Un tifón deja 23 muertos en China

La Nación
 
Uno de los lugares más afectados por Chanchu es la localidad de Shantou, donde 6400 personas fueron evacuadas
 
 
 

PEKIN (EFE).- El tifón Chanchu, primero que afecta las costas chinas este año, causó la muerte de al menos 23 personas en las provincias de Cantón (sur) y Fujian (sureste), informaron fuentes de la Oficina de Control de Inundaciones.

El primer tifón del año llegó en la noche del miércoles 17 al jueves 18 a la costa meridional china y obligó a evacuar a más de un millón de personas, señalaron los portavoces de esa misma oficina.

La provincia de Fujian, situada frente a la isla de Taiwán y última a la que llegó el tifón, es por ahora la zona más afectada de China, con 15 muertos, mientras que los fallecidos en Cantón fueron ocho (entre ellos dos niños y cinco personas que viajaban en un auto arrastrado por las inundaciones).

Una de las ciudades más afectadas fue la localidad cantonesa de Shantou, donde las intensas precipitaciones y vientos huracanados inundaron y causaron destrozos en 192 viviendas, dejando aisladas a 6400 personas.

Más víctimas en Filipinas y Taiwán. A las víctimas chinas del timón se suman las 41 que el pasado fin de semana hubo en Filipinas y otras dos en Taiwán, por lo que el número total de muertos supera ya los 60.

Además, en Vietnam un centenar de pescadores se vieron sorprendidos por el tifón mientras faenaban, y al menos 27 de ellos continúan desaparecidos, por lo que las autoridades vietnamitas pidieron a las chinas que les ayuden en las tareas de búsqueda y rescate.

El tifón derivó ya a tormenta tropical de menor intensidad, aunque continúa el estado de alerta en las provincias del sur de China e incluso más al norte, en la zona de Zhejiang y la metrópoli de Shanghai, en cuyos aeropuertos se anularon varios vuelos comerciales.

El observatorio meteorológico de Hong Kong, ciudad que se vio menos afectada de lo que temía por el Chanchu, señaló que éste será el más potente tifón del mes de mayo (aunque se espera que nuevos fenómenos meteorológicos de este tipo lleguen al país en verano).

 

 

 

 

 

 

Amenazan con más ataques en San Pablo

La Nación
 
La ofensiva criminal en Brasil: sigue la violencia pese a la supuesta tregua

 
Desde la cárcel, el líder del Comando de la Capital ofreció una entrevista cuya veracidad desmintió el gobierno del estado
 
 
 

SAN PABLO.- "Estamos preparados para mucho más; tenemos capacidad para mucho más."

La amenaza llegó directamente a través de la voz de Marcos Willians Herbas Camacho, "Marcola", en una supuesta entrevista desde la cárcel con un canal de televisión de San Pablo.

El líder del Primer Comando de la Capital (PCC), que aterrorizó a San Pablo durante tres días y provocó la muerte de casi 50 inocentes mediante alrededor de 300 atentados, habría conversado telefónicamente en la madrugada de ayer con el conductor de la TV Bandeirantes Roberto Cabrini y explicado que las acciones ordenadas por él y su grupo fueron "para llamar la atención".

Las autoridades del gobierno de San Pablo rápidamente desmintieron que la voz que aparecía en la entrevista telefónica fuera de "Marcola". De haberla reconocido como auténtica, hubiesen estado admitiendo que el preso responsable de paralizar la mayor ciudad brasileña y desafiar al Estado aún tiene acceso a teléfonos celulares desde la prisión de máxima seguridad en la que se encuentra, ubicada a 600 kilómetros de la ciudad de San Pablo.

Justamente, el celular es el instrumento que "Marcola" utilizó el viernes pasado para ordenar los atentados a sus "soldados", delincuentes en libertad, en deuda con el PCC.

En tanto, nuevos ataques continuaron en la madrugada de ayer, que, sumados a informaciones de los servicios de inteligencia sobre que podría producirse una nueva ola de ataques, renovaron la sensación de temor en la ciudad.

Varias escuelas nocturnas y universidades tomaron la decisión de suspender las clases. Cinco colectivos fueron incendiados en las regiones periféricas de la ciudad y un grupo de diez hombres llegó en una caravana compuesta de varios autos y disparó contra un cuartel, en el municipio de Osasco, en el gran San Pablo.

En otra zona de la ciudad, dos hombres resultaron heridos al manipular una bomba casera que planeaban utilizar en un atentado, y en la Marginal, una de las principales avenidas de la ciudad, la policía encontró más explosivos en un auto.

Si bien los episodios fueron considerados aislados por la Secretaría de Seguridad, que afirmó que no forman parte de una nueva campaña organizada de terror, el temor quedó flotando en el aire.

Mientras tanto, la contraofensiva de la policía continuó y más sospechosos cayeron en enfrentamientos.

Hasta anoche eran más de 105 las personas muertas, y se sabe que la violencia de la reacción policial provocó también la muerte de inocentes, algo que no es inusual en San Pablo y en Río de Janeiro. Pero en este caso, el aumento de la violencia policial y el incremento del número de inocentes muertos ya puede ser considerado una de las consecuencias graves de la ola de terror de los últimos días.

Las declaraciones

"Si [los presos] fuésemos escuchados y atendidos dentro de la Constitución y dentro de la ley, nada de esto hubiese ocurrido", dijo el supuesto "Marcola" durante la entrevista televisiva.

El "partido del crimen", como se conoce también al PCC, reivindica públicamente mejores condiciones de reclusión para los presidiarios. Los ataques se iniciaron cuando casi 800 presos, entre ellos la cúpula del grupo, fueron trasladados a una penitenciaria de máxima seguridad en el interior de San Pablo, de acuerdo con un plan de régimen disciplinario diferenciado, más estricto por tratarse de miembros del crimen organizado.

"Nos están declarando una guerra, olvidándose de que están dejando a la sociedad a merced. Porque en una guerra en la que las dos partes tienen poder de fuego, creo que los únicos que pierden son los que no tienen nada que ver con ninguna de las partes", dijo ayer "Marcola" en la supuesta entrevista de la TV Bandeirantes.

Sobre las acciones, fue directo: "Lo que fue visto, fue hecho". Y dijo que la decisión fue tomada "en conjunto" por los líderes del PCC.

El delincuente, preso por asalto a bancos, negó que se hubiese negociado un acuerdo para detener los atentados. "Por mi parte, no", dijo, en rechazo de la pregunta. "Los ataques pararon. Fueron usados para resolver una situación cuando lo necesitamos [las condiciones de prisión]. Pero ellos [la policía] no quieren detenerse", agregó.

La Secretaría de Seguridad reaccionó indignada ante la divulgación de la entrevista, que consideró falsa.

"La Secretaría repudia la forma criminal e irresponsable en que las emisoras de la televisión Rede Record y Rede Bandeirantes transmitieron falsas grabaciones con líderes de facciones criminales, e informa que tomará todas las medidas necesarias para responsabilizar civil y criminalmente a los autores".

Como inicialmente las autoridades también habían negado una negociación con "Marcola", y luego se reveló que incluso un avión de la policía militar había sido puesto a disposición para que su abogada mediara en la negociación, la desmentida pareció poco creíble y sólo sirvió para aumentar aún más la tensión.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

 

 

 

 

 

 noticias.com

 Qué hay detrás de las sangrientas rebeliones carcelarias en San Pablo

Si el conflicto inicial con la dirección del Primer Comando de la Capital (que se encuentra en prisión) tuvo todas las características de un “ajuste de cuentas por quiebra de contrato”, la rebelión posterior en las cárceles tomó como eje la lucha contra la condición infrahumana en que son mantenidos las centenas de miles de presos en Brasil, originados en su casi totalidad en las clases más pobres.

Por Osvaldo Coggiola

El conflicto Bolivia-Petrobrás evidenció toda la crisis política brasileña, que se tiñó con ribetes de barbarie con la llamada “crisis de seguridad”, en la que el comando del crimen organizado, PCC (Primer Comando de la Capital), pasó a atacar abiertamente a la policía, una acción que, en apenas tres días, produjo ya más de 100 muertos, en ambos lados.

