Un misterio llamado Dana

Clarín
MUSICA : A PROPOSITO DE LA MUERTE DE LA "GURU" DE ARCO IRIS

En los inicios de la banda Arco Iris, fue pareja de Santaolalla. Después se casó con otro Arco Iris, Ara Tokatlián. Murió en 2003 pero recién ahora se conoció la noticia.  

Mariano del Mazo

mdelmazo@clarin.com


Ahora que todo el mundo se relame hablando del talento de Gustavo Santaolalla, ahora que "tenemos" un Oscar argentino y que las revistas de interés general no dudan en seguir definiendo al músico con palabras como el conquistador o el argentino del año, resulta interesante dejar tanto laurel a un lado y poner en foco la historia de una mujer increíble llamada Danais Winnycka que, hace ya casi cuarenta años, encandiló y modificó radicalmente la cabeza de Gustavo Santaolalla. Una mujer misteriosa nacida en Ucrania el 28 de marzo de 1939 y de quien se acaba de conocer su muerte, ocurrida el 7 de setiembre de 2003. Su marido, el Arco Iris Ara Tokatlián difundió la noticia hace unas semanas en una carta abierta publicada en el sitio www.rock.com.ar

Dana fue una pionera en el uso de técnicas alternativas provenientes de la filosofía oriental. A fines de los ’60 conoció a Gustavo Santaolalla, Ara Toklatián y Guillermo Bordarempé, tres músicos de unos 16, 17 años. Dana tenía 30 años y trabajaba como modelo de alta costura de Jean Cartier. De chica había viajado junto a su padre, diplomático y cantante de ópera aficionado, por la India y el Tibet. En ese viaje adquirió los primeros conocimientos de yoga, vegetarianismo y técnicas curativas. Se radicó con su familia en Villa Ballester y siguió desarrollando una filosofía espiritual que poco tiempo después atraparía a los tres muchachos.

Cuando se formó Arco Iris, Dana era un elemento clave en la dinámica interna del grupo. Vivían todos juntos y provocaban un buen escándalo en la sociedad de entonces. Prácticamente contemporáneos a los entreveros de George Harrison y Los Beatles con gurúes y otras yerbas, se establecieron en una casa en Boulogne donde llevaban a cabo con disciplina férrea una serie de reglas que incluían meditación, lectura, naturismo, cero drogas, yoga y una vida ascética en general.

El ambiente del rock despreciaba a Arco Iris. Eran tiempos de un ghetto con un machismo exasperante, tiempos de exégetas de la tríada sexo, drogas & rock and roll: no podían entender a un grupo sometido a las enseñanzas de una mujer. Los llamaban "las amas de casa del rock". Nadie, sin embargo, podía ignorarlos musicalmente: de la mano de Santaolalla estaban provocando una precoz revolución mezclando rock con folclore, pensamientos místicos con pedestres, miradas urbanas con latinoamericanistas. Podían ir de la canción más sencilla como Mañanas campestres a una psicodélica y barroca, de la zamba al tango a lo Piazzolla, y hasta escribir una ópera rock como Sudamérica o el regreso de la Aurora.

Santaolalla estaba completamente rendido a los pies de Da na. Casi todos los temas que componía hablaban de ella. En 1970 Arco Iris gana el premio mayor del Festival Beat Internacional de Mar del Plata con, justamente, Blues de Dana. La noche cae fría, mojando en mi ciudad, / mi alma busca el día, mis manos buscan paz, / qué larga es la agonía, qué dificil es la salida, / de esta encrucijada de estar y no ser nada. /Y si es que estás ahí, gritame otra vez, /decime adónde voy, contame cómo sos, canta Gustavo, en lo que él define como "el tema más Manal de todo Arco Iris". El lado B del single de Blues de Dana, el hermosísimo ¿Quién es la chica?, también refiere a ella.

Dana y Santaolalla se enamoraron y formaron una pareja bien especial: Dana impuso una —otra— regla: nada de sexo. "Ella —cuenta Ara Toklatian desde California— creía en el amor. El sexo era después de casarse y con el objetivo de tener hijos". La comunidad, aún con la flamante pareja, siguió adelante.

Entre 1969 y 1974 Arco Iris sacó siete discos, muchos de ellos imprescindibles. Después la relación de Santaolalla con Dana —y también con el resto de los integrantes de la grey y con los principios filosóficos que se barajaban en general— comenzó a resquebrajarse. Santaolalla, literalmente, escapó. Eso, sumado al extraño clima político de la Argentina, lo impulsaron al exilio voluntario. Su destino final fue Los Angeles. "Me sentí asfixiado. Agobiado. Llegaron a perseguirme", dijo quien fue bautizado, teniendo en cuenta esta historia, "el gurú del rock latino".

Ara dice ahora que nunca lo persiguieron. "Simplemente lo buscamos. Su partida fue abrupta y había un montón de papeles firmados con Arco Iris." Al poco tiempo se fue del grupo el bajista Guillermo Bordarampé. Ara y Dana, que también se fueron al exterior, decidieron continuar con el nombre de Arco Iris. Primero viajaron a Nueva York y en 1978 se radicaron en una colina de Los Angeles. Se enamoraron. "Ella era mi maestro. Nos casa mos en 1983 por civil."

En estos últimos veinte años, a kilómetros de distancia, Santaolalla se fue convirtiendo en una máquina de producir éxitos y Ara y Dana torcían el camino rock de Arco Iris por una música más cercana al jazz y a la experimentación (Dana hacía percusiones). Las dos partes nunca se hablaron.

Dana comenzó a tener problemas de salud. Practicante y difusora de técnicas alternativas de curación, evitó la medicina tradicional. "Nos fuimos a Tijuana, por que ahí se consiguen muchas sustancias. Ahí encontrás de todo: desde piedras curativas hasta una bomba atómica." Ningún yuyo paró la enfermedad de la veterana Maestro de Gustavo Santaolalla. Dana murió en Tijuana en setiembre de 2003. "Tuvo una entereza enorme —recuerda Ara—. Dos días antes de la muerte, me tomó de la mano y me dijo: Qué lástima que no estén acá Gustavo (Santaolalla) y Guillermo (Bordarampé)". Y sigue: "Para mí su muerte fue algo terrible. No se lo conté a nadie. Me quedé en Tijuana, solo. No quería hablar con nadie, no quería que nadie me preguntara. Intenté volver a nuestra cabaña de Los Angeles, pero los recuerdos me hacían daño. Ahora estoy en la cabaña para recoger todo, pero me vuelvo a Tijuana. Recién hace unos meses decidí escribir una carta abierta para que los fans de Arco Iris se enteraran".

¿Se enteró Gustavo Santaolalla?

Sí. Me llamó por teléfono unos días antes de la ceremonia de los Oscar. Estuvimos hablando una hora. Fue muy grato conversar con Gustavo.

Danais Winnycka, líder espiritual de un grupo de muchachos de El Palomar llamado Arco Iris, murió envuelta en el misterio que acompañó su vida. Tenía 63 años, algunas convicciones y la capacidad de enamorar con su prédica y su rara belleza. Gustavo Santaolalla se nutrió de esa fuente y adquirió enseñanzas que, dijo, le sirvieron "para la vida y para la producción de música".

Las tensiones internas, el nivel de influencia de Dana y el grado de fanatismo de aquellos Arco Iris son, también, parte del misterio. Lo concreto es que Dana murió, lejana y melancólica, como el blues que lleva su nombre

3 comentarios en “Un misterio llamado Dana

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