Denuncian un intento de golpe de Estado en Ecuador

La Nación
 
Se radicalizan las protestas: crece el rechazo a un tratado comercial con Estados Unidos
El presidente Alfredo Palacio insinuó que los líderes indígenas buscan derrocarlo
 
 

 

QUITO.- El presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, advirtió que el país va camino del caos y de una ruptura constitucional debido a las protestas lideradas desde hace días por indígenas contra un tratado de libre comercio con Estados Unidos y en demanda de la expulsión de una petrolera norteamericana.

"Se está fomentando un ambiente de caos que puede ser terreno propicio para nuevas rupturas constitucionales y golpes de Estado. Se ha reactivado la criminal demolición de nuestras instituciones fundamentales", dijo Palacio anteanoche en su primer mensaje al país desde que se inició el levantamiento, el lunes pasado.

El mandatario, un médico que asumió la presidencia en abril de 2005, tras la caída de Lucio Gutiérrez, enfrenta la creciente presión de miles de manifestantes que bloquearon con barricadas varios tramos de la principal autopista ecuatoriana, vital para el comercio interno.

Las protestas, que paralizaron a ocho de las 22 provincias del país, provocaron choques entre indígenas y la policía. Diversos sectores advirtieron que la violencia podría propagarse, en un país marcado por la caída de tres presidentes en la última década en medio de revueltas populares.

Dos de las ocho provincias que se habían sumado a las protestas, Tungurahua y Cotopaxi, suspendieron ayer las medidas de fuerza después de que el gobierno accedió a desembolsar cifras millonarias para destinarlas a asistencia social y proyectos de infraestructura. Sin embargo, los dirigentes indígenas de Cotopaxi (100 kilómetros al sur de Quito) aclararon que la suspensión de la medida en esa zona tiene como objetivo "preparar un levantamiento" que incluirá movilizaciones hacia la capital si el gobierno firma el tratado de libre comercio (TLC).

Capital cercada

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, dijo que unos 2000 militares fueron movilizados para restaurar el orden "con el uso progresivo de la fuerza" y para crear una barrera alrededor de Quito.

La firmeza con la que se propone actuar el gobierno precipitó anteayer la renuncia del ministro del Interior, Alfredo Castillo, que dejó el cargo aduciendo su desacuerdo con el uso de la fuerza. "Lamentablemente, hay quienes todavía creen que los fusiles son la mejor forma de resolver la situación", dijo Castillo.

Según el presidente Palacio, las protestas demuestran que la estructura estatal está desgastada y que es necesario desempolvar una reforma política rechazada por el Congreso que apunta a instaurar una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución. "La única solución posible frente a este avance de la disolución nacional es la reestructuración política del Estado", afirmó el mandatario.

Por otra parte, Palacio rechazó la posibilidad de suspender las tratativas en busca del acuerdo con el principal socio comercial del país, que según indígenas y campesinos arrasará con el aparato productivo local.

El diálogo entre Quito y Washington se retomará el próximo jueves con el objetivo de cerrar el acuerdo, que aseguraría el acceso del 50% de las exportaciones ecuatorianas a Estados Unidos.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), el movimiento indígena que impulsa las manifestaciones, advirtió que los cortes de rutas se intensificarán a menos que Palacio ordene la suspensión de las negociaciones con Estados Unidos. También exige la expulsión de la petrolera norteamericana Oxy, acusada de violar la ley.

Sin embargo, tanto la Conaie como su brazo político, el partido Pachakutik, desmintieron que estuvieran conspirando contra Palacio.

Analistas advirtieron que el reclamo de la Conaie tiene motivaciones políticas y que su intención es recuperar el apoyo perdido antes de las elecciones presidenciales previstas para el último trimestre del año.

El movimiento que representa a los indígenas -que conforman el 37% de la población ecuatoriana- ganó poder durante la década pasada blandiendo demandas territoriales, pero su influencia se desgastó por su oposición a cualquier reforma de mercado.

 

 

 

 

EE.UU. acusa a Irán de ser el «banco central del terrorismo»

Clarín

En una nueva escalada de tensión entre ambos países, la secretaria de Estado Condoleezza Rice acusó a Irán de ser un "estado problemático" y de "mentir sobre sus actividades para buscar crear un arma nuclear". Fue tras reunirse con el ministro australiano de Asuntos Exteriores.

La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, acusó hoy a Irán de ser el "banco central del terrorismo" e instó a ese país a reanudar las conversaciones sobre su programa nuclear.

