Gustavo Cerati habló en Chile sobre un posible regreso de Soda Stéreo

Periodismo.com
Gustavo Cerati habló en Chile sobre un posible regreso de Soda Stéreo

El cantante, guitarrista y productor musical Gustavo Cerati aseguró en una entrevista con periodistas del diario El Mercurio de Chile que la posibilidad de que se produzca el regreso de la agrupación Soda Stereo depende exclusivamente de él.

“De mí depende que nos volvamos a reunir, como dependieron de mí muchos aspectos de la composición y todo eso. Pero además tiene que ver con el cosmos. No quiero ser místico, pero tiene que ver cuando las cosas confluyen y no sólo la guita que me ponés arriba de la mesa, porque ya sé que existe”, explicó Cerati.

A su vez, reconoció que recibió millonarias ofertas para que el reencuentro se produzca en los escenarios y que ya mantuvo varias reuniones con los otros dos integrantes de la mítica banda: Charly Alberti y el bajista, Zeta Bosio.

Finalmente, estimó que es muy probable que el reencuentro se produzca, pero confirmó que “no será ahora”, ya que se encuentra presentando su nuevo disco como solista, titulado “Ahí vamos”.

Un misterio llamado Dana

Clarín
MUSICA : A PROPOSITO DE LA MUERTE DE LA "GURU" DE ARCO IRIS

En los inicios de la banda Arco Iris, fue pareja de Santaolalla. Después se casó con otro Arco Iris, Ara Tokatlián. Murió en 2003 pero recién ahora se conoció la noticia.  

Mariano del Mazo

mdelmazo@clarin.com


Ahora que todo el mundo se relame hablando del talento de Gustavo Santaolalla, ahora que "tenemos" un Oscar argentino y que las revistas de interés general no dudan en seguir definiendo al músico con palabras como el conquistador o el argentino del año, resulta interesante dejar tanto laurel a un lado y poner en foco la historia de una mujer increíble llamada Danais Winnycka que, hace ya casi cuarenta años, encandiló y modificó radicalmente la cabeza de Gustavo Santaolalla. Una mujer misteriosa nacida en Ucrania el 28 de marzo de 1939 y de quien se acaba de conocer su muerte, ocurrida el 7 de setiembre de 2003. Su marido, el Arco Iris Ara Tokatlián difundió la noticia hace unas semanas en una carta abierta publicada en el sitio www.rock.com.ar

Dana fue una pionera en el uso de técnicas alternativas provenientes de la filosofía oriental. A fines de los ’60 conoció a Gustavo Santaolalla, Ara Toklatián y Guillermo Bordarempé, tres músicos de unos 16, 17 años. Dana tenía 30 años y trabajaba como modelo de alta costura de Jean Cartier. De chica había viajado junto a su padre, diplomático y cantante de ópera aficionado, por la India y el Tibet. En ese viaje adquirió los primeros conocimientos de yoga, vegetarianismo y técnicas curativas. Se radicó con su familia en Villa Ballester y siguió desarrollando una filosofía espiritual que poco tiempo después atraparía a los tres muchachos.

Cuando se formó Arco Iris, Dana era un elemento clave en la dinámica interna del grupo. Vivían todos juntos y provocaban un buen escándalo en la sociedad de entonces. Prácticamente contemporáneos a los entreveros de George Harrison y Los Beatles con gurúes y otras yerbas, se establecieron en una casa en Boulogne donde llevaban a cabo con disciplina férrea una serie de reglas que incluían meditación, lectura, naturismo, cero drogas, yoga y una vida ascética en general.

El ambiente del rock despreciaba a Arco Iris. Eran tiempos de un ghetto con un machismo exasperante, tiempos de exégetas de la tríada sexo, drogas & rock and roll: no podían entender a un grupo sometido a las enseñanzas de una mujer. Los llamaban "las amas de casa del rock". Nadie, sin embargo, podía ignorarlos musicalmente: de la mano de Santaolalla estaban provocando una precoz revolución mezclando rock con folclore, pensamientos místicos con pedestres, miradas urbanas con latinoamericanistas. Podían ir de la canción más sencilla como Mañanas campestres a una psicodélica y barroca, de la zamba al tango a lo Piazzolla, y hasta escribir una ópera rock como Sudamérica o el regreso de la Aurora.

