Botero: «Desde hace 58 años he trabajado todos los días de mi vida»

Clarín
CULTURA : EXCLUSIVO: HABLA EL RECONOCIDO ARTISTA LATINOAMERICANO

Estrella del arte, recuerda aquí que su primera obra se vendió en apenas 2 dólares. Una serie de pinturas y dibujos sobre el drama colombiano se verá en Bellas Artes.
 
 

 
Fernando García

fegarcia@clarin.com


Dos millones treinta y dos mil dólares. Bajó el martillo en mayo, en Nueva York, en Christie’s y Sotheby’s, y el martillo fue rotundo: el colombiano Fernando Botero es el artista latinoamericano vivo mejor cotizado de la historia. Hace tiempo, sin embargo, que las formas voluminosas, gordas, de Botero son, a trazo grueso, la marca del arte latinoamericano en el mundo, cual Gabo de las artes visuales.

Nacido en Medellín en 1932, Botero pasó la mayor parte de su vida fuera de Colombia: México, España, Estados Unidos, fueron su horizonte. Pintor costumbrista hasta la comodidad —él mismo se considera "amable"— su última producción se ha replegado sobre algo que evitó puntillosamente: el malestar contemporáneo. Pintó a sus gordos torturados y torturando en Abu Ghraib y ahora, el martes 27, llega a Buenos Aires la colección de óleos y dibujos que donó al Museo Nacional de Colombia. Ahí se mete con el drama colombiano: escenas de matanzas, narcotráfico y guerrilla. Duro.

Desde Milán, una de sus posibles residencias, Botero resume para Clarín su credo personal. "Trabajo los veranos en Italia, donde vivo dedicado más que todo a la escultura. Los inviernos los paso entre París y Nueva York donde también tengo estudios. Soy un trabajador incansable por el simple motivo de que nada me da más placer que mi trabajo. Para mí no hay ni domingos ni días de fiesta. Siempre trabajo. Por esto mi obra es muy extensa. Son 58 años de actividad diaria".

—Dejó Colombia hace 50 años, ¿qué impresiones lo marcaron para mantener esa identidad?

—Ser latinoamericano es algo que marca para siempre. No vemos nunca las cosas de la misma manera que las ve un europeo. En mi caso, solo vi obras de arte recién en el momento de llegar a España. En Medellín, mi ciudad natal, no había museos ni galerías. En cierta forma para ser artista en ese ambiente se necesitaba inventar la pintura.

—¿Cuál es su mejor y peor recuerdo de Colombia?

—El Medellín que yo conocí de adolescente era provincial, tranquilo, muy religioso. Nada tiene que ver con el de hoy de grandes torres, grandes avenidas y grandes problemas. Es quizás cierta nostalgia que ha hecho adoptar ese Medellín de antes como mi temática principal.

—¿Cuál fue el primer y último artista que lo conmovió?

—Los muralistas mexicanos eran muy importantes en su momento y reproducciones de sus obras, de muy pobre calidad llegaban a Medellín. Después, a los 16 años, descubrí a Gauguin y Picasso. Al llegar a Italia me conmovió el "Quattrocento Florentino" y Piero Della Francesca. Y, aún hoy, me siguen conmoviendo.

—Hoy es el artista latinoamericano mejor cotizado. Sin embargo, sus comienzos en Europa deben haber sido menos cómodos. ¿Que recuerdos conserva de aquella época y de la escena artística en particular?

—Tuve la fortuna de vivir siempre de mi trabajo artístico, pobremente en un principio aunque no voy a negar que después viví más cómodamente. Fue muy difícil para mí llegar a Nueva York en el momento de la dictadura del abstraccionismo. Ser figurativo era el equivalente a ser leproso o algo peor.

—¿Recuerda la primera vez que vendió una obra? ¿Cómo fue y a qué precio se vendió?

—Como era muy aficionado a las corridas desde muy joven, mis principios fueron como pintor de toros y toreros. Hacía pequeñas acuarelas y las llevaba al almacén de don Rafael Pérez quien vendía las boletas de las corridas. Un día me llamó y me dijo "vendí una". El precio era dos pesos, como dos dólares de los de hoy. Me fui corriendo a mi casa a mostrarles a mis hermanos que había vendido un cuadro y en el camino se me perdieron los dos pesos.

—¿Cuál es su relación personal con Gabriel García Márquez? ¿Cree que la escuela del realismo mágico impregna de algún modo su figuración?

—A García Márquez lo conozco desde hace más de cincuenta años pero ahora nos vemos muy de vez en cuando. Mi trabajo no es realismo mágico. En mis obras lo que sucede es improbable pero no imposible.

—Usted mismo ha dicho que su obra intenta ser amable, ¿Esto lo hace un artista decorativo?

—Cuando se mira la historia del arte panorámicamente es evidente que el arte se hizo casi siempre sobre temas más bien amables pues la idea era producir placer. Todas esas Venus de Tiziano, las Meninas de Velázquez, los paisajes impresionistas fueron creados para hacer soñar: uno quisera estar allí. Hoy el arte perdió su rumbo pues está más dedicado a producir shock y a fastidiar que a elevar al hombre.

—¿Diría que sus "gordos" son bellos? ¿Cómo dio con esa figuración tan característica?

—La belleza en el arte y en la vida son dos cosas distintas. Una bella mujer pintada como tal resulta banal. En cambio, una mujer horriblemente fea, como Battista Sforza, produjo el más bello retrato de la historia, obra de Piero della Francesca. El tema es que yo no pinto gordos. Yo exalto el volumen de lo que pinto… mujeres, animales, naturalezas muertas, buscando una mayor plasticidad, mayor sensualidad.

—Por su edad y por los lugares que transitó ha sido testigo de la transformación total del arte ¿Por qué se mantuvo al margen?

—La pintura es inagotable a pesar de lo que digan algunos. Los videos y las instalaciones son expresiones artísticas que no pueden reemplazar a la pintura.

—En ese sentido, usted ha señalado que el gran arte se hizo para dar placer y no angustia ¿Qué decir entonces de Goya, Munch o el mismo Picasso?

—Un artista sin comprometer su estilo, su visión del arte, puede expresar lo que quiera, algunas veces como un paréntesis en su obra. Picasso estaba en su período de declaración de amor a su joven amante, Dora Maar, y realizó "Guernica" como un paréntesis. Lo mismo podría decirse de Goya y los fusilamientos.

—Si bien no deja de ser sensato asumir que sus pinturas no cambiárán la situación social hay al menos una mirada. ¿Cuál es su posición sobre Colombia?

—La situación colombiana es muy difícil pero ha mejorado notablemente con el actual gobierno que goza de la aprobación del 70% de los colombianos. Esperemos que en este segundo período se logre la paz a través del diálogo.

 

 

 

 

 

Un estrella posmoderna
Ana María Battistozzi

Nacido a comienzos de la década del 30, Fernando Botero nunca llegó a entablar un diálogo fluido con los artistas de su generación, más bien optó por conectarse con el arte del 400 italiano que conoció en los museos, palacios e iglesias de la Toscana, con los Rubens y Velásquez del Museo del Prado o los Ingres y el arte antiguo griego y egipcio en París. Mucho de esto asoma de manera más o menos anecdótica en la figuración voluptuosa de sus pinturas que abordan escenas costumbristas de su Colombia natal. En ella conviven sus exuberantes naturalezas con prelados, vírgenes, prostíbulos y familias endomingadas en una escala que evoca la pintura popular y religiosa latinoamericana. Quizá son estos rasgos tan marcados de su estilo los que hicieron de él un artista tan popular y aceptado como Frida Kahlo y Rivera por el mercado internacional. El artista estrella, sin los favores de la crítica especializada, pudo encaramarse en las cimas de la fama por su presencia mediática y su valor en el mercado. En este sentido Botero encarna como pocos la condición del artista posmoderno, aureolado por el glamour, la seducción de los millones, el lujo de sus residencias dispersas por el mundo y sus monumentales esculturas emplazadas en las principales ciudades del mundo.