Tras reunirse con el ministro australiano de Asuntos Exteriores, Alexander Downer, Rice manifestó en una rueda de prensa conjunta que Irán es un "estado problemático" y "el banco central del terrorismo", sin argumentar las acusaciones.

"Irán es un reto porqué busca un programa nuclear que le permitiría crear un arma nuclear, y lo va a hacer, creemos, bajo la cobertura del TNP (Tratado de No Proliferación Nuclear)", dijo Rice.

"Ha mentido sobre sus actividades, y por lo tanto está en contradicción con sus obligaciones bajo el TNP…evidentemente está implicado como banquero central del terrorismo…y tenemos razones para estar preocupados sobre Irán", insistió.

Rice expresó también su convencimiento de que el Consejo de Seguridad de la ONU encontrará la manera de "expresar a los iraníes el deseo y la exigencia de la comunidad internacional de que Irán vuelva a las negociaciones".

Añadió que Irán está gobernado por "un pequeño grupo no electo que reprimen los deseos de la población…y por tanto es un estado problemático".

Asimismo, manifestó la preocupación de EEUU sobre el crecimiento militar de China, país que, según Rice, ha de ser más transparente y respetar los derechos humanos.

Se espera que Rice, quien llegó anoche a Australia para celebrar su primera visita oficial a ese país desde que ocupa el cargo, se centre en la potencialidad económica y militar de China cuando se reúna con su homólogo japonés, Taro Aso, el sábado, la última etapa de su gira.

 

 

 

 

 

Paro indígena y bloqueo de rutas en Ecuador

Clarín
RENUNCIO EL MINISTRO DEL INTERIOR

Se oponen a un acuerdo de libre comercio con EE.UU. que impulsa el gobierno.

QUITO AFP Y DPA

El gobierno de Ecuador intenta extinguir el fuego de una protesta indígena contra el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (TLC), que se propaga por las provincias con bloqueos de rutas y choques con la Fuerza Pública, que precipitaron la renuncia del ministro del Interior, Alfredo Castillo. En algunos mercados de Quito ya hay desabastecimiento.

Al cabo de tres días de levantamiento, que dejan siete heridos y 16 detenidos, el gobierno se acercó a los indígenas en una gestión que coincidió con la dimisión de Castillo, un ex comunista que adujo desacuerdos con el manejo oficial de las manifestaciones de los sectores sociales.

"Lamentablemente, hay quienes todavía creen que los fusiles son la mejor forma de resolver la situación", dijo el funcionario, cuya renuncia "verbal" fue aceptada por el presidente Alfredo Palacio. Castillo, el tercer ministro del Interior que deja sus funciones en once meses de gobierno, consideró en su momento legítimos los reclamos sociales defendiendo siempre el diálogo, en contraste con otros miembros del gabinete opuestos a una salida bajo presión y partidarios del uso de la fuerza. Horas antes de la renuncia, su viceministro, Felipe Vega, sostuvo un diálogo con los indígenas en uno de los escenarios del levantamiento.

Tras el diálogo, Vega, posible sucesor de Castillo, dijo que el Ejecutivo dará respuesta en las próximas horas a las inquietudes de los indígenas. Luis Macas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), afirmó: "Nosotros no nos cerramos al diálogo."

"Si es que Palacio no tiene la voluntad de hablar con el pueblo; si no está en la voluntad de consultar el TLC, nosotros le estamos diciendo que como él ha dicho que se quiere ir a la casa, ése es el mejor camino", añadió.

La conversación se desarrolló en el marco del levantamiento que mantiene bloqueadas carreteras de 10 de las 22 provincias y la ocupación pacífica de la Catedral de Quito. La protesta recibió ayer el apoyo de estudiantes quiteños, que protagonizan disturbios. La Conaie y otros sectores sociales reclaman al presidente Alfredo Palacio que se retire inmediatamente de las negociaciones del TLC con EE.UU. y que convoque una consulta popular para decidir sobre el acuerdo.

Además, plantean la nacionalización del crudo, la expulsión de la petrolera norteamericana Oxy (que tiene un pleito con el Estado) y la anulación de un acuerdo antidrogas que permite a EE.UU. el acceso y uso de una base militar ecuatoriana por diez años.

 

 

 

 

 

España: preocupación en el gobierno tras el rescate de 24 cadáveres de inmigrantes ilegales

Clarín

Son ciudadanos subsaharianos que viajaban en canoa desde Mauritania a Canarias. El gobierno español implementó un plan de emergencia para contener el ingreso irregular de inmigrantes.

