Documento de identidad

La Nación
 
Juan Subirá, de la Bersuit

 
Es "el otro pelado" de la Bersuit y, en buena medida, el director de esta atípica orquesta de rock que acaba de hacer una canción en homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo
 
 
La historia que pone hoy el foco sobre Juan Subirá es definitivamente cinematográfica. De esas con cartelito de “basada en un hecho real”. En los límites del género documental, hasta se podría decir, que ahonda “en lo más siniestro de la última dictadura argentina, la parte más macabra del plan”.

Subirá es “el otro pelado de la Bersuit”. El compositor y tecladista siempre detrás de la voz de Gustavo Cordera arriba del escenario, pero bien al frente a la hora de dirigir la orquesta bersuitera que sigue tocando aunque el Titanic se haya estrellado ya tantas veces como reflotado orgulloso de entre las aguas.

“Robarse la identidad de una persona, es retardar su nacimiento”, dice la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto en la introducción de la nueva canción de la Bersuit, “Victoria Clara”, compuesta por Subirá. Una canción pop, muy curiosa en la discografía de la banda, de sonido agradable, sobre la que Cordera canta cosas terribles como éstas: "Hay tanto chico perdido y tanto asesino suelto… Si todo resulta claro: ha nacido en cautiverio, entre tanto sufrimiento, en aquel pozo siniestro".

La canción se refiere, "sin metáforas", como dice Subirá, a los hijos de desaparecidos y resulta un genuino gesto artístico que homenajea la búsqueda constante de Abuelas de Plaza de Mayo. Pero inspirado también por un amor de primavera y esas casualidades que casi nunca lo son realmente.

"La canción tiene como dos nacimientos, lo cual podría ser algo simbólico, también", dice Subirá y se lanza sobre los hechos: hace más de diez años comenzó a salir con una chica que conoció en esa leyenda porteña que fue el Condon Clú. Se llamaba Valeria y, al poco tiempo, le confesó al músico las dudas que tenía acerca de su verdadera identidad. La historia de amor no prosperó, pero en 2000 Subirá recibió un mail en cadena de Clara Petraco, una hija de desaparecidos que buscaba a su hermana, Victoria. Fotografías mediante, ambos cayeron en la cuenta de que Valeria y Victoria eran la misma persona.

"La letra surgió en esas coordenadas y es muy explícita. Creo que esta historia, que es la que viven cerca de 500 chicos argentinos, fue la parte más macabra del plan de la dictadura", dice.

¿Se fuerza la máquina?

A los 40 años, Subirá hace tres que es padre (su hijo se llama Telmo, por el barrio) y asegura que la experiencia de la paternidad se infiltró por primera vez en la obra de la Bersuit en el último disco, "Testosterona". "Tiene que ver con la edad que tenemos, es algo lógico, porque éste es el lugar desde donde la mayoría ve las cosas hoy", dice este músico fundador de la Bersuit y responsable de canciones como "A los tambores", "Negra murguera", "Toco y me voy" o "La argentinidad al palo".

De aire barrial y andar bohemio, Subirá trabajó este año junto al ex Los Piojos Daniel Buira en la producción de un disco que documentará, por primera vez, el sonido de una decena de murgas porteñas. "Creo que para los músicos de murga va a implicar un crecimiento el hecho de que empiece a haber material grabado, que se pueda escuchar el sonido de las murgas, que es muy diferente en cada caso y muy rico", sentencia acerca del álbum que llegaría a las disquerías a fin de mes con el nombre de "Carnaval porteño 2006".

Por estos días también le cedió una composición a Gustavo Santaolalla, que el reciente ganador del Oscar incluirá en el segundo capítulo discográfico de Bajofondo Tango Club ("a Gustavo le gustan mis canciones más tangueras, las más pesaditas").

El éxito y la masividad que acompañan a la Bersuit desde que a fines de los 90 Santaolalla tomó el mando de la producción del grupo convirtieron a esta banda en una máquina de tocar (giras ininterrumpidas tanto por el interior como por el exterior) y grabar discos (uno doble y otro simple, en apenas dos años). Pero ese ritmo, dice Subirá, está llegando a algún tipo de límite.

"De hecho, puede ser que paremos por un tiempo en algún momento -adelanta-. No sé si por un año o seis meses, pero creo que es algo necesario para todos y que le puede hacer muy bien a la música y las motivaciones del grupo también. Yo les dije esto a los chicos hace ya dos años, pero no me dieron bola. Igual creo que ese descanso va a llegar y, tras la distancia, sobrevendrá el reencuentro, que seguro será aún mejor."

-¿Cuál es el secreto para que la banda se sostenga?

-En nuestro caso, la amistad, que siempre fue un pilar de la Bersuit, y, por sobre todas las cosas, la tolerancia. Nos costó muchos años armar la química del grupo, pero hoy cada uno puede opinar lo que piensa sin que todo tenga que quebrarse y, al mismo tiempo, encontrar continuamente nuevas motivaciones.

-¿Te ves en la Bersuit para siempre?

-Nunca me planteé las cosas como para que sean eternas. Si la situación da y la banda tiene cosas interesantes para ofrecer y se mantiene motivada, adelante, ¿por qué no? Pero si eso se termina, por alguna u otra razón, no tiene sentido seguir.

En un mes se reeditará el libro que escribió en 1998, "Desconcierto para uno solo", y asegura que quiere terminar otro que tiene casi listo para mandar a imprenta. "El tema también es que, en los últimos años, me incliné muy fuertemente hacia el formato canción. Obviamente que se debe a lo que es la Bersuit: una fábrica de canciones donde todos componemos. En un determinado momento, todos los cuentos y las poesías empezaron a virar hacia la canción."

Veinte años después de aquel encuentro fortuito que lo cruzó con Gustavo Cordera, en La Casa de las Artes de la Vieja Avellaneda, Subirá mira para atrás sin olvidarse de los tiempos difíciles, pero satisfecho por el camino recorrido.

"Con la Bersuit siempre fuimos intuitivos, nunca tuvimos una búsqueda consciente, sino que abordamos los ritmos como podíamos. Al principio éramos una banda sin estilo y ahora creo que lo nuestro es el estilo Bersuit, algo que se fue armando con los años. Esa mezcla de ritmos, que confunde la cumbia con la murga, el candombe, el tango, el rock o el pop, como en el caso de «Victoria Clara», comenzó a formar parte del patrimonio de la Bersuit. Creo que la gente espera eso de nosotros."

Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION

2 comentarios en “Documento de identidad

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