Los palestinos, ante una elección que podría marcar el ascenso de Hamas

La Nación

La organización integrista podría llegar al gobierno; Olmert admitió que Israel deberá ceder más tierras

 

  • El premier israelí en funciones destacó la importancia de la votación de hoy
  • Es la primera en 10 años y podría estar marcada por la violencia

 
 
 

RAMALLAH.- Alrededor de un millón y medio de palestinos concurrirán hoy a las urnas en medio de un impresionante operativo de seguridad para renovar el Parlamento de los territorios autónomos de Cisjordania y Gaza, en unas elecciones cuyo resultado podría aumentar la tensión en Medio Oriente, ya que se considera casi seguro el ingreso al gobierno de Hamas, que llama a destruir el Estado de Israel.

En un clima de máxima alerta y plagado de hechos de violencia a medida que se acercaba el acto electoral (que incluyó, anteanoche, el asesinato de un dirigente político de Al-Fatah), el premier israelí en funciones, Ehud Olmert emitió un mensaje en tono moderado como señal de buena voluntad hacia los palestinos. Por un lado, les recordó que deberán decidir "si toman las riendas de su destino o les entregan el poder a los extremistas, que en el pasado los han condenado a una vida infeliz y al sufrimiento". Por otro, dijo que Israel deberá renunciar a partes de la "tierra de Israel" para conservar la mayoría judía del Estado y destacó que los palestinos "tienen la oportunidad de lograr la independencia política" con las elecciones de hoy.

"No podemos continuar manteniendo el control sobre la población palestina en Cisjordania y Gaza, debemos renunciar a porciones de la Tierra de Israel histórica", declaró, y afirmó que la clave para retomar el diálogo de paz es que los palestinos renuncien al "terrorismo".

Las elecciones palestinas, las primeras en una década, están planteadas como una batalla entre el sector más moderado -el partido gobernante Al-Fatah, que hasta hoy mantiene una mayoría propia en el Parlamento- y la agrupación Hamas, considerada en Israel, Europa y Estados Unidos como un grupo terrorista, que hará su primera irrupción en la política nacional y proclama la "destrucción" del Estado judío.

Las últimas encuestas, conocidas ayer, anticipan que Al-Fatah -fundado por Yasser Arafat- conseguiría 59 de los 132 escaños en juego. Muy cerca, con 54 bancas según los sondeos, se ubicaría Hamas, cuyos líderes han admitido, en los últimos días, que estarían dispuestos a "negociar con el enemigo [Israel], por el bien del pueblo palestino".

El arrollador crecimiento de Hamas como agrupación política quedó demostrado el año pasado, cuando se impuso en las elecciones municipales, las primeras en las que se presentó en su historia. Y, aunque los sondeos preelectorales lo descartan, sus líderes esperan repetir un triunfo en los comicios de hoy.

El resultado probable, entonces, abre una serie de inquietantes escenarios. Por un lado, en los últimos días se menciona con insistencia la necesidad que tendrá Al-Fatah tras las elecciones de establecer algún tipo de alianza con Hamas para poder gobernar, algo que es resistido por los dirigentes del partido oficialista, que ponen como primera condición que Hamas abandone la lucha armada.

Otro frente se abre en el plano internacional: Estados Unidos ya ha adelantado que no reconocerá un gobierno palestino integrado por miembros del Hamas, según una versión del diario Haaretz. Y, en declaraciones a la prensa ayer, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, dijo que Washington trabajará y colaborará con el nuevo gobierno palestino, pero sólo si está comprometido con una "vía pacífica" (ver aparte).

Las autoridades palestinas anunciaron un impresionante operativo de seguridad, que incluye el despliegue de unos 13.000 soldados en los centros de votación. Sin embargo, los siete principales grupos armados palestinos garantizaron en un comunicado difundido ayer que no sembrarán el caos y respetarán el proceso electoral.

Pocas horas antes de la votación, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, instó a "cada ciudadano" a votar, para "tomar las riendas de su propio destino".

Una de las características particulares de las elecciones palestinas es que 18 de los candidatos a legisladores se encuentran detenidos en prisiones israelíes. Entre ellos se cuenta a Marwan Barghouti, primero en la lista de Al-Fatah, militante de la línea más "dura" del partido, que es la que conforman los miembros más jóvenes.

Barghouti cumple una pena de cinco cadenas perpetuas, desde 2002, acusado por el asesinato de varios ciudadanos de Israel y Tel Aviv ya adelantó que ni aunque fuera nombrado primer ministro obtendría su libertad.

Otros cuatro candidatos de Al-Fatah y 13 del Hamas purgan distintas condenas.

Agencias AP, Reuters, EFE,DPA y AFP

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