Abren el mayor archivo del Holocausto con 50 millones de documentos

Clarín
 
FUE CREADO EN 1943 Y ADMINISTRADO POR LA CRUZ ROJA

Fueron redactados por la burocracia nazi. Mencionan a 18 millones de víctimas. Van a estar a disposición de los investigadores hacia fin de año.
 
Araceli Viceconte BERLIN CORRESPONSAL

aviceconte@clarin.com


Los registros de tratamientos dentales y experimentos médicos a los que eran sometidos los prisioneros de campos de concentración. Las causas de la detención y de la muerte de los presos. O las libretas de pago a los trabajadores forzados. Todos estos documentos redactados por la burocracia nazi quedarán en breve a disposición de investigadores.

Ayer, la comisión internacional que administra el mayor archivo del mundo sobre las víctimas del nazismo decidió permitir a los historiadores hurgar en los 50 millones de documentos que se guardan en la pequeña localidad alemana de Bad Arolsen, al oeste del país.

El llamado "archivo del Holocausto" es único porque reúne todas las actas de los perseguidos, prisioneros y desplazados por los nazis que pudieron reunir los aliados durante y después de la Segunda Guerra Mundial. En ellas figura el nombre, la fecha de nacimiento y el motivo de encarcelamiento de 18 millones de personas que fueron víctimas de la maquinaria de muerte nazi en toda Europa. Y en sus estanterías, que tendidas a lo largo ocuparían 25 kilómetros, figuran todos los campos de concentración y exterminio, desde la A de Auschwitz a la T de Treblinka.

Llevó diez años tomar la decisión de la apertura del archivo, cuyo nombre oficial es Servicio Internacional de Búsqueda. Administrado por la Cruz Roja Internacional, que nombra a su director, es vigilado por once países firmantes de un tratado que data de 1955. Representantes de Alemania, Bélgica, Francia, Grecia, Gran Bretaña, Israel, Luxemburgo, Italia, Holanda, Polonia y Estados Unidos acordaron anoche en Luxemburgo que modificarán este texto de creación del archivo. Luego habrá que esperar que los Parlamentos de los once países ratifiquen el texto, para que a fin de año los investigadores puedan acceder a los documentos.

Creado originalmente por los aliados en 1943 con el fin de encontrar a personas desplazadas durante la Segunda Guerra Mundial, el archivo es financiado por Alemania. Y aunque en principio estaba previsto que funcionara durante sólo cinco años, su misión va cambiando con el tiempo y está lejos de agotarse. El año pasado recibió más de 150 mil pedidos de búsqueda.

Al comienzo, el Servicio Internacional de Búsqueda de Arolsen sirvió para rastrear a los familiares y seres queridos "perdidos" durante la guerra. Pero con la caída del Telón de Acero hubo un aluvión de solicitudes de países de la antigua órbita soviética cuyos ciudadanos querían probar que habían estado en campos de concentración u obligados a trabajos forzosos, para cobrar una jubilación o una compensación económica.

Un ucraniano, por ejemplo, obtuvo una indemnización gracias a que en Bad Arolsen se encontraban las listas de prisioneros con piojos del campo de concentración de Gross Rosen. Allí constaba que él, Piotr, había tenido dos piojos el 26 de enero de 1945. Aunque cada vez menos, siguen llegando cartas y solicitudes enviadas desde países de inmigración como Argentina.

Hasta ahora, sin embargo, sólo se podía dar información a los involucrados o a sus familiares. Toda persona que sepa, por ejemplo, que alguno de sus antepasados había estado en un campo de concentración y quisiese probarlo mediante un documento puede escribir a Bad Arolsen para preguntar si su pariente consta allí en algún papel de la burocracia nazi. No siempre la búsqueda da resultado: en Bad Arolsen aún hay 407 mil casos sin resolver.

Desde 1996, los investigadores interesados pueden trabajar sobre el 2 por ciento del archivo que no se refiere a personas en particular. Pero ahora podrán acceder también al resto de los documentos que se apilan en estantes y ficheros y mencionan a 18 millones de víctimas del régimen nazi. Entre estos papeles están, por ejemplo, la lista de gitanos deportados al campo de exterminio de Auschwitz y su edad, desde bebés hasta octogenarios. O la lista de fallecidos de Buchenwald, con fecha, hora, número de prisionero y efectos personales.

Hacía años que los historiadores pedían que se permitiera el acceso a estos datos, de inmenso valor histórico. Alemania e Italia hasta hace poco se oponían. En abril pasado, no obstante, la ministra de Justicia alemana, Brigitte Zypries, prometió en Washington que su país apoyaría la apertura. La mayor presión en ese sentido la ejercieron el Museo del Holocausto de Washington y el de Yad Vashem, en Israel, que a su vez tienen copias de gran parte de los documentos de Bad Arolsen referidos a judíos, la mayoría de las víctimas de los nazis.

La memoria de la Revolución Cultural

BBC Mundo
 

 

Dan Griffiths
BBC

Estatua de Mao Zedong Este martes se celebra el 40 aniversario del comienzo de la Revolución Cultural de China.

Se inició como un intento de Mao Zedong de afianzarse en el poder, pero pronto se convirtió en caos.

Estudiantes y trabajadores formaron escuadrones radicales, las llamadas Guardias Rojas, que arrasaron con todo. Muchos murieron en la violencia subsiguiente y China quedó en un estado de anarquía durante una década.

Pero, ¿qué piensa hoy la gente en China de la Revolución Cultural?

Lea: Muere figura de la revolución cultural

Cada año millones de turistas visitan en Pekín la Plaza de Tiananmen. Vienen a mirar los techos descendientes de oro y las paredes rojas de la Ciudad Prohibida, y a ver el mausoleo de Mao.

Observándolos, resulta difícil de creer que en el mismo lugar hace 40 años miles de adolescentes se manifestaron ondeando sus libros rojos pequeños y jurando eterna lealtad a Mao.

Tienda con retratos de Mao Pero muchos aquí en China viven con la memoria de aquellos años caóticos cada día de sus vidas.

Muy cerca de la Plaza de Tiananmen está el parque de Jingshan, que solía ser el jardín privado del emperador. Ahora es el sitio donde algunos de los habitantes, ya retirados, de la ciudad van a cantar las antiguas canciones revolucionarias y a hacer sus ejercicios matinales.

Ahí encontré a la escritora Dai Qing. Durante la Revolución Cultural, uno de sus parientes fue enterrado vivo por las Guardias Rojas de Mao.

"No puedo nunca olvidar lo que pasó entonces", dijo, "nadie puede nunca olvidar".

La autora quiere que el Partido Comunista gobernante haga una investigación pública a fondo.

"Sólo cuando podamos contar todas las historias de ese tiempo, sin censura, solamente entonces sabremos qué pasó y por qué pasó", dijo.

Pero tendrá que esperar un largo tiempo. La Revolución Cultural fue un desastre para las autoridades, un momento en el que perdieron el control de la sociedad china. Hasta ahora han prohibido cualquier debate público sobre esa época.

Mirando al futuro

No todos los que vivieron los años de la Revolución Cultural quieren volver a examinar el pasado.

Plaza de Tiananmen Es el caso de Hao Jiangtian, uno de los astros de la Ópera Metropolitana de Nueva York. Él creció en China durante la Revolución Cultural, cuando la música clásica era considerada capitalista y decadente.

Su maestro de piano fue llevado a prisión. Sus padres, músicos, destruyeron todos sus discos de música clásica para evitar la misma suerte, y muchos de sus colegas cometieron suicidio.

