Extraerán ADN de un hombre de Neanderthal

La Nación
 
 

DIENTE FOSILIZADO

  • LONDRES (EFE).- Expertos británicos intentarán extraer por primera vez ADN de un hueso fosilizado que correspondería a un hombre de Neanderthal, para establecer si es el único resto de esa especie del género Homo hallado en Gran Bretaña. Científicos del Museo de Historia Natural, del Museo Británico y de las universidades de Londres y de Durham trabajarán sobre el diente de la mandíbula superior de un hombre moderno que habitó tierras británicas 35.000 años atrás.

Hallan restos milenarios de perros domésticos

La Nación
 
Ya vivían con pueblos de cazadores pampeanos y patagónicos

 
Que el perro es, desde hace mucho, el mejor amigo del hombre no es novedad. Pero aunque en América del Norte existían registros de su domesticación que se remontan a por lo menos 8000 años de antigüedad, hasta ahora no se habían encontrado en el país rastros de perros prehispánicos.

Ahora, con diferencia de algunos meses, dos equipos de investigadores del Conicet que trabajaban independientemente acaban de descubrir por primera vez restos de cánidos prehispánicos en un enterratorio del centro de la provincia de La Pampa (cerca de la localidad de Puelches) y en un campamento cercano al pueblo de General Conesa, en el valle medio del río Negro.

"Llevamos casi ocho años excavando un cementerio indígena y encontramos restos de un perro casi completo enterrado junto a un niño de corta edad -afirma la doctora Mónica Berón, jefa de uno de los equipos de arqueólogos-. El entierro está compuesto por un niño de dos a tres años con un abundante ajuar que incluye un collar de 220 cuentas de hueso y mineral de cobre. Lo acompaña un ejemplar mediano de perro doméstico ( Canis familiaris ), que está colocado cuidadosamente en posición enfrentada con el niño y por encima de su cuerpo. Si bien los restos del perro no fueron fechados, el cementerio fue utilizado durante por lo menos siete siglos, hace entre 400 y 1000 años."

Por su parte, Luciano Prates, becario doctoral con sede en la Universidad Nacional de La Plata, descubrió restos de un perro de mil años de antigüedad (es decir, que precedió en unos quinientos la llegada de los españoles), cerca de un fogón alguna vez encendido en un campamento de cazadores patagónicos. Ambos conjuntos de huesos fueron datados por el paleontólogo Francisco Prevosti, también del Conicet, especializado en el estudio de cánidos americanos.

"En el mundo hay varios casos registrados de entierros de perro doméstico con algún ser humano -cuenta Berón-. Lo que no es para nada común es encontrarlos en la región pampeana. Y el del norte de la Patagonia es un caso único."

Según la investigadora, aunque no hay evidencias objetivas, una de las hipótesis que circulan es que los perros domésticos ya habrían ingresado en el continente con el poblamiento de América. Es decir, que el ser humano pudo haber ingresado en América con algunos ejemplares. "Queda claro que los indígenas americanos no domesticaron el perro, sino que lo adquirieron domesticado", afirma Luciano Prates.

Para la doctora Berón, estos hallazgos dan cuenta de la insospechada complejidad de las poblaciones prehispánicas.

Nora Bär

Hallan restos fósiles infantiles de 3.300.000 años de antigüedad

La Nación
Impactante descubrimiento en Etiopía

Es la primera vez que se encuentra un esqueleto tan completo y tan primitivo
Hace 3.300.000 años, en lo que hoy es Dikika, Etiopía, una pequeña niña moría en un árido valle cercano a la desembocadura del río Awash, en un inmenso lago salobre.

Un equipo internacional liderado por Zeresenay Alemseged, del Instituto Max Planck, de Leipzig, Alemania, anuncia hoy en Nature que encontró sus restos, ocultos en una roca de arenisca de esas tierras yermas. Por la antigüedad, grado de completitud y edad de la niña, el hallazgo no tendría precedente en la historia de la paleoantropología.