Quien afirme que el episodio, iniciado en San Pablo pero ya extendido a otros estados, nada tiene que ver con la crisis histórica del Brasil, no ve u olvida que el PCC, que demostró ser capaz de un poder de movilización y de fuego equivalente al de una fuerza armada regular, recluta sus miembros principalmente entre la juventud más pobre de las grandes ciudades, en las que el índice de desempleo de la juventud supera holgadamente el 30%.

El 15 de mayo, San Pablo amaneció paralizada tras una nueva serie de ataques, en la tercera jornada consecutiva. Sólo en la madrugada del 15, 90 autobuses y 13 bancos fueron incendiados. Los motines seguían en 50 cárceles donde los presos retenían en torno de 250 rehenes.

Lula aprovechó para proponer la militarización del conflicto, con la oferta de enviar fuerzas federales, incluyendo tropas del Ejército, para “restablecer el orden” en San Pablo. Claudio Lemos, gobernador de San Pablo, lo rechazó. Están preparados para desplegarse en el principal estado de Brasil unos 4.000 efectivos de la Fuerza Nacional de Elite, así como de la Policía Federal, de los cuerpos de inteligencia, y de las Fuerzas Armadas.

El jueves 11, 765 presos fueron trasladados a la cárcel de Presidente Venceslao, 620 kilómetros al oeste de San Pablo. El viernes ocho líderes fueron llevados al Departamento de Investigaciones sobre el Crimen Organizado, al norte de esa ciudad. Entre ellos estaba el líder del PCC, Marcos Willians Herba Camacho, Marcola, que el sábado fue trasladado a la cárcel de Arthur Bernardes, a 600 kilómetros al oeste de la capital paulista, una de las de máxima seguridad del país.

El Primer Comando de la Capital fue creado en agosto de 1993, en la cárcel de la Casa de Custodia de Taubaté, a 130 kilómetros de San Pablo. Su nacimiento se debió, según sus miembros, a la necesidad de "combatir la opresión dentro del sistema presidiario". La declaración era una respuesta al asesinato de 111 presos, el 2 de octubre de 1992, en la cárcel de Carandirú.

Todo se habría desatado por un "desacuerdo" entre el PCC y el gobierno del estado de San Pablo. Las autoridades habrían querido desarticular la fuerza del Primer Comando mediante el traslado de sus principales jefes a una prisión de máxima seguridad del interior. Marcola tiene 38 años y pasó más de la mitad de su vida en la cárcel. Tiene el cuerpo marcado de tantos abusos sufridos en los Institutos de Menores donde estuvo alojado.

Si el conflicto inicial con la dirección del PCC (que se encuentra en prisión) tuvo todas las características de un “ajuste de cuentas por quiebra de contrato”, la rebelión posterior en las cárceles tomó como eje la lucha contra la condición infrahumana en que son mantenidos las centenas de miles de presos y detenidos en Brasil, originados en su casi totalidad en las clases más pobres (en Brasil existe, inclusive, un régimen especial y diferenciado de detención para los presos que posean graduación universitaria).

El conflicto, en el que la policía ha comenzado a responder utilizando el asesinato vengativo a mansalva, ha evidenciado también la completa independencia de los cuerpos represivos en relación a los representantes “civiles” del Estado, y la descomposición de los aparatos policiales y militares de represión, infectados hasta los tuétanos por la corrupción y la coparticipación en las actividades criminales. La mini-guerra civil, que ha provocado el toque de queda en San Pablo a partir del día 15, tiene todas las características de una guerra entre aparatos competidores, de un conflicto inter-mafioso. Pero afecta a toda la población trabajadora, lo que habla de un proceso de descomposición social avanzado.

En los días previos, el 8 de mayo, la influyente OAB (Orden de Abogados del Brasil) decidiera no dar curso al pedido de impeachment del presidente Lula, por su participación en el escándalo de corrupción parlamentaria y gubernamental. Con la ventaja que tenía en las encuestas electorales, esto significaba dar el visto bueno a la reelección de Lula. Pero esto estaba lejos de cerrar la crisis. No sólo porque faltaba definir el candidato a vicepresidente y, consecuentemente, las alianzas políticas del PT para la disputa electoral. La propia OAB encaminó, sin impeachment, un pedido de investigación parlamentaria de las actividades criminales de Lula.

En realidad, toda la crisis pasaba al PMDB, que por su número de gobernadores, diputados, intendentes, consejeros municipales, constituye el mayor aparato político del país, potencialmente decisivo en cualquier elección. En la convención pre-electoral del PMDB venció la tesitura de no presentar candidato propio en el pleito presidencial de octubre, defendida por el ala pro-gobierno del partido. Pero esto plantea la perspectiva de una completa división del PMDB en la campaña electoral, entre la candidatura de Lula y la de la derecha declarada (PSDB, que presenta la candidatura del ex gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, responsable directo por el caos bárbaro instalado en San Pablo a partir del día 12).

El impasse político brasileño refleja la profunda división de la burguesía local, del gobierno, y del propio imperialismo, llevada al paroxismo por el conflicto de Petrobrás-Bolivia. La explotación del gas boliviano beneficiaba a Petrobrás porque se lo vendía a sí misma a un precio muy bajo, en perjuicio del fisco boliviano (menos de 3 dólares por millón de BTU, contra 12 dólares en el mercado internacional) para luego revenderlo en Brasil. El reclamo de Bolivia de aumentar el precio en un 65% cortaba este negocio. La nacionalización boliviana tuvo el efecto adicional de poner a la luz la situación de quiebra potencial de Petrobrás, cuyo valor ha sido afectado por las medidas tomadas en Venezuela y Bolivia.

La presión extraordinaria del gobierno de Lula sobre Evo Morales, para que reculase, reveló el carácter profundamente pro-imperialista de la izquierda democratizante que tomó al PT como modelo. 49% de las acciones de la “estatal” brasileña son controlados por accionistas yanquis, y otro 11% por testaferros “nacionales” (Petrobrás es una “estatal” que cotiza en Bolsa de Valores). Salvó la honra del Brasil el que el Sindicato Petrolero de San Pablo defendiese a Bolivia contra presión de su propio país sobre la nación del Altiplano. Y regístrese que el importante Sindicato Petrolero de Sergipe, en su asamblea general celebrada en Aracaju el 5 de mayo (para la elección de sus delegados al CONAT) se pronunció por: “Apoyar la lucha del pueblo boliviano por la nacionalización del petróleo y el gas; proponer que la Conlutas apoye y se integre a la Campaña Internacional por la Nacionalización sin Indemnización del Petróleo y el Gas en toda América Latina”.

El mismo 8 de mayo el gobierno envió su “paquete sindical” al Congreso, conteniendo el reconocimiento oficial de la media docena de centrales sindicales (CUT, CGT, CAT, CGTB, SDS y Fuerza Sindical) existentes en el país, y la creación del Consejo Nacional de las Relaciones Laborales, con participación sindical, lo que da un carácter orgánico-institucional al colaboracionismo clasista en que se basa el gobierno de “centroizquierda”. Las centrales se apresuraron en reivindicar para si los 20% del Impuesto Sindical hoy enviados al Ministerio de Trabajo (el Impuesto Sindical es cobrado obligadamente a todos los trabajadores registrados, sindicalizados o no, y consiste en la donación del valor completo de una jornada de trabajo), lo que aumentaría espectacularmente su recaudación. Y pensar que la CUT (vinculada al PT), la más importante de las centrales, nació luchando contra la “estructura sindical corporativista” y el Impuesto Sindical…

Con las centrales reconocidas por el Estado, en función de su “representatividad”, esto les garantiza poder legal para negociar salarios a espaldas de los sindicatos y organizaciones de base, y de las asambleas de trabajadores. La burocratización y la intervención estatal en las organizaciones obreras van de manos dadas. La llamada “reforma sindical” está siendo implementada por Medida Provisoria, una especie de decreto-ley, esto es, substraída a cualquier debate político.

En este cuadro se reunió, del 4 al 7 de mayo, el CONAT (Congreso Nacional de los Trabajadores), en Sumaré, convocado por la Conlutas (Coordinación Nacional de Luchas), un acuerdo de sindicatos minoritarios en ruptura con la CUT por la completa integración de ésta al Estado. El CONAT reunió a unos 3000 delegados, con amplia mayoría del PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado), y representación minoritaria del PSOL y pequeñas organizaciones de izquierda. La intención original de proclamar la Conlutas como nueva central sindical tropezó con la resistencia, principalmente, del PSOL (o, mejor dicho, de las corrientes del PSOL interesadas en el asunto), lo que llevó a la proclamación de una nueva “entidad nacional”, de naturaleza sindical, estudiantil y popular, pero con estatutos, congresos, dirección, etc.