Pero no todas son mieles en su historia personal. La sospecha de vínculos con el narcotráfico lo sobrevoló cuando en 1996 su hijo Fernando Botero Zea fue eyectado del Ministerio de Defensa de Colombia por manejar dineros de ese origen y además se supo que Pablo Escobar Gaviria poseía varias obras suyas en su colección. A esto se suma que en los últimos dos años Botero eligió abordar en su pintura dos temas de profundo dramatismo relacionados con la situación de la violencia en Colombia (2004) y las torturas en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, todo esto sin modificar, sino de manera superficial, su tradicional figuración ingenua, ni ajustar la forma al contenido a fin de reforzar la hondura de semejante drama. Cabe entonces preguntarse por la oportunidad ¿o el oportunismo? de este artista que sale al ruedo con estas tragedias tan contemporáneas.

 

 

 

 

 

Federer se coronó en Halle y alcanzó el récord de victorias consecutivas sobre césped

Clarín
 

El número uno del mundo derrotó en la final al checo Tomas Berdych por 6-0, 6-7(4) y 6-2 e igualó la marca del sueco Bjorn Borg, quien logró 41 victorias consecutivas sobre pasto entre 1976 y 1981.
El suizo Roger Federer derrotó hoy al checo Tomas Berdych por 6-0, 6-7(4) y 6-2 en la final del torneo de Halle y se quedó con su quinto título de la temporada. De yapa, alcanzó el récord del sueco Bjorn Borg, quien logró 41 victorias consecutivas sobre césped.

El de hoy fue el cuarto título consecutivo que el número uno del mundo consigue en Halle. La semana próxima, cuando comience Wimbledon, el suizo también buscará coronarse en el torneo londinense por cuarta vez al hilo.

La semana pasada, con su victoria en primera ronda de Roland Garros (torneo que terminó ganando), el español Rafael Nadal había superado la marca de victorias consecutivas sobre polvo de ladrillo que estaba en poder del argentino Guillermo Vilas.

ALBERTI & CAPUSOTTO. Dos vagos, un éxito

Sal!
La primera ocupación de Fabio Alberti, criado en San Isidro, fue la de playboy. Diego Capusotto, que creció en Villa Luro, quiso ser como futbolista. Hasta que sus vidas se cruzaron. Y nació el dúo que hace reír a todos.

Hartos de las charlas conjuntas, Fabio Alberti y Diego Capusotto piden someterse por separado a la entrevista. Y el primer turno le toca padre de Peperino Pómoro: amable pero parco, en todo momento Alberti parece sentirse forzado a explicar algo que para él no tiene ningún sentido explicar. Casi como declaración de principios, dice que nunca sintió ninguna vocación, ni siquiera ahora: «Me entretengo, me divierto, pero no tengo pasión por lo que hago y no necesito de esto para vivir pleno. Sí económicamente: es mi laburo. Y en todo lo que hago estoy rodeado de amigos: me embolaría mucho ser un actor de esos a los que llaman para sumarse a un elenco».

Quizá por esa falta de pasión, al terminar la secundaria se dedicó a vaguear. Venía de curasar en un colegio católico, San Juan el Precursor: «Todos hombres. Peter Malenchini (acusado después de abuso sexual contra sus alumnos)fue maestro mío: en las clases de dibujo hacía cosas tremendas con los chicos. Un depravado. Ahora veo que estaba tanteando a ver si te callabas la boca o decías algo. También había profesores coimeros: los chicos, todos de familias de guita, les robaban algún whisky importado o una lapicera Cross a los padres, se los dejaban en el baúl del auto a los profesores, y los tipos los aprobaban. Yo decidí no mandar a mis hijos al San Juan el Precursor».

Cuando llegó el momento de inscribirlos, tomó una lista de todos los colegios de Zona Norte (Alberti vivió la mayor parte de su vida en San Isidro y alrededores) y tachó todos los que empezaban con «San»: «Quedaron dos. Los anoté en uno de ésos». Una anécdota actual, que habla de un responsable padre de familia; hace 20 años y pico, lo que menos quería era esponsabilidad. Jura que no venía, como sus compañeros de escuela, de una familia rica -padre cirujano, madre ama de casa- aunque la herencia que le dejó un tío le permitió jugar a Isidoro Cañones por un tiempo. «No era una fortuna, pero me permitió bancarme un par de años sin hacer nada. Leía mucho, hacía fiestas, y siempre invitaba yo: estuvo bien derrochada, me sirvió para tener una vida licenciosa». Hasta que un amigo que le recomendaba lecturas empezó a dar clases de teatro: «Fui porque estaba al pedo y me quedaba cerca. Me gustó y me di cuenta de que quería un poco más». Entonces estudió con tres instituciones teatrales andantes: Ricardo Bartís, Pompeyo Audivert, Alejandro Urdapilleta. Oh sorpresa, resultó un alumno aplicado, que hasta rasqueteaba pisos y pintaba paredes del estudio de Bartís para poder pagarse las clases. «Bartolo en ese momento me bancaba. Tenía buena onda conmigo, tomábamos caña Legui juntos». Fines de los 80, principios de los 90: de la caña Legui teatral a la cerveza en la barra del Parakultural de la calle Chacabuco, un paso. Y ahí apareció Capusotto.

El sí que había tenido una vocación. O dos: «De chico, yo quería jugar al fútbol profesionalmente, era mi único interés. O quizá tocar en una banda. Lo que más me vinculaba afectivamente era el fútbol y el rock». Capusotto venía de una infancia en Villa Luro, con «amigotes del barrio, mucho terrenito y empedrado, mucho parar la pelota porque pasaba el 181, tirar cascotes a los cargueros y hacer guerras de piedras, esas cosas de desaforados». Así se forjó un habilidoso que todavía recuerda sus partidos en Stentor contra Social Parque («club de donde han salido grandes cracks»), y el equipo de su grado en el colegio Bercier: «Teníamos un equipazo, ganábamos siempre los campeonatos. Jugábamos contra sexto, séptimo, los de la mañana, y les ganábamos a todos».

Más conversador que su secuaz, sin reparos para desplegar su visión del mundo, el fútbol es el tema que más lo entusiasma. Pero los escolares son sus últimos recuerdos futbolísticos del lado de los ganadores: fanático de Racing se probó pero no quedó; después intentó en otros clubes, pero también se quedó con las ganas. «Estuve ahí de entrar en Boca; en el año 75 llegué a jugar en la Bombonera, durante el entretiempo de la tercera y también de la primera», se lamenta. Mientras, seguía a todos lados a Carolina («una poderosa banda de rock de Floresta») y lo único que hacía en el colegio era pelearse: «Era el 77, la época de los rockeros contra los chetos, una versión berreta de la pelea entre mods rockers en Inglaterra. Yo era rockero. E iba al colegio San José, donde había mucho cheto: mucho cuenta ganado, mocasines, medias. Y yo los odiaba».

-¿Eras peleador?

-No era de provocar, pero si me tenía que pelear, me peleaba. Tampoco lo hacía como deporte: nunca me dio mucho el físico. Es decir que, de haberse cruzado el Capusotto rocker con aquel Alberti de colegio católico de Zona Norte, quizá todo habría terminado a las trompadas. Por suerte, el cruce se dio unos 15 años más tarde, esa noche en la barra del Parakultural. Capusotto había cumplido con lo que llama «la famosa frase ritual educativa: si no estudiás, trabajá». Se había dado cuenta de que tampoco sería músico: «Yo tocaba la batería intuitivamente. Tomé clases con Horacio Gianello, de Arco Iris, y vi que era un instrumento para el que tenía facilidad, pero al que no amaba. Y, para tocar, uno tiene que amar su instrumento».

