El gran teatro está reunido en Colombia

La Nación
 
Bogotá se expande hacia el mundo
 
 
“Cheberísimo” dicen los colombianos que estuvo el concierto que compartieron Omara Portuondo, Martirio y Chano Domínguez y que, hace un par de días, apreciaron seis mil espectadores en el amplio espacio de Corferias. La argentina Adriana Varela está llegando a Bogotá para ocupar el mismo espacio. Hay muchas expectativas por su trabajo.

Es notable el fervor del público colombiano durante los días del Festival Iberoamericano de Teatro. En las colas, antes de entrar en las funciones, no paran de hablar sobre los espectáculos que han visto y se entusiasman ante los que verán. Son durísimos cuando algo no les interesa y se deshacen en halagos cuando los artistas los conmueven. Casi siempre aplauden de pie.

La oferta del festival continúa siendo amplísima y con una importante asistencia de público. Por día hay entre 14 y 18 propuestas diferentes, sólo en salas y, por ejemplo, los sábados y domingos algunos espectáculos se ofrecen en doble función, con lo cual se pueden ver hasta tres puestas en una misma jornada, siempre y cuando algún atasco en una carrera (avenida) no demore demasiado la llegada al teatro.

Las entradas varían, de acuerdo con el espacio y el espectáculo, entre 10, 20 y 40 dólares. Los espacios son amplísimos, en general, y siempre están colmados.

Esta realidad, que se repite edición tras edición, si bien puede sorprender a muchos está siendo determinante para el teatro colombiano, porque se organizan coproducciones entre algunos grupos y el festival, y también con otros festivales o teatros del exterior. En esta temporada se puede ver una versión de “Hamlet” con elenco colombiano y director mexicano, Martín Acosta, coproducida entre Colombia y el Festival Cervantino de México; la compañía local L’ Explose de danza contemporánea, que dirige Tino Fernández y coproduce con la embajada francesa y la Bienal de Danza de Lyon, y un trabajo del autor bogotano Fabio Rubiano -"El vientre de la ballena"- se realiza en coproducción con el teatro esloveno Mladinsko y dirección del también esloveno Matjaz Pograjc.

Algo que comentan mucho los colombianos es que el Festival Iberoamericano de Teatro ha promovido un fuerte desarrollo en la cultura bogotana, la que está desarrollándose con fuerza en las más diversas artes.

Nuevos montajes

Entre las propuestas internacionales que día a día van sumándose a la grilla de la programación se han destacado tres que vuelven a hacer referencias a cuestiones sociales y políticas.

Desde Rusia -país invitado- "Avenida Nevsky", basado en un texto de Nicolás Gogol y con dirección de Ruslan Kudashov, mostró con severidad la relación entre los artistas, su cultura y su sociedad. Se trata de una experiencia de marionetas pequeñas, títeres de guante y teatro de sombras. Por la avenida Nevsky, una arteria principal en San Petersburgo, se pasean artistas muy convencidos de su arte, mientras a su lado miles de seres anónimos transitan sin que los encargados de retratarlos puedan verlos. Por debajo de la calle el infierno de los muertos aparece de continuo alzando su voz para mostrar las contradicciones. El cruce es de un doloroso patetismo.

Italia está representado en el Festival por un grupo de Sicilia, Sud Costa Occidentale-CRT. Con dramaturgia y dirección de Emma Dante, ellos presentan una experiencia pequeña en su estructura, pero de fuerte intensidad en su actuación y en su intención. Una familia tradicional se prepara para salir pero, a causa de que una de sus integrantes lleva un calzado poco adecuado, las discusiones potencian la exposición de la realidad de ellos, en relación con el mismo ámbito familiar y también con la sociedad de la que forman parte. Trabas de todo tipo los han condicionado en sus modelos de vida y de ellos parecen no poder salir, aunque lo intenten una y otra vez. Buenos intérpretes, se apoyan en su trabajo físico para expresar tanta pacatería que los impregna y de la que, ingenuamente, intentan desprenderse.