Santaolalla estaba completamente rendido a los pies de Da na. Casi todos los temas que componía hablaban de ella. En 1970 Arco Iris gana el premio mayor del Festival Beat Internacional de Mar del Plata con, justamente, Blues de Dana. La noche cae fría, mojando en mi ciudad, / mi alma busca el día, mis manos buscan paz, / qué larga es la agonía, qué dificil es la salida, / de esta encrucijada de estar y no ser nada. /Y si es que estás ahí, gritame otra vez, /decime adónde voy, contame cómo sos, canta Gustavo, en lo que él define como "el tema más Manal de todo Arco Iris". El lado B del single de Blues de Dana, el hermosísimo ¿Quién es la chica?, también refiere a ella.

Dana y Santaolalla se enamoraron y formaron una pareja bien especial: Dana impuso una —otra— regla: nada de sexo. "Ella —cuenta Ara Toklatian desde California— creía en el amor. El sexo era después de casarse y con el objetivo de tener hijos". La comunidad, aún con la flamante pareja, siguió adelante.

Entre 1969 y 1974 Arco Iris sacó siete discos, muchos de ellos imprescindibles. Después la relación de Santaolalla con Dana —y también con el resto de los integrantes de la grey y con los principios filosóficos que se barajaban en general— comenzó a resquebrajarse. Santaolalla, literalmente, escapó. Eso, sumado al extraño clima político de la Argentina, lo impulsaron al exilio voluntario. Su destino final fue Los Angeles. "Me sentí asfixiado. Agobiado. Llegaron a perseguirme", dijo quien fue bautizado, teniendo en cuenta esta historia, "el gurú del rock latino".

Ara dice ahora que nunca lo persiguieron. "Simplemente lo buscamos. Su partida fue abrupta y había un montón de papeles firmados con Arco Iris." Al poco tiempo se fue del grupo el bajista Guillermo Bordarampé. Ara y Dana, que también se fueron al exterior, decidieron continuar con el nombre de Arco Iris. Primero viajaron a Nueva York y en 1978 se radicaron en una colina de Los Angeles. Se enamoraron. "Ella era mi maestro. Nos casa mos en 1983 por civil."

En estos últimos veinte años, a kilómetros de distancia, Santaolalla se fue convirtiendo en una máquina de producir éxitos y Ara y Dana torcían el camino rock de Arco Iris por una música más cercana al jazz y a la experimentación (Dana hacía percusiones). Las dos partes nunca se hablaron.

Dana comenzó a tener problemas de salud. Practicante y difusora de técnicas alternativas de curación, evitó la medicina tradicional. "Nos fuimos a Tijuana, por que ahí se consiguen muchas sustancias. Ahí encontrás de todo: desde piedras curativas hasta una bomba atómica." Ningún yuyo paró la enfermedad de la veterana Maestro de Gustavo Santaolalla. Dana murió en Tijuana en setiembre de 2003. "Tuvo una entereza enorme —recuerda Ara—. Dos días antes de la muerte, me tomó de la mano y me dijo: Qué lástima que no estén acá Gustavo (Santaolalla) y Guillermo (Bordarampé)". Y sigue: "Para mí su muerte fue algo terrible. No se lo conté a nadie. Me quedé en Tijuana, solo. No quería hablar con nadie, no quería que nadie me preguntara. Intenté volver a nuestra cabaña de Los Angeles, pero los recuerdos me hacían daño. Ahora estoy en la cabaña para recoger todo, pero me vuelvo a Tijuana. Recién hace unos meses decidí escribir una carta abierta para que los fans de Arco Iris se enteraran".

¿Se enteró Gustavo Santaolalla?

Sí. Me llamó por teléfono unos días antes de la ceremonia de los Oscar. Estuvimos hablando una hora. Fue muy grato conversar con Gustavo.

Danais Winnycka, líder espiritual de un grupo de muchachos de El Palomar llamado Arco Iris, murió envuelta en el misterio que acompañó su vida. Tenía 63 años, algunas convicciones y la capacidad de enamorar con su prédica y su rara belleza. Gustavo Santaolalla se nutrió de esa fuente y adquirió enseñanzas que, dijo, le sirvieron "para la vida y para la producción de música".

Las tensiones internas, el nivel de influencia de Dana y el grado de fanatismo de aquellos Arco Iris son, también, parte del misterio. Lo concreto es que Dana murió, lejana y melancólica, como el blues que lleva su nombre

Entra en vigor en la Argentina la ‘Ley del músico’, que obliga a los artistas a matricularse

Periodismo.com
 


Este viernes entrará en vigencia la "Ley del Músico" que obliga a todos los artistas que participen lucrativamente de un espectáculo musical, a tener una matrícula expendida por Sociedad Argentina de Músicos (SADEM).

