"Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa -escribe Borges-; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho."
Cuando Borges imaginó la memoria inacabable de Funes, no esperaba que su invento encontrara alguna vez una equivalencia en la realidad. Sin embargo, pocas semanas atrás, investigadores de la Universidad de California revelaron el caso de una mujer de 40 años, a la que llaman AJ por sus iniciales, cuya prodigiosa memoria es idéntica a la de Irineo Funes.
AJ es capaz de recordar cada momento y cada detalle de su vida de los últimos 25 años. Y no sólo aquello que se refiere a su propia experiencia, sino acontecimientos históricos que sucedieron durante ese mismo período. Uno puede elegir cualquier fecha entre hoy y 1974 y AJ dirá de qué día de la semana se trataba, cuál era el estado del tiempo, qué era lo que ella hizo ese día y si algo de importancia sucedió en esa misma jornada.
La noticia se conoció a mediados de marzo, cuando los resultados de seis años de investigación por un equipo conducido por el doctor James McGaugh fueron publicados en la revista Neurocase. Pero esta semana, AJ habló con la prensa y la descripción que hizo de su caso se aproxima asombrosamente a la que Borges hacía de su mítico personaje.
"Siento todo muy intensamente -relató AJ-. Quiero decir, puedo salir y sentir efectivamente el día. Y un martes se percibe diferente de un jueves. Como, por ejemplo, cuando pienso en la primavera del 81, puedo sentirla físicamente. Estoy allí, de una manera tan intensa que realmente me causa dolor."
Borges describe así la extraordinaria facultad de Funes: "Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero."
El caso de AJ es tan inusual, dice el doctor McGaugh, que fue necesario encontrar un neologismo para su condición. Se lo bautizó "hipertimesia", y tanto McGaugh como los otros dos expertos involucrados en la investigación admiten que nunca han escuchado nada igual.
De poca ayuda
Según McGaugh, la mayoría de nosotros, con una falible memoria normal, funciona como una computadora en el sentido de que las diferentes áreas de nuestro cerebro están interconectadas y, por lo tanto, mejor condicionadas para acumular recuerdos generales. Sabemos dónde vivimos y cómo ir al trabajo, pero podemos no recordar cómo era el tiempo en esa misma fecha, cuatro años atrás.
"Es posible que la mente de AJ tenga ciertas desconexiones que la ayudan a evocar eventos pasados de su banco de memoria, sin interferencia de las partes de su cerebro que actúan como procesadores generales", dice. Pero admite que las conclusiones serán limitadas porque su caso es único.
En su entrevista, AJ confesó que su condición no le resultó de gran ayuda en la escuela, donde siempre tuvo dificultad para memorizar fechas y poemas. En cambio, puede recordar a cada uno de sus compañeros, las aulas, los maestros y lo que sucedió día tras día.
A la pregunta de si consideraba su especial memoria un don, respondió: "Si con ella pudiera curar una enfermedad, sería un don. Pero recordar, por ejemplo, el final de cada relación o cualquier otra cosa es muy duro."
Borges, al resumir la cualidad de Funes, reflexiona: "Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes, no había sino detalles, casi inmediatos."
Por Mario Diament