La cuestión de fondo en el debate es si la Conlutas, con esta nueva naturaleza (ya no es más una simple “coordinadora”) se integrará al proceso de reforma sindical, reivindicando su reconocimiento como central (y participando, lógicamente, de la repartija de fondos que ya se anuncia). Pero este debate, esbozado de manera oblicua en el Congreso (donde sólo se votó la “formalización” de la entidad) fue también realizado en al aire, en un evento donde predominó el aparatismo, el elemento estudiantil y el “sindicalismo de clase media”, en detrimento de la expresión (minoritaria) de la lucha y la organización de los trabajadores. Así, el debate “organizativo” estuvo al margen de un debate político general, sobre la situación política brasileña, latinoamericana e internacional, y del abordaje de las tareas generales e inmediatas del movimiento obrero.

Para el PSTU, el CONAT era también un elemento de presión sobre el PSOL para llevarlo a un “frente clasista” en las elecciones de octubre, en que el dirigente (del PSTU) Zé Maria de Almeida ocupase la candidatura a vice de la carismática candidata a presidente Heloísa Helena (del PSOL). Aunque diversas asambleas previas se habían pronunciado en ese sentido, el propio PSTU retiró la cuestión del debate y la votación en el CONAT.

La despolitización conciliadora del debate no trajo ningún rédito, ya que el PSOL, casi simultáneamente, proclamó casi todas sus candidaturas, ignorando el “frente clasista”. Para vicepresidente de Heloísa se proclamó a Cézar Benjamín, un intelectual de poco peso (inclusive intelectual), ex PT, ex PMDB, que ni siquiera es afiliado al PSOL, e identificado con la defensa de posiciones nacionalistas burguesas (incluido el “fortalecimiento de las Fuerzas Armadas”), en suma, un elemento que ni siquiera huele a clasismo. La intervención electoral del PSOL se ha desvirtuado, por lo tanto, de cualquier fisonomía clasista.

El cuadro de inmovilismo político y social, que la Conlutas pretendió quebrar con métodos básicamente aparatescos, comienza sin embargo a ser quebrado “desde abajo”. La Volkswagen, principal firma automovilística e industrial del país, anunció un plan de despido de casi 6.000 de sus 22 mil trabajadores. Por sus efectos en la cadena productiva (auto-partes), comercial y familiar, la medida antiobrera de la Volks afecta a 600 mil personas. Masivas asambleas han respondido a la patronal. Pero en vez de la huelga general de todo el sector metalúrgico, la burocracia de la CUT y Fuerza Sindical impulsó huelgas escalonadas a partir de la última semana de mayo. Un frente de ruptura del acuerdo patronal-gubernamental-sindical, sin embargo, se ha abierto.

Como luchas estudiantiles y, principalmente, agrarias, siguen en curso, de lo que se trata es de apuntar una perspectiva de conjunto, señalar la completa corrosión del régimen burgués en el Brasil (incluida la barbarie policial), defender la lucha del pueblo y la nación boliviana contra el chantaje y las amenazas de Petrobrás-Repsol, marcar a fuego el pro-imperialismo del PT y la centroizquierda en general, plantear la unidad revolucionaria y socialista de América Latina. Al servicio de esa agitación política y programática debería estar la intervención de la izquierda revolucionaria en la campaña electoral.

Abren el mayor archivo del Holocausto con 50 millones de documentos

Clarín
 
FUE CREADO EN 1943 Y ADMINISTRADO POR LA CRUZ ROJA

Fueron redactados por la burocracia nazi. Mencionan a 18 millones de víctimas. Van a estar a disposición de los investigadores hacia fin de año.
 
Araceli Viceconte BERLIN CORRESPONSAL

aviceconte@clarin.com


Los registros de tratamientos dentales y experimentos médicos a los que eran sometidos los prisioneros de campos de concentración. Las causas de la detención y de la muerte de los presos. O las libretas de pago a los trabajadores forzados. Todos estos documentos redactados por la burocracia nazi quedarán en breve a disposición de investigadores.

Ayer, la comisión internacional que administra el mayor archivo del mundo sobre las víctimas del nazismo decidió permitir a los historiadores hurgar en los 50 millones de documentos que se guardan en la pequeña localidad alemana de Bad Arolsen, al oeste del país.

El llamado "archivo del Holocausto" es único porque reúne todas las actas de los perseguidos, prisioneros y desplazados por los nazis que pudieron reunir los aliados durante y después de la Segunda Guerra Mundial. En ellas figura el nombre, la fecha de nacimiento y el motivo de encarcelamiento de 18 millones de personas que fueron víctimas de la maquinaria de muerte nazi en toda Europa. Y en sus estanterías, que tendidas a lo largo ocuparían 25 kilómetros, figuran todos los campos de concentración y exterminio, desde la A de Auschwitz a la T de Treblinka.

Llevó diez años tomar la decisión de la apertura del archivo, cuyo nombre oficial es Servicio Internacional de Búsqueda. Administrado por la Cruz Roja Internacional, que nombra a su director, es vigilado por once países firmantes de un tratado que data de 1955. Representantes de Alemania, Bélgica, Francia, Grecia, Gran Bretaña, Israel, Luxemburgo, Italia, Holanda, Polonia y Estados Unidos acordaron anoche en Luxemburgo que modificarán este texto de creación del archivo. Luego habrá que esperar que los Parlamentos de los once países ratifiquen el texto, para que a fin de año los investigadores puedan acceder a los documentos.

Creado originalmente por los aliados en 1943 con el fin de encontrar a personas desplazadas durante la Segunda Guerra Mundial, el archivo es financiado por Alemania. Y aunque en principio estaba previsto que funcionara durante sólo cinco años, su misión va cambiando con el tiempo y está lejos de agotarse. El año pasado recibió más de 150 mil pedidos de búsqueda.

Al comienzo, el Servicio Internacional de Búsqueda de Arolsen sirvió para rastrear a los familiares y seres queridos "perdidos" durante la guerra. Pero con la caída del Telón de Acero hubo un aluvión de solicitudes de países de la antigua órbita soviética cuyos ciudadanos querían probar que habían estado en campos de concentración u obligados a trabajos forzosos, para cobrar una jubilación o una compensación económica.

Un ucraniano, por ejemplo, obtuvo una indemnización gracias a que en Bad Arolsen se encontraban las listas de prisioneros con piojos del campo de concentración de Gross Rosen. Allí constaba que él, Piotr, había tenido dos piojos el 26 de enero de 1945. Aunque cada vez menos, siguen llegando cartas y solicitudes enviadas desde países de inmigración como Argentina.

Hasta ahora, sin embargo, sólo se podía dar información a los involucrados o a sus familiares. Toda persona que sepa, por ejemplo, que alguno de sus antepasados había estado en un campo de concentración y quisiese probarlo mediante un documento puede escribir a Bad Arolsen para preguntar si su pariente consta allí en algún papel de la burocracia nazi. No siempre la búsqueda da resultado: en Bad Arolsen aún hay 407 mil casos sin resolver.

Desde 1996, los investigadores interesados pueden trabajar sobre el 2 por ciento del archivo que no se refiere a personas en particular. Pero ahora podrán acceder también al resto de los documentos que se apilan en estantes y ficheros y mencionan a 18 millones de víctimas del régimen nazi. Entre estos papeles están, por ejemplo, la lista de gitanos deportados al campo de exterminio de Auschwitz y su edad, desde bebés hasta octogenarios. O la lista de fallecidos de Buchenwald, con fecha, hora, número de prisionero y efectos personales.

Hacía años que los historiadores pedían que se permitiera el acceso a estos datos, de inmenso valor histórico. Alemania e Italia hasta hace poco se oponían. En abril pasado, no obstante, la ministra de Justicia alemana, Brigitte Zypries, prometió en Washington que su país apoyaría la apertura. La mayor presión en ese sentido la ejercieron el Museo del Holocausto de Washington y el de Yad Vashem, en Israel, que a su vez tienen copias de gran parte de los documentos de Bad Arolsen referidos a judíos, la mayoría de las víctimas de los nazis.