El esloveno teatro Mladinsko presentó "La reina Margot", de Alejandro Dumas, con dirección de Diego de Brea. En un ámbito totalmente despojado, unos fuertes actores van desandando un fragmento de la historia francesa del siglo XVI, aquella que muestra las consecuencias del matrimonio entre la princesa católica Margarita y el rey de los hugonotes Enrique de Navarra. Intrigas, traiciones y crímenes se van sucediendo a lo largo de la representación y, siempre, en nombre de Dios, el poder mantiene su estructura sin importarle las consecuencias. De Brea construye unas atmósferas muy intensas con fuertes aportes lumínicos y una música que marca ciertos ritmos de la puesta. En la interpretación prefiere diálogos breves, relaciones actorales muy acabadas y, de continuo, unas pausas que obligan al espectador a detener su atención para reparar en esos acontecimientos que se suceden y en esos hombres y mujeres que, como peleles esperpénticos de a ratos, van dando forma a la historia de un país. Diego de Brea, también, apoya todo su montaje en la conformación de imágenes que remiten al más acendrado barroquismo español y con una fuerza muy sugerente.

Por Carlos Pacheco
Para LA NACION

Adiós al romanticismo: Mozart no era pobre y vivía como una estrella

Clarín
 CULTURA : JUGOSAS REVELACIONES DE UNA MUESTRA EN VIENA

Sus ingresos lo ubicaban entre el 5% más rico de la sociedad vienesa de su época.
Luke Harding. THE GUARDIAN. ESPECIAL

Durante siglos fue retratado como un genio empobrecido que escribía cartas a sus amigos para pedirles dinero y terminó siendo enterrado como un indigente. Sin embargo, lejos de vivir en la pobreza, Wolfgang Amadeus Mozart llevaba una vida propia de la clase alta y figuraba de hecho entre los que más ganaban en la Viena del siglo XVIII, según asegura una nueva exposición.

Las cartas muestran que el compositor pedía dinero a sus amigos de forma repetida para pagar sus viajes y que su familia se vio obligada a mudarse once veces, por lo menos. Con todo, documentos que se exhiben en la Sociedad de la Música de Viena, la Musikverein, revelan que Mozart ganaba 10.000 florines por año, una suma más que considerable para la época.

"Sus ingresos lo ubicaban entre el 5 por ciento más adinerado de la población" aseguró este martes Otto Biba, el director de la exposición. "En aquella época, uno podía llevar una vida de clase alta muy buena con 500 florines anuales. Un obrero ganaba nada más que 25 al año".

"El siglo XXI debe dejar atrás esa imagen romántica que tiene de Mozart como un artista que llevaba una dura vida. La verdad es que Mozart era un genio pero uno que hacia el final de su vida ganó mucho dinero. De todos modos, tuvo abultadas deudas, por momentos. Deben haber sido producto del juego. No hay pruebas, pero no hay otra explicación de lo contrario", señaló Biba.

Mozart ganaba dinero con sus conciertos y lecciones de piano y con su trabajo como músico privado del imperio. Tenía un mesa de billar y visitaba regularmente a su peluquero. Poseía un enorme espacio para estacionar sus carruajes y vivía la mayor parte del tiempo en Viena, en un departamento de siete habitaciones, según se ve en la muestra.

Los documentos en exhibición incluyen una factura por 800 florines, que recibía Mozart de su mecenas real, José II. En otra de las cartas, el padre de Mozart, Leopoldo, se jacta de que su hijo acababa de ganar 1.000 florines con un único concierto: "Es increíble", escribió.

El compositor vivió en Viena entre 1781 y 1791, cuando murió a los 35 años.

La exposición Mozart: Un compositor en Viena, se inauguró este lunes y continuará hasta el 30 de junio en la Musikverein. Se ven cuentas y recibos de la última década de su vida y forma parte de los eventos que se realizan en Austria para celebrar el 250ø aniversario del nacimiento del compositor en la ciudad austríaca de Salzburgo, el 27 de enero de 1756.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

#PremiosGardel a la Música

#Premio Gardel|Premio Gardel al mejor nuevo artista|Premio Gardel por canción del año|Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) – música nacional

–Premio Gardel al mejor álbum artista pop masculino – Premio Gardel al mejor álbum artista pop tradicional – Premio Gardel al mejor álbum pop alternativo

–Premio Gardel al mejor álbum artista de rock

Todos quieren ser como Gardel

La Nación

Premios Gardel a la Música

Mercedes Sosa ganó ayer el Gardel a la mejor artista femenina de folklore por su último álbum, “Corazón libre”, y fue ovacionada de pie por el público presente en el Gran Rex, luego de que Charly García le entregara la estatuilla. Andrés Calamaro se llevó el Gardel de Oro y el trofeo al mejor artista de rock, y Babasónicos, el de mejor grupo de rock.

