Cómo evaluar el crecimiento de un chico

Estudio de la Organización Mundial de la Salud

 
Una nueva guía permite determinar si la altura y el peso de cada niño son los esperables para su edad
 
 
Chicos altos, chicos bajitos, flacos o más bien rellenitos: de las diferencias en estos parámetros básicos del desarrollo como son el peso y la altura ya no se puede culpar más a los genes, afirma un estudio multinacional realizado en 8000 chicos de seis países (Brasil, Estados Unidos, Ghana, India, Noruega y Omán), que demuestra que al momento de nacer todos tienen el mismo potencial de desarrollo.

Al menos hasta los cincos años de edad, afirma el estudio patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las diferencias de peso y altura entre los chicos responden a causas ambientales. "El nuevo patrón demuestra que las diferencias en el crecimiento infantil dependen más de la nutrición, las prácticas de alimentación, el medio ambiente y la atención sanitaria que de los factores genéticos o étnicos", precisa un comunicado de prensa de la OMS.

El patrón desarrollado a partir del estudio -llamado Patrón Internacional de Crecimiento Infantil- permitirá que "los padres, médicos, encargados de formular políticas y defensores de los niños puedan determinar cuándo se satisfacen las necesidades de nutrición y atención en salud de los niños". Dicho patrón establece cuál es la altura, el peso y el índice de masa corporal adecuado para cada edad.

Dado que "el crecimiento normal es una expresión fundamental de la buena salud -explica el comunicado de la OMS-, en la práctica clínica estos parámetros ayudarán a diagnosticar enfermedades tempranamente y a vigilar la evolución del tratamiento".

"Alentamos a todas las asociaciones y sociedades de pediatría de todos los países y regiones del mundo que son miembros de la Asociación Internacional de Pediatría a que adopten y utilicen este patrón para el máximo beneficio de todos los niños, y promuevan su adopción por parte de sus gobiernos", declaró la doctora Jane Scharlle, directora ejecutiva de la Asociación Internacional de Pediatría.

La Argentina, al igual que Francia, España, Inglaterra o Estados Unidos, es uno de los pocos países que cuentan en la actualidad con tablas (o patrones) de crecimiento nacionales, comentó a LA NACION el doctor Horacio Lejarraga, jefe del Servicio de Crecimiento y Desarrollo del hospital Garrahan, que asesoró a la OMS en el estudio de los nuevos patrones internacionales.

"Estamos preparando una reunión científica de la que participarán los referentes locales en crecimiento para analizar la mejor forma de incorporar este nuevo patrón -contó el experto, que es autor de los estándares de peso y altura actualmente vigentes en el país-. A partir del consenso que surja de esa reunión trataremos de que esa información científica llegue a los organismos políticos para que definan normas nacionales."

En la Argentina, comentó el doctor Lejarraga, "las mismas tablas de crecimiento que recomienda la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) son las que recomienda la dirección de salud materno-infantil del Ministerio de Salud, lo que es un ejemplo de coordinación interinstitucional."

Qué es un "chico sano"

¿En qué se diferencia el nuevo patrón de crecimiento y desarrollo de sus antecesores? "El nuevo patrón se basa en el niño alimentado con leche materna como norma esencial para el crecimiento y el desarrollo", explica el comunicado de la OMS. Los patrones disponibles actualmente, como el que se usa en la Argentina, no se basan sólo en chicos alimentados a pecho.

"Lo que hicieron en la OMS es definir cuáles son las condiciones óptimas que permiten que un niño sea sano -comentó el doctor Lejarraga-: que además de haber sido alimentado durante los primeros seis meses con leche materna haya recibido las vacunas recomendadas, que tenga atención pediátrica periódica, que su madre no fume, etcétera.. A partir de esa definición, tomaron recién nacidos de clase media y media alta de seis países distintos y estudiaron cómo crecían."

¿Cómo crecían?, eso es lo que ilustran las tablas. En donde se encuentran mayores diferencias con las tablas de desarrollo locales es en los primeros seis meses de vida, señaló Lejarraga: "Los bebes alimentados con leche materna pesan menos durante ese período, pero después pesan un poco más". Tanto aquí, como en Noruega o en Ghana, muestra el estudio.

Al mismo tiempo, los bebes alimentos con leche de vaca tienden a pesar más durante los primeros meses; y aunque todavía se discute cómo se relaciona ese sobrepeso con la obesidad del adulto, el tema inquieta a los investigadores.

"La nutrición y la salud son los dos factores que modulan el crecimiento -agregó el experto-. Vigilándolo, a través de las mediciones periódicas de la altura y del peso, el pediatra puede determinar si el chico está sano. Las tablas de crecimiento constituyen un instrumento confiable, de bajo costo y muy práctico, que al ser gráficas incluso se convierten en una excelente herramienta de educación comunitaria."

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

Muchas golosinas, poca actividad física

La Nación

 

Estudio de Cesni en chicos de entre 9 y 13 años de buen nivel económico

 

 

 

El 53% ingiere más calorías que las recomendadas; una gran parte, proveniente de dulces

 

  • Los encuestados dijeron que pasan alrededor de cuatro horas diarias frente a la TV o a la computadora
  • El trabajo se realizó en escuelas de Buenos Aires y Rosario

 
 
 
 

En el caso de los adolescentes, provenir de un hogar acomodado no garantiza una alimentación ni niveles de actividad física saludables.

Lo confirma un estudio de Cesni en chicos de entre 9 y 13 años que concurren a escuelas de Buenos Aires y Rosario, de nivel económico medio y alto: el 53% de los encuestados consumía más calorías e ingería menos calcio y vitamina C que las cantidades sugeridas en tablas internacionales y locales y comía casi tres veces más golosinas (calorías «vacías», porque casi no aportan nutrientes) que lo recomendado.