Vendió corpiños, hizo fotoduplicaciones en el negocio de su padre, y un día vio un aviso de clases de teatro en el suplemento «Sí» de Clarín: alentado por un amigo, fue al teatro Arlequines, llegó y se volvió a su casa: era la segunda clase y no se animó a entrar a un grupo que ya consideraba formado. El, que también menciona a Urdapilleta y a Audivert como referentes, le atribuye parte de su presente a un llamado telefónico de uno de los profesores, que le avisó que se había abierto otro curso. «La primera vez que pasé al frente me di compañeros, que el teatral era un espacio que había tenido siempre.

De chico yo hacía cosas vinculadas a hacer reír al otro, y recreaba escenas de la película Juan Moreira, de Leonardo Favio, que me partió la cabeza. Pero no era consciente de que quería ser actor. Sólo me daba cuenta de que era actor cuando hacía quilombo en el colegio y ponía cara de yo no fui».

Rápidamente se juntó con un compañero y armó una obrita en un tugurio de San Telmo: «Un espectáculo espantoso que jamás volvería a hacer. Pero yo respeto los momentos históricos». Tuvo un dúo, Los Queterrecontra, con el que hizo una sola función en el Parakultural; suficiente para conocer a otro actor que trabajaba ahí: Alfredo Casero, el celestino que le presentó a Fabio Alberti. «Nos conocimos de la mejor manera: acodados en la barra del Parakultural, en una fiesta. Estuvimos toda la noche riéndonos de lo que pasaba alrededor nuestro. Y de nosotros mismos: toda una carta de presentación».

Enseguida –junto con Casero, Mex Urtizberea y compañía- compartieron la cofradía televisiva que sacudió la modorra del medio con «De la cabeza» y «Cha cha cha». Ya se iba perfilando el futuro dúo: «Solíamos juntarnos en bares para preparar material. Dentro del programa, para el espectador empezó a ser un sello que hiciéramos cosas juntos. Y en el 94, año en que ‘Cha cha cha’ no salió al aire, nos juntamos para hacer una obra en el bar El Taller. Cuando se armó ‘Delicatessen’, nos convocaron a los dos». Ese no duró, pero en 1998 tendrían la revancha: «Todo x $2», el programa que les dio barra brava propia y presencia teatral, primero con «Una noche en Carlos Paz» y ahora con «¡Qué noche, Bariloche!». Dos obras con marcados elementos televisivos: personajes de la tele (Boluda total, Irma Jusid, Peperino Pómoro, El Hombre Bobo’) y hasta una pantalla que, entre sketch y sketch muestra videoclips y otros delirios.

«Nos sale un lenguaje televisivo –admite Capusotto-, que es el que más conocemos. Y eso se nota claramente en el espectáculo. Es casi como ver el programa, pero en otro espacio. Lo de la pantalla forma parte de nuestro lenguaje. Y es algo que ya han hecho los Monty Python en el 82. Nosotros no inventamos nada, no hacemos humor nuevo ni absurdo: primero lean a los dadaístas, o miren a los Hermanos Marx, y después hablamos».<BR

-Por lo que decís, no hay que descartar un regreso a la tele.

-No lo descarto. Con «Cha cha cha» y «Todo x $2» hemos logrado algo bastante intenso para un medio televisivo en el que uno estaba acostumbrado a ver otra cosa. Y pudimos hacer algo intenso porque no teníamos nada que perder. A partir de ahí hubo una vinculación afectiva con la gente, lo cual hace que uno repita una fórmula. El tema es si sos elegante para repetirla, o no. Hoy haríamos un programa mejor que el último, pero en definitiva repetiríamos una fórmula. Entonces tengo una contradicción: respetar el «mito» o repetir esa fórmula. Por ahora me siento más cómodo haciendo televisión en el teatro, aunque parezca antagónico. Hay que ser estratégico: no es lo mismo hacer algo que volver con algo que ya hiciste. Hay que tener cuidado.

Dos padres de familia

Diego Capusotto tiene 44 años y nació un 21 de septiembre; un día y tres años antes que Fabio Alberti. Los dos tienen un par de hijos, pero los de Alberti son varones (Ciro, de 7, y Teo, de 9) y las de Capusotto, mujeres (Eva, de 3, y Elisa, de 7). Alberti nunca los llevó al teatro: ¿Por qué les tengo que explicar a mis hijos que me trasvisto? Además, si en una parte de la obra digo ‘culo, culo, culo’, después los pibes van a estar comiendo y diciendo ‘culo, culo, culo’. ¿Cómo les hacés entender que una cosa es lo que digas en el teatro y otra en la mesa?». Capusotto sí las lleva: Les gusta. Lo que no entienden, lo entenderán más adelante».

Laura, la mujer de Alberti, colabora con su marido en el libreto de la obra y en los guiones del programa de radio («Day tripper», por la Rock & Pop, con Juan Di Natale), y es la guionista de «Glorias de mi ciudad» -un programa musical que se verá en julio por el canal Ciudad Abierta-, donde Fabio hará algunas apariciones. María Laura, la mujer de Capusotto, es carpintera, escenógrafa y ama de casa. «En casa -cuenta Diego-, a los roles que la sociedad califica de masculinos los cumple ella, y yo, me encargo de los femeninos: yo lavo los platos y ella cambia los cueritos». Como a Alberti, Capusotto la conoció a través de Alfredo Casero. Ella era amiga de una novia de Casero; él le ofreció presentarle un amigo, y María Laura le pidió que fuera de Racing: Capusotto era su hombre. No con su grado de fanatismo, a Alberti también le gusta el fútbol. Es de River, y de adolescente llegó a ir a «Polémica en el fútbol» para opinar sobre el tema, pero fracasó. «No me dieron bola: levantaba la mano, pero hablaban siempre los mismos. Estaban todos entongados. Me acuerdo de uno que estaba sentado adelante, con una cadenita de oro: después lo vi revendiendo entradas». Ni siquiera al hacer una denuncia tan candente, Alberti levanta la voz.

Un recital en Madrid reunió a Shakira, Alejandro Sanz y a Juanes

Clarín
 

Se presentaron ante 50 mil personas en el estadio Vicente Calderón en un megaconcierto que reunió a más de 40 artistas, en el marco de las celebraciones por las cuatro décadas al aire de una radio española. También se presentaron Joaquín Sabina, Julieta Venegas y Rosario, entre otras figuras.
 
Alejandro Sanz, Shakira y Juanes, entre otras figuras, se juntaron en un megarrecital ante 50 mil personas realizado en el estadio Vicente Calderón de Madrid. Se dieron cita para celebrar las cuatro décadas al aire de la cadena radial española ‘Los 40 principales’.

El concierto reunió –no casualmente- a 40 artistas que se sucedieron en el escenario desde las 19 hasta las dos de la madrugada, cuando un show de fuegos artificiales puso punto final al espectáculo cuya producción demandó cerca de 3 millones de euros.

También fueron de la partida Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Julieta Venegas, Ariel Rot, y las bandas Amaral, La Oreja de Van Gogh y Estopa. El cierre quedó a cargo de Sanz, que con su "Corazón partío" hizo delirar a la platea femenina presente en el Calderón.

El recital formó parte de las celebraciones por las cuatro décadas de la emisora que desde 1966 escucha los pedidos musicales de los oyentes y acompaña la propia historia de la música popular española, su implantación y desarrollo, así como al asentamiento del pop internacional en ese país.

 
 

BALADA DE UN ESCRITOR MILITANTE: Seremos como Haroldo Conti


                                                                                                        

 

Por Leandro Albani

Intelectual crítico y caminante de los rincones del pueblo, Haroldo Conti desarrolló en su obra literaria y periodística una mirada retratando a las simples personas que hacen la historia. Definido políticamente dentro del marxismo, su práxis revolucionaria continúa vigente e intachable.