"Selam" ("paz" en etíope), como ya se llama oficialmente al fósil, sería miembro de la especie Australopithecus afarensis (homínidos que antecedieron al género Homo), cuyo primer y más famoso exponente fue descubierto en 1974 y bautizado "Lucy". Por eso, aunque Selam sería unos 150.000 años anterior, la revista científica difundió el descubrimiento con el título "Encontraron a la hija de Lucy"…

"Lo que hace único a este hallazgo es que el esqueleto está prácticamente intacto -dijo a LA NACION, desde la Universidad de Florida del Sur, Estados Unidos, la paleogeóloga Diana Roman, integrante del equipo que firma el trabajo-. Lo que sucede usualmente con fósiles de esta antigüedad es que uno encuentra los huesos desparramados por el terreno porque los animales los separan, pero los de esta niña estaban en la posición en que murió. La razón por la que suponemos que ocurrió esto es que debe de haber sido enterrada inmediatamente después de morir, tal vez por una inundación."

"El significado de este descubrimiento es múltiple -afirmó, desde Addis Abeba, Zeresenay-. Nos ayudará a entender la morfología, el plan corporal, el comportamiento, el movimiento y los patrones de desarrollo de nuestros lejanos ancestros. Después de que finalicemos la limpieza y la preparación del fósil, por primera vez podremos reconstruir el cuerpo casi completo de un Australopithecus afarensis de tres años."

"Es una verdadera mina de información", se entusiasma Bernard Wood, antropólogo de la Universidad George Washington que no participó del trabajo, en un comentario que publica la misma revista.

El primer vestigio de la niña se descubrió el 10 de diciembre de 2000. Fueron necesarios cinco años y miles de horas de trabajo para remover cuidadosamente la matriz que rodeaba los huesos. El balance de los restos recuperados arroja un cráneo completo -con una impresión del cerebro-, un torso entero y trozos importantes de los miembros superiores e inferiores. Esto incluye partes del esqueleto hasta ahora desconocidas para ese período, como el hueso hioides, ubicado en la base de la lengua y relacionado con el habla en los seres humanos. En el caso del fósil de Dikika, se parece más al de los simios, lo que sugiere que los A. afarensis no habían desarrollado el lenguaje.

El conjunto muestra una combinación de sutiles similitudes y diferencias con los rasgos anatómicos de monos y humanos, como si se tratara de un organismo a mitad de camino. Por ejemplo, el ritmo de desarrollo dental de A. afarensis era exactamente igual al de los modernos chimpancés, dice Wood; la escápula del hombro, parecida a la de los gorilas modernos; mientras los huesos del dedo curvado y los canales semicirculares del oído interno, a los de los chimpancés.

Según Zeresenay, el patrón anatómico de las manos hace pensar que los australopitecinos todavía las usaban para treparse a los árboles, pero "el fémur, la tibia y el pie de la niña preservan evidencia de que esta antigua especie caminaba erguida eficientemente ya a los tres años".

"Se trata sin duda de un hallazgo importante -dice Mónica Berón, del Museo Etnográfico de la UBA-. Piezas clave como los fragmentos de las extremidades inferiores aportarán mucho a la discusión sobre la locomoción bípeda de los australopitecinos, mientras que la escápula permite aclarar dudas sobre el grado de compromiso de la porción superior del esqueleto en el andar de estos homínidos. Pero sobre todo me parece que la posibilidad de analizar un individuo juvenil, en el que se pueden observar los grados de erupción dentaria y la capacidad craneana en crecimiento, y compararla con otros individuos de la misma especie o de otras permite aclarar muchos datos sobre pautas evolutivas del proceso de hominización."