El escenario se completa con una tendencia manifiesta al sedentarismo: los chicos consultados dijeron que pasan un promedio de cuatro horas diarias frente a las pantallas de la TV y la computadora, y otras ocho o nueve sentados en la escuela o haciendo tareas escolares.

«La alimentación de los chicos es bastante buena en los primeros tres años, pero después se va echando a perder a medida que se vuelven más independientes», afirmó ayer durante la presentación del nuevo estudio el director técnico de Cesni, doctor Alejandro O´Donnell. Y agregó: «Los chicos tienen un papel cada vez más importante en la elección y selección de los alimentos. Hay algunos estudios que aseguran que ellos definen el 30% de lo que se come en una casa».

El trabajo se propuso analizar los hábitos alimentarios y patrones de actividad física de más de 550 chicos. De la muestra total, el 83% tenía un peso normal; un 12%, sobrepeso, y un 4%, obesidad.

«Estos números fueron bastante similares a los que arrojó un informe previo sobre obesidad infantil que realizamos sobre una muestra de 1800 chicos», explicó el licenciado Sergio Britos, director asociado.

Además de comprobar que más de la mitad de los integrantes de la muestra (el 53%) estaba ingiriendo más calorías que las necesarias para mantener un nivel moderado de actividad física, los investigadores descubrieron que el calcio y la vitamina C eran los dos nutrientes más deficitarios (comían pocos lácteos y frutas). Por otro lado, en el grupo de chicos que consumían más calorías, alrededor de un 33% de la muestra ingería más de 3000 calorías diarias.

Desayuno, pero sin leche

Contra lo que podría esperarse, en estos chicos no se observó una alta frecuencia de cuatro hábitos alimentarios poco saludables, como el delivery, la comida rápida, los panchos en la vía pública y las frituras. También se registró poco consumo de hamburguesas comerciales.

La mayoría de los chicos tomaba desayuno y compartía cuanto menos una comida con el resto de la familia (dos hábitos considerados saludables). Pero a pesar de que un 64% desayunaba, el 35% no tomaba leche.

Otro dato para tener en cuenta es el que surge de las respuestas sobre actividad física: el grupo reconoció que invertía casi 13 horas diarias en actividades sedentarias, entre las que se cuentan las dedicadas a la escuela, las tareas y alrededor de cuatro diarias, en promedio, frente a la TV o la computadora.

Pero tal vez el capítulo más preocupante sea el dedicado al consumo de alimentos de alto aporte calórico y baja concentración de nutrientes, como las galletitas, las golosinas, las bebidas azucaradas, los alfajores y los productos de repostería. Son los considerados potencialmente obesogénicos.

«Encontramos que casi el 100% de los chicos comía habitualmente estos productos y que éstos ocupaban alrededor del 21% de la energía total diaria consumida -informó Britos-, aunque las guías alimentarias aconsejan que no más del 7 u 8% de la energía diaria esté concentrada en este tipo de comidas.»

En el segmento de alto consumo calórico, los especialistas encontraron que la franja ofrecida por alfajores, bebidas azucaradas y repostería aumentaba proporcionalmente más que otros grupos alimentarios.

Y que cuantas más bebidas azucaradas tomaban, menos lácteos, frutas y carnes consumían. También existía una relación inversa entre el consumo de energía y grasas, y la costumbre de tomar desayuno y comer con el resto de la familia (comensalidad).

«El consumo excesivo de alimentos con un alto nivel de energía y bajo contenido nutricional parece desplazar a los de mejor calidad nutricional», comentó Britos.

El estudio de Cesni, informaron los especialistas, se realizó con apoyo de la empresa argentina Quickfood, que está preparando un programa educativo a partir de estos hallazgos, «Actitudes, héroes y villanos para una vida mejor».

«El mensaje final -concluyó Britos- es balancear las elecciones a la hora de comer y mantener un estilo de vida activo. Son las dos claves que permiten organizar una alimentación y tener un estilo de vida saludable.»

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

Identifican neuronas que permiten comparar objetos diferentes

La Nación
 
Estudio de especialistas de Harvard

 
Es lo que llaman "elección económica"
 

  • El proceso se pone en juego, por ejemplo, cuando elegimos entre trabajar y ganar más dinero, o disfrutar del ocio
  • Están ubicadas en un área del cerebro llamada corteza orbitofrontal

 
 
 
 

BOSTON.- Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard lograron identificar neuronas capaces de codificar el valor que asignamos a los distintos objetos. La actividad de esas neuronas podría facilitar el proceso de toma de decisión en el momento de elegir entre distintos productos.

"Siempre supimos que las neuronas que se encuentran en distintas partes del cerebro separan características como cantidad, color y sabor. Pero cada vez que elegimos entre alimentos, por ejemplo, combinamos todas esas características y asignamos un valor a cada objeto disponible", dijo el doctor Camillo Padoa-Schioppa, investigador en neurobiología de Harvard y autor principal del estudio.

Las neuronas que identificó el equipo dirigido por Padoa-Schioppa, codificarían el valor que les asignamos a los objetos al elegir entre ellos según las preferencias objetivas, lo que se denomina "elección económica".

Ejemplos diarios de este comportamiento incluyen la opción entre trabajar y ganar más dinero, o disfrutar de más tiempo de ocio, o bien, elegir invertir en bonos o en acciones. Economistas y psicólogos han estudiado esas decisiones y los trabajos de investigación en economía del comportamiento demuestran que muchas veces las elecciones que hacemos violan la racionalidad económica.