El escritor, a pesar de todo, se mantenía firme, como el cartel que colgaba del escritorio. Le habían propuesto irse, seguir la militancia detrás de las fronteras, pero no se imaginaba lejos de sus hermanos y compañeros, respirando un exilio que imaginaba melancólico y cruel; lejos, también, de esas pequeñas historias que lo cruzaban por las calles de Buenos Aires o Chacabuco, o, como siempre sucedía, en las correntadas del Delta que remontaba anónimo.
Cuando los militares entraron a su casa, se dieron cuenta que toda la fuerza utilizada para romper, patear y pegar no les alcanzaba para descifrar esas palabras dibujadas en el cartel. Era una frase escrita en latín: “Hic meus locus pugnare est hinc non me removebunt”.
La traducción, que esas mentes obtusazas no descifraron, era una simple posición política que encerraba la coherencia de quien la escribió: “Éste es mi lugar de combate y de aquí no me voy”. Tal vez, como venganza a la incapacidad de comprender, los militares robaron todo lo que había en la casa.
Haroldo Pedro Conti había nacido el 25 de mayo de 1925 en la localidad de Chacabuco, provincia de Buenos Aires. Ese mismo mes, pero de 1977, la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla envió un grupo de tareas a secuestrarlo.
Maestro primario, profesor de latín (actividad que ejerció hasta su desaparición), empleado de banco, piloto civil, nadador, camionero, navegante, guionista de cine y periodista, Haroldo Conti se graduó en filosofía en 1954, luego de intentar encontrar su camino en el Seminario Metropolitano de Villa Devoto.
Su militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, su adhesión abierta y solidaria hacia la Revolución Cubana y los libros publicados donde la libertad y las historias de la gente de a pie mostraban un pueblo que nunca se resignaba, desencadenaron sobre Conti la represión de las Fuerzas Armadas.
A los quince días de su secuestro, Videla se reunió y almorzó con cuatro escritores: Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Alberto Ratti (presidente de la Sociedad Argentina de Escritores) y el sacerdote Leonardo Castellani, quien había sido maestro de Conti en su época de seminarista. Tanto Ratti como Castellani preguntaron su paradero y el sacerdote pidió verlo en el lugar de detención. Borges y Sábato, fieles a sus ideas, callaron. Al tiempo, Castellani lo visitó en el campo de concentración Coordinación Federal y esas fueron las última noticias.

Un intelectual en su tiempo

Analizar la historia de Haroldo Conti es imposible sin enmarcarla en un contexto político y social que, principalmente, se desarrolló desde 1959 con el inicio de la Revolución Cubana y finalizó parcialmente en 1976 con la dictadura militar argentina.
El auge y toma de conciencia de la clase trabajadora, la solidaridad internacional entre diferentes movimientos de liberación y, en el caso de Conti, la lucha por el socialismo que proclamaba desde el PRT muestran a un intelectual orgánico y, a su vez, heterodoxo con la clase social a la que apostaba.
En agosto de 1974, y ya trabajando como periodista en la revista Crisis, publicó el artículo “Compartir las luchas del pueblo” donde afirmaba que “ser un revolucionario es una forma de vida, no una manera de escribir”. En tanto, agregaba algunas apreciaciones de su escritura: “Por supuesto quisiera ser un escritor comprometido en su totalidad. Que mi obra fuese un firme puño, un claro fusil. Pero decididamente no lo es. Es que mi obra me toma relativamente en cuenta, se hace un poco a mi pesar, se me escapa de las manos, casi diría que se escribe sola y llegado el caso lo único que siento como una verdadera obligación es hacer las cosas cada vez mejor, que mi obra, nuestra obra, como dice Galeano, tenga más belleza que la de los otros, los enemigos”.
Haroldo Conti integró el Frente Antiimperialista por el Socialismo, frente legal impulsado por el PRT donde convergían diferentes tendencias.
En el último párrafo de “Compartir las luchas del pueblo”, declaraba su participación en el FAS y expresaba “que he ofrecido en Córdoba mi colaboración para lo que mande al compañero Agustín Tosco y que creo decididamente en la patria socialista. Más claro, imposible”.
Como en muchas personas de su época, la Revolución Cubana se transformó en el prisma por dónde observar y aprehender América Latina. Ya en 1968, Conti se definió a favor de la Declaración General del Congreso Cultural de La Habana. En 1971 viajó por primera vez a la isla caribeña y declaró que había sido una de las experiencias más importantes de su vida. Luego sería jurado en Casa de las Américas y su novela “Mascaró”, premiada en 1975 con el galardón máximo del concurso organizado por la institución cubana.
La conducta de Ernesto “Che” Guevara también sería definitoria en Conti como en muchos intelectuales argentinos. Conti lo dejó plasmado en la carta enviada a la Fundación Guggenheim cuando rechazó la postulación a una beca que se le otorgaría. Su oportunidad, escribió Conti, era “el camino que nos señalara el comandante ernesto guevara”.
La obra y militancia de Haroldo Conti no reposa sobre el pueblo, sino que es parte concreta de él. Conti no dicta lección academicista sobre las “costumbres” de los sufridos de la tierra, sino que es uno más que, simplemente, apuesta a la revolución socialista para cambiar así las miserias padecidas por los oprimidos. En sus páginas y en la historia de su generación estos rastros son innegables.

