Bustos, en la zona sur de la capital provincial. El homicida actuó luego de que se bajaran dos pasajeras del vehículo. Según la Policía no le robaron dinero, ni efectos personales.

Una taxista de 45 años fue asesinada de un balazo en la nuca, en un confuso episodio, luego de dejar a dos pasajeras en un barrio de la zona sur de la ciudad de Córdoba.

El hecho ocurrió esta madrugada, luego de que al vehículo de Miriam Martínez ascendieron en el centro, dos mujeres que se dirigían a la calle Tinogasta. Cerca de las 3 de la mañana, y una vez que llegaron al destino, en el barrio Villa Bustos, las pasajeras bajaron del auto.

Inmediatamente, un hombre, que apareció en el lugar, le disparó a la taxista un balazo en la nuca, cuando ella intentaba huir, ya que había advertido su presencia cuando miró a través del espejo retrovisor.

La víctima, que era mamá de 5 chicos, falleció cuando era trasladada a un centro hospitalario.

El asesino huyó y se internó en un asentamiento marginal de la zona. Se desconoce el móvil del homicidio, ya que a Martínez no le robaron dinero ni efectos personales, según indicaron fuentes policiales.

Al conocerse la noticia, numerosos taxistas se movilizaron hacia la Jefatura de Policía, para reclamar mayor seguridad y fueron recibidos por el subjefe de la Fuerza, el comisario Juan Pesci.

(Fuente: Télam y DyN)