Esto motiva un interés cada vez mayor en las bases neurales de la elección económica, campo de estudio emergente llamado "neuroeconomía".

En general, se considera que la elección económica incluye la asignación de valores a las opciones disponibles. Sin embargo, se desconocen los mecanismos cerebrales subyacentes. En su estudio, los doctores Padoa-Schioppa y John Assad, profesor asociado de neurobiología de Harvard, identificaron un grupo de neuronas en la corteza orbitofrontal (COF), responsable de asignarles valor a los objetos a partir de una escala común de valores. Esto permite comparar objetos diferentes, como manzanas y naranjas, que de otra forma carecerían de una base natural de comparación.

"La actividad de estas neuronas refleja el valor que los sujetos asignan a los bienes disponibles cuando hacen sus elecciones -afirma Padoa-Schioppa-. Muchos déficit de elección podrían ser consecuencia de una actividad disfuncional de esta población neuronal, a pesar de que esta hipótesis todavía falta probarse."

Manzanas o naranjas

En su experimento, Padoa-Schioppa hizo que unos monos macacos eligieran entre dos tipos de jugo ofrecidos en diferentes cantidades. En algunas pruebas, los monos elegían entre una gota de jugo de uva (que ellos prefieren) y una gota de jugo de manzana. En otras, elegían entre una gota de jugo de uva y dos de jugo de manzana.

Los monos podían elegir jugo de uva cuando había una o dos gotas de jugo de manzana disponibles. Sin embargo, podían ser indiferentes entre los dos jugos cuando se les ofrecía una gota de jugo de uva y a la vez tres de jugo de manzana, y podían elegir siempre el jugo de manzana si había tres o cuatro gotas. Esto indica que el valor que los monos asignaban a una gota de jugo de uva era aproximadamente igual a tres gotas de jugo de manzana. Sobre la base de este patrón de elección, Padoa-Schioppa pudo correlacionar la actividad de neuronas del COF directamente con el valor asignado a los dos jugos. La actividad de estas neuronas codificaba el valor asignado por los monos independientemente de las características físicas del jugo -su sabor, cantidad, etcétera-.

Padoa-Schioppa también encontró que algunas neuronas codificaban el valor del jugo de uva, mientras otras codificaban el valor del jugo de manzana. "La elección parece estar basada en la actividad de estas neuronas", afirma.

La Defensoría advirtió sobre una grave situación sanitaria

La Nación
 
En la zona sur de la ciudad

 
Esto llevaría al contagio de enfermedades
 
 
La Defensoría del Pueblo de la Ciudad advirtió la existencia de una "grave situación sanitaria" en Capital, principalmente en la zona Sur, como consecuencia del colapso de la red cloacal, pluvial y suministro de agua corriente, mientras que exigió al gobierno porteño poner en alerta a la población.

"Este problema exige poner en alerta al gobierno y a la población por el serio riesgo para la salud de miles de vecinos. En la zona de Lugano, Soldati y Mataderos, hay muchos casos de personas que sufren distintas enfermedades producto que se expanden por la contaminación del agua", dijeron voceros la Defensoría, que anunció que hoy realizarán distintas visitas en la zona para evaluar la situación y buscar soluciones.

La dependencia, a cargo de Alicia Pierini, manifestó que la "grave situación sanitaria afecta especialmente a niños, quienes podrían contraer distintos tipos de enfermedades como cólera, tifus, gastroenteritis, hepatitis y poliomielitis. Hemos comprobado que estas enfermedades se están dando con frecuencia y hay que buscar una solución inmediata".

La Defensoría expresó que, además de la crisis en la red cloacal, hay más problemas: "Se ha detectado la inutilización de parte del sistema de desagüe pluvial de la ciudad motivado por el abandono y la ocupación, con viviendas, de los lagos reguladores", indicaron mediante un comunicado.

Vecinos de la zona de Soldati confirmaron la preocupación que hay en torno al estado del agua potable, mientras que se supo que en los hospitales de la zona varios pacientes arribaron con síntomas de las patologías antes mencionadas.

Desde el gobierno de la ciudad no se refirieron al tema en cuestión; la Defensoría del Pueblo concretará hoy una conferencia de prensa para dar los detalles del informe.

Nombramientos en la Ciudad

En un acto realizado en la casa de la cultura de la Ciudad, el ministro de la Producción, Enrique Rodríguez, completó su gabinete con el nombramiento efectivo de los cuatro subsecretarios de su área.

Después de varias semanas de análisis, asumieron en las cuatro subsecretarías que conforman el Ministerio de la Producción Stella Puente, que quedó a cargo del área de Industrias Culturales – fue confirmada y continúa a cargo del área que antes estaba en la Secretaría de Cultura-, Marcela Cuesta, en Turismo, Carlos Areas, en Protección del Trabajo y Rodolfo Córdoba, en Producción.

Efectiva receta para tratar la hipertensión

La Nación
 
Talleres para pacientes: educación alimentaria y motivación para mejorar hábitos de vida

 
Un programa del Italiano logró que el 67% de los pacientes mantuviera controlada su presión; el promedio nacional es del 13%
 
 
 
"Soy hipertensa desde hace 25 años", dice Zulema Buckley, de 77, e inmediatamente aclara: "Pero tengo mi presión controlada".

¿Cómo ha logrado esta amable vecina de Acassuso ganarle a una enfermedad que afecta a aproximadamente 10 millones de argentinos, de los cuales sólo el 13% logra que sus niveles de presión bajen a niveles aceptables?