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

Nueva teoría sobre el hundimiento del Titanic

La Nación
 
Según el diario The Times, un estudio norteamericano reveló que el problema del barco fue el remache del casco

LONDRES (ANSA).- El legendario buque Titanic se hundió en las aguas del Atlántico Norte el 15 de abril de 1912 no sólo por haber colisionado contra un inmenso iceberg, sino porque presentaba un mal remachado en su casco, según escribió hoy el periódico inglés The Times.

Expertos estadounidenses del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Maryland y de la Universidad de Ciencia y Salud de Oregon, afirmaron en una investigación que el trasatlántico habría superado la colisión con el iceberg y la mayoría de sus pasajeros se hubiera salvado, si el remachado del casco hubiese sido mejor.

Los científicos Tim Foecke y Jennifer Hooper reconstruyeron en pequeña escala las condiciones del buque, y concluyeron que los remaches del Titanic fueron los causantes de la gran tragedia marítima.

Según los expertos, en el momento de la colisión, el casco del buque se abrió rápidamente y cinco o seis compartimentos de gran tamaño se llenaron de agua, provocando en sólo dos horas el hundimiento.

Si los remaches hubieran sido de mejor calidad, la colisión contra el iceberg no hubiera provocado esa gran apertura en el casco, y por ende se podría haber evitado el hundimiento, que causó la muerte de 1523 personas.

Foecke y Hooper llegaron a esa conclusión tras haber estudiado en detalle la composición de 48 remaches del Titanic, que en sus estructuras internas contaban con un porcentaje del 9 por ciento de una sustancia conocida como slag —derivada del vidrio— que debilita el metal ante altas presiones.

"Desconocemos el tamaño del iceberg contra el que el Titanic colisionó, pero sabemos que estos remaches se rompieron rápidamente, abriendo el casco a las gélidas aguas del Atlántico Norte", explicó Foecke.

"Al fallar estos remaches por la presión, se produjo un ´efecto dominó´ que hizo abrir gran parte del casco del buque", agregó.

Los hallazgos serán televisados la semana próxima en un programa especial llamado "Segundos Antes del Desastre: Titanic", que emitirá en Londres el Canal National Geographic.

Hallan una piedra con la escritura más antigua de América

La Nación
 
En una cantera mexicana
Son 28 símbolos de la cultura olmeca

WASHINGTON (AP y EFE).– Un equipo de antropólogos de México y de los Estados Unidos encontró una antigua tabla de piedra con símbolos que podrían representar la escritura más antigua de América.

Tanto la disposición de los símbolos como su diseño sugieren que la antigua civilización olmeca, que floreció en México, usó la escritura alrededor de tres siglos antes de lo que previamente se había creído. “Estamos lidiando con la primera clara evidencia de la escritura en el Nuevo Mundo”, dijo Stephen Houston, antropólogo de la Universidad de Brown.

El equipo binacional informó del descubrimiento de la tabla y de su análisis en un estudio que esta semana aparece en la revista Science. La piedra, que los científicos denominaron “bloque de Cascajal” por el sitio de la cantera donde fue hallada, permanece bajo la jurisdicción del municipio mexicano de Jáltipan.

El diseño que cubre la superficie del bloque también representa un sistema de escritura antigua desconocido. Es un raro hallazgo arqueológico.

El texto cubre toda la superficie del bloque, que mide 21 centímetros de ancho, 36 centímetros de largo, tiene un espesor de 13 centímetros y pesa 12 kilogramos. La superficie es suave y ligeramente cóncava, según la descripción de Houston. Eso sugiere que el bloque habría sido inscripto y borrado en múltiples ocasiones.

El arqueólogo Ponciano Ortiz, del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, en Veracruz (México), indicó que varios de los símbolos tallados en la piedra se han encontrado en otras esculturas y monumentos de la cultura olmeca, pero que “lo notable de esta piedra es que los símbolos son lo más importante”.