La memoria de la Revolución Cultural

BBC Mundo
 

 

Dan Griffiths
BBC

Estatua de Mao Zedong Este martes se celebra el 40 aniversario del comienzo de la Revolución Cultural de China.

Se inició como un intento de Mao Zedong de afianzarse en el poder, pero pronto se convirtió en caos.

Estudiantes y trabajadores formaron escuadrones radicales, las llamadas Guardias Rojas, que arrasaron con todo. Muchos murieron en la violencia subsiguiente y China quedó en un estado de anarquía durante una década.

Pero, ¿qué piensa hoy la gente en China de la Revolución Cultural?

Lea: Muere figura de la revolución cultural

Cada año millones de turistas visitan en Pekín la Plaza de Tiananmen. Vienen a mirar los techos descendientes de oro y las paredes rojas de la Ciudad Prohibida, y a ver el mausoleo de Mao.

Observándolos, resulta difícil de creer que en el mismo lugar hace 40 años miles de adolescentes se manifestaron ondeando sus libros rojos pequeños y jurando eterna lealtad a Mao.

Tienda con retratos de Mao Pero muchos aquí en China viven con la memoria de aquellos años caóticos cada día de sus vidas.

Muy cerca de la Plaza de Tiananmen está el parque de Jingshan, que solía ser el jardín privado del emperador. Ahora es el sitio donde algunos de los habitantes, ya retirados, de la ciudad van a cantar las antiguas canciones revolucionarias y a hacer sus ejercicios matinales.

Ahí encontré a la escritora Dai Qing. Durante la Revolución Cultural, uno de sus parientes fue enterrado vivo por las Guardias Rojas de Mao.

"No puedo nunca olvidar lo que pasó entonces", dijo, "nadie puede nunca olvidar".

La autora quiere que el Partido Comunista gobernante haga una investigación pública a fondo.

"Sólo cuando podamos contar todas las historias de ese tiempo, sin censura, solamente entonces sabremos qué pasó y por qué pasó", dijo.

Pero tendrá que esperar un largo tiempo. La Revolución Cultural fue un desastre para las autoridades, un momento en el que perdieron el control de la sociedad china. Hasta ahora han prohibido cualquier debate público sobre esa época.

Mirando al futuro

No todos los que vivieron los años de la Revolución Cultural quieren volver a examinar el pasado.

Plaza de Tiananmen Es el caso de Hao Jiangtian, uno de los astros de la Ópera Metropolitana de Nueva York. Él creció en China durante la Revolución Cultural, cuando la música clásica era considerada capitalista y decadente.

Su maestro de piano fue llevado a prisión. Sus padres, músicos, destruyeron todos sus discos de música clásica para evitar la misma suerte, y muchos de sus colegas cometieron suicidio.

Pero ahora no es del pasado de lo que quiere hablar, sino del futuro. Hao Jiangtian afirma que desde la Revolución Cultural, millones han empezado a estudiar música en China y él está jugando un papel clave para ayudarlos a desarrollar sus talentos.

Y no es sólo Hao Jiangtian quien está mirando hacia delante.

Hay en China toda una generación que nació después de la Revolución Cultural.

La Universidad de Pekín fue un centro de intensa actividad durante los primeros días de la Revolución Cultural, pero ahora estudiantes como Vivian y Shirley tienen otras cosas en qué pensar.

Área de compras en Pekín "La gente de hoy no está muy interesada en política", dice Vivian. "Están pensando en otras cosas como en sus futuros y en viajar al extranjero".

Shirley afirma que no podría haber ahora otra Revolución Cultural.

"China se ha abierto al mundo y ahora somos parte de la economía mundial, ya no queremos colectivismo, queremos individualismo".

Vivian y Shirley son parte de la nueva generación en China que quiere buenos trabajos y estilo de vida confortable. La Revolución Cultural les significa ya muy poco.

Y quizá es justo lo que el Partido Comunista quiere. Pero para Dai Qing y millones de chinos como ella, es una época que nunca van a olvidar.

Dejó 30 muertos una contraofensiva de la policía en San Pablo

La Nación
 
La ola criminal en Brasil
 
Eran sospechosos de los ataques de los últimos días; aprobaron leyes más duras
 
SAN PABLO.– Comenzó la contraofensiva: en las últimas 24 horas fuerzas policiales de San Pablo eliminaron a más de 30 sospechosos de integrar la organización criminal Primer Comando de la Capital (PCC), que durante los últimos tres días había estremecido a la ciudad con una ola de atentados que causó más de 150 muertos.

A pesar del polémico acuerdo que las autoridades habrían negociado anteayer con el jefe del PCC para poner fin a los atentados, en las calles paulistas la policía seguía ayer sólo una regla: ante la menor duda, disparar a matar.

“La cacería continúa. Estamos matando a quien tenga la osadía de enfrentarnos”, advirtió, sin medias palabras, el comandante de la Policía Militar, Elizeu Teixeira Borges.

El impresionante desafío del crimen organizado contra el Estado, con 270 atentados, 70 motines y poco más de 40 miembros de las fuerzas de seguridad muertos, dejó una sensación de paranoia en la sociedad paulista.

El estupor que la violencia causó en Brasil llevó al Senado a sancionar de urgencia once proyectos de ley contra el crimen organizado. Entre las medidas,

que todavía deben ser aprobadas por la Cámara de Diputados, se encuentra la posibilidad de recluir bajo un régimen especial a los miembros del crimen organizado durante 720 días, prorrogables por otros 720. Bajo ese régimen podrán conversar con sus abogados sólo una vez por mes y con un vidrio de por medio. Los abogados de estos grupos suelen transformarse en integrantes de la organización, que actúan como voceros del "capo" y llevan sus órdenes afuera de la cárcel.

Por otro lado, el gobierno anunció que las operadoras de telefonía celular serán obligadas, mediante un decreto presidencial, a comprar, instalar y administrar bloqueadores de celulares en las cárceles. Los teléfonos móviles son el principal medio de comunicación de los líderes del PCC, que los usan para enviar órdenes al exterior.

Los piquetes policiales continuaban ayer esparcidos por toda la ciudad. Al pasar frente a una comisaría en la avenida Angélica, una de las principales de la ciudad, este cronista fue bloqueado por dos policías que le apuntaron fusiles directamente al cuerpo, mientras gritaban: "¡Los autos con vidrios polarizados tienen que pasar con las ventanillas bajas delante de un comisaría!"

Nuevas informaciones mostraron ayer que los tentáculos del crimen organizado llegan más lejos de lo que se podía imaginar. Hace algunas semanas, los jefes de policía de San Pablo fueron interpelados por los legisladores de la Comisión Parlamentaria de Investigación del Tráfico de Drogas.

Como la información que podía surgir de la interpelación era confidencial, la declaración fue a puertas cerradas. Horas después de la reunión, Marcos Willians Herbas Camacho, alias "Marcola", el líder del PCC, escuchaba en su celda la grabación en la que se planificaba la transferencia de todos los miembros del PCC a una cárcel de máxima seguridad en el interior de San Pablo. Fue entonces cuando comenzó a planear la ofensiva, que terminó cuando el gobierno negoció el fin de los ataques a cambio de condiciones especiales de prisión para él y su grupo.

El líder del PCC tuvo acceso a la información por medio de un empleado del Congreso que vendió a abogados de la organización dos CD con las conversaciones de los jefes policiales.

Pasado el estupor, comenzó la utilización política de los atentados. Primero, el candidato del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Geraldo Alckmin, que era gobernador de San Pablo hasta hace 40 días -cuando pidió licencia para iniciar su campaña electoral-, acusó al gobierno nacional por la inseguridad, por no haber enviado a los estados fondos de coparticipación.

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva respondió en el mismo tono. "Lo que ocurrió en San Pablo es algo grave porque muestra el peso del crimen organizado. Por los artículos que leí ayer, parece que hubo un acuerdo entre policías y bandidos", atacó Lula, y acusó a las autoridades paulistas. "Lo que tiene que quedar muy claro es que todo lo que el gobierno federal podía ofrecer se lo ofrecimos al gobernador Claudio Lembo", dijo.

Sin ayuda

El ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, subió todavía más el tono y provocó la ira de la oposición. "El gobierno paulista prefirió negociar con criminales antes que aceptar la ayuda del gob ierno", disparó.