Todos quieren ser como Gardel

La Nación
Hoy, a las 18, en el teatro Gran Rex
Los premios de Capif serán transmitidos pasado mañana, a las 23, por Telefé
 Andrés Calamaro, Babasónicos, Bersuit Vergarabat, Fabiana Cantilo, Jorge Rojas y León Gieco son los grandes candidatos a llevarse el preciado Gardel de Oro hoy, a partir de las 18, cuando comience la ceremonia de entrega de los premios otorgados por Capif, que se realizará en el teatro Gran Rex.La edición 2006 de los premios Gardel, que será transmitida por Telefé sólo pasado mañana, a las 23, contará con la conducción de los cantantes Manuel Wirtz e Hilda Lizarazu. Durante la transmisión también se podrán ver las actuaciones en vivo de Fabiana Cantilo, Los Nocheros, Pimpinela, Mercedes Sosa y León Gieco, entre otros.

En la ceremonia también se otorgará el premio Gardel a la trayectoria que esta vez será para el grupo Pimpinela, formado por los hermanos Joaquín y Lucía Galán que llevan más de 20 años peleándose, haciendo himnos kitsch y temas de gran llegada popular, que influyeron a grupos de nuevas generaciones como Miranda!

Este año la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas también otorgó el premio a la personalidad del año a Gustavo Santaolalla, en un festejo anticipado donde actuaron Charly García, Café Tacuba, Orozco-Barrientos, Molotov y Mercedes Sosa, entre otros.

Para la entrega de premios de hoy los artistas más nominados son: Basónicos y Bersuit Vergarabat, ambos con 7 nominaciones, seguidos por Andrés Calamaro (6), León Gieco (6), Fabiana Cantilo (5), Coti (4), Intoxicados (3), Jorge Rojas (3) y Bahiano (3). Los artistas pelean sus estatuillas, realizadas por Hermenegildo Sabat, a las mejores producciones del año en 37 categorías.

Para esta octava edición participaron 1500 votantes ligados a la industria musical, de la que se excluyeron a los representantes de las discográficas.

Sigue grave el bajista de Catupecu

Clarín
 

LO OPERARON DE UN COAGULO

El bajista del grupo Catupecu Machu, Gabriel Ruiz Díaz, fue operado ayer de un coágulo en la cabeza en el Hospital Fernández, donde permanece internado en grave estado tras el accidente que sufrió el viernes al chocar su auto contra un árbol cerca del zoológico porteño junto al cantante de Cabezones, César Andino.

"La operación salió bien, pero sigue grave. Le sacaron un coágulo y volvió a terapia intensiva, donde fue conectado a un respirador artificial", dijeron a

DyN representantes del sello discográfico EMI. Los mismos voceros manifestaron que "la decisión de operarlo fue porque se le estaba hinchando la cara, y como tuvo reacciones favorables en el aspecto neurológico decidieron descomprimir la zona para poder ayudar a la recuperación".

En tanto, el vocalista de Cabezones, César Andino, "se recupera favorablemente después de ser operado por segunda vez el sábado —de las piernas—, también en el Hospital Fernández", le confirmó a Clarín Olga Alcantar, manager del cantante.

Un viaje de regreso a la canción animal

La Nación
 
 Gustavo Cerati

Adelanto tema por tema de "Ahí vamos", su cuarto álbum solista, que llegará hoy a todas las disquerías

 
 "Ahí vamos", el álbum que aterrizará hoy en todas las disquerías del país, abre con "Al fin sucede", una canción que, extrañamente, parece haber empezado un rato antes, como si los músicos hubieran largado tras un imaginario "un, dos, tres", y alguien se hubiese olvidado de apretar el botoncito de rec a tiempo. Pero, es sabido, nada es casualidad en el universo Cerati y, así las cosas, su esperado nuevo álbum comienza con una especie de corte sucio y desprolijo, con un riff punzante, una batería pesada e incluso un grito primal que antecede a la voz del ex Soda Stereo en esta versión 2006.

Cruzado el umbral del álbum, entonces uno cae en la cuenta de que sí, que es cierto, que "Ahí vamos" empieza antes de su primer tema, más precisamente en la portada del disco: la silueta de Cerati blandiendo su instrumento, en blanco y negro, pero con un haz de luz (¿celestial?) que emana del centro mismo de la guitarra.