Ideas en revolución

En el camino de Haroldo Conti se encuentran dos textos que marcan en forma definitoria y concreta su lucidez intelectual y humanismo. Dos artículos publicados en diferentes años y en circunstancias que, a primera vista, podrían parecer diferentes, pero ambos relacionados por el compromiso del intelectual frente a la realidad y la dependencia cultural como forma de dominación.
En diciembre de 1971 la “John Simon Guggenheim Memorial Foundation” le envió una carta postulándolo como posible candidato a una beca. La Fundación Guggenheim, durante años ha funcionado (y continúa haciéndolo) como sutil forma de control y dominación desde el poder hegemónico. Aunque en sus postulados explique que las ayudas serán utilizadas “para ampliar el desarrollo intelectual de estudiosos y artistas (…) respetando las condiciones de mayor libertad posible y sin distinción de raza, color o credo”, en el trasfondo se encuentra la cooptación y una lenta, pero eficaz, forma de penetración cultural.
Así lo denunció Conti en su respuesta, fechada el 28 de febrero de 1972: “deseo dejar en claro que mis convicciones ideológicas me impiden postularme para un beneficio que, con o sin intención expresa, resulta, cuanto más no sea por fatalidad del sistema, una de las formas más sutiles de penetración cultural del imperialismo norteamericano en América Latina”.
Luego de explicar las peripecias que debe sufrir un escritor en Latinoamérica y que, sin dudas, el dinero otorgado “habría significado una gran oportunidad”, Conti manifestó como “inaceptable” la postulación “para un beneficio que proviene del sistema al que critico y combato”.
En pocas líneas, reivindicó el rol del intelectual y sus únicas posibilidades en el continente: “Los antagonismos entre ese imperialismo y nuestros pueblos son profundos y violentos en todos los frentes incluido por supuesto el de la lucha cultural, y en este momento han llegado a una etapa de grandes definiciones en toda la extensa nación latinoamericana. Esto impone la claridad y la coherencia como deberes ineludibles del intelectual latinoamericano, cuya condición de ninguna manera entraña un privilegio sino una entera y exigente militancia”.
Para Haroldo Conti, la oportunidad revolucionaria en América Latina se llamaba socialismo y la trayectoria política del “Che” como enseñanza, se trasformaba en faro y praxis fundamental en la construcción del hombre nuevo.
En el último tramo de la misiva, se definía nuevamente por el pueblo y su inexorable liberación: “Por lo demás, yo he sido jurado de la Casa de las Américas en 1971, el mismo año en que usted me escribe, y considero que esa distinción que he recibido del pueblo cubano es absolutamente incompatible con una beca ofrecida por una Fundación creada por un senador de los Estados Unidos, o sea, no un hombre del pueblo norteamericano, sino del sistema que lo oprime y nos oprime”.
En diciembre de 1974, el suplemento cultural del diario La Opinión, desde sus páginas planteaba un debate en torno a la publicación de la novela “Libro de Manuel” de Julio Cortázar y la actitud del autor en donar el dinero obtenido por el premio Médicis que se le otorgaba. Cortázar, que desde hacía años bregaba por el socialismo y era criticado por su residencia en Francia, entregó ese dinero a Rafael Gumucio, representante de la resistencia chilena contra la Junta Militar encabezada por Augusto Pinochet.
Varios escritores e intelectuales se sumaron desde las páginas de La Opinión a analizar, no sólo la novela, sino la actitud de Cortázar. Uno de ellos fue Haroldo Conti.
“Cuando leí la noticia del premio que acaba de recibir Julio Cortázar y su actitud política al donarlo a los hermanos chilenos, me puse justamente en lugar de esos hermanos”, expresaba. Mientras algunos escritores, como Ricardo Piglia, sacaban a relucir en sus críticas un marxismo impoluto y perfecto, Conti definía: “A qué enturbiar, pues, esa actitud solidaria, fraterna, políticamente útil, con cargosas precisiones sobre el compromiso”.
Luego de afirmar que el gesto de Cortázar había sido bien aprovechado por el escritor para generar un hecho político y de denuncia, explicaba que frente a esta actitud “no le veo mucho sentido erigir, a partir de ella, una especie de sagrado tribunal para juzgar no sé qué entretelas en la conducta política de este escritor, a quien aprecio y respeto”.
En cuanto al grado de compromiso por el que Cortázar era juzgado, Conti exigía mirar hacia “dónde llegamos nosotros. Porque al juzgar a Cortázar nos juzgamos sin remedio nosotros”.
Dejando de lado la discusión estéril de la ubicación geográfica desde donde escribía Cortázar, pero a su vez apuntando a quienes son “capaces de escribir sobre el Renacimiento o sus aburridos fantasmas apoyados en el mismo paredón detrás del cual revientan a sus hermanos”, Conti convocaba a “asumir América no sólo en un poema o una discreta novela sino en cosas más concretas como resignar un premio para ayudar a los hermanos chilenos o denunciar la cárcel o las torturas a un compañero”.
Antes de finalizar su opinión, Conti realizaría una lectura que el devenir de la historia le daría la razón con respecto al rol de Julio Cortázar como intelectual y militante. “Yo aprecio esto de Cortázar -escribía- y se lo agradezco y creo que es bueno que se quede allá (en Francia) aunque sea nada más que para eso. Porque cuando enmudezcan todas la voces, habrá todavía una, salvada por la distancia, que señale y condene, que denuncie y ayude, que movilice y congregue”.

La vigencia de un caminador

Finalizada la dictadura en 1983, los operativos llevados a cabo por el poder militar para estructurar al país bajo el libre comercio, la cultura occidental y cristiana, y el despojo total de contenido a la política, dejaron marcas y huellas que todavía perduran.
En el campo intelectual, se produjeron reacomodamientos, zigzgeos o, directamente, domesticaciones que, en la actualidad, se observan en personajes como Santiago Kovadloff, Juan José Sebreli o Jorge Asis. De críticos de la sociedad burguesa, a partidarios del ex ministro de la ALIANZA y actual candidato de la derecha argentina, Ricardo López Murphy en los casos de Kovadloff y Sebreli. De “lúcido” integrante del Partido Comunista a funcionario multiuso del menemato en los noventa, en el caso de Asis.
En una entrevista realizada por La Opinión en 1975, Conti ya les contestaba a estos personajes. “El único privilegio al que puedo aspirar es que algún día mis compañeros albañiles o mecánicos me reconozcan como uno de los suyos. Y así como alguien podrá decir ‘mi orgullo es ser albañil’, yo diré ‘mi orgullo es ser escritor’, el de construir historias tal como el albañil construye casas”.
Enfrentados al poder que corrompe en beneficio de unos pocos, sin anacronismos o defasajes, las figuras de Haroldo Conti, Rodolfo Walsh, Roberto Santoro o Paco Urondo se convierten en la oposición de los intelectuales que coquetean y reciben el beneplácito de empresarios que utilizan sus cabezas como alcancías donde depositan monedas y doblones a cambio de teorías sobre el fin de la historia o las bondades que el primer mundo depararía si los pueblos y su “barbarie” aceptara esas indicaciones y coordenadas.
En este caso, Haroldo Conti (como muchos de su generación) resume teoría y práctica. Desde su militancia en el PRT y su concepción del mundo regida por el pensamiento de Ernesto Guevara y un socialismo con fuertes raíces en América Latina, hasta los relatos donde la vida cotidiana no es costumbre de pueblo, sino radiografía de una sociedad donde el hombre no pierde la identidad ni tampoco sus problemas y triunfos, Haroldo Conti dejó para los que vienen detrás la certeza que los caminos todavía no han sido destruidos. Muy por el contrario, se encuentran en construcción como ese circo que describió en “Mascaró”, mientras sus personajes recorrían las costas sumando vida y enfrentando vientos y tormentas sin parar la marcha.

La obra literaria

El buey risueño (Obra de teatro, 1944); Examinado (Pieza teatral, 1955. Premio Olat); Sudeste (Novela, 1962. Premio Fabril); Todos los veranos (Cuentos, 1964. Premio Municipalidad de Buenos Aires); Alrededor de la jaula (Novela, 1966. Premio Universidad de Veracruz, México. Llevado al cine en 1977 por Sergio Renán con el nombre "Crecer de golpe"); Con otra gente (Cuentos, 1967); En vida (Novela, 1971. Premio Barral, España); La balada del álamo Carolina (Cuentos, 1975); Mascaró, el cazador americano (Novela, 1975. Premio Casa de las Américas, Cuba).

LA GESTA DEL NOMBRE PROPIO: Situación de la comunidad travesti

www.madres.org/periodico/2006/mayo                                                                                                            Por Oscar Castelnovo

En este valioso volumen coordinado por Lohana Berkins y Josefina Fernández se desarrolla el Informe sobre la situación de la comunidad travesti en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, distintos partidos del primer cordón del Conurbano y Mar del Plata. De acuerdo a la titular de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (Alitt), Berkins, los resultados de la investigación exhibe de modo lapidario la exclusión que afecta a este grupo humano y se expresan en “la dificultad de acceder a la condición de ciudadanía, los problemas en el campo de la salud, la educación, la violencia policial, sexual y doméstica. Condicionadas a conseguir nuestro sustento a través de la prostitución, único medio de subsistencia, nos vemos sometidas a una serie de indignas situaciones que nos colocan en una extrema vulnerabilidad, despojándonos de nuestra condición humana”, sostiene.
La investigación se realizó durante 2005 y contó con el apoyo económico de la Fundación Astraea, el asesoramiento técnico del Grupo Feminista Ají de Pollo e involucró a 320 travestis de las áreas geográficas mencionadas.
Además de las coordinadoras, participaron del trabajo una diversidad de voces. Entre ellas la de Diana Maffía quien subraya en el prólogo que “la intolerancia y la agresividad con las travestis, la humillación y la marginación son la respuesta reluctante al revisar la construcción de todas las sexualidades; entonces aparece el temor a la interpelación de aquello que se cree un destino biológico, la prepotencia del dogma impuesto por la ciencia, el derecho y la religión que trasladan su poder a la política. Las travestis, desde la primera e íntima convicción de su identidad, comienzan una carrera de obstáculos para la conservación de sus derechos”.