Lula y Alckmin, los adversarios en las elecciones presidenciales de octubre, están prácticamente igualados en cuanto a la responsabilidad por lo ocurrido, según la opinión de los paulistas. Una encuesta de Datafolha reveló ayer que el 39% considera que Lula tuvo "mucha responsabilidad" en los atentados, y otros 37% culparon a Alckmin. La Justicia, sin embargo, fue para los paulistas la responsable mayor: el 55% consideró que el problema se debe a su funcionamiento ineficiente, blando y lento.

Lembo, el actual gobernador paulista, pasó el día de ayer intentando explicar la negociación con "Marcola", que permitió que los ataques pararan. Enredado en justificaciones, Lembo llegó a decir que había autorizado que un avión de la policía militar trasladara a la abogada del líder del PCC hasta el presidio para "agilizar el diálogo" con el jefe de la organización criminal. Y dijo que se había permitido el diálogo con la abogada y que los presos recibieran televisores nuevos para ver el Mundial de Alemania para evitar que en un futuro se lo acusara de no respetar los derechos humanos.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

Derechos humanos

  • SAN PABLO (EFE).- Organizaciones defensoras de los derechos humanos acusaron a la policía de responder vengativamente a la ofensiva del crimen organizado y denunciaron la posible muerte de inocentes, en lo que algunas consideran una "matanza". Las críticas se suman a las de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (de la OEA), que urgió a las autoridades a "adoptar medidas para resolver la grave situación".

Las nuevas medidas carcelarias

Visitas restringidas

  • Los presos podrán recibir sólo dos visitas de familiares por mes (estarán separados por un vidrio).

Mayor aislamiento

  • La principal medida crea un régimen especial de aislamiento para presos de alta peligrosidad, que puede durar 720 días, prorrogables por otros 720 (actualmente es un año).

Ni alimentos ni teléfonos

  • Además, los presidiarios no podrán recibir alimentos externos traídos por sus visitas ni aparatos electrónicos, como teléfonos o televisores, y sólo tendrán derecho a un contacto por mes con su abogado.

Bloqueo de señal

  • Ordenaron un plazo de seis meses para que sean instalados bloqueadores de señal de telefonía móvil en las cárceles.

 

 

 

 

 

 

Clarín

CONMOCION EN BRASIL : RECORRIDA POR LAS ZONAS POBRES DE LA CIUDAD

En las favelas de la ciudad la gente dice que el comando narco ganó "una gran batalla"

Cuentan a Clarín que la violencia de los últimos días fue "necesaria". 
 
 
Gustavo Sierra SAN PABLO ENVIADO ESPECIAL

gsierra@clarin.com

Mientras hay muerte, hay esperanza. No lo dijo con esas palabras, pero eso es lo que me quiso decir Joao cuando intentaba explicarme por qué la ciudad de San Pablo quedó tres días sitiada, con 115 cadáveres por las calles y enfrentamientos con la policía por todos los barrios; allí, en la ciudad más grande de Sudamérica y su periferia. "En todas las guerras hay bajas y acá las hubo. Esto fue necesario", dice este moreno de un metro setenta, buena contextura y pocos dientes. Joao asegura que no pertenece al Primer Comando de la Capital (PCC), la organización criminal con más de 20.000 hombres que lanzó una verdadera guerra contra la policía el viernes pasado y que siguió luchando hasta esta madrugada. Pero los que me lo señalaron me dijeron que él conoce perfectamente a este sindicato del crimen y su organización. "Tú ves que yo no voy armado ni nada. Yo conozco y por eso te digo que aquí hubo una gran batalla y la ganó el PCC", me dice, mientras se rasca la barriga por debajo de su camiseta verde con el escudo amarillo y el número 10 al frente.

A Joao lo encontré después de recorrer durante casi todo el día varias favelas de los alrededores de San Pablo en busca de información sobre el PCC y los hombres que tuvieron en jaque al gobierno brasileño durante 72 horas. Pregunté a decenas de personas y todas me dijeron lo mismo: "El PCC no es una de esas organizaciones que les gusta mostrarse. Trabajan en lo suyo (drogas, asesinatos, asaltos) sin mostrarse demasiado."

¿No hacen acciones a lo Robin Hood y reparten comida en el barrio?, pregunté. "No, eso lo pueden llegar a hacer hasta los del Comando Vermelho (los sicarios que azotan a Río De Janeiro), pero el PCC está en otra cosa. Eso no quiere decir que si eres un allegado de algún jefe importante no recibas tus prebendas."

Joao fue mucho más específico. Según él, se trata de centenares de bandas que se fueron armando desde los años noventa en las cárceles de San Pablo y que se mueven como abejas. "Tienen todo bien organizado", dice mientras mueve la cabeza de arriba abajo con una media sonrisa.

Hablamos de parados en un recodo de una casa de ladrillos huecos y hierros oxidados saliendo por todos lados. Estamos en el medio de Heliópolis, la favela más grande de San Pablo, con 140.000 habitantes. Desde este lugar se puede ver una buena parte de la ciudad. La casa está ubicada justo sobre la parte más alta del morro y por debajo se pueden ver dos grandes autopistas y al fondo los rascacielos de la poderosa zona bancaria paulista. Este es feudo del Partido de los Trabajadores del presidente Lula da Silva. A la entrada se puede leer un gran cartel que dice "Heliópolis avante com Lula e Mercadante".

De aquí salieron varios dirigentes del PT y se la reconoce como una de las favelas más politizadas. "Es un gran semillero. Tenemos dirigentes para todo. Hay muy buenos activistas políticos desde que comenzaron las luchas acá hace más de 30 años. Y hoy están los mejores »de otras actividades»", cuenta Joao hasta que se para en seco. Pasa una moto y el conductor observa con atención al extranjero que habla con Joao. No tengo idea de quién es, pero Joao dice que ya no puede charlar más, que se tiene que ir. Me señala cómo llegar nuevamente hasta la calle que desemboca en el centro comunitario del barrio. El PCC tiene cientos de ojos y orejas escuchando todo en las favelas paulistas.

En el centro comunitario hablo con una de las asistentes. "Acá no se ve, no se escucha ni se habla", es lo primero que me dice. Pero si no publico su nombre promete contarme lo que pasó hoy en el gimnasio mientras conversaba con los 35 chicos de 13 y 14 años que ella dirige. "Salió el tema y un grupo empezó a hacer un cantito como de la cancha de fútbol vivando al PCC. Uno de los que más cantaba era el hijo del jefe (el capo narco) de acá de este barrio. Decía que había sido una gran victoria, que habían ganado. Pero otro de los chicos le dijo que no habían ganado nada porque la gente no pudo ir a trabajar y perdieron tres días de sueldo. Para que no se armara ahí mismo, les propuse comenzar el partido de vóley, y se terminó… Bueno, por ahora. Esto muestra que la gente está dividida, pero que el PCC tiene a muchos que lo apoyan", me dice la asistente social mientras nos permite subir al techo para hacer una fotos panorámicas de las favelas. "¿Fotos a nosotros? ¡Ni se te ocurra! Y cuando veas un garoto de más de 13 o 14 años, no levantes la cámara porque no salís de acá", nos advierte.

Recibo un llamado de un colega brasileño que conozco de hace tiempo y que es un experto en temas de seguridad. Me pide que vaya a un lugar tranquilo y comienza a pasarme datos del hombre que organizó la revuelta de los sicarios y el máximo líder del Primer Comando de la Capital. "Sin duda, hoy es el narcotraficante más notorio de América latina desde la muerte de Pablo Escobar, el jefe del Cartel de Cali", me dice el colega.

Marcos Williams Herbas Camacho, más conocido como Marcola, tiene 38 años y dirige con mano de hierro el PCC desde agosto de 1993. En esa época Marcola estaba preso en la cárcel de Taubaté, a 130 kilómetros de San Pablo. Allí, en la cancha de fútbol del presidio, el capo y otros ocho reclusos idearon la organización, que fue creciendo de tal manera que 13 años más tarde cuenta con más de 20.000 hombres, entre los que están en las cárceles —un amplio porcentaje— y los que siguen delinquiendo afuera. El principal negocio del PCC es el narcotráfico, pero opera como cualquier otra organización mafiosa y son los propios miembros los que terminan manteniéndola. Los "hermanos" (así se llaman entre ellos) del PCC que están en libertad deben entregar 500 reales al mes y los que están presos, 50, para recibir protección.