Los investigadores identificaron en la tabla 28 símbolos diferentes, aunque la secuencia que repite algunos de los símbolos incluye un total de 62 inscripciones. “La primera, empezando desde arriba y a la izquierda, es una abejita, a la que siguen dos flores”, señaló Ortiz. También destacó la presencia de un símbolo que representaría a la mazorca y opinó que “la presencia repetida de la abejita y de algunos recipientes sugiere que pueda estar vinculado con la producción de miel”.

“No sabemos de qué se trata, es un sistema desconocido – agregó Ortiz–. Puede ser una lista de productos o un registro para la recaudación de tributos. También pueden ser elementos vinculados con algún significado religioso.” Dado que se trata de una piedra, no puede datarse el objeto en sí mismo por el método de degradación del carbono 14, pero Ortiz señaló que las características del lugar donde se halló indican que probablemente data de hace 2600 a 2900 años.

Pobladores del estado mexicano de Veracruz descubrieron la tableta poco antes de 1999, mientras buscaban en una antigua cantera olmeca materiales de construcción para una carretera. “Esto data de siglos antes de todo lo que tenemos. Se debate si los olmecas poseían algún tipo de escritura. Esto lo aclara”, dijo David Stuart, experto en escritura mesoamericana de la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.), que revisó el estudio para Science.

Los olmecas florecieron entre el 1200 y el 400 a.C., antes que lo hicieran otras grandes civilizaciones, como las de los mayas y los aztecas. La aldea donde fue encontrada la tabla está cerca de San Lorenzo, donde se cree que estuvo el centro de la civilización olmeca.

Hallan enigmáticos vestigios de cultura precolombina en Honduras

 

TEGUCIGALPA (Reuters) – Expertos investigan los vestigios de una cultura precolombina en Honduras en una zona en donde hasta ahora no existían hallazgos sobre civilizaciones previas al descubrimiento español de América, dijo el miércoles el Instituto Hondureño de Antropología (IHAH).

En el lugar, localizado en las cercanías del poblado rural de Morocelí, 50 kilómetros al este de Tegucigalpa, se encontraron aproximadamente 14 montículos que forman parte de lo que se cree fue un sitio ceremonial.

"Se trata de un sitio muy importante, un sitio rector de una cultura precolombina que es hasta ahora un enigma. No se tenía informes en esa zona de la existencia de culturas precolombinas," dijo a Reuters Oscar Neils, jefe de investigación del IHAH.

El hallazgo también incluyó una estela, una especie de ídolo esculpido en piedra, collares de piedras y piedras para moler.

"La estela que tiene esculpidos varias formas humanas y animales, realmente es sorprendente, pues se mantienen bastante conservados," explicó Neils. Agregó que esta pieza de un metro de alto y de más de metro y medio de largo es exhibida en el parque del poblado.

En el oeste de Honduras floreció la ciudad Maya de Copán entre los años 200 y 800 antes de Cristo.

Neils, de nacionalidad mexicana, aseguró que no existe ninguna relación entre los vestigios encontrados en Morocelí y los Mayas de Copán.

"Esta cultura es un enigma," dijo el arqueólogo y destacó la importancia de proteger el sitio que aseguró ha sido afectado y es amenazado por el cultivo de caña en la región.

En Honduras existen alrededor de 140.000 sitios arqueológicos en los 18 departamentos del país, según el IHAH.

Hallan bajo el agua un esqueleto de 236 años

La Nación
 
En Puerto Deseado, Santa Cruz
Pertenece a un tripulante de unos 25 años, que viajaba en la corbeta inglesa Swift al hundirse en 1770

Los huesos de un esqueleto completo del naufragio de la corbeta inglesa Swift, hundida en 1770 en las costas de Puerto Deseado, en Santa Cruz, fueron descubiertos por científicos del Programa de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Inapl).

Es la primera vez que se encuentran restos humanos bajo aguas argentinas y durante una investigación arqueológica. Los análisis realizados hasta ahora indican que se trataba de un hombre de unos 25 años, que medía poco menos de 1,70 metros de estatura, era diestro y tenía una dentadura casi perfecta.