En el camino recorrido entre la tapa/tributo a la guitarra y "Jugo de luna", el tema que cierra el disco casi una hora después de su inicio, se encuentra una obra que recupera al Cerati más rockero (ese que los seguidores de Soda Stereo asocian indefectiblemente con "Canción animal" y "Dynamo", quizá los dos mejores trabajos del trío), con cierto instinto conceptual, apoyado en una banda de músicos impecables y en un trabajo obsesivo de producción admirable.

Uno entre mil

"Llevame a un lugar con parlantes que nos vuele la sonoridad por el aire", canta en el segundo tema, "La excepción", y la dupla Cerati-Coleman entrecruza guitarras distorsionadas como si se tratara de un par de adolescentes jugando a ser estrellas de rock. El ex Soda canta, hace los coros y su voz se repite en diferentes planos, de modo que crea su propio reverber. Para disfrutar con auriculares (ideal para los tan de moda reproductores de mp3, aunque también funciona en el viejo walkman, por supuesto).

En "Uno entre 1000", el asunto de la guitarra no se detiene y se suma una batería machacante a cargo del "Bolsa" González, un peso pesado del rock de acá, que trabajó con Pappo, David Lebón, La Renga, Los Piojos y Luis Salinas, entre muchísimos otros.

A esta altura, ¿qué decir de la producción de un disco así? Que sólo se explica a través de la religiosa y enfermiza búsqueda de la perfección infinita e inalcanzable de un sonido compacto, con la que músicos como Cerati o el Indio Solari, por dar otro ejemplo, le dedican al trabajo de producción de un álbum. "Uno entre 1000" dice la canción. Y sí, puede ser. O más, también.

Con "Caravana", parece que el álbum por fin bajara un cambio, pero no: sube dos. La canción se descubre como la mejor manera de justificar por qué Andy Summers y Stewart Copeland le ofrecieron a Cerati reemplazar a Sting y salir de gira como The Police. Fantasmas en la materia, pero ahora. Y ahí va Cerati. Ecos, efectos, muchas resonancias.

En "Adiós", la canción en la que comparte autoría con su hijo Benito, de doce años, una frase queda flotando: "Ponés canciones tristes para sentirte mejor". Una delicia de la lírica de este músico que acaba de editar su cuarto disco solista (para trazar paralelos caprichosos con los solistas del rock de acá, algo así como el Spinetta de "Kamikaze", el Charly García de "Piano Bar", el Páez de "¡Ey!" o el Calamaro de "Nadie sale vivo de aquí"), pero que está a punto de cumplir 25 años de carrera musical.

"Adiós" y "Me quedo aquí" buscan la canción sin distorsión y el cambio de músicos entre un tema y otro se hace una constante. Pasan, tocan, se van y vuelven: cuatro bateristas (González, Fernando Samalea, Pedro Moscuzza y Emmanuel Calvet), la guitarra de Coleman, el bajo de Fernando Nalé (el único que figura en todas las canciones) y los teclados, efectos, sintetizadores y programaciones a cargo de músicos como Tweety González, Capri o Flavio Etcheto, según la ocasión.

Lo sorprendente es que, de todas formas, el disco tiene un sonido de banda, de "grabación en vivo", permitido tanto por la tecnología utilizada como por el talento de los músicos en cuestión: una especie de seleccionado que recuerda a las formaciones que rodeaban a Charly García en los años 80 (GIT, Las Ligas, Los Enfermeros), con niños terribles de oído atento a la electrónica y experimentados con más de veinte años en este asunto llamado rock.

Para los fanáticos seguidores del ex Soda (que los hay, y muchos, casi tanto como los detractores a ultranza) es momento de un dato tonto, pero tan propio de Cerati que vale la pena: él dice que el tema siete, "Lago en el cielo", es su favorito. Algo así como la expresión artística a la que aspira en su forma más completa, o al menos eso es lo que piensa hoy en día.

Lado B

Con "Dios nos libre" vuelve la guitarra sucia, justo en la mitad del álbum, como si Cerati todavía pensara en lado A y lado B en el momento de concebir una obra. Las guitarras se superponen y el tema incluye un solo galáctico de sintetizador (made in Capri), sonido de campanitas y efectos varios que hacen que uno pueda comprender por qué este músico asegura haber vivido encerrado literalmente en su estudio durante los últimos seis meses. "Dios nos libre de rogar por más", canta.

En "Otra piel" vuelve a destacarse el protagonismo de los coros (prejuiciosamente olvidados en el ámbito del rock) y en "Médium" aparecen otra vez dos guitarras épicas, bien británicas, que reafirman el estado de psicodelia melancólica. El que compone y canta esta canción es el mismo aquel de cinco temas atrás, pero que ahora no pone, sino que hace canciones tristes para sentirse mejor: "Por encima del abismo, estoy condenado a errar, de amor en amor".

"Bomba de tiempo" confirma que Cerati sigue atento a lo que sucede musicalmente en su adorada Londres y alrededores. Riff cortantes que desembocan en un hipercandombe al palo (probablemente un punto alto de los futuros conciertos).

Casi en el final, llega "Crimen", la balada Lennon-Gallagher que se lanzó como primer corte del álbum. Cerati se luce apoyado en la soberbia interpretación de estos músicos que ahora tocan exclusivamente para acompañar su voz.

El disco cierra con "Jugo de luna", sosteniendo el protagonismo rítmico de la guitarra. Aparece, entonces, ese pop espacial que ha sido marca indeleble de este artista de 45 años, sometido a una forma de composición e interpretación que ha forjado su propia carrera. Así, confirma aquel pretencioso "Ahí vamos" que se insinúa en el título y cierra el círculo cantando como en un mantra: "Perderme en un zigzag frenético? Voy por más? Voy por más. Ahí vamos". Así es, el tipo siempre parece ir por más.

Sebastián Ramos

El disco

"Ahí vamos"
Gustavo Cerati

"Al fin sucede", "La excepción", "Uno entre 1000", "Caravana", "Adiós", "Me quedo aquí", "Lago en el cielo", "Dios nos libre", "Otra piel", "Médium", "Bomba de tiempo", "Crimen", "Jugo de luna".

Los amigos invisibles

  • Diseño: el arte de tapa del álbum estuvo a cargo de Ezequiel de San Pablo.
  • Músicos: acompañan a Cerati en esta nueva travesía Richard Coleman, Fernando Nalé, Leandro Fresco, Tweety González, Emmanuel Calvet, Fernando Samalea, Pedro Moscuzza, Bolsa González, Flavio Etcheto, Capri, Loló Gasparini y Paula Zotalis.
  • Producción: compartida por Cerati y Tweety González (que también trabajó como ingeniero de sonido a la par de Uriel Dorfman y Héctor Castillo).
  • Letras: todas a cargo de Cerati, excepto "Adiós" (junto a su hijo Benito) y "Uno entre 1000", "Caravana", "Dios nos libre" y "Jugo de luna", junto a Coleman.

La cantata, del salón a la iglesia luterna

La Nación
 
 La palabra "cantata", sin intermediarios, remite a Bach y a la Iglesia luterana. Sin embargo, para un culto que planteó desde sus mismos comienzos la utilización del alemán en la liturgia, llama la atención que un término tan itálico sea el que defina el momento musical más relevante del servicio dominical. La razón para explicar este fenómeno es que hubo una "importación" y adaptación de la cantata secular italiana, un proceso que tuvo lugar a comienzos del siglo XVIII, cuando el género ya tenía una larga vida.

Hacia 1600, se instaló el canto solista con acompañamiento instrumental, en reemplazo del canto coral anterior. A lo largo de varias décadas, tuvieron lugar muchos ensayos prácticos para tratar de elaborar una línea de canto lo más efectiva y artística posible hasta que, en Venecia, después de 1650, se establecieron dos tipos de canto: el recitativo, una especie de "decir" cantado, rápido, silábico, de melodía más chata y que albergaba mucho texto en su seno, y el aria, con sus melodías onduladas, atrayentes, expansivas y que concitaban la mayor atención. Uno antecediendo a la otra, conformaron una unidad simbiótica y absolutamente equilibrada. Sobre esta base, apareció la cantata, una obra articulada como una sucesión de recitativos y arias para voz solista con acompañamiento de bajo continuo. Podía extenderse entre diez y veinte minutos, su hábitat fue el salón aristocrático y se transformó en el género más importante de la música vocal de cámara del barroco italiano. Su ascenso conllevó la desaparición del madrigal. Sus textos eran básicamente narrativos, sin perfiles teatrales, y sus temáticas, entre muchas más, se vinculaban con el amor, la vida pastoral o la mitología. Alessandro Scarlatti, el padre de Domenico, escribió más de seiscientas y contribuyó a llevar al género hasta su gran apogeo.

En el norte alemán, hacia 1700, la cantata italiana, con sus cuadros musicales sucesivos, fue el modelo sobre el cual se desarrolló la cantata luterana. Pero este género sacro, también en números independientes y sucesivos, y sus textos, poéticos o de las Escrituras, estaban de acuerdo con las fechas del calendario eclesiástico. En lo musical, en la cantata sacra, el canto solista alternó con el coral y el acompañamiento instrumental se ensanchó hacia orquestas de distinta envergadura.

Después de 1750, la cantata cayó en desuso, en cualquiera de sus dos variantes, la secular o la sagrada. Eventualmente, el género reapareció vinculado a ocasiones o situaciones especiales y con formas diversas. Por nombrar algunas, se puede recordar la "Cantata masónica", de Mozart, la "Cantata profana", de Bartók, o una olvidada "Cantata para la paz", de Milhaud, compuesta en 1937, que tal vez hoy merecería una segunda oportunidad y una mayor frecuentación.

Pablo Kohan

Música

La Nación
FESTIVAL
Juan Carlos Saravia será homenajeado
El próximo viernes, a las 21, el ex chalchalero Juan Carlos Saravia será homenajeado en el Festival Pampa Nuestra, en el teatro Coliseo (Marcelo T. de Alvear 1125). En el concierto, del que participarán el Dúo Coplanacu y Facundo Saravia, entre otras propuestas musicales, se ofrecerá un tributo a la trayectoria del artista, que lo tendrá como invitado de lujo. Los precios de las localidades son: plateas $ 50, $ 40, $ 35; superpullman $ 30 y pullman, desde $ 20.

DIVA POP
Madonna anunció su nueva gira mundial

La cantante norteamericana anunció ayer el primer tramo de su nueva gira, «Confessions on a Dance Floor», y prometió transformar al mundo «en una gran pista de baile». La gira mundial comenzará en Los Angeles, el 21 de mayo próximo, e incluirá dos shows en el estadio de Wembley Arena, en Londres, como también actuaciones en Gales. Madonna, de 47 años, ya comenzó a ensayar en los Estados Unidos con su banda, músicos y bailarines. La gira incluirá conciertos en París, Amsterdam, Roma, Düsseldorf, Hannover, Horsens, Osaka y Tokio, pero aún nada se ha confirmado acerca de los rumores que aseguran una nueva visita de la diva pop a América latina. Esta será la primera vez que Madonna sale de gira desde su «Re-Invention Tour», en 2004.

MURIO JACKIE MCLEAN
El jazz está de luto

NUEVA YORK (AFP).- El saxofonista norteamericano de jazz Jackie McLean, autor de discos como «Destination Out!» y colaborador de figuras como Miles Davis, Bud Powell o Sonny Rollins, murió el viernes último, a los 74 años, en su casa de Hartford, en Connecticut. McLean «murió como resultado de una larga enfermedad», señaló ayer David Isgur, vocero de la Universidad de Hartford, en la que el músico dio clases desde 1970. Nacido en Nueva York como John Lewnwood McLean, en el seno de una familia de músicos, aprendió a tocar el saxofón a los 14 años, primero con el soprano y luego con el alto, con el que desarrollaría su carrera profesional.

CELN Música

La Nación

FESTIVAL
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Antiguo estadio de Wembley

Hard Candy (2008) – Sticky & Sweet Tour | Miles Away | Celebration (2009) | Live to Tell | Jump

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Sabina causó revuelo en San Telmo

La Nación
 
Ayer visitó la feria

 
 La presencia de Joaquín Sabina ocasionó ayer un singular revuelo en una de las concurridas ferias de antigüedades del barrio porteño de San Telmo. El cantante español, que anoche dio en el Gran Rex su último recital en Buenos Aires, fue reconocido por la gente en el Mercado de San Telmo, que como un laberinto se extiende entre las calles Defensa, Estados Unidos, Bolívar y Humberto I, con salida por las cuatro calles.

Gritos, corridas y empujones se sucedieron en unos segundos, mientras que quienes llevaban máquinas fotográficas pugnaban por acercarse al popular intérprete, que vio así frustrado su deseo de recorrer el lugar. "Pobre… tiene derecho a dar un paseo", dijo a la agencia Télam un puestero, minutos después de que Sabina optara por retirarse del mercado.

Más allá del incidente, el histórico barrio recibió a miles de paseantes y turistas que casi codo a codo recorrían los anticuarios y ferias de la zona y se detenían a observar los espectáculos "a la gorra", que en gran variedad se presentan los fines de semana sobre la calle Defensa.