Su secreto es hacer todo lo que los médicos recomiendan -comer con menos sal, tomar los medicamentos prescriptos, hacer actividad física, controlarse periódicamente la presión-, y un poquito más. "Aprendí a leer las etiquetas de los alimentos", comenta Zulema, que adquirió ese conocimiento en un taller educativo para personas mayores con hipertensión del Hospital Italiano, que logró que el 67% la pusiera bajo control.

Al leer las etiquetas, Zulema descubrió que algunos de los alimentos que llevaba a su mesa contenían ocho veces más sal que la recomendada, o que otros que se autoproclamaban libres de sodio tenían la misma cantidad que los demás. "Es cierto que al principio perdía tiempo en el supermercado leyendo las etiquetas, pero ahora ya sé lo que dicen -cuenta-. Desde que le presto más atención a mi dieta, me siento mucho mejor: no me canso tanto y estoy mejor de ánimo."

Aprender a leer las etiquetas de los alimentos, intercambiar recetas de comidas ricas, pero sanas, conocer formas alternativas de actividad física que no demanden un gran esfuerzo y que se adapten a las posibilidades de cada persona, son algunos de los temas de trabajo de los talleres que se realizan en el marco del Programa Médico para el Control de las Enfermedades Crónicas del Hospital Italiano.

"Los pacientes están hartos de que les digamos que no tienen que comer con sal, ése es un mensaje gastado que no llega -asegura el doctor Carlos Galarza, que coordina el área de educación del citado programa-. En nuestros talleres, lo que buscamos no sólo es que aprendan lo que no tienen que hacer, sino también experiencias exitosas y herramientas útiles para la vida cotidiana que les permitan cambiar su relación con su enfermedad."

Dice Galarza: "La idea es que el paciente se convierta en el actor principal del control de su enfermedad".

El camino del autocontrol

"El programa de educación para pacientes mayores con hipertensión comenzó a gestarse en 1992 -recuerda el doctor Gabriel Waisman, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial del hospital-. Por aquel entonces, el Italiano comenzó a atender a afiliados de PAMI, y lo primero que hicimos fue un estudio para ver la prevalencia de hipertensión."

Waisman encontró tasas de hipertensión similares a la que presentan los mayores de 65 años en el nivel nacional -en el 55%, la presión supera los 140/90 milímetros de mercurio por decilitro-, pero el porcentaje de pacientes que se controlaba la presión era mayor al promedio: un 18%. "Concluimos que el solo hecho de tener alguna forma de acceso al sistema de salud hacía que estuvieran mejor controlados", apunta Waisman.

Años más tarde, en el 97, el PAMI se desvinculó del Italiano, pero muchos de sus afiliados se asociaron a un sistema de cobertura prepaga diseñado para personas mayores. "En este grupo, el porcentaje de control de la presión llegaba al 30%, lo que se podía explicar por pertenecer a un nivel socioeconómico más alto, lo que suele correlacionarse con un mayor conocimiento de la enfermedad -sugiere el especialista-. Decidimos entonces desarrollar un programa de control de la presión a largo plazo."

Se entrenó a los médicos de cabecera y a los geriatras en el manejo de la hipertensión, y se estableció que a todo paciente mayor de 65 años que ingresara en el hospital por cualquier consulta médica se le tomaría la presión en la sala de espera. "Los valores de presión se adosaban a la historia clínica para que estuviera a disposición del médico", cuenta Waisman.

Al implementar esas sencillas medidas, el porcentaje de pacientes con presión arterial controlada trepó al 56%. Pero aún se podía mejorar. ¿Cómo? "Nos acercamos a los pacientes a través de talleres educativos."

Acercarse a los pacientes

"Yo ya participé de tres talleres, y tengo pensado el año que viene hacer otro", proyecta, a los 81 años, Marcela Gil, vecina de Caballito. ¿Por qué la reincidencia? "Me encanta la forma en que los médicos nos explican cómo cuidarnos", dice esta mujer que ha puesto en práctica muchas enseñanzas recibidas en esos encuentros.

"Comer con menos sal y más sano [más vegetales y menos grasas] me ayudó no sólo a bajar la presión, sino también a adelgazar. Y también me ayudó mucho la actividad física", cuenta Marcela, que todos los martes y viernes practica tai-chi, una disciplina oriental basada en movimientos lentos, que no sólo la mantiene activa sino que le permite darles pelea a sus problemas de columna.

"En relación con la actividad física, lo que tratamos es de trabajar sobre las limitaciones: hay muchas personas mayores que tienen miedo de salir de sus hogares -dice Galarza-. Tratamos de enseñarles formas de gimnasia que puedan practicar dentro de sus casas, con ejercicios de elongación, que les hagan bien también a sus articulaciones."

Al mismo tiempo, agrega: "Tratamos de fomentar la sociabilidad: los estimulamos para que se junten para salir a caminar, porque solos es mucho más difícil que lo hagan. Evitamos imponerles rutinas de actividad física, porque eso es frustrante, y lo que buscamos es motivarlos".

Y la propuesta da resultado. "Hoy, el 67% de los pacientes que participan de los talleres tiene la presión arterial bajo control -se enorgullece Waisman-. Es más: un estudio que realizamos con los que además de ser hipertensos son diabéticos mostró que se redujeron a la mitad las internaciones por accidentes cerebrovasculares [una de las principales complicaciones de la hipertensión], y bajó un 30% la tasa de internación por infarto."

Quienes participan de los talleres miden sus beneficios con otra vara: "Aprendí un montón de cosas que no sabía, y me siento muy bien -resume Zulema-. Y aunque estoy operada de las dos caderas, todas las mañanas me subo a los tacos y salgo a caminar".

Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION

La maestra que murió, pero siguió dando vida

La Nación
 
Donación de órganos en Corrientes: un caso conmovedor y ejemplar

 
Irene Romero, donante, ayudó a salvar a una colega y a un vecino
 
CORRIENTES.– De cómo la solidaridad de una maestra rural de 44 años se multiplicó después de su muerte trata esta historia. Irene Romero daba clases en la escuela de Paraje Zapallo, distante 130 kilómetros al sur de esta capital, cuando se desplomó frente a sus alumnos. Llamaron a una ambulancia, que llegó como pudo, y pocas horas después sus seis hermanos y su madre recibían en el Hospital Escuela la peor noticia: “Tiene muerte cerebral”.

Doña Elva Vega de Romero reveló en ese momento un secreto muy bien guardado: su única hija mujer era donante de órganos y había pedido expresamente que si algo como lo ocurrido aquel miércoles 26 de noviembre de 2004 le sucedía, su cuerpo fuera utilizado para salvar otras vidas. El aneurisma mortal que sufrió aquella mañana no dejó otro camino que transformar en realidad el anhelo de Irene, cuyos riñones actualmente viven en dos receptores que esperaban un trasplante desde hacía ocho años, durante los cuales la diálisis había sido la única salida.

Hoy, esas tres familias se mantienen unidas no sólo por aquel acto de amor, sino por la fuerte militancia que, desde entonces, ejercen en favor de la donación de órganos.

Sin embargo, un año y cinco meses antes había sido duro dar el sí al equipo quirúrgico que esperaba en una sala contigua. La numerosa familia Romero se sentó a debatir contra reloj. Héctor, uno de los hermanos mayores, opinó que debían permitir la ablación porque era la voluntad de Irene y porque entendía que, de esa forma, la seguirían teniendo entre ellos. Pero Diego, el menor de los siete hijos de doña Elva, se negó. Cegado por el temor a la mutilación de su hermana, trató de convencer a los demás para que la "dejaran tranquila". Hoy, lejos de aquellos instantes críticos y, a pedido de LA NACION, los Romero se reunieron para relatar los pormenores de la decisión que cambiaría sus vidas, como seguramente cambiaron las de las dos familias que hace pocos días donaron los órganos de sus seres queridos, aquí mismo, en Corrientes, para que diez personas pudieran tener la oportunidad de seguir viviendo.

Cuenta Diego: "En ese momento yo no quería saber nada porque creía que el cuerpo de mi hermana iba a quedar mal. Como no nos poníamos de acuerdo con mis hermanos decidimos dejar todo en manos de mamá". Santiago, otro hermano, recuerda cómo la sabiduría materna deshizo los prejuicios.

"La vieja nos hizo ver que el dolor por la muerte de Irene sería el mismo, donáramos o no sus órganos, así que dimos la autorización", explica.

Para entonces, un paro cardíaco había inutilizado la mayoría de los órganos del cuerpo de la maestra, salvo los riñones y las córneas, que fueron extraídos y trasladados a Santa Fe, donde serían implantados en dos correntinos que hoy forman parte del clan Romero con el honroso título de "hermanos de riñón".

Militante de la vida

Lo que no sabía ni la madre de la maestra es que, exactamente un año antes de su fallecimiento, Irene había participado de jornadas de capacitación organizadas por el Centro Unico Coordinador de Ablación e Implantes de Corrientes (Cucaicor).

El médico que declaró la muerte cerebral de la docente se enteró accidentalmente de eso al revisar su fichero. Allí apareció el certificado de asistencia al curso "La donación va a la escuela", del que Irene Romero había extraído los conocimientos que luego impartió con énfasis en la humilde comunidad educativa del Paraje Zapallo, en el corazón del departamento General Paz.

Sus familiares comenzaron así a tejer un círculo de coincidencias mágicas que habría de cerrarse meses después, mediante un encuentro tan emotivo como sorprendente con los destinatarios de los órganos de Irene, algo que casi nunca sucede entre donantes y receptores debido al infranqueable muro legal y ético que regula los trasplantes en la Argentina.

Como si hubiera estado predestinada a convertirse en donante, Irene -que era soltera y en vez de hijos tenía decenas de ahijados pobres en el paraje de sus amores- se transformó a partir de aquel curso dictado por el Cucaicor en una ferviente militante de la donación de órganos, hasta tal punto que daba periódicas charlas sobre el tema a los padres de sus alumnos.

"Es increíble. Mi hermana sabía lo que hacía y lo comprobamos cuando fuimos hasta el Paraje Zapallo el día en el que le pusieron su nombre a la escuela donde trabajaba", recuerda Héctor, el hermano más ocupado en continuar con la obra de la querida maestra.

El acto en el que la escuela primaria de la localidad de Lomas de Vallejos recibió el nombre Irene Romero reunió a sus familiares directos, a los receptores de los órganos y a una veintena de comadres.

Sí, comadres. Y todas de la docente fallecida, madrina de una infinidad de chicos pobres que, al nacer, no podían ser bautizados porque, en esos caseríos olvidados, nadie parece interesarse por apadrinarlos. Esas madres con olor a humo y ojos llorosos demostrarían que las huellas de Irene eran tan profundas que su gesto de entrega dejaría émulos por doquier.

Hay muchos que sospechan que el Paraje Zapallo debe ser el punto con más cantidad de donantes de órganos por habitante del país. Aquel día, en los cuadernos del Cucaicor se anotaron unas 20 madres de los alumnos más pobres del interior correntino.

Hoy, gente que no tiene ni para comprar un par de zapatos y que dependía de la "maestrita querida" para curarse de una pulmonía figura desde entonces en la lista de donantes de la Argentina.