Hace 236 años, las potencias marinas España, Francia e Inglaterra se disputaban el mundo. Así fue que en 1770 y con destino a Puerto Egmont (base británica en las islas Malvinas), la Swift emprendió un viaje de reconocimiento geográfico con un centenar de tripulantes. Según los documentos históricos, sus 28 metros de eslora y 8 de manga no pudieron con un viento fuerte que los llevó hacia la costa.

La nave embistió una roca a 40 metros del litoral y se hundió. La mayoría logró llegar a tierra firme, pero murieron el cocinero, cuyo cuerpo apareció flotando al día siguiente, y dos infantes de marina. El esqueleto hallado corresponde a uno de ellos, y la hipótesis de los investigadores es que murió ahogado porque, quizá, no tuvo tiempo de abandonar la cámara del capitán, en la que estaba antes del hundimiento.

El excelente estado de conservación sorprende a la doctora Dolores Elkin, directora del proyecto e investigadora del Conicet, y a su colega, el doctor en ciencias naturales Gustavo Barrientos, a cargo del mayor hallazgo que dio hasta ahora el estudio de la corbeta desde 1998. "Hay materiales adheridos a algunos huesos. Parecen ser vestigios de vestimenta. Esto, más el muy buen estado y el alto grado de articulación de los huesos, reafirma la idea de una rápida cobertura del cuerpo con sedimentos, con muy poco o nulo contenido de oxígeno", explica Barrientos.

Ricardo Bastida, biólogo marino de la Universidad de Mar del Plata y especialista en biodeterioro, agrega: "El sedimento [barro] funciona como una barrera al aislar los objetos de organismos que lo deterioran, como la masa de agua y las corrientes. La ría de Puerto Deseado tiene un gran proceso de sedimentación y, además, la Swift está rodeada de una construcción portuaria: todos los objetos enclavados en el fondo actúan como una trampa de sedimento".

Las bajas temperaturas de las aguas (entre 4 y 11°C) también aportaron a la protección de los restos del náufrago. Pero ¿qué nos puede decir un esqueleto de más de 200 años? Muchísimo. Se trataba de un hombre de unos 25 años al momento de morir, de alrededor de 1,67 metros de estatura y diestro.

"Todos poseemos algún grado de asimetría entre los lados derecho e izquierdo -señala Barrientos-. En general, los huesos del lado de uso habitual son más robustos o ligeramente más largos. En este caso, el lado derecho posee más desarrollo que el izquierdo." Según Elkin, "la salud de los huesos era buena [sin evidencias de pérdida de masa ósea] y similar a la de hombres blancos actuales de su misma edad".

Barrientos reconstruyó el cráneo, la única parte fragmentada del esqueleto, y midió los dientes. Su estado era bueno, sin pérdida de piezas en vida y con sólo tres caries pequeñas. Más adelante, al estudiar la composición química de los huesos, agregó: "Conoceremos la dieta: si comía más vegetales o carnes".

Hueso por hueso

El hallazgo no fue de un día para el otro. El arqueólogo Amaru Argüeso, primero, y el codirector del proyecto Damián Vainstub, después, fueron quienes dieron con la osamenta. Todo empezó en noviembre último, al iniciar la última temporada de trabajos financiada por el municipio de Puerto Deseado.

En su turno de buceo, Argüeso encontró dos zapatos y notó la cercanía entre ambos. Vainstub tomó la posta y dio con el mayor logro de diez temporadas de trabajo y más de 300 piezas de información (ver recuadro). Huesos del pie, la tibia, el peroné Todo indicaba que no había límites para soñar con el resto. Finalmente, en febrero pudieron decir "misión cumplida" al recuperar todas la partes del fondo del mar.

"Jamás sentí miedo -dice Vainstub-. Sí un inmenso respeto y empatía con ese tripulante que iba en ese barco." Para su compañero, la sensación es de "un viaje en el tiempo; ser el descubridor de algo oculto por mucho tiempo". Elkin considera extraordinario el fruto de esta última temporada.