El Movimiento de Músicos Unidos por el Rock protestó contra la medida e hizo incapié en la obligatoriedad a rendir un examen "acreditación de idoneidad", debido a que determinar quién es o no músico responde a criterios subjetivos y temen que sea una herramienta de censura del poder.

Por su parte, la SADEM afirma que la acreditación no se basará en la técnica del músico, sino que busca la profesionalización. Además, indicaron que esta matrícula combatirá el trabajo en negro y la explotación.

La matriculación tendrá un costo de renovación anual de 96 pesos. Esta ley, diseñada en 1958, facultará a la SADEM extender visados que autoricen a los locales a organizar espectáculos musicales y multar los que no cumplan con las exigencias de contratación.

EL BORDO

Clarín

La esquina y el infinito

La banda que encabeza el recambio rockero post-Cromañon está lista para editar un tercer disco donde aspiran a una "revolución en las mentes".

Txt. José Bellas.

jbellas@clarin.com

Así como en la película Escuela de Rock (Richard Linklater), Jack Black tiene que probar ante una directora desconfiada que esa guitarra escondida sirve para un ejercicio cantado de cálculos matemáticos, a El Bordo un trabajo práctico para Química los puso en carrera. Eso fue a principios de 1998, cuando su núcleo central (Ale Kurz en voz y guitarra, Pablo Spivak en bajo y Miguel Soifer en batería), rondaba los 15 años.

Alumnos regulares del Nacional Carlos Pellegrini (igual que su manager, Mariano Botti), la encrucijada fue "defender una postura sobre las armas químicas con una canción". Aquel tema, compuesto por el alumno Kurz, disparó la necesidad de seguir juntándose. Unos meses después, un amigo los invitó a tocar a su fiesta de cumpleaños y sin querer los bautizó para siempre. "En las entradas puso ‘grupo invitado: La banda del Bordo’. Eso era por un chiste interno, por el vino Bordolino", cuentan hoy. El debut oficial vino a fin de aquel año en La Colorada. En la escena post-Cromañón, sus entonces flamantes 16 años los hubieran dejado afuera como público y espectadores. "Es curioso, pero fue al primer recital que fui… ¡y el que tocaba era yo!", dice Pablo. Ale, en cambio, ya había ido a ver a La Renga en Atlanta.

—¿Y cómo era el tema en sus casas?

—Ensayábamos dos veces por semana y las notas no bajaban. El cambio más grande pintó en el 2001, cuando salimos del colegio y la onda era "¿y ahora qué?". Pero la prioridad siempre fue la banda. Hace unos años estudiaba Comunicación y tocábamos en Hangar como soporte de La Renga y a las 9 de la mañana del otro día tenía examen. Me saqué un 9. (Ale)

Hoy su promedio de edad es 23 años: la edad que tenía Chizzo cuando grabó el primer casete de La Renga (Esquivando charcos) y a la que Andrés Ciro le ponía la voz al primer disco de Los Piojos (Chac tu chac). En cambio, la banda que se nutre de la primera generación de egresados del milenio ya tiene tres discos (Carnaval de las heridas, Un grito en el viento y el inminente En la vereda de enfrente) y llena teatros. "Pero tenemos ocho años de trayectoria: a esta altura ellos eran masivos", relativizan en su sala de ensayo, donde el guitarrista Diego Kurz (hermano del cantante), Leo Kohon (armónica) y Exequiel Puga (percusión), completan el cuadro. No es difícil encontrar a La Renga & Los Piojos entre las influencias de El Bordo. Las letras y la voz de Ale Kurz tienen un punto de contacto con Chizzo ("junto al Indio, mi letrista favorito"), pero hoy dicen estar escuchando básicamente música de afuera: Led Zeppelin, Nirvana, Pink Floyd y The Doors. ¿Bandas contemporáneas? Dicen haberles pegado una escuchada a Green Day y Audioslave, más bien por una cuestión de audio y sonido.