Por José Luis Zampa
Para LA NACION

Realizan la primera operación de cambio de sexo a una mujer

La Nación
 
Intervención sin precedente en la Argentina
 
La paciente tiene 46 años y fue autorizada por la Justicia
 
LA PLATA.- Gaby, una mujer de 46 años que se define como "un hombre en un cuerpo femenino", será sometida la semana próxima a una operación de cambio de sexo en una clínica de esta ciudad. En un hecho sin precedente en el país, la mujer recibirá un implante peneano y, mediante una mastectomía, se le quitarán los senos.

Si bien la intervención quirúrgica, que debe hacerse en tres etapas, iba a practicarse ayer por la tarde, al cierre de esta edición Gaby -que pidió ser mencionada sólo con ese nombre, ya que su identidad se mantiene en reserva- esperaba aún la confirmación del momento en el que ingresará en el quirófano y se descartaba que pudiera ocurrir durante este fin de semana.

Si bien no se brindaron detalles sobre los motivos de la suspensión, Gaby se limitó a decir a LA NACION que "hubo algunas trabas burocráticas". Anoche, intentaba mitigar su ansiedad recorriendo la ciudad donde nació y vivió hasta los 12 años, cuando se mudó a Mar del Plata. Estaba con su pareja, una mujer que la acompaña en esta instancia crucial de su vida, y con su madre, que apoya su decisión.

La operación

La serie de cirugías que dotarán a la mujer de genitales masculinos estará a cargo del urólogo César Fidalgo, que conduce el Servicio de Urología del hospital Gutiérrez de esta capital, también integrado por los médicos Daniel Bustos y Guillermo Gil Rothenburger. A ellos se sumarán el cirujano plástico David Poggio y el cirujano general Luis Añón, que removerán las mamas de la paciente y darán a su pecho un aspecto masculino.

El equipo liderado por Fidalgo tuvo a su cargo las únicas operaciones de cambio de sexo producidas hasta ahora en el país en un hospital público. El urólogo consideró que este caso es "más complejo" que un cambio de sexo en sentido inverso e informó que requiere tres etapas, que demandan hasta un año y medio.

La primera fase incluye una doble intervención: por un lado, la mastectomía para extraer las glándulas mamarias y adaptarlas a un tórax varonil; por el otro, se forman el pene -con un colgajo abdominal de piel y grasa- y el escroto, utilizando los labios vaginales inferiores para envolver dos prótesis testiculares de silicona.

En la segunda etapa, se coloca una prótesis que le permite al paciente lograr una erección mediante una presión en una pequeña válvula, para poder tener relaciones sexuales como un varón. La experiencia sexual se aproximará a la de los hombres -explicó Fidalgo- ya que "se le dejará el clítoris en la base del nuevo pene, con lo que se logra que ésa sea una zona de placer". Pueden surgir complicaciones si el organismo rechaza la prótesis, apuntó.

Finalmente, en una tercera intervención, se recrea el conducto urinario del pene masculino, conectando el ya existente con el órgano creado en la primera etapa. Esto permite una micción masculina, pero "no suele dar buenos resultados, por lo que se pregunta a la paciente si realmente lo quiere", señaló el urólogo.

A principios de marzo, el juez en lo correccional N° 3 de Mar del Plata, Juan Manuel Fernández Daguerre, autorizó la operación y pidió al Registro de las Personas una adecuación del documento de Gaby. "Los estudios psicológicos y psiquiátricos confirmaron la definida identidad masculina de esta mujer", señaló el magistrado. Hace un año había hecho lugar a un reclamo similar.

Por Pablo Morosi
Corresponsal en La Plata

La historia de AJ, la memoriosa

La Nación
 
Crónicas norteamericanas

 
MIAMI.- En 1942, Jorge Luis Borges escribió un breve relato que incluyó en su libro "Ficciones". Contaba la historia de un uruguayo llamado Irineo Funes, quien después de un accidente descubre que posee una memoria infalible, capaz de recordarlo todo.

"Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa -escribe Borges-; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho."

Cuando Borges imaginó la memoria inacabable de Funes, no esperaba que su invento encontrara alguna vez una equivalencia en la realidad. Sin embargo, pocas semanas atrás, investigadores de la Universidad de California revelaron el caso de una mujer de 40 años, a la que llaman AJ por sus iniciales, cuya prodigiosa memoria es idéntica a la de Irineo Funes.

AJ es capaz de recordar cada momento y cada detalle de su vida de los últimos 25 años. Y no sólo aquello que se refiere a su propia experiencia, sino acontecimientos históricos que sucedieron durante ese mismo período. Uno puede elegir cualquier fecha entre hoy y 1974 y AJ dirá de qué día de la semana se trataba, cuál era el estado del tiempo, qué era lo que ella hizo ese día y si algo de importancia sucedió en esa misma jornada.

La noticia se conoció a mediados de marzo, cuando los resultados de seis años de investigación por un equipo conducido por el doctor James McGaugh fueron publicados en la revista Neurocase. Pero esta semana, AJ habló con la prensa y la descripción que hizo de su caso se aproxima asombrosamente a la que Borges hacía de su mítico personaje.

"Siento todo muy intensamente -relató AJ-. Quiero decir, puedo salir y sentir efectivamente el día. Y un martes se percibe diferente de un jueves. Como, por ejemplo, cuando pienso en la primavera del 81, puedo sentirla físicamente. Estoy allí, de una manera tan intensa que realmente me causa dolor."

Borges describe así la extraordinaria facultad de Funes: "Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero."

El caso de AJ es tan inusual, dice el doctor McGaugh, que fue necesario encontrar un neologismo para su condición. Se lo bautizó "hipertimesia", y tanto McGaugh como los otros dos expertos involucrados en la investigación admiten que nunca han escuchado nada igual.

De poca ayuda

Según McGaugh, la mayoría de nosotros, con una falible memoria normal, funciona como una computadora en el sentido de que las diferentes áreas de nuestro cerebro están interconectadas y, por lo tanto, mejor condicionadas para acumular recuerdos generales. Sabemos dónde vivimos y cómo ir al trabajo, pero podemos no recordar cómo era el tiempo en esa misma fecha, cuatro años atrás.

"Es posible que la mente de AJ tenga ciertas desconexiones que la ayudan a evocar eventos pasados de su banco de memoria, sin interferencia de las partes de su cerebro que actúan como procesadores generales", dice. Pero admite que las conclusiones serán limitadas porque su caso es único.

En su entrevista, AJ confesó que su condición no le resultó de gran ayuda en la escuela, donde siempre tuvo dificultad para memorizar fechas y poemas. En cambio, puede recordar a cada uno de sus compañeros, las aulas, los maestros y lo que sucedió día tras día.

A la pregunta de si consideraba su especial memoria un don, respondió: "Si con ella pudiera curar una enfermedad, sería un don. Pero recordar, por ejemplo, el final de cada relación o cualquier otra cosa es muy duro."

Borges, al resumir la cualidad de Funes, reflexiona: "Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes, no había sino detalles, casi inmediatos."

Por Mario Diament

Hallan claves sobre la agresividad de los tumores de mama

La Nación
 
Ayudan a explicar su progresión
 
 Luego de la extirpación del cáncer, las drogas que bloquean la acción hormonal (como el tamoxifeno) pueden disminuir el riesgo de una recaída en el cáncer de mama. Sin embargo, algunos tumores no responden a esos tratamientos porque ya no necesitan de las hormonas para crecer: sus células han perdido los receptores hormonales, es decir, las moléculas que dan entrada a esas sustancias. El tumor sigue avanzando y se vuelve más agresivo. Pero ¿por qué?

Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA exploró en ratones los mecanismos involucrados en la mayor agresividad de los tumores. Los resultados fueron publicados en Cancer Research.

El equipo que dirige la doctora Edith Kordon trasplantó tumores dependientes de hormonas en ratonas vírgenes, que carecían de estímulo hormonal, y observó que esos tumores no crecían. Luego de varios meses del implante, los investigadores provocaron en los animales un estímulo hormonal y vieron que los tumores empezaban a crecer. "Lo interesante fue que si los extirpábamos y los volvíamos a implantar en hembras vírgenes los tumores dejaban de expresar receptores hormonales y progresaban hacia un estadio más agresivo", relata Kordon, que también es investigadora del Conicet.

Células en competencia

La conclusión fue que los tumores dependientes de hormonas, que presentan receptores de estrógeno y progesterona, si se encuentran en ambientes poco favorables para su desarrollo (porque no hay hormonas) pueden permanecer dormidos durante mucho tiempo. "Sin embargo, ese período de latencia es activo y pueden producirse cambios que favorecen a ciertos grupos de células que serían responsables de que el tumor original se vuelva más agresivo", aventura Kordon.

Según la investigadora, puede ser que durante la latencia tenga lugar una competencia entre distintas poblaciones de células y que ganen la batalla las que carecen de receptores y no responden a la acción hormonal, volviéndose más agresivas. "Los tumores que crecían en las hembras vírgenes luego del implante poseían una composición celular distinta", subraya Kordon.

Lo cierto es que el carcinoma de mama es uno de los más comunes en el embarazo y, en general, el pronóstico en estos casos no es bueno.

"Es el tumor de mayor frecuencia en mujeres embarazadas, y se da entre los 30 y los 40 años -afirma la doctora María Viniegra, jefa del Servicio de Oncología de la Corporación Médica de General San Martín-. Debido a que la mujer retrasa la maternidad cada vez más, se observa un incremento en los casos reportados". Actualmente se calcula que alrededor del uno por mil de los embarazos se relaciona con un cáncer de mama.

Cáncer y embarazo

Los especialistas estiman que los cambios fisiológicos que tienen lugar durante el embarazo podrían favorecer el crecimiento tumoral. "La maternidad tiene, en general, un rol protector ante el riesgo de cáncer de mama en la posmenopausia -cuantos más embarazos haya tenido una mujer, menor es el riesgo de padecer la enfermedad-. Pero en la mujer premenopáusica parecería no estar tan claro", señala Viniegra.

El peor pronóstico que suele tener la enfermedad en el embarazo se debe, por un lado, a que se diagnostica tardíamente -la mama de la mujer embarazada es compleja de examinar por los métodos de imágenes- y, por otro, a que el embarazo interfiere en el tratamiento.

Los tumores que aparecen en la embarazada pueden quedar en un estado de latencia. Pero con el desequilibrio hormonal posterior al parto se produce algo similar a lo que sucede en las ratonas del experimento: el tumor se despierta y se hace más agresivo que los que aparecen en etapas de mayor equilibrio hormonal. El hecho es que cuanto más tiempo tarda en despertar el tumor mejor es el pronóstico.

"Un factor de buen pronóstico -explica la especialista- es tener un intervalo prolongado libre de enfermedad (de dos o tres años) entre la aparición del tumor primario y la metástasis. Los tumores con latencia más corta tienden a ser independientes de las hormonas."

Para Viniegra, "conocer por qué los tumores entran o salen de estados de quiescencia podría brindar claves para el diseño de nuevos tratamientos".

Por Susana Gallardo
Para LA NACION

Descubren cómo hace el virus papiloma para causar el cáncer de cuello uterino

La Nación
 
Investigadores del Instituto Leloir

 
El hallazgo plantea la posibilidad de desarrollar tratamientos que prevengan su desarrollo
 
Investigadores del Instituto Leloir lograron explicar cómo hace el virus papiloma humano (HPV, según sus siglas en inglés) para producir el "descalabro" de delicados mecanismos celulares que lleva al cáncer de cuello uterino. La culpable es una proteína, llamada E7, cuyas funciones pudieron descifrar.

El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Biochemistry, podría llegar a ser de utilidad para explicar el origen de otros tipos de cáncer también causados por virus y abrir la puerta al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas que prevengan el desarrollo de estos tumores.

El cáncer de cuello uterino es la segunda forma de cáncer más frecuente entre las mujeres, después del cáncer de mama. De las numerosas cepas del HPV, que se transmite por vía sexual, los subtipos 16 y 18 son los que con mayor frecuencia originan la enfermedad.

Hasta ahora se sabía que estos virus infectan las células del cuello uterino y generan proteínas que se incorporan al ADN de las células, entre ellas la E7. Integrado a la célula, el virus produce muchas copias de la E7 que se unen a la proteína retinoblastoma (pRb) y la degradan. La pRb tiene una función supresora de tumores; es algo así como la guardiana del ciclo celular, y al quedar bloqueada por la acción de la E7, las células pierden el control de su ciclo y comienzan a transformarse.

"La proteína E7 se conoce desde hace dos décadas y nos llamó la atención ver en la literatura que día a día se iban describiendo nuevas proteínas que aparecían como blancos de su acción; la lista era demasiado larga como para que resultaran específicos", explica el doctor Gonzalo de Prat Gay, investigador del Conicet a cargo del Laboratorio de Estructura-Función e Ingeniería de Proteínas del Instituto Leloir.

En estudios realizados con el HPV-16 -la cepa viral más significativa desde el punto de vista estadístico-, el grupo que lidera Prat Gay descubrió que "la E7 actúa como «chaperona» de otras proteínas; es decir, las acompaña y las asiste durante el proceso de plegamiento, o las une entre ellas y las mantiene en un determinado estado estructural".

Estructura tridimensional

Las proteínas están compuestas por cadenas de péptidos que para poder desempeñar su función biológica deben plegarse de una determinada manera, adoptando una forma tridimensional estable. Cuando una proteína pierde su estructura tridimensional también pierde su función.

El doctor Prat Gay explica que, al asistir a las proteínas en su plegamiento, la E7 puede adherirse a ellas e inmovilizarlas; si se trata de una proteína que no desempeña una función vital, es probable que su acción pase inadvertida. Pero si en cambio es una pieza clave en el control del ciclo celular -como sucede con pRb-, las células sufren un proceso de transformación importante, que con el tiempo se transforma en cáncer. "La E7 es como un elefante en un bazar. En cantidades suficientes puede pegarse a muchas proteínas, produciendo en la célula un verdadero descalabro, esto es, la pérdida de control de diferentes funciones", explica el investigador.

El descubrimiento tiene implicancias en otros tipos de cánceres generados por virus (como el SV40 y los adenovirus), que presentan oncoproteínas con funciones similares a la E7 del HPV. Incluso en virus como el HTLV-1, agente causal de ciertos tipos de leucemias, donde sus oncoproteínas actúan "destruyendo" al supresor tumoral pRb y generando la pérdida del control de la división celular.

Para el doctor Silvio Tatti, responsable del Servicio de Patología Cervical del Hospital de Clínicas (centro de referencia de la Organización Mundial de la Salud en lesiones preinvasoras del tracto genital inferior), "el trabajo de Prat Gay y su grupo es muy superior a lo publicado hasta la fecha en el plano internacional; los autores tuvieron una visión diferente de la que se sostenía hasta ahora y vieron que una proteína puede desempeñar varias funciones al mismo tiempo. Lo demostraron con conocimiento y tecnología que ellos mismos desarrollaron. Es realmente destacable; debemos tener presente que se trata de una proteína muy chica, en la que resulta muy complicado poder identificar múltiples funciones".

Alguien podría pensar, continúa el especialista, "que se trata de la descripción de un mecanismo básico, pero a mi modo de ver estamos frente a un descubrimiento de enorme relevancia".

"Si conocemos la función de una proteína podemos pensar en diferentes estrategias para contrarrestarla. Porque ¿qué hace esta proteína? Genera alteraciones celulares que van a llevar a la mujer, en un tiempo razonable, a tener un cáncer cervical. Si por cualquier método puedo bloquear su función en los diferentes estadios, puedo pensar en prevenir el cáncer, darles tratamiento a las lesiones precursoras del cáncer y eventualmente frente al cáncer puedo desarrollar una terapéutica que mejore los resultados que hoy tenemos, donde no se curan más del 50% de todas las enfermas", dice Tatti, que también es titular de la cátedra de ginecología en el Hospital de Clínicas.

"Desde el punto de vista bioquímico, las proteínas y las enzimas de los virus son muy parecidas a las de las células. Por eso es tan difícil desarrollar compuestos que sean tóxicos para los virus y no dañen a las células", expresa Prat Gay, y concluye: "No hay manera posible de diseñar antivirales nuevos y efectivos si no se comprenden los mecanismos de funcionamiento del virus, de modo de poder plantear finamente las diferencias entre éste y la célula huésped".

Por Claudia Mazzeo
Para LA NACION