A Marcelo Rosas, que en 1982 descubrió la Swift, y a los buzos, que hace más de 8 años desentrañan el enigma de la vida a bordo de la corbeta, el cada vez menos desconocido esqueleto quizá les dé la mayor satisfacción pronto. Si existen familiares vivos de los dos tripulantes desaparecidos y si la conservación del ADN es adecuada, entonces el esqueleto podría tener nombre y apellido.

Por Emilse Pizarro
De la Redacción de LA NACION

Más revelaciones

El descubrimiento del esqueleto es sólo una de las revelaciones del trabajo del Inapl. Otras incluyen vasijas, botellas, un reloj de arena y una horma de zapato. Todos "hablan": la vajilla hallada en la cámara del capitán refleja la diferencia de status con el resto de la tripulación; un vaso con cáscara de huevo de pingüino indica que la dieta incluía productos de la región, y una tetera con motivos chicos revela el intercambio cultural y comercial de la época y que se mantenía la costumbre inglesa durante el viaje.

 

Ramsés II, camino al desierto

La Nación
Su estatua fue trasladada hacia un museo en construcción
 
 

 
EL CAIRO (AFP y ANSA).- Cientos de miles de egipcios despidieron a la gigantesca estatua de Ramsés II de su habitual colocación, en el centro de El Cairo, recorriendo ayer los 30 kilómetros del trayecto hasta el desierto de Mit Rahina, donde fue descubierta en 1888.

"Ramsés debe estar feliz. Nos habría maldecido desde su tumba si no hubiésemos sacado su estatua de este inimaginable caos de contaminación y fealdad", dijo Zahi Hawass, jefe del departamento egipcio de antigüedades.

El coloso de 83 toneladas de granito, de más de 11 metros de altura y 3200 años de antigüedad, había sido colocado en 1954 frente a la estación ferroviaria central de la capital egipcia, donde las vibraciones del subterráneo y la contaminación de automóviles y ómnibus amenazaban su supervivencia.

La operación de traslado, sin embargo, fue muy criticada debido a su alto costo (1,2 millones de dólares) y porque, en opinión de los más críticos, minaba la identidad del centro de El Cairo.

La estatua se quedará temporalmente en un almacén especial a la espera de ser colocado en el nuevo Museo Egipcio, cerca de la carretera que une El Cairo y Alejandría, cuya construcción terminará en 2010.

Ramsés II reinó en Egipto entre 1279 y 1213 antes de Cristo y es el faraón más popular debido a la inmensidad de vestigios que quedan de su activo reinado.

Hallaron restos de un mastodonte en profundidades del océano Atlántico

Los encontró un buque que realizaba pesca de arrastre

 
Pertenece a una especie que hasta ahora se creía que no había vivido tan al sur del continente
 
 
 
 
 

Entre los integrantes de la fauna de mamíferos gigantes que poblaron América del Sur hasta hace algo menos de 10.000 años estaban los mastodontes, unos animales emparentados y muy parecidos a los elefantes actuales.

Ahora, en un artículo aparecido en la revista científica alemana Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, los doctores Alberto Luis Cione y Eduardo Pedro Tonni, paleontólogos de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, junto con Alejandro Dondas, del Museo Municipal Lorenzo Scaglia de Mar del Plata, anuncian el inusual descubrimiento de una rama mandibular de un mastodonte perteneciente a una especie que se creía exclusiva del centro y el norte de América del Sur.

Lo más sorprendente es que este fósil fue hallado por un buque que realizaba pesca de profundidad con una red de arrastre en el océano Atlántico, a poco más de cien kilómetros de la costa bonaerense, dentro de la plataforma submarina argentina y a más de 45 metros de profundidad.