Datos contundentes

Entre las datos que nos brinda el Informe encontramos que se relevaron 420 nombres de travestis fallecidas, siendo la principal causa de muerte el Sida (62%). En segundo lugar (17% de los casos), el asesinato es el motivo el deceso. El resto de las causas de muerte incluyen accidentes de tránsito, suicidio, cáncer, cirrosis, sobredosis, diabetes, abandono de persona y complicaciones derivadas de procedimientos de inyección de siliconas. Respecto de la edad de las fallecidas, el 35% murió cuando tenía entre 22 y 31 años; y el 34% entre los 32 y 41 años.
Por otra parte, ante al pregunta si “sufrió abusos policiales”, el 86% de las encuestadas respondió afirmativamente. En cuanto al tipo de abuso policial padecido, la muestra reveló que el 88% fue detenida ilegalmente; el 58,3% fue golpeada por personal policial; al 54% le fueron exigidas coimas; el 36% fue abusada sexualmente y el 15% fue torturada por policías.

Cuerpos silenciados

A su turno, la politóloga Renata Hiller, miembro del grupo de investigación sobre sexualidades del Instituto Gino Germani de la UBA, nos dice que en la constitución de la identidad juega un papel muy importante el tipo de reconocimiento otorgado por el/la otro/a. “Si este reconocimiento está en realidad distorsionado o es definitivamente un no-reconocimiento, devienen graves daños como personas o como grupo”, afirma. Se trata entonces de un sufrimiento padecido cuando la sociedad devuelve una imagen limitada o desvalorizante de una persona o grupo. Por caso, Hiller señala que en la escuela “las travestis han enfrentado todos los mecanismos de discriminación: la escuela ha acallado a este colectivo; la escuela ha hablado por él de un modo en el cual no se reconoce; y la escuela, una vez que lo ha descubierto diferente, lo ha excluido”.
Para Hilller es un imperativo modificar las condiciones en que se atraviesa la escolaridad y la experiencia laboral de este grupo, no sólo porque el cambio permitiría transformar las situaciones materiales en que vive el colectivo travesti, sino también habilitar nuevos modos en que dicha identidad puede ser reconocida. “La organización del colectivo viene posibilitando visibilizar que es necesario plantear estos condicionamientos como violaciones a los derechos humanos que les concierne a ellas como personas. Violaciones que sostienen a partir de un supuesto ‘cuerpo de la universalidad’ que no las reconoce, que pretende invisibilisarlas y las excluye”, finaliza la politóloga.
Al decir de Lohana Berkins, en este libro –realizado por Ediciones Madres de Plaza de Mayo-, “hemos intentado que cada uno de estos padecimientos muestre también la otra cara: la pelea cotidiana por remover los estereotipos que pesan sobre nosotras y acceder al ejercicio pleno de la ciudadanía”.

PERIODICO RESUMEN LATINOAMERICANO


                                                                                                     

La contrainformación tiene futuro

Por Demetrio Iramain

Siete ediciones impresas: en argentina, venezuela, paraguay, Europa; una en Italia, traducida íntegramente al idioma de la península, y muy pronto tiradas propias en Uruguay y Guatemala. Varios programas de radio en no pocos países, un envío semanal televisivo, y una versión digital editada tres veces por semana que cuenta con 95.000 suscriptores en todo el mundo. Resumen Latinoamericano no es una experiencia más entre todas las ensayadas por los rebeldes que no se conforman con el discurso único del imperialismo. Tiene a su favor un largo recorrido. Carlos Aznárez es su director y responsable máximo de los caminos comunicativos que Resumen transita para torcer la gran mentira de los dueños del mundo. Sentado en una mesa del Café Literario de las Madres, en la entrada a la Universidad Popular, conversa pausadamente, aunque sin detenimientos, sobre su práctica contrainformativa y señala que su gran propósito es “tratar de generar un proyecto en el que el enemigo no sea el hombre de izquierda que tenemos al lado, sino fijar claro quién es el verdadero enemigo. Buscamos la amplitud”.
“Resumen tiene dos etapas –repasa Aznárez–. Una empezó en 1979, en el exilio. Comenzamos a sacar una revista que se llamaba ‘Resumen’, y que tenía que ver con la denuncia y el día a día del exilio argentino y también latinoamericano, teniendo en cuenta que gran parte de las organizaciones políticas y revolucionarias tenía gente en Europa, en México, en Venezuela. Allí escribían con asiduidad Galeano, Roa Bastos, Alvaro Mutis, Jacobo Timermann, Benedetti, y tantos otros”.
El segundo período de Resumen comenzará casi quince años después, cuando las dictaduras latinoamericanas cambian por otra forma más sutil de dominación: el neoliberalismo más obtuso. “La otra etapa empieza a germinar en 1992, y el primer número aparece al año siguiente. Por qué en ese año: por toda la bamboya que se hizo con el Quinto Centenario y el descubrimiento de América. Nosotros decíamos que había habido un genocidio. Eso provocó que todos los diarios del mundo hablaran de América latina, pero por un rato nada más. Después volvimos a ser una noticia breve, o una noticia de catástrofe, o una noticia negativa, pero no se habló más. Y entonces nosotros pensamos que había que hacer una publicación ya, eminentemente latinoamericana, y que había que jugar la cosa a nivel continental y no en un solo país. No había ni revolución, ni proceso de integración que no significara sumar país por país y sumar sus culturas, con una idea de tener un lenguaje distinto frente a Estados Unidos”.

-También existe una edición digital, ¿verdad?
-Sí, esos envíos nacen el 12 de septiembre de 2001, al día siguiente de las Torres. Ese día vimos que ahí más que nunca se necesitaba contrainformación, porque iba a venir el discurso único con todo. Incluso, compró el discurso único gente nuestra, “compañeros” que, asustados por la tremenda carga que larga el imperialismo contra cualquier voz de izquierda y lo demoniza, se plegaron a ese discurso único. Ahí empezamos con los envíos digitales, reuniendo las pocas informaciones que salían en disonancia con el discurso único. Nosotros salimos con el slogan de que el imperialismo no es invencible. Y a partir de ahí empezamos a transmitir la voz de los pocos intelectuales, los pocos periodistas, los pocos hombres o mujeres que se atrevían a escribir e interpretar la realidad por fuera de ese discurso único. Ahora ya tenemos casi 800 números digitales, que salen tres veces por semana, gratuitamente, y también tenemos una red de colabores muy grande, ad honorem: traductores en árabe, inglés, francés, alemán, italiano. Ninguno cobra por esta tarea, que es puramente militante.

¿Qué les falta a otras experiencias alternativas tal vez similares a la de Resumen?
-Paciencia. Para sostener un proyecto de estas características tenés que tener mucha paciencia, sobre todo ante la adversidad. No es una cuestión de dinero. Hay que tener claro el objetivo: informar a pesar de tener enfrente un muro tremendo. Hay que tener un espíritu militante. Es imposible pensar que se pueda combinar lo comercial con lo militante, porque en uno de los dos vas a patinar, y seguramente será en lo comercial. Nosotros tenemos la suerte de contar con muchas suscripciones en Europa. Con eso logramos el financiamiento, pero venderlo aquí es muy difícil. En muchas experiencias la gente cree que es fácil armar un periódico o un programa de lo que sea, y que después sale solo. Y no es así. Hay que estar todo el día detrás de la información, agarrar el paquete de periódicos para distribuirlos. En cada edición hay que ir a la terminal de ómnibus con diez paquetes armados previamente. Y esa idea la hemos expandido en cada una de las ediciones. En Venezuela los compañeros que lo editan lo distribuyen, y lo ubican en una red de vendedores callejeros, que lo vosean.