Pero ahora no es del pasado de lo que quiere hablar, sino del futuro. Hao Jiangtian afirma que desde la Revolución Cultural, millones han empezado a estudiar música en China y él está jugando un papel clave para ayudarlos a desarrollar sus talentos.

Y no es sólo Hao Jiangtian quien está mirando hacia delante.

Hay en China toda una generación que nació después de la Revolución Cultural.

La Universidad de Pekín fue un centro de intensa actividad durante los primeros días de la Revolución Cultural, pero ahora estudiantes como Vivian y Shirley tienen otras cosas en qué pensar.

Área de compras en Pekín "La gente de hoy no está muy interesada en política", dice Vivian. "Están pensando en otras cosas como en sus futuros y en viajar al extranjero".

Shirley afirma que no podría haber ahora otra Revolución Cultural.

"China se ha abierto al mundo y ahora somos parte de la economía mundial, ya no queremos colectivismo, queremos individualismo".

Vivian y Shirley son parte de la nueva generación en China que quiere buenos trabajos y estilo de vida confortable. La Revolución Cultural les significa ya muy poco.

Y quizá es justo lo que el Partido Comunista quiere. Pero para Dai Qing y millones de chinos como ella, es una época que nunca van a olvidar.

Dejó 30 muertos una contraofensiva de la policía en San Pablo

La Nación
 
La ola criminal en Brasil
 
Eran sospechosos de los ataques de los últimos días; aprobaron leyes más duras
 
SAN PABLO.– Comenzó la contraofensiva: en las últimas 24 horas fuerzas policiales de San Pablo eliminaron a más de 30 sospechosos de integrar la organización criminal Primer Comando de la Capital (PCC), que durante los últimos tres días había estremecido a la ciudad con una ola de atentados que causó más de 150 muertos.

A pesar del polémico acuerdo que las autoridades habrían negociado anteayer con el jefe del PCC para poner fin a los atentados, en las calles paulistas la policía seguía ayer sólo una regla: ante la menor duda, disparar a matar.

“La cacería continúa. Estamos matando a quien tenga la osadía de enfrentarnos”, advirtió, sin medias palabras, el comandante de la Policía Militar, Elizeu Teixeira Borges.

El impresionante desafío del crimen organizado contra el Estado, con 270 atentados, 70 motines y poco más de 40 miembros de las fuerzas de seguridad muertos, dejó una sensación de paranoia en la sociedad paulista.

El estupor que la violencia causó en Brasil llevó al Senado a sancionar de urgencia once proyectos de ley contra el crimen organizado. Entre las medidas,

que todavía deben ser aprobadas por la Cámara de Diputados, se encuentra la posibilidad de recluir bajo un régimen especial a los miembros del crimen organizado durante 720 días, prorrogables por otros 720. Bajo ese régimen podrán conversar con sus abogados sólo una vez por mes y con un vidrio de por medio. Los abogados de estos grupos suelen transformarse en integrantes de la organización, que actúan como voceros del "capo" y llevan sus órdenes afuera de la cárcel.

Por otro lado, el gobierno anunció que las operadoras de telefonía celular serán obligadas, mediante un decreto presidencial, a comprar, instalar y administrar bloqueadores de celulares en las cárceles. Los teléfonos móviles son el principal medio de comunicación de los líderes del PCC, que los usan para enviar órdenes al exterior.

Los piquetes policiales continuaban ayer esparcidos por toda la ciudad. Al pasar frente a una comisaría en la avenida Angélica, una de las principales de la ciudad, este cronista fue bloqueado por dos policías que le apuntaron fusiles directamente al cuerpo, mientras gritaban: "¡Los autos con vidrios polarizados tienen que pasar con las ventanillas bajas delante de un comisaría!"

Nuevas informaciones mostraron ayer que los tentáculos del crimen organizado llegan más lejos de lo que se podía imaginar. Hace algunas semanas, los jefes de policía de San Pablo fueron interpelados por los legisladores de la Comisión Parlamentaria de Investigación del Tráfico de Drogas.

Como la información que podía surgir de la interpelación era confidencial, la declaración fue a puertas cerradas. Horas después de la reunión, Marcos Willians Herbas Camacho, alias "Marcola", el líder del PCC, escuchaba en su celda la grabación en la que se planificaba la transferencia de todos los miembros del PCC a una cárcel de máxima seguridad en el interior de San Pablo. Fue entonces cuando comenzó a planear la ofensiva, que terminó cuando el gobierno negoció el fin de los ataques a cambio de condiciones especiales de prisión para él y su grupo.

El líder del PCC tuvo acceso a la información por medio de un empleado del Congreso que vendió a abogados de la organización dos CD con las conversaciones de los jefes policiales.

Pasado el estupor, comenzó la utilización política de los atentados. Primero, el candidato del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Geraldo Alckmin, que era gobernador de San Pablo hasta hace 40 días -cuando pidió licencia para iniciar su campaña electoral-, acusó al gobierno nacional por la inseguridad, por no haber enviado a los estados fondos de coparticipación.

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva respondió en el mismo tono. "Lo que ocurrió en San Pablo es algo grave porque muestra el peso del crimen organizado. Por los artículos que leí ayer, parece que hubo un acuerdo entre policías y bandidos", atacó Lula, y acusó a las autoridades paulistas. "Lo que tiene que quedar muy claro es que todo lo que el gobierno federal podía ofrecer se lo ofrecimos al gobernador Claudio Lembo", dijo.

Sin ayuda

El ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, subió todavía más el tono y provocó la ira de la oposición. "El gobierno paulista prefirió negociar con criminales antes que aceptar la ayuda del gob ierno", disparó.

Lula y Alckmin, los adversarios en las elecciones presidenciales de octubre, están prácticamente igualados en cuanto a la responsabilidad por lo ocurrido, según la opinión de los paulistas. Una encuesta de Datafolha reveló ayer que el 39% considera que Lula tuvo "mucha responsabilidad" en los atentados, y otros 37% culparon a Alckmin. La Justicia, sin embargo, fue para los paulistas la responsable mayor: el 55% consideró que el problema se debe a su funcionamiento ineficiente, blando y lento.

Lembo, el actual gobernador paulista, pasó el día de ayer intentando explicar la negociación con "Marcola", que permitió que los ataques pararan. Enredado en justificaciones, Lembo llegó a decir que había autorizado que un avión de la policía militar trasladara a la abogada del líder del PCC hasta el presidio para "agilizar el diálogo" con el jefe de la organización criminal. Y dijo que se había permitido el diálogo con la abogada y que los presos recibieran televisores nuevos para ver el Mundial de Alemania para evitar que en un futuro se lo acusara de no respetar los derechos humanos.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

Derechos humanos

  • SAN PABLO (EFE).- Organizaciones defensoras de los derechos humanos acusaron a la policía de responder vengativamente a la ofensiva del crimen organizado y denunciaron la posible muerte de inocentes, en lo que algunas consideran una "matanza". Las críticas se suman a las de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (de la OEA), que urgió a las autoridades a "adoptar medidas para resolver la grave situación".

Las nuevas medidas carcelarias

Visitas restringidas

  • Los presos podrán recibir sólo dos visitas de familiares por mes (estarán separados por un vidrio).

Mayor aislamiento

  • La principal medida crea un régimen especial de aislamiento para presos de alta peligrosidad, que puede durar 720 días, prorrogables por otros 720 (actualmente es un año).

Ni alimentos ni teléfonos

  • Además, los presidiarios no podrán recibir alimentos externos traídos por sus visitas ni aparatos electrónicos, como teléfonos o televisores, y sólo tendrán derecho a un contacto por mes con su abogado.

Bloqueo de señal

  • Ordenaron un plazo de seis meses para que sean instalados bloqueadores de señal de telefonía móvil en las cárceles.

 

 

 

 

 

 

Clarín

CONMOCION EN BRASIL : RECORRIDA POR LAS ZONAS POBRES DE LA CIUDAD

En las favelas de la ciudad la gente dice que el comando narco ganó "una gran batalla"

Cuentan a Clarín que la violencia de los últimos días fue "necesaria". 
 
 
Gustavo Sierra SAN PABLO ENVIADO ESPECIAL

gsierra@clarin.com

Mientras hay muerte, hay esperanza. No lo dijo con esas palabras, pero eso es lo que me quiso decir Joao cuando intentaba explicarme por qué la ciudad de San Pablo quedó tres días sitiada, con 115 cadáveres por las calles y enfrentamientos con la policía por todos los barrios; allí, en la ciudad más grande de Sudamérica y su periferia. "En todas las guerras hay bajas y acá las hubo. Esto fue necesario", dice este moreno de un metro setenta, buena contextura y pocos dientes. Joao asegura que no pertenece al Primer Comando de la Capital (PCC), la organización criminal con más de 20.000 hombres que lanzó una verdadera guerra contra la policía el viernes pasado y que siguió luchando hasta esta madrugada. Pero los que me lo señalaron me dijeron que él conoce perfectamente a este sindicato del crimen y su organización. "Tú ves que yo no voy armado ni nada. Yo conozco y por eso te digo que aquí hubo una gran batalla y la ganó el PCC", me dice, mientras se rasca la barriga por debajo de su camiseta verde con el escudo amarillo y el número 10 al frente.

A Joao lo encontré después de recorrer durante casi todo el día varias favelas de los alrededores de San Pablo en busca de información sobre el PCC y los hombres que tuvieron en jaque al gobierno brasileño durante 72 horas. Pregunté a decenas de personas y todas me dijeron lo mismo: "El PCC no es una de esas organizaciones que les gusta mostrarse. Trabajan en lo suyo (drogas, asesinatos, asaltos) sin mostrarse demasiado."

¿No hacen acciones a lo Robin Hood y reparten comida en el barrio?, pregunté. "No, eso lo pueden llegar a hacer hasta los del Comando Vermelho (los sicarios que azotan a Río De Janeiro), pero el PCC está en otra cosa. Eso no quiere decir que si eres un allegado de algún jefe importante no recibas tus prebendas."

Joao fue mucho más específico. Según él, se trata de centenares de bandas que se fueron armando desde los años noventa en las cárceles de San Pablo y que se mueven como abejas. "Tienen todo bien organizado", dice mientras mueve la cabeza de arriba abajo con una media sonrisa.

Hablamos de parados en un recodo de una casa de ladrillos huecos y hierros oxidados saliendo por todos lados. Estamos en el medio de Heliópolis, la favela más grande de San Pablo, con 140.000 habitantes. Desde este lugar se puede ver una buena parte de la ciudad. La casa está ubicada justo sobre la parte más alta del morro y por debajo se pueden ver dos grandes autopistas y al fondo los rascacielos de la poderosa zona bancaria paulista. Este es feudo del Partido de los Trabajadores del presidente Lula da Silva. A la entrada se puede leer un gran cartel que dice "Heliópolis avante com Lula e Mercadante".

De aquí salieron varios dirigentes del PT y se la reconoce como una de las favelas más politizadas. "Es un gran semillero. Tenemos dirigentes para todo. Hay muy buenos activistas políticos desde que comenzaron las luchas acá hace más de 30 años. Y hoy están los mejores »de otras actividades»", cuenta Joao hasta que se para en seco. Pasa una moto y el conductor observa con atención al extranjero que habla con Joao. No tengo idea de quién es, pero Joao dice que ya no puede charlar más, que se tiene que ir. Me señala cómo llegar nuevamente hasta la calle que desemboca en el centro comunitario del barrio. El PCC tiene cientos de ojos y orejas escuchando todo en las favelas paulistas.

En el centro comunitario hablo con una de las asistentes. "Acá no se ve, no se escucha ni se habla", es lo primero que me dice. Pero si no publico su nombre promete contarme lo que pasó hoy en el gimnasio mientras conversaba con los 35 chicos de 13 y 14 años que ella dirige. "Salió el tema y un grupo empezó a hacer un cantito como de la cancha de fútbol vivando al PCC. Uno de los que más cantaba era el hijo del jefe (el capo narco) de acá de este barrio. Decía que había sido una gran victoria, que habían ganado. Pero otro de los chicos le dijo que no habían ganado nada porque la gente no pudo ir a trabajar y perdieron tres días de sueldo. Para que no se armara ahí mismo, les propuse comenzar el partido de vóley, y se terminó… Bueno, por ahora. Esto muestra que la gente está dividida, pero que el PCC tiene a muchos que lo apoyan", me dice la asistente social mientras nos permite subir al techo para hacer una fotos panorámicas de las favelas. "¿Fotos a nosotros? ¡Ni se te ocurra! Y cuando veas un garoto de más de 13 o 14 años, no levantes la cámara porque no salís de acá", nos advierte.

Recibo un llamado de un colega brasileño que conozco de hace tiempo y que es un experto en temas de seguridad. Me pide que vaya a un lugar tranquilo y comienza a pasarme datos del hombre que organizó la revuelta de los sicarios y el máximo líder del Primer Comando de la Capital. "Sin duda, hoy es el narcotraficante más notorio de América latina desde la muerte de Pablo Escobar, el jefe del Cartel de Cali", me dice el colega.

Marcos Williams Herbas Camacho, más conocido como Marcola, tiene 38 años y dirige con mano de hierro el PCC desde agosto de 1993. En esa época Marcola estaba preso en la cárcel de Taubaté, a 130 kilómetros de San Pablo. Allí, en la cancha de fútbol del presidio, el capo y otros ocho reclusos idearon la organización, que fue creciendo de tal manera que 13 años más tarde cuenta con más de 20.000 hombres, entre los que están en las cárceles —un amplio porcentaje— y los que siguen delinquiendo afuera. El principal negocio del PCC es el narcotráfico, pero opera como cualquier otra organización mafiosa y son los propios miembros los que terminan manteniéndola. Los "hermanos" (así se llaman entre ellos) del PCC que están en libertad deben entregar 500 reales al mes y los que están presos, 50, para recibir protección.

La organización tiene "hermanos" y "primos", que son los simpatizantes y ejecutores de "tareas". Entre ellos hay un grupo selecto al que llaman "los binladen", en referencia a Osama bin Laden, el líder de la red terrorista Al Qaeda. Son los encargados de atacar a la policía y poner bombas.

Marcola se cree un intelectual. "Leí más de 3.000 libros", dice cada vez que puede. Según los informes de los carceleros que lo conocen muy bien, su libro de cabecera es El arte de la guerra, escrito hace más de 2.500 años por el filósofo chino Sun Tzu y cuyo lema básico es "para derrotar a un enemigo es preciso conocerlo muy bien". El líder del PCC estuvo casado con la abogada Ana María Olivatto Herbas Camacho, que fue asesinada con dos tiros en la cabeza en la noche del 23 de octubre del año pasado en medio de una lucha por el poder dentro de la organización. Tienen una hija adolescente, que dicen que "está más guardada y protegida que la reina de Inglaterra".

En las favelas que recorrí aseguran no saber nada de Marcola. En realidad, es un hombre que pasó casi toda su vida en las cárceles y muy pocos lo conocen personalmente. Anoche estaba en la penitenciaría de máxima seguridad de Presidente Bernardes, donde había sido trasladado poco antes de que comenzara la revuelta.

Un rumor que corre dice que en realidad todo comenzó porque había un acuerdo para que Marcola pudiera escapar durante ese traslado y que por razones desconocidas el pacto no se cumplió. Lo cierto es que antes de que cayera la madrugada pasada, Marcola negoció como si fuera el canciller de una potencia con un coronel de la Policía Militar, un delegado del gobierno y una abogada. No se sabe a ciencia cierta los términos del acuerdo, pero el capo del PCC volvió a usar el teléfono celular con el que se comunica constantemente con sus lugartenientes, para decir esta vez: "Salve, general… Dejemos todas las »facultades» (presidios) que se encuentran en nuestras manos."

Ya anochece y antes de que sea imposible entrar viajamos hasta la favela de Jaguaré, al oeste de San Pablo. Ahí, en unos paredones de una fábrica se pueden ver pintadas descoloridas con los números 15-3-3, por el lugar de ubicación en el alfabeto de las letras P-C-C. Las calles empinadas y cubiertas de cascotes están con total calma. Acá, como en las otras favelas y barrios de la ciudad, la orden de Marcola ya se viene cumpliendo a rajatabla desde la mañana.

Me encuentro con Antonio Marcos Gomes Cardoso, el joven jefe comunal que me asegura que ya todo está normalizado. "Esto, por ahora, terminó. Pero lo que no terminaron son las condiciones de marginalidad en las que vive la mayoría de la gente por acá. Y eso, a la larga, va a traer más violencia. Hoy es el PCC, mañana puede ser otra organización. Pero va a ser así."

El sol cae, unos chicos hacen jueguito con una pelota de fútbol y otros se tiran por la pendiente del morro con una bicicleta. El levantamiento del PCC del mayo negro de San Pablo parece haber llegado a su fin como un samba melancólico al que se le pierden las palabras en la boca de Jobim y las notas en el aire. Pero Antonio Marcos me lo advierte: "Esto no puede acabar así como si nada hubiera pasado. Acá lo peor está por venir."

Avanza la nueva izquierda europea

La Nación
 
Es moderada, acepta las reformas y ya alcanzó el poder en 13 países de la UE
 
PARIS.- La elección de Giorgio Napolitano como presidente de Italia marcó -por primera vez- la llegada de un ex comunista a la cúspide del poder en un país de Europa Occidental. Pero al mismo tiempo confirmó la "tentación socialista" que seduce a los electores de la Unión Europea (UE).

Esa tendencia constituye un fenómeno político que va más allá de los resultados electorales coyunturales: Europa, continente de polarizaciones, parece tantear a ciegas buscando la mejor forma de protegerse contra los excesos de la globalización. Mientras los sectores más frágiles se dejan tentar por la extrema derecha, los segmentos moderados miran con interés la alternativa que propone un nuevo socialismo.

En poco tiempo, los electores llevaron a la izquierda al poder en 13 países de la UE. Esa tendencia, que se confirmó en las últimas semanas con las victorias de Romano Prodi en Italia y de Ferenc Gyurcsany en Hungría, podría acelerarse en el futuro si, como predicen los sondeos, los socialistas ganan las elecciones presidenciales de 2007 en Francia.

Los socialdemócratas controlan el poder en Suecia, Gran Bretaña, España, Portugal, Hungría, Lituania y la República Checa. También participan en gobiernos de coalición -dirigidos por la derecha- en Alemania, Bélgica, Chipre, Finlandia y Luxemburgo.

Esa nueva izquierda que se instala en el Viejo Continente tiene, sin embargo, características particulares: no es radical ni altermundialista ni, mucho menos, anticapitalista. Se trata, en general, de una izquierda moderada, que pide a sus administrados y a la UE aceptar las reformas sin padecer los efectos deshumanizadores del ultraliberalismo.

Esa izquierda votó por el proyecto de Constitución Europea, lamenta la actual parálisis de la UE y no teme hablar de flexibilización, de mercado o de competencia.

Giorgio Napolitano es el símbolo de ese aggiornamento . Después de la caída del Muro de Berlín, ese apparatchik del Partido Comunista Italiano (PCI) abandonó sus ilusiones de imponer la dictadura del proletariado y se recicló en la ideología "transformista" de la socialdemocracia.

La inflexión ideológica de los partidos de izquierda quedó sacralizada con el giro al centro de Tony Blair, que fundó el Nuevo Laborismo, con el que pudo acceder al poder en 1997.

Romano Prodi pertenece a esa misma línea. Lo probó cuando fue presidente del Consejo italiano, entre 1996 y 1998, y lo confirmó cuando ocupó, de 1999 a 2004, la presidencia de la Comisión Europea. Entonces, Prodi estuvo estrechamente asociado a la llamada "estrategia de Lisboa", cuyo objetivo es adaptar Europa a la globalización.

Otro socialista, el flamante primer ministro de Portugal, José Sócrates, acaba de anunciar la supresión de un tercio de los organismos o instituciones estatales del país, lo que significará una reducción del 15% de los 500.000 agentes del Estado. La medida, sorprendentemente reformista, es parte de un vasto programa tendiente a reducir los déficit públicos.

El primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, también encarna esa izquierda moderada. "Los primeros 100 días de mi segundo mandato se traducirán en más de 100 reformas", afirmó ese millonario de 42 años, tras su reciente victoria.

Otros tiempos

Cuando nació, en 1889, la socialdemocracia sueca estaba mucho más cerca de un modelo marxista alemán que de la tradición utopista del socialismo francés o británico. Hoy, el partido del primer ministro Göran Persson defiende un modelo que combina el control del sector público y la economía de mercado.

En 1999, Suecia fue uno de los primeros países de la UE en poner en marcha una profunda reforma del sistema de pensiones. Ese modelo ha sido tomado como ejemplo por el resto de sus socios europeos.

Tampoco se puede acusar de ortodoxia socialista al español José Luis Rodríguez Zapatero. En España, un tercio de los asalariados tiene contratos de corta duración.

Por su parte, los socialistas que participan en gobiernos de coalición, como en Alemania o en Bélgica, han aceptado compromisos con la derecha para impulsar políticas de reforma.

A pesar de todo, los gobiernos europeos tienen serias dificultades en convencer a sus opiniones públicas de los beneficios de una decidida política de reformas. Todo sucede como si esos cambios debieran hacerse discretamente, sin provocar miedo.

"Los europeos tienen terror a los efectos devastadores de la globalización. Quieren reformas, pero dentro de un sistema muy social, que tenga al hombre como centro. Esto explica ese retorno paulatino hacia la izquierda", afirma André Grebjine, director de investigación en el Instituto de Ciencias Políticas de París.

En la imaginación de los electores, una izquierda moderada podría ser garantía de reformas y, al mismo tiempo, de rechazo a las peores consecuencias de la mundialización: el desempleo, las deslocalizaciones, la precariedad laboral, las sociedades fracturadas entre los opulentos y los más rezagados.

Pero, simultáneamente, los europeos también se niegan a dar a esas izquierdas una fuerte mayoría, como sucedió en Alemania, en Italia o en España. En esos casos, ¿cómo saber si los electores votaron a favor o en contra de las reformas? La respuesta no es fácil, porque siempre hay fuerzas modernizadoras y conservadoras en ambos lados.

Quizá la fórmula adecuada sea la que suele utilizar el liberal Louis Michel. Para el ex viceprimer ministro belga, "contar con fuertes mayorías puede ser muy útil. Pero lo esencial para realizar reformas es una cualidad cada vez más escasa en política: el coraje".

Por Luisa Corradini
Para LA NACION

Hamas desafía a Abbas y despliega su propia policía

La Nación
 
La medida acentuó la división en el gobierno palestino
 
 

CIUDAD DE GAZA.- En el marco del creciente enfrentamiento que divide a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y en un abierto desafío al presidente Mahmoud Abbas, el gobierno de Hamas anunció ayer la entrada en funciones de un nuevo organismo de seguridad palestino, principalmente formado por milicianos del brazo armado del grupo extremista.

En respuesta, Abbas, que había prohibido la creación de esa nueva fuerza, ordenó a los servicios de seguridad existentes un despliegue de urgencia, dejando a los territorios palestinos al borde de un nuevo derramamiento de sangre.

La puesta en marcha de la nueva fuerza de seguridad, anunciada por el ministro del Interior palestino, Said Siam, habría sido una consecuencia de la misteriosa muerte de dos milicianos de Hamas ayer en la Franja de Gaza, que algunos atribuyen al grupo Al-Fatah, al que pertenece Abbas.

El grueso de los 3000 miembros que conforman la nueva fuerza de seguridad -denominada Fuerza Especial- son milicianos del brazo armado de Hamas y el equipo se completa con hombres de Jihad Islámica y de grupos disidentes de Al-Fatah.

Abbas había declarado recientemente que se trataba de una decisión "ilegal" del gobierno del primer ministro Ismael Haniyeh, con quien está enfrentado, entre otros motivos, por discrepancias acerca de sus respectivas atribuciones en relación con los organismos de seguridad de la ANP.

En tanto, un responsable palestino dijo que Abbas ordenó a las fuerzas de seguridad que se desplieguen de forma inmediata en las ciudades palestinas y que "se nieguen a obedecer órdenes que no provengan de la autoridad" presidencial.

La semana pasada, las tensiones entre Al-Fatah y Hamas, a la cabeza del gobierno palestino tras su victoria en las legislativas de enero pasado, dieron lugar a enfrentamientos armados de una magnitud sin precedente desde la llegada al poder de los islamistas.

Hace casi un mes, Hamas había hecho pública su intención de crear una nueva fuerza de seguridad para hacer frente al caos en los territorios palestinos.

El grupo extremista nombró como responsable de la fuerza al jefe de los Comités de Resistencia Popular, Jamal Abu Samhadana, a quien Israel busca por su presunta implicación en numerosos atentados.

Abbas, que ejerce la responsabilidad global sobre el conjunto de los temas de seguridad, rechazó posteriormente la creación del nuevo organismo de seguridad y la designación de Samhadana, subrayando que se trataba de dos medidas inconstitucionales.

El mandatario palestino afirmó ayer que Hamas "no puede sobrevivir" si sigue ignorando las demandas internacionales para que abandone la violencia y reconozca a Israel.

"Deberían ser parte de la comunidad internacional. Si no, no creo que puedan sobrevivir", auguró.

Las naciones occidentales han recortado su ayuda financiera a la ANP, dejando a 165.000 empleados públicos sin salario desde marzo.

Agencias AP, AFP, EFE y ANSA

Tensión en Brasil : Pactan una polémica tregua en San Pablo

La Nación
 
 
La ola de motines dejó 150 muertos
 
SAN PABLO.– En una demostración de poder tan impresionante como la que sumió a San Pablo en tres días de caos y terror y que dejó casi 150 muertos, el líder de la organización criminal Primer Comando de la Capital (PCC) dispuso ayer una tregua y San Pablo entró nuevamente en la normalidad, pero aún víctima del estupor.

Marcos Willians Herbas Camacho, alias “Marcola”, de 38 años, habría dado la orden de detener las acciones terroristas contra fuerzas policiales, bancos y colectivos el lunes por la tarde.

La decisión fue tomada después de un encuentro del jefe del PCC con autoridades policiales y su abogada, Irascema Vasciaveo, que viajó a bordo de un avión de la Policía Militar hasta Presidente Prudente, el municipio del interior de San Pablo donde se encuentra detenido Marcola en una cárcel de máxima seguridad. “Fue una muestra de buena voluntad”, dijo la abogada sobre la situación insólita de que el gobierno de San Pablo le pusiera a su disposición un avión para ir a ver a su cliente.

La orden de “Marcola”, que controla el PCC –también conocido como Partido del Crimen por ser una especie de agremiación para todo tipo de delincuentes- tuvo un acatamiento casi automático y el lunes, al finalizar el día, no hubo más atentados.

En tres días, desde el viernes a la noche hasta el lunes, fueron cometidos 270 ataques contra fuerzas policiales y blancos civiles. Murieron 56 policías y civiles, a los que se suman 13 presidiarios eliminados en ajustes de cuentas en medio de los motines y otros 80 sospechosos abatidos en enfrentamientos -casi 150 muertes en total-.

La decisión de detener los ataques fue transmitida con la misma eficiencia con que se inició todo: vía celulares y en forma exponencial. Es decir, la cúpula le avisa a un número de comandados, que le avisa a un número mayor, y así hasta alcanzar a miles de "soldados", delincuentes que funcionan como células dormidas del PCC.

Después del aviso de tregua, las rebeliones que había en 73 penitenciarías de todo el estado cesaron como por arte de magia. En la noche del lunes casi ya no quedaban presos amotinados. La decisión de negociar causó polémica y las autoridades negaron durante todo el día el encuentro. Sin embargo, el comandante de la Policía Militar, Elizeu Eclair Teixeira Borges, se contradijo y aceptó que hubo "una conversación".

"Supe que «Marcola» quería una abogada. Ustedes saben que es una persona inteligente y conoce la legislación como pocos", comentó, admitiendo que sabía que iba a haber una reunión. "No sé qué hubo y qué no hubo. Ese no es un asunto de la Policía Militar", evadió. Sin embargo, según trascendió en medios brasileños, participaron de la negociación además de la abogada del "jefe de jefes", un comandante de la Policía Militar, un representante del servicio penitenciario y un comisario de la Policía Civil.

El comandante dijo que es ridículo pensar en un acuerdo si el lunes había 19 presos y ayer ya eran 113, si había 19 bajas en la organización como resultado de los enfrentamientos y ayer ya había casi 80. "¿Qué rayos de acuerdo es ése?", se irritó. "No hice ningún acuerdo, mucho menos con bandidos", respondió también el comisario de la Policía Civil, Marco Antonio Desgualdo.

Exigencias

Haber hecho una reunión con un preso que tenía las visitas prohibidas le restó crédito a la versión de los dos policías. El "cese del fuego" ocurrió apenas después de la reunión.

No trascendieron detalles del acuerdo, pero el motivo de la ola de terror disparada por "Marcola" puede dar un indicio de cuál puede haber sido el tema de la negociación. "Marcola" y otros 765 integrantes del PCC fueron trasladados a una cárcel de máxima seguridad a casi 600 kilómetros de San Pablo.

Todos fueron puestos bajo el RDD -Régimen Disciplinario Diferenciado-, lo que les impedía cualquier contacto con abogados o visitas durante treinta días, apenas una hora de sol por 23 de reclusión, prohibición de televisión y otras restricciones. Para alguien como "Marcola", que se niega a aceptar una pizza del servicio penitenciario y ordena que le traigan picanha -colita de cuadril, el corte preferido en Brasil-, se puede intuir que las condiciones de su detención pueden haber guiado tanto el ataque en masa que lanzó como la aceptación de decretar una tregua. Según trascendió, "Marcola" habría exigido, entre otras cosas, la instalación de televisores de plasma para ver los partidos de Brasil en el Mundial de Alemania.

La responsabilidad política por la sensación de impotencia en que quedaron las fuerzas de seguridad quedó dividida entre el oficialismo y la oposición. Las huestes del presidente Luiz Inacio Lula da Silva intentan transferirle la responsabilidad al gobierno de San Pablo, gobernado por una alianza opositora. Esa oposición, sin embargo, responsabiliza al gobierno nacional de no haber lanzado el plan nacional de seguridad y de no haber resuelto mejor el problema social que originaría la violencia.

Los paulistas volvieron ayer a la normalidad, todavía en estado de shock. Los colectivos funcionaron y los negocios abrieron, pero los efectos del caos todavía se hacían sentir. El subte registró medio millón menos de pasajeros que lo normal y los embotellamientos fueron mayores, debido a que la gente prefería evitar el transporte público, posible blanco de ataques.

La eliminación en menos de 24 horas de 80 supuestos delincuentes que respondían al PCC fue una demostración de poder de las fuerzas de seguridad para aplacar el miedo en la población. Pero también quedó en el aire, como en aquellas películas de terror que tendrán una segunda parte, que el caos se detuvo sólo porque el "capo" dio la orden.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

Detenidos argentinos, a salvo

  • Los 37 ciudadanos argentinos que se encuentran detenidos o presos en las cárceles del estado de San Pablo estarían a salvo, dijo ayer a LA NACION el cónsul general de la Argentina en San Pablo, Roberto Raimondo. "Hemos consultado a las autoridades penitenciarias, quienes dijeron que no habría ni heridos ni muertos entre los detenidos argentinos", explicó Raimondo. El funcionario aclaró que hay "dos o tres" penales en los que las fuerzas de seguridad todavía no habían recuperado el control. "Aún nos quedan algunos institutos carcelarios que nos tendrían que informar", añadió.

INDONESIA : Evacuan a 22.000 personas por un volcán

La Nación
 
 

  • YAKARTA (ANSA).- Más de 22.000 personas fueron evacuadas ayer a causa de la erupción del volcán Merapi, en Indonesia, aunque hay otro centenar de habitantes que corre el riesgo de morir en la zona ya que se niegan a dejar sus casas. Muchos consideran sagrado el volcán, por lo que se rehúsan a obedecer las advertencias de las autoridades. El volcán entró en erupción anteayer y su cráter siguió expulsando ayer ríos de lava, además de gigantescas nubes calientes de gas, rocas y cenizas.

San Pablo, en estado de guerra por una ofensiva de criminales

La Nación
 
La peor ola de motines en Brasil

Hay 81 muertos después de 180 atentados; protestan por la situación en las cárceles
 
 
 

SAN PABLO.– Pánico, caos, 81 muertos, 90 ómnibus incendiados, decenas de prisiones amotinadas y la más violenta declaración de guerra del crimen organizado contra el Estado brasileño en toda su historia.

El “lunes negro” que ayer vivió San Pablo difícilmente será olvidado. Se lo recordará como el día en que el jefe de una organización criminal logró tomar de rehén a la capital económica de Brasil con una llamada de celular en la que convocó a la delincuencia a matar policías, incendiar, atacar comisarías, amotinar prisiones, tirar bombas y difundir el terror.

Anoche, en el tercer día desde la declaración de guerra, ya eran 180 los atentados cometidos por delincuentes en todas las zonas de San Pablo, desde las más humildes hasta las más ricas. La ciudad quedó paralizada por el miedo y la paranoia: las escuelas mandaron a los chicos de vuelta a sus casas, el transporte público dejó de funcionar, los negocios y los shoppings cerraron a media tarde y las empresas permitieron que sus empleados volvieran antes a sus hogares.

En tres días fueron asesinados a sangre fría 22 policías militares, seis policías civiles, tres guardias municipales, ocho agentes penitenciarios y cuatro civiles que los acompañaban. En enfrentamientos con la policía murieron 38 delincuentes.

“Estamos en guerra contra ellos [los criminales]. Vamos a tener bajas, pero no vamos a retroceder”, declaró ayer en conferencia de prensa el coronel Elizeu Eclair Teixeira Borges, comandante de la Policía Militar.

Después de varias promesas de inversiones en políticas de seguridad a lo largo de sus tres años y medio de gobierno y varios episodios de violencia –principalmente en Río de Janeiro–, ayer el presidente Luiz Inacio Lula da Silva cambió de argumento. “En un momento como éste no vale la pena imaginar que alguien pueda hacer magia para resolver el problema del crimen organizado. No es algo simple de combatir. El crimen tiene sus brazos diseminados por el mundo entero. Necesitamos usar la inteligencia", propuso. Según el mandatario, los atentados "fueron una provocación, una demostración de fuerza del crimen organizado".

Como Brasil es una república federativa, la atribución de la seguridad en San Pablo les corresponde a las autoridades del gobierno del estado y no al gobierno nacional.

El ministro de Justicia de Lula, Marcio Thomaz Bastos, puso a disposición las tropas del ejército, pero hasta ayer a la noche San Pablo no había aceptado el ofrecimiento.

Lula negó que la campaña electoral estuviera afectando la coordinación de un contraataque de las fuerzas de seguridad contra la violencia (el estado de San Pablo es gobernado por quien era vice de Geraldo Alckmin, el candidato socialdemócrata a la presidencia en las elecciones de octubre próximo). "No creo que exista alguien así de mezquino. Más cuando hay muchas víctimas y soldados que defendían a la sociedad brasileña y fueron asesinados", dijo Lula ayer.

La ola de ataques incluyó motines en 71 cárceles de la ciudad, donde más de 300 personas fueron retenidas como rehenes. Por otro lado, unos 10.000 colectivos -de los 15.000 que operan en San Pablo- fueron sacados de circulación ayer, lo que dejó a casi 3 millones de personas sin transporte. Una amenaza de bomba llevó a las autoridades a evacuar el patio principal del aeropuerto de Congonhas.

El estado de conmoción que dominó la ciudad hizo que la Bolsa de Valores de San Pablo cancelara el after market , una negociación de acciones que ocurre entre las 17 y las 19.30.

Marcos Willians Herbas Camacho, alias "Marcola", ladrón de bancos y jefe de la organización criminal carcelaria Primer Comando de la Capital (PCC), ordenó el viernes pasado la ola de atentados desde su celda, después de que el gobierno del estado de San Pablo decidiera transferir a 760 integrantes del PCC a una prisión de máxima seguridad en el interior.

El PCC no es una organización de narcotráfico ni un cartel. Se trata de una estructura carcelaria, con ramificación en todas las penitenciarías y en todo el mundo del crimen en San Pablo. Es una especie de sindicato del crimen, con mensualidad, estatuto y penalidades, casi siempre la muerte. Traficantes, ladrones y secuestradores son los socios principales de una organización que en trece años de existencia logró superar en tamaño y poder de fuego a Comando Vermelho, su versión de Río de Janeiro.

"No puedo. Ahora ya di la orden", dijo "Marcola", cuando fue llevado el sábado pasado ante el comisario del Departamento de Investigación del Crimen Organizado, Godofredo Bittencourt, que le pidió que detuviera la ola de atentados.

Amenaza

Según información del sitio de noticias de Internet Terra Magazine, "Marcola" habría ido más lejos. Cuando el comisario le comentó que sabía que el PCC estaba planeando matar a un comisario de la seccional 55a de San Pablo, "Marcola" respondió: "No, doctor; no es verdad. A quien voy a matar es a usted".

Los "soldados" del PCC son delincuentes o ex presidiarios, que para mostrar lealtad o pagar sus deudas ejecutan las acciones que le fueron ordenadas en cadena desde la orden de "Marcola". Son los llamados "benladens", por su condición de hombres bomba de la organización.

Ayer no se sabía si la tendencia era que la ola de ataques se redujera o si iba a continuar durante la noche. Pero el abogado de "Marcola", Anselmo Maia, advirtió en una entrevista con el diario O Globo que la violencia no iba a detenerse con más acción policial: "Nunca pueden olvidarse. Es insano pensar que eso funcione".

Uno de los ataques fue una demostración de lo que la organización puede hacer: quince vehículos cargados de hombres armados llegaron a la seccional 55a de San Pablo. Bajaron, dispararon 150 tiros y partieron. Los cinco policías que había dentro hicieron todo lo que podían hacer: esconderse.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

ETA pone condiciones al cese del fuego

La Nación

 

El proceso de paz en España: se debilitan las expectativas sobre el desarme

 
En su primera aparición desde que el grupo anunció el fin de sus actividades, sus líderes dijeron que la tregua no es irreversible
 
 

MADRID – Casi dos meses después de anunciar un «alto el fuego permanente», dos presuntos líderes de la banda terrorista ETA desecharon la expectativa de un pronto desarme, porque «lo nuestro ya lo hicimos y ahora es el turno» de los gobiernos, dijeron.

Reclamaron, además, la independencia del País Vasco, con inclusión expresa de la provincia de Navarra, y la amnistía de los etarras presos, como condición de la negociación por la tregua.

En una entrevista con el diario vasco Gara -convertido en su medio habitual de comunicación- dos encapuchados, de los que se ignora nombre y género, reconocieron sin ambages la persistencia del chantaje económico de la banda. Con la llamativa peculiaridad de definirlo como «una oferta» de los ciudadanos vascos» para financiar «las necesidades de la lucha».

De paso negaron toda responsabilidad en los ataques registrados días atrás en Getxo y Barañain -escenarios habituales de la ira de jóvenes cachorros de la banda- y los explicaron como «una manifestación de enfado y de respuesta popular» sobre los que ETA «no tiene paternidad alguna».

La primera comparecencia de miembros de la banda, desde que el 22 de marzo último anunció el cese del fuego, incluyó reclamos y reproches a los gobiernos de España y de Francia. Y restó perspectiva a eventuales nuevos pasos al afirmar que la banda «ya hizo el principal aporte».

Formularon, también, una críptica advertencia en el sentido de que el alto el fuego será o no permanente «en función del desarrollo del proceso», la certeza de que no piensan en la paz «de modo irreversible» y que tal pretensión es «irresponsable». Y de paso, extendieron el argumento a que su decisión de tregua «no parte de una situación de debilidad» sino -por el contrario- de «recoger los frutos de la lucha».

Pese a esa dura prédica, los casi dos meses de declaración formal de cese del fuego parecen haber tenido ya algún efecto en tierra vasca (ver aparte).

Para endurecer posiciones

El otro dato fue que el discurso terrorista se produjo apenas 48 horas después de que el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero evaluara de forma positiva «el cumplimiento efectivo» del cese del fuego. Así, hubo quien explicó la inesperada presentación como un intento por endurecer posiciones puertas hacia adentro.

Más allá de conjeturas, la entrevista -que, pese a las preguntas, en el caso de los terroristas pareció ceñirse a un guión estudiado- dejó claro que la banda no abandona su plan de independencia para el País Vasco, que quiere que eso incluya a Navarra y que, por el momento, no piensa disolverse ni reciclarse. Y que en su discurso no figura la idea reclamada de dejar las armas.

De los tres grandes diarios, El País, El Mundo y ABC, sólo este último incluyó el pronunciamiento de ETA en su página editorial. Y lo hizo en tono muy crítico, al advertir que «la sospecha de que el proceso, de que ese «inicio del principio del fin» [como lo definió Zapatero] de ETA sea un fracaso, se perfila cada día como una hipótesis, por desgracia, cada vez más verosímil».

Fue un pronunciamiento llamativo en un diario que, en todas estas semanas, mantuvo un tono de prudente esperanza y acompañamiento en el llamado proceso de paz.

Uno de los habituales socios del gobierno, la minoritaria Izquierda Unida (IU), tampoco pudo ocultar indignación. «Es todo cinismo que ETA justifique la violencia callejera como hartazgo popular», dijo Gaspar Llamazares, que se mostró preocupado por el hecho de que «no se le haya dicho a ETA cuáles son sus límites». El dirigente se abstuvo de precisar a quién cabía esa tarea o involucrarse en ella.

Los dos partidos mayoritarios, el Socialista Obrero Español (PSOE) en el gobierno y el derechista Popular (PP), en la oposición, reaccionaron con su prédica habitual. El primero restó importancia al discurso etarra al afirmar que «es más de lo mismo», con el añadido habitual de que «el único pronunciamiento que se espera de ETA es el que anuncie el abandono de las armas», según dijo su secretario, José Blanco.

El PP, en tanto, replicó cargando contra el gobierno, al que reclamó que responda «desarticulando la banda», ya que esta «no tiene intención de disolverse», sino que busca «imponerse a la sociedad democrática», según dijo su vocero en el País Vasco, Leopoldo Barreda.

De paso, la acusó de «dar cobertura al terrorismo callejero» y de mantener inalterables «sus extorsiones y su apetencia sobre Navarra».

El texto publicado por Gara incluye reclamos de la banda para que los gobiernos español y francés «respeten sus compromisos» y le exigió al de Rodríguez Zapatero que «cese la persecución judicial» -en alusión a la detención de allegados a la banda encontrados culpables de delito- porque, de lo contrario «será muy difícil seguir adelante».

Por Silvia Pisani
Corresponsal en España

Más complicaciones para la Casa Blanca

 
La Nación
 
Crecen las acusaciones contra Cheney
 

Dos investigaciones lo involucran directamente en el escándalo de espionaje telefónico y en el CIAgate

 
 
WASHINGTON.- Nuevas revelaciones complicaron ayer la situación del vicepresidente norteamericano, Richard Cheney, que se vio directamente involucrado en dos de los mayores escándalos que sacuden en la actualidad a la Casa Blanca: el espionaje de llamadas telefónicas y el caso de la divulgación de una agente encubierta de la CIA.

En su edición de ayer, The New York Times señaló que Cheney fue uno de los más firmes defensores de ampliar las escuchas telefónicas sin autorización judicial a millones de estadounidenses tras los atentados del 11 de Septiembre.

Cheney y su principal asesor legal, David Addington, dijeron entonces que las escuchas privadas "podían hacerse y debían hacerse" si cualquier persona sospechosa de estar relacionada con Al-Qaeda realizaba llamadas dentro de Estados Unidos, según fuentes de inteligencia citadas por el periódico.

El vicepresidente y su equipo, añadieron las fuentes, argumentaron entonces que la Constitución permitía a las agencias de espionaje tomar ese tipo de medidas para defender al país de posibles amenazas terroristas. Los abogados de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) fueron los que se opusieron a la extensión del programa de interceptación de llamadas telefónicas y correos electrónicos, añadió el diario.

Dos funcionarios de inteligencia de alto rango, que solicitaron el anonimato, precisaron al diario que el equipo de Cheney presionó hasta que los responsables de la NSA rechazaron su propuesta de forma rotunda, arguyendo que había que poner límites. Los abogados de la NSA insistieron en que las escuchas sin autorización legal deberían limitarse a comunicaciones de sospechosos de terrorismo con el exterior.

Varios miembros de la Casa Blanca han reiterado públicamente que todas las actividades de inteligencia son legales y tienen como prioridad indiscutible la protección de los ciudadanos ante amenazas terroristas. Pero muchos legisladores consideran que los norteamericanos deben recibir garantías de que el gobierno cumple las leyes a la hora de proteger los intereses del país y, a su vez, los derechos constitucionales de cada estadounidense.

En ese sentido, varios senadores republicanos y demócratas reafirmaron ayer su intención de someter a un duro interrogatorio al candidato a dirigir la CIA y uno de los principales artífices del programa de escuchas, Michael Hayden. El general Hayden, director de la NSA en ese momento, fue quien diseñó y supervisó la puesta en marcha del controvertido programa de espionaje, que ahora amenaza con obstaculizar la confirmación de su nombramiento en el Senado.

Nuevas pruebas

En tanto, documentos difundidos ayer dejan al descubierto una participación mayor a la admitida del vicepresidente en la divulgación, en 2003, del nombre de una agente encubierta de la CIA cuyo esposo había criticado la guerra de Irak.

En los documentos presentados ante un tribunal, Patrick Fitzgerald, fiscal especial del caso, reveló que Cheney escribió una serie de apuntes sobre la agente Valerie Plame -aunque sin nombrarla- antes de que su identidad fuera divulgada públicamente.

Esas notas muestran que Cheney y su ex jefe de gabinete, Lewis Libby, ya estaban muy interesados en un artículo escrito por Joseph Wilson -ex diplomático y marido de Plame-, poco antes de que se produjera la filtración. Fitzgerald presentó una fotocopia de un artículo que Wilson escribió en The New York Times, en el que planteaba la posible manipulación de información de inteligencia por parte del gobierno poco antes de la invasión de Irak en 2003.

Poco después de que se publicara su artículo, el 6 de julio de 2003, se produjo la filtración de la identidad de su esposa. El fiscal pidió al tribunal que admitiera el artículo en la investigación, con las anotaciones manuscritas de Cheney, porque muestra, dijo, la atención que suscitaban entonces los asuntos a los que se refería Wilson.

Agencias AP y EFE

 
 
 
 
 
 
 
 
elpais.es
 

Los problemas del presidente

George W. Bush se derrumba en caída libre  

La Casa Blanca lucha a la desesperada para evitar el batacazo en las legislativas del próximo otoño

El artífice de la guerra de Irak, el presidente de EE UU, George W. Bush, y su principal aliado, el primer ministro británico, Tony Blair, atraviesan uno de los peores momentos de sus carreras políticas. En el caso de Bush, a menos de seis meses de las elecciones legislativas del próximo 7 de noviembre, que los demócratas quieren convertir en un referéndum contra él, el sondeo de opinión más reciente da a su gestión un respaldo popular del 29%. Durante el último medio siglo sólo los presidentes Richard Nixon y Jimmy Carter le han ganado en impopularidad, aunque aún le quedan dos años por delante para superarles. Su estratega Karl Rove prepara el último combate electoral para, al menos, salvar al Partido Republicano.

JOSÉ MANUEL CALVO  –  Washington

¿Se puede caer más bajo? Siempre es posible, pero no es fácil que George W. Bush tenga menos del 29% de respaldo que esta semana le da el sondeo de The Wall Street Journal. ¿O el presidente menguante no tiene límites? A menos de seis meses de las legislativas, Bush está en caída libre y casi todo lo que toca se convierte en plomo. No es extraño que parte de los republicanos que buscan la reelección le consideren un apestado político, ni que los demócratas quieran convertir las elecciones del 7 de noviembre en un referéndum sobre el presidente.

La debilidad de Bush no es discutible. La tendencia que arrancó con el Katrina en septiembre de 2005 no se ha detenido; después del huracán siguió sin vislumbrarse una salida en Irak y los soldados no dejaron de morir, y el gasto público no dejó de crecer, ni el precio de la gasolina de subir. La coalición republicana que llevó a Bush al poder en 2000 y que le revalidó en 2004 se ha resquebrajado.

La fotografía de otro sondeo, de The New York Times y CBS, da las claves de la situación de un Bush obligado un día sí y otro no a ponerse a la defensiva, algo mortal para un político. Con un 70% de norteamericanos que creen que el país va en dirección equivocada, a pesar de que la situación económica es buena, las constantes del presidente se desploman. Sólo 4 de cada 10 le ven como un líder fuerte, el factor con el que ganó en 2004. Y, lo que es peor electoralmente, los conservadores rebajan notablemente su apreciación presidencial.

Como a perro flaco todo son pulgas, sólo el 13% cree que maneja bien la escalada de los precios de la gasolina, en la que su responsabilidad es marginal; recibe elogios por su plan para reformar la inmigración, pero no en la opinión pública, que le da un 25% de respaldo. Y cuando despide al director de la CIA, Porter Goss, y nombra al general Michael Hayden, su confirmación coincide con las revelaciones sobre la afición de la Agencia de Seguridad Nacional de tener sus propias páginas blancas y amarillas.

Nixon y Carter

Si el presidente tiene tiempo y humor para las comparaciones, sabrá que en el último medio siglo sólo Nixon y Carter le ganaron en impopularidad -aunque aún le quedan dos años para disputar la clasificación- y que sus sondeos son similares a los de su padre en el verano de 1992, poco antes de perder ante Bill Clinton. Aunque Bush ya no se va a presentar, su papel en el partido y sus apuestas históricas -básicamente la de Irak- le obligan a luchar para tratar de frenar el posible cataclismo de noviembre. Por eso está cambiando -demasiado poco, demasiado tarde- a su equipo, desde el jefe de Gabinete hasta el portavoz. Y por eso se multiplica: cuando el USA Today reveló la historia de las bases de datos telefónicos, el presidente salió a defender la legalidad y la eficacia de las medidas; mañana, Bush hablará desde el Despacho Oval para saludar el acuerdo sobre la inmigración y -mensaje a la base conservadora, muy incómoda con el plan- prometer un fuerte incremento en la seguridad de la frontera.

Su estratega, Karl Rove, prepara el último combate de ambos, las elecciones de otoño. Rove tiene mucho trabajo: vender a los jubilados el plan de asistencia médica, publicitar los recortes de impuestos, articular la reforma de la inmigración para no perder ni el apoyo más conservador ni las simpatías hispanas y trazar con los congresistas escenarios de batalla centrados en temas locales, para contrarrestar la estrategia del referéndum sobre Bush. Otros factores -un descenso en el precio de la gasolina o una mejora en Irak- son incontrolables incluso para el todopoderoso Rove.

Para estimular a las bases -las elecciones se pierden por la abstención del fiel- Rove usa una amenaza real: si los demócratas ganan una o las dos Cámaras, el Capitolio se convertiría en un infierno para Bush. Y tiene razón: John Conyers, que sería presidente del Comité Judicial de una Cámara demócrata, ya ha anunciado un posible proceso de destitución por Irak. Lo mismo ocurriría con el debate de las escuchas electrónicas. Los demócratas -que, a pesar del viento de cola, carecen de líder nacional y tienen mediocres dirigentes parlamentarios- se han puesto nerviosos y prefieren que no se hable de eso. El mensaje cae en oídos sordos de una base hambrienta de victoria y de reivindicaciones.

¿Es real la perspectiva de descalabro? Faltan seis meses y muchas cosas por pasar. Los demócratas tendrían que ganar seis escaños en el Senado y 15 en la Cámara sin perder ninguno de los que están en juego. El diseño de los distritos electorales complica los cambios, pero nada parece imposible a estas alturas. Uno de los más perspicaces analistas, Charles Cook, lo explica así: "Parece innegable que un fuerte huracán golpeará a los republicanos en noviembre. Si es de categoría 1, 2 o 3, mantendrán el Senado y probablemente la Cámara. Si tiene categoría 4, la Cámara cambiará de manos, y quizá el Senado. Si el huracán es de categoría 5, las mayorías republicanas pasarán a la historia".