DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS : DURANTE OBRAS DE REMODELACION EN LA PRIMERO DE MAYO, DE HIPOLITO YRIGOYEN Y PASCO

Clarín

Hallan restos de un cementerio del siglo XIX debajo de una plaza


Había una lápida, huesos, collares, botellas y otros objetos. Allí funcionó entre 1833 y 1892 el Cementerio de los Disidentes, donde eran enterrados miembros de las comunidades protestantes y judía.

Vivian Urfeig.

vurfeig@clarin.com

Estaba cavando uno de los 21 pozos de drenaje en el arenero de la Plaza Primero de Mayo y se encontró con una lápida intacta. Del susto, el operario tiró la pala y salió corriendo. "No entendíamos nada", dice el capataz de la obra, una remodelación del patio de juegos de Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y Pichincha, predio donde entre 1833 y 1892 funcionó el segundo Cementerio de Disidentes de la Ciudad.

La lápida que apareció anteayer, a menos de dos metros de profundidad, tiene forma de libro abierto, es de mármol y corresponde a la tumba de una niña de 10 meses de origen alemán, que murió en 1886. Es, quizá, el elemento más impresionante, por sus dimensiones y porque se trata de una beba. Restos óseos correspondientes a niños y adultos, botellas, cuentas de collares, manijas de ataúdes desprendidas, clavos y pedazos de vidrio se suman al particular hallazgo.

En la Buenos Aires de la Colonia, aquellos que no eran católicos tenían grandes dificultades para ser enterrados porque las iglesias eran el único lugar posible de inhumación de cadáveres y no admitían a otras religiones. Cuando las comunidades inglesa, norteamericana y alemana protestantes comenzaron a crecer a causa de la inmigración, fue necesario encontrar un lugar adecuado donde enterrar a sus miembros (ver Lugares…).

El descubrimiento arqueológico obligó a las autoridades a frenar las obras de remodelación de la plaza de Once, que está cerrada hace 7 meses: la Secretaría de Medio Ambiente le estaba cambiando la cara, con un presupuesto de $ 533.450. "Interrumpimos los trabajos para avanzar en la investigación. Si estos hallazgos lo ameritan, en lugar de un patio de juegos instalaremos un Centro de Interpretación, para respetar la memoria histórica de la plaza", le dijo ayer a Clarín Eduardo Epsztein, secretario de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable del Gobierno porteño.

En la mesa del bar donde el funcionario se reunió con Silvia Fajre, subsecretaria de Patrimonio Cultural porteño, y Leticia Maronese, secretaria general del Centro de Preservación del Patrimonio Cultural, los informes de los arqueólogos y las tazas de café hacían contrapunto con botellas de vidrio del siglo pasado (una muy especial, con una estrella de seis puntas) y piezas de un rompecabezas que se podrá empezar a armar en 20 días. "Es una tarea lenta, por ahora está todo muy fresco. Vamos a montar un laboratorio in situ, cercar la zona y comenzar una exploración intensa", señaló Fajre.

De los 21 pozos de un metro de diámetro por dos de profundidad que se cavaron para construir el drenaje del arenero, en ocho aparecieron restos arqueológicos. A menos de 24 horas del hallazgo, los arqueólogos convocados, Sandra Guillermo y Marcelo Wiesel, elaboraron un plan de trabajo que incluye una prospección general de la zona para determinar nuevas excavaciones, la rotulación y análisis de las piezas, la limpieza de las mismas y su posterior interpretación.

"Hace unos días vine a buscar tierra para mis macetas y encontré varios huesitos", decía un parroquiano del bar, entusiasmado por aportar su testimonio. Dato que el responsable de Medio Ambiente, Eduardo Epsztein, no dejó pasar de largo: "Vamos a intensificar las medidas de seguridad, noche y día, porque ésta es una de las plazas con mayor índice de vandalismo", sostuvo.

Antes de que la inauguraran en 1925, la plaza era conocida como Cementerio de Victoria (así se llamó hasta 1947 la calle Hipólito Yrigoyen) o el Hueco de los Olivos (se denominaba huecos a los espacios baldíos de la Ciudad que luego se transformaban en plazas). Cuando una disposición municipal clausuró el cementerio, en 1892, los restos se trasladaron a la Sección 16 del Cementerio de la Chacarita, donde hoy están el Cementerio Británico y el Alemán.

"Pero muchos familiares, por falta de recursos no autorizaron ni solventaron los traslados. Por eso quedaron miles de cuerpos bajo la plaza", dice el investigador Jorge Alfonsín, autor del libro Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. Y agrega que entre los entierros célebres figura el de la esposa del almirante Guillermo Brown, doña Elisa Chitti de Brown, y el coronel Juan B.Thorne, trasladado luego al Cementerio Británico. Aunque los ingleses, norteamericanos y alemanes eran mayoría, también hay registros de entierros de los primeros judíos que llegaron al país, según Alfonsín.

Mientras los vecinos se resignan a que la plaza siga cerrada, las autoridades les piden un poco de paciencia. "Vale la pena la espera si el fin es conocer un poco más la historia del barrio y de todos", argumentan.

 
 
 
 
DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS

Lugares que encierran una parte de la historia porteña

El primer Cementerio de Disidentes funcionó en Juncal al 800, en un predio lindero a la Iglesia del Socorro, entre 1821 y 1833. Pero a la comunidad inglesa protestante, el terreno que custodiaba las 178 sepulturas le empezó a quedar chico. Colmada su capacidad, le compraron a la familia De la Serna otro terreno, el de la Plaza Primero de Mayo, de Balvanera, el sitio donde anteayer se hallaron restos arqueológicos.

Allí también enterraron a sus muertos las colectividades ale mana y norteamericana, y los primeros judíos que vivieron en la Ciudad. Jorge Alfonsín, especialista en la investigación de la memoria histórica de los cementerios, también menciona un tercer cementerio de disidentes, que funcionaba donde hoy está el Instituto Malbrán (Amancio Alcorta y Vélez Sársfield). "Pero este lugar fue provisorio, lo usaron para inhumar a 148 víctimas de la fiebre amarilla, en 1871", detalla el investigador, que rastreó el traslado de los restos de los dos primeros cementerios al de la Chacarita.

Entre 1913 y 1914 se realizaron obras de ampliación de la Chacarita, momento en el cual los británicos y los alemanes "construyeron sus propias entradas independientes", confirma el autor de Cementerios de Disidentes Protestantes en la Ciudad. "Los cementerios encierran la historia del país, su documentación no siempre es accesible, pero resulta fundamental", dice.

 
 
 
 
 

Un comentario en “DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS : DURANTE OBRAS DE REMODELACION EN LA PRIMERO DE MAYO, DE HIPOLITO YRIGOYEN Y PASCO

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