Los cuerpos de 24 ciudadanos subsaharianos que intentaban llegar al territorio europeo en una embarcación ilegal fueron rescatados hoy en el mar de Canarias por las autoridades españolas. La tragedia, sumada a la llegada masiva de estos inmigrantes provenientes de Mauritania hizo que el gobierno de José Luis Zapataro implementara un plan de emergencia.

Ante la "intensificación" del número de embarcaciones con inmigrantes ilegales procedentes de Mauritania y de otros países subsaharianos que en  las últimas semanas han llegado al archipiélago canario, el ejecutivo  socialista activará un Plan Urgente de Cooperación con Mauritania.

La decisión de las autoridades españolas surge luego de que al menos 24 cadáveres fueran hallados por el buque hospital español "Esperanza del Mar" a 400 millas náuticas (720 km) al sur de las islas Canarias, en aguas internacionales.

Se trata de  ciudadanos subsaharianos que habrían fallecido al volcar la canoa en la que pretendían llegar al archipiélago canario como forma de entrar en territorio europeo. El hallazgo se produjo a 400 millas de Canarias y en la frontera entre el Sáhara Occidental y Mauritania.

En tanto, también se registró la llegada de precarias embarcaciones con 123 inmigrantes a bordo, entre éstos seis menores, que arribaron a las costas del sur de Tenerife, donde el fin de semana también se recibió a otros 211 subsaharianos .

La autoridades estiman que la fuerte afluencia de inmigrantes por esta frontera se debe al incremento de la vigilancia en el estrecho de Gibraltar, en el norte de Marruecos, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, zonas donde el verano pasado hubo asaltos masivos de inmigrantes africanos, en los que murieron 11 de ellos.

 

 

 

 

 

 

El sitio a una cárcel causó la ira palestina

La Nación
 
El conflicto en Medio Oriente: nueva escalada de violencia en la región

 
El ejército israelí irrumpió en la prisión de Jericó para llevarse a prisioneros, lo que causó protestas y secuestros de extranjeros
 
 

 TEL AVIV.- En el mayor despliegue de fuerzas desde la retirada de la Franja de Gaza, el ejército israelí sitió ayer una cárcel palestina en Jericó, Cisjordania, para llevarse a varios prisioneros acusados por el asesinato de un ministro en 2001. La medida desencadenó una violenta respuesta de extremistas palestinos, que secuestraron a por lo menos diez extranjeros y atacaron varias sedes de instituciones europeas.

La ola de violencia, que incluyó manifestaciones de decenas de miles de palestinos en la región y superó incluso la reacción contra las caricaturas de Mahoma, llevó a todos los extranjeros a abandonar la Franja de Gaza.

Entre los prisioneros que buscaba Israel en la cárcel de Jericó se contaba el líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Ahmed Saadat, detenido desde 2002, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del ministro de Turismo israelí Rehavam Zeewi, en 2001, y que fue elegido diputado en los comicios palestinos de este año.

Israel dijo que la decisión de sitiar la cárcel fue tomada sobre la base de informes que hablaban de que Saadat y otros detenidos podrían ser liberados, posibilidad considerada por Hamas, partido que ganó las últimas elecciones palestinas, y por el presidente palestino, Mahmoud Abbas, la semana pasada.

La mayoría de los 200 presos que se encontraban en la cárcel se rindieron apenas comenzó el asedio militar. Pero Saadat y otros cinco detenidos se atrincheraron allí durante horas, mientras los militares demolían parte del edificio con retroexcavadoras. Finalmente, a última hora de la tarde, el líder del FPLP salió con los brazos en alto. En el operativo, que incluyó el despliegue de tropas, helicópteros y vehículos blindados, murieron por lo menos tres personas y 26 resultaron heridas.

El ataque se realizó el día en que el grupo radical Hamas tenía previsto hablar con todos los partidos sobre el futuro gobierno. Las reuniones fueron anuladas y en su lugar se decidió convocar a las manifestaciones de protesta.

"Esta peligrosa operación constituye un duro golpe contra la Autoridad Nacional Palestina y su presidente, Mahmoud Abbas", dijo ayer Saeb Erekat, el ministro encargado de dialogar con Israel. "Prueba que el gobierno israelí tiene intención de crear hechos consumados y no quiere progresar en el proceso de paz", agregó. Por su parte, Ismael Haniyeh, líder de Hamas y primer ministro del nuevo gobierno palestino, advirtió sobre la "peligrosa escalada" que implica el ataque israelí.

