Duarte Frutos: “El conflicto por las papeleras es una crisis regional”

Clarín

AMERICA LATINA: ENTREVISTA EXCLUSIVA AL PRESIDENTE DE PARAGUAY

Según el mandatario paraguayo, el choque entre Argentina y Uruguay dejó de ser un tema binacional. Exige una solución dentro del Mercosur, dijo. Y defendió la presencia militar de EE.UU. en su país.

Marcelo Cantelmi. ASUNCION ENVIADO ESPECIAL

mcantelmi@clarin.com

Mburuvicha Roga es más que un sitio en Asunción, la entrada a una selva tropical húmeda y caliente. Hay un jardín inmenso colmado de palmeras, con pequeños senderos que vivorean entre las matas de plantas altas, muy verdes, con hojas como gigantescas pantallas, hasta llegar a la mansión. Un edificio blanco de estilo colonial semioculto por la penumbra del vapor que genera al anochecer esa pequeña selva privada. Es el Mburuvicha Roga, la residencia presidencial paraguaya. Dentro, los salones están adornados con una antigua y delicada elegancia. Casi no se ve gente pero se escucha un lejano murmullo. Es feriado en Paraguay y el presidente Nicanor Duarte Frutos, un ex periodista, abogado y licenciado en filosofía de 49 años y 5 hijos, disfruta su reciente y aplastante victoria en la interna del Partido Colorado, nacido en 1887 y que gobierna el país ininterrumpidamente desde 1947.

Duarte demolió en las urnas a un nieto del ex dictador Alfredo Stroessner —"el pasado"— dice, como si se tratara de otro partido. Esa victoria ha sido clave para llevar adelante su proyecto de reforma de la Constitución y autorizar la reelección para un segundo período en 2008 ambición que en absoluto oculta.

El hombre es un liberal acotado a la moda actual, con discurso por momentos de centroizquierda, pragmático y a favor de un Estado regulador pero defensor, también, del mercado libre.

La entrevista con Clarín pasa un poco por la interna paraguaya, pero se detiene todo el tiempo en la decadente actualidad del Mercosur, por la batalla de las papeleras, la aftosa y lo que Duarte define, como un discurso mentiroso dentro del cuarteto al que muchos aquí piden abandonar y asociarse con EE.UU.

"El Mercosur hoy sería como Jano, la divinidad romana, tiene una cara buena y una cara mala. La mala es que de pronto se reduce a un mero acuerdo aduanero que ni siquiera se cumple".

¿Por qué?

—Bueno, persisten trabas aduaneras que entorpecen el libre movimiento de bienes en la región, la circulación de los productos. Se habla mucho de mercado libre, pero en realidad no se materializa. Los líderes de la región condenamos mucho el proteccionismo de EE.UU. y Europa y esa práctica es mucho más cruda con los países pequeños. Hay gestiones administrativas sobredimensionadas, exigencias de certificaciones que no corresponden, burocracias impertinentes.

¿Qué queda para la cara buena?

—El Mercosur nos permite mantener cierta autonomía frente al Primer Mundo, a las multinacionales. Tal vez sin el Mercosur podríamos lograr acuerdos bilaterales pero también corremos el riesgo, salvo Brasil o Argentina, los pequeños de convertirnos en segmentos anónimos y vulnerables de la globalización controlados por las multinacionales.

¿Pero no buscaba usted un Tratado de Libre Comercio con EE.UU.?

—Resulta que un Tratado de Libre Comercio con países como EE.UU. no sería de gran beneficio para nosotros. Hay un desequilibrio competitivo muy agudo. Sería como el acuerdo entre el despensero de la esquina y el gran supermercado. No queremos terminar siendo una gran despensa de los excedentes de exportación de EE.UU. Si el ALCA, por ejemplo, nos abriera los mercados norteamericanos sin trabas y con competencia estaríamos muy entusiasmados. Pero hoy no es así.

Usted fue el único presidente paraguayo que llegó al Salón Oval. ¿No le dijo eso a George W. Bush?

—Yo le dije que no espere que Europa baje los subsidios y aranceles para hacerlo él, como ha dicho. Le manifesté que empiece él ya que es el líder de un país hegemónico.

¿Cree que hay voluntad para eso?

—No creo que exista esa voluntad.

El Mercosur tiene otros problemas, la aftosa por ejemplo. En Corrientes se dice que fue contrabando paraguayo el que causó el brote.

—Bueno, siempre hay desinformación. Paraguay ha conseguido un status de país sin aftosa con vacunación. Estamos hoy haciendo un gran esfuerzo para mantener esta calificación. Lo que hace falta es una integración en el Mercosur de los países miembros contra este tipo de enfermedad para preservar los mercados.

¿Pero hubo contrabando desde su país?

—Es muy difícil comprobarlo porque la fiebre aftosa fue detectada en Argentina focalizada en un establecimiento. Se pueden hacer muchas especulaciones, pero no creo que los gobiernos tengamos que pretender socializar el mal. Hay que cuidar el mercado regional y trabajar juntos.

El conflicto de las papeleras es el otro grueso conflicto en el Mercosur. ¿Tiene usted opinión formada sobre esta crisis?

—Si, nosotros entendemos que éste no es ya un problema binacional sino regional. Se requiere una solución regional.

¿Habla del Mercosur?

—Estamos analizando en Cancillería eso. Hay una reunión en Santiago entre los presidentes por la asunción de Michelle Bachelet. Es un problema que está regionalizándose y amerita un tratamiento en el Mercosur entre los presidentes. Y buscar una solución que pudiera responder a los intereses no sólo de Argentina y Uruguay sino del Mercosur.

¿Ve realmente alguna posibilidad para eso?

—Si elegimos el atajo de la fuerza caeríamos en la necedad y la necedad sólo nos lleva a la tragedia y al dolor. Hay que apostar por el diálogo y quienes somos presidentes en el Mercosur tenemos la obligación de sentarnos a dialogar sobre este muy lamentable problema llamando a la cordura a Uruguay y Argentina y preservar el interés común. Tenemos que entender que los intereses comunes trascienden la mera territorialidad. Hay que incorporar al análisis los objetivos comunes.

¿Y cuál sería la solución?

—Hoy no le puedo decir, pero la Cancillería ha empezado a evaluar y a dialogar con los actores de la región para plantear una salida regional a la crisis.

Cuando llegaba vi en el aeropuerto un gran avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. No es común verlos en el resto de la región. Acá sí, ¿qué significa esto?

—Aquí hubo mucha desinformación respecto a este tema…

Pero hay una gran pista en el interior, están los marines, el avión… se habla de una base.

—Tenemos con EE.UU. intercambios militares importantes desde los años 60, eso es lo que hasta ahora continúa con la presencia de pequeños grupos de militares que vienen a construir viviendas, que vienen a prestar atención médica, a adiestrar a nuestros soldados. Pero no existe ninguna base militar norteamericana.

Ustedes, sin embargo, han firmado acuerdos con EE.UU. más comprometidos que el resto de la región…

—Pero de ningún modo estamos para aceptar mutilaciones de nuestra soberanía en ningún campo. Nosotros no hemos enviado tropas a Irak, así se lo informamos a EE.UU. Bush me llamó por teléfono para votar en contra de Cuba. Yo le dije que no, que Paraguay se va a abstener. Tenemos 800 paraguayos estudiando en Cuba. Tenemos médicos cubanos acá. Sería muy inconsecuente de mi parte un voto en contra de un país que está ofreciendo oportunidades a nuestros jóvenes.

Usted no es ingenuo y debe saber que los halcones del gobierno de Bush alientan la instalación de bases militares especialmente en regiones donde hay cambios políticos.

—Ah sí, claro. La instalación de gobiernos de signo progresista, aunque en verdad todos los gobiernos de la región son capitalistas, se suponía que generaría preocupación en EE.UU. Pero yo no veo una amenaza al modelo vigente en la región, es decir de democracia, economía de mercado y una participación reguladora del Estado.

 
 
 

AMERICA LATINA: LA CRISIS SOCIAL Y ECONOMICA

"El verdadero terrorismo para Latinoamérica es la pobreza"

Hay enorme pobreza en su país y toda la región, ¿eso no les ata las manos a usted y a sus colegas?

—Cuando estuvo acá Donald Rumsfeld le dije que es cierto que el terrorismo es una amenaza al mundo, pero el verdadero terrorismo para América latina es la pobreza, la falta de mercados, de conocimientos. Hay una mezquindad de mercado y una concentración egoísta del conocimiento científico. Mientras no tengamos más posibilidades de desarrollo, la democracia seguirá siendo frágil y eso puede provocar el recrudecimiento del nacionalismo, la aparición de líderes mesiánicos o una vuelta a la militarización.

¿Y él qué le dijo?

—Me dio la razón.

La pobreza también genera delincuencia, hay episodios de corrupción en la policía, pero para su gobierno lo que sucede es que se han metido las FARC. ¿No es exagerado?

—Lo que detectamos es que existía un grupo, una izquierda radicalizada que optó por el crimen, por el secuestro y la muerte como método de lucha.

¿Se refiere a Patria Libre que fue involucrado en el asesinato de Cecilia Cubas?

—Tenemos datos de contacto e intercambio de conocimientos y adiestramiento con agentes de la FARC que estuvieron en Paraguay, así como miembros de este grupo que estuvieron en Colombia. Acabamos de arrestar a cinco miembros de esa organización.

Hay denuncias del campesinado paraguayo de que son reprimidos por la supuesta conexión que se les endilga con la guerrilla.

—No, mire, el campesino paraguayo quiere salir adelante, rechaza la violencia, por eso nunca la guerrilla pudo articularse en Paraguay.

De acuerdo, pero ¿hay presión de su gobierno sobre la dirigencia campesina?

—No, la protesta en Paraguay se hace y se practica sin ningún tipo de impedimento en tanto y en cuanto no violen derechos de terceros. Si cierran las rutas, obviamente le toca al Estado intervenir, reprimir.

¿Está usted buscando la reforma de la Constitución para la reelección?

—Venimos de 40 años de una economía fundada en la triangulación, la evasión, la informalidad económica, el empleo público, el monocultivo. Esa situación social que amenaza la democracia es la que estamos cambiando lentamente. Y queremos avanzar en este camino.

La oposición rechaza la inclusión de la reelección en la Constitución.

—La oposición no tiene creatividad ni confianza en sí misma. En cambio nuestras victorias nos permiten pensar en una reforma constitucional para darle continuidad a un proyecto histórico que surgió como fuerza política a comienzos del 2000 cuando ganamos la presidencia del partido, luego las primarias y luego las presidenciales. Nos da la convicción de seguir adelante no para que Paraguay sea conocido por la corrupción, sino por el compromiso legalista de sus líderes.

 

 

 

 

 

Un comentario en “Duarte Frutos: “El conflicto por las papeleras es una crisis regional”

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