Clarín
Todo empezó cuando Ricky contó a una revista sobre algunos detalles de su sexualidad, que grupos conservadores de su país no consideraron convenientes para el presidente de una fundación en contra de la explotación infantil. Y le reclamaron la renuncia. Ahora el también nacido en Puerto Rico, Chayanne, le dio su apoyo, le pidió que no abandonara esa causa y le recomendó que "no vuelva a cometer los mismos errores", es decir: en boca cerrada, no entran moscas.