La organización tiene "hermanos" y "primos", que son los simpatizantes y ejecutores de "tareas". Entre ellos hay un grupo selecto al que llaman "los binladen", en referencia a Osama bin Laden, el líder de la red terrorista Al Qaeda. Son los encargados de atacar a la policía y poner bombas.

Marcola se cree un intelectual. "Leí más de 3.000 libros", dice cada vez que puede. Según los informes de los carceleros que lo conocen muy bien, su libro de cabecera es El arte de la guerra, escrito hace más de 2.500 años por el filósofo chino Sun Tzu y cuyo lema básico es "para derrotar a un enemigo es preciso conocerlo muy bien". El líder del PCC estuvo casado con la abogada Ana María Olivatto Herbas Camacho, que fue asesinada con dos tiros en la cabeza en la noche del 23 de octubre del año pasado en medio de una lucha por el poder dentro de la organización. Tienen una hija adolescente, que dicen que "está más guardada y protegida que la reina de Inglaterra".

En las favelas que recorrí aseguran no saber nada de Marcola. En realidad, es un hombre que pasó casi toda su vida en las cárceles y muy pocos lo conocen personalmente. Anoche estaba en la penitenciaría de máxima seguridad de Presidente Bernardes, donde había sido trasladado poco antes de que comenzara la revuelta.

Un rumor que corre dice que en realidad todo comenzó porque había un acuerdo para que Marcola pudiera escapar durante ese traslado y que por razones desconocidas el pacto no se cumplió. Lo cierto es que antes de que cayera la madrugada pasada, Marcola negoció como si fuera el canciller de una potencia con un coronel de la Policía Militar, un delegado del gobierno y una abogada. No se sabe a ciencia cierta los términos del acuerdo, pero el capo del PCC volvió a usar el teléfono celular con el que se comunica constantemente con sus lugartenientes, para decir esta vez: "Salve, general… Dejemos todas las »facultades» (presidios) que se encuentran en nuestras manos."

Ya anochece y antes de que sea imposible entrar viajamos hasta la favela de Jaguaré, al oeste de San Pablo. Ahí, en unos paredones de una fábrica se pueden ver pintadas descoloridas con los números 15-3-3, por el lugar de ubicación en el alfabeto de las letras P-C-C. Las calles empinadas y cubiertas de cascotes están con total calma. Acá, como en las otras favelas y barrios de la ciudad, la orden de Marcola ya se viene cumpliendo a rajatabla desde la mañana.

Me encuentro con Antonio Marcos Gomes Cardoso, el joven jefe comunal que me asegura que ya todo está normalizado. "Esto, por ahora, terminó. Pero lo que no terminaron son las condiciones de marginalidad en las que vive la mayoría de la gente por acá. Y eso, a la larga, va a traer más violencia. Hoy es el PCC, mañana puede ser otra organización. Pero va a ser así."

El sol cae, unos chicos hacen jueguito con una pelota de fútbol y otros se tiran por la pendiente del morro con una bicicleta. El levantamiento del PCC del mayo negro de San Pablo parece haber llegado a su fin como un samba melancólico al que se le pierden las palabras en la boca de Jobim y las notas en el aire. Pero Antonio Marcos me lo advierte: "Esto no puede acabar así como si nada hubiera pasado. Acá lo peor está por venir."

Avanza la nueva izquierda europea

La Nación
 
Es moderada, acepta las reformas y ya alcanzó el poder en 13 países de la UE
 
PARIS.- La elección de Giorgio Napolitano como presidente de Italia marcó -por primera vez- la llegada de un ex comunista a la cúspide del poder en un país de Europa Occidental. Pero al mismo tiempo confirmó la "tentación socialista" que seduce a los electores de la Unión Europea (UE).

Esa tendencia constituye un fenómeno político que va más allá de los resultados electorales coyunturales: Europa, continente de polarizaciones, parece tantear a ciegas buscando la mejor forma de protegerse contra los excesos de la globalización. Mientras los sectores más frágiles se dejan tentar por la extrema derecha, los segmentos moderados miran con interés la alternativa que propone un nuevo socialismo.

En poco tiempo, los electores llevaron a la izquierda al poder en 13 países de la UE. Esa tendencia, que se confirmó en las últimas semanas con las victorias de Romano Prodi en Italia y de Ferenc Gyurcsany en Hungría, podría acelerarse en el futuro si, como predicen los sondeos, los socialistas ganan las elecciones presidenciales de 2007 en Francia.

Los socialdemócratas controlan el poder en Suecia, Gran Bretaña, España, Portugal, Hungría, Lituania y la República Checa. También participan en gobiernos de coalición -dirigidos por la derecha- en Alemania, Bélgica, Chipre, Finlandia y Luxemburgo.

Esa nueva izquierda que se instala en el Viejo Continente tiene, sin embargo, características particulares: no es radical ni altermundialista ni, mucho menos, anticapitalista. Se trata, en general, de una izquierda moderada, que pide a sus administrados y a la UE aceptar las reformas sin padecer los efectos deshumanizadores del ultraliberalismo.

Esa izquierda votó por el proyecto de Constitución Europea, lamenta la actual parálisis de la UE y no teme hablar de flexibilización, de mercado o de competencia.

Giorgio Napolitano es el símbolo de ese aggiornamento . Después de la caída del Muro de Berlín, ese apparatchik del Partido Comunista Italiano (PCI) abandonó sus ilusiones de imponer la dictadura del proletariado y se recicló en la ideología "transformista" de la socialdemocracia.

La inflexión ideológica de los partidos de izquierda quedó sacralizada con el giro al centro de Tony Blair, que fundó el Nuevo Laborismo, con el que pudo acceder al poder en 1997.

Romano Prodi pertenece a esa misma línea. Lo probó cuando fue presidente del Consejo italiano, entre 1996 y 1998, y lo confirmó cuando ocupó, de 1999 a 2004, la presidencia de la Comisión Europea. Entonces, Prodi estuvo estrechamente asociado a la llamada "estrategia de Lisboa", cuyo objetivo es adaptar Europa a la globalización.

Otro socialista, el flamante primer ministro de Portugal, José Sócrates, acaba de anunciar la supresión de un tercio de los organismos o instituciones estatales del país, lo que significará una reducción del 15% de los 500.000 agentes del Estado. La medida, sorprendentemente reformista, es parte de un vasto programa tendiente a reducir los déficit públicos.

El primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, también encarna esa izquierda moderada. "Los primeros 100 días de mi segundo mandato se traducirán en más de 100 reformas", afirmó ese millonario de 42 años, tras su reciente victoria.

Otros tiempos

Cuando nació, en 1889, la socialdemocracia sueca estaba mucho más cerca de un modelo marxista alemán que de la tradición utopista del socialismo francés o británico. Hoy, el partido del primer ministro Göran Persson defiende un modelo que combina el control del sector público y la economía de mercado.

En 1999, Suecia fue uno de los primeros países de la UE en poner en marcha una profunda reforma del sistema de pensiones. Ese modelo ha sido tomado como ejemplo por el resto de sus socios europeos.

Tampoco se puede acusar de ortodoxia socialista al español José Luis Rodríguez Zapatero. En España, un tercio de los asalariados tiene contratos de corta duración.

Por su parte, los socialistas que participan en gobiernos de coalición, como en Alemania o en Bélgica, han aceptado compromisos con la derecha para impulsar políticas de reforma.

A pesar de todo, los gobiernos europeos tienen serias dificultades en convencer a sus opiniones públicas de los beneficios de una decidida política de reformas. Todo sucede como si esos cambios debieran hacerse discretamente, sin provocar miedo.

"Los europeos tienen terror a los efectos devastadores de la globalización. Quieren reformas, pero dentro de un sistema muy social, que tenga al hombre como centro. Esto explica ese retorno paulatino hacia la izquierda", afirma André Grebjine, director de investigación en el Instituto de Ciencias Políticas de París.

En la imaginación de los electores, una izquierda moderada podría ser garantía de reformas y, al mismo tiempo, de rechazo a las peores consecuencias de la mundialización: el desempleo, las deslocalizaciones, la precariedad laboral, las sociedades fracturadas entre los opulentos y los más rezagados.