Graves acusaciones

El gobierno palestino no sólo responsabilizó de la ofensiva a Israel, sino también a Gran Bretaña y a Estados Unidos, debido a que los supervisores estadounidenses y británicos encargados de vigilar a los detenidos en la cárcel de Jericó abandonaron la prisión 15 minutos antes del ataque. Ambos países están a cargo de la custodia del lugar, en virtud de un acuerdo de 2002.

El canciller británico, Jack Straw, justificó el retiro de los guardias de la cárcel con el argumento de que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no garantizaba su seguridad.

Por su parte, el ministro de Seguridad Pública israelí, Gideon Ezra, dijo que una vez que los guardianes extranjeros dejaron sus puestos, Israel "no tenía otra opción" que capturar a los miembros del FPLP antes de que fueran liberados por el nuevo gobierno palestino.

Ese hecho encendió la furia contra los extranjeros, que derivó en secuestros y ataques contra oficinas estadounidenses y europeas. En uno de esos episodios, hombres armados irrumpieron en la sede del British Council en la ciudad de Gaza e incendiaron el edificio. Luego dispararon a los bomberos que intentaban apagar las llamas.

También en Gaza, los manifestantes recorrieron hoteles en busca de extranjeros para secuestrar. Tomaron como rehenes a Julien Grosclaude, delegado suizo del Comité Internacional de la Cruz Roja; a dos médicas francesas; a cuatro periodistas -dos franceses y dos surcoreanos-, y a dos maestros australianos. Estos últimos cuatro fueron liberados, al igual que Grosclaude y Douglas Johnson, un profesor de inglés de la Universidad Americana.

Por otra parte, unos 200 hombres armados invadieron anoche la prisión de Belén y liberaron a ocho prisioneros. Casi todos eran miembros de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, vinculadas al partido Al-Fatah de Abbas.

En tanto, un alto oficial israelí dijo anoche que su país sometería a juicio a Saadat y a los cinco detenidos que se atrincheraron con él: cuatro miembros del FPLP y Fuad Chubaki, un dirigente de Al-Fatah acusado de traficar armas a los territorios palestinos.

Los seis estaban detenidos en Jericó desde 2002, tras un acuerdo alcanzado entre Israel y la ANP para que se pusiera fin al sitio del cuartel general del fallecido presidente palestino Yasser Arafat en Ramallah.

Agencias ANSA, DPA, AFP, AP y EFE

 
 
 
 
 
 
 
 

Irak: encuentran 80 cadáveres

La Nación
 
La guerra que no termina
 
 
BAGDAD (AP).- En medio de una ola de violencia sectaria, los cadáveres de unas 80 personas, aparentemente asesinadas por motivos religiosos, fueron encontrados en las últimas 48 horas en Irak.

Los cuerpos de 44 iraquíes fueron hallados ayer en una camioneta y una fosa común en Bagdad, según una fuente del Ministerio del Interior.

Quince jóvenes iraquíes, maniatados y con signos de haber sido ahorcados, fueron hallados en otra camioneta en Jadra, un barrio en el oeste de Bagdad, dijo una fuente del Ministerio del Interior.

Por otra parte, otros 29 cadáveres acribillados a balazos y con las manos atadas fueron encontrados en una fosa común en el sur de Bagdad. "Esos cuerpos fueron enterrados recientemente y podría haber otros" en ese lugar, agregó la fuente del Ministerio del Interior.

Dos cadáveres más, con un balazo en la cabeza, fueron encontrados en el este de Bagdad.

Con todos ellos, ascienden a 80 los cuerpos hallados en los dos últimos días en Irak, lo que hace temer una ola de asesinatos de carácter religioso.

Anteayer, 13 cadáveres habían sido encontrados en el barrio chiita de Ciudad Sadr, en Bagdad. Otros 21 cadáveres acribillados a balazos, algunos de los cuales tenían las manos atadas y presentaban señales de torturas, fueron descubiertos también el lunes en varios barrios de Bagdad y de Mosul (Norte), según fuentes policiales.

La matanza siguió a los mortíferos atentados del fin de semana en un barrio sunnita, que causaron 58 muertos y más de 200 heridos.

Esta ola de violencia sectaria se desató luego del atentado del pasado 22 de febrero contra un santuario chiita en Samarra, al norte de Bagdad, y ha causado la muerte de centenares de iraquíes, entre civiles, policías y militares. El hallazgo de los cuerpos se produjo mientras los líderes iraquíes, bajo fuerte presión de Washington, fracasaban nuevamente en avanzar en las conversaciones para formar una coalición que evitara que el país cayera en una guerra civil.

 
 
 
 
 
 

Prodi, mejor en el debate por TV

La Nación
Cuando falta menos de un mes para las elecciones en Italia

 
El líder opositor, con ventaja en los sondeos, le ganó "por puntos" a Berlusconi
 

 
 ROMA.- Muy nervioso, dibujando todo el tiempo sobre un papel, demasiado maquillado, volviendo una y otra vez sobre su caballito de batalla -la izquierda comunista- y lamentando las reglas demasiado rígidas del debate, que no lo dejaban explicar a los italianos su programa.

Así apareció anoche el premier Silvio Berlusconi en el esperadísimo cara a cara televisivo con Romano Prodi, su archienemigo y antagonista de centroizquierda en las elecciones legislativas del 9 y el 10 del mes próximo, que, más confiado y sereno, pareció ser el ganador de la contienda. No por knockout, sino por puntos, según opinaron medios locales.

El debate, visto por millones de italianos, hasta ahora víctimas de una campaña electoral repleta de insultos y con muy poco contenido, tuvo lugar en medio de un clima de gran tensión política. El duelo vio la luz en momentos en que los sondeos indican que la centroizquierda gana por cuatro puntos, aunque un tercio del electorado sigue indeciso. Y luego de semanas en que las dos coaliciones en pugna acordaron para el primero de dos debates (el segundo será el 3 de abril), reglas férreas: un moderador, dos periodistas que deben hacer preguntas en 30 segundos, los candidatos con dos minutos y medio para responder, y cámaras que enfocan sólo a quien habla, sin mostrar al rival.

Así, lo que se vio anoche fue un cara a cara al mejor estilo norteamericano. Demasiado ordenado, algo aburrido según los estándares italianos, pero eficaz. Los dos rivales que, por supuesto, chocaron en todos los temas, coincidieron en una cosa: la vestimenta. Ambos optaron por un sobrio traje azul, acompañado por camisa celeste, y corbata oscura idéntica, al tono.

Berlusconi, de 69 años, más carismático, histriónico y agresivo, atacó a Prodi, de 66, acusándolo de ser el hombre de "fachada" de una coalición de izquierda con "impresentables" partidos comunistas detrás, peleados entre sí. El premier recordó que Prodi -que en las elecciones de 1996 lo derrotó-, terminó cayendo dos años más tarde, luego de que sus aliados comunistas le tendieran una trampa al dejar el gobierno y permitir la formación de uno nuevo, encabezado por Massimo D´Alema.

Prodi, famoso por su perfil bajo y tonos moderados de professore universitario, ostentando gran calma, centró su discurso en el concepto de "seriedad", que primará en su coalición, y en la idea de devolverle "unidad" al país, en contraste con la división creada por su rival, según denunció.

Cuando Italia se encuentra en uno de sus peores momentos, con crecimiento cero, la economía estuvo en el centro del debate. Berlusconi acusó a la izquierda, que vino antes que él, de haberle dejado un "agujero" millonario. Y a Prodi, de haber introducido el euro demasiado rápidamente. El líder de centroizquierda, a su vez, dijo que "a cualquiera le temblaría el pulso al tomar las riendas del país en ruinas" que deja Berlusconi. "¿Qué hizo en los cinco años que estuvo en el gobierno? Sólo las leyes que le interesaban", fue una de las estocadas del líder de La Unión, que denunció el hecho de que Berlusconi utilizara, como una catarata, cifras y números incomprensibles para la gran mayoría, para reflejar la bondad de sus cinco años de gobierno. Más tranquilo y seguro de sí mismo, Prodi también bromeó sobre la constante demonización de la izquierda que hace su rival de derecha, a quien más de una vez puso contra las cuerdas.

Durante el debate de una hora y media, la tensión fue in crescendo. A la pregunta sobre el conflicto de intereses, Berlusconi, uno de los hombres más ricos del planeta, habló del "conflicto de intereses de la izquierda con las cooperativas rojas, y con la magistratura".

"En una democracia, la política y los negocios tienen que estar separados", dijo Prodi, e insistió en que "no se puede dar esperanza a un país dividido y en ruinas".

Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia

 
 
 
 

Francia: no ceden las protestas

La Nación
En rechazo a una reforma laboral del gobierno

 
Estudiantes tienen paralizadas decenas de universidades
 
 
 

PARIS.- Los estudiantes franceses seguían adelante ayer con sus protestas y huelgas para mostrar su oposición a un contrato laboral especial para jóvenes apadrinado por el gobierno conservador del primer ministro Dominique de Villepin, que no parece dispuesto a dar marcha atrás y recibió el respaldo del presidente Jacques Chirac.

Unas 60 universidades de un total de 84 estaban cerradas, bloqueadas por los estudiantes o con problemas para mantener una actividad normal. Apoyados por los partidos de izquierda y por los sindicatos, los estudiantes desean presionar a Villepin para que retire el llamado Contrato Primer Empleo (CPE), destinado a los menores de 26 años y por el cual, durante un período de dos años, la empresa podrá despedir al trabajador sin indemnización.

De norte a sur del país se multiplicaron las asambleas de estudiantes, las manifestaciones y la ocupación de centros educativos.

La prestigiosa Universidad de la Sorbona de París seguía cerrada después de haber sido ocupada por decenas de jóvenes el fin de semana.

Centenares de estudiantes se congregaron en la plaza que da acceso a las aulas, protegida por decenas de policías antidisturbios. Por la tarde se registraron algunos enfrentamientos entre jóvenes y fuerzas del orden.

Los estudiantes planean nuevas manifestaciones para mañana, antes de la gran jornada de movilización del sábado, en la que participarán sindicatos y oposición de izquierda.

Mientras la protesta cobra fuerza en las calles, el gobierno intentó ayer defender este polémico proyecto. "El CPE es justo, equilibrado y va a funcionar. Creará puestos de trabajo para los jóvenes", dijo Villepin.

Desde Berlín, el presidente Jacques Chirac envió todo su apoyo a Villepin, considerado por muchos su sucesor político, y garantizó que defenderá con firmeza el CPE. "Está claro que apoyo totalmente la acción llevada a cabo por el primer ministro", declaró Chirac, que dialogó con la canciller alemana, Angela Merkel, sobre la política energética europea y la cuestión inmigratoria.

Agencias AFP y ANSA

 

 

 

 

Plan de Bush para desestabilizar Irán

La Nación
Los frentes abiertos de la Casa Blanca: el desafío del programa nuclear iraní

Revelan detalles de su estrategia para impulsar un cambio de régimen; ayer vinculó a Teherán con la violencia en Irak
 
 
 

WASHINGTON.- El gobierno de George W. Bush ha lanzado una campaña diplomática, política y financiera en los últimos meses para desgastar y, en lo posible, desestabilizar desde adentro a los líderes políticos y religiosos iraníes más duros, como parte de su estrategia para evitar que el régimen teocrático de Irán obtenga armas nucleares.

El plan consiste en aumentar la presión internacional en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), fortalecer la presencia diplomática estadounidense en los países que rodean a Irán, y financiar a la oposición y a la sociedad civil iraní, entre otras medidas reveladas ayer por el diario The Washington Post.

Apenas siete horas después de publicada esa investigación, el presidente George W. Bush acusó a Irán de promover el terrorismo. Afirmó que contribuye a la desestabilización de Irak, al aportar los explosivos para que los insurgentes ataquen a las tropas estadounidenses desplegadas allí desde la invasión de 2003 y a los civiles iraquíes.

"Algunos de los IEDS (artefactos explosivos improvisados, por su sigla en inglés) que estamos viendo en Irak hoy incluyen componentes traídos de Irán", dijo Bush durante un discurso en esta capital, destinado a defender la guerra contra el terrorismo y la campaña militar en Irak.

Citando al director nacional de inteligencia, John Negroponte, Bush responsabilizó a Irán por al menos parte de los últimos y más letales ataques ocurridos en territorio iraquí. "Las fuerzas de la coalición han incautado IEDS y componentes que claramente fueron producidos en Irán", señaló.

"Esos actos, unidos al apoyo de Irán al terrorismo y a su voluntad de obtener armas nucleares, aumentan el aislamiento de Irán, y Estados Unidos seguirá movilizando al mundo para oponerse a estas amenazas", agregó.

Afectado por una baja tasa de aprobación debido a la complicada situación en Irak, que aleja las esperanzas de Estados Unidos de retirar sus tropas en un futuro cercano, Bush dio el primero de una serie de discursos planeados para convencer al país de que tiene una estrategia para la victoria, casi tres años después de la invasión liderada por Washington.

En ese sentido, Bush pidió a los iraquíes que se comprometieran con las negociaciones abiertas para consensuar un nuevo gobierno de unidad, y exigió "paciencia" a los estadounidenses ya que, según dijo, "Irak se ha alejado del abismo" de la guerra civil, tras varias semanas de ataques entre chiitas y sunnitas.

"El pueblo iraquí ha hecho su elección. Miraron el abismo y no les gustó lo que vieron", argumentó Bush, que registra índices por debajo del 40% desde hace varias semanas.

El fantasma de una posible guerra civil en Irak obsesiona a la Casa Blanca, desgastada por el debate sobre su decisión de derrocar a Saddam Hussein, que se basó en información de inteligencia distorsionada.

Pero en las últimas semanas, y con el principal arquitecto de la política exterior de Bush durante su primer mandato, el vicepresidente Dick Cheney, relegado a un segundo plano, Irán acapara más esfuerzo y dinero estadounidense, según reveló ayer The Washington Post.

Bush está dedicando cada vez más tiempo y trabajo al desafío que implica Irán, y su consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, invitó a unos 40 especialistas a la Casa Blanca para que expusieran sus ideas ante el presidente en los últimos meses.

"El mensaje que recibimos es que están buscando separar al pueblo iraní del régimen", contó Esmail Amid-Hozour, una empresaria iraní-estadounidense que integra el directorio de la Institución Hoover de la Universidad Stanford, dos semanas después de reunirse con Bush y Hadley en la Casa Blanca.

Cheney participó de esa reunión, pero es la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien trazó y lidera la estrategia de la administración republicana para presionar a Irán junto con Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania.

"Creemos que el foco de nuestras actividades debería estar ahora en el Consejo de Seguridad [de la ONU]", explicó ayer el vocero adjunto del Departamento de Estado, Thomas Casey. "Lo que estamos haciendo -dijo- es dar el próximo paso de nuestro proceso diplomático para tratar de convencer a Irán de hacer lo que debe hacer."

El objetivo de los Estados Unidos en la ONU es lograr lo que no obtuvo para la ofensiva contra Irak. Aumentará para eso la presión sobre los miembros del Consejo de Seguridad de manera gradual, sin forzar una resolución inmediata, detallaron diplomáticos estadounidenses al Post.

"Hemos tomado la posición desde el vamos, de que creemos que es importante trabajar con todos los países que podamos", explicó el número tres del Departamento de Estado, Nicholas Burns. "Queremos tener a toda la comunidad internacional de nuestro lado para poder presionar a Irán", agregó.

Los primeros pasos

El primer paso sería consensuar entre todos los países miembros una declaración que sería firmada por la presidencia del Consejo, que este mes ocupa el embajador argentino César Mayoral, en la que se ultime a Irán a suspender su programa de enriquecimiento de uranio. Según Casey, ese primer llamado podría concretarse "en los próximos días". Y si ese llamado es ignorado, el embajador estadounidense ante la ONU, John Bolton, podría pedir que se impusieran sanciones económicas o, en última instancia, la aprobación de una resolución que autorice la fuerza militar.

Mientras tanto, la estrategia de Rice también incluye planes de reforma dentro del Departamento de Estado. El área diplomática que cubre Irán pasó de dos a diez funcionarios -en comparación, apenas una funcionaria cubre la Argentina en el Departamento de Estado-, se aumentó la capacitación para aprender el idioma iraní, el farsi, y se enviarán diplomáticos a los Emiratos Arabes Unidos y otros vecinos de Irán para "vigilar" al régimen.

La administración también lanzó un programa de US$ 75 millones para promover la democracia en Irán, fortalecer las ONG, financiar a los partidos de la oposición y hasta transmitir programas radiales adversos al régimen las 24 horas del día.

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.

 

 

 

 

Londres reducirá su presencia en Irak

Unos 800 soldados dejarán el país árabe
 
 
LONDRES.- Casi tres años después del inicio de la guerra en Irak, donde ayer murieron 16 personas en ataques de insurgentes, Londres anunció que 800 soldados británicos dejarán el país en mayo próximo, lo que representa alrededor del 10% de las fuerzas militares de Gran Bretaña allí presentes.

En tanto, tras la sangrienta ola de atentados que anteayer mató a más de 80 iraquíes, el presidente Jalal Talabani dijo que esos ataques fueron perpetrados para "avivar las llamas de la guerra civil".

En un anuncio realizado ante el Parlamento, el ministro de Defensa británico, John Reid, justificó el repliegue de sus tropas al afirmar que el gobierno considera que las fuerzas de seguridad iraquíes están mejorando su capacidad para lidiar con la insurgencia.

El ministro, sin embargo, precisó que el retiro no representa el comienzo de una retirada completa de las tropas presentes en Irak.

"Se trata de una reducción importante que se basa en la capacidad de los propios iraquíes para participar y defenderse del terrorismo, pero hay todavía un largo, muy largo camino por recorrer", declaró Reid ante la Cámara de los Comunes.

"Y he sido absolutamente claro de que no estamos aún en la etapa en que provincias completas pueden quedar bajo la responsabilidad de las fuerzas de seguridad iraquíes", añadió el funcionario.

Reid declaró que Londres continúa evaluando la situación de seguridad en Irak. "Cuando esas condiciones sean satisfechas, formularé otro anuncio en este recinto", dijo, en referencia a una eventual retirada completa.

Gran Bretaña envió 46.000 soldados a Irak durante las ofensivas militares de marzo y abril de 2003. La cifra bajó a 18.000 en mayo de 2004 y a 8500 a fines del año pasado.

Según señaló el ministro de Defensa británico, las fuerzas de seguridad iraquíes cuentan en la actualidad con 235.000 miembros y otros 5000 se suman mensualmente.

Guerra civil

Por su parte, el presidente de Irak presionó a los partidos políticos para que se apresuraran a formar un gobierno de coalición después de los ataques con coches bomba de anteayer que, según dijo, apuntaban a encender las tensiones entre chiitas y sunnitas y a provocar una guerra civil.

Un gobierno de unidad nacional que reúna a kurdos, chiitas y sunnitas es visto como la mejor oportunidad de llevar estabilidad al país, pero tres meses después de las elecciones los líderes políticos están en un punto muerto sobre quién debería ser el primer ministro.

Entretanto, por lo menos 16 iraquíes murieron y otros 60 resultaron heridos en una serie de atentados perpetrados ayer.

 
 
 
 
 
 

Crecen las protestas de estudiantes en Francia

La Nación
Villepin, acorralado

 
Piden eliminar el nuevo plan laboral
 
 
PARIS.- En respuesta a la negativa del primer ministro francés, Dominique de Villepin, a retirar el nuevo y polémico plan laboral para los jóvenes, las organizaciones estudiantiles volvieron a marchar ayer por las calles de París y, junto con los sindicatos, prometieron nuevas protestas masivas para hoy, pasado mañana y el sábado.

La crisis fue provocada por el nuevo contrato laboral para jóvenes (CPE, por sus siglas en francés) propuesto por el premier francés, que permite a los empresarios despedir a sus empleados menores de 26 años sin justificación alguna durante dos años. El objetivo final sería que las empresas pudieran contratar a más jóvenes y de esta manera reducir el índice de desempleo juvenil, que actualmente es del 23 por ciento.

Sin embargo, esta iniciativa del gobierno despertó una fuerte oposición por parte de los estudiantes, que dijeron que se trata de un nuevo factor de precariedad laboral y un nuevo ataque al derecho laboral.

En un fallido intento por calmar los ánimos, Villepin apareció anteayer en televisión para defender con firmeza el CPE. En respuesta, cientos de estudiantes secundarios y universitarios salieron ayer a las calles para protestar.

La Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF, principal sindicato estudiantil) afirmó que 52 de las 84 universidades de Francia estaban ayer en huelga. La Universidad de La Sorbona -símbolo de las protestas de Mayo del 68- seguía cerrada ayer y rodeada de un imponente dispositivo policial, después del violento desalojo del sábado.

En el Colegio de Francia, una prestigiosa institución parisina de enseñanza e investigación, policías antidisturbios explusaron a los manifestantes que ocuparon el inmueble por varias horas durante la tarde de ayer.

Además, molestos por el hecho de que el gobierno no haya sometido el CPE a la negociación con los agentes sociales, los sindicatos apoyaron desde el comienzo la protesta estudiantil y anunciaron que participarán junto a ellos de las próximas manifestaciones.

Miembros prestigiosos de la jerarquía universitaria también se sumaron ayer a las voces opositoras.

Los presidentes de la universidad Marc-Bloch de Estrasburgo y de Burdeos III, así como dos decanos de la universidad Denis-Diderot de París, se sumaron a sus colegas de Toulouse III, Nantes y París X al expresarse públicamente contra el CPE y pedir su retirada.

Según los analistas, Villepin necesita un rápido fin de las protestas si quiere evitar un golpe fatal a su intención de presentarse a las elecciones presidenciales de 2007.

Agencias AP, AFP y ANSA