Chile: Casi un 60% del padrón votó el domingo al centroizquierda ó a la izquierda

Clarín

ELECCIONES EN CHILE: LOS CAMBIOS EN EL PAIS, TRAS 15 AÑOS DE DEMOCRACIA

Una nueva foto de Chile, sin Pinochet

Mónica González. SANTIAGO DE CHILE CORRESPONSAL

mgonzalez@clarin.com

Chile se sacó una foto histórica este domingo. Hacía seis años que este país no tenía un retrato a gran angular de su pulso, de cómo han cambiado sus habitantes, sus miedos, sus líderes, sus frustraciones y anhelos. Y la foto resultó reveladora. Porque a quince años de iniciada la recuperación de la democracia ella mostró que por primera vez el país ha girado hacia la izquierda en un fin de ciclo que abre múltiples desafíos.

El cambio más importante se produjo en la derecha. El empresario Sebastián Piñera logró derrotar la hegemonía que mantenía en el sector la UDI, el partido de los “hijos de Pinochet”, al obtener más votos que el ex alcalde de Santiago Joaquín Lavín.

En la primaria de los opositores a la coalición en el poder, Piñera doblegó a un Lavín que en 1999 logró disputar voto a voto con Ricardo Lagos la elección presidencial al instalar la idea del cambio —sin renegar de su estrecho vínculo con el régimen militar— como paso necesario para romper la continuidad de una Concertación estancada. Esta vez, el cambio lo ofreció Piñera.

En mayo pasado, el empresario empleó su conocido olfato para los negocios, descubrió que los vientos sociales iban por otro rumbo e irrumpió rompiendo el pacto de oposición al ofrecer una alternativa de centro derecha democrática, sin ningún vínculo con la dictadura, recordando al país que él votó NO en el plebiscito de 1988 y expresando sin complejos su rechazo a los crímenes de Pinochet.

Piñera fue más lejos: fue el más crudo crítico del sistema de libre mercado y de sus falencias e injusticias, e invocó los nombres de dos íconos comunistas, el poeta Pablo Neruda y la compositora y creadora de la emblemática “Gracias a la Vida” Violeta Parra, para graficar sus ideales, además de presentarse como el continuador de la obra de Ricardo Lagos.

De allí que 25,41% de los votos de Piñera represente por primera vez a los partidarios de una centro derecha no pinochetista y democrática, y proclive a algunos cambios en el sistema de regulación del sistema privado de pensiones y salud, al menos en el discurso. Así, la derecha dura ha quedado relegada al 23, 22% de los votos que obtuvo Joaquín Lavín. Un porcentaje muy distante del 43% que obtuvo Pinochet en el plebiscito de 1988.

El adiós a los hijos de Pinochet quedó graficado el domingo en dos derrotas de senadores emblemáticos de la UDI: el ex ministro del Interior de Pinochet, Sergio Fernández; y el ex alcalde de Santiago durante la dictadura, Carlos Bombal. Y fue en la elección parlamentaria donde se produjo el otro vuelco. Porque por primera vez la Concertación obtuvo la mayoría en ambas cámaras, a pesar del cerrojo del sistema binominal que obliga a duplicar la votación de la lista adversaria para obtener los dos representantes de cada distrito.

No es de extrañar entonces que el presidente Ricardo Lagos arremetiera ayer: “La Concertación obtuvo mayoría en el Congreso porque se acabaron los senadores designados y los vitalicios. Costó mucho, y sé también que va a costar mucho cambiar el sistema binominal”, dijo. Pero la corriente fue más fuerte, porque la elección de diputados arrojó un 51, 77% de los votos para la Concertación versus un 38,70% para la Alianza de derecha. Si además sumamos el 7,40 % que logró el pacto Juntos Podemos de la izquierda extraparlamentaria, la foto resulta realmente sorprendente. Arroja un 59,17% de vo tos para la centro izquierda. Otro elemento a considerar es la variación dentro de la Concertación. La reciente elección marcó un neto avance del bloque progresista -Partido Socialista, PPD y Partido Radical- que obtuvo un 29%, frente al 20, 78% que logró el Partido Demócrata Cristiano.

No es de extrañar entonces que en la misma noche del domingo la derecha haya comenzado a alertar frente al peligro de esta nueva izquierda que domina sin contrapeso, en forma inédita el Parlamento, lo que obliga a oponerle freno votando Sebastián Piñera.

Piñera, al que sus adversarios tildan como el Berlusconi chileno, salió al ruedo con otra imagen italiana: “Tenemos que dejar el fenómeno Bachelet en la historia: representa 16 años de gobierno cuyo mejor aporte ya se hizo, una coalición que ha perdido iniciativa y se está inclinando a la izquierda como la Torre de Pisa”.

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