Pero, simultáneamente, los europeos también se niegan a dar a esas izquierdas una fuerte mayoría, como sucedió en Alemania, en Italia o en España. En esos casos, ¿cómo saber si los electores votaron a favor o en contra de las reformas? La respuesta no es fácil, porque siempre hay fuerzas modernizadoras y conservadoras en ambos lados.

Quizá la fórmula adecuada sea la que suele utilizar el liberal Louis Michel. Para el ex viceprimer ministro belga, "contar con fuertes mayorías puede ser muy útil. Pero lo esencial para realizar reformas es una cualidad cada vez más escasa en política: el coraje".

Por Luisa Corradini
Para LA NACION

Hamas desafía a Abbas y despliega su propia policía

La Nación
 
La medida acentuó la división en el gobierno palestino
 
 

CIUDAD DE GAZA.- En el marco del creciente enfrentamiento que divide a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y en un abierto desafío al presidente Mahmoud Abbas, el gobierno de Hamas anunció ayer la entrada en funciones de un nuevo organismo de seguridad palestino, principalmente formado por milicianos del brazo armado del grupo extremista.

En respuesta, Abbas, que había prohibido la creación de esa nueva fuerza, ordenó a los servicios de seguridad existentes un despliegue de urgencia, dejando a los territorios palestinos al borde de un nuevo derramamiento de sangre.

La puesta en marcha de la nueva fuerza de seguridad, anunciada por el ministro del Interior palestino, Said Siam, habría sido una consecuencia de la misteriosa muerte de dos milicianos de Hamas ayer en la Franja de Gaza, que algunos atribuyen al grupo Al-Fatah, al que pertenece Abbas.

El grueso de los 3000 miembros que conforman la nueva fuerza de seguridad -denominada Fuerza Especial- son milicianos del brazo armado de Hamas y el equipo se completa con hombres de Jihad Islámica y de grupos disidentes de Al-Fatah.

Abbas había declarado recientemente que se trataba de una decisión "ilegal" del gobierno del primer ministro Ismael Haniyeh, con quien está enfrentado, entre otros motivos, por discrepancias acerca de sus respectivas atribuciones en relación con los organismos de seguridad de la ANP.

En tanto, un responsable palestino dijo que Abbas ordenó a las fuerzas de seguridad que se desplieguen de forma inmediata en las ciudades palestinas y que "se nieguen a obedecer órdenes que no provengan de la autoridad" presidencial.

La semana pasada, las tensiones entre Al-Fatah y Hamas, a la cabeza del gobierno palestino tras su victoria en las legislativas de enero pasado, dieron lugar a enfrentamientos armados de una magnitud sin precedente desde la llegada al poder de los islamistas.

Hace casi un mes, Hamas había hecho pública su intención de crear una nueva fuerza de seguridad para hacer frente al caos en los territorios palestinos.

El grupo extremista nombró como responsable de la fuerza al jefe de los Comités de Resistencia Popular, Jamal Abu Samhadana, a quien Israel busca por su presunta implicación en numerosos atentados.

Abbas, que ejerce la responsabilidad global sobre el conjunto de los temas de seguridad, rechazó posteriormente la creación del nuevo organismo de seguridad y la designación de Samhadana, subrayando que se trataba de dos medidas inconstitucionales.

El mandatario palestino afirmó ayer que Hamas "no puede sobrevivir" si sigue ignorando las demandas internacionales para que abandone la violencia y reconozca a Israel.

"Deberían ser parte de la comunidad internacional. Si no, no creo que puedan sobrevivir", auguró.

Las naciones occidentales han recortado su ayuda financiera a la ANP, dejando a 165.000 empleados públicos sin salario desde marzo.

Agencias AP, AFP, EFE y ANSA

Tensión en Brasil : Pactan una polémica tregua en San Pablo

La Nación
 
 
La ola de motines dejó 150 muertos
 
SAN PABLO.– En una demostración de poder tan impresionante como la que sumió a San Pablo en tres días de caos y terror y que dejó casi 150 muertos, el líder de la organización criminal Primer Comando de la Capital (PCC) dispuso ayer una tregua y San Pablo entró nuevamente en la normalidad, pero aún víctima del estupor.

Marcos Willians Herbas Camacho, alias “Marcola”, de 38 años, habría dado la orden de detener las acciones terroristas contra fuerzas policiales, bancos y colectivos el lunes por la tarde.

La decisión fue tomada después de un encuentro del jefe del PCC con autoridades policiales y su abogada, Irascema Vasciaveo, que viajó a bordo de un avión de la Policía Militar hasta Presidente Prudente, el municipio del interior de San Pablo donde se encuentra detenido Marcola en una cárcel de máxima seguridad. “Fue una muestra de buena voluntad”, dijo la abogada sobre la situación insólita de que el gobierno de San Pablo le pusiera a su disposición un avión para ir a ver a su cliente.

La orden de “Marcola”, que controla el PCC –también conocido como Partido del Crimen por ser una especie de agremiación para todo tipo de delincuentes- tuvo un acatamiento casi automático y el lunes, al finalizar el día, no hubo más atentados.

En tres días, desde el viernes a la noche hasta el lunes, fueron cometidos 270 ataques contra fuerzas policiales y blancos civiles. Murieron 56 policías y civiles, a los que se suman 13 presidiarios eliminados en ajustes de cuentas en medio de los motines y otros 80 sospechosos abatidos en enfrentamientos -casi 150 muertes en total-.

La decisión de detener los ataques fue transmitida con la misma eficiencia con que se inició todo: vía celulares y en forma exponencial. Es decir, la cúpula le avisa a un número de comandados, que le avisa a un número mayor, y así hasta alcanzar a miles de "soldados", delincuentes que funcionan como células dormidas del PCC.

Después del aviso de tregua, las rebeliones que había en 73 penitenciarías de todo el estado cesaron como por arte de magia. En la noche del lunes casi ya no quedaban presos amotinados. La decisión de negociar causó polémica y las autoridades negaron durante todo el día el encuentro. Sin embargo, el comandante de la Policía Militar, Elizeu Eclair Teixeira Borges, se contradijo y aceptó que hubo "una conversación".

"Supe que «Marcola» quería una abogada. Ustedes saben que es una persona inteligente y conoce la legislación como pocos", comentó, admitiendo que sabía que iba a haber una reunión. "No sé qué hubo y qué no hubo. Ese no es un asunto de la Policía Militar", evadió. Sin embargo, según trascendió en medios brasileños, participaron de la negociación además de la abogada del "jefe de jefes", un comandante de la Policía Militar, un representante del servicio penitenciario y un comisario de la Policía Civil.

El comandante dijo que es ridículo pensar en un acuerdo si el lunes había 19 presos y ayer ya eran 113, si había 19 bajas en la organización como resultado de los enfrentamientos y ayer ya había casi 80. "¿Qué rayos de acuerdo es ése?", se irritó. "No hice ningún acuerdo, mucho menos con bandidos", respondió también el comisario de la Policía Civil, Marco Antonio Desgualdo.

Exigencias

Haber hecho una reunión con un preso que tenía las visitas prohibidas le restó crédito a la versión de los dos policías. El "cese del fuego" ocurrió apenas después de la reunión.

No trascendieron detalles del acuerdo, pero el motivo de la ola de terror disparada por "Marcola" puede dar un indicio de cuál puede haber sido el tema de la negociación. "Marcola" y otros 765 integrantes del PCC fueron trasladados a una cárcel de máxima seguridad a casi 600 kilómetros de San Pablo.

Todos fueron puestos bajo el RDD -Régimen Disciplinario Diferenciado-, lo que les impedía cualquier contacto con abogados o visitas durante treinta días, apenas una hora de sol por 23 de reclusión, prohibición de televisión y otras restricciones. Para alguien como "Marcola", que se niega a aceptar una pizza del servicio penitenciario y ordena que le traigan picanha -colita de cuadril, el corte preferido en Brasil-, se puede intuir que las condiciones de su detención pueden haber guiado tanto el ataque en masa que lanzó como la aceptación de decretar una tregua. Según trascendió, "Marcola" habría exigido, entre otras cosas, la instalación de televisores de plasma para ver los partidos de Brasil en el Mundial de Alemania.