Como muchos, heredaron costumbres de autogestión y tics que hoy ya son cliché: tapas y escenografías diseñadas por clonos de Rocambole, temor a la exposición pública, rodearse de técnicos, sonidistas y plomos que antes que nada sean amigos, bautizo de seguidores (los suyos se llaman Los perdidos) y cierta policromía musical a reglamento. Pero también hay autocrítica. "Empezamos a sentir que hay como una movida impuesta donde parece que todos tenemos que hacer lo mismo. Por eso ahora queremos inaugurar un nuevo lugar, que es la vereda de enfrente, sin irnos de donde estamos". Esa sucursal de ellos mismos que abre su nuevo disco tiene ribetes conceptuales y sin ningún empacho dicen haberse inspirado en Pink Floyd para la segunda mitad de la obra. Y entre una pretensión que merece ser escuchada, una seca e irónica respuesta a los insatisfechos de siempre: "Querés estadios sin la radio/ multitudes sin caretas/ recitales como antes cuando no eramos ni cincuenta". Sería exagerado hablar de obra maestra, pero es válido como documento de su evolución. "Lo estamos charlando, para nosotros no significaría vendernos. Siempre y cuando tengamos autonomía sobre las decisiones". Pese a venir llenando locales dicen no vivir de la música. Sigue Ale: "Es un clic que ya se va a dar. Yo reparto cajas para una empresa y el otro día en un local me tuve que sacar fotos con todas las empleadas. No es lógico que un repartidor siga haciendo eso mucho tiempo, ¿no? Igual, nuestro presente es tan lindo que ya nos podemos morir tranquilos".

 
 
El rock es una cuestión secundaria

Desde las crónicas para adolescentes que Charly García y Nito Mestre transplantaron del colegio que compartieron (Damaso Centeno, Caballito) hasta el debut de los Auténticos Decadentes (1986 en el Colegio Nacional 10 San Martín, donde cursaban Nito y Gastón), los colegios secundarios fueron el under del under.

De hecho, los dos colegios nacionales de mayor prestigio (el Buenos Aires y el Pellegrini) tienen sus propios festivales anuales: el CENBArock y el Pellerock. Con la premisa de que en cada banda haya al menos dos integrantes que cursen en el colegio, los festivales llegan a presentar hasta 40 bandas anotadas. "En nuestro colegio sorteaban y casi siempre salíamos elegidos. Por eso nos odiaban. Hacíamos Ji Ji Ji y se rompía todo", recuerdan con nostalgia los de El Bordo. Afuera, monstruos como Beatles, Black Sabbath, Genesis, Pink Floyd, The Cure y otros brotaron de la eduación media británica.

El "rock de secundario" local acaso tenga sus dos himnos en canciones como Aprendizaje (Sui Generis) y Hay una bomba en el colegio (Attaque 77), donde expusieron la disciplina rígida de otros tiempos y una travesura extrema para obtener un día libre.

Nuevo mapa ¿hipócritas vs alineados?

Sábado a la noche en All Boys. Los Gardelitos confirman convocatoria en su primer show de cancha. Eli Suárez, el cantante, dice que "los pibes de Cromañón se agarrarían la cabeza si vieran lo dividida que está la escena". En la platea, Callejeros (Elio, Maxi y Christian) y El Bordo (teloneros sorpresa), asienten. "Somos cercanos a Callejeros y vivimos lo que pasó con mucho dolor. Con ellos compartimos movida, circuito, sonidista. Como colegas los apoyamos a que vuelvan a tocar. Es muy hipócrita que algunas bandas digan ‘a nosotros no nos podía haber pasado’. Hay muchas bandas que vivieron la onda de las bengalas e hicieron declaraciones que no se condijeron con sus actos". Sin que den nombres, la referencia se podría buscar en Bersuit y Los Piojos, que a diferencia de Gardelitos, Jóvenes Pordioseros, La 25, El Bordo y otros, prefirieron no alinearse en la defensa incondicional de Callejeros. Así las cosas en un nuevo mapa que es síntoma de ruptura generacional y donde La Renga ocuparía un terreno neutral. El distanciamiento existe, aunque las bandas todavía están a tiempo de echar la culpa a "la prensa".

Banderas seguras

El año pasado, todo a costo de la banda, se realizó una campaña donde se ignifugaron las banderas de sus seguidores. "No es que no se puedan prender, es un retardante".

 

 

Documento de identidad

La Nación

 

Juan Subirá, de la Bersuit

 
Es «el otro pelado» de la Bersuit y, en buena medida, el director de esta atípica orquesta de rock que acaba de hacer una canción en homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo
 
 

La historia que pone hoy el foco sobre Juan Subirá es definitivamente cinematográfica. De esas con cartelito de “basada en un hecho real”. En los límites del género documental, hasta se podría decir, que ahonda “en lo más siniestro de la última dictadura argentina, la parte más macabra del plan”.