¿Cómo llegó el mastodonte a internarse en lo que hoy es un lecho oceánico? Cione y Tonni, dos estudiosos de los climas del pasado, explican que durante la época en que vivió ese mastodonte -conocida por los especialistas como Edad Lujanense- el nivel del mar llegó a ser unos 130 metros inferior al actual y los continentes ocupaban tierras que actualmente forman parte del lecho del Río de la Plata y del océano Atlántico.

"Este descenso -agregan los paleontólogos- se debió a un enfriamiento del planeta que alcanzó su máximo hace unos 18.000 años, la época más fría de la última glaciación."

Los restos de mastodontes hallados en América del Sur pertenecen a dos tipos diferentes, que los paleontólogos incluyen en los géneros Cuvieronius (dedicado al naturalista francés George Cuvier, el primero en describir un mastodonte) y Stegomastodon (mastodonte con defensas). Hasta ahora, el género Stegomastodon era conocido en la Argentina por una única especie: Stegomastodon platensis .

La otra especie, que se había descubierto en Brasil, Venezuela, Ecuador, Perú y, posiblemente, Colombia, es Stegomastodon waringi , en homenaje a un investigador de apellido Waring, que descubrió restos de este mastodonte en Brasil. A esta última especie pertenece la rama mandibular hallada en el lecho oceánico.

Buena conservación

El fragmento de rama mandibular descripta por Cione, Tonni y Dondas, que mide 43 centímetros de largo, se encuentra en un buen estado de conservación. Este fragmento fósil incluye los dos molares que poseían estos animales en cada rama mandibular, el mayor de los cuales mide 20,5 centímetros de largo y 8,6 centímetros de ancho.

En los ejemplares juveniles, las muelas de los mastodontes presentan dos series longitudinales de cúspides cónicas con forma de pezón -mastodonte significa diente con forma de mama-. En los ejemplares adultos, algunas de las cúspides poseen una superficie de desgaste con forma de trébol. Es justamente la forma de estas superficies lo que permitió a los paleontólogos asignar el fósil a la especie Stegomastodon waringi .

En cuanto a la antigüedad, si bien no se pudo datar por el método del carbono 14 debido a que no contenía colágeno (la proteína que se extrae de los huesos fosilizados para su fechado), para Cione y Tonni tendría entre 8000 y 18.000 años. Esto se infiere a partir del hecho de que durante el máximo de la última glaciación (hace aproximadamente 18.000 años) el nivel del mar descendió más de 100 metros, mientras que el fósil fue recuperado a algo más de 45 metros de profundidad, lo cual indica un momento posterior al último máximo glacial y anterior al de la extinción de los grandes mamíferos del Pleistoceno, que ocurrió hace unos 8000 años.

Antes del hallazgo de la rama mandibular se habían descubierto molares de mastodontes en el área pampeana con características propias de la especie Stegomastodon waringi que, para Cione y Tonni, se asignaron incorrectamente a Stegomastodon platensis .

La dispersión de los mastodontes de la especie Stegomastodon waringi hacia el Sur podría haberse debido a cambios climáticos. Algo similar habría ocurrido con un armadillo gigante de Brasil, Holmesina paulacoutoi , que también se registra en el norte de la provincia de Buenos Aires y en el sur de Entre Ríos en tiempos correspondientes a un período interglacial, con condiciones climáticas similares a las actuales.

Por Ricardo Pasquali
Para LA NACION

Puertasaurio: ¿el dinosaurio más grande del mundo?

La Nación
 
Sus restos fueron hallados cerca del lago Viedma, en Santa Cruz

Estiman que midió entre 35 y 40 metros
 
 
 
 

"Adentro del tórax de este dinosaurio cabía un elefante", asegura el doctor Fernando Novas, paleontólogo del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, que ayer presentó en sociedad al Puertasaurus reuili , como una nueva especie que podría pelearle al Argentinosaurus huinculensis el título de dinosaurio más grande del mundo.

