Colla: la plata que se goza

Clarín
 
CICLISMO

El argentino fue segundo en el scratch del Mundial de pista. Después de 15 kilómetros, sólo tres centímetros lo separaron de la medalla de oro que ganó el francés Neuville en una prueba espectacular que debió definirse con el foto finish.

 
BURDEOS, FRANCIA. ESPECIAL
El ciclismo argentino vivió ayer un día de gloria en el Mundial de pista. Uno de esos inolvidables que perduran en el tiempo. Así también lo sintió Angel Darío Colla, quien a los 32 años consiguió la medalla de plata en scratch. Y sólo tres centímetros lo separaron de la conquista máxima. Es que esa fue la distancia —definida recién por foto finish— con el francés Jerome Neuville en la que fue la competencia más espectacular de lo que va del campeonato que se está desarrollando en Burdeos. Hoy, Juan Curuchet y Walter Pérez buscarán prolongar la felicidad celeste y blanca en la americana, en la jornada de cierre.

"Esta es la máxima alegría deportiva de mi vida y la medalla es un sueño cumplido. Fueron muchos años de trabajo y sacrificio para volver a correr un Mundial y haber logrado este podio es maravilloso", dijo minutos después Colla, quien empezó a competir a los 15 años y que ya había participado en los Mundiales de Noruega 1993 y de Colombia 1996, pero en kilómetro.

Colla protagonizó la escapada decisiva en la 29ª vuelta de las 60 previstas junto al bielorruso Vasili Kiryienka, el griego Ioannis Tamouridis (fue tercero) y el francés Neuville. "Eramos cuatro. Y yo quería que la carrera terminara. Me la jugué a morir y si bien me dio un poquito de bronca cuando me enteré que había terminado segundo, sé que lo que hice fue grandioso", le explicó Colla a Clarín.

Ganador de 22 carreras de ruta en la temporada 2005-06 —y de más de 300 en toda su carrera—, este hincha de Boca ("No soy hincha, soy fanático", dice) es papá de los mellizos Tiziano y Valentino, de tan sólo 1 mes y medio. "Apostaba todo a ésta carrera. Entre los grandes esfuerzos que hice en la preparación para este Mundial está el de haber visto cuatro veces en un mes a mis hijos", cuenta el esposo de Silvia y hermano de Sebastián, quien estuvo en el velódromo francés. "En el podio se me juntó todo: mi familia y todo lo que luché para llegar hasta ahí", agregó.

Lo increíble de la historia del subcampeón mundial es que entre 1997 y 2003 estuvo casi retirado de las pruebas de pista porque "un técnico cubano que tenía la Selección me dijo que estaba viejo. Así que me dediqué a la ruta", explicó. En la especialidad con la que ayer subió al podio, Colla ganó un título argentino y dos panamericanos.

Al ciclista argentino lo apoya su equipo Telecom, OSK, Fundación Ñandú y Secretaría de Deporte a través de una beca, pero también su familia. "Sin ellos no hubiera podido correr. Mi papá compitió y ahora tiene una fábrica de cámaras. Es mi ídolo y cuando me va bien en las carreras importantes se emociona, llora. Para mí, eso no tiene precio", relata por teléfono.

Ese final electrizante quedará por siempre en sus retinas. "Le tiré la máquina y me ganó por un tubo", dijo Colla, que ya piensa en otro objetivo: los Juegos de Beijing 2008. Pero su alegría es ahora. Ahora y con la plata.

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