Subirá es “el otro pelado de la Bersuit”. El compositor y tecladista siempre detrás de la voz de Gustavo Cordera arriba del escenario, pero bien al frente a la hora de dirigir la orquesta bersuitera que sigue tocando aunque el Titanic se haya estrellado ya tantas veces como reflotado orgulloso de entre las aguas.

“Robarse la identidad de una persona, es retardar su nacimiento”, dice la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto en la introducción de la nueva canción de la Bersuit, “Victoria Clara”, compuesta por Subirá. Una canción pop, muy curiosa en la discografía de la banda, de sonido agradable, sobre la que Cordera canta cosas terribles como éstas: «Hay tanto chico perdido y tanto asesino suelto… Si todo resulta claro: ha nacido en cautiverio, entre tanto sufrimiento, en aquel pozo siniestro».

La canción se refiere, «sin metáforas», como dice Subirá, a los hijos de desaparecidos y resulta un genuino gesto artístico que homenajea la búsqueda constante de Abuelas de Plaza de Mayo. Pero inspirado también por un amor de primavera y esas casualidades que casi nunca lo son realmente.

«La canción tiene como dos nacimientos, lo cual podría ser algo simbólico, también», dice Subirá y se lanza sobre los hechos: hace más de diez años comenzó a salir con una chica que conoció en esa leyenda porteña que fue el Condon Clú. Se llamaba Valeria y, al poco tiempo, le confesó al músico las dudas que tenía acerca de su verdadera identidad. La historia de amor no prosperó, pero en 2000 Subirá recibió un mail en cadena de Clara Petraco, una hija de desaparecidos que buscaba a su hermana, Victoria. Fotografías mediante, ambos cayeron en la cuenta de que Valeria y Victoria eran la misma persona.

«La letra surgió en esas coordenadas y es muy explícita. Creo que esta historia, que es la que viven cerca de 500 chicos argentinos, fue la parte más macabra del plan de la dictadura», dice.

¿Se fuerza la máquina?

A los 40 años, Subirá hace tres que es padre (su hijo se llama Telmo, por el barrio) y asegura que la experiencia de la paternidad se infiltró por primera vez en la obra de la Bersuit en el último disco, «Testosterona». «Tiene que ver con la edad que tenemos, es algo lógico, porque éste es el lugar desde donde la mayoría ve las cosas hoy», dice este músico fundador de la Bersuit y responsable de canciones como «A los tambores», «Negra murguera», «Toco y me voy» o «La argentinidad al palo».

De aire barrial y andar bohemio, Subirá trabajó este año junto al ex Los Piojos Daniel Buira en la producción de un disco que documentará, por primera vez, el sonido de una decena de murgas porteñas. «Creo que para los músicos de murga va a implicar un crecimiento el hecho de que empiece a haber material grabado, que se pueda escuchar el sonido de las murgas, que es muy diferente en cada caso y muy rico», sentencia acerca del álbum que llegaría a las disquerías a fin de mes con el nombre de «Carnaval porteño 2006».

Por estos días también le cedió una composición a Gustavo Santaolalla, que el reciente ganador del Oscar incluirá en el segundo capítulo discográfico de Bajofondo Tango Club («a Gustavo le gustan mis canciones más tangueras, las más pesaditas»).

El éxito y la masividad que acompañan a la Bersuit desde que a fines de los 90 Santaolalla tomó el mando de la producción del grupo convirtieron a esta banda en una máquina de tocar (giras ininterrumpidas tanto por el interior como por el exterior) y grabar discos (uno doble y otro simple, en apenas dos años). Pero ese ritmo, dice Subirá, está llegando a algún tipo de límite.

«De hecho, puede ser que paremos por un tiempo en algún momento -adelanta-. No sé si por un año o seis meses, pero creo que es algo necesario para todos y que le puede hacer muy bien a la música y las motivaciones del grupo también. Yo les dije esto a los chicos hace ya dos años, pero no me dieron bola. Igual creo que ese descanso va a llegar y, tras la distancia, sobrevendrá el reencuentro, que seguro será aún mejor.»

-¿Cuál es el secreto para que la banda se sostenga?

-En nuestro caso, la amistad, que siempre fue un pilar de la Bersuit, y, por sobre todas las cosas, la tolerancia. Nos costó muchos años armar la química del grupo, pero hoy cada uno puede opinar lo que piensa sin que todo tenga que quebrarse y, al mismo tiempo, encontrar continuamente nuevas motivaciones.

-¿Te ves en la Bersuit para siempre?

-Nunca me planteé las cosas como para que sean eternas. Si la situación da y la banda tiene cosas interesantes para ofrecer y se mantiene motivada, adelante, ¿por qué no? Pero si eso se termina, por alguna u otra razón, no tiene sentido seguir.

En un mes se reeditará el libro que escribió en 1998, «Desconcierto para uno solo», y asegura que quiere terminar otro que tiene casi listo para mandar a imprenta. «El tema también es que, en los últimos años, me incliné muy fuertemente hacia el formato canción. Obviamente que se debe a lo que es la Bersuit: una fábrica de canciones donde todos componemos. En un determinado momento, todos los cuentos y las poesías empezaron a virar hacia la canción.»

Veinte años después de aquel encuentro fortuito que lo cruzó con Gustavo Cordera, en La Casa de las Artes de la Vieja Avellaneda, Subirá mira para atrás sin olvidarse de los tiempos difíciles, pero satisfecho por el camino recorrido.

«Con la Bersuit siempre fuimos intuitivos, nunca tuvimos una búsqueda consciente, sino que abordamos los ritmos como podíamos. Al principio éramos una banda sin estilo y ahora creo que lo nuestro es el estilo Bersuit, algo que se fue armando con los años. Esa mezcla de ritmos, que confunde la cumbia con la murga, el candombe, el tango, el rock o el pop, como en el caso de «Victoria Clara», comenzó a formar parte del patrimonio de la Bersuit. Creo que la gente espera eso de nosotros.»

Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION

El gran teatro está reunido en Colombia

La Nación
 
Bogotá se expande hacia el mundo
 
 
“Cheberísimo” dicen los colombianos que estuvo el concierto que compartieron Omara Portuondo, Martirio y Chano Domínguez y que, hace un par de días, apreciaron seis mil espectadores en el amplio espacio de Corferias. La argentina Adriana Varela está llegando a Bogotá para ocupar el mismo espacio. Hay muchas expectativas por su trabajo.

Es notable el fervor del público colombiano durante los días del Festival Iberoamericano de Teatro. En las colas, antes de entrar en las funciones, no paran de hablar sobre los espectáculos que han visto y se entusiasman ante los que verán. Son durísimos cuando algo no les interesa y se deshacen en halagos cuando los artistas los conmueven. Casi siempre aplauden de pie.

La oferta del festival continúa siendo amplísima y con una importante asistencia de público. Por día hay entre 14 y 18 propuestas diferentes, sólo en salas y, por ejemplo, los sábados y domingos algunos espectáculos se ofrecen en doble función, con lo cual se pueden ver hasta tres puestas en una misma jornada, siempre y cuando algún atasco en una carrera (avenida) no demore demasiado la llegada al teatro.

Las entradas varían, de acuerdo con el espacio y el espectáculo, entre 10, 20 y 40 dólares. Los espacios son amplísimos, en general, y siempre están colmados.

Esta realidad, que se repite edición tras edición, si bien puede sorprender a muchos está siendo determinante para el teatro colombiano, porque se organizan coproducciones entre algunos grupos y el festival, y también con otros festivales o teatros del exterior. En esta temporada se puede ver una versión de “Hamlet” con elenco colombiano y director mexicano, Martín Acosta, coproducida entre Colombia y el Festival Cervantino de México; la compañía local L’ Explose de danza contemporánea, que dirige Tino Fernández y coproduce con la embajada francesa y la Bienal de Danza de Lyon, y un trabajo del autor bogotano Fabio Rubiano -"El vientre de la ballena"- se realiza en coproducción con el teatro esloveno Mladinsko y dirección del también esloveno Matjaz Pograjc.

Algo que comentan mucho los colombianos es que el Festival Iberoamericano de Teatro ha promovido un fuerte desarrollo en la cultura bogotana, la que está desarrollándose con fuerza en las más diversas artes.

Nuevos montajes

Entre las propuestas internacionales que día a día van sumándose a la grilla de la programación se han destacado tres que vuelven a hacer referencias a cuestiones sociales y políticas.

Desde Rusia -país invitado- "Avenida Nevsky", basado en un texto de Nicolás Gogol y con dirección de Ruslan Kudashov, mostró con severidad la relación entre los artistas, su cultura y su sociedad. Se trata de una experiencia de marionetas pequeñas, títeres de guante y teatro de sombras. Por la avenida Nevsky, una arteria principal en San Petersburgo, se pasean artistas muy convencidos de su arte, mientras a su lado miles de seres anónimos transitan sin que los encargados de retratarlos puedan verlos. Por debajo de la calle el infierno de los muertos aparece de continuo alzando su voz para mostrar las contradicciones. El cruce es de un doloroso patetismo.