La responsabilidad política por la sensación de impotencia en que quedaron las fuerzas de seguridad quedó dividida entre el oficialismo y la oposición. Las huestes del presidente Luiz Inacio Lula da Silva intentan transferirle la responsabilidad al gobierno de San Pablo, gobernado por una alianza opositora. Esa oposición, sin embargo, responsabiliza al gobierno nacional de no haber lanzado el plan nacional de seguridad y de no haber resuelto mejor el problema social que originaría la violencia.

Los paulistas volvieron ayer a la normalidad, todavía en estado de shock. Los colectivos funcionaron y los negocios abrieron, pero los efectos del caos todavía se hacían sentir. El subte registró medio millón menos de pasajeros que lo normal y los embotellamientos fueron mayores, debido a que la gente prefería evitar el transporte público, posible blanco de ataques.

La eliminación en menos de 24 horas de 80 supuestos delincuentes que respondían al PCC fue una demostración de poder de las fuerzas de seguridad para aplacar el miedo en la población. Pero también quedó en el aire, como en aquellas películas de terror que tendrán una segunda parte, que el caos se detuvo sólo porque el "capo" dio la orden.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

Detenidos argentinos, a salvo

  • Los 37 ciudadanos argentinos que se encuentran detenidos o presos en las cárceles del estado de San Pablo estarían a salvo, dijo ayer a LA NACION el cónsul general de la Argentina en San Pablo, Roberto Raimondo. "Hemos consultado a las autoridades penitenciarias, quienes dijeron que no habría ni heridos ni muertos entre los detenidos argentinos", explicó Raimondo. El funcionario aclaró que hay "dos o tres" penales en los que las fuerzas de seguridad todavía no habían recuperado el control. "Aún nos quedan algunos institutos carcelarios que nos tendrían que informar", añadió.

INDONESIA : Evacuan a 22.000 personas por un volcán

La Nación
 
 

  • YAKARTA (ANSA).- Más de 22.000 personas fueron evacuadas ayer a causa de la erupción del volcán Merapi, en Indonesia, aunque hay otro centenar de habitantes que corre el riesgo de morir en la zona ya que se niegan a dejar sus casas. Muchos consideran sagrado el volcán, por lo que se rehúsan a obedecer las advertencias de las autoridades. El volcán entró en erupción anteayer y su cráter siguió expulsando ayer ríos de lava, además de gigantescas nubes calientes de gas, rocas y cenizas.

San Pablo, en estado de guerra por una ofensiva de criminales

La Nación
 
La peor ola de motines en Brasil

Hay 81 muertos después de 180 atentados; protestan por la situación en las cárceles
 
 
 

SAN PABLO.– Pánico, caos, 81 muertos, 90 ómnibus incendiados, decenas de prisiones amotinadas y la más violenta declaración de guerra del crimen organizado contra el Estado brasileño en toda su historia.

El “lunes negro” que ayer vivió San Pablo difícilmente será olvidado. Se lo recordará como el día en que el jefe de una organización criminal logró tomar de rehén a la capital económica de Brasil con una llamada de celular en la que convocó a la delincuencia a matar policías, incendiar, atacar comisarías, amotinar prisiones, tirar bombas y difundir el terror.

Anoche, en el tercer día desde la declaración de guerra, ya eran 180 los atentados cometidos por delincuentes en todas las zonas de San Pablo, desde las más humildes hasta las más ricas. La ciudad quedó paralizada por el miedo y la paranoia: las escuelas mandaron a los chicos de vuelta a sus casas, el transporte público dejó de funcionar, los negocios y los shoppings cerraron a media tarde y las empresas permitieron que sus empleados volvieran antes a sus hogares.

En tres días fueron asesinados a sangre fría 22 policías militares, seis policías civiles, tres guardias municipales, ocho agentes penitenciarios y cuatro civiles que los acompañaban. En enfrentamientos con la policía murieron 38 delincuentes.

“Estamos en guerra contra ellos [los criminales]. Vamos a tener bajas, pero no vamos a retroceder”, declaró ayer en conferencia de prensa el coronel Elizeu Eclair Teixeira Borges, comandante de la Policía Militar.

Después de varias promesas de inversiones en políticas de seguridad a lo largo de sus tres años y medio de gobierno y varios episodios de violencia –principalmente en Río de Janeiro–, ayer el presidente Luiz Inacio Lula da Silva cambió de argumento. “En un momento como éste no vale la pena imaginar que alguien pueda hacer magia para resolver el problema del crimen organizado. No es algo simple de combatir. El crimen tiene sus brazos diseminados por el mundo entero. Necesitamos usar la inteligencia", propuso. Según el mandatario, los atentados "fueron una provocación, una demostración de fuerza del crimen organizado".

Como Brasil es una república federativa, la atribución de la seguridad en San Pablo les corresponde a las autoridades del gobierno del estado y no al gobierno nacional.

El ministro de Justicia de Lula, Marcio Thomaz Bastos, puso a disposición las tropas del ejército, pero hasta ayer a la noche San Pablo no había aceptado el ofrecimiento.

Lula negó que la campaña electoral estuviera afectando la coordinación de un contraataque de las fuerzas de seguridad contra la violencia (el estado de San Pablo es gobernado por quien era vice de Geraldo Alckmin, el candidato socialdemócrata a la presidencia en las elecciones de octubre próximo). "No creo que exista alguien así de mezquino. Más cuando hay muchas víctimas y soldados que defendían a la sociedad brasileña y fueron asesinados", dijo Lula ayer.

La ola de ataques incluyó motines en 71 cárceles de la ciudad, donde más de 300 personas fueron retenidas como rehenes. Por otro lado, unos 10.000 colectivos -de los 15.000 que operan en San Pablo- fueron sacados de circulación ayer, lo que dejó a casi 3 millones de personas sin transporte. Una amenaza de bomba llevó a las autoridades a evacuar el patio principal del aeropuerto de Congonhas.

El estado de conmoción que dominó la ciudad hizo que la Bolsa de Valores de San Pablo cancelara el after market , una negociación de acciones que ocurre entre las 17 y las 19.30.

Marcos Willians Herbas Camacho, alias "Marcola", ladrón de bancos y jefe de la organización criminal carcelaria Primer Comando de la Capital (PCC), ordenó el viernes pasado la ola de atentados desde su celda, después de que el gobierno del estado de San Pablo decidiera transferir a 760 integrantes del PCC a una prisión de máxima seguridad en el interior.

El PCC no es una organización de narcotráfico ni un cartel. Se trata de una estructura carcelaria, con ramificación en todas las penitenciarías y en todo el mundo del crimen en San Pablo. Es una especie de sindicato del crimen, con mensualidad, estatuto y penalidades, casi siempre la muerte. Traficantes, ladrones y secuestradores son los socios principales de una organización que en trece años de existencia logró superar en tamaño y poder de fuego a Comando Vermelho, su versión de Río de Janeiro.

"No puedo. Ahora ya di la orden", dijo "Marcola", cuando fue llevado el sábado pasado ante el comisario del Departamento de Investigación del Crimen Organizado, Godofredo Bittencourt, que le pidió que detuviera la ola de atentados.

Amenaza

Según información del sitio de noticias de Internet Terra Magazine, "Marcola" habría ido más lejos. Cuando el comisario le comentó que sabía que el PCC estaba planeando matar a un comisario de la seccional 55a de San Pablo, "Marcola" respondió: "No, doctor; no es verdad. A quien voy a matar es a usted".

Los "soldados" del PCC son delincuentes o ex presidiarios, que para mostrar lealtad o pagar sus deudas ejecutan las acciones que le fueron ordenadas en cadena desde la orden de "Marcola". Son los llamados "benladens", por su condición de hombres bomba de la organización.

Ayer no se sabía si la tendencia era que la ola de ataques se redujera o si iba a continuar durante la noche. Pero el abogado de "Marcola", Anselmo Maia, advirtió en una entrevista con el diario O Globo que la violencia no iba a detenerse con más acción policial: "Nunca pueden olvidarse. Es insano pensar que eso funcione".

Uno de los ataques fue una demostración de lo que la organización puede hacer: quince vehículos cargados de hombres armados llegaron a la seccional 55a de San Pablo. Bajaron, dispararon 150 tiros y partieron. Los cinco policías que había dentro hicieron todo lo que podían hacer: esconderse.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil