EL BORDO

Clarín

La esquina y el infinito

La banda que encabeza el recambio rockero post-Cromañon está lista para editar un tercer disco donde aspiran a una "revolución en las mentes".

Txt. José Bellas.

jbellas@clarin.com

Así como en la película Escuela de Rock (Richard Linklater), Jack Black tiene que probar ante una directora desconfiada que esa guitarra escondida sirve para un ejercicio cantado de cálculos matemáticos, a El Bordo un trabajo práctico para Química los puso en carrera. Eso fue a principios de 1998, cuando su núcleo central (Ale Kurz en voz y guitarra, Pablo Spivak en bajo y Miguel Soifer en batería), rondaba los 15 años.

Alumnos regulares del Nacional Carlos Pellegrini (igual que su manager, Mariano Botti), la encrucijada fue "defender una postura sobre las armas químicas con una canción". Aquel tema, compuesto por el alumno Kurz, disparó la necesidad de seguir juntándose. Unos meses después, un amigo los invitó a tocar a su fiesta de cumpleaños y sin querer los bautizó para siempre. "En las entradas puso ‘grupo invitado: La banda del Bordo’. Eso era por un chiste interno, por el vino Bordolino", cuentan hoy. El debut oficial vino a fin de aquel año en La Colorada. En la escena post-Cromañón, sus entonces flamantes 16 años los hubieran dejado afuera como público y espectadores. "Es curioso, pero fue al primer recital que fui… ¡y el que tocaba era yo!", dice Pablo. Ale, en cambio, ya había ido a ver a La Renga en Atlanta.

—¿Y cómo era el tema en sus casas?

—Ensayábamos dos veces por semana y las notas no bajaban. El cambio más grande pintó en el 2001, cuando salimos del colegio y la onda era "¿y ahora qué?". Pero la prioridad siempre fue la banda. Hace unos años estudiaba Comunicación y tocábamos en Hangar como soporte de La Renga y a las 9 de la mañana del otro día tenía examen. Me saqué un 9. (Ale)

Hoy su promedio de edad es 23 años: la edad que tenía Chizzo cuando grabó el primer casete de La Renga (Esquivando charcos) y a la que Andrés Ciro le ponía la voz al primer disco de Los Piojos (Chac tu chac). En cambio, la banda que se nutre de la primera generación de egresados del milenio ya tiene tres discos (Carnaval de las heridas, Un grito en el viento y el inminente En la vereda de enfrente) y llena teatros. "Pero tenemos ocho años de trayectoria: a esta altura ellos eran masivos", relativizan en su sala de ensayo, donde el guitarrista Diego Kurz (hermano del cantante), Leo Kohon (armónica) y Exequiel Puga (percusión), completan el cuadro. No es difícil encontrar a La Renga & Los Piojos entre las influencias de El Bordo. Las letras y la voz de Ale Kurz tienen un punto de contacto con Chizzo ("junto al Indio, mi letrista favorito"), pero hoy dicen estar escuchando básicamente música de afuera: Led Zeppelin, Nirvana, Pink Floyd y The Doors. ¿Bandas contemporáneas? Dicen haberles pegado una escuchada a Green Day y Audioslave, más bien por una cuestión de audio y sonido.

Como muchos, heredaron costumbres de autogestión y tics que hoy ya son cliché: tapas y escenografías diseñadas por clonos de Rocambole, temor a la exposición pública, rodearse de técnicos, sonidistas y plomos que antes que nada sean amigos, bautizo de seguidores (los suyos se llaman Los perdidos) y cierta policromía musical a reglamento. Pero también hay autocrítica. "Empezamos a sentir que hay como una movida impuesta donde parece que todos tenemos que hacer lo mismo. Por eso ahora queremos inaugurar un nuevo lugar, que es la vereda de enfrente, sin irnos de donde estamos". Esa sucursal de ellos mismos que abre su nuevo disco tiene ribetes conceptuales y sin ningún empacho dicen haberse inspirado en Pink Floyd para la segunda mitad de la obra. Y entre una pretensión que merece ser escuchada, una seca e irónica respuesta a los insatisfechos de siempre: "Querés estadios sin la radio/ multitudes sin caretas/ recitales como antes cuando no eramos ni cincuenta". Sería exagerado hablar de obra maestra, pero es válido como documento de su evolución. "Lo estamos charlando, para nosotros no significaría vendernos. Siempre y cuando tengamos autonomía sobre las decisiones". Pese a venir llenando locales dicen no vivir de la música. Sigue Ale: "Es un clic que ya se va a dar. Yo reparto cajas para una empresa y el otro día en un local me tuve que sacar fotos con todas las empleadas. No es lógico que un repartidor siga haciendo eso mucho tiempo, ¿no? Igual, nuestro presente es tan lindo que ya nos podemos morir tranquilos".

 
 
El rock es una cuestión secundaria

Desde las crónicas para adolescentes que Charly García y Nito Mestre transplantaron del colegio que compartieron (Damaso Centeno, Caballito) hasta el debut de los Auténticos Decadentes (1986 en el Colegio Nacional 10 San Martín, donde cursaban Nito y Gastón), los colegios secundarios fueron el under del under.

De hecho, los dos colegios nacionales de mayor prestigio (el Buenos Aires y el Pellegrini) tienen sus propios festivales anuales: el CENBArock y el Pellerock. Con la premisa de que en cada banda haya al menos dos integrantes que cursen en el colegio, los festivales llegan a presentar hasta 40 bandas anotadas. "En nuestro colegio sorteaban y casi siempre salíamos elegidos. Por eso nos odiaban. Hacíamos Ji Ji Ji y se rompía todo", recuerdan con nostalgia los de El Bordo. Afuera, monstruos como Beatles, Black Sabbath, Genesis, Pink Floyd, The Cure y otros brotaron de la eduación media británica.

El "rock de secundario" local acaso tenga sus dos himnos en canciones como Aprendizaje (Sui Generis) y Hay una bomba en el colegio (Attaque 77), donde expusieron la disciplina rígida de otros tiempos y una travesura extrema para obtener un día libre.

Nuevo mapa ¿hipócritas vs alineados?

Sábado a la noche en All Boys. Los Gardelitos confirman convocatoria en su primer show de cancha. Eli Suárez, el cantante, dice que "los pibes de Cromañón se agarrarían la cabeza si vieran lo dividida que está la escena". En la platea, Callejeros (Elio, Maxi y Christian) y El Bordo (teloneros sorpresa), asienten. "Somos cercanos a Callejeros y vivimos lo que pasó con mucho dolor. Con ellos compartimos movida, circuito, sonidista. Como colegas los apoyamos a que vuelvan a tocar. Es muy hipócrita que algunas bandas digan ‘a nosotros no nos podía haber pasado’. Hay muchas bandas que vivieron la onda de las bengalas e hicieron declaraciones que no se condijeron con sus actos". Sin que den nombres, la referencia se podría buscar en Bersuit y Los Piojos, que a diferencia de Gardelitos, Jóvenes Pordioseros, La 25, El Bordo y otros, prefirieron no alinearse en la defensa incondicional de Callejeros. Así las cosas en un nuevo mapa que es síntoma de ruptura generacional y donde La Renga ocuparía un terreno neutral. El distanciamiento existe, aunque las bandas todavía están a tiempo de echar la culpa a "la prensa".

Banderas seguras

El año pasado, todo a costo de la banda, se realizó una campaña donde se ignifugaron las banderas de sus seguidores. "No es que no se puedan prender, es un retardante".

 

 

2 comentarios en “EL BORDO

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