Italia está representado en el Festival por un grupo de Sicilia, Sud Costa Occidentale-CRT. Con dramaturgia y dirección de Emma Dante, ellos presentan una experiencia pequeña en su estructura, pero de fuerte intensidad en su actuación y en su intención. Una familia tradicional se prepara para salir pero, a causa de que una de sus integrantes lleva un calzado poco adecuado, las discusiones potencian la exposición de la realidad de ellos, en relación con el mismo ámbito familiar y también con la sociedad de la que forman parte. Trabas de todo tipo los han condicionado en sus modelos de vida y de ellos parecen no poder salir, aunque lo intenten una y otra vez. Buenos intérpretes, se apoyan en su trabajo físico para expresar tanta pacatería que los impregna y de la que, ingenuamente, intentan desprenderse.

El esloveno teatro Mladinsko presentó "La reina Margot", de Alejandro Dumas, con dirección de Diego de Brea. En un ámbito totalmente despojado, unos fuertes actores van desandando un fragmento de la historia francesa del siglo XVI, aquella que muestra las consecuencias del matrimonio entre la princesa católica Margarita y el rey de los hugonotes Enrique de Navarra. Intrigas, traiciones y crímenes se van sucediendo a lo largo de la representación y, siempre, en nombre de Dios, el poder mantiene su estructura sin importarle las consecuencias. De Brea construye unas atmósferas muy intensas con fuertes aportes lumínicos y una música que marca ciertos ritmos de la puesta. En la interpretación prefiere diálogos breves, relaciones actorales muy acabadas y, de continuo, unas pausas que obligan al espectador a detener su atención para reparar en esos acontecimientos que se suceden y en esos hombres y mujeres que, como peleles esperpénticos de a ratos, van dando forma a la historia de un país. Diego de Brea, también, apoya todo su montaje en la conformación de imágenes que remiten al más acendrado barroquismo español y con una fuerza muy sugerente.

Por Carlos Pacheco
Para LA NACION

Adiós al romanticismo: Mozart no era pobre y vivía como una estrella

Clarín
 CULTURA : JUGOSAS REVELACIONES DE UNA MUESTRA EN VIENA

Sus ingresos lo ubicaban entre el 5% más rico de la sociedad vienesa de su época.
Luke Harding. THE GUARDIAN. ESPECIAL

Durante siglos fue retratado como un genio empobrecido que escribía cartas a sus amigos para pedirles dinero y terminó siendo enterrado como un indigente. Sin embargo, lejos de vivir en la pobreza, Wolfgang Amadeus Mozart llevaba una vida propia de la clase alta y figuraba de hecho entre los que más ganaban en la Viena del siglo XVIII, según asegura una nueva exposición.

Las cartas muestran que el compositor pedía dinero a sus amigos de forma repetida para pagar sus viajes y que su familia se vio obligada a mudarse once veces, por lo menos. Con todo, documentos que se exhiben en la Sociedad de la Música de Viena, la Musikverein, revelan que Mozart ganaba 10.000 florines por año, una suma más que considerable para la época.

"Sus ingresos lo ubicaban entre el 5 por ciento más adinerado de la población" aseguró este martes Otto Biba, el director de la exposición. "En aquella época, uno podía llevar una vida de clase alta muy buena con 500 florines anuales. Un obrero ganaba nada más que 25 al año".

"El siglo XXI debe dejar atrás esa imagen romántica que tiene de Mozart como un artista que llevaba una dura vida. La verdad es que Mozart era un genio pero uno que hacia el final de su vida ganó mucho dinero. De todos modos, tuvo abultadas deudas, por momentos. Deben haber sido producto del juego. No hay pruebas, pero no hay otra explicación de lo contrario", señaló Biba.

Mozart ganaba dinero con sus conciertos y lecciones de piano y con su trabajo como músico privado del imperio. Tenía un mesa de billar y visitaba regularmente a su peluquero. Poseía un enorme espacio para estacionar sus carruajes y vivía la mayor parte del tiempo en Viena, en un departamento de siete habitaciones, según se ve en la muestra.

Los documentos en exhibición incluyen una factura por 800 florines, que recibía Mozart de su mecenas real, José II. En otra de las cartas, el padre de Mozart, Leopoldo, se jacta de que su hijo acababa de ganar 1.000 florines con un único concierto: "Es increíble", escribió.

El compositor vivió en Viena entre 1781 y 1791, cuando murió a los 35 años.

La exposición Mozart: Un compositor en Viena, se inauguró este lunes y continuará hasta el 30 de junio en la Musikverein. Se ven cuentas y recibos de la última década de su vida y forma parte de los eventos que se realizan en Austria para celebrar el 250ø aniversario del nacimiento del compositor en la ciudad austríaca de Salzburgo, el 27 de enero de 1756.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

#PremiosGardel a la Música

#Premio Gardel|Premio Gardel al mejor nuevo artista|Premio Gardel por canción del año|Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) – música nacional

Premio Gardel al mejor álbum artista pop masculinoPremio Gardel al mejor álbum artista pop tradicionalPremio Gardel al mejor álbum pop alternativo

Premio Gardel al mejor álbum artista de rock

Todos quieren ser como Gardel

La Nación

Premios Gardel a la Música

Mercedes Sosa ganó ayer el Gardel a la mejor artista femenina de folklore por su último álbum, “Corazón libre”, y fue ovacionada de pie por el público presente en el Gran Rex, luego de que Charly García le entregara la estatuilla. Andrés Calamaro se llevó el Gardel de Oro y el trofeo al mejor artista de rock, y Babasónicos, el de mejor grupo de rock.

Todos quieren ser como Gardel

La Nación
Hoy, a las 18, en el teatro Gran Rex
Los premios de Capif serán transmitidos pasado mañana, a las 23, por Telefé
 Andrés Calamaro, Babasónicos, Bersuit Vergarabat, Fabiana Cantilo, Jorge Rojas y León Gieco son los grandes candidatos a llevarse el preciado Gardel de Oro hoy, a partir de las 18, cuando comience la ceremonia de entrega de los premios otorgados por Capif, que se realizará en el teatro Gran Rex.La edición 2006 de los premios Gardel, que será transmitida por Telefé sólo pasado mañana, a las 23, contará con la conducción de los cantantes Manuel Wirtz e Hilda Lizarazu. Durante la transmisión también se podrán ver las actuaciones en vivo de Fabiana Cantilo, Los Nocheros, Pimpinela, Mercedes Sosa y León Gieco, entre otros.

En la ceremonia también se otorgará el premio Gardel a la trayectoria que esta vez será para el grupo Pimpinela, formado por los hermanos Joaquín y Lucía Galán que llevan más de 20 años peleándose, haciendo himnos kitsch y temas de gran llegada popular, que influyeron a grupos de nuevas generaciones como Miranda!

Este año la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas también otorgó el premio a la personalidad del año a Gustavo Santaolalla, en un festejo anticipado donde actuaron Charly García, Café Tacuba, Orozco-Barrientos, Molotov y Mercedes Sosa, entre otros.

Para la entrega de premios de hoy los artistas más nominados son: Basónicos y Bersuit Vergarabat, ambos con 7 nominaciones, seguidos por Andrés Calamaro (6), León Gieco (6), Fabiana Cantilo (5), Coti (4), Intoxicados (3), Jorge Rojas (3) y Bahiano (3). Los artistas pelean sus estatuillas, realizadas por Hermenegildo Sabat, a las mejores producciones del año en 37 categorías.

Para esta octava edición participaron 1500 votantes ligados a la industria musical, de la que se excluyeron a los representantes de las discográficas.

Sigue grave el bajista de Catupecu

Clarín
 

LO OPERARON DE UN COAGULO

El bajista del grupo Catupecu Machu, Gabriel Ruiz Díaz, fue operado ayer de un coágulo en la cabeza en el Hospital Fernández, donde permanece internado en grave estado tras el accidente que sufrió el viernes al chocar su auto contra un árbol cerca del zoológico porteño junto al cantante de Cabezones, César Andino.

"La operación salió bien, pero sigue grave. Le sacaron un coágulo y volvió a terapia intensiva, donde fue conectado a un respirador artificial", dijeron a

DyN representantes del sello discográfico EMI. Los mismos voceros manifestaron que "la decisión de operarlo fue porque se le estaba hinchando la cara, y como tuvo reacciones favorables en el aspecto neurológico decidieron descomprimir la zona para poder ayudar a la recuperación".

En tanto, el vocalista de Cabezones, César Andino, "se recupera favorablemente después de ser operado por segunda vez el sábado —de las piernas—, también en el Hospital Fernández", le confirmó a Clarín Olga Alcantar, manager del cantante.