-Brevemente, ¿por qué vos afirmás que la contrainformación es un arma cargada de futuro?
-Copiándonos del poeta Celaya, creo que cada vez tiene más futuro el trabajo de este tipo de prensa. Lo demuestran las experiencias de Chávez en Venezuela, de Ecuador, de Bolivia, donde radios y televisoras y periódicos sirvieron para detener golpes, o convocar a levantamientos populares, o ahora mismo en Estados Unidos, donde si se habla de levantamiento popular es por la tarea de las radios de los propios inmigrantes. Cada medio de prensa puede ser un factor de movilización popular colectiva y con una carga ideológica muy fuerte.

Grandes maestros del arte, unidos contra el autoritarismo

La Nación
 
Debe de ser de esos rarísimos casos en que una tesis postdoctoral se materializa en una muestra de excepcional calidad plástica para recorrer tres países. La investigadora Diana Wechsler, del Conicet, tradujo en imágenes su tesis para la Fundación Getty, en una muestra cautivante, con óleos de Dalí, Rivera, Orozco, Siqueiros, Berni, Spilimbergo y Forner, entre otras luminarias del arte occidental.

Auspiciada en el tramo argentino por la Fundación Nuevo Mundo, hoy a las 19, el Centro Cultural Recoleta presentará en la sala Cronopios la muestra "Territorios de diálogo. España, México y la Argentina entre los realismos y lo surreal (1930-1945)".

Se trata de un envío de 147 obras (60 óleos, además de grabados de Picasso, tintas de Batlle Planas, fotografías de Coppola, Stern y Heinrich, junto con revistas y afiches del período de entre guerras) seleccionadas por curadores de los tres países, que dan cuenta del intenso intercambio de experiencias estéticas que protagonizaron las tres metrópolis con el avance de los fascismos como telón de fondo.

Wechsler, doctora en Historia del Arte, postula en su tesis-y lo prueba con obras- que viajes, exilios y otros flujos de intercambios metropolitanos fueron las formas de introducir a las vanguardias del nuevo realismo y del surrealismo como gramáticas de la modernidad. Pero, a su vez, sostiene, esas poéticas en apariencia antagónicas sirvieron a un mismo fin: el combate de los artistas frente al avance de los autoritarismos.

"La marca plástica de esa época fue una forma de representación que ante todo plasmó la melancolía por lo perdido, la perplejidad ante el presente y los presagios de un futuro aciago, con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, materializados tanto a través del realismo como del surrealismo", explica Wechsler mientras recorre la muestra con LA NACION.

"Es allí cuando la conquistada autonomía artística se pone en cuestión y cede su primacía ante la necesidad de trabajar con imágenes que puedan garantizar ciertos significados y comunicar ideas con la aspiración de controlar el sentido de la obra", sintetiza la curadora para explicar cuáles fueron las armas políticas de los artistas en su afán por transmitir un clima de época.

El recorrido

Exhibido hasta hace poco en la Legislatura, "Chacareros", ese crisol de razas que Berni pintó sobre seis bolsas de arpillera cosidas como un gran lienzo, da la bienvenida al visitante. Unos pasos más allá están las célebres "Figuras", firmadas por el maestro rosarino y por su amigo Spilimbergo.

Con los brazos cruzados, atrapados en un presente desconcertante, esos célebre retratos cautivan a visitantes imprevistos. Son el canciller brasileño, Celso Amorim, acompañado por su esposa y el embajador Mauro Vieira, que en sorpresiva visita en Buenos Aires suman su entusiasmo al recorrido y se revelan como grandes conocedores de las estéticas hispanoamericanas. Sin apuro, observan absortos los tres rostros femeninos y anonadados en "Presagio", de Raquel Forner, junto a un paisaje de ensoñación, de cuño metafísico, por Spilimbergo.

En la sala contigua la poética surrealista despliega su poder de seducción a través de composiciones de Berni ("Landrú en el hotel"), Clemente Orozco ("Luchas fraticidas") y Agustín Lazo ("Niñas con jaula"). Los eróticos tubérculos que emergen de papas y batatas hilvanan la alegoría con que Diego Rivera narra la tentación de San Antonio, acechado en sus sueños por imágenes de mujeres desnudas.

Entre los artistas españoles sobresalen la escenografía surrealista de Remedios Varo, inserta en un paisaje desértico. Mientras, Orozco, escinde en dos el cuerpo de una mujer y Joan Massanet plasma su "Visión Surreal", como en un lienzo de Ernst.

Uno de los puntos más altos de la exposición es la secuencia que Forner dedica a la Guerra Civil Española y al triunfo de la sinrazón, con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, en tumultuosos cielos que recogen los colores de la bandera republicana.

"Para el ballet Misterio", se titula el lienzo de Dalí que reproduce la escena de "El entierro del conde de Orgaz" y que llegará un tanto rezagado a la sala. Pero el denso y sombrío empaste de "El bombardeo", un óleo subyugante del valenciano Enric Climent que muestra la destrucción bélica y que fue presentado junto al "Guernica" en la Exposición del París de 1937, establece otro orden de prioridades.

Al lado de las cuatro "Radiografías paranoicas", de Batlle Planas, que prestó el Malba, otros dos espacios diferenciados se dedican al grabado y a la fotografía. En la primera está "Sueño y mentira de Franco I y II", la sátira que le prodiga Picasso al Generalísimo en la primera estampa de cuño caricaturezco y en una segunda donde se cuelan imágenes del "Guernica".

En la sección fotografía, se despliegan registros documentales y artísticos que rápidamente mutan en audaces experimentaciones estéticas, como los fotomontajes de Grete Stern de la serie "Sueños". O las imágenes de Annemarie Heinrich en las que se ve a la fotógrafa y a su hermana reflejadas en una bocha de bowling, junto a una autorretrato de Horacio Coppola "impreso" a través de enigmáticos haces de luz.

Por Loreley Gaffoglio
De la Redacción de LA NACION

Agenda

 

  • Reuniones

    Organizada por la Liga de Madres de Familia de la parroquia de Nuestra Señora del Socorro mañana, a las 10.30, el profesor Carlos Alberto Alonso ofrecerá la conferencia "Arias de grandes compositores", en el salón parroquial de la basílica, Juncal y Suipacha. Luego se servirá un café.

  • Beneficios

    En beneficio de las obras que sostiene la Federación Argentina de Amigos de Museos, el licenciado Gabriel Miremont dictará la conferencia "Un museo salteño para cuidar la memoria inca", el 27 de este mes, a las 19, en el hotel Crowne Plaza Panamericano. El bono contribución se puede reservar por el teléfono 4307-0522, o por el mail: fedamimus@fadam.or.ar

  • Para reunir fondos que serán destinados a la compra de una computadora y un equipo de video para la Escuela Especial de Comodoro Rivadavia N° 17 de Sordos e Hipoacúsicos, el Círculo de Damas del Chubut, que preside la señora Amanda Venturini, realizará el tradicional té galés y bingo el 22 de este mes, a las 14.30, en el Comando de Remonta y Veterinaria, Arévalo 3065. Reservas: 4823-8535 y 4812-7242.
  • La parroquia de Nuestra Señora del Socorro realiza una campaña para solicitar alimentos no perecederos, ropa de hombre y libros que serán destinados al Hogar Monseñor Albisetti, institución que ha cumplido el décimo aniversario de su fundación, en la que hombres de 21 a 60 años pueden tener una estada transitoria con el fin de facilitarles la búsqueda de trabajo y un lugar donde vivir, para aquellos que lo han perdido. En el hogar, a partir de las 18.30, se les brinda merienda, comida y desayuno, dormitorios amplios calefaccionados, también cuentan con un gimnasio y una biblioteca y profesionales especializados los entrevistan para saber cuál es la problemática que los aqueja. El hogar se mantiene sólo con los aportes de la comunidad parroquial. Informes por el 4322-2037. Las donaciones se reciben en Suipacha 1241.