"El puertasaurio es al menos tan grande como el argentinosaurio. Es un rival", sugiere este investigador del Conicet que mide cuidadosamente sus palabras para no ir más allá de lo que las evidencias fósiles le permiten.

El minucioso estudio de cuatro vértebras (una del cuello, otra de la espalda y dos de la cola) desenterradas en 2001 cerca del lago Viedma, en la provincia de Santa Cruz, es lo que le ha permitido estimar que este dinosaurio herbívoro midió entre 35 y 40 metros de largo. El argentinosaurio medía aproximadamente 38 metros.

"Una de las cuatro vértebras, correspondiente al sector delantero de la espalda, nos da un dato concreto sobre el tamaño de la bestia -comenta Novas-. Mide 1,7 metros de ancho, mientras que la del argentinosaurio mide alrededor de 1,3 metros; una vértebra tan gigantesca no ha sido documentada en ningún otro dinosaurio."

Pero no todos sus colegas están de acuerdo con las conclusiones que extrae de esa comparación. Para el doctor Rodolfo Coria, también paleontólogo del Conicet, "las comparaciones de tamaño entre distintos ejemplares deben realizarse utilizando huesos análogos, y la vértebra de puertasaurio corresponde a una parte del argentinosaurio que es desconocida".

Es que el rival a destronar fue descripto a partir de un sacro, parte de un pubis, un íleon, una tibia y siete vértebras del lomo. Pero ninguna de éstas cercana al cuello, dice Coria, que en 1993 participó junto al paleontólogo José Bonaparte de la descripción del argentinosaurio.

"Esta vértebra es la primera de la espalda, ubicada inmediatamente detrás de las del cuello, mientras que las del argentinosaurio están tres o cuatro vértebras más atrás -admite Novas-. Y sabemos que hacia atrás las vértebras se van haciendo más angostas. Por eso no podemos decir que porque la vértebra del puertasaurio sea más ancha que la del argentinosaurio se trata de un animal más grande. Sí podemos decir que fue al menos tan grande."

Coria, por su parte, plantea una duda: "¿No podría ser que la vértebra del puertasaurio en realidad haya pertenecido a un argentinosaurio? Después de todo no sabemos cómo eran".

"Esa es una pregunta que nos formulamos al comienzo del estudio -cuenta Novas-. En primer lugar, hay una diferencia de tiempo enorme entre estos dos animales: el argentinosaurio vivió hace 90 millones de años y el puertasaurio hace 70 millones, y eso es mucho tiempo."

Además, continúa, "existen diferencias notables entre la morfología de los huesos, que nos permiten estar seguros de que se trata de otra especie".

Para Coria, "no hay dudas de que las vértebras corresponden a un dinosaurio de un enorme porte, pero es muy arriesgado describir una nueva especie con tan pocos huesos".

Un testigo del final

El puertasaurio presenta muchos aspectos interesantes, afirma Novas, que van más allá de si fue o no el más grande de todos los dinosaurios.

Cuenta que esta especie pertenece a una familia de dinosaurios herbívoros llamados titanosaurios -"las vacas del período cretácico", ironiza-, que se extinguieron hace 65 millones de años, cuando desaparecieron todos los dinosaurios. Lo curioso es que, podría decirse, el puertasaurio era demasiado joven para ser tan grande.

"Los grandes titanosaurios de la Patagonia, como el argentinosaurio, vivieron hasta hace 90 millones de años -explica Novas-. En períodos posteriores, sólo se habían hallado restos de dinosaurios pequeños, de alrededor de 6 metros de largo, como el saltasaurio."

Para Novas, las características del puertasaurio muestran que los titanosaurios gigantes extendieron su presencia en la Tierra hasta el fin de la era de los dinosaurios.

"Este descubrimiento nos dice que los saurópodos [familia que incluye a los titanosaurios] llegaron a fines del período Cretácico con una enorme diversidad y manteniendo un amplio rango de tamaño", concluye Novas.

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION