ETA anunció un alto el fuego, pero en España hay cautela

La Nación
 
Histórica decisión del último grupo terrorista de Europa

De cumplirse, terminarían casi 40 años de violencia; Zapatero pidió prudencia
 
 
 

MADRID.– España se debatía anoche entre una enorme ilusión y el miedo a que semejante esperanza se estrellara contra un nuevo desengaño.

Todo eso desde que un video con tres encapuchados de ETA se mostró por televisión y uno de ellos –una mujer– anunció un “alto el fuego permanente” a partir de mañana y la disposición a abrir un “proceso de paz”. Si éste llegara a buen puerto, terminaría con casi 40 años de violencia y muerte, y, de paso, con el último grupo terrorista de Europa. Podría ser –ésa era la sensación– la antesala de un momento histórico.

El anuncio de ETA se produce después de casi tres años sin causar víctimas mortales, con su capacidad de operación disminuida por la presión policial en España y en Francia, con 860 de sus integrantes en prisión y seis causas judiciales abiertas contra su entorno social, político y económico. Y ocurre después de un sangriento derrotero que en cuatro décadas dejó 851 muertos. El objetivo del grupo, según dijo en un comunicado, es “impulsar un proceso democrático” en el País Vasco.

Sin embargo, con el recuerdo de tantas decepciones –es la cuarta vez en los últimos años que ETA hace un anuncio similar–, el gobierno español tomó las cosas con calma. Habló de “buena noticia”, pero, enseguida, pidió “prudencia” ante la convicción de que lo que viene ahora es una etapa “larga y difícil”, según dijo el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Zapatero dijo que se tomará “un tiempo” antes de decidir si es posible iniciar una negociación con el grupo armado, para la que, en un escenario de cese del fuego como el que se produjo ayer, está autorizado por el Congreso desde mayo pasado.

Semejante reserva podría responder a que para hoy se espera otro comunicado de los terroristas del que anoche poco se sabía. La conjetura fue que en él la agrupación -que hasta ahora es la que marca el ritmo- anunciaría nuevas condiciones para una negociación. O, dicho de otro modo, el precio al que aspiraría.

Con matices y con cautela, las fuerzas políticas terminaron por respaldar un eventual proceso de paz. "Cuente con mi apoyo", llegó a prometer al presidente del gobierno el líder de oposición, Mariano Rajoy, del derechista Partido Popular (PP).

Hace varios meses que se venía hablando de una tregua de ETA, pero nadie la esperaba para ayer. Al rey Juan Carlos incluso le pasaron un papelito con la noticia, antes de que comenzara un discurso público. Zapatero, en tanto, trataba cuestiones económicas cuando le avisaron lo que estaba pasando.

La noticia se supo a las 12.15 y corrió como un rayo, pero lejos estuvo de paralizar el país; tampoco de generar manifestaciones colectivas en las calles, aunque sí fue creciendo con las horas una sensación de alivio y esperanza. Un aire fresco a pesar del miedo.

"Yo puse champagne a enfriar, aun cuando esto puede terminar en nada y hasta con miedo a que algún sector de la banda se escinda y salga a matar", sintetizó el académico Javier Urtasun, de la Universidad del País Vasco, que bien conoce lo que es vivir bajo el terror.

Muchos decían ayer que la decisión de ETA se debe a que ya no está en condiciones de asesinar. Sobre todo, desde el enorme rechazo social al terrorismo que se produjo en España tras los atentados islámicos de marzo de 2004, en los que murieron 192 personas. Otros afirman que la agrupación está "en su peor momento" de debilidad.

Condiciones

La cuestión del proceso de paz es cómo y a qué precio. Durante cuatro décadas ETA pretendió la "independencia" de cuatro provincias españolas y de tres francesas para formar un nuevo Estado, distinto de Francia y de España, llamado Euskal Herría (Patria Vasca). Por eso, ayer renovó ya dos condiciones: el "cese de la represión" y el diálogo directo con Madrid y París, a lo que ésta no estaba dispuesta, según expresiones oficiales conocidas aquí. Hoy, como se dijo, se podrían conocer más exigencias.

Naturalmente nadie -ni del gobierno ni de la oposición- se mostraba ayer dispuesto a hablar de precio alguno. Pero aun así, y pese a que, si bien hace tres años que la banda no mata, sí continúa con las extorsiones y se sabe que ha fortalecido sus reducidos comandos, la efervescencia de la paz posible prendió en los ánimos.

Zapatero sacó algo del Jorge Luis Borges que tanto admira para invitar a la unidad política, crucial en caso de un proceso de paz, con un solemne "hasta ahora nos unió el espanto, confío en que ahora nos una la esperanza". Desde ese momento, sumó apoyos, incluido el de Rajoy, del derechista PP. "En la disposición de no pagar precio, de apoyar a las víctimas del terrorismo y de seguir trabajando contra él, le adelanto que tiene mi más firme apoyo", dijo el jefe opositor, con lo que moderó expresiones iniciales en el sentido de que sólo se enfrentaba "una pausa" de la banda.

Zapatero captó el gesto, lo elogió y garantizó un compromiso "especial" con Rajoy para compartir "toda la información" concerniente a la negociación. Parecía impensable: los dos recorrieron mucho en pocas frases y ninguno de los dos podía ir más lejos. El martes se reunirán por primera vez en mucho tiempo y es posible que con eso, y en esta instancia, España retome la línea de "política de Estado" frente al terrorismo. El resto de las fuerzas obró en línea similar (ver Pág. 3).

La hoja de ruta

Lo que ETA exige se advierte en la estética de su comparecencia: el dibujo del fondo es el nuevo Estado que aspira a formar con parte de lo que hoy es España y Francia. "Pedimos que se reconozcan los derechos del pueblo y que se asegure de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas", dijeron los encapuchados.

Lo que queda ahora es explorar el margen que queda y definir, en todo caso, la hoja de ruta por seguir. En 40 años ETA ha matado a 851 personas y mutilado a miles. Lo que pedían ayer sus víctimas -y buena parte del pueblo español- era que no se concediera por la paz lo que sus asesinos no lograron con la sangre.

Por Silvia Pisani
Corresponsal en España

 

 

 

Una de las regiones más autónomas

MADRID (AFP).- El País Vasco se vio marcado desde hace casi 40 años por las acciones terroristas de ETA, pese a que cuenta con un estatuto que convierte a esta región -una de las más ricas de España y con una fuerte corriente nacionalista- en una de las más autónomas de Europa.

El estatuto de Guernica, aprobado en 1979 con el 94,60% de los sufragios (hubo un 41,14% de abstención), dotó al País Vasco (Euskadi) de un gobierno y un Parlamento autónomos.

En virtud de dicho estatuto, el País Vasco dispone de múltiples competencias administrativas, legislativas y económicas (agricultura, pesca, industria), así como en materia de seguridad, educación, cultura, turismo y medio ambiente.

La Constitución española de 1978, que reconoce y protege "los derechos históricos" de los territorios autónomos, fue aprobada por menos de un tercio del electorado vasco, ya que los nacionalistas abogaron por la abstención.

Euskadi cuenta con 2,1 millones de habitantes y está formado por las provincias de Alava, Vizcaya y Guipúzcoa, en un territorio de 7234 kilómetros cuadrados. Su capital administrativa es Vitoria (Alava).

Para los independentistas vascos, Euskadi sólo es una parte de Euskal Herria, la "Tierra de los vascos", que incluiría además la región autonómica española de la vecina Navarra y las tres provincias vascas francesas.

 
 

 

El texto completo del comunicado

Euskadi Ta Askatasuna ha decidido declarar un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo de 2006.

"El objetivo de esta decisión es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como Pueblo nos corresponden y asegurando de cara al futuro la posibilidad de desarrollo de todas las opciones políticas.

"Al final de ese proceso los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro.

"Los Estados español y francés deben reconocer los resultados de dicho proceso democrático, sin ningún tipo de limitaciones. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada.

"Hacemos un llamamiento a todos los agentes para que actúen con responsabilidad y sean consecuentes ante el paso dado por ETA.

"ETA hace un llamamiento a las autoridades de España y Francia para que respondan de manera positiva a esta nueva situación, dejando a un lado la represión.

"Finalmente, hacemos un llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas vascas para que se impliquen en este proceso y luchen por los derechos que como Pueblo nos corresponden.

"ETA muestra su deseo y voluntad de que el proceso abierto llegue hasta el final, y así conseguir una verdadera situación democrática para Euskal Herria, superando el conflicto de largos años y construyendo una paz basada en la justicia.

"Nos reafirmamos en el compromiso de seguir dando pasos en el futuro acordes con esa voluntad.

"La superación del conflicto, aquí y ahora, es posible. Ese es el deseo y la voluntad de ETA.

 
 
 

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