MUSICA
Clásica

  • Coro del Instituto de Cultura Religiosa Superior y otros, a las 19, en Rodríguez Peña 1054. Entrada libre. Informes: 4812-2972.
  • Banda Sinfónica de la Ciudad, a las 18.30, en la estación Constitución, Gral. Hornos y Brasil. Entrada lire. Informes: 4372-2351.
  • Coro Nacional de Niños, a las 20.30, en Rodríguez Peña y Paraguay. Entrada libre.
  • Grupo Vocal Aequalis, a las 20, en Juramento 2291. Informes: 4784-4040.
  • Banda de Concierto de Gendarmería Nacional, a las 18.30, en Sarmiento 299. Inf.: 4316-7000/9.
  • Coral Canticorum, a las 19, en Paraguay 1204. Entrada libre. (Se invita a los concurrentes a colaborar con alimentos no perecederos, para Caritas.)
  • "Orphée et Eurydice", a las 20.30, en Avda. de Mayo 1222. Informes: 4381-0662.
  • Gladys Martino, Christian Usciatti, a las 20, en Bolívar 1582. Informes: 4307-9167.
  • Lucía Losavio y Rodolfo Rosson, Olga Galperín y Martín Durañona, a las 19, en Avda. de Mayo 575. Entrada libre. Informes: 4372-2706.

Folklore

  • Juan Falú y Fabián Cardozo, a las 20, en Freire 1882. Informes: 4554-1157.
  • Nancy Abalos, a las 22, en Costa Rica 4848. Informes: 4833-3599.
  • Ariel Leyra, a las 21.30, en Ramallo 2606. Informes: 4702-9888.
  • Ciclo de folklore y danza, a las 21, en Corrientes 2038. Informes: 4954-8352.

Entre la música y lo teatral

  • Tornasolita , a las 21, en Humboldt 1857. Informes: 4771-1141.

Popular

  • Santaires , a las 20, en Rufino de Elizalde 2831. Entrada libre. Informes: 4804-4411.
  • Swing Tzigane , a las 19, en Viamonte 1549. Entrada libre. Informes: 5382-9387.
  • Viviana Prado , a las 21, en Camarones 2702. Entrada libre. Informes: 4568-0679.
  • Cuarteto Típico Puente Alsina , a las 18, en Av. San Juan y Boedo. Entrada libre. Informes: 4957-8488.
  • Cecilia Figaredo, Ballet Argentino y Antigua Jazz Band , a las 20, en Viamonte y San Martín. Informes: 4811-4372.
  • La Rusa , a las 20, en F. Lacroze y A. Thomas. Informes: 15-4946-7985.
  • Nora Bilous y Mirta Demarco , a las 23.30, en Avda. de Mayo 829. Informes: 4342-4328.
  • Agustín Pereyra Lucena , a las 22, en Callao 966. Informes: 4815-8473.
  • José Ogivieki y Daniel Cortés , a la 0.30, en Cabrera 4737. Informes: 4833-0048.
  • Nube 9 , a las 23.45, en Corrientes 1660. Informes: 6320-5350.
  • Lina Avellaneda , a las 21, en Cabrera 4946. Informes: 4775-6763.
  • Edith Margulis y Hernán Bonadeo, a las 21, en M. T. de Alvear 1155. Informes: 4811-0673.
  • Lucio Arce , a las 23.30, en San José 524. Informes: 4381-2588.
  • Katie Viqueira y Tangabile , a las 22, en Jorge Newbery 3563. Informes: 4555-5596.
  • Tonoleg , a las 23.30, en Corrientes 1543. Informes: 5077-8000.
  • Mariano Moreno, piano, a las 22.30, en Viamonte y San Martín. Inf.: 5555-5359; 15-5993-7211.
  • Bocatango, sainete y tango, a las 20, en Brandsen 923. Informes: 4302-0808.
  • Kovadloff/Lerner/Moguilevsky , a las 22; Once Upon a dream , a lå 0.30, en Av. Callao 892. Informes: 4811-3670.

PRESENTACIONES DE LIBROS

  • "Sin más luz que la de los fuegos", de María del Carmen Izquierdo, a las 18, en Charcas 2837. Informes: 4824-4039.

CINE – ARTE

  • "Algo habrán hecho por la historia argentina" , a las 17, en Alsina 1835. Gratis. Inf. y reservas: 6313-6042.
  • "Volando a Río" , de T. Freeland, a las 20, en Viamonte y San Martín. Informes: 5555-5359.
  • "Valeria y la semana de las maravillas", de Jaromil Jires, a las 14.30, 17, 19.30 y a las 22, en Av. Corrientes 1530. Informes: 4374-1385.

CONFERENCIAS
Entrada libre

  • "Psicotepia psicoanalítica hoy", por Jeanette Dryzun, a las 13, en R. Peña 1046. Inf. e inscripción: 4814-8820.
  • "Radio enlaces troncales. Microondas de alta capacidad – Parts II", por Roberto Medina Rivero, a las 17, en Lima 717. Informes: 4000-7333.
  • "América y Europa: García Lorca y Pablo Neruda", por Miguel Leiva Demarci, a las 19, en Av. S. Ortiz 2102.
  • "Introducción a la espiritualidad universal", por Pedro Grieco, a las 19, en Tucumán 857. Inf.: 4633-9310.
  • "I due foscari, de G. Verdi", por Carlos A. Alonso, a las 18.30, en Tucumán 1646. Informes: 4371-2480.
  • "Galicia: descúbralo con nosotros", por Adolfo Lozano Bravo, a las 18.30, en Av. Las Heras 2416. Informes: 4803-3939.
  • "Counseling en crisis familiar", por Lucía Fernández, a las 19, en Córdoba 4448. Informes: 4775-3622.
  • "Cádiz y alrededores", por Iván Kresteff, a las 18.30, en Avda. de mayo 822, 1º. Informes: 4962-9634.
  • "Matrimonios no consumados: una entidad clínica nueva y diferente", por Cristina Fridman, Adrián Sapetti, Roberto Gindín, Elizabeth R. Floccari, a las 19.30, en B. Encalada 1391. Informes: 4553-7131.
  • "De la masacre de la Plaza de Mayo a los fusilamientos del 56", por Norberto galasso y Gonzalo Chaves, a las 19, en Santa María de Oro 3530, Castelar. Informes: 4458-0135; 4489-7756

BELLAS ARTES
Inauguraciones

  • Ricardo Gallardo, óleos, en Av. F. Alcorta 2977, a las 19. Informes: 4249-6470
  • "Territorios de diálogo. (Entre los realismos y lo surreal). España, México, Argentina 1930-1945"; "Split en la época de Marulic" , ambas, en Junín 1930, a las 19. Informes: 4803-1040; www.centroculturalrecoleta.org .
  • Colectiva, pinturas, en Av. Eva Perón 1440. Cierra el 26. Informes: 4923-5876.
  • Colectiva, pinturas y técnicas en vidrio, en Brown 910, Morón. Cierra el 31 de Julio. Informes: 4489-4227.

Nuevos fósiles del antecesor de los pájaros

HALLAZGO

  • WASHINGTON (EFE).- Se presentaron ayer en Washington cinco nuevos fósiles del Gansus yumenensis , considerado el antecesor de los pájaros actuales. En una conferencia de prensa, los estadounidenses Gerald Harris y Matthew Lamanna, junto con el científico chino Hai-Lu You, calificaron de "emocionante" el descubrimiento. Los restos fueron hallados por You y su equipo cerca de la ciudad china de Changma, unos 2000 kilómetros al oeste de Pekín. Los fósiles encontrados, que datan de 110 millones de años, demuestran, según Harris, que los ancestros de los pájaros actuales eran acuáticos y que solían sumergirse